Así fue la guerra de banderas en el Ayuntamiento de Barcelona

635787007856282432w

Alberto Estévez / Efe

Durante el día grande de Barcelona y a tan sólo tres jornadas para las elecciones autonómicas del 27S, en el Ayuntamiento de la ciudad Condal se han vivido momentos de máxima tensión después de que el Partido Popular intentase desplegar una bandera española como respuesta al insólito gesto de ERC al colgar una estelada desde el balcón del edificio. EL ESPAÑOL reconstruye el tenso momento e identifica a los políticos implicados.

Durante el día grande de Barcelona y a tan sólo tres jornadas para las elecciones autonómicas del 27S, en el Ayuntamiento de la ciudad Condal se han vivido momentos de máxima tensión después de que el Partido Popular intentase desplegar una bandera española como respuesta al insólito gesto de ERC al colgar una estelada desde el balcón del edificio. EL ESPAÑOL reconstruye el tenso momento e identifica a los políticos implicados.

1. Alfred Bosch (ERC) despliega una ‘estelada’.uno

Durante la celebración de la Fiesta de la Mercè, el pleno del Ayuntamiento de Barcelona observa una plaza de Sant Jaume repleta de ciudadanos, cuando el portavoz de ERC, Alfred Bosch despliega una estelada ante la mirada del Gobierno local. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y su número dos, Gerardo Pisarello, animan al concejal de esquerra republicana. Todo ello ante la atenta mirada del presidente de la Generalitat, Artur Mas, -a la izquierda de la imagen-. 

2. El PP intenta colgar la bandera española.

dos

Minutos después aparece en escena el concejal del Partido Popular Alberto Fernández con una bandera española en sus manos y con la intención de desplegarla ayudado de su compañera de corporación Ángeles Esteller. Es entonces cuando Pisarello intenta impedírselo a Fernández mientras que Colau decide quitarse del primer plano y colocarse detrás del foco del conflicto. Bosch y Juan Puigcorbé, también concejal por ERC, sonríen ante los momentos de tensión. 

3. Bandera española desplegada…unos segundos.

tres

Los dos concejales ‘populares’ consiguen finalmente desplegarla a la vez que Bosch comienza a pedir calma ante la pitada de una parte de los congregados en la plaza del Ayuntamiento. En esos momentos, el número dos de Colau pasa de evitar el despliegue a observar (y escuchar) cómo reaccionan los catalanes reunidos. 

4. Artur Mas sonríe ante la tensión generada.

cuatro

No más de cinco segundos es el tiempo que está colgada la bandera del Ayuntamiento -mientras que la estelada sí sigue desplegada en todo momento-. Pisarello tira de ella y Fernández desiste en el intento. Es ahí cuando el presidente de la Generalitat pide calma con sus manos pero de su cara no se borra una media sonrisa. 

5. Los partidos reaccionan ante “la situación lamentable”.

  • Ada Colau (Barcelona en Comú): “Sabe mal que se intente utilizar electoralmente, porque a nadie se le escapa que estamos en los últimos momentos de campaña” de las elecciones catalanas.
  • Gerardo Pisarello (Barcelona en Comú): “No me esperaba esta escena en el balcón del Ayuntamiento en mitad de las fiestas de la Mercè. Me ha salido mi alma republicana”.
  • Xavier Trías (CiU): “No tiene sentido hacer según qué espectáculos y según qué números”.
  • Alberto Fernández (PPC): “Un día se promueve un escarnio a la Corona, otro se exhiben banderas independentistas, y mientras los demás a callar. Pues se ha acabado la broma”.
  • Alfred Bosch (ERC): “Esperamos que, a partir de los resultados sin duda espectaculares del 27S, estas muestras de reivindicación ya no sean necesarias”.
  • Carina Mejías (Ciutadans): “Es una situación lamentable. Los actos oficiales deben ser actos festivos y en los que todos los ciudadanos se sientan representados”. 
  • Jaume Collboni (PSC): Lamenta la “guerra de banderas”, el balcón del Ayuntamiento es para “compartir independientemente de la ideología política”.

6.Los protagonistas de la tensión al detalle.

caras

7. Las reacciones fuera del balcón.

 

Un afrancesado a la sombra de Pablo Iglesias

9568

Lluís Rabell encabeza la lista de izquierdas de Catalunya Sí Que u Pot, que incluye a Podemos, ICV, EUiA y Equo. Amante de la ‘chanson’ francesa y ligado desde siempre a los movimientos de extrema izquierda, lucha por hacer oír su voz en una campaña polarizada por el proceso soberanista.

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

Lluís Rabell encabeza la lista de izquierdas de Catalunya Sí Que es Pot, que incluye a Podemos, ICV, EUiA y Equo. Amante de la ‘chanson’ francesa y ligado desde siempre a los movimientos de extrema izquierda, lucha por hacer oír su voz en una campaña polarizada por el proceso soberanista.

En julio de 2015 Josep Lluís Franco Rabell (Barcelona, 1954) recibió un ultimátum telefónico. Entonces presidía  la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) y se encontraba reunido en una junta de ese organismo. Desde la candidatura de Catalunya Sí Que es Pot (CSP) le dijeron que no tenía más tiempo para pensar. Debía decirles urgentemente si aceptaba ser el número uno de la lista de su formación.

Rabell era consciente de que no era ni el primero ni el segundo plato. Era la tercera o cuarta opción de los responsables de la lista y ya había rechazado la oferta en una ocasión. Su intención era seguir donde estaba y terminar su mandato al frente de la FAVB. Según explica, se decidió a presentarse por unas palabras de Artur Mas que hicieron que le hirviera la sangre.

Todo el movimiento que ha habido en la política catalana de los últimos 4 o 5 años ha venido por la enorme movilización del movimiento soberanista. ¿Y quién se está agrupando para el 27-S? El mundo del ‘Sí se puede’. (minuto 59 de este vídeo)

“Ese posado arrogante, de niño de casa buena, presentándose como el adalid de Cataluña y hablando con tono de menosprecio me hizo sentir realmente irritado”, rememora Rabell. Al colgar el teléfono consultó con los miembros de la junta de la FAVB. Algunos le dijeron que tirara hacia adelante. Otros, pensando en la pérdida que significaba para la entidad, optaron por no opinar.

9806

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

Una lista a contrarreloj

Quienes estuvieron en la mesa de negociaciones entre los partidos para elegir quién encabezaba la lista de CSP describen el proceso como “muy duro”. Agosto se echaba encima y todavía no tenían candidato. Las prisas hicieron que lo que tenía que ser una candidatura de base se acabara pareciendo más a un mero acuerdo entre partidos.

Podemos quería que el candidato fuera Albano Dante, el periodista que había ganado las primarias del partido. ICV apostaba por Joan Coscubiela, hasta entonces diputado en el Congreso. El partido Procés Constituent, que finalmente se cayó de las negociaciones, optaba por la monja progresista Teresa Forcades, pero su figura generaba muchos recelos. Al final se llegó a la conclusión de que lo mejor era designar un candidato independiente.

Se barajaron varios nombres. La principal apuesta era el economista Arcadi Oliveres. También se contempló la posibilidad de escoger a la periodista de El País Milagros Pérez-Oliva e incluso al televisivo Jordi Évole. Pérez-Oliva y Évole no se subieron al barco. Oliveres aceptó en un primer momento, pero después de consultarlo con Procés Constituent reculó alegando motivos de salud.

Sólo entonces se le ofreció el puesto a Rabell.

Marc Bertomeu, secretario general de Podemos en Barcelona, cuenta que Rabell se había ofrecido antes “para lo que hiciera falta”. Pero recuerda que les advirtió que no era ni Ada Colau ni Pablo Iglesias. “Voy a necesitar mucha ayuda”, les dijo.

9568

Un vecino más

“Presentarse a una lista a este nivel no estaba en el esquema mental de Rabell”, explica Joan Maria Solé, actual vicepresidente de su federación de asociaciones de vecinos. Solé cree que accedió a liderar la formación porque consideró que en ese momento se le necesitaba. He hablado con una docena de personas en el entorno de Rabell y todas coinciden en señalar que si le llegan a contar hace un año dónde estaría ahora no se lo habría creído.

Toda la gente que ha trabajado con él resalta su capacidad de diálogo y de generar consensos, fruto de trabajar en un movimiento como el vecinal, en el que se deben aunar distintas sensibilidades. “Es experto en acercar posiciones y buscar compromisos”, cuenta Joan Subirats, catedrático de Ciencia Política y uno de los impulsores de la candidatura de Ada Colau a la Alcaldía de Barcelona. 

En la federación de asociaciones de vecinos todos hablan muy bien de Rabell y resaltan la pérdida para la entidad que supuso su marcha. “Ha sido de los presidentes más carismáticos que hemos tenido”, dice Solé.

Como nota negativa, algunos cuentan en privado que peca de vehemencia y mal carácter cuando hay algo que no le gusta. También mencionan cierta seguridad que a veces parece impostada. “Es imposible que una persona delante de un reto como éste no presente dudas e inquietudes”, cuenta Bertomeu. “Rabell se lo queda todo para él”.

A Rabell se le ve muy cómodo en los mítines y actos de calle. Habla bien en público y tiene cierto carisma a la hora de articular sus discursos y relacionarse con la gente. En algunos mítines incluso se ha soltado y se le ha visto cantar.

 

Los allegados de Rabell explican que su pasión por cantar es compartida. Rabell toca la guitarra y forma un dueto de chanson francesa junto a su pareja, Sylviane. Cuentan que el candidato incluso compone algunas canciones y que ha actuado junto a su mujer en alguna ocasión.

Donde no se le ve tan cómodo a Rabell es en las entrevistas y en los debates televisados. No acostumbra a mirar a los ojos cuando responde y en algunos de los debates se le ha visto un poco ausente. “Es una persona que viene del mundo reivindicativo. No está acostumbrado a tener oposición a su discurso porque él siempre ha sido el opositor”, explica una persona de su entorno que prefiere no desvelar su nombre.

Años clandestino

En 1974 Rabell era un estudiante de Filosofía y Letras y de Ciencias Económicas en la Universidad de Barcelona. Militaba activamente en su universidad a través de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), de carácter trotskista, bajo el pseudónimo de Gerard. Un encargo de la organización le obligó a dejar los estudios y trasladarse a París.

Rabell no quiere explicar qué fue a hacer a la capital francesa durante tres años. “Como fue una petición clandestina de un grupo ilegal, entenderás que no lo quiera revelar”, contesta. “La vida del revolucionario, sobre todo durante la juventud, está llena de episodios interesantes cuyos detalles no tienen por qué explicarse”.

He hablado con varias personas que durante el tardofranquismo y durante la Transición militaron en la LCR y en la Liga Comunista (LC), una organización también trotskista que se escindió de la primera. Muchos de ellos hoy ocupan cargos de responsabilidad en grandes compañías, organizaciones empresariales o partidos y la mayoría de ellos no han querido que les cite en este perfil.

Todos coinciden en que el papel de Rabell en esos años era ejercer como enlace entre organizaciones, confeccionar y distribuir propaganda y tal vez infiltrarse en otras formaciones de izquierda de la época.

Los consultados describen a los miembros de la LCR y la LC como el sector más duro de la disidencia franquista en la universidad. “Nosotros éramos los de los cócteles molotov”, explica Josep Maria Rañé, exconsejero de Trabajo e Industria en el Gobierno del tripartito y exmilitante de la LC. “Abogábamos por el estilo de guerrillas mientras que los del PSUC eran más moderados en este aspecto”. Un exmiembro de la LCR que ahora tiene un cargo en el PSC también cuenta que en la LCR había cierta ambigüedad respecto al terrorismo de ETA. “Eran otras épocas”, añade.

A Rañé no le sorprende que a Rabell le mandaran dejar los estudios e irse al extranjero. “El concepto de militancia era duro. Te podían pedir cualquier cosa una vez estabas dentro”, explica. “Vi a mucha gente dejar los estudios e irse a trabajar a la obra sólo para organizar allí el frente obrero”.

En Francia Rabell hizo primero trabajos de traductor. Luego se licenció en Traducción e Interpretación en Montpellier. Su mujer es francesa y sus dos hijos nacieron en Francia. Al volver a Barcelona en 1987, Rabell se dedicó a Talleres Franco, su empresa familiar dedicada al mármol. La empresa cerró víctima de la crisis inmobiliaria durante el año 2010.

Desde su vuelta a Barcelona, Rabell formó parte de la Asociación de Vecinos de la Esquerra de l’Eixample y militó en partidos de extrema izquierda como el Partido Obrero Revolucionario (POR) y Revolta Global. Entre 2012 y 2015 presidió la FAVB.

9656

El azote de Trias

Durante los años al frente de la FAVB, Rabell se convirtió en uno de los grandes opositores a las políticas del alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CiU).

Su mandato al frente de la entidad se caracterizó por un control férreo de la gestión municipal y por las críticas de muchos vecinos al modelo turístico de la ciudad. Rabell apoyó la movilizaciones vecinales en los barrios de la Barceloneta y la Sagrada Familia en contra del turismo y colaboró con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y con varias ONG. La entidad también impulsó una querella colectiva contra la familia Pujol después de que el expresidente de la Generalitat reconociera que había defraudado al fisco.

Después de unos meses de fuerte movilización vecinal en contra del alcalde, Trias insinuó en una entrevista en El Periódico que Rabell creaba agitación entre los ciudadanos para desgastar a su Gobierno ante un inminente salto a la política.

Los estatutos de la FAVB establecen que ningún miembro de la junta puede ir en una lista electoral. Rabell no estaba en ninguna candidatura pero participó activamente en la creación de Guanyem, el germen de la plataforma que al cabo de unos meses arrebataría la alcaldía a Trias. “Entre bastidores hacía lo que podía”, reconoce Rabell, que desliga esta actividad de su cargo al frente de la federación.

Las acusaciones de Trias y la actividad de Rabell generaron cierto recelo en la FAVB, que vio cómo su independencia se ponía en entredicho. La junta obligó a Rabell a enviar una carta a El Periódico dirigida a Trias. En el escrito Rabell aseguraba que “no formaría parte de ninguna lista en las siguientes elecciones [municipales] ni en cualquier otro tipo de comicios”.

Al cabo de un año Rabell fue presentado como candidato a la presidencia de la Generalitat.

El entorno de Trias no ha querido hacer ningún comentario sobre la disputa entre Rabell y el exalcalde para este reportaje.

La ausencia de Colau

Rabell no esconde que participó en la gestación del germen de la candidatura de Ada Colau mientras presidía la FAVB. Describe reuniones con Joan Subirats, con Ada Colau y con su segundo Gerardo Pisarello. “Cualquier proyecto político necesita lo que se llama cocina y yo estuve en la cocina”, explica.

“No se implicó personalmente pero sí que aportó muchas ideas”, recuerda Subirats.

Colau, sin embargo, no se ha significado a favor de Rabell, con quien le une una estrecha relación personal.  Las distintas sensibilidades respecto al soberanismo han impedido que le apoyara públicamente. “Guanyem es plural”, dice Subirats. “Dentro hay independentistas que pueden ser más próximos a la CUP”.

Los miembros de CSP consultados coinciden en que el apoyo de una figura como Colau habría sido determinante para una candidatura que no acaba de despegar en las encuestas. Rabell no esconde su decepción pero pide comprensión. “Hay que comprenderla y respetarla”, se lamenta. “Tenemos una buena alcaldesa, no la quememos antes de hora”.

9827

El problema de la independencia

La postura sobre el debate soberanista de CSP ha situado el partido en tierra de nadie. No están en el bloque soberanista pero tampoco se sienten cómodos en el bando unionista. Su postura es fiarlo todo a que Podemos gane en las generales de diciembre y permita un referéndum pactado.

Cuando entré a la entrevista con Rabell en la sede de ICV, me crucé con los presidentes de las dos grandes organizaciones independentistas: la ANC y de Òmnium. El calendario marcaba el 3 de septiembre y todavía se especulaba con la presencia de CSP en los actos de la Diada. En la mesa de la sala de reuniones quedaban bocetos con diferentes propuestas para situar a Rabell y a los suyos en el acto sin que se sintieran incómodos. En esa reunión, sin embargo, se decidió que el partido no estaría representado en la Meridiana.

“Se nos usa por un lado y por el otro. No puedo ceder a este chantaje de Mas”, se quejaba entonces Rabell. “Aun así hemos quedado que el 28 de septiembre nos sentaremos otra vez [con Òmnium y la ANC] porque habrá que hablar muchas cosas”.

El candidato de CSP, que votó Sí-Sí en la consulta del 9N, asegura que 2015 es el primer año que no participa en la Diada. “Yo ya iba antes de que las manifestaciones fueran masivas, cuando nos reuníamos cuatro gatos por la tarde”. La gente que acudía a esas manifestaciones recuerda cómo ahí sólo se juntaba la izquierda independentista más radical. A las juventudes de ERC se las había llegado a expulsar de la movilización en alguna ocasión porque se consideraba que sus miembros estaban demasiado cerca del establishment nacionalista.

Rabell asegura que no es independentista. Algo que desde el PP y C’s se le ha reprochado continuamente durante la campaña. “Soy soberanista, que es distinto. Creo en la autodeterminación de los pueblos”, matiza.

Otro aspecto que le reprochan es que cambiara su nombre de Josep Lluís Franco Rabell a Lluís Rabell escondiendo su primer apellido: Franco. “No me avergüenzo de mi apellido”, replica, “llevo muchos años firmando mis traducciones con el segundo en honor a mi abuelo materno, que fue quien me crió”.

Rabell se enmarca en el federalismo pero asegura que CSP también es una lista soberanista. En un artículo publicado en 2009 en la revista Viento Sur Rabell escribía esto:

Defendemos sin ambigüedad la perspectiva de una República Catalana: la realidad nacional del país y lo prolongado de la injusticia a que se ha visto sometido hacen insoslayable una salida basada en el pleno ejercicio de la soberanía democrática. A partir de ahí, cabe decir que ni somos independentistas ni estigmatizamos la soberanía democrática

En ese texto Rabell se desmarcaba del discurso que liga el nacionalismo con la burguesía catalana.

Conviene huir de cierto “jacobinismo” -muy extendido incluso en la extrema izquierda- que, cuando no puede negar la problemática nacional, la aborda como un engorroso vestigio del pasado o como una inevitable concesión de veleidades culturales de la “pequeña burguesía”.

9571

El gran desconocido

A Rabell se le considera un clásico del movimiento reivindicativo barcelonés. Fuera de este ámbito, no obstante, es un gran desconocido. Lo avala una larga trayectoria ligada a las luchas sociales, pero muchos ciudadanos no lo conocen a falta de menos de una semana para las elecciones.

“La poca trayectoria desde que se convierte en dirigente vecinal [en 2012] hasta que es candidato es uno de sus principales defectos”, explica Subirats.

“Es un hecho objetivo: soy desconocido”, reconocía Rabell al principio de la campaña. “Me tocará picar mucha piedra”.

En una era en que las campañas también se juegan en las redes sociales, Rabell pierde la partida en Internet. En el momento en el que escribo este perfil apenas tiene 7.300 seguidores en Twitter. Sólo Ramon Espadaler (Unió), tiene menos seguidores. Colau tenía unos 220.000 cuando lanzó su candidatura a la alcaldía de Barcelona.

Este desconocimiento también se aprecia en los mítines y actos de campaña, donde Rabell se ve eclipsado por Pablo Iglesias. En todos los actos a los que he asistido he podido apreciar cómo los corrillos y las peticiones de selfies y besos se dirigen a Iglesias o incluso a Íñigo Errejón.

Todos los consultados reconocen que la falta de tiempo y una precampaña en pleno agosto han jugado en contra de CSP. La gente no conoce a su candidato y en ocasiones ni siquiera la marca con la que se presenta. “El mayor problema que tendremos el 27-S es que la gente sepa cuál es la papeleta de Podemos”, ironiza en privado un miembro de ICV.

Las mejores historias de la campaña electoral

Captura de pantalla 2015-05-23 a la(s) 17.15.12

Las elecciones municipales y autonómicas de este 24 de mayo son una prueba para las costuras políticas que tradicionalmente ha tenido España. Aunque nuestro periódico nacerá en otoño, en EL ESPAÑOL no hemos querido estar al margen de esta cita. Así te hemos contado la campaña.

Las elecciones municipales y autonómicas de este 24 de mayo son una prueba para las costuras políticas que tradicionalmente ha tenido España. Aunque nuestro periódico nacerá en otoño, en EL ESPAÑOL no hemos querido estar al margen de esta cita. Así te hemos contado la campaña en nuestro blog:

España en cifras

Captura de pantalla 2015-05-23 a la(s) 16.09.24

En este especial, coordinado por Antonio Delgado, te permite acceder a miles de datos de población, deuda, paro o destino de fondos públicos para que tengas toda la información antes de votar. Entra haciendo click aquí.

La batalla de Madrid

La alcaldía de Madrid siempre ha tenido una importancia estratégica en los cálculos electorales del PP y el PSOE. En 2015, la batalla está más abierta que nunca.

Daniel Basteiro siguió junto a Adriano Morán y Javier Álvarez, de 93 metros, a los cuatro candidatos con más posibilidades de convertirse en alcaldes: Esperanza Aguirre (PP), Manuela Carmena (Ahora Madrid), Antonio Miguel Carmona (PSOE) y Begoña Villacís (Ciudadanos). El resultado, en estos vídeos y textos:

Radiografía de los votantes

Captura de pantalla 2015-05-23 a la(s) 16.34.10

Kiko Llaneras ha estudiado todas las encuestas para explicar, con textos y gráficos, el perfil de los votantes y sus intenciones de cara a estos comicios clave.

Las urnas en Cataluña

2208

En Cataluña no hay elecciones autonómicas. Están previstas para el 27 de septiembre, pero lo que pase este domingo condicionará la larga precampaña electoral y, según algunos, hasta un aplazamiento de la cita anunciada por Artur Mas.

Reportajes fotográficos: Alberto Gamazo.

Socorro: ¡#nopuedovotar!

Captura de pantalla 2015-05-23 a la(s) 16.49.10

Puedes intentarlo de muchas maneras, pero si estás en el extranjero, quieres utilizar tu DNI electrónico o un juez ha declarado tu incapacidad total, todo son trabas. Te ofrecemos tres reportajes que te harán pensar sobre las grietas de uno de los derechos fundamentales:

Aragón, Extremadura, Murcia…

Captura de pantalla 2015-05-23 a la(s) 16.54.39

Un total de 13 comunidades autónomas decidirán su suerte este domingo. En EL ESPAÑOL hemos querido acercarnos a muchas de ellas para contarte sus realidades y preocupaciones:

Foto de portada: IU El Viso

Una política más

Fue delegada de su clase, ‘okupa’ y símbolo del enfado ciudadano contra la burbuja inmobiliaria. Ahora se perfila como la gran rival de Xavier Trias en la pugna por la alcaldía de Barcelona. Así es Ada Colau según una veintena de personas que la conocen. 

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

Fue delegada de su clase, ‘okupa’ y símbolo del enfado ciudadano contra la burbuja inmobiliaria. Ahora se perfila como la gran rival de Xavier Trias en la pugna por la alcaldía de Barcelona. Así es Ada Colau según una veintena de personas que la conocen. 


El New York Times publicó el 24 de junio de 2001 una breve nota sobre Barcelona. Ese día hubo una manifestación antiglobalización que acabó con 32 heridos y 19 detenidos y escaparates rotos del Burger King o Swatch. El periódico citaba la opinión de una portavoz de la Campaña contra el Banco Mundial: “La policía provocó la pelea; eran parte de ella”, dijo. Esa portavoz era una joven de 27 años llamada Ada Colau.

Entonces era portavoz porque sabía hablar en público y porque había trabajado en comunicación. Pero no era su formación. En 1992 había empezado a estudiar Filosofía en la Universidad de Barcelona. Fue una estudiante lenta. Según su expediente académico, que ha colgado en su web, Colau se fue matriculando de algo cada año hasta el curso 1998-99. Sigue sin ser licenciada; le quedan cinco asignaturas. Pero mientras estudió, fue aplicada: seis matrículas de honor -cuatro de ellas en asignaturas de ética y filosofía social- y 16 sobresalientes en 44 materias.

La lentitud de sus estudios tiene al menos dos explicaciones: que se desanimó porque la Facultad le acabó “cansando” y que era delegada de curso y tenía asambleas y obligaciones fuera de sus horas de clase. Ya había sido delegada durante BUP en la Acadèmia Febrer, en el barrio de Sant Gervasi. La temprana representación de los intereses de los estudiantes en clase es un indicio claro de futuros políticos. Colau lo cumple.

Hay otros rasgos de su personalidad que Colau mantiene desde entonces. Su profesor de Historia aquellos años, Vicenç Molina, que es amigo hoy de Colau, hace este retrato de su antigua alumna: “Tenía una actitud de inquietud curiosa, insistente y constante, de deseo de comprometerse en todo aquello que pensara que podía ser útil para las causas de la libertad y la justicia, un sentido existencial vinculado a ciertos tics de antes de su generación, la post 68. Era muy lectora de Sartre, Camus, Simone de Beauvoir. Tenía una cierta tozudez con todo lo que era su centro de interés: sucesivamente, la lectura, el teatro, el voluntariado, la lucha política. Y sí, claramente, cierto afán de protagonismo, bastante autoaceptado”.

Las charlas con gente que se ha cruzado con Ada Colau durante años sucesivos confirman estos rasgos: entregada, concienciada, persistente, protagonista.

Ada Colau aspira ahora a ser alcaldesa de Barcelona con una coalición de grupos llamada Barcelona en Comú. Los sondeos dicen que si no lo logra, será la primera fuerza de la oposición. Su recorrido no es el habitual en un político de partido, pero parece más normal en la España de 2015 donde los activistas ven una oportunidad evidente de entrar en las instituciones.

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

A pesar de múltiples peticiones durante la campaña, Ada Colau no ha hablado conmigo para este perfil. Cuando le dije a su equipo de prensa que tenía detalles que quería contrastar, me pidieron que mandara la entrevista por escrito. Envié 11 preguntas. Dos días después, su coordinadora de prensa, Yolanda Viñals, me llamó para decir que Colau no quería entrar en temas tan personales. Se refirió por teléfono a dos de las preguntas. La primera era si había cenado en enero o febrero de 2014 en casa de Gemma Ubasart, de Podem, con Ricard Gomà, de Iniciativa, para cerrar el acuerdo de candidatura conjunta entre Guanyem, Iniciativa y Podem. Colau era entonces portavoz de la PAH.

Meses después, en su carta de despedida como portavoz de la PAH, Colau decía: “Como ciudadana, estaré encantada de apoyar y participar en procesos amplios que planteen un cambio real en las formas de hacer política”. Es muy probable que estuviera ya todo cerrado. En su mitin de campaña en el barrio de Gràcia, Colau pidió a CiU, PSC y ERC que anunciaran si habían pactado ya para repartirse el poder. No es algo que ella haya cumplido en su corta de vida de política: presuntamente ya había pactado y lo anunció cuando le vino bien.

La otra pregunta que su equipo destacó para no responder al cuestionario es si la televisión pública catalana había puesto condiciones a su aparición en el programa El convidat en octubre de 2014. El presentador, Albert Om, pasa dos días en casa de un personaje famoso. Es un formato amable para lucirse y dar la vuelta al ruedo.

Ningún político en activo ha salido, aunque sí han aparecido otros ya retirados: Josep Lluís Carod-Rovira o Jordi Pujol antes del escándalo. El programa revivía en parte la labor en la PAH de Colau cuando ya no era portavoz. La campaña de Colau considera que esta pregunta era meterme en los acuerdos a los que habían llegado con otro periodista, Albert Om. Pero ese programa de la tele pública lo vio más de medio millón de catalanes. En Barcelona, en las últimas elecciones, Convergència i Unió sacó 15 concejales con 174.000 votos.

Tampoco ha sido fácil hablar con gente vinculada a Ada Colau. He entrevistado a 19 personas que han compartido etapas de su vida con la candidata. En cuatro casos quisieron pedirle permiso a la campaña o a Colau antes de hablar conmigo. En otros tres optaron directamente por no hablar.

Es una cautela curiosa en un grupo de activistas que ha emergido en parte gracias a los medios de comunicación. Mis colegas Daniel Basteiro, Adriano Morán y Javier Álvarez han acompañado en jornadas de campaña a los cuatro candidatos principales en Madrid. La única que puso reparos fue Esperanza Aguirre, del Partido Popular.

La ambigüedad del liderazgo

La excusa más común para evitar preguntas sobre Ada Colau es una variante de esta frase: no somos una persona, somos un movimiento. Marina Garcés, profesora de Filosofía en la Universidad de Zaragoza y compañera de estudios de Colau, me dijo que un perfil así “no responde a mi manera de entender la política, el papel de los políticos y su personalización”. El trasfondo es que Colau no importa porque es una más y tiene ese papel.

He oído otro motivo: Colau recibe más palos por ser la cabeza visible de un movimiento que une a mucha gente. El silencio de sus allegados es por tanto un modo de protección. Pero la política es más ruidosa y es difícil acceder a un cargo público sólo con música celestial.

Colau prefiere que la llamen “referente” y no líder. “Mi carácter de referente tiene más valor que otro porque está avalado no por lo que yo diga sino por lo que hacemos colectivamente”. El colectivo quería evitar los personalismos. Por eso, me dice Marcelo Expósito, miembro de Barcelona en Comú, el movimiento Guanyem nació con una triple portavocía: además de Ada Colau, el abogado Jaume Asens (hoy número cuatro de la lista) y el catedrático Joan Subirats. Pero había pocas dudas sobre el fin. “Es bastante obvio que ella debía liderarlo, simbolizaba muy bien lo que se quería hacer”, dice Subirats.

La confluencia de Barcelona en Comú la forman Guanyem, Iniciativa-Esquerra Unida, Podem, Procés Constituent y Equo. La monja independentista Teresa Forcades, que aparece en alguna de las fotos que acompañan a este artículo y  que participó en el mitin de Gràcia, es miembro de Procés Constituent. Estaba tan claro quién debía liderar el movimiento y qué peso tenía cada formación que la lista se cerró a puerta cerrada y no tuvo rival en las primarias.

“Se trabajó mucho en cómo queríamos que fuera el equipo encabezado por Ada”, dice Eloi Badia, uno de los impulsores de Guanyem. “Se hizo pensando cómo formar un equipo de gobierno cohesionado y hasta qué punto podía ser un grupo abierto”. Está claro que no podía serlo. En 2019, todo será diferente, promete Badia. La nueva política de verdad deberá esperar otros cuatro años.

Es un debate que los activistas de Guanyem han tenido: ahora toca cerrar filas. Marcelo Expósito me cuenta cómo criticó hace un año que la cara de Pablo Iglesias fuera el logo de Podemos en las europeas. “Pero ahora entiendo por qué hay que poner la cara de Ada”, dice. “Es un liderazgo político nuevo en una fase de ruptura. Hay que experimentar”.

Es innegable que Ada Colau es un valor político que debe aprovecharse. Colau da tres razones para haber llegado a estar a un paso de la alcaldía de Barcelona: la veteranía, la experiencia y saber hablar en público. Las tres son ciertas: sabe de activismo, sabe de vivienda y urbanismo y habla bien.

3145

De un guión a la vivienda

Después de las asambleas universitarias, Colau estuvo en 1998 en la productora Classic and New para producir un programa de anuncios en el Canal 33 de la tele catalana: SpotTV. Su compañera allí era Cinta Escorsa: “Recuerdo cuando coincidíamos algún día para desayunar en el bar: leía cinco periódicos y comparaba las noticias mientras charlaba”, dice Escorsa. Su recuerdo de Colau es similar al de otros: “Era muy trabajadora, hiperactiva, tenía mucha empatía con el sufrimiento ajeno y mucha fluidez verbal”.

Eran años donde Colau combinaba trabajos sueltos con la Filosofía en la universidad. Su segundo trabajo en la tele fue el rodaje en 2000 de la serie juvenil Dos + una, que emitió Antena 3.

Colau fue sobre todo guionista de la serie, pero hizo un papel pequeño de actriz: “Ada estaba vinculada al proyecto porque su familia intervenía en él [el marido de su madre fue el autor de la idea]. Sus méritos son los de saber narrar en un papel historias que ocurrieron en el entorno de los adolescentes”, dice el director, Ricardo Giménez Roig. Su recuerdo de Colau es parecido al de otros: “La Ada que recuerdo es una mujer muy trabajadora y directa con los objetivos marcados, lo que hacía que las reuniones de trabajo fueran muy concisas y rentables. No se le escapaba ni una”.

Pero en 2000 Colau estaba a punto de meterse de lleno en su verdadero interés: el activismo. En diciembre de 1999 las protestas en una reunión de la Organización Mundial del Comercio en Seattle acabaron con más de 150 detenidos. La globalización, creían los manifestantes, no iba a traer el desarrollo prometido. Aquel movimiento llegó a Europa con protestas similares en Praga en septiembre de 2000. En Barcelona había un grupo pendiente del movimiento global: en junio el Banco Mundial iba a reunirse en la ciudad. Querían boicotearlo. Varias organizaciones formaron la Plataforma contra el Banco Mundial. Una era el Movimiento de Resistencia Global, donde militaba Colau.

Los preparativos y protestas fueron un germen donde coincidieron activistas que luego han destacado en política o en otros ámbitos: David Fernández, diputado con la CUP; Enric Duran, militante contra los bancos; Gemma Ubasart, hoy en Podem; Toni Baños, periodista con un papel creciente en la CUP.

El altavoz mediático

Aquellos meses fueron el germen de otro detalle vital para el futuro del activismo: la relación con los medios de comunicación. Un proyecto financiado por el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) llamado Las Agencias reunió a un grupo que quería salir del gueto de los fanzines y las primeras webs independientes, entonces sobre todo Indymedia.

Marcelo Expósito fue miembro de Las Agencias. Allí dice que entendieron tres cosas: “Uno, puede no gustarnos, pero la sociedad se informa con los medios de comunicación. Dos, el mensaje del activismo no era para el gobierno o para nosotros mismos, era para la sociedad civil. Y tres, a pesar de que las estructuras de la prensa son las que son (y más en aquella época) hay periodistas afines que pueden colar historias”. Las ruedas de prensa pasaron a ser en lugares emblemáticos para que las teles tuvieran mejores imágenes. Hacían acciones de guerrilla informativa capaces de convertirse en noticias eficaces.

“Empezaba una lucha por la hegemonía cultural y había que ganar por alguna vía la batalla ideológica en los medios”, dice Toni Comín, profesor de Esade, ex diputado de Ciutadans pel Canvi/PSC y participante también en aquel movimiento antiglobalización: “Emerge entonces una constatación: si los medios no están hechos para informar sino para entretener, debes dar a tus acciones una dimensión de espectáculo. Debes montar shows y olvidarte de las oscuras manis sindicales de los 60 y 70″.

La herencia de aquel uso inteligente de los medios aparece en toda la carrera pública de Ada Colau: el héroe Súpervivienda, el lema “No tendrás casa en tu puta vida”, los escraches o las apariciones en El gran debate en Telecinco. En su carta de despedida de la PAH, Colau escribe: “Es un canal que hay que utilizar con prudencia, pero vivimos en una sociedad mediática y hay que usar también esos canales”.

Ese bautismo activista se diluye después de la muerte de un manifestante en las protestas de Génova pero sobre todo después del 11-S. Aunque se reactiva en un movimiento de masas más general contra la Guerra de Irak. Pero aquella globalización iba a empezar a tener un reflejo en la crisis española. Colau empezaría enseguida a interesarse en serio por el gran tema de su vida: la vivienda.

Son los años en los que Colau está más cerca del movimiento okupa. Es obvio que sus rivales usan el nombre para criminalizar su pasado, pero la participación de Colau es aparentemente distinta: “Éramos okupas sin cresta”, dice Albert Sancho, amigo de Ada Colau desde la universidad. Su participación se centra en el colectivo Miles de Viviendas, que pasó por varios edificios barceloneses. Stephen Luis Vilaseca, profesor de la Northern Illinois University y autor de este libro sobre ocupas, lo ve igual: “Los okupas de Miles de Viviendas evitaron conscientemente la estética okupa de los punkis para cambiar el foco del aspecto de un okupa a lo que un okupa hace”.

Una crónica de Jesús García publicada en El País en 2006 con el título Barcelona, capital okupa describe sin querer y con grandes trazos la trayectoria de Ada Colau en aquellos años: “El colectivo okupa es heterogéneo y, como un camaleón, ha ido mutando al son de los tiempos. En 2000 y 2001, apareció ligado a las protestas contra la globalización. En 2003, se apiñó en torno a las manifestaciones contra la guerra de Irak. Y hoy está vinculado más que nunca a la denuncia de la especulación inmobiliaria”.

Las diferencias que existían entre la lucha okupa y unos objetivos más generales eran cada vez más evidentes: “Los okupas han perdido la exclusiva -o al menos, el exceso de protagonismo- que hasta ahora habían ostentado sobre el problema de la vivienda. La Asamblea Popular por una Vivienda Digna ha conseguido canalizar la movilización de numerosos sectores sociales”.

Una de las portavoces de esa Asamblea es Ada Colau: “No somos violentos. Se inventan incidentes fantasma para suspender la cumbre [de ministros de Vivienda en Barcelona] y no abordar los problemas”. En esas declaraciones Colau ya usaba una frase que no ha parado de repetir durante la campaña electoral para el Ayuntamiento: “Pero lo que falta es voluntad política”. En otras palabras, faltan narices para enfrentarse a aquéllos a quienes no les convienen estos cambios.

En aquellos años, el problema principal de la vivienda era el mobbing inmobiliario. En los años de la burbuja, las empresas propietarias de edificios presionaban con artimañas dudosas a inquilinos que pagaban renta antigua para que se fueran de su casa. Un hito del movimiento okupa fue salvar a una pareja de ancianos y a otro que vivía solo en un edificio histórico de la calle Magdalenes de Barcelona donde una inmobiliaria quería construir un hotel. Aquel edificio pasó a ser el Espai Social Magdalenes. En 2010 fue desalojado y el hotel debería estar listo para este año. Allí Ada Colau participó en charlas sobre viviendas como representante de Miles de Viviendas o del Taller contra la Violencia Inmobiliaria y Urbanística. También en otros espacios afines.

Llega el momento de la verdad

El Observatorio DESC (Derechos Económicos, Sociales y Culturales) fichó en 2007 a Ada Colau para que abriera un eje de trabajo sobre la vivienda. El observatorio es una ONG que había nacido unos años antes para defender los derechos sociales, no sólo en Cataluña. Su financiación procede en parte del Ayuntamiento de Barcelona. El presupuesto de la PAH, por ejemplo, lo gestiona el DESC: en el último año recibió 120.000 euros de subvención municipal. De ahí salía el salario de Colau como portavoz. Su sueldo lo pagaba el equipo del alcalde Xavier Trias, al que ella aspira ahora a suceder.

Vanesa Valiño, directora del DESC, recuerda la llegada de Colau: “Nos dijo que era la primera vez que iba a tener un contrato fijo”. Poco después se implicaría en V de Vivienda, donde apareció el personaje de Súpervivienda, cuyo vídeo sacó en exclusiva El Punt Avui en plena campaña. Colau ha dicho que está orgullosa de su aparición espontánea en un mitin de Iniciativa, partido que hoy es su socio en la coalición Barcelona en Comú. Los actores que interpretaban a Súpervivienda iban variando. Uno era Adrià Alemany, que se convirtió luego en pareja de Colau. Juntos tienen un hijo, Luca. Colau ha publicado su declaración de renta de 2013: ingresó algo más de 30.000 euros.

La crisis iba a peor y el conocimiento de Ada Colau del mercado inmobiliario le llevaría a entender mejor cuál era la lucha básica, específica para España: la dación en pago. En febrero de 2009 nació la Plataforma de Afectados por la Hipóteca (PAH). Cuando Ada Colau salió por segunda vez en el New York Times en 2010, el titular reflejaba esa novedad: “En España, te quitan la casa pero te dejan la deuda”. En el resto de países occidentales había fórmulas para irse de la casa hipotecada y quedar libre. En España, no. La causa era de una justicia evidente y el drama humano tan obvio que los medios se entregaron a la causa.

La opción de la PAH es mostrar el problema y llevarlo al debate público. Con la entrada de su ex portavoz en política, la organización ha hecho un comunicado para decir que no son partidistas. Pero en una nota de prensa anterior dicen: “Estos 500.000 desahucios producidos hasta hoy tienen unos responsables políticos directos: los sucesivos gobiernos del PPSOE”.

Hay otras organizaciones que son más discretas en su lucha política y se centran en resolver problemas específicos. Algo que la PAH también hace pero no como objetivo principal: “En la PAH teníamos claro que no queríamos hacer políticas asistenciales -que es lo contrario del empoderamiento-, ¡sino todo lo contrario! El asistencialismo te confirma que eres un inútil y que necesitas alguien que lo haga por ti”, dice Colau. Desde el Ayuntamiento han planteado incluso dudas sobre el uso esporádico pero a veces excesivo de residentes en el momento del desahucio. La imagen cuenta mucho.

La PAH tenía un objetivo político: reformar la ley. El discurso de Ada Colau en el Congreso de los Diputados fue el día cumbre de esa campaña: “Allí nos dimos cuenta de que teníamos algo”, dice Marcelo Expósito.

El momento más recordado fue cuando llamó “criminal” a un representante de la banca, Javier Rodríguez Pellitero, que había intervenido antes: “Decir que la legislación española es estupenda cuando hay personas que se están quitando la vida por una ley injusta es absolutamente criminal. Les aseguro que no le he tirado un zapato porque quería explicar mi punto de vista. Es un criminal y deberían tratarle así, no es un experto”. Colau se negó a retirar esas palabras.

En política también se puede

El trabajo en la PAH estaba hecho: todos los españoles sabían ya que el pago de una hipoteca no acababa con salir de casa. Ahora hacía falta legislar. Pero después de cinco años, Ada Colau abandonaba la PAH para entrar en política. Una búsqueda de “portavoz PAH” en Google sigue sacando a Colau en nueve de los 10 enlaces de portada. Sólo en un programa de La Sexta aparece Carlos Macías, el portavoz vigente.

A Colau le hicieron ofertas, pero no iba a ceder su voluntad para ir en la lista de otro partido. Pretendía participar en un movimiento que lograra hacer confluir a varias siglas. Iniciativa per Catalunya obtuvo en 2011 cinco concejales. Si no accedía a las condiciones de Colau, podía quedarse sin nada, como puede pasarle en Madrid a Izquierda Unida. Se dio entonces el acuerdo: Iniciativa ponía dinero (la campaña cuesta 160.000 euros), acceso a las instituciones en periodo electoral, experiencia política. Guanyem ponía a Ada Colau.

El País publicó en enero los contenidos básicos del pacto. En los siete primeros puestos de la lista van Colau y tres compañeros de siempre (Gerardo Pisarello, Jaume Asens y Gala Pin), dos personas de Iniciativa (Laia Ortiz y Janet Sanz) y uno de Podemos (Raimundo Viejo). Los sondeos les dan entre ocho y 10 concejales. Durante sus cuatro años de mandato, el alcalde Trias ha gobernado con apoyos tácitos y puntuales de PSC, PP y ERC. Como candidata a la alcaldía, Ada Colau ha debido explicar su visión del proceso soberanista: no es independentista pero está a favor de hacer un referéndum y de más democracia. En la consulta del 9 de noviembre, votó por la independencia y escribió un post en Facebook para explicar sus motivos.


 

Todos los datos sobre Barcelona


 

Una de las preguntas que Colau no ha querido responder era por qué en una candidatura que presumía de abrirse a la ciudadanía los puestos principales estaban en manos de viejos conocidos. Es por supuesto legítimo, pero no es nueva política con primarias abiertas o candidatos independientes. En Madrid lamentaban no tener su Ada Colau y en unas primarias encontraron a quien podía interpretar su papel: la jueza Manuela Carmena.

Aquí están las primeras propuestas de choque de Barcelona en Comú si ganan las elecciones. “Es posible hacer las cosas de otra manera”, dice el profesor de Derecho Gerardo Pisarello en un mitin en el barrio de Sarrià. “Participo de un proceso amplio, donde miles de personas se han dejado la piel”, dice Ada Colau durante su mitin en el barrio de Gràcia. Es cierto que es una gran novedad, aunque menos en la España de hoy con Podemos y Ciudadanos. Las novedades definitivas deberán empezar a verse dentro del Ayuntamiento.

Los otros perfiles de Jordi Pérez Colomé:

¿Trias o Colau? Una predicción de sus votos y sus alianzas

concejales bcn

Los resultados anteriores prevén que ni CIU ni Barcelona en Comú lograrán la mayoría. Eso abre la puerta a pactos para nombrar al próximo alcalde de la ciudad. Sin embargo, la simulación apunta a que las coaliciones naturales no serán suficientes para sumar los 21 ediles necesarios.

También en EL ESPAÑOL:

En Barcelona votarán este domingo para elegir a su alcalde. Según las encuestas, el primer puesto se lo disputan CIU y Barcelona en Comú, la plataforma izquierdista que lleva a Ada Colau como candidata. Los dos partidos están muy lejos de lograr una mayoría que les garantice la alcaldía.

Como en el caso de Madrid, eso deja dos posibilidades. Varios partidos que sumen 21 concejales -la mayoría más uno- pueden acordar el alcalde entre sus candidatos. Si no hay un acuerdo de ese tipo, la alcaldía será para la fuerza más votada, previsiblemente Xavier Trias o Ada Colau.

A continuación describo una simulación de las elecciones al ayuntamiento de Barcelona. Los resultados nos servirán para analizar las posibilidades de cada candidato.

Los votos según las encuestas

Empiezo revisando las estimaciones de voto. El primer gráfico muestra un promedio de los sondeos del último mes que han publicado los institutos Metroscopia, Sigma dos, GESOP, GAD3 y Feedback.

encuestas bcn

El gráfico refleja la dispersión de las encuestas. Esa dispersión se debe al menos a tres factores: los errores de muestreo, los cambios temporales y las diferencias en los ajustes que hace cada encuestador: lo que conocemos como la cocina.

Al agregar los sondeos, esta dispersión disminuye pero la incertidumbre no desaparece. Como ya expliqué al hablar del caso de Madrid, los sondeos y los resultados pueden desviarse por muchas otras razones. Es posible, por ejemplo, que todas las encuestas se equivoquen en la misma dirección o que durante esta semana los electores tomen decisiones imprevistas. Por estas razones, antes de hacer una predicción debemos asumir que no sabemos lo suficiente como para ser precisos.

Añadiendo incertidumbre

A continuación utilizo la media de las encuestas para predecir cuántos concejales logrará cada partido. Pero antes añadiremos una incertidumbre hipotética. Partiendo del promedio de votos, hago 10.000 simulaciones añadiendo varianza según los márgenes de error y cierta incertidumbre. La distribución de votos que resulta puede verse en este gráfico.

Los resultados de la simulación se muestran a continuación. El gráfico representa el número de concejales que lograría cada uno de los partidos.

concejales bcn

El primer partido sería CIU con alrededor de 10 concejales. Apenas uno más de los que obtendría Barcelona en Comú. Sin embargo, ambos partidos pueden ganar y perder otro concejal con mucha facilidad e incluso alejarse bastante de esa horquilla. Lo que se antoja muy difícil a la luz de las encuestas es que uno u otro logre la mayoría absoluta, que está fijada en 21 concejales.

Hasta cinco partidos más podrian obtener representantes en el ayuntamiento. Ciutadans lograría alrededor de cinco y siete, el PSC cinco o seis, ERC y el PP sobre cuatro o cinco. Además, la CUP tendrían alrededor de un 70% de posibilidades de lograr algún concejal.

Posibles mayorías 

Los resultados anteriores prevén que ni CIU ni Barcelona en Comú lograrán la mayoría. Eso abre la puerta a pactos para nombrar al próximo alcalde de la ciudad. Sin embargo, la simulación apunta a que las coaliciones naturales no serán suficientes para sumar los 21 ediles necesarios.

mayorias bcn

Un pacto entre CIU, ERC y la CUP no sería suficiente para conseguir los 21 concejales. Tampoco un hipotético acuerdo entre Barcelona en Comú y el PSC.

Con tanta fragmentación, las únicas alianzas posibles serían entre socios a priori sorprendentes. Un acuerdo a cuatro bandas entre CIU, ERC, la CUP y el PSC tendría un 42% de lograr la mayoría. Las mismas que  un acuerdo entre Barcelona en Comú, PSC y Ciutadans.

Lo extraño de estos acuerdos hace que quedar primero sea fundamental. Porque si ninguna alianza sale adelante, el alcalde será el candidato más votado. Previsiblemente Trias o Colau. ¿Pero cuál de los dos tiene más probabilidades? Las encuestas no se ponen de acuerdo. Pero si hacemos caso de ellas, nuestro modelo dice que el más votado será Trias con una probabilidad del 71%.

También en EL ESPAÑOL:


Nota. Para acabar, permitidme repetir la nota de precaución. Es importante recordar que las probabilidades que he calculado se basan en asumir una incertidumbre hipotética. Si las encuestas fallasen por un margen aún más amplio, los resultados del próximo domingo pueden ser distintos. Creo que eso es improbable pero lo único seguro es que es posible: en las urnas no hay ningún voto todavía.

Algunos detalles técnicos. En las 10.000 simulaciones parto de una media de las seis encuestas del último mes. Para generar la variabilidad por muestreo uso una distribución normal de desviación estándar tal que replico los márgenes de error considerando la muestra total (truncada para evitar negativos). Los márgenes de error los estimo a partir del porcentaje de voto promedio de cada partido (no uso el peor caso). A esa variabilidad añado otra que representa la incertidumbre asumida. Esa incertidumbre corresponde con una distribución normal de media cero y desviación estándar 0,25 + 0,15 votos. Eso implica asumir que el intervalo del 95% para los votos de cada partido es: ±(0,5+0,15 votos). La distribución de votos que resulta de añadir esta variabilidad por muestre e incertidumbre puede verse en este gráfico. En cada una de las 10.000 iteraciones, a partir de los votos calculo el reparto de concejales aplicando la regla D’Hondt y la barrera mínima del 5%.

¿Votarán así los habitantes de Madrid y Barcelona? Una media de los sondeos

mad 2

Este lunes publicaré aquí mi predicción de los resultados electorales en las ciudades de Madrid y Barcelona. Unas horas antes y a modo de aperitivo, publico aquí dos gráficos con una media ponderada de los sondeos que se han publicado durante el último mes. 

Este lunes publicaré aquí mi predicción de los resultados electorales en las ciudades de Madrid y Barcelona. Unas horas antes y a modo de aperitivo, publico dos gráficos con una media de los sondeos que se han publicado durante el último mes.

Los seis sondeos de Madrid llevan la firma de los institutos demoscópicos Sigma Dos (dos), NC Report, Metroscopia (dos) y MyWord. Los cinco de Barcelona los han elaborado Sigma Dos, Metroscopia, GAD3, Feedback y GESOP.

La mayoría de los sondeos auguran un triunfo de Esperanza Aguirre sin mayoría absoluta. Aunque las cifras de Metroscopia indican un auge repentino de Manuela Carmena, aspirante de la coalición izquierdista Ahora Madrid. Pero otro sondeo publicado también ayer por Sigma Dos es más cercano a los de semanas anteriores.

mad 2

Los resultados son aún más inciertos en Barcelona. La mayoría de los sondeos augura un triunfo por la mínima de Xavier Trias. Pero el CIS y Metroscopia predicen una victoria de la activista Ada Colau, que lidera la coalición Barcelona en Comú.

bcn

Actualización. 11.45am. He actualizado el gráfico de Madrid con un sondeo nuevo de Sigma Dos. Además, en una versión anterior la media de los sondeos estaba ponderada con la muestra de cada encuesta. Al actualizar los gráficos, he eliminado la ponderación. Los resultados apenas cambian.