El independentismo presiona a la CUP para investir a Mas

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Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Un miembro de la CUP acuñó hace unos años un término que en Cataluña ha hecho fortuna. Habló del Camamilla Party. El término en catalán significa manzanilla, hace referencia al Tea Party estadounidense y describe a un sector de la sociedad catalana. Ese grupo lo forman contertulios, columnistas, directores de medios y un ejército de miles de tuiteros.

A grandes rasgos y con matices, los miembros del Camamilla Party defienden a Artur Mas como la única persona capaz de liderar el proceso soberanista. Consideran que no toca hablar de los recortes hasta que Cataluña sea independiente y atribuyen cualquier indicio de corrupción a una guerra del Estado contra Cataluña. Ese mismo sector no le ahorró reproches a la CUP cuando decidió no ir en la lista unitaria soberanista. Odian tanto a Mariano Rajoy como a Pablo Iglesias o Duran Lleida y les dolió sobremanera que la alcaldía de Barcelona quedara en manos de Ada Colau.

En las últimas horas, el Camamilla Party se ha volcado en presionar a la CUP para que ceda y haga presidente a Artur Mas.

El diario Ara ha publicado en su versión impresa de este martes un editorial llamado Mas no puede ser el problema. El editorial iba destacado en portada con el titular Peligra la investidura. Uno de sus más destacados columnistas, Antoni Bassas, también publica en el mismo periódico un artículo a favor de la investidura del president en funciones. “Sería un error que lo que no ha conseguido la persecución mediática con base en Madrid se decidiera ahora en Barcelona”, asegura.

El exdirector de La Vanguardia, José Antich, también afirma en un artículo que los intentos de desplazar a Mas de la presidencia son de una “gran miopía”. Pilar Rahola aseguró este lunes en 8TV que no le parecería justo que se apartara ahora al president. Otros periodistas y opinadores invitaban a la CUP a reflexionar sobre por qué se alinea con los poderes unionistas en el rechazo a Artur Mas.

https://twitter.com/jordibarbeta/status/648721503140364288

El ‘president’ mártir

La imputación de Artur Mas por la consulta del 9N, conocida durante la mañana de este martes, ha aumentado aún más la presión sobre la CUP. Todo el soberanismo ha cerrado filas en torno a Mas y esto ha dejado a la CUP aún más expuesta a pesar de que el líder del partido, Antonio Baños, ha mostrado su solidaridad con Mas y las demás imputadas.

Para más inri, el juez ha citado a Mas a declarar en el 75º aniversario del fusilamiento del antiguo president de la Generalitat Lluís Companys.

Muchos han interpretado la imputación de Mas como el estímulo necesario para que la CUP cediera en su postura de negar la investidura. Mas adquiría una posición más transgresora y se convertía en representante de la desobediencia que prodiga la CUP. Baños, sin embargo, ha mantenido el discurso del partido y ha dejado claro que no cederán a las presiones. “Después de décadas de represión policial y judicial, no nos asusta demasiado una campaña de Twitter”, ha afirmado el líder de la CUP.

Quiénes han evitado pronunciarse a favor de la investidura de Mas han sido los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural. En una rueda de prensa conjunta, han criticado la imputación y han confiado en que las formaciones llegarán a un acuerdo, pero no han querido valorar si es importante que Mas sea president.

Un poder inesperado

Todas las encuestas indicaban que la CUP tendría la sartén por el mango a la hora de articular una mayoría soberanista en el Parlament. Lo que no se esperaba la formación era que la investidura de Mas como president dependería de sus votos. El partido anticapitalista se sentía mucho más cómodo con la posibilidad de una abstención en segunda vuelta. Pero ahora este escenario no es posible y la CUP tiene la carga de ser quién puede dinamitar el proceso si JPS tampoco cede.

La situación no ha avanzado durante este martes. Ambas formaciones han reafirmado sus posiciones ante los medios durante la mañana y por ahora nadie quiere aparentar que está dispuesto a ceder. El entorno de Mas ha filtrado a TV3 que el proceso no se va a parar y que la CUP ha de decidir si lo va a apoyar. Baños ha vuelto a repetir que no investirán a Mas y ha insistido en una figura de consenso con la que “todos nos podamos sentir cómodos”. Si Mas representa un extremo y la CUP otro, lo que buscan es un candidato intermedio. Con esas palabras lo ha explicado Baños durante una entrevista en TV3.

CDC, sin embargo, no está dispuesta a dejar de liderar el proceso y considera “irrenunciable” la presidencia de Mas. Después de todos los costes de la aventura independentista para el partido –de la ruptura con Unió a las imputaciones–, no quieren que la presidencia quede en manos de una persona de ERC o de un candidato independiente como Romeva. ERC sigue defendiendo que el candidato de Junts pel Sí es Mas pero de manera menos apasionada. “Concentrémonos en el qué y no en el quién”, ha afirmado este martes Oriol Junqueras.

Junts compareció este martes para valorar los resultados y proyectó una imagen de unidad en torno a Mas. Las declaraciones de Romeva y del propio Mas, no obstante, dejaban la puerta abierta a negociar otro presidente. “El candidato es Mas, y a partir de aquí negociaremos”, explicó Romeva. “Lo importante es saber si los 72 diputados están dispuestos a sacar adelante la hoja de ruta (…) y el resto son cosas añadidas”, zanjó Mas.

Las negociaciones, en marcha

Ambos partidos ya han empezado con algunas llamadas los primeros contactos de lo que se prevé como una dura negociación.

El núcleo duro de Junts se ha reunido en el Parlament para empezar a confeccionar el nuevo Gobierno y la organización del grupo parlamentario y a barajar nombres de futuros consellers. A la reunión han acudido Romeva, hombres de confianza de Mas como Josep Rull o Jordi Turull, dirigentes de ERC como Marta Rovira y Lluís Salvadó y las expresidentas de las organizaciones sociales ANC y Òmnium, que iban en la lista en los puestos dos y tres.

A la vez se ha designado una comisión negociadora formada por miembros de todos los partidos y entidades de la candidatura con el objetivo de iniciar los contactos con la CUP. Junts busca contactos discretos y sin aspavientos y evita críticas contra la postura de los anticapitalistas.

La CUP, por su parte, ha iniciado conversaciones con todos los partidos que puedan sumarse al llamado proceso constituyente. También con la coalición izquierdista Catalunya Sí que es Pot (CSP), que incluye a Podemos y a Iniciativa. 

Lo que sí que se prevé es una de las negociaciones más herméticas de los últimos tiempos. La CUP ya ha advertido que sus miembros se levantarán de la mesa de negociaciones en cuanto se produzca la primera filtración. El partido ya abandonó la negociación de la lista única en julio después de que se filtrara información a los medios de comunicación.

El futuro de Mas, en manos de una asamblea

La CUP decidirá qué hacer en la sesión de investidura en una asamblea de sus militantes. Plantean tres alternativas: apoyar a Raül Romeva, proponer un candidato independiente o abstenerse en la votación de Mas. 

La Candidatura de Unitat Popular (CUP) se ha convertido en una de las claves del independentismo. El partido anticapitalista multiplicó este domingo su número de escaños y pasó de tres diputados a 10 con el 8,2% de los votos. Estos resultados convierten a la formación en un actor principal del proceso independentista después de que Junts pel Sí, con 62 escaños, se haya quedado lejos de la mayoría absoluta y necesite apoyos parlamentarios poner en marcha la hoja de ruta secesionista.

La CUP entiende los resultados como un reclamo de Cataluña para romper el statu quo e iniciar un proceso constituyente que culmine con una república catalana. El número uno de la formación, Antonio Baños, afirmó que el partido se ha convertido en “el acelerador del proceso” y que los catalanes han expedido “el certificado de defunción del autonomismo”.

La fiesta de la CUP se celebró en el Casino L’Aliança Poblenou, que estaba lleno a rebosar. Baños advirtió que “la desobediencia es la independencia” y que “a partir de ahora, la legalidad española puede y tiene que ser desobedecida por la soberanía catalana”. También enfatizó su mensaje social y advirtió que Cataluña tiene que buscar “un plan de choque” para lograr que en todos los hogares “puedan haber tres comidas al día”.

La número dos del partido, Anna Gabriel, agradeció el apoyo que ha recibido el partido y recordó a los asistentes que la CUP es una chispa en el sur de Europa y que ahora representan a todos aquellos militantes anticapitalistas. “No olvidamos el resto de pueblos del Estado y el resto de pueblos en lucha”.

El ambiente durante el acto era eufórico y había una sensación de victoria absoluta. Los asistentes que se acercaban al Casino L’Aliança hacían cálculos electorales para discutir el papel clave que tendrá la CUP en esta legislatura. Centenares de votantes llenaron la sala y vitorearon al exdiputado Quim Arrufat cuando lo enfocaban por TV3, aplaudieron los malos resultados de Unió Democrática a medida que se iban confirmando y abuchearon las comparecencias de Pedro Sánchez y Xavier García Albiol.

Una de las incógnitas que dejó la noche fue la relación política que tendrá la CUP con Junts pel Sí en el futuro. Gabriel sólo se refirió a este punto con estas palabras: “El proyecto independentista seguirá adelante, pero hoy el señor Mas ya no es imprescindible”. 

Baños ha dicho en varias ocasiones durante la campaña que el partido no apoyará la investidura del actual president de la Generalitat. Aun así, una vez terminado el acto, las conversaciones en la calle giraron en torno a cuál debe ser la posición de la CUP de ahora en adelante.

La formación decidirá esa posición en una asamblea durante los próximos días y después de hablar con una decena de militantes sólo hay una cosa clara: el partido no investirá a Mas. Las tres alternativas que dieron esos militantes anoche son más difusas: apoyar a Raül Romeva, proponer un candidato independiente o abstenerse en una eventual investidura de Mas. Sean cuales sean los próximos pasos, el futuro del independentismo pasará inevitablemente por el proceso asambleario de la CUP.

Así es el partido anticapitalista que amenaza con no investir a Mas

ACTO CENTRAL DE LA CUP

Anna Gabriel y Antonio Baños, candidatos de la CUP. / Alejandro García / Efe

Sus 10 escaños otorgan a la Candidatura de Unidad Popular (CUP) un papel crucial en el próximo Parlament. ¿De dónde viene y cómo se organiza esta coalición de organizaciones? Explicamos por qué un partido tildado de “antisistema” durante años por CDC puede tener la llave del futuro de Artur Mas.

La Candidatura de Unidad Popular (CUP) sólo se ha presentado dos veces a las elecciones catalanas. En 2012 consiguieron tres diputados. Ahora han triplicado aquellos resultados. Sus 10 escaños otorgan al partido un papel crucial en el próximo Parlament. ¿Por qué será tan importante la CUP? ¿De dónde viene y cómo se organiza esta coalición de organizaciones? Explicamos por qué un partido tildado de “antisistema” durante años por CDC puede tener la llave del proceso soberanista.

1. Por qué la CUP puede ser determinante.

La mayoría absoluta en el Parlament de Cataluña está en 68 escaños. A la vista de los resultados electorales, Junts pel Sí necesitará el apoyo de la formación anticapitalista para articular una mayoría soberanista en el Parlament.

El papel de la CUP es determinante no sólo desde la perspectiva de los escaños, sino también de los votos. La CUP ha sostenido que no quiere iniciar el proceso hacia el soberanismo si el independentismo no lograba el 50% de las papeletas. La candidatura de Junts pel Sí, en cambio, cree que la mayoría de diputados ya es suficiente. Las formaciones independentistas no han llegado al 48 % de los votos.

Una victoria soberanista sólo en escaños no significa el fin del proceso, pero no se sabe qué papel jugará la formación anticapitalista en esta tesitura.

2. ¿Quién será el presidente?

Dado que la lista Junts pel Sí (unión de Convergència, Esquerra y las entidades civiles soberanistas) no han obtenido los 68 escaños, deberá contar con los votos de la CUP para investir a Artur Mas como presidente, al menos en la primera vuelta, para la que necesita mayoría absoluta. La formación ya ha advertido que eso no sucederá. Pero no ha sido tan clara a la hora de responder si se abstendrá en caso de una segunda votación, donde bastaría una mayoría simple.

La CUP ha avisado de que si sus votos son necesarios para llevar adelante el proceso independentista exigirán un presidente de consenso. El número uno de la lista, Antonio Baños, ha advertido que Artur Mas no cumple este requisito. En este caso Raül Romeva, más vinculado a la izquierda y con buena sintonía con la CUP, ganaría enteros para convertirse en presidente. Incluso la figura de Oriol Junqueras agradaría más a la candidatura liderada por Baños. El partido también condiciona su apoyo al nuevo Gobierno a que se asuman algunas de sus reclamaciones de corte social, como por ejemplo paralizar todas las privatizaciones y desahucios.

3. ¿Qué distingue a la CUP del resto de partidos?

La CUP ha marcado un perfil propio durante la última legislatura. Más allá de revolucionar el Parlament con su lenguaje y su puesta en escena, de sus acciones y programa electoral se deducen seis rasgos principales.

Anticapitalismo: El partido propone establecer “mecanismos de control popular de la economía”, defiende el cooperativismo como salida de la crisis y sus cargos electos tienen un tope salarial de 1.680 euros brutos al mes. En su programa para el 27S han defendido una ruptura con la Troika y el impago de la deuda hasta “resolver las necesidades de las clases populares y trabajadoras”. La formación, además, rehuye cualquier préstamo bancario para financiarse.

Lucha contra la corrupción: La CUP ha sido uno de los principales azotes de la corrupción en Cataluña. Ha denunciado todo tipo de corruptelas y se ha personado como acusación particular en varios casos como Mercurio, Catalunya Caixa o Innova. El partido también ha impulsado la web llumsitaquigrafs.cat, que recopila y explica todos los casos de corrupción de los últimos años en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares. Los concejales del partido tienen un límite de dos legislaturas (tres en el caso de pueblos de menos de 5.000 habitantes) y los diputados sólo pueden estar en el Parlament una legislatura.

Un pie en la calle: El partido siempre ha defendido que su presencia en el Parlament es una herramienta más de su lucha. La CUP ha repetido en varias ocasiones que su principal campo de acción está en la calle, en los ateneos y en las asociaciones ciudadanas. El partido se considera un simple canal de conducción de las protestas sociales de la calle hasta el Parlament.

Unidad territorial: A diferencia del resto de formaciones soberanistas, la CUP defiende que la independencia es el primer paso para la construcción de los Países Catalanes, que incluyen Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Baleares. En su programa también abogan por el reconocimiento de la identidad del pueblo aranés.

Organización asamblearia: La CUP se organiza en tres niveles. El nivel más bajo son las asambleas locales, en las que puede participar cualquier ciudadano pero en las que sólo pueden votar los militantes. En un nivel intermedio se encuentra el consejo político, formado por representantes de las asambleas locales. Encima de todo está la asamblea nacional, que se celebra cada año y en la que pueden votar todos los militantes. Esta asamblea nacional elige al secretariado, que es quien lleva el día a día de la formación. La organización asamblearia no significa que sus cargos deban consultarlo todo antes de votar, pero sí que cuando tienen dudas sobre algún punto que no se ha debatido antes lo deben consultar con las bases.

Salida del euro, de la UE y de la OTAN. Más allá del impago de la deuda, la CUP defiende una salida de estas dos organizaciones internacionales y el abandono de la moneda única.

4. ¿De dónde viene la CUP?

A pesar de que irrumpieron en el Parlament en 2012, la CUP lleva vinculada a la política municipal desde 1987. Fue en ese año cuando se presentó a las primeras elecciones municipales uniendo diferentes corrientes de la izquierda independentista. El partido sufrió una crisis en 1995 cuando algunas candidaturas se integraron en ICV. Unos años después, se refundó a partir del llamado Proceso de Vinaroz, que empezó en abril del 2000 y acabó en 2002. Este proceso unió diversas sensibilidades de la izquierda independentista de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana como Endavant, MDT, Maulets y otras organizaciones.

A partir de 2002 la CUP fue ampliando progresivamente su implantación territorial, aumentando el número de municipios en los que se presentaba. En 2003 fueron 12 y en 2007 fueron 50. En los comicios de 2011 presentaron 80 candidaturas y en las elecciones de 2015 estuvieron en 163 municipios. Una buena parte de las candidaturas son coaliciones con otros grupos como Procés Constituent, Podemos, Equo o EUiA.

En octubre de 2012 la asamblea nacional del partido decidió que la formación se presentara por primera vez a unas elecciones en el Parlament. La CUP obtuvo 126.000 votos y tres diputados.

Por qué Junts pel Sí está ganando los votos de los catalanes de izquierdas

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Lluís Rabell y la candidatura formada entre Podemos e Iniciativa no han conseguido mantener el peso que tenían en junio. Más exitosa ha sido la coalición formada por Convergència y Esquerra, que ha conseguido recuperar ciertos espacios entre los electores independentistas y de izquierdas sin perder apoyos a la derecha del tablero.

Gráficos: Patricia López

Como comentamos en este artículo, la oferta electoral de las elecciones catalanas presenta muchas innovaciones con respecto a 2012. Unas innovaciones que pueden haber alterado el apoyo que los distintos partidos reciben de los distintos sectores de la población.

A nivel social observamos bastantes movimientos sobre todo debido al auge y posterior caída de los apoyos a la confluencia creada entre Podemos e Iniciativa entre algunos sectores sociales.

Más allá de la distribución de los grupos sociales, es interesante ver cómo todos estos cambios se han traducido a nivel político. Es decir, como han evolucionado los apoyos de los ciudadanos según sus preferencias por el modelo social y nacional. Es un retrato que podemos hacer de nuevo con los datos de los barómetros de GESOP para El Periódico.

1. El fracaso de Podemos e Iniciativa.

Para empezar podemos ver cómo han evolucionado los apoyos a los partidos entre los ciudadanos que se sitúan en los distintos puntos del eje izquierda-derecha, uno de los indicadores de preferencias políticas que más se usan en la ciencia política.

Después de la caída sufrida en junio, las candidaturas independentistas han recuperado durante el verano parte de su espacio entre los votantes que se sitúan en el punto más a la izquierda. Suben a costa sobre todo de una pérdida del peso de la confluencia de izquierdas entre ICV y Podemos, que en junio conseguía entre este grupo un peso aún menor del que tenía en febrero antes de confluir.

No es fácil saber si este cambio se debe a decisiones tomadas por los distintos partidos: la elección de Raül Romeva o Lluís Rabell o el fin del periodo de luna de miel después de las municipales. Pero la dinámica es evidente. Existe, no obstante, un aumento del número de indecisos en este tramo, por lo que la confluencia podría quizá recuperar una parte de su cuota antes del 27S.

Esta dinámica de Junts pel Sí recuperando espacio y Catalunya Sí que es Pot (CSP) perdiéndolo es aún más evidente entre los votantes de centro izquierda. Pero entre los votantes que se sitúan entre centro y centro izquierda la lista conjunta parece no haber cambiado mucho las alianzas: el porcentaje de votos a la lista independentista es similar al que tenía en febrero Convergència i Unió. El hecho de que la lista conjunta esté manteniendo su porcentaje de votos en estos sectores es bastante significativo si tenemos en cuenta que una parte importante de los cabeza de lista presentados tenían un perfil poco afín a estas posiciones.

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Gráficos: Patricia López

2. Junts pel Sí suma por la izquierda. 

¿Han afectado los cambios en las candidaturas a las alianzas entre los grupos del eje que seguramente tendrá más importancia en estas elecciones? Me refiero al eje nacional. Los gráficos muestran cómo entre junio y septiembre la coalición entre Podemos e Iniciativa perdió una importante parte del peso que tenía entre quienes no son independentistas en favor de los socialistas, pero sobre todo en favor de la abstención y de la indecisión.

Esta pérdida de peso entre los electores no independentistas no se compensa en ningún caso con un mayor peso entre sectores independentistas. Es decir, a pesar de haber escogido a un candidato con un perfil en principio favorable al independentismo, la coalición no ha sido capaz de penetrar en ese sector. Quizá porque el posicionamiento del partido era distinto y porque ya existían otras candidaturas que podían ocupar este lugar con un posicionamiento nacional más claro.

La coalición también ha perdido el poco espacio que tenía en febrero entre estos votantes. Los motivos podrían ser la creciente polarización y la construcción de una lista independentista con candidatos de la izquierda, junto con las dinámicas del partido a nivel español y europeo.

Desde febrero la candidatura de JxS ha conseguido aumentar ligeramente su poder de atracción de voto entre los independentistas más recientes en detrimento de la confluencia de izquierdas y de la CUP. En cambio, la coalición ha afectado relativamente poco el comportamiento de los independentistas de toda la vida. La CUP, por ejemplo, ha aumentado ligeramente su peso.

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3. El PP recupera terreno. 

Si observamos el comportamiento de los votantes según su identificación nacional encontramos dinámicas muy parecidas. Destaca la leve recuperación del PP entre los ciudadanos con una identidad española dominante sobre la catalana, y la pérdida de peso casi total de CSP entre estos ciudadanos en el barómetro de septiembre. Una pérdida de peso que contrasta con el porcentaje de voto (más del 10%) que conseguía en junio en ese sector.

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4. Albiol sostiene al PP.

Por último, podemos observar el comportamiento de los grupos según su recuerdo de voto en 2012. ¿Cómo han cambiado los distintos escenarios el comportamiento de los votantes de los distintos partidos?

Estos gráficos muestran la intención de voto en los tres periodos según el partido al que los ciudadanos recuerdan haber votado en las autonómicas de 2012.

La elección de Albiol como líder del partido ha ayudado al PP a mantener una proporción ligeramente superior de los votantes que tenía el partido en las elecciones de 2012. La intención de voto para los populares entre los antiguos votantes es mejor en septiembre de lo que era en junio aunque sigue estando por debajo de la de febrero. De todos modos, esta mejora no evita que la mitad de sus votantes de 2012 siga declarando que va a cambiar su voto esta vez.

Destaca por ejemplo porcentaje de votantes que declara que votará a Ciudadanos durante los tres períodos analizados. El porcentaje de votantes populares en 2012 que decía querer votar Unió si iba sola a las urnas en junio desaparece en septiembre. No obstante, este cambio tan notable podría deberse más al tamaño de la muestra que a cambios reales en la sociedad.

En septiembre aumentan bastante el número de antiguos votantes populares que declara no saber que votar aún. El aumento de los indecisos se encuentra entre los antiguos votantes socialistas o entre los de Convergència i Unió.

5. El posible ‘efecto Romeva’.

La lista impulsada por Artur Mas ha ayudado al president a retener a la mayor parte de los votantes de Convergència que en febrero mostraban unos niveles muy bajos de fidelidad. Aunque no queda claro qué es lo que produce el cambio ya que el porcentaje de antiguos votantes de CiU que decía querer votar ERC ya había bajado mucho en junio cuando la lista conjunta con ERC aún no era clara pero sí la división con Unió.

Como ya se intuía en el primer gráfico, rostros alejados del perfil de este electorado como Romeva o Lluís Llach no han evitado que el fenómeno Junts pel Sí consiga retener la mayoría del electorado del antiguo partido de Mas. Vemos además que a Unió le cuesta mucho mantener un porcentaje importante de los antiguos votantes de la coalición.

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El PSC ha conseguido mejorar notablemente su capacidad para retener a sus antiguos votantes. En parte gracias a la pérdida de peso de la confluencia de izquierdas entre sus antiguos votantes. La candidatura de Podemos e Iniciativa, que en junio conseguía captar a más de un 30% de los votantes socialistas, en junio apenas conseguía el voto del 10% de ellos.

Es probable que la elección de un cabeza de lista independentista como Lluís Rabell haya limitado la capacidad de la nueva marca para mantener la fuerza con la que Podemos e Iniciativa entraban entre los electores del PSC en junio. Aunque otras dinámicas a nivel nacional también pueden explicar el cambio.

En cuanto a los votantes de los partidos más pequeños en 2012, vemos que la coalición de izquierdas con Podemos ha permitido a Iniciativa recuperar buena parte de su espacio entre sus votantes de 2012. Sin embargo, el partido parece haber perdido cierta fuerza durante el verano. En parte por las fugas a Junts pel sí, vinculadas quizá a la elección de Romeva. La confluencia también pierde peso entre los antiguos votantes ecosocialistas por un importante aumento de los indecisos. Quienes votaron a Ciudadanos en 2012 apenas muestran dudas sobre su voto el 27S.

El gráfico también muestra cómo la lista de Junts pel Sí ha llamado la atención de más del 20% de quienes votaron a la CUP en 2012. Al mismo tiempo, sin embargo, la candidatura de confluencia de izquierdas ha perdido influencia entre los antiguos votantes de la CUP. Quizá porque se ha agotado la luna de miel después de las elecciones municipales y quizá porque los asuntos nacionales se han ido imponiendo en el debate. Podemos y sus aliados han perdido capacidad para atraer votantes entre quienes se abstuvieron en 2012.

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En conclusión, es difícil diferenciar los distintos elementos que pueden haber afectado el comportamiento de los catalanes en los últimos meses. Sin embargo, existen ciertas dinámicas que parecen claras a la luz de los datos presentados aquí. Lluís Rabell y la candidatura formada entre Podemos e Iniciativa no han conseguido mantener el peso que tenían en junio. La caída es bastante transversal. Pero en parte se debe a su pérdida de apoyos entre quienes se declaran más de izquierdas y se sienten menos independentistas. El efecto del candidato Rabell no ha sido positivo. En el barómetro de septiembre la coalición consigue apoyos iguales o menores a los que tenía la suma de los dos partidos en febrero de 2015.

Más exitosa ha sido la coalición formada por Convergència y Esquerra. Esta candidatura ha conseguido recuperar ciertos espacios entre los electores independentistas y de izquierdas sin perder apoyos a la derecha del tablero.  De nuevo, no es fácil saber hasta qué punto ha sido un efecto Romeva, un efecto ERC o un efecto división con Unió. Pero parece claro que la lista impulsada por Mas consigue ahora más apoyos de los que tenían los dos partidos juntos en junio en la mayoría de sectores decisivos.

Por último, la elección de Xavier García Albiol como candidato del PP ha permitido al partido mantener su influencia entre sus incondicionales y entrar ligeramente entre las bases electorales de los socialistas o de Ciutadans. Este efecto, sin embargo, es muy limitado y no le permite al partido recuperar la mayor parte del espacio perdido hacia la candidatura de Ciutadans, cuyos candidatos se mantienen en buen estado de forma a pesar de su cambio de liderazgo y la marcha de Albert Rivera a Madrid.

Cámbiame Cataluña: así deberían vestir los candidatos del 27S

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Xavier García Albiol y Miguel Iceta. / EFE

Ni en Madrid ni en Barcelona hay mucha cultura de moda y la mayoría de políticos visten sin pensar mucho en lo que quieren transmitir. EL ESPAÑOL ha evaluado el estilismo de los principales candidatos junto a Jorge Redondo, uno de los blogueros de moda más influyentes de España.

La política es comunicación y la moda es un lenguaje. Una regla de marketing político que no ha calado en casi ninguna de las candidaturas que concurren a las elecciones catalanas del 27S. EL ESPAÑOL ha evaluado el estilismo de los principales candidatos junto a Jorge Redondo, uno de los blogueros de moda más influyentes de España. Ni en Madrid ni en Barcelona hay mucha cultura de moda y la mayoría de políticos visten sin pensar mucho en lo que quieren transmitir. “No es necesario que vistan de grandes firmas ni que tengan un armario más grande que el resto de los mortales”, dice Redondo. “Basta con sean más estilosos”. 

Mas y Romeva de luto

Los candidatos catalanes aprueban raspado e incluso hay alguno que suspende. Hay para varias ediciones del programa Cámbiame que emite a diario Telecinco. Patrycia Centeno en su libro Política y Moda (Península) apunta este pensamiento: “Con una buena imagen se puede vender una mala idea, pero con una mala imagen es imposible vender una buena idea”. 

Este capítulo le habría venido bien a Mas y a Romeva, principales valedores de Junts pel Sí. El president obtiene un 6 de nota:No puede convencer con esos trajes nada actuales que luce en los actos de campaña. Abusa de tonos oscuros en un mismo look que resta luz y fuerza al estilismo”, explica el experto. Pero no todo está perdido: Mas aún está a tiempo de vaciar el armario “de trajes de color negro y sustituirlos por azul marino o gris marengo además de regalar absolutamente todas las corbatas que tiene que lleven algo negro o gris. Son muy poco estilosas”.

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Artur Mas (Junts pel Sí). /ROBIN TOWNSEND / EFE

Romeva no puede creer que por ser alto y esculpir su cuerpo a ritmo de zumba y lambada lo tiene todo ganado. Su principal error son las gafas “de montura al aire de color flúor y la camisa marcando pecho que se quedó anclada en 2005 cuando Chayanne triunfaba en nuestro país. Uno no puede vestir como un quinceañero de por vida”. “La camisa negra tendría que estar prohibida en las instituciones”, apunta Redondo.

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Raül Romeva (Junts pel Sí). / MARTA PÉREZ / EFE

Deberían independizarse las camisas negras del armario de Romeva y dejar paso a las blancas o azules, las únicas que tienen sentido en el armario de un trabajador elegante. Suspende el cabeza de lista de la coalición independentista con un 4 al igual que su otro socio, Oriol Junqueras, que de momento no pasa del 3. Su obsesión por combinar “camisas de sport con trajes de vestir de lo más riguroso” no tiene ningún sentido de la estética.

“Un político debe transmitir serenidad y con esas camisas de cuadros nada cobra sentido”, explica Redondo, que explica que Junqueras ganaría combinando un pantalón chino de diferentes colores con americanas de tonos más sobrios. 

Iceta y Albiol: el dandi y el desgarbado

Al candidato socialista Miquel Iceta se le da mejor bailar al ritmo de Queen que llenar el armario. Su excesivo uso de colores oscuros combinados con morados y lilas le abocan al suspenso. “Este estilo está bastante alejado de las tendencias y de los cánones del dandi que todos querríamos ver en política”, dice Redondo. “El cambio comenzaría por sus gafas, sin mucha personalidad y con menos estilo. Encontrarle unas diferentes que le sienten bien sería una táctica de marketing perfecta”.

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Miquel Iceta (PSC). / SUSANNA SÁEZ / EFE

Quien se lleva un notable es el popular Xavier García Albiol, cuya altura hace que su imagen parezca algo desgarbada. “Es uno de los mejores combinando colores. No tiene miedo a los tonos claros pero le falta algo de gracia. Su cambio debería empezar por ajustar un poco mejor las tallas a su cuerpo para así conseguir una imagen más perfecta y transmitir orden”, propone el experto.

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Xavier G. Albiol (PP). / ROBIN TOWNSEND / EFE

Arrimadas y Levy: castas que abusan de la bisutería

La candidata de Ciutadans cae siempre en el tópico de mujer trabajadora con vestido recto, cada día de un color. “Este perfil femenino no debería caer en los mitos del vestido por la rodilla y el traje de chaqueta porque si no España entera sería muy aburrida”, dice Redondo. “Con su silueta y su juventud puede lucir prendas de absoluta tendencia como unos jeans de pata de elefante con una blusa anudada al cuello y un blazer de tweed. Tiene mil opciones diferentes para atrapar a sus electores. De momento no pasa del 6”. 

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Inés Arrimadas (Ciudadanos). / TONI ALBIR / EFE

Otro rostro femenino joven volcado en la campaña catalana es la vicesecretaria de Programas del PP, Andrea Levy, que abusa de los complementos. “No esta mal usarlos pero tienen que tener una de estas dos cosas: diseño o calidad”, dice Redondo. “No vale hacerse con toda la bisutería que ves sin ningún criterio porque nunca funcionará. Puede seguir con ese estilo colorido pero siempre cercano a las tendencias de la pasarela que en poco tiempo se encuentra en las tiendas low-cost”.

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Andrea Levy (PP). / MARISCAL / EFE

Rabell y Espadaler: manga corta y corbata ancha 

La peor puntuación se la lleva Lluís Rabell. Se cree que está todo el año de vacaciones en Benidorm”, dice Redondo. “Me parece una falta de respeto a todos los ciudadanos por los que, se supone, está trabajando. Las camisas de manga corta, hoy en día, no tienen ningún sentido en el armario masculino. Necesita ocultar el estilo veraniego con prendas de vestir. No pido que se vuelva loco con los trajes a medida pero camisas decentes y americanas y pantalones de su talla serían todo un acierto”.

Al candidato de Catalunya Sí que es Pot no le ha llegado a tiempo la guía de estilismo que Podemos repartió en primavera entre sus candidatos. Estas pautas internas recomendaban una vestimenta pulcra y correcta, nada que destacara. Los candidatos deben parecer vendedores de grandes almacenes pero low cost. Rabell lleva varias semanas vistiendo camisas de manga larga remangadas.

“Se cree que está todo el año de vacaciones en Benidorm”, dice el experto. “Me parece una falta de respeto a todos los ciudadanos por los que se supone que está trabajando. Las camisas de manga corta hoy en día no tienen ningún sentido en el armario masculino. Necesita ocultar el estilo veraniego con prendas de vestir. No pido que se vuelva loco con los trajes a medida pero camisas decentes y americanas y pantalones de su talla serían todo un acierto”.

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Ramon Espadaler (Unió). / ROBIN TOWNSEND / EFE

El candidato de Unió, Ramon Espadaler, es otro de los políticos eternamente de luto que abusa de los tonos oscuros en su día a día. “Sus asesores no saben a estas alturas que estos tonos en la televisión donde sale a diario no transmiten nada”, dice Redondo. “Espadaler pierde atractivo y se convierte en un plano sin gracia. Debería cambiar las corbatas de cuadros y rayas por algunas de colores divertidos con flores, animales pequeños y algún logo sencillo. Así transmitiría una imagen mucho más dinámica y juvenil”. 

Voto en blanco

Hasta hace unas semanas los partidarios de la independencia vestían de luto. Ahora Mas y Romeva sólo usan camisas blancas a pesar de que las encuestas les otorgan casi la mayoría absoluta. Este fin de semana ha llamado mucho la atención ver a todos los candidatos catalanes e incluso a los líderes nacionales de sus partidos (véase Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias) lucir camisa blanca remangada en todos los mítines. ¿Casualidad o puro marketing?

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta.
De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta. / FOTOS DE EFE / MOEH ATITAR

Sin duda tienen una clara intención: proyectar a una semana de la cita electoral. Honestidad, sencillez y confianza en el electorado. Quizás no es tan descabellado pensar que la independencia catalana arranca en el armario o que no están los resultados tan claros como quieren hacer ver. ¿A qué viene si no este repentino cambio?

Diccionario satírico burlesco (XII)

La duodécima entrega del diccionario catalán abarca de la P a la S: arranca con Pep Guardiola y se cierra con  Seny. Dice Anna Grau del entrenador, que compendia las virtudes viriles catalanas: “delgadito, mono, elegantito y muy formalito”.

Pep Guardiola

Calvo objeto del deseo de todas las macizas de la raza, por lo menos antes de la llegada de Raül Romeva. Aparente compendio de todas las virtudes viriles catalanas: delgadito, mono, elegantito sin exagerar, muy formalito, con cara de no haber roto jamás un platito, del Barça (bueno, más que ser del Barça, él fue El Barça…), medio intelectual y todo: lee a Miquel Martí i Pol y está aprendiendo alemán. A las eternas disidentes, las de erotismo más díscolo y más botifler, siempre nos puso más Mourinho. No es sólo una cuestión de más o menos pelo. Es que tanta superioridad moral, tanto ser fraile antes que monaguillo, llega un momento que empalaga. Y hasta que no cuela.

Qatar

Emirato musulmán en Asia que hasta los años 40 era tan pobre que tenían que agujerear monedas de otros países y hacerlas circular como suyas, de repente se descubrieron ingentes reservas de petróleo y el resto es fácil de imaginar para todo el mundo. Uno de los más excelsos presidentes que haya tenido jamás el Barça (véase el fichaje de Neymar), Sandro Rosell, tomó la decisión de quitar de las camisetas azulgranas el venerable nombre de la Unicef para plantar el de la Qatar Foundation, por el módico precio de 30 millones de euros al año de aquí al 2016. Por si quedaba alguna duda, precisó que los valores de Qatar eran los del Barça. Sin duda se refería al conocido proverbio catalán (y qatarí) de que pagant, Sant Pere canta. Como nuevos ricos mundiales oficiales los qataríes no dan puntada sin hilo, y lo mismo patrocinan al Barça que -presuntamente- al ISIS. Pura cuestión de valores.

Raül Romeva

El cabeza de lista de Junts pel Sí es un hombre de empuje y de recursos (no es sólo una calva bonita) al que le interesa mucho la política desde bien pequeñito. Es verdad que él la ha practicado mayormente en el extranjero: trabajó para la Unesco en Sarajevo en años que todavía eran bastante de plomo allí. Ha sido eurodiputado de IC muchos años. Viene de la cepa de una izquierda para nada anticatalanista, pero tampoco lo que se dice nacionalista. Hace sólo quince, veinte años, la gente como Raül Romeva consideraba más urgente arreglar el mundo que helar corazones catalanoespañoles. ¿Qué ha pasado que no estás en la frontera húngara o alemana buscando soluciones para los refugiados? Quo vadis, Varufakis catalán? ¿En qué ha quedado el mundo sin fronteras de nuestra juventud?

Referéndum

Invento del profesor Bacterio que, como todas las creaciones de este insigne personaje de Ibáñez (¡igualito que Anacleto, agente secreto!), mantiene su misterio y su prestigio a condición de no ser usado jamás. Nunca. Su efecto disuasorio es mucho mayor y más interesante que el político. Interesante dilema para Mariano Rajoy o para cualquiera que en su lugar se hallara: ¿qué es mejor y más digno, permitir un referéndum ilegal, que corta en caprichosos quesitos la soberanía nacional y el sentido mismo del voto, pero que de celebrarse hace mucho tiempo habría dejado con el culo al aire y a la escocesa esta fantasía animada de que los independentistas son todos? ¿O bien oponerse tajantemente al desafío a la legalidad, permitiendo que se prolongue un peligrosísimo, enormemente corrosivo suspense político? Tic, tac, tic, tac…

Seny

Fabuloso, mitológico atributo catalán. Todo el mundo cree saber lo que es: una suma de buen juicio, moderación, amor por la templanza y por el término medio, etc. Visto desde dentro, ya me perdonarán, caben lecturas más tristes. Por ejemplo: ¿será casualidad que los catalanes hayan perdido todas, absolutamente todas, las guerras en las que jamás se han embarcado, y que eso haya laminado una raza que una vez fue generosa y heroica, dejando crecer y multiplicarse sólo los genes de los más timoratos y cobardes? Es una posibilidad. Otra es que los pacifistas catalanes sean pacifistas de esos que sólo buscaban zafarse de la mili. Vista la que está cayendo, o el seny ya no es lo que era, o no lo fue nunca. Pista: siempre se ha tenido la precaución, en plan ying y yang, de asociar seny y su supuesto complemento contrario, la rauxa. Algo que podríamos traducir por arrebato. Otra pista: Josep Pla, Salvador Dalí, gente así, no representaron nunca el seny sino lo otro. Es lo otro lo que hace rato que está en peligro y lo que hay que rescatar. Cierta capacidad para la grandiosidad existencial. Cierta épica de brazos abiertos.

El candidato accidental

Fotografía: Albert Gea / Reuters

Fue observador de la OSCE en los Balcanes, pintor aficionado y portero de waterpolo. Durante años Raül Romeva representó en Bruselas a un partido federalista de izquierdas y criticó con dureza a CiU. Ahora acompaña a sus líderes en la lista unitaria al Parlament. 

Fue observador de la OSCE en los Balcanes, pintor aficionado y portero de waterpolo. Durante años Raül Romeva representó en Bruselas a un partido federalista de izquierdas y criticó con dureza a CiU. Ahora acompaña a sus líderes en la lista unitaria al Parlament. 

Raül Romeva i Rueda (Madrid, 1971) siempre se ha definido como “un culo inquieto” y la definición no le va mal a juzgar por su historial. Fue político, profesor de universidad, economista, doctor en Relaciones Internacionales, parlamentario, ensayista, novelista, ecologista militante, analista bélico, activista social, observador de la OSCE, nadador, buceador, portero de waterpolo, marinero, atleta, casteller, submarinista, patrón de barco, pintor aficionado y profesor de lambada. Su vida tiene tantos recovecos que no cabrían en los rótulos de una entrevista de televisión.

Y sin embargo por encima de todo Romeva es independentista. Una condición que ha puesto fin a 26 años al servicio de un partido (Iniciativa per Catalunya) y que lo ha entregado por completo a un objetivo: separar a Cataluña de España.

Romeva nació en Madrid porque allí estaban destinados sus padres, un profesor y una enfermera. Pasó su infancia en Aravaca y con nueve años llegó a Cataluña. La familia se instaló en Caldes de Montbuí, donde su padre regentaba una granja escuela. Aquella experiencia resultó decisiva para cultivar y alimentar dos de sus grandes pasiones: la literatura y la naturaleza. La primera le llevó a publicar ocho libros. La segunda, a afiliarse a un partido ecologista.

Durante su adolescencia empezó a soñar con ser capitán de barco después de ver los documentales de Jacques Cousteau. Todavía dice que le gustaría surcar el océano a bordo del Calypso. Su prolífica carrera política frustró su carrera como marino. También quiso ser deportista olímpico. Lo intentó con el atletismo pero se rompió el tendón de Aquiles del pie izquierdo. “La rehabilitación me llevó a la piscina. Los doctores me prescribieron nadar. Así llegué a entrenar con el seleccionador nacional de natación, el ya fallecido Paulus Wildeboer, en el CN Sabadell. Fue una de las mejores experiencias de mi vida”, recuerda.

Con 23 años empezó a trabajar para la UNESCO, donde le propusieron marcharse a Sarajevo como responsable del programa educativo y de Cultura de la Paz en Bosnia-Herzegovina. Entre 1996 y 1997 fue observador electoral de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en aquel país durante las primeras elecciones que se celebraron después de la guerra. Al terminar su trabajo, aprovechó para hacer su tesis doctoral sobre el conflicto balcánico. Romeva plasmó esas vivencias en cinco ensayos que se publicaron entre 1997 y 2003. Todos hablan de la última gran guerra europea del siglo XX, pero sobre todo de cómo prevenirla. En todos sus libros intenta aportar claves sobre el desarme y los retos pendientes en un territorio tan fragmentado y arrasado como la antigua Yugoslavia.

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Un culé en Estrasburgo

Acabada su etapa de emisario de paz en los Balcanes, arrancó la de europarlamentario. Su nombramiento tuvo lugar en 2004 y se integró en el grupo Verdes/ALE. Durante 10 años, su vida ha transcurrido a caballo entre Estrasburgo y Bruselas. Su hiperactividad laboral le llevó a convertirse en el parlamentario más trabajador de la Eurocámara. 595 intervenciones, 378 preguntas, 127 propuestas, 4 declaraciones y 2 informes es el bagaje de su paso por el Parlamento Europeo.

El eurodiputado convergente Ramon Tremosa lo define como un “súperpencaire”: en catalán, súpertrabajador. Se conocieron en Estrasburgo y aun defendiendo bandos distintos cuajaron una profunda amistad. “Romeva es una de esas personas a las que le confiaría mis tres hijos para que se los llevase de excursión por la montaña”, dice Tremosa, que ahora respalda a su amigo como candidato de la lista unitaria Junts pel Sí.

“Es todo lo contrario a la dogmática y sectaria izquierda española”, dice Tremosa. Escucha, comprende y argumenta. Sabe reconocer errores y exponer su punto de vista. A mí, por ejemplo, me hizo cambiar de opinión con respecto a la tasa Tobin”. La tasa Tobin es un arancel sobre las transacciones que proponen algunas fuerzas de izquierdas y que no encaja con la política económica de partidos conservadores como Convergència.

Tremosa subraya de Romeva su profunda hospitalidad y su rol de cicerone: “Recuerdo el día que llegué a Estrasburgo por primera vez. El Parlamento Europeo es enorme. Oriol Junqueras y yo íbamos tan perdidos que no sabíamos ni encontrar la puerta de entrada. Lo primero que hizo Romeva fue invitarnos a cenar a un self-service para explicarnos cómo funcionaba todo aquello, tan nuevo para nosotros. No importaba que defendiéramos intereses distintos. Estuvo disponible siempre que lo necesité. Mucho más que algunas personas de mi grupo. Recuerdo que Salvador Sedó, de Unió, nunca vino a mi despacho. ¡Y se supone que era de los míos! Lo que ocurre es que pertenecía al sector más españolista de Durán i Lleida. En cambio a Romeva lo encontraba en todas las causas”.

La más polémica llegó después de un Barça-Madrid que se jugó en enero de 2012: el central blanco Pepe le pisó la mano a Messi, el árbitro no lo vio, el comité de competición no lo sancionó… y Tremosa y Romeva elevaron la queja a la Comisión Europea.

“¿Cree la Comisión que estos hechos tan graves vistos por millones de personas y de niños (sic) deben quedar impunes?” decía la pregunta. Tremosa, que acabó retirando la pregunta, prefiere no hablar de aquel episodio “porque juntos hemos hecho cosas mucho más importantes e interesantes” pero recuerda: “Fue la única vez en mi vida que me sacó el Marca”.

GRA358. BARCELONA, 11/09/2015.- De iz. a der., Jordi Sanchez, Raul Romeva y Lluis Llach, en la manifestación con motivo de la Diada de Cataluña, hoy, en la calle Meridiana de Barcelona. La movilización, bautizada como la 'Vía Libre a la República Catalana" y organizada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha avanzado desde el inicio de la Meridiana hasta el Parque de la Ciutadella, donde está el Parlament. EFE/Andreu Dalmau
Jordi Sanchez, Raül Romeva y Lluis Llach en la manifestación de la Diada de Cataluña. / ANDREU DALMAU / EFE

Cazas sobre Cataluña

Tremosa tampoco quiere referirse a otra cuestión que llevaron juntos y que generó cierta controversia. Ambos firmaron, junto a Maria Badia (PSC) una carta en la que solicitaban a la UE que impidiese una hipotética intervención militar del ejército español en Cataluña. Las maniobras de unos cazas en Lleida y las polémicas declaraciones de dos militares retirados y un eurodiputado popular (Aleix Vidal-Quadras) les llevaron a considerar que Cataluña podía ser invadida y que la UE debía evitar esa invasión.

“Los catalanes no están tranquilos cuando tienen varios cazas sobrevolando sus cabezas; eso nos provoca una gran incertidumbre”, defendió entonces Romeva. “Se ridiculiza usted solo”, respondió el periodista Carlos Herrera en un tenso diálogo que mantuvieron ambos en una entrevista en Onda Cero.

Tremosa asume la responsabilidad de la redacción de aquella carta: “Fue cosa mía; luego me encargué de convencer a Romeva y a la socialista Maria Badia para que firmasen”, reconoce el convergente.

Un taxi para dos

Precisamente Maria Badia es otra de las eurodiputadas con las que Romeva forjó una sólida amistad. Aparte del trato diario, lo que propició este fuerte vínculo fue un volcán de nombre impronunciable: Eyjafjallajökull: “En abril de 2010 se cerró gran parte del espacio aéreo europeo. Un volcán islandés entró en erupción y provocó una nube de ceniza que obligó a cancelar todos los vuelos durante varios días”, recuerda Badia, “Romeva y yo tuvimos que hacer en taxi el trayecto Estrasburgo-Barcelona. Nos pegamos diez horas de viaje de un tirón. Eso une mucho”.

A la eurodiputada del PSC no le ha sorprendido que Romeva acabe liderando la lista de Junts pel Sí. “En aspectos identitarios siempre se ha posicionado muy cerca de las tesis de ERC”. También reconoce que “el reto es arriesgado, porque en esa candidatura hay partidos con propuestas muy distintas en el ámbito social, pero todo obedece a la situación excepcional que vive el país”.

Otro de los asuntos que más se le recuerda al eurodiputado Romeva es su campaña para salvar el atún rojo. En 2009 empezó a solicitar que se prohibiera la pesca y el comercio de esa especie amenazada. Según decía, las políticas de la Unión Europea suponían “un certificado de defunción” para este túnido. “En 2048 habrá desaparecido del Mediterráneo si seguimos con este ritmo de pesca y sobreexplotación”.

Su constancia tuvo recompensa. El 23 de mayo de 2012, el Parlamento Europeo aprobó una serie de normas para reducir las capturas y reducir la pesca ilegal de atún rojo en el Atlántico oriental y en el Mediterráneo.

Algunos de sus compañeros en ICV explican con sorna que cada vez que ven a un diputado convergente pedir atún en un restaurante amenazan en tono jocoso: “¡Al Romeva vas!”.

El atún rojo es sólo un detalle. Romeva atacó muchas veces a sus colegas de CiU por defender políticas dañinas hacia el medio ambiente. “Si fuera por CiU”, dijo en junio de 2009, “Cataluña sería una gran autopista con centrales nucleares, construcciones y fábricas por doquier, y ni un árbol para dar sombra. Si quieren hacer demagogia, que no se erijan en los defensores de Cataluña”. Hoy los líderes de ese partido están en su lista.

(L-R) Junts pel si candidates, Catalonia's President Artur Mas, Oriol Junqueras, Raul Romeva, Carme Forcadell and Muriel Casals, put their hands together during a rally presenting the candidates of the coalition of pro-independence Catalan parties and civil societies at a campaign opening in central Barcelona September 11, 2015. REUTERS/Gustau Nacarino
REUTERS/Gustau Nacarino

La fe del converso

¿Qué hace entonces un socialista ecologista, tan crítico con Convergència, defensor de la tasa Tobin y del atún rojo liderando una candidatura que nombraría presidente al candidato de la derecha catalana? ¿En qué momento un eurodiputado que ha consagrado su vida a un partido federalista pasa a convertirse en la gran esperanza del independentismo catalán?

Según la versión oficial, la conversión de Romeva ocurrió hace poco más de medio año. El 2 de marzo de 2015 rompió el carnet de Iniciativa, el partido al que se afilió cuando cumplió la mayoría de edad. Se marchó por discrepancias con el modelo de país que aprobaron los suyos en la convención nacional del partido, que se celebró en marzo en Sabadell. Romeva, que nunca ha escondido su independentismo, entendió que su formación se equivocaba inclinándose por encajar Cataluña dentro de una España federal.

La moción se aprobó por un 87% de los votos y Romeva optó por marcharse. “Es una decisión dolorosa pero no la he tomado de la noche al día”, se justificó en su carta de despedida.

Antes de irse, tranquilizó al presidente de ICV, su amigo Joan Herrera. Le prometió que no formaría parte de ninguna otra lista, tal y como confirmó el propio Romeva en una entrevista a Catalunya Radio. No sólo empeñó su palabra con Herrera sino con toda la militancia del partido ecosocialista: dijo que no se presentaría como candidato con ningún otro partido.

Sólo cuatro meses después de su marcha, rompía su promesa igual que rompió su carnet: el 15 de julio era proclamado cabeza de lista de Junts pel Sí, la coalición conformada por Convergència, Esquerra y miembros de la sociedad civil. Romeva admitió entonces que le costó tomar esa decisión y que aceptó “por tratarse de un hecho excepcional y extraordinario”.

“Acepté dentro de ese contexto de excepcionalidad”, dijo al asumir la candidatura. “No podía dejar pasar la oportunidad de alcanzar un estado independiente a través de una revuelta de sonrisas contra un estado que ha apaleado a los catalanes con leyes injustas, multas millonarias y querellas indecentes”.

El nombramiento de Romeva chocó con las altas esferas de CiU pero la idea rondaba por su cabeza desde hacía tiempo. En 2008, cuando aún lucía cabellera, concedía una entrevista a Vilaweb en la que decía que en ICV “no se está hablando con tranquilidad del soberanismo”.

Cuatro años después en una entrevista para Televisió de Sant Cugat, la periodista Maria Xinxó se lo preguntó directamente: “¿Te gustaría liderar un proyecto independentista?”. Romeva (con la cabeza ya afeitada) dudó y acabó reconociendo: “Es complejo, pero si me preguntas si tengo ganas de hacer algo en ese ámbito, pues… sí. No te diré que no”.

Corría el año 2012 y Romeva estaba agotando su segundo y último mandato en la Eurocámara. Eran otros tiempos pero ya apuntaba maneras. Aún representaba a ICV en Bruselas pero en su grupo parecían adivinar qué camino seguiría: “Qué buen nacionalista eres”, le decía Ana Miranda, del BNG, cuando le veía empatizar con todas las causas nacionalistas que se presentaban en la Eurocámara.”Nunca me imaginé que fuese a acabar liderando una candidatura independentista”, dice la dirigente del Bloque. “Siempre lo vi muy comprometido con su partido”.

Miranda define a Romeva como “el anticasta” incluso en su forma de vestir: “Era de los pocos que no vestía de gris sino de color”. También destaca otro detalle: “Es uno de los pocos hombres que he conocido que se define como feminista convencido y que ejerce como tal”.

“Es el ejemplo de cómo debe ser un político por su capacidad de trabajo, su cultura, su humildad y su don de gentes”, dice Miranda. “Es una persona que escucha y que nunca impone sus opiniones. Es riguroso, trabaja desde las siete de la mañana, es joven y con una dilatada experiencia, habla varios idiomas… y además es guapo y no se lo tiene creído”. Esto último tiene mérito porque tenía motivos: a su despacho llegó más de una nota con la marca de unos labios pintados como única firma.

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CDC sí paga traidores

Su salida de ICV y su nuevo rumbo independentista han aumentado la popularidad de Romeva en Cataluña pero también le ha supuesto convertirse en una persona casi non grata en su antiguo partido. Nadie en ICV ha querido prestarse a participar en este perfil. “No estuvo en los debates previos a la convención del partido cuando diseñamos la hoja de ruta. Ni siquiera vino a la convención, pero unos días más tarde anunció que dejaba el partido por desacuerdos con esa hoja de ruta”, explican miembros del partido que no quieren desvelar su nombre.

El adiós de Romeva escoció en ICV. No tanto por su marcha en sí como por haber roto su promesa de no presentarse con ninguna otra lista. “Ha cambiado de equipo para hacer presidente a Mas”, contestaba lacónica recientemente la líder de ICV Dolors Camats.

Varios militantes ecosocialistas recuerdan que alguno propuso comer atún rojo durante una semana para protestar por su deserción.

Nadie sufrió más con el cambio de chaqueta de Romeva que su otrora amigo íntimo Joan Herrera. “Romeva se ha equivocado y me siento dolido”, repetía el presidente de ICV hasta la saciedad. Ambos mantuvieron un vínculo muy fuerte dentro y fuera de la política: una estrecha amistad, un negocio en común que fundaron sus respectivas parejas (la librería El pati dels llibres de Sant Cugat) y una trayectoria que se separó en el momento más decisivo: estas elecciones.

Herrera, que ya dijo adiós a la librería tras separarse de su pareja, se despidió entonces de uno de sus mejores amigos. “No me ha llamado”, lamentó. “Me tuve que enterar de su marcha porque nuestro jefe de prensa nos avisó del texto que había colgado. Lo llamé por teléfono y no me lo cogió. No hemos quedado e imagino que tendrá que pasar un cierto tiempo”.

‘Castellers’ en Sant Cugat

La posición que ocupa ahora Romeva ha provocado que pocos quieran hablar. Los ecosocialistas porque siguen dolidos con su marcha. Sus nuevos socios, porque no quieren perjudicarle. Lo mismo que sus amigos ajenos a la política. Por ejemplo, Gausacs, el grupo de castellers de Sant Cugat de la que Romeva forma parte. “Aunque ahora no venga por aquí, sigue siendo uno de los nuestros”, es lo máximo que alcanza a decir la presidenta de la entidad, que declina amablemente hablar “para evitar malentendidos y no molestar a Raül”.

Romeva es miembro de la entidad casi por casualidad. Entró por primera vez en el Centre Excursionista de Sant Cugat (local de ensayo de Gausacs) porque su hija quiso apuntarse. “Necesitaba saber, como padre, dónde estaba metiendo a mi hija. A los pocos días me propusieron formar parte de la colla y estoy encantado”, recordaba Romeva en la entrevista a la televisión de Sant Cugat. “Una de las cosas de las que estoy más orgulloso es de haberme cosido yo mismo el escudo de la entidad en mi camisa”, explicó.

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Precisamente sus dos hijos (Elda y Noah) fueron los principales motivos que esgrimió para dejar Bruselas y volver a Sant Cugat, su lugar de residencia actual. Dejó de dar vueltas por el mundo después de haber residido en Montpellier, París, Sarajevo, Bruselas y Estrasburgo.

La vida se presumía tranquila después de la Eurocámara. Tal vez disfrutar de su familia y volver a hacer travesías a nado o carreras de barcos en Menorca, como cada verano. También descansar allí escuchando Antònia Font, uno de sus grupos favoritos. Uno de sus temas preferidos es “Calgary 88”, que habla de una pareja de patinadores sobre hielo que gana el oro en una final olímpica… representando a España.

O quizás empezar otro libro. Los cinco primeros (publicados entre 1997 y 2003) fueron ensayos sobre el conflicto de Bosnia. Durante su etapa como eurodiputado se atrevió con el género de ficción para llenar las horas muertas. Aquellas noches de soledad en Bruselas resultaron fructíferas: desde 2012 viene publicando un título por año. En 2012 vio la luz su primera novela: “Sayonara Sushi”. El título engaña. No transcurre en Japón sino en Malta y Sushi es el apodo de la protagonista, una reportera de TV3. El argumento tiene que ver con sus batallas en el Parlamento Europeo: dos inmigrantes subsaharianos, cuya patera se acaba de hundir, salvan la vida encaramándose a la jaula de un barco pesquero.

¿Qué pescaba el barco? Efectivamente: atún rojo.

Su segundo trabajo de ficción llegó en 2013. “Retorn a Shambala” aborda otra de las obsesiones de Romeva: los conflictos energéticos. Una central nuclear que se desintegra vertebra todo el relato. La protagonista, como en su primera obra, vuelve a ser una periodista (además de nadadora). En todas sus novelas ha optado por una protagonista femenina con muchos rasgos propios de su carácter.

En 2014, entregado ya a la causa soberanista, publicó un libro electrónico sobre el proceso independentista. Som i serem una nació europea (i una carpeta incómoda). Catalunya vista des d’Europa. Es su vuelta al ensayo y aborda el proceso soberanista visto desde el exterior.

El 7 de septiembre estaba prevista la presentación de su noveno libro: Ponts de cendra (Puentes de ceniza), que tiene un poco de los ocho anteriores. Se trata de una novela  que transcurre en Bosnia: una historia de amor que acontece durante la guerra de los Balcanes. La editorial ha optado por retrasar la fecha de salida para no entorpecer la campaña electoral.

Por ahora, el libro tendrá que esperar. El descanso, también. Su catalanismo ha llevado a Romeva a emprender su aventura definitiva. Ya no será deportista olímpico ni se embarcará en el Calypso de Jacques Cousteau. Pero aún puede convertirse en el artífice de la independencia de Cataluña.

Así ha evolucionado el voto catalán: el porqué del avance de Junts pel Sí

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La creación de Junts pel Sí parece haber ayudado a las dos grandes candidaturas independentistas (ERC y CDC) a recuperar parte del espacio perdido en junio. Sobre todo entre los ciudadanos de entre 45 y 59 años y entre los catalanes con un padre nacido fuera de Cataluña.

Gráficos: Patricia López

También en EL ESPAÑOL:

Hay muchos elementos que hacen de estas elecciones una cita especial: los temas de debate, el carácter aparentemente histórico de la decisión, la gran fragmentación que se avecina. Sin embargo, hay uno que me parece especialmente relevante por los efectos imprevisibles que puede tener sobre el resultado electoral: los cambios en la oferta electoral de los partidos respecto a 2012.

Son pocos los comicios en los que encontramos tal número de nuevas candidaturas y nuevos candidatos. En estas elecciones los ciudadanos podrán escoger, por primera vez desde 1978, entre los dos socios de la histórica coalición Convergència i Unió. Además, se encontraran con dos nuevas coaliciones entre partidos que hasta ahora nunca se habían presentado juntos: Junts pel sí (la lista creada por Convergencia, ERC y otras entidades independentistas) y Catalunya Sí que es Pot (surgida de la unión de Podemos e Iniciativa per Catalunya y sus socios). A estos cambios de alianzas hay que sumarle los cambios en los liderazgos de las distintas candidaturas: sin tener en cuenta la particular situación de Mas, ninguno de los candidatos que se presentan en estas elecciones repite respeto a los últimos comicios.

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También en EL ESPAÑOL:

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Estos cambios se han dado en muy poco tiempo. En los tres últimos barómetros realizados por GESOP para El Periódico (febrero, junio y septiembre), podemos captar casi todos los movimientos. En febrero Convergència i Unió aún parecía un actor estable que se presentaría a las elecciones en coalición y separado de otros partidos independentistas, y Podemos e Iniciativa aún mantenían sus proyectos separados. En el barómetro de junio, en cambio, ya parecía muy evidente que Unió se presentaría por separado y que Podemos e Iniciativa repetirían la opción que tanto éxito les acababa de dar en las municipales de Barcelona.

Sin embargo, aún no estaba claro si Esquerra acabaría uniendo fuerzas con Convergència y las entidades independentistas en una candidatura común ni quedaba claro quién encabezaría la mayoría de las listas. En este sentido, es probable que algunos nombres también hayan podido cambiar las percepciones e intenciones de voto de los ciudadanos. En especial, los nombres de Raül Romeva y el potencial impacto de su pasado en Iniciativa, el perfil independentista de Lluís Rabell para la candidatura de Catalunya Sí que es Pot y el relevo en el Partido Popular con la elección de Xavier García Albiol, personaje conocido por su duro discurso contra la inmigración.

Los efectos del cambio

Todos estos cambios son importantes porque pueden haber cambiado la forma en la que los ciudadanos perciben el escenario y las distintas opciones entre las que escoger. Es decir, tienen el potencial de cambiar las percepciones que los votantes tienen de las opciones entre las que deben elegir y por lo tanto pueden afectar la forma en que deciden su voto.

En este sentido, es interesante ver si los movimientos en la oferta electoral se han trasladado o no al comportamiento de los ciudadanos y han alterado algunas de las alianzas creadas entre partidos y los distintos grupos sociales. Con la precaución que pide el tamaño reducido de las muestras, y sin olvidarnos de agradecer a GESOP la apertura de los datos, podemos observar cómo han cambiado los apoyos de los distintos sociales en los tres últimos barómetros.

La evolución de los apoyos a las distintas opciones electorales evoluciona de forma muy similar entre hombres y mujeres. La confluencia entre Podemos e Iniciativa consigue mejorar mucho sus apoyos entre los grupos en junio, cuando la suma de los apoyos supera a los que tenían en febrero los dos partidos por separado. Pero cae fuertemente en septiembre, llegando incluso a niveles inferiores a los que tenían los partidos por separado en febrero. La lista Junts pel sí consigue en cambio aumentar sus apoyos de forma clara en septiembre mejorando la intención de voto que tenían Esquerra y el president Mas en junio, cuando se presentaban en listas separadas.

Existen algunas diferencias moderadas entre hombres y mujeres, como por ejemplo la caída de Ciutadans entre las mujeres en junio, mucho más débil entre los hombres. O los mayores niveles de indecisión entre ellas que entre ellos, sobre todo en septiembre. Pero en general los dos grupos siguen una lógica muy similar.

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Gráficos: Patricia López

También entre los distintos grupos de edad la evolución de los apoyos sigue lógicas bastante parecidas. Más allá de las diferencias iniciales, los distintos grupos de edad muestran dinámicas muy paralelas. Destaca, la mejora de la intención de voto hacia las listas independentistas en septiembre sobre todo entre los catalanes de entre 45-59 años. Es en este grupo donde la confluencia entre Podemos e Iniciativa había conseguido sumar más apoyos en junio y donde ahora sufre su mayor caída.

La relativa fuerza del PP y PSC entre los mayores de 60 años es muy notoria, pero son dinámicas que no parecen haber cambiado en los últimos meses. Unió tenía cierta fuerza en junio entre los mayores de 60 años aunque en el barómetro de septiembre parece haber perdido gran parte de esta fuerza.

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Si observamos los apoyos a las distintas opciones por nivel de estudios podemos observar cómo la caída de Catalunya Sí que es Pot en septiembre es especialmente pronunciada entre los ciudadanos con estudios post-obligatorios no universitarios. Precisamente el grupo en el que destaca el aumento de los apoyos de la lista por la independencia encabezada por Romeva. Este crecimiento del apoyo a los independentistas es, en cambio, muy moderado entre los ciudadanos sin estudios o con estudios universitarios.

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Si consideramos las diferencias entre grupos según el lugar de nacimiento de sus padres o su lengua habitual, las variables sociodemográficas generalmente más relacionadas con el apoyo al proyecto independentista, también nos encontramos muchas diferencias.

Por ejemplo, el grafico muestra cómo Podemos (ya sea solo o en coalición) nunca ha conseguido entrar con mucha fuerza entre los ciudadanos con dos padres nacidos en Cataluña. Incluso en junio, cuando la confluencia de izquierdas tenía más de un 30% de los votos, conseguía menos de un 10% de los votos de los catalanes con padres nacidos en Cataluña. De hecho, el apoyo a estos ciudadanos apenas se ha movido desde septiembre más allá de los cambios debidos a la distribución de estos votantes entre CiU y ERC antes de que formaran coalición y se presentaran juntos. En este sentido es interesante señalar que en junio, sin Unió en su candidatura, una lista encabezada por Mas conseguía superar a ERC a diferencia de lo que ocurría en febrero.

La confluencia entre Podemos e Iniciativa ha perdido la fuerza que tenía entre los catalanes con los dos padres nacidos fuera de Cataluña o entre aquellos con uno fuera y otro dentro. Esta pérdida de influencia parece haberse diluido en la abstención y en la indecisión. Aunque no hay que ignorar el crecimiento de los apoyos a Junts pel Sí durante el verano entre este grupo.

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La dinámica de los grupos según su lengua habitual se parece bastante a la observada en el anterior gráfico. Entre aquéllos que hablan catalán de forma habitual el apoyo a las candidaturas independentistas se ha mantenido muy estable a lo largo del año. El voto a otras candidaturas siempre ha sido muy marginal, incluso en junio después de las municipales.

Entre los que hablan castellano de forma habitual encontramos bastantes más cambios. Sobre todo debido al auge y posterior caída de la confluencia de Iniciativa y Podemos, que en septiembre consigue menos apoyos entre este grupo de los que tenían en febrero los dos partidos por separado. Este auge y caída se da, por lo general, sin afectar a los apoyos que reciben los otros partidos no independentistas: PSC, PP y Ciutadans crecen muy ligeramente en septiembre con respecto a junio.

El cambio de mayor calado se da en el aumento de los indecisos y de los abstencionistas. Además es interesante notar que la candidatura independentista no consigue mejorar de forma notable sus apoyos entre los castellanohablantes. Los apoyos a Junts pel Sí se sitúan incluso por debajo de los que tenían CiU y ERC por separado en febrero, aunque sí mejoran los resultados de junio.

Por último, entre los que utilizan las dos lenguas por igual nos encontramos unas dinámicas muy similares a los de los castellanohablantes, con Catalunya Sí que es Pot cayendo fuertemente de junio a setiembre en favor de la abstención y la indecisión, y con cierto crecimiento de los otros partidos no independentistas. La lista por la independencia Junts pel Sí consigue mejorar ligeramente sus resultados entre este grupo con respecto a junio, pero sin superar los resultados que tenían ERC y CiU por separado en febrero.

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Los datos reflejan importantes diferencias en el comportamiento electoral de los distintos grupos de la sociedad catalana. Los distintos grupos también parecen haber reaccionado de un modo diferente a los cambios del tablero político catalán. En especial al auge y posterior caída de la confluencia entre Podemos e Iniciativa. Tanto el auge de junio como la caída de septiembre han sido transversales en todos los grupos pero ha sido más pronunciado en ciertos sectores: castellanohablantes, catalanes con al menos un padre nacido fuera de Cataluña, gente con estudios post-obligatorios y ciudadanos de entre 45 y 59 años.

Estos grupos respondieron con gran entusiasmo a la confluencia después de las municipales y se desmovilizaron durante el verano. Diferentes elementos pueden explicar esta caída: la elección de un líder poco conocido y con un perfil muy determinado, la caída de apoyos que parece estar sufriendo Podemos o la reaparición del debate nacional con la lista conjunta.

Por último, la creación de Junts pel Sí parece haber ayudado a las dos grandes candidaturas independentistas (ERC y CDC) a recuperar parte del espacio perdido en junio. Sobre todo entre los ciudadanos de entre 45 y 59 años y entre los catalanes con un padre nacido fuera de Cataluña aunque en pocos sectores consigue mejorar los resultados que tenía en febrero.

También en EL ESPAÑOL:

Diccionario satírico burlesco (IX)

Anna Grau avanza en su diccionario con las letras J, K y L. Comienza esta entrega con Jordi Pujol, verdadero “padre de la patria”, y se cierra con Lengua española, idioma oficial que en los colegios recibe trato de lengua extranjera.  

Jordi Pujol

No es que fuese el padre de la patria. Es que él la hizo. Se sacó de la chistera un país. Cogió la Marca Hispánica de Carlomagno como Dios había cogido, es un suponer, la costilla de Adán. Le insufló vida y/o Revolución Industrial. Et voilà la Catalogne! Cuando los países reales y los inventados coinciden en el espacio y en el tiempo tenemos un Estado nación. Cuando no…todo se complica inmensamente. En verdad Cataluña adquirió conciencia política, ánimo de ser, allá por la Edad Media, época de pueblos y gentes a pequeña escala y en muy poroso equilibrio entre sí: medio cristianos, medio moros, medio castellanos, medio catalanes… De pronto va uno y descubre América, eleva la mano y la ambición de todo a implacable escala atlántica y el chiringuito mediterráneo va y… ¿sucumbe? ¿Se acochina? Dejémoslo. El caso es que cada vez que una profunda crisis de cualquier tipo acogota España, renace de sus cenizas el sueño de que Catalonia is different, de que se puede volver a poner el marcador en el Año Mil como si aquí no hubiese pasado nada. El nacionalismo según Pujol tiene algo de psicoexilio interior: a él en realidad lo que le habría gustado es nacer en Holanda o Dinamarca, entonces trató toda su vida, por todos los medios, de convertir a Cataluña en una cosa así. Su drama es que siendo a la vez un hombre de Estado no lo tenía tan fácil para desentenderse de lo que realmente había. Trató de conciliar los cuentos y las cuentas inventándose una SuperCataluña moralista y redentora del resto de Iberia, una especie de Walhalla, de nido de águilas y de héroes… Lástima que luego te enteras de que la mujer y los hijos se lo llevaban crudo y, claro… Se te cae el Español del Año y Catalán del Siglo a los pies.

Junts pel Sí

Suprema tarantinada de la política catalana. Candidatura entera inspirada en Reservoir Dogs: tenemos una serie de señores (en este caso hay también señoras) que ya pasan de dar la cara y casi el nombre para explicar claramente en qué plan se presentan a estas elecciones. Sólo se identifican con un color: Señor Azul, Señor Marrón, Señor Rosa… Así se reparten entre todos el botín, si lo hay, y si no, pues la eventual castaña. El Señor Blanco, el que en la película de Tarantino interpretaba Harvey Keitel, podría ser Artur Mas, que se cree todo lo que le dice el Señor Naranja (Oriol Junqueras, interpretado en la peli por Tim Roth) sin querer darse cuenta de que en realidad es un infiltrado, no en este caso de las fuerzas de seguridad del Estado, pero sí del verdadero y peor enemigo que puede tener un separatista catalán: otro separatista catalán más listo que él que aspira a quitarle la silla. ¿Morirán al final dándose mutuamente por saco, después de cargarse entre todos al Señor Rubio (Raül Romeva), que se cree el más chulo de todos por haberle cortado la oreja a un policía? Próximamente, en esta pantalla. O no.

Kermés

Formato más o menos definitivo de la política catalana contemporánea. En ausencia de estructuras de Estado, las unas porque no son reales, las otras porque no se quieren interiorizar como tales, se hace ver como que la cosa pública es un picnic, una misa campera de nunca acabar, un rocío perpetuo (sin Rocío). Un viaje de LSD sin LSD. Un porro sin hachís. Una paella sin arroz. Una declaración de independencia sin mayoría. Uno se hace ilusiones con la Primavera Árabe (menudo timo) o con los Indignados (ejem) como si de verdad no hubiera democracia donde caerse muerto. O vivo. Cuatro años de guerra incivil, cuarenta años de antifranquismo y a lo tonto, a lo tonto, otros tantos de Transición para esto: para hacer política de andar por casa en zapatillas agujereadas. Qué cutre.

Lengua catalana

Sincera niña de los ojos. Voz verdadera del corazón. Espejo del alma que está roto. ¿De verdad a nadie se le ocurrió, nunca, que la manera más fácil de ganarse a los catalanes, de desarmar sus fobias y sus miedos, era abrazar esta muy amada lengua nuestra, que también lo es de España y de Dios? ¿Tan difícil era regar y cuidar esta frágil orquídea, este llir entre cards, en lugar de pasarle por encima como un rebaño de elefantes? Lo peor, saben, no fue ni siquiera la persecución franquista. Fue la posterior, democrática indiferencia. Tanto incultísimo desdén. En fin, aquello ya no tiene remedio, y lo que ha venido detrás (véase la voz siguiente) probablemente tampoco. Qué pena.

Lengua española

Una de las más nobles vasijas del sentimiento y del entendimiento humano… que, en Cataluña, hay quien se empeña en usar como orinal. Lo llaman normalización lingüística porque queda mejor que decir venganza. No se trata tanto de aprender bien catalán por fin y de normalizar socialmente su uso, que es verdad que ya tocaba, como de barrer en lo posible el castellano debajo de la alfombra. De romper los vínculos personales y emocionales con la lengua y la cultura. De volvernos entre todos mucho más marcianos. Y lerdos.

El último tren a Katanga

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Cuando el pasado fin de semana Artur Mas alegó, con esa mezcla de fatalismo y rebeldía que siempre termina dando empleo y sueldo a los nacionalistas, que si el 27-S no triunfa la independencia “Cataluña caerá en una vía muerta” y añadió que entonces “en Madrid nos pasarán por encima sin misericordia”, no estaba eligiendo una metáfora cualquiera.

Ilustración: Javier Muñoz

Cuando el pasado fin de semana Artur Mas alegó, con esa mezcla de fatalismo y rebeldía que siempre termina dando empleo y sueldo a los nacionalistas, que si el 27-S no triunfa la independencia “Cataluña caerá en una vía muerta” y añadió que entonces “en Madrid nos pasarán por encima sin misericordia”, no estaba eligiendo una metáfora cualquiera.

Cataluña, la patria irredenta, es para él un tren formado por tantos vagones como partidos, organizaciones sociales, clubes deportivos o entidades diversas se sumen al empeño de la “desconexión” del convoy español que lastra y ralentiza su marcha hacia un destino próspero y glorioso. Mas se siente como el Maquinista de la General que ha plantado la bandera estelada en el morro de la añeja locomotora remozada, que es la lista unitaria, y lanza sus últimos pitidos convocando a los viajeros rezagados, mientras la caldera exhala sus vapores identitarios y el sistema hidráulico del periodismo subvencionado pone trabajosamente en marcha las ruedas.

Es una apuesta en la que sólo la evasión es sinónimo de victoria. Un trayecto sin marcha atrás en el que la alternativa a alcanzar la estación término es la tragedia de quedar atorados en esa “vía muerta” madrileña en la que lo que aguardaría a Cataluña no sería tan sólo el moho, la herrumbre, la parálisis, sino un implacable aplastamiento. Imaginad, queridos patufets, la escena: los patriotas catalanes invocando a la Mare de Deu, apiñados en los vagones con sus vituallas tradicionales y los libros de sus poetas, trémulos de miedo bajo sus barretinas, mientras la inexorable apisonadora española avanza entre la bruma del amanecer como los tanques soviéticos lo hicieron en Budapest y Praga.

Algo sólo comparable al Campo de los Mirlos o las fosas de Katyn. “¡Nos pasarán por encima sin misericordia”! Así apela Mas a la movilización. Así justifica el tal Romeva que le sirve de ariete -o ya veremos si de bumerán- su “¡vamos a por todas!” Lo que piden es un voto de confianza para vulnerar la ley por mor de un insoportable estado de necesidad. O la conquista del paraíso de la independencia o la laminación del ser de Cataluña por la barbarie centralista. Como en 1714 o en 1934.

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Ilustración: Javier Muñoz

Sus argumentos y consignas ya sonaron entonces: “Catalanes: los partidos y los hombres que han hecho públicas manifestaciones contra las menguadas libertades de nuestra tierra, los núcleos políticos que predican constantemente el odio y la guerra a Cataluña, constituyen hoy el soporte de las actuales instituciones… Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia debida al gobierno de la Generalidad… Nos sentimos fuertes e invencibles… La hora es grave y gloriosa… ¡Viva la libertad!”.

Por actuar de forma acorde con esta proclama el Tribunal de Garantías Constitucionales de la Segunda República condenó a Lluis Companys y varios miembros de su gobierno a 30 años de cárcel. Luego fueron indultados. Otro régimen menos humanitario los habría fusilado. De hecho es lo que hizo después el franquismo, como santo y seña de su barbarie. No apelo por supuesto a esa alternativa pero debería existir un término medio entre la represión de una sublevación y la audiencia oficial del Jefe del Estado a quien anuncia su intención de emprenderla.

A medida que pasan los días resulta más incomprensible que el Rey Felipe se prestara a escenificar una normalidad institucional que si de verdad existiera le convertiría en cómplice inconsciente de una conspiración contra el orden constitucional. ¿Tan contagiosa es la estulticia del Estafermo como para que el Jefe del Estado se preste a blanquear con el detergente de la rutina protocolaria los cacareados propósitos de Mas de promover el incumplimiento de la legalidad y tomar a varios millones de españoles como rehenes de sus delirios? Y que no apelen los medios dinásticos a su semblante severo ni traten de amortizar ese error con su posterior advertencia de que los jueces han de aplicar la ley. Sólo faltaba que después del oprobio del Camp Nou le sonriera a Mas como en la foto del cochecito aquel o que no resaltara lo obvio ante los magistrados.

¿Tan contagiosa es la estulticia del Estafermo como para que el Jefe del Estado se preste a blanquear con el detergente de la rutina protocolaria los cacareados propósitos de Mas de promover el incumplimiento de la legalidad y tomar a varios millones de españoles como rehenes de sus delirios?

No se trata de que la Casa Real rompa los puentes institucionales con el Gobierno catalán -si hay que coincidir en un acto público se coincide- pero la audiencia podía y debía haberse aplazado al menos hasta después del 27-S. Faltaron reflejos para responder al condescendiente y perdonavidas “vengo en son de paz” de Mas y no hay mejor síntoma de la mala conciencia que debió quedar en la Zarzuela que la aparición del presidente de Cantabria ejerciendo de portavoz oficioso de la frustración del Rey una semana después.

Si en cuanto al fondo del asunto tuviéramos que basarnos en la aparente firmeza con que Rajoy insiste una y otra vez en que Cataluña no se separará de España, sus antecedentes en materia de bajada de impuestos, independencia judicial, modificación de la ley del aborto o respaldo a las víctimas del terrorismo deberían desatar todas las alarmas. La impresión general es que, en su redomada vagancia, en su olímpica abulia, en su aquietamiento existencial, volverá a irse de vacaciones un cuarto verano en el poder sin haber desarrollado plan de contingencia alguno para abortar la secesión.

Toda vez que Pedro Sánchez sigue sin enterarse de los argumentos que esgrimía Jiménez de Asúa para proclamar en nombre del PSOE la superioridad del “Estado integral” sobre el federalismo, sólo nos queda confiar en que, al cabo de tanta prosopopeya ferroviaria, sea el propio Mas quien haga descarrilar su expreso independentista. Dentro de ese género cinematográfico evocado por él mismo, la película a la que más tiende a parecerse la que se ha montado es de hecho El último tren a Katanga, ungida por Quentin Tarantino como antecedente de su manera de emplear la violencia como pathos narrativo. Y no porque su protagonista, Rod Taylor, sea el actor con el mentón achichonado más parecido al del líder de Convergencia, ni porque emprenda la misión bajo los auspicios de un ficticio presidente Ubi cuya rapacidad nos lleva al Ubu president de Boadella.

El paralelismo surge de la heterogénea recluta de los más audaces para ejecutar su golpe de mano y sobre todo de la mitificación del destino de su peligroso viaje. Como se recordará Katanga -con un peso relativo en demografía y riqueza similar al de Cataluña- trató de separarse de la República del Congo en 1960 cuando Bélgica le concedió la independencia. El presidente electo de la provincia, Moisés Tshombé, rompió unilateralmente con el gobierno de Lumumba -y contribuyó a su asesinato- alegando que su deriva marxista había arrastrado al país al caos.

Toda vez que Pedro Sánchez sigue sin enterarse de los argumentos que esgrimía Jiménez de Asúa para proclamar en nombre del PSOE la superioridad del “Estado integral” sobre el federalismo, sólo nos queda confiar en que, al cabo de tanta prosopopeya ferroviaria, sea el propio Mas quien haga descarrilar su expreso independentista

Era un buen argumento en el apogeo de la Guerra Fría y las minas de diamantes de Katanga constituían un señuelo de primer orden para todo tipo de intereses. Sin embargo, la comunidad internacional no picó en el anzuelo y ninguna potencia respaldó a los separatistas. Por el contrario la ONU envió a sus cascos azules a combatirlos y sofocó, al cabo de dos años de combates, la insurrección. Como telón de fondo legal quedó acuñada su doctrina de que el derecho de autodeterminación de los pueblos debe entenderse como protección de las minorías en el seno de los Estados constituidos y no como aval para romperlos.

No parece que exista ningún Gobierno de ningún país relevante que conceda hoy menos importancia a la integridad territorial de España que la que tenía hace medio siglo la de la República del Congo. Que no se siga engañando pues a los catalanes más incautos con el ejemplo de los nuevos Estados creados en Europa tras el desmoronamiento del imperio soviético. En primer lugar tendría que producirse un colapso equivalente de la Unión Europea. Y en segundo lugar hay que subrayar que incluso en ese contexto sólo hay dos modelos: la separación por mutuo acuerdo o la vía balcánica con su interminable reguero de destrucción y muerte.

Como ningún gobierno español aceptará nunca, bajo ninguna circunstancia, la secesión ilegal de Cataluña y cualquier acto de fuerza de la Generalitat sería contestado en el mismo plano -además del artículo 155, la Constitución también incluye el 116 que regula los estados de Alarma, Excepción y Sitio- con el respaldo sin fisuras de las instituciones europeas, el último tren a Katanga del comando de Artur Mas, con el chico de la colonia como adorno, sólo puede terminar en el fondo del barranco.

A esos efectos da igual que obtengan 60 o 120 escaños. Nadie puede disponer unilateralmente de lo que comparte con otro. Los diamantes de Katanga eran de todos los congoleños y la soberanía de Cataluña concierne a todos los españoles. Sólo una modificación de la Constitución que incluyera una Ley de Claridad como la de Quebec daría paso a hablar de procedimientos y porcentajes y es obvio que si para reformar un Estatuto de Autonomía se requieren los dos tercios de la cámara catalana, una decisión de alcance superior también exigiría una mayoría aún más cualificada.

¿No son conscientes de todo esto Mas, Junqueras y el chico de la colonia? Hay quien sostiene que lo que buscan es perder con dignidad -de ahí el artefacto de una candidatura apolítica liderada por un político distinto del que, emboscado en el cuarto puesto, seguiría en el poder en caso de victoria- pero corriendo el riesgo de pasarse de frenada como le ocurrió a Tsipras con el referéndum griego.

No tienen salida. La derrota les arrojaría al abismo por el lado de la vía del ridículo, la victoria los precipitaría por el flanco del suicidio. Su problema no es España sino el orden mundial. Por eso el epitafio que les recordará en el fondo del barranco dirá algo parecido al dedicado a una de las primeras víctimas del último tren de Katanga: “Le mató un arma china, pagada con rublos rusos, fabricada con el acero de una factoría alemana que construyeron los franceses, y transportada hasta aquí por una aerolínea sudafricana, subvencionada por los Estados Unidos”. Con la homologación de Bruselas, faltó añadir.