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Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí algunas de las mejores historias que hemos publicado durante estos 10 meses. 

Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí 10 textos representativos de los que hemos publicado durante estos 10 meses.

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1.- Demos vida a EL ESPAÑOL, cambiemos España

Por PEDRO J. RAMÍREZ

EL ESPAÑOL proporcionará a los ciudadanos todas las informaciones que los poderosos esconden bajo siete llaves y todas las interpretaciones, explicaciones y opiniones que les ayuden a decidir su destino dentro de la ley. Queremos publicar un periódico útil en todos los sentidos del término y para ello emplearemos los formatos más innovadores en los dispositivos móviles que acompañan a cada español en su vida cotidiana.

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2.-  El ‘gigapan’ de la marcha de Podemos

Por 93METROS

Más de 100.000 personas vieron la panorámica gigante de la concentración organizada por Podemos que la productora 93 Metros elaboró para ‘El Español’ en la Puerta del Sol.

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3.- Anticorrupción no vio motivos para actuar contra Rato

Por MARÍA PERAL

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) llevó a los fiscales de Madrid su investigación contra Rodrigo Rato después de que la Fiscalía Especial Anticorrupción considerara que esas indagaciones estaban “muy verdes” y era necesario profundizar en las sospechas delictivas antes de actuar.

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4.- El espontáneo

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Hasta hace 15 meses Pablo Echenique era un físico con un cuerpo frágil y una mente de superdotado. Hoy es también el candidato de Podemos a la presidencia de Aragón. Este perfil es el fruto de la conversación con él y con dos docenas de personas de su entorno, que desvelan su éxito con las chicas, su humor gamberro y sus días como ‘heavy’ y entrenador.

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5.- El guardián de los mapas

Por MARÍA RAMÍREZ

Sergio Álvarez Leiva tiene 29 años y lleva una compañía estadounidense desde Chamberí. No acabó Informática. Pero con 23 años le diseñaba mapas a Google, a la ONU o a la NASA. Ahora, 100.000 usuarios hacen mapas con su empresa CartoDB, que el año pasado recaudó siete millones de dólares. El mayor atractivo de su aventura es su mayor riesgo: compite en el mercado global.

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6.- “Voy a morir, pero espero que sea rápido”

Por DAVID LÓPEZ FRÍAS

El terremoto del 25 de abril en Nepal dejó más de 8.000 muertos. Fue una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. El español Pol Ferrús hacía una travesía a pie por las montañas del norte del país, cerca del Tíbet. Salvó varias veces la vida de milagro.

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7.- Las bolas del estafermo 

Por PEDRO J. RAMÍREZ

Sólo el baldón que supondría convertirse en el primer presidente de la democracia incapaz de repetir mandato, el horizonte de pasar a la historia no como un malvado o un inepto sino simplemente como un piernas, como un babieca o como un gil, sólo ese prurito de casino provinciano frente al qué dirán a la hora del chamelo le ancla en el empecinamiento de imponer su candidatura. 

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8.- Los cinco gráficos que Rajoy no quiere que veas

Por KIKO LLANERAS, PATRICIA LÓPEZ, EDUARDO SUÁREZ, JULIA TENA Y MARTÍN GONZÁLEZ

Mariano Rajoy presentó el 31 de julio ocho gráficos para demostrar hasta qué punto la economía había mejorado durante su mandato. La mayoría estaban mal dibujados, omitían detalles relevantes o destacaban datos erróneos. A continuación presentamos los datos del presidente bien presentados, acompañados de contexto y despojados de la propaganda oficial.

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9.- Anticorrupción descubre al ex tesorero de CiU destruyendo pruebas con una trituradora

Por ESTEBAN URREIZTIETA

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

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10.- El libro negro del periodismo en Cataluña

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

Convergència intentó engañar al Tribunal de Cuentas con la ayuda de varias constructoras

Daniel Osacar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez

Fotografía: Marta Pérez / EFE

Convergència Democrátrica de Cataluña (CDC) intentó engañar al Tribunal de Cuentas con la colaboración de varios empresarios afines. Lo hizo solicitando cambios en la documentación que las empresas deben entregar al organismo público para justificar sus donaciones. 

Convergència Democrátrica de Cataluña (CDC) intentó engañar al Tribunal de Cuentas con la colaboración de varios empresarios afines. Lo hizo solicitando cambios en la documentación que las empresas deben entregar al organismo público para justificar sus donaciones.

Las pruebas preliminares se encuentran en los correos decomisados en la sede del partido durante la segunda fase de la Operación Petrum. Los autores de esos correos son el actual tesorero del partido, Andreu Viloca, y su antecesor en el cargo Daniel Osácar, que hacen peticiones a varias adjudicatarias de obra pública en Cataluña para que modifiquen las fechas en las que aprobaron las donaciones a su fundación, CatDem.

Según la legislación española, las donaciones de empresas privadas a partidos políticos deben estar aprobadas formalmente por su consejo de administración. En los correos incautados, los dos tesoreros de Convergència intentan que las empresas adjudicatarias modifiquen la fecha de algunos de estos acuerdos. Con ello, y según la tesis de la Fiscalía Anticorrupción, los tesoreros de Convergència intentan desvincular las donaciones entregadas a su fundación con las concesiones de obra pública y dificultar por tanto la investigación.

En uno de los documentos intervenidos, el ex tesorero Daniel Osácar, que gestionó durante años las finanzas de Convergència y que en apariencia estaba apartado de estas funciones, habla con el empresario Carlos Sumarroca. El máximo responsable de la empresa Teyco le alerta de que han recibido una petición de documentación por parte del Tribunal de Cuentas y le pide instrucciones sobre la forma de proceder. Esta constructora está acusada de pagar comisiones del 3% sobre varias concesiones de obra pública obtenidas en ayuntamientos de Tarragona.

Constructoras de confianza

Entre la documentación que custodia ya el Juzgado de Instrucción número 1 de El Vendrell se encuentran más de 1o.000 correos electrónicos extraídos de la red interna de Convergència (no de su fundación ya que los ordenadores se guardaban en la sede del partido) y varias cajas con documentos físicos que los investigadores consideraron de importancia para la causa.

Sin embargo, tal y como publicó el diario ABC, un documento llamó especialmente la atención de los investigadores: un listado donde figura una veintena de empresas, constructoras y otras adjudicarias de concursos públicos en Cataluña que la Guardia Civil considera de confianza para Convergència.

En este grupo aparecen empresas como Teyco o Copisa, vinculada al caso Palau. También el Grup Soler, donde se concetran las peticiones para que las empresas modifiquen sus datos frente al tribunal de cuentas. El juzgado encargado del caso trabaja con la tesis de que Convergència creó un sistema clientelar para enmascarar las donaciones que funcionaba en dos fases. Por un lado, los empresarios hacían llegar al partido correos electrónicos asépticos sobre sus donaciones y las licitaciones de obra donde pretendían presentarse. Por otro, enviaban documentos manuscritos o concertaban encuentros verbales para amañar las adjudicaciones.

Como ejemplo, en el despacho de Andreu Viloca, los agentes encontraron una tarjeta de visita de una de estas empresas con una leyenda en el dorso escrita a mano: “Te he enviado por correo dos listados. Uno con las licitaciones en las que no ha habido suerte y otro con aquellas en las que ha habido suerte”.

La trituradora de Convergència destruyó contratos y planos de la empresa de las comisiones del 3%

Daniel Osacar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez

El ex tesorero Daniel Osácar. / EFE / Marta Pérez

Los agentes han logrado reconstruir estos documentos, que demuestran la vinculación entre los hombres que controlan las finanzas de Convergència (Andreu Viloca y Daniel Osácar) y la constructora de la familia Sumarroca, acusada de pagar una mordida del 3% al partido catalán a cambio de contratos públicos.

Los tesoreros de Convergència Democrática de Catalunya (CDC) trituraron contratos, presupuestos y planos de la constructora Teyco momentos antes de la llegada de la Guardia Civil. Los agentes han logrado reconstruir estos documentos, que demuestran la vinculación entre los hombres que controlan las finanzas de Convergència -Andreu Viloca y Daniel Osácar- y la constructora de la familia Sumarroca, acusada de pagar una mordida del 3% al partido catalán a cambio de contratos públicos.

El 28 de agosto, la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción lanzaron la segunda fase de la Operación Petrum. Registraron la sede de CatDem, fundación de Convergència y presunta receptora de las mordidas. Pero también la vivienda del ex tesorero convergente Daniel Osácar y el despacho de su sucesor en el cargo, Andreu Viloca. Tal y como reveló EL ESPAÑOL, los gestores financieros de Convergència disponían allí de una trituradora de documentos. Al abrir la máquina durante el registro, los agentes encontraron restos de documentos recién destruidos y decidieron precintar la basura. Una observación preliminar sirvió para confirmar in situ que entre los restos de papeles había documentos con el logotipo de Teyco.

En ese mismo instante, los tesoreros del partido aseguraron que los documentos destruidos eran simples tarjetas de visita de Teyco. Pero un análisis más exhaustivo de los investigadores ha demostrado que Osácar y Viloca mentían. Al reconstruir los documentos con un proceso basado en la composición de cada tipo de papel, la Guardia Civil ha confirmado que se trataba de presupuestos y documentación sobre obras y contratos públicos de la constructora de la familia Sumarroca, fundadora de Convergència junto a la familia Pujol.

Para los agentes, los documentos no constituyen una prueba definitiva que acredite el pago de comisiones al partido pero sí son un indicios de la estrecha vinculación entre ambos. Por lo que los tesoreros tendrán que explicar ante el juez por qué tenían en su poder, por ejemplo, una fotografía del terreno donde Teyco había conseguido un importante contrato público, que nada tiene que ver con su labor al frente de las finanzas del partido catalán.

Más problemas

La destrucción de documentos no fue el único problema que la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción se encontraron a la hora de investigar las finanzas de CatDem y Convergéncia. De hecho, la operación lanzada el pasado 28 de agosto estuvo parada durante varias horas -con el consiguiente riesgo de destrucción de pruebas- porque el decanato de los juzgados de Barcelona se negó a enviar un funcionario en labores de asistencia.

Según la legislación vigente, un secretario judicial tiene que estar presente en cada registro para dar fe de que todo sucede conforme a la legalidad. Como el juzgado de El Vendrell, encargado del caso, autorizó la entrada y registro en la sede de CatDem y en la vivienda de Daniel Osácar, el decanato barcelonés destinó a la operación dos secretarios judiciales. Pero al llegar a la sede de la fundación agentes y fiscales se encontraron con que la información contable se guardaba en realidad en la sede de Convergència.

En torno a las 11 y media de la mañana los fiscales solicitaron otro secretario judicial para empezar a registrar a la sede del que fuera el partido de Jordi Pujol. Ese secretario judicial nunca llegó. Sólo cinco horas después, cuando concluyó el registro en la sede de CatDem, la comisión se desplazó al despacho que Andreu Viloca ocupaba en Convergència. Cuando llegaron, los abogados del partido habían preparado ya toda la información contable y la colocaron debidamente ordenada en otra sala.

También en EL ESPAÑOL: 

El polvorín de Torredembarra

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Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

Este pueblo de 15.000 habitantes es el centro de la trama que apunta a la financiación ilegal de Convergència. Vecinos y concejales describen el mandato del alcalde Daniel Masagué, que según el sumario usó el consistorio para enriquecerse, financiar al partido y lanzar su carrera como diputado al Parlament.

Este pueblo de 15.000 habitantes se ha convertido en la punta del iceberg de una trama que apunta a la financiación ilegal de Convergència. Vecinos y concejales describen el mandato del alcalde Daniel Masagué, que según el sumario usó el consistorio para enriquecerse, financiar al partido y lanzar su carrera como diputado al Parlament.

Una de las primeras cosas que se ven al llegar al centro de Torredembarra es una oficina electoral medio vacía. Dentro sólo se observan un par de sillas destartaladas frente a un escritorio. Encima de la mesa hay una impresora y una pequeña señera, lo único que se mantiene en pie. En la cristalera se puede leer el nombre de Daniel Masagué, el ex alcalde del pueblo imputado por delitos de malversación, cohecho, blanqueo y organización criminal. La estampa describe perfectamente lo que es hoy en día Torredembarra: Masagué ya no está en la alcaldía pero aún se perciben los escombros de su mandato.

La historia de Torredembarra es la de cualquier caso de corrupción y caciquismo en el que las luchas internas lo hacen saltar todo por los aires. Pero va mucho más allá. Lo que en un principio parecía un simple alcalde corrupto fue el origen de una investigación que sigue en pie y que ha supuesto detenciones de ediles y alcaldes, ha salpicado a pesos pesados de Convergència y ha ocasionado registros en varias empresas y en las sedes del partido y de su fundación CatDem, a través de la cual la Justicia cree que se canalizaban las comisiones por adjudicaciones de la obra pública del ayuntamiento y de la Generalitat.

La denuncia de dos ediles y de un empleado dio las primeras pistas para tirar del hilo y constatar que no se trataba de un problema de ámbito municipal.

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La oficina electoral del ex alcalde Masagué. / ALBERTO GAMAZO

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

El sumario muestra un municipio en el que se sobornaba a ediles de todos los colores, en el que circulaban sobres con billetes, se cobraban comisiones, se favorecía a empresas vinculadas con Convergència y se adjudicaban contratos millonarios de manera irregular.

La mayor parte del caso permanece bajo secreto de sumario. Pero las escuchas telefónicas que han trascendido hasta la fecha muestran a un alcalde que durante seis años controló a su antojo un consistorio con un presupuesto que ronda los 20 millones de euros. Las actas de los plenos revelan un ayuntamiento crispado y fraccionado con enfrentamientos constantes, con la sombra de la corrupción planeando sobre las votaciones y con intervenciones de la policía para calmar los ánimos en alguna ocasión.

“Este pueblo es un polvorín”, explica Montserrat Gassull, que durante años fue concejala de ERC y que fue la primera en denunciar las presuntas corruptelas.

A través de su abogado, Masagué ha declinado dar su versión de los hechos para este reportaje.

El origen de las denuncias

El 28 de agosto la precampaña catalana se vio sacudida por una gran operación de la Guardia Civil. Los agentes acudieron a varios ayuntamientos que habían estado en manos de CiU y a la sede del partido y de su fundación. También registraron el domicilio del ex tesorero del partido, Daniel Osácar. La operación era un nuevo capítulo de una investigación que ha llevado a la Guardia Civil a registrar y detener a ediles, alcaldes y empresarios próximos a CiU en un intento de desenmascarar la presunta financiación ilegal del partido y las comisiones del 3% que se cobraban por adjudicar obra pública de la Generalitat.

Las fuerzas soberanistas interpretaron la operación como un episodio más de la guerra sucia del Estado. Pero el origen de la operación se encuentra en una denuncia que interpuso en junio de 2012 Montserrat Gassull, que en aquella época aún era concejal de ERC. Tanto la cúpula de ERC como la de Convergència fueron advertidas por Gassull y por el presidente del comité local de Convergència, Jordi Guasch. “ERC me apoyó en un principio y luego me dejó sola”, explica ahora la concejal.

Gassull (54 años) empezó a reunir documentación en 2011. Al año siguiente presentó seis denuncias de las cuales se archivaron tres. Las denuncias, a las que también se sumó Enric Granjel, edil del PSC, se referían a tres asuntos: el alquiler de un local en condiciones ruinosas por 6.000 euros al mes, el sobrecoste de más de un millón de euros de un aparcamiento adjudicado a la constructora Teyco y el pago de decenas de miles de euros a Efial, una consultora próxima a Convergència que también se ha visto salpicada en otros casos de corrupción municipal.

“Llevaba desde 2011 advirtiendo a los ediles que no votaran ciertas cosas en los plenos y que estaban prevaricando”, recuerda Gassull.

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La concejala Gasull. / ALBERTO GAMAZO

El impulso que necesitaba la investigación no llegaría hasta octubre de 2013. Rachid el-Ghzaoui, que trabajó durante 23 años en la panificadora del alcalde Masagué, estaba enfadado y con ganas de hablar. Masagué le había despedido sin ofrecerle ninguna indemnización después de dos décadas.

Durante ese tiempo, El-Ghzaoui fue el hombre de confianza del alcalde, según explican habitantes del pueblo. “Le había salvado de muchos marrones”, explica un vecino que prefiere no dar su nombre. “No era un simple empleado: le hacía recados y le solucionaba problemas”.

El-Ghzaoui explicó entonces a Gassull que durante años vio circular sobres con decenas de miles de euros en billetes de 500. Acudieron a la Guardia Civil y declararon juntos. La Fiscalía empezó a atar cabos y estrechó el cerco sobre el alcalde. El-Ghzaoui, que ahora reside en Inglaterra con su familia, ha preferido no hacer ningún comentario para este reportaje.

La ‘omertà’ de ERC y CDC

En febrero de 2013 el juez inició la instrucción y preguntó al PSC y a ERC si querían personarse en el proceso. Los socialistas dijeron que sí pero ERC reculó. “Me dijeron que yo ya había hecho lo que tocaba y que dejáramos actuar a la justicia”, recuerda Gassull.

Eduard Rovira (ERC), actual alcalde del municipio, argumenta que su partido no se personó porque ya lo había hecho el PSC y porque en ese momento la formación pasaba por malos momentos de tesorería. Afirma además que Gassull no quiso el respaldo del partido cuando fue a presentar las primeras denuncias.

En paralelo a las denuncias, Gassull, que mantenía un enfrentamiento abierto con Masagué desde años atrás, empezó a emplear su cuenta de Twitter para denunciar las irregularidades en el ayuntamiento. El alcalde la denunció entonces por injurias y fueron llamados a un acto de conciliación en el juzgado de paz. Gassull acudió con una abogada del partido. Pero la conciliación fracasó y la querella por injurias pasó a la jurisdicción civil.

La dirección de ERC dijo entonces a Gassull que aquello era un tema personal y que no la defendería más. “El caso de las injurias era una batalla personal entre dos egos, no tenía nada que ver con el partido ni tenía contenido político”, argumenta ahora Rovira, el alcalde de ERC. “Gassull empleó un tono políticamente incorrecto y muy agresivo. No compartíamos esos mensajes”.

Según Rovira, algunos de los tuits no se referían a casos de corrupción sino a otros aspectos personales del alcalde como por ejemplo sus implantes de pelo. Explica además que el distanciamiento de Gassull de ERC no tiene nada que ver con el escándalo sino con unas primarias en las que intentó sin éxito hacerse con el control de la formación en la localidad. Gassull niega esta versión y asegura que se sintió abandonada por el partido sin motivo aparente.

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Entre 2012 y 2014 Gassull remitió varias cartas al presidente Mas y a la cúpula de ERC para avisar de lo que estaba sucediendo en Torredembarra. Nunca recibió respuesta.

Escribió a Marc Sanglas, secretario de acción municipal de ERC, que admitió después que había recibido la carta. En un acto celebrado en Tarragona interpeló a Oriol Junqueras, a quien conocía desde antes de que fuera el presidente del partido. “En Barcelona sois muy amigos de CiU, pero que sepas que lo que pasa aquí es muy grave”, asegura que le dijo. “Cada municipio debe hacer lo que crea”, le respondió Junqueras, siempre según la versión de Gassull.

Rovira reconoce que en la cúpula de ERC se hablaba del caso pero no asume ningún error. “Una carta de un edil con acusaciones, sin ningún tipo de prueba jurídica, no constituye algo tan relevante”.

Otra batalla interna, esta vez en CiU, motivó los avisos a la cúpula convergente en julio de 2013. Jordi Guasch, en aquel momento presidente del comité local de CiU y enfrentado también con Masagué por el control del partido, escribió una carta a Lluís Coromines, secretario general adjunto del partido. Advertía de lo que sucedía, pero tampoco recibió ninguna respuesta.

Desde entonces Guasch (36 años) se ha dado de baja en el partido y se muestra muy decepcionado. Es independentista desde que tiene uso de razón y forma parte de una familia convergente de toda la vida. Su madre ha sido edil del partido, uno de sus primos fundó la sección local de CiU y tiene un primo que también es concejal del partido en un pueblo vecino.

“Yo ya sé que un partido no es una ONG”, dice. “Lo que nunca imaginé es que era la Mafia siciliana”. Tiene muchas ganas de contar cosas pero dice que no hablará hasta que no pasen las elecciones y se levante el secreto de sumario. Como Gassull, lamenta que se les esté usando para hacer daño al proceso de independencia en Cataluña. “El 27-S votaré a la CUP”, explica. “Si lo supiese mi abuela…”.

A todos los consultados les sorprende el apoyo que la cúpula de CiU ha prestado a Masagué desde su detención. Ni siquiera lleva una década en política y no es un peso pesado del partido, pero ha tenido el apoyo incondicional de figuras tan importantes como Felip Puig. “Es un buen amigo al que conozco desde hace años”, dijo Puig de Masagué cuando lo encarcelaron.

Tampoco entienden por qué Masagué tardó casi dos semanas en dimitir a pesar de estar en la cárcel imputado por varios delitos. Todos los concejales con los que he hablado, además, aseguran que el partido le paga la defensa. Un aspecto que una portavoz de Convergència no ha querido confirmar ni desmentir. El abogado de Masagué es Javier Melero, el letrado de confianza del partido.

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Sin estrenos. El teatro Auditori de Torredembarra, en el que se han gastado cuatro millones de euros, permanece abandonado desde 2010 pese a estar casi acabado.

Una carrera fulgurante

Masagué tuvo una carrera meteórica dentro de CiU. Este empresario del sector panadero accedió a la alcaldía del pueblo en 2008, cuando solo llevaba dos o tres años militando en el partido. En poco tiempo, sin embargo, se prodigaba en mariscadas y comidas con la cúpula del partido y alardeaba de sus lazos de amistad con Oriol Pujol y Felip Puig.

Media docena de ediles, vecinos y militantes de distintos partidos rememoran las copiosas comidas de Masagué y Pujol en el restaurante Les Palmeres, que se encuentra en el paseo marítimo del pueblo. Recuerdan cómo el alcalde alardeaba de su amistad con un sector de la cúpula de CDC.

Masagué ya no tiene responsabilidades públicas. Pero en el pueblo se percibe cierto miedo cuando se pregunta por él. La gente que lo trató lo describe como una persona obsesiva y paranoica, mentirosa, de trato difícil, que intentaba controlarlo todo y siempre miraba hacia los lados cuando iba por la calle. “Era muy desconfiado”, describe el actual alcalde del municipio. “Es capaz de hacer cualquier cosa. No tiene ningún límite ético ni moral”, asegura Gassull.

Un miembro de Convergència que lo conoce bien y que sólo accede a hablar si no se publica su nombre recuerda cómo Masagué ponía a los concejales de su partido a espiarse entre ellos. También desvela su fijación por la magia negra y su insistencia en que había espíritus en el Ayuntamiento. “Cuando llegué a la alcaldía me encontré una factura de un santero que vino a limpiar el edificio”, explica Enric Granjel (PSC), su inmediato sucesor en el cargo después de que lo encarcelaran.

Este miembro de Convergència describe el punto de inflexión en la ascendencia de Masagué en el partido. Fue en 2010, cuando al alcalde se le puso entre ceja y ceja ser diputado en el Parlament. Fue entonces cuando empezaron las comidas con Felip Puig y Oriol Pujol y cuando en el municipio desembarcó Jaume Vila Fontcuberta, un ex diputado de CiU que asumió el cargo de coordinador de urbanismo.

“Firmaba todo lo que el alcalde le pedía”, coinciden Gassull, Granjel y Rovira.

En una cena ante cientos de militantes durante la campaña de las municipales de 2011, Masagué explicó que entró en política porque su empresa se le había quedado pequeña. “Masagué tenía mentalidad de empresario, no de político”, prosigue Granjel. “No le gustaba tener que seguir con el protocolo establecido para la contratación pública”.

Los ediles consultados describen cómo trató de articular un ayuntamiento paralelo para poder adjudicar las obras públicas a su antojo. Nombró interventora a Esther Agulló, que hasta entonces era su secretaria personal. Puenteaba los informes adversos del secretario municipal Rafael Orihuel mediante estudios externos, muchos de ellos de la consultora Efial. La dirección nacional de Convergència le mandó al pueblo a Jaume Vila Fontcuberta como responsable de urbanismo. Masagué duplicó la remuneración por asistir a los plenos de 800 a 1.600 euros.

En el sumario aparece una conversación entre Masagué y Toni Martos, responsable de Efial, que ilustra la poca querencia del alcalde por seguir los procedimientos establecidos. “Quedaremos en el pabellón deportivo. Haremos la reunión ahí (…) el tema está en que no pase por el secretario, el tema clave es ése”, le dice Masagué a Martos.

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Un aparcamiento fantasma. Fue adjudicado a la empresa Teyco por 2,5 millones, pero tuvo un sobrecoste del 40%. Se cerró en agosto de 2014 porque no era rentable. Aún no se sabe qué uso se le dará.

La punta del iceberg

Quienes conocen de cerca la investigación aseguran que lo que ha trascendido hasta ahora es sólo la punta del iceberg. La investigación está en manos del Juzgado de Instrucción 1 de El Vendrell y está a punto de terminar. Según una fuente que ha leído el sumario, el caso podría generar un cisma en la política catalana porque el modus operandi se repetía en diversos municipios controlados por Convergència.

Hay varias líneas de investigación en Torredembarra. Están los presuntos pagos al alcalde por parte de Teyco, la empresa familiar del constructor y cofundador de CiU Carles Sumarroca. También los contratos con la empresa Efial a cambio de informes a medida, los sobornos a diversos ediles a cambio de votos favorables y un contrato de entre 15 y 17 millones con la empresa Sorea relacionado con la gestión del agua en el municipio.

“Con el tema de Sorea se ha hecho lo que se ha querido. El 4% o el 5% se ha ido dónde se ha querido y aquí ni Dios respira”, le dice un empresario imputado a la teniente de alcalde Paquita Falguera, de Unió, en una de las grabaciones. Sorea es una filial del grupo Agbar, que ha sido el mayor donante de la fundación de Convergència durante los últimos años, según publicó el pasado martes el diario El País.  

Oriol Pujol pagó a los Sumarroca su chalé con 729.000 euros de comisiones de las ITV

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Oriol Pujol entregó a la familia Sumarroca al menos 729.000 euros procedentes de comisiones de la trama de las ITV. El dinero fue transferido en distintas partidas entre 2008 y 2010 para la compra de una vivienda de lujo en el Pirineo y procedía en realidad de presuntas comisiones abonadas por el empresario Sergi Alsina.

También en EL ESPAÑOL:

 

Oriol Pujol entregó a la familia Sumarroca al menos 729.000 euros procedentes de comisiones de la trama de las ITV. El dinero fue transferido en distintas partidas entre 2008 y 2010 para la compra de una vivienda de lujo en el Pirineo y procedía en realidad de presuntas comisiones abonadas por el empresario Sergi Alsina.

Según un informe enviado en abril por Vigilancia Aduanera al Juzgado de Instrucción número 9 de Barcelona, Alsina y la mujer de Oriol Pujol -Ana Vidal Maragall- crearon una sociedad conjunta para camuflar las comisiones. Con los fondos desviados a esta sociedad gracias a trabajos falsos, la pareja compró después su residencia de lujo en La Cerdaña, construida por los Sumarroca.

El primer pago de Oriol Pujol a Teyco, la empresa investigada ahora por abonar comisiones ilegales del 3% a Convergencia, se produjo el 16 de diciembre de 2008. Una semana antes de esas Navidades, las cuentas del hijo del ex president Pujol emiten un cheque por valor de 190.650 euros a favor del clan Sumarroca. En apariencia, la transferencia no tiene nada incorrecto. Pero Hacienda acredita que la cuenta de Oriol Pujol se nutre en transferencias periódicas de Avima Projectes, una sociedad pantalla utilizada para canalizar comisiones. “Teniendo en cuenta el traspaso directo de capital, Sergi Alsina habría subvencionado la compra del porcentaje que correspondía a Oriol Pujol en la vivienda de Urús”, concluyen los funcionarios en su informe al juez.

Según la escritura pública, el precio total de compra fue de 1.015.517 euros y el ex diputado catalán se quedó con el 20% del chalet. El 27 de agosto de 2010, la cuenta bancaria que abrió en 1992 refleja una nueva salida de efectivo: otro cheque a nombre de Teyco, esta vez por 108.000 euros.

“Nuevamente se constata cómo se destinan los ingresos irregulares o injustificados de Serveis i Participacións Nova D [la empresa de Sergi Alsina] para financiar la adquisición de la vivienda situada en Urús por Oriol Pujol”, explica el informe de Hacienda. Las transferencias se repiten en dos días consecutivos: el 26 y 27 de octubre de 2010, cuando Oriol Pujol emite nuevos cheques por valor de 34.400 y 21.651 euros cobrados luego por Teyco.

Según los documentos consultados por EL ESPAÑOL, la cuenta utilizada por Oriol Pujol para recibir el dinero de las comisiones era la misma en la que cobraba su sueldo como parlamentario catalán: 449.259 euros entre 2007 y 2012. Sólo en la compra de su vivienda de recreo, el mediano de la familia Pujol gastó la mitad de ese dinero.

Separación de bienes

Oriol Pujol y su mujer, Ana Vidal, están casados en régimen de separación de bienes y en apariencia el ex parlamentario catalán carece de vinculación con las empresas de su esposa. Sin embargo, los funcionarios de Hacienda consideran que esta cortina legal es sólo una estrategia para ocultar el volumen y la procedencia de los fondos: hasta 569.118 euros cobrados por el matrimonio de forma indebida. “Aunque en las sociedades Avima Projectes SL y Serveis i Participació Nova D SL no figura como socio ni administrador Oriol Pujol Ferrusola, éste se beneficia finalmente también de los ingresos irregulares descritos”, explican los funcionarios al juzgado de instrucción número 9 de Barcelona.

Con esta apariencia de compartimentos estancos, el 2 de febrero de 2010 es la esposa de Pujol quien desde su cuenta personal envía otros 374.500 euros a nombre de Teyco, la constructora de los Sumarroca.

Esta operación viene a confirmar la constante relación financiera entre el clan de los Sumarroca y la familia Pujol. El pasado jueves EL ESPAÑOL desveló las comisiones del 5% sobre 2,6 millones de euros cobradas por Jordi Pujol Jr con la constructora de los Sumarroca, esta vez por supuestos trabajos de asesoría en México que la Justicia considera ficticios.

También en EL ESPAÑOL:

El libro negro del periodismo en Cataluña (I): La corrupción

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Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

Este sábado, el segundo capítulo: ‘La comunidad’

Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

El periodista Siscu Baiges estaba un día de principios de los años 90 en los pasillos del Parlament de Catalunya. Se acercaba el entonces consejero de Economía, Macià Alavedra, con su fama de encantador. Al pasar al lado de Baiges, dijo: “A usted, Baiges, ¿qué le pasa, va mal follado? Siempre está metiéndose conmigo”. El periodista recuerda hoy que su respuesta fue bastante digna: “Si pudiera follar mejor, no estaría de más. Pero si sted] dejara de hacer trapicheos, me metería menos con usted”. Este nivel de confianza no es raro entre políticos y periodistas, pero el ataque indicaba algo según Baiges: “Alavedra sabía que yo era un pringado. Me podía pisar como quisiera, era sólo una molestia”.

Los periodistas políticos en Cataluña que “se metían” con altos cargos eran pocos y tenían una vida difícil. Baiges fue uno de los tres autores del libro Banca Catalana. Más que un banco, más que una crisis, publicado en julio de 1985. Los otros dos fueron Enric González y Jaume Reixach. Era una historia seria de Banca Catalana, entonces “la mayor crisis bancaria convencional de la historia financiera europea”, según la contracubierta.

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La editorial Plaza & Janés publicó el libro. Los tres periodistas entregaron el manuscrito en septiembre de 1984, ya revisado por un abogado y con el anticipo pagado. La querella contra Jordi Pujol había salido cuatro meses antes.

El manuscrito tenía actualidad, pero la obra sólo se publicó en julio de 1985. Durante esos meses, la editorial decidió hacer un nuevo repaso jurídico frase a frase. La persona que se encargó fue Mauricio Casals, hoy presidente de La Razón. En una de las reuniones, Jaume Reixach le dijo a Casals que lo había grabado todo: o sacaban el libro o él publicaba las grabaciones. Reixach dice ahora que fue un farol para hacerle claudicar.

Casals fue luego responsable de ABC Cataluña, donde Francisco Marhuenda, hoy director de La Razón, defendió a Pujol en el caso Banca Catalana.

El mismo mes de julio de 1985, Planeta publicó otro libro sobre Banca Catalana: el subtítulo era Toda la verdad. Es legítimo sospechar que los 10 meses de retraso fueron para esperar que las dos obras coincidieran.

El autor de la segunda obra sobre Banca Catalana fue Feliciano Baratech, célebre y oscuro periodista económico de La Vanguardia. El mismo mes de julio La Vanguardia publicó cuatro grandes extractos de la obra de Baratech en días consecutivos. En las tres primeras entregas no salía la palabra “Pujol”. En la entradilla de la primera entrega, Banca Catalana era sólo “un banco que ha movido polémica reciente”. Uno de los dos destacados decía: “En el tema Banca Catalana se han utilizado argumentos falsos”. Era un lavado de imagen extraordinario.

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El libro de los tres periodistas sólo salió citado en La Vanguardia en el ejemplar del 26 de septiembre, entre una larga lista de publicaciones recientes. Las obras que lo rodeaban eran El Código nacionalista vasco durante el franquismo, publicado por Anthropos, y El reto de las metrópolis, del Instituto de Cooperación Iberoamericano. Nadie puede decir que el libro de Baiges, Reixach y González no saliera en La Vanguardia.

La historia del libro no terminó ahí. El País sacó en septiembre una noticia con fragmentos que se habían censurado. Había uno muy sensible: los datos de dos notarios que certificaban la venta de acciones de Jordi Pujol en Banca Catalana por 600 millones de pesetas en 1977. Pujol siempre negó haberse enriquecido con el banco.

Cinco semanas después, Joan Piqué Vidal, abogado de Pujol, convocó una rueda de prensa para aclarar esta información. Andreu Missé, el periodista que escribió la noticia de los fragmentos censurados en El País, no fue convocado. El Periódico titulaba al día siguiente: Pujol regaló las acciones de Banca Catalana a su fundación. En la crónica de El Periódico se lee: “Según se desprende de las palabras de Piqué Vidal, al president de la Generalitat le duele que alguien pueda pensar que se benefició personalmente de la crisis de Banca Catalana”. De pronto los sentimientos del presidente eran noticia.

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En este breve que destacamos se hizo eco ‘La Vanguardia’ de la publicación del libro ‘Banca Catalana. Más que un banco, más que una crisis’

El caso catalán

Esta desigualdad en el trato ha tenido consecuencias para el periodismo catalán en las tres décadas siguientes. Los periódicos, teles y radios catalanas han sido poco incisivos y persistentes con el poder local. Es un fenómeno que también se ha dado en otras comunidades autónomas y en Madrid, pero el caso catalán tiene sus particularidades. No es posible decir que en la prensa catalana se haya censurado información indiscriminadamente pero sí que se ha disimulado: ante casos flagrantes, los medios no han clamado; ante casos dudosos, no han insistido; ante casos ignorados, no han rebuscado.

En más de 35 años de periodismo hay ejemplos buenos y malos. Pero a través de más de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación que han trabajado en Cataluña en distintas etapas se distinguen al menos cuatro causas de la realidad mitigada en que ha vivido la sociedad catalana: las ayudas públicas a la prensa privada (que han sido las más altas y constantes de toda España), la adherencia emocional a la causa catalana (la defensa del país o el silencio ante el “enemigo exterior” ha sido a veces más importante que el oficio), el temor a un poder total (la Generalitat ha tenido un sinfín de maneras de imponerse) y el tamaño del país (los círculos de poder han sido más pequeños e impenetrables).

Estas cuatro causas no son aisladas. Todas han sobrevolado a la vez muchas redacciones barcelonesas. Según el medio, una podía tener más peso que otra. La responsabilidad no es -sería absurdo- de todos los periodistas. Las responsabilidades graves recaen sobre todo en los editores.

Los editores catalanes ven sus medios como negocios, y lo son. Pero a menudo han olvidado el obligado y paralelo servicio público. Cuando un conseller de la Generalitat le llamaba enfadado,  Xavier Vidal-Folch, entonces director de El País en Cataluña, le daba el número de su editor, Jesús de Polanco: “Llámale a él”, decía Vidal-Folch. “Te equivocas de destinatario. Ve a presionar a quien debes presionar”. En otros periódicos catalanes, era distinto: “Sé que compañeros de otros periódicos lo tenían más difícil”, dice Vidal-Folch.

La última llamada insistente que recuerda haber recibido Àlex Sàlmon, director de El Mundo en Cataluña desde 2001, fue de Macià Alavedra, que le telefoneó en 2004. Había puesto en portada una cena que había organizado el conseller con el juez Luis Pascual Estevill, que entonces era juzgado (y luego fue condenado) por prevaricación. Alavedra quería que Sàlmon quitara la noticia de portada.

“Era lo único que le interesaba, salir de portada”, dice Sàlmon. Alavedra dijo, según Sàlmon, que otro director de periódico no creía que ese hecho fuera noticia de portada y le amenazó con llamar a Pedro J. Ramírez, que estaba ese día ilocalizable fuera de España. Pero según Sàlmon hubiera dado igual. “Estábamos fuera del rollo de la presión”, dice.

Había otros que no estaban tan aislados de la presión. Lluís Foix recibió “cientos de llamadas” de Pujol como director adjunto de La Vanguardia entre 1987 y 2000.  ¿Nunca te planteaste decir a Pujol que dejara de llamar?, le pregunté. “No, no era posible”, respondió. La empresa no hubiera apoyado su postura.

Foix lo sabía bien: en 1983 había dejado de ser director por la presión de Convergència. Txema Alegre, redactor jefe en Economía y Política en La Vanguardia durante los 80 y 90, lo explica así: “Cuando el modo de publicar algo no gustaba, los políticos no te lo decían. Iban a la altura y desde allí llegaban los mensajes según cómo los filtrara la dirección. Era un comportamiento mafioso en minúscula”. El cargo de director depende del editor. Si un político presiona a un director y el periodista accede, sólo hay dos motivos: o le conviene –por ideología, amistad, dinero– o le falta el respaldo del editor.

El proceso mental 

Las llamadas de políticos no sólo son una presión posterior o paralela a la publicación. Al cabo de unas cuantas llamadas, el periodista puede empezar a flaquear y autocensurarse. El proceso mental es algo así: a tal político no le gustará esta noticia, su llamada es segura, la propiedad no cerrará filas y es mejor dejarla o disimularla.

Jordi Maluquer fue director de Avui durante el mandato breve del presidente Josep Tarradellas, quien le llamó sólo una vez por una información que no le gustó: “Me dijo: ‘Maluquer, sé que debéis de estar muy nerviosos porque habéis escrito este artículo, que ya he leído. Yo sé por qué hago las cosas y a veces no puedo contarlo todo. Pero escribid lo que queráis’. Pensé que era generoso. Pero claro, ya me hizo notar que me vigilaba”.

La redacción de El País en Cataluña vivió enseguida esas llamadas en el momento más difícil para Pujol. En pleno caso Banca Catalana, Pujol se permitía broncas a su director. Así describe Antonio Franco, director de El País Cataluña entre 1982 y 1988, un encuentro con el presidente:

En el peor momento de Banca Catalana, recibí una llamada de Pujol para decirme que no quería hablar con nadie de ‘El País’ pero que quería hablar conmigo personalmente. Yo le dije que ‘personalmente me llamo Antonio Franco’ y que debía ser en una cafetería. Allí me metió un chorreo y me llamó de todo.

Los periódicos catalanes no han actuado nunca sólo al dictado del poder político. El caso contra el periodismo catalán no es simple, pero es innegable. Una palabra llegó a definir este ambiente resignado: “Oasis”. Ahora sabemos que pasaba algo más de lo que parecía. Aunque había gente que sí sabía: políticos, periodistas, empresarios sobre todo. Algunos no quisieron contarlo y otros no pudieron. El oasis no era un lugar de paz inmaculada. Se censuraron artículos, frases y palabras, pero se publicaban piezas más o menos duras, como me han dicho muchos periodistas con quienes he hablado. Eran sin embargo piedras sueltas que caían en un estanque: creaban unas olas que desaparecían enseguida. No había locutores, titulares, analistas que insistieran con otras piedras para averiguar más o enturbiar la paz.

Un off the record es el acuerdo que obliga a un periodista a no identificar a la fuente de una información. Los periodistas suelen evitar los off the record, excepto cuando son ellos quienes hablan. Las más de 80 entrevistas que son la base de esta serie han estado trufadas de off the record, a menudo incluso con la grabadora apagada. He procurado utilizar esas miniconfesiones que no podía revelar para entender mejor el contexto. También ha habido cuatro fuentes que han querido ver antes de publicar sus frases entrecomilladas a cambio de hablar en abierto sin preocuparse. He cedido para no perder las entrevistas. En el texto está siempre la fuente de la información. Si no la hay es porque hay al menos dos fuentes off the record con un testimonio muy parecido. Si no advierto del motivo, no hay nada con una sola fuente off the record.

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Las dos fotografías de Jordi Pujol que acompañan a este artículo las hizo el fotógrafo catalán Manel Armengol en 1977.

Te hago un informe

El padre de Enric González, Francisco González Ledesma, había ganado el premio Planeta en 1984 y les dio dinero a sus tres hijos. Enric, uno de los tres autores del libro sobre Banca Catalana, se fue a dar la vuelta al mundo y al volver se reincorporó a El Periódico: “No se ponía nadie al teléfono, no me aceptaban en ruedas de prensa, me impedían pasar”, dice González. Su director, Enrique Arias Vega, le dijo: “Lo tienes mal. Están enfadados contigo”. Arias Vega sabía qué era lo que hacía enfadar al gobierno. En 1984 censuró una viñeta del dibujante Alfons Rodríguez, que no ha dado ahora permiso para reproducirla aquí ni ha querido dar su versión. En el dibujo que nunca apareció, Pujol canta folclore catalán mientras los fiscales Mena y Villarejo esperan entre telarañas que quiera declarar sobre Banca Catalana.

En sus Memorias líquidas (Jot Down Books, 2013), González explica que hicieron un informe sobre él: “Un antiguo colega del Correo, a quien su espíritu nacionalista le había permitido cobijarse en el gabinete de prensa de la Generalitat, me telefoneó para advertirme de que le habían encargado la confección de un informe sobre mí: ‘¿Quieres que ponga algo en especial?’, me preguntó”.

Había más informes de la Generalitat sobre periodistas. El 22 de febrero de 2006, se supo que “Pujol encargó informes sobre la orientación política de periodistas de TV3”. Ese mismo día, La Vanguardia publicaba un breve sobre el mismo tema con un título más suave: ICV lleva a la fiscalía los sondeos encargados por el Gobierno de CiU. Hay muchas maneras de dar la misma información. Al día siguiente, La Vanguardia daba algún detalle más en una pieza titulada Los bajos fondos del poder y hablaba de “encuestas y estudios encargados por las administraciones convergentes entre 1983 y 2003”. En total eran más de cien.

La Vanguardia no daba ningún detalle del contenido. El País citaba un informe de 1993. Salvador Alsius, célebre presentador de TV3, tenía “unas claras tendencias antinacionalistas y sobre todo anticonvergentes y antipujolistas”, decía el texto. Junto a Alsius, Àngels Barceló era “quintacolumnista, colaboracionista y botifler”.

En otro informe de 1994 había detalles más específicos. Habla al menos de dos radios de pueblos. En Abrera “trabajan unas chicas que hablan en catalán pero que entre ellas se relacionan en castellano” y en Radio Súria “los niños de familias castellanohablantes que pasan por la emisora se expresan en su totalidad en catalán”.

Enric González estuvo una temporada más en El Periódico sin ocuparse de temas catalanes. Poco después, fichó por la sección de Economía del diario El País. Dos años después, le trasladaron a Madrid. A finales de los 90 volvió a Cataluña y se encargó durante un año de la política catalana. Acompañó a Pujol a alguno de sus viajes. González recuerda que un día el presidente le preguntó: “¿Pero es usted catalán o no?”. González es obviamente catalán: “Se refería a si era de los suyos”, aclara. Hoy González es periodista en El Mundo.

Marcados para siempre

Jaume Reixach y Siscu Baiges, los otros autores del libro, tomaron otro camino: “Quedamos marcados para siempre”, dice Baiges. “Yo me he dedicado muchos años a hacer cosas que no tenían nada que ver pero he sido siempre el sociata que hizo el libro de Banca Catalana”. Ambos acabaron en el Diari de Barcelona, un periódico cercano a los socialistas. Xavier Roig, jefe de gabinete del alcalde Pasqual Maragall, aún recuerda cómo el director, Josep Pernau, iba a pedirle ayuda. La ayuda era algo ambiguo: anuncios, suscripciones, colaboración. En el fondo era básicamente dinero. Roig lamenta ahora no haber hecho algo más: “Quizá deberíamos haber buscado más para ayudarles”.

Reixach y Baiges formaban el equipo de investigación del Diari. Encontraban alguna cosa. Baiges fue un día con un colega de redacción a ver al jefe de prensa de Macià Alavedra: “Mientras esperábamos en la entrada abrí una fotocopiadora, había un papel y lo cogí”. Eran deudas de la Caric (Comisión de Ayudas a la Reconversión Industrial de Cataluña) que el departamento había renunciado a recuperar. La Caric era una especie de banco público que prestaba dinero a empresas privadas.

En el papel de Baiges había unas 20 empresas con los avales perdonados: “Una era de Antoni Subirà y otras estaban vinculadas al Grupo Zeta: Gráficas Industriales, Editorial Bruguera”. Subirà era portavoz de CiU en el Parlament y primo segundo del presidente Pujol. El Grupo Zeta era también propietario de El Periódico, que era el segundo diario de Cataluña. Caric había avalado directamente a El Periódico y otros medios.

El caso Caric fue uno de los primeros escándalos del pujolismo, hoy olvidado si no fuera por una frase del fiscal general del Estado Eligio Hernández: a pesar de no ver delito en la concesión de los créditos, sí percibía “aromas de corrupción”.

Baiges recuerda otras dos noticias medio impactantes que publicó en el Diari. A finales de los años 80, las conversaciones de los primeros móviles podían interceptarse con las frecuencias de radioaficionados. Baiges pidió a un amigo que grabara una hora de llamadas para demostrarlo: “Me pasó la cinta y salía [el secretario general de Presidencia Lluís] Prenafeta hablando con su secretaria sobre su agenda”. Lo publicaron y les amenazaron con querellas por pinchar los teléfonos de la Generalitat. Otro día vio una obra pública cuya arquitecta era Marta Pujol Ferrusola, hija del presidente. No era ilegal pero sí era feo.

Los métodos de Baiges eran rudimentarios. Iba de vez en cuando a la portería de una empresa que tenían tres ex políticos o amigos de líderes convergentes. Esperaba a que el portero estuviera despistado y ponía la mano en el buzón. Se llevaba los sobres, tomaba nota de las direcciones y luego volvía a dejarlos. “Era muy ortopédico”, dice.

Este runrún era suficiente para que el consejero Macià Alavedra llamara mal follado a Baiges. Esos insultos eran los suaves. Baiges recuerda llamadas a casa: “Te cortaremos los cojones, hijo de puta”, le dijeron alguna vez. “Era desagradable y luego veías que no servía para nada”, dice. “Más denunciabas y más mayorías absolutas sacaba Pujol”.

Así se le quitaban las ganas pero pronto cambiaron sus responsabilidades en el Diari: dejó la investigación para dedicarse a la información olímpica. Alguien del Ayuntamiento había llamado para cortarles las alas: si no paraban, la Generalitat de Pujol no pondría un dinero para alguna obra olímpica que le había solicitado el alcalde Maragall. Baiges recuerda bien la anécdota, pero Carlos Revés, director del Diari entonces y hoy empleado de Planeta, no.

Después de salir del Diari, Baiges entró a trabajar en Com Ràdio, una emisora impulsada por la Diputación de Barcelona, de tendencia socialista. Allí estuvo cerca de 20 años sobre todo en Tots per tots, un programa dedicado a las ONG y la solidaridad. Ahora, después de dos años en el paro, hace colaboraciones.

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El periodista Jaume Reixach, fundador de ‘El Triangle’. / ALBERTO GAMAZO

El periodismo guerrillero

Jaume Reixach era distinto. “Siempre usé la máxima de ‘si me censuran me voy’”, dice. Tuvo que usarla varias veces, también en el Diari de Barcelona. En enero de 1990 fundó El Triangle, un semanario satírico underground. Su modelo es Le canard enchainé pero nunca ha tenido un éxito de público parecido. El Triangle sí hacía (y hace) algo: publica de todo. “Mi estrategia es de guerrillero de la información y los guerrilleros siempre somos pocos”, cuenta Reixach. Los guerrilleros a veces también disparan a todo lo que se mueve.

He entrevistado a algunos periodistas peculiares en este reportaje. Jaume Reixach es el más raro de todos. Mientras habla, al final de algunas frases suelta carcajadas. Parecen una especie de liberación nerviosa. “Te tratan de loco”, le digo. “Lo respeto. Yo sólo quiero ser feliz con el trabajo que hago”, responde.

Reixach da la impresión de que todo reproche le da igual. Solo ríe y ríe sin motivo. Al final de un email, como despedida, me escribió: “¡Caña!”

La metáfora de guerrillero de Reixach es excelente: lleva décadas en los márgenes sin que nadie pueda derrotarle pero también sin poder vencer.

El periodismo de Reixach pisa todas las líneas rojas: “Aunque pase por ser un tío muy alocado, las cosas que decimos tienen su perímetro de certeza. No contamos lo primero que nos dicen. Hacemos mucha labor de verificación”.

El perímetro es la zona peligrosa. Reixach vive de confidencias. Parece haber acertado a menudo.

Sólo ha perdido dos querellas: una por publicar una conversación privada del conseller Cullell y otra por hacer un chiste. El tono de El Triangle no requiere publicar fuentes. Jaume Boix Angelats y Arcadi Espada, que coincidieron con Rexach en El Diari de Barcelona, recuerdan que las noticias que traía a veces estaban poco confirmadas: faltaba el documento, la declaración definitiva. Esta exigencia agotaba a Reixach y le empujó a la guerrilla. Su trabajo quedó marcado, pero a menudo era muy serio y acertaba.

He leído artículos de los primeros años de El Triangle. Son denuncias a menudo sólidas con toques de humor y opinión. Éste es un ejemplo del artículo Trío de ases publicado el 30 de abril de 1990:

Si tenemos en cuenta que la instalación eléctrica de TV3 ha corrido a cargo de EMTE, una empresa que tiene capital de Terasaki España SA y que coincide con los holdings de Macià Alavedra y Lluís Prenafeta en otras empresas, está todo dicho. Efectivamente, en Terasaki España hay dinero del grupo EMTE, a través de su sociedad instrumental Proelec SA, y también interviene la famosa peletería Típel, de los Prenafeta, donde el aún secretario de Presidencia tiene un mínimo de 13 millones de pesetas, y Contax, la instrumental del grupo vinculado a Macià Alavedra. Los amos de EMTE son Jaume Rosell y Carles Sumarroca, dos pesos pesados del empresariado convergente, amigos de la familia Pujol y, en especial, por el lado de Marta Ferrusola, ya que Núria Claverol, la mujer de Sumarroca, es cofundadora con la “primera dama” de la floristería Hidroplant.

En ese mismo texto, Joan Granados, entonces director de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, reconoce que han pagado “dos millones” a Terasaki por “una reposición de material” eléctrico. Es un modo de decir que el material original era también de esa compañía, y no debían ser sólo dos millones.

“Yo soy pionero en ir al registro mercantil y registro de la propiedad. Es un periodismo pesado”, dice Reixach. Carles Sumarroca y las empresas EMTE y Teyco son protagonistas del caso Petrum, que ha sacudido la campaña electoral en 2015. Hace más de 20 años ya estaban en marcha. Alfons Quintà, entonces director de TV3, recuerda cómo Sumarroca le llamó por orden de Prenafeta para tener las condiciones del concurso público para la instalación eléctrica en la sede de los estudios de la tele antes que nadie.

Cobrar por no publicar

En la mejor época de El Triangle, hacia el año 2000, Reixach pagaba 15 sueldos. En febrero de 2002, presentó una querella contra el secretario de Comunicación de la Generalitat y mano derecha de Artur Mas, David Madí, por discriminación en la inserción de publicidad.

Reixach y Madí tuvieron dos reuniones ese año. La querella fue admitida a trámite -luego no fructificó- y Madí tuvo que ir a declarar ante el juez. Allí manifestó dos cosas. La primera, que El Triangle no recibía más publicidad por su escasa “capacidad de influencia en el mercado” y no por ser “incómoda”. La segunda, que había grabado una reunión con Reixach porque “no estaba muy seguro de cuáles serían las intenciones del solicitante de la reunión” debido a “la fama que acompañaba al medio”.

Esa fama, según me han confirmado al menos una docena de periodistas off the record, es que El Triangle cobra por no publicar informaciones. No he sabido encontrar ninguna prueba ni nadie que haya podido dármela o haya querido reconocerlo en abierto. Reixach conoce esa fama y la niega: “Que digan lo que quieran, pero yo no he cobrado nunca ni lo aceptaría por no publicar”.

Los presuntos cobros serían en publicidad o en suscripciones en bloque. La Caixa, Banc Sabadell, Abertis, Gas Natural o FIATC ponen publicidad hoy en El Triangle. “Es porque quieren. Tengo publicidad, pero siempre de buen rollo: si queréis hacer, ponedla; si no, pues no”, dice Reixach.

A partir de un rifirrafe con el ex presidente del Barça, Joan Laporta, Reixach explica algo mejor una de sus maneras de hacer. En 1974, el Barça dio la Medalla de Oro del club a Franco. Reixach le pidió a Laporta que se la retirara y el entonces presidente se lo prometió. Hubo una campaña de recogida de firmas, pero Laporta les dijo que no podría hacerlo. “Tú mismo, tío”, le dijo Reixach a Laporta. Y sigue:

La vida ha querido que empiecen a salir cosas de Laporta que me llegan sin buscar. La vida se me presenta de tal manera que quien me la hace se lo acaba encontrando. Y como éste, todos. Si dices que vas a sacar la medalla y luego resulta que no, pues peor para ti. Yo no haré nada, pero tal vez me empiecen a interesar tu vida y milagros. Yo siempre de buena fe, de buen rollo, siempre amigo, siempre colega. Me pasó lo mismo con Rosell. Mi actitud vital es buen rollo con todos.

Reixach tiene otro argumento para defenderse: no es rico. “Duermo en el despacho, de alquiler. Voy con un cochecito”, dice. Vi su coche y su móvil y no son de un millonario. El dinero quizá no le ha permitido enriquecerse pero sí sobrevivir. Reixach, de 57 años, se defiende así: “No entienden que una persona pueda sacrificar su vida por su trabajo. Los estándares de vida que tienen el resto de compañeros de mi generación, yo no los tengo”. Todo tiene un precio: “Si hubiera seguido en El Correo Catalán siendo un chico obediente, quizá ahora estaría en TV3”, aventura. El Triangle ha pasado también por problemas judiciales con sus trabajadores. En 2014 condenaron a la revista por diez despidos improcedentes.

En la querella que El Triangle puso contra Madí, daba algunas informaciones que habían publicado que podían hacer que la Generalitat fuera reacia a poner publicidad en el semanario: “Los negocios de los hijos de Jordi Pujol y de empresarios afines al President; el caso del conseller Cullell; los sumarios sobre la supuesta financiación irregular de Unió (Trabajo, Turismo); los negocios del Ebro partidarios del Plan Hidrológico; el gasto del Govern en asesores y estudios”. Es una lista aproximada. “Nosotros somos muy gota malaya. Es un periodismo de insistencia”, dice Reixach. No es algo que el resto de medios catalanes pueda repetir. Los casos de favoritismo, nepotismo y trapicheos nunca han sido repetidos y desmenuzados en titulares o portadas.

El grupo japonés Nikkei compró en julio el Financial Times. El Guardian le dedicó un editorial:

El periodismo japonés no es corrupto, pero es respetuoso, como la cultura que lo rodea. Las tradiciones periodísticas anglosajonas no son, en sus mejores momentos, respetuosas con nada. Hay cosas que los periódicos británicos deberían respetar más, como la privacidad, pero también es posible que el respeto oculte una deferencia poco curiosa ante el poder que deja florecer comportamientos escandalosos.

Esas zonas de sombra no dependen sólo del aclamado periodismo de investigación. Dependen de las ganas de publicar. El ejemplo eterno del Watergate elimina todo debate sobre la función de la prensa. Las dos únicas opciones de la prensa no son los dos extremos: derribar al presidente más poderoso o reproducir notas de prensa del ministro. Hay muchas opciones intermedias. En Cataluña, como en Japón, se respeta demasiado. La duda es saber si ha sido sólo por un asunto cultural como en Japón o por algo más. “El mundo necesita periodismo que sea comedido e incisivo a la vez”, dice el Guardian. El periodismo catalán ha sido más bien comedido.

La pintora Malfeito 

Doris Malfeito era pintora y era la mujer del conseller Macià Alavedra. Su mejor época llegó a finales de los 80. Sus cuadros llegaron a venderse por miles de euros.

Durante una de sus exposiciones, el director de El Periódico, Antonio Franco, llamó a su crítico de arte, José María Cadena: “José María, voy a joderte”, le dijo Franco según Cadena. Franco no recuerda con precisión esta anécdota, pero le parece plausible. La memoria histórica de Cadena es célebre en Barcelona. Franco siguió, según Cadena: había una pintora que tenía muchos deseos de que el periodista hiciera una crítica sobre ella y la casa estaba comprometida. Cadena adivinó que era Malfeito: “Me ha llamado dos veces y le he dado largas”, dijo.

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‘Paisaje costero’. Óleo sobre lienzo de la pintora Doris Malfeito.

“Era una pintora mala”, dice ahora Cadena, que se resignó a la voluntad de Franco: “Imagino que si me pides una crítica, será una crítica a favor. Yo te la haré. Pero empieza a buscar otro crítico”. Franco quiso evitarlo pero Cadena lo cortó: “No es por mí. Yo tengo que servir al diario, y me habré desacreditado y ya no seré útil”. Cadena al final evitó escribir. Convenció a Franco para que dijera que estaba fuera y no lo había encontrado. La exposición acababa un par de días después. Es un asunto menor, dice Cadena, “pero la gente se mueve por cosas pequeñas”.

En 1984, Malfeito expuso en París y le dieron un premio. La Vanguardia empezaba con esta ironía gruesa un breve sobre el acto: “Doris Malfeito, pintora de categoría y que se basta y sobra por sí sola para triunfar”. El resto de la nota era un eco social anodino. Estas bromas son más habituales de lo que parece. En alguna noticia sobre mafias, el equipo de investigación de La Vanguardia, Eduardo Martín de Pozuelo y Jordi Bordas, colaban la palabra “convergencia”: “Marbella no es solamente un lugar turístico famoso por las fiestas de la jet set sino que es una de las localidades de convergencia en España de la Mafia, representada en este caso por el “clan de los cataneses”. Si se aísla queda así: “es una de las localidades de convergencia en España de la Mafia”. Y de “cataneses” a “catalanes” hay un paso.

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Así se hizo eco ‘La Vanguardia’ de la exposición de Doris Malfeito en París. 

En una exposición de Malfeito en Barcelona en 1995, en cambio, no había acidez: “Algunos críticos de arte confiesan que todavía añoran los concisos y pregones (sic) retratos infantiles al lápiz o las marinas de Doris Malfeito. Pero, a un tiempo, aseguran que no pueden más que rendirse ante sus nuevos paisajes ampurdaneses”. Cadena no era uno de esos críticos “rendidos”.

Los elogios mundanos de Malfeito quizá no eran tan menores. Malfeito murió en 2014. El obituario de El País -que va sin firma- recuerda cómo sus cuadros tenían “gran demanda” entre empresarios y personalidades. Pone dos ejemplos: el presidente de Cirsa, Manuel Lao, y el empresario americano John Rosillo.

Rosillo era un empresario estadounidense que fue condenado a más de seis años de cárcel por fraude fiscal relacionado con Diagonal Mar, un centro comercial en Barcelona construido en los años 90. No cumplió condena porque logró huir a Panamá.

En noviembre de 1999 un célebre periodista del New Yorker, Jon Lee Anderson, se encontró a Rosillo en Panamá. Anderson hacía un reportaje sobre el futuro de Panamá con la entonces nueva presidenta, Mireya Moscoso. Uno de los miembros del Gobierno de Moscoso era Nicolás Barletta, heredado del presidente anterior, Ernesto Pérez Balladares. A Barletta lo habían acusado de cobrar comisiones de una petrolera americana a cambio de favores en el país. Anderson acompañó un día por Panamá a Barletta, que iba en esa jornada con Rosillo y “un acompañante español”. Los dos estaban, según Anderson, “visiblemente incómodos” por su presencia. El acompañante de Rosillo era Josep Pujol Ferrusola, a quien Barletta daba un “completo trato de VIP, que incluía un helicóptero para ver las propiedades disponibles”.

En diciembre de 1999, El País publicó una nota pequeña de tres párrafos con un título sencillo: Rosillo y un hijo de Pujol planearon invertir en Panamá, según ‘New Yorker’. No dice que Rosillo había sido condenado en Barcelona a seis años de cárcel unos meses antes. En La Vanguardia, la información ocupa un párrafo escondido de las páginas de economía.

En Avui, Alfons Quintà hacía esta mención del reportaje en un artículo de opinión titulado Tristeza, en Venezuela y aquí. En el cuarto párrafo Quintà habla del reportaje de Anderson en “una magnífica revista” norteamericana. Habla de Rosillo -condenado por “un asunto del que la prensa ya informó”- y de que iba acompañado de “un familiar de un político de casa”. No da ningún nombre. He escrito a Anderson, que no recuerda si en aquel momento algún periodista español se puso en contacto con él: “Tengo la  impresión, sin embargo, de que nunca se ahondó mucho más de lo mío, y que todo quedó en lo anecdótico”, dice Anderson, que recuerda también cómo sobre todo Pujol le “rehuía” y “no sabía qué hacer”.

La información en estos tres ejemplos obliga al lector a contextualizar, adivinar, desentrañar. Es una escritura que en el fondo oscurece detalles y ha sido constante en temas espinosos. Me han dicho que es una herencia del franquismo: que se intuya pero que no se entienda. Este tipo de lenguaje cifrado sólo para iniciados ha dejado a los periodistas tranquilos pero a la mayor parte de la sociedad en la ignorancia de los chanchullos políticos.

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Éste es el obituario de Doris Malfeito que publicó ‘El País’ sin firma el 1 de agosto de 2014. 

El Lamborghini de Jordi Jr.

El Mundo, cuya edición catalana llegó en 1995, era más directo. Elianne Ros fue corresponsal en Girona del diario entre 1995 y 1999. Un día de 1997 paró a repostar cerca de Figueres. En otro surtidor se detuvo un Lamborghini. Ros y el propietario del deportivo fueron a pagar juntos. Era Jordi Pujol Ferrusola, a quien Ros había conocido en un congreso de Convergència. Ros recuerda que le dijo: “Hola Jordi, ¡qué coche llevas!”. Se fue sin responder. Ros memorizó la matrícula. Lo publicaron, pero la noticia no tuvo ninguna repercusión.

Jordi Pujol Ferrusola, el hijo mayor de Jordi Pujol, había empezado ya a recibir favores: en 1991 Natural Stone, empresa de la que era socio, suministró mármol a FCC para el aeropuerto de Barcelona. En 2001 hubo que cambiarlo todo porque era un mármol demasiado fino para el suelo. Pujol Ferrusola llevaba ya tiempo en los negocios. Formaba parte también de la empresa Hot Line. Una jueza había decretado arresto domiciliario contra él y sus socios si no pagaban 100.000 pesetas por la bancarrota. Lo sacó El Triangle. Sólo lo dio otro medio en España: Diario 16. En Cataluña no lo publicó nadie.

Félix Martínez, en El Mundo, publicó durante los dos últimos mandatos de Pujol bastantes aproximaciones a los trapicheos de la familia. Eran temas propios hechos con cuidado pero sin poder llegar a fondo. “Su participación apenas deja rastro”, dice sobre Jordi Pujol Ferrusola y uno de sus negocios. Fue una constante. Quizá si más periodistas hubieran buscado, la presión habría crecido: “Nunca ha habido un periodismo con vocación de investigación en Cataluña”, dice Martínez. “El Mundo iba contracorriente. En las ruedas de prensa los compañeros nos miraban mal”.  

He preguntado a todos los periodistas que en los 80 y 90 estaban en activo cuándo supieron que la familia Pujol hacía chanchullos. Lluís Foix, director adjunto de La Vanguardia entre 1987 y 2000, ha escrito que a mediados de los 90 se lo dijo incluso al presidente Pujol: “Le comenté que corría por Barcelona que su hijo Jordi cobraba comisiones. Me lo razonó y me dijo que todo el mundo lo hacía, pero que su hijo lo hacía mucho mejor, más rápido y con mejores resultados”. La Vanguardia no publicó nada. Foix ha contado en un artículo de abril de 2015 que “el silencio clamoroso” era extendido.

Otro director de periódico me dijo off the record que llevaría siempre “una aguja clavada en el corazón”. No pudo hacer más por destapar la extorsión del hijo mayor de Jordi Pujol a un alcalde para que permitiera un negocio en su municipio. O un subdirector a quien un dirigente de Convergència le había dicho que había advertido a Pujol que un alcalde había ido a quejarse del comportamiento de su hijo. Pujol le respondió que haría algo. Al cabo de un tiempo, otro alcalde fue al dirigente con el mismo cuento y se lo volvió a decir al president. La tercera vez ya no fue. O una tercera historia: dos consellers de Presidencia a los que Pujol al final de su mandato había ido con el ruego de que le ayudaran a controlar a sus hijos.

¿Había pruebas de estas acciones? No. ¿Había alguien dispuesto a denunciarlas en un tribunal? No. ¿Se podía hacer algo más? Quién sabe. Rafael Jorba, subdirector de La Vanguardia en los 90, cree que ya no es el momento del periodismo: “Soy poco partidario de la comisión parlamentaria y del show al que hemos asistido. Este señor fue presidente durante 23 años: todo lo que en la política y en el periodismo no supimos o pudimos o hicimos suficientemente bien entonces que ahora lo hagan los tribunales”.

En una encuesta casera, he preguntado a una docena de conocidos no periodistas y mayores de 35 años si habían oído hablar del caso Caric o Casinos, quiénes eran Jaume Roma o Carles Sumarroca o qué habían hecho presuntamente Prenafeta o Alavedra antes del caso Pretoria de 2009. Todo eran vaguedades. La reacción es diferente en casos como Barrionuevo y los GAL, Roldán, Filesa, Mariano Rubio, Bankia o los ERE.

Hay periodistas catalanes que creen que sacar noticias que perjudiquen a políticos locales daña a las instituciones. Es dar munición al adversario y desde fuera se aprovecha para limitar las competencias. Hay editores que creen que se gana más dinero si los políticos no se enfadan. El periodismo no sirve para defender una causa o sólo ganar dinero –aunque es clave que lo gane. Tampoco debe encargarse de investigarlo y descubrirlo todo: para eso están la policía y la Justicia. Pero cuando sabe algo que puede implicar ya no delito pero sí chanchullos o trato de favor es saludable airearlo, si puede ser con luces de colores en la portada. Los trapos sucios se lavan mejor en público. Es el mejor modo de que no se vuelvan a ensuciar.

Este sábado, el segundo capítulo: ‘La comunidad’

La comisión de Sumarroca a los Pujol no era del 3% sino del 5%

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– Un documento manuscrito vincula ese porcentaje a los 132.800 euros que los Sumarroca pagaron a Jordi Jr. con la excusa de ayudarles a implantarse en México

– También pagaron 585.000 euros a su empresa en Londres por una supuesta asesoría para hacerse con la reforma de Radio France en París

‘La campaña del 5%’, por Ferrer Molina

  • Un documento manuscrito vincula ese porcentaje a los 132.800 euros que los Sumarroca pagaron a Jordi Jr. con la excusa de ayudarles a implantarse en México
  • También pagaron 585.000 euros a su empresa en Londres por una supuesta asesoría para hacerse con la reforma de Radio France en París

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La familia Sumarroca pagó comisiones del 3% a Convergència Democrática de Cataluña (CDC) pero aumentó su tarifa al 5% con la familia Pujol. EL ESPAÑOL ha tenido acceso al contrato original suscrito el 10 de febrero de 2008 entre los propietarios de la constructora catalana Teyco y Jordi Pujol Ferrusola en cuya parte superior fue incorporado un post-it en el que se anota a mano el porcentaje.

En este contrato firmado entre la saga fundadora de Convergència y Pujol Jr., se establece la obligación de pagar “132.800 euros” a cambio de la prestación de unas supuestas asesorías en México de las que no existe ningún rastro documental. Pero lo más llamativo aparece en el encabezamiento, donde se añadió a posteriori el post-it en el que ambas partes añaden una aclaración.

Este rudimentario anexo establece que los Sumarroca abonarán al hijo del histórico dirigente nacionalista una comisión del “5%” calculada sobre un montante total de “2.655.000 euros”. No se especifica a qué corresponde la cantidad sobre la que se hace el cálculo de la mordida. Pero los investigadores ya han apuntado que todos los cobros de este tipo a Pujol Ferrusola tienen como objeto real las adjudicaciones de obra pública en Cataluña.

El primer pago de comisiones de 132.800 euros fue camuflado detrás de un supuesto contrato de consultoría rubricado entre una de las empresas instrumentales de Pujol Ferrusola (Project Marketing Cat, SL) y la empresa de Servicios e Ingeniería EMTE, que dirige Carles Sumarroca Claverol y que factura anualmente más de 1.300 millones de euros con una plantilla de 8.000 personas. En el documento se incluye además un apartado en el que se dice que el pago se corresponde en gran parte con una serie de gastos de desplazamientos de Pujol Jr. a México.

El contrato al que ha tenido acceso este periódico es el que se quedó el propio Pujol Ferrusola y forma parte de una batería de documentos de este tipo que suman más de ocho millones de euros y que fueron suscritos entre el hijo del histórico dirigente nacionalista y grandes contratistas de la Generalitat catalana.

Comisiones por 585.000 euros

Por otra parte, el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional considera ya acreditado que la familia Sumarroca abonó una nueva comisión de 585.000 euros a Pujol Ferrusola por “la posibilidad de obtener la reforma de las instalaciones centrales de Radio France en París”. El magistrado José de la Mata ha descubierto que el pago se hizo a través de la tapadera londinense de la familia Pujol, la sociedad Brantridge, gestionada por el testaferro de origen hindú Herbert Rainford, que ya fue empleada por Pujol Jr. para cobrar comisiones de la constructora FCC.

Esta operación fue pactada por contrato el 15 de junio de 2008 y abonada en cinco pagos de 117.000 euros entre el 15 de febrero de 2009 y el 15 de agosto de 2010. El juez señala que “no se precisa cuáles fueron los servicios prestados”. Por lo elevado del importe, podría constituir otra comisión del 5% para la familia.

La Fiscalía Anticorrupción investiga en estos momentos a la familia Sumarroca al menos en dos procedimientos judiciales diferentes por la misma conducta delictiva: el pago de sobornos a los nacionalistas.

El primer procedimiento está en el Juzgado de Instrucción número uno de El Vendrell (Tarragona) tras descubrir el pago de comisiones del 3% -en total 343.798 euros- a cambio de la adjudicación de obras públicas en cinco municipios gobernados por los nacionalistas: Lloret, Sant Celoni, Figueras, Torredembarra y Sant Cugat. Este proceso se ha saldado recientemente con la detención de tres miembros de la familia Sumarroca así como con el registro de la propia sede de CDC.

El segundo procedimiento está en el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, donde se encuentra imputado Jordi Pujol Ferrusola por delito fiscal y blanqueo de capitales tras haber recibido durante los últimos años pagos millonarios de manos de grandes contratistas del Gobierno catalán a cambio de trabajos fantasma como el descrito anteriormente.

Dinero a cambio de adjudicaciones

Al igual que ocurre con buena parte de los acuerdos suscritos entre Pujol Jr. y otros grandes empresarios catalanes, en esta ocasión se acuerda el pago de una cantidad y se establece como contraprestación oficial la realización de hipotéticas consultorías sobre las que no existe ninguna base documental y a las que la Audiencia Nacional tilda ya de trabajos ficticios que encubren el pago de comisiones ilegales.

En el caso concreto de la familia Sumarroca, sus miembros accedieron a firmar con Project Marketing Cat un acuerdo en el que Pujol Ferrusola se presenta como “consultor que se dedica, entre otras cosas, a prestar servicios de asesoramiento en diversos ámbitos de la gestión y, especialmente, en el relativo a la implantación en el extranjero de empresas españolas”. En esta línea el contrato añade que Pujol Jr. “dispone de conocimientos y experiencia específicas en relación a México, país en el que ha mantenido extensas e intensas relaciones comerciales con diversas empresas e instituciones locales” y agrega que “EMTE tiene interés en iniciar contactos y explorar la posibilidad de implantarse en el mercado mexicano para llevar a cabo una parte de sus actividades, especialmente las que realiza la unidad de negocio de Sistemas y Tecnología”.

El contrato llega a desglosar las partidas a las que se habrían dedicado los 132.800 euros: “121.800 euros corresponden a la dedicación de consultor senior de Pujol Ferrusola”, “8.500 euros a gastos de viajes a México”, “1.500 euros a desplazamientos y gastos de manutención en España” y otros “1.000 euros a gastos auxiliares”. En la documentación interna intervenida por Hacienda a Pujol Ferrusola y que obra en poder de la Audiencia Nacional, no existe ningún indicio de que estos servicios profesionales se llegaran a prestar.

La pista del clan Sumarroca

La Audiencia Nacional resolvió ayer mismo desestimar la petición de sobreseimiento de la familia Sumarroca ante el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional con el siguiente argumento: “Los sucesivos escritos de los imputados, que aportan amplia documentación sobre las actuaciones llevadas a cabo en México de EMTE, de sus directivos y de sus filiales, describen en relación al ‘consultor’ actuaciones como realizar diagnósticos, evaluación de inversores, identificación de clientes, competidores, asesores locales, socios y empleados, definición de estrategias de implantación y despliegue, entre otras, sin que nada de ello ha sido aportado”. Salvo, precisa el juez, “correos electrónicos cuyo objeto era la preparación de un viaje a México”. Por todo ello concluye el instructor que sigue investigando si el contrato entre EMTE y Project Marketing Cat, SL, “fue la cobertura ficticia de los pagos efectivamente realizados”.

Con objeto de esclarecer esta operación, el juez ha emplazado al que fuera responsable de la Expansión Internacional de la familia Sumarroca, Marcelino Oreja Arburúa, para que declare como testigo el próximo 18 de septiembre. También requiere a la familia Sumarroca para que aporte “en el plazo de 10 días” aquellos “documentos e informes a que se refiere el contrato suscrito con la mercantil Project Marketing Cat, SL”.

Anticorrupción descubre al ex tesorero de CiU destruyendo pruebas con una trituradora

Daniel Osacar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez Daniel Osácar, ex tesorero de CDC, abandona la sede de la calle Córcega registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

Daniel Osácar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

Los fiscales Fernando Bermejo y José Grinda, que dirigieron la entrada y registro en los inmuebles de Osácar y en la propia sede de CDC ya han ordenado que la documentación que estaba siendo triturada sea recompuesta lo antes posible.

Anticorrupción tiene acreditado que la familia Sumarroca ha venido abonando a CiU un 3% de comisiones de cada obra adjudicada a sus empresas por los ayuntamientos gobernados por los nacionalistas.

Los investigadores han llegado a esta conclusión tras analizar la documentación intervenida el pasado mes de julio en el registro del domicilio y las oficinas de Jordi Sumarroca Claverol, consejero delegado de Teyco e hijo del fundador de CDC, Carles Sumarroca Coixet.

El Ministerio Público puso en marcha este viernes una nueva operación en el marco del denominado ‘caso Torredembarra’, en el que se investiga el pago de al menos 1,43 millones en comisiones al ex alcalde de CiU Daniel Massagué. Esta nueva fase de la investigación se centra en la canalización de dichos fondos hacia el partido y los investigadores, según ha podido saber EL ESPAÑOL, tienen ya acreditado que el enlace ha sido la Fundación Catalanista y Demócrata (Catdem), que está siendo registrada en estos momentos. Asimismo están siendo registrados cuatro ayuntamientos: Sant Celoni, Sant Cugat, Figueres y Lloret de Mar.

Según sostienen fuentes de la investigación, la plataforma empleada para introducir las comisiones en el partido ha venido siendo la fundación de Convergència, que está siendo registrada este viernes. Asimismo, está prevista la entrada y registro en el domicilio de Daniel Osàcar, ex tesorero de CiU.

La familia Sumarroca empleó un entramado de siete sociedades para sobornar al ex primer edil de Torredembarra. Tras detectar dicho entramado, los fiscales que coordinan la operación, Bermejo y Grinda, pusieron en marcha la ‘Operación Petrum’ el pasado 23 de julio. Esta se saldó con la detención de Jordi Sumarroca y con la práctica de ocho registros en los domicilios de los implicados y en la sede de la empresa constructora.

El pago de comisiones se realizó, en una primera fase, a través de dos empresas de Massagué -la panadería Maes Flequers i Pastissers y la inmobiliaria Daloi-. Estos pagos fueron materializados entre diciembre de 2011 y agosto de 2013 a través de una serie de filiales de Teyco: Teycotel BCN, Teycotel Cap Roig, Teycotel Gestió d’Hotels y Castellbell Residencial. Estas operaciones no están respaldadas por ningún soporte documental, lo que ha llevado a los fiscales Anticorrupción a concluir que se trata de comisiones ilegales.

Tras la detención del consejero delegado de Teyco, la empresa hizo un comunicado en el que reconoció la existencia de pagos al alcalde aunque negó tajantemente que encubrieran comisiones ilegales. “Todas las relaciones comerciales con el exalcalde se realizaron en el ámbito profesional privado, de forma transparente, legal y documentada y sin ninguna vinculación con Massagué como alcalde”. Según este mismo comunicado, “Teyco y Massagué acordaron gestionar conjuntamente restaurantes situados en hoteles y el dinero iba destinado a su equipamiento”. “El negocio no salió adelante y ahora es Massagué el que nos debe dinero”, explicaron desde Teyco.

Los Sumarroca ofrecieron 1,5 millones de euros de fianza para evitar la prisión

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Un millón y medio de euros como gesto para evitar la cárcel. Esa fue la oferta que los abogados de la familia Sumarroca pusieron sobre la mesa tras la detención, el pasado 24 de julio, de tres miembros del clan familiar en el marco de la Operación Petrum. No funcionó. El juez consideró que existía riesgo de fuga sobre Jordi Sumarroca (en la foto), hijo del fundador de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y decidió ingresarle en prisión preventiva sin fianza.

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Jordi Sumarroca Claverol.

Un millón y medio de euros a cambio de no ir a prisión. Esa fue la oferta que los abogados de la familia Sumarroca pusieron sobre la mesa tras la detención, el pasado 24 de julio, de tres miembros del clan familiar en el marco de la Operación Petrum. Jordi Sumarroca Claverol, consejero delegado de Teyco, su prima Susana y el padre de esta, Joaquim Sumarroca, fueron detenidos por la Guardia Civil  y acusados de pagar fuertes comisiones al ex alcalde de Torredembarra (Tarragona). Unas mordidas entregadas según la investigación de la Guardia Civil a cambio de contratos de obra pública.

Según la tesis de la Fiscalía Anticorrupción, el clan de los Sumarroca -fundadores junto a la familia Pujol de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC),- abonó en dos años 1,43 millones de euros al entonces primer edil de Torredembarra, Daniel Masagué, ahora detenido. Por eso, los abogados de la familia se ofrecieron a depositar una cuantía similar -millón y medio de euros- a cambio de que los tres acusados no pisaran la cárcel. No funcionó.

El juzgado de instrucción número 1 de El Vendrell, encargado del caso, decretó la prisión provisional para Jordi Sumarroca Claverol, hijo del fundador de CDC y máximo responsable de Teyco, la mercantil investigada. Tras más de un año de pesquisas y con una imputación formal sobre sus espaldas, Jordi Sumarroca está acusado de presuntos delitos contra la administración pública, blanqueo de dinero y organización criminal.

Prisión por riesgo de fuga

Tras la segunda fase de la operación, sucedida la pasada semana, la Guardia Civil se centra en confirmar el flujo de dinero entre las empresas de la familia Sumarroca  y dos sociedades del ex alcalde de CiU: una panadería llamada Maes Flequers i Pastissers y una inmobiliaria llamada Daloi. Un dinero que cambió de manos entre diciembre de 2011 y agosto de 2013. A la prisión preventiva decretada para el hijo de Carles Sumarroca se une la retirada de pasaporte para sus dos familiares, Susana y Joaquim Sumarroca, decretada por el juzgado encargado de la instrucción.

En el caso de Jordi Sumarroca, pese a su disposición a ingresar 1,5 millones de euros de fianza, el juez atendió la petición de prisión provisional solicitada por la fiscalía ante un posible riesgo de fuga.

Los tres miembros de la familia Sumarroca detenidos el pasado viernes han pasado a engordar la lista de imputados de la causa, que cuenta ya con el ex alcalde de Torredembarra y otros seis ediles de distinto signo político.

No es la primera vez que la Guardia Civil registra las oficinas de Teyco. El pasado verano, agentes de instituto armado realizaron ya un primer registro en las instalaciones de la empresa mercantil que el clan tiene en Barcelona. Ahora, los registros se han centrado también en la vivienda barcelonesa de Jordi Sumarroca, donde la Guardia Civil se incautó de distinta documentación y realizó una copia de todos los dispositivos informáticos.