Así es el CAC, el regulador de medios en manos del nacionalismo catalán

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Las actuaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) siempre han sido polémicas. Ciudadanos y el PP piden su supresión. Los seis altos cargos que lo dirigen están afiliados a cuatro partidos, cobran unos 100.000 euros al año y gestionan un presupuesto anual de cinco millones de euros. 

Las actuaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) siempre han sido polémicas. Ciudadanos y el PP piden su supresión. Los seis altos cargos que lo dirigen están afiliados a cuatro partidos, cobran unos 100.000 euros al año y gestionan un presupuesto anual de cinco millones de euros. 

En septiembre de 2006 una plataforma de apoyo a las selecciones deportivas catalanas publicó un anuncio en el que aparecían niños que se enfrentaban por unas camisetas: el protagonista vestía una con los colores de la senyera y se despojaba de ella con rabia para expresar su malestar hacia otro ataviado con la camiseta roja de la selección española. Entonces aparecía el eslogan: “Una nació, una selecció”.

El PP y Ciudadanos se quejaron del anuncio ante el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), organismo creado en 2000 que legalmente es “la autoridad independiente de regulación de la comunicación audiovisual de Cataluña”. Sus miembros avalaron el anuncio con este argumento: tenía preferencia el “ejercicio del derecho fundamental a la libertad de expresión frente a la adopción de cualquier medida de carácter restrictivo o sancionador en ese ámbito”.

El consejero colocado por el PP fue el único que votó en contra de la decisión. Dos años después, a finales de 2008, el juzgado de lo contencioso administrativo número 9 de Barcelona declaró este anuncio “publicidad ilícita y prohibida” este anuncio al estimar las quejas de PP y C’s.

La cadena humana

Siete años después, se produjo un episodio con un resultado y unos protagonistas muy similares. Al día siguiente de la Diada de 2013, el programa Info K, un informativo infantil de TV3, emitió una pieza en la que entrevistaba a niños que habían participado en la Vía Catalana: la cadena humana de 400 kilómetros en la que participaron miles de personas. Casi todos menores manifiestan su apoyo a la independencia de Cataluña. “Al final España se rendirá”, afirmaba uno de ellos.

El CAC se reunió entonces de forma extraordinaria y concluyó que en la televisión pública no se había vulnerado la protección a los menores. En el pleno del CAC, compuesto por seis altos cargos, hubo un empate a tres votos. Decidió el voto de calidad del presidente del organismo, Roger Loppacher, hombre afín a CiU que llegó a este cargo en 2012 gracias a la coalición nacionalista y que en el pasado ocupó diversos puestos en la administración.

Son sólo dos de las polémicas más sonadas en torno al CAC, creado en el año 2000 con la misión de velar por que se cumpla la normativa aplicable en el sector audiovisual. Sus “principios de actuación” son “la defensa de la libertad de expresión y de información, del pluralismo, de la neutralidad y la honestidad informativas, así como de la libre concurrencia del sector”.

Ciudadanos es el único partido que siempre ha pedido la supresión del CAC. El PP, que ahora también se ha sumado a esa petición, abogaba por su existencia en un principìo aunque pedía mejoras significativas en el mismo. Las formaciones nacionalistas defienden su permanencia. Desde el PSC han criticado algunas de sus actuaciones pero no quieren cerrarlo. Los seis miembros del CAC han sido elegidos mediante distintos pactos entre CiU, ERC, PP y PSC.

Los otros consejos

Apenas existen consejos audiovisuales de este tipo en España. ¿Por qué es necesario el CAC si ya existen los tribunales de justicia para juzgar las conductas de los medios?

Según fuentes oficiales de la institución catalana, este tipo de instituciones complementan la labor de los jueces, son necesarias para regular el sector audiovisual y, de hecho, en otros países europeos ya existen organismos similares. “Desde 2013 España cuenta con un macroregulador, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que tiene entre sus competencias la supervisión de los contenidos audiovisuales -arguyen fuentes oficiales-. Con la ley de creación de la CNMC se acabó la anomalía insólita que suponía el hecho de que España fuera el único país de la Unión Europea sin un regulador audiovisual”.

A nivel autonómico sólo hay consejos audiovisuales en Andalucía y en Cataluña. “Los tribunales de justicia, en España y en el resto de Europa, no tienen la misión proactiva de supervisar los contenidos audiovisuales y mucho menos la competencia de adjudicar licencias de radio y televisión”, agregan desde el organismo. Aseguran que el CAC supervisa contenidos y adjudica licencias y que sus decisiones pueden ser recurridas ante los tribunales.

GRAFICOCACMEJORADO

Diferente opinión tiene Carlos Carrizosa, diputado autonómico de Ciudadanos, que cree que los jueces bastan para controlar los medios audiovisuales  y recuerda que su partido suprimiría el CAC si ganara las elecciones del 27 de septiembre. Recuerda que este consejo está formado por “gente con carné de partido y con vínculos directos con la política” y que dichos consejeros “cobran sustanciosas retribuciones” que a su juicio no merecen. Al diputado Carrizosa el CAC le parece “sectario” y dice que en sus dictámenes se suele equivocar.

Durante esta legislatura, Carrizosa formaba parte de la comisión parlamentaria donde suele comparecer el presidente del CAC. El diario de sesiones demuestra que ningún partido ha censurado tanto como Ciudadanos -en cada sesión- la labor de los consejeros de la institución. También que el PP y el PSC han planteado críticas a sus miembros mientras los partidos nacionalistas los han defendido.

“Siguen órdenes”

En esa misma comisión parlamentaria ha intervenido en numerosas ocasiones Santi Rodríguez, del PP catalán.”Militar o haber militado en un partido no puede suponer una incapacidad para ejercer una función independiente como ser consejero de un organismo supervisor”, dice Rodríguez. “Pero la legitimidad o la credibilidad del órgano se pierde en cuanto algunos consejeros siguen órdenes de partido para ejercer su función, que es lo que está ocurriendo en los últimos años”.

El diputado popular recuerda que existen instituciones similares en otros países europeos pero aporta dos argumentos en contra del CAC: que no hay recursos para mantenerlo y que ha perdido su credibilidad por actuar al dictado del Gobierno.

“En condiciones normales abogaríamos por intentar mejorarlo y optimizar los recursos pero en las actuales condiciones creemos que lo mejor sería su supresión”. Por ejemplo, explica Rodríguez, “en 2012 llegamos a un acuerdo con CiU fue para la reducción del número de consejeros de 10 a 6, algo que disgustó enormemente a ERC y a ICV porque eran los principales perjudicados por la reducción. La apuesta por la supresión actual es consecuencia de la falta de credibilidad que se ha ganado con sus actuaciones partidistas de los últimos años”.

Frente a quienes piensan que el CAC es un instrumento político, los portavoces del organismo recuerdan e insisten en que “todos los países de la Unión Europea” disponen de reguladores audiovisuales. “Los seis miembros del CAC son elegidos por el Parlament, que es uno de los sistemas más legítimos para designar a los miembros”, explican. “Con el añadido que los mandatos son de seis años, con la intención obvia de que no coincidan con las legislaturas parlamentarias, que son de cuatro. Es un mecanismo más, que también aplican otros países, para incrementar el grado de independencia de los miembros del regulador”.

Así son los consejeros

¿Quiénes son ahora los consejeros del Consejo?

El citado Roger Loppacher, presidente del CAC, es un abogado que siempre se ha movido en la órbita de Convergència i Unió (CiU).  Durante los mandatos de Pujol y Mas, fue director general de Medios Audiovisuales, secretario general de los Interior y Gobernación, y vicepresidente del consejo de administración del Centro de Telecomunicaciones de la Generalitat. Antes de llegar al CAC ejerció como  vicepresidente de la CCMA, órgano de control de los medios públicos catalanes, entre 2008 y 2012.

Loppacher llegó al Consejo Audiovisual en 2012 por una suerte de cambio de cromos entre CiU y el PP. Los populares apoyaron en el Parlament el nombre propuesto por CiU a cambio de que los convergentes respaldaran el nombramiento de Daniel Sirera, ex presidente del PP catalán.

A este respecto, Santi Rodríguez matiza que “no existió ningún acuerdo con CiU para nombrar a consejeros del CAC: cuando hay que elegir miembros de estos organismos, los grupos parlamentarios proponen los candidatos de acuerdo con la representación que cada grupo ostenta en el Parlament. Así, con seis miembros en el Consejo: a CiU le correspondía proponer a tres miembros, dos al PSC y uno al PP”. Rodríguez rememora el citado pacto con CiU para reducir el número de consejeros en 2012.

Sirera tampoco es un consejero independiente: fue diputado autonómico, senador y concejal del Ayuntamiento de Barcelona. En 2009 ya no presidía el PP catalán pero volvió a las primeras páginas cuando se publicó cómo escribía a una compañera de filas este mensaje: “Este partido es una mierda”.

Los últimos en aterrizar en el CAC fueron Salvador Alsius, Eva Parera e Yvonne Griley. Llegaron en 2014 por un acuerdo entre CiU y ERC. Los tres simpatizan con las ideas nacionalistas y dos de ellos, Parera y Griley, son militantes de la coalición que lideraba Artur Mas.

Salvador Alsius, vicepresidente, es el único periodista del CAC. Ha trabajado en TVE, TV3 y Catalunya Radio, ha obtenido varios premios periodísticos y ha impartido clases en la Universidad. ERC intentó colocarlo en la institución en 2012 pero se lo impidió el mencionado pacto entre CiU y PP. No hace demasiado tiempo, en septiembre de 2012, afirmó, en una entrevista al diario Ara, que “daría la noticia de la independencia con una gran sonrisa”.

Eva Parera es una abogada que se especializó en asuntos deportivos y trabajó en varios despachos de Barcelona. En 2006 se afilió a Unió Democrática de Catalunya y en 2007 pasó a ocupar su primer cargo político en el Ayuntamiento de Corbera de Llobregat. En 2011 fue designada senadora y ocupó su escaño hasta que se incorporó al CAC en 2014.

En esa fecha llegó al CAC también la filóloga Yvonne Grilley, que milita en Convergència desde 1992 y ocupó el puesto de directora general de Política Lingüística del Gobierno de la Generalitat entre 2011 y 2013.

La más veterana de los seis consejeros del CAC es Carme Figueras (PSC), a la que eligieron como consejera en 2010. En su partido ha ejercido casi todos los cargos que se pueden ocupar en política: concejala en el Ayuntamiento de Molins de Rei, diputada por Barcelona (1993-1995), diputada en el Parlament  (1995-2010) y por penúltimo consejera de Bienestar y Familia de la Generalitat de Cataluña de mayo a noviembre de 2006.

Los sueldos y el presupuesto

Al CAC se le ha criticado a menudo por su presupuesto y por las retribuciones de sus altos cargos. Su presidente se embolsará este año 101.704,98 euros netos y cada uno de los otros cinco consejeros, 96.591,43 euros. Esos seis sueldos suman 584.662 euros. En el Consejo no creen que sean sueldos demasiado altos. Recuerdan que ser consejero del CAC requiere dedicación exclusiva y es incompatible con ejercer cualquier cargo político. “No pueden repetir mandato” y al cesar no reciben ningún finiquito.

El presupuesto del CAC está por encima de los cinco millones de euros anuales. En concreto, 5.521.516 euros en 2015. Unos cuatro millones se usan para pagar la nómina de los 74 empleados: los seis consejeros, ocho cargos eventuales elegidos a dedo, 59 empleados que han aprobado una oposición y una funcionaria.

“Una de las funciones que desarrolla el CAC es la elaboración de meticulosos informes sobre la pluralidad de los medios de comunicación y eso requiere un trabajo de detalle muy importante”, explica el diputado popular Santi Rodríguez, que cree que el objeto de esos documentos debería ser sólo el trabajo de los medios públicos catalanes. El CAC no sólo elabora esos informes. Supervisa la adjudicación de las frecuencias de radio, vela por que se cumplan las condiciones de adjudicación y resuelve conflictos sobre la protección de menores y sobre el cumplimiento de la normativa de publicidad.

La penúltima polémica

Una de las últimas polémicas del CAC derivó en un enfrentamiento con Televisión Española. Ocurrió en abril cuando sus consejeros aprobaron un acuerdo contra el reportaje Querella contra Mas emitido en el programa Informe Semanal el 22 de noviembre de 2014.

La mayoría del CAC señaló que dicha emisión incumplió la misión de servicio público de TVE porque al documental le faltaban rigor y pluralidad. Destacó que la cadena pública había permitido que se vertieran opiniones que resultaban ofensivas hacia el nacionalismo e instó al regulador audiovisual español a actuar contra los responsables del programa. El regulador español archivó la queja tres meses después.

El caso de Informe Semanal no es el más polémico que ha salpicado al CAC durante esta legislatura. De todas las actuaciones del Consejo, una destacó por su relevancia e impacto en otros medios. Ocurrió en noviembre de 2013. Los consejeros emitieron un acuerdo que incluía un listado de 43 expresiones proferidas en los medios que “fomentan el odio, el menosprecio y la discriminación por motivos de nacionalidad y opinión”.

El comunicador más señalado era Federico Jiménez Losantos. Pero aparecían periodistas como Alfonso Merlos, Xavier Horcajo, José Antonio Sentís, Herman Tertsch y Melchor Miralles. En esa lista estaba también Inés Arrimadas, hoy candidata de Ciudadanos a la Generalitat. El CAC señalaba esta conversación entre la política y el periodista Xavier Horcajo en un programa de Intereconomía.

Arrimadas: Y más grave aún. Si tú decides poner una tienda y decides rotularla en castellano te pueden multar porque en Cataluña, obligatoriamente, se tiene que rotular en catalán. Después, además, se puede rotular en castellano.

Horjajo: Entonces, ¿esto no se llama apartheid?

Arrimadas: Bueno, esto se llama persecución.

Unos meses después, el CAC desestimó dos quejas de Ciudadanos sobre comentarios vertidos sobre ellos en dos emisoras de radio. Protestaban por cosas que se habían dicho en los programas La tribu (Catalunya Radio) y La segunda hora (RAC1).

La denuncia decía por ejemplo que los humoristas Carles Xuriguera y Rafael Faixedas habían leído en la radio pública “algunos comentarios vertidos por el dictador Francisco Franco, tales como que ‘no era necesario votar’ o que ‘España era indivisible’ (…) y acabaron la cuña aseverando que ‘esto lo podía haber dicho cualquier diputado de Ciudadanos’”. El CAC amparó esos comentarios porque se enmarcaban dentro de la “sátira política”, incluida en el derecho a la libertad de expresión.

Durante esta legislatura, el CAC sólo ha reprobado la actitud de los medios catalanes en una ocasión. Ocurrió con motivo de la emisión en mayo de un debate en el programa .Cat de TV3. Los miembros del Consejo dictaron que la cadena pública autonómica no había respetado su propio libro de estilo porque sólo incluyó a representantes nacionalistas en la discusión, que versaba sobre el proceso soberanista y las elecciones del 27-S.

Es el ejemplo que usa el CAC para desmentir que sus decisiones sean parciales. Pero esos argumentos no convencen ni al PP ni a Ciudadanos, que están a favor de suprimir la institución.

La Biblioteca Nacional casi duplica sus pérdidas en 2014

resultado ejercicio BNE

Los números rojos se multiplican en los balances de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Según publica el BOE este viernes, los resultados del ejercicio de 2014 amplían la escalada de pérdidas en la que ha entrado la institución en los últimos dos años, provocada principalmente por la retirada del apoyo público.

Los números rojos se multiplican en los balances de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Según publica el BOE este viernes, los resultados del ejercicio de 2014 amplían la escalada de pérdidas en la que ha entrado la institución en los últimos dos años, provocada principalmente por la retirada del apoyo público. El resultado muestra que la situación se ha agravado en un 67,6 %: de los 3,4 millones de euros en 2013, la BNE ha pasado a perder 5,7 millones de euros anuales. Casi el doble. En 2012, la cifra apenas superó el medio millón de euros.

La directora de la Biblioteca, Ana Santos, explica a este periódico que los ingresos de la casa que dirige dependen en un 100% de las transferencias del Estado. “Desde 2010 nos han recortado un 44% de la cantidad aportada por las subvenciones. Lo que es asombroso es que con esta reducción de presupuesto hayamos podido gestionar y mejorar”, dice Santos.

Estos son los primeros resultados del centro con una ley reguladora propia similar a la del Museo del Prado y del Museo Reina Sofía. El Gobierno dotó de esta garantía a la BNE para dotarla de mayor autonomía a la hora de gestionar sus fondos, con el objetivo de “preservar su papel esencial en la preservación y difusión de la cultura española”. Menos ayudas económicas que, supuestamente, podrán aplicarse con más agilidad en el movimiento de la estructura y en la creación de recursos. Habrá que esperar a 2015 para comprobar la asimilación en la práctica de la norma.
presupuesto BNE

En el año 2010, la institución recibió un total de 47,5 millones de euros en ayudas y cuatro años después la cifra queda en 29,3 millones de euros, lo que supone una reducción de la subvención del 38,3%. “Me siento muy satisfecha del esfuerzo de eficiencia de la casa: hemos ajustado el gasto al presupuesto. Se ha hecho un esfuerzo bestial de eficiencia en la gestión interna. Pero llega un momento en el que por mucho que apagues la luz a las ocho de la tarde, la luz tienes que volverla a encender en algún momento. Hay gastos importantes de mantenimiento que debemos mantener. No queríamos reducir el servicio, sino mejorarlo”, añade Santos.

subvenciones

La directora explica que en cuatro años la institución ha conseguido reducir el gasto en casi un 30%. “Como gestora lo que me importa es que el presupuesto tenga el mejor resultado para la sociedad y esas cuentas [las del BOE de hoy] son lo que son, absolutamente interpretables”, explica. En el último ejercicio la reducción del gasto ha sido de 800.000 euros, un 2% respecto al año anterior, y ha ingresado un 11% menos que en 2013.

resultado ejercicio BNE

Los indicadores que facilita la BNE en su recién estrenado portal de transparencia apuntan un incremento de los servicios y de la asistencia de la Biblioteca en los últimos cuatro años. Lo presupuestado y realizado en 2014 muestra ese crecimiento tanto en número de usuarios (+12,7%) como en ejemplares servidos a usuarios (+12,2%). Sin embargo, en la conservación del fondo bibliográfico se descubre un notable descenso de actuaciones: estaban previstas 106.500 y se realizaron 47.215 (-55,6%).

La realidad y los Presupuestos en tiempos de elecciones

MontoroLa tesis del autor es que las cuentas presentadas por el Gobierno para 2016 tienen una intencionalidad política: reforzar la imagen del PP de cara a las elecciones generales. Ese pecado de origen es lo que hace, según Francisco de la Torre, que las cuentas nazcan muertas, porque ni se basan en datos firmes ni responden a las necesidades del país. 

En la imagen el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro./ EFE

Montoro-Rajoy
Mariano Rajoy felicita al ministro Montoro por su defensa de los Presupuestos para 2016./ EFE

“Hay un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado… un tiempo para demoler y un tiempo para edificar… un tiempo para callar y un tiempo para hablar…”; hay un tiempo para hacer presupuestos y un tiempo para hacer campaña electoral.

Cuando uno observa la presentación de los Presupuestos a principios del mes de agosto, con España entera de vacaciones, lo primero que le viene a la cabeza es la conocida cita del libro del predicador (Eclesiastés 3: 1-8), de que hay un tiempo para cada cosa; o bien, de forma aún más precisa, el refranero español: no por mucho madrugar amanece más temprano.

De hecho, contrastan las prisas de Rajoy para aprobar un presupuesto para 2016, ante una situación que se nos quiere vender como boyante, con la tardanza en aprobar los presupuestos en 2012 con España en situación crítica. En realidad, la causa de este comportamiento extemporáneo es la misma: la cercanía de las elecciones, andaluzas en un caso, generales en otro.

En 2012, la estrategia acabó con una derrota en las elecciones andaluzas -sí, una derrota porque el eterno aspirante Javier Arenas no pudo gobernar- y con un rescate de la economía española, también denominado “préstamo en condiciones favorables”, materializado en el famoso Memorándum of Understanding, documento que ha condicionado la política económica española durante años.

De cara a la política, lo más relevante de estos Presupuestos es que se presentan antes de tiempo y, sobre todo, que pretenden suplantar el papel de las Cortes Generales de 2016, que serán las que representen la soberanía popular y las encargadas de controlar el Gobierno y de aprobar un presupuesto. La Ley de Presupuestos es la única que tiene carácter anual por disponerlo así la Constitución, y precisamente por esa razón, intentar hurtar esta competencia a las futuras Cortes es un comportamiento que respeta muy poco la voluntad de los electores.

Señalaba Maquiavelo en El Príncipe que la única tarea de un político es elegir los tiempos. Obviamente, el adelantamiento de los Presupuestos tiene un objetivo político. Este objetivo no sólo es condicionar la política económica del siguiente gobierno si no lo preside Rajoy, sino también intentar evitar pagar un eventual peaje en un gobierno de coalición, por lo menos en los Presupuestos de 2016. Esto último, hasta puede parecer razonable, vista la experiencia de anteriores gobiernos de coalición del PSOE y del PP. Sin embargo, el socio que exigía este peaje, CiU (ahora más bien Convergència disfrazada en la lista única de Mas), lo que pretende exigir a cambio de apoyar la investidura de Rajoy no es dinero sino la “autodeterminación” de Cataluña.

El programa electoral del PP

En cualquier caso, no hay que tener especiales conocimientos para anticipar que Rajoy, aunque tuviese una mayoría simple -lo que no está nada claro-, tendría bastantes problemas para superar la investidura, y que este trámite presupuestario contra todas las demás fuerzas políticas no le va a ayudar precisamente.

Estos Presupuestos se han convertido en el programa electoral con el que el PP se presentará a las próximas elecciones generales. El origen de este planteamiento está en el programa de 2011. En ese programa, sabiendo la cúpula del PP que iba a gobernar y conociendo la gravedad de la situación de las cuentas públicas, hizo una serie de promesas imposibles, empezando por bajar los impuestos. Esto se empezó a incumplir a la semana de tomar posesión, con la mayor subida de impuestos de la democracia.

Ahora se pretende dar credibilidad a las promesas electorales vistiéndolas de Presupuestos con cuentas. Esto es intentar sustituir la política económica por la contabilidad, aunque como veremos, en muchos aspectos sea una contabilidad de la modalidad “creativa”.

Sorprende que el ministro marcado por la subida masiva de impuestos intente vender ahora su bajada

La primera consecuencia de todo esto, y que ha pasado desapercibida, es que el responsable del programa electoral del PP, y quien lo está defendiendo, está siendo Cristóbal Montoro. Puede resultar sorprendente -o no, que diría un gallego-, que un ministro marcado por la amnistía fiscal y por la subida masiva de impuestos, sea el que planifique y defienda unas cuentas que, de nuevo, vuelvan a intentar vender la bajada de impuestos. En cualquier caso, y pese a las críticas de Pedro Sánchez por que no sea personalmente Rajoy quien los defienda, no deja de ser toda una declaración de intenciones de con quién cuenta Rajoy si vuelve a gobernar.

Uno de los efectos de hacer los Presupuestos antes de tiempo es que se tiene menos información de la necesaria. Naturalmente, ése es un inconveniente si se quiere acertar con las cuentas, aunque a lo mejor no es tan relevante si se van a proponer las mismas medidas pase lo que pase. Esto se observa en primer término en el escenario macroeconómico previsto. Para bien o para mal, este escenario está marcado por la coyuntura internacional, que hasta hace poco era muy favorable.

Según el profesor Fernández-Villaverde -en mi opinión uno de los mejores conocedores de nuestra economía-, los vientos de cola que impulsaban la economía española eran: el bajo precio del petróleo, la devaluación del euro, la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo, los bajos tipos de interés y el crecimiento moderado pero firme de la economía mundial.

El proyecto de Presupuestos parte de la base que todo se va a mantener indefinidamente; por ejemplo, que vamos a tener el barril a 60 dólares los próximos cuatro años. Ahora el barril está a 40 dólares, pero nadie sabe qué pasará dentro de cuatro años.

Sin embargo, lo que parece claro es que varios grandes países emergentes, empezando por China (que es la segunda economía mundial por PIB), están en una situación muy complicada. Esto se ha reflejado en la caída de las bolsas. El ministro Guindos ya ha afirmado que este hecho “no afectará a la economía española”. Es discutible, y si no que se lo digan a quienes han invertido en bolsa o a cualquier empresa que pretenda ampliar capital para abordar nuevos proyectos. Sin embargo, lo que no es discutible es que las causas que han provocado la crisis financiera en China claro que afectarán a la economía española, y de rebote a las previsiones presupuestarias: no vivimos en una burbuja.

Las previsiones de ingresos de las cuentas públicas están infladas y no se cumplirán

Aunque estas son unas cuentas netamente políticas, o precisamente por eso, su talón de Aquiles son las previsiones de ingresos, que están infladas y no se cumplirán. Así, nada menos que el gobernador del Banco de España, en su comparecencia ante la Comisión de Presupuestos, veía riesgos en la previsión de ingresos públicos, y también del cumplimiento del objetivo de déficit de 2015. Si esto es así, y bastantes indicadores lo corroboran, entonces el esfuerzo en recorte de gastos que queda pendiente puede ser considerable: prepárense que vienen curvas.

Previsiones casi imposibles

Un par de ejemplos de que las previsiones son de casi imposible cumplimiento: según los últimos datos disponibles de la Agencia Tributaria, la recaudación del IRPF, en términos homogéneos, estaba creciendo un 0,2%. Después de eso, Rajoy adelantó la rebaja del IRPF de 2016 a julio de este 2015. Por muy bien que vaya la economía, no es posible que la recaudación del IRPF, basada en un 85% en pensiones y salarios, crezca en 2016 un 5%, bajando a la vez los impuestos y sin ninguna medida para ensanchar bases y luchar contra el fraude.

El otro ejemplo obvio es la recaudación de cotizaciones. En el último año cerrado, 2014, se recaudaron cuotas de seguridad social por importe de 97.736 millones de euros. En los seis primeros meses, últimos datos disponibles, la recaudación de la seguridad social ha crecido a un ritmo del 1,32%. A este ritmo cerraríamos 2015 con una recaudación de unos 104.000 millones, y 2016 de unos 105.500 millones. En el presupuesto de 2016 se prevé una recaudación de 117.242 millones de euros. Esto supondría incrementar la recaudación un 10% anual acumulativo. En los siete primeros meses de 2015, este incremento ha sido del 1,23%..

En fin, hemos puesto dos ejemplos -aunque de los dos recursos más importantes del Estado: IRPF y cotizaciones-, pero en general, los Presupuestos no mejoran sustancialmente el programa del PP de 2011: ahora hay números, pero no son creíbles. Son unos Presupuestos en tiempo de elecciones.

“Hay un tiempo de nacer y un tiempo de morir”, y estos Presupuestos nacen muertos porque nacen prematuros, y no sólo no responden a las necesidades fundamentales de la economía española, sino que ni siquiera son viables, y cualquier próximo gobierno tendrá que enmendarlos sustancialmente, ya que si no, lo hará la realidad.

*** Francisco de la Torre Díaz es inspector de Hacienda del Estado, autor de ‘¿Hacienda somos todos?’ (Debate) y responsable del programa fiscal de Ciudadanos.

Fe de errores (8-9-2015): En el artículo original se utilizó la cifra prevista de recaudación por cuotas de la Seguridad Social de 2014 (102.840 millones de euros) en lugar de la recaudación efectiva a cierre de año (97.736 millones), lo que afectaba a las estimaciones de años posteriores, ya corregidas.

 

Unos Presupuestos con anzuelos electorales

rajoySubida del gasto en pensiones, aumento de las becas, de las ayudas al cine o del fomento del empleo. Incluso un incremento de la financiación a Cataluña, que acaba de convocar elecciones de cara al próximo 27 de septiembre. El Gobierno de Mariano Rajoy ha puesto sobre la mesa un proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) difícil de ejecutar y con múltiples anzuelos con los que pescar votos en las próximas elecciones. Irreales, irrealizables y con fachada de cartón piedra.

Subida del gasto en pensiones, aumento de las becas, de las ayudas al cine o del fomento del empleo. Incluso un incremento de la financiación a Cataluña, que acaba de convocar elecciones de cara al próximo 27 de septiembre. Con aspecto de cartón piedra, el Gobierno de Mariano Rajoy ha puesto sobre la mesa un proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) con múltiples anzuelos con los que pescar votos en las próximas elecciones.

Uno de los grandes caladeros electorales a los que pretende acudir el partido en el gobierno son los pensionistas. Con 8,4 millones de votantes se convierte en un colectivo determinante para las próximas citas con las urnas. Pese a la crisis de los últimos años, la pensiones públicas se han mantenido al margen de los recortes. Los continuos mensajes sobre la seguridad de sus políticas económicas y las referencias a lo sucedido en Grecia van en la misma dirección de asegurarse un voto masivo del pensionista.

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Para 2016 experimentarán un aumento del 2,8% (3.800 millones de euros), hasta 135.448 millones, un 20% más que al inicio de la legislatura y un 48% más que en 2007. Esto no se traducirá en revalorizaciones (de apenas el 0,25% para 2016). Su peso en el conjunto de los presupuestos se elevará al 31%, convirtiéndose en la partida a la que hay que destinar más dinero. El Gobierno pasa de puntillas sobre la llamada ‘hucha de las pensiones’ pese a que volverá a extraer más de 6.000 millones en 2016. Desde que Rajoy llegó al poder su nivel ha bajado a la mitad de los 66.000 millones que había en 2011.

¿Bajada de impuestos?

No ha faltado la promesa más habitual antes de unas elecciones: la insinuación de una bajada de impuestos en cuanto haya margen presupuestario. El ministro Montoro se apoya aquí en las recientes rebajas del IRPF y señala que el Gobierno apuesta por seguir bajando impuestos. Todo se apoya en la incipiente recuperación económica y la mejora de la recaudación.

Juega en contra de esta idea, sin embargo, la necesidad de cumplir con el objetivo de déficit fiscal del 2,8% para 2016 y abandonar el celo de Bruselas a las cuentas públicas españolas por superar el protocolo de déficit excesivo. Desde la capital comunitaria ya han advertido a las autoridades españolas que deben revisar y dar su visto bueno a las hojas de presupuesto.

Guiño a Cataluña

Otro de los mensajes contenidos en los presupuestos se dirige a Cataluña, en pleno debate soberanista y a poco más de un mes de las elecciones autonómicas más importantes de su historia. El Gobierno ha elevado un 12% la financiación a la Generalitat, hasta 17.225 millones, el mayor incremento autonómico que la coloca por delante de Andalucía (17.121 millones) y Madrid (12.425 millones). El Gobierno usará Fondo de Suficiencia Global para inyectar otros 747,78 millones a la Generalitat, el 20% del total del fondo.

Cine, cultura y RTVE

Los Presupuestos tiene también un gesto con algunos de los sectores más hostiles con las políticas del Gobierno en los últimos tiempos. A la cabeza, la corporación RTVE. La televisión pública recibirá 331 millones de euros, un 17% más o 50 millones en términos absolutos. El cine recibirá un 54% más fondos, hasta 74 millones, mientras que el sector de la música, danza y teatro obtendrán 143 millones, en línea con el pasado año.

Educación

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Castigada en presupuestos anteriores, la partida de Educación contará para 2016 con 211 millones más, lo que supone una subida del 9,3% respecto al anterior. La Ley Orgánica de Mejora de la Educación (LOMCE) se integrará en el gasto de Secundaria y supone 363 millones, el 80% del mismo. Por su parte, la subida de becas anunciada por Méndez de Vigo fue del 0,2% y alcanza la cifra más alta de la última década (1.472 millones). El número de becarios en educación universitaria, estudios postobligatorios y necesidades especiales se sitúa en los 717.561, la misma cifra que entre 2014 y 2015. La partida en becas es la más importante del programa en Educación, el 59,3% del total.

Empleo y desempleo

grafico 10Pero la variación más destacada que contiene el proyecto de presupuestos es el desplome en las prestaciones por desempleo: un 21%, hasta 19.820 millones de euros. Desde 2011 ha descendido un 35%. Esto ocurre por el menor número de beneficiarios de la prestación, el descenso de población y la progresiva creación de empleo registrada en el último año.

Sin embargo, el número de parados se mantiene por encima de los 5 millones con más de un millón de hogares con todas las personas en situación de desempleo, más que cuando Rajoy llegó a la presidencia. Los Presupuestos evitan ampliar el gasto social para este amplio grupo de población. No es un caladero electoral para el PP.

Sí lo harán con las llamadas políticas activas de empleo, que alcanzarán los 5.214,9 millones de euros, un 10% más que en 2015. Crecen las bonificaciones a la contratación (135 millones de euros), la orientación profesional (129 millones) y la formación profesional para el empleo (117 millones) o el programa Prepara (219 millones de euros), destinado a personas que han agotado todas sus prestaciones.

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El gasto en pensiones públicas se dispara un 20% en la etapa Rajoy

030815_SorayaRueda4El Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2016. Son los últimos de la actual legislatura. Las proyecciones de gasto crecen un 1,4%, hasta 264.217 millones de euros, con especial relevancia de la deuda pública, que supone el 27% del total presupuestado. 

El Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2016. Son los últimos de la actual legislatura. Las proyecciones de gasto crecen un 1,4%, hasta 264.217 millones de euros, con especial relevancia de la deuda pública, que supone el 27% del total presupuestado. Otras dos partidas destacadas son el pago de las pensiones (alcanza el 31% del total) y los subsidios por desempleo (un 4,54%). Entre las tres suponen cerca de dos tercios (62%) del conjunto de dinero que necesitará el Estado para el año que viene.

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Las pensiones son el componente que sigue creciendo pese a que oficialmente es una partida casi congelada. Se revalorizarán un 0,25% en 2016, pero en términos absolutos crecerán un 2,8%, hasta 135.448 millones de euros. Para entenderlo de manera sencilla: 31 de cada 100 euros de las cuentas públicas se irán a pagarlas, el segundo mayor peso presupuestario de su historia solo por detrás del que alcanzaron en 2012 (32%).

La partida destinada a pensiones se ha elevado un 20% desde que en 2011 llegó al poder y un 48% desde 2007. En el mismo periodo, el número de pensiones activas se ha elevado un 11%, hasta 9,3 millones de prestaciones, mientras que la cifra de pensionistas creció  en la misma proporción, hasta 8,4 millones.

Las prestaciones por desempleo registran la mayor caída presupuestaria. De 2015 a 2016, el dinero destinado a los subsidios caerá un 21,6%, hasta 19.820 millones de euros. Esto ocurre por el menor número de beneficiarios de la prestación, el descenso de población y la progresiva creación de empleo registrada en el último año. En concreto, el dinero destinado al pago de la deuda pública (amortizaciones e intereses) ascenderá a 117.792 millones de euros, un 7,6% menos que en 2015. Los intereses en 2016 alcanzará los 33.500 millones de euros, equivalentes a casi el 3% del PIB.

La recaudación, mil y un impuestos

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Según la previsión del Gobierno, los ingresos tributarios totales crecerán un 6,2% respecto a 2015, hasta 193.520 millones de euros. La cifra incorpora las tasas cedidas a las autonomías, ayuntamientos y diputaciones. A ello contribuirá la mejoría de la actividad económica en España, que está creciendo a ritmos superiores al 3% en tasa interanual.

Según el resumen de ingresos de los Presupuestos:

  • La recaudación por IRPF (renta) decrecerá un 1,5%, hasta 39.610 millones de euros, mientras que el segundo tributo en aportación será el IVA (consumo), que cae un 3,6%, hasta 31.334 millones.
  • Por Impuesto de Sociedades (IS) se ingresarán 24.868 millones, un 5,5% más que en 2015 y su nivel más alto desde 2009 cuando se alcanzaron los 30.000 millones.
  • Los impuestos especiales (alcohol, tabaco, combustibles…) superan los 7.900 millones de euros de recaudación. Hay otras partidas fiscales destacadas como la tasa a las primas de seguros (1.457 millones) o los derechos de aduana (1.858 millones).

 

Deuda, desempleo y pensiones absorben el 62% de los Presupuestos

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El Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado los últimos Presupuestos Generales del Estado de la actual legislatura. Las proyecciones de gasto crecen un 1,4%, hasta 264.217 millones de euros, con especial relevancia de la deuda pública, que supone el 27% del total presupuestado. Otras dos partidas destacadas son el pago de las pensiones (alcanza el 31% del total) y los subsidios por desempleo (un 4,54%).

El Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2016. Son los últimos de la actual legislatura.

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La alineación

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Ya tenemos servida una de las alineaciones, con los candidatos que encabezarán la lista llamada a liderar el proceso soberanista de Cataluña y que son –por orden de aparición en escena- Romeva, Forcadell, Casals, Mas y Junqueras. Les ha costado ponerse de acuerdo pero este elenco busca alzarse con la mayoría en unas elecciones convocadas con propósitos plebiscitarios.

mas1Quedan pendientes trámites legislativos -incluida la aprobación de los presupuestos de 2016- pero parece irrebatible que las elecciones generales deberían coincidir, en el tiempo, con las catalanas de manera que no se vuelvan a dejar bazas valiosas en manos de quienes han trazado una agenda antagónica a los intereses de España: la estabilidad institucional, política y económica.

Y es que ya tenemos servida una de las alineaciones, con los candidatos que encabezarán la lista llamada a liderar el proceso soberanista de Cataluña y que son –por orden de aparición en escena- Romeva, Forcadell, Casals, Mas y Junqueras. Les ha costado ponerse de acuerdo pero este elenco busca alzarse con la mayoría en unas elecciones convocadas con propósitos plebiscitarios.

Y aquí comienzan las dudas. ¿Qué significa que las elecciones sean plebiscitarias en lugar de autonómicas, siendo estas las que eligen a quienes van a administrar los impuestos y asignar partidas presupuestarias a sanidad, educación, servicios sociales y demás renglones?

Para los padres intelectuales de la táctica aventurista -números 4 y 5 de la papeleta- pasar desapercibidos en lugares menores no ha sido mayor condena, no se vaya a notar que no han querido tomar decisiones en la legislatura, camuflando la ausencia de gestión al amparo de la independencia.

El tiempo que lleva Cataluña sin gobierno no es, pues, tan decisivo como esta colla castellera, encaramada en lo alto de la lista, que ha galvanizado el galope independentista, a través de la movilización social. Pero cuidado porque, si salen los números, -ya está acordado desde ahora- el presidente de la Generalitat sería el Molt Honorable Senyor Artur Mas. La típica componenda, tan española ella, que, podría estar evidenciando el sacrificio de quienes prefieren cubrirse así las espaldas por si hubiera que asumir las culpas de una derrota.

Y uno no puede evitar preguntarse qué pasaría si la lista alternativa la pudieran protagonizar quienes -sintiéndose catalanistas- no quieren la independencia de Cataluña. Es una lástima que algunos de ellos -Miguel Roca, Josep Piqué…- tengan tareas irremplazables que les impiden formar parte de una alineación -para muchos- ganadora.

Y Duran i Lleida, Carme Chacón…, referencias sólidas para aplacar la pretensión secesionista, por no hablar de Albert Rivera, que ha preferido jugar el partido en Madrid, lo que no deja de ser un error, cuando lo que está en juego es una urgencia. First things first.

Pep Guardiola

Cebar el odio…

El alcalde de Sant Vicenç dels Horts, ya se ha manifestado –sin ingenuidad alguna- dispuesto a ‘colarle goles al Estado’. Cuenta con apoyos inequívocos, entre otros, el de Pep Guardiola, que defiende la separación de España y lo hace apoyándose en el prestigio que le han dado los triunfos de un equipo de época. No va a encontrar enfrente las voces de Pau Gasol o Andrés Iniesta -por citar unionistas- porque la modestia de unos no se compadece con los aspavientos de otros. De ahí la urgencia por reforzar la defensa y contar con un arquero seguro.

Y todo este -ya inmediato- oleaje en el estanque político, nos lleva a plantear cuestiones de otra cuantía. En primer término, la parsimonia del gobierno para derramar, en defensa de la unidad, inteligencia emocional en abundancia, que -dejando los errores a la ansiedad secesionista- compense la deserción del Estado en las últimas cuatro décadas. Poco tiempo le queda para hacerlo.

Y esto ha de ser compatible con el respeto mutuo porque se han cometido cantidades industriales de errores, en ambas direcciones, que han servido para cebar el odio y ensanchar la distancia. Para los que admiran lo catalán -y somos muchos- resultan incomprensibles conductas, valoraciones y actuaciones recientes. Para los catalanes juiciosos, idéntico desconcierto ante la torpeza reiterada por parte de quienes no entienden de emociones ni de tesoros culturales, verbigracia la lengua.

La defensa de la Constitución y el imperio –desacomplejado- de la ley son la mayor garantía. Y esto vale para el conjunto del Estado, incluida la Generalitat y los municipios catalanes, por lo que me ahorro la enumeración. Ni dentro ni fuera de España se entenderían desenlaces que -de acuerdo con los resultados de sondeos que se van conociendo, 50/50- trataran de imponer soluciones extremas.

Y es que para que el partido sea limpio, hay que informar a los electores de las consecuencias de la decisión: ¿quien financiaría  a una Cataluña independiente y a qué precio? ¿Cuanto tiempo vagando sin protección española ni europea?

Así que, a sacudirse la galbana y facilitar -cuanto antes- la segunda de las alineaciones que se esperan. Todo es cuestión de madrugar, que ya se sabe que “la Casa Gran” no da tregua. Ahí va una pista: Durán, Rivera, Chacón, Espada… Hagan juego y comparen.

 

 

Un Rey en paz

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Este viernes se cumple un año de la abdicación de Juan Carlos I. En apenas 12 meses, Felipe VI ha recuperado el hechizo visual de la monarquía: restan ahora la función y la legitimidad. Felipe VI se enfrenta hoy a una lista urgente de deberes.

También en EL ESPAÑOL: Un gesto histórico para un comienzo de partida

Entrevista a Ana Romero: Juan Carlos I es un rey en el crepúsculo

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Foto: Casa Real

“¡Viva el Rey!”. Frente al colegio San José de la calle  Moreno Nieto de Madrid, los murciélagos se lanzaron en picado contra la última raya de luz y una veintena de personas rompió a aplaudir.

Móvil en mano,  mujeres y niñas en su mayoría consiguieron su objetivo: atraer hacia ellas a Felipe VI cuando salió del edificio de ladrillo visto donde Isaac Peral levantó la primera fábrica de baterías industriales  y donde Google acaba de instalar una  incubadora de start-ups.

En su afán por dirigirse al grupo que le vitoreaba,  el Rey tropezó contra un pequeño montículo de cemento y causó un pequeño revuelo.  Se recompuso súbito y saludó, una por una,  a todas las personas. Sólo las niñas más pequeñas, ésas que apenas le llegaban a la cintura, se quedaron sin estrechar su mano.

“Son otros tiempos”, señala Aurora, que tiene 77 años, los mismos que el rey emérito, y un hijo de 47, como el monarca actual.  Vaya si lo son. El número 9 de la calle Mazarredo de la capital de España, hoy Google Campus Madrid, languidecía hace 20 años entre jeringuillas junto a unas antiguas vías de tren.

“Él es muy distinto a su padre”, añade esta monárquica convencida, que replica así, en carne y hueso, lo que a modo de encuestas nos ofrecen estos días  El Mundo y El País:  en este  primer año,  Felipe VI ha logrado recuperar lo que Carlos Reyero llama el “hechizo de la imagen regia” (Monarquía y Romanticismo, Siglo XXI de España Editores, 2015).

Juan Carlos I dinamitó esa alquimia en los últimos años de su reinado a base de escándalos y abdicó de la Corona para convertirse, por accidente, en el primer regenerador de la osificada democracia española. Superado el trance, Felipe VI se enfrenta hoy a una lista urgente de deberes: conseguir que su obstinada hermana, la infanta Cristina, renuncie a los derechos dinásticos y, a continuación, establecer en la institución una transparencia de verdad.

¿Cuánto cuesta la Jefatura del Estado? Unos 8 millones de euros anuales, nos dicen. En un presupuesto familiar,  esto sería dinero de bolsillo. Sabemos que el total equivale a la suma de todos los millones que los ministerios de Presidencia, Defensa, Interior y Exteriores destinan a la institución. ¿50? ¿100? ¿200?

El post-it de Felipe VI incluye, a la mayor brevedad posible, un estatuto jurídico que transforme el Título II de la Constitución -claramente insuficiente para regular la institución- en un auténtico Estatuto de la Corona. Derechos y obligaciones. Juan Carlos I se dejó el prestigio en ese coladero jurídico que es la Carta Magna. ¿Por qué dejarlo de nuevo todo en manos de la responsabilidad de un hombre?

Nada más llegar, Felipe VI corrigió los abusos del pasado con un código de conducta: no a los regalos excesivos; no a los préstamos ventajosos; no al trabajo para empresas privadas; no a los gratis total en vuelos comerciales o en tiendas de ropa, y no a los viajes al extranjero sin una estricta coordinación con el Gobierno. Lo normal. El nuevo rey alejó a la monarquía española de los usos y costumbres de los hermanos árabes de Juan Carlos I y la acercó a las democracias occidentales.

Del mismo modo, Felipe VI celebrará este viernes una ceremonia de merits que recuerda a los que tradicionalmente imparte Isabel II en el Reino Unido. Por fin. Se trata de premiar a los españoles que sirven a la sociedad y no al Rey, como se hacía en la Edad Media. Los reyes del siglo XXI son los que hoy condecoran a Hugo -el cuidador paraguayo que arriesgó su vida para salvar de un incendio a un hombre de 92 años- y no al enésimo empresario-marqués o al rey autócrata con un Toisón de Oro.

Aire fresco y más post-its: Felipe VI busca modular su función política como árbitro y moderador de la fragmentada escena política. La Constitución española es muy parca en palabras en lo que se refiere a la Corona, a la que obliga a ser “garante” de la unidad de España. ¿Cómo?

Juan Carlos I fue dejándose en el camino su particular capacidad de persuasión política a medida que perdía prestigio. Le ocurrió, claramente, en septiembre de 2012 con su carta destinada a hacer frente al soberanismo catalán en la que hablaba de “galgos y podencos”. Felipe VI  tendrá que determinar qué papel juega en el futuro como operador político, si es que le corresponde alguno. De la mano de esa decisión vendrá su legitimidad, que algunos sólo encuentran en un referéndum.

Despunta ya en el reinado de Felipe VI el almíbar mediático que terminó empachando a Juan Carlos I. Se alaba su talento y su temperamento, y el de la reina Letizia casi por igual. Se omite sin embargo cómo se ha sudado la camiseta en la sala de máquinas de Zarzuela para ganar esas seis décimas -sí, apenas 0,6- que separa a la monarquía del aprobado, según el CIS. El primer suspenso llegó  en octubre de 2011 (4,89) y la peor nota en mayo de 2014 (3,72). El mes pasado (4,34) Zarzuela pisó el acelerador y decidió revocar el ducado a doña Cristina.

El año 2013 fue aciago para la monarquía, y el príncipe Felipe arrastró solo el peso de problemas propios y ajenos. Anoche, entre jóvenes emprendedores dedicados a incubar una nueva España, emergió un Rey en paz. Consigo mismo y con su país.

Rajoy marianiza el PP

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Los que esperaban un golpe de timón en el Partido Popular se quedaron este jueves con las ganas. Mariano Rajoy rompió finalmente su silencio y se presentó ante los suyos para reconocer que el batacazo electoral del PP no se debe a la comunicación o a la coordinación interna sino a las consecuencias de la crisis y la corrupción. Aquí están las claves de los cambios en el partido.

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Los que esperaban un golpe de timón en el Partido Popular se quedaron este jueves con las ganas. Mariano Rajoy rompió finalmente su silencio y se presentó ante los suyos para reconocer que el batacazo electoral del PP no se debe a la comunicación o a la coordinación interna sino a las consecuencias de la crisis y la corrupción.

El presidente del PP ha optado por involucrarse más en primera persona, volver a presidir las reuniones que la cúpula tiene los lunes por la mañana y hacer una serie de cambios considerados como superficiales tanto por el PP como por el PSOE.

Resumimos en seis claves las decisiones y el discurso de Rajoy, que mantiene aún en suspenso la esperada remodelación del Gobierno:

Arenas vuelve con Cospedal. Son los dos puntales de Rajoy en el PP y lejos de ser relevados, se mantienen en sus funciones. La secretaria general, que perdió el Gobierno de Castilla-La Mancha a manos de PSOE y Podemos, mantiene el puesto junto a su enemigo interno Javier Arenas, que seguirá como vicesecretario de Autonomías y Ayuntamientos.

Moragas, el hombre del presidente. La volcánica lucha de poder entre Cospedal, número dos del partido, y Soraya Sáenz de Santamaría, número dos en el Ejecutivo, ha desembocado en una decisión salomónica. La persona en la que más confía Rajoy es el hombre que lleva con él en la Moncloa: Jorge Moragas, su jefe de gabinete, que será también el jefe de la campaña electoral. Tuvo ya un papel clave en la victoria de 2011 y desde entonces no se ha separado de él. Es el dirigente más reforzado por los cambios internos. De ahí que quepa hablar no ya del rajoyismo sino de una auténtica marianización del PP.

Ciudadanos nacidos en los 80. Son jóvenes, sin galones pero con una imagen de modernidad que contrasta con la de quienes ocupan primeros peldaños del poder conservador. Pablo Casado (1981), bregado en tertulias televisivas y de la órbita FAES, asumirá Comunicación. Andrea Levy (1984) asume Estudios y Programas, cargo que ya ostenta en el PP catalán que encara las elecciones autonómicas de septiembre con perspectivas sombrías. Son valores en alza y la apertura a una nueva generación, la generación de buena parte de los dirigentes de Ciudadanos.

Una organización fraguiana. El nuevo equipo de Rajoy amplía el número de vicesecretarías generales de tres (Floriano, González Pons y Arenas) a cinco. El nuevo número tres del partido es Fernando Martínez Maíllo, presidente de la Diputación y del PP de Zamora, un dirigente respetado pero salpicado por casos judiciales. En abril fue imputado por su gestión como consejero de Caja España. Javier Maroto, ex alcalde de Vitoria y uno de los homosexuales más visibles del partido, asume un nuevo cargo (Política Sectorial). Ganó las elecciones en su Ayuntamiento pero no pudo gobernar por la unión de la oposición. La estructura, que tendrá que probar su eficacia y coordinación, recuerda a los tiempos de Manuel Fraga, donde había una dirección hipertrofiada con nada menos que cuatro vicepresidentes además de un secretario general.

Pedro Sánchez, el radical. “El PSOE es nuestro principal adversario”, ha proclamado solemnemente Rajoy. El PP no planteará la estrategia del miedo a Podemos de forma frontal tras el fracaso cosechado en el Ayuntamiento de Madrid. Recurrirá más bien a cargar la responsabilidad en el PSOE  por su “sectarismo” a la hora en los pactos. “Ellos han optado, no por la moderación, ni el sentido común, ni el consenso en los valores constitucionales. Han optado por la frivolidad, la marginalidad y el extremismo”, ha dicho.

Presupuestos electorales. Rajoy no ha mencionado los cambios en el Gobierno ni las leyes clave de la legislatura. Pero sí ha aprovechado para anunciar que presentará unos Presupuestos Generales del Estado cargados de rebajas fiscales. La Constitución obliga al Gobierno a remitir al Congreso las cuentas para el ejercicio siguiente antes del 1 de octubre, pero se quedarían en papel mojado si el PP no sigue en el Gobierno. El dato, unido a los primeros mensajes sobre Cataluña, ahuyenta la posibilidad de un adelanto electoral.

Desconcierto en el PP e indiferencia en el PSOE

“Rajoy anunció cambios, generó expectativas y se arrepintió en ese preciso instante”, confiesa un dirigente popular. “Hay gente válida en el nuevo equipo, pero no es un revulsivo, no es una dirección para ir a por todas”, añade.

En el PP aún se espera con interés la remodelación ministerial, pero la falta de profundidad en los cambios acometidos en el partido rebaja las expectativas. De producirse una sorpresa, su efecto se vería amplificado.

Fuentes de la dirección del PSOE destacan que “finalmente, el cambio de Rajoy no ha sido”. Según el equipo de Pedro Sánchez, el presidente del PP “no ha entendido nada del mensaje de las urnas” y ha decidido “que el Gobierno salga al rescate del partido”.

Tanto en el PP como en el PSOE coinciden en señalar el latente “discurso del miedo” a que la recuperación se malogre por un peligroso viraje a la izquierda. “Pero las elecciones autonómicas y municipales han demostrado que el miedo ya no moviliza”, en palabras de un veterano del PSOE. “Como mucho, el discurso puede acabar viniéndonos bien a nosotros como le vinieron bien a Podemos los ataques de Aguirre y otros dirigentes”.

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