Por qué Rita Barberá perdió la alcaldía de Valencia

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Mi primera hipótesis es que la participación ha beneficiado a los partidos emergentes y sobre todo ha perjudicado al PP.  La segunda es que tanto la incorporación de Compromís como la de Ciudadanos al mapa electoral siguen pautas muy relacionadas con el nivel económico de los votantes.

Si había en España una ciudad considerada como del PP, ésa era Valencia. Al igual que en Madrid, los conservadores llevaban gobernando desde 1991. Pero al contrario que en la capital, en mi tierra natal gobernó la misma persona de manera ininterrumpida. Rita Barberá es la alcaldesa más longeva de las seis mayores ciudades españolas. Su dominio parecía incontestable desde hace mucho. Demasiado, para algunos votantes.

Esos votantes afrontaban estos comicios con una mezcla de esperanza (“al fin es posible”) y temor, pues las encuestas daban a Barberá como ganadora. No con mayoría absoluta pero sí con una mayoría suficiente como para hacer temer un pacto con Ciudadanos.

Al igual que en ocasiones anteriores, la oposición socialista no presentaba una alternativa fuerte ni en perfil ni en aparente intención de voto. Compromís y VLC en Comú (la candidatura apadrinada por Podemos) se intuían según las encuestas como alternativas sin el impulso suficiente y Esquerra Unida luchaba por no quedarse fuera del consistorio. Cuál no fue la sorpresa de todos, y aquí me incluyo, cuando el escrutinio empezó y acabó con Compromís segundo (23.28% del voto), muy cerca de un PP tan debilitado (25.71%) que simplemente no podría hacer nada contra una hipotética coalición de izquierdas. Ciudadanos fue el tercer partido con 15.38%, y el PSPV se vio relegado a un humillante cuarto puesto con su 14.07%. VLC En Comú entró en un modesto quinto lugar con 9.81%.

Entre la alegría de unos y la tristeza de otros por la caída de la alcaldesa, la duda se imponía en la mente de los más curiosos: ¿qué ha pasado exactamente?

Los datos disponibles para intentar responder esa pregunta son aún escasos. Aun así, vale la pena jugar un rato con los resultados de 2015 y de 2011 a nivel de distrito para intentar identificar algunas tendencias. Es importante resaltar que al emplear tal método no se pueden extraer conclusiones sólidas. Entre otros problemas, se corre el riesgo de caer en lo que se llama una falacia ecológica atribuyendo a individuos las características observadas en un conjunto. Sin embargo, es un buen punto de inicio para explorar qué ha sucedido en Valencia.

Mis hipótesis de partida son sencillas. La primera es que la participación ha beneficiado a los partidos emergentes y sobre todo ha perjudicado al PP. La segunda es que tanto la incorporación de Compromís como la de Ciudadanos al mapa electoral siguen pautas que están muy relacionadas con el nivel económico (renta y riqueza) de los votantes. Tres destacan sobre las demás.

  • Compromís recibe más apoyos allá donde el nivel económico es más bajo.  Ocurre algo similar con el PSOE: son partidos de barrios obreros. Ésta ha sido la puerta de entrada de la formación de Mónica Oltra a la ciudad.
  • Ciudadanos cosecha sus victorias en barrios de mayor estatus, siguiendo e incluso superando al PP en su perfil de partido de clase alta.
  • VLC En Comú, por último, anda algo más desligada de esta dimensión.

Quién fue a las urnas y a qué

Lo primero que llama la atención es el incremento generalizado de la participación, que no baja en ningún distrito. Es cierto que los cambios en la participación son extremadamente ambiguos y sensibles a la interpretación: una menor abstención puede querer decir que los votantes jóvenes o quienes no habían votado en otros comicios se han incorporado para apoyar a las nuevas candidaturas emergentes. Pero también puede indicar que los votantes conservadores desencantados con el PP son menos de los esperados y no se han quedado en casa. Los dos gráficos que reproduzco a continuación parecen indicar (con toda la cautela necesaria) que la participación ha perjudicado al Partido Popular antes que beneficiarlo.

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En el eje vertical se representa el cambio en el porcentaje de votos a cada partido en cada distrito entre las municipales de 2011 y las de 2015. Un -0.5 significa que los votos a se partido se han desplomado a la mitad: por ejemplo, del 50% al 25%. El eje horizontal, por el contrario, representa el incremento en puntos porcentuales en la participación global en cada distrito: por ejemplo, un 0.05 representa un incremento del 70% al 75%).

Cada punto en el gráfico es un distrito situado en función de su posición en ambos valores. La línea que cruza el gráfico indica la tendencia lineal de la relación. En el gráfico de la izquierda, hay una tendencia descendente: es decir, a mayor incremento de la participación en un distrito, más grande es la caída del PP.

El voto conservador se ha retraído en mayor medida allá donde más ciudadanos han acudido a las urnas. Pero el gráfico apunta que este voto se ha dispersado algo más allá de los partidos emergentes, que tienen una relación algo más débil con los cambios en la participación. Esta relación se intuye por el nivel de inclinación de la línea de tendencia, menos pronunciada en el gráfico de la derecha que en el gráfico de la izquierda.

¿Dos Valencias?

Bajar al nivel de barrio permite una aproximación más afinada.

Los 85 barrios que conforman Valencia tienen valores catastrales medios que van desde los 120 euros por metro cuadrado de Cases de Bàrcena-Mauella o los 180 del más urbano Fonteta de Sant Lluis hasta los 500 del Pla del Remei. Mientras en el primero el PSOE llega al 25.1% del voto y Compromís se queda en el 20.1%, en el exclusivo barrio del Eixample valenciano (exclusivo más allá del valor catastral) el PP obtiene su único resultado por encima del 50%, la coalición valencianista se queda en el 8% y el PSOE no llega ni al 5%.

El siguiente panel ofrece un análisis más sistemático. En el eje vertical, se incluye el valor catastral medio de un barrio como aproximación (muy imperfecta pero disponible al nivel geográfico analizado) al nivel económico de sus habitantes. En el eje horizontal, se refleja el porcentaje de votos obtenido por cada candidatura en 2015. Esto permite dibujar un perfil de voto-renta por aproximación para cada partido.

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Otro aspecto fundamental que merece la pena observar es cómo ha evolucionado esta relación con el vuelco electoral. En el panel inferior se incluye la misma relación pero comparándola con 2011 en aquellos partidos que ya se presentaron entonces.

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Hay muchas cosas que comentar. La relación entre el nivel económico y el voto al PP parece positiva pero no demasiado sólida: los puntos no están muy ajustados a la línea y eso indica que la tendencia puede estar decidida por unos pocos casos y no determinada por la mayoría. Merece la pena comparar ese gráfico con el que mostraba el voto a Ciudadanos, donde la nube de puntos que representa a los barrios se agrupa organizadamente en torno a la línea de tendencia. Es esto lo que mide el valor R2 indicado en cada gráfico: hasta qué punto se ajusta esa recta indicativa al conjunto de los casos individuales. Por eso para Ciudadanos esa cifra es mucho más alta que para el PP: los votantes del partido de Albert Rivera parecen ser más de clase que los del Partido Popular.

El cambio de 2011 a 2015 para el PP es tan pequeño que poco cabe interpretar. Algo similar ocurre con el PSOE, aunque muestra unos valores más consistentes para cada año y con un sentido invertido: sacan más votos en aquellos barrios con un supuesto menor nivel económico. La Ciudad del Artista Fallero, Beniferri o la Fuensanta, zonas de corte obrero, son buenos ejemplos, todos ellos con un 22-23% de voto al PSPV.

Es con Compromís donde las cosas se ponen interesantes. En 2011 la relación entre voto y nivel económico era inexistente. Esta vez es muy relevante. El enorme incremento en los apoyos recibidos por Compromís proviene en mayor medida de barrios con rentas mucho más bajas, si bien la relación no es tan fuerte como en el caso del PSPV-PSOE. La relación negativa entre incremento de votos y nivel económico viene a corroborar esta impresión.

Por último y respecto a los dos partidos de nuevo cuño, la relación positiva y continua entre nivel económico y voto a Ciudadanos no podía ser más estrecha. Cuanto más arriba está un barrio en la escala económica, más tienden sus habitantes a votar a Ciudadanos.

El ejemplo extremo es el 31% que ha recibido en Penya-roja, la zona de nueva construcción junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Para VLC En Comú, sin embargo, el nivel económico del barrio no parece ser determinante. Compromís y sobre todo el PSPV parecen aglutinar un mayor peso en el voto de clase.

Se podría decir que Compromís y la ‘marca blanca’ de Podemos luchaban en gran medida por un tipo de electorado similar, que unía protesta y pérdida si no de poder adquisitivo, sí al menos de expectativas durante la crisis. Por si el volumen global de votos no fuese suficiente, estos datos vienen a apuntalar la idea de que ha sido Compromís quien ha vencido en la segunda batalla.

Una conclusión abierta

El presente análisis no es sino un ejercicio exploratorio. Hacen falta datos a nivel individual para poder confirmar las dos hipótesis de este artículo: que quienes tienen mayor nivel de ingresos, tienen más probabilidades de votar a Ciudadanos o al PP y que quienes tienen menor nivel tienen más probabilidades de dar su apoyo a Compromís o al PSPV. Es más: en un mundo ideal estos datos deberían indicar la renta actual y pasada de un mismo grupo de individuos (ahora y en 2011) así como su voto en ambas ocasiones. Sólo eso nos permitiría observar los cambios precisos en la relación entre las dos variables. Como siempre, sin embargo, tenemos más prisa por saber que información disponible.

Por eso es necesario dejar la conclusión abierta: parece que el PP ha perdido con la participación en contra, y sobre todo por un voto de clase que el PSPV no ha sabido rentabilizar, quedándose huérfano de urbanitas.

Los socialistas obtuvieron en las autonómicas 54.644 votos en la ciudad de Valencia: unos 3.000 menos que en las municipales. En Madrid, por el contrario, los datos sugieren que mucha gente ha combinado en sus sobres los nombres de Manuela Carmena y Ángel Gabilondo. Un detalle que sugiere que tal vez Carmena ha recibido apoyos socialistas de prestado por ser una alternativa viable. No así en Valencia. El voto urbano ha abandonado al socialismo valenciano en un contexto en que era posible aprovecharlo por la brutal e insólita bajada del PP. Alguien en Ferraz debería preguntarse seriamente por qué y continuar la presente exploración de manera mucho más seria.

Las tendencias del #24M en seis nombres de mujer

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Repasamos qué términos y temas protagonizaron la jornada electoral en Twitter. El seguimiento fue intenso y continuado a lo largo del domingo, y se extendió a la mañana del lunes.

Acudimos a Trendinalia para repasar qué términos y temas protagonizaron la jornada electoral en Twitter. El seguimiento fue intenso y continuado a lo largo del domingo, y se extendió a la mañana del lunes.

Revisando las tendencias de la noche encontramos hashtags y trending topics que nos remiten una y otra vez a seis mujeres, seis protagonistas de suerte muy dispar que dibujan los contrastes y el cambio de ciclo que ha supuesto el 24M.

Ada Colau

El suyo es un caso de éxito para los que buscan augurios electorales en las tendencias online. El hashtag #AdaColau24M promovido por los activistas y partidarios de Barcelona en Comú ya descollaba como tendencia antes incluso que se abrieran las urnas, y dominaría hasta bien entrada la jornada, dibujando un mosaico de mensajes esperanzados por el cambio y guiños a la candidata.

Sólo a partir del recuento electoral y a medida que la victoria se confirma Ada Colau se convierte en tendencia por derecho propio. Cobran viralidad entonces una serie de fotografías suyas siendo desalojada por los Mossos en actos de la PAH, irónicamente, hace apenas dos años.

Rosa Díez

UPyD, en cambio, ha conocido el reverso cruel de la popularidad online. El hashtag a través del cual movilizaron a sus militantes y voluntarios, #ApoderadosUPyD, rivalizó en prominencia con #AdaColau24M a lo largo del día. Bajo esa etiqueta se encontraban ‘selfies’ y mensajes de ánimo entusiastas, por parte en gran medida de los interventores del partido desde los colegios electorales.

https://twitter.com/chemijr/status/602443799953068033

Al cierre de urnas, y con los primeros sondeos pronosticando el retroceso generalizado de UPyD, el partido desaparece de las tendencias y se mantiene en tensa espera a que la líder del partido comparezca. La rueda de prensa en la que Rosa Díez anuncia que ya no será candidata en su próximo congreso de junio la catapulta como tema de la noche. Los tweets se reparten entre el análisis, el agradecimiento y el escarnio.

https://twitter.com/kortvex/status/602591366934310913

https://twitter.com/Mattheus95/status/602788655485341698

Rita Barberá

Muy a su pesar, ya lo dijo ella misma, la protagonista de la noche. No hay otro modo de decirlo, los tuiteros le tenían ganas y se notó. Desde que se divulgan los primeros sondeos y se dibuja la posibilidad de que pierda la silla de regidora de Valencia, brota una verdadera nube semántica de tendencias relacionadas: Rita, Compromís, o simple y llanamente: Lo de Valencia.

Rita Barberá no se impone como trending hasta que el resultado se define, como hemos visto en los demás casos, y ella sale a dar la cara. Los que seguimos la noche electoral coincidiremos en que su rueda de prensa, extrañamente desafiante y desaforada, fue uno de los puntos álgidos de la noche.

No exagerábamos al decir que los tuiteros le tenían ganas: todavía el lunes por la mañana era tendencia #DespeRita y la excelente fotografía de Biel Aliño, retrato de la debacle, circulaba rápidamente hasta convertirse en meme.

Manuela Carmena

La otra gran vencedora de la noche junto con Colau no aparece curiosamente hasta última hora: Ahora Madrid empieza a abrirse paso horas después de que los sondeos anunciasen que tenía grandes posibilidades de hacerse con la alcaldía, y Manuela Carmena no es trending por si misma hasta el lunes por la mañana.

¿Qué pudo pasar? La historia de la candidatura de Carmena es una carrera de fondo. Prácticamente desconocida al comienzo de la campaña, fue elevando su popularidad en la red hasta convertirse en icono. Pero sólo en las encuestas más optimistas podía verse alcaldesa. Quizás sus simpatizantes quisieron esperar hasta el final para creérselo.

Esperanza Aguirre

De nuevo el reverso de la noche electoral, comparecía antes que su rival para reconocer que pese a su victoria por un único escaño, muy difícilmente llegará a ser alcaldesa de Madrid. Aguirre pagó el precio de una campaña errática, descolgada de su partido y estrepitosa, resumida para muchos en esta foto en la que arrastra a su perrita Pecas a la salida del colegio electoral.

Esperanza Aguirre es un trending topic tardío que pervive hasta la mañana del lunes, focalizado como en casos anteriores en su rueda de prensa y en la concesión de una derrota que quizás creía inconcebible.

María Dolores de Cospedal

La Secretaria General del PP pierde la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha y se arriesga a perder la presidencia ante un pacto PSOE-Podemos. Su breve trayectoria como tendencia en la noche del domingo respondía a la ironía de que precisamente su controvertida reforma electoral la habría abocado al desastre.

Una hora después, con el 99% escrutado, la foto cambiaba y Cospedal no hubiera podido salvarse ni con la ley anterior. Dentro de lo que cabe, puede que fuera un alivio.

¿No fueron tendencia los hombres? Los hubo, como León de la Riva, el polémico alcalde de Valladolid que repite la “photo finish”  que caracteriza al PP en estas elecciones y gana pero sin la mayoría absoluta que le permitiría gobernar. O Carlos Navarro ‘El Yoyas’, de Gran Hermano a edil de Vilanova del Camí. Pero hay una tendencia significativa ausente, igual que su protagonista:

https://twitter.com/master_petri/status/602614426303393792

Las cinco claves de la debacle del PP valenciano

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El Partido Popular, aunque sigue siendo la fuerza más votada, se hunde en la Comunidad Valenciana mientras que la coalición Compromís surge como la gran vencedora de los comicios del 24M. ¿Qué ha pasado? Éstas son las claves

El Partido Popular, aunque sigue siendo la fuerza más votada, se hunde en la Comunidad Valenciana mientras que la coalición Compromís surge como la gran vencedora de los comicios del 24M. ¿Qué ha pasado? Éstas son las claves:

1. El hundimiento.

Es muy probable que el Partido Popular pierda el poder en la Generalitat y en las tres capitales de provincia. Su lista fue la más votada pero sin la mayoría absoluta. Los partidos de izquierda podrán unirse y mandar a sus gobernantes a la oposición. Pocos dudan de ese acuerdo porque el clamor de la oposición por apartar al PP del poder era unánime en los debates electorales. Entre los conservadores hay un inmenso desconcierto: gobiernan la Generalitat desde 1995 y la ciudad de Valencia desde 1991. Casi siempre con apabullantes mayorías absolutas, también la convocatoria de 2011. En apenas cuatro años, sus resultados se han achicado como una prenda de algodón en agua caliente. El PP ha pasado de 55 a 31 escaños en el Parlamento regional. En Valencia ha pasado de 21 concejales a sólo 10. Las cifras totales son también muy elocuentes. En 2011 logró el 46% de los votos emitidos en la comunidad. En 2015, apenas el 29%.

2. La sombra de la corrupción.

“Es una cleptocracia, un Gobierno de ladrones”, resumió Ignacio Blanco, líder de IU. El partido tiene decenas de imputados en las tres provincias, lo que incluye un presidente de la Generalitat (José Luis Olivas), una alcaldesa (Sonia Castedo) o una presidenta de las Cortes Valencianas (Milagrosa Martínez). Se investiga el robo de dinero público por parte de dirigentes del PP de una depuradora, de la organización de la Fórmula 1, de una visita del Papa o incluso de fondos para la cooperación. El último escándalo ha sido el de Alfonso Rus, alcalde de Xátiva y presidente de la Diputación de Valencia. Se hizo pública una grabación en la que se le oía contar billetes de una supuesta comisión. Sus conciudadanos le han pasado factura: apenas logró un 21% de los votos y quedó tercero en su localidad.

3. El triunfo de Compromís.

La coalición nació en 2010 como una suma del nacionalismo valenciano (el Bloc) y una escisión de IU llamada Iniciativa del Poble Valencià. Desde el principio, su pegamento y su principal valor fue la diputada Mónica Oltra. Durante años ha denunciado la corrupción del PP en debates sonados con líderes como Juan Cotino o Francisco Camps.

De su mano, la coalición ha pasado de seis escaños en el Parlamento regional en 2011 a 19 en estas elecciones y la previsión es que forme gobierno junto al PSOE (23 escaños) y Podemos (13). Con un pacto semejante, Compromís puede gobernar la ciudad de Valencia. No obstante, la medida del éxito de la formación se aprecia en algunos detalles: por primera vez, han conseguido entrar en municipios tradicionalmente reticentes ante el nacionalismo como Alicante y Benidorm.

4. El fracaso de Rita Barberá.

Una simpatizante la llamó “la alcaldesa de España” durante la campaña y Mariano Rajoy dijo de ella que era “la mejor”. Pero Barberá ha perdido la mitad de los 20 concejales que obtuvo en 2011 y con ellos la mayoría absoluta. Eso supone abrir el camino para el acuerdo de las fuerzas de izquierda. Entre las causas de la caída de Barberá, destacan las sospechas de corrupción.

Barberá no está imputada en ningún caso judicial pero sí el que fuera su segundo, Alfonso Grau. Un miembro de su lista electoral, María José Alcón, tuvo que renunciar recientemente por sospechas de irregularidades.

Es presumible que Barberá estará especialmente dolida con su derrota en el barrio del Cabanyal. Muchos de sus vecinos luchan desde hace años para evitar el proyecto de Barberá de hundir 1.600 casas para hacer una avenida. La pelea se ha convertido en un símbolo de la izquierda. La alcaldesa siempre lució como una medalla las mayorías que ese distrito le otorgaba en cada elección. Esta vez, sin embargo, el barrio le ha dado la espalda: el PP tuvo el 21% de los votos frente al 50% de 2011.

5. El PSOE disimula su derrota.

El ambiente anoche era de alegría en la sede del PSPV, la marca de los socialistas valencianos. Circulaban las camisetas con el lema “Ximo Puig president”. Puig es el candidato a la Generalitat Valenciana y consiguió que su partido sea el más votado de la izquierda. Lo hizo por muy poco: sus 23 escaños son poco más que los 19 de Compromís. Pero son suficientes para aspirar a la presidencia de la comunidad. Ese logro oculta la derrota de los socialistas, que han obtenido el 20,31% de los sufragios. En 2011 el partido obtuvo el 27,58%. Un porcentaje que en ese momento fue considerado una derrota humillante. Ahora los socialistas logran siete puntos menos. Pero el fin del bipartidismo, el hundimiento del PP y la aparición de nuevas fuerzas en el Parlamento regional (Ciudadanos y Podemos han obtenido 13 escaños respectivamente) maquillan el resultado.

Así te contamos la noche electoral

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez. 

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez.

El PP se hunde, la izquierda revive

"Ha sido David contra Goliat", ha dicho Colau (Barcelona en comú)

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular, conseguida en la víspera política de las elecciones generales y aniquilando en las urnas a barones socialistas en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha o alcaldías como Sevilla. La noche fue para la izquierda… y para Ciudadanos. Estos son los ganadores y perdedores de estas elecciones. 

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular. Sus líderes la lograron en la víspera de las elecciones generales de 2011 y aniquilando en las urnas a barones socialistas en ciudades como Sevilla y en comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón. Esta vez el PP no sólo ha perdido activos coyunturales. Cambiarán de manos feudos históricos como la ciudad de Valencia, la Comunidad Valenciana o el Ayuntamiento de Madrid.

Fue la noche de una izquierda fragmentada, cabreada y expresada en diversas formas y volúmenes según el lugar. Una izquierda condenada a entenderse para desalojar al PP. Al partido de Mariano Rajoy le queda el consuelo de poder cortejar a Ciudadanos para mantenerse en bastiones clave como Madrid. Pero el partido de Albert Rivera venderá caro su apoyo al tiempo que se consolida como una alternativa clara al PP. En el PSOE, Pedro Sánchez gozará de una cierta paz interna y Susana Díaz cosecha otro triunfo mientras trata de desbloquear su investidura. Pablo Iglesias y Albert Rivera confirman que sus partidos han cambiado el mapa de España. Próximo asalto, las generales.

Los ganadores

Ada Colau. “Esta ha sido la victoria de David contra Goliat”, afirmaba la candidata de Barcelona en Comú, que se hizo famosa por su oposición a los desahucios. Ha ganado por un escaño y casi 20.000 votos a Xavier Trias, hasta ahora alcalde y candidato de CiU. Liderará a un equipo de 11 concejales y será la próxima alcaldesa si logra llegar a pactos con las demás fuerzas de izquierda. La mayoría absoluta está en 21 concejales. ERC ha logrado cinco, el PSC cuatro y la CUP tres. Ciudadanos ha logrado cinco y el PP, tres.

Manuela Carmena. Por primera vez en 26 años, la capital no estará gobernada por la derecha. El tirón de la candidata y la unión en su lista de Podemos, Equo y desafectos de IU dará el bastón de mano a la ex jueza, de 71 años. “Tenemos el gran reto de conseguir que Madrid sea una ciudad decente”, dijo ante unos seguidores en éxtasis. En su victoria ha pesado el hundimiento del PSOE con Antonio Miguel Carmona, que tendrá que apoyar a Ahora Madrid para evitar que gobierne Esperanza Aguirre.

Guillermo Fernández Vara. Después de cuatro años en la oposición por la negativa de IU a apoyarle, el barón socialista regresa a la presidencia de la Junta de Extremadura al imponerse al popular José Antonio Monago.

Emiliano García-Page. Es una de las victorias más dulces del PSOE. Aunque María Dolores de Cospedal se ha impuesto en votos y escaños (16), ha perdido la histórica mayoría absoluta lograda en 2011. Con 14 diputados en las Cortes, necesitará los tres logrados por Podemos, que exigirá contrapartidas, pero odia a Cospedal.

Cifuentes, preparada para gobernar (PP)
Cifuentes, preparada para gobernar (PP)

Cristina Cifuentes. La candidata popular fue la delegada del Gobierno en Madrid con más proyección pública de los últimos años. Ahora ha logrado una victoria notable en su campaña a la Comunidad de Madrid. Necesitará los votos de Ciudadanos para su investidura. Pero su victoria, con 11 escaños de ventaja sobre el socialista Ángel Gabilondo, es incontestable. Entre otras cosas por un dato que tendrá lecturas internas: Cifuentes sacó más votos que su colega Aguirre en el municipio de Madrid.

Ximo Puig. El PSOE ha perdido casi 200.000 votos y 10 escaños en la Comunidad Valenciana. Pero el desplome del PP permitirá a Puig ser el próximo presidente dos décadas después de la llegada de Eduardo Zaplana al poder. El líder socialista necesitará llegar a acuerdos con Compromís y Podemos, cuyo apoyo le asegurarían una holgada mayoría.

Mónica Oltra. La coalición Compromís la logrado un resultado muy superior al previsto. En la Comunidad Valenciana, Oltra liderará a un equipo de 19 diputados, sólo cuatro menos que el PSOE. “Es el triunfo de la gente sencilla y honrada”, dijo la candidata, muy popular. El cabeza de cartel de Compromís en Valencia, Joan Ribó, será probablemente alcalde. 

Miguel Ángel Revilla. Vuelven los taxis y las anchoas a La Moncloa (con permiso de Rajoy o su sucesor). El más carismático de los presidentes cántabros volverá al poder. El PP superó por un escaño al Partido regionalista (PRC) de Revilla. Pero su líder Ignacio Diego ha anunciado que no explorará pactos con las demás fuerzas políticas, ya que la mayoría de la izquierda es muy clara en la región.

Javier Fernández. El presidente del Principado se ha impuesto en Asturias. En el fragmentado espacio político asturiano, el socialista podrá gobernar si llega a pactos con Podemos (sumando a este partido llega a la mayoría absoluta) o con Izquierda Unida.

Javier Lambán. Ex consejero del socialista Marcelino Iglesias, se convertirá con toda probabilidad en nuevo presidente de Aragón siempre que Pablo Echenique le dé su apoyo como se espera. Los dos desbancan a la popular Luisa Fernanda Rudi.

Pedro Antonio Sánchez. El candidato del PP en la Región de Murcia es uno de los pocos presidentes autonómicos que no ha perdido el partido de Mariano Rajoy. Aunque deberá pactar su investidura si quiere gobernar.

Juan Vicente Herrera. El presidente de Castilla León se queda a las puertas de la mayoría absoluta. Pero sus apoyos serán suficientes para gobernar.

Los perdedores

María Dolores de Cospedal. El primer paso es reconocer que tienes un problema. La presidenta de Castilla-La Mancha no lo hizo en la noche electoral. “El PP ha sido la fuerza más votada”, reivindicó. “Queda claro que los ciudadanos nos han dado su confianza mayoritaria”, añadió antes de decir que estaba “muy satisfecha de la campaña” que ha dilapidado la histórica victoria de 2011. Por primera vez en democracia, el PP logró entonces la mayoría absoluta y el Gobierno regional. Esta vez se quedó a un escaño (16) abriendo la puerta a un Gobierno del PSOE (14) con la ayuda de Podemos (3).

Rita Barberá. Un simpatizante la llamó hace unos días “la alcaldesa de España”. El resultado anticipa su adiós después de 24 años con el bastón de mando. En una turbada intervención ante la prensa, reivindicó su orgullo por haber servido “a todos los valencianos”, a quienes dijo que tendrán “el gobierno que han elegido”. En esta ocasión, no la apoyaron en El Cabanyal, el castigado barrio donde siempre ganaba.

Bipartidismo Madrileño

Antonio Miguel Carmona. La debacle del candidato socialista a la alcaldía de Madrid se explica con estos datos. Trinidad Jiménez (2003) cosechó 625.148 votos; Miguel Sebastián (2007), 487.893; Jaime Lissavetzky (2011), 364.600; Carmona, 249.152. Otra comparación letal: en el municipio de Madrid, el candidato socialista a la comunidad, Ángel Gabilondo, cosechó 415.715 votos. Es decir, 166.563 votos más que su colega Carmona.

Luisa Fernanda Rudi. La poderosa presidenta de Aragón ha ganado las elecciones. Pero ni con Ciudadanos ni con el PAR suma más escaños que una coalición de PSOE y Podemos, que se han revelado muy fuertes.

José Ramón Bauzá. “Algo hemos hecho mal para que los ciudadanos nos hayan retirado su apoyo”, ha reconocido el presidente de Baleares después de reconocer el peor resultado para su partido en 35 años de historia. Aunque se mostró abierto a pactos, la pujanza de la izquierda en un parlamento muy fragmentado le hará muy difícil quedarse en el Gobierno.

Esperanza Aguirre. Era la candidata popular con a priori más posibilidades en Madrid, y su victoria por un escaño ante Ahora Madrid sabe a derrota, porque no le garantiza la alcaldía. Aguirre necesitaba ser alcaldesa para sobrevivir políticamente en el PP, donde genera más odios que simpatías, especialmente en el despacho de Mariano Rajoy.

Alberto Fabra. Ha llevado a su partido a una debacle histórica que quizás haga añorar a Francisco Camps, el presidente que logró 55 diputados en 2011. Fabra, que no era querido en su partido y sobre el que Rajoy dudó hasta el último momento, ha hecho retroceder al PP 24 diputados. Valencia tendrá un nuevo presidente, del PSPV.

José Antonio Monago.
José Antonio Monago.

José Antonio Monago. Después de una campaña personalísima y huyendo de las siglas del PP, con raps e himnos pop, Monago ha reconocido su derrota. La coalición liderada por el PSOE ha ganado las elecciones, sacando dos diputados de ventaja al ‘barón rojo’ del PP, que no ha sabido apagar sus propios incendios.

José Ignacio Zoido. El PP ha perdido la mayoría absoluta de manera agridulce. Ha ganado las elecciones, pero una coalición de PSOE (con un escaño menos), Podemos e Izquierda Unida lo desalojarán de la alcaldía, ya que sus escaños no son suficientes ni con Ciudadanos. En un discurso a los militantes, Zoido pidió que le dejaran gobernar por ser la lista más votada. No parece que suceda.

Rosa Díez. Muy “orgullosa”, como repitió varias veces, la líder de UPyD ha presentado su renuncia en diferido, anunciando que no se presentará a la reelección como líder de la formación en el congreso extraordinario de junio. Su negativa a pactar con Ciudadanos y la ausencia de cambios tras la debacle andaluza han sellado el futuro de la que hace más de un lustro pusiera la primera pica en el bipartidismo.