Giner de los RíosPedagogo, filósofo, ensayista y uno de los intelectuales que más aire fresco y modernidad aportó al final del siglo XIX y principios del XX. Francisco Giner de los Ríos (Ronda, Málaga, 1839-Madrid, 1915) ha pasado a la Historia por ser el impulsor de la Institución Libre de Enseñanza y otras instituciones educativas y culturales. Por ser un representante del krausismo, la doctrina que prendió en España por su defensa de la tolerancia académica, la cultivación del saber y el liberalismo, pero también por trascenderlo.

“Fue sobre todo un gran pedagogo. A través de la pedagogía se propuso la resolución de los problemas de España como una exigencia intelectual”, asegura Octavio Ruiz-Manjón, catedrático de Historia Contemporánea y profesor en la Facultad de Historia de la Universidad Complutense de Madrid.

Su aportación más significativa fue la “defensa de la libertad de cátedra” y su legado institucionista, visible en los centros que contribuyó a fundar, según el académico, en conversación con EL ESPAÑOL. Muchos de ellos aún perviven.

La Institución Libre de Enseñanza, fundada en 1876, sirvió como reacción al dogmatismo de Estado que impedía la libertad de cátedra (ver decreto Orovio). Un año antes, el Gobierno llegó a enviar a Giner de los Ríos a una prisión militar por plantarse ante los abusos.

Varios catedráticos que habían sido apartados de la Universidad Central de Madrid y se embarcaron en el nuevo proyecto, al margen de las instituciones oficiales. Además del propio Giner de los Ríos, estuvieron desde el principio Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón.

El establecimiento era privado, laico y supuso una inyección de modernidad y frescura frente a la decadencia e inestabilidad que desembocaría en el desastre de 1898, la guerra que acabó con el dominio español de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Aunque al principio la Institución Libre de Enseñanza se centró en la etapa universitaria, pronto se extendió a otras e incluyó un boletín que serviría de puerta de entrada en España para intelectuales extranjeros como Darwin, Tolstoi o Wells.

Rubio, Ríos y Cossio

Pero Giner de los Ríos inspiró o contribuyó a fundar otros muchos centros culturales y pedagógicos, como la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (lo que hoy es el CSIC), el Museo Pedagógico Nacional, la Residencia de Estudiantes o el Instituto Escuela (hoy el colegio Ramiro de Maeztu). En la preservación y continuación de su legado tuvo un papel clave Bartolomé Cossío, su principal discípulo.

La lista de intelectuales asociados a Giner de los Ríos es interminable. Clarín, Azaña, Julián Besteiro, Bosch Gimperá, Ortega y Gasset, Manuel de Falla o Juan Ramón Jiménez, entre otros. Sin embargo, el franquismo trató de borrarlo del mapa proscribiéndolo durante todo el régimen. La fundación que se fundó tras su muerte en 1915 volvió a caminar en democracia y prepara ahora un programa de actos para conmemorar el centenario de su muerte.

En la primera foto, Giner de los Ríos en 1904. En la segunda, con Ricardo Rubio y Manuel Bartolomé Cossío,

Puedes leer obras de Giner de los Ríos en la Biblioteca virtual del Instituto Cervantes