La medio tímida

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Inés Arrimadas es la gran triunfadora de la noche electoral. El presidente del partido, Albert Rivera, optó por ir a las generales y hubo que cubrir el hueco catalán. La elegida fue esta joven nacida en Jerez hace 34 años y con una biografía vinculada a Cataluña: es culé, su familia vivió en Barcelona y es una enamorada del catalán. 

Reportaje gráfico: Alberto Gamazo

El libro negro del periodismo en Cataluña

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’ / 5. ‘La tele de la mitad’ / 6. ‘La opinión dependiente’

Inés Arrimadas es la candidata de Ciudadanos a la Generalitat. El presidente del partido, Albert Rivera, optó por ir a las generales y hubo que cubrir el hueco. La elegida fue esta joven nacida en Jerez hace 34 años y con una biografía vinculada a Cataluña: es culé, su familia vivió en Barcelona y es una enamorada del catalán. 

El portavoz de Ciudadanos en el Parlamento andaluz, Juan Marín, estuvo en Cataluña para unos mítines de campaña. En Santa Coloma lanzó varios adjetivos elogiosos a la candidata de su partido, Inés Arrimadas: “Valiente, arrojada, inteligente”. Dejó para el final, “por qué no decirlo”, el de “¡guapa!”. Arrimadas escucha el elogio con finura, con uno o dos dedos en el mentón.

En una entrevista con Arrimadas en el matinal de radio más escuchado en Cataluña, un locutor dijo que Lluís Llach, cantante y miembro de la lista Junts pel Sí, había dicho que su líder, Raül Romeva, estaba “como un tren”. Surgió un debate en el estudio: ¿por qué se podía decir eso de un hombre sin escándalo y no de Arrimadas? La candidata quiso apuntar algo: “Nunca me he tenido por guapa”, dijo. Los entrevistadores no la creyeron.

Pero Arrimadas decía la verdad. Patricia Álvarez estudió con ella en el Colegio del Pilar de Jerez de la Frontera, donde Arrimadas nació en 1981. Álvarez recuerda que oyó su nombre hace poco en la tele y pensó que una “Inés Arrimadas” estudió con ella: “Al verla no la reconocí hasta que oí su voz”.

Arrimadas ha cambiado. Además de las fotos que publicamos, EL ESPAÑOL disponía de otra foto de una Inés algo más joven, de la etapa previa al instituto. La campaña no nos ha permitido utilizarla porque la persona que nos la envió puso la condición del permiso expreso de Arrimadas. El entorno de la candidata lo ha denegado diciendo que la privacidad es muy importante para Inés.

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Inés Arrimadas durante su adolescencia en Jerez.

Sus amigos recuerdan (ella misma lo reconoce) a una chica masculina: sin maquillaje ni tacones. Hoy ha cambiado y tiene gestos femeninos como mirar el móvil con la yema del dedo para no dar con las uñas en la pantalla.

Arrimadas tiene tres hermanos y una hermana, Marina, que recuerda: “Con tanto chico, jugábamos a Mazinger Z. No hemos sido nunca de muñecas o cosas ñoñas”.

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Inés Arrimadas, a la izquierda con vaqueros y camiseta roja.

El catalán de Guardiola

Hay un detalle tradicionalmente masculino que marcó la juventud de Arrimadas: el fútbol. Ahora dice que la pasión se le ha pasado, pero entonces seguía la Liga Fantástica de Marca. El juego consistía en fichar a 11 jugadores con un presupuesto fijo y ver qué tal lo hacían en el campeonato. Entonces se hacía por carta y por teléfono, sin Internet. “Escuchaba a José Ramón de la Morena y a José María García”, añade.

En el curso 1997-98 las niñas de la clase de Arrimadas en el Pilar protestaron porque en el partido anual de alumnos contra profesores sólo jugaban chicos. Ese año les dejaron participar. Aunque sus amigas no lo confirman, Inés pudo ser una de ellas. Pero el día del partido todas se rajaron menos una, Auxi. Los profesores se apiadaron y la dejaron jugar con ellos. Auxi recuerda que fue el centro de los pases de los profes. Aquel día nació un mote: “Ronaldinha”. En 1998 “Ronaldinha” se refería a Milene Domingues, futbolista y por entonces novia de Ronaldo, que acababa de salir del Barça.

Inés Arrimadas es la tercera por la izquierda en la fila de abajo.
Inés Arrimadas es la tercera por la izquierda en la fila de abajo.

Poco después fue la fiesta de disfraces del colegio. Las niñas solían vestirse, según Nico Gutiérrez, otro compañero de clase, de “bruja guapa” o “diablilla guapa”. Auxi e Inés tenían otro plan. Fueron de Ronaldo y Ronaldinha. Inés llevaba una equipación del Barça, una calva y una dentadura. Le importaba poco la reacción de sus compañeros. Nadie ha encontrado fotos de aquel momento.

Arrimadas era muy del Barça. Su hermana recuerda cómo su padre la llevó un día al hotel de concentración del equipo en algún partido por la provincia y saludó a Ronald Koeman. Aunque Arrimadas hoy destaca a otro jugador de aquella plantilla: ”Me tragaba todas las ruedas de prensa de Guardiola y cuando decía algo en catalán es que me encantaba”. A Arrimadas le gustaba “la sonoridad” del catalán cuando oía al capitán del Barça. Se sabía el himno en catalán y se lo enseñaba por ejemplo a Auxi.

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Don de lenguas

Aquellos pinitos le pudieron servir para hablar hoy un catalán excelente, sin apenas acento, errores o barbarismos. Arrimadas se mudó a Barcelona hacia el año 2008. Había estado estudiando inglés poco antes en un curso intensivo en Jerez. El francés lo aprendió con una profesora particular y lo perfeccionó durante una Erasmus en Niza.

Una vez instalada en Barcelona, los cursos gratuitos del Consorci per a la Normalització Lingüística no le convencieron y pidió a su empresa (Daleph) que le pagara clases en una academia. “Mi jefe me preguntó si de verdad quería apuntarme a clases de catalán”, dice. Su jefe, Gregori Cascante, dice que lo hizo encantado. Arrimadas estudió dos años y tuvo suerte: “Tuve la mejor profesora de lengua extranjera, y mira que he dado clases de lenguas”.

En la calle le costaba practicar. En Cataluña cuando alguien establece una relación con otro en una lengua es muy difícil cambiar a la otra aunque sea por un rato. Le costaba por tanto encontrar a amigos con quienes hablar en catalán; iba por ahí pidiendo “háblame en catalán que así practico”. Arrimadas concluye: “Soy un poco friki de los idiomas”. Habla cuatro lenguas.

Los padres de Arrimadas proceden de Salmoral, un pequeño pueblo a 50 kilómetros de Salamanca que hoy tiene 151 personas empadronadas, según dicen en su ayuntamiento. Hay allí una calle Rufino Arrimadas en memoria de un vecino que fue secretario del ayuntamiento durante los años 30 y que es antepasado de Inés.

El padre de la candidata era licenciado en Derecho y durante unos años fue policía en Barcelona. Cuando he pedido más detalles a la familia sobre esta etapa, no he pasado de vaguedades. En la capital catalana nació en 1969 el hermano mayor de Inés. Poco después se mudaron todos a Jerez, donde el padre de la candidata ha sido procurador.

Cuatro de los cinco hijos del matrimonio Arrimadas García han estudiado Derecho. La quinta, Marina, es aparejadora. Pero en la familia ha habido al menos otro cargo público además de aquel Rufino Arrimadas de los años 30: Moisés Arrimadas Esteban, primo del padre de Inés, fue delegado provincial del Ministerio de la Vivienda en Cádiz en los años 60 (aquí está su nombramiento en el BOE de la época). En los años 70 fue gobernador civil de Cuenca y Albacete y jefe provincial del Movimiento en ambas provincias.

Rufino Arrimadas, el padre de Inés, fue concejal por UCD en el primer Ayuntamiento democrático de Jerez, elegido en 1979.

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Una niña precoz

A pesar de esta tradición, el ascenso político de Inés Arrimadas no era evidente para la gente que la conoció de niña y adolescente. Los compañeros en el colegio, en el instituto y en la universidad con los que he hablado coinciden en dos rasgos: era siempre una de las mejores de clase y le gustaba participar y debatir en público. Inés lo confirma: “La conversación, la opinión siempre me han gustado”.

Era especialmente habladora en clases dadas al debate: Filosofía y Religión. Le gustaba tanto sermonear que parecía incluso precoz: “Hablaba tan bien que a veces aparentaba más edad que su físico”, dice su hermana Marina. María Jesús Moreno, del Colegio Compañía de María, recuerda cómo les hablaba a las demás niñas de cosas íntimas que no habían oído nunca a esa edad.

Pero Arrimadas tiene también un rasgo poco político: es tímida. “Esta gente que va a una fiesta y empieza a hablar con todo el mundo. Yo no”, dice: “Hablo cuando ya hay un escenario cómodo, como una clase. Al principio no me abro mucho, soy callada. Luego ya soy dicharachera”, dice. En clases o grupos de amigos, Arrimadas es alegre y parlanchina.

Serafín Mariscal era el delegado en su clase de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, donde Inés Arrimadas cursó Derecho y Administración y Dirección de Empresas. “Inés era muy de preguntar, de saber qué se cocía”, dice. Tampoco a él le sorprende que haya sido política: “Era muy buena al argumentar y al definir”. Mariscal dice que solían hacer trabajos juntos.

Inés está de acuerdo con esa impresión: “El Derecho siempre me ha gustado: la dialéctica, rebatir argumentos”. Los tres debates televisados han mostrado una política cómoda con los lances a pesar de su bisoñez.

Después de salir de la universidad, Arrimadas pasó por dos empresas: hizo unas prácticas en el Grupo Mat en el Campo de Gibraltar y la acabaron contratando. En 2006 fichó por Daleph, una consultora especializada en políticas públicas. La empresa se fundó en 1993 y tiene una sede central en Barcelona y una delegación andaluza en Jerez. Daleph se dedica a ayudar a instituciones como la Diputación de Cádiz a preparar programas para mejorar su gestión, incrementar el número de empresas o ayudar con el papeleo para lograr subvenciones europeas. Aquí hay ejemplos de su labor.

Entre 2006 y 2008 Arrimadas vivía en Jerez y viajaba a menudo. Hasta que decidió mudarse a Barcelona con el acuerdo de la empresa.

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Pudo ir al zoo

El siguiente gran cambio en su vida empezó, aparentemente, por casualidad. El 16 de octubre de 2010 Ciudadanos presentaba en el barcelonés Teatre Romea su campaña para las elecciones del 28 de noviembre. “Una compañera me dijo que iba a un acto de Ciudadanos”, cuenta Arrimadas. “Iba a ir con su marido y sus hijos y [me dijo] si quería ir. Igual me dice de ir al zoo y también voy”.

Arrimadas estaba poco metida en la política profesional. “Jamás había militado en un partido”, dice. Esperaba también poco: “Yo esperaba un acto político rollo y no me lo pareció. Me pareció súpersensato”, cree ahora.

Ciudadanos tenía entonces tres diputados en el Parlament y en junio de 2009 había vivido su peor momento en las elecciones europeas con su coalición con Libertas, un partido de origen irlandés con toques estrambóticos y xenófobos. Si en 2010 no se mantenían, podía ser el fin de la formación.

Arrimadas iba sin embargo mejor dispuesta con Ciudadanos que con cualquier otro partido: “El partido me gustaba. Me gustaba mucho cómo hablaba Albert Rivera, me sentía identificada con él”. Aquel día de octubre la mujer que la llevó le presentó a otros miembros de las juventudes. Fue a alguna reunión y se sentía bien: “No era unos de esos partidos que votas por descarte”, dice.

En 2011 Arrimadas empezó a militar y pronto se convirtió en la portavoz de las Juventudes. “Preséntate porque hablas bien en público y no te da vergüenza”, dice Arrimadas que le dijeron.

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“Tertulias de quinta”

Como otros políticos de su generación, empezó el recorrido por tertulias para foguearse: “Empiezo a ir a tertulias de radio de quinta categoría donde invitaban a gente joven”, dice Arrimadas. El presidente del partido, Albert Rivera, escuchó una de esas tertulias: “Supongo que le gustó cómo lo hacía y a mediados de 2011 me dijo que fuera al Parlament a la Comisión de Juventud donde se puede hablar sin ser diputado”, recuerda.

Todo fue rápido. A finales de 2011 el partido renovaba la ejecutiva y Rivera pidió a Arrimadas que entrara: su perfil de consultora y licenciada en Derecho le interesaba.

Menos de un año después, el president Artur Mas convocó elecciones anticipadas. Arrimadas era la número cuatro de la lista por Barcelona. Le costó tomar la decisión. Significaba pedir la excedencia en Daleph para ser un cargo público. Pero ya no iba a frenar: “Decidí ser valiente en lugar de ser una cagada”.

Ciudadanos sacó nueve diputados y ella entró en el Parlament.

Menos de tres años después, se volvieron a convocar elecciones anticipadas y en primavera el partido habló con Arrimadas para ver si era la mejor opción.  

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A la sombra del guaperas

Es difícil asistir a un mitin en Cataluña sin comentarios de hombres y mujeres a la guapa pareja de líderes: Albert Rivera e Inés Arrimadas. Rivera sigue siendo el famoso. A la salida del mitin de Santa Coloma, dos docenas de personas rodean al presidente del partido, pero sólo dos o tres quieren una foto con la candidata. Según las cifras del CIS, sólo un 29% de los catalanes sabía quién era Arrimadas justo antes del inicio de la campaña electoral.

Arrimadas no se considera aún un personaje público pero lo es. “Me cuesta no poder ir en metro sola”, se queja. Los personajes públicos generan interés y sus movimientos y decisiones (no sólo sus opiniones) crean noticias. Hace unos meses Versió RAC1 dio una de esas noticias.

El periodista, profesor de comunicación política y célebre tertuliano Toni Aira escribió un mensaje a Montse Llussà, colaboradora del programa de radio Versió RAC1 donde le decía que Arrimadas salía con un diputado convergente. Llussà lo soltó en antena. El diputado es Xavier Cima y es independentista. Es noticia que la candidata de Ciudadanos conviva -Arrimadas dijo en una entrevista reciente que vivía en pareja- con un diputado independentista.

Desde entonces lo han publicado otros periódicos. Arrimadas dijo en la misma entrevista que si no tenía hijos pronto se le iba a pasar el arroz (tiene 34 años). Pero evita hablar de todos estos temas en detalle: “No voy a hablar de mi vida privada. Ha habido muchas noticias falsas”, dice para que el rumor perviva. Una persona que me ha pedido no aparecer en este perfil para no perder su amistad cenó hace unos meses con Cima y Arrimadas.

La candidata de Ciudadanos aspira a ser presidenta de la Generalitat si la lista de Junts pel Sí no triunfa. Será difícil disimular durante cuatro años sus relaciones personales, más cuando son noticia. La medio timidez es una virtud a medias.

El libro negro del periodismo en Cataluña

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Espejos de Cataluña

La sobretituladora del Liceu / El decano de la Boqueria

El libro negro del periodismo en Cataluña (VI): La opinión dependiente

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Una opinión vale tanto como otra. Un hecho confirmado vale mucho más. Pero la opinión también ha sufrido limitaciones en Cataluña. En los últimos años se han censurado artículos en ‘La Vanguardia’, ‘Ara’ y ‘El Punt Avui’. 

Gráfico: Kiko Llaneras

Este martes, un epílogo con datos.

Lee aquí los cinco primeros capítulos:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’ / 5. ‘La tele de la mitad’

Una opinión vale tanto como otra. Un hecho confirmado vale mucho más. Pero la opinión también ha sufrido limitaciones en Cataluña. En los últimos años se han censurado artículos en ‘La Vanguardia’, ‘Ara’ y ‘El Punt Avui’. 

En la primavera de 2015, un articulista mandó a su diario el texto de la semana. Era sobre un partido catalán en un momento conflictivo. Al cabo de un rato recibió un correo electrónico del director con esta respuesta:

Hoy han comido el editor y el líder del partido. Has hecho un artículo que traerá problemas. A ver qué se te ocurre para que los dos podamos evitarnos líos. Hay muchos nervios en ese partido, como sabes.

He ocultado el nombre del partido, del periódico y del articulista por razones obvias pero son los tres reconocidos.

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Lee aquí los cinco primeros capítulos:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’ / 5. ‘La tele de la mitad’

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En los últimos años, La Vanguardia, Ara y El Punt Avui han censurado artículos de colaboradores habituales. Casi todos los artículos terminaron publicados en internet. En años anteriores -antes de la expansión de las redes sociales- salieron otros presuntos casos pero son más difíciles de detectar. El gremio de los dibujantes ha sufrido especialmente y no sólo censura política.

El director de La Vanguardia Joan Tapia fichó a Gregorio Morán poco después de ser nombrado en 1987. Era un articulista incómodo y La Vanguardia es más bien un periódico cómodo. Pero servía para dar equilibrio, que es algo que el diario ha buscado a menudo con la opinión, su sección tradicionalmente más atrevida.

A Morán le habían censurado hasta 2013 sólo dos artículos, en ambos casos con Tapia como director. Uno se lo retiraron porque se metía con Israel. El otro, por atacar a Jordi Pujol. Fue el 9 de octubre de 1999, en plena batalla electoral entre el president y Pasqual Maragall. El artículo se titulaba Las trampas del redentor y ya estaba maquetado, con su dibujo en página. Salió incluso en los primeros periódicos impresos. El director decidió quitarlo a última hora, cuando le avisaron. El texto criticaba sobre todo la doblez de Pujol:

[Pujol] ha conseguido hacer de la doblez una moral. Entre el personaje real y el que la gente se quiere creer hay tal diferencia que el resultado es un producto genuino; él es él y su doblez. No miente, sencillamente olvida decir la verdad. No tiene ningún apego al dinero, le basta con el que le tiene su entorno. Le importa un comino la familia, pero con tal de estar tranquilo en su casa acepta todas las trágalas que le presentan. No es un hombre corrupto; sencillamente, no pregunta ni de dónde salió el Lamborghini de su retoño ni por los éxitos empresariales de la floristería de su señora.

Hoy parece algo menor porque todo eso ha acabado circulando. Pero entonces el Lamborghini, por ejemplo, había salido sólo en El Mundo. Las páginas de opinión eran un modo de publicar lo que no salía como información.

Este tipo de censura nunca comportó grandes denuncias de compañeros en Cataluña. El 11 de octubre, Manuel Vázquez Montalbán escribía al final de su columna de El País: “Posdata: Un artículo de Gregorio Morán sobre Pujol desapareció el sábado en los subterráneos virtuales de La Vanguardia. Gregorio: Siempre nos quedará París y el Internet”.

El día 14, otro colega en El País, Guillem Martínez, decía dentro de una crónica desde el palco del Camp Nou: “El sábado, por cierto, un diario barcelonés levantó un artículo de Gregorio Morán -y, tal vez, a Gregorio Morán- titulado Las trampas del redentor. Sobre Pujol. En una democracia europea, éste hubiera sido el tema de la semana en una sala como ésta”.

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AYUNTAMIENTO DE GIRONA

El Col·legi de Periodistes de Catalunya no tiene por costumbre denunciar estas censuras. En su web aparecen 73 resultados cuando uno busca la palabra “censura”. Llamé para preguntar si tenían otro tipo de comunicados y me pasaron estos 58. Son similares. Todos están relacionados con la censura franquista o con la imposición de bloques electorales en la información electoral de los medios audiovisuales públicos.

Sólo hay un caso reciente en que el Col·legi ha emitido declaraciones oficiales: la portada censurada de El Jueves sobre la abdicación del Rey. “Nuestro compromiso es con la libertad de expresión como derecho fundamental y por eso estamos en contra de todo tipo de censura”, decía el Col·legi. Luego pedía que nada se convirtiera en “un tema tabú”. TV3 dedicó también un reportaje a la portada de El Jueves y se plantó en la sede de la editora de El Jueves -RBA- donde la reportera indignada denunciaba que a ella y a su equipo no les habían dejado entrar.

En el caso de artículos o humor gráfico sobre otros temas, el revuelo ha sido menor.

Un artículo en cuarentena

El Punt Avui censuró en 2013 un artículo de Bernat Dedéu donde acusaba al director de orquesta Carles Coll de quedarse con buena parte de las subvenciones que recibía para su Orquestra de Cambra de l’Empordà y maltratar laboralmente a sus músicos.

Dedéu daba los números y los nombres de los amigos de Coll en Girona, entre ellos Santi Vila, conseller de Territorio y Sostenibilidad. El director de El Punt Avui, Xevi Xirgo, dijo a Dedéu que ponía el artículo “en cuarentena”: “Es la única llamada que recibí del director. Me dijo que haría unas llamadas y nunca más se supo. Esperé un día y vi que no pintaba muy bien”.

Dedéu anunció que se iba. Ningún otro gran medio dio la noticia. Ahora escribe su blog, La torre de les hores, y tiene más visitas que muchos articulistas asentados en periódicos.

Dedéu es joven y pomposo. Le encanta su acento catalán no barcelonés (en la capital el acento es más chabacano) y salpica sus frases de palabras de otra época que le dan un aire clásico que equilibra bien con toques en inglés y algún taco. Le he visto en verano pero en invierno es fácil imaginarle con sombrero, bastón y capa.

Dedéu es un personaje con horas de elucubración. Cree que su caso ilustra que el miedo es un problema en los directores de periódicos en Cataluña: “Si uno de tus columnistas te asusta, es imposible ficharle. La pregunta entonces, que es casi filosófica, es de qué tienen miedo los directores de periódico catalanes. Si el caso que yo expliqué en El Punt Avui -que no daba como noticia sino como reflexión- no puede publicarse, imagina cuando toquemos algo importante”.

Bernat Dedéu en un evento. / BIBLIOTECA DE CATALUÑA.
Bernat Dedéu en un evento. / BIBLIOTECA DE CATALUÑA.

Sánchez-Piñol, lejos lejos

La Vanguardia censuró la publicación de un artículo del escritor Albert Sánchez-Piñol. Se metía con otro articulista del periódico, José Antonio Zarzalejos.

El título era Zarzalejos, lejos lejos. Pero la historia venía de un par de semanas antes. El artículo anterior de Sánchez-Piñol había sido sobre un hipotético museo militar en Barcelona. Piñol contaba los ataques del Ejército en Cataluña. Cuando La Vanguardia recibió el artículo, le dijo a Sánchez-Piñol que el texto tocaba temas sensibles y que verían qué hacían. Pero el domingo el artículo apareció por error durante unas horas en la web del periódico.

Al día siguiente, el director, Màrius Carol, dijo en RAC1, propiedad del Grupo Godó, que tenían una pieza sobre el grupo Estado Islámico más importante y que el artículo de Sánchez-Piñol se publicaría al cabo de unos días. Carol añadió una amenaza: “Algunos salvapatrias que estén tranquilos. Hay a quienes les gusta romper piernas, pero como todos nos tenemos detectados, tranquilos: ya nos encontraremos por el camino”.

Algunos “salvapatrias” salieron a defender a Sánchez-Piñol. A Carol no le gustó y usó el tópico de país pequeño: “Todos nos tenemos detectados”. El diario Ara y medios digitales publicaron una declaración del escritor que corrió por las redes sociales y donde contaba su versión.

Días después de publicar la pieza sobre el museo, otro artículo en La Vanguardia del catedrático Francesc Granell criticaba a Sánchez-Piñol.

El siguiente artículo del escritor fue Zarzalejos lejos lejos. La Vanguardia no lo publicó.

En la siguiente tertulia en RAC1 con Carol, el presentador no preguntó sobre el artículo. Semanas después, el ex director de La Vanguardia, José Antich, se despidió del periódico con este tuit: “Muy contento de estar aquí, con vosotros. Hoy La Vanguardia, lejos lejos”. Sánchez Piñol y La Vanguardia son más famosos que Dedéu y El Punt Avui, pero la diferencia de repercusión fue extraordinaria: la combinación de “Bernat Dedéu” y el músico “Carles Coll” da 37 resultados en Google; “Sánchez Piñol” y “lejos lejos”, más de 4 mil. El contenido de los artículos de Piñol encaja mejor en la narrativa preponderante.

Hay articulistas que perjudican

De las páginas del Ara se han ido dos articulistas después de que un artículo suyo no apareciera: la periodista Anna Grau, que ahora escribe en EL ESPAÑOL, y el profesor de la Universidad de Stanford Joan Ramon Resina.

Grau escribió una pieza en 2011 sobre una mujer negra en un autobús de Nueva York. Describía una discusión de racismo inverso. En Ara le dijeron que “los lectores catalanes no la entenderían”. En su testimonio en e-Notícies Grau dijo que antes ya había tenido problemas –llamadas, quejas- por dos artículos sobre Pujol y sobre la independencia. En su despedida voluntaria, el jefe de Opinión, Ignasi Aragay, le dijo que era lógico: “El Ara va por un lado y tú por otro”.

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La periodista Anna Grau. / MOEH ATITAR

El caso de Resina es menos conocido. Dedéu lo explicó en su blog. Contacté con Resina, pero prefirió no hacer declaraciones. En septiembre de 2013 publicó un artículo en la revista para tabletas Esguard, donde contó lo que había ocurrido.

Después de una disputa entre dos diputados del PSC y de la CUP en el Parlament por un artículo en el Frankfurter Allgemeine que ironizaba sobre el proceso catalán, Resina glosaba y criticaba la pieza alemana. En Ara le dijeron que aquello “ya no era relevante” y no publicaron el artículo. Resina escribió luego tres piezas más, que también fueron censuradas.

Desde el periódico ningún responsable le avisó del fin de su colaboración: “La Cataluña actual se ha hecho con estos silencios”, explica Resina, que cree que dejaron de publicarle cuatro artículos para disimular que había sobre todo uno que no querían sacar. Aquel texto se titulaba “Gestión de las estructuras culturales de Estado” y criticaba la labor del conseller de Cultura, Ferran Mascarell. Como el resto de piezas, este artículo lo publicó la revista para tabletas Esguard. Resina describe en una introducción el mal del diario Ara, que puede afectar a otros medios catalanes: “El Ara confunde interesadamente dos tipos de independencia, la que se propone como objetivo de un proceso político de impulso popular, que el diario ha sabido convertir en razón de ser de su éxito, y la que se ganan duramente los medios de información que no aceptan sobornos del poder y a los que no hace falta, en consecuencia, presionar a los colaboradores”. Esto tiene una consecuencia que puede afectar el modo de ser del país, según Resina: “Miserias de país pequeño, corregidas y aumentadas por la hipocresía, que hace que el espíritu crítico esté muy afilado contra el enemigo oficial y considerablemente embotado o totalmente romo ante quienes tienen la llave de la despensa”.

Un pensamiento folclorizado

Un periódico puede elegir a sus colaboradores. Pero es raro que una vez asumida la participación habitual de una pluma tenga problemas porque ese articulista dice cosas que disgustan. Es inevitable que esa postura acabe por afectar al escritor.

Jordi Graupera escribe para La Vanguardia. Prepara su doctorado en Nueva York y da clases de Filosofía. La mayoría de las personas que le conocen y saben que he hablado con él me han dicho una variante de esta frase: Graupera será un día presidente de Cataluña.

No sé si habrá confesiones privadas pero los motivos públicos son claros: argumenta con solidez en las tertulias de RAC1, habla sin trabarse y parece tener un proyecto político en la cabeza. En Cataluña con menos se han hecho políticos de larga carrera.

Graupera cree que debe vigilar con su escritura: “En un ambiente normal (Madrid, Washington, Londres) los mejores columnistas están estimulados para perseguir su libertad. Cada vez que me siento a escribir, no pienso ‘qué es lo que no ha dicho aún nadie’ sino ‘qué es lo que es publicable’. Esto te folcloriza el pensamiento”. Cree Graupera que este problema no sólo ocurre en las cabeceras barcelonesas: “Si en los diarios españoles hay menos censura es porque no se ponen a prueba las costuras fundamentales”.

Dedéu cree que una de las causas principales son las ayudas públicas: “Tú no puedes criticar al poder que te alimenta. Desde que la prensa catalana recibe un gran nivel de subvenciones, es imposible que no sea complaciente. Pero es que me pasaría también a mí. Por eso no recibo ayudas públicas. A veces pasa que quien las recibe se vuelve complaciente para seguir recibiéndolas”.

La consecuencia de una actitud así (aunque sea por otro motivo) es más grave: “Me preocupan los diarios para convencidos. Siempre hago mis artículos, como filósofo, para violentar el pensamiento. Pero la mayoría de lectores de periódico en Cataluña quieren reconfortar su pensamiento”. Es el tipo de mentalidad de quien lee un periódico deportivo.  

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Gráfico: Kiko Llaneras

Todo es una tertulia

La opinión tiene otro ámbito creciente: la tertulia en radio o tele. El debate de bar entre gente que sabe bastante de algo y nada de mucho se ha convertido en un fijo de las programaciones por dos motivos: es fácil de montar y barato de hacer. No hay que buscar expertos en cada aspecto de la actualidad y tampoco hay que enviar a periodistas y cámaras a cubrir eventos durante horas o a hacer media docena de entrevistas. Sirven además para la tele y para la radio.

Con tanta tertulia, la ideología de cada participante se ha convertido a menudo en razón de Estado. Nadie niega que en las radios y teles en catalán hay sobrepeso de partidarios o próximos a la independencia. No es sin embargo un sobrepeso siempre apabullante, aunque esporádicamente sí.

Dedéu por ejemplo se negó en 2015 a ir a una tertulia en un canal informativo de TV3 porque los otros dos también eran independentistas. Se quejó en público y llamaron a uno de los jóvenes no independentistas ilustres, el joven politólogo y tertuliano ascendente Nacho Martín Blanco. Al final eran tres contra uno. La producción del programa dijo a Dedéu que a veces montaban tertulias entre independentistas para ver sus diferencias. Dedéu les respondió que no había visto nunca aún una tertulia sólo entre españolistas.

Los sectores independentistas tienen una excusa sencilla: las tertulias catalanas sobre el procés siguen sin ser tan parciales como las tertulias hechas en Madrid, donde la aparición de catalanes que simpatizan con la independencia es aún escasa. Hay memes en internet que reflejan esas quejas.

Las tertulias son una metáfora de una parte del sistema de medios: siempre hay alguien que lo hace peor y por tanto justifica un presunto comportamiento mediocre o poco limpio. El lema parece ser: “Primero hay que ganar. Luego ya habrá tiempo de ser mejores”. Durante tres décadas de democracia los medios han creado este ambiente irrealmente relajado.

Este martes, un epílogo con datos.

Lee aquí los cinco primeros capítulos:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’ / 5. ‘La tele de la mitad’

Fan de Mourinho y de Albert Rivera

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A sus 27 años, Fernando de Páramo es secretario de Comunicación de Ciudadanos, número cuatro en la lista por Barcelona y el miembro más joven de la Ejecutiva Nacional del partido. Antes de entrar en política dirigía programas de radio, daba clases, colaboraba como columnista en varios medios, participaba en tertulias deportivas y preparaba su tesis doctoral.

Lee los otros capítulos de la serie ‘Generación selfie’:

Marta San José / Roger Montañola

A sus 27 años, Fernando de Páramo es secretario de Comunicación de Ciudadanos, número cuatro en la lista por Barcelona y el miembro más joven de la Ejecutiva Nacional del partido. Antes de entrar en política dirigía programas de radio, daba clases, colaboraba como columnista en varios medios, participaba en tertulias deportivas y preparaba su tesis doctoral.

“Siempre dije que me hubiera gustado ser doctor antes de los 30”, dice Fernando de Páramo (Granada, 1987), al que da la impresión de que el tiempo se le echa encima. Ha quemado etapas tan rápido que algunas de ellas se han tenido que quedar en suspenso como su tesis doctoral. “Mis allegados me obligaron a dejarla porque no llegaba a todo”, explica con cierta ironía.

Es probable que no haya nadie de su edad con tanta responsabilidad en un partido político. Con 27 años es secretario de Comunicación de Ciudadanos y figura como número cuatro en la lista de su partido para el 27 de septiembre. Es hombre de máxima confianza de Albert Rivera, coordina la comunicación de una estructura nacional de 17 comunidades y si las encuestas no se equivocan será diputado este mismo otoño. Asegura que algunos lo llaman el “americanizador” de los actos de Ciudadanos y le señalan como el responsable de que las ceremonias del partido naranja se parezcan más a una charla TED que a un mitin al uso. De Páramo matiza ese detalle con humildad pero no niega que sea así.

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Marta San José / Roger Montañola

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Llega puntual a la recién estrenada sede electoral del partido. Al igual que tantos miembros de Ciudadanos, el espacio huele a nuevo. La sede es moderna y minimalista y está situada en el barrio de Sant Gervasi-Galvany, en la zona burguesa de la ciudad. Sólo se aprecian tres colores: el naranja, el blanco de las paredes y el beige de la madera de estilo nórdico de las mesas. La estancia en la que se desarrolla la entrevista está decorada con carteles anaranjados en los que se leen frases de Victor Hugo, Albert Einstein, John F. Kennedy o Albert Rivera.

Bajito, barba de una semana y bien peinado. Zapatos, tejanos de pitillo, americana gris de felpa y camisa blanca. De Páramo es locuaz, amable en el trato y se le ve formado y preparado. Cumple sin lugar a dudas con los requisitos de imagen del estilo Ciudadanos.

Es inevitable ver en el candidato al típico chaval de zona alta de Barcelona que no suele bajar de la Diagonal. Hijo de notario, llegó a Barcelona con cinco años -“me siento catalán y granadino”- y ha vivido toda su vida en el acomodado barrio de Sarrià.

Estudió primaria, secundaria y bachillerato en el colegio privado Loreto Abat Oliva, una escuela religiosa y de uniforme situada en la exclusiva avenida Pearson del barrio de Pedralbes. Se licenció en Derecho y Periodismo también en la universidad privada Abat Oliva -entre 13.000 y 14.000 euros por curso para las titulaciones dobles, según la institución- y cursó en Madrid y Nueva York un máster de gestión de empresas de comunicación.

Recién casado con su novia de toda la vida, es el menor de tres hermanos. Los tres han estudiado Derecho, pero ninguno de ellos ejerce como abogado. Su hermana regenta una tienda de ropa infantil y su hermano Miguel es un pianista profesional que gira por todo el mundo con un espectáculo en el que mezcla la música clásica con hits actuales.

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Una vida ajetreada

El currículum de Fernando de Páramo no sólo está formado por costosas licenciaturas y másters. Se le ve una persona inquieta, ganadora, de ésas que está metida en una cosa y ya está pensando en la siguiente. “Desde muy joven me he dedicado a trabajar y a tirar proyectos adelante”, afirma. Mientras acababa periodismo, codirigía en Onda Cero un programa sobre el sector del lujo que se llamaba Temps de luxe y que se emitía las madrugadas de los fines de semana. Este magazine radiofónico lo presentaba junto a Isaac Martín, un compañero de la universidad que en ese momento era concejal del PP en Sant Pol de Mar, un pueblo de la costa catalana.

Durante esa época también montó una empresa que producía un programa televisivo de fútbol llamado La veu del soci que se emitió en radio y televisión y en el que el propio De Páramo ejercía de tertuliano. “Con 23 años ya sabía lo que era montar mi sociedad y sacar adelante un proyecto”, recuerda. Antes de embarcarse en Ciudadanos, De Páramo también daba clases de comunicación televisiva en un máster y colaboraba asiduamente con varios medios de comunicación como columnista o tertuliano. “Siempre he tenido una vida ajetreada”, reconoce.

De Páramo se fogueó y aprendió a manejarse bien en los platós de televisión defendiendo en las tertulias deportivas catalanas algo que en esa época resultaba harto complicado: el Madrid de Mourinho. “Ahí me curtí”, explica. “Las tertulias deportivas se parecen mucho a las políticas. Cuando ahora me llaman de cualquier programa no dudo en aceptar: estoy en mi salsa”.

El flechazo con Rivera

El ajetreo de verdad, no obstante, llegó cuando la política empezó a formar parte de su día a día. Albert Rivera fue el culpable de que un joven que sólo había votado una vez (en blanco) decidiera dejarlo todo para entrar en un partido emergente. “Vino a Onda Cero un día y vi que decía muchas cosas que tenían que ver con mi manera de entender la vida”, rememora. Después de eso, tomaron algunos cafés y hubo encuentros casuales con el líder de C’s hasta que en 2012 le invitaron a presentar varios actos de campaña. “A partir de ahí les dije que estaba a su disposición para cualquier cosa”.

El punto de inflexión, sin embargo, fue su participación en la redacción y en la edición del primer libro de Rivera, Juntos Podemos. Fue ahí donde De Páramo se convirtió en una persona de la máxima confianza del político catalán. “Hicimos el libro en un tiempo récord: cuatro meses entre aviones, trenes, quedadas en casa, en el Parlamento… donde fuera”, comenta. “Ahí me empapé del mensaje de Ciudadanos”. Después del resultado en las europeas de 2014, Rivera le ofreció ser secretario de Comunicación y entrar en la Ejecutiva Nacional del partido. “No lo dudé ni un segundo”. Rescindió todos sus contratos y se subió a tiempo completo al barco de Ciudadanos.

“Los que estamos metidos en esto es porque nos pone. Es algo muy vocacional”, afirma De Páramo, que asegura que se ganaba mejor la vida antes. No concreta qué sueldo tiene como secretario de Comunicación. Pero asegura que está entre los 2.000 y los 2.500 euros. “Tampoco es que antes ganara mucho más, pero sí tenía más tiempo para mi pareja, mis amigos y mi familia”.

Un mundo de mayores

“Ser joven no te da legitimidad para decir que eres mejor político o más regenerador, pero sí creo que en la juventud está el gen de querer cambiar las cosas”, dice De Páramo, que defiende las generaciones venideras pero lamenta el camino preestablecido de los jóvenes que están en los grandes partidos, en cuyas juventudes se deben hacer méritos antes de pasar a jugar con los mayores. “Me cuesta creer que en el PP haya jóvenes que afirmen que la renovación vendrá de la mano de Rajoy. Algunos son jóvenes sólo por DNI y no por su manera de hacer política”.

De Páramo cree que la mejor opción de futuro es un modelo a la americana en el que los políticos sean profesionales que presten “un servicio a la comunidad” en algún momento determinado de su vida. Considera, además, que para recuperar el prestigio perdido se necesitan políticos a los que no se les vea motivados por el cargo y por el sueldo y que muestren un “interés vocacional”. Al igual que Rivera, De Páramo se enganchó a la política americana y a su manera de comunicar cuando acudió a EEUU en 2013 para completar sus estudios.

No sabe dónde estará en 10 años. Sí dice que su paso por la política es “temporal” aunque reconoce que engancha mucho: “La política es una competición de ideas y eso lo encuentro apasionante”. Reconoce que todo es tan intenso que a veces tiene la sensación de que lleve 20 años.

El tiempo se acaba y De Páramo debe irse. Le espera un AVE a Madrid, donde pasa parte de la semana. Al día siguiente, participará en una tertulia radiofónica por la mañana y después asistirá a la primera Ejecutiva nacional de Ciudadanos. Una vez más, será el más joven de la sala.

Lee los otros capítulos de la serie ‘Generación selfie’:

Marta San José / Roger Montañola

La bomba Levy

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La sede de Génova es gris con tonos azules. La quinta planta está vacía el miércoles por la tarde. En un despacho Andrea Levy, de 31 años, lee un dosier. Llevaba un vestido corto fucsia, una cazadora tejana y un collar de cuentas de colorines. Levy es una de las caras nuevas del Partido Popular. Desde hace unas horas es además la número dos de la lista a la Generalitat.

Reportaje gráfico: Dani Pozo

De ascendencia judía, explosiva, novia de un independentista, Andrea Levy acaba de llegar a la vicesecretaría de Programas y Estudios del Partido Popular para aportar frescura y revolucionar la campaña electoral. Está por ver qué le dejan hacer. Así es la bomba Levy.

La sede del Partido Popular es gris con tonos azules. La quinta planta estaba vacía el miércoles por la tarde. En un despacho Andrea Levy, de 31 años, leía un dosier. Llevaba un vestido corto fucsia, una cazadora tejana y un collar de cuentas de colorines. El aspecto de Levy no encajaba en el ambiente.

Andrea Levy es desde el 18 de junio vicesecretaria de Programas y Estudios del Partido Popular. Antes tenía el mismo cargo en el PP de Cataluña, donde nació y creció. Es un cargo importante: sustituye a Esteban González Pons y debería encargarse del programa electoral. La secretaria general, María Dolores de Cospedal, la llamó una hora y media antes del nombramiento. Cuando vio la llamada, Levy pensó que querría algún artículo sobre Cataluña. “¿Qué tal, cómo estás?”, le dijo Cospedal. Era un saludo raro: “Aquí, preparando la comida”, respondió Levy, siempre según su versión.

“¿Te vendrías a Madrid?”, le dijo la secretaria general. Levy tampoco imaginó una oferta seria. Cospedal le anunció el cargo. Levy entonces pensó, según dice: “Cómo debe estar el PP para que me pongan de vicesecretaria”. No era tan raro: el Partido Popular busca renovar su imagen y acercarse a los jóvenes. El objetivo del ascenso de Levy -junto a Pablo Casado y Javier Maroto- es cambiar el tono del partido y ampliar los flancos débiles. Los tres se parecen más a candidatos de Ciudadanos que Mariano Rajoy o Esperanza Aguirre. De momento es maquillaje. Si hay cambios más profundos, está por ver.

Andrea Levy es nueva. El director de una de sus primeras tertulias fija en Barcelona, Daniel Domenjó de La Rambla en Barcelona TV, vio un artículo suyo con foto en un periódico y la fichó. El director de la tertulia de radio más escuchada en Cataluña, Jordi Basté de RAC1, la contrató porque “siempre busca gente nueva”. El Partido Popular buscaba caras nuevas. Ahí está Andrea Levy. La novedad ha sido su trampolín.

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Reportaje gráfico: Dani Pozo

Pero detrás había más. Hay un consenso entre la gente con quien he hablado y que conoce a Andrea Levy sobre cuál es su mejor cualidad pública: su autonomía dentro del partido. Levy lo sabe y presume de criterio propio. Su mayor excentricidad en una tertulia ha sido abandonar el estudio de la emisora catalana RAC1 porque un participante -Xavier Sala i Martín, catedrático de Economía en la Universidad de Columbia- pusiera en duda su independencia.

Sala le preguntaba una y otra vez si es militante del PP. El profesor quería demostrar que Levy es sólo portavoz de unas siglas. La sentencia final de Sala que hizo que Levy estallara y abandonara el estudio es: “Hace un par de semanas me dijiste que recibías broncas y que decías cosas aunque luego te riñeran”. Sala no ha respondido a repetidos correos electrónicos donde le pedía confirmación de la frase. La discusión en catalán puede oírse en este vídeo, sobre todo los últimos tres minutos. Puede percibirse también la facilidad con que Levy sube de tono.

En su siguiente aparición, Levy explicó por qué se había molestado tanto: “Yo no soy militante del PP, soy la número tres del PP en Cataluña”. El partido no hace su opinión, sino que su opinión conforma el partido. Toni Comín, profesor de Esade, ex diputado socialista en Cataluña y contertulio habitual de Levy, tiene esta teoría: “Andrea no se mueve a golpe de argumentario. Pero no lo hace por ser díscola o la minoría crítica, sino porque aprovecha su posición de peso e influencia política para tener discurso propio, como persona intelectualmente libre, al margen a veces de la posición oficial”.

Paraguas en lugar de jaulas

Levy entiende el papel de los políticos con un margen de maniobra mayor: las opiniones pueden diferir porque la lealtad a las líneas generales está descontada. Los partidos son así más paraguas que jaulas. “Estoy súperorgullosa de las responsabilidades que me han dado en el Partido, pero quiero que mi perfil sea destacado. En las tertulias si me siento y la gente dice ‘PP’, ya saben qué diré. En cambio, conmigo la gente se sigue quedando a oírme”, dice Levy.

Los partidos en España están hoy bien acostumbrados. Sus soldados suelen seguir las órdenes. Levy en cambio chapotea más allá de la línea roja y a veces todo tiembla debido a la persistencia de la ridícula unidad irreal de partido. He preguntado a Levy y a otras personas que valoran su criterio cuándo ha traspasado el límite. Me han señalado cinco casos: 1. Levy dijo sentir “vergüenza ajena” cuando sorprendieron jugando a ‘Candy Crush’ en el Congreso a Celia Villalobos. 2. El PP fue el único partido junto a Unió en votar en contra de una ley contra la homofobia en Cataluña y Levy lo criticó. 3. Le pareció mal que el delegado del Gobierno en Andalucía, del Partido Popular, dijera: “No quiero que en Andalucía mande un partido llamado Ciutadans y su presidente, Albert”. 4. Criticó los evidentes malos resultados de su partido en las últimas elecciones municipales; veía una oportunidad evidente de renovación, como así ha sido al menos para ella. 5. Al contrario de lo que cree Jose Ramón Bauzà, ex presidente de las Baleares, que cambió la ley de la función pública para que el catalán no fuera un requisito, Levy ha dicho que un ciudadano balear o valenciano debe poder dirigirse en cualquiera de sus lenguas a un funcionario.

Levy puede ser una bomba, pero no siempre se lanza. A pesar de que Levy sea del PP por cómo es -y no al revés: piensa así por ser del PP-, sabe bien quién está en su equipo. Un ejemplo destacado es su reyerta con el ex diputado y ex militante del PP, Joan López Alegre. En una tertulia en 2013, López criticó a su antiguo partido. Levy le recordó con vehemencia que había sido militante y diputado del PP: “Ahora no hagas el numerito”, le dijo, o “va, cuenta milongas”. López le respondió que era “una maleducada”. López nunca había visto a Levy y nunca la ha vuelto a ver, “aunque no guardo ningún rencor por aquello”, dice. Levy no ha querido ahondar en el origen de la rabieta.

La independencia de Levy no es por tanto barra libre. “Es muy leal al partido”, dice Juan Milián, su sustituto en el PP catalán. Jordi Basté recibe en su tertulia a Levy una vez por semana desde 2013. “Es de las personas con más capacidad de autocrítica de su partido que he conocido”, dice Basté, que se refiere no sólo a personas del PP sino de todos los partidos. Pero es fiel. Basté ofrece un ejemplo del tercer programa que tuvo a Levy en antena: “Hice un comentario a micro cerrado sobre [la presidenta del PP catalán] Alicia Sánchez Camacho. Al día siguiente me llamaron para reprochármelo. Cuando volví a ver a Andrea, le recordé que aquello era privado. ‘Ya, contestó, pero es que soy muy amiga de Alicia’. Me sorprendió su fidelidad”, cuenta Basté.

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Una pareja independentista

La prueba más personal de su criterio propio es quizá su pareja: Enric Vila, un célebre escritor independentista catalán que publica cada semana en El Punt Avui y El Singular. En una de sus últimas tertulias en RAC1, Levy llamó con sorna “prohombres de la independencia” a Vila y dos de sus amigos, el periodista y profesor en la New York University Jordi Graupera y el escritor y filósofo Bernat Dedéu, con quienes Levy comparte tertulias y amistad. Levy y Vila, 12 años mayor, no esconden su relación. Ninguno de los dos ha querido hablar sobre ella para este reportaje. En un artículo de inicios de julio en El Punt Avui, Vila critica a Enric Millo, portavoz parlamentario del PP catalán. En una entrevista en mayo en Crónica Global, Levy decía: “Nos ‘independizaremos’ de los independentistas”. La pareja parece capaz de separar la vida privada de la vida pública.

Desde el Partido Popular catalán destacan la valentía de Levy, pero imaginan una situación cotidiana difícil: “Por suerte a mí no me pasa, pero creo que me sería más fácil estar con una comunista”, dice riendo Juan Millán, sucesor de Levy. José Antonio Coto, que coincidió con Levy en Nuevas Generaciones en Barcelona, imagina que “deben hablar poco de política”.

La modelo más difícil

El estilo de Levy es hiperactivo, estridente, a veces histriónico. Habla con una voz aguda inolvidable y ríe casi a la vez, como si estuviera nerviosa sin estarlo. Gesticula sin parar y mira a los lados. El fotógrafo de este reportaje, Dani Pozo, no recordaba a alguien tan difícil de captar: “Apenas mantiene el gesto, tienes segundos para disparar”, dice. Sus asesores en el partido le piden respuestas más cortas y menos rapidez al hablar. Han intentado también que lleve otro tipo de ropa: “Pero no lo han conseguido”, dice Levy. Cuando el fotógrafo la hace posar con miradas a lo lejos se queja de su cursilería.

Esa hiperactividad y su juventud ayudan en la apariencia de mantener un supuesto apego menor al partido: “Dice que ocupa la vicesecretaría, no que es vicesecretaria”, dice su jefe de gabinete, David Álvaro. En el Partido Popular Levy ha tenido dos cargos orgánicos, no electos, aunque ha ido dos veces en las listas a elecciones.

La labor que parecen haber encargado a Levy –renovar la imagen del partido- no es sencilla, más si su margen de maniobra es escaso. Isabel Benjumea, cofundadora de red Floridablanca, una plataforma para el debate de ideas de centroderecha, cree que “la voluntad de Andrea es sincera, tiene ganas de hacer cosas, viene de una larga batalla en Cataluña”. Hay sin embargo una objeción, según Benjumea: “No sé si es sincero su nombramiento. El PP ha puesto a dos personas jóvenes y creen que ya han cubierto, pero ahora hay que hablar de ideas, no de quién”. El programa de la Conferencia Política del PP da poco margen para la novedad: ministros, cargos orgánicos. No hay ningún riesgo, ni aventura, más allá de las caras nuevas, que solas solo pueden figurar.

Cinco personas que conocen bien a Levy me han dicho que tiene un carácter variable: es encantadora, seductora, pero en un mal día puede pasar de todo. Ella dice que “debe ser porque soy un poco acelerada y me coges con treinta cosas a la vez; pero cuando me paso, intento reconciliarme”. Twitter ha visto trifulcas célebres de Levy. Luego borra los tuits. Cuando le pregunté, dijo que cerró una vez la cuenta y “se borraron tuits”, que es algo que no ocurre. Quizá su polémica más sonada ha sido por este tuit: “A los que les gusta hablar de la DUI [Declaración Unilateral de Independencia] de Kosovo quizás deberían recordar también sus 12.000 muertos #noeslomismo”.

Bernat Dedéu se lo recriminó en público y se enzarzaron. Levy dijo que Dedéu “voluntariamente buscaba bronca”. Pero no fue a más. “Luego lo arreglamos con unos gintónics”, me dijo Dedéu. “Todo lo arreglamos con gintónics”, me confirmó Levy. Dedéu dijo tras el lance: “No sé cómo sería una Cataluña independiente, pero sí sé que un mundo con gente tan inteligente como Andrea sería mucho mejor”. Levy me lo recordó: “¿No te ha dicho Dedéu que el mundo conmigo es mucho mejor?”

Levy ha tenido otras apariciones tuiteras subidas de tono. He encontrado estas capturas. A la periodista de La Sexta Pilar Carracelas le dice en los tres tuits centrales: “Qué va. Estoy estupenda, pero tengo un límite en tonterías. Pero tu tranki, que seguro que si sigues así todo irá bien”. “Es que a veces te haces un poco pesada. En especial cuando quieres saber de cosas que no sabes. De buen rollo”. “Cuánto sabes tronka, ¡no sé cómo no te han hecho aún un monumento!”.

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Esta ristra da también idea del lenguaje de Levy en un momento encendido. Es explosiva en distancias cortas:

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La tradición judía

Andrea Levy creció en la plaza Bonanova, una de las zonas más selectas de Barcelona. Es hija única. Su apellido es -junto a Cohen- uno de los que tienen mayor tradición en el judaísmo. La mención “los hijos de Levi” aparece ya en el Éxodo. Pero su padre no la educó en la cultura judía. Dos amigas de grandes familias judías catalanas la han animado varias veces a acercarse a la comunidad. “Me he mantenido al margen”, dice Levy.

Como buena política, presume de libros sesudos desde la niñez: “El primer libro que me regalaron fue El principito. También recuerdo una versión de La Odisea. Tenía más libros que juguetes”. Estudió en el Liceo Francés -“lo que más recuerdo son las huelgas de profesores”- y antes de empezar la universidad estuvo una temporada en Londres: quería ser artista e hizo un curso de tres meses de dibujo en Central Saint Martins, uno de los centros más prestigiosos del mundo del arte. Hoy un curso allí de una semana de inicio al dibujo cuesta 728 euros. Saint Martins es también la escuela donde estudia la niña pija de la canción Common People de Pulp. “En aquella época escuchaba mucho Common People, de Pulp. También New Order, Blur, Suede, Radiohead”, dice Levy.

Después de estudiar, siguió en Londres: “Era entonces muy poco seria. No hice de camarera, era un poco mimada”. Regresó a Barcelona para estudiar Relaciones Internacionales y Protocolo: “Me cogió un poco de conciencia, debía centrarme en la vida”. En esos años decidió afiliarse al Partido Popular y entrar en Nuevas Generaciones. A pesar de que hacía una beca con el entonces conseller socialista de Agricultura Antoni Siurana -que no ha querido hablar para este reportaje-, optó por afiliarse al PP: “Para que las cosas sean fáciles en Cataluña hay que afiliarse al PP”, dice sonriendo.Captura de pantalla 2015-07-10 a la(s) 23.52.46Cuando acabó Relaciones Internacionales, empezó Derecho. Estuvo una temporada también de “mindundi” en el despacho de Roca Junyent y luego le salió un trabajo en una agencia de comunicación, Tinkle, que combinaba con Nuevas Generaciones y la carrera. Levy ha tendido a hiperactividad laboral desde la universidad. Como otros políticos, Ada Colau o Albert Rivera, Levy fue delegada de clase en primero de carrera. Creó también el grupo de Nuevas Generaciones en Derecho de la Universidad de Barcelona.

Vida de abogada

Tras licenciarse, en septiembre de 2011, entró al despacho Uría Menéndez, uno de los tres con más prestigio en España entre juristas -junto a Garrigues y Cuatrecasas- y el que tiene las pruebas de acceso más duras. La entrada en Uría requiere un expediente académico extraordinario. Levy no ha querido compartir el suyo: “Sería pedante”, dice. En uno de los exámenes de acceso a Uría, Levy tuvo que abandonar por una infección en el riñón. A pesar de eso, y para su sorpresa, logró entrar.

Uría no ha permitido que ninguno de sus abogados hable para este reportaje -“es un asunto personal y no profesional”, me dijo por correo el director de comunicación, Dionisio Uría Ronsmans. Pero he podido averiguar que la carrera de Levy en Uría no fue fulgurante. Uría tiene un sistema establecido de promoción. Los abogados de primer año están dos ciclos de seis meses -llamados rotaciones- en dos departamentos distintos: uno al azar y uno escogido. Cuando acaban, promocionan a junior 1. Una gran mayoría lo hace. A los que no, Uría les invita a salir o les ofrece una tercera rotación. En el ambiente competitivo de estos despachos es una mala señal. Levy hizo una tercera rotación. Durante su tiempo en Uría, ya dejó claro que su vida estaba en la política y no iba a proseguir la carrera jurídica. Salió por voluntad propia para aceptar la propuesta de la presidenta del PP catalán Alicia Sánchez Camacho y convertirse en vicesecretaria.

Durante el año y medio en Uría y hasta ahora, ha sido también concejal de distrito en el barrio de Gracia de Barcelona, que es donde vive ahora. Conserva un recuerdo ambiguo de la política municipal: “Mi primera intervención fue para un vecino que me escribió que en su calle había muchas cagadas de paloma y que pasara más el camión de basura”, dice.

He hablado con media docena de abogados jóvenes de grandes bufetes y trabajan fácilmente 12 horas diarias. La compaginación de la labor allí con la política municipal primero y con la Ejecutiva del PP a partir de mayo 2012 era inasumible. Así terminó la carrera jurídica por ahora de Andrea Levy.

Quiere ser Richelieu

La vocación política de Levy era preponderante. “Ha llegado a la política para quedarse y tiene una ambición indisimulable”, dice su amigo independentista Bernat Dedéu. Levy cree que la política es muy necesaria, pero que eso no significa que trabaje siempre desde un partido. Dedéu también cree que “bajo su dulzura, hay una Maquiavelo en potencia”. Le pregunto a Levy por la definición. Ríe, se mueve y no da con nada: “Nunca me hago reflexiones sobre mí misma”. Pero se queda con Maquaivelo, que saca otras veces durante nuestra charla y no le gusta. Un buen rato después, con la entrevista ya terminada, en plena sesión de fotos, me grita: “¡Richelieu!”, y no Maquiavelo. Ése es el personaje que quiere tener debajo de su dulzura. Levy me recomienda el libro Richelieu y Olivares, de John H. Elliott.

En 2013, después de Uría, Levy se paseaba por las principales tertulias de Cataluña. Empezó por pequeñas y fue a más. Pertenece a la generación de políticos que se ha hecho mayor en los platós. Los tres grandes representantes son Pablo Iglesias, Ada Colau y Albert Rivera, pero no los únicos. A Levy le han dado tablas, fama y capacidad de argumentar: “Las tertulias han tenido en un ambiente convulso como el catalán la capacidad de permitirme una argumentación que no te expulse directamente del sistema”, dice Levy Europa Press describe así su ascenso: “La plataforma de Levy han sido principalmente las tertulias en los medios de comunicación”. Sin tertulias en las principales radios y teles catalanas, Levy hoy no sería quien es. En Madrid ya ha recibido ofertas para ir a alguna de las grandes tertulias. No me dejan revelar el nombre de una porque el acuerdo no está cerrado y el responsable de prensa prefiere la cautela para decidir qué hacen con calma.

El cargo nuevo de vicesecretaria nacional da otro perfil a Levy. “Ahora seré algo más formal”, dice. Madrid impone. La bomba procurará controlar su capacidad explosiva. Desde Barcelona, algunos amigos temen por Andrea. Tendrá más presencia, más audiencia. La Conferencia Política del PP es su bautizo oficial. Pero está por ver si esa exposición y ese riesgo mayores se traducen en poder dentro de un partido que todavía controla Mariano Rajoy.

Un político de carrera

Pablo Casado

Pablo Casado ya no es una joven promesa. Pesos pesados del PP como Aznar o Juan Vicente Herrera lo señalan ya como el presente del partido. Está en política desde los 23 años y nunca ha trabajado en la empresa privada. Es la cara del PP en muchas tertulias televisivas y reivindica el ala liberal de su partido. Si en noviembre pierde su escaño, dejará la política y se mudará a EEUU.

Reportaje gráfico: Dani Pozo.

Pablo Casado ya no es una joven promesa. Pesos pesados del PP como Aznar o Juan Vicente Herrera lo señalan ya como el presente del partido. Está en política desde los 23 años y nunca ha trabajado en la empresa privada. Es la cara del PP en muchas tertulias y reivindica el ala liberal de su partido. Si en noviembre pierde su escaño, dejará la política y se mudará a EEUU.


A sus 34 años, Pablo Casado se ha convertido en una de las caras nuevas de la política española. Asiduo de las tertulias de televisión, su nombre suena cada vez con más fuerza. El último que lo ha pronunciado ha sido el expresidente José María Aznar, que cree en él como uno de los máximos exponentes de la generación que renovará el PP.

Pablo Casado es portavoz electoral del Partido Popular, responsable de la comunicación online del partido y diputado del Congreso. Se define como un liberal sin complejos. Desde los 23 años se dedica profesionalmente a la política. Fue entonces cuando el vicepresidente segundo de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada, le fichó como asesor parlamentario. Después ha ocupado una decena de cargos dentro del Partido Popular y en diversas instituciones públicas, pero nunca ha trabajado en el sector privado.

De padre leonés y madre cántabra, Casado es el quinto de seis hermanos. Su abuelo, su padre y tres de sus hermanos se han dedicado a la medicina, pero él nunca ha sentido la tentación de ponerse una bata blanca. Si alguna vocación se le ha quedado por el camino, esa ha sido la de periodista. “Hubiera podido ganarme la vida con el periodismo, cuanto más estoy en contacto con los periodistas, más lo pienso”, confiesa en uno de nuestros encuentros, en el que su Blackberry no para de sonar con peticiones de periodistas.

Habla inglés y francés. A los 14 años, sus padres le mandaron a estudiar a Londres. El modelo educativo británico le brindó su primera toma de contacto con la política. Fue a través de un taller de debates. Por aquel entonces ni se le pasaba por la mente que practicaría tan intensamente veinte años después.

Con 18, Casado aterrizó en Madrid para comenzar su formación universitaria. Es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, y en Administración y Dirección de Empresas por la Rey Juan Carlos. Decidió hacer dos carreras porque no tenía claro si le gustaba más el mundo de la empresa o el Derecho. Pero no llegaría a ejercer en ninguno de los dos porque en esos años decidió afiliarse a las Nuevas Generaciones del PP.

Militó en el distrito de Moncloa-Aravaca desde 2001, donde se encargaba de los temas de comunicación y de la revista que esta organización editaba. Allí lo conoció Rubén Urosa, actual director del Instituto de la Juventud (INJUVE), con quien mantiene una estrecha amistad desde entonces. “Era una persona muy inquieta, pero por aquel entonces no destacaba entre el resto”, recuerda Urosa. “Sin embargo, ha sabido modelar su formación para dedicarse a la política”.

Ésta es una posible explicación de la larga lista de posgrados cursados en prestigiosos centros privados y en varias universidades americanas que figuran en el currículum de Pablo Casado. Realizó el programa de Emprendimiento e Innovación de Deusto, el de Gestión Parlamentaria del IE, y el conocido programa de Gestión Pública del IESE de la Universidad de Navarra. Un certificado en Estudios Legislativos por Georgetown, y el Driving Government Performance Program de Harvard son otros de los títulos que ostenta.

Si en las próximas elecciones generales de noviembre no obtuviera un escaño, se iría a trabajar a Estados Unidos. Coordina un proyecto de investigación en la Universidad Johns Hopkins. “Se trata de una actividad no remunerada y compatible con mi escaño de diputado, pero que me permitiría irme a Washington en el momento en que decidiera dejar la política y seguir pagando mi hipoteca sin depender de unas listas. La política es una vocación para toda la vida, pero debe ser una ocupación temporal”.

Su descubridor

Las Nuevas Generaciones del PP le sirvieron como plataforma para contactar con figuras destacadas de la política. Fue el caso de Alfredo Prada, a quien conoció en el año 2002 cuando éste era vicepresidente del Senado. En aquel momento, Casado le pidió que diera una conferencia en el colegio mayor en el que vivía. Y Prada no olvidó la buena impresión que le causó un joven cargado de iniciativa. Un año después, Prada es nombrado vicepresidente segundo de la Comunidad de Madrid y consejero de Justicia e Interior, y entonces es él quien llama a Casado para ofrecerle un puesto como asesor.

“Yo fui el descubridor de Pablo”, defiende Prada. Me recibe en su despacho de la Carrera de San Jerónimo 36, donde recuerda aquel encuentro que tuvo lugar hace más de diez años. “En Pablo vi a una persona a la que le gustaba la política más que comer con los dedos. Su pasión por la política y su capacidad para trabajar en ella me recordaron a mí mismo cuando tenía su edad y decidí darle una oportunidad”.

Pablo Casado

Reportaje gráfico: Dani Pozo

Con 23 años recién cumplidos, Casado comenzó a trabajar como asesor parlamentario. Y un 11 de marzo de 2004, se despierta con la noticia de los atentados de Atocha. Confiesa que el 11-M le sobrepasó: “Estuve dos días prácticamente sin dormir en el Anatómico Forense. Vi cosas que jamás se me olvidarán… Así fue mi aterrizaje en la política. El fracaso electoral posterior [del Partido Popular] fue en lo que menos pensé”.

Trabajó como asesor parlamentario de Alfredo Prada hasta 2007. Pero compaginaría el puesto con un cargo importante dentro del organigrama de Nuevas Generaciones. El propio Prada recuerda cómo fue la conversación que probablemente determinó el futuro político de Casado: “Era el verano de 2004, recibí una llamada de Esperanza Aguirre en la que me dijo que iba a haber congreso de Nuevas Generaciones de Madrid, y le propuse a Pablo como candidato para presidirlas. Ella lo conocía de haberlo visto conmigo en la Asamblea, y me dijo: si tú me lo recomiendas, dile que venga a verme”.

Rebeldes con causa

Aquel congreso de Nuevas Generaciones tenía más relevancia de lo normal, porque llevaba siete años sin convocarse y se necesitaba un impulso regenerador urgente. Supuso una ruptura casi completa, porque salió toda una generación de políticos que rondaban los 30 por aquel entonces y entró otra de jóvenes de veintipocos entre los que estaba Casado.

Con el apoyo de Aguirre, fue elegido presidente de Nuevas Generaciones de Madrid en mayo de 2005, cargo que ha ocupado hasta el año 2013. Casado supo llegar en el momento preciso y contar con el respaldo de la persona adecuada, algo que dejó claro en su discurso de investida, donde afirmó que las Nuevas Generaciones del Partido Popular estaban con Esperanza Aguirre porque los del PP son “rebeldes con causa”. “Esperanza es políticamente incorrecta –me explica ahora–. No tiene complejos a la hora de defender sus creencias porque lleva la ideología por bandera”.

Su relación con Aguirre fue muy estrecha desde el principio. Siempre se refiere a ella por su nombre de pila. “Esperanza quería renovar las Nuevas Generaciones del PP, donde había muchos conflictos internos, y dar un giro hacia el ala liberal y un carácter más ideológico. Conseguimos que pasara de ser una organización juvenil de un partido a nivel orgánico a ser la vanguardia ideológica de ese partido”.

Su excompañera en Nuevas Generaciones Ana Camins va más allá. “Con la entrada de Pablo, las nuevas generaciones dejaron de ser esa parte del partido a la que sólo llaman para llenar las traseras de los actos y meter entre el público para que haya caras jóvenes. Se convirtió en un espacio en el que se hacía política y donde se hablaba de lo que era ser liberal”. Casado eligió a Ana Camins como Secretaria General, su número dos. Fueron muchas horas las que pasaron juntos trabajando y Camins destaca la capacidad de trabajo de Pablo para sacar adelante todo lo que se proponía. “Nunca veía el momento de irse, le echaba las horas que hicieran falta y yo le tenía que decir a veces: oye, que me tengo que marchar, que mi novio me va a plantar un día de estos”.

Acampado antes de Sol

Camins recuerda cómo se movilizaron activamente durante aquellos años. “Fuimos muy beligerantes con el tema del terrorista Iñaki de Juana Chaos y llegamos a organizar una campaña en contra de su excarcelación [en marzo de 2007]. Acampamos frente al Ministerio de Interior [del que era titular Alfredo Pérez Rubalcaba], hasta que la Policía nos requisó las tiendas de campaña. Viajamos en un autobús hasta el hospital de San Sebastián, donde le ingresaron a su salida de prisión, para protestar allí también; y fuimos por delante del partido en muchas cuestiones relacionadas con la defensa de las víctimas. Pablo siempre ha estado muy pegado a la defensa de las víctimas y diseñaba incluso las pegatinas para las manifestaciones”.

Igual que para otros políticos de su generación, como Albert Rivera, uno de los detonantes que empujó a Casado a querer participar activamente en la política fue el asesinato de Miguel Ángel Blanco el 13 de julio de 1997. Por eso sigue participando en actos y homenajes a las víctimas y mantiene una excelente relación con varios de sus portavoces.

Pero en 2007 Pablo Casado no se limitó a organizar acampadas sino que se adelantó al modo de protesta que adoptaría el Movimiento 15-M cuatro años después. Después, dio otro paso adelante en su carrera política al obtener un escaño de diputado en la Asamblea de Madrid. No llegó a completar la legislatura. Dejó su acta de diputado cuando José María Aznar le propuso en 2009 ser jefe de Gabinete de la Oficina del expresidente del Gobierno.

Vocación atlántica

Casado había conocido a Aznar en la boda de Ana Camins. Al ser nombrado jefe de su Gabinete, se abrió uno de los capítulos más apasionantes de su vida. “Durante los dos años y medio que trabajé con Aznar –relata–, visité más de 150 países y conocí a muchos de los líderes internacionales más importantes”.

Estableció también lazos con varias instituciones universitarias estadounidenses en las que el expresidente daba clase o participaba en proyectos académicos. Entre estos proyectos se encuentra la investigación sobre las cuatro cuencas atlánticas, que lidera José María Aznar en la Johns Hopkins. “Me considero una persona con formación atlántica, tanto económica como jurídica. Y si no viviera en España, mi residencia estaría en Estados Unidos”. Al preguntarle por qué, Pablo se detiene a pensarlo unos instantes y responde: “Porque es la cuna de la democracia, por su patriotismo y defensa de la libertad y de los valores occidentales. También porque Estados Unidos ha combatido el comunismo por medio mundo”.

Casado no esconde su ideario profundamente liberal. Desde el primer encuentro cita Camino de servidumbre de Friedrich Hayek como uno de sus referentes. Pero muestra una cara más conservadora al preguntarle por la designación de candidatos dentro del PP, que hasta la fecha consiste en lo que señale el dedo de su presidente. “Los procesos de primarias dentro de los partidos para elegir candidatos terminan siendo un engaño, y lo hemos visto con la experiencia socialista y lo que sucedió con Tomás Gómez, o con Tania Sánchez en Izquierda Unida. Hablar de primarias queda muy bonito sobre el papel, pero con el sistema de partidos que tenemos hoy en España no es más que maquillaje”, sentencia.

pablocasado

La batalla dialéctica

Casado comenzó como tertuliano en el mismo plató que Pablo Iglesias, el de El gato al agua, en la cadena Intereconomía. Por aquel entonces, y en calidad de presidente de Nuevas Generaciones, ya exponía su ideario político sin complejos. “Nosotros fuimos los primeros en proponer la prisión permanente revisable, o la postura de no meternos demasiado en la cuestión del matrimonio homosexual para no caer en trampas semánticas”.

“Uno de los valores que tiene Pablo para el PP es que es buen comunicador, pero no es algo nuevo, siempre ha sido muy mediático, y en esos años ya despuntaba”, recuerda Camins. Uno de los programas en los que más sale es La Sexta Noche, el programa político que conduce Iñaki López. Para el periodista, Casado es, junto a Borja Sémper, el político joven del PP que más tirón tiene. “Es un tío muy inteligente y yo creo que en la empresa privada haría carrerón, así que si ha optado por la política es de esperar que en su partido lo sepan aprovechar bien”.

López está convencido de que Pablo Casado tiene una concepción nueva de la política: “Tiene ganas de abrir las ventanas y ha supuesto una brisa de aire fresco para el Partido Popular, porque además de bregar con todos los temas, sabe escuchar y hacer autocrítica. Pero también tiene cosas negativas como tertuliano, como lo de recurrir al ‘y tú más’ que es tan cansino y no lleva a ninguna parte”. “Luego está el hándicap de que nunca ha estado en la empresa privada, no sabe lo que es trabajar por mil euros al mes o estar en paro. Eso es algo que probablemente le van a echar en cara en el futuro”.

Casado confiesa que su secreto para salir ileso de cualquier tertulia política es no entrar en cuestiones personales. “Rehúyo los golpes bajos, y si puedo pegar una patada en la espinilla en lugar de en el hígado, lo prefiero”. “Me lo paso muy bien en las tertulias –comenta cuando salimos de la que conduce Federico Jiménez Losantos en EsRadio, un jueves por la mañana–, aunque no sé si es bueno o malo porque te confías. Pero creo que la espontaneidad es buena y que el ciudadano lo que quiere es que le hables en su idioma”.

Aunque ha nacido en Palencia, es diputado por Ávila desde 2011. Intentó acceder al Hemiciclo en las elecciones de 2008, cuando dirigió además la campaña electoral de Manuel Pizarro. Pero su nombre ocupaba un puesto demasiado discreto en las listas electorales y no obtuvo el escaño.

Aznar le ayudó personalmente para que eso no volviera a suceder, y -según publicó en aquellos días la prensa local- el expresidente del Gobierno pidió que fuera incluido en las listas abulenses. Finalmente, ocupó el número dos en la lista por Ávila, aprovechando la vacante que dejaba el ex ministro Ángel Acebes.

Hoy, desde su escaño, Casado es portavoz de la Comisión Mixta Congreso-Senado para la Unión Europea y vocal de las comisiones de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional. Dentro de su partido lo nombraron jefe de comunicación online en 2013. Desde enero es también portavoz del Comité de Campaña Electoral a propuesta de Carlos Floriano y María Dolores de Cospedal.

El punto de inflexión

En calidad de portavoz electoral, sus apariciones en los medios se han multiplicado en los últimos meses. Y los marrones que se ha comido, también. “Mi labor es dar la cara, para eso estoy”, sentencia en un momento en el que caen chuzos de punta sobre el Partido Popular.

Pero la batalla de cada día se queda en la sede de la calle Génova número 13, junto con el cargo de portavoz. Y quien vuelve a casa cada noche, junto a su mujer y a sus dos hijos pequeños, es simplemente Pablo. “Mi familia es infinitamente más importante que mi trabajo”, afirma. Lo vio claro durante los cuatro meses que pasó en el hospital el año pasado, cuando su segundo hijo nació con tan sólo 25 semanas de gestación y 700 gramos de peso. “Ha sido un milagro que algo tan pequeñito haya salido adelante, y si algo he aprendido habiendo tenido la muerte de mi hijo tan cerca es a relativizar las cosas”.

Le cuesta mucho hablar de su vida privada. En ese terreno no está tan cómodo como en las tertulias políticas. Declina la posibilidad de que entreviste a su esposa o al resto de su familia. Pero asegura que es el pilar fundamental de su vida. En 2009 se casó con Isabel Torres Orts, una conocida joven de Elche. Su abuelo, el empresario Luis Torres Fenoll, fue el fundador de la empresa de golosinas Damel y era conocido como “el rey de los caramelos” en las décadas de los 60 y 70.

Se conocieron en Madrid. Ella vivía en el colegio mayor que estaba junto al de Pablo, mientras estudiaba Psicología. “Es la mujer de mi vida, no puedo decir nada más”, musita Casado. Contrajeron matrimonio por la Iglesia, en régimen de separación de bienes, y en la ceremonia estuvieron presentes Esperanza Aguirre y José María Aznar.

Casado asegura que siguen “cuidando la relación”, y se reservan una noche todas las semanas para salir a cenar solos y disfrutar de una de una de sus pasiones: la gastronomía.

La lectura también le parece un buen refugio para el caos de vida que lleva. Su libro de cabecera es Conversación en La Catedral, de Vargas Llosa. Procura sacar tiempo para leer ensayo político y biografías o para visitar exposiciones de arte contemporáneo. “Me gusta la pintura abstracta española, también la escultura y la arquitectura del siglo XX; Tapies y Miró, pero sobre todo Picasso, por todo lo que recoge y por todo lo que supuso para las generaciones que vinieron después”.

Desde que llegaron sus hijos ha cambiado las salas de conciertos madrileñas, como Clamores o el recientemente cerrado Café Central, por espectáculos de canta juegos. Pero le gusta descubrir cómo suenan nuevos artistas. Norah Jones o Jamie Cullum son dos de sus últimos hallazgos. Y sus gustos incluyen Depeche Mode, Radiohead, Pearl Jam, o Coldplay. La música clásica también es algo que quedó de su paso por el conservatorio, donde cursó estudios de violonchelo, guitarra y solfeo durante ocho años. ¿Su canción favorita? Insurrección, de Manolo García. También le gusta el bricolaje. “Todo lo que hay que montar en mí casa lo hago yo… muebles, cortinas, pintar”.

Ha sido imposible lograr que alguien enumerara algún defecto de Casado. Pero muchos coinciden en describirlo como “prometedor” e incluso “presidenciable”. Pero Pablo Casado es demasiado respetuoso con las jerarquías como para pensar que ya ha llegado su momento, por lo que zanja el tema alegando que “primero le toca a esa generación de políticos que ahora están entre los cuarenta y los cincuenta”, y mientras, “espera sin pedir nada”.

Puede que sea una estrategia para no exponerse demasiado ante este encumbramiento tan precoz por parte de pesos pesados del PP. “Si alguna vez me tiene que renovar alguien, que sea Pablo Casado”, dijo Aznar hace unos días. Juan Vicente Herrera, el presidente de Castilla León, dijo tras las elecciones del 24 de mayo que era “el turno de la generación de Casado”. En política, a veces, el clavo que sobresale es el primero que se lleva un martillazo.

Aclaración: A petición del protagonista de este artículo, dejamos claro que las entrevistas y las fotografías que lo integran se hicieron antes de las elecciones del 24 de mayo. 

De Sol a Sol: así llega Podemos a la manifestación del sábado

Asamblea Ciudadana

Una demostración de fuerza. Una exhibición de músculo. Un acto de autoafirmación, pero también de advertencia al sistema político en general y al actual inquilino de la Moncloa en particular. Todo eso busca Podemos en su primera gran manifestación como partido, con la que este sábado pretende llenar el centro de Madrid. La manifestación termina en la Puerta del Sol, epicentro del 15-M del que la organización se siente heredera.

Hace un año, Podemos no existía como tal. Era una suerte de ‘queremos’ (o ‘querríamos’) con orígenes muy concretos. Unos profesores de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, una corriente de opinión con raíces en el 15-M y sectores de la izquierda a la izquierda del PSOE y una cabeza visible: Pablo Iglesias. Hoy más de una encuesta sitúa al partido como el primero en intención de voto. Así ha llegado de la nada hasta este 31 de enero el movimiento de Pablo Iglesias:

1.-Gaudeamus igitur

Las tres personas que figuran como fundadores de Podemos en los registros del Ministerio de Interior tienen algo en común: son profesores de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.

transEn 2008, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Carolina Bescansa, junto con otros docentes e investigadores como Íñigo Errejón y Pablo Sánchez-León, fundan Promotora del Pensamiento Crítico, una de las incubadoras de Podemos.

Con ese y otros paraguas organizan actos y debates, como “99 segundos one step beyond”, un debate con un formato inspirado en parte en el programa 59 segundos (cartel a la derecha), que acabarían desembocando en formatos televisivos como La Tuerka.

2.- El parlamento de verdad son las tertulias

“Tengo la impresión de que los parlamentos no sirven para nada”, confesaba Pablo Iglesias en una entrevista con Jordi Évole hace menos de tres meses. “Esa intervención vale para algo si sale un vídeo”. Como parlamentario europeo, Iglesias asegura tener “la sensación de que el debate parlamentario no sirve y que los verdaderos parlamentos son las tertulias de televisión”.

Pablo Iglesias, cuya foto llegó a servir como logotipo en las papeletas de las elecciones europeas, entró en la vida de los españoles a través de una pantalla de televisión. Dos programas, La Sexta Noche (La Sexta) y Las mañanas de Cuatro, lo consagraron definitivamente. Sin embargo, el paso de televisiones como Tele K y Canal 33 a las cadenas nacionales comenzó con episodios como este, en el que él mismo reconocía cruzar “las líneas enemigas” para “charlar en territorio comanche”. Entonces era presentado tan solo como simpatizante del 15-M. Enfrente, el eurodiputado Alejo Vidal-Quadras y el periodista Federico Jiménez Losantos. Era El gato al agua, en Intereconomía. Abril de 2013. Para muchos, su salto al estrellato.

3.- Podemos es un partido, pero no cualquiera

En el Ministerio de Interior figura la inscripción de Podemos el 11 de marzo de 2014. Constan como responsables legales el propio Iglesias, Monedero y Bescansa. El partido pronto inició una gran expansión, aunque en la Ejecutiva (de cinco hombres y cinco mujeres) hay una importante presencia del núcleo duro universitario que acompaña a Iglesias.

Desde entonces, la formación ha alentado la aparición de círculos, o foros de debate y movilización por temas o localidades, sin que exista un listado oficial que reconozca a algunos y los diferencie de los aparecidos espontáneamente o los incluso contradictorios con las tesis fundamentales del partido.

Podemos ha utilizado numerosas herramientas para propagarse con rapidez. Ha renunciado al concepto de militancia clásica (inscripción, pago de cuotas, cierta presencia física) y apuesta por los inscritos, o personas que se registran, debaten y votan a través de internet. Según la organización, hay ya 319.000, más que el número de militantes del PSOE (unos 200.000), pero menos que el PP, que presume de tener más de 800.000 afiliados (aunque no es público el número de militantes que pagan cuota y el de simpatizantes). El partido también se ha servido de las redes sociales para multiplicar su eco. Pablo Iglesias tiene 800.000 seguidores en Twitter (Rajoy, 691.000, Sánchez, 127.000) y Podemos, 514.000 (el PSOE, 206.000, PP, 204.000).

4.- Pisando la moqueta de la casta

La noche del 25 de mayo, los líderes de Podemos comparecieron con media sonrisa. Habían logrado 5 de los 54 diputados al Parlamento Europeo y 1.200.000 votos. Estaban satisfechos con un resultado electoral que pilló desprevenido hasta al más audaz de los estudios demoscópicos, pero no se conformaron. Con gesto serio, anunciaron que iban a por más y que no pararían hasta presentarse a las elecciones generales y ganarlas.

Poco más de seis meses después, ha quedado claro que el Parlamento Europeo estaba llamado a ser un trampolín, pero sólo eso. El primero de los cinco en abandonar el barco fue Carlos Jiménez Villarejo, que estuvo sólo unas semanas en la Eurocámara. En los próximos meses lo harán probablemente Pablo Iglesias, más que posible candidato a la presidencia del Gobierno, Teresa Rodríguez, que aspira a la Junta de Andalucía, y Pablo Echenique, que quiere presentarse a las autonómicas en Aragón. Siempre y cuando superen el proceso de primarias de la organización. Después de sólo uno de los cinco años que dura la legislatura europea, en la Eurocámara podría no quedar casi ninguno de los candidatos elegidos en las urnas.

5.- Proclamación y derrota del sector crítico

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Pablo Echenique (en la foto) quería otro modelo. El eurodiputado no quería un secretario general sino tres portavoces y la elección por sorteo de los componentes de los órganos de dirección. Así se evitarían vicios de los partidos tradicionales, como el culto al líder o tener una ejecutiva separada del las bases. Así lo propuso a la Asamblea Ciudadana que se celebró en octubre. Sin éxito.

Pablo Iglesias se impuso sin concesiones y pidiendo tener las manos libres. “Sé que, si la gente está de acuerdo con nuestra propuesta, se echarán a un lado porque son gente honesta para apoyarnos en este trabajo”, aseguró en el encuentro.

Echenique y su equipo no se echaron a un lado y han hecho suya aquello de que “el cielo no se toma por consenso, sino por asalto”. Una frase que pronunció Iglesias durante el encuentro (inspirada en Marx). El propio Echenique pugna en Aragón por controlar el partido contra la lista apadrinada por Iglesias. Teresa Rodríguez, eurodiputada y del sector crítico, aspira a ser la candidata a las elecciones andaluzas.

6.- Primer partido en intención de voto directo

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Noviembre fue un buen mes para las expectativas electorales de Podemos. El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, cuyas entrevistas se hicieron en octubre, colocó a Podemos como primera fuerza en voto directo (y tercera en estimación de voto).

Aunque el escenario de elecciones generales era remoto entonces, el gráfico, de Kiko Llaneras (Politikon) resume la tendencia, también expresada en otros sondeos de empresas privadas en las mismas fechas:

7.- Los tics de la vieja política

Monedero

La exigencia de transparencia y de beligerancia contra la corrupción parece haberse vuelto en contra de Podemos. El partido denuncia una cacería, una campaña de acoso y derribo contra sus líderes. Sin embargo, tanto Íñigo Errejón como Juan Carlos Monedero (en la foto) han pasado de ser sólidos pilares del proyecto a presentar grietas de incierta evolución.

Monedero cobró 425.000 euros a través de una empresa de la que es el único titular por asesorar a Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Aunque tributó en España, lo hizo por medio de una sociedad sin estructura ni empleados y no como persona física, ahorrándose buena parte de los impuestos. Además, declaró la actividad tres años después justificando un retraso en el pago y no informó debidamente a la Universidad Complutense hasta el último minuto, lo que le ha valido un expediente por parte de la institución.

El secretario de Política de Podemos, Íñigo Errejón, también se enfrenta a un expediente en la Universidad de Málaga, para la que hizo trabajos sin respetar un contrato que le obligaba a trabajar en el campus 40 horas a la semana. Su supervisor era otro profesor vinculado a Podemos.

Estos casos, que Pablo Iglesias ve como munición enemiga en una caza de brujas, son para el resto de partidos la prueba de que la nueva formación ni es tan nueva en las formas ni puede dar lecciones a los demás.

(Fotos: Podemos, Promotora de Pensamiento Crítico, Parlamento Europeo)