UPyD contraataca: cambiará la estrategia, la imagen y las caras antes de las generales

635767284484271473wLa dirección del partido magenta ha puesto en marcha un calendario y una serie de modificaciones de fondo para voltear las encuestas. Primero las bases elegirán candidato a la Presidencia del Gobierno y después se celebrará una conferencia política para redefinir la línea de actuación. La prioridad es poner en marcha otra forma de comunicar su mensaje.

En la imagen, Andrés Herzog y Rosa Díez el pasado 1 de septiembre. / EFE

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Andrés Herzog y Rosa Díez el pasado 1 de septiembre. / EFE

La dirección de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) no se rinde. El futuro del partido magenta se decidirá en las próximas elecciones generales. Tanto los últimos resultados en las urnas como las encuestas no son halagüeños para la formación. Por ello, su líder, Andrés Herzog, y el resto del Consejo de Dirección trabajan para intentar voltear los pronósticos. Su intención consiste en aprobar una serie de cambios de fondo antes de los comicios que se celebrarán en diciembre. Además de redefinir e implementar una nueva estrategia, pretenden introducir otras modificaciones de carácter estético, como crear un nuevo logo, apostar por otros rostros como portavoces y hasta retocar la definición de sus siglas.

Una vez concluido el plazo para presentar candidatura a las elecciones generales, el próximo 12 de septiembre se celebrarán las primarias para elegir aspirante a la Presidencia del Gobierno. Habrá media docena de aspirantes, pero quien tiene todas las papeletas para lograr la victoria es Andrés Herzog, nombrado líder del partido en sustitución de Rosa Díez en el congreso extraordinario celebrado el pasado julio. Cuando sea elegido, pondrá en marcha un calendario que detallan a EL ESPAÑOL fuentes del partido magenta.

“El abogado defensor de los españoles”

Los planes de Herzog consisten en convocar una conferencia política que se celebraría en el tercer fin de semana de septiembre, los días 18 y 19. En dicho cónclave, se plantearían los cambios de fondo que el portavoz y sus colaboradores consideran necesarios para conseguir la supervivencia del partido, abocado a la marginalidad o incluso la desaparición según todos los sondeos. En UPyD confían en que finalmente los españoles garantizarán con sus votos la existencia de sus siglas. Unas siglas que no cambiarán, pero que pueden ser “mejoradas”, según las citadas fuentes. Habrá sorpresas, por tanto, en la definición del partido. Los dirigentes magentas también quieren mejorar su estética con un cambio de logo. En suma, un cambio total de la imagen corporativa.

Ahí se enmarca el cambio más profundo de UPyD, que tiene que ver con su estrategia electoral. Desde su creación, casi ocho años atrás, el partido magenta ha estado ligado indefectiblemente a la figura de su fundadora y primera portavoz, Rosa Díez. Una vez que ella ha renunciado como consecuencia de los últimos resultados electorales, es obligado un cambio en la forma de reclamar el voto. La exportavoz hará campaña, sí, pero en un segundo plano.

La idea consiste, por tanto, en potenciar el perfil público de su nuevo líder, Andrés Herzog, según confirman a este diario fuentes oficiales del partido. UPyD quiere presentar a su portavoz como “el abogado defensor de todos los españoles”. Y es que Herzog es letrado de profesión y su carrera política se ha disparado en los últimos meses por su trabajo en las diversas causas judiciales emprendidas por los magentas contra la corrupción, como el caso Rato, el de las tarjetas black o las denuncias contra los Pujol.

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“Huir de personalismos”

En la crisis interna que ha padecido UPyD en los últimos seis meses -desatada tras los malos resultados en las elecciones andaluzas de marzo- una constante han sido las críticas cruzadas sobre “problemas de comunicación”. La dirección que encabeza Herzog también se ha propuesto mejorar en esta línea estratégica. Y una de las primeras medidas ha sido cambiar a los portavoces del partido que van a los medios. La propia Rosa Díez o Carlos Martínez Gorriarán han dejado la primera línea mediática, aunque la primera sigue siendo el rostro del partido en el Congreso. Lo mismo ha ocurrido con Irene Lozano, que encabezó la candidatura alternativa a la de Herzog en el congreso de julio y ha quedado en una posición un tanto extraña, puesto que sigue siendo diputada del partido pero sus relaciones con el resto del grupo parlamentario no son las mejores.

El plan es “huir de personalismos” porque, como suele decir Herzog en privado a sus compañeros, “sin equipo no hay partido”. Ahora la eurodiputada Maite Pagaza, el diputado Julio Lleonart y el parlamentario vasco Gorka Maneiro son las nuevas caras visibles de la formación en los medios. Estos tres cargos públicos y el propio Herzog son los encargados de vender en las televisiones el mensaje de UPyD. Un mensaje que, según remarcan en el partido, no va a cambiar en el fondo, pero sí en la forma de presentarse.

Pese a los malos augures, la dirección quiere ser optimista. Y apuntan a dos motivos. El primero es aritmético: UPyD necesitaría un 3% de votos en Madrid para obtener un diputado y, recuerdan, en las últimas autonómicas, pese a la crisis del partido, consiguió un 2,4%, por lo que concluyen que “no es tan complicado mantener representación en el Congreso”. En segundo lugar, creen que en los sondeos “ya se ha tocado fondo” y ahora empezarán a repuntar. Todo ello, afirman, “con un liderazgo más amable” destinado a evitar la debacle que auguran las encuestas.

Fernández Díaz alega que Rato está en peligro para no dar explicaciones

La oposición ha pedido la dimisión del ministro del Interior durante su comparecencia en el Congreso para explicar su cita con Rodrigo Rato, imputado por el ‘caso Bankia’, en sede ministerial. El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, ha apoyado a Fernández Díaz: “A la oposición lo que le interesa es pescar en río revuelto”. Así se lo hemos contado.

La oposición ha pedido la dimisión del ministro del Interior durante su comparecencia en el Congreso para explicar su cita con Rodrigo Rato, imputado por el ‘caso Bankia’, en sede ministerial. El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, ha apoyado a Fernández Díaz: “A la oposición lo que le interesa es pescar en río revuelto”. Así se lo hemos contado.

Las tendencias del #24M en seis nombres de mujer

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Repasamos qué términos y temas protagonizaron la jornada electoral en Twitter. El seguimiento fue intenso y continuado a lo largo del domingo, y se extendió a la mañana del lunes.

Acudimos a Trendinalia para repasar qué términos y temas protagonizaron la jornada electoral en Twitter. El seguimiento fue intenso y continuado a lo largo del domingo, y se extendió a la mañana del lunes.

Revisando las tendencias de la noche encontramos hashtags y trending topics que nos remiten una y otra vez a seis mujeres, seis protagonistas de suerte muy dispar que dibujan los contrastes y el cambio de ciclo que ha supuesto el 24M.

Ada Colau

El suyo es un caso de éxito para los que buscan augurios electorales en las tendencias online. El hashtag #AdaColau24M promovido por los activistas y partidarios de Barcelona en Comú ya descollaba como tendencia antes incluso que se abrieran las urnas, y dominaría hasta bien entrada la jornada, dibujando un mosaico de mensajes esperanzados por el cambio y guiños a la candidata.

Sólo a partir del recuento electoral y a medida que la victoria se confirma Ada Colau se convierte en tendencia por derecho propio. Cobran viralidad entonces una serie de fotografías suyas siendo desalojada por los Mossos en actos de la PAH, irónicamente, hace apenas dos años.

Rosa Díez

UPyD, en cambio, ha conocido el reverso cruel de la popularidad online. El hashtag a través del cual movilizaron a sus militantes y voluntarios, #ApoderadosUPyD, rivalizó en prominencia con #AdaColau24M a lo largo del día. Bajo esa etiqueta se encontraban ‘selfies’ y mensajes de ánimo entusiastas, por parte en gran medida de los interventores del partido desde los colegios electorales.

https://twitter.com/chemijr/status/602443799953068033

Al cierre de urnas, y con los primeros sondeos pronosticando el retroceso generalizado de UPyD, el partido desaparece de las tendencias y se mantiene en tensa espera a que la líder del partido comparezca. La rueda de prensa en la que Rosa Díez anuncia que ya no será candidata en su próximo congreso de junio la catapulta como tema de la noche. Los tweets se reparten entre el análisis, el agradecimiento y el escarnio.

https://twitter.com/kortvex/status/602591366934310913

https://twitter.com/Mattheus95/status/602788655485341698

Rita Barberá

Muy a su pesar, ya lo dijo ella misma, la protagonista de la noche. No hay otro modo de decirlo, los tuiteros le tenían ganas y se notó. Desde que se divulgan los primeros sondeos y se dibuja la posibilidad de que pierda la silla de regidora de Valencia, brota una verdadera nube semántica de tendencias relacionadas: Rita, Compromís, o simple y llanamente: Lo de Valencia.

Rita Barberá no se impone como trending hasta que el resultado se define, como hemos visto en los demás casos, y ella sale a dar la cara. Los que seguimos la noche electoral coincidiremos en que su rueda de prensa, extrañamente desafiante y desaforada, fue uno de los puntos álgidos de la noche.

No exagerábamos al decir que los tuiteros le tenían ganas: todavía el lunes por la mañana era tendencia #DespeRita y la excelente fotografía de Biel Aliño, retrato de la debacle, circulaba rápidamente hasta convertirse en meme.

Manuela Carmena

La otra gran vencedora de la noche junto con Colau no aparece curiosamente hasta última hora: Ahora Madrid empieza a abrirse paso horas después de que los sondeos anunciasen que tenía grandes posibilidades de hacerse con la alcaldía, y Manuela Carmena no es trending por si misma hasta el lunes por la mañana.

¿Qué pudo pasar? La historia de la candidatura de Carmena es una carrera de fondo. Prácticamente desconocida al comienzo de la campaña, fue elevando su popularidad en la red hasta convertirse en icono. Pero sólo en las encuestas más optimistas podía verse alcaldesa. Quizás sus simpatizantes quisieron esperar hasta el final para creérselo.

Esperanza Aguirre

De nuevo el reverso de la noche electoral, comparecía antes que su rival para reconocer que pese a su victoria por un único escaño, muy difícilmente llegará a ser alcaldesa de Madrid. Aguirre pagó el precio de una campaña errática, descolgada de su partido y estrepitosa, resumida para muchos en esta foto en la que arrastra a su perrita Pecas a la salida del colegio electoral.

Esperanza Aguirre es un trending topic tardío que pervive hasta la mañana del lunes, focalizado como en casos anteriores en su rueda de prensa y en la concesión de una derrota que quizás creía inconcebible.

María Dolores de Cospedal

La Secretaria General del PP pierde la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha y se arriesga a perder la presidencia ante un pacto PSOE-Podemos. Su breve trayectoria como tendencia en la noche del domingo respondía a la ironía de que precisamente su controvertida reforma electoral la habría abocado al desastre.

Una hora después, con el 99% escrutado, la foto cambiaba y Cospedal no hubiera podido salvarse ni con la ley anterior. Dentro de lo que cabe, puede que fuera un alivio.

¿No fueron tendencia los hombres? Los hubo, como León de la Riva, el polémico alcalde de Valladolid que repite la “photo finish”  que caracteriza al PP en estas elecciones y gana pero sin la mayoría absoluta que le permitiría gobernar. O Carlos Navarro ‘El Yoyas’, de Gran Hermano a edil de Vilanova del Camí. Pero hay una tendencia significativa ausente, igual que su protagonista:

https://twitter.com/master_petri/status/602614426303393792

Así te contamos la noche electoral

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez. 

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez.

El PP se hunde, la izquierda revive

"Ha sido David contra Goliat", ha dicho Colau (Barcelona en comú)

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular, conseguida en la víspera política de las elecciones generales y aniquilando en las urnas a barones socialistas en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha o alcaldías como Sevilla. La noche fue para la izquierda… y para Ciudadanos. Estos son los ganadores y perdedores de estas elecciones. 

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular. Sus líderes la lograron en la víspera de las elecciones generales de 2011 y aniquilando en las urnas a barones socialistas en ciudades como Sevilla y en comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón. Esta vez el PP no sólo ha perdido activos coyunturales. Cambiarán de manos feudos históricos como la ciudad de Valencia, la Comunidad Valenciana o el Ayuntamiento de Madrid.

Fue la noche de una izquierda fragmentada, cabreada y expresada en diversas formas y volúmenes según el lugar. Una izquierda condenada a entenderse para desalojar al PP. Al partido de Mariano Rajoy le queda el consuelo de poder cortejar a Ciudadanos para mantenerse en bastiones clave como Madrid. Pero el partido de Albert Rivera venderá caro su apoyo al tiempo que se consolida como una alternativa clara al PP. En el PSOE, Pedro Sánchez gozará de una cierta paz interna y Susana Díaz cosecha otro triunfo mientras trata de desbloquear su investidura. Pablo Iglesias y Albert Rivera confirman que sus partidos han cambiado el mapa de España. Próximo asalto, las generales.

Los ganadores

Ada Colau. “Esta ha sido la victoria de David contra Goliat”, afirmaba la candidata de Barcelona en Comú, que se hizo famosa por su oposición a los desahucios. Ha ganado por un escaño y casi 20.000 votos a Xavier Trias, hasta ahora alcalde y candidato de CiU. Liderará a un equipo de 11 concejales y será la próxima alcaldesa si logra llegar a pactos con las demás fuerzas de izquierda. La mayoría absoluta está en 21 concejales. ERC ha logrado cinco, el PSC cuatro y la CUP tres. Ciudadanos ha logrado cinco y el PP, tres.

Manuela Carmena. Por primera vez en 26 años, la capital no estará gobernada por la derecha. El tirón de la candidata y la unión en su lista de Podemos, Equo y desafectos de IU dará el bastón de mano a la ex jueza, de 71 años. “Tenemos el gran reto de conseguir que Madrid sea una ciudad decente”, dijo ante unos seguidores en éxtasis. En su victoria ha pesado el hundimiento del PSOE con Antonio Miguel Carmona, que tendrá que apoyar a Ahora Madrid para evitar que gobierne Esperanza Aguirre.

Guillermo Fernández Vara. Después de cuatro años en la oposición por la negativa de IU a apoyarle, el barón socialista regresa a la presidencia de la Junta de Extremadura al imponerse al popular José Antonio Monago.

Emiliano García-Page. Es una de las victorias más dulces del PSOE. Aunque María Dolores de Cospedal se ha impuesto en votos y escaños (16), ha perdido la histórica mayoría absoluta lograda en 2011. Con 14 diputados en las Cortes, necesitará los tres logrados por Podemos, que exigirá contrapartidas, pero odia a Cospedal.

Cifuentes, preparada para gobernar (PP)
Cifuentes, preparada para gobernar (PP)

Cristina Cifuentes. La candidata popular fue la delegada del Gobierno en Madrid con más proyección pública de los últimos años. Ahora ha logrado una victoria notable en su campaña a la Comunidad de Madrid. Necesitará los votos de Ciudadanos para su investidura. Pero su victoria, con 11 escaños de ventaja sobre el socialista Ángel Gabilondo, es incontestable. Entre otras cosas por un dato que tendrá lecturas internas: Cifuentes sacó más votos que su colega Aguirre en el municipio de Madrid.

Ximo Puig. El PSOE ha perdido casi 200.000 votos y 10 escaños en la Comunidad Valenciana. Pero el desplome del PP permitirá a Puig ser el próximo presidente dos décadas después de la llegada de Eduardo Zaplana al poder. El líder socialista necesitará llegar a acuerdos con Compromís y Podemos, cuyo apoyo le asegurarían una holgada mayoría.

Mónica Oltra. La coalición Compromís la logrado un resultado muy superior al previsto. En la Comunidad Valenciana, Oltra liderará a un equipo de 19 diputados, sólo cuatro menos que el PSOE. “Es el triunfo de la gente sencilla y honrada”, dijo la candidata, muy popular. El cabeza de cartel de Compromís en Valencia, Joan Ribó, será probablemente alcalde. 

Miguel Ángel Revilla. Vuelven los taxis y las anchoas a La Moncloa (con permiso de Rajoy o su sucesor). El más carismático de los presidentes cántabros volverá al poder. El PP superó por un escaño al Partido regionalista (PRC) de Revilla. Pero su líder Ignacio Diego ha anunciado que no explorará pactos con las demás fuerzas políticas, ya que la mayoría de la izquierda es muy clara en la región.

Javier Fernández. El presidente del Principado se ha impuesto en Asturias. En el fragmentado espacio político asturiano, el socialista podrá gobernar si llega a pactos con Podemos (sumando a este partido llega a la mayoría absoluta) o con Izquierda Unida.

Javier Lambán. Ex consejero del socialista Marcelino Iglesias, se convertirá con toda probabilidad en nuevo presidente de Aragón siempre que Pablo Echenique le dé su apoyo como se espera. Los dos desbancan a la popular Luisa Fernanda Rudi.

Pedro Antonio Sánchez. El candidato del PP en la Región de Murcia es uno de los pocos presidentes autonómicos que no ha perdido el partido de Mariano Rajoy. Aunque deberá pactar su investidura si quiere gobernar.

Juan Vicente Herrera. El presidente de Castilla León se queda a las puertas de la mayoría absoluta. Pero sus apoyos serán suficientes para gobernar.

Los perdedores

María Dolores de Cospedal. El primer paso es reconocer que tienes un problema. La presidenta de Castilla-La Mancha no lo hizo en la noche electoral. “El PP ha sido la fuerza más votada”, reivindicó. “Queda claro que los ciudadanos nos han dado su confianza mayoritaria”, añadió antes de decir que estaba “muy satisfecha de la campaña” que ha dilapidado la histórica victoria de 2011. Por primera vez en democracia, el PP logró entonces la mayoría absoluta y el Gobierno regional. Esta vez se quedó a un escaño (16) abriendo la puerta a un Gobierno del PSOE (14) con la ayuda de Podemos (3).

Rita Barberá. Un simpatizante la llamó hace unos días “la alcaldesa de España”. El resultado anticipa su adiós después de 24 años con el bastón de mando. En una turbada intervención ante la prensa, reivindicó su orgullo por haber servido “a todos los valencianos”, a quienes dijo que tendrán “el gobierno que han elegido”. En esta ocasión, no la apoyaron en El Cabanyal, el castigado barrio donde siempre ganaba.

Bipartidismo Madrileño

Antonio Miguel Carmona. La debacle del candidato socialista a la alcaldía de Madrid se explica con estos datos. Trinidad Jiménez (2003) cosechó 625.148 votos; Miguel Sebastián (2007), 487.893; Jaime Lissavetzky (2011), 364.600; Carmona, 249.152. Otra comparación letal: en el municipio de Madrid, el candidato socialista a la comunidad, Ángel Gabilondo, cosechó 415.715 votos. Es decir, 166.563 votos más que su colega Carmona.

Luisa Fernanda Rudi. La poderosa presidenta de Aragón ha ganado las elecciones. Pero ni con Ciudadanos ni con el PAR suma más escaños que una coalición de PSOE y Podemos, que se han revelado muy fuertes.

José Ramón Bauzá. “Algo hemos hecho mal para que los ciudadanos nos hayan retirado su apoyo”, ha reconocido el presidente de Baleares después de reconocer el peor resultado para su partido en 35 años de historia. Aunque se mostró abierto a pactos, la pujanza de la izquierda en un parlamento muy fragmentado le hará muy difícil quedarse en el Gobierno.

Esperanza Aguirre. Era la candidata popular con a priori más posibilidades en Madrid, y su victoria por un escaño ante Ahora Madrid sabe a derrota, porque no le garantiza la alcaldía. Aguirre necesitaba ser alcaldesa para sobrevivir políticamente en el PP, donde genera más odios que simpatías, especialmente en el despacho de Mariano Rajoy.

Alberto Fabra. Ha llevado a su partido a una debacle histórica que quizás haga añorar a Francisco Camps, el presidente que logró 55 diputados en 2011. Fabra, que no era querido en su partido y sobre el que Rajoy dudó hasta el último momento, ha hecho retroceder al PP 24 diputados. Valencia tendrá un nuevo presidente, del PSPV.

José Antonio Monago.
José Antonio Monago.

José Antonio Monago. Después de una campaña personalísima y huyendo de las siglas del PP, con raps e himnos pop, Monago ha reconocido su derrota. La coalición liderada por el PSOE ha ganado las elecciones, sacando dos diputados de ventaja al ‘barón rojo’ del PP, que no ha sabido apagar sus propios incendios.

José Ignacio Zoido. El PP ha perdido la mayoría absoluta de manera agridulce. Ha ganado las elecciones, pero una coalición de PSOE (con un escaño menos), Podemos e Izquierda Unida lo desalojarán de la alcaldía, ya que sus escaños no son suficientes ni con Ciudadanos. En un discurso a los militantes, Zoido pidió que le dejaran gobernar por ser la lista más votada. No parece que suceda.

Rosa Díez. Muy “orgullosa”, como repitió varias veces, la líder de UPyD ha presentado su renuncia en diferido, anunciando que no se presentará a la reelección como líder de la formación en el congreso extraordinario de junio. Su negativa a pactar con Ciudadanos y la ausencia de cambios tras la debacle andaluza han sellado el futuro de la que hace más de un lustro pusiera la primera pica en el bipartidismo.

Ciudadanos tiene la llave de Murcia

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El partido de Albert Rivera tendrá en sus manos el destino del ‘popular’ Pedro Antonio Sánchez, cuyo partido ha gobernado la región desde hace dos décadas. 

El partido de Albert Rivera tendrá en sus manos el destino del ‘popular’ Pedro Antonio Sánchez, cuyo partido ha gobernado la región desde hace dos décadas. 


 

El Partido Popular gobierna en Murcia desde 1995. Antes de que llegara al poder José María Aznar. Si las elecciones arrojaran el resultado que indica la última encuesta de CEMOP (la firma que el CIS reconoce como el instituto de referencia en la región), el PP seguiría siendo la fuerza más votada con alrededor del 35% de los votos y lograría entre 18 y 20 escaños en la Asamblea regional. Pero estaría lejos de los 33 actuales y se quedaría entre tres y cinco escaños por debajo del umbral de la mayoría absoluta, que se sitúa en 23 escaños.

Los sondeos indican que Ciudadanos y el PSOE se encuentran un empate técnico, con un 21% y 11 escaños cada uno. Podemos irrumpiría en la Asamblea con cinco escaños y el 14%. Izquierda Unida perdería el único diputado que tiene y UPyD seguiría fuera.

Los murcianos no suelen conocer los nombres de los candidatos regionales y municipales de los partidos nuevos o minoritarios. Importa sobre todo la marca nacional. Cientos de personas hicieron cola para ver a Pablo Iglesias, los más fieles se agolparon para hacerse seflies en las dos visitas de Mariano Rajoy los de UPyD se pusieron nerviosos porque venía Rosa Díez y le regalaron una rosa rosa.

La marca nacional de UPyD perjudica las aspiraciones en Murcia, dice Encarna Hernández, candidata municipal de la formación magenta en Molina de Segura y portadora de la flor: “Nos vamos a salvar en los pueblos donde la gente nos conoce. Es muy triste que cuatro años de trabajo se pierdan por eso”.

Tanto ella como el candidato a la presidencia de la Región, César Nebot, insisten en que votar UPyD no es tirar el voto. “El Gangnam Style fue una moda y ahora nadie lo baila, ¿verdad?”, dice Nebot en referencia a Ciudadanos. “Pues no dejaría la política sanitaria en manos de quien inventó el Gangnam Style“.

“Teledirigidos por el IBEX”

Rosa Díez insistió molesta durante el turno de preguntas que no contemplaba otro resultado que la victoria este domingo y argumentó que la culpa de la caída de UPyD en las encuestas “manipuladas” la tenía Ciudadanos, al que acusó de estar “teledirigido por el IBEX-35”.

“Cada uno tendrá sus motivos”, aseguró el candidato de Ciudadanos, Miguel Sánchez López, que pasó cuatro años en la delegación de UPyD en la localidad de Caravaca antes de afiliarse al partido de Albert Rivera. Ocurrió a finales de 2014 y le acompañaron unos 140 compañeros, motivados por un desacuerdo con la dirección estatal.

El candidato acababa de anular una entrevista con Popular TV. El motivo es que era un canal próximo a la Universidad Católica de Murcia (UCAM), cuyo presidente José Luis Mendoza dijo en Onda Cero: “No quiero ni pensar que no gane el Partido Popular. […] Si se forma un tripartito con Podemos, Ciudadanos y el Partido Socialista, yo creo que sería la ruina de Murcia, la ruina total de nuestra región”. Mendoza despotricó contra el aborto, la prostitución y la legalización de las drogas y advirtió sobre la invasión de Europa “por el islam” y el “comportamiento cobarde” del Gobierno de Mariano Rajoy.

En el PP, los asistentes a los primeros actos de la precampaña percibieron la ausencia del azul y la gaviota. También durante la visita de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que estuvo en Murcia para encontrarse con los grandes empresarios de la región.

Unos días antes, hubo un debate sin preguntas entre los seis candidatos a la presidencia  regional. No lo organizaba un medio sino UCOMUR, una unión de cooperativas que luego ha patrocinado publirreportajes electorales en el diario La Verdad de Murcia.

El debate se celebró durante la tarde en que detuvieron a Rodrigo Rato. Al darse la noticia en la sala, hubo euforia, jaleo y aplausos. El candidato popular, Pedro Antonio Sánchez, sacó enseguida el argumentario oficial y defendió que “el Estado de Derecho funciona igual para todos”.

No lo ven igual los militantes de Podemos, que hicieron el mitin más grande de la campaña en la región. Miles de personas arroparon a Pablo Iglesias el 15 de mayo en el céntrico Parque de Fofó. Había gente en las azoteas y en las vallas para escuchar las arengas del líder.

Iglesias dijo que el PP estaba sacando otra vez a los zombies: Una expresión que hacía referencia a Aznar, al que llegó a comparar con Darth Vader. “No se puede gobernar para todos […] y resulta que los de abajo somos mayoría”, dijo Iglesias antes de añadir que aspiraban a ser “los carteros de la gente” y no “los mayordomos de los ricos”.

¿Prevaricación?

Podemos ha presentado una querella contra tres magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJRM) por prevaricación en la gestión del caso del auditorio de Puerto Lumbreras, donde era alcalde el candidato popular Pedro Antonio Sánchez. Podemos alega que sus señorías devolvieron el asunto a un juzgado de instrucción ordinario para evitar que Sánchez -aforado y por lo tanto imputable por el TSJRM- fuera imputado de nuevo en plena campaña.

Antes de entrar en el mitin de Pablo Iglesias, su candidato en Murcia, Óscar Urralburu, sacó una foto del auditorio aún sin terminar. Esa misma foto se ve también en la sede regional del PSOE, dónde el candidato Rafael González Tovar dice que hay olor a cambio por la corrupción «generalizada en la cúpula» del PP.

“El Partido Popular es un partido muy honrado”, dice el líder socialista. “Pero su cúpula ha cometido delitos y nosotros los hemos denunciado. El Partido Popular está lleno de buena gente que además no comparte posiciones de delitos ni posiciones de corrupción». Explica que los jueces siguen rechazando las querellas presentadas “o porque las denuncias no se pueden sustanciar o porque el cohecho es difícil de explicar” pero que “los casos están todos vivos”.

El plasma

 

Los periodistas no pudieron preguntar a Mariano Rajoy en ninguno de sus dos actos en Murcia y el PP de la región se negó varias veces a concederme una entrevista con sus dirigentes Pedro Antonio Sánchez, José Ballesta, Ramón Luis Valcárcel o Miguel Ángel Cámara.

El primer acto de Rajoy se celebró en un pabellón pequeño al lado del parque donde miles de personas harían cola para ver a Pablo Iglesias. Rajoy reunió a unos 500 fieles y no mencionó a Rodrigo Rato ni habló de la corrupción en general. El segundo acto se celebró en una sala anexa al Auditorio Victor Villegas y congregó a unas 300 personas.

En ambos actos se les ofreció a los periodistas seguir el acto a través de una pantalla de plasma y la mayoría aceptó.

PSOE, UPyD, Podemos e Izquierda Unida firmaron un pacto que fue noticia nacional. Ellos lo presentaron como un acuerdo “para la regeneración”. El entorno de Pedro Antonio Sánchez lo presentó como un acuerdo “anti-PP”. Miguel Sánchez López, candidato de Ciudadanos, negó que hubieran recibido oferta alguna por parte del PP a cambio de no firmarlo: “Rotundamente no. Ciudadanos no hace pactos por sillones”.

Si las encuestas aciertan, el papel de Ciudadanos (que hace seis mese apenas tenía presencia en Murcia y ahora dice tener unos 1.400 afiliados), sería clave. Si se abstuvieran o llegaran a un pacto con los populares, el PP podría seguir gobernando. Si se unieran finalmente a los otros cuatro partidos, el PP dejaría el Gobierno por primera vez en dos décadas.

El candidato formula su propuesta con estas palabras: “¿A ti te parece que es igual que te gobierne una persona que empezó en el partido con 15 o 16 años, fue concejal de su pueblo y luego acabó como director general, consejero o presidente sin haber cotizado nunca nada fuera de la política o alguien que es profesor de universidad, médico, ingeniero o abogado?”.

El domingo por la noche, Murcia tendrá la repuesta.

Contra los cantos de sirena

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Los partidos que hablan de la regeneración no populista pueden verse embargados, halagados, tentados en apuntalar el sistema en el mero corto plazo. Es un inquietante dilema, porque el país no va a levantar el vuelo si no se da una regeneración profunda del poder.

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Contemplamos en una pantalla gigante una de esas entrevistas a un hombre que habla con palabras de madera y estudiada telegenia. Después hay un fundido en negro en el escenario y el hombre espera en la penumbra. Es el de la entrevista. Llega otro. El primero es el secretario general de un partido -con posibilidades ciertas de triunfo electoral- y el otro, el secretario de organización.

Así empieza una obra de teatro apasionante que se está representando en los Teatros del Canal. El título de la pieza es La Dignidad. Ambos hombres han recorrido un largo camino hasta esa noche y tienen el éxito al alcance de la mano. Quieren aparentar que siguen siendo amigos, aliados, pero durante la obra se va destapando el tortuoso camino de cualquier organización humana y el desgaste de las relaciones que se dan, tantas veces, en ellas. Sus vidas. Hasta ahí, todo es previsible. Después se desata un thriller con un final memorable y estremecedor.

La obra irá destapando –entre otras cosas- el viaje hacia la corrupción económica de uno de ellos, las traiciones e inquinas humanas y un inquietante dilema.

En un pequeño pueblo de Gipuzkoa, mi compañero y yo, bajo las filas del Partido Socialista de Euskadi, descubrimos varios casos de corrupción por los que obligamos a dimitir a dos alcaldes nacionalistas hace unos quince años. No pudimos llegar a demostrar toda la trama y sus conexiones por falta de fondos y de apoyo más arriba. Un día, durante aquel periodo, el otro concejal me dijo que se había dado cuenta de que casi un año antes lo habían intentado comprar y que, aquella mañana, había encajado ciertas piezas y se había dado cuenta.

En una larga charla llegamos a la conclusión de que es preciso tener abierta una cierta longitud de onda para ser corrompido. Ya fuera de la política llegué a tener una percepción más completa del alcance de este cáncer de nuestra democracia y publiqué una sátira sobre ello recientemente, en clave puramente española. Los países se corrompen como son, y nosotros somos berlanguianos en la ejecución.

A los españoles la corrupción, el despilfarro, el clientelismo nos hacen más pobres y menos libres, y los sistemas arraigados durante décadas tienen múltiples instrumentos para dificultar y desbaratar operaciones de cambio profundos o perdurables. La última baza teórica para adaptarse ante un cambio abrupto de las relaciones sociales y políticas la da Giuseppe Tomasi de Lampedusa en El Gatopardo: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”.

En una situación de paro exorbitante en España, con una precarización creciente de las relaciones laborales, que no se antoja coyuntural, la irrupción de una fuerza populista de ultraizquierda con un márketing eficaz en la posmodernidad de los medios de comunicación ha levantado pánico.

Los partidos que hablan de la regeneración no populista pueden verse embargados, halagados, tentados en apuntalar el sistema en el mero corto plazo. Es un inquietante dilema, porque el país no va a levantar el vuelo si no se da una regeneración profunda del poder. El trabajo de UPyD ha incomodado en ese empeño. Si el tercerismo se convirtiera en una muleta, en una bisagra, el populismo podría convertirse sólo un poco más adelante en una ola devastadora y por eso UPyD es útil como garantía de resistencia a los cantos de sirena primero y al combate frente al populismo, en su caso.

En términos de política convencional Rosa Díez se ha equivocado a lo grande más de una vez. Lo sé bien. La acompañé en el impulso regenerador con el que se presentó al congreso que ganó José Luis Rodríguez Zapatero –que le copió el programa desde las páginas de un influyente periódico para aparentar lo que no creía ni pretendía hacer; se puede comprobar en las hemerotecas. No quiso pactar con José Bono. Ahora considero con claridad que hizo bien. Habría sido cómodo en lo personal, pero no habría podido desarrollar ese instinto de regeneración para el país. En el que sigue. Con errores, sí, algunos severos, pero con gran acierto en lo profundo. Y con dignidad.

UPyD: El reverso del hundimiento

Rosa DíezDetrás de la crisis de UPyD se esconde el desencanto de militantes como Óscar Sánchez, Pedro Herrero o Encarna Hernández, que entraron en política empujados por el idealismo y ahora sopesan su futuro dentro de la formación. Aquí cuentan su historia.

Además: Lo que nos une en UPyD, por Eva María Sánchez

Detrás de la crisis de UPyD se esconde el desencanto de militantes como Óscar Sánchez, Pedro Herrero o Encarna Hernández, que entraron en política empujados por el idealismo y ahora sopesan su futuro dentro de la formación. Aquí cuentan su historia.

Rosa Díez

Unión, Progreso y Democracia se presentó a sus primeras elecciones en 2008 con el lema “lo que nos une, tu voto útil”. El recuerdo de esa época produce un enorme desconsuelo en Óscar Sánchez, que se implicó desde el principio en el proyecto, según explica, soñando con “regenerar el patio político” y “superar el discurso de las dos Españas”. Este profesor universitario de 41 años renunció este martes a encabezar la candidatura al Ayuntamiento de Salamanca, donde el PP y el PSOE se reparten los 27 concejales del consistorio.

“Hoy no puedo escuchar la música de la regeneración”, escribió en su blog. Sólo se escuchan los estruendosos portazos de dirigentes del partido. “UPyD se está desangrando. Yo me comprometí en 2007 porque creí que hacía falta regenerar el patio político. Desde entonces, se han conseguido logros muy importantes. Pero la hemorragia es demasiado grande. Puedo asumir una derrota. La maquinaria del PP y del PSOE es enorme. Se puede digerir una derrota, pero sólo cuando hay una satisfacción por el trabajo bien hecho y un equipo con gente valiosa”, explica durante una conversación con EL ESPAÑOL.

Sánchez es profesor en la Universidad Pontificia de Salamanca y parte de su actividad académica incluye el estudio del discurso público que contribuye al enriquecimiento o empobrecimiento de la democracia. Dar un paso atrás ha sido “muy complicado”, reconoce. “Fui elegido por primarias y no fue agradable anunciarlo porque mucha gente puso su confianza en ti”. Atrás queda la ilusión de formar parte de un equipo con peso intelectual y ganas de dejarse la piel. Para él, era también una fuerza capaz de hacer campaña sin miedo a los demás partidos o al ridículo. En 2011, su lema de campaña fue “Salamanca se merece un Óscar”. Sánchez vivirá las elecciones de 2015 desde la barrera, como un afiliado abatido por la decepción.

UPyD perdió más de un tercio de los votos en Andalucía y se quedó fuera del Parlamento más fragmentado de la historia reciente. No fue sólo una derrota. Entonces estalló la crisis que se venía cocinando a fuego lento. De los cuatro diputados que acompañaban a Rosa Díez en el Congreso, sólo Carlos Martínez Gorriarán ha mantenido su apoyo. Toni Cantó, uno de los principales reclamos electorales de la formación, ha renunciado a su escaño y a la candidatura a presidir la Generalitat Valenciana. Irene Lozano, que tiene un perfil público destacado, ha presentado su candidatura a liderar el partido en el congreso que se celebrará después de las elecciones municipales y autonómicas.

Fuera del Congreso, la situación es mucho más delicada. A mes y medio de la cita con las urnas, la diezmada cúpula del partido ha disuelto direcciones regionales en Andalucía, Castilla y León, Asturias y Galicia. Los responsables de UPyD en Aragón han pedido la dimisión de Díez. Las acusaciones cruzadas de mentiras, deslealtad o traición son constantes y ensordecedor el silencio de los intelectuales que respaldaron el proyecto al principio: Fernando Savater, Álvaro Pombo o Mario Vargas Llosa.

Más problemas que Ciudadanos

Albert Rivera, en un acto de campaña (Foto: Flickr/Ciudadanos)
Albert Rivera, en un acto de campaña (Foto: Flickr/Ciudadanos)

 

¿Qué ha pasado? ¿Por qué se ha llegado hasta este punto? El auge de Ciudadanos, un partido posicionado en el mismo espacio político, es determinante. Pero las negociaciones sobre una coalición electoral entre ambos partidos han puesto de manifiesto, según muchas voces, que no se trata sólo de un problema de estrategia electoral sino de funcionamiento interno del partido.

“Es un problema de democracia interna”, asegura Pedro Herrero, hasta ahora secretario de Organización de UPyD en Asturias. Allí, la dirección nacional ha expulsado a Ignacio Prendes, líder regional y diputado autonómico, y disuelto la dirección del partido, que lleva meses pidiendo un cambio de rumbo y un acercamiento a Ciudadanos. Finalmente, los afiliados votaron a favor de concurrir con Ciudadanos e ignoraron las advertencias e Madrid, que llegó a comparar la consulta con el referéndum convocado en Cataluña por Artur Mas. “Un partido no puede limitarse a un grupo de líderes atrincherados contra gente que lleva siete años trabajando. No se puede impedir que se pregunte a los afiliados. No se puede hacer un proyecto contra las bases, contra los intelectuales, contra los periodistas o incluso contra los votantes”, asegura Herrero.

Rosa Díez no piensa lo mismo. Un día después de las elecciones andaluzas y entre rumores de dimisión, la portavoz nacional dio una rueda de prensa minutos antes de reunirse con el Comité de Dirección del partido para analizar el resultado. “Nos importan las políticas mucho más que los votos”, dijo. Sin citar ni una sola vez a Ciudadanos o a Albert Rivera, Díez declinó varias veces entrar en las razones del fracaso andaluz.

Dos semanas después y con el partido en llamas, Díez reaparece para criticar a los que se arriman “al sol que más calienta”. “He sido engañada por mis propios compañeros”, decía esta semana en una entrevista con Carlos Alsina en Onda Cero. En realidad, Rosa Díez sigue controlando la dirección del partido y hasta las andaluzas logró mantener una cierta paz interna. En octubre, cuando el portavoz en la Eurocámara, Francisco Sosa-Wagner, dio la voz de alarma sobre los riesgos de no acercarse a Ciudadanos, muchos de los dirigentes que ahora critican con dureza a Díez la respaldaron y arremetieron contra el eurodiputado leonés.

Díez presenta la crisis como un pulso entre los principios del partido y los intereses cortoplacistas de algunos dirigentes, incapaces de resistir la tentación del acuerdo con Ciudadanos. Según algunas fuentes, la portavoz nacional confía en que el partido de Rivera baje tan deprisa como ha subido mientras ella sigue en primera línea, como lo ha estado en las últimas tres décadas.

Trabajar (al menos) el doble

Martín de la Herrán, el candidato en Andalucía, y Rosa Díaz (foto: Flickr/UPyD)
Martín de la Herrán, el candidato en Andalucía, y Rosa Díez (foto: Flickr/UPyD)

Encarna Hernández no lo tiene fácil. Es una de los dos concejales del partido en Molina de Segura (Murcia) y cabeza de lista para las elecciones municipales. En su ayuntamiento, donde residen casi 69.000 habitantes, UPyD fue la tercera fuerza en las últimas elecciones europeas, con el 11,6% de los votos. Hernández cree que el PP puede perder la mayoría que disfruta desde hace 20 años.

Ella afronta con ilusión la convocatoria, confiando en que los ciudadanos sepan apreciar el trabajo de oposición más que la desunión del partido. “Pero vamos a tener que trabajar el doble, eso esta claro”, asegura. “Esta crisis se veía venir. El partido es lo que es en parte gracias a Rosa Díez, eso es innegable. Pero hace tiempo que muchos afiliados sentían que no se les escuchaba, que los candidatos que no estaban apoyados por la dirección tenían muchos problemas en las primarias. No es sólo la cuestión de Ciudadanos, con quien tenemos que entendernos. La crisis ha explotado porque muchos afiliados se sentían ahogados”, dice.

Hernández cree que Díez dimitirá en junio y que no lo hará ahora, a mes y medio de las elecciones, para no perjudicar al partido. “No podemos hacer ahora un congreso o tener una gestora al frente”, advierte. “Lo que tenemos que hacer es la campaña”.

Para Hernández (una candidata en un municipio mediano), para Sánchez (que se presenta en una ciudad) y para Herrero (dirigente en una comunidad autónoma), el programa de UPyD es excelente, mejor que el de Ciudadanos. “Estoy orgulloso de que UPyD haya ido al País Vasco o a Navarra a defender que no haya privilegios fiscales aunque fuese impopular”, dice Sánchez, recordando una diferencia clave con Ciudadanos.

“Nosotros no nos asociamos con Libertas [un partido irlandés de financiación oscura y cariz eurófobo] para las europeas, no estamos dispuestos a crecer a cualquier precio, acogiendo a desencantados de cualquier partido”, sigue. “Pero compartimos un mismo espacio político que es históricamente frágil, que hay que cuidar. Tenemos que entendernos para que ese espacio no se desmorone”, pide, aludiendo al espíritu de la Constitución, donde los partidos aportaron principios pero también renuncias para propiciar el entendimiento.

“Si de verdad creemos en ‘lo que nos une’, si queremos un mensaje en positivo, si queremos hacer posible lo necesario, no podemos instalarnos en una orgullosa soledad, como ha hecho Rosa”, recuerda Herrero. De no entenderlo a tiempo, según explica, los militantes se irán donde haga falta para seguir luchando por un cambio político que Rosa Díez no puede garantizar.

Además, en EL ESPAÑOL:

Suspendido de militancia

Podía haber elegido la comodidad del escaño europeo y la tranquila seguridad de cinco años bruselo-estrasburgueses, aunque se hundiera el partido, como se está hundiendo. En lugar de eso, decidí ser coherente conmigo mismo y con las ideas de regeneración democrática de mi país desde el respeto a las instituciones, esas mismas ideas por las que fundamos UPyD en septiembre de 2007.

Por suerte o por desgracia, en la vida me ha tocado -casi siempre- elegir las posiciones más incómodas. Y daré para eso algunos ejemplos: elegí, entre 1982 y el año 2007, optar por la militancia en el PP en aquellos tiempos del País Vasco en los que trabajar políticamente en el espacio del no nacionalismo suponía el riesgo indudable del atentado terrorista y la certeza de la posición de perfil de muchas gentes; elegí después dejar mi escaño en el Parlamento Vasco y fundar UPyD en 2007, cuando nadie daba un duro por este partido.

FernandoMaura
Fernando Maura

 

Y en el año 2014, en el mes de agosto, elegí no mirar hacia otro lado cuando el aparato de UPyD, con Rosa Díez a su cabeza, decidió linchar políticamente a mi amigo el profesor Sosa Wagner.

Es cierto. Podía haber elegido la comodidad del escaño europeo y la tranquila seguridad de cinco años bruselo-estrasburgueses, aunque se hundiera el partido, como se está hundiendo. Porque sus siglas ya no representan su proyecto político fundacional, porque sencillamente ya no está conectado con los votantes que le dan su razón de ser, porque ha preferido la “autonomía” que es, en suma, equivalente a la soledad y a la irrelevancia.

En lugar de eso, decidí ser coherente conmigo mismo y con las ideas de regeneración democrática de mi país desde el respeto a las instituciones, esas mismas ideas por las que fundamos UPyD en septiembre de 2007.

Quizás por eso me hayan suspendido, con carácter cautelar, de militancia en UPyD. Y digo lo de “quizás” porque, cuando escribo estas líneas, aún no he recibido comunicación oficial alguna por parte de la organización del partido.

No deja de resultar singular que un partido que enarbola con frenesí su sobresaliente en transparencia actúe de manera tan opaca respecto de dos de sus cargos públicos más relevantes (relevantes, todo sea dicho, por los puestos que ocupamos, no por lo importantes que seamos, al menos yo). Si un partido aspira de verdad a regenerar la democracia, no cabe que gestione de manera tan torticera sus asuntos internos. ¿Qué respeto tendría una eventual gobernante Rosa Díez con los ciudadanos que no están de acuerdo con ella cuando la dirigente de UPyD Rosa Díez se comporta como lo hace con sus críticos?

No les gusta la crítica, desde luego, tampoco asumen sus errores y además creen que los debemos pagar otros. De lo contrario, Rosa Díez, su equipo de dirección y el candidato De La Herrán deberían haber presentado su renuncia inmediatamente después de no haber alcanzado siquiera un exiguo 2% en las autonómicas de Andalucía. Pero no lo han hecho y, a cambio, se han inventado un nuevo enemigo público, la disidencia interna, a la espera de enseñar sus colmillos a los nuevos críticos que asoman en las nuevas trincheras abiertas después del 22M. Porque los Cantó, Lozano, Anchuelo, Velasco -sin perjuicio de su responsabilidad política a lo largo de estos meses de errores de UPyD- y otros ya saben que a algunos no les temblará el pulso… ¿Recuerdan ustedes quién utilizó esa misma expresión?

No les gusta la crítica, desde luego, tampoco asumen sus errores y además creen que los debemos pagar otros

Y no tiene tampoco precedentes eso de suspender de militancia a un eurodiputado -o dos-. Ni siquiera la eurodiputada Rosa Díez cuando se prodigaba con virulentas descalificaciones al secretario general de su partido, José Luis Zapatero, en acusaciones que eran de auténtico juzgado de guardia, recibiría esa sanción, siquiera alguna leve admonición por parte de ese estandarte de la “vieja política” que es el PSOE. Podía haberse aplicado el cuento ahora pero, como decía don Antonio Maura, la memoria es una constante tránsfuga de la política.

Yo estoy cumpliendo con mi partido durante estos nueve meses de trabajos parlamentarios. Según la organización VoteWatch, mis votos nominales se corresponden en un 98% con el programa electoral de UPyD -en porcentaje similar a los otros diputados europeos de esta misma formación-. Y me cabe el honor de superar en el ranking del Parlamento en más de 40 puestos al siguiente representante de este partido, siempre según el VoteWatch de este pasado domingo.

Es verdad que eso no me impide, sino al contrario, defender públicamente mis opiniones. Mantener un discurso político, según el cual las siglas de UPyD ya no sirven al proyecto de regeneración democrática de España, sencillamente porque no obtienen representación parlamentaria -véase las recientes elecciones en Andalucía y las encuestas posteriores- y que este espacio lo representa ahora Ciudadanos. Me reprocharán que lo afirme, desde luego, ¿pero no es eso lo que dicen los electores?

En todo caso, lo ocurrido en la noche de Viernes Santo con mi suspensión de militancia, siquiera no comunicada aún la apertura de expediente, constituye en mi opinión un hecho muy grave que me obligará en los próximos días a tomar una decisión respecto de mi futuro político. Por el momento, todas las opciones están abiertas.

UPyD: Elegir entre el mal menor o no existir

Rosa Díez, en un acto en Vitoria (Foto: Flickr UPyD)

La posición de Rosa es: UPyD será perfecto, o no será. Los votantes ya han dado un toque dejando claro que algo va muy mal. Un 1,93% de votos es más que marginal, es casi la desaparición de UPyD Andalucía. ¿Cuál es el mal menor? Tal vez el mal menor sea una fusión, porque de seguir esta tendencia UPyD finalmente no será y todo lo bueno que tenga se lo llevará consigo.

Rosa Díez, en un acto en Vitoria (Foto: Flickr UPyD)
Rosa Díez, en un acto en Vitoria (Foto: Flickr UPyD)

Después de ver los resultados de UPyD de las elecciones andaluzas se puede asegurar con sinceridad y rotundidad que la situación no es justa, ni es la que más nos gustaría a ninguno. Un 1.93% es un resultado marginal que amenaza con hacer desaparecer a UPyD Andalucía pese a todo el esfuerzo invertido en esa campaña. Llegada esta situación hay que elegir el mal menor. Podemos ser los mejores en todo: los que mejor balance contable presentan, los que menos deuda tienen y por tanto los menos dependientes, los más transparentes o los que más propuestas y mejores hacen. Podemos ser como digo los mejores, pero en democracia al final mandan los que más votos tienen y cómo lo hagan los demás no importa. No se trata de ser populistas, sino de aprovechar a nuestro favor los elementos de nuestro alrededor sin perder nuestra esencia, sin dejar de hacer lo que hacemos ni de ser lo que somos.

La ciudadanía nos ha puesto en una encrucijada. No entiende el “no” a Ciudadanos y parece querer que nos fusionemos o desaparezcamos. La gente no entiende que Ciudadanos está lleno de tránsfugas, no entiende que Ciudadanos es una suma de grupos de partidos cada uno de su padre y de su madre, con opiniones muy diversas. No entiende que Ciudadanos defiende el estado de las autonomías, que no tiene un proyecto coherente porque no tiene una dimensión nacional. Ciudadanos Andalucía se gobierna gracias al liderazgo informal de Rivera desde Barcelona. Y digo informal porque no tienen un Consejo de Dirección Nacional. ¿Cuáles son los estatutos de Ciudadanos Andalucía? ¿Son los mismos que Ciudadanos Cataluña o cada partido que se ha sumado mantiene su forma de organización y normas? ¿Tienen primarias? ¿Quién se asegura de que en las primarias se cumplen todas las garantías democráticas? Todos estos problemas UPyD los tiene solventados y arreglados. Sin embargo, ellos ganan y nosotros perdemos.

Está claro que la estrategia de Ciudadanos ha sido definitivamente mejor. O la gente no se entera o todo lo que he expuesto anteriormente le da igual. La gente tiene una imagen de Rivera de solitario baluarte contra el nacionalismo. Eso les gusta y eso es lo que votan. No votan propuestas concretas, altamente desarrolladas y trabajadas como las de UPyD. La gente vota en función del discurso y de la imagen y en el momento en el que UPyD dijo “no” a Ciudadanos se produjo un doble efecto. Por una parte, no se absorbió a la competencia sino que está creciendo cada vez de forma más amenazante. Además, esa decisión creó una imagen negativa ante muchos potenciales votantes. Esta imagen podría revertirse con una fusión, pero eso conlleva una serie de riesgos dado el totum revolutum que ahora mismo es Ciudadanos.

La posición de Rosa es: UPyD será perfecto, o no será. Los votantes ya han dado un toque dejando claro que algo va muy mal. Un 1,93% de votos es más que marginal, es casi la desaparición de UPyD Andalucía. ¿Cuál es el mal menor? Tal vez el mal menor sea una fusión, porque de seguir esta tendencia UPyD finalmente no será y todo lo bueno que tenga se lo llevará consigo. Habrá que ver cómo se desarrollan las siguientes elecciones. Es cierto que Andalucía no es la plaza fuerte de UPyD, a diferencia de la Comunidad de Madrid. Pero es posible que éstas sí sean las elecciones en las que todo esté en juego. En esa carrera, UPyD no ha empezado mal: ha empezado fatal.

Carlos A. Tejada Gimbel es accionista de EL ESPAÑOL, estudia Ciencias Políticas en la Universidad Rey Juan Carlos y es afiliado de UPyD desde 2010. En el partido es coordinador del partido en Arganda del Rey (Madrid).