Bruselas exige a Rajoy que cambie los Presupuestos de 2016 porque incumplen el déficit exigido por la UE

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La Comisión Europea sopesa acelerar las multas contra el Gobierno español por endeudarse más de lo exigido. Bruselas calcula que España tendrá este año un déficit del 4,6% y uno del 3,5% en 2016. 

La Comisión Europea pedirá al Gobierno de Mariano Rajoy la semana que viene que introduzca recortes extra durante la fase final de la tramitación parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado de 2016. Bruselas considera que las cuentas públicas españolas incumplen las recomendaciones de la UE y que no permitirán alcanzar los objetivos pactados de reducción del déficit público.

Si Rajoy decide ignorar este aviso, disuelve las Cámaras y se presenta a las elecciones con el actual proyecto de Presupuestos, el Ejecutivo comunitario sopesa proponer ya en noviembre sanciones para España por déficit excesivo, según ha explicado a EL ESPAÑOL un alto funcionario europeo. Las sanciones podrían alcanzar un máximo del 0,2% del PIB. Es decir, unos 2.000 millones de euros.

“La Comisión publicará la semana que viene una opinión muy crítica con los Presupuestos españoles de 2016 e invitará al Gobierno y al Parlamento a hacer modificaciones”, ha señalado el alto funcionario. “No estamos satisfechos porque no se ajustan a las recomendaciones” de la UE para corregir el desfase presupuestario, ha agregado.

Tras evaluar el proyecto español de cuentas públicas, el Ejecutivo comunitario ha llegado a la conclusión de que las previsiones económicas que maneja el Gobierno de Rajoy son “demasiado optimistas”. Esta euforia excesiva afecta no sólo a los datos de crecimiento sino también a las previsiones de ingresos, mientras que los gastos están infravalorados.

UE

Las dudas de Bruselas afectan ya al actual ejercicio 2015. Calcula que el déficit público se situará este año entre el 4,5%-4,6% del PIB, en lugar del 4,2% que el Gobierno español ha acordado con sus socios europeos. El Ejecutivo comunitario acaba de revisar al alza su previsión de crecimiento para España. La sitúa en el 3% del PIB, dos décimas más de lo que había calculado en primavera. Pero ni con esta mejora se podrán cumplir los objetivos presupuestarios. La cifra de la Comisión sigue siendo en todo caso más pesimista que el 3,3% que el Ministerio de Hacienda utilizó como base para elaborar los Presupuestos.

Además, el déficit de España en 2014 se ha revisado al alza del 5,8% al 5,9% (incluyendo las ayudas a la banca). Al empeorar el punto de partida, se complica lograr la meta de 2015.

Sin ajustes adicionales en el proyecto de cuentas públicas, en 2016 el desvío presupuestario respecto a la meta pactada con la UE será mucho mayor: el déficit llegará al 3,5%, en lugar del 2,8% exigido, según la estimación de Bruselas. Precisamente 2016 es el año en el que el Gobierno de Rajoy se ha comprometido a corregir el déficit excesivo. Es decir, a situarlo por debajo del umbral del 3% que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. España se encuentra sujeta al procedimiento sancionador de la UE por déficit excesivo desde 2009 y ya se ha beneficiado de varias prórrogas de la UE para corregirlo.

Los Presupuestos de 2016 se están tramitando en estos momentos en el Senado, cuyo pleno tiene previsto aprobarlos en la semana del 13 al 15 de octubre. La ratificación final en el Congreso está prevista para la semana del 19 al 23 de octubre.

El Ejecutivo comunitario ha mantenido intensos contactos con el ministerio de Economía durante las últimas semanas para elaborar su dictamen. Por lo que le ha comunicado el Gobierno español, no tiene ninguna esperanza de que vaya a seguir sus recomendaciones y corregir los Presupuestos. De hecho, desde el ministerio de Economía han asegurado a EL ESPAÑOL que para cumplir el objetivo de déficit de este año “no hay ningún problema”. “En cuanto al año que viene, los Presupuestos son prudentes, como en años anteriores, y siempre hemos cumplido”, añaden.

Ante esta negativa, Bruselas se prepara ya para los próximos pasos, que tiene previsto dar durante el mes de noviembre. El problema que se le plantea es que para entonces las Cámaras estarán ya disueltas y el Gobierno estará en funciones. 

Dos son los escenarios que maneja Bruselas. En primer lugar, la Comisión podría pedir multas inmediatas contra España por desoír las recomendaciones de la UE. Un paso que hasta ahora no se ha atrevido a dar, ni siquiera contra Francia, pese a que amagó con ello el año pasado. La otra opción es dirigir un ultimátum al Gobierno que salta de las urnas en diciembre para que “corrija de inmediato” los Presupuestos de 2016.

La evaluación que hace Bruselas de las cuentas públicas nacionales tiene su origen en las nuevas normas de control y vigilancia presupuestaria que entraron en vigor hace dos años para mejorar la coordinación entre los países de la eurozona y prevenir futuras crisis de deuda como la que estuvo a punto de destruir la moneda única en 2012.

Según el procedimiento normal, los estados miembros tienen de plazo cada año hasta el 15 de octubre para remitir a Bruselas su proyecto de Presupuestos. La Comisión los examina y publica su opinión sobre todos ellos durante el mes de noviembre, antes de que sean aprobados por los parlamentos nacionales. Puede pedir cambios si considera que incumplen el Pacto de Estabilidad, aunque no tiene poder para imponerlos. Sí puede proponer sanciones para los infractores. El procedimiento se ha adelantado en el caso de España por la pretensión del Gobierno de Rajoy de aprobar los Presupuestos antes de las elecciones.

Si en 2014 Italia y sobre todo Francia fueron los peores alumnos en este ejercicio presupuestario, este año el expediente más conflictivo en Bruselas es el del presupuesto español.

Los demás partidos han criticado por electoralista la presentación temprana de los Presupuestos de 2016 por el Gobierno de Rajoy y la imposición de esas cuentas públicas al ejecutivo que salga de las urnas en diciembre. Los presupuestos prevén una subida del sueldo de los funcionarios, un aumento del gasto en pensiones y una subida de las becas, de las ayudas al cine y de las subvenciones al fomento del empleo. Además, el Ministerio de Hacienda adelantó al mes de julio de este año la rebaja del IRPF y tiene previsto devolver en los próximos meses la paga extra que se les congeló a los funcionarios en 2012.

Científicos por la independencia

 

Un nutrido grupo de científicos se ha manifestado a favor de la secesión. Entre ellos están algunos de los investigadores catalanes más destacados.  EL ESPAÑOL ha localizado a algunos de ellos y les ha preguntado por los motivos de su posición.

Un nutrido grupo de científicos se ha manifestado a favor de la secesión. Entre ellos están algunos de los investigadores catalanes más destacados.  EL ESPAÑOL ha localizado a algunos de ellos y les ha preguntado por los motivos de su posición.

Todos son brillantes en sus respectivos campos, trabajan en entidades de prestigio reconocido y han apoyado públicamente la opción independentista. ¿Cuáles son las razones de este apoyo? ¿Sufrirá la ciencia catalana ante una hipotética separación? ¿Se puede defender la independencia desde la razón y no desde el corazón? He aquí sus respuestas.

El físico 

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David Jou afirma que se adhirió al manifiesto por la independencia como ciudadano “más que como científico especializado”. Quizás por eso señala esta parte como la menos “conflictiva” del asunto. “Para mí los factores científicos se hallan entre los desacuerdos menos graves y aquí el encuentro puede ser más fácil, fructífero y cordial”, afirma. “Los efectos de las insuficientes inversiones gubernamentales en ciencia son sentidos en toda España y la importancia de la ciencia para la colectividad es ampliamente compartida por todos los científicos del mundo”. Aun así, destaca que los catalanes se sienten “un poco desasistidos, sobre todo por la política de recortes”.

La razón que más pesa en el respaldo de Jou es un desencanto personal con la realidad política. “Los factores de fondo relacionados con la aspiración a la independencia son más generales y graves”, explica. “Votamos con esperanza la Constitución en 1978, pero hemos ido viendo cómo las competencias prometidas llegaban con mucho retraso y con fondos insuficientes y cómo eran laminadas sucesivamente. [También hemos visto] cómo el Gobierno de España se oponía a la oficialidad de la lengua catalana en Europa y cómo las inversiones en infraestructuras eran un año tras otro injustamente insuficientes”.

Jou ha perdido la esperanza de ver una “España auténticamente plural, acogedora y amable en lo político” y destaca la falta de reconocimiento de la diversidad. “Ni tan siquiera en las matrículas de los automóviles, donde nada costaba. No digo que tal España sea imposible, pero me parece más complicado conseguirla que lograr la independencia, por difícil que esto sea”, apunta el físico.

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Jou cree que la relación entre Cataluña y España no ha sido siempre igual. De hecho, considera que se ha visto afectada sobre todo por “determinadas respuestas” a la postura independentista. Jou cree que desde Madrid se acude siempre “a la letra de la ley para amenazar y no tener que escuchar”. Pone el ejemplo de la sentencia del Constitucional del 27 de junio de 2010 sobre el Estatuto de 2006 como una “muestra definitiva del fracaso político, jurídico y cultural del espíritu que había inspirado la Constitución”.

De vuelta a la ciencia, Jou supone que “durante un periodo de transición se generará una cierta incertidumbre”. Con respecto al futuro, reconoce que permanecer fuera de la Unión Europea “no sería positivo”. Pero piensa que “existiría la posibilidad de cerrar acuerdos bilaterales”.

En cualquier caso, el investigador cree que una posible independencia de Cataluña tendría repercusión en la investigación científica: “Una mayor flexibilidad a la hora de establecer las prioridades de investigación puede repercutir en una mayor eficiencia y en más interés por parte de los ciudadanos por una ciencia que les toca más de cerca en algunos aspectos”, concluye.

El biólogo

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Ricard Solé explica el porqué de la red de científicos independentistas: dice que los científicos son parte de la sociedad y que si quieren cambiarla han de participar: “No podemos hacer nada sólo desde nuestro laboratorio”.

Solé cree que la ciencia catalana es superior a la española y lo es porque, a su juicio, el sentido común ha imperado en el desarrollo del modelo de ciencia en Cataluña. “Esto no lo ha conseguido un partido o una persona concreta”, señala.

Solé dice que en Cataluña hay un consenso sobre la necesidad de invertir en ciencia “a largo plazo”. Cada vez que se cambia de partido o de Gobierno no hay que desmontarlo todo. “Hay que seguir tomándose en serio esa inversión, hacerla al estilo americano y que la palabra excelencia, que tan mal se emplea, sea real”.

“Si fuéramos un país, que no lo somos, estaríamos en tercer lugar en Europa en cuanto a producción científica por habitante”, dice Solé, que ejerce como biólogo en la Universidad Pompeu Fabra.

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La clave del éxito catalán en ciencia según Solé se debe a que los grandes centros de investigación se han construido con un criterio que no apuesta por la contratación de “científicos catalanes” sino de “gente que de verdad vale la pena, la mayoría extranjeros”.

Se podría haber cometido el “habitual error de contratar a alguien con nombre y a punto de jubilarse en lugar de seguir el modelo de traer a gente al principio de su carrera”, dice el biólogo. “Se trata de traer a gente que sabes que va a dar el máximo y darle las mayores facilidades: un buen espacio de laboratorio, recursos para tener investigadores y herramientas para tejer su red internacional. Ésa es la clave de todo y lo que siempre ha fallado en España”.

Hoy la ciencia es internacional y multidisciplinar. ¿Encaja eso con el proceso soberanista? “No tiene sentido pensar en mi trabajo sin la idea de que voy a seguir colaborando con gente de todas partes”, dice Solé, que enumera a parte de su equipo: dos investigadores postdoctorales de Málaga y un doctorando de Galicia. “Los he tenido de Madrid y de otras parte. Es gente brillante y ahí se acaba la historia, no puede haber otro baremo más que este”.

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Como receptor en 2012 de una beca del Consejo de Investigación Europeo (ERC), Solé es muy consciente de la importancia de la financiación europea en la ciencia catalana y de todo a lo que podrían tener que renunciar si Cataluña se independiza y no sigue dentro de la UE. “Un error que Cataluña ha cometido muchas veces es pensar que nos harán caso porque tenemos buenos argumentos y eso es mucho pedir”, dice. “Por el peso que tiene nuestra ciencia y la gran red de interacciones y proyectos europeos, dudo mucho que la Unión Europea decida de la noche a la mañana que eso se va al traste. No sólo por la ciencia sino por el peso económico que tenemos”.

“No podemos evitar intentar ser optimistas”, dice el investigador. “Muchas cosas que se hacen en Cataluña están conectadas, por ejemplo, con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Eso tendríamos que resolverlo también. No vamos a dejar a todos esos científicos en la calle. Reconozco que no será nada fácil de gestionar, pero no veo visión en los políticos españoles, y lo digo con tristeza. No veo que esto vaya a cambiar y el cortoplacismo en ciencia no tiene ningún sentido”.

El bioinformático

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Para Rodéric Guigó el apoyo a la opción independentista en Cataluña se explica por muchos factores: “Por supuesto, los hay sentimentales. Te sientes de un país. No es mejor ni peor. Pero lo sientes otro país. No es algo racional. Es como el enamoramiento, que no se puede discutir. Influye cómo has sido educado”.

“Yo no me siento español aunque comparto referentes culturales y hablo su lengua. La mitad de mi familia es española. Yo entiendo que se molesten y que esto produzca malestar, pero deberíamos relativizar esta parte irracional”, añade.

Este bioinformático apunta también a un componente racional: “He llegado a la conclusión de que lo mejor para todos es que Cataluña sea independiente del resto de España”. Utilizando un símil científico, Guigó señala a la teoría de juegos: “En principio, estar unidos es mejor que estar separados. Pero siempre que el esfuerzo que hace falta para estar unidos no sea mayor que el beneficio que se obtiene. Es la suma positiva frente a la suma negativa. En mi opinión, lo que ocurre por desgracia es que la unión entre España y Cataluña hasta ahora ha sido de suma negativa. Por ejemplo, se han hecho gastos en infraestructuras no racionales sólo con la idea de coser un país. Sería mejor que fuéramos independientes. Si nos mantuviéramos en Europa, la independencia haría que las relaciones entre España y Cataluña fueran mejores”.

Guigó huye de los estereotipos: “El argumento de que España nos roba me parece desafortunado. Pero me hace gracia cuando dicen que el nacionalismo se cura viajando. Precisamente yo no me hice nacionalista hasta que viví fuera de España, cuando me di cuenta de que ni mi país ni mi lengua eran inferiores porque personas de países más pequeños que Cataluña se sentían orgullosos. No tiene ninguna justificación que Andorra sea un país y Cataluña no lo sea”.

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“Hace 20 años, al menos en mi campo [biología molecular] la ciencia era muy superior en Madrid”, recuerda Guigó, que cita al filósofo español José Ortega y Gasset para explicar el cambio: “Como él decía, ‘Yo soy yo y mis circunstancias’  y lo que ha ocurrido aquí en Cataluña es que se han implantado medidas modestas y poco costosas que han permitido un mejor desarrollo de la ciencia”.

Esas medidas se resumen en el establecimiento de un sistema de funcionamiento “más dinámico al margen del CSIC y de las universidades y se ha conseguido atraer a muchos científicos de fuera”, según dice Guigó, que señala que eso se debe las ideas del conseller Andreu Mas-Colell.

¿Qué ocurriría si gana el independentismo en el 27S? “Va a ser un camino difícil por los poderes fácticos”, dice Guigó. “Está claro que unidos se pueden hacer mejor las cosas, pero también supondrá la posibilidad de empezar de nuevo. A mí no me parecería mal que se pudiera llegar a un acuerdo y que determinadas cosas se pudieran hacer de forma común con España”, puntualiza el investigador, que pone como ejemplo a los países nórdicos. 

 

 

 

El libro negro del periodismo en Cataluña (IV): El pozo

CC RAULITO 39 / FLICKR

Fotografía: CC RAULITO 39 / FLICKR

Ha habido momentos en Cataluña en que medios de éxito han buscado el calor del dinero público para ganar más. Ha ocurrido en otras regiones pero en menor medida. Las subvenciones fijas hacen que la prensa se acomode: es más fácil convencer o engañar o chantajear a un político que satisfacer a miles de lectores.

Este viernes, el quinto capítulo: ‘Una tele para la mitad’ 

Lee aquí los tres primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’

Ha habido momentos en Cataluña en que medios de éxito han buscado el calor del dinero público para ganar más. Ha ocurrido en otras regiones pero en menor medida. Las subvenciones fijas hacen que la prensa se acomode: es más fácil convencer o engañar o chantajear a un político que satisfacer a miles de lectores.

Las subvenciones públicas a medios privados son el gran enigma del periodismo catalán. Desde la Transición ha habido al menos cinco tipos de trasvase de dinero público a medios privados.

El primero se justifica con la lengua: las ayudas por publicar en catalán. A veces salen listas de los medios que más y menos reciben pero son clasificaciones poco útiles: el dinero se reparte según la difusión.

Cuantos más ejemplares o visitas, más dinero. Para medios pequeños pueden ser sustanciales, pero para los grandes son la guinda del pastel. No hay factores políticos más allá de la creencia de que el catalán merece ayuda porque compite en inferioridad.

Eduard Voltas, secretario de Cultura en el Gobierno de José Montilla y cofundador del grupo Cultura03, las justifica así: “Por trabajar con una lengua minoritaria tienes menos potencial de mercado. En un mercado publicitario como el español, muy centralizado, compites por tanto con una mano atada a la espalda. Tiene sentido que la Administración compense”.

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Lee aquí los tres primeros capítulos de la serie:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’

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El segundo tipo de ayudas son las subvenciones por proyectos, que no se dan desde 2012. La Generalitat ha presumido de ese recorte. Pero hasta entonces eran a dedo: los medios presentaban propuestas y el Gobierno decidía quién salía ganando. Josep Martí Blanch, actual secretario de Comunicación, fue quien decidió prescindir de ellas por dos motivos, El primero, porque el presupuesto de la Secretaría de Comunicación “cayó más de un 70% respecto a 2010”. El segundo es más importante: “Hice una cata histórica del resultado de estas subvenciones y vi que no habían servido para hacer lo que se tenía que hacer para la reconversión de la industria periodística, que eran la transformación digital, hacer investigación y desarrollo”. El sector usaba este dinero para sobrevivir; no era un incentivo para innovar.

Martí decidió eliminar esas ayudas: “Todos los sectores económicos, cuando se toma una decisión que lesiona sus intereses, no están contentos”. La Vanguardia, por ejemplo, relevó al director José Antich, acusado de soberanista y convergente en 2013. El conde de Godó, según Antich, le destituyó porque “se habían logrado unos objetivos que estaban en función de una determinada línea informativa”. A partir de entonces, por lo tanto, podía haber más beneficios en otra “línea informativa”: “[La Vanguardia] podía obviamente cambiar la línea informativa, que era más fácil con un director nuevo”, dice Antich.

El tercer tipo de ayudas no son subvenciones sino publicidad institucional. Hay publicidad que es servicio, hay publicidad encubierta y hay publicidad en el límite. Este capítulo puede incluir, según las descripciones difusas del Diari Oficial, “inserción de anuncios de publicidad institucional de varias campañas publicitarias en diferentes medios impresos de todo el territorio de Cataluña”.

En alguna ocasión se cita el medio que recibe el dinero: “Inserción de monográficos en el diario Ara, en papel y digital” o “Inserción de secciones en formato papel y online sobre la realidad y la identidad de cada una de las comarcas catalanas en el El Periódico de Catalunya”. Son modos peculiares de describir un “anuncio”.

Al contrario que los proyectos, el capítulo de publicidad crece desde 2012: en 2011 fueron 10 millones y ahora vuelven ser unos 18. Martí Blanch dice que no lo hacen para sustituir el dinero de los desaparecidos proyectos. “Es la voluntad de ir normalizando la inversión publicitaria. Yo con 10 millones voy muy justo. Al contrario que otras administraciones, tengo toda la campaña de turismo de Cataluña en el mismo presupuesto”, dice Martí.  

El cuarto trasvase son las suscripciones o las compras de ejemplares en bloque: en universidades, en el zoo, en trenes, en ambulatorios, en autobuses hay a menudo montañas de periódicos gratis. Las suscripciones son un gran pozo porque no están centralizadas en el Departamento de Presidencia. Durante el tripartito de José Montilla, se quiso ordenar el gasto de cada Departamento. Pero se decidió que los gastos en suscripciones eran facultad de cada conseller. Hay otras administraciones públicas y empresas privadas que usan este tipo de suscripciones.

Con el mandato de Martí esta tradición también ha desaparecido. El secretario de Comunicación de la Generalitat aún no ha contestado a una petición de transparencia de EL ESPAÑOL para que revele los datos, pero admitió la eliminación: “Cuando llegué, el Departamento de Gobernación por ejemplo sí tenía [suscripciones en bloque]”. Gobernación estaba en 2011 en manos de Joana Ortega, de Unió, y había estado en manos de Esquerra durante el tripartito.

En Renfe, Ferrocarrils de la Generalitat, hospitales, universidades, la Fira o el zoo sigue habiendo montones de periódicos: “Yo no sé si Renfe paga porque no forma parte de mis competencias, pero en el caso de Ferrocarrils de la Generalitat nadie paga. Sólo hay una autorización para que los dejen. Si en algún centro hospitalario o universidad públicos pasa lo mismo, pues es igual. No sé si todos los montones de Vanguardias que hay en Cataluña están ahí gratis, pero los que están bajo mi responsabilidad, sí”, dice Martí.

La Vanguardia es el periódico español que más diferencia tiene entre venta de ejemplares y difusión: más del triple. La Vanguardia ha presumido siempre de tener más suscriptores que nadie. ¿Pero más del triple que ventas comunes? Tanto si hace pasar la difusión gratuita por suscripción como si alguien la paga la Generalitat en 2015 no es quien la sufraga, aunque sí lo fuera en el pasado.

Ante la imposibilidad de averiguar nada a través del Grupo Godó, opté por vías vinculadas a empresas de distribución de prensa. No puedo ser más concreto para evitar perjudicar a estas fuentes. La falta de concreción de los datos sigue siendo notable, pero he podido averiguar que las suscripciones en bloque apenas se usan en verano y que en el caso de La Vanguardia la cifra puede rondar los 17.000 o los 20.000 ejemplares por edición. En esta información de 2004, se habla de 16.000 suscripciones, pero entonces La Vanguardia tenía sólo edición en castellano.

El quinto modo de ayudas a la prensa es el innombrable: contratos sin transparencia, ayudas que llegan desde la Diputación, desde grandes ayuntamientos o desde el puerto o empresas públicas con una relación etérea con la Generalitat.

“El Gobierno tiene muchas formas legales de dar dinero a las empresas de comunicación”, dice Jordi Mercader, jefe de gabinete de Pasqual Maragall y director de la Oficina de Difusión al principio del tripartito. Cuando Mercader llegó a la Generalitat, el último Gobierno de Pujol con Mas de conseller en cap había gastado en el último año 60 millones de euros entre subvenciones y publicidad, según dice Mercader en su libro Mil dies amb PM. Mercader no recuerda el motivo de esa cantidad, pero puede ser que incluya la publicidad televisiva institucional. Aquí dicen que fueron 31 millones entre todos los conceptos, de los que 12 fueron para La Vanguardia. Para poner las cifras en contexto, el Grupo Godó -propietario de La Vanguardia, de la radio RAC1 y de la tele 8TV- facturó 196 millones en 2014. Sus beneficios no llegaron al millón. Una porción de de 30 o 60 millones puede significar mucho dinero para el Grupo Godó.

Rotativa de 'El Punt'. / AYUNTAMIENTO DE GIRONA
Rotativa de ‘El Punt’. / AYUNTAMIENTO DE GIRONA

Los agujeros en el reparto

El Mundo publicó en 2014 una investigación de las ayudas entre 2007 y 2013: salían 82 millones en total. En un tuit en julio de Martí Blanch, las subvenciones en esos seis años sumaban algo menos: 76,3. No sólo bailan esos millones. Según la investigación de El Mundo, había además 99 millones de publicidad institucional para repartir.

La Generalitat repartió al menos 18 millones de euros en anuncios en 2014. La mayor parte de ese dinero la gestionan dos centrales de medios: Media Planning Group (10 millones) y Focus Media (ocho). Media Planning es propiedad del grupo Havas. Su vicepresidente, Ferran Rodés, es presidente del consejo editorial del diario Ara. El director general de Havas es Alfonso Rodés, hermano de Ferran.

Martí Blanch, actual secretario de Comunicación, defiende que Media Planning debe seguir siendo una central de medios homologada por la Generalitat pese a la aparente incompatibilidad: “Ellos saben cuál es su negocio matriz y lo defenderán como se merece. Pondría la mano en el fuego que no lo harían porque sería dispararse en el pie”.

Si Media Planning no tuviera permiso para gestionar anuncios de la Generalitat, Martí habría tenido un problema hace unos años. Media Planning tiene capacidad para trabajar con presupuestos grandes y plazos de pago largos: “En 2010 y 2011, nuestros plazos de pago eran tan largos que teníamos dificultades para trabajar. Necesito que haya unas cuantas agencias. No puedo renunciar a una. Aunque tampoco lo haría. Havas es un líder mundial. Si confían instituciones francesas o españolas, por qué no yo”, añade.

En una petición de transparencia de EL ESPAÑOL sobre la publicidad institucional que sí ha sido respondida, la Generalitat evita aclarar quién se beneficia más de sus anuncios entre medios. La petición pedía claramente “la distribución por medios de comunicación”. Pero nada: el Gobierno catalán sólo da los totales por Departamento desde 2007. La única apariencia de respuesta de la Generalitat son los criterios de reparto, pero tampoco se detallan porque dependen de los profesionales de las centrales de medios y sirven “para rentabilizar las inversiones”.

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Las otras ayudas

Hay otras fórmulas de presuntas ayudas públicas que no implican a la Generalitat. El Periódico creó entre 2009 y 2010 la serie Distritos. Es información amable sobre distintas zonas de Barcelona: entrevistas a líderes vecinales, inauguraciones, historias de barrio. La fuente principal de la información, según el entonces director Rafel Nadal, y la gestora externa a la redacción, Núria Padrós, eran las sedes municipales de los distritos. Es más bien información de servicio.

Nadal llevaba una racha dura con portadas en contra del ayuntamiento: apagones, quejas por los trenes de Cercanías, el aeropuerto. Esta nueva sección daría otro aire a El Periódico. Nadal dice que El Periódico no cobraba por estas ocho páginas semanales, “aunque yo no sé qué tipo de acuerdos había con el Ayuntamiento”. Nadal creía que esa información era necesaria porque “El Periódico siempre ha tenido esta información de barrios” y la encargó a periodistas externos. La sección Distritos sigue en marcha.

La publicidad y las subvenciones comunes no son el único modo de hacer fluir el dinero público. Toni Bolaño, jefe de prensa del president José Montilla, da este ejemplo de cómo las subvenciones pueden disfrazarse:

¿Cómo sabes que no se puede hacer un convenio con el Colegio de Médicos de Cataluña para fomentar la salud pública? Eso puede implicar que el Departamento de Sanidad compre 20.000 ejemplares de ‘La Vanguardia’. El Colegio gana que ‘La Vanguardia’ hable bien de su presidente.

El único que sale perdiendo es quien paga esos 20.000 ejemplares: el contribuyente. Bolaño ha visto de hecho otro tipo de trucos. Éste es un buen ejemplo de las presuntas ofertas que recibía en su despacho:

“Tengo esta información [mala para el gobierno], pero fíjate, tenemos un proyecto muy interesante”. Se ha hecho una cultura muy determinada: la Administración paga. Paga el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat, el Ayuntamiento de Terrassa, de Sabadell, de Reus. La información es una mercancía. Estamos hablando de críticas importantes. Callar un periódico con una campaña de publicidad. Se hace.

Así es la vida

Nadie niega en Cataluña que “se haga”. La excusa que más veces he oído es que se hace en todas partes. En Madrid el acusado no son las subvenciones directas a la prensa, que el Gobierno dejó de dar en 1988. Los acusados son las empresas del Ibex-35 y los ministerios. Vicent Sanchis fue director de Avui entre 1996 y 2007. Así razona la ayuda de la Generalitat con respecto a la que reciben otros medios españoles:

La Generalitat, como el Ibex-35 en Madrid a través del Estado, siempre ha ayudado -que significa financiado en cierta manera- muchas actividades de ciertas empresas. Cuando yo dirigía el ‘Avui’, no me gustaba nada oír que era un periódico subvencionado porque todos los demás en Barcelona y en Madrid de un modo u otro también lo están.

En mi charla con Sanchis, el asunto de las ayudas públicas salió varias veces. Le pregunté sobre un tema recurrente de este reportaje: ¿las ayudas al catalán -las más públicas y estructurales- no hacen al final que sean menos independientes? Su respuesta es de nuevo defensiva: “¿El hecho de que los diarios importantes del Estado deban fortunas a la Seguridad Social y Hacienda y que dependan de la publicidad de 33 empresas que están tarifadas y marcadas por el Gobierno del Estado los hace menos independientes?”

Probablemente, le dije. Y Sanchis: “Pues así es la vida”.

Eduard Voltas también cree que la publicidad en el resto de España sustituye cualquier ayuda catalana: “En Madrid se ahorran las subvenciones con la inversión publicitaria brutal, absolutamente desproporcionada, sin lógica de mercado de los ministerios y el Ibex-35”.

Arsenio Escolar, director de la Asociación de Editoriales de Publicaciones Periódicas y de 20minutos, denuncia la falta de transparencia de los 141 millones de euros que repartió el Gobierno en campañas en 2014. Hay una salvedad respecto a los medios catalanes: La Vanguardia y El Periódico están también entre los que más reciben.

Menos ayudas fuera

En 2012 sólo seis comunidades autónomas daban subvenciones públicas a medios privados: Andalucía, Asturias, Cataluña, Valencia, Galicia y País Vasco. En cinco casos las ayudas están relacionadas con lenguas propias de cada comunidad. En Andalucía están vinculadas a la promoción de la lectura.

El País Vasco concede desde 2008 algo más de cuatro millones de euros. Una cifra que no ha variado durante la crisis. Galicia daba algo más de tres millones y en 2012 no llegaba al millón. Las otras tres comunidades dan cantidades menores: medio millón en Andalucía, 100.000 en Asturias y menos de 50.000 en Valencia.

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El sector de prensa en el fondo es distinto, dice Martí Blanch: “Los diarios son empresas muy particulares: si fueran normales, en los últimos ocho años habrían desaparecido cabeceras. Y no ha pasado. Si fueran empresas normales y estuvieran vinculadas sólo a la cuenta de resultados de varios años, habría menos cabeceras en el quiosco”. Esta irregularidad de recursos de los periódicos no es un problema sólo de los medios. Es también un reto de la sociedad. Las subvenciones fijas hacen que la prensa se acomode: es más fácil convencer o engañar o chantajear a un político que satisfacer a miles de lectores. La independencia queda tocada.

A cambio de unos medios saneados con dinero público, hay a la fuerza más connivencia con el poder. Voltas lo ve de una manera similar: “El poder político ha usado las subvenciones para tener un canal directo o una influencia dentro de los medios de comunicación”.

La alternativa a que el Gobierno o unos anuncios sufraguen un medio es que lo paguen sus clientes: la audiencia. Ha habido momentos en Cataluña en que medios de éxito han seguido buscando el calor del dinero público para ganar más. Su credibilidad merece por tanto poco respeto. Si quiere volver a ganarse, el camino más fiable queda lejos del dinero que reparten instituciones y empresas. La sociedad debe tenerlo en cuenta.

El declive del papel

La confusión con el rol del papel también tiene algo que ver. El papel sólo es rentable porque instituciones y corporaciones ponen anuncios. “No hay ningún poder público que gestione la publicidad de un modo absolutamente profesional”, dice Martí Blanch, que es el encargado de gestionar ese dinero. Pero según Martí no es por las típicas conspiraciones sino porque el papel debería recibir ya menos inversión publicitaria: “Los medios escritos deben saber que el papel como soporte publicitario puro es cada vez menos amortizable”, dice. “Los grupos de comunicación que asientan su cuenta de resultados sobre el papel si ponen las luces largas deben estar muy preocupados”.

Martí dice que el papel se preserva porque la administración se mueve despacio. Nadie parece acelerar la transformación: ¿qué periódico sobreviviría sin los miles de euros que llegan por la publicidad en papel cuando un báner digital vale varias veces menos?

Hay quien cree que esa ayuda es debilidad para el sector. Los fundadores de Cultura03, Oriol Soler y Eduard Voltas, creen que buena parte de las subvenciones perjudican más que ayudan. El grupo fue un éxito desde el principio y llegó a facturar 20 millones de euros antes de pensar en lanzar el diario Ara. Además de revistas de turismo, cocina e Historia, su núcleo de negocio estaba formado por una imprenta y servicios editoriales. Sus revistas y su periódico recibieron dinero público en condiciones similares a las de otros productos en catalán, pero no tuvieron una experiencia buena: “La crisis hizo muy evidente el megaerror que es pensar que los políticos pueden solucionarte algo en un proyecto empresarial. Hacen perder agilidad, músculo, prestigio. Las subvenciones que tuvimos las merecíamos, éramos los que menos recibíamos, pero creo que fue un gran error dedicar tiempo a aquello”, dice Oriol Soler.

Soler cree que las ayudas sirven sobre todo como excusa ante un fracaso: “Esta idea victimista de que ‘no me ayudaron bastante’ no me sirve”. La salida es cortar las subvenciones y que cada empresa sobreviva como puede. Según Soler, sería un modo de terminar con ese asomo de connivencia:

Forma parte del paso de este país a la modernidad que se acabe el despropósito de culpar a los otros cuando quien dice si una cosa funciona o no es el mercado. Los empresarios de medios de comunicación tienen mucha responsabilidad al considerar que las subvenciones son un derecho que utilizan para condicionar los contenidos de sus medios. Y los primeros interesados en que este país no entre en la modernidad son algunos empresarios, porque ya les va bien que no impere el mercado”.

Algunos editores de prensa catalanes han acabado por vivir más cómodos cerca del poder que del servicio público. Es cierto que no sólo ha ocurrido en Cataluña. Pero en Cataluña el fenómeno ha estado muy extendido.

Este viernes, el quinto capítulo: ‘Una tele para la mitad’ 

Lee aquí los tres primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’

La Biblioteca Nacional casi duplica sus pérdidas en 2014

resultado ejercicio BNE

Los números rojos se multiplican en los balances de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Según publica el BOE este viernes, los resultados del ejercicio de 2014 amplían la escalada de pérdidas en la que ha entrado la institución en los últimos dos años, provocada principalmente por la retirada del apoyo público.

Los números rojos se multiplican en los balances de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Según publica el BOE este viernes, los resultados del ejercicio de 2014 amplían la escalada de pérdidas en la que ha entrado la institución en los últimos dos años, provocada principalmente por la retirada del apoyo público. El resultado muestra que la situación se ha agravado en un 67,6 %: de los 3,4 millones de euros en 2013, la BNE ha pasado a perder 5,7 millones de euros anuales. Casi el doble. En 2012, la cifra apenas superó el medio millón de euros.

La directora de la Biblioteca, Ana Santos, explica a este periódico que los ingresos de la casa que dirige dependen en un 100% de las transferencias del Estado. “Desde 2010 nos han recortado un 44% de la cantidad aportada por las subvenciones. Lo que es asombroso es que con esta reducción de presupuesto hayamos podido gestionar y mejorar”, dice Santos.

Estos son los primeros resultados del centro con una ley reguladora propia similar a la del Museo del Prado y del Museo Reina Sofía. El Gobierno dotó de esta garantía a la BNE para dotarla de mayor autonomía a la hora de gestionar sus fondos, con el objetivo de “preservar su papel esencial en la preservación y difusión de la cultura española”. Menos ayudas económicas que, supuestamente, podrán aplicarse con más agilidad en el movimiento de la estructura y en la creación de recursos. Habrá que esperar a 2015 para comprobar la asimilación en la práctica de la norma.
presupuesto BNE

En el año 2010, la institución recibió un total de 47,5 millones de euros en ayudas y cuatro años después la cifra queda en 29,3 millones de euros, lo que supone una reducción de la subvención del 38,3%. “Me siento muy satisfecha del esfuerzo de eficiencia de la casa: hemos ajustado el gasto al presupuesto. Se ha hecho un esfuerzo bestial de eficiencia en la gestión interna. Pero llega un momento en el que por mucho que apagues la luz a las ocho de la tarde, la luz tienes que volverla a encender en algún momento. Hay gastos importantes de mantenimiento que debemos mantener. No queríamos reducir el servicio, sino mejorarlo”, añade Santos.

subvenciones

La directora explica que en cuatro años la institución ha conseguido reducir el gasto en casi un 30%. “Como gestora lo que me importa es que el presupuesto tenga el mejor resultado para la sociedad y esas cuentas [las del BOE de hoy] son lo que son, absolutamente interpretables”, explica. En el último ejercicio la reducción del gasto ha sido de 800.000 euros, un 2% respecto al año anterior, y ha ingresado un 11% menos que en 2013.

resultado ejercicio BNE

Los indicadores que facilita la BNE en su recién estrenado portal de transparencia apuntan un incremento de los servicios y de la asistencia de la Biblioteca en los últimos cuatro años. Lo presupuestado y realizado en 2014 muestra ese crecimiento tanto en número de usuarios (+12,7%) como en ejemplares servidos a usuarios (+12,2%). Sin embargo, en la conservación del fondo bibliográfico se descubre un notable descenso de actuaciones: estaban previstas 106.500 y se realizaron 47.215 (-55,6%).