Piqué, el protegido

Gerard Piqué, durante un entrenamiento con la selección española.

¿Tan malo es el tirón de la selección que ya no llena estadios? ¿O todo será la relación -de todo menos idílica- entre la RFEF y el Real Madrid?  Porque la federación no sería capaz de cambiar la sede de un amistoso contra Inglaterra para proteger a Piqué. ¿O sí? Todo podría ser, aunque lo evidente es que la corriente de opinión mayoritaria señala la tercera opción y eso, después de la pitada al himno y al Rey en la final de Copa, tendría unas connotaciones especialmente serias.

Gerard Piqué, durante un entrenamiento con la selección española.“Hemos tenido claro desde el principio que no queremos jugar en Madrid”. La cita, de Adrian Bevington, director de comunicaciones de la FA inglesa, no vive en el presente. Se remonta a 2008, cuando Fabio Capello dirigía el banquillo de Inglaterra y el racismo de un sector de la afición española estaba en entredicho. Ahora, ya en 2015, no ha hecho falta que desde las islas soliciten obviar el Santiago Bernabéu. La censura ha llegado desde dentro, desde la propia Federación Española de fútbol (RFEF), que ha optado por cambiar la sede del amistoso del próximo 13 de octubre ante la selección inglesa de la capital a Alicante.

“Me enerva, me pone de mala leche”. Cuesta escuchar a Vicente del Bosque fuera de su registro calmado y tranquilo. Y eso que el tema le saca cada vez más los colores. Gerard Piqué se creció en la celebración del pasado título de Liga con el Barça (“Gracias Kevin Roldan, contigo empezó todo”), justificó la pitada al himno y al Rey en la final de la Copa del Rey (“La gente se expresa libremente”) y opinó sobre las pitadas a Iker Casillas con el Real Madrid (“Es igual que lo del himno”). La trinidad del enfado.

Primera estación en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, parada en León con ocasión del encuentro frente a Costa Rica en el mes de junio y destino final (por ahora) en el Carlos Tartiere de Oviedo en el trascendental choque ante Eslovaquia. Tres lugares, tres aficiones, tres motivos. Los mismos pitos.

Defiende Del Bosque como si continuara en activo, ayudan Sergio Ramos, Jordi Alba y cualquier jugador al que se le pregunte. Hasta el ministro Méndez de Vigo sale al corte. Hace piña el equipo ante uno de los pilares deportivos, básico en el esquema ante la diferencia sustancial ahora mismo respecto a cualquiera de los posibles sustitutos (Bartra, Javi Martínez, Albiol, Etxeita, Coke o San José). Nadie se plantea siquiera la posibilidad de una selección sin Piqué en el centro de la zaga. ¿O sí?

¿Por qué ha cambiado la RFEF la sede del partido cuando estaba decidida tiempo atrás? Las opciones son varias y variadas. Desde el enfado que pueda mantener el ente federativo con el Real Madrid por no ofrecer su estadio para la final de la Copa del Rey a los huecos que se veían en el Tartiere y la dificultad que implicaría llenar las 81.000 localidades del Santiago Bernabéu. Y, por supuesto, la opción Piqué. Otras tres opciones y muchas más preguntas.

  • ¿Es posible que la RFEF, que llevó la final de Copa al Camp Nou consciente de que la intensidad de la pitada al himno y al Rey sería aún mayor que en Mestalla o en cualquier otro campo, cambie la sede de un partido internacional para proteger a un único jugador?
  • ¿Tan mala es la relación con Florentino Pérez y el Real Madrid con la federación como para cambiar un partido programado -aunque nunca llegase a ser oficial- junto a Adidas para la presentación de la nueva equipación de España?
  • ¿Ha bajado tanto el tirón de la selección que necesita acudir a estadios de menor capacidad para colgar el cartel de ‘no hay billetes’?

Dudas razonables que la RFEF, siempre hermética, debería plantearse aclarar públicamente para definir si es capaz (y por qué) de proteger a un solo jugador pero no a la figura del Rey, que otorga su nombre a la principal competición dependiente de la federación, y, en consecuencia, descargar a Gerard Piqué de una presión añadida a la que encontrará en Alicante, ciudad tradicionalmente madridista.