El renovador de las letras se hace mayor

Fdez Mallo A

Agustín Fernández Mallo, capitán de la Generación Nocilla, compila dos décadas dedicadas a la poesía, con el inédito ‘Ya nadie se llamará como yo’.

Fdez Mallo, A._ (c) Aina Lorente Solivellas
Agustín Fernández Mallo. (Foto: Aina Lorente)

La muerte. “Cuando alguien muere tienes la oportunidad de que renazca en ti. Empiezas a ver cosas de la persona fallecida que no habías visto. Es un renacimiento, un regalo que el fallecido te hace”. Y así Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) ha dado a luz su nuevo poemario: Ya nadie se llamará como yo (Seix Barral), editado junto a su poesía reunida desde 1998. Cuando alguien fallece, su nombre desaparece pero no su memoria.

 

“La muerte es una fiesta de la objetividad”, escribe en uno de sus versos. Un tema grave sin gravedad. Ni pesimismo. Tampoco se entrega a la fiesta pop como lo hizo en Carne de píxel. El desenfreno irónico del absurdo de la sociedad de consumo se relaja, se atempera y pierde el folclore de la anécdota. “Es un poemario más tranquilo y más grave”, reconoce el cabecilla de la Generación Nocilla. “Quería afrontar el tema de la muerte con mucho menos artificio, a pesar de que está mi voz y mis tics. Hay menos fiesta, menos alardes pop”, añade.

Hay mucha menos ironía, quizás porque me voy haciendo mayor. No quería despistar del tema esencial, la muerte

Aunque siempre hay una grieta por la que se cuela su mundo propio. En este caso, la voz narradora se pregunta, en una iglesia, de qué marca es el agua bendita. La irreverencia Bezoya. Sin broma. “Hay mucha menos ironía, quizás porque me voy haciendo mayor. No quería despistar del tema esencial, la muerte”.

Hace tres años publicó Antibiótico fue la mejor expresión de lo que él llamó la postpoesía y un artefacto muy alejado de Ya nadie se llamará como yo. “Ahora sé que la muerte existe y es analfabeta”, se puede leer en el nuevo libro. Este libro es menos celebratorio, aunque se regodea en la introspección y en el vitalismo, porque Agustín celebra la dimensión mortal. Fuera penas.

La fantasía burguesa

Pero también hay un acercamiento -muy leve- a la realidad de España 2015, algo que ha sorteado hasta el momento. Alguna referencia política se cuela. “Es imposible que no esté el contexto social y político, porque está en todo lo que escribimos. Sé que está, pero no podría decirte dónde está porque no pienso explícitamente en ello. Sí te puedo decir que es la primera vez en todos mis poemarios que cito la expresión clase media”, dice.

El verso es así: “Sólo existe la clase media y lo demás es fantasía estadística”. Y en otro momento del libro: “En el tronco de un álamo del último bosque encuentro una hoz y un martillo, no fueron grabados por una hoz de verdad y un martillo de veras, / creo recordar el abrelatas, la fantasía burguesa que residía en su punta de rayo, eficaz tan sólo en materiales blandos”. Nuevo destello crítico contra el espíritu revolucionario de aquella burguesía que quiso ser clase obrera.

La poesía no puede estar completamente fuera del sistema, porque entonces sería autista. Ahí es donde surgen las metáforas radicales

Habla de fantasía burguesa. ¿Es la poesía una fantasía burguesa? “Claro que sí, de las mayores. La poesía y la estadística”, responde a este periódico. “La estadística es una mentira consoladora muy de la clase media. La estandarización te la da la estadística. Seamos claros: no ha habido ningún poeta analfabeto o sin cultivar. Necesitas una base culta. No creo en ese mito de la idea natural de la poesía”. ¿Y Miguel Hernández? “Yo es que no me creo que Miguel Hernández fuera analfabeto. Eso es un mito del mundo burgués, que creó esta figura heroica para consolarse. Yo soy un burgués y tengo mis fantasías”, explica.

Las fronteras. Llegar a los límites de los mapas de la literatura. No en vano abre el libro una cita del artista Robert Smithson. Agustín Fernández Mallo trabaja desde los límites. Dice que la poesía se encuentra en los límites de cualquier sistema de normas. Escribe para explorar, ni para agradar ni desagradar. “La poesía no puede estar completamente fuera del sistema, porque entonces sería autista. Ahí es donde surgen las metáforas radicales”.

Luis Alberto de Cuenca: “Mas debería leer a Ramón Llull para comportarse como un verdadero caballero”

ESPA—A UIMP. VELADAS POETICAS:CUL24. SANTANDER, 01/09/11.- El poeta, filÛlogo, traductor y ensayista, Luis Alberto de Cuenca quien se encargar· de cerrar la dÈcima ediciÛn del ciclo; "Veladas PoÈticas ", que organiza la Universidad Internacional MenÈndez Pelayo en Santander. EFE/Esteban Cobo.

Foto:  Esteban Cobo/EFE

ESPAÑA UIMP. VELADAS POETICAS:CUL24. SANTANDER, 01/09/11.- El poeta, filólogo, traductor y ensayista, Luis Alberto de Cuenca quien se encargará de cerrar la décima edición del ciclo; "Veladas Poéticas ", que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander. EFE/Esteban Cobo.
Esteban Cobo/EFE

Luis Alberto de Cuenca (Lora del Río, Sevilla, 1950) lo ha hecho todo. Filólogo convertido en político, poeta con ropa de editor y traductor, humanista con plaza en la Real Academia de la Historia, ha controlado los impulsos culturales del país desde la Secretaría de Estado de Cultura con José María Aznar como presidente (entre 2000 y 2004), después de haber dirigido la Biblioteca Nacional (de 1996 a 2000). Entre todos los oropeles que adornaban su trayectoria como poeta faltaba el Premio Nacional de Poesía, que acaba de recibir gracias a su poemario Cuaderno de vacaciones (Visor). El jurado señala que “constituye una de las aportaciones poéticas de mayor motivación existencia y simbólica en la historia de la lírica reciente en España”.

Es un libro lleno de tembleques, que se agita ante la muerte y la vejez, que ríe con cada amanecer después de haber derrotado a la muerte. De Cuenca tiende a la alegría, a restar gravedad a lo grave sin caer en lo trivial. A pesar de su título, es un libro tragicómico, en el que el autor vibra sobre sus contradicciones -las nuestras-, sin renunciar a la máquina de picadillo pop que ha caracterizado su última poesía, capaz de mezclar la cuenta del supermercado con el pintor de Quattrocento Piero Della Francesca.

El tribunal del Premio habla de la excelencia de su estilo, de la autenticidad de su voz y de la fuerza emocional. Él dice que es un canto a la vacación, a la relajación, un punto de fuga de lo que asedia, una oportunidad para lo que no preocupa. Que por escrito las fobias pierden calibre, que en el papel las amenazas asustan poco. “El hombre es el único animal capaz de reírse y estos poemas tienen algo de sonrisa, de esperanza y desesperanza. La poesía tiene también algo de autoayuda. Puede tener un efecto terapéutico, la poesiterapia”, cuenta a este periódico, sin olvidarse de la otra, la que sume en la desesperación más absoluta. Reconoce adoración por Ángel González y Pepe Hierro.

P. No produce, no es rentable, trata de saltarse las reglas, ¿la poesía es antisistema?

R. No, porque forma parte del sistema de lo humano desde la época sumeria. Lo antisistémico es muy aburrido, porque es delirante pensar que se puede uno sustraer al sistema. Todo lo crea el sistema y es imposible sustraerse a él.

P. Pero se le supone un ánimo crítico.

R. La poesía siempre es crítica, la mía también. No poesía social como la de los años cincuenta y sesenta. La poesía no derriba gobiernos. Pero la actitud del poeta siempre es crítica por su inteligencia. La poesía que yo he elegido es la de la comunicación, la que trata de llegar a un público que no lee poesía. Hay lectores de poesía en potencia en un número mayor de lo que pensamos, me los encuentro en los centros de Educación Secundaria a los que voy a recitar. No hay mediadores que difundan nuestro mensaje. A Pepe Hierro se le podría recitar en un estadio de fútbol.

P. ¿Mejor comunicar que presumir?

R. Uno si tiene la facultad de hacer una poesía comunicativa y fácil y directa.

P. Pero antes, cuando era joven, su obra no era así.

R. Cuando uno es joven todo está enmarañado y lioso y eso es un deslumbramiento tan grande que uno no puede dar títere con cabeza. Creo que en esa maraña del principio está toda mi poesía más reciente.

P. ¿Leer a Tintín le hace a uno estar en contacto con la calle?

R. Tintín es un caso de literatura secuenciada, cómic, absolutamente elitista, que ha llegado a todos los rincones gracias a la línea clara de Hergé. Hergé es uno de los grandes artistas plásticos del XX.

P. ¿Los poetas de España en 2015 son diferentes, el contexto hace al poeta?

R. Los poetas de 2015 son distintos, pero la actitud ante la relación con el mundo es la mismo: el mensaje poético. El mensaje poético es la cursiva de la realidad. Debe insistir en lo que la gente no percibe.

P. ¿Y eso de la “poesía útil”, qué es?

R. Siempre he defendido ese concepto que pretende que la poesía mejore a los lectores. La poesía puede ser muy útil.

P. ¿Podría librarnos de los corruptos?

R. Eso es difícil. De los corruptos no nos librará nadie, porque el hombre incurre por naturaleza en la corrupción. El buenismo ha intentado hacernos creer en el buen salvaje, pero el hombre es proclive a la corrupción. En todos los países hay listillos que quieren forrarse a costa de los demás. No es un fenómeno típicamente español, pero hay que arbitrar las leyes necesarias para detenerles.

P. Usted que ha estado cerca de todos, ¿qué presidente le ha parecido que ha apoyado más a la cultura?

R. José María Aznar. Soy un enamorado, porque intentó hacer algo por la cultura. Por ejemplo, apoyó mucho a la Academia del Cine, pero no hay ninguna placa en la sede Zurbano que lo recuerde. Acepté entrar en política porque en ese momento me divertía probar otra parcela de actuación. Me dediqué con todos mis sentidos a la tarea. Si no hubieran sido años de bonanza me lo habría pensado…

P. ¿Qué poesía le regalaría a Artur Mas?

R. Le regalaría el Libro de la orden de caballería, de Ramón Llull. Un manual fabuloso sobre cómo debe comportarse un caballero, que he traducido al castellano. Para ver si así aprende a comportarse como un verdadero caballero.

P. ¿Y a Mariano Rajoy?

R. Cualquier libro relacionado con el ciclismo, que es lo que más le gusta a Mariano.

P. ¿A Mas le alecciona y a Rajoy le perdona?

R. Es que le tengo mucho cariño y lo que quiero es complacerle.

P. Y en la Academia de la Historia, ¿es más poeta que político?

R. En la Academia soy un historiador de la literatura y filólogo de lenguas clásicas. Soy un fanático de la literatura universal, sé de todas un poco y nada de una en particular. Humanismo contra la hiperespecialización.

P. Su editor habrá mandado una reimpresión de Cuaderno de vacaciones hoy mismo, ¿cree como él que la poesía femenina no es comparable con la masculina?

R. Me gustan mucho las poetas. Amalia Batista y Almudena Guzmán están entre las mejores y comparables con los poetas masculinos. La poesía femenina es mucho más atractiva que lo que le parece a Jesús, mi editor.

P. ¿Es un lugar machista la poesía?

R. ¡En absoluto! Pero si se la inventó Safo. La auténtica lírica nace en Grecia fruto de una mujer. La poesía no entiende de sexos.

 

A Don Francisco Giner de los Ríos

Antonio Machado (1875-1939) dedicó estos versos a Francisco Giner de los Ríos en el número de la revista ‘España’ publicado en febrero de 1915. 

Cuando se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió?… Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad: enmudeced, campanas!
Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
… Oh, sí, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas…
Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.