Netflix llega… tarde

sense8Los Emmy, con ‘Juego de Tronos’, ‘Transparent’, ‘Veep’ y ‘Olive Kitteridge’ como triunfadoras, son la prueba de que el esperado servicio de ‘streaming’ que aterriza en España el 20 de octubre se enfrentará a un mercado dominado por Movistar+. 

En la imagen, fotograma de Sense8, una de la series más seguidas de Netflix.

sense8
Imagen de la serie Sense8 de Netflix.

Por fin. Son las palabras más repetidas cuando se habla del desembarco de Netflix en España, que tendrá lugar el próximo 20 de octubre. El servicio de streaming de contenidos audiovisuales estadounidense, presente ya en países como Canadá, México, Reino Unido y Francia, estará disponible en nuestro país a partir de octubre. Pero ha tardado una década en llegar. “Tuvimos que cerrar los acuerdos sobre derechos y… nos llevó bastante tiempo”, explica a EL ESPAÑOL Neil Hunt, Chief Product Officer de la compañía. Es el responsable de la parte tecnológica de un servicio que será accesible desde televisiones inteligentes, tablets, ordenadores, smartphones, chromecast, portátiles…

La pregunta, sin embargo, no es tanto por qué no ha llegado Netflix antes sino, más bien: ¿ha tardado demasiado?

Mientras se especulaba de forma repetida sobre cuándo aterrizaría el gigante del streaming, otros competidores se han abierto paso en el mercado. O, más bien, uno en concreto: Movistar, que el pasado julio adquirió Digital Plus convirtiéndose en Movistar+, un gigante de la oferta de contenidos. Aunque no es el único jugador de esta partida: está Wuaki, y servicios más especializados como Filmin, Atresplayer, Cineclick, Nubeox, Filmotech… La oferta de Movistar+ es una de las más potentes. Cuenta con 3,6 millones de abonados a un servicio que cuesta 20 euros mensuales en su paquete básico, al que pueden sumársele otros para cine, deportes… Netflix deberá competir en ese mercado tanto en oferta como en precio. “Esperamos hacer a mucha gente muy feliz pero no vamos a hablar de expectativas concretas”, responde Hunt cuando se le pregunta por la competencia, y añade un improbable “no tienes que elegir a uno u otro, puedes suscribirte a Netflix y a otros servicios también”.

Desde la compañía prefieren no abordar su estrategia en esos términos y hablan de accesibilidad. “Basta con tener una pantalla y una conexión a internet para suscribirte a Netflix. Si estamos con Vodafone es porque queremos hacer que sea más fácil hacerlo para los usuarios de esta compañía”, explica Juan Mayne, director de adquisición de contenidos de Netflix.

La cuestión es qué puede ofrecer que no se pueda ver ya en nuestro mercado. Un vistazo a los premiados en la 67 edición de los Emmy, los principales premios de las televisión en EE UU, celebrada el pasado domingo, confirma que los pedazos más sabrosos de la tarta americana ya tienen quien los sirva en España. Olive Kitteridge, la producción de 2014 de HBO, arrasó en su categoría: Mejor Miniserie, Dirección Actor y Actriz protagonista y Actor de reparto (Richard Jenkins, Frances McDormand y Bill Murray, respectivamente), Dirección y Cásting. La fantasía de dragones y dinastías enfrentadas Juego de Tronos, también de HBO, acaparó los premios de mejor Serie dramática, Dirección, Guión, Sonido, Actor de reparto (Peter Dinklage), Efectos especiales y Diseño de producción, una amarga despedida para Mad Men, por más que Jon Hamm viera premiado su trabajo, de una vez por todas, como el publicista mujeriego Don Draper.

Derechos adquiridos

Tanto Olive Kitteridge como Juego de Tronos pueden verse en Movistar+, que cuenta con las series de HBO en exclusiva. Otro triunfador de los Emmy fue Transparent, la serie protagonizada por un transexual, con premio para su protagonista, Jeffrey Tambor, además de Actor invitado y Dirección en categoría de comedia. Y Veep, con las estatuillas de Mejor Comedia, Guión, Actriz protagonista y Actor de reparto en su categoría (Julia Louis-Dreyfus y Tony Hale). Bessie, miniserie sobre la cantante Bessie Smith de HBO, sumó varios premios. Todas pueden verse en España a través de Movistar+.

Entre lo mejor del año que llegará con Netflix, al menos de acuerdo a los Emmy, está Cómo defender a un asesino, de la cadena ABC, cuya protagonista Viola Davis levantó uno de los principales galardones como actriz.

Netflix también ofrece en EE UU la aplaudida serie carcelaria Orange is the new black, con un Emmy a Uzo Aduba como actriz de reparto, pero como ocurre con Juego de Tronos, los derechos en España ya están adquiridos.

Además de estas dos últimas, otras series que puede aportar Netflix al mercado español son Sense8, Daredevil, Bloodline, Marco Polo, Unbreakable Kimmy Schmidt, Grace and Frankie, Chef’s Table… Todas son producciones suyas. “No se trata tanto de la cantidad de las series sino de su calidad. Cuando lanzamos una serie lo hacemos siempre después de haber comprobado que a nuestros suscriptores les encanta. Tratamos de traer lo más posible de ese tipo de contenidos a cada mercado cuando aterrizamos”, explica Mayne. “Después, a partir del primer día, la oferta no hace sino crecer y mejorar”. Y adelanta una línea de trabajo: “La oferta de contenido será mucho más fuerte y mejor dentro de un año que la del lanzamiento”.

Hay mucha información sobre Netflix en internet, aunque buena parte es aún especulación. La propia compañía no confirma más que algunos aspectos. Vodafone confirmó a comienzos de septiembre lo que ya era un rumor, que ofrecerá Netflix incluido en su paquete televisivo, aunque no será la única manera en que el servicio de VOD (video on demand) podrá verse.

El resto de datos son notorios pero no oficiales. Se sabe que Netflix llegará en octubre. Algunas webs han publicado el 7 como fecha. “No tengo ni idea”, responden tanto Hunt como Juan Mayne, director de adquisición de contenidos de la compañía, quienes sólo confirman el mes, pero no el día. Algo parecido ocurre con los detalles de precios y servicio: diferentes páginas webs hablan de 7,99 euros mensuales con una tarifa para HD y opción de dos dispositivos de unos 9 euros. De nuevo, la empresa juega al misterio: “Hoy no vamos a hablar de los precios”, responde Hunt. “Nuestra labor es reunir una selección de contenidos y tener grandes historias procedentes de todo el mundo. Y lograr que estén accesibles de una forma sencilla que te haga querer volver a por más”. Quieren lograr implantar el efecto binge-watching: espectadores tan enganchados a una serie que se someten a sesiones maratonianas de varios capítulos sin levantarse del sofá.

En EE UU Netflix ofrece alrededor de 10.000 títulos, entre series, películas, documentales, stand-up comedies y otros contenidos. En Reino Unido son cerca de 3.400 y en Francia unos 1.260. Por lo que se puede leer en internet, España andaría cerca de esta última cifra. Pero los responsables de la empresa no dan datos al respecto. Según Hunt, “a largo plazo, estamos buscando hacer el menor número posible de contratos, de tal forma que el catálogo de todos los países acabe convergiendo. En cinco o diez años se verá que el contenido importante será accesible desde todo el mundo”. Algo que es beneficioso, asegura el ejecutivo, para “minimizar el riesgo de piratería: no queremos que la gente se sienta obligada a ir a otros sitio para descargar el contenido que quieren ver”.

No más de un año

Mayne habla de oferta personalizada, “a medida” para cada país. “Nunca encontrarás exactamente la misma para dos mercados diferentes. Pero tenemos cierta consistencia: las series que tenemos en diferentes países son las que les gustan nuestros usuarios y haremos el mayor esfuerzo por traerlas a España”. No da títulos concretos, salvo dos que forman parte de la estrategia global de la compañía: How to get away with murder y Gotham. Como parte del tipo de serie que quieren incluir en su oferta -en cuanto a estándar de calidad-, Mayne cita Peaky Blinders.

En cuanto a la política de ventanas, en España podrán verse los contenidos originales de Netflix al mismo tiempo que en EE UU y otros países. “Cuando lanzamos Narcos, lo hacemos en todos los países en los que operamos”, cuenta Mayne. Pero no será siempre así con todos los demás contenidos. “Dependerá de una multiplicidad de factores”. Con algunas series, como Gotham, habrá que esperar un poco ya que deberán esperar a las ventanas de exhibición de cada territorio con contratos ya cerrados. En algún caso, ofrecerán el contenido en estreno mundial para todos sus abonados a la vez, estén donde estén. “Trataremos de estar lo más cercanos posibles. En algunos casos podremos aproximarnos unos treinta días al lanzamiento de una temporada. En otros serán seis meses… Pero nunca más de un año”, promete Mayne. “No queremos estar nunca más de una temporada por detrás, porque es demasiado”.

En algunos casos, directamente, no tienen los derechos en mercados como España -volvemos al ejemplo de Juego de Tronos-, un motivo por el que “estamos desplazándonos hacia un modelo de contratación global. Es la mejor forma de ofrecer las mejores series de todo el mundo a nuestros suscriptores”, prosigue el responsable de contenidos.

Reed Hastings y Marc Randolph fundaron en 1997 Netflix como una compañía de alquiler de vídeos online. En 2002 salió a bolsa y alcanzó 600.000 abonados en EE UU. En 2005 ya tenía 4,2 millones y en 2007 comenzó su servicio de streaming. Poco después arrancó su expansión internacional, primero en Canadá, luego en América Latina, Caribe, parte de Europa… En nuestro continente está ya presente en Finlandia, Suecia, Noruega, Reino Unido y Francia, y ahora, además de España, ampliará negocio en Italia y Portugal. En total, está disponible en 50 países de todo el mundo, con 62 millones de abonados.

El juez falla a favor de la ex consejera delegada de Ono en su pulso con Vodafone

portelaHonor y dinero. El pulso judicial entre Vodafone y la ex cúpula directiva de Ono (Rosalía Portela, Carlos Sagasta y José María Castellano) comienza a resolverse. El juicio laboral entre la que fuera consejera delegada de ONO, Rosalía Portela, y Vodafone, actual dueño de la compañía, ha terminado con una victoria rotunda para la primera.

Honor y dinero. El pulso judicial entre Vodafone y la ex cúpula directiva de Ono (Rosalía Portela, Carlos Sagasta y José María Castellano) comienza a resolverse. El juicio laboral entre la que fuera consejera delegada de ONO, Rosalía Portela, y Vodafone, actual dueño de la compañía, ha terminado con una victoria rotunda para la primera.

El juez dictó ayer que su despido en octubre de 2014 fue improcedente y deberá ser indemnizada por la operadora. Es solo el primero de una serie de encuentros en los tribunales entre ambas partes que se esperan en los próximos meses. Por el momento, Vodafone ha perdido ya dos juicios y fue retratada en un acta de Hacienda como conocedora de la situación económica y fiscal de su recién adquirida Ono, auditada entonces por PwC y más tarde reauditada por Deloitte tras la adquisición.

El caso se remonta a la venta de Ono a Vodafone en julio de 2014 por 7.200 millones de euros, incluida la deuda financiera de 3.400 millones. Tras conocerse la operación, Hacienda abrió un expediente por infracción y fraude en la contabilización del IVA en una serie de clientes -que suponían una facturación de 100 millones, menos del 2% de la actividad de la empresa- y pidió cuentas.

El caso de los bonus millonarios sin pagar

El operador británico, por su parte, dio a entender que le habían engañado y reaccionó despidiendo a Rosalía Portela, al presidente José María Castellano y al director financiero, Carlos Sagasta. Como consecuencia de lo anterior, Vodafone congeló un bonus de más de 70 millones de euros que tenían pactado estos ejecutivos con los anteriores accionistas de Ono. Esa cantidad se corresponde con un plan de incentivos a largo plazo y que Vodafone debía asumir tras la compra, pero que se negó en redondo a pagar alegando una mala gestión de sus directivos y la responsabilidad en el asunto con Hacienda.

Una vez finiquitados los juicios laborales de Portela y Sagasta -que todavía espera el fallo-, en septiembre está previsto que se resuelva el caso de los bonus, además de otra querella contra Vodafone presentada por Portela en la que reclama otros 100 millones de euros por la indefensión y perjuicios ocasionados por el despido.

Se encuentra también pendiente de resolución, aunque tras los primeros juicios la posición de Vodafone ha perdido fuerza. Tanto en el acta de Hacienda que cerró el expediente por irregularidades como en el contencioso laboral se señala que la operadora conocía la situación fiscal de Ono en el momento de su compra.

El equipo directivo comandado por Castellano y Portela llegó a Ono entre finales de 2008 y la primavera de 2009. El estado del grupo de telecomunicaciones era más que delicado: 540 millones de euros en pérdidas, una deuda de 4.600 millones que debía de ser negociada a cara partida con los bancos y un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) que resultó en 1.300 despidos.

Los accionistas de Ono pactaron con la nueva dirección un plan de incentivos a largo plazo para que diesen la vuelta al rumbo de la empresa. El accionariado de la operadora de cable estaba controlado hasta la llegada de Vodafone por varios grupos de capital riesgo como Providence Equity Partners, CCMP Capital, Thomas H. Lee Partners y Quadrangle Capital.

Image: Flickr/Esade

Lo que debes saber sobre el congreso de móviles de Barcelona

El Mobile World Congress es una feria poliédrica. Un escaparate -otro más- para una ciudad en un momento dulce, un decorado caro para los negocios, un altavoz para quienes quieren influencia en la industria y la política, y una orgía de novedades para los seguidores de la categoría estrella en electrónica de consumo.

MWC

Fotos: A. Ortiz

A Jim King Um no le gusta que se le cuelen cuando espera un taxi. Este año no le van a subir el sueldo y habla un inglés tan malo como para entenderse a la perfección conmigo. Durante 40 minutos hemos compartido fila en la parada de la Fira Gran Vía de Barcelona y juntos hemos constatado que un gran encuentro como éste es lo que sucede mientras pasas horas en colas.

Nuestra estampa allí, en la parada, era la metáfora perfecta del mercado mundial de móviles. Mientras mi nuevo amigo coreano aguardaba su turno con la docilidad de quien ama contribuir a un proceso más eficiente, un americano avispado se iba a la acera de enfrente para capturar un taxi sin hacer cola. Es decir, mientras el asiático observaba el proceso reglado y adecuado para optimizar la salida del recinto del Mobile World Congress (MWC), su colega estadounidense acertaba en la lectura del mercado: los incentivos del taxista que se ahorraba dar una gran vuelta y perder unos minutos preciosos. Y yo, un humilde europeo, empezaba a reflexionar sobre qué tipo de reglas y leyes habría que aprobar para evitar que esto sucediese.

El Mobile World Congress es una feria poliédrica. Un escaparate -otro más- para una ciudad en un momento dulce. Un decorado caro para los negocios. Un altavoz para que un grupo de “no elegidos” rivalice en establecer la agenda de la industria y la política. También una orgía de novedades para los seguidores de la categoría estrella en electrónica de consumo.

Más allá de los nuevos y espectaculares teléfonos, el MWC tiene que ver también con la política y con la economía. Obama apunta a que Europa legisla contra las empresas americanas porque es incapaz de innovar. Los consejeros delegados de las empresas de telecomunicaciones recuerdan que son demasiado buenas (invierten mucho y crean empleo) como para que les impongan una red neutral. China, con su ejército de empresas ausentes, no es ya sólo la fábrica de todo el mundo. Y hay ciudades con un pico de demanda de transporte incapaz de atender que sin embargo se quitan de encima a Uber.

Tan amigos

Y sin embargo el gran duelo que esperábamos como si de un combate entre Tyson y Holyfield se tratara al final no se produjo: el enfrentamiento entre los representantes de empresas de internet como Google o Facebook y los de empresas telefónicas dueñas de la infraestructura.

Con tristeza certifico que las grandes estrellas apenas se han mojado. Sundar Pichai, vicepresidente de Google, apareció primero para confirmar que sí, que a su compañía le interesa ser un operador móvil pero sólo como experimento, que es el equivalente en la industria a “te quiero pero sólo como amigo”.

Sobre Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, es más difícil explicar qué dijo. Tras escuchar sus intervenciones en la mesa sobre cómo conectar al mundo, mi conclusión es que, si entendemos decir cosas como ampliar la información existente sobre un asunto, entonces no dijo nada.

Mark Zuckerberg en el MWC15.

Lo más memorable que dijo fue “no soy un regulador” cuando le preguntaron si herramientas de comunicación como Whatsapp (con mensajes y pronto con voz) deberían estar igual de reguladas que la voz y los SMS por los que cobran empresas como Vodafone o Telefónica.

Zuckerberg podría aprender a dar titulares de César Alierta y Vittorio Colao, consejeros delegados de Telefónica y Vodafone. El primero parece encontrarse en ese momento vital en el que uno no está para la diplomacia sutil ni para morderse la lengua. Un día pronostica que vamos a llegar al 8% de paro en tres años y otro arrea contra todos los legisladores que (curiosamente) nunca legislan bien cuanto atañe a Telefónica. Esta vez Alierta hizo una intervención internacional con un nivel de inglés digno de un presidente del gobierno español. A su colega Colao, por cierto, todo el mundo le entendió cuando explicó que compartir fibra (la de Telefónica) es bueno y que los precios deberían subir.

Los operadores

Ciertamente, el MWC es el momento del año en el que las empresas de telecomunicaciones se afanan en demostrarnos que también son innovadoras. Así, Vodafone nos ha demostrado las virtudes de las “llamadas enriquecidas”, un concepto que viene a consistir en que si uno, por ejemplo, está llegando borracho a casa tras una noche de tugurios y gin tonics y le da por llamar a una ‘ex’ a las cuatro de la mañana, ésta podrá escucharnos en alta definición. Esto es importante en esas situaciones en las que no queremos que se pierdan los matices. Además, podremos añadir localización e imágenes, lo que llevará este momento de llamada necesitada a una nueva dimensión.

Mientras Vodafone parece ocupada en exprimir las actuales redes 4G, Orange nos enseñaba el futuro que, para sorpresa de todos, resulta que van a ser las redes 5G. Han conseguido una velocidad de descarga de 400 Mbps, lo que significa que el vídeo en alta definición podrá ser una herramienta de comunicación de primer orden en unos años; también que seremos capaces de gastar nuestra tarifa de datos en sólo unos segundos.

Telefónica, por su parte, ha mostrado el “reloj conectado para niños”, solución que alimentará a la generación de padres más temerosa por sus cachorros de la historia. La idea es tener a la criatura geolocalizada por GPS en todo momento y capaz de hacer llamadas pero sólo a los números que le indiquemos.

Los móviles

Pero el MWC es también la gran feria de la estrella de la electrónica: el smartphone. La foto de este mercado es a la vez muy clara y muy cruel. Un ausente, Apple, es quien se come el gran pastel del negocio en el lado de los fabricantes. El resto de rivales entona una suerte de Should I stay or should I go con el dilema de si invertir a tope en producto y marketing para esa gama alta o vigilar el retrovisor por el que se aproxima una jauría de actores que tienen claro que se lo juegan todo en los móviles de menos de 300 euros.

No quedan muchos para plantar cara en serio. Los Blackberry y Lumia (marca antes conocida como Nokia cuando era finlandesa y no una división de Microsoft) se lamen las heridas mientras buscan un hueco por el que colar sus más que dignos productos. El sistema operativo Windows 10 que estará instalado en los nuevos teléfonos de la gama Lumia se antoja la última bala Microsoft para ser relevante en el móvil.

El estrellato entre los dispositivos ha sido para el Galaxy S6. Se podría decir que Samsung hace gala de la fe del converso: hace un año defendía un producto mucho más funcional con la posibilidad de ampliar la memoria y cambiar la batería y rematado en un plástico Premium. Este año propone justo lo contrario: el diseño y la estética van primero, se sacrifican elementos hasta ahora nucleares y se remata la jugada con la apuesta por el aluminio y el cristal.

Samsung necesitaba este cambio pero va a dejarse fans por el camino con el objetivo de conquistar a otros muchos. Yo no perdería de vista a su Samsung S6 Edge: un dispositivo que por primera vez en la historia de la empresa coreana tiene ese efecto wow en el primer vistazo. Todo un logro estético que ayuda a minimizar el parecido en diseño del Galaxy S6 normal con el iPhone 6. La otra sorpresa llega cuando miras el precio: el S6 clásico cuesta 699 euros y el Edge, 849.

HTC ha venido fuerte y ha sugerido que quizás tiene más futuro que presente. El HTC One M9 sigue la línea marcada por Taiwán: un diseño y acabado excelente y algunas dudas sobre su cámara. Como tiro al futuro, entran en el mercado de la realidad virtual con un socio muy bueno como Valve y eso les mete en una liga donde nadie les esperaba y en la que pueden tener el recorrido que buscan para no depender sólo del móvil.

MWC15

Otra de las conclusiones del congreso es que las tabletas no han resultado ser el gran negocio que la industria esperaba hace dos años. En un sector en el que no crece ni Apple, Sony ha lanzado el Xperia Tablet z4, una obra de arte de ingeniería por su finura y su resistencia al agua que no es la mejor noticia de los japoneses. El presidente de la compañía, Kaz Hirai, ha defendido que se quedan en el móvil y de repente miles de empleados en todo el mundo han respirado hondo.

Sony, junto a LG y otros como ZTE o Alcatel, ha venido a Barcelona con un perfil menos ambicioso pero que en la práctica le puede ser muy rentable. Su estrategia es centrarse en las gamas medias donde cada vez vemos más productos competitivos. Yo, que hasta para los teléfonos es algo sentimental, me he felicitado del regreso de Alcatel a la primera fila del sector con el recuerdo de mi primer teléfono.

Me lo llevo puesto

No se puede acabar este balance del MWC sin hablar del nuevo ámbito por el que luchan los fabricantes: los wearables o prendas conectadas. Lo más interesante del fenómeno es que las demás empresas están intentando coger posiciones antes de que en unos días aparezca Apple Watch. Todos buscan argumentos para convencernos de la magnífica idea que supone volver a tener reloj. Pero esta vez uno que tengamos que cargar todos los días.

En esta pugna destacan Motorola y su 360. A mi juicio y a pesar de llevar ya mucho en el mercado, sigue siendo el mejor resuelto ahora que añade correa de metal. El Huawei Watch demuestra que los chinos empiezan a dar lecciones en diseño y tiene una aproximación similar a la del LG Urbane: hacer relojes que parezcan relojes y no mini naves espaciales llenas de luces.

[Nota mental para los próximos días, Apple podría llegar a la categoría con una solución estéticamente más pobre que empresas como LG o Huawei y esto con Steve Jobs no pasaba].

Hay mucho más que procesar de este MWC. Aquí dejo anotados algunos protagonistas a los que seguir próximos meses:

  • El reconocimiento de la retina o el rostro para desbloquear el teléfono. Ahí andan Fujitsu y ZTE, porque lo de la huella es tan de 2014…
  • La curva es bella pero todavía no sabemos cuál más: si la de Samsung con el S6 Edge o la de LG con el Flex 2. LG además tiene una idea muy original, dice su curvatura ayuda a mejorar las llamadas de voz. Qué raros son estos coreanos que aún usan el móvil para hablar.
  • Calidad/precio o dicho en la neolengua del MWC value for money. ¿Quién tiene ese teléfono que da más por menos? Si hacemos caso a los fabricantes, casi todos. De los que he tocado me han gustado los nuevos Sony con el M4 Aqua, Alcatel con el Idol 3 (con el que puedes escuchar las llamadas aunque lo cojas al revés), Microsoft con el Lumia 640 y Motorola con su Moto E, que tiene toda la cara de ser un superventas. Digno de anotar que ese espacio empieza a estar abarrotado.
  • Proyectores baratos integrados con el móvil. ZTE con su apuesta de proyector con Android que además permite compartir WiFi (gran invento para que los amigos que vengan a casa traigan la cerveza) y Lenovo, con uno baratito de 200 dólares al que le enchufas el móvil y empiezas a proyectar a lo loco. Como conferenciante desastre y profesor irregular, es el tipo de cacharro que me llevaría a clase.
  • Motor y más motor. Los fabricantes de coches están empezando a notar, con alarma, de que para la generación del milenio el coche es un complemento del móvil. De esa observación nacen conectividad, aplicaciones y posicionamiento gadget. En este MWC ha sido Ford quien más se lo ha creído.
  • Los móviles con Ubuntu son el nuevo móvil con Firefox. Ahí están BQ y Meizu con terminales que no están para el prime time y con ausencia notables de aplicaciones como Whatsapp (¿Cómo va a tener uno un teléfono sin memes de Julio Iglesias?). En todo caso, no hay que perder de vista a su visión de la convergencia entre sistema de ordenador y móvil. Tampoco a una compañía como Canonical.
  • Internet de las cosas. Vamos a tener esta expresión hasta en la sopa los próximos años. En las explicaciones de la tendencia aparecen desde fábricas sin empleados hasta cafeteras que se conectan a internet o proyectos de “ciudades inteligentes” regadas con fondos europeos. También puede ser la asesina de la privacidad, pero no hablemos de cosas feas, que esto es una feria.
  • A Qualcomm se le está poniendo cara de Intel. Este comentario es ligeramente ingenioso si uno sigue de cerca el mercado de los fabricantes de sistemas en un ‘chip’ (o SoC) móviles, pero es probable que baste con anotar que este MWC no ha llegado en su mejor momento: Samsung ha optado por fabricarse su propio micro para el Galaxy S6 y Mediatek viene apretando desde las gamas de abajo.
  • Pagos móviles. En EEUU, Apple Pay está consiguiendo números envidiables y no digo yo que sea por envidia pero Samsung ha anunciado… ¿adivinan? Samsung Pay con una solución muy interesante que no exige el contacto con el móvil siempre para el pago. Google ya anda diciendo que a la vuelta de la esquina habrá Google Pay para tomar el relevo de su fracasada Wallet.

Con Jim King Um ha empezado una pequeña amistad. Nuestra cola ha servido para que el confiese cómo lo ha pasado su compañía el año pasado (no muy bien) y para que yo le comentase lo que me parecen sus productos (nada mal).

El americano espabilado se lo pierde.

Todos los detalles, análisis, comparativas y vídeos sobre MWC 2015 al completo en Xataka.