Ganadores y perdedores del 27S

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Las elecciones al Parlament catalán del 27S han dejado ganadores, perdedores y un puñado de lecciones. A continuación describo en 10 puntos lo que ha dado de sí la noche electoral.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto. 

Las elecciones al Parlament catalán del 27S han dejado ganadores, perdedores y un puñado de lecciones. A continuación describo en 10 puntos lo que ha dado de sí la noche electoral.

Los perdedores

Catalan President Artur Mas greets supporters of Junts Pel Si (Together For Yes) after polls closed in a regional parliamentary election in Barcelona, Spain, September 27, 2015. Separatists have won a clear majority of seats in Catalonia's parliament, an exit poll showed on Sunday, in an election that could set the region on a collision course with Spain's central government over independence.   REUTERS/Andrea Comas
REUTERS/Andrea Comas

1. Artur Mas.

El president Artur Mas convocó estas elecciones con una condición para sus compañeros de la lista Junts pel Sí: que él fuera el próximo presidente. Con los resultados hasta ahora, su futuro está en manos de la CUP. El número uno de la CUP, Antoni Baños, ha dicho una vez más esta noche que no apoyarán un Gobierno dirigido por Mas.

El proceso hipotético es el siguiente. Después de la primera ronda de votos, no habrá mayoría absoluta si Mas es el candidato de Junts pel Sí. En la segunda, la jefa de la oposición, Inés Arrimadas, de Ciudadanos, podría obtener los votos a favor de PSC y PP, espoleados por sus líderes nacionales en Madrid. Esos tres partidos suman 52.

Todas las miradas se posarían entonces sobre Catalunya Sí que es Pot, cuyo candidato es el independentista Lluís Rabell. En esa coalición está también Podemos, de Pablo Iglesias, que en diciembre se la juega en las generales.

Si Inés Arrimadas propone una legislatura corta con la promesa de elecciones, con una auditoría y nueva política, ¿se apartará de ella Podemos para hacer president a Mas? En Cataluña, mientras, el flirteo con Iniciativa y su apoyo al derecho a decidir ya ha empezado. Si se abstuvieran con la CUP, darían la presidencia a Mas. Pero un Gobierno con Mas haría más difícil el camino de unión con la CUP. Todo forma parte del mismo rompecabezas.

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El modo más sencillo de facilitar el camino para el bloque independentista es buscar una alternativa a Mas que sea aceptable para la CUP. No es difícil: Raül Romeva podría ser. Pero la pregunta es cómo se lo tomaría Mas.

2. Catalunya Sí que es Pot.

El papel que les queda a Lluís Rabell, a Iniciativa y a Podemos se ha reducido a decidir quizá entre dos rivales para la presidencia. En junio la confluencia de izquierdas rivalizaba en las encuestas con 30 escaños con una CiU en caída libre. Al principio de la campaña luchaban con Ciudadanos por ser la segunda fuerza en el Parlament. Han quedado cuartos con 11 escaños, más cerca del quinto y sexto partido que del tercero.

Rabell ha culpado a la polarización y ha dicho que no ha habido debate social. Podemos pretendía usar las elecciones como plataforma para las generales y no ha funcionado. Sin querer hay una triunfadora de rebote: Ada Colau. La izquierda no creía en los personalismos hasta que se dio cuenta de su importancia.

3. PSOE y PP.

Los dos grandes partidos que aspiran a gobernar España en diciembre están lejos de gobernar Cataluña. El PSOE tiene la pregunta difícil: Cataluña ha sido un baluarte en las grandes victorias socialistas. El papel digno pero insuficiente de Miquel Iceta no despeja las dudas de qué ocurrirá en diciembre.

El PP gobierna en España y ha recibido un castigo más en Cataluña. Xavier García Albiol ha logrado parar el golpe y que el partido no quede el último pero por muy poco. No deja de ser significativo que el partido que gobierna España sea residual en Cataluña.

4. Unió.

Han sacado 100.000 votos. No les llegan para entrar en el Parlament. ¿Dónde hubieran ido a parar esos votos?

Los ganadores

5. La participación.

Los catalanes han creído que estas elecciones eran más importantes y que había que votar. La participación ha crecido a pesar de ser puente en Barcelona. Es importante tener en cuenta que con una participación del el mismo número de votos daban menos escaños que otras veces con esta participación.

GRA483. BARCELONA, 27/09/2015.- La candidata a la presidencia de la Generalitat por Ciutadans, Inés Arrimadas (c) y el líder del partido, Albert Rivera (3i) durante la rueda de prensa ofrecida hoy para valorar los resultados de la formación en las elecciones catalanas. EFE/Marta Pérez
EFE/Marta Pérez

6. Ciudadanos.

En 2010 sacaron tres diputados. En 2012 sacaron nueve y en 2015, 25. La candidata, Inés Arrimadas, se estrenaba. Es natural que irrite este éxito a partidos tradicionales y a votantes independentistas, pero esos números son espectaculares. La sede de Ciudadanos era la única donde la fiesta que se vivía era real.

7. Los escaños claramente independentistas.

Los medios extranjeros decían en sus títulos que había una mayoría, aunque no aplastante, a favor de la independencia: Los partidos separatistas catalanes ganan una mayoría escasa en las elecciones regionales, titulaba el New York Times. La información iba al fondo de la portada y bien pequeña.El Guardian decía: “Los separatistas catalanes ganan las elecciones y dicen que es un sí para la ruptura”. No son los titulares obvios que harían pensar en el mundo en un mandato en favor de la independencia inmediata. Pero hay 72 diputados que representan a votantes que quieren explícitamente la independencia. Es menos de lo que debía ser al principio. Pero nunca se había visto algo así.

8. La CUP.

La CUP se ha presentado a dos elecciones autonómicas. En la primera sacó 3; en la segunda, 10. Ha triplicado sus escaños. Como en el caso de Ciudadanos, es un exitazo. Era la otra sede que estaba de fiesta. Quizá había menos alegría porque su papel en la próxima legislatura será incómodo y sus socios de gobierno no lo pondrán fácil.

El futuro

9. La lectura plebiscitaria.

Durante la campaña los votos del y del no estaban claros. Para el bloque independentista, durante la noche electoral surgió de repente un partido que no está en ninguno de los dos bloques: Catalunya Sí Que Es Pot. Ese cambio de actitud para que los resultados se vean mejor es una trampa.

Para el bloque constitucionalista, estas elecciones eran sólo autonómicas. Ahora que las listas independentistas no llegan al 50%, hay que contar también los votos, como se hace en los referéndums. Eso también es una trampa.

Nadie queda contento porque unos han ganado bien pero no cumple del todo sus expectativas. Y los que han perdido, aunque hayan subido, han perdido. Como advirtió Oriol Amat, número 7 de Junts pel Sí en una entrevista con una radio alemana, después de las elecciones generales del 20 de diciembre, los gobiernos catalán y español pueden tener motivos renovados para hablar y un Estatut negociado puede estar en la mesa.

La mayoría a favor del referéndum sí que sigue ahí. He paseado por una docena de colegios electorales. He mirado durante rato el pequeño milagro que es que una persona escoja una papeleta u otra. En un referéndum de sí o no, con sólo dos papeles, ¿las cifras que tenemos para los partidos servirían igual? No estoy seguro.

10. La lectura del próximo gobierno.

El trabajo a favor de la independencia será la labor principal del próximo gobierno si lo preside un miembro de Junts pel Sí. Pero deberá hacer más cosas. El encaje entre los dos grandes partidos no será fácil, empezando por el president.

Los memes que mejor plasmaron la locura de la noche electoral

Catalan President Artur Mas greets supporters of Junts Pel Si (Together For Yes) after polls closed in a regional parliamentary election in Barcelona, Spain, September 27, 2015. Separatists have won a clear majority of seats in Catalonia's parliament, an exit poll showed on Sunday, in an election that could set the region on a collision course with Spain's central government over independence.   REUTERS/Andrea ComasAndrea Comas/Reuters

Memes, chistes, ataques y otros miles de comentarios de todo tipo y condición se han publicado para contar, juzgar y destripar lo sucedido en las urnas este 27 de septiembre. A modo de resumen, aquí se recogen algunos de los mejores tuits publicados antes, durante y después del cierre de los colegios electorales. 

Esta noche electoral histórica en Cataluña ha tenido su reflejo (más divertido) en Twitter. Memes, chistes, ataques y miles de comentarios para contar, juzgar y destripar lo sucedido en las urnas este 27 de septiembre. A modo de resumen, aquí se recogen algunos de los mejores tuits publicados antes, durante y después del cierre de los colegios electorales:

1. El “adiós” del candidato de la CUP.

Antonio Baños publicó este tuit en el que recogía un vídeo de youtube con la canción Adiós papá de Los Ronaldos. Una despedida “sin rencores” pero con mucha polémica.

 

2. Las mofas sobre el fracaso de Albiol…y Rajoy.

Uno de los políticos que más menciones recibió en Twitter fue Xavier García Albiol, candidato del PP. Vídeos, chistes y montajes para mofarse de su fracaso en las urnas.

 

 

3. ¿Dónde están los escaños de Unió?

Otro de los grandes derrotados del 27-S es Duran i Lleida. El líder de Unió fue objeto de numerosas bromas por no haber logrado representación parlamentaria en su primera cita electoral en solitario después de años de coalición junto a Convergencia.

 

 

4. El rostro de Rajoy al conocer el sondeo de TV3.

Nada más cerrarse las urnas, la cadena autonómica catalana TV3 hizo público su sondeo a pie de urna. Los datos apuntaban a una gran mayoría del independentismo. Muchos bromearon en Twitter con la reacción del presidente del Gobierno.

 

 

5. El bruto que separa Cataluña del resto de España.

Centenares de tuiteros se deleitaron con este tuit sobre la posible separación de Cataluña del resto de España. Un poco de humor entre tanta tensión.

 

6. La ‘celebración’ de Mas que acaba en tragedia.

El exconsejero de la Comunidad de Madrid Percival Manglano publicó este vídeo para jactarse de cómo podría acabar la celebración de los resultados por parte de Artur Mas.

 

7. Eran muy pocos, pero fueron trending topic.

Un centenar de ultras se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid para manifestar su rechazo a la independencia de Cataluña al grito de “separatistas, terroristas”. Eran muy pocos, pero dieron mucho que hablar como trending topic durante varias horas.

8. “Español el que no bote”

En el acto de la celebración de la coalición Junts pel Sí se escucharon muchas canciones para celebrar la victoria en las urnas. Una de las más llamativas fue: “Español el que no bote”.

9. El batacazo de Iglesias y el triunfo de Ciudadanos.

Los resultados de la coalición liderada por Podemos tampoco han sido los augurados por las encuestas. Así, Pablo Iglesias tampoco escapa a las bromas en las redes sociales. Incluso, algunos interpretan su derrota frente a Albert Rivera.

 

https://twitter.com/javihoyos23/status/648224863916830721

 

10. Piqué acude a votar con su hijo y sigue el recuento.

Fue una de las imágenes del día. Y también una de las más comentadas y retuiteadas. El jugador del Barça Gerard Piqué acudió a votar con su hijo Milan en sus hombros. Horas después, el propio jugador contaba cómo estaba siguiendo el escrutinio.

 

 

11. Junqueras apunta a la independencia.

El líder de ERC apuntó claramente cuáles son sus planes para el futuro. En pocos minutos, centenares de personas retuitearon el mensaje de Oriol Junqueras.

 

12. Iceta se fija en Pujol y Ferrusola.

El candidato del PSC, Miquel Iceta, no bailó en esta ocasión. Por la mañana, antes de que terminase la votación, hizo algo que no hicieron otros: se fijó en cómo fueron a votar el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol y su esposa, Marta Ferrusola.

 

Así se hizo el vídeo del PP: “A mí me dijeron que me aprendiera unas palabras en catalán”

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El PP cierra la campaña en Cataluña con un vídeo improvisado en el que varios altos cargos del partido piden a los catalanes en catalán que voten por la unidad de España. Uno de sus protagonistas confiesa a EL ESPAÑOL que cinco minutos antes le enseñaron las pocas palabras que pronuncia en la filmación. 

El PP lanzó el vídeo en catalán el último día de campaña. Pero sus líderes lo improvisaron sobre la marcha durante un acto electoral celebrado el 12 de septiembre en Lloret de Mar. “A mí me dijeron que me aprendiera unas palabras en catalán para improvisar un vídeo”, dice uno de los catorce protagonistas de esta filmación, que en pocos minutos se convirtió en viral. “Aparecen unas personas sí y otras no [porque] surgió sobre la marcha”.

Con esta improvisación justifican la ausencia de la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, que este viernes respaldó en el mitin de cierre de campaña al candidato Xavier García Albiol. Fuentes cercanas a la ex presidenta de Castilla-la Mancha quitan hierro al asunto asegurando que tampoco aparecen otros miembros del Comité de Dirección como Esteban González Pons o José Manuel Barreiro. La presencia de Cristina Cifuentes también encendió las alarmas por si Esperanza Aguirre, gran defensora de la unidad en España, no había sido invitada a participar en esta grabación. Fuentes cercanas a la presidenta del PP de Madrid se escudan en que no aparece ningún presidente de partido: “Ni siquiera Alicia Sánchez Camacho, que preside el PP catalán”.

Fue el PP catalán que preside Camacho el que improvisó la frase que diría cada dirigente dependiendo de su nivel de conocimiento del idioma y del cargo que ocupaba. Así, Mariano Rajoy cierra el vídeo diciendo sólo dos palabras: “Unidos ganamos”. Soraya Sáenz de Santamaría se atrevió con un “yo quiero a Cataluña y a los catalanes”. Cristina Cifuentes defendió en un catalán muy mejorable ese “no me imagino España sin Cataluña” y Alberto Núñez Feijóo (Galicia) insistió en que unidos se llegará “más lejos”.

En la filmación se incluyen también unas palabras del portavoz parlamentario Rafael Hernando, los vicesecretarios Pablo Casado, Javier Maroto, Javier Arenas, Andrea Levy y Fernando Martínez Maíllo y los ministros Alfonso Alonso (Sanidad) y Jorge Fernández Díaz (Interior). La penúltima intervención se reserva para el candidato catalán, Xavier García Albiol, que pide a los ciudadanos que no permitan que se “juegue” con su futuro porque, recalca, “es de todos”. En el vídeo también se echó en falta la presencia del ministro que más ha participado durante estos meses en el debate catalán: José Manuel García-Margallo.

El largo

GRA168. MATARÓ (BARCELONA), 19/09/2015.- El candidato del PPC a la presidencia de la Generalitat, Xavier García Albiol, come un trozo de sandía durante el paseo que ha realizado hoy por el mercado del barrio de Cerdanyola de Mataró (Barcelona). EFE/Quique García

Fotografía: Quique García / EFE

Xavier García Albiol es el elegido por el PP para contener el ascenso de Ciudadanos y luchar contra el soberanismo en Cataluña. Exjugador de baloncesto, aficionado a la vela y socio del Espanyol, sus años en Badalona lo convirtieron en un político conocido en todo el país.

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Xavier García Albiol es el elegido por el PP para contener el ascenso de Ciudadanos y luchar contra el soberanismo en Cataluña. Exjugador de baloncesto, aficionado a la vela y socio del Espanyol, sus años en Badalona lo convirtieron en un político conocido en todo el país.

Una mañana de septiembre de 1983, Miquel Nolis subía por la calle Prim de Badalona. Por la otra acera vio bajando a un chaval espigado de casi dos metros. Nolis iba mal de tiempo pero no se lo pensó. Cruzó la acera y le preguntó a ese joven si jugaba al baloncesto. “No, sólo a veces en el colegio”, le contestó un adolescente con una dicción peculiar. “Pues vente un día a probar al Joventut”, le contestó Nolis.

Miquel Nolis es uno de los entrenadores de baloncesto de base más prestigiosos de España. Fue seleccionador de las categorías juveniles y hasta Ricky Rubio le contrató para mejorar algunos aspectos técnicos antes de ir a la NBA. Esa mañana de 1983 acababa de fichar para el equipo a Xavier García Albiol, el futuro alcalde de la ciudad. “Nunca nadie imaginó que ese tío acabaría metido en política”, recuerda hoy el entrenador.

Tres décadas después, Xavier García Albiol (Badalona, 1967) es la apuesta del Partido Popular para presidir la Generalitat, frenar el ascenso de Ciutadans y mitigar la caída que vaticinan las encuestas.

Albiol, haciendo campaña en las calles de Badalona.
Albiol, haciendo campaña en las calles de Badalona. / ALBERTO GAMAZO

Rodeado de socialistas

El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, recordaba hace poco en una comida con Albiol y sus allegados su primer encuentro con el candidato popular.

“¿Recuerdas cuando nos conocimos? Eras un mocoso que me vino a decir que Badalona estaba fatal y que querías ser el presidente local para arreglarlo” le recordó, según cuenta uno de los comensales. “No sé cómo te aguanté, pero con el tiempo vi que estabas destinado a hacer grandes cosas”, remachó el ministro, orgulloso de su discípulo.

Albiol sólo tenía 24 años y ninguna experiencia cuando llegó al pleno del Ayuntamiento de Badalona. Ocurrió en 1991 cuando el socialista Joan Blanch acababa de ganar las elecciones por mayoría absoluta y Albiol irrumpía como único concejal del PP en una de las ciudades más de izquierdas de Cataluña.

Badalona era entonces uno de los principales feudos del cinturón rojo, el área metropolitana de Barcelona en el que ganaban siempre los socialistas. Un municipio en el que todavía se respiraba la estela de Màrius Díaz, primer alcalde en democracia y miembro del PSUC.

Quienes recuerdan a aquel Albiol lo hacen con cierta condescendencia. Era el concejal inexperto, el conservador en un pleno progresista. Su altura además hacía que no pasara inadvertido. “Era el tonto. El blanco de todos los golpes”, recuerda un veterano del PSC.

Este socialista cree que fue precisamente el desprecio con el que se recibió a Albiol lo que le empujó a no tirar la toalla. El concejal popular encajó todos los puñetazos dialécticos y aguantó.

Arropado por pesos pesados del PP como Enric Lacalle, Jorge Fernández Díaz y Josep Piqué, el concejal de Badalona estaba decidido a convertirse en el alcalde de su ciudad.

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ALBERTO GAMAZO

Uno de los nuestros

Badalona (217.210 habitantes) es una ciudad de contrastes. Los barrios del centro tienen vecinos con buen poder adquisitivo, profesionales liberales y gente cosmopolita que vive a pocos minutos de la playa.

Fuera de esos barrios, sin embargo, existe otra Badalona más degradada y abandonada a su suerte. Barrios como Llefià, La Salut o Sant Roc, más alejados del centro, en los que el paro y la oleada migratoria de principios de siglo han generado algunos problemas de convivencia e integración.

Después de pasear durante días por los barrios de la periferia uno percibe una importante brecha social entre ambas realidades. La mayoría de gente del centro vive de espaldas a la degradación de esos distritos mientras los habitantes del extrarradio sienten que sus problemas no importan a los vecinos con más recursos de la ciudad.

Albiol irrumpió en la política local asegurando a la gente de los barrios que era uno de los suyos. Un hijo de un andaluz que se había criado en el barrio de La Morera, que no tenía estudios (dejó la carrera de Derecho a medias) y que llamaba a las cosas por su nombre. “Yo no hablo para catedráticos”, explica. “La gente no está para frases bonitas, quieren hechos”.

Albiol reforzó esta sensación de proximidad con una presencia continua en la calle y en los bares, donde se reunía con los vecinos para escuchar sus problemas. Poco a poco la gente empezó a ponerle nombre a un político al que conocían como “el largo del PP”.

Albiol fue pescando votos en los feudos socialistas. De ser el único concejal popular en 1991 pasó a tener tres colegas en 1995, cuatro en los comicios de 1999 y 2003, seis en 2007 y 10 en las elecciones de 2011, cuando obtuvo el bastón de mando de la ciudad.

“Albiol no es precisamente un lumbreras, pero es obsesivo con su trabajo”, cuenta un exdirigente del Partido Popular catalán que lo ha visto crecer políticamente. “Es como una esponja. Escucha mucho e interioriza todo lo que ve”.

Alicia Sánchez Camacho juega al futbolín delante de Albiol  EFE/Marta Pérez
Alicia Sánchez Camacho juega al futbolín delante de Albiol / EFE / Marta Pérez

El chaval de La Morera

Hijo de una peluquera catalana y de un trabajador municipal nacido en Vélez Rubio (Almería), Albiol creció en el barrio de La Morera, situado en el norte de la ciudad.

La Morera es un barrio de gente trabajadora, tranquilo y en el que se respira normalidad. A diferencia de otros distritos obreros de Badalona, no ha sido azotado por la inmigración y en sus calles se oye sobre todo el castellano. A pocas semanas de las elecciones apenas se ven esteladas en los balcones y cuesta encontrar gente que hable mal de Albiol.

Juan Gómez tiene 61 años y conoce a la familia del candidato. Recuerda a Albiol como “un golfillo sin maldad” que ocupaba las horas dando vueltas por el barrio. Joan Escalada, actual presidente de la Asociación de Voluntarios de la ciudad, recuerda cómo Albiol era un asiduo de las sesiones de tarde en la discoteca Titus. “Nunca creaba problemas”, recuerda.

Algunos compañeros del colegio público Àngelus donde estudió recuerdan que era el más alto del colegio y que era muy malo para los estudios. El contraste de su altura con la de los demás alumnos se acrecentó cuando repitió curso y empezó a ir a clase con alumnos más jóvenes que él.

En La Morera circula una anécdota que niega Albiol. Hasta tres vecinos me contaron que su madre le obligaba a quedarse en su peluquería para que no hiciera gamberradas. Lo que no rechaza Albiol es el calificativo de golfo. “¡Claro que lo era! Y a mucha honra”, exclama Albiol con su sonrisa de anuncio de dentífrico.

Llega la gomina

Socio del Espanyol y padre de dos mellizos (Sandro y Nadia), asegura que vive a caballo entre un piso de la familia de su mujer en el barrio de Les Corts de Barcelona y su piso en Badalona. “En función de lo que tenga que hacer duermo en un sitio o en otro”, cuenta. Los demás partidos de Badalona afirman que toda la familia de Albiol vive en Barcelona y que Albiol lleva años sin residir en la ciudad.

Albiol se ha refinado con los años. El pelo perfectamente engominado, la camisa arremangada, los pantalones chinos y los mocasines impolutos le hacen parecerse más a un vecino de la zona alta de Barcelona que al chico de barrio que un día fue. Desde hace 15 años es aficionado a la vela y le gusta surcar los mares con su velero de 10 metros.

Albiol cuenta que empezó a ordenar su vida cuando fichó por el Joventut de Badalona a los 16 años después de su encuentro con Nolis. “Ahí aprendí lo que eran la disciplina y cumplir unos horarios”, recuerda.

Un ala-pivot prometedor

Albiol suele contar que jugó durante cuatro años en el Joventut de Badalona. Sus antiguos compañeros y entrenadores, sin embargo, aseguran que sólo fueron dos: uno en juvenil y el otro en la categoría junior.

En España hay cuatro equipos de elite en las categorías inferiores del baloncesto: el Barcelona, el Madrid, el Estudiantes y el Joventut. Albiol empezó jugando de ala-pívot pero sus entrenadores aspiraban a convertirlo en alero. En el equipo de su ciudad compartió entrenamientos con jugadores que después darían el salto al baloncesto profesional. Entre ellos Juan Antonio Morales o Rafael Jofresa. Aunque ellos jugaban en el equipo A y Albiol nunca salió del B.

Miquel Nolis, el entrenador que lo fichó al verlo por la calle, recuerda a un chico “muy simple, nada sofisticado” al que le gustaba hacer bromas en el vestuario. “Tenía esperanzas en él pero no acabó de cuajar”.

Un compañero de vestuario que prefiere no ser citado asegura que le sorprendió ver la soltura de Albiol cuando entró en política: “Se ha preparado y se ha cultivado mucho durante los años. Era muy mal estudiante y no tenía precisamente el don de la palabra”.

“No parecía que le diera muchas vueltas a las cosas. Por eso nos sorprendió verlo en política intentando convencer a la gente”, recuerda Nolis. “Tampoco se le vio ninguna tendencia españolista ni xenófoba”.

Los miembros del Joventut con los que he hablado describen un vestuario en el que reinaba el compañerismo. Se hablaba poco de política. Pero se podría decir que la tendencia mayoritaria en el equipo era el catalanismo.

Jugar en las categorías inferiores del Joventut era una tarea exigente. Los jugadores entrenaban cuatro días a la semana durante casi tres horas. Algunos jugadores se acercaban además una hora al mediodía para trabajar algunos aspectos técnicos.

Después de jugar un año en el juvenil y otro en el equipo junior, el entrenador le dijo a Albiol que no contaba con él.

El asesor listo

Después de haberse pateado de arriba a abajo las calles de Badalona durante años, Albiol tenía detectado el caldo de cultivo que le podía hacer ganar unas elecciones.

Fue entonces cuando se dirigió a Iván Redondo, un experto en comunicación política que entonces sólo tenía 26 años. Era 2007. Entre Redondo y el entorno de Albiol armaron un vídeo que ligaba la inseguridad en Badalona con la inmigración. El vídeo, tildado de xenófobo por varios partidos y entidades, proyectó a Albiol a todos los telediarios nacionales.

Albiol y Redondo supieron ver que el granero de votos del PP estaba en los barrios desfavorecidos que hasta entonces votaban al PSC y no entre los votantes conservadores del centro de la ciudad. “Identificamos problemas de inseguridad e inmigración ilegal en los distritos clave”, recuerda Redondo.

“Lo que queríamos era introducir nuestros temas en campaña”, explica este asesor, que reconoce que se inspiraron en la línea que por entonces esgrimía Sarkozy en Francia en contra de la inmigración ilegal. “No se buscaba la polémica por la polémica, pero era el único tema que podía hacer subir al PP”.

Redondo cree que ese vídeo y las horas “pateando la calle” de Albiol fueron la primera piedra para alcanzar la alcaldía en 2011. “Hablaba de un problema real. Si su mensaje no hubiera conectado con la ciudadanía, no habría subido en votos”.

Albiol vio que la inmigración era un filón y convirtió los mensajes xenófobos en su marca personal. En 2010 repartió un tríptico que vinculaba a los gitanos rumanos con la delincuencia y que le valió una imputación por incitar al odio y a la discriminación. Antes había calificado a ese colectivo como “una plaga que sólo ha venido a delinquir”.

El asesor Redondo es experto en forjar versos sueltos que se cuelan en bastiones progresistas. Asesoró a Monago en su campaña para presidir la junta de Extremadura, trabajó con Antonio Basagoiti y diseñó la última campaña de Alícia Sánchez-Camacho. Desde que empezó a trabajar con Albiol lo ha asesorado en todas las campañas electorales menos en la actual. Hoy ambos aseguran que mantienen una amistad que va más allá de la relación profesional.

 EFE/Toni Albir
Albiol en el Ritz. / EFE / Toni Albir

El ‘sheriff’ en la alcaldía

Dos décadas después de haber llegado a aquel pleno en el que todos le menospreciaban, Albiol cumplió su sueño de ser elegido alcalde de Badalona. Lo hizo con 11 concejales después de imponerse en 28 de los 32 barrios de la ciudad y gracias a la abstención de CiU en la votación.

Lejos de acomodarse, Albiol continuó con su lucha contra los de fuera y siguió recorriendo las calles de la ciudad, preocupándose por lo que le contaban los vecinos. Después de dejarse la suela de los zapatos durante dos décadas, se había convertido en una celebridad en Badalona.

Durante la campaña de las municipales de mayo lo acompañé durante una jornada en un mercadillo y vi el enorme tirón que tenía en la ciudad. Las abuelas se arremolinaban a su alrededor pidiéndole autógrafos y fotos. Albiol transmitía la sensación de conocerlas a todas. Vecinos de todas las edades le contaban sus problemas y él prometía soluciones. Albiol mantenía además un contacto físico constante con sus votantes. Con sus robustas manos agarraba los brazos de las señoras, se abrazaba continuamente a cualquiera que le venía a saludar y no escatimaba en besos.

A los señores les ponía la mano en el hombro y se agachaba para escucharlos.

El candidato popular no reniega del término populista. “Entiendo el populismo como la proximidad con los vecinos”, explica. “Si populismo es estar constantemente en la calle con ellos, soy un populista”.

A Albiol empezaron a llamarle el sheriff en Badalona por su estilo cuando asumió la Alcaldía. Se jactaba en Twitter de las redadas policiales e intentó promover un reglamento que restringía ayudas “no imprescindibles” a los inmigrantes. Actualizó el padrón para reducir el número de foráneos e hizo campaña en contra de una mezquita.

Albiol mudó su despacho del viejo consistorio a un edificio nuevo y lo decoró con dos camisetas de baloncesto firmadas por jugadores: la del Joventut y la de la selección española. Según cuentan en el pueblo, le puso el azul PP a todo lo que pudo. Se tiñeron de azul el árbol de Navidad de la ciudad, los globos de la empresa municipal Gestur y los pañuelos que se vendían en la fiesta mayor.

Los trabajadores de Badalona Comunicació, que engloba la televisión y la radio local que son propiedad del ayuntamiento, denunciaron el uso partidista que se hacía del canal. “En cuatro años no me han pedido ni siquiera una entrevista”, se lamentaba en las municipales Jordi Serra, exalcalde y líder de la oposición.

Hasta los rivales políticos de Albiol reconocen en privado que es buena persona. También un político que logró resistir una legislatura durísima sin mayoría absoluta. Aguantó un conato de moción de censura, la presión de las organizaciones sociales y varios casos de corrupción. En las siguientes elecciones mejoró los resultados de 2011. Pero una coalición de seis partidos se puso de acuerdo para desbancarle.

El dia de la investidura de la nueva alcaldesa, Dolors Sabater, las dos Badalonas se citaron en la plaza del Ayuntamiento. A un lado estaban los partidarios de Albiol y al otro los que celebraban haberlo echado del consistorio. Hubo tensión, gritos y banderas distintas. No era su día pero Albiol no lo dudó. Subió al ayuntamiento y salió al balcón a saludar.

El candidato explica que después de 20 años en la política municipal está preparado para lo que venga. En Badalona no descartan que vuelva a intentar hacerse con la alcaldía en un futuro. En el Partido Popular de Cataluña condicionan ese retorno a la posibilidad de que asuma la presidencia del partido.

En cualquier caso, Albiol seguirá nadando contracorriente: “Cuando creo en un planteamiento, lo defiendo sin tener en cuenta las consecuencias”.

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Por qué Junts pel Sí está ganando los votos de los catalanes de izquierdas

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Lluís Rabell y la candidatura formada entre Podemos e Iniciativa no han conseguido mantener el peso que tenían en junio. Más exitosa ha sido la coalición formada por Convergència y Esquerra, que ha conseguido recuperar ciertos espacios entre los electores independentistas y de izquierdas sin perder apoyos a la derecha del tablero.

Gráficos: Patricia López

Como comentamos en este artículo, la oferta electoral de las elecciones catalanas presenta muchas innovaciones con respecto a 2012. Unas innovaciones que pueden haber alterado el apoyo que los distintos partidos reciben de los distintos sectores de la población.

A nivel social observamos bastantes movimientos sobre todo debido al auge y posterior caída de los apoyos a la confluencia creada entre Podemos e Iniciativa entre algunos sectores sociales.

Más allá de la distribución de los grupos sociales, es interesante ver cómo todos estos cambios se han traducido a nivel político. Es decir, como han evolucionado los apoyos de los ciudadanos según sus preferencias por el modelo social y nacional. Es un retrato que podemos hacer de nuevo con los datos de los barómetros de GESOP para El Periódico.

1. El fracaso de Podemos e Iniciativa.

Para empezar podemos ver cómo han evolucionado los apoyos a los partidos entre los ciudadanos que se sitúan en los distintos puntos del eje izquierda-derecha, uno de los indicadores de preferencias políticas que más se usan en la ciencia política.

Después de la caída sufrida en junio, las candidaturas independentistas han recuperado durante el verano parte de su espacio entre los votantes que se sitúan en el punto más a la izquierda. Suben a costa sobre todo de una pérdida del peso de la confluencia de izquierdas entre ICV y Podemos, que en junio conseguía entre este grupo un peso aún menor del que tenía en febrero antes de confluir.

No es fácil saber si este cambio se debe a decisiones tomadas por los distintos partidos: la elección de Raül Romeva o Lluís Rabell o el fin del periodo de luna de miel después de las municipales. Pero la dinámica es evidente. Existe, no obstante, un aumento del número de indecisos en este tramo, por lo que la confluencia podría quizá recuperar una parte de su cuota antes del 27S.

Esta dinámica de Junts pel Sí recuperando espacio y Catalunya Sí que es Pot (CSP) perdiéndolo es aún más evidente entre los votantes de centro izquierda. Pero entre los votantes que se sitúan entre centro y centro izquierda la lista conjunta parece no haber cambiado mucho las alianzas: el porcentaje de votos a la lista independentista es similar al que tenía en febrero Convergència i Unió. El hecho de que la lista conjunta esté manteniendo su porcentaje de votos en estos sectores es bastante significativo si tenemos en cuenta que una parte importante de los cabeza de lista presentados tenían un perfil poco afín a estas posiciones.

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Gráficos: Patricia López

2. Junts pel Sí suma por la izquierda. 

¿Han afectado los cambios en las candidaturas a las alianzas entre los grupos del eje que seguramente tendrá más importancia en estas elecciones? Me refiero al eje nacional. Los gráficos muestran cómo entre junio y septiembre la coalición entre Podemos e Iniciativa perdió una importante parte del peso que tenía entre quienes no son independentistas en favor de los socialistas, pero sobre todo en favor de la abstención y de la indecisión.

Esta pérdida de peso entre los electores no independentistas no se compensa en ningún caso con un mayor peso entre sectores independentistas. Es decir, a pesar de haber escogido a un candidato con un perfil en principio favorable al independentismo, la coalición no ha sido capaz de penetrar en ese sector. Quizá porque el posicionamiento del partido era distinto y porque ya existían otras candidaturas que podían ocupar este lugar con un posicionamiento nacional más claro.

La coalición también ha perdido el poco espacio que tenía en febrero entre estos votantes. Los motivos podrían ser la creciente polarización y la construcción de una lista independentista con candidatos de la izquierda, junto con las dinámicas del partido a nivel español y europeo.

Desde febrero la candidatura de JxS ha conseguido aumentar ligeramente su poder de atracción de voto entre los independentistas más recientes en detrimento de la confluencia de izquierdas y de la CUP. En cambio, la coalición ha afectado relativamente poco el comportamiento de los independentistas de toda la vida. La CUP, por ejemplo, ha aumentado ligeramente su peso.

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3. El PP recupera terreno. 

Si observamos el comportamiento de los votantes según su identificación nacional encontramos dinámicas muy parecidas. Destaca la leve recuperación del PP entre los ciudadanos con una identidad española dominante sobre la catalana, y la pérdida de peso casi total de CSP entre estos ciudadanos en el barómetro de septiembre. Una pérdida de peso que contrasta con el porcentaje de voto (más del 10%) que conseguía en junio en ese sector.

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4. Albiol sostiene al PP.

Por último, podemos observar el comportamiento de los grupos según su recuerdo de voto en 2012. ¿Cómo han cambiado los distintos escenarios el comportamiento de los votantes de los distintos partidos?

Estos gráficos muestran la intención de voto en los tres periodos según el partido al que los ciudadanos recuerdan haber votado en las autonómicas de 2012.

La elección de Albiol como líder del partido ha ayudado al PP a mantener una proporción ligeramente superior de los votantes que tenía el partido en las elecciones de 2012. La intención de voto para los populares entre los antiguos votantes es mejor en septiembre de lo que era en junio aunque sigue estando por debajo de la de febrero. De todos modos, esta mejora no evita que la mitad de sus votantes de 2012 siga declarando que va a cambiar su voto esta vez.

Destaca por ejemplo porcentaje de votantes que declara que votará a Ciudadanos durante los tres períodos analizados. El porcentaje de votantes populares en 2012 que decía querer votar Unió si iba sola a las urnas en junio desaparece en septiembre. No obstante, este cambio tan notable podría deberse más al tamaño de la muestra que a cambios reales en la sociedad.

En septiembre aumentan bastante el número de antiguos votantes populares que declara no saber que votar aún. El aumento de los indecisos se encuentra entre los antiguos votantes socialistas o entre los de Convergència i Unió.

5. El posible ‘efecto Romeva’.

La lista impulsada por Artur Mas ha ayudado al president a retener a la mayor parte de los votantes de Convergència que en febrero mostraban unos niveles muy bajos de fidelidad. Aunque no queda claro qué es lo que produce el cambio ya que el porcentaje de antiguos votantes de CiU que decía querer votar ERC ya había bajado mucho en junio cuando la lista conjunta con ERC aún no era clara pero sí la división con Unió.

Como ya se intuía en el primer gráfico, rostros alejados del perfil de este electorado como Romeva o Lluís Llach no han evitado que el fenómeno Junts pel Sí consiga retener la mayoría del electorado del antiguo partido de Mas. Vemos además que a Unió le cuesta mucho mantener un porcentaje importante de los antiguos votantes de la coalición.

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El PSC ha conseguido mejorar notablemente su capacidad para retener a sus antiguos votantes. En parte gracias a la pérdida de peso de la confluencia de izquierdas entre sus antiguos votantes. La candidatura de Podemos e Iniciativa, que en junio conseguía captar a más de un 30% de los votantes socialistas, en junio apenas conseguía el voto del 10% de ellos.

Es probable que la elección de un cabeza de lista independentista como Lluís Rabell haya limitado la capacidad de la nueva marca para mantener la fuerza con la que Podemos e Iniciativa entraban entre los electores del PSC en junio. Aunque otras dinámicas a nivel nacional también pueden explicar el cambio.

En cuanto a los votantes de los partidos más pequeños en 2012, vemos que la coalición de izquierdas con Podemos ha permitido a Iniciativa recuperar buena parte de su espacio entre sus votantes de 2012. Sin embargo, el partido parece haber perdido cierta fuerza durante el verano. En parte por las fugas a Junts pel sí, vinculadas quizá a la elección de Romeva. La confluencia también pierde peso entre los antiguos votantes ecosocialistas por un importante aumento de los indecisos. Quienes votaron a Ciudadanos en 2012 apenas muestran dudas sobre su voto el 27S.

El gráfico también muestra cómo la lista de Junts pel Sí ha llamado la atención de más del 20% de quienes votaron a la CUP en 2012. Al mismo tiempo, sin embargo, la candidatura de confluencia de izquierdas ha perdido influencia entre los antiguos votantes de la CUP. Quizá porque se ha agotado la luna de miel después de las elecciones municipales y quizá porque los asuntos nacionales se han ido imponiendo en el debate. Podemos y sus aliados han perdido capacidad para atraer votantes entre quienes se abstuvieron en 2012.

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En conclusión, es difícil diferenciar los distintos elementos que pueden haber afectado el comportamiento de los catalanes en los últimos meses. Sin embargo, existen ciertas dinámicas que parecen claras a la luz de los datos presentados aquí. Lluís Rabell y la candidatura formada entre Podemos e Iniciativa no han conseguido mantener el peso que tenían en junio. La caída es bastante transversal. Pero en parte se debe a su pérdida de apoyos entre quienes se declaran más de izquierdas y se sienten menos independentistas. El efecto del candidato Rabell no ha sido positivo. En el barómetro de septiembre la coalición consigue apoyos iguales o menores a los que tenía la suma de los dos partidos en febrero de 2015.

Más exitosa ha sido la coalición formada por Convergència y Esquerra. Esta candidatura ha conseguido recuperar ciertos espacios entre los electores independentistas y de izquierdas sin perder apoyos a la derecha del tablero.  De nuevo, no es fácil saber hasta qué punto ha sido un efecto Romeva, un efecto ERC o un efecto división con Unió. Pero parece claro que la lista impulsada por Mas consigue ahora más apoyos de los que tenían los dos partidos juntos en junio en la mayoría de sectores decisivos.

Por último, la elección de Xavier García Albiol como candidato del PP ha permitido al partido mantener su influencia entre sus incondicionales y entrar ligeramente entre las bases electorales de los socialistas o de Ciutadans. Este efecto, sin embargo, es muy limitado y no le permite al partido recuperar la mayor parte del espacio perdido hacia la candidatura de Ciutadans, cuyos candidatos se mantienen en buen estado de forma a pesar de su cambio de liderazgo y la marcha de Albert Rivera a Madrid.

Cámbiame Cataluña: así deberían vestir los candidatos del 27S

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Xavier García Albiol y Miguel Iceta. / EFE

Ni en Madrid ni en Barcelona hay mucha cultura de moda y la mayoría de políticos visten sin pensar mucho en lo que quieren transmitir. EL ESPAÑOL ha evaluado el estilismo de los principales candidatos junto a Jorge Redondo, uno de los blogueros de moda más influyentes de España.

La política es comunicación y la moda es un lenguaje. Una regla de marketing político que no ha calado en casi ninguna de las candidaturas que concurren a las elecciones catalanas del 27S. EL ESPAÑOL ha evaluado el estilismo de los principales candidatos junto a Jorge Redondo, uno de los blogueros de moda más influyentes de España. Ni en Madrid ni en Barcelona hay mucha cultura de moda y la mayoría de políticos visten sin pensar mucho en lo que quieren transmitir. “No es necesario que vistan de grandes firmas ni que tengan un armario más grande que el resto de los mortales”, dice Redondo. “Basta con sean más estilosos”. 

Mas y Romeva de luto

Los candidatos catalanes aprueban raspado e incluso hay alguno que suspende. Hay para varias ediciones del programa Cámbiame que emite a diario Telecinco. Patrycia Centeno en su libro Política y Moda (Península) apunta este pensamiento: “Con una buena imagen se puede vender una mala idea, pero con una mala imagen es imposible vender una buena idea”. 

Este capítulo le habría venido bien a Mas y a Romeva, principales valedores de Junts pel Sí. El president obtiene un 6 de nota:No puede convencer con esos trajes nada actuales que luce en los actos de campaña. Abusa de tonos oscuros en un mismo look que resta luz y fuerza al estilismo”, explica el experto. Pero no todo está perdido: Mas aún está a tiempo de vaciar el armario “de trajes de color negro y sustituirlos por azul marino o gris marengo además de regalar absolutamente todas las corbatas que tiene que lleven algo negro o gris. Son muy poco estilosas”.

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Artur Mas (Junts pel Sí). /ROBIN TOWNSEND / EFE

Romeva no puede creer que por ser alto y esculpir su cuerpo a ritmo de zumba y lambada lo tiene todo ganado. Su principal error son las gafas “de montura al aire de color flúor y la camisa marcando pecho que se quedó anclada en 2005 cuando Chayanne triunfaba en nuestro país. Uno no puede vestir como un quinceañero de por vida”. “La camisa negra tendría que estar prohibida en las instituciones”, apunta Redondo.

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Raül Romeva (Junts pel Sí). / MARTA PÉREZ / EFE

Deberían independizarse las camisas negras del armario de Romeva y dejar paso a las blancas o azules, las únicas que tienen sentido en el armario de un trabajador elegante. Suspende el cabeza de lista de la coalición independentista con un 4 al igual que su otro socio, Oriol Junqueras, que de momento no pasa del 3. Su obsesión por combinar “camisas de sport con trajes de vestir de lo más riguroso” no tiene ningún sentido de la estética.

“Un político debe transmitir serenidad y con esas camisas de cuadros nada cobra sentido”, explica Redondo, que explica que Junqueras ganaría combinando un pantalón chino de diferentes colores con americanas de tonos más sobrios. 

Iceta y Albiol: el dandi y el desgarbado

Al candidato socialista Miquel Iceta se le da mejor bailar al ritmo de Queen que llenar el armario. Su excesivo uso de colores oscuros combinados con morados y lilas le abocan al suspenso. “Este estilo está bastante alejado de las tendencias y de los cánones del dandi que todos querríamos ver en política”, dice Redondo. “El cambio comenzaría por sus gafas, sin mucha personalidad y con menos estilo. Encontrarle unas diferentes que le sienten bien sería una táctica de marketing perfecta”.

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Miquel Iceta (PSC). / SUSANNA SÁEZ / EFE

Quien se lleva un notable es el popular Xavier García Albiol, cuya altura hace que su imagen parezca algo desgarbada. “Es uno de los mejores combinando colores. No tiene miedo a los tonos claros pero le falta algo de gracia. Su cambio debería empezar por ajustar un poco mejor las tallas a su cuerpo para así conseguir una imagen más perfecta y transmitir orden”, propone el experto.

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Xavier G. Albiol (PP). / ROBIN TOWNSEND / EFE

Arrimadas y Levy: castas que abusan de la bisutería

La candidata de Ciutadans cae siempre en el tópico de mujer trabajadora con vestido recto, cada día de un color. “Este perfil femenino no debería caer en los mitos del vestido por la rodilla y el traje de chaqueta porque si no España entera sería muy aburrida”, dice Redondo. “Con su silueta y su juventud puede lucir prendas de absoluta tendencia como unos jeans de pata de elefante con una blusa anudada al cuello y un blazer de tweed. Tiene mil opciones diferentes para atrapar a sus electores. De momento no pasa del 6”. 

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Inés Arrimadas (Ciudadanos). / TONI ALBIR / EFE

Otro rostro femenino joven volcado en la campaña catalana es la vicesecretaria de Programas del PP, Andrea Levy, que abusa de los complementos. “No esta mal usarlos pero tienen que tener una de estas dos cosas: diseño o calidad”, dice Redondo. “No vale hacerse con toda la bisutería que ves sin ningún criterio porque nunca funcionará. Puede seguir con ese estilo colorido pero siempre cercano a las tendencias de la pasarela que en poco tiempo se encuentra en las tiendas low-cost”.

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Andrea Levy (PP). / MARISCAL / EFE

Rabell y Espadaler: manga corta y corbata ancha 

La peor puntuación se la lleva Lluís Rabell. Se cree que está todo el año de vacaciones en Benidorm”, dice Redondo. “Me parece una falta de respeto a todos los ciudadanos por los que, se supone, está trabajando. Las camisas de manga corta, hoy en día, no tienen ningún sentido en el armario masculino. Necesita ocultar el estilo veraniego con prendas de vestir. No pido que se vuelva loco con los trajes a medida pero camisas decentes y americanas y pantalones de su talla serían todo un acierto”.

Al candidato de Catalunya Sí que es Pot no le ha llegado a tiempo la guía de estilismo que Podemos repartió en primavera entre sus candidatos. Estas pautas internas recomendaban una vestimenta pulcra y correcta, nada que destacara. Los candidatos deben parecer vendedores de grandes almacenes pero low cost. Rabell lleva varias semanas vistiendo camisas de manga larga remangadas.

“Se cree que está todo el año de vacaciones en Benidorm”, dice el experto. “Me parece una falta de respeto a todos los ciudadanos por los que se supone que está trabajando. Las camisas de manga corta hoy en día no tienen ningún sentido en el armario masculino. Necesita ocultar el estilo veraniego con prendas de vestir. No pido que se vuelva loco con los trajes a medida pero camisas decentes y americanas y pantalones de su talla serían todo un acierto”.

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Ramon Espadaler (Unió). / ROBIN TOWNSEND / EFE

El candidato de Unió, Ramon Espadaler, es otro de los políticos eternamente de luto que abusa de los tonos oscuros en su día a día. “Sus asesores no saben a estas alturas que estos tonos en la televisión donde sale a diario no transmiten nada”, dice Redondo. “Espadaler pierde atractivo y se convierte en un plano sin gracia. Debería cambiar las corbatas de cuadros y rayas por algunas de colores divertidos con flores, animales pequeños y algún logo sencillo. Así transmitiría una imagen mucho más dinámica y juvenil”. 

Voto en blanco

Hasta hace unas semanas los partidarios de la independencia vestían de luto. Ahora Mas y Romeva sólo usan camisas blancas a pesar de que las encuestas les otorgan casi la mayoría absoluta. Este fin de semana ha llamado mucho la atención ver a todos los candidatos catalanes e incluso a los líderes nacionales de sus partidos (véase Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias) lucir camisa blanca remangada en todos los mítines. ¿Casualidad o puro marketing?

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta.
De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta. / FOTOS DE EFE / MOEH ATITAR

Sin duda tienen una clara intención: proyectar a una semana de la cita electoral. Honestidad, sencillez y confianza en el electorado. Quizás no es tan descabellado pensar que la independencia catalana arranca en el armario o que no están los resultados tan claros como quieren hacer ver. ¿A qué viene si no este repentino cambio?

Así ha evolucionado el voto catalán: el porqué del avance de Junts pel Sí

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La creación de Junts pel Sí parece haber ayudado a las dos grandes candidaturas independentistas (ERC y CDC) a recuperar parte del espacio perdido en junio. Sobre todo entre los ciudadanos de entre 45 y 59 años y entre los catalanes con un padre nacido fuera de Cataluña.

Gráficos: Patricia López

También en EL ESPAÑOL:

Hay muchos elementos que hacen de estas elecciones una cita especial: los temas de debate, el carácter aparentemente histórico de la decisión, la gran fragmentación que se avecina. Sin embargo, hay uno que me parece especialmente relevante por los efectos imprevisibles que puede tener sobre el resultado electoral: los cambios en la oferta electoral de los partidos respecto a 2012.

Son pocos los comicios en los que encontramos tal número de nuevas candidaturas y nuevos candidatos. En estas elecciones los ciudadanos podrán escoger, por primera vez desde 1978, entre los dos socios de la histórica coalición Convergència i Unió. Además, se encontraran con dos nuevas coaliciones entre partidos que hasta ahora nunca se habían presentado juntos: Junts pel sí (la lista creada por Convergencia, ERC y otras entidades independentistas) y Catalunya Sí que es Pot (surgida de la unión de Podemos e Iniciativa per Catalunya y sus socios). A estos cambios de alianzas hay que sumarle los cambios en los liderazgos de las distintas candidaturas: sin tener en cuenta la particular situación de Mas, ninguno de los candidatos que se presentan en estas elecciones repite respeto a los últimos comicios.

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También en EL ESPAÑOL:

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Estos cambios se han dado en muy poco tiempo. En los tres últimos barómetros realizados por GESOP para El Periódico (febrero, junio y septiembre), podemos captar casi todos los movimientos. En febrero Convergència i Unió aún parecía un actor estable que se presentaría a las elecciones en coalición y separado de otros partidos independentistas, y Podemos e Iniciativa aún mantenían sus proyectos separados. En el barómetro de junio, en cambio, ya parecía muy evidente que Unió se presentaría por separado y que Podemos e Iniciativa repetirían la opción que tanto éxito les acababa de dar en las municipales de Barcelona.

Sin embargo, aún no estaba claro si Esquerra acabaría uniendo fuerzas con Convergència y las entidades independentistas en una candidatura común ni quedaba claro quién encabezaría la mayoría de las listas. En este sentido, es probable que algunos nombres también hayan podido cambiar las percepciones e intenciones de voto de los ciudadanos. En especial, los nombres de Raül Romeva y el potencial impacto de su pasado en Iniciativa, el perfil independentista de Lluís Rabell para la candidatura de Catalunya Sí que es Pot y el relevo en el Partido Popular con la elección de Xavier García Albiol, personaje conocido por su duro discurso contra la inmigración.

Los efectos del cambio

Todos estos cambios son importantes porque pueden haber cambiado la forma en la que los ciudadanos perciben el escenario y las distintas opciones entre las que escoger. Es decir, tienen el potencial de cambiar las percepciones que los votantes tienen de las opciones entre las que deben elegir y por lo tanto pueden afectar la forma en que deciden su voto.

En este sentido, es interesante ver si los movimientos en la oferta electoral se han trasladado o no al comportamiento de los ciudadanos y han alterado algunas de las alianzas creadas entre partidos y los distintos grupos sociales. Con la precaución que pide el tamaño reducido de las muestras, y sin olvidarnos de agradecer a GESOP la apertura de los datos, podemos observar cómo han cambiado los apoyos de los distintos sociales en los tres últimos barómetros.

La evolución de los apoyos a las distintas opciones electorales evoluciona de forma muy similar entre hombres y mujeres. La confluencia entre Podemos e Iniciativa consigue mejorar mucho sus apoyos entre los grupos en junio, cuando la suma de los apoyos supera a los que tenían en febrero los dos partidos por separado. Pero cae fuertemente en septiembre, llegando incluso a niveles inferiores a los que tenían los partidos por separado en febrero. La lista Junts pel sí consigue en cambio aumentar sus apoyos de forma clara en septiembre mejorando la intención de voto que tenían Esquerra y el president Mas en junio, cuando se presentaban en listas separadas.

Existen algunas diferencias moderadas entre hombres y mujeres, como por ejemplo la caída de Ciutadans entre las mujeres en junio, mucho más débil entre los hombres. O los mayores niveles de indecisión entre ellas que entre ellos, sobre todo en septiembre. Pero en general los dos grupos siguen una lógica muy similar.

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Gráficos: Patricia López

También entre los distintos grupos de edad la evolución de los apoyos sigue lógicas bastante parecidas. Más allá de las diferencias iniciales, los distintos grupos de edad muestran dinámicas muy paralelas. Destaca, la mejora de la intención de voto hacia las listas independentistas en septiembre sobre todo entre los catalanes de entre 45-59 años. Es en este grupo donde la confluencia entre Podemos e Iniciativa había conseguido sumar más apoyos en junio y donde ahora sufre su mayor caída.

La relativa fuerza del PP y PSC entre los mayores de 60 años es muy notoria, pero son dinámicas que no parecen haber cambiado en los últimos meses. Unió tenía cierta fuerza en junio entre los mayores de 60 años aunque en el barómetro de septiembre parece haber perdido gran parte de esta fuerza.

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Si observamos los apoyos a las distintas opciones por nivel de estudios podemos observar cómo la caída de Catalunya Sí que es Pot en septiembre es especialmente pronunciada entre los ciudadanos con estudios post-obligatorios no universitarios. Precisamente el grupo en el que destaca el aumento de los apoyos de la lista por la independencia encabezada por Romeva. Este crecimiento del apoyo a los independentistas es, en cambio, muy moderado entre los ciudadanos sin estudios o con estudios universitarios.

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Si consideramos las diferencias entre grupos según el lugar de nacimiento de sus padres o su lengua habitual, las variables sociodemográficas generalmente más relacionadas con el apoyo al proyecto independentista, también nos encontramos muchas diferencias.

Por ejemplo, el grafico muestra cómo Podemos (ya sea solo o en coalición) nunca ha conseguido entrar con mucha fuerza entre los ciudadanos con dos padres nacidos en Cataluña. Incluso en junio, cuando la confluencia de izquierdas tenía más de un 30% de los votos, conseguía menos de un 10% de los votos de los catalanes con padres nacidos en Cataluña. De hecho, el apoyo a estos ciudadanos apenas se ha movido desde septiembre más allá de los cambios debidos a la distribución de estos votantes entre CiU y ERC antes de que formaran coalición y se presentaran juntos. En este sentido es interesante señalar que en junio, sin Unió en su candidatura, una lista encabezada por Mas conseguía superar a ERC a diferencia de lo que ocurría en febrero.

La confluencia entre Podemos e Iniciativa ha perdido la fuerza que tenía entre los catalanes con los dos padres nacidos fuera de Cataluña o entre aquellos con uno fuera y otro dentro. Esta pérdida de influencia parece haberse diluido en la abstención y en la indecisión. Aunque no hay que ignorar el crecimiento de los apoyos a Junts pel Sí durante el verano entre este grupo.

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La dinámica de los grupos según su lengua habitual se parece bastante a la observada en el anterior gráfico. Entre aquéllos que hablan catalán de forma habitual el apoyo a las candidaturas independentistas se ha mantenido muy estable a lo largo del año. El voto a otras candidaturas siempre ha sido muy marginal, incluso en junio después de las municipales.

Entre los que hablan castellano de forma habitual encontramos bastantes más cambios. Sobre todo debido al auge y posterior caída de la confluencia de Iniciativa y Podemos, que en septiembre consigue menos apoyos entre este grupo de los que tenían en febrero los dos partidos por separado. Este auge y caída se da, por lo general, sin afectar a los apoyos que reciben los otros partidos no independentistas: PSC, PP y Ciutadans crecen muy ligeramente en septiembre con respecto a junio.

El cambio de mayor calado se da en el aumento de los indecisos y de los abstencionistas. Además es interesante notar que la candidatura independentista no consigue mejorar de forma notable sus apoyos entre los castellanohablantes. Los apoyos a Junts pel Sí se sitúan incluso por debajo de los que tenían CiU y ERC por separado en febrero, aunque sí mejoran los resultados de junio.

Por último, entre los que utilizan las dos lenguas por igual nos encontramos unas dinámicas muy similares a los de los castellanohablantes, con Catalunya Sí que es Pot cayendo fuertemente de junio a setiembre en favor de la abstención y la indecisión, y con cierto crecimiento de los otros partidos no independentistas. La lista por la independencia Junts pel Sí consigue mejorar ligeramente sus resultados entre este grupo con respecto a junio, pero sin superar los resultados que tenían ERC y CiU por separado en febrero.

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Los datos reflejan importantes diferencias en el comportamiento electoral de los distintos grupos de la sociedad catalana. Los distintos grupos también parecen haber reaccionado de un modo diferente a los cambios del tablero político catalán. En especial al auge y posterior caída de la confluencia entre Podemos e Iniciativa. Tanto el auge de junio como la caída de septiembre han sido transversales en todos los grupos pero ha sido más pronunciado en ciertos sectores: castellanohablantes, catalanes con al menos un padre nacido fuera de Cataluña, gente con estudios post-obligatorios y ciudadanos de entre 45 y 59 años.

Estos grupos respondieron con gran entusiasmo a la confluencia después de las municipales y se desmovilizaron durante el verano. Diferentes elementos pueden explicar esta caída: la elección de un líder poco conocido y con un perfil muy determinado, la caída de apoyos que parece estar sufriendo Podemos o la reaparición del debate nacional con la lista conjunta.

Por último, la creación de Junts pel Sí parece haber ayudado a las dos grandes candidaturas independentistas (ERC y CDC) a recuperar parte del espacio perdido en junio. Sobre todo entre los ciudadanos de entre 45 y 59 años y entre los catalanes con un padre nacido fuera de Cataluña aunque en pocos sectores consigue mejorar los resultados que tenía en febrero.

También en EL ESPAÑOL:

Todo dependerá de los catalanes

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Las elecciones del 27S y la más que probable mayoría inequívocamente secesionista no sólo sitúan en el centro de la política española una realidad que muchos concebían como mera ciencia-ficción sino que confirman la cuestión secesionista como un fenómeno hegemónico en Cataluña.

Los apologetas del españolismo ibérico y catalán afirmaron pomposamente durante lustros que no se podría tomar en serio al secesionismo: aquel ideario que para muchos, entre ellos ilustres catalanistas, no era nada más que un subproducto de la Cataluña payesa y de la testosterona rural hasta que el Parlament no contó con una mayoría de diputados favorables a la independencia con la conversión del nacionalismo moderado a lo que apocalípticos y cursis denominan el desafío al Estado.

Las elecciones del 27S y la más que probable mayoría inequívocamente secesionista en la cámara de representación catalana no sólo sitúan en el centro de la política española una realidad que muchos concebían como mera ciencia-ficción sino que confirman la cuestión secesionista como un fenómeno hegemónico en Cataluña. En el templo de la democracia, donde la única verdad reside en la suma de voluntades individuales, el independentismo no es ya una opción extremista ni radical: los independentistas seremos centro y mayoría.

Contrariamente, los partidos españoles con sucursales en Cataluña han reaccionado a la preeminencia del independentismo con una ridícula e improductiva apuesta por la radicalidad, cayendo de esta guisa en todos los tópicos fraudulentos que pretendían combatir. Ahí tienen por ejemplo a nuestro amiguito Pablo Iglesias con su vuelta al lenguaje del etnicismo guerrista, apelando a algo tan poco new politics como el origen y los apellidos de los votantes, como si no existiesen obreros extremeños o andaluces independentistas.

Admiren también al pintoresco Xavier García Albiol, un personaje que acusa al nacionalismo de repartir carnés de catalanidad cuando ha sido uno de los únicos políticos de Europa que ha tenido la desfachatez de referirse a la inmigración como una basura que debe limpiarse. Mientras Miquel Iceta practica el arte del bailoteo ante la atónita mirada de Pedro Sánchez (no sabemos si de alucine por la gestualidad alocada del tipo o por la sangría de votos que adelgaza al PSC), la influencia del PP y del PSOE en la política catalana va esfumándose hasta caer en la más estricta marginalidad.

Resulta curioso que el único foco de resistencia del unionismo en Cataluña lo protagonice un partido como Ciutadans, formación que nació como látigo a la inmersión lingüística y que ha ido modulando su programa electoral según sopla el viento (si tienen tiempo y paciencia, consulten qué se decía sobre la inmigración en los primeros programas electorales de Albert Rivera y verán cómo las fronteras abiertas del progresismo han acabado en murallas llenas de alfileres). Que el líder de Ciutadans haya abandonado su querida tierra natal para dejarla en manos de una centinela les dará una idea de lo prioritaria que es Cataluña para el hombre que negaría la independencia aunque ésta fuera defendida por el 90% de los catalanes. Rivera es un hombre de convicciones férreas: lo que piensen los ciudadanos catalanes, aunque sea por unanimidad, le trae sin cuidado. Como diría la broma hegeliana, cuando la realidad no se subsume a tus postulados, el problema no recae en tu mirada sino en la testarudez de los hechos.

Ciudadanos puede tener un resultado fantástico en Cataluña. Pero la formación de Rivera sólo ha encontrado calor mediático (y monetario) por su oposición al independentismo y ha sido jaleada por los poderes fácticos únicamente por  su prelavado de imagen a las corruptelas del bipartidismo. En una o dos legislaturas, cuando los capataces del ÍBEX 35 ya no le necesiten y vuelvan a confiar en el binomio PP-PSOE, Rivera va a volver a pasearse desnudo por el mundo y podrá acompañar a Rosa Díez en su residencia de elefantes. Si el Parlament que salga del 27S obtiene una mayoría suficiente con la única oposición de los ilustres enemigos que acabo de relatar, la aceleración del proceso recaerá entera y estrictamente en la pericia de las fuerzas independentistas. Por voluntad expresa de la ciudadanía y por primera vez en la historia de Cataluña, las decisiones que tomen sus políticos serán producto de su entera responsabilidad y valentía, sin ningún ápice de sucursalismo. El independentismo, como la Ilustración, se basa en normalizar la mayoría de edad de los ciudadanos.

Desde el inicio del llamado Procés (una analogía literaria horrenda, dicho sea de paso), la idea rectora del independentismo ha consistido en concebir a los catalanes como sujetos de acción libre, sin ataduras. Entiendo que quienes habían vivido acostumbrados a que pidiéramos permiso para existir y a decir que todos los catalanistas que se habían forrado a base de distribuirse las migajas del sistema autonómico estén notoriamente atemorizados y teman por su sueldazo. Sólo así se entiende que nos acusen de nazis (en los años 30 éramos judíos o masones, mire usted por dónde) o de norcoreanos y de totalitarios por el simple hecho de urdir manifestaciones en las que gentes de ideologías plurales gritan con una sola voz algo tan simple como que aquello que consideran su país se convierta en un estado. Lo que hoy es un radicalismo del lenguaje va a transformarse en una política activa del miedo que tendrá a funcionarios públicos y pensionistas como foco central. El Gobierno no inhabilitará a Mas ni enviará tanques a la Diagonal, pero amedrentará a los trabajadores públicos jugando con su sueldo y su tranquilidad existencial.

El primer estadio de la secesión catalana puede acontecer el 27S  en forma de mayoría parlamentaria, pero su consolidación definitiva dependerá de la resistencia de los ciudadanos de Cataluña ante la amenaza de la burocracia española y de la pericia de los políticos de Junts pel Sí y de la CUP para fomentar un clima de normalidad y erigir las estructuras básicas de un estado catalán (en especial su Hacienda) con suma rapidez. Esto no ha hecho nada más que empezar. Disfruten, mientras puedan, del silencio inmediatamente anterior a la contienda. Y que gane el que más resista hasta el último asalto. Como siempre.

Diccionario satírico burlesco (II)

4manifestacionsoberanista

En la segunda entrega de su glosario particular, Anna Grau se adentra en la letra B. Nos trae esta vez términos que dan mucho juego, como Balanzas fiscales, Bandera o Barça. A través de ellos, y con su humor y escritura punzante, nos ayuda a conocer un poco mejor la realidad catalana.  

Lee aquí el primer capítulo del diccionario 

Badalona

Ya tiene que ser bonito Badalona, que cantaba Joan Manuel Serrat, para aguantar que allí se hayan afincado tanto el nuevo y flamante candidato del PP catalán, Xavier Garcia Albiol, como la Pasionaria del prusés, Pilar Rahola. Ambos dos de una contundencia avasalladora y de un carácter netamente killer que si por lo que sea no sabes con quién estás tratando, te enteras en seguida. Los extremos se tocan, los enemigos se parecen: Albiol promete limpiar el oeste del Besòs de gitanos rumanos, Rahola de catalanes unionistas y españoles. ¿Qué sería de la Cataluña moderna, esa sardanaza de cursis, sin semejantes fuerzas de la naturaleza y de la política sin complejos y sin escrúpulos? En otra vida y en otro país Albiol y Rahola podrían ir de la mano. En la vida y en el país que les ha tocado se la tienen que morder el uno a la otra. Pero en el fondo conectan más entre sí que con sus pánfilos líderes respectivos. Qué buenos perros de presa si tuvieran, ambos, buen señor. De la jauría de enfrente no iban a quedar ni los huesos.

Balanzas fiscales

Cuenta del Gran Capitán y de la vieja que nunca cuadra. A saber: uno suma todo lo que el Estado ingresa en una comunidad autónoma, luego le resta todo lo que ahí se gasta, y el saldo que quede a favor (del Estado) equivale al grado de expolio que esa desdichada comunidad autónoma sufre. ¿Queda claro? Por supuesto no hay que hacer caso de Liberty Valance ni de Madrid cuando en vano se desgañitan y advierten de que las cosas no siempre son tan sencillas ni están tan claras. Que hay servicios y sinergias generales muy difíciles de cuantificar y que, teniendo en cuenta la progresividad de los impuestos sobre la renta, las cotizaciones a la Seguridad Social, etc., etc., te pongas como te pongas, para que todos los individuos paguen lo mismo, algunos territorios donde hay más individuos ricos por metro cuadrado tienen que pagar más. Eso sin contar con que, cuando una comunidad autónoma tiene la suerte de estar gobernada por partidos nacionalistas, eso desencadena un corolario fascinante: y es que si el Estado no invierte es un cerdo, pero como invierta es un cretino, porque el pantano lo inaugura y el tanto se lo apunta el jefe de la tribu local. Con lo cual se produce una inmediata disfunción eréctil inversora en Madrid… inmediatamente compensada, en Barcelona, con un marcar paquete y un cerrar ambulatorios para abrir carísimas embajadas culturales en el extranjero. ¡Honra sin barcos! Ergo, si te ha tocado un gobierno autonómico nacionalista, disfruta de las vistas a la autopista (de peaje) y apriétate tres agujeros más el cinturón. Por cierto, en Madrid tienen tanta culpa o más de este despropósito porque incluso cuando sacan las cuentas se hacen un lío con ellas. Dan así eterna carnaza a los que acusan al Estado de sisar cual fámula viciosa o de invertir más allá donde más les votan…

Bandera catalana y/o estelada

Igual que los semáforos dan de sí tres luces (rojo, amarillo y verde), la bandera catalana tiene tres posiciones: reposo, ataque y misión imposible. En reposo es la senyera de toda la vida, las cuatro barras rojas sobre fondo de oro inspiradas en la sangre y en la leyenda de Guifré el Pilós, Wifredo el Velloso. En pleno franquismo su capacidad de subversión satisfacía plenamente a todo el mundo, pero en tiempos más recientes ya no basta; entonces hay que sacar l’estelada, la versión que incorpora un lucerito blanco sobre fondo azul, a la cubana. En esta posición de ataque la bandera ya no es meramente catalana: es independentista y antiespañola. Como no podía ser de otra manera tratándose de Cataluña, hay quien intenta nadar y guardar la ropa, misión imposible pero no tanto como parece. Para este tipo de cross-dressing patriótico se inventó l’estelada clandestina, es decir, con lucero, pero no blanco y azul sino rojo y amarillo, para que de lejos se pueda confundir con una bandera catalana normal. Será por gustos y colores.

Bandera española a secas

A diferencia de su prima hermana (¡perdón!) catalana, la bandera española tiende a desdibujarse de la vida pública, cuando no a pasar directamente a la clandestinidad. En determinados círculos gozan de más y mejor aceptación variantes técnicamente periclitadas de la bandera (sea la del aguilucho, sea la republicana) que la bandera misma tal y como hoy en día la conocemos. Si es que la seguimos conociendo. En un futuro cercano puede llegar a ser imposible diferenciarla de unos calzoncillos rojigualdos astutamente puestos a escurrir en un balcón del Palacio de la Capitanía de Barcelona.

Barça

Religión de Estado, si Estado hubiera o hubiese. Teocracia sin Dios. Ilustración sin Razón. Más que un club, menos que un equipo. Poderoso laboratorio simbólico, Proyecto Manhattan del que la Cataluña real, plural e imperfecta, sale reconvertida en apretada falange de raza aria blaugrana. Que eso en la práctica no tenga nada que ver con quién expide los pasaportes de los que objetivamente chutan la pelota y dónde pagan estos sus impuestos, cuando los pagan, no quita ni pone. Como no quitan ni ponen las escandaleras en los despachos o las sucesiones en la presidencia en el mejor estilo Yo, Claudio. El expresidente Josep Lluís Núñez, que no era moco de pavo, ya ha colgado las botas en la cárcel y hay petición de talego para otros máximos directivos de la institución. ¿Habrase visto cosa más nostra?

Una proposición inconsistente e incoherente

635769814260555968w El autor rechaza la reforma que acaba de plantear el PP en el Congreso de los Diputados para dotar al Tribunal Constitucional de capacidad sancionadora. Según Gómez de Liaño estamos ante una iniciativa innecesaria y equivocada porque, de ser aprobada tal modificación legislativa, se ahondaría en la politización del Alto Tribunal/ Foto: EFE

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La ejecución de una sentencia es el epílogo del drama, el último acto del rito. ‘Ite missa est. Ite iudicatum est’.

(Piero Calamandrei. ‘Processo e Democrazia’).

El derecho constitucional a la tutela judicial efectiva no se limita a obtener una resolución dictada por un tribunal independiente que dé respuesta a la pretensión planteada, sino que se extiende a la plena eficacia de lo mandado en la sentencia.

Este preámbulo, al igual que la cita del gran jurista florentino, uno de los padres de la Constitución italiana de 1948, y los dos adjetivos aplicados al título del presente artículo, viene a cuento de la iniciativa del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados de reformar la Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional, que, en palabras de la Exposición de Motivos de la proposición, responde a “la necesidad de adaptarse a las nuevas situaciones que pretenden evitar o soslayar” el cumplimiento de las resoluciones de sus decisiones, lo que “obliga a desarrollar los instrumentos necesarios para que la garantía de efectividad sea real”.

Se trata de un proyecto legislativo que, aparte de algunas voces elogiosas, empezando por las del propio Gobierno, en boca de la señora vicepresidenta, y las de un par de colectivos judiciales, ha merecido críticas tan severas como la de ser un “disparate” -Felipe González dixit-, tratarse de una “chapuza” propia de la “extrema derecha” -comentario de Pedro Sánchez, líder del PSOE-, consistir en una reforma ad hoc con nombres y apellidos, o que la innovación tiene toda la pinta de ser un atajo electoralista del PP que coloca al supremo intérprete de la Constitución en una situación comprometida.

Aunque todo es discutible y más en Derecho, los argumentos utilizados por quienes se oponen a la reforma son bastante certeros y sus discrepancias de criterio están justificadas. Es más. La impresión generalizada, en la que se incluyen expertos y profanos en la materia, es que los populares no pretenden defender exclusivamente una posición jurídica.

Expresiones tan torpes como la de “se ha terminado la broma”, pronunciada por el candidato a la Presidencia de la Generalitat en las elecciones del próximo 27-S, borran cualquier apariencia de juridicidad. Por cierto, una presencia, la del señor García Albiol, en el trámite de registrar la proposición que resultaba fuera de lugar y que recuerda aquello que Cela decía de que en España es difícil que cada cual sepa estar en el sitio exacto que le corresponde en el momento justo.

Se corre el riesgo de convertir el mundo del Derecho en un río revuelto para pescadores oportunistas

Nada hay más estrafalario que un político, sea parlamentario o no, erigido en jurista de prestigio o con hechuras de profeta, supuesto este último que se agudiza cuando el mesías, que encima apunta maneras de leguleyo, resulta un lírico partidario de “leyes de emergencia”, también llamadas “para salir del paso” o para dar gusto a clamores populares. Con actitudes como éstas se corre el riesgo de convertir el mundo del Derecho en un guiñol y también en un río revuelto con licencia para pescadores oportunistas.

¿A estas alturas alguien puede ignorar que la función de los tribunales consiste en juzgar y hacer ejecutar lo juzgado? ¿No dice la Constitución (artículo 118) y otras leyes (artículo 17 Ley Orgánica del Poder Judicial) que es obligado respetar y cumplir las sentencias y demás resoluciones que han ganado firmeza y sean ejecutables? ¿No habíamos quedado en que el incumplimiento de una resolución judicial puede ser constitutivo de los delitos de desobediencia y/o prevaricación (artículos 410 y 404 del Código Penal)?

Aunque a la vista está que todavía quedan indecisos, parece evidente que a la primera pregunta corresponde el no y al resto, un . Rotundamente: nadie puede, legítimamente, negarse a cumplir lo ordenado por un tribunal sin merecer el dedo apuntador del Ministerio Fiscal. Distinto es que el ciudadano medio piense que el poder judicial en España tiene un perfil muy bajo, cosa que atribuye a determinados responsables políticos o parapolíticos que padecen de un infinito complejo de superioridad respecto a los hombres de leyes a los que consideran ruedas del auténtico poder y minúsculos rodamientos fáciles de engrasar.

No cabe duda de que desde hace años vivimos un preocupante proceso de inflación legislativa, o, mejor dicho, de hipertrofia legislativa. Hoy se fabrican leyes por el mero afán de producir y de la cadena de montaje salen productos que no resuelven los problemas de la manera más adecuada. Lo expresaba muy bien el profesor García de Enterría cuando hablaba de una sociedad inundada por una marea incontenible de leyes y reglamentos. O sea, lo que Ortega y Gasset denunciaba cuando hablaba del mal de una “legislación incontinente” y lamentaba que la legislación en los últimos tiempos se hubiera convertido en “una ametralladora que dispara sin cesar”.

Además de inconsistente y de incoherente, la reforma es imprudente. Lo digo por la alta velocidad imprimida a la proposición a través del procedimiento de urgencia, lo que implica, al tratarse de una Ley Orgánica, preterir los informes del Consejo de Estado y del Consejo General del Poder Judicial. Sabido es que la vida de las instituciones se desenvuelve entre aciertos y errores, pero lo que uno no se imagina es que llegada la hora de escribir su historia, algunos amanuenses estén empeñados en hacerlo a golpe de dislate.

Acaso el PP quiera imponer ahora una pureza jurídica extremista para compensar la que no tuvo antes

Ante la iniciativa y los comentarios que ha provocado, es de temer que algo grave pueda estar pasando en el partido del Gobierno. Después de dar vueltas a esta nueva vena legislativa, se me ocurre si acaso el PP no querrá imponer una pureza jurídica extremista para compensar la que no tuvo cuando las circunstancias lo demandaban. Esto que acabo de apuntar precisaría de mayor explicación, pero como la mesura merma las ganas de hacerlo, baste con dejar anotado el supuesto no lejano en que ante la resistencia a acatar una decisión del propio Tribunal Constitucional, poco o casi nada se hizo para corregir el desatino, consecuencia de una estrábica, reactiva e inútil pasión nacionalista que roza el ridículo.

Dicho con los debidos respetos, a mí me parece que bajo esa reciente iniciativa del Grupo Parlamentario Popular, lo que subyace es una sutil y cínica voluntad de que las naturales potestades del Tribunal Constitucional necesiten de la tutela del Gobierno y un descarado propósito de dejar en entredicho, una vez más, la neutralidad del órgano, olvidando que la misión del Alto Tribunal es regular lo que resulta adecuado a la Constitución y lo que se opone a ella. De ahí que no sea extraño que cuando a los ciudadanos se les pregunta por él, la mayoría opine que es un órgano que se mueve empujado por los torpes émbolos de la peor política y un recinto donde se respiran espesos vientos partidistas.

Si se trata de reforzar la autoridad de la cosa juzgada implícita en las decisiones del Tribunal Constitucional, las medidas o remedios a adoptar deben llevarse a cabo por las Cortes Generales con calma, sin sobresaltos, utilizando exclusivamente la razón jurídica en el sentido que Hobbes decía, como perfeccionamiento de la conciencia humana; es decir, con habilidad técnica y sentido común. Y con el mayor acuerdo posible, pues resulta evidente que caben diferentes enfoques técnicos que es necesario reconducir con estrategia de consenso y no con voluntad de enfrentamiento.

“Enséñame un código y te diré quien manda”, suele decirse. Pues no. No es eso.