Diccionario satírico burlesco (XII)

La duodécima entrega del diccionario catalán abarca de la P a la S: arranca con Pep Guardiola y se cierra con  Seny. Dice Anna Grau del entrenador, que compendia las virtudes viriles catalanas: “delgadito, mono, elegantito y muy formalito”.

Pep Guardiola

Calvo objeto del deseo de todas las macizas de la raza, por lo menos antes de la llegada de Raül Romeva. Aparente compendio de todas las virtudes viriles catalanas: delgadito, mono, elegantito sin exagerar, muy formalito, con cara de no haber roto jamás un platito, del Barça (bueno, más que ser del Barça, él fue El Barça…), medio intelectual y todo: lee a Miquel Martí i Pol y está aprendiendo alemán. A las eternas disidentes, las de erotismo más díscolo y más botifler, siempre nos puso más Mourinho. No es sólo una cuestión de más o menos pelo. Es que tanta superioridad moral, tanto ser fraile antes que monaguillo, llega un momento que empalaga. Y hasta que no cuela.

Qatar

Emirato musulmán en Asia que hasta los años 40 era tan pobre que tenían que agujerear monedas de otros países y hacerlas circular como suyas, de repente se descubrieron ingentes reservas de petróleo y el resto es fácil de imaginar para todo el mundo. Uno de los más excelsos presidentes que haya tenido jamás el Barça (véase el fichaje de Neymar), Sandro Rosell, tomó la decisión de quitar de las camisetas azulgranas el venerable nombre de la Unicef para plantar el de la Qatar Foundation, por el módico precio de 30 millones de euros al año de aquí al 2016. Por si quedaba alguna duda, precisó que los valores de Qatar eran los del Barça. Sin duda se refería al conocido proverbio catalán (y qatarí) de que pagant, Sant Pere canta. Como nuevos ricos mundiales oficiales los qataríes no dan puntada sin hilo, y lo mismo patrocinan al Barça que -presuntamente- al ISIS. Pura cuestión de valores.

Raül Romeva

El cabeza de lista de Junts pel Sí es un hombre de empuje y de recursos (no es sólo una calva bonita) al que le interesa mucho la política desde bien pequeñito. Es verdad que él la ha practicado mayormente en el extranjero: trabajó para la Unesco en Sarajevo en años que todavía eran bastante de plomo allí. Ha sido eurodiputado de IC muchos años. Viene de la cepa de una izquierda para nada anticatalanista, pero tampoco lo que se dice nacionalista. Hace sólo quince, veinte años, la gente como Raül Romeva consideraba más urgente arreglar el mundo que helar corazones catalanoespañoles. ¿Qué ha pasado que no estás en la frontera húngara o alemana buscando soluciones para los refugiados? Quo vadis, Varufakis catalán? ¿En qué ha quedado el mundo sin fronteras de nuestra juventud?

Referéndum

Invento del profesor Bacterio que, como todas las creaciones de este insigne personaje de Ibáñez (¡igualito que Anacleto, agente secreto!), mantiene su misterio y su prestigio a condición de no ser usado jamás. Nunca. Su efecto disuasorio es mucho mayor y más interesante que el político. Interesante dilema para Mariano Rajoy o para cualquiera que en su lugar se hallara: ¿qué es mejor y más digno, permitir un referéndum ilegal, que corta en caprichosos quesitos la soberanía nacional y el sentido mismo del voto, pero que de celebrarse hace mucho tiempo habría dejado con el culo al aire y a la escocesa esta fantasía animada de que los independentistas son todos? ¿O bien oponerse tajantemente al desafío a la legalidad, permitiendo que se prolongue un peligrosísimo, enormemente corrosivo suspense político? Tic, tac, tic, tac…

Seny

Fabuloso, mitológico atributo catalán. Todo el mundo cree saber lo que es: una suma de buen juicio, moderación, amor por la templanza y por el término medio, etc. Visto desde dentro, ya me perdonarán, caben lecturas más tristes. Por ejemplo: ¿será casualidad que los catalanes hayan perdido todas, absolutamente todas, las guerras en las que jamás se han embarcado, y que eso haya laminado una raza que una vez fue generosa y heroica, dejando crecer y multiplicarse sólo los genes de los más timoratos y cobardes? Es una posibilidad. Otra es que los pacifistas catalanes sean pacifistas de esos que sólo buscaban zafarse de la mili. Vista la que está cayendo, o el seny ya no es lo que era, o no lo fue nunca. Pista: siempre se ha tenido la precaución, en plan ying y yang, de asociar seny y su supuesto complemento contrario, la rauxa. Algo que podríamos traducir por arrebato. Otra pista: Josep Pla, Salvador Dalí, gente así, no representaron nunca el seny sino lo otro. Es lo otro lo que hace rato que está en peligro y lo que hay que rescatar. Cierta capacidad para la grandiosidad existencial. Cierta épica de brazos abiertos.

El Corte Inglés expulsa a los accionistas críticos y consagra el blindaje del jeque catarí

En la primera Junta de Accionistas sin Isidoro Álvarez, El Corte Inglés aprueba las condiciones del jeque catarí para convertirse en socio minoritario del grupo y el cese fulminante de su consejo de la familia Areces Galán por revelar información confidencial y sus críticas en público a la operación. El segundo mayor grupo de distribución da el visto bueno a sus cuentas de 2014, y explora tanto su internacionalización como su posible salida a bolsa.

También en EL ESPAÑOL:

¿En qué va a invertir los 1.000 millones cataríes El Corte Inglés?
Choque dinástico entre las familias de El Corte Inglés

En la imagen Dimas Gimeno-Álvarez, presidente de El Corte Inglés. / MOEH ATITAR

Dimas Gimeno-Álvarez, presidente de El Corte Inglés./MOEH ATITAR

Una inversión sin ningún cabo suelto. La entrada de Hamad Bin Jassim (HBJ) Bin Jaber Al Thani, ex primer ministro de Catar, en el capital de El Corte Inglés está protegida llueva o truene. No perderá su inversión aunque el consumo vuelva a desplomarse o se desmonte el núcleo duro de accionistas. Una operación que, además, ha provocado un cisma inédito en la compañía.

Ayer, su junta anual expulsó del consejo de administración a Corporación Ceslar, controlada por una de las familias fundadoras, por criticar la entrada del jeque que, consideran, minusvalora la empresa. El resto de consejeros votó a favor de su cese por entender que la familia Areces Galán, que tiene alrededor del 9% del capital, ha incumplido sus deberes de “lealtad y secreto” al dar difusión a “informaciones, datos, informes o antecedentes a los que ha tenido acceso en el desempeño de su cargo y sobre los que debía guardar reserva”.

La caja de los truenos se abrió el 14 de julio cuando la compañía anunció la inversión de HBJ. Entonces, aseguró que se trataba, simplemente, de vender el 10% del capital que tenía en autocartera en forma de préstamo convertible en acciones a tres años. Una operación bastante habitual. A cambio, El Corte Inglés recibirá 1.000 millones de euros, que inyectará directamente en la empresa para reducir su deuda bancaria, afrontar su anhelada expansión internacional y situar el valor de la compañía en 10.000 millones.

Las mismas críticas que han llevado a la expulsión de Ceslar (que impugnará tanto la junta de accionistas como su cese del consejo) han tenido como efecto rebote que la compañía se haya visto obligada a rectificar en público su propia versión de los hechos y a explicar con detalle una operación mucho más compleja de lo anunciado en un principio. La entrada del nuevo inversor está repleta de condicionantes y ha creado un cisma accionarial y familiar entre los herederos del grupo de distribución.

Como compensación a su préstamo, realizado a través de la sociedad Primefin, HBJ recibirá un interés anual del 5,25% (52,5 millones de euros). Además, de entrada y sin ningún condicionante, dentro de tres años recibirá otro 2,25% del capital social, con lo que, seguro, elevará su participación hasta el 12,25%.

El jeque siempre gana: así es su blindaje

Se reforzará así como tercer socio de referencia, por detrás de la Fundación Ramón Areces (37,39%) y Cartera de Valores IASA –la sociedad de Isidoro Álvarez que han heredado sus hijas Marta y Cristina Álvarez Guil y su sobrino Dimas Gimeno, actual presidente de la empresa– con el 22,18% de las acciones. Pero, según El Corte Inglés, ese 2,25% no llegará a manos de HBJ ya que éste se reserva una opción de venta a la propia compañía, aunque no explica si esta posibilidad de vender está condicionada de algún modo.

A partir de ahí, la operación del jeque está vinculada a la evolución del negocio de los grandes almacenes y a que ningún gran accionista abandone el barco. El grupo ha diseñado un plan de negocio hasta 2020 que debe cumplir, obligatoriamente, durante los próximos tres años y que contempla un crecimiento del Ebitda (resultado de explotación bruto) del 12% anual.

Si este plan de negocio sólo se consigue en parte, tendrá que compensar al catarí. En concreto, si sólo logra cumplir entre el 69% y el 95% de su objetivo de crecimiento de Ebitda, tendrá que entregar al jeque otro 1% del capital. Eso pasaría, por ejemplo, si el consumo vuelve a pinchar en España, donde tiene 87 de sus 89 grandes almacenes –los otros dos están en Portugal– y donde no ve opciones de nuevas aperturas.

El otro gran condicionante que demuestra que HBJ no ha realizado su operación a ciegas es que recibirá otro 2% adicional en caso de que el valor de la sociedad se deteriore y caiga por debajo de los 10.000 millones de euros, con un tope mínimo de 8.333 millones. Este escenario podría producirse por lo que denomina “eventos de liquidez”, como es la venta de acciones por parte de los accionistas mayoritarios de El Corte Inglés o del propio inversor árabe. Este blindaje ante posibles movimientos accionariales entrará en vigor dentro de cuatro años y medio y estará abierto por cinco ejercicios más. Es decir, hasta 2025.

Con todas estas garantías, en el peor de los escenarios posibles para El Corte Inglés, el jeque se aseguraría una participación superior al 15%. Pero, según la empresa, esa tormenta perfecta no tiene visos de producirse porque su plan de negocio es conservador y porque ni los accionistas de referencia –la Fundación Areces e IASA– tienen intención de vender ni HBJ, a priori, tampoco.

Posible salida a bolsa

Otros accionistas, como Corporación Ceslar o Cartera Mancor, sí podrían tener en mente desinvertir y hacer caja, sobre todo, si en algún momento se produce la salida a bolsa del grupo que, según fuentes próximas a la negociación con el jeque, sí se ha planteado. A día de hoy, en caso de que un accionista de El Corte Inglés quiera vender su participación, la primera opción es que ésta sea recomprada por la propia compañía, como ya ha sucedido en el pasado. Dado el conflicto interno que mantienen las familias accionistas, la opción de acudir al parqué podría ser un vehículo para encauzar las diferencias.

HBJ exigirá resultados pero sin pisar España. No será formalmente accionista hasta dentro de tres años y, tampoco, estará físicamente en el consejo. Sí que lo estará su mano derecha y quien ha llevado la batuta en las negociaciones: Shahzad Shahbaz. De perfil financiero, ha trabajado durante 25 años para Bank of America y, según la agencia Bloomberg, ha sido presidente y consejero delegado de la firma saudí QInvest y principal directivo de NBD Capital, con sede en Emiratos.

Shahbaz será el primer consejero ajeno al núcleo accionarial o a la gestión de los grandes almacenes, exceptuando al ex presidente de Endesa Manuel Pizarro, que llegó al consejo en 2014 de la mano del fallecido Isidoro Álvarez y que hoy está relegado a un segundo plano.

El nuevo inversor también supone un antes y después, porque la compañía tiene que cambiar sus estatutos para permitir que alguien que no sea accionista se siente en el consejo y, además, dar pasos incipientes en materia de buen gobierno corporativo, como la creación de una comisión de auditoría y otra de nombramientos y retribuciones.

Al vender parte de su capital, la empresa también se ha puesto precio a sí misma: en torno a 11 – 14 veces su Ebitda (826,39 millones en 2014). Es decir, entre 9.090,3 y 11.569,7 millones de euros, lejos de los 18.000 millones en lo que fueron valorados sólo sus inmuebles en 2013. El grupo también va a modificar su estructura accionarial. Desdoblará los 200.896 títulos que tienen un nominal de 60 euros para que todos tengan un nominal de 6 euros y facilitar, así, su compraventa.

[su_box title=”Una mujer por cada 21 directivos “]
El desembarco del catarí coincide con la presentación de los resultados de El Corte Inglés en 2014, en los que se percibe la recuperación del consumo pero mantiene a la baja su rentabilidad. Su cifra de negocios creció un 2,6% en el ejercicio, cerrado el 28 de febrero, situándose en 14.592 millones de euros. Mientras, su beneficio neto se recortó un 32% (115,2 millones) lo que atribuye a la falta de extraordinarios (en 2013 vendió el 51% de su división financiera a Banco Santander) y a mayores costes financieros (los cuantifica en 341,9 millones) por la renegociación de su deuda con los bancos. No todas las divisiones gozan de la misma salud.

Los grandes almacenes crecen un 3,6% en ingresos (8.768 millones de euros) pero caen en beneficio un 32,3% (186,2 millones) y siguen siendo el eje esencial de su negocio. El que más sufre es el formato híper, un concepto dañado por la crisis, el cambio en las costumbres de compra de los consumidores y que además se encuentra en pleno proceso de transformación. Hipercor sólo aportó 5,28 millones al resultado del grupo.

evo_eci_resultados

El beneficio de otras divisiones crece a ritmo de dos dígitos, como Sfera (10%), Seguros (10,3%) o Informática El Corte Inglés (18,1%). La memoria anual de la compañía desvela que su resultado antes de impuestos es de 14,8 millones de euros (un año antes era 14,9 millones) y que gracias al cambio del Impuesto de Sociedades de 2014, el grupo se ha apuntado un ingreso de 58,72 millones de euros en base a la valoración de impuestos diferidos.

También que su plantilla total se ha situado en 91.437 personas (un 1,9% menos que en 2013) y que, a pesar de que el 63% de sus empleados son mujeres, muy pocas llegan a la alta dirección. El grupo sólo tiene una directiva por cada 21 directivos. En total, 175 hombres ocupan cargos de dirección o gerencia, frente a 8 mujeres. Mientras, cuenta con 46.622 mujeres comerciales, frente a 18.494 hombres. El pasado año, la compañía asumió que tenía un problema en materia de igualdad y aseguró que, de aquí a 2020, al menos el 50% de los puestos de responsabilidad que cree serán ocupados por mujeres.

En la junta de este domingo, además de aprobar las cuentas, la operación del jeque, el cese de Ceslar y el cambio en sus estatutos, se dio el visto bueno a una nueva emisión de valores de renta fija (deuda) de hasta 2.000 millones a cinco años. Según la empresa, la entrada del jeque le permitirá reducir su deuda bancaria hasta 2.089 millones de euros. Con esta reducción del endeudamiento, afirma estar en condiciones de diseñar su inconcluso salto exterior. Pero para salir fuera, antes tendrá que arreglar lo que ocurre dentro de casa.[/su_box]

También en EL ESPAÑOL:

Choque dinástico en El Corte Inglés

De izquierda a derecha: HBJ junto a Dimas Gimeno, Marta Álvarez y Cristina Álvarez

El desencuentro entre las dinastías fundadoras de El Corte Inglés (Areces, González, Álvarez, Rodríguez…) se ha reavivado a cuento del cambio accionarial que ha supuesto la entrada del jeque catarí Hamad Bin Jassim. Este será uno de los puntos de fricción en la Junta de Accionistas que se celebrará este próximo domingo. 

En la imagen, HBJ junto a Dimas Gimeno, Marta Álvarez y Cristina Álvarez 

De izquierda a derecha: HBJ junto a Dimas Gimeno, Marta Álvarez y Cristina Álvarez
De izquierda a derecha: HBJ junto a Dimas Gimeno, Marta Álvarez y Cristina Álvarez

Este domingo 30 de agosto, El Corte Inglés presenta sus resultados anuales de 2014 y celebrará la Junta General de Accionistas (JGA), la más decisiva y polémica de los últimos años y la primera de Dimas Gimeno en la presidencia. La compañía de distribución afronta esta cita anual con el telón de fondo de un enfrentamiento, hasta hace unas semanas soterrado, entre sus principales accionistas de referencia y herederos de los fundadores. Además, encara un delicado momento financiero, a pesar de haber renegociado su deuda en los últimos meses; y la entrada de un socio extranjero que amenaza con cambiarlo todo y que ha abierto la caja de los truenos.

El desencuentro entre las dinastías fundadoras (Areces, González, Álvarez, Rodríguez…) se ha reavivado a cuento de un cambio accionarial que será uno de los puntos de fricción de la junta de socios. El motivo es simple: romperá el equilibrio que mantenían los herederos de los Ramón Areces, César Rodríguez o Isidoro Álvarez, entre otros.

El protagonista es el jeque catarí Hamad Bin Jassim (HBJ) Bin Jaber Al Thani, ex primer ministro del pequeño y multimillonario estado árabe. Ha puesto sobre la mesa 1.000 millones de euros, a través de su fondo Primefin, en forma de préstamo convertible en acciones de El Corte Inglés en un plazo de tres años. A cambio, percibirá un interés anual que oscila entre el 5,25% y 7,5%, es decir, entre 52 y 75 millones de euros ‘en acciones’ procedentes de la autocartera, uno de los tesoros del grupo de grandes almacenes. Se trata de una operación más compleja de lo contado inicialmente por la empresa el 14 de julio.

Entre 2007 y 2010, El Corte Inglés ha construido una despensa de acciones propias equivalente al 10% del grupo -que la Junta de Accionistas debe permitir vender- tras comprar varios paquetes a accionistas minoritarios como la familia González Delgado o César Areces Fuentes. Al Thani será el segundo mayor socio del grupo tras la Fundación Ramón Areces, que mantiene algo más del 35% de las acciones y que en los últimos años ha permanecido completamente alineada con los intereses de la empresa de distribución.

Pero todavía no está claro el peso que tendrá el inversor árabe. Oscila entre el 10%, según la versión del equipo directivo, y el 15%, según Ceslar, una sociedad que agrupa los intereses de la familia Areces Galán. Esta variación, según los accionistas disidentes -entre los que también está la familia García Miranda- se explica porque el contrato con el catarí está condicionado a la evolución de los resultados del grupo: Al Thani se quedará con el 10% del capital si la compañía obtiene un crecimiento de su resultado bruto de explotación (Ebitda) del 12% anualizado durante los próximos cinco años, algo complicado a no ser que el consumo vuelva a las mejores cifras anteriores a la crisis. Si no consigue ese objetivo, lo que a día de hoy es lo más probable, su porcentaje llegaría al 15% y será, aún más si cabe, una figura clave en la gestión del grupo, ya que alcanzaría la participación conjunta de las dos hijas de Isidoro Álvarez, Marta y Cristina Álvarez Guil.

Bandos enfrentados

Al Thani llega alineado con Gimeno, sucesor de Isidoro Álvarez, fallecido el 14 de septiembre de 2014 y rector del grupo desde finales de los 80. Su pérdida ha fragmentado el 22% de El Corte Inglés en tres paquetes individuales a nombre de su sobrino Dimas y sus dos hijas. Las sociedades Mancor (García Miranda) y Ceslar (Areces Galán) tienen sendos paquetes del 10% cada una de ellas. No obstante, la composición del accionariado no es pública, ni ha sido confirmada en ningún momento por la empresa, lo que añade aún más intriga a la batalla accionarial en la que se ha visto inmersa desde hace unas semanas.

Los disidentes, encargados de revelar las condiciones del trato con el catarí, han denunciado públicamente que no están conformes con la llegada del multimillonario inversor. Carlota Areces, sobrina del fundador de la compañía Ramón Areces, dio un paso inusitado en la historia de la compañía: concedió varias entrevistas. Según Carlota Areces, la entrada del inversor supone minusvalorar la compañía: si Al Thani compró el 10% del capital por 1.000 millones de euros, El Corte Inglés valdría 10.000 millones. La cifra es inferior a los 14.700 millones de 2007, cuando el grupo compró la participación de la familia González o la alcanzada en 2013, cuando Tinsa valoró solo sus inmuebles en 18.000 millones de euros. Ante estas discrepancias, la solución podría pasar por solicitar una nueva valoración independiente que determine cuánto vale la sociedad.

negocio-corte-ingles

Además, Ceslar y Mancor consideran que la llegada del catarí supondrá blindar a la actual dirección. Las negociaciones con Al Thani comenzaron con Isidoro Álvarez en la presidencia con el objetivo de buscar un socio exterior que permitiese su anhelada expansión internacional. Sin embargo, los accionistas discrepantes critican que la identidad del inversor se desveló por sorpresa en el consejo de administración celebrado el 10 de julio. En él, afirman, se presentó al catarí como única opción, sin permitir a los actuales accionistas de referencia a optar a la compra de la autocartera o a una nueva ampliación de capital que inyectara fondos. Además, critican la existencia de una opaca comisión para facilitar la llegada del jeque, que ascendería a 17 millones de euros.

A esta situación se suma que, tras el fallecimiento de Isidoro Álvarez, la presidencia de la Fundación Ramón Areces, está ocupada, por primera vez, por alguien ajeno a la familia. Se trata de Florencio Lasaga, considerado mano derecha del expresidente. También lo eran Carlos Martínez Echavarría y Juan Hermoso Armada, consejeros del grupo. Así, la dirección está dividida entre los históricos de la compañía y la nueva hornada, Gimeno y las dos hijas de Álvarez, una de ellas, Marta, ya en el consejo. A ellos, se suma Manuel Pizarro que llegó a la compañía sólo unos meses antes del fallecimiento de Álvarez con el objetivo de dar un mayor perfil inversor; y Hamad Al Thani, que también tiene un puesto en el consejo de dirección.

La pérdida de valor del grupo

Este no es el primer enfrentamiento interno de la compañía, pero sí el más relevante. Hace cerca de diez años, César Areces Fuentes, sobrino del fundador del grupo, inició una cruzada para vender sus acciones en El Corte Inglés. Su deseo no era compartido por el resto de sus hermanos, también socios del grupo, pero él se enfrentó a todos para vender al mejor precio. En 2007 logró el respaldo de un juez que tasó oficialmente su 0,69% de la compañía en 98 millones de euros y valoró al mayor grupo de distribución en 14.700 millones. Hasta dos años más tarde no se cerró la operación -previo dictamen del Supremo-, si bien no se hicieron públicas las cantidades de aquel acuerdo extrajudicial que contó con la participación de expertos de la talla del exsecretario de Estado, José Manuel Campa.

En la próxima Junta de Accionistas, además de la venta de la autocartera, se aprobarán las cuentas del grupo de su último ejercicio fiscal, concluido el pasado 28 de febrero y en los que se verá si la compañía percibe atisbos de recuperación del consumo. Desde 2007 a 2013, la cifra de negocio de El Corte Inglés se ha reducido en un 20%, hasta 14.291 millones. Sus beneficios han caído un 75% en el mismo periodo, hasta 174 millones. No le han ido bien las cosas al que fuera mayor grupo de distribución en España, que se ha visto superado en facturación por otras empresas como Inditex (textil) o Mercadona (alimentación). Se enfrenta también al desembarco en España de actores que se han posicionado en nichos de mercado que, hace unos años, eran copados por El Corte Inglés, como Ikea en muebles y decoración y MediaMarkt en tecnología. Sin olvidar, el impacto del comercio online y, sobre todo, de Amazon.

Por el camino, el grupo de grandes almacenes disparó su endeudamiento con la banca hasta los 5.000 millones de euros, por lo que tuvo que tomar medidas drásticas. Primero negoció con los acreedores para refinanciar y alargar los tiempos de devolución. Después tuvo que vender a Banco Santander el 51% de su filial de créditos al consumo, la mayor entidad de su sector en España, para sacar de su balance la deuda del negocio y realizó dos emisiones de bonos, en la bolsa de Irlanda, por valor conjunto de 1.200 millones de euros.

La llegada de los 1.000 millones de euros cataríes aliviará como nada en el mundo la posición de tesorería del grupo y permite pensar en una probable expansión internacional. También en futuros planes de salida a bolsa, que acabarían por completo con los actuales roces entre los accionistas de El Corte Inglés al aportar liquidez a los títulos y nuevas posibilidades de financiación. Algunos minoritarios ya han manifestado, en privado, que estarían dispuestos a vender, pero el problema, como casi todo, estaría en el precio.

¿En qué va a utilizar los mil millones cataríes El Corte Inglés?

El Corte Inglés, el segundo mayor grupo de distribución en España, ha vendido el 10% de sus acciones en autocartera a uno de los miembros de la familia real de Catar, una de las mayores fortunas del planeta. Se llama Hamad Bin Jassim (HBJ) Bin Jaber Al Thani, ex primer ministro de Catar y uno de los pesos pesados del régimen petrolero del Golfo Pérsico. (En la imagen, HBJ junto a Dimas Gimeno, Marta Álvarez y Cristina Álvarez.)

De izquierda a derecha: HBJ junto a Dimas Gimeno, Marta Álvarez y Cristina Álvarez

El Corte Inglés, el segundo mayor grupo de distribución en España, ha vendido el 10% de sus acciones en autocartera a uno de los miembros de la familia real de Catar, una de las mayores fortunas del planeta. Se llama Hamad Bin Jassim (HBJ) Bin Jaber Al Thani, ex primer ministro de Catar y uno de los pesos pesados de este régimen petrolero del Golfo Pérsico.

Será el segundo mayor accionista de El Corte Inglés, por detrás del 35% de la Fundación Ramón Areces, presidida por el consejero Florencio Lasaga y conformada por el resto de la cúpula de la empresa. El inversor árabe se situará por delante de los herederos del fallecido Isidoro Álvarez, rector de la empresa durante las últimas décadas. El actual presidente, Dimás Gimeno-Álvarez, junto con Marta y Cristina Álvarez Güil, las hijas del fallecido Isidoro Álvarez, tienen sendos paquetes del 7,5% de la compañía.

El comprador de Harrod’s

El jeque invierte en El Corte Inglés a través de una sociedad personal, según matizan desde la empresa, pero no desde el fondo soberano de su país (Qatar Investment Authority – QIA), bien conocido en España por su condición de socio de la eléctrica Iberdrola (9,6%) y, anteriormente, de Banco Santander y su filial en Brasil. En ambas multinacionales invirtió en cada una 2.000 millones entre 2010 y 2011. Con el paso del tiempo, duplicó su presencia en la eléctrica y vendió su participación en el banco.

HBJ Bin Jaber Al Thani fue hasta 2013 el jefe del QIA, el tercer fondo soberano del mundo con más de 300.000 millones de dólares en activos. Cesó en esa posición y en la de primer ministro de su país tras un cambio de poder en el régimen catarí. El nuevo accionista de El Corte Inglés fue el responsable de la compra de los grandes almacenes Harrod’s a Mohamed Al Fayed en 2010, adquisición por la que QIA pagó 1.500 millones de libras (unos 2.100 millones de euros con el cambio actual). El dinero catarí llega a todas partes. Quizá los destinos más famosos tienen que ver con el fútbol: el patrocinio del Fútbol Club Barcelona y la propiedad del París Saint Germain.

ECI vale un 30% menos que en 2007

La operación se ejecutará a través de un bono convertible (deuda híbrida) que se saldará con la entrega de acciones, hasta el 10% de todas ellas. No hay detalles disponibles sobre el interés del bono y El Corte Inglés se limita a señalar que recibirá 1.000 millones, valorando la sociedad en 10.000.

Esta cifra es un 30% inferior a los 14.600 millones en que se tasó el grupo en 2007 con la judicializada venta del 0,67% de la entidad, en manos de César Areces Fuentes, al propio grupo. Pero estos 10.000 millones todavía duplican el valor en bolsa del Grupo Dia y se sitúa en línea con valoraciones no oficiales de Mercadona, el mayor grupo de distribución español y también en fase de internacionalizar su actividad.

Alivio de su deuda

La llegada del catarí HBJ supone la entrada de dinero fresco en las cuentas del grupo, en permanente reordenación financiera desde 2013. Con la venta de sus acciones, El Corte Inglés procederá a seguir aliviando parte de su deuda bancaria acumulada en los últimos años, que alcanzó su máximo en 2013: 5.000 millones de euros. Fue en ese año -con la caída de los tipos de interés en Europa- cuando comenzó a construir una estructura financiera más llevadera.

La gran recesión española a partir de 2008 y la crisis del consumo llevaron al grupo de distribución, viajes y consultoría informática a una situación delicada, tras una continua caída de ventas y beneficios. Entonces comenzó en silencio una serie de operaciones para reforzar su balance.

Primero acordó la venta del 51% de su filial Financiera El Corte Inglés a Banco Santander por apenas 140 millones, pero se desvinculó de la gestión del negocio del crédito al consumo, que se caracteriza por altos porcentajes de morosidad y riesgo sobre todo en época de crisis.

También en 2013, el gigante de la distribución firmó un préstamo sindicado a 8 años (hasta 2021) por importe de 4.900 millones. En enero pasado, El Corte Inglés realizó nuevas emisiones de deuda por otros 600 millones, destinados también a reducir parte de los préstamos con los bancos y alargar los plazos de devolución de su deuda. La inversión de HBJ mejorará el aspecto del balance del grupo de cara a una potencial salida a bolsa, una opción cada vez más cercana y que provocará toda una revolución de transparencia para la empresa.

——–

Imagen: World Economic Forum / Fundación Ramón Areces