Grünenthal, que ingresó 466 millones en 4 años, no indemnizará a las 305 víctimas españolas de la talidomida

Las 305 víctimas españolas de la talidomida vieron ayer esfumarse la esperanza de que la Grünenthal Pharma S. A., la filial española de los laboratorios alemanes Grünenthal GmbH, les indemnice por los severos daños incurables causados por el fármaco. El Tribunal Supremo ha confirmado, por 8 votos frente a 1, la prescripción del derecho a reclamar. La farmacéutica, que ha ingresado en los últimos cuatro años 466 millones de euros por sus ventas en España, sí ha indemnizado, en cambio, a los afectados alemanes. 

En la imagen, el vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), Rafael Basterrechea, este miércoles ante el Tribunal Supremo. Mariscal / EFE

GRA033 MADRID, 23/09/2015.- El vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), Rafael Basterrechea, hoy ante el Tribunal Supremo, donde se celebra la vista del recurso de las víctimas del medicamento Talidomida contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que anuló sus indemnizaciones. EFE/Mariscal
El vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), Rafael Basterrechea, este miércoles ante el Tribunal Supremo. Mariscal / EFE

La Sala Civil del Tribunal Supremo acordó este miércoles desestimar el recurso interpuesto por la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite) contra la sentencia dictada el pasado octubre por la Audiencia Provincial de Madrid, que declaró prescrita la acción de responsabilidad civil emprendida por los afectados contra Grünenthal Pharma S.A. Ha sido un fallo contundente: 8 votos en contra del recurso de Avite y sólo uno a favor, emitido por el magistrado Francico Arroyo.

Los recurrentes contaban con el apoyo de la Fiscalía. El fiscal de Sala José María Paz escribió en su informe favorable a las víctimas que el hecho de que Grünenthal “pidiera perdón en el año 2012, reconociendo su culpa pero no queriendo indemnizar por su conducta, nos parece un hecho gravísimo para la conciencia de la humanidad”.

El Supremo, sin embargo, ha confirmado el criterio de la Audiencia de que los afectados debieron reclamar mucho antes, en concreto antes de que transcurriera el plazo legal de un año desde que cada uno de ellos alcanzó la mayoría de edad. Los magistrados han estimado que los daños que las víctimas de la talidomida padecen quedaron determinados al nacer. Conocían, por tanto, el alcance de sus secuelas, que son permanentes y están consolidadas, por lo que debieron reclamar como máximo dentro de los 365 días siguientes a cumplir los 18 años.

Al no haber presentado una inicial demanda de conciliación hasta junio de 2011 y una posterior reclamación conjunta en el Juzgado en febrero de 2012, la acción de responsabilidad civil se ha considerado prescrita. La prescripción extingue el derecho a ser indemnizados al no haber sido ejercido en el plazo fijado por la ley, que en este caso era de un año.

El contraste con los afectados alemanes

A salvo de lo que pueda ocurrir con el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional anunciado de inmediato por Ignacio Martínez, abogado de Avite, las víctimas españolas de la talidomida no van a ser indemnizadas con un solo euro por Grünenthal Pharma. Según sus propias cifras, la filial española del grupo alemán Grünenthal GmbH ingresó por ventas en los últimos cuatro años 466 millones de euros, de los que 109 millones corresponden a 2014. En todo el mundo, la cifra más reciente de ventas corresponde al año 2012 y asciende a 973 millones de euros.

Avite asegura que durante las negociaciones celebradas antes de la presentación de la demanda Grünenthal ofreció una indemnización de 120.000 euros para el conjunto de las 305 víctimas españolas. Una cuantía “ridícula” si se tiene en cuenta que los laboratorios han destinado a los afectados alemanes unos 500 millones, afirma.

El procedimiento judicial ofrece otros motivos de agravio. El medicamento, utilizado para el tratamiento de las náuseas y vómitos de las mujeres embarazadas, fue retirado por Grünenthal en Alemania en diciembre de 1961, pero no lo hizo en España hasta mayo de 1962. La sentencia dictada en noviembre de 2013 por la jueza de la primera instancia, Gemma Fernández, afirmaba que los primeros casos de afectados por la ingesta de talidomida en España ya habían empezado a evidenciarse en el primer trimestre de 1960 y señalaba que “conociendo los efectos nocivos del medicamento que ya estaba en el mercado y su gravedad se optó por no ponerlo en conocimiento de los profesionales médicos [españoles] y por informar parcialmente a los colaboradores externos, que son, precisamente, los que tratan con los médicos y farmacéuticos en el proceso de distribución y venta para el consumo”.

La talidomida tenía efectos teratogénicos (producía malformaciones en el feto) y fue el origen de polineuritis en muchos bebés nacidos de madres que la tomaron durante la gestación. Las malformaciones afectaban fundamentalmente al acortamiento de los brazos y antebrazos, aunque también se produjeron alteraciones en otros órganos, incluidos los internos. “La demandada ni siquiera niega este presupuesto básico”, indicó respecto a Grünenthal la sentencia de la primera instancia, revocada por la Audiencia de Madrid en lo referido a la prescripción.

La tesis del Juzgado de Primera Instancia, que rechazó la prescripción, ha sido apoyada por un solo magistrado de la Sala Civil del Supremo. Arroyo, que ha anunciado que plasmará sus argumentos en un voto discrepante, considera que la decisión de la mayoría se aparta de la doctrina de la Sala, que en numerosos precedentes ha establecido que el plazo de prescripción debe empezar a computarse a partir de la declaración -judicial o administrativa- de incapacidad del afectado. En el caso de la talidomida, el real decreto 1006/2010, de 5 de agosto, puede ser considerado una declaración administrativa de incapacidad ya que reconoció oficialmente a las víctimas de la enfermedad y estableció la concesión de ayudas de la Administración (un pago único de entre 30.000 y 100.000 euros). Desde esa perspectiva, la demanda de conciliación de las víctimas (junio de 2011) no habría prescrito.

La compañía ha declinado valorar la decisión del Supremo “hasta recibir la sentencia oficialmente”. En un comunicado de prensa, la empresa ha reiterado que, “con independencia de la resolución”, ya existen “medios satisfactoriamente establecidos” para que todos aquellos afectados por un producto que contuviese talidomida de Grünenthal, o de su distribuidor local en España, puedan beneficiarse de ayudas económicas.

En conversación telefónica con EL ESPAÑOL, un portavoz de la compañía afirma que los afectados españoles por el fármaco pueden recibir “hasta 7.000 euros mensuales” a través de las dos fundaciones habilitadas para gestionar sus ayudas, la Fundación Contergan y la Fundación Grünenthal, ambas en Alemania.

Sin embargo, Avite asegura que sólo uno de los más de 300 afectados españoles que pertenecen a la asociación es pensionista de una de las fundaciones alemanas, ya que del resto “se han rechazado las solicitudes con las excusas más arbitrarias”. La sentencia de la Audiencia de Madrid alude a cinco víctimas españolas que reciben la pensión de la fundación alemana, cuatro de las cuales no pertenecen a Avite.

Respecto a su culpabilidad, la empresa la reconoce: “Lo hemos hecho públicamente y hemos pedido perdón”. Sin embargo, apunta a un dato que reconocen también las propias víctimas: Medinsa, la representante del laboratorio en aquella época, comercializaba cuatro de los siete medicamentos que contenían el principio activo talidomida. Otros tres los vendían los laboratorios U.C.B. Pevya (hoy UCB Pharma) y Farmacobiológicos Nessa. “El porqué no se piden indemnizaciones a estas empresas además de a Grünenthal es algo que habría que preguntar a las víctimas”, concluye el portavoz del laboratorio en España.

¿La píldora del día después es abortiva? Hablan los expertos

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La decisión del Tribunal Constitucional de amparar la objeción de conciencia invocada por un farmacéutico para no disponer en su establecimiento de la píldora postcoital ha abierto una intensa polémica sobre el mecanismo de acción y los efectos de ese producto. ¿Es sólo un anticonceptivo o también es abortiva? El Español ha recabado la opinión de expertos para que los lectores puedan formarse su criterio respecto a cada tesis.  

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La decisión del Tribunal Constitucional de amparar la objeción de conciencia invocada por un farmacéutico para no disponer en su establecimiento de la píldora postcoital ha abierto una gran controversia sobre el mecanismo de acción y los efectos de ese producto. ¿Es sólo un anticonceptivo o también es abortiva? El Español ha recabado la opinión de expertos para que los lectores puedan formarse su criterio respecto a cada tesis.  

Sólo un anticonceptivo

por Clara F. del Barrio, farmacéutica

Explicar los fundamentos en los que se basa el mecanismo de la Píldora del Día Después (PDD) exige empezar por el principio: qué es la concepción y cómo ocurre. Para que se produzca un embarazo deben darse cuatro pasos [1]:

  1. Ovulación: un óvulo es liberado a la trompa uterina. Si no es fecundado tras aproximadamente un día, se deteriorará hasta perder su capacidad reproductiva [2]. Dos ideas muy comunes son que el embarazo sólo puede ocurrir el día de la ovulación o que puede ocurrir cualquier día del ciclo. Ambas son incorrectas. El momento del ciclo en el que puede ocurrir el embarazo se denomina «ventana de fertilidad» e incluye los cinco días previos a la ovulación, el día de la ovulación y el día inmediatamente posterior [3].
  2. Eyaculación. De los 100-200 millones de espermatozoides liberados dentro de la vagina, sólo unos cientos lograrán atravesar el cuello uterino y llegar al útero [4]. Una vez allí, deben continuar su transporte y alcanzar las trompas. El ambiente para que los espermatozoides lleguen hasta el óvulo es más propicio durante la ventana de fertilidad pero, aun en las mejores condiciones, apenas un centenar de espermatozoides llegará hasta las trompas y el óvulo en caso de que éste se encuentre allí. Los espermatozoides pueden sobrevivir en la vagina y útero hasta cinco días, dependiendo de la calidad del esperma y del flujo cervical [5].
  3. Fecundación: los espermatozoides encuentran el óvulo y uno de ellos logra atravesar su membrana, haciendo llegar su material genético al núcleo del ovocito y formando un cigoto [6].
  4. Implantación: el cigoto viaja desde la trompa uterina donde se produjo la concepción hacia el útero. Si consigue implantarse con éxito en el endometrio, se desarrollará hasta convertirse en un embrión. Esto ocurre, aproximadamente, siete días después de la fecundación. Si no ha habido fecundación, o si el cigoto no llega a implantarse, el ciclo menstrual seguirá su curso con la menstruación, dando comienzo a un nuevo ciclo.

Estas etapas necesarias para que se dé un embarazo no se suceden de forma instantánea. Entre el acto sexual y el embarazo pasan normalmente diez días: los espermatozoides tardan entre 24 y 78 horas en alcanzar el óvulo y el cigoto se desplaza a lo largo de siete días hasta llegar a implantarse en el endometrio [7].

Desde la eyaculación al momento de la fecundación pasan, por tanto, entre uno y tres días. Ese es el margen de acción del Levonorgestrel, principio activo de la PDD. Los anticonceptivos postcoitales, o de emergencia, comenzaron a incorporarse al arsenal terapéutico de control de natalidad en los años 70, tras la popularización de la píldora anticonceptiva de toma diaria. Como el olvido de una sola toma puede hacer fallar el método, abundaban las leyendas urbanas y soluciones caseras para evitar el embarazo en esos casos [8]. Se extendió, sobre todo, una solución farmacológica que resultó ser efectiva, el método de Yuzpe: tomar altas dosis de píldora anticonceptiva combinada compuesta por etinilestradiol y levonorgestrel antes de pasadas 72 horas del coito desprotegido, en dos tomas separadas por 12 horas [9].

El efecto de las altas dosis de hormonas estaba siendo investigado por el médico canadiense Albert Yuzpe y su equipo [10], que pudieron averiguar, de un lado, que la efectividad del método era alta pero dependía del momento del ciclo en el que se tomara [11] y, de otro, que no había forma de tener en cuenta en los resultados los casos de mujeres que no habrían quedado embarazadas aun sin el método.

Se investigó el uso de otras sustancias como el danazol o la mifepristona. Comenzaron a distinguirse tres tipos de sustancias: anticonceptivas, que previenen la fecundación; interceptivas, que evitan la implantación del cigoto, y abortivas, que fuerzan la expulsión del embrión implantado. (Actualmente sólo se clasifican entre anticonceptivas y abortivas. El término interceptivas ha caído en desuso) [12].

El Levonorgestrel, componente de las píldoras que se utilizaban en el método de Yuzpe, demostró ser la sustancia más segura, con mayor tolerancia y de mejor relación coste/beneficio de entre las utilizadas en los métodos anticonceptivos postcoitales [13]. Tiene menos efectos secundarios que los tratamientos con altas dosis de estrógenos y, a diferencia de estos, es eficaz con una sola toma [14]. No es tóxico, no es teratogénico y no interfiere con el desarrollo del embrión tras la implantación. Tampoco afecta a la fertilidad futura.

Su mecanismo de acción se sigue estudiando en profundidad a día de hoy, pero ya están establecidos dos por los que previene el embarazo: impide la ovulación inhibiendo la liberación del óvulo [15, 18, 21] y aumenta la viscosidad del moco cervical dificultando el transporte de los espermatozoides y su paso por el cuello uterino [16]. Su eficacia disminuye si los espermatozoides ya han llegado al útero en fase postovulatoria, por lo que se recomienda que se tome lo antes posible [21].

No puede impedir la liberación del óvulo una vez ha comenzado la ovulación [15, 17, 19, 20, 22]. No altera el tejido de las trompas uterinas [19, 10] ni del endometrio [15, 19, 23, 24]. No impide la implantación [15, 20, 21]y no interfiere en el desarrollo del embrión [25, 26, 29]. No puede, por tanto, provocar un aborto.

La PDD a base de Levonorgestrel es, sin duda alguna, anticonceptiva. No tiene ningún efecto que permita clasificarla como abortiva, ni siquiera como interceptiva. Precisamente por eso su efectividad depende de la prontitud de la toma: cuanto antes, mejor. Los términos generalmente utilizados para referirnos al tratamiento -píldora del día después o píldora del día siguiente- pueden hacer pensar que hay que esperar 24 horas desde el coito con riesgo de embarazo, pero no es así.

La eficacia del Levonorgestrel para prevenir el embarazo se sitúa en un 76% y un 90% [28, 29, 30], y disminuye con el paso del tiempo. Esta eficacia es mucho menor que la de otros anticonceptivos, por lo que no se debe utilizar la píldora del día después como medida anticonceptiva habitual.

Desde la década de los 2000, la PDD está incluida en ese arsenal terapéutico para la salud sexual y reproductiva [31, 32] como medida de emergencia en caso de relación desprotegida o de que la protección utilizada falle. En España puede adquirirse sin receta desde el año 2009.

Como conclusión: la píldora del día después formulada con Levonorgestrel es un anticonceptivo postcoital cuya acción es la prevención del embarazo, impidiendo la ovulación. Evita el embarazo solamente si la toma se realiza en fase preovulatoria o, en menor medida, antes de que los espermatozoides hayan podido atravesar el cuello uterino. No debe utilizarse como método anticonceptivo habitual dada su baja eficacia en uso continuado.

Las píldoras anticonceptivas de emergencia de Levonorgestrel no son eficaces una vez ha comenzado el proceso de implantación y no pueden provocar un aborto. En caso de que el embarazo ya haya comenzado en el momento de la toma, los datos indican que la píldora no perjudicará ni a la mujer ni al feto.

[su_spoiler title=”REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS”]1. Hall JE, Guyton AC. Tratado de fisiología médica. 12ª edición. Barcelona: Elsevier. 2011. Capítulos 80, 81, 82 (973–1005)

2. Prasad S et al. Morphological, cellular and molecular changes during postovulatory egg aging in mammals. J Biochemical Sci. 2015; 22 (36)

3. Wilcox AJ, Dunson D, Baird DD. The timing of the “fertile window” in the menstrual cycle: day specific estimates from a prospective study. Brit Med J. 2000; 321: 1259–62

4. Cooper TG et al, World Health Organization reference values for human semen characteristics. Hum Reprod Update. 2009; 16(3): 231–245

5. Suarez SS, Pacey AA. Sperm transport in the female reproductive tract. Hum Reprod Update.2006; 12(1): 23–37

6. Wassarman PM, Jovine L, Litscher ES. A profile of fertilization in mammals. Nat Cell Biol. Febrero 2001; 3: E59-E63

7. Sharma A, Pratap K. Understanding implantation window, a crucial phenomenon. J Hum Reprod Sci. Enero-abril 2012;5(1): 2–6

8. Ellertson C. History and Efficacy of Emergency Contraception: Beyond Coca-Cola. International Fam Plann Perspect. 1996; 22(2): 52–56

9. Kunjappu, M. Pioneering Studies of the “Morning-After” Pill. Yale J Biol Med. 2011; 84: 109–111

10. Yuzpe AA, Lancee WJ. Ethinylestradiol and dl-norgestrel as a post-coital contraceptive. Fertil Steril 1977; 28: 932–936

11. Trussell J, Ellertson C, Stewart F. The Effectiveness of the Yuzpe Regimen of Emergency Contraception. Fam Plann Perspect. 1996; 28(2): 58–64

12. Edouard L. Of interception, postcoital contraception and the morning after. J Fam Plann Reprod Health Care 2002; 28(2): 105

13. Trussell J, Ellertson C, Stewart F. Preventing Unintended Pregnancy: The Cost-Effectiveness of Three Methods of Emergency Contraception. Am J Public Health. 1997; 87(6): 932–937

14. Webb A. Emergency contraception: is it time to change method? Brit Med J. 1999; 318: 342–343

15. Durand M et al. On the mechanisms of action of short-term levonorgestrel administration in emergency contraception. Contraception. 2001; 64: 227–234

16. Yeung WSB et al. The effects of levonorgestrel on various sperm functions. Contraception. 2002; 66: 453–457

17. Croxatto H, Ortiz ME. Mecanismo de acción del levonorgestrel en la anticoncepción de emergencia. Rev Chil Obstet Ginecol. 2004; 69(2): 157–162

18. Norikova N et al. Effectiveness of levonorgestrel emergency contraception given before or after ovulation — a pilot study. Contraception. 2007; 75: 112–118

19. Gemzell-Danielsson K. Mechanism of action of emergency contraception. Contraception. 2010; 82: 404–409

20. Noe G et al. Contraceptive efficacy of emergency contraception with levonorgestrel given before or after ovulation. Contraception. 2010; 81: 414–420

21. Gemzell-Danielsson K, Berger C, Lalitkumar PGL. Emergency contraception — mechanisms of action. Contraception. 2013; 87: 300–308

22. Jamin C. Contraception d’urgence: différence d’efficacité entre levonorgestrel et ulipristal acetate selon le diamètre folliculaire au moment du rapport non protégé. Gynecol Obstet Ferti. 2015; 43: 242–247

23. Lalitkumar PG et al. Mifepristone, but not levonorgestrel, inhibits human blastocyst attachment to an in vitro endometrial three-dimensional cell culture model. Hum Rep. Noviembre 2007; 22(11): 3031–3037

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25. De Santis M et al. Failure of the emergency contraceptive levonorgestrel and the risk of adverse effects in pregnancy and on fetal development: an observational cohort study. Fertil Steril. 2005; 84(2): 296–299

26. Zhang L et al. Pregnancy outcome after levonorgestrel-only emergency contraception failure: a prospective cohort study. Human Rep. 2009; 24(7): 1605–1611

27. Zhang L et al. Physical and Mental Development of Children after Levonorgestrel Emergency Contraception Exposure: A Follow-Up Prospective Cohort Study. Biol Reprod. Julio 2014; 91(1)

28. Wilcox EJ et al. Likelihood of conception with a single act of intercourse: providing benchmark rates for assessment of post-coital contraceptives. Contraception. 2001; 63: 211–215

29. Halpern V, Raymond EG, Lopez LM. Repeated use of pre- and postcoital hormonal contraception for prevention of pregnancy. Cochrane Database Syst Rev. 2014; 26(9)

30. Li D, Allen JW, Dunson DB. Benchmark pregnancy rates and the assessment of post-coital contraceptives: an update. Contraception. 2015; 91: 344–349

31. Yen S et al. Emergency Contraception Pill Awareness and Knowledge in Uninsured Adolescents: High Rates of Misconceptions Concerning Indications for Use, Side Effects, and Access. J Pediatr Adolesc Gynecol. 2014; 1: 1–6

32. Trussell J, Ellertson C, Stewart F. The role of emergency contraception. American Journal of Obstetrics and Gynecology. Am J Obstret Gynecol. 2004; 190: S30-S38[/su_spoiler]


Es posible un efecto abortivo

por María Castellano Arroyo y Luis Ciprés Casasnovas, médicos

El amparo del Tribunal Constitucional obtenido por un farmacéutico que esgrimió la objeción de conciencia como negativa a disponer de la ‘píldora anticonceptiva de emergencia’, conocida como ‘píldora del día después’, ha despertado cierta polémica. El lado más directamente positivo es la oportunidad de que se profundice en el hecho en sí mismo. Este fármaco se dispensa en cientos de miles de dosis en toda España y cuando se publican las estadísticas anuales al respecto leemos “edad de las mujeres: entre 10 y 45 años”, lo cual significa que la han recibido niñas de sólo 10 años. No figuran datos de cuántas veces la ha tomado una misma mujer ni de la información que se ha proporcionado sobre posibles efectos secundarios de acumulación de dosis. Una vez más son mujeres las que soportan el riesgo, en este caso, en su salud de actitudes supuestamente progresistas.

En nuestra opinión, la solicitud y dispensación de la ‘píldora del día después’ debía aprovecharse, al menos, para ofrecer a las usuarias la oportunidad de obtener una formación e información adecuadas sobre los procedimientos anticonceptivos, con los riesgos y beneficios de cada uno de ellos. Un uso y disfrute responsable de la sexualidad debe incluir como base estos conocimientos y debe ser un derecho de toda persona y, desde luego de toda mujer, como parte de la pareja que asume las consecuencias biológicas y emocionales de las relaciones sexuales.

Es oportuno expresar algunos conceptos médicos básicos sobre este producto farmacéutico cuando se utiliza con esta finalidad concreta, ya que sólo conociendo la realidad científica podemos explicar y comprender porqué una persona, atendiendo a su conciencia moral, puede rechazar su participación, como acto necesario, en su uso y las consecuencias que tiene.
La Píldora del Día Después (PDD) o Píldora Anticonceptiva de Emergencia (PAE) es la denominación comúnmente utilizada para un reducido grupo de medicamentos hormonales sistémicos (anticonceptivos de emergencia femeninos orales –grupo terapéutico G03AC03 ) que se dispensan desde 2009 en nuestro país de forma libre en oficinas de farmacia, sin necesidad de prescripción facultativa y sin estar financiados por el Sistema Nacional de Salud.

Se trata de un medicamento compuesto por el progestágeno Levonorgestrol (1500 mcg), con una potencia como progestágeno diez veces mayor que la progesterona y que es utilizado como método anticonceptivo de emergencia dentro de las 72 horas siguientes a haber mantenido relaciones sexuales por vía vaginal sin protección o ante el fallo de otro anticonceptivo.

La dosis utilizada de Levonorgestrol en anticoncepción de emergencia (1,5 mg) es mil veces mayor a la dosis que se prescribe como anticonceptivo de uso oral de forma habitual y que no es de emergencia.

Su mecanismo de acción no es único y no se conoce con precisión. Lo que sí se acepta como demostrado es que puede actuar tanto antes de la fecundación como tras haberse producido ésta debido a que es capaz de provocar tanto la inhibición o el retraso de la ovulación como cambios endometriales y en la movilidad de las trompas que dificultan la implantación. Esto significa que su efecto puede manifestarse en un retraso de la ovulación, con lo cual no se produciría el encuentro del espermatozoide con el óvulo de la mujer y, por tanto, no se produciría fecundación. En este caso el efecto es antifecundación, no abortivo.

Respecto a los otros dos efectos, el aumento de la motilidad de las trompas y los cambios en el endometrio del útero, hay que aceptar que es posible un efecto abortivo. Esto ocurriría en el caso de que el espermatozoide hubiera fecundado el óvulo, produciéndose como consecuencia el cigoto que, de implantarse adecuadamente, iniciaría su fase de desarrollo embrionario.

Por tanto, es factible concluir que este producto farmacéutico puede actuar tanto en el período ‘prefecundación’ -fundamentalmente, inhibiendo o retrasando la ovulación pero también alterando la secreción del moco cervical, lo que dificulta la penetración del espermatozoide en el útero- como en el período ‘postfecundación’, en cuyo caso podría actuar tanto por inhibición directa de la implantación (alteración estructural y bioquímica del endometrio) como por alteración de la movilidad de las trompas, lo que dificulta el transporte del cigoto al útero.

Como todo medicamento, su uso no está exento de riesgos y efectos secundarios. Tanto el prospecto del fármaco como distintos informes de agencias reguladoras dan instrucciones precisas de su “posología y forma de administración”, de sus “efectos adversos”, “interacciones con otros fármacos”, “contraindicaciones” y “advertencias y precauciones de empleo”. Los efectos adversos que se describen son múltiples y su aparición varía desde los muy frecuentes (nauseas 17%, mareos 10%, dolor de cabeza 14%, dolor en la parte baja del abdomen 14% , manchado o sangrado menstrual tras la toma 31%, hipersensibilidad mamaria 11%, etcétera) hasta los graves y de frecuencia desconocida, como el infarto cerebral.

A modo de ejemplo, se puede señalar que en la ficha técnica de la PDD se advierte de que no se recomienda su uso en mujeres menores de 16 años ya que los datos disponibles son muy limitados. Asimismo, la administración reiterada dentro de un ciclo menstrual está desaconsejada debido a un aumento excesivo de hormonas en la mujer y a la posibilidad de alteraciones importantes en el ciclo menstrual.

Los estudios científicos disponibles sobre la seguridad de la PDD no han valorado los efectos a largo plazo de la toma repetida de la píldora por adolescentes y mujeres en edades tempranas.

Como se desprende de lo explicado anteriormente, es comprensible que un profesional sanitario conocedor de esos datos pueda esgrimir su negativa a dispensar el producto por dos razones. Una de ellas podríamos denominarla ‘objeción de ciencia’ si considera que no puede controlar los efectos negativos que la píldora pudiera tener para la mujer a la que da el fármaco por razones de edad, de uso continuado o frecuente, estado de salud, existencia de otras patologías. Y, desde luego, existe base científica para que pueda alegar la objeción de conciencia ante la eventualidad de que la dispensación constituya un acto necesario en el proceso de absorción-fecundación-aborto, aunque esto se quede habitualmente en un hecho imposible de probar.

 

El TC ampara a un farmacéutico que por motivos de conciencia no quería vender la píldora abortiva

Captura de pantalla 2015-07-06 a la(s) 16.52.14El Tribunal Constitucional ha revocado la decisión de la Junta de Andalucía de sancionar con una multa de 3.300 euros a un farmacéutico de Sevilla que alegó motivos de objeción de conciencia para no contar en su establecimiento con la llamada ‘píldora del día después’.

El Tribunal Constitucional ha revocado la decisión de la Junta de Andalucía de sancionar con una multa de 3.300 euros a un farmacéutico de Sevilla que alegó motivos de objeción de conciencia para no contar en su establecimiento con la llamada ‘píldora del día después’. Se trata de un producto cuyo principio activo es el levonorgestrel, que tiene efectos abortivos. Está incluido en la lista mínima de medicamentos de los que deben disponer obligatoriamente las farmacias de la comunidad andaluza.

En esa relación se encuentran también los preservativos, de los que tampoco disponía el farmacéutico sancionado. Fue precisamente una denuncia de una persona que quiso comprar profilácticos la que desencadenó el expediente administrativo contra el farmacéutico, dado que los inspectores comprobaron que no sólo faltaban preservativos sino también la píldora del día después.

La sanción que le impuso la Administración autonómica fue confirmada por los tribunales andaluces. En una sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Andrés Ollero, el Pleno del Constitucional la ha anulado ahora, en contra del criterio del fiscal y por mayoría. Los magistrados propuestos por el PSOE han formulado votos discrepantes.

Sentencia pionera

Es la primera vez que el guardián de la Constitución se pronuncia sobre la objeción de conciencia de los farmacéuticos (sí lo ha hecho sobre los médicos). El TC ha considerado que la negativa del demandante a disponer de la píldora postcoital está amparada por el artículo 16 de la Norma Fundamental -que protege la libertad ideológica de los ciudadanos- a la vista de las concretas circunstancias del caso.

El tribunal ha dado una particular importancia al hecho acreditado de que el profesional sancionado había formalizado por escrito ante el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla su condición de objetor de conciencia. Según él, disponer como profesional farmacéutico de la píldora del día después contrariaba sus convicciones éticas sobre el derecho a la vida.

El TC ha observado que la sanción no derivó estrictamente de su negativa a dispensar el medicamento a alguien que se lo hubiera solicitado sino de haber incumplido el deber de contar con el mínimo de existencias establecido normativamente. En el procedimiento no se constató riesgo alguno de que la dispensación de la ‘píldora del día después’ se viera obstaculizada porque sí la almacenaban otras oficinas de farmacia cercanas.

Andalucía, sin norma específica

A diferencia de otras comunidades, Andalucía carece de una regulación específica de rango legal sobre la objeción de conciencia de los profesionales farmacéuticos, pero ese derecho sí está expresamente reconocido como “básico”en los estatutos del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, que fueron aprobados en 2008 por la Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía.

De esta forma, señala el Constitucional, el demandante actuó bajo la legítima confianza de ejercitar un derecho cuyo reconocimiento estatutario no ha sido objetado por la Administración.

En cambio, la no existencia de preservativos en esa farmacia ha merecido una respuesta distinta porque, a diferencia de lo que sucede con la píldora postcoital, el TC no aprecia un conflicto de conciencia con relevancia constitucional en el hecho de no disponer de esos productos. El tribunal ha acordado devolver el procedimiento a la Junta de Andalucía para que decida sobre si la falta de preservativos debe ser sancionada.