La izquierda más radical captura el liderazgo del laborismo británico

El candidato izquierdista Jeremy Corbyn -en la imagen- se ha hecho este sábado con el liderazgo del Partido Laborista británico por aplastante mayoría. El nuevo líder -declarado admirador de Pablo Iglesias y Podemos, activista antinuclear y pro-palestino declarado- ha conseguido un 59,5% de los votos totales, 40 puntos porcentuales por encima de su rival inmediato, Andy Burhnam (19%).

Foto: STEFAN WERMUTH / REUTERS

Jeremy Corbyn, el nuevo líder laborista británico, este sábado en Londres. NEIL HALL / REUTERS

El candidato izquierdista Jeremy Corbyn se ha hecho hoy con el liderazgo del Partido Laborista británico por aplastante mayoría. Este sábado, aun antes de finalizar el recuento y de ser declarado oficialmente como líder del grupo parlamentario laborista, Corbyn ha agradecido el apoyo de los más de 16.000 voluntarios implicados en una de las campañas más heterodoxas que se recuerdan. El nuevo líder ha conseguido un 59,5% de los votos totales, 40 puntos porcentuales por encima de su rival inmediato, Andy Burhnam (19%).

La victoria de Corbyn no ha sorprendido a nadie: los últimos meses de la campaña electoral se habían convertido en un referéndum sobre su persona y sus políticas. Quien fuera el último candidato en hacer pública su intención de unirse a la carrera por el liderazgo, superando apenas el número mínimo de avales requeridos -36 de los 35 que requiere el Partido Laborista-, y con la única intención explícita de “provocar un debate”, se había convertido en el protagonista indiscutible de la campaña.

Asociado al ala más radical del laborismo, Jeremy Corbyn ha dado de qué hablar entre los tradicionales votantes del Partido Laborista  -algo que los rostros conocidos de Yvette Cooper y Andy Burnham no han conseguido- con ideas tan atrevidas como polémicas. A pesar de que mucha de su retórica anti-austeridad y de sus planes de nacionalización de infraestructuras ya habían sido pregonadas por Ed Miliband y su entorno, declaraciones como su intención de no formar parte del Gabinete de la Reina, o la polémica propuesta de vagones separados para hombres y mujeres en el transporte público al más puro estilo de las monarquías wahabitas del Golfo, han avivado la llama que ha movilizado a gran número de simpatizantes, la mayoría jóvenes estudiantes y sindicalistas, que apoya un laborismo más inclinado a la izquierda del espectro político.

Su audacia no ha dejado indiferente a nadie, y mucho menos a los propios representantes laboristas. Al igual que Ed Miliband y su fallido ministro de Economía en la sombra, Ed Balls, Corbyn mantiene una línea dura contra el New Labour de Tony Blair. Incluso ha ido un paso más lejos declarando públicamente la ilegalidad de la invasión de Iraq en 2003 y asegurando que, si se encuentran pruebas suficientes de que el Blair cometió crímenes de guerra, será llevado ante la justicia sin trato de favor.

El discurso de Corbyn se ha centrado a partes iguales en su denuncia del gobierno conservador de David Cameron y su repulsa del New Labour, algo que ha provocado malestar entre las filas laboristas: los otros tres candidatos a la jefatura del partido -Andy Burnham, Yvette Cooper, Liz Kendall- se apresuraron a desautorizarle, y figuras de la talla de sir Alistair Darling, antiguo ministro laborista, o el propio Tony Blair polarizaron aún más la campaña escribiendo artículos en contra de la posible elección de Corbyn. A pesar de que incluso las figuras más hostiles a su candidatura han negado de forma incansable una hipotética ruptura del partido, ya hay rumores de que los vencidos están preparándose para plantar cara al nuevo líder laborista.

Admirador de Pablo Iglesias y Podemos

A espaldas de la prensa, la actitud tajante del nuevo líder durante la campaña ha generado un cierto sentimiento de desasosiego dentro del partido. El propio Corbyn ha sido contundente aun antes de ser declarado vencedor: “No habrá purgas”, declaró intentando acallar los temores ante posibles represalias políticas que están dividiendo el partido.

Declarado admirador de Pablo Iglesias y Podemos, y activista antinuclear y pro-palestino, Jeremy Corbyn era una figura relativamente desconocida hasta que su inesperada candidatura y su carisma le han coronado líder de uno de los partidos progresistas más poderosos del mundo. La situación internacional, especialmente la llamada Spanish Revolution y el mano a mano de Syriza con la Unión Europea, han ayudado a provocar un sentimiento anti-gubernamental en el Reino Unido del que Corbyn ha sabido aprovecharse.

El giro a la izquierda del Partido Laborista no ha sido beneficioso únicamente para él. En Londres, Sadiq Khan, uno de los candidatos más radicales a la alcaldía que deja vacante el conservador Boris Johnson, ha sido elegido para liderar las listas del laborismo; paradójicamente, es el único candidato de izquierdas al que las encuestas señalan con posibilidades de perder ante el Partido Conservador en una ciudad que suspira por volver con los laboristas.

La victoria de Corbyn ha sido favorecida precisamente por la decisión de varios líderes carismáticos y centristas del laborismo -como Chukua Umuna- de no presentarse a las elecciones generales del 2020, que ya dan por perdidas ante la creciente popularidad de los conservadores en los sectores menos radicales de la opinión pública británica.

 

Conservadores ‘votan’ por Corbyn

El discurso radical y anti-austeridad de Ed Miliband, que muchos en el laborismo ya veían con malos ojos, no sólo no consiguió ganar terreno a los conservadores de Cameron: Ed Miliband no pudo parar la debacle en Escocia -tierra tradicionalmente laborista donde los nacionalistas del SNP consiguieron 56 de los 59 escaños parlamentarios- ni consiguió atraer a los descontentos del Partido Liberal-Demócrata, cuyos feudos -se quedaron en 8 diputados de 56- fueron a parar a manos conservadoras.

El giro a la izquierda del Partido Laborista ha sido facilitado por la percepción general de que David Cameron ha sabido hacer lo que Tony Blair hizo en su día: ganarse al centro político y a los indecisos. La victoria de Corbyn parece favorecer tan sólo a los conservadores, quienes, según las encuestas, mantendrían su mayoría absoluta contra Corbyn en unas hipotéticas elecciones generales con gran facilidad.

De hecho, la campaña al liderazgo laborista se ha visto salpicada de curiosos incidentes en los que los conservadores han mostrado su apoyo al candidato izquierdista, con topics en Twitter como #toriesforcorbyn. Candidatos como Andy Burnham y Liz Kendall denunciaron que conservadores se estaban inscribiendo en masa en las filas laboristas para poder votar por Corbyn, algo, no obstante, de lo que no existen pruebas.

El laborismo británico se encuentra en una encrucijada existencial: las zonas consideradas leales al partido -Escocia, el norte industrial, y Londres- están divididas. Mientras que Escocia denuncia la excesiva tibieza del centro financiero londinense, Londres ve con temor un avance en la escena política de quienes considera como “bárbaros del Norte” que puedan hacer peligrar su prosperidad comercial. Los votantes laboristas, como su propio partido, se han polarizado en dos campos enfrentados, una lucha de la que Corbyn ha salido como indiscutido vencedor.

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Francisco Rivas es abogado, experto en Relaciones Internacionales en Oriente Próximo y ha trabajado en la Embajada de España en Omán. También es escritor; su último libro es 1212: Las Navas.

 

Todo lo que debes saber sobre el primer debate republicano

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La cita reúne a 10 aspirantes en el pabellón donde se celebrará la convención republicana y donde juegan los Cavaliers de LeBron James. A priori todos los ojos estarán puestos en Donald Trump. Pero el duelo de Cleveland es una buena oportunidad para medir las fuerzas de sus rivales seis meses antes de la primera cita electoral.

En la imagen, Pamela Anderson, Donald Trump y la esposa de éste Melania Trump.

Se podría decir que las primarias republicanas arrancan este jueves con el primer debate televisivo, que reúne a 10 aspirantes en el pabellón donde se celebrará la convención republicana y donde juegan los Cavaliers de LeBron James.

A priori todos los ojos estarán puestos en Donald Trump, que se ha erigido en el líder inesperado de la carrera. Pero el duelo de Cleveland es una buena oportunidad para medir las fuerzas de sus rivales seis meses antes de la primera cita electoral. A continuación explico las claves del debate, que durará dos horas y que empezará a las tres de la madrugada según el reloj peninsular.

¿Por qué un debate a 10?

El motivo lo explica aquí la cadena Fox News, que organiza la cita de Cleveland y es la responsable última de la decisión. Con los 17 aspirantes sobre el escenario, el debate habría degenerado en una serie de monólogos sucesivos de los candidatos y habría sido difícil de gestionar. Aun así el duelo durará 120 minutos y cada candidato apenas tendrá 12 minutos para brillar.

¿Cómo se decidió quién quedaba fuera? 

Los responsables de la cadena anunciaron en mayo que escogerían a los 10 candidatos mejor situados en las cinco encuestas que se hubieran publicado en los días previos al 4 de agosto. A priori parecía un criterio diáfano pero no lo fue, según explica esta pieza de Danielle Kurtzleben.

El margen de error de los sondeos elegidos rondaba el 3,7% y hacía muy arbitraria la decisión. John Kasich fue uno de los elegidos a expensas de Rick Perry. Pero el respaldo de ambos se encuentra dentro del mismo margen de error.

Por si fuera poco, Fox News ni siquiera ponderó los sondeos según el número de entrevistas y mezcló peras con manzanas: sondeos que preguntaban a quienes estaban dispuestos a votar con otros que entrevistaban a meros simpatizantes republicanos.

¿Qué candidatos no estarán? 

Siete. Algunos inesperados y otros que parecían condenados desde el principio.

  • Rick Perry, ex gobernador de Texas e icono de la derecha religiosa.
  • Rick Santorum, ex senador por Pensilvania y finalista en las primarias de 2012.
  • Bobby JIndal, gobernador de Luisiana y defensor de la libertad educativa.
  • Carly Fiorina, que se presenta como la respuesta republicana a Hillary Clinton y como ex consejera delegada de Hewlett-Packard (pese a su polémica gestión).
  • Lindsay Graham, halcón republicano y senador por Carolina del Sur.
  • George Pataki, político moderado y ex gobernador de Nueva York.
  • Jim Gilmore, que ejerció como gobernador de Virginia entre 1998 y 2002.

Fox News ha habilitado para ellos un foro que se emitirá a las cinco de la tarde: demasiado pronto como para que les preste atención la inmensa mayoría de la población.

¿Quiénes son los 10 elegidos?

Cinco gobernadores, tres senadores, un neurocirujano y Donald Trump. A continuación la lista completa con algún enlace de interés:

John Kasich. Ejerció como congresista durante 18 años en Washington y es el gobernador de Ohio desde enero de 2011. Fue uno de los últimos aspirantes en lanzar su candidatura. Le avalan su experiencia ejecutiva y sus orígenes: Ohio es uno de los estados que decide la carrera presidencial.

Chris Christie. Admirador de Bruce Springsteen y Toni Soprano, Christie logró la proeza de ganar por dos veces en un estado que suele votar por los demócratas en la carrera presidencial. Pero desde entonces su estrella se ha apagado entre los republicanos más conservadores, que le reprochan sus escándalos y su ayuda a Barack Obama durante el huracán Sandy unos días antes de su reelección.

Rand Paul. Hijo del líder libertario más célebre de Estados Unidos, Paul es un político más pragmático que su padre pero no ha renunciado a sus ideas aislacionistas, que lo convierten en un candidato sin muchas posibilidades de ganar. Es uno de los aspirantes que han puesto más empeño en acercarse a las mujeres y a los afroamericanos: dos grupos donde los demócratas suelen construir su ventaja electoral.

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Marco Rubio. Elegido senador contra pronóstico en noviembre de 2010, Rubio tiene dos puntos a favor: su frescura y su formidable historia personal. Sólo Jeb Bush y Ted Cruz han recaudado más dinero durante la campaña. Pero sus cifras se han ido desinflando a medida que despegaba el fenómeno de Donald Trump. Este miércoles reunió a unas 500 personas en un pub de Cleveland cuyo propietario hace campaña para legalizar la marihuana en el estado. Su entorno negó cualquier conexión con la iniciativa.

Ted Cruz. Su triunfo en Texas fue una de las sorpresas de 2012 y le convirtió en uno de los favoritos de la derecha republicana, que lo venera por su oratoria durante la cruzada legislativa que causó el cierre del Gobierno federal en octubre de 2013. Nació en Canadá pero eso no le cierra el camino hacia la presidencia, como explican muy bien aquí. Su recaudación le ayudará durante su campaña pero los expertos no creen que tenga muchas posibilidades de ganar.

Ben Carson. Junto a Trump, es el único candidato sin experiencia política. Su infancia en un hogar roto de Detroit no le impidió graduarse en Yale y llegar a ser uno de los neurocirujanos más prestigiosos de EEUU. No estaría en el debate si no fuera por este discurso en el desayuno nacional de la oración, que lo convirtió en un icono conservador.

Mike Huckabee. No es la primera vez que emprende la carrera por la Casa Blanca. Lo hizo en 2008 y llegó a ganar los caucus de Iowa. Pero sucumbió   luego ante el ascenso del moderado John McCain. Esta vez lo tiene aún más difícil que entonces pero tiene a su favor su condición de ex gobernador de Arkansas (1996-2007) y una popularidad que ha cultivado en su programa de televisión.

Scott Walker. Ha ganado tres elecciones en cuatro años en un estado donde los demócratas ganan en las elecciones presidenciales. Un detalle que convierte al gobernador de Wisconsin en un aspirante atractivo para el establishment y para las bases del partido, que valoran su cruzada contra los sindicatos del sector público. Hoy por hoy es el favorito para ganar los caucus de Iowa, que se celebrarán a principios de febrero de 2016.

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Jeb Bush. El peso de la dinastía es el gran problema de Bush, que por lo demás cumple todos los requisitos para ser un buen candidato. A su favor pueden jugar su experiencia como gobernador y su cercanía a los hispanos: su esposa es mexicana y habla muy bien español. Ni siquiera Hillary Clinton ha recaudado tanto dinero. Unos 120 millones de dólares durante el primer semestre de 2015: tres veces más que Rubio, seis veces más Walker y nueve veces más que Rand Paul.

Donald Trump. Ha amagado con presentarse tantas veces que esta vez nadie creía que fuera a hacerlo. Hijo de un promotor neoyorquino, ha construido una fortuna que Bloomberg sitúa en torno a los 4.000 millones de dólares. Muchos han comparado su campaña con un reality show y han augurado que sus excesos verbales le harían caer en los sondeos. Y sin embargo Trump desafía por ahora la ley de la gravedad y se mantiene como líder en los sondeos.

¿Qué ocurrirá con Trump? 

Es difícil saberlo. En cualquier otra campaña, los candidatos se lanzarían a la yugular de quien va por delante en los sondeos. Pero atacar a Trump puede ser peligroso para sus rivales, que aspiran a ganar el favor de quienes ahora le apoyan y temen sufrir el azote de su lengua viperina. El multimillonario ya ha cargado contra Jeb Bush, Rick Perry y Scott Walker y amenaza con poner en la diana a quien vaya esta noche contra él. Nuestros colegas del Independent Journal Review han lanzado este vídeo que encadena 10 horas de insultos del candidato: entre otros contra los inmigrantes mexicanos, contra Barack Obama y contra John McCain.

¿Por qué Trump va por delante? 

No todos se ponen de acuerdo. Muchos creen que su explosión es el fruto del hartazgo que los ciudadanos sienten por los políticos americanos. Sobre todo a la luz de la inacción de los congresistas, maniatados por la polarización ideológica que hace muy difícil negociar un acuerdo con el partido rival. Trump exhibe su condición de outsider sin descanso y por ahora le funciona. Nadie sabe qué ocurrirá cuando le toque presentar propuestas concretas. Entre otras cosas porque sus ideas están a la izquierda del partido en ámbitos como el aborto, los impuestos o la Sanidad.

Hay analistas como Nate Silver que niegan la mayor y aseguran que el liderazgo de Trump en los sondeos no es más que un espejismo fruto de su popularidad. La hipótesis es sencilla: es agosto y casi nadie se ha tomado el esfuerzo de seguir con lupa a los candidatos. Ese es el único motivo que impulsa a Trump, cuya popularidad procede de sus intervenciones televisivas y no de oscuros debates ideológicos sobre Obamacare. 

¿Sobre qué girará el debate? 

El debate estará moderado por los tres periodistas estrella de Fox News: Bret Baier, Chris Wallace y Megyn Kelly, que han advertido que abordarán entre ocho y 10 asuntos de actualidad. Los candidatos apenas tendrán un minuto para responder cada pregunta y no podrán tener chuletas sobre el escenario.

A lo largo del debate, se abordará el acuerdo con Irán y el debate en torno a la reforma migratoria. También sobre la amenaza del grupo Estado Islámico, sobre los problemas de la clase media y sobre la polémica en torno a la organización Planned Parenthood, que está muy bien explicada aquí.

¿Por qué es tan importante? 

Porque es el primer debate en unas primarias en las que están programados muchos menos debates que en 2012 y porque lo emite Fox News, el canal de referencia para los republicanos más conservadores en cuyas manos puede estar la elección del ganador.

Al contrario que hace cuatro años, hay varios candidatos con opciones y no se percibe un favorito claro. Bush es el aspirante con más recursos pero suscita dudas por su apellido y por meteduras de pata como ésta. Trump está disparado en los sondeos pero la mayoría lo ve como un fenómeno pasajero y no como el ganador final. Su explosión ha frenado la progresión de líderes más jóvenes como Scott Walker o Marco Rubio, que aspiraban a arrebatarle a Bush el favor de los líderes del partido, que buscan un candidato capaz de derrotar a Hillary Clinton.

Hoy por hoy ningún otro candidato tiene opciones de ganar. Pero Cleveland puede ser un impulso para un aspirante desgastado como Chris Christie o puede lanzar la carrera de John Kasich, que juega en casa y puede vender experiencia como legislador y como gobernador. La política americana suele ser impredecible.  Más aún si de por medio está Donald Trump.

La bomba Levy

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La sede de Génova es gris con tonos azules. La quinta planta está vacía el miércoles por la tarde. En un despacho Andrea Levy, de 31 años, lee un dosier. Llevaba un vestido corto fucsia, una cazadora tejana y un collar de cuentas de colorines. Levy es una de las caras nuevas del Partido Popular. Desde hace unas horas es además la número dos de la lista a la Generalitat.

Reportaje gráfico: Dani Pozo

De ascendencia judía, explosiva, novia de un independentista, Andrea Levy acaba de llegar a la vicesecretaría de Programas y Estudios del Partido Popular para aportar frescura y revolucionar la campaña electoral. Está por ver qué le dejan hacer. Así es la bomba Levy.

La sede del Partido Popular es gris con tonos azules. La quinta planta estaba vacía el miércoles por la tarde. En un despacho Andrea Levy, de 31 años, leía un dosier. Llevaba un vestido corto fucsia, una cazadora tejana y un collar de cuentas de colorines. El aspecto de Levy no encajaba en el ambiente.

Andrea Levy es desde el 18 de junio vicesecretaria de Programas y Estudios del Partido Popular. Antes tenía el mismo cargo en el PP de Cataluña, donde nació y creció. Es un cargo importante: sustituye a Esteban González Pons y debería encargarse del programa electoral. La secretaria general, María Dolores de Cospedal, la llamó una hora y media antes del nombramiento. Cuando vio la llamada, Levy pensó que querría algún artículo sobre Cataluña. “¿Qué tal, cómo estás?”, le dijo Cospedal. Era un saludo raro: “Aquí, preparando la comida”, respondió Levy, siempre según su versión.

“¿Te vendrías a Madrid?”, le dijo la secretaria general. Levy tampoco imaginó una oferta seria. Cospedal le anunció el cargo. Levy entonces pensó, según dice: “Cómo debe estar el PP para que me pongan de vicesecretaria”. No era tan raro: el Partido Popular busca renovar su imagen y acercarse a los jóvenes. El objetivo del ascenso de Levy -junto a Pablo Casado y Javier Maroto- es cambiar el tono del partido y ampliar los flancos débiles. Los tres se parecen más a candidatos de Ciudadanos que Mariano Rajoy o Esperanza Aguirre. De momento es maquillaje. Si hay cambios más profundos, está por ver.

Andrea Levy es nueva. El director de una de sus primeras tertulias fija en Barcelona, Daniel Domenjó de La Rambla en Barcelona TV, vio un artículo suyo con foto en un periódico y la fichó. El director de la tertulia de radio más escuchada en Cataluña, Jordi Basté de RAC1, la contrató porque “siempre busca gente nueva”. El Partido Popular buscaba caras nuevas. Ahí está Andrea Levy. La novedad ha sido su trampolín.

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Reportaje gráfico: Dani Pozo

Pero detrás había más. Hay un consenso entre la gente con quien he hablado y que conoce a Andrea Levy sobre cuál es su mejor cualidad pública: su autonomía dentro del partido. Levy lo sabe y presume de criterio propio. Su mayor excentricidad en una tertulia ha sido abandonar el estudio de la emisora catalana RAC1 porque un participante -Xavier Sala i Martín, catedrático de Economía en la Universidad de Columbia- pusiera en duda su independencia.

Sala le preguntaba una y otra vez si es militante del PP. El profesor quería demostrar que Levy es sólo portavoz de unas siglas. La sentencia final de Sala que hizo que Levy estallara y abandonara el estudio es: “Hace un par de semanas me dijiste que recibías broncas y que decías cosas aunque luego te riñeran”. Sala no ha respondido a repetidos correos electrónicos donde le pedía confirmación de la frase. La discusión en catalán puede oírse en este vídeo, sobre todo los últimos tres minutos. Puede percibirse también la facilidad con que Levy sube de tono.

En su siguiente aparición, Levy explicó por qué se había molestado tanto: “Yo no soy militante del PP, soy la número tres del PP en Cataluña”. El partido no hace su opinión, sino que su opinión conforma el partido. Toni Comín, profesor de Esade, ex diputado socialista en Cataluña y contertulio habitual de Levy, tiene esta teoría: “Andrea no se mueve a golpe de argumentario. Pero no lo hace por ser díscola o la minoría crítica, sino porque aprovecha su posición de peso e influencia política para tener discurso propio, como persona intelectualmente libre, al margen a veces de la posición oficial”.

Paraguas en lugar de jaulas

Levy entiende el papel de los políticos con un margen de maniobra mayor: las opiniones pueden diferir porque la lealtad a las líneas generales está descontada. Los partidos son así más paraguas que jaulas. “Estoy súperorgullosa de las responsabilidades que me han dado en el Partido, pero quiero que mi perfil sea destacado. En las tertulias si me siento y la gente dice ‘PP’, ya saben qué diré. En cambio, conmigo la gente se sigue quedando a oírme”, dice Levy.

Los partidos en España están hoy bien acostumbrados. Sus soldados suelen seguir las órdenes. Levy en cambio chapotea más allá de la línea roja y a veces todo tiembla debido a la persistencia de la ridícula unidad irreal de partido. He preguntado a Levy y a otras personas que valoran su criterio cuándo ha traspasado el límite. Me han señalado cinco casos: 1. Levy dijo sentir “vergüenza ajena” cuando sorprendieron jugando a ‘Candy Crush’ en el Congreso a Celia Villalobos. 2. El PP fue el único partido junto a Unió en votar en contra de una ley contra la homofobia en Cataluña y Levy lo criticó. 3. Le pareció mal que el delegado del Gobierno en Andalucía, del Partido Popular, dijera: “No quiero que en Andalucía mande un partido llamado Ciutadans y su presidente, Albert”. 4. Criticó los evidentes malos resultados de su partido en las últimas elecciones municipales; veía una oportunidad evidente de renovación, como así ha sido al menos para ella. 5. Al contrario de lo que cree Jose Ramón Bauzà, ex presidente de las Baleares, que cambió la ley de la función pública para que el catalán no fuera un requisito, Levy ha dicho que un ciudadano balear o valenciano debe poder dirigirse en cualquiera de sus lenguas a un funcionario.

Levy puede ser una bomba, pero no siempre se lanza. A pesar de que Levy sea del PP por cómo es -y no al revés: piensa así por ser del PP-, sabe bien quién está en su equipo. Un ejemplo destacado es su reyerta con el ex diputado y ex militante del PP, Joan López Alegre. En una tertulia en 2013, López criticó a su antiguo partido. Levy le recordó con vehemencia que había sido militante y diputado del PP: “Ahora no hagas el numerito”, le dijo, o “va, cuenta milongas”. López le respondió que era “una maleducada”. López nunca había visto a Levy y nunca la ha vuelto a ver, “aunque no guardo ningún rencor por aquello”, dice. Levy no ha querido ahondar en el origen de la rabieta.

La independencia de Levy no es por tanto barra libre. “Es muy leal al partido”, dice Juan Milián, su sustituto en el PP catalán. Jordi Basté recibe en su tertulia a Levy una vez por semana desde 2013. “Es de las personas con más capacidad de autocrítica de su partido que he conocido”, dice Basté, que se refiere no sólo a personas del PP sino de todos los partidos. Pero es fiel. Basté ofrece un ejemplo del tercer programa que tuvo a Levy en antena: “Hice un comentario a micro cerrado sobre [la presidenta del PP catalán] Alicia Sánchez Camacho. Al día siguiente me llamaron para reprochármelo. Cuando volví a ver a Andrea, le recordé que aquello era privado. ‘Ya, contestó, pero es que soy muy amiga de Alicia’. Me sorprendió su fidelidad”, cuenta Basté.

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Una pareja independentista

La prueba más personal de su criterio propio es quizá su pareja: Enric Vila, un célebre escritor independentista catalán que publica cada semana en El Punt Avui y El Singular. En una de sus últimas tertulias en RAC1, Levy llamó con sorna “prohombres de la independencia” a Vila y dos de sus amigos, el periodista y profesor en la New York University Jordi Graupera y el escritor y filósofo Bernat Dedéu, con quienes Levy comparte tertulias y amistad. Levy y Vila, 12 años mayor, no esconden su relación. Ninguno de los dos ha querido hablar sobre ella para este reportaje. En un artículo de inicios de julio en El Punt Avui, Vila critica a Enric Millo, portavoz parlamentario del PP catalán. En una entrevista en mayo en Crónica Global, Levy decía: “Nos ‘independizaremos’ de los independentistas”. La pareja parece capaz de separar la vida privada de la vida pública.

Desde el Partido Popular catalán destacan la valentía de Levy, pero imaginan una situación cotidiana difícil: “Por suerte a mí no me pasa, pero creo que me sería más fácil estar con una comunista”, dice riendo Juan Millán, sucesor de Levy. José Antonio Coto, que coincidió con Levy en Nuevas Generaciones en Barcelona, imagina que “deben hablar poco de política”.

La modelo más difícil

El estilo de Levy es hiperactivo, estridente, a veces histriónico. Habla con una voz aguda inolvidable y ríe casi a la vez, como si estuviera nerviosa sin estarlo. Gesticula sin parar y mira a los lados. El fotógrafo de este reportaje, Dani Pozo, no recordaba a alguien tan difícil de captar: “Apenas mantiene el gesto, tienes segundos para disparar”, dice. Sus asesores en el partido le piden respuestas más cortas y menos rapidez al hablar. Han intentado también que lleve otro tipo de ropa: “Pero no lo han conseguido”, dice Levy. Cuando el fotógrafo la hace posar con miradas a lo lejos se queja de su cursilería.

Esa hiperactividad y su juventud ayudan en la apariencia de mantener un supuesto apego menor al partido: “Dice que ocupa la vicesecretaría, no que es vicesecretaria”, dice su jefe de gabinete, David Álvaro. En el Partido Popular Levy ha tenido dos cargos orgánicos, no electos, aunque ha ido dos veces en las listas a elecciones.

La labor que parecen haber encargado a Levy –renovar la imagen del partido- no es sencilla, más si su margen de maniobra es escaso. Isabel Benjumea, cofundadora de red Floridablanca, una plataforma para el debate de ideas de centroderecha, cree que “la voluntad de Andrea es sincera, tiene ganas de hacer cosas, viene de una larga batalla en Cataluña”. Hay sin embargo una objeción, según Benjumea: “No sé si es sincero su nombramiento. El PP ha puesto a dos personas jóvenes y creen que ya han cubierto, pero ahora hay que hablar de ideas, no de quién”. El programa de la Conferencia Política del PP da poco margen para la novedad: ministros, cargos orgánicos. No hay ningún riesgo, ni aventura, más allá de las caras nuevas, que solas solo pueden figurar.

Cinco personas que conocen bien a Levy me han dicho que tiene un carácter variable: es encantadora, seductora, pero en un mal día puede pasar de todo. Ella dice que “debe ser porque soy un poco acelerada y me coges con treinta cosas a la vez; pero cuando me paso, intento reconciliarme”. Twitter ha visto trifulcas célebres de Levy. Luego borra los tuits. Cuando le pregunté, dijo que cerró una vez la cuenta y “se borraron tuits”, que es algo que no ocurre. Quizá su polémica más sonada ha sido por este tuit: “A los que les gusta hablar de la DUI [Declaración Unilateral de Independencia] de Kosovo quizás deberían recordar también sus 12.000 muertos #noeslomismo”.

Bernat Dedéu se lo recriminó en público y se enzarzaron. Levy dijo que Dedéu “voluntariamente buscaba bronca”. Pero no fue a más. “Luego lo arreglamos con unos gintónics”, me dijo Dedéu. “Todo lo arreglamos con gintónics”, me confirmó Levy. Dedéu dijo tras el lance: “No sé cómo sería una Cataluña independiente, pero sí sé que un mundo con gente tan inteligente como Andrea sería mucho mejor”. Levy me lo recordó: “¿No te ha dicho Dedéu que el mundo conmigo es mucho mejor?”

Levy ha tenido otras apariciones tuiteras subidas de tono. He encontrado estas capturas. A la periodista de La Sexta Pilar Carracelas le dice en los tres tuits centrales: “Qué va. Estoy estupenda, pero tengo un límite en tonterías. Pero tu tranki, que seguro que si sigues así todo irá bien”. “Es que a veces te haces un poco pesada. En especial cuando quieres saber de cosas que no sabes. De buen rollo”. “Cuánto sabes tronka, ¡no sé cómo no te han hecho aún un monumento!”.

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Esta ristra da también idea del lenguaje de Levy en un momento encendido. Es explosiva en distancias cortas:

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La tradición judía

Andrea Levy creció en la plaza Bonanova, una de las zonas más selectas de Barcelona. Es hija única. Su apellido es -junto a Cohen- uno de los que tienen mayor tradición en el judaísmo. La mención “los hijos de Levi” aparece ya en el Éxodo. Pero su padre no la educó en la cultura judía. Dos amigas de grandes familias judías catalanas la han animado varias veces a acercarse a la comunidad. “Me he mantenido al margen”, dice Levy.

Como buena política, presume de libros sesudos desde la niñez: “El primer libro que me regalaron fue El principito. También recuerdo una versión de La Odisea. Tenía más libros que juguetes”. Estudió en el Liceo Francés -“lo que más recuerdo son las huelgas de profesores”- y antes de empezar la universidad estuvo una temporada en Londres: quería ser artista e hizo un curso de tres meses de dibujo en Central Saint Martins, uno de los centros más prestigiosos del mundo del arte. Hoy un curso allí de una semana de inicio al dibujo cuesta 728 euros. Saint Martins es también la escuela donde estudia la niña pija de la canción Common People de Pulp. “En aquella época escuchaba mucho Common People, de Pulp. También New Order, Blur, Suede, Radiohead”, dice Levy.

Después de estudiar, siguió en Londres: “Era entonces muy poco seria. No hice de camarera, era un poco mimada”. Regresó a Barcelona para estudiar Relaciones Internacionales y Protocolo: “Me cogió un poco de conciencia, debía centrarme en la vida”. En esos años decidió afiliarse al Partido Popular y entrar en Nuevas Generaciones. A pesar de que hacía una beca con el entonces conseller socialista de Agricultura Antoni Siurana -que no ha querido hablar para este reportaje-, optó por afiliarse al PP: “Para que las cosas sean fáciles en Cataluña hay que afiliarse al PP”, dice sonriendo.Captura de pantalla 2015-07-10 a la(s) 23.52.46Cuando acabó Relaciones Internacionales, empezó Derecho. Estuvo una temporada también de “mindundi” en el despacho de Roca Junyent y luego le salió un trabajo en una agencia de comunicación, Tinkle, que combinaba con Nuevas Generaciones y la carrera. Levy ha tendido a hiperactividad laboral desde la universidad. Como otros políticos, Ada Colau o Albert Rivera, Levy fue delegada de clase en primero de carrera. Creó también el grupo de Nuevas Generaciones en Derecho de la Universidad de Barcelona.

Vida de abogada

Tras licenciarse, en septiembre de 2011, entró al despacho Uría Menéndez, uno de los tres con más prestigio en España entre juristas -junto a Garrigues y Cuatrecasas- y el que tiene las pruebas de acceso más duras. La entrada en Uría requiere un expediente académico extraordinario. Levy no ha querido compartir el suyo: “Sería pedante”, dice. En uno de los exámenes de acceso a Uría, Levy tuvo que abandonar por una infección en el riñón. A pesar de eso, y para su sorpresa, logró entrar.

Uría no ha permitido que ninguno de sus abogados hable para este reportaje -“es un asunto personal y no profesional”, me dijo por correo el director de comunicación, Dionisio Uría Ronsmans. Pero he podido averiguar que la carrera de Levy en Uría no fue fulgurante. Uría tiene un sistema establecido de promoción. Los abogados de primer año están dos ciclos de seis meses -llamados rotaciones- en dos departamentos distintos: uno al azar y uno escogido. Cuando acaban, promocionan a junior 1. Una gran mayoría lo hace. A los que no, Uría les invita a salir o les ofrece una tercera rotación. En el ambiente competitivo de estos despachos es una mala señal. Levy hizo una tercera rotación. Durante su tiempo en Uría, ya dejó claro que su vida estaba en la política y no iba a proseguir la carrera jurídica. Salió por voluntad propia para aceptar la propuesta de la presidenta del PP catalán Alicia Sánchez Camacho y convertirse en vicesecretaria.

Durante el año y medio en Uría y hasta ahora, ha sido también concejal de distrito en el barrio de Gracia de Barcelona, que es donde vive ahora. Conserva un recuerdo ambiguo de la política municipal: “Mi primera intervención fue para un vecino que me escribió que en su calle había muchas cagadas de paloma y que pasara más el camión de basura”, dice.

He hablado con media docena de abogados jóvenes de grandes bufetes y trabajan fácilmente 12 horas diarias. La compaginación de la labor allí con la política municipal primero y con la Ejecutiva del PP a partir de mayo 2012 era inasumible. Así terminó la carrera jurídica por ahora de Andrea Levy.

Quiere ser Richelieu

La vocación política de Levy era preponderante. “Ha llegado a la política para quedarse y tiene una ambición indisimulable”, dice su amigo independentista Bernat Dedéu. Levy cree que la política es muy necesaria, pero que eso no significa que trabaje siempre desde un partido. Dedéu también cree que “bajo su dulzura, hay una Maquiavelo en potencia”. Le pregunto a Levy por la definición. Ríe, se mueve y no da con nada: “Nunca me hago reflexiones sobre mí misma”. Pero se queda con Maquaivelo, que saca otras veces durante nuestra charla y no le gusta. Un buen rato después, con la entrevista ya terminada, en plena sesión de fotos, me grita: “¡Richelieu!”, y no Maquiavelo. Ése es el personaje que quiere tener debajo de su dulzura. Levy me recomienda el libro Richelieu y Olivares, de John H. Elliott.

En 2013, después de Uría, Levy se paseaba por las principales tertulias de Cataluña. Empezó por pequeñas y fue a más. Pertenece a la generación de políticos que se ha hecho mayor en los platós. Los tres grandes representantes son Pablo Iglesias, Ada Colau y Albert Rivera, pero no los únicos. A Levy le han dado tablas, fama y capacidad de argumentar: “Las tertulias han tenido en un ambiente convulso como el catalán la capacidad de permitirme una argumentación que no te expulse directamente del sistema”, dice Levy Europa Press describe así su ascenso: “La plataforma de Levy han sido principalmente las tertulias en los medios de comunicación”. Sin tertulias en las principales radios y teles catalanas, Levy hoy no sería quien es. En Madrid ya ha recibido ofertas para ir a alguna de las grandes tertulias. No me dejan revelar el nombre de una porque el acuerdo no está cerrado y el responsable de prensa prefiere la cautela para decidir qué hacen con calma.

El cargo nuevo de vicesecretaria nacional da otro perfil a Levy. “Ahora seré algo más formal”, dice. Madrid impone. La bomba procurará controlar su capacidad explosiva. Desde Barcelona, algunos amigos temen por Andrea. Tendrá más presencia, más audiencia. La Conferencia Política del PP es su bautizo oficial. Pero está por ver si esa exposición y ese riesgo mayores se traducen en poder dentro de un partido que todavía controla Mariano Rajoy.

21 reflexiones a vuelapluma sobre las elecciones del 24M

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Las reacciones de Ada Colau, Manuela Carmena, Juan Vicente Herrera y Mariano Rajoy, la campaña de Esperanza Aguirre, el hundimiento de IU y de UPyD o el “daño” que ha hecho Juego de Tronos a la política española. Así queda el país tras los apasionantes comicios del 24M.

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Ada Colau en campaña en Barcelona. Foto: Guanyem Barcelona.

1. Dice Ada Colau que un hipotético pacto de CiU con ERC y PSC para desalojarla de la alcaldía sería “un fraude de ley” y una alianza “contra natura”. Sorprende que una mujer teóricamente progresista recurra a un argumento tan reaccionario y meapilas como el del “orden natural de las cosas”. Nada más ordenadamente natural, por lo visto, que la superioridad moral de la izquierda. O que un enfermo de ébola sangrando por los ojos mientras los coágulos obstruyen sus órganos vitales. Habría que preguntarle a Ada si el más que probable pacto entre Badalona en Comú, PSC, ERC e Iniciativa para arrebatarle la alcaldía de Badalona al ganador Xavier García Albiol, que ha doblado en concejales al segundo más votado, es también un “fraude de ley contra natura” o algo mucho más ajustado al trino de los gorriones y los biorritmos de la madre Gaia.

2. Manuela Carmena, de 71 años, ha dicho que Esperanza Aguirre, que carga con 63 primaveras sobre sus hombros, es una “niña caprichosa” con “pataletas infantiles”. ¡Menuda condescendencia gastan las adolescentes de hoy en día! Como Carmena se cruce con Albert Rivera le pellizca los mofletes y le regala un Tigretón.

3. Ni la pérdida de 531 mayorías absolutas y de dos millones y medio de votos logró alterarle el pulso a Rajoy este lunes. Tuvo que ser Juan Vicente Herrera, el presidente de Castilla y León, el que forzara una reacción del jefe del Ejecutivo Nacional al pedir más o menos explícitamente su renuncia a presentarse como candidato a las futuras elecciones generales. Es fácil entender la frustración de Herrera y de buena parte de los barones del PP: cualquier día de estos Mariano se despierta de la siesta y descubre con sorpresa, tras leerlo en el Marca, que el presidente del Gobierno es él y no Alberto Contador.

4. El PSC y el PP están en Cataluña a un solo paso del extraparlamentarismo. Para el PP la noticia es mala, pero para el PSOE es catastrófica. Sin el voto catalán, el PSOE jamás volverá a ganar por mayoría absoluta unas elecciones generales en España.

5. Tras leer con atención el programa electoral de Ada Colau para Barcelona, que básicamente consiste en el exterminio de las fuentes de ingresos de una amplía mayoría de los barceloneses de clase media, es inevitable especular sobre quién va a pagar toda esta apología de la comuna y la autarquía de inspiración franquista. ¡Si hasta quieren crear una moneda local! Como decía un alto funcionario británico del muy austero Ghandi: “Si supiera este hombre la cantidad de dinero que nos cuesta mantenerle en la pobreza”.

6. Para Pablo Iglesias, el PSOE ya no es casta. Ahora son de los buenos. Como mucho, y si me apuran, castita. Una castita pequeñita. Nada grave. Pelillos a la mar. ¡Susana mon amour!

7. Cristina Cifuentes es en mi pequeño imaginario nihilista y liberal una Esperanza Aguirre 2.0. Una versión joven, moderna, corregida, mejorada, aumentada e infinitamente más cool que cualquier otro posible aspirante al trono de Rajoy. A diferencia del aburrido Alberto Núñez Feijóo, que viene a ser más de lo mismo y encima gallego para más déjà vu, Cifuentes es eso que los anglosajones llaman una game changer. Es decir alguien capaz de cambiar por completo las reglas del juego y sacar a la competencia del tablero a patadas. Así la describía Manuel Jabois en el diario El País hace un par de meses (cito de memoria): “Malasañera tatuada, republicana y agnóstica, partidaria del matrimonio homosexual, va a las asambleas del 15-M, partidaria de la cadena perpetua revisable, no entiende que el sistema penal esté enfocado a la rehabilitación del delincuente, habría prohibido la acampada en Sol”. Hay en esa simple descripción más programa de gobierno que en todo el PP de la última década. Aún mejor: en su partido, y especialmente en el sector más capillita del mismo, la odian. Lo cual la honra. Yo mismo la habría votado si fuera madrileño.

8. Hablando de Jabois. Esto dijo de él Salvador Sostres a raíz de una columna publicada en El País: “Los absurdos elogios de Manuel Jabois a Manuela Carmena representan la última estación del columnismo frivolón y falto de cualquier inteligencia, tan propio de los que se creen transgresores y graciosetes cuando en realidad no son más que vieja caspa políticamente correcta, carraca para entretener a chachas y peluqueras”. Si yo fuera Jabois, me lo tatuaba en la espalda con letras góticas un día antes de que me hicieran entrega oficial de mi sillón en la Real Academia.

9. La campaña de Esperanza Aguirre ha sido casi tan lamentable como la filtración de su declaración de la renta. Caótica, inconexa, confusa, desquiciada… Jaleada solo por sus fans más irredentos, Aguirre ha caído en la caricatura de lo peor de sí misma. Veremos cómo sale de ésta.

10. La práctica desaparición de IU, arrasada y fagocitada por un macho alfa mucho más joven y agresivo, no ha provocado más que indiferencia entre los españoles. Harían bien en no engañarse en IU con el éxito de las candidaturas de confluencia: su partido es ya un zombi político.

11. ¿Recuerdan cómo nos reíamos del Rajoy de la pantalla de plasma y de esas ruedas de prensa sin preguntas a las que los periodistas asistían con el único objetivo de tomar notas al dictado y reproducirlas como cotorras en sus medios? Por suerte, las cosas han cambiado. A peor, como suele suceder en este país. Aguirre propone un pacto para desbancar a Carmena de la alcaldía y Antonio Miguel Carmona responde, con gran respeto por el ciudadano, vía Twitter. Un poco más y Carmona dibuja la respuesta con plastidecores tras echarse una partidita a la Xbox y comerse un bocadillo de Nutella. Y el periodismo de este país, encantado y reproduciendo el tuit con entusiasmo. Tenemos lo que nos merecemos.

12. A Rajoy le ocurre como a Robert Neville, el protagonista de la novela ‘Soy leyenda’, escrita por Robert Mathison en 1954. En el libro, Robert Neville es el único superviviente de una pandemia que ha convertido al resto de los seres humanos en vampiros a los que él da caza. Al final de la novela, Neville comprende que en ese nuevo mundo apocalíptico habitado por seres extraños y amenazadores, el monstruo es él. De Rajoy sorprende esa constante defensa de la “normalidad” y la “previsibilidad”. Ese reaccionar a cualquier propuesta de sus adversarios o incluso de su propio partido con un “esto es un lío”. Porque cuando todos a tu alrededor son extravagantes e imprevisibles… es que el friki eres tú. Cuando Rajoy abandone el cargo ni siquiera disfrutará de esa extraña forma de reconocimiento que es el odio. Tanta indiferencia dejará como indiferencia ha demostrado hacia los ciudadanos del país que preside.

13. Las dificultades rocambolescas de Susana Díaz para formar gobierno en Andalucía van a parecer peccata minuta cuando Podemos y Ciudadanos, que a fin de cuentas han quedado sensiblemente por debajo de los resultados que les auguraban sus mejores encuestas, empiecen a conceder y denegar apoyos en función de sus intereses electorales de cara a las próximas elecciones generales. A día de hoy, ninguno de los dos partidos sabe si le conviene apuntalar al PSOE y al PP o hacerse los estrechos. O cómo hacerlo sin que se note demasiado. Y es que resulta difícil eso de mantener una apariencia prístina y virginal mientras te paseas por el patio político con las bragas en la mano.

14. El radicalismo de Podemos es “el conservadurismo de mañana inyectado en los asuntos de hoy”. Al tiempo. La frase no es mía sino de Ambrose Bierce.

15. UPyD ha conseguido lo impensable: que decenas de miles de españoles sientan pena por un puñado de políticos. Yo mismo estoy por adoptar a uno o dos de ellos.

16. Es probable que muchos en el PP crean sinceramente que lo que ha impedido que los españoles se percaten de los éxitos económicos logrados por el gobierno durante los últimos tres años ha sido su pésima política de comunicación. Hay antecedentes. En 2011 el sueldo de los consejeros de las 100 empresas más importantes de Gran Bretaña aumentó un 55% mientras que la riqueza de los 1.000 británicos más ricos lo hacía en un 20% (tras haber aumentado el año anterior un 30%). ¡Y tampoco nadie se lo agradeció a su gobierno! En España, por suerte, somos mucho más respetuosos con la privacidad financiera de nuestros caciques que los bárbaros británicos y por eso no disfrutamos de estadísticas similares.

17. Juego de Tronos ha causado estragos entre la clase política española y muy especialmente en su sector derecho. Monjas violadas, quema de iglesias, el fin de la civilización occidental, tertulianos colgados de ganchos, vivas a Cristo rey, la democracia en peligro, los distritos de Madrid convertidos en soviets… Cualquier día vemos un muro de hielo de doscientos metros de alto separando Serrano del resto de Madrid.

18. Cada vez es más habitual ver por las calles españolas carteles electorales en los que los candidatos han escondido a conciencia el logo de su propio partido. Uno no sabe ya si admirarles la vergüenza torera, la jeta morrocotuda o el cacao mental.

19. A ver lo que le dura la ilusión a los que creen que Carmena o Colau van a convertir Madrid y Barcelona en el paraíso del proletariado. No voy a ser yo el que les afee esas primeras semanas en las que darán rienda suelta a su afán de venganza (al menos una parte de sus víctimas se merecerán la que les va a caer encima). Pero veremos qué ocurre cuando tengan que empezar a gobernar de verdad y a gestionar la recogida de basuras. Ahí se verá si más allá del rencor y de un puñado de reclamaciones de puro sentido común hay ideas suficientes para administrar dos ciudades y cinco millones de habitantes.

20. Parece ser que de las cifras del paro sí que se ha acordado alguien. Dos millones y medio de ciudadanos, más concretamente. También es mala suerte para el PP que lo hayan hecho justo el día de las elecciones. ¡Ya se podrían haber acordado el lunes!

21. Yo voté por Carina Mejías, de Ciudadanos. Supongo que es de ley que los lectores lo sepan. Los motivos tienen menos que ver con su programa electoral (desastroso en algunos puntos) que con el hecho de que es la única candidata con la que he mantenido alguna que otra conversación interesante por email. Hay motivos peores para votar a alguien.


 

TAMBIÉN EN EL ESPAÑOL: 21 reflexiones a vuelapluma sobre las elecciones andaluzas

Los alrededores de Monago

José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura que aspira a repetir mandato como candidato del PP, ha protagonizado una campaña electoral a la altura de lo que se esperaba: espectáculo y titulares. Trazamos su perfil a partir de las descripciones de sus contrincantes políticos.

Monago
Monago hace ‘spinning’ en un gimnasio. Foto: Hacemos Extremadura

José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, aspira a repetir mandato como candidato del PP. Ha protagonizado una campaña electoral a la altura de lo que se esperaba: espectáculo y titulares. Muy cercano al pueblo pero no a la prensa nacional.

El candidato popular tiene muchas caras: el bombero, el llano, el barón rojo, el verso suelto del PP. Ha generado música en forma de rap y pop, ha pedaleado un rato en una bicicleta estática, ha conducido el Citroën 2CV de campaña, ha pilotado drones.


 

Todos los datos de Extremadura


Su campaña, omnipresente en la región, presume de cerca de 1.000 propuestas (PDF), se separa de la línea tradicional del Partido Popular, se centra en su persona -las siglas son casi invisibles- y abandona el azul ‘corporativo’ por un verde ‘extremeño’. Ni rastro de Canarias, por cierto.

Desde su entorno más cercano indican que no concede entrevistas. Por eso hemos decidido darle la vuelta a la tortilla: serán sus contrincantes quienes nos hablen de Monago.


 

Guillermo Fernández Vara (PSOE)

Vara
Guillermo Fernández Vara. Foto: P. Romero

Es el cabeza de cartel socialista y aspira a volver a presidir la Junta de Extremadura, cargo que desempeñó entre 2007 y 2011. El CIS le sitúa por delante en intención de voto. Es médico y tuvo una dilatada carrera política que le llevó a ser durante años consejero de Sanidad.

Hablamos en un rincón del bar del hotel Wellington de Madrid. Fernández Vara escoge una mesa, la del fondo, porque le da suerte, dice. Le pregunto por un posible pacto con Podemos para alcanzar la presidencia y desbancar a Monago. “Dicen que tienen una foto del día de la reunión y todo”, responde el candidato socialista. Y añade: “Es falsa la foto y es falsa la reunión”.

¿Desde cuándo conoce a Monago?

Monago, aunque quiera aparecer como alguien nuevo, lleva 25 años en política. Fue primero concejal del Ayuntamiento de Badajoz (1991), ha sido diputado autonómico durante muchos años y ha sido senador… Por tanto, lo conozco desde hace muchísimos años, pero no de forma especialmente personal. Hubo un tiempo en el que yo era consejero y él, teniente de alcalde. Ya entonces coincidimos en algunos actos. ¿Relación personal, de hablar? Pues cuando fue elegido presidente del PP de Extremadura en 2008.

¿Cómo es como persona?

No lo conozco lo suficiente. Yo mantenía con él una buena relación, fluida, cuando yo era presidente y él era líder de la oposición. Hasta que unos meses antes de la campaña anterior se dedicó a producir información sobre mí que era falsa. Cuando yo le demostraba que era falsa, él me decía que sí, que lo sentía mucho, pero que la política era así. Y me di cuenta de que era una persona que estaba dispuesta a todo.

¿Hubo alguna información de ese tipo que le doliera especialmente?

Sí. Algo que dijo en un programa de la Cope en el que dijo que yo había llamado a una concejala del PP que era del sector sanitario -yo había sido consejero de Sanidad durante muchos años- para tratar de convencerla de que no fuera en las listas del Partido Popular. Le llamé y le dije que era falso, que yo en mi vida me hubiera atrevido a hacer eso. Comprobé que era mentira y ella misma me dijo que estaba dispuesta a trasladárselo así a Monago. Yo le dije a Monago que tenía la prueba de que lo que había dicho era falso. Su respuesta fue: “Es que da igual, en política vale todo”. Y ese día me di cuenta de que había personas así, que creen que en política vale todo. Y yo soy de los que piensan que si en política vale todo, lo que no vale para nada es la política.

¿Cómo es como personaje?

Creo que hay un Monago antes y otro después de ponerse en manos de una empresa de marketing. Ojo, yo creo en la utilización de medios modernos, creo en nuevos modelos de comunicación, creo que la política ya no se puede hacer como se hacía… Pero de ahí a que abandones la persona y te conviertas en el personaje… Yo creo que ahí está la clave. Han intentado ir tan lejos en la mercadotecnia del personaje que a la persona la han convertido en un personaje. Y yo creo que Monago es ya esclavo de ese personaje.

¿Y como político?

En el ámbito ideológico yo creo que es una persona bastante conservadora a la que le han dicho que tiene que parecer lo contrario. Y cuando no te sale de dentro, pues eso se nota y tienes que estar todo el día inventando, todo el día anunciando, siempre con las luces de neón. La política, que es algo muy serio porque consiste en ayudar a resolver los problemas de la vida de las personas, Monago la ha convertido en un espectáculo. La política en Extremadura es un espectáculo. Cada semana se cambian los decorados. Cada semana hay que anunciar algo nuevo, hay que producir una noticia. Hay que decir que todo es histórico. En Extremadura todo es histórico porque han querido hacer creer que la historia de Extremadura empezaba con ellos. Creo que al final es un error porque la gente ha dejado de tomarle en serio.

¿Y como contrincante?

Alguien que dice que en política vale todo es un contrincante peligroso.

¿Qué le parece su campaña?

Si fuera para elegir el presidente infantil de Extremadura me parece perfecta. Irse a un gimnasio a decir que vas a bajar su precio mientras que hay gente en Extremadura cuyos hijos van al colegio con libros de texto fotocopiados porque no tienen para comprarlos… La comarca de las Hurdes ha perdido 100 estudiantes universitarios en los últimos cuatro años. Eso es el 50%. ¿Vas a decirles a esos estudiantes universitarios, a los que les has bajado las becas, que en lugar de subirles las becas les vas a bajar un porcentaje el precio del gimnasio? Me parece frívolo. El objetivo de Monago es acaparar titulares, pero creo que la sociedad española es suficientemente madura como para no votar por titulares. La gente vota por emociones y las emociones nacen de tus vivencias personales en relación con la política.

¿Por qué cree que lo tienen tan blindado, por qué no accede a dar declaraciones a diarios nacionales?

En política es necesario un mínimo de ingenuidad respecto del entorno. desde el entorno de Monago ya no confían en nadie ni en nada. Creen que todo el mundo va a hacerles daño. Ten en cuenta que Extremadura es una región en donde el presidente ha denunciado a la patronal, a los sindicatos, me ha denunciado a mí, ha denunciado a la policía que le protege -por presunto espionaje-, ha denunciado a las personas desahuciadas que han ido a manifestarse en la urbanización en la que vive… Han perdido la referencia y la confianza en todo el mundo. No se fían de nadie.

[su_box title=”Tres propuestas de Guillermo Fernández Vara”]”Lo primero, el plan de choque que planteo para los primeros meses de gobierno, en forma de estímulo directo sobre la economía. Es algo parecido a lo que se ha hecho con el ‘plan renove’ de vehículos pero planteado para 17 sectores”.

“En segundo lugar, cambiar la actitud ante los desahucios. Yo me planteo que en Extremadura se acaben y voy a lograrlo, que nadie tenga la más mínima duda”.

“La tercera tiene que ver con la pobreza energética, algo de lo que Monago no quiere oír hablar. Cree que no hablando de los pobres desaparecen. En Extremadura hay mucha gente que ha pasado frío este invierno pasado y yo me planteo hacer una ley de mínimos vitales para que nadie pase frío en su casa”.

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María Victoria Domínguez (Ciudadanos)

Victoria
María Victoria Domínguez. Foto: Ciudadanos.

Abogada en Plasencia, comenzó su carrera política como concejal del PP de su ciudad en 1999. Llegó a fundar su propio partido (Unión del Pueblo Extremeño) y ahora es la candidata de Ciudadanos a presidir la Junta de Extremadura. Hago la entrevista por teléfono a primera hora de la mañana del jueves. Hemos tenido que cerrar la llamada mientras viaja en coche desde Plasencia a Jerez de los Caballeros, al sur de Badajoz, con varias paradas para realizar mítines. Estará todo el día en la carretera. María Victoria contesta tranquila, mide sus palabras, trata de ser lo más breve posible a petición del periodista. “Estamos en plena carretera. Si se corta, te vuelvo a llamar”, me dice. No será necesario: la conversación dura unos cuatro minutos y medio.

¿Desde hace cuándo conoce a Monago?

Lo conozco desde hace 15 años. Siendo yo candidata del Partido Popular, que lo fui en el año 2003, él era secretario general del partido en Extremadura.

¿Cómo es como persona?

Intenta ser cercano pero es un poco arrogante.

¿Como personaje?

Pues se ha querido hacer un personaje a imitación de Ibarra pero no lo ha conseguido.

¿Como político?

Improvisa. Ocurrente pero ahí se queda.

¿Y como contrincante?

Pues no lo sé, no lo conozco, no he tenido ocasión de medirme con él. Conmigo está siendo cauteloso. Y creo que está siendo cauto precisamente de cara al 25 de mayo (el día siguiente a las elecciones). Y no porque no tenga ganas de meterse conmigo, que seguro que las tiene (se ríe).

¿Qué le parece su campaña?

Me parece que está en la linea de los cuatro años de legislatura que ha tenido, muy mediática, de publicidad pura y dura, de marketing. Es más de lo mismo.

¿Por qué cree que lo tienen tan blindado, por qué no accede a dar declaraciones a diarios nacionales?

Mide mucho sus apariciones públicas. Creo que en estos momentos quiere controlarlo todo, y exponerse a un medio o a un periodista que no pueda controlar o que no lo tenga controlado no le apetecerá lo más mínimo. Es una impresión que me da. Creo que él sale cuando sabe que tiene el mensaje preparado, que cause un efecto nacional, y entonces él lo dirige. Si no lo dirige, no quiere.

[su_box title=”Tres propuestas de María Victoria Domínguez”]”Lo primero, una decidida apuesta por la regeneración política y democrática de Extremadura y sus instituciones”.

“Otra diferencia es que nosotros llevamos en el programa la reducción de cargos de libre designación y la profesionalización de nuestros funcionarios y de la gente que se dedica a la administración pública en Extremadura. Que haya la menor politización posible”.

“Por último, destacaría el programa económico y de empleo que tiene Ciudadanos a nivel nacional. Creo que es un programa que hemos presentado con mucha valentía a la opinión pública para abrir el debate. Un ejemplo claro son los impuestos, de los que no nos da miedo hablar porque hay que pagarlos y hablar claro a los ciudadanos”.

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Pedro Escobar (IU)

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Pedro Escobar. Foto: IU

Este veterano político, profesor de carrera y coordinador de IU desde 2007, tiene una amplia carrera política. Primero como concejal en Badajoz allá por el 87 y luego como diputado en el Parlamento extremeño. Su formación hizo posible que el Partido Popular se hiciera con el poder en la Junta en 2011 al abstenerse en la sesión de investidura de Monago. No se arrepiente de aquello y niega que fruto de aquella abstención hubiera pacto de gobierno. “Ha triunfado la versión de que yo he gobernado con Monago, lo cual es obviamente mentira, no tenemos ni un maldito director general, ni siquiera un jefe de servicio”, comenta por teléfono. “Lo que hicimos nosotros es lo que piden ahora los socialistas en Andalucía, que dejen gobernar a Susana, que para eso es la lista más votada, ¿no? Aquí, después de 28 años ininterrumpidos de Gobierno socialista nos parecía que la alternancia podía ser interesante para esta comunidad”.

¿Desde hace cuándo conoce a Monago?

Desde hace unos 20 años, porque yo era concejal en el Ayuntamiento de Badajoz con Izquierda Unida y él era concejal con el PP. Y así fue durante ocho años.

¿Cómo es como persona?

Es bastante cordial y afable, pero también es muy mandón. Y eso define quizá también el espacio político en el que se le sitúa. Pero es cordial, es cordial.

¿Como personaje?

Creo que es producto de una campaña digamos perfectamente preparada. Él ha tomado como modelo mediático a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el anterior presidente socialista. Algo como muy patriótico, alguna que otra mención más o menos punzante hacia los catalanes, etcétera. Esa imagen de hombre fuerte y rudo creo que la copió un poco de Ibarra.

¿Como político?

Creo que es bastante hábil, maneja bien los tiempos y sabe provocar titulares y separarse, distanciarse, de la parte más negativa de la gaviota [en referencia al símbolo del PP].

¿Y como contrincante?

Me parece que difícilmente hay encaje con sus políticas económicas y de empleo, ya que en ese sentido él es neoliberal. Es más de la derecha liberal que de la derecha confesional.

¿Qué le parece su campaña?

La campaña no la sigo mucho, la verdad. Creo que tiene muchas ocurrencias. Desde el famoso vídeo hasta salir corriendo y haciendo footing por ahí. En fin, se vende como alguien hecho a sí mismo. Recuerda mucho que su padre era guardia civil de pueblo y creo que eso le gusta exhibirlo.

¿Por qué cree que lo tienen tan blindado, por qué no accede a dar declaraciones a diarios nacionales?

Es que por eso digo que en buena medida es un producto de una campaña de imagen, de una compañía de marketing. Lo controla todo. Todo. Se trata de Iván Redondo [experto en comunicación política y actualmente el jefe de gabinete de Monago]. Él vino aquí para hacerle la campaña y le dio resultado: la suya fue la lista más votada en las elecciones anteriores y se quedó. Este asesor de imagen lo controla todo. Desde la vestimenta hasta el chascarrillo o la foto que quieren hacer.

[su_box title=”Tres propuestas de Pedro Escobar”]”Mientras él propone una política de empleo muy previsible, neoliberal, de emprendedores e incentivos, nosotros proponemos una política de empleo más intervencionista y que sea parte de la planificación demográfica”.

“En cuanto a la política fiscal, la nuestra es radicalmente distinta. Hay que recaudar más y mejor”.

“En tercer lugar, quizá la actitud frente al Gobierno central. Él ha conseguido titulares y nosotros queremos ser más autónomos en Extremadura. Él está más de acuerdo con el Gobierno central que yo con mi dirección en Madrid”.

[Añade horas después otra propuesta doble que los diferencia: ‘Energía y medio ambiente’. “No queremos Almaraz -la central nuclear- y no compartimos la obsesión de Monago por el AVE a Extremadura”].

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Álvaro Jaén (Podemos)

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Álvaro Jaén. Foto: Podemos

Politólogo y alumno de Juan Carlos Monedero en la Universidad Complutense, el candidato de Podemos a presidir la Junta de Extremadura es el más joven de los aspirantes. Nació y se crió en Madrid (1981), sus padres son extremeños. Vivió el inicio del movimiento 15M y su salto a la política viene precedida de un amplio abanico de trabajos. Desde profesor particular a recolector de aceitunas. No tiene ninguna experiencia política más allá de su militancia en una formación que se presenta en Extremadura bajo la marca Claro que Podemos. Hacemos la entrevista en apenas dos minutos y medio por teléfono. Es rápido en sus respuestas.

¿Desde cuándo conoce a Monago?

A Monago personalmente no lo conozco nada más que de haberle visto en la tele, como cualquiera. Y sobre todo por haber sufrido sus políticas. Pero nada más.

¿Cómo es como persona?

Bueno, es una persona que lleva el marketing por bandera. Cuando actúa, sobreactúa. Da una imagen de sí mismo que está muy alejada de lo que realmente es.

¿Como personaje?

Es un personaje que ha devastado económicamente la región. Está convencido de que es un hombre que está hecho a sí mismo, que da a entender que todo lo que tiene lo ha conseguido a base de trabajo, cuando en realidad es un privilegiado a base de pasarle la factura a las costillas y al sudor de la frente de los extremeños y las extremeñas.

¿Como político?

Está claro que es una persona muy coherente. Cree en la desigualdad y su lucha contra la pobreza es una lucha contra los pobres. Él se mete un sueldo de 80.000 euros al año pagado por los contribuyentes mientras que tiene a una mayoría de la población en la pobreza. Es una persona que cree en la desigualdad y, por tanto, parece coherente.

¿Y como contrincante?

Marketing. Imagen. Es un gran actor asesorado políticamente para serlo. Creo que actúa bastante bien.

¿Qué le parece su campaña?

Dinero. Ahí se nota que hay financiación de bancos y es lo que tiene por bandera. Lejos de ocultar su opulencia, parece que está orgulloso de ella.

¿Por qué cree que lo tienen tan blindado, por qué no accede a dar declaraciones a diarios nacionales?

Porque llegan al punto de ocultar sus propias siglas para que la gente se olvide de quiénes son realmente, dan muestra de la mala conciencia que tienen de saber quiénes son. La gente no quiere tener nunca más como representantes.

[su_box title=”Tres propuestas de Álvaro Jaén”]”Transparencia, acabar con el enchufismo y con la red clientelar que tejió durante muchísimos años, sobre todo, el Partido Socialista”.

“Renta básica, para que la gente tenga un mínimo cuando pierdan el empleo, y con la cual para poder llenar la nevera o mantener la casa”.

“Mejorar la política de dependencia, la atención sanitaria y, sobre todo, la educación, que ha sufrido las embestidas neoliberales en los últimos años aquí, en nuestra tierra”.

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Villacís, la bisagra ideal

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Villacís decidió que decidió ser abogada viendo Doce hombres sin piedad. Ahora es una de las candidatas estrella de Ciudadanos y lucha por la alcaldía de Madrid. Avanza que puede pactar con cualquier partido, presume de comer de tupper y no sabe si es más del Madrid o del Atleti. 

Vídeo: Adriano Morán (93 metros)

Basta con pasar cinco minutos en la sede de Ciudadanos en Madrid para percatarse de un fenómeno a medio camino entre lo exótico y lo subversivo. En un primero izquierda de la calle Carranza puede verse un goteo de personas que llegan a afiliarse. “He venido desde Pozuelo porque vuestro teléfono parecía que no funcionaba, siempre comunica”, se queja un hombre mayor. “Queremos ayudar”, se ofrecen dos señoras. Al lado de la puerta, en una mesita, atiende una joven voluntaria que se lamenta porque su portátil es viejo y funciona regular. “Ay, cuando tenga el ordenador nuevo…”, suspira.

Existe una clara desconexión entre ese interés creciente por Ciudadanos y la popularidad de Begoña Villacís (1978), candidata a la alcaldía de la capital. Sale en los medios a menudo, pero es muy raro que alguien la reconozca por la calle. Al lado de su base de operaciones, sin aire acondicionado ni mucho mobiliario, hay un restaurante japonés al que Villacís va por primera vez. “Mira, me han reconocido”, dice cuando el camarero aparece con un aperitivo generoso. “Que no, es broma. Es por vosotros, han visto la cámara”, se resigna con picardía.

En el metro hay grandes carteles donde quien más sale es Albert Rivera, el presidente del partido. No se presenta pero su imagen a tamaño gigante va acompañada de un eslogan en letras mayúsculas: “El cambio”. A esta abogada, madre de dos hijas y adicta a Nirvana, Lou Reed y los Foo Fighters, no le importa. “Lo que quiero es cambiar cosas. ¿Que los votos vienen así? Bienvenidos sean”. Según su partido, en otras formaciones el problema es el contrario: votar independientemente de quién se presente.

Villacís es el ejemplo perfecto de la imagen que cultiva Ciudadanos. Joven, procedente de la empresa privada (directiva en Legálitas), tiene un discurso implacable contra la corrupción y reivindica sin nombrarlo el centro político. Pero sobre todo exhibe frescura (unas veces de manera más natural que otras) frente a los dinosaurios de otros partidos. Habla por los codos y pide que se aprovechen de ella ahora que es una “política novel”.

Todo forma parte de su carácter, pero también de su estrategia. Villacís es consciente, como muchos en su partido, de que la normalidad es una de sus divisas más valiosas. Por eso insiste varias veces en que coge el metro, hace la compra y cocina en casa para llevarse la comida en un tupper a la sede de campaña.

De pequeña jugaba al fútbol y no a las muñecas, quería ser astronauta y pronto empezó a escuchar rock que la convirtió en un bicho raro en su grupito de amigas. Viendo Doce hombres sin piedad, la apasionante deliberación de un jurado sobre un homicidio, decidió estudiar Derecho. La película se la descubrió su padre, José Villacís, profesor universitario en el CEU y compañero de uno de sus adversarios: Antonio Miguel Carmona.

Al candidato del PSOE lo conoce desde hace años y le cae bien. Como la jueza Manuela Carmena (Ahora Madrid), de quien le atrae su carisma tranquilo. Esperanza Aguirre le da mala espina, pero Villacís se aferra a una calculada ambigüedad que lleva ensayando semanas. Deja así la puerta abierta a un pacto que otros candidatos, como el socialista, tildan de “madre de la corrupción”.

Villacís escribe un mensaje entre tostada y tostada. / ADRIANO MORÁN
Villacís escribe un mensaje entre tostada y tostada. / ADRIANO MORÁN

Del Madrid y del Atleti

Unos días insiste en que debe gobernar el partido más votado y promete no formar parte de ninguna coalición que no encabece ella misma. Otros días apela a la condición de bisagra y recuerda que lo importante es sacar adelante su programa. ¿Su equipo favorito? “Mi familia es del Real Madrid y yo he sido más del Real Madrid. Pero cuando juega contra el Atleti, no tengo muy claro quién quiero que gane”.

Villacís presume de responder a todas las preguntas. Pero no se pilla los dedos con ninguna para tener las manos libres después del 24 de mayo. Si Ciudadanos es una incógnita y se cumplen las encuestas, despejarla saldrá caro a quien necesite su apoyo.

Todo candidato se presenta con un programa. El suyo incluye bajar los impuestos municipales, en especial el de Bienes Inmuebles (IBI), promover una revisión de los valores catastrales para reducir ese tributo y el de plusvalía, acabar con el afán recaudatorio de las multas del botellón y las de aparcamiento:”Si todos las tenemos, ¿todos somos malos ciudadanos?”.

Pretende adelgazar la administración para separar “grasa de músculo”, publicar las agendas de los cargos públicos, auditar de arriba abajo los gastos del Ayuntamiento, ampliar las zonas peatonales y poner más carril bici. En realidad, como ella misma reconoce, promesas similares aparecen en los programas de sus adversarios. Villacís se propone pactar para garantizar que se cumplen y no para repartirse cargos públicos.

Una jornada de 15 horas

El día con Villacís comienza en el café Comercial, en la glorieta de Bilbao, donde se sirve espeso chocolate con churros para merendar y se organizan presentaciones de libros. Son las ocho de la mañana y casi todas las sillas están aún sobre las mesas. La candidata repasa la agenda junto a otra Begoña (Moreno), que la asesora en asuntos de comunicación. Ella también va en la lista y la acompañará hasta las 11 de la noche.

Al contrario que otros candidatos, Villacís no celebra con frecuencia asambleas abiertas ni lleva un sofá de plaza en plaza para hablar con los ciudadanos. Su agenda tiene muchas más entrevistas con medios de comunicación y encuentros con asociaciones profesionales. Su campaña busca llegar a más gente con cada acto.

El día tiene tres entrevistas (Onda Madrid, Radio Tentación y el canal 24 horas de TVE) y dos reuniones con empresas del sector del taxi. En los dos  trayectos que comparte con EL ESPAÑOL aprovecha para ganarse a cada conductor. Con uno de ellos tiene un detalle en común: que sus hijas tienen que pasar por el altar en este mes de mayo. “La comunión de mi hija es el día de la jornada de relfexión”, informa al taxista. “Y las madres somos las que solemos organizarlo. El problema no es el día sino llegar al día”, ironiza. Luego ya se verá.

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Esperanza tiene prisa

Aguirre, en el mercado de San Antón (Flickr: PP) 

Esperanza Aguirre es sexagenaria y libre. Para decir lo que quiera, para desmarcarse de su partido y para mostrar su lado más castizo. Tiene 63 años y asume el reto de conservar la alcaldía de Madrid para un PP que ha disfrutado seis mayorías absolutas.

Vídeo: Javier Álvarez (93 metros)

Vídeo: Javier Álvarez (93 metros)

Esperanza Aguirre llega tarde a una cita. Es su día con empresarios y asociaciones de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) y entra a paso ligero en el mercado de San Antón, un refrescante y elegante oasis en el barrio de Chueca. Se queda maravillada por la buena pinta de las frutas, se hace una selfie a toda velocidad con una admiradora y se pregunta: “¿Esto cuándo lo hemos subvencionado?”.

Tiene 63 años “y 35 años de experiencia”, presume. Lo que no tiene es tiempo que perder. De rivalizar con Rajoy pasó a pedirle públicamente el nombramiento como candidata a la alcaldía de Madrid. Ahora se presenta a unas elecciones que pronostican la pérdida de una mayoría absoluta que logró en 1991 José María Álvarez del Manzano y que el partido revalidó cinco veces, tres de ellas encabezado por Alberto Ruiz-Gallardón.

El PP tiene una única obsesión: resistir. La prioridad es conservar, con o sin pactos, bastiones clave frente a los vientos de cambio de ciclo. Pero Madrid es la joya de la corona y Aguirre se juega además el oxígeno para seguir respirando en la política. Dice que en la oposición se lo pasaría “bomba”. Pero perder el Ayuntamiento mutilaría su proyección nacional. De cumplir su promesa y quedarse sin bastón de mando, llegaría a las próximas elecciones con 67 años.

Bastan unos minutos con la prensa para cumplir un triple objetivo: cortejar al voto LGTB, disparar contra Ciudadanos (y “su programa Nenuco que gusta a todos”) y acusar a un medio de comunicación de “mentir, sin matices”. Aguirre ha dejado ya el mercado y se encuentra ahora con asociaciones LGTB en un hotel de diseño muy cercano. Allí atiende a los medios (muchos más que los que siguen al resto de candidatos) y pide permiso a representantes de una decena de asociaciones, que contemplan aturdidos el ruido que rodea a “la presidenta”, como la llaman muchos.

Aguirre, en el mercado de San Antón (Flickr: PP)

Dardos contra Carmena

Unos días después, sus dardos se dirigen contra la candidata de Ahora Madrid, Manuela Carmena, por un conflicto laboral en la empresa de su marido. O contra el líder de Podemos, Pablo Iglesias, al que acusa de “machismo” por llamarla “condesa consorte“. En su partido también reciben algún aguijonazo. Como cuando describió la incapacidad de Juanma Moreno, el candidato del PP en Andalucía, para superar el “estigma de haber sido designado a dedo”.

Aguirre reconoce en un programa de televisión que “alguno habrá” en el PP que la quiera “fusilar al amanecer”. Presume de ser la única entre los candidatos a la alcaldía que se presenta “sin disfraz”.

Esperanza Aguirre es sexagenaria y libre.

Es la única aspirante a la alcaldía de Madrid que no aceptó que las cámaras de EL ESPAÑOL la siguieran durante una jornada completa. El vídeo que acompaña a este artículo se grabó durante menos de tres horas que incluyeron dos reuniones a puerta cerrada y una entrevista de cinco minutos. En su equipo argumentan que con su jefa el tiempo rinde más. Además, confiesan con ironía, la candidata no sobreviviría un seguimiento durante un día entero.

Entre las promesas electorales de Aguirre, se cuentan la bajada de todos los impuestos “en la medida de lo posible” (en especial, del IBI o el de plusvalía), la reducción de la burocracia, una mayor transparencia del gasto público o la descentralización de las decisiones en favor de los barrios. Pero también hay otras, que son las que obligan a sus adversarios a reaccionar y marcan el tono de la campaña, una de las especialidades de Aguirre. Entre ellas están dejar de usar como sede el palacio de Cibeles, reformado tras una gran inversión por Gallardón, para volver a la plaza de la Villa, o acabar con la presencia de mendigos en el centro de la capital.

Aguirre en un mitin.
Aguirre en un mitin.

Si el PP gobierna, dice Aguirre, Madrid será “todavía más abierto, más próspero, más libre, más solidario, más limpio y más verde”.

Sólo habla de corrupción si le preguntan. Como ocurre todos los días, la candidata presume de ser implacable, exhibiendo ceses fulminantes que no ocultan su principal flaqueza: su cercanía y amparo de numerosos imputados o hasta encarcelados, como su número dos en el partido, Francisco Granados, que llegó a acumular tres carteras en el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Como le gusta decir a la candidata, ella sobrevive a casi cualquier cosa. A un accidente de helicóptero con Mariano Rajoy, a un atentado en Bombay y hasta a un cáncer.

A las próximas elecciones espera sobrevivir con un pacto. Con Ciudadanos reconoce que tiene muchos puntos de encuentro aunque el partido de Albert Rivera haya elaborado un programa electoral que le parece “socialdemócrata”.

“En tanto que liberal, estoy abierta a todo”, avanza sobre lo que ocurrirá después de la cita electoral.

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Pim, pam, Carmona

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Pícaro, cercano y adicto a los medios de comunicación, forjó su imagen pública en los mismos platós que Pablo Iglesias. Ahora aspira a hacerse con el bastón de mando de la capital. Así es un día con Antonio Miguel Carmona, candidato socialista a la alcaldía de Madrid.

Vídeo: Adriano Morán / 93 metros

Vídeo: Adriano Morán / 93 metros

Tres iconos saludan a los cientos de contactos de Antonio Miguel Carmona en su perfil de WhatsApp: una pancarta de meta, una tortuga y una liebre a cierta distancia. “Llevo años trabajando en Madrid. Algunos, sólo ​unos días. Soy como una tortuga que está cerquita de la meta. Detrás han aparecido liebres, pero no nos impedirán cambiar Madrid”, dice en referencia a alguno de sus rivales en la batalla por​ la alcaldía de la capital.

El reloj ni siquiera marca las nueve de la mañana y es un día soleado. “Velazquiano”, según dice Carmona, que responde a la locutora de una radio de barrio en Carabanchel.

La metáfora reaparece unas horas después durante una conversación más distendida. “¿Ha prendido lo de la tortuga?”, pregunta el candidato.

Su gran obsesión es que su mensaje cale en los medios y en la gente. A veces en política estar es casi tan importante como ser. Lleva meses recorriendo Madrid, mucho antes de ser designado candidato socialista. En su equipo hay cinco personas dedicadas a atender a los periodistas. Aunque a Carmona le gusta hacerlo en persona. Cuanto más, mejor.

Otros en su partido prefieren no compartir plató con Pablo Iglesias. A Carmona no le importa y por eso lo conoce bien. Es el socialista con más horas de tertulia televisiva. “Las tertulias son el instrumento que he tenido para darme a conocer y transmitir mi mensaje político”, explica. “Y sí: he corrido riesgos. Pero soy el que menos he metido la pata por hora de micrófono”.​

Foto: Candidatura Carmona
Foto: Candidatura Carmona

Carmona está en todas partes. Tanto que reconoce que ha dejado de pasar tiempo con su familia. “Las campañas electorales se transforman en zonas en las que la vida privada no existe. Abandonas el amor y el sexo”, dice con una sonrisa culpable.

Esa frase, con ese final, es difícil escucharla en boca de otros candidatos. En Carmona es espontánea y frecuente. Como cuando denuncia una conspiración de Esperanza Aguirre. Su rival no podrá llegar “hasta las extremidades de este humilde candidato​. Ojalá que quien hubiese llegado fuese Nastassja Kinski“, dice en referencia a la actriz alemana, mito erótico de juventud.

Carmona es pícaro y jocoso. Dos cualidades que atribuye al Madrid más castizo. “Viví y me bebí la movida madrileña con la chica de ayer, que por supuesto existió”, dice sin miedo a sonar estrafalario.

Prefiere que le llamen Antonio Miguel, tiene 52 años y muchas facetas desconocidas. Además de tertuliano, es doctor en Ciencias Económicas, profesor universitario ​en ejercicio, oficial del Ejército del Aire en la reserva, locutor de radio frustrado, ex periodista (entrevistó a Muamar el Gadafi en 1986) y militante del PSOE desde que era un adolescente.

Entre Felipe y Tierno

Son las ocho y media y Antonio Miguel Carmona sale de un coche que conduce Piluca, su colaboradora más estrecha. A lo largo del día se la puede ver haciendo magia para cuadrar la agenda, ejerciendo de jefa de gabinete y haciendo fotos para que cada paso de su jefe esté reflejado en un tuit.

El día comienza al sur del centro, en el largo bulevar donde tiene sus estudios Radio Tentación, muy escuchada por los inmigrantes madrileños. Carmona llega con tiempo y explica sin prisas por qué está en política.

En 1979 fue a un mitin de Felipe González y se quedó “alucinado con su verbo fácil”. También hablaba Enrique Tierno Galván, referencia legendaria para muchos socialistas e icono pop de la historia reciente. En aquel baño de multitudes decidió afiliarse al PSOE.

Como alcalde, Carmona quiere ante todo afrontar la tarea “urgente” de “limpiar Madrid”. Lo hará en seis meses, acabando con el sistema de contratación que permite concursos públicos a la baja que logran empresas con personal bajo mínimos. Al mismo tiempo, se propone “arreglar las aceras” e “iluminar las calles”.

Y sin embargo sus grandes proyectos son otros. Carmona quiere rehabilitar 120.000 “infraviviendas” en mal estado o sin acceso a agua o luz eléctrica y promover de paso el empleo. También quiere poner 40.000 viviendas vacías de los bancos a disposición de la empresa municipal de vivienda. Espera convencerlos a cambio de ceder suelo o abrir la mano con la altura de nuevos edificios. “Si no, le​s​ subiremos el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) un 50% y si no, tomaremos medidas más drásticas. No puede haber ningún madrileño sin vivienda”, advierte.

Al salir de la emisora, Carmona se toma un café en el bar El Faro, donde le reconocen varios vecinos. Carmona disfruta con el contacto con la gente y es consciente de que la política local se hace mejilla a mejilla o en un apretón de manos.

Día cervantino

De Carabanchel viaja a Alcalá de Henares, a los oropeles de ceremonia del Premio Cervantes que recibe Juan Goytisolo de manos del rey. Su pareja de baile es el ex ministro y escritor César Antonio Molina, cerebro de la gran obra que quiere para Madrid: la Ciudad del Español, que costará 150 millones de euros.

El proyecto “irrenunciable” al que va a dedicar “las 24 horas del día” será la transformación del antiguo mercado de frutas y verduras, un edificio erigido en 1935 ahora en desuso en el barrio de Legazpi, al servicio de “la lengua de Lope y Calderón de la Barca, que nacieron en Madrid”.

“Haremos un gran auditorio, una residencia para estudiantes y una biblioteca. Allí estará el centro de las academias del español”, promete. Todo para que Madrid capital pase de tener algo más de tres millones de habitantes “a tener 500 millones”.

Foto: Candidatura Carmona
Foto: Candidatura Carmona

Gallardón, el “menos malo”

¿Un proyecto demasiado grande? Carmona rechaza cualquier comparación con las obras faraónicas de Alberto Ruiz Gallardón y asegura haber logrado ya financiación privada y el interés de las instituciones públicas.

Pero a Carmona no le disgusta Gallardón, al que define como un alcalde “melómano y megalómano”.

“Alberto ha sido el menos malo de los alcaldes de derechas de este país. Tenía una idea de ciudad. El gran proyecto de otras es trasladar su despacho”, dice en referencia a una de las propuestas de Esperanza Aguirre.

De Gallardón​ lo separan demasiadas cosas. Entre otra​s​ que el PSOE no puja por los juegos olímpicos. “Suelen ser una excusa para transformar la ciudad”, explica. “Pero en Madrid fue al revés. Nos presentaron diciendo que tenían el 70% de las infraestructuras construidas. No se puede ser más paleto. Nadie va a suspender más veces a Madrid. Madrid está por encima del Comité Olímpico Internacional”.

En el trayecto de vuelta de Alcalá de Henares, ya con hambre, Carmona hace autocrítica: “Decir que todo lo que ha hecho la derecha está mal es poco creíble. Es como llamar tontos a los madrileños que les han votado durante 26 años”. Si Madrid ha sido conservadora tanto tiempo es por “algunos aciertos, mucha impostura y el paradigma de falsa prosperidad a lomos de la especulación”. Pero la izquierda ha perdido también “por sus propios errores. No supimos ofrecer una alternativa”.

“Me vine arriba”

La oficina de campaña de Carmona se encuentra en la céntrica zona de San Bernardo y es un bajo pequeño con una gran imagen del candidato en la puerta. Es un local de circunstancias, sin mucha luz ni adornos, poblado por un puñado de voluntarios que trabajan lejos de la sede del partido.

Carmona mantiene unas relaciones turbulentas con el PSM. Era uno de los hombres fuertes de Tomás Gómez, descabalgado fulminantemente por Pedro Sánchez. Pero Carmona sobrevivió a la purga y se concentra en su carrera a la alcaldía sin reparar en luchas de poder.

Buscar “pim, pam, propuesta” en YouTube es adentrarse en un laberinto del que no es fácil salir. En el primero de los resultados, el humorista Dani Mateo compara la ocurrencia con el “relaxing cup of café con leche” de Ana Botella. Hay versiones con la música de Chimo Bayo y con el candidato dirigiendo La Primavera de Vivaldi o la Marcha Radetzky.

“Eso fue él solito. Antonio en estado puro”. Quien escurre el bulto, mientras el candidato se ríe, es Mar Espinar, jefa de campaña de Carmona y una de sus más fieles escuderas. “Quería responder a lo de ‘tic, tac’ de Pablo Iglesias y esa cuenta atrás que hacía para llegar al poder. Lo dije un par de veces pero la gente respondió y empezó a aplaudir. Me vine arriba”, reconoce el candidato entre carcajadas​.

A la comida con su equipo sigue la lectura de El Quijote en el Círculo de Bellas Artes, donde coincide con el jefe provisional del partido madrileño, Rafael Simancas, y con Ángel Gabilondo, candidato a la presidencia de la Comunidad. Simancas lee las palabras de Cervantes con una pasión especial. Tanta que es piropeado por Gabilondo ante la mirada divertida de Carmona.

“Como me toquéis los cojones, os disuelvo”, ironiza Simancas en el ascensor.

Gabilondo y Carmona irán luego a Vallecas a regalar libros. Allí el catedrático de Metafísica saluda a la gente en tono afable. Carmona, relajado, recupera su parte más popular. Saluda en rumano a unos vecinos (llegó a dar un discurso en ese idioma ante el primer ministro de Rumanía) e ironiza sobre el título de alguno de los libros. “El filo de la navaja me recuerda a las campañas electorales”, dice entre risas.

Foto: Candidatura Carmona
Foto: Candidatura Carmona

El candidato promete no ser un alcalde estirado. Si todo le sale como cree, el 25 de mayo le hará falta mucha diplomacia. Su apuesta no es ganar las elecciones, algo irrealizable según todas las encuestas, sino lograr la alcaldía de la capital. Para ello debe ser el segundo candidato más votado y atraer el respaldo de Ciudadanos o de Ahora Madrid: una plataforma integrada por Podemos, Equo y miembros de Izquierda Unida. Para ello, tendrá que darle la vuelta a algunas encuestas en las que Manuela Carmena, candidata de Ahora Madrid, aparece como segunda fuerza.

Puede que la aritmética permita al PP apoyarse en Ciudadanos, pero el candidato socialista cree que eso no ocurrirá. Muy amigo del padre de la candidata de Ciudadanos, Begoña Villacís, Carmona cree que Albert Rivera no puede prometer cambio y cero corrupción y apoyar a la vez a Aguirre, que tiene numerosos colaboradores entre rejas.​

Madrid será Berlín

Carmona cita a menudo a los alcaldes socialistas de Lisboa y París: Antonio Costa y Anne Hidalgo. Pero cuando se le pregunta por la ciudad en la que debe mirarse Madrid responde sin dudarlo: “Berlín”.

El día que cayó el muro Carmona estaba tomando algo con unos amigos en su barrio natal de Malasaña. Enseguida cogieron el coche y 24 horas después estaban allí. El candidato cuenta que los alojó una dirigente comunista a la que conocieron por casualidad. “Berlín era una ciudad arruinada y sucia y hoy es la capital cultural de Europa”, proclama. “Si Berlín lo es, ¡Dios Santo! ¿por qué no Madrid?”.

Carmona quiere vender Madrid, sus museos, el Palacio Real. Pero también una idea más amplia de capitalidad que incluya al idioma español y a ciudades a tiro de piedra como Aranjuez, Segovia, Ávila o Toledo. Ése es el cóctel irresistible que atraerá el turismo, verdadero “pozo de petróleo” de la ciudad, según explica.

“Porque de Madrid al cielo”, dice sonriente. “Pero entre el cielo y Madrid, me quedo con Madrid”.

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Lo que nos une en UPyD y lo que nos separa de Ciudadanos

En UPyD luchamos contra la corrupción y somos el partido más transparente de España. Ciudadanos es muchísimo más opaco y habla de corrupción, pero lo que hace por combatirla es muy poco. Ellos hablan, nosotros hacemos: nos negamos a entrar en el reparto del CGPJ y, además, lo denunciamos. Llevamos a los corruptos a los tribunales para que los estafados de las cajas recuperen su dinero. Somos un partido con sobresaliente en transparencia y sin corruptos en siete años. Exigimos que se cumpla la ley y denunciamos a quien no lo hace, como en el caso de Artur Mas y su consulta ilegal. Ciudadanos no ha hecho nada en Cataluña por despolitizar la Justicia

Acto de UPyD en Madrid

Escribo esto en unas horas difíciles para UPyD. Tras el fracaso en las elecciones andaluzas, muchos militantes y altos representantes del partido han exigido un cambio de rumbo en nuestra dirección y, más concretamente, se preguntan si deberíamos aliarnos o no con Ciudadanos. Pese a lo que pudiera parecer, todo esto refleja dos cosas: la primera es que somos un partido vivo, donde cualquiera puede hacer valer sus ideas apelando a un diálogo constructivo. La segunda es que, al final, ocurrirá lo que queramos todos los que conformamos UPyD. Porque aquí, aunque sorprenda, las votaciones son libres, abiertas y no requieren de avales.

Ocurra lo que ocurra, conviene explicar por qué, a día de hoy, no hay un pacto con Ciudadanos. De ahí que apele a los hechos. En UPyD luchamos contra la corrupción y somos el partido más transparente de España. Ciudadanos es muchísimo más opaco y habla de corrupción, pero lo que hace por combatirla es muy poco. Ellos hablan, nosotros hacemos: nos negamos a entrar en el reparto del CGPJ y, además, lo denunciamos. Llevamos a los corruptos a los tribunales para que los estafados de las cajas recuperen su dinero. Somos un partido con sobresaliente en transparencia y sin corruptos en siete años. Exigimos que se cumpla la ley y denunciamos a quien no lo hace, como en el caso de Artur Mas y su consulta ilegal. Ciudadanos no ha hecho nada en Cataluña por despolitizar la Justicia, ni actúa contra los que saquean las cajas catalanas (por ejemplo, Catalunya Banc). Mientras, los de Rivera criticaron que se denunciara a Mas por la consulta ilegal.

Solo nosotros defendemos la abolición de los privilegios fiscales en País Vasco y Navarra. Solo nosotros defendemos que los andaluces no paguen más impuestos que vascos y navarros. Solo nosotros queremos un Estado federal eficaz y con competencias definidas, en el que Educación y Sanidad regresen al Estado. Solo nosotros queremos fusionar ayuntamientos y eliminar diputaciones para acabar con el despilfarro. Solo nosotros defendemos el Contrato Único de Protección y la Ley de Segunda Oportunidad, y lo hemos hecho donde se debe, en las cámaras de representación. Ciudadanos defiende el Estado de las Autonomías y los privilegios forales; quiere una financiación especial para Cataluña. Es decir: que los catalanes paguen menos que los andaluces. Después de nueve años en el Parlamento de Cataluña, no han pedido la fusión de ayuntamientos y la eliminación de las diputaciones. Tampoco presentaron allí ni el Contrato Único ni la Ley de Segunda Oportunidad, cuando podían hacerlo.

Nosotros hemos construido un partido día a día, en cada pueblo de España, sin aceptar tránsfugas de otros partidos ni pactos que nos avergüencen. Somos un partido nacional que dice lo mismo en toda España. Ciudadanos ha crecido a base de transfuguismo y se ha aliado con partidos localistas, regionalistas y hasta xenófobos, como Libertas, en las elecciones europeas de 2009.

UPyD está aquí para cambiar las cosas y no continuarlas. ¿Cómo lo haremos? Como quieran nuestros militantes y, aún más importante, el conjunto de los ciudadanos. Si hemos de pactar o no con otro partido con el que compartimos un fondo común, pero con el que aún nos diferencian muchos aspectos que son de raíz, lo sabremos con claridad. Hablando mucho, con el corazón en la mano. Sin estrategias. Sin personalismos. Buscando, como siempre, el bien común.

 

Eva María Sánchez es Concejal Portavoz UPyD Arganda del Rey (Madrid), miembro del consejo politico Nacional UPyD y accionista de EL ESPAÑOL.

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