“Un Premio Nacional trasciende a los gobiernos de turno”

José Manuel Sánchez Ron peq El físico recibe el Premio Nacional de Ensayo por su último libro, El mundo después de la revolución: la física de la segunda mitad del siglo XX (Ed. Pasado y presente, 2014). Por primera vez se reconoce la divulgación científica.

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José Manuel Sánchez Ron peq
José Manuel Sánchez Ron. (EFE)

José Manuel Sánchez Ron (Madrid, 1949) sabía que “habían presentado” su último libro, El mundo después de la revolución: la física de la segunda mitad del siglo XX (Ed. Pasado y presente, 2014) al Premio Nacional de Ensayo, un galardón que, dotado con 20.000 euros, otorga anualmente el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Aún así, el fallo del jurado le ha pillado por sorpresa porque “nunca se había dado a un ensayo completamente dedicado a la ciencia”.

¿Cómo ha reaccionado al saber que era el nuevo Premio Nacional de Ensayo?

Me siento muy satisfecho por que se reconozca el papel de la ciencia. El ensayo es un género para comprender el mundo y la ciencia es esencial para ayudarnos a lograrlo, precisamente porque forma parte de la cultura y de la sociedad. En este libro, concretamente en el último capítulo, explico cómo la física cambió el mundo. ¿Sabía, por ejemplo, que Sillicon Valley fue creado por un físico, uno de los inventores del transistor? [Se refiere al Nobel William Bradford Shockley]. En el volumen hablo de los problemas que han surgido de la relación entre los científicos y la economía, por ejemplo. Y me centro además en la segunda mitad del siglo XX, que va más allá de revoluciones protagonizadas por la física, como la de la relatividad, y que es cuando realmente la Física ha modificado el mundo.

Si se habla de relaciones problemáticas, es imposible no recordar las últimas polémicas protagonizadas por otros galardonados con un Premio Nacional, que lo han rechazado por su desacuerdo con las políticas gubernamentales…

Los Premios Nacionales tienen una larga historia y trascienden a los distintos gobiernos que los otorgan. Yo entiendo éste como el reconocimiento de una sociedad a una obra y, aunque respeto totalmente a las personas que han rechazado el galardón, no comparto esa adjudicación de la responsabilidad al Gobierno de turno.

Pero ¿tiene algún comentario sobre la política científica del actual Gobierno?

Creo que no es el momento de opinar sobre esto.

¿Cómo empezó su interés por la divulgación científica?

Yo no llamaría divulgación a lo que escribo, aunque no me ofende el término. Yo escribo sobre la historia de la ciencia y por lo que sí que me preocupo es por que se entienda. Supongo que por eso se llama divulgación pero, si se fija, supone una diferencia con respecto a otras disciplinas. No se denomina divulgación histórica a la Historia que se entiende o divulgación sociológica a la Sociología que se entiende. Aunque yo empecé como físico teórico, pronto mi interés evolucionó al interés por la historia de la ciencia, hasta el punto de que en 1994 la Universidad Autónoma de Madrid creó una cátedra específica en la que aún trabajo.

Además de catedrático de Historia de la Ciencia usted es académico de la Real Academia de la Lengua (RAE). Hay quien puede pensar que las ciencias y las letras son campos antagónicos ¿cuál es su opinión?

No se trata en absoluto de campos antagónicos. La RAE tiene muy clara la importancia del lenguaje de la ciencia y de cómo éste forma parte del lenguaje en general. Además, debido a la rapidez con la que evoluciona todo en este área, la RAE está especialmente interesada en sus campos léxicos, más dinámicos.

“La RAE tiene muy clara la importancia del lenguaje de la ciencia y de cómo éste forma parte del lenguaje en general”

Aunque la Física se puede considerar una ciencia “dura” hay asuntos que parecen interesar de repente a todo el mundo, como ocurrió con el bosón de Higgs. ¿A qué cree que se debe ese protagonismo momentáneo? 

Más reciente que lo del bosón de Higgs es el hallazgo de agua en Marte. Creo que esto se explica porque son cuestiones que responden a intereses atávicos de las personas y porque tienen que ver con temas como la estructura última de la materia. Hay preguntas que nos rondan desde la antigüedad, como dónde estamos o de qué estamos hechos, y estos temas se engloban en dicha categoría. Además, hay que reconocer el papel de las instituciones que comunican, en el caso del bosón de Higgs el CERN y en el del agua en Marte, la NASA.

Como escritor de divulgación científica ¿podría escoger su obra favorita en este campo? ¿Y un libro en general?

Creo que pondría en primer lugar el Origen de las Especies, que publicó Charles Darwin en 1859. Lo elijo no sólo por lo que representó, sino porque se puede leer fácilmente. Respecto a la segunda pregunta, la literatura es un océano tan inmenso que me resulta difícil escoger un único libro.

¿Y qué me dice de su propia obra? ¿Algún favorito?

No nos vamos a engañar [ríe]; ahora mismo, tengo que decir que éste último. Ha venido con un pan debajo del brazo.

Algunos de sus libros los ha escrito en colaboración con otros autores. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Aunque soy bastante solitario, es cierto que ocasionalmente he colaborado con otras personas en algunos libros y muchas veces en artículos. En el caso de Mingote, que ilustró algunos de mis libros, tuvimos una relación especial y fue muy sencillo. Nos entendíamos bien. La colaboración con el historiador Miguel Artola, con quien escribí Los pilares de la ciencia (Espasa, 2012), fue una experiencia muy satisfactoria sobre todo en lo que se refiere a compartir, interaccionar e intercambiar ideas. Para mí, una norma esencial en la colaboración es que haya una sintonía personal, que se pueda hablar casi de una amistad.

Usted ha colaborado con varios medios de comunicación. ¿Cómo ve el nivel de la divulgación científica informativa en España?

Aunque depende del medio y no voy a entrar a juzgar casos particulares, creo que el nivel es mucho mejor que en el pasado. Es importante resaltar que la ciencia es parte de la cultura, de la política y de la economía, y que trasciende por lo tanto a un sólo campo. Eso sí, creo que la ciencia debería ocupar espacio en los medios más allá de cuando haya un descubrimiento prodigioso.

La tauromaquia se paga 10.000 euros mejor que la literatura

torosLas desigualdades en los Premios Nacionales de Cultura no han sido corregidas. El sector del libro es el peor parado. El BOE publicó este martes la cuarta convocatoria del Premio de Tauromaquia dotado con 30.000 euros. Los de poesía, poesía joven, traducción, narrativa, mejor traducción, literatura infantil y juvenil, cómic, literatura dramática, ilustración, historia de España y ensayo valen 10.000 euros menos. 

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El BOE publicó este martes la cuarta convocatoria del Premio Nacional de Tauromaquia dotado con 30.000 euros. Los de poesía, poesía joven, traducción, narrativa, mejor traducción, literatura infantil y juvenil, cómic, literatura dramática, ilustración, historia de España y ensayo valen 10.000 euros menos

Días antes de celebrarse las Elecciones Generales de 2011 que retiraron a José Rodríguez Zapatero de la presidencia del Gobierno y auparon a Mariano Rajoy en el cargo, la Ministra de Cultura Ángeles González-Sinde creaba el Premio Nacional de Tauromaquia, dotado con 30.000 euros para el galardonado. Cuatro años después, el reconocimiento se mantiene tal cual, como las otras 30 categorías, presididas siempre por un Jurado independiente que otorga cada galardón anualmente.

El BOE publicó ayer la cuarta convocatoria del Premio de Tauromaquia “destinado a reconocer la labor meritoria de una persona, entidad o institución durante la temporada española de 2015”. En casos excepcionales también podría otorgarse al reconocimiento de una trayectoria profesional, pero siempre estará dotado con 30.000 euros.

Las desigualdades en la concesión económica no han sido corregidas en estos cuatro años. El sector del libro sale perdiendo con el resto de categorías sin una explicación clara. Poesía, poesía joven, traducción, narrativa, mejor traducción, literatura infantil y juvenil, cómic, literatura dramática, ilustración, historia de España y ensayo están reconocidas con 10.000 euros menos que el de Tauromaquia. Junto a éste, el de artes escénicas para la infancia y la juventud, la danza (intérprete y coreografía), el circo, las músicas actuales, teatro, moda, televisión y cinematografía, artes plásticas y restauración reciben 30.000 euros. De hecho, el dedicado a la mejor labor editorial así como el fomento de la lectura no están remuneradas.

Tal y como reconoce a este periódico la Secretaría de Estado de Cultura, “los Premios Nacionales no son una materia en la que nos hayamos centrado en esta legislatura”. “Tampoco se ha entrado a debatir si hay muchos o pocos premios. Las desigualdades en las cuantías de las concesiones son desigualdades heredadas”, reconocen desde la institución que dirige José María Lassalle.

Sin criterio 

Preguntados por el criterio que fija la cuantía en cada una de las modalidades, desde el Ministerio aseguran que no hay una directriz que los organice y los iguale, sino que cada Dirección General pone los precios que considera. En este sentido, la del Libro, administrada por José Pascual Marco, es la peor parada de todas las áreas. “La cuantía del premio no está vinculada a la importancia del mismo”, indican desde Cultura.

Ignacio Martínez de Pisón, recién señalado como Premio Nacional de Narrativa por su novela La buena reputación (Seix Barral), y Luis Alberto de Cuenca, Premio Nacional de Poesía por Cuaderno de Vacaciones (Visor), declinan comentar esta circunstancia. Curiosamente, éste último tampoco corrigió las desigualdades durante su mandato como Secretario de Estado de Cultura, entre 2000 y 2004. De hecho, las categorías literarias estaban dotadas entonces con 15.025 euros, justo la mitad que las otorgadas por el INAEM, como el Premio Nacional de Teatro (30.50 euros).

Luis Alberto de Cuenca: “Mas debería leer a Ramón Llull para comportarse como un verdadero caballero”

ESPA—A UIMP. VELADAS POETICAS:CUL24. SANTANDER, 01/09/11.- El poeta, filÛlogo, traductor y ensayista, Luis Alberto de Cuenca quien se encargar· de cerrar la dÈcima ediciÛn del ciclo; "Veladas PoÈticas ", que organiza la Universidad Internacional MenÈndez Pelayo en Santander. EFE/Esteban Cobo.

Foto:  Esteban Cobo/EFE

ESPAÑA UIMP. VELADAS POETICAS:CUL24. SANTANDER, 01/09/11.- El poeta, filólogo, traductor y ensayista, Luis Alberto de Cuenca quien se encargará de cerrar la décima edición del ciclo; "Veladas Poéticas ", que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander. EFE/Esteban Cobo.
Esteban Cobo/EFE

Luis Alberto de Cuenca (Lora del Río, Sevilla, 1950) lo ha hecho todo. Filólogo convertido en político, poeta con ropa de editor y traductor, humanista con plaza en la Real Academia de la Historia, ha controlado los impulsos culturales del país desde la Secretaría de Estado de Cultura con José María Aznar como presidente (entre 2000 y 2004), después de haber dirigido la Biblioteca Nacional (de 1996 a 2000). Entre todos los oropeles que adornaban su trayectoria como poeta faltaba el Premio Nacional de Poesía, que acaba de recibir gracias a su poemario Cuaderno de vacaciones (Visor). El jurado señala que “constituye una de las aportaciones poéticas de mayor motivación existencia y simbólica en la historia de la lírica reciente en España”.

Es un libro lleno de tembleques, que se agita ante la muerte y la vejez, que ríe con cada amanecer después de haber derrotado a la muerte. De Cuenca tiende a la alegría, a restar gravedad a lo grave sin caer en lo trivial. A pesar de su título, es un libro tragicómico, en el que el autor vibra sobre sus contradicciones -las nuestras-, sin renunciar a la máquina de picadillo pop que ha caracterizado su última poesía, capaz de mezclar la cuenta del supermercado con el pintor de Quattrocento Piero Della Francesca.

El tribunal del Premio habla de la excelencia de su estilo, de la autenticidad de su voz y de la fuerza emocional. Él dice que es un canto a la vacación, a la relajación, un punto de fuga de lo que asedia, una oportunidad para lo que no preocupa. Que por escrito las fobias pierden calibre, que en el papel las amenazas asustan poco. “El hombre es el único animal capaz de reírse y estos poemas tienen algo de sonrisa, de esperanza y desesperanza. La poesía tiene también algo de autoayuda. Puede tener un efecto terapéutico, la poesiterapia”, cuenta a este periódico, sin olvidarse de la otra, la que sume en la desesperación más absoluta. Reconoce adoración por Ángel González y Pepe Hierro.

P. No produce, no es rentable, trata de saltarse las reglas, ¿la poesía es antisistema?

R. No, porque forma parte del sistema de lo humano desde la época sumeria. Lo antisistémico es muy aburrido, porque es delirante pensar que se puede uno sustraer al sistema. Todo lo crea el sistema y es imposible sustraerse a él.

P. Pero se le supone un ánimo crítico.

R. La poesía siempre es crítica, la mía también. No poesía social como la de los años cincuenta y sesenta. La poesía no derriba gobiernos. Pero la actitud del poeta siempre es crítica por su inteligencia. La poesía que yo he elegido es la de la comunicación, la que trata de llegar a un público que no lee poesía. Hay lectores de poesía en potencia en un número mayor de lo que pensamos, me los encuentro en los centros de Educación Secundaria a los que voy a recitar. No hay mediadores que difundan nuestro mensaje. A Pepe Hierro se le podría recitar en un estadio de fútbol.

P. ¿Mejor comunicar que presumir?

R. Uno si tiene la facultad de hacer una poesía comunicativa y fácil y directa.

P. Pero antes, cuando era joven, su obra no era así.

R. Cuando uno es joven todo está enmarañado y lioso y eso es un deslumbramiento tan grande que uno no puede dar títere con cabeza. Creo que en esa maraña del principio está toda mi poesía más reciente.

P. ¿Leer a Tintín le hace a uno estar en contacto con la calle?

R. Tintín es un caso de literatura secuenciada, cómic, absolutamente elitista, que ha llegado a todos los rincones gracias a la línea clara de Hergé. Hergé es uno de los grandes artistas plásticos del XX.

P. ¿Los poetas de España en 2015 son diferentes, el contexto hace al poeta?

R. Los poetas de 2015 son distintos, pero la actitud ante la relación con el mundo es la mismo: el mensaje poético. El mensaje poético es la cursiva de la realidad. Debe insistir en lo que la gente no percibe.

P. ¿Y eso de la “poesía útil”, qué es?

R. Siempre he defendido ese concepto que pretende que la poesía mejore a los lectores. La poesía puede ser muy útil.

P. ¿Podría librarnos de los corruptos?

R. Eso es difícil. De los corruptos no nos librará nadie, porque el hombre incurre por naturaleza en la corrupción. El buenismo ha intentado hacernos creer en el buen salvaje, pero el hombre es proclive a la corrupción. En todos los países hay listillos que quieren forrarse a costa de los demás. No es un fenómeno típicamente español, pero hay que arbitrar las leyes necesarias para detenerles.

P. Usted que ha estado cerca de todos, ¿qué presidente le ha parecido que ha apoyado más a la cultura?

R. José María Aznar. Soy un enamorado, porque intentó hacer algo por la cultura. Por ejemplo, apoyó mucho a la Academia del Cine, pero no hay ninguna placa en la sede Zurbano que lo recuerde. Acepté entrar en política porque en ese momento me divertía probar otra parcela de actuación. Me dediqué con todos mis sentidos a la tarea. Si no hubieran sido años de bonanza me lo habría pensado…

P. ¿Qué poesía le regalaría a Artur Mas?

R. Le regalaría el Libro de la orden de caballería, de Ramón Llull. Un manual fabuloso sobre cómo debe comportarse un caballero, que he traducido al castellano. Para ver si así aprende a comportarse como un verdadero caballero.

P. ¿Y a Mariano Rajoy?

R. Cualquier libro relacionado con el ciclismo, que es lo que más le gusta a Mariano.

P. ¿A Mas le alecciona y a Rajoy le perdona?

R. Es que le tengo mucho cariño y lo que quiero es complacerle.

P. Y en la Academia de la Historia, ¿es más poeta que político?

R. En la Academia soy un historiador de la literatura y filólogo de lenguas clásicas. Soy un fanático de la literatura universal, sé de todas un poco y nada de una en particular. Humanismo contra la hiperespecialización.

P. Su editor habrá mandado una reimpresión de Cuaderno de vacaciones hoy mismo, ¿cree como él que la poesía femenina no es comparable con la masculina?

R. Me gustan mucho las poetas. Amalia Batista y Almudena Guzmán están entre las mejores y comparables con los poetas masculinos. La poesía femenina es mucho más atractiva que lo que le parece a Jesús, mi editor.

P. ¿Es un lugar machista la poesía?

R. ¡En absoluto! Pero si se la inventó Safo. La auténtica lírica nace en Grecia fruto de una mujer. La poesía no entiende de sexos.

 

Ignacio Martínez de Pisón: “Sí, nos habría ido mejor si hubiésemos perdido la Guerra de Independencia”

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte le otorga el Premio Nacional de Narrativa por su novela La buena reputación (Seix Barral), un relato que recorre 30 años de la historia de este país contada a través de cinco miembros de una familia. 

Las novelas de Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) viven y respiran en la segunda mitad del siglo XX español, donde se cocieron todos los logros y los problemas de este país. Ahora, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte le otorga el Premio Nacional de Narrativa por su novela La buena reputación (Seix Barral), que la señala como la mejor obra de 2014, un relato que trata de una parte fundamental de la historia de este país, contada por cinco miembros de una familia, en su paso por cinco ciudades: Melilla, Tetuán, Málaga, Zaragoza y Barcelona.

El premio, dotado con 20.000 euros, es el reconocimiento a un autor de larga trayectoria y vínculos con el mundo del cine, que ha partido del retrato familiar con los conflictos de la historia social española en las últimas décadas. Esa es una de las piezas clave de su literatura, la Historia siempre roza a la familia.

Foto: Toni Albir/Efe

Los acontecimientos históricos determinan la vida de esas familias y Melilla -pura frontera y conflicto- estuvo muy expuesta a su influencia. Por eso el jurado ha destacado “el retrato del mundo judeo-español en Melilla en la época del Protectorado y el complejo desarrollo de una red de relaciones familiares en el marco de un relato extenso muy fiel a la tradición novelesca”.

El autor ha reconocido a este periódico que el galardón le hace “feliz” que la obra haya sido reconocida como el mejor libro del año pasado. Y ha recordado a Rafael Chirbes, anterior premiado y fallecido en agosto: “Es un orgullo coger su relevo, uno de los hombres que más ha reflexionado sobre los errores de la Transición”.

Pisón es de los que piensan que hay que actualizar la Constitución, porque es un traje que se ha quedado “viejo” y “hay que remendarlo”. “A ese traje viejo hay que quitarle las hombreras y reclamar una España plurinacional, muy parecida a la que existe hoy. Necesitamos garantizar la fórmula federal y marcar los límites del Estado y las competencias de las comunidades. La Corona también: es un pacto con la sociedad que debe ganar día a día. Hay que reformarla para que durase otros 30 años más”, cuenta a EL ESPAÑOL.

Elena Ramírez, editora de Martínez de Pisón y directora de Seix Barral, destaca del autor su minuciosidad y precisión en la recreación de la cotidianidad del pasado tratado por el escritor. “Es un investigador nato”, dice. Llena sus alforjas de documentación y no se puede ir a la cama si no ha averiguado de qué color es el papel de fumar del envoltorio que ha metido en la escena. “Para Pisón la verosimilitud no es suficiente, lo apuesta todo a la veracidad. Lo verosímil no es suficiente, tiene que ser veraz”, dice del galardonado.

La buena reputación arranca en los años 50, en Melilla, donde refleja la inestabilidad de la zona del protectorado a partir de una familia de clase media. “Aspiro a crear personajes de carne y hueso y creo que lo he conseguido porque los lectores me preguntan por ellos como si hubiesen existido”, cuenta. Su editora apunta que borda los personajes femeninos, desde sus tópicos, con los claros y oscuros.

“Releer nuestro pasado ilumina el presente”, dice Pisón, que coincide con el cineasta Fernando Trueba en la revisión del pasado más patrio: “Coincido con él, nos iría mejor si hubiésemos perdido la Guerra de la Independencia”. Trueba declaró en el Festival de San Sebastián, al recoger su Premio Nacional de Cinematografía, que nunca se ha sentido español. “Sobre España prefiero no hablar. Es un tema muy delicado en estos momentos. Te puedo decir que rechazo todo lo que tiene que ver con la patria y los sentimientos nacionalistas”, aclara.

“Me duele el uso partidista del catalán: lo han convertido en un estandarte”

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Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) no tiene fronteras: vive desde los ocho años en Vic, se considera catalana y escribe en catalán. Hace siete años publicó la novela El último patriarca (Destino) que fue premiada con el Planeta de las letras catalanas, el Ramón Llull.

Sólo la escritura es capaz de desvelar la mentira en las verdades de los que se creen dueños la verdad. Los que marcan lo que está bien o mal y los que reparten fotocopias sobre qué pensar y qué decir. Escribir es ponerse en el lugar del diferente y situarse en una frontera en la que no hay límites ni amenazas. Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) no tiene fronteras: vive desde los ocho años en Vic, se considera catalana y escribe en catalán.

Hace siete años publicó El último patriarca (Destino), su primera novela, que fue premiada con el Planeta de las letras catalanas, el Ramón Llull. El jurado la destacó como una historia llena de fuerza y contrastes. Es una novela con notable intuición dramática que descubrió una violencia desgarradora en la vida de una inmigrante.

Esta vez se mira al espejo de las páginas de su nueva novela, La hija extranjera (Destino), en la que vuelve a dar luz a los invisibles, ahora más templada, con un relato en el que han desaparecido los buenos y los malos para dejar paso a la intimidad de una inmigrante casada en conveniencia, aislada entre su nuevo y su viejo mundo, con un 9,5 en Selectividad y sin opciones para conseguir un trabajo digno.

El conflicto en esta vida sin facilidades emerge cuando el personaje trata de conciliar sus dos lenguas, el catalán y el rifeño, y no olvidar la de sus orígenes. “Es una pérdida que no puedes controlar y sientes el desarraigo con el mundo de tus padres”, explica. Mientras colorea en su ficción la experiencia de su criatura, que no encaja en ninguna de las etiquetas que podrían incorporarle a la sociedad de forma cómoda y segura, reflexiona sobre la pérdida de la lengua en los procesos migratorios.

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DANI POZO

El valor de la lengua

Najat lamenta que la inmigración esté tan criminalizada y demonizada, se queja de la desigualdad y de la indiferencia ante hombres y mujeres sin proyecto de futuro que tratan de sobrevivir. “La esencia de la persona esta por encima de cualquier nacionalidad”, dice en plena emergencia nacionalista. “No tiene sentido globalizarlo todo y tratar de definirnos cada vez más y más locales”.

“Las lenguas no van solas por el mundo, transmiten valores y un patrimonio. Es muy difícil aislarlas de su pueblo”. ¿Cómo es posible que una lengua pueda llegar a enfrentar a un pueblo? “Porque se politiza, porque se manipula, porque no se tiene en cuenta el contenido. La lengua te conecta con las personas”, asegura la escritora. La lengua es identidad y placer.

Entiende a aquellos que se defienden si sienten una amenaza de desaparición. “No tengo la sensación de que el catalán vaya a desaparecer. Tengo un vínculo muy íntimo con la lengua catalana, al margen de cuestiones políticas. Para mí está por encima de todas las cosas. Me duele el uso partidista que se hace de la lengua: la han convertido en un estandarte”. Le gustaría que no fuera un elemento excluyente sino un hábitat de consenso y complicidad, porque gracias a la lengua ella accedió al lugar al que llegó.

Najat tiene en un altar a la escritora Mercè Rodoreda (1908-1983). ¿A quién votaría el próximo 27 la autora de La plaza del diamante? “Vaya, no sé qué votaría. Ella era muy catalanista. Supongo que ahora sería independentista, pero no tan de izquierdas como para votar a la CUP. Supongo que votaría a Junts pel Sí. Pero lo cuestionaba todo, no se fiaba de nada”.

Entre la exclusión y la integración, la aceptación y el rechazo, la mujer de la novela no encaja en la visión de la sociedad de acogida. Ve su pañuelo como una jaula, como imposición familiar. Pero también es lo que la impide desaparecer. Najat es una enviada especial al corazón de la inestabilidad de quien cambia de ciudad, de país y de continente. Conoce su soledad, su indefensión. La hija extranjera es una lectura obligatoria.