Este miércoles lanzamiento en pruebas y el próximo día 14 gran estreno de EL ESPAÑOL

Este miércoles 7 de octubre es el día elegido por EL ESPAÑOL para empezar su andadura periodística. Será en pruebas hasta el próximo día 14, que será cuando llevaremos a cabo el gran estreno de un proyecto ambicioso que quiere acercar a los ciudadanos una nueva forma de entender el gran periodismo de siempre.

Han pasado poco más de 10 meses desde que nació esta idea a la que ya se han unido 5.624 accionistas y más de 10.500 suscriptores. Ya queda muy poco para que puedas teclear en tu ordenador www.elespanol.com. Pedro J. Ramírez explica a continuación todas las fechas claves del lanzamiento.

Si eres accionista o suscriptor te esperamos este miércoles y si no lo eres, el 14 tienes una cita con el periodismo del siglo XXI.

10 meses, 10 historias, 10.534 suscriptores

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Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí algunas de las mejores historias que hemos publicado durante estos 10 meses. 

Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí 10 textos representativos de los que hemos publicado durante estos 10 meses.

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1.- Demos vida a EL ESPAÑOL, cambiemos España

Por PEDRO J. RAMÍREZ

EL ESPAÑOL proporcionará a los ciudadanos todas las informaciones que los poderosos esconden bajo siete llaves y todas las interpretaciones, explicaciones y opiniones que les ayuden a decidir su destino dentro de la ley. Queremos publicar un periódico útil en todos los sentidos del término y para ello emplearemos los formatos más innovadores en los dispositivos móviles que acompañan a cada español en su vida cotidiana.

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2.-  El ‘gigapan’ de la marcha de Podemos

Por 93METROS

Más de 100.000 personas vieron la panorámica gigante de la concentración organizada por Podemos que la productora 93 Metros elaboró para ‘El Español’ en la Puerta del Sol.

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3.- Anticorrupción no vio motivos para actuar contra Rato

Por MARÍA PERAL

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) llevó a los fiscales de Madrid su investigación contra Rodrigo Rato después de que la Fiscalía Especial Anticorrupción considerara que esas indagaciones estaban “muy verdes” y era necesario profundizar en las sospechas delictivas antes de actuar.

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4.- El espontáneo

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Hasta hace 15 meses Pablo Echenique era un físico con un cuerpo frágil y una mente de superdotado. Hoy es también el candidato de Podemos a la presidencia de Aragón. Este perfil es el fruto de la conversación con él y con dos docenas de personas de su entorno, que desvelan su éxito con las chicas, su humor gamberro y sus días como ‘heavy’ y entrenador.

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5.- El guardián de los mapas

Por MARÍA RAMÍREZ

Sergio Álvarez Leiva tiene 29 años y lleva una compañía estadounidense desde Chamberí. No acabó Informática. Pero con 23 años le diseñaba mapas a Google, a la ONU o a la NASA. Ahora, 100.000 usuarios hacen mapas con su empresa CartoDB, que el año pasado recaudó siete millones de dólares. El mayor atractivo de su aventura es su mayor riesgo: compite en el mercado global.

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6.- “Voy a morir, pero espero que sea rápido”

Por DAVID LÓPEZ FRÍAS

El terremoto del 25 de abril en Nepal dejó más de 8.000 muertos. Fue una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. El español Pol Ferrús hacía una travesía a pie por las montañas del norte del país, cerca del Tíbet. Salvó varias veces la vida de milagro.

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7.- Las bolas del estafermo 

Por PEDRO J. RAMÍREZ

Sólo el baldón que supondría convertirse en el primer presidente de la democracia incapaz de repetir mandato, el horizonte de pasar a la historia no como un malvado o un inepto sino simplemente como un piernas, como un babieca o como un gil, sólo ese prurito de casino provinciano frente al qué dirán a la hora del chamelo le ancla en el empecinamiento de imponer su candidatura. 

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8.- Los cinco gráficos que Rajoy no quiere que veas

Por KIKO LLANERAS, PATRICIA LÓPEZ, EDUARDO SUÁREZ, JULIA TENA Y MARTÍN GONZÁLEZ

Mariano Rajoy presentó el 31 de julio ocho gráficos para demostrar hasta qué punto la economía había mejorado durante su mandato. La mayoría estaban mal dibujados, omitían detalles relevantes o destacaban datos erróneos. A continuación presentamos los datos del presidente bien presentados, acompañados de contexto y despojados de la propaganda oficial.

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9.- Anticorrupción descubre al ex tesorero de CiU destruyendo pruebas con una trituradora

Por ESTEBAN URREIZTIETA

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

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10.- El libro negro del periodismo en Cataluña

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

Las normas de conducta de la Redacción de EL ESPAÑOL

"Nacemos al servicio de todas las personas que utilizan nuestro idioma común". Foto: Dani PozoLos periodistas de EL ESPAÑOL están comprometidos a proporcionar a los ciudadanos una información veraz de la más alta calidad. Para alcanzar ese objetivo se han redactado 26 normas de conducta que publicamos hoy con el deseo de que nuestros lectores puedan controlar su cumplimiento. En su elaboración se han tenido en cuenta no sólo las opiniones de la Redacción sino también las sugerencias de los accionistas y suscriptores, a los que agradecemos sus relevantes aportaciones.

Foto: Dani Pozo

Los periodistas de EL ESPAÑOL están comprometidos a proporcionar a los ciudadanos una información veraz de la más alta calidad. Para alcanzar ese objetivo se han redactado 26 normas de conducta que publicamos hoy con el deseo de que nuestros lectores puedan controlar su cumplimiento. En su elaboración se han tenido en cuenta no sólo las opiniones de la Redacción sino también las sugerencias de los accionistas y suscriptores, a los que agradecemos sus relevantes aportaciones

1. El compromiso esencial de los periodistas de EL ESPAÑOL es proporcionar a los ciudadanos una información veraz de la más alta calidad.

Ese compromiso se traduce en la obligación de ser diligentes en la búsqueda de la verdad y en la comprobación de todos los datos de la información; en la obtención de todas las versiones posibles; en el mantenimiento de un punto de vista crítico sobre los hechos y en el rechazo de cualquier presión indebida que pretenda subordinar el trabajo periodístico a intereses particulares.

Relaciones con las fuentes

2. Los periodistas de EL ESPAÑOL tienen el derecho y el deber de no revelar sus fuentes de información. No difundirán informaciones que hayan aceptado recibir bajo el compromiso del ‘off the record’ siempre que se mantengan las circunstancias del acuerdo.

3. Los periodistas de EL ESPAÑOL deben precisar siempre si los datos que publican proceden de su propia observación, de documentos o de terceras personas. En este último caso, si la información proviene de una única persona no deben emplear el plural ‘fuentes’ y concretar, como mínimo, de qué ámbito procede (‘fuente sindical’ o ‘fuentes diplomáticas’ o ‘fuentes próximas a’). Evitarán fórmulas vacías de contenido como ‘fuentes competentes’ o ‘fuentes bien informadas’.

4. Cuanto menos identificada o cuanto más imprecisa sea la fuente que proporciona una información, mayor será la obligación de verificación. Si se publica la información facilitada por un anónimo, deberá constar esa característica de la fuente, indicando cuál es el motivo (temor a represalias, desconocimiento de su identidad por proceder del Buzón de Denuncias de EL ESPAÑOL, compromiso de confidencialidad por razón de la materia o del lugar de trabajo de la fuente, etc).

5. Cuando sea imprescindible cambiar el nombre de alguna persona (agentes de los servicios secretos, menores, víctimas de delitos sexuales o malos tratos) esa modificación será advertida a los lectores.

6. Los periodistas de EL ESPAÑOL procurarán que la relación con sus fuentes no comprometa su integridad e imparcialidad. Como regla general, no aceptarán regalos, viajes o tratos de favor. La aceptación de invitaciones relacionadas con la crítica gastronómica y cultural o con la cobertura de informaciones ha de estar justificada por su interés periodístico y debe ser autorizada por los responsables de la Redacción.

Empleo de citas

7. Cada palabra o expresión entrecomillada por los periodistas de EL ESPAÑOL debe responder con fidelidad a lo transmitido por el emisor. La edición de un testimonio nunca debe alterar el sentido y la intencionalidad del emisor.

8. Los periodistas de EL ESPAÑOL no plagiarán ni reproducirán total o parcialmente textos de otro autor, ni en su literalidad ni en su estructura o argumentación, sin atribuírselos de forma expresa.

9. Cuando incluyan en sus textos informaciones extraídas de otros medios, deberán atribuírselas, incluso si se trata de algún dato aislado. No será preciso hacerlo si EL ESPAÑOL corrobora la noticia con sus propias fuentes. Por razones de equidad y cortesía, la mención al medio y a su autor será imprescindible cuando se trate de una exclusiva, si es posible incluyendo el enlace.

10. Los periodistas de EL ESPAÑOL no publicarán nunca informaciones centradas en rumores no verificados, sin que su atribución a otro medio sirva de excusa para ello.

Obtención y tratamiento de la información

11. Los periodistas de EL ESPAÑOL tienen que buscar y difundir honestamente todos los ángulos posibles de los hechos, situándolos en su contexto adecuado y sin omitir aspectos esenciales que conozcan, en especial si el asunto es controvertido. Esta tarea será inexcusable cuando se trate de investigaciones policiales o judiciales.

12. Ninguna persona, física o jurídica, puede verse sorprendida por la aparición de una noticia originada en la redacción de EL ESPAÑOL en la que resulte cuestionada, descalificada o perjudicada sin haber tenido previamente la posibilidad de dar su versión y que ésta sea difundida, si el afectado lo desea. Cuando no se le haya podido localizar o no haya querido responder, se harán constar estas circunstancias. Si la noticia tiene como base un documento oficial u otra fuente externa se tratará de recoger la versión del afectado lo antes posible sin que ello retrase la publicación.

13. Los periodistas de El ESPAÑOL no utilizarán métodos ilegales para obtener información. Sólo en casos de importancia excepcional, y siempre que no sea posible obtener la información por ninguna otra vía, podrán utilizar personalidades fingidas o realizar grabaciones subrepticias. La regla general es advertir al interlocutor de que sus palabras y/o imagen van a ser grabadas; la alteración de esta norma deberá ser autorizada por los responsables de la Redacción.

14. Si la información tiene una base documental, los periodistas de EL ESPAÑOL deben hacer todo lo posible para garantizar su autenticidad. No harán nunca una selección sesgada o intencionalmente dirigida a favorecer una determinada tesis, a partir de esos documentos.

15. Los periodistas de EL ESPAÑOL respetarán los derechos fundamentales al honor, la intimidad, la propia imagen y la presunción de inocencia. Se atendrán, así, a los límites a las  libertades de expresión e información que establece la Constitución española, incluida la protección de la juventud y la infancia.

16. Las fotografías e imágenes de vídeo que representen la realidad deben ser genuinas y sin distorsiones más allá de un correcto tratamiento técnico para lograr una difusión de calidad y de la capacidad periodística de poner el énfasis en uno u otro aspecto de la información.

17. Los periodistas de EL ESPAÑOL evitarán la difusión de expresiones e imágenes hirientes o despectivas sobre religiones, etnias o grupos sociales determinados, salvo que resulte imprescindible desde el punto de vista del interés informativo.

18. La información y la opinión estarán diferenciadas con nitidez. Las informaciones no contendrán juicios de valor del periodista. La titulación de las noticias no debe ser tendenciosa.

Comprobación de los datos

19. Los periodistas de EL ESPAÑOL comprobarán la veracidad de los datos que incluyan en sus informaciones y cuidarán de su corrección gramatical, con independencia de la existencia de los controles establecidos en la Redacción. A este respecto, al menos una segunda persona supervisará siempre cada historia o información. Las prisas no deben ser excusa para incluir datos no verificados. Si urge entregar una información y hay aspectos no comprobados, deberá advertirse a los responsables de la Redacción.

20. Los datos dudosos o de singular complejidad o trascendencia deben ser verificados por, al menos, dos fuentes independientes entre sí. El hecho de que la información provenga de una fuente oficial, de una institución o esté apoyada en un documento no eximirá al periodista de comprobar los aspectos que puedan resultar más conflictivos.

21. Los periodistas de EL ESPAÑOL deberán asegurarse de que sus informaciones no contengan injurias ni calumnias.

Rectificaciones

22. EL ESPAÑOL corregirá con inmediatez los errores de hecho, sin necesidad de esperar a recibir una queja. La rectificación deberá ser difundida de forma suficientemente visible.

23. Las rectificaciones procedentes de personas o instituciones que hayan sido aludidas serán publicadas en lo referente a los datos fácticos, pero no cuando tengan que ver con juicios de valor, interpretaciones u opiniones.

Conflictos de intereses

24. Los periodistas de EL ESPAÑOL evitarán los conflictos de interés entre sus actuaciones privadas (inversiones bursátiles, militancia activa en partidos, relaciones familiares) y su labor profesional. Cuando exista el menor riesgo de ello advertirán a los responsables de la redacción y serán sustituidos por otro compañero.

25. Los periodistas de EL ESPAÑOL no utilizarán la información que obtengan en el ejercicio de su profesión en beneficio personal o en el de sus familiares.

26. Ningún periodista de EL ESPAÑOL podrá trabajar, de forma remunerada o no, para gabinetes de imagen o de comunicación, empresas de relaciones públicas o agencias de publicidad.

Las 30 Obsesiones de EL ESPAÑOL

rugidoLas Obsesiones de EL ESPAÑOL son algunas dianas a las que el periódico quiere lanzar sus dardos. Hay muchas más en las que tenemos puesta la vista, pero queríamos hacer una selección para que el lector sepa a dónde apuntamos. No son sólo fijaciones de nuestra redacción. Las compartimos con miles, seguramente millones de ciudadanos. En un principio propusimos 25 y las sometimos al parecer de nuestros suscriptores. Entre el 22 de agosto y el 6 de septiembre nos remitieron 947 comentarios que han servido para mejorar el tiro y ampliar el número de blancos, que al final han llegado a 30.

Las Obsesiones de EL ESPAÑOL son algunas dianas a las que el periódico quiere lanzar sus dardos. Hay muchas más en las que tenemos puesta la vista, pero queríamos hacer una selección para que el lector sepa a dónde apuntamos. No son sólo fijaciones de nuestra redacción. Las compartimos con miles, seguramente millones de ciudadanos. En un principio propusimos 25 y las sometimos al parecer de nuestros suscriptores. Entre el 22 de agosto y el 6 de septiembre nos remitieron 947 comentarios que han servido para mejorar el tiro y ampliar el número de blancos, que al final han llegado a 30.

1.- España y las Españas

España es la morada vital de los españoles. Es también la entidad histórica y política que garantiza los derechos y libertades de todos los ciudadanos, la solidaridad entre sus habitantes y el anclaje con la Unión Europea. Tenemos mucho de lo que enorgullecernos y unas cuantas cosas de las que avergonzarnos. Debemos impulsar un patriotismo transversal basado en los valores constitucionales.

El interminable proceso de transferencias del Estado a las comunidades autónomas pone en peligro la eficacia del sistema, socava la igualdad entre españoles y amenaza la propia unidad nacional. Creemos que ha llegado el momento de cerrar el modelo territorial concretando las competencias exclusivas del Estado y las materias en que pueden asumir competencias las comunidades autónomas.

España es una realidad plural. Algunos nacionalismos excluyentes plantean la segregación de sus territorios. Consideramos que es inaceptable la independencia de cualquier comunidad sin que lo decidan el conjunto de los españoles o sus representantes.

Urge desarrollar el artículo 155 de la Constitución para garantizar la lealtad de los gobiernos autonómicos al principio de legalidad, modulando la retirada de competencias y demás respuestas del Estado en función de la gravedad de las conductas. También debería restablecerse la tipificación penal de la convocatoria de consultas ilegales.

Entendemos al mismo tiempo que todo grupo de ciudadanos debe tener la posibilidad de plantear cualquier aspiración por cauces democráticos. Sería conveniente pues que la reforma de la Constitución incluyera también la regulación del derecho de secesión, como por ejemplo ha hecho Canadá con la denominada ‘ley de claridad’. Una norma similar debería implicar a las Cortes Generales en ese eventual proceso estableciendo mayorías cualificadas y otras restricciones para que resultara válido.

2.- Otra ley electoral

Seguimos teniendo la ley electoral improvisada en 1977 cuando ni siquiera se había redactado la Constitución. Es una norma que castiga a las minorías y sobre todo deja el control de diputados y senadores en manos de las cúpulas de sus partidos.

Hay que ir a un sistema que recoja más fielmente las preferencias de los ciudadanos, de forma que exista mayor proporción entre los votos y su traslación a escaños. También debe reforzarse el vínculo entre los diputados y sus electores. El modelo alemán debería ser el ejemplo a seguir: es más proporcional y da opción a elegir de forma directa a una parte de los parlamentarios en circunscripciones uninominales.

3.- Separar al Ejecutivo del Legislativo

No hay democracia auténtica sin una división real de los poderes del Estado. Planteamos avanzar hacia un régimen presidencialista que establezca una separación entre el Gobierno y el Parlamento. Un jefe del Ejecutivo elegido directamente por los ciudadanos tendría un mandato claro para gobernar pero no para legislar a su gusto.

De la misma forma, los parlamentarios tendrían independencia para aprobar leyes y fiscalizar al Gobierno, pero no para determinar su gestión. Es el sistema de equilibrios y contrapesos, habitualmente republicano pero compatible con la Monarquía.

4.- Jueces independientes

Es imprescindible impulsar y proteger la independencia de los jueces frente a las injerencias del poder político. Hay que reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial para restablecer el principio constitucional de que sean los magistrados quienes elijan de forma directa a la mayoría de los miembros del CGPJ. El fiscal general debería ser nombrado por una mayoría cualificada del Parlamento y no por el Gobierno.

Por otra parte, una Justicia lenta, incapaz de juzgar a su debido tiempo, no es tal. Hay que agilizar la Justicia dotándola de medios para que actúe con mayor celeridad y eficacia.

5.- Democratizar los partidos

Los partidos están controlados por sus cúpulas, elegidas a menudo a dedo. Hay que desarrollar el artículo 6 de la Constitución que establece que su “estructura y funcionamiento interno deberán ser democráticos”. Una ley tendría que supeditar las subvenciones que reciben las formaciones políticas a requisitos como la elección de sus líderes mediante el voto de los afiliados, la celebración de primarias para designar los candidatos a cargos públicos relevantes o la limitación de mandatos.

Algunas de estas exigencias habría que extenderlas a los sindicatos y organizaciones empresariales, receptores también de ayudas públicas. Al igual que los partidos, estos colectivos han perdido legitimidad social por su anquilosamiento y por cobijar prácticas irregulares.

6.- Combatir la corrupción

La corrupción encuentra el campo abonado allí donde hay opacidad. La sociedad tiene que poder examinar la gestión de los servidores públicos y debe poder acceder de forma sencilla a cualquier información relevante. Las leyes de transparencia han de hacer justicia a su nombre y transformar los muros de la Administración en paredes de cristal.

Para recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones debe acometerse una reforma de la Ley de Contratos del Estado que elimine la arbitrariedad en la toma de decisiones. Hay que reforzar las garantías de imparcialidad y correcto funcionamiento de la Administración devolviendo el protagonismo a funcionarios de carrera que han sido sustituidos por personal de confianza y de libre designación.

Ningún dirigente beneficiado por la financiación ilegal de su partido debería poder volver a presentarse a las elecciones. Hay que perseguir así mismo a los corruptores, prohibiendo que las empresas que resulten condenadas con sentencia firme participen en concursos públicos.

El Tribunal de Cuentas, órgano fiscalizador de la gestión económica del Estado, del sector público y de los partidos políticos, tiene que estar formado y dirigido por funcionarios de carrera. Sólo así quedará garantizada su independencia.

Hay que acabar, por otra parte, con el aforamiento de los parlamentarios, de manera que su protección se circunscriba a su actividad estrictamente política.

7.- Adelgazar la Administración

Los gobernantes han creado un aparato elefantiásico pensando más en intereses políticos que en el servicio a los ciudadanos. El resultado es una Administración cara, sobredimensionada e ineficiente.

Se debe reducir de forma drástica la capacidad de los cargos públicos para contratar asesores.

Urge acabar con la duplicación de competencias y suprimir órganos como consejos jurídicos consultivos, tribunales de cuentas o defensores del pueblo autonómicos. Se impone la disminución del número de parlamentarios regionales y la supresión de las diputaciones provinciales.

Hay que plantear en serio la reducción de ayuntamientos, urgiendo a fusionarse a los municipios que no alcancen los 5.000 habitantes.

La Administración tiene que aprovechar las nuevas tecnologías para aligerar su aparato y ahorrar tiempo y dinero al ciudadano. La máxima debería de ser: más internet, menos ventanilla.

8.- Bajar los impuestos

Aunque la presión fiscal en España apenas llegue al 33% y sea una de las más bajas de la OCDE, la dimensión de la economía sumergida y el fraude a altos niveles hacen que el peso de la recaudación se concentre en el IRPF y el IVA. Una carga tributaria superior al 50% de sus ingresos como la que soportan muchos contribuyentes convierte los impuestos en un arma confiscatoria en manos del Estado.

Las autoridades deben aplicar criterios equitativos: ni la cultura se puede gravar con un IVA del 21% ni la prensa electrónica deber padecer una carga fiscal mayor que la prensa tradicional.

Debe suprimirse el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Resulta abusivo someter a tributación un patrimonio por el que ya se han satisfecho cargas impositivas desde su gestación hasta el momento de ser legado.

Hay que combatir de forma más resuelta el fraude a Hacienda y la economía sumergida. Cabe incentivar el pago con tarjeta -fiscalmente incontrovertible- en detrimento de las transacciones en efectivo.

9.- Multas de tráfico proporcionadas

La Administración ha encontrado en las multas de tráfico -tanto en vías urbanas como en carretera- una vía fácil para obtener ingresos. La mayoría de infracciones sancionadas, con cámaras, radares y controles estratégicamente situados, no suponen peligro alguno para el conductor ni para el resto de automovilistas. Lo que se persigue no es la seguridad vial sino, descaradamente, la recaudación.

Las multas tienen que recuperar su verdadero sentido como freno a las conductas imprudentes y guardar, en su cuantía económica, proporción con la falta cometida. Para lograrlo, podría establecerse que las sanciones fueran progresivas, de forma que la primera resultase menos gravosa y su cuantía fuera aumentando en adelante, con lo que se prevendría la reincidencia. Habría que señalizar bien los puntos negros y las zonas particularmente sensibles -como las escolares-, y ahí sí, ser particularmente vigilantes.

10.- Mejor enseñanza

Las leyes de educación deberían necesitar de un apoyo amplio del Parlamento para poder ser aprobadas. El listón podría situarse en dos tercios de la Cámara. Esta fórmula permitiría, en la práctica, alcanzar un gran pacto nacional por la educación, lo que evitaría modificaciones en la normativa a cada cambio de Gobierno.

España viene invirtiendo ingentes cantidades de dinero público en la enseñanza sin que ello se traduzca en una mejora de su calidad. Hay que reestructurar el sistema, garantizar la escolaridad temprana (de 0 a 3 años), moldear la secundaria según las aptitudes de los alumnos y romper la endogamia para que las universidades sean viveros de talento y cualificación profesional.

Hay que ir también a una armonización de programas. No es serio que en cada autonomía se estudie la Historia con versiones distintas o incluso opuestas de unos mismos hechos.

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Ilustración: Javier Muñoz

11.- Más inglés

Uno de los síntomas del fracaso de nuestro modelo educativo es la baja capacitación en inglés de los españoles. El inglés, como lengua de comunicación internacional, debería ser una prioridad a todos los niveles.

Hay que fomentar la exhibición de películas en versión original subtitulada, tanto en cine como en televisión.

Podría implantarse un sistema de intercambio de maestros con países anglófonos, de manera que los educadores tuvieran una inmersión real. Eso facilitaría también que los niños recibieran clases con profesores nativos.

12.- Libertad en la lengua vehicular

En algunos lugares de España las lenguas han dejado de ser un instrumento de comunicación de las personas y se han convertido en una herramienta política. Para evitar imposiciones y asegurar el bilingüismo donde lo hay -ésa y no otra es la auténtica normalización- debe quedar garantizada la libre elección de lengua vehicular en la enseñanza y en las relaciones de los ciudadanos con la Administración. Es intolerable que haya comunidades en las que la lengua oficial del Estado está marginada en uno y otro ámbito.

13.- Racionalizar los horarios

Hay que legislar para lograr una jornada laboral más apropiada que favorezca el aumento de la productividad y aumente la calidad de vida de las personas.

España tiene unos horarios muy distintos al resto de Europa: se sale tarde del trabajo y se retrasan en exceso la comida y la cena. Eso condiciona la vida familiar. Hay que fomentar la jornada continua, suprimir la parada del desayuno y reducir la hora de la comida para ganar tiempo para el ocio.

Además, nuestra hora oficial no coincide con la hora solar. Utilizamos el horario de Europa central pese a que la mayor parte de España queda al oeste del meridiano de Greenwich. Habría que retomar el huso horario que nos corresponde: el mismo que Portugal y Reino Unido, y el que ya tienen las Islas Canarias.

14.- Reducir el paro juvenil

Un país que quiere mirar el futuro con confianza no puede tener a la mitad de sus jóvenes en paro. Todo Gobierno debe presentar un plan de choque que impulse la contratación de menores de 30 años. Hay que simplificar el mercado laboral con un contrato único que facilite la gestión al empresario y dé mayores garantías y seguridad al trabajador.

15.- Apoyar a los emprendedores

Ser emprendedor sigue siendo hoy en España una carrera de obstáculos: lejos de encontrar facilidades, todo son trabas y trámites burocráticos que se eternizan en los despachos. La propia historia de la creación de EL ESPAÑOL da fe de ello. Hay que simplificar de una vez los procesos administrativos para fundar empresas, que son la base de la riqueza de un país.

Cabe fomentar sistemas de financiación alternativos como el crowdfunding.

16.- Igualdad salarial para la mujer

Según un informe de la UE, la brecha salarial entre hombres y mujeres en España es del 19,3%, cuando la media de la zona euro está en el 16,6%. Ello obedece tanto a la discriminación directa -igual trabajo, menor salario- como al tipo de empleos que se conceden a las mujeres. Sin embargo el número de mujeres graduadas en educación superior en España supera ya en casi un 30% al de hombres. Estos datos reflejan una injusticia que la sociedad no debe consentir.

17.- La violencia en el ámbito doméstico

La muerte de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas es una tragedia para la que la sociedad sigue sin enconrtrar solución. Pero la violencia de género es, además, el reflejo de un problema mayor: la violencia dentro del hogar, que también se ejerce contra ancianos, menores…

El asunto merece ser abordado con una ley integral que reforme la actual de violencia de género y que acabe con la discriminación por sexo que ésta encarna: a igual conducta debe haber igual sanción. Se necesitan más juzgados, más fiscales y mayor prevención.

18.- Atención a los mayores

Las personas mayores deben ser una prioridad, y no sólo desde el punto de vista asistencial, sino por su aportación valiosa a la sociedad. Hay que atrasar de forma flexible la edad de jubilación, estimulando la participación de los mayores en todo tipo de actividades, ya sea de tipo profesional o de carácter social.

19.- Igualdad sanitaria

Todos los ciudadanos españoles deben tener derecho a las mismas prestaciones sanitarias, independientemente del territorio en el que residan. Además, un paciente nunca tendría que sentirse desprotegido en una región que no sea la suya. Hay que implantar una sola tarjeta sanitaria en todo el país.

20.- Derecho a muerte digna

Los avances médicos posibilitan hoy alargar la vida de enfermos terminales, en ocasiones, con gran padecimiento para los afectados. En estos casos, es fundamental que los cuidados paliativos estén a disposición del paciente, porque permiten conllevar el sufrimiento y, en último término, afrontar la muerte con dignidad.

21.- Más Europa y más América Latina

España tiene que hacer causa común con los países que apuestan por dar un nuevo impulso a la Unión Europea. Sólo unidos, los europeos podrán recuperar su posición estratégica y tener voz y protagonismo en el nuevo orden mundial que se está configurando. Para ello es imprescindible superar el déficit democrático de la UE, reducir su burocracia y establecer una política económica común en la zona euro.

El compromiso con Europa no ha de ser obstáculo para intensificar las relaciones con Latinoamérica, con la que constituimos una comunidad de 400 millones de hablantes con singulares lazos históricos y afectivos. España tiene que hacer valer en Bruselas ese vínculo privilegiado.

22.- Las víctimas del terrorismo

La memoria y el respeto hacia quienes han sufrido la barbarie terrorista no pueden languidecer por el hecho de que hayan cesado el secuestro y el tiro en la nuca. Las monstruosidades que ETA y otros grupos terroristas han cometido en España y el sacrificio de sus víctimas no pueden ser amortizadas por el presentismo.

La pervivencia de la amenaza yihadista y el ascenso de fuerzas políticas que insisten en situar en un mismo plano a asesinos y asesinados, añade motivos para reforzar la protección de las víctimas. Ellas son el mejor estandarte para deslegitimar social y políticamente cualquier proyecto totalitario.

Las autoridades tienen que esforzarse por resolver los crímenes de ETA aún pendientes de esclarecer, de la misma forma que están obligadas a investigar cualquier elemento que contribuya a clarificar en todos sus extremos los atentados del 11-M.

Hay que prohibir que cualquier imputado o condenado por pertenecer a banda armada pueda acceder a un cargo público.

23.- Evitar la muerte de inmigrantes

La tragedia que supone que miles de personas desesperadas mueran cada año intentando alcanzar Europa no puede sernos ajena. España, por su situación geográfica, conoce bien el problema. El asunto hay que abordarlo con realismo: es imposible acoger a todas las personas que están dispuestas a abandonar sus países. Ningún Estado del mundo permite la libre entrada en su territorio porque los efectos serían catastróficos.

Cabe actuar en la prevención, invirtiendo en los países de origen de los inmigrantes, ofreciendo información y cerrando acuerdos con sus autoridades para regular flujos asumibles. También hay que actuar contra las mafias del tráfico de seres humanos. Se trata, pues, de una política que por su alcance y envergadura debe coordinarse dentro de la Unión Europea.

24.- Proteger el bosque, repartir el agua

Conservar la naturaleza y aprovechar bien sus recursos deben ser dos caras de una misma moneda. Recuperar masa forestal ha de ser una prioridad en un país como España, en grave riesgo de desertización. Salvar el bosque es preservar la riqueza de nuestra biodiversidad, la flora y la fauna. De la misma forma, hay que actuar en el mar, restringiendo zonas a la pesca para que nuestras aguas no acaben esquilmadas.

El agua es vital para la economía y la cohesión de un país. En España está mal repartida. Su gestión tiene que ser una competencia nacional. Sólo con visión de Estado, a través de un Plan Hidrológico Nacional, se puede contribuir a una mejor distribución de los recursos hídricos.

25.- El coche eléctrico, energía limpia

El progresivo deterioro del medio ambiente es inquietante en todo el mundo y se ha agravado como consecuencia del calentamiento global. España tiene que ser ejemplar en la reducción de emisiones y en el ahorro energético. El coche eléctrico es una opción realista. Habría que fomentar su uso dando facilidades a la compra y la recarga de baterías. Su implantación es el ejemplo de lo que debería ser la transición hacia un modelo energético sostenible desde el punto de vista económico y medioambiental.

Hay que invertir en la investigación y promoción de renovables para intentar alcanzar un modelo basado en energías limpias, en las que España es rica.

26.- Internet para todos, internet neutral

En la era de la comunicación hay que facilitar la conectividad invirtiendo en infraestructuras. Las autoridades deben hacer un esfuerzo facilitador para que la oferta de conectividad sea adecuada en cobertura y ancho de banda en todos los espacios urbanos, de manera que sea una herramienta verdaderamente útil y al alcance de los ciudadanos.

Las operadoras de telecomunicaciones deben garantizar la no discriminación en el envío y recepción de datos. Los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y únicamente bajo mandato judicial podrá ser intervenido.

27.- Libertad en la televisión

Los políticos tienen que dejar de contemplar la televisión como un instrumento de propaganda a su servicio. En la concesión de franjas del espacio radioeléctrico se debe fomentar el pluralismo. Habría que cerrar todas las televisiones públicas que no aporten provecho y supongan un agujero para el erario.

Hay que propiciar el aumento del ancho de banda para impulsar la distribución de contenidos televisivos a través de internet.

28.- Justicia en el deporte, ojo de halcón incluido

La tecnología se ha introducido en el deporte para hacer justicia en los lances controvertidos que pueden ser decisivos para el resultado de una competición. El baloncesto o el tenis son dos buenos ejemplos. Sin embargo, el fútbol, que moviliza más aficionados y genera un enorme negocio, sigue mostrándose refractario a incorporar los avances tecnológicos. Es un error que hay que corregir, particularmente en un momento en el que las sospechas acerca de la limpieza de la competición pueden dispararse como consecuencia del protagonismo que han adquirido las apuestas deportivas.

El ojo del halcón es así un símbolo del juego limpio y de la necesidad de modernizar el deporte. Hay que combatir el dopaje, el amaño de partidos, las comisiones ilegales y la corrupción en las federaciones y en los comités.

29.- Contra la mala educación

En España se grita en lugares públicos, se insulta en los lances de tráfico, se silban los himnos, se circula con motocicletas ruidosas incluso a horas intempestivas, se aparca por sistema en doble fila, se dejan los excrementos de los perros en la vía pública, se escupe en el empedrado, en los bares se arrojan al suelo las cáscaras de crustáceos, se olvida usar el desodorante aun en plena canícula, se tutea a cualquier desconocido, se injuria y blasfema en los recintos deportivos… Por desgracia en eso aun somos diferentes. La mejora del civismo debe ser un empeño de todos: de la Administración y de los propios ciudadanos.

30.- La Ñ

El español es la lengua que nos abre las puertas de un continente entero y nos proyecta al mundo, donde lo hablan más de 500 millones de personas. La Ñ es un símbolo de su riqueza en la medida en que representa con una sola letra un fonema para el que otros idiomas necesitan dos. A todos los españoles nos interesa que los grandes actores de internet incluyan la Ñ en sus sistemas operativos y que la Unión Europea -en contra de su actitud inicial- proteja e impulse su utilización.

No caerá esa breva

 

BuenaVengo explicando desde hace meses -escribe Ramírez- el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya.

Ilustración: Javier Muñoz

Seguimos con la antología del humor en la prensa catalana. Hace tres domingos homenajeé al ¡Cu-Cut!, hace dos me ocupé de L’Esquella de la Torratxa y el pasado de El Be Negre. Hoy toca entrar por La Vanguardia. Escribía el miércoles Enric Juliana con su perspicacia habitual: “Artur Mas ha sido llamado a declarar el próximo día 15 de octubre, fecha del 75 aniversario del fusilamiento de Lluis Companys en el castillo de Montjuic. Quien fijó la fecha lo ha investido”.

Puesto que en el párrafo anterior hablaba Juliana de que “la estrategia de la Moncloa” es presentar al “independentismo, vencido por la flema, la templanza y la firmeza de Mariano Rajoy … camino de los tribunales”, era evidente que trataba de sugerir que el Gobierno funciona como la carabina de Ambrosio: al tratar de perseguir a Mas de un modo tan tosco, lo está resucitando tras una cosecha electoral tan magra que en definitiva le obliga a compartir los 62 escaños de 2010 con muchos de sus rivales de entonces.

Esa interpretación había sido esbozada ya en el apunte del director de ese mismo día pues Màrius Carol subrayaba con razón que las “explicaciones” del ministro de Justicia Rafael Catalá sobre el retraso de la citación para “no interferir” en las elecciones “son de las que chirrían en el oído”. Y todo quedaba luego apuntalado cuando el propio editorial del diario advertía que las palabras del ministro habían supuesto “una manera, acaso involuntaria, de admitir que los ritmos de la justicia son influenciables”.

O sea que, en definitiva, la perfidia política del gobierno central al perseguir en los tribunales la desobediencia del presidente de la Generalitat cuando llevó a cabo la consulta prohibida por el TC, quedaba compensada por la chapuza de la elección de la fecha perfecta para alimentar su victimismo. Justicia poética, podría decirse, que restaura la posición de superioridad moral del paladín de la patria catalana de modo que hasta los iconoclastas de la CUP se vean obligados a respaldar su investidura.

la higuera estafermo

Ilustración: Javier Muñoz

Todo muy bien trabado pero, como digo, para la antología del humor. Y una vez más fue María Peral quien con precisión quirúrgica aportó en el Blog de EL ESPAÑOL el dato clave que da rienda suelta a las carcajadas y a alguna que otra salpicadura de saliva irreverente a modo de condecoración sobre la farsa: resulta que “quien fijó la fecha” y por lo tanto “ha investido” a Mas -o al menos pretende hacerlo activando la profecía autocumplida- no fue otro que el juez instructor Joan Manel Abril, elegido miembro del Tribunal Superior de Justicia por el llamado “turno autonómico”, en fecha tan reciente como 2012. “Fuentes del CGPJ -advierte Peral- recuerdan con nitidez que el apoyo para el nombramiento de Abril venía inequívocamente de CiU”. O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana.

Ojo, que este levantamiento del velo de la impostura no implica absolución alguna para el estólido Estafermo que se cree un valiente don Tancredo haciendo garbosos estatuarios ante los más aviesos astados. Porque Rajoy y sólo Rajoy es el culpable de que al cabo de cuatro años de mayoría absoluta del PP siga en vigor el ignominioso artículo 330.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que permite a los parlamentos autonómicos designar entre “juristas de reconocido prestigio” a la mitad de los integrantes de la Sala Penal y Civil del correspondiente Tribunal Superior de Justicia. O sea el culpable de la perpetuación del inicuo onanismo jurisdiccional por la cual los aforados de cada comunidad autónoma eligen entre sus amiguetes a los jueces que tendrán que juzgarles cuando hagan de las suyas.

Esa era una de las nefandas artimañas con las que Guerra trató de enterrar a Montesquieu que iban a quedar desmanteladas por la reforma del Poder Judicial prometida por el programa electoral del PP. Así lo disponía el proyecto de ley de Gallardón, zancadilleado por Rajoy en persona en el mismo umbral del índice rojo que incluye los asuntos a aprobar por el Consejo de Ministros. Aquel proyecto de ley, anhelado vademécum de la despolitización de la Justicia, fue bloqueado por el presidente cuando vio el sesgo que empezaban a tomar los casos de corrupción que afectaban al PP. Si Gallardón hubiera dimitido entonces, y no cuando lo hizo, sería hoy el hombre providencial hacia el que se dirigirían todas las miradas de la derecha española.

O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana

A diferencia de lo que puede alegar con la bajada de impuestos que por arte de birlibirloque se trastocó en subida, ningún requerimiento presupuestario le impedía cumplir esa promesa ancilar, pero Rajoy prefirió engañar a sus electores con tal de blindar a sus dependientes, consciente de que sólo de ellos dependería a su vez él, en la eventualidad de que se destapara la fosa séptica de sus sobresueldos, mensajes de móvil y simulaciones de indemnizaciones en diferido.

“David habría durado dos horas en el 10 de Downing Street si se hubiera descubierto algo parecido”, me contaba no hace mucho un antiguo colaborador de Cameron. Pero en España los aforados cerraron filas, el ministro del Interior se rebozó en el fango que para eso lo puso el jefe, Pablo Ruz se volvió a Móstoles y serán los afines Enrique López -que nada desearía tanto como ver pasar delante de él este cáliz- y Concha Espejel quienes juzguen el caso, si el pleno de la Sala no lo impide. Todo sigue tan del revés como con Filesa, los GAL, los Pujol o los ERE. Son los políticos quienes controlan a los jueces a través del CGPJ y no a la inversa.

Y ahí yace por lo tanto el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección, recibiendo aviso de Aznar tras aviso de Aznar, a la espera de que llegue el milagro de la Navidad.

Ni siquiera la extravagancia de llamarnos a votar entre la paga extra y la lotería es fruto de un plan premeditado o de una evaluación táctica. Sólo el resultado de la inercia de la inacción, del dejarse llevar hasta el final, estirando la legislatura hasta la última fecha posible con el pretexto de los presupuestos y la tramitación del aguinaldo que evita un coste fiscal de 40.000 millones a la banca.

“Ahora está claro que lo que le hubiera convenido a Rajoy, habría sido convocar las generales a la vez que las catalanas”, me decía esta semana un alto dirigente de un partido nacional. “Pero para dar un paso así se requería audacia política”. Y, claro, esperar algo parecido a la audacia de este fósil del paleolítico inferior era como buscar mariposas azules en el mar. (Papallones blaves damunt la mar, que cantaba Pau Riba).

Ahí yace el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección

Vengo explicando desde hace meses el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya. Esperaba incluso que el triunfo de los independentistas catalanes en su plebiscito, avalado mediáticamente por el ministro de Asuntos Exteriores, precipitara los acontecimientos y diera lugar a un acto de autoridad -tan meramente reactivo como los remolinos del estafermo- que le presentara como garante y depositario de la estabilidad constitucional.

Pero ya sabemos que no caerá esa breva porque como ocurre en el Evangelio de San Lucas cuando entra Jesús en Jericó, ha habido un hombre valiente que como Zaqueo ha tomado la iniciativa y se ha encaramado resuelto a la higuera para ir al encuentro del destino. O mucho me equivoco o esa noche electoral en la que Rivera, Arrimadas y su pléyade de jóvenes sin tacha ni pasado, hijos todos de la libertad, coreaban “Ca-ta-lu-ña es Es-pa-ña” mientras afeaban la corrupción del “tres per cent” a Mas y sus compañeros de viaje, ha calado tan hondamente en el corazón de tantos a los que les gustaría ser como ellos, que la suerte del 20-D ya está echada.

“No me gustaría estar en el pellejo de Mariano”, explicaba el martes por la noche a un grupo de amigos uno de los dirigentes históricos que llegaron al PP procedentes de UCD. “Él ya sabe que está perdido porque por primera vez en la historia nos ha ganado una fuerza no nacionalista de centro derecha. Y nos ha ganado por goleada. En cuanto eso empiecen a reflejarlo los sondeos, la dinámica será imparable. Teniendo en cuenta sobre todo que el PP está ya destruido como partido. No veo la más mínima posibilidad de que sigamos gobernando. Por eso digo que no me gustaría estar en su piel. Debe ser muy duro tener la sensación de que no vas a ser capaz de cumplir la misión que te encomendaron”.

“¿Y tú cuánto hace que no hablas con Rajoy?”, le preguntó uno de los presentes. La respuesta fue la misma que daría cualquier otro.

 

 

 

 

“Papá, mamá: Me ejecutarán mañana de mañana”

FonsecaHace ahora 40 años cinco hombres fueron fusilados a la madrugada acusados de terroristas. Eran Xosé Humberto Baena, (25 años), Ángel Otaegui (33), Ramón García Sanz (27), José Luis Sánchez (21) y Juan Paredes (21). El periodista Carlos Fonseca recupera su recuerdo en el libro Mañana cuando me maten.

Fonseca26 de septiembre de 1975. “Papá, Mamá: Me ejecutarán mañana de mañana. Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero, pero que la vida sigue. Recuerdo que en tu última visita, papá, me dijiste que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos para ver la muerte de frente”. Xosé Humberto, de 25 años, escribe a sus padres antes de ser fusilado junto a Ángel Otaegui (33 años), Ramón García Sanz (27 años), José Luis Sánchez (21 años) y Juan Paredes (21 años), acusados de ser militantes del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico) y de ETA, y condenados por matar a cuatro miembros de la policía armada y de la guardia civil.

El periodista Carlos Fonseca (Madrid, 1959) ha recuperado el episodio para dar a conocer a quienes no habían nacido entonces uno de los capítulos más miserables de la dictadura y demostrar que la decisión sobre las penas de muerte fue “arbitraria”. El autor se ha vestido con las ropas de historiador para rastrear el pasado, como los periodistas hacen con el presente, partiendo de documentos, datos y testimonios hasta llegar a la verdad.

“Dramatizo los acontecimientos para conseguir una lectura más amena, esa es la diferencia entre la historia, el periodismo y la narrativa. Mañana cuando me maten (La esfera de los libros) no es un libro académico, pero no está reñido con el rigor”, cuenta el autor, que tocó el éxito hace once años con el libro Trece rosas rojas.

La carta de Xosé Humberto continúa: “Siento tener que dejaros. Lo siento por vosotros, que sois viejos y sé que me queréis mucho, como yo os quiero, no por mí. Pero tenéis muchos hijos, que todo el pueblo es vuestro hijo. Al menos, yo así os lo pido”. No es la única misiva que incluye en el texto, también aparece la de Gregorio Peces Barba explicando por qué no se hace cargo de la defensa.

“No creo que le deje en buen lugar, porque los abogados que los defendieron lo hicieron porque estaban en contra de la pena de muerte. Defenderlos era su deber ético”, señala Fonseca. Pero tanto el PSOE como el PCE dieron instrucciones a sus abogados para no defender a ningún militante de ETA o del FRAP, porque para ellos los atentados no contribuían a poner fin a la dictadura, sino que torpedeaban la apertura del régimen.

“Una victoria de los intransigentes”

Carlos Fonseca reconoce que los historiadores y periodistas no están ceñidos por las mismas condiciones. La diferencia está en el relato. “No estamos encorsetados como lo está el historiador. Nosotros tenemos una voluntad divulgativa. Quiero que la gente se entretenga”, dice. Los historiadores tampoco son amigos de los testimonios, porque a pesar del color y el tono de las declaraciones, desconfían de las subjetividad de las fuentes. “Muchos de los documentos también están falseados y manipulados. De la unión de ambos surge una aproximación a la verdad”.

“¿Recordáis lo que dije en el juicio? Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo, pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala suerte!”. La frustración de Xosé se mantiene hasta el final de la carta. “Los fusilamientos fueron una victoria de los intransigentes sobre los aperturistas”, sentencia el autor.

Fonseca no lo ha tenido fácil. El acceso oficial ha sido parcial. “Nunca pensé que iba a encontrarme con tantas dificultades”, reconoce. Ni transparencia, ni accesibilidad en los archivos de la represión militar. La documentación que necesitaba estaba depositada pero no para consulta historiográfica. Los papeles que encontraba, además, chocaban con dos leyes: Memoria Histórica y de Patrimonio Nacional. Una permite la publicación, la otra preserva el honor de los implicados hasta 50 años.

Sólo una sentencia de los tribunales haría posible una sentencia que determinase el interés. “Ojalá alguien decida entrar en el tema a fondo, porque la Memoria Histórica se ha quedado en retórica. Prefiero tener ésta ley a ninguna, aunque esté inutilizada. El franquismo no forma parte de la agenda política”.

El libro tiene una pretensión modesta: dar a conocer el episodio… 40 años después. Quizá no hayamos ejercitado lo suficiente la memoria para dar a luz estos hechos enterrados. “La Transición no fue modélica, fue la que se pudo hacer con lo que había. Nos ha valido. Pero frente a esa historia de transición modélica donde todo eran parabienes ha llegado el momento de contar los otros detalles y episodios que matizan esa versión amable. No se trata de desmerecer la Transición, sino de aproximarnos a la verdad. Por eso no termino de entender que se califique a la Memoria Histórica como marketing. Todavía hay mucho por investigar en un país sometido por la historia de los vencedores”.

Y Xosé cierra la carta a su padre: “¡Cuánto siento morir sin poder daros ni siquiera el último abrazo!”.

 

 

EL ESPAÑOL alcanza los 10.000 suscriptores

discurso4EL ESPAÑOL ha alcanzado los 10.000 suscriptores. Solo quince minutos después de iniciarse este 2015, Pedro J. Ramírez anunció en Twitter el nombre del periódico. El 10 de enero empezaba la campaña de crowdfundingque se saldó con un récord mundial en los medios de comunicación: tres millones y medio de euros recaudados gracias a la inversión de 5.624 accionistas. Y ahora superamos la cifra de 10.000 suscriptores.

Foto: Dani Pozo

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Pedro Ramírez se dirige a la redacción de EL ESPAÑOL./ Dani Pozo

EL ESPAÑOL ha alcanzado los 10.000 suscriptores. Solo quince minutos después de iniciarse este 2015, Pedro J. Ramírez anunció en Twitter el nombre del periódico. El 10 de enero empezaba la campaña de crowdfunding que se saldó con un récord mundial en los medios de comunicación: tres millones y medio de euros recaudados gracias a la inversión de 5.624 accionistas. En los meses posteriores otras 4.376 personas se han suscrito. Y más de 136.000 tuiteros conforman la comunidad que sigue a este diario. Cifras, todas ellas, sin precedentes en la prensa nacional.

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“Conseguir 10.000 suscriptores antes de nacer es algo fantástico que supera todas nuestras expectativas más optimistas”, afirma el presidente y director de EL ESPAÑOL. Para Pedro J., “esta cifra es la prueba de que este periódico nace con la mayor base social que ha tenido nunca un medio en España”. “Es motivo de enorme satisfacción y orgullo -agrega-, y también implica una gran responsabilidad con los 10.000 que han confiado en nosotros, no podemos decepcionarles y, de hecho, vamos a tener muy en cuenta sus aportaciones a lo largo del proceso de lanzamiento”, remacha.

Cómo y cuándo se suscriben

Los gráficos adjuntos muestran que durante los nueve meses de vida de EL ESPAÑOL la llegada de suscriptores ha sido sostenida pero con varios picos de crecimiento. En la campaña de crowdfunding, entre el 10 de enero y el 1 de marzo, las suscripciones se dispararon tanto en los primeros días como en los últimos. Uno de los hitos más importantes de aquellos días se produjo el 14 de febrero, cuando este diario batió el récord que hasta entonces ostentaba el holandés De Correspondent. En los últimos días de febrero el número de personas que decidió invertir se multiplicó sobremanera justo tras la presentación en sociedad de EL ESPAÑOL en un acto organizado por Nueva Economía Fórum, el pasado 24 de febrero. La consejera delegada, Eva Fernández, y el propio Pedro J. detallaron el proyecto ante medio millar de personas en el Hotel Ritz de Madrid.

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Otro hito de especial relevancia en la corta historia de nuestro diario fue la primera Junta General de Accionistas, celebrada el 27 de junio en el Palacio Municipal de Congresos Reina Sofía de la capital. Ese día se puso en marcha la campaña para ser suscriptor-fundador de EL ESPAÑOL con un descuento del 40%. Nuevamente se disparó la cifra de personas que se sumaron al proyecto en los últimos días de la campaña, que terminó el 3 de agosto. Desde entonces, cuando los interesados pueden suscribirse con un 30% de descuento (7 euros al mes, 84 euros al año) el crecimiento de suscriptores ha continuado de forma sostenida hasta llegar a los 10.000. Esta ventajosa promoción expira el próximo 1 de octubre.

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Los datos evidencian el comportamiento de los seguidores del periódico. Los usuarios prefieren suscribirse a EL ESPAÑOL los domingos en torno a las once de la noche. En cuanto a los días de la semana, los suscriptores también tienen preferencia por los martes y los lunes, por ese orden, mientras que los jueves, miércoles y viernes son los menos elegidos. Y respecto a las franjas del día, ha habido suscripciones a cualquier hora, pero sobre todo en dos franjas: entre 10 y las 13 horas, por la mañana; y entre las 19 y las 23 horas, por la noche.

Valoraciones de expertos

No existen precedentes recientes en España que puedan equipararse a las cifras de EL ESPAÑOL. ¿Por qué? El profesor de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Navarra Miguel Ángel Jimeno, también conocido por editar el blog La buena prensa, destaca que “la gran aceptación, un caso único en el periodismo, de EL ESPAÑOL tiene mucho que ver con la persona de Pedro J.”. “Los miles de suscriptores demuestran que hay numerosas personas que, sobre todo, confían en él. Lo hacen ahora, que poco a poco se ven contenidos, y se hacía antes, cuando nada se sabía”. Jimeno, que cada día recoge en su blog ejemplos de buen periodismo, afirma que “la crisis ha provocado que numerosos periodistas se hayan lanzado de nuevo al mercado con nuevos productos; habitualmente, porque resulta más barato, on line”. “Creo que todo buen medio escrito o digital tiene larga vida si su apuesta se llama Periodismo. Si no lo hace, fracasará”.

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, da la bienvenida a EL ESPAÑOL y destaca, en general, que “el periodismo vive una etapa trascendente”. “Hemos entrado en una nueva sociedad de la información. El periodismo es más necesario que nunca, teniendo en cuenta el raudal de información de las redes sociales”. Para ella, los diferentes medios, incluidos los nuevos como EL ESPAÑOL, deben recordar que “solo la ética genera credibilidad, el fundamento del periodismo. Y por ahí pasa nuestro futuro: profesionalidad y ética”.

Modelo de financiación

EL ESPAÑOL encarna el modelo mixto de ingresos por publicidad y por suscripción. ¿Será así el futuro de la prensa digital? “Efectivamente, creo que el futuro será híbrido”, responde González. “Realmente ya lo es el presente -agrega-, aunque seguimos haciendo camino al andar en cuanto al negocio informativo”. “Hemos acostumbrado al receptor de la información a la gratuidad y la calidad tiene un precio -añade-. Pero no olvidemos que en España el modelo de negocio audiovisual, la radio y la televisión, es, salvo excepciones, gratuito. Y la radio, por ejemplo, es el medio que mejor ha aguantado la crisis. Desde luego, el modelo mixto en la prensa digital aparece como la solución actual en el horizonte informativo”. “Ahora -concluye-, lo importante es ganar a la ciudadanía por la calidad de los contenidos”.

Para Jimeno, “la vida nos muestra que cada medio es diferente”. Y matiza que “hay publicaciones en papel que solo desean estar en papel y que tienen beneficios sin soporte on line. Hay publicaciones en papel que tienen beneficios y… no tienen publicidad porque han renunciado a ella. Hay medios on line que tienen beneficios sólo gracias a la publicidad, hay medios… La clave está en la bondad, en la calidad, de los contenidos. Son estos, además, los que pueden hacer que el modelo de negocio se enriquezca: hay medios digitales que han logrado autoridad y que, gracias a ella, sacan ‘versión’ en papel porque genera más beneficios”.

[su_box title=”Evolución y próximos hitos”]El lanzamiento de EL ESPAÑOL va a realizarse en diferentes fases. El próximo 7 de octubre, los suscriptores conocerán en exclusiva el primer producto: la página web del diario en versión beta. Una semana después todos los internautas podrán acceder a estos contenidos. Por último, cuando la aplicación de EL ESPAÑOL para IOS y Android esté lista, previsiblemente a finales de octubre, los suscriptores disfrutarán en sus ordenadores, teléfonos y tablets del producto estrella: la Edición. Cada día, a las 22.00 horas, podrán acceder a las informaciones, reportajes, entrevistas y opiniones, todas ellas en exclusiva. El cobro por los contenidos no empezará hasta el 1 de noviembre, fecha en la que estarán disponibles todos los servicios del periódico.

Además de acceder a la Edición, los suscriptores dispondrán de otras ventajas exclusivas. Para empezar, no tienen límite en su navegación por la web, al contrario que el resto de usuarios, quienes solo podrán ver 25 enlaces al mes. Solo aquellos que se suscriban a EL ESPAÑOL podrán participar activamente en los contenidos a través del Blog del Suscriptor, con un máximo de dos artículos publicados por persona a la semana. Por último, los suscriptores gozarán de todas las ventajas de la Zona Ñ, como participar en sorteos para acudir a eventos deportivos en el Santiago Bernabéu, el Vicente Calderón y el Palacio de los Deportes, así como a actos culturales en el Teatro Real, el Teatro Español, los teatros de Canal y salas de cine. Sin olvidar, además, descuentos para asistir a restaurantes y hoteles.[/su_box]

Así es el CAC, el regulador de medios en manos del nacionalismo catalán

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Las actuaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) siempre han sido polémicas. Ciudadanos y el PP piden su supresión. Los seis altos cargos que lo dirigen están afiliados a cuatro partidos, cobran unos 100.000 euros al año y gestionan un presupuesto anual de cinco millones de euros. 

Las actuaciones del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) siempre han sido polémicas. Ciudadanos y el PP piden su supresión. Los seis altos cargos que lo dirigen están afiliados a cuatro partidos, cobran unos 100.000 euros al año y gestionan un presupuesto anual de cinco millones de euros. 

En septiembre de 2006 una plataforma de apoyo a las selecciones deportivas catalanas publicó un anuncio en el que aparecían niños que se enfrentaban por unas camisetas: el protagonista vestía una con los colores de la senyera y se despojaba de ella con rabia para expresar su malestar hacia otro ataviado con la camiseta roja de la selección española. Entonces aparecía el eslogan: “Una nació, una selecció”.

El PP y Ciudadanos se quejaron del anuncio ante el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), organismo creado en 2000 que legalmente es “la autoridad independiente de regulación de la comunicación audiovisual de Cataluña”. Sus miembros avalaron el anuncio con este argumento: tenía preferencia el “ejercicio del derecho fundamental a la libertad de expresión frente a la adopción de cualquier medida de carácter restrictivo o sancionador en ese ámbito”.

El consejero colocado por el PP fue el único que votó en contra de la decisión. Dos años después, a finales de 2008, el juzgado de lo contencioso administrativo número 9 de Barcelona declaró este anuncio “publicidad ilícita y prohibida” este anuncio al estimar las quejas de PP y C’s.

La cadena humana

Siete años después, se produjo un episodio con un resultado y unos protagonistas muy similares. Al día siguiente de la Diada de 2013, el programa Info K, un informativo infantil de TV3, emitió una pieza en la que entrevistaba a niños que habían participado en la Vía Catalana: la cadena humana de 400 kilómetros en la que participaron miles de personas. Casi todos menores manifiestan su apoyo a la independencia de Cataluña. “Al final España se rendirá”, afirmaba uno de ellos.

El CAC se reunió entonces de forma extraordinaria y concluyó que en la televisión pública no se había vulnerado la protección a los menores. En el pleno del CAC, compuesto por seis altos cargos, hubo un empate a tres votos. Decidió el voto de calidad del presidente del organismo, Roger Loppacher, hombre afín a CiU que llegó a este cargo en 2012 gracias a la coalición nacionalista y que en el pasado ocupó diversos puestos en la administración.

Son sólo dos de las polémicas más sonadas en torno al CAC, creado en el año 2000 con la misión de velar por que se cumpla la normativa aplicable en el sector audiovisual. Sus “principios de actuación” son “la defensa de la libertad de expresión y de información, del pluralismo, de la neutralidad y la honestidad informativas, así como de la libre concurrencia del sector”.

Ciudadanos es el único partido que siempre ha pedido la supresión del CAC. El PP, que ahora también se ha sumado a esa petición, abogaba por su existencia en un principìo aunque pedía mejoras significativas en el mismo. Las formaciones nacionalistas defienden su permanencia. Desde el PSC han criticado algunas de sus actuaciones pero no quieren cerrarlo. Los seis miembros del CAC han sido elegidos mediante distintos pactos entre CiU, ERC, PP y PSC.

Los otros consejos

Apenas existen consejos audiovisuales de este tipo en España. ¿Por qué es necesario el CAC si ya existen los tribunales de justicia para juzgar las conductas de los medios?

Según fuentes oficiales de la institución catalana, este tipo de instituciones complementan la labor de los jueces, son necesarias para regular el sector audiovisual y, de hecho, en otros países europeos ya existen organismos similares. “Desde 2013 España cuenta con un macroregulador, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que tiene entre sus competencias la supervisión de los contenidos audiovisuales -arguyen fuentes oficiales-. Con la ley de creación de la CNMC se acabó la anomalía insólita que suponía el hecho de que España fuera el único país de la Unión Europea sin un regulador audiovisual”.

A nivel autonómico sólo hay consejos audiovisuales en Andalucía y en Cataluña. “Los tribunales de justicia, en España y en el resto de Europa, no tienen la misión proactiva de supervisar los contenidos audiovisuales y mucho menos la competencia de adjudicar licencias de radio y televisión”, agregan desde el organismo. Aseguran que el CAC supervisa contenidos y adjudica licencias y que sus decisiones pueden ser recurridas ante los tribunales.

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Diferente opinión tiene Carlos Carrizosa, diputado autonómico de Ciudadanos, que cree que los jueces bastan para controlar los medios audiovisuales  y recuerda que su partido suprimiría el CAC si ganara las elecciones del 27 de septiembre. Recuerda que este consejo está formado por “gente con carné de partido y con vínculos directos con la política” y que dichos consejeros “cobran sustanciosas retribuciones” que a su juicio no merecen. Al diputado Carrizosa el CAC le parece “sectario” y dice que en sus dictámenes se suele equivocar.

Durante esta legislatura, Carrizosa formaba parte de la comisión parlamentaria donde suele comparecer el presidente del CAC. El diario de sesiones demuestra que ningún partido ha censurado tanto como Ciudadanos -en cada sesión- la labor de los consejeros de la institución. También que el PP y el PSC han planteado críticas a sus miembros mientras los partidos nacionalistas los han defendido.

“Siguen órdenes”

En esa misma comisión parlamentaria ha intervenido en numerosas ocasiones Santi Rodríguez, del PP catalán.”Militar o haber militado en un partido no puede suponer una incapacidad para ejercer una función independiente como ser consejero de un organismo supervisor”, dice Rodríguez. “Pero la legitimidad o la credibilidad del órgano se pierde en cuanto algunos consejeros siguen órdenes de partido para ejercer su función, que es lo que está ocurriendo en los últimos años”.

El diputado popular recuerda que existen instituciones similares en otros países europeos pero aporta dos argumentos en contra del CAC: que no hay recursos para mantenerlo y que ha perdido su credibilidad por actuar al dictado del Gobierno.

“En condiciones normales abogaríamos por intentar mejorarlo y optimizar los recursos pero en las actuales condiciones creemos que lo mejor sería su supresión”. Por ejemplo, explica Rodríguez, “en 2012 llegamos a un acuerdo con CiU fue para la reducción del número de consejeros de 10 a 6, algo que disgustó enormemente a ERC y a ICV porque eran los principales perjudicados por la reducción. La apuesta por la supresión actual es consecuencia de la falta de credibilidad que se ha ganado con sus actuaciones partidistas de los últimos años”.

Frente a quienes piensan que el CAC es un instrumento político, los portavoces del organismo recuerdan e insisten en que “todos los países de la Unión Europea” disponen de reguladores audiovisuales. “Los seis miembros del CAC son elegidos por el Parlament, que es uno de los sistemas más legítimos para designar a los miembros”, explican. “Con el añadido que los mandatos son de seis años, con la intención obvia de que no coincidan con las legislaturas parlamentarias, que son de cuatro. Es un mecanismo más, que también aplican otros países, para incrementar el grado de independencia de los miembros del regulador”.

Así son los consejeros

¿Quiénes son ahora los consejeros del Consejo?

El citado Roger Loppacher, presidente del CAC, es un abogado que siempre se ha movido en la órbita de Convergència i Unió (CiU).  Durante los mandatos de Pujol y Mas, fue director general de Medios Audiovisuales, secretario general de los Interior y Gobernación, y vicepresidente del consejo de administración del Centro de Telecomunicaciones de la Generalitat. Antes de llegar al CAC ejerció como  vicepresidente de la CCMA, órgano de control de los medios públicos catalanes, entre 2008 y 2012.

Loppacher llegó al Consejo Audiovisual en 2012 por una suerte de cambio de cromos entre CiU y el PP. Los populares apoyaron en el Parlament el nombre propuesto por CiU a cambio de que los convergentes respaldaran el nombramiento de Daniel Sirera, ex presidente del PP catalán.

A este respecto, Santi Rodríguez matiza que “no existió ningún acuerdo con CiU para nombrar a consejeros del CAC: cuando hay que elegir miembros de estos organismos, los grupos parlamentarios proponen los candidatos de acuerdo con la representación que cada grupo ostenta en el Parlament. Así, con seis miembros en el Consejo: a CiU le correspondía proponer a tres miembros, dos al PSC y uno al PP”. Rodríguez rememora el citado pacto con CiU para reducir el número de consejeros en 2012.

Sirera tampoco es un consejero independiente: fue diputado autonómico, senador y concejal del Ayuntamiento de Barcelona. En 2009 ya no presidía el PP catalán pero volvió a las primeras páginas cuando se publicó cómo escribía a una compañera de filas este mensaje: “Este partido es una mierda”.

Los últimos en aterrizar en el CAC fueron Salvador Alsius, Eva Parera e Yvonne Griley. Llegaron en 2014 por un acuerdo entre CiU y ERC. Los tres simpatizan con las ideas nacionalistas y dos de ellos, Parera y Griley, son militantes de la coalición que lideraba Artur Mas.

Salvador Alsius, vicepresidente, es el único periodista del CAC. Ha trabajado en TVE, TV3 y Catalunya Radio, ha obtenido varios premios periodísticos y ha impartido clases en la Universidad. ERC intentó colocarlo en la institución en 2012 pero se lo impidió el mencionado pacto entre CiU y PP. No hace demasiado tiempo, en septiembre de 2012, afirmó, en una entrevista al diario Ara, que “daría la noticia de la independencia con una gran sonrisa”.

Eva Parera es una abogada que se especializó en asuntos deportivos y trabajó en varios despachos de Barcelona. En 2006 se afilió a Unió Democrática de Catalunya y en 2007 pasó a ocupar su primer cargo político en el Ayuntamiento de Corbera de Llobregat. En 2011 fue designada senadora y ocupó su escaño hasta que se incorporó al CAC en 2014.

En esa fecha llegó al CAC también la filóloga Yvonne Grilley, que milita en Convergència desde 1992 y ocupó el puesto de directora general de Política Lingüística del Gobierno de la Generalitat entre 2011 y 2013.

La más veterana de los seis consejeros del CAC es Carme Figueras (PSC), a la que eligieron como consejera en 2010. En su partido ha ejercido casi todos los cargos que se pueden ocupar en política: concejala en el Ayuntamiento de Molins de Rei, diputada por Barcelona (1993-1995), diputada en el Parlament  (1995-2010) y por penúltimo consejera de Bienestar y Familia de la Generalitat de Cataluña de mayo a noviembre de 2006.

Los sueldos y el presupuesto

Al CAC se le ha criticado a menudo por su presupuesto y por las retribuciones de sus altos cargos. Su presidente se embolsará este año 101.704,98 euros netos y cada uno de los otros cinco consejeros, 96.591,43 euros. Esos seis sueldos suman 584.662 euros. En el Consejo no creen que sean sueldos demasiado altos. Recuerdan que ser consejero del CAC requiere dedicación exclusiva y es incompatible con ejercer cualquier cargo político. “No pueden repetir mandato” y al cesar no reciben ningún finiquito.

El presupuesto del CAC está por encima de los cinco millones de euros anuales. En concreto, 5.521.516 euros en 2015. Unos cuatro millones se usan para pagar la nómina de los 74 empleados: los seis consejeros, ocho cargos eventuales elegidos a dedo, 59 empleados que han aprobado una oposición y una funcionaria.

“Una de las funciones que desarrolla el CAC es la elaboración de meticulosos informes sobre la pluralidad de los medios de comunicación y eso requiere un trabajo de detalle muy importante”, explica el diputado popular Santi Rodríguez, que cree que el objeto de esos documentos debería ser sólo el trabajo de los medios públicos catalanes. El CAC no sólo elabora esos informes. Supervisa la adjudicación de las frecuencias de radio, vela por que se cumplan las condiciones de adjudicación y resuelve conflictos sobre la protección de menores y sobre el cumplimiento de la normativa de publicidad.

La penúltima polémica

Una de las últimas polémicas del CAC derivó en un enfrentamiento con Televisión Española. Ocurrió en abril cuando sus consejeros aprobaron un acuerdo contra el reportaje Querella contra Mas emitido en el programa Informe Semanal el 22 de noviembre de 2014.

La mayoría del CAC señaló que dicha emisión incumplió la misión de servicio público de TVE porque al documental le faltaban rigor y pluralidad. Destacó que la cadena pública había permitido que se vertieran opiniones que resultaban ofensivas hacia el nacionalismo e instó al regulador audiovisual español a actuar contra los responsables del programa. El regulador español archivó la queja tres meses después.

El caso de Informe Semanal no es el más polémico que ha salpicado al CAC durante esta legislatura. De todas las actuaciones del Consejo, una destacó por su relevancia e impacto en otros medios. Ocurrió en noviembre de 2013. Los consejeros emitieron un acuerdo que incluía un listado de 43 expresiones proferidas en los medios que “fomentan el odio, el menosprecio y la discriminación por motivos de nacionalidad y opinión”.

El comunicador más señalado era Federico Jiménez Losantos. Pero aparecían periodistas como Alfonso Merlos, Xavier Horcajo, José Antonio Sentís, Herman Tertsch y Melchor Miralles. En esa lista estaba también Inés Arrimadas, hoy candidata de Ciudadanos a la Generalitat. El CAC señalaba esta conversación entre la política y el periodista Xavier Horcajo en un programa de Intereconomía.

Arrimadas: Y más grave aún. Si tú decides poner una tienda y decides rotularla en castellano te pueden multar porque en Cataluña, obligatoriamente, se tiene que rotular en catalán. Después, además, se puede rotular en castellano.

Horjajo: Entonces, ¿esto no se llama apartheid?

Arrimadas: Bueno, esto se llama persecución.

Unos meses después, el CAC desestimó dos quejas de Ciudadanos sobre comentarios vertidos sobre ellos en dos emisoras de radio. Protestaban por cosas que se habían dicho en los programas La tribu (Catalunya Radio) y La segunda hora (RAC1).

La denuncia decía por ejemplo que los humoristas Carles Xuriguera y Rafael Faixedas habían leído en la radio pública “algunos comentarios vertidos por el dictador Francisco Franco, tales como que ‘no era necesario votar’ o que ‘España era indivisible’ (…) y acabaron la cuña aseverando que ‘esto lo podía haber dicho cualquier diputado de Ciudadanos’”. El CAC amparó esos comentarios porque se enmarcaban dentro de la “sátira política”, incluida en el derecho a la libertad de expresión.

Durante esta legislatura, el CAC sólo ha reprobado la actitud de los medios catalanes en una ocasión. Ocurrió con motivo de la emisión en mayo de un debate en el programa .Cat de TV3. Los miembros del Consejo dictaron que la cadena pública autonómica no había respetado su propio libro de estilo porque sólo incluyó a representantes nacionalistas en la discusión, que versaba sobre el proceso soberanista y las elecciones del 27-S.

Es el ejemplo que usa el CAC para desmentir que sus decisiones sean parciales. Pero esos argumentos no convencen ni al PP ni a Ciudadanos, que están a favor de suprimir la institución.

El libro negro del periodismo en Cataluña: un epílogo con datos

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La prensa catalana ha tratado la corrupción con recato. Es difícil visualizar en unos gráficos algo tan cualitativo. Éste es nuestro intento. Hemos escogido el estallido de tres casos relacionados con posible corrupción política y las portadas durante los 30 días siguientes. 

La prensa catalana ha tratado la corrupción con recato. Es difícil visualizar en unos gráficos algo tan cualitativo. Este es nuestro intento. Hemos escogido el estallido de tres casos relacionados con posible corrupción política y las portadas durante los 30 días siguientes. Los gráficos sólo tienen en cuenta las menciones en portada, no su tamaño o contenido, que también es importante y aclaramos algo en el texto que acompaña.

Son tres casos de épocas distintas: Banca Catalana, Adigsa o el 3% y Palau. Los tres ejemplos tienen rasgos distintos. Banca Catalana fue un boom que provocó reacciones y manifestaciones inmediatas. Adigsa explotó a partir de la investigación fiscal causada por la frase célebre del presidente Pasqual Maragall -“ustedes tienen un problema y este problema se llama 3%”. Palau fue un temblor relacionado con una institución cultural catalana que al principio no tuvo connotaciones políticas.

1. Banca Catalana.

La fiscalía general del Estado se querelló en mayo de 1984 contra el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y otros 22 dirigentes de Banca Catalana. Les acusaba de haber usado una caja B para intereses propios durante la década anterior. La exclusiva de la querella la dio El País el 19 de mayo, unos días antes de que se presentara. Hacía una semana que Jordi Pujol había sido reelegido president de la Generalitat por primera vez con su mayor mayoría absoluta.

En los días siguientes hubo muestras de apoyo y una gran manifestación el día de la investidura. La Vanguardia anunció la querella el mismo día que se iba a interponer, el 24: “Probable: hoy se presenta la querella contra dirigentes de Banca Catalana”. Pujol no aparecía. Al día siguiente La Vanguardia ya no se hablaba del contenido, sino de las “reacciones”. Avui editorializaba desde el primer día: “La querella contra Pujol desestabiliza Cataluña”. Era la opinión de Miquel Roca. Al día siguiente, también según Roca, “González está detrás de la querella”, decía el Avui. El Periódico fue el primero en reaccionar tras El País, pero daba desde el principio la defensa de Pujol: “Pujol, tranquilo ante el rebrote del ‘caso Catalana’”.

En el gráfico todos estos titulares cuentan como menciones, pero su perspectiva, tamaño y objetivo no tienen relación.
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2. Adigsa y el 3%

El caso del 3% y Adigsa no fue exclusiva de nadie, pero sí lo provocó El Periódico. Había un pleno el 24 de febrero de 2005 en el Parlament sobre el accidente del túnel del Carmel en Barcelona. El Periódico escribió un editorial con mención a las presuntas comisiones del 3%. Desde sus escaños, el president Maragall y el jefe de la oposición, Artur Mas, discutían. Maragall, en un momento de exaltación, acusó sin pruebas a los convergentes de cobrar el 3% de obra pública.

La polémica tomó dos caminos: uno, una crisis política. Dos días después, La Vanguardia titulaba “La acusación de Maragall a CiU amenaza la legislatura”. Había cuatro subtítulos y ninguno mencionaba el 3%. Un titular aislado, abajo, dice: “El fiscal abre una investigación para ver si hubo comisiones”. Este es el segundo camino del 3%: el fiscal José María Mena buscó y acabó por encontrar comisiones de hasta un 20% a través de la empresa pública de vivienda social Adigsa. Ese tema no apareció en la portada de La Vanguardia ni en el Avui. El Periódico lo sacó por abajo. El Mundo y El País tardaron unos días. Fue esta vez un cuentagotas más constante, pero acabó también por apagarse. La prensa no es la única responsable. El empresario que denunció las comisiones del 20%, Juan Antonio Salguero, sigue a la espera del juicio.
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3. El ‘caso Palau’

El caso Palau tardó unas semanas en despegar. La intervención judicial inicial no pareció implicar lo que ha acabado siendo. Los periódicos intervinieron e insistieron poco durante ese verano. La confesión de Fèlix Millet llegó a mediados de septiembre. “Fèlix Millet confiesa”, titulaba La Vanguardia. Como es habitual, puso la noticia en las páginas de Economía. Las portadas de los días siguientes se centraban en Millet, su papel y su relevo.

Fue otro caso que nadie vio venir.

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Nota metodológica

Para este análisis se han seleccionado 586 portadas de las hemerotecas de cinco medios nacionales y regionales: El País, El Mundo, El Periódico, La Vanguardia y el Avui. El período de tiempo se ha ajustado de acuerdo al estallido del caso en los medios de comunicación. El análisis recorre el mes posterior a la primera mención del caso en los diarios.

Los casos seleccionados han sido escogidos por su relevancia mediática. Banca Catalana en mayo de 1984, Adigsa (o el 3%) en febrero de 2005 y Palau en julio de 2009.

En el análisis de Banca Catalana, desde el 19 de mayo de 1984 hasta el 19 de junio de 1984, el diario Avui no se publicaba los lunes y El Mundo no existía.

El caso Adigsa coincidió con la Semana Santa de 2005. En este caso algunos diarios no publicaron el 26 de marzo, festividad del Sábado Santo.

Vargas Llosa en el acto de Libres e Iguales: “El nacionalismo es la peor de las ficciones”

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El movimiento cívico liderado por la popular Cayetana Álvarez de Toledo firma un manifiesto en el Ateneo de Madrid para pedir la unidad de España con nombres como Mario Vargas Llosa, Félix de Azúa o Joaquín Leguina.

Reportaje gráfico: Dani Pozo

Mario Vargas Llosa entró en el escenario semicircular del Ateneo de Madrid y se colocó en el centro. Con traje negro y camisa blanca, inauguraba el ciclo de intervenciones de algunos de los miembros más destacados de la plataforma Libres e Iguales. Se reunían, tal y como decía el título del acto, “por la responsabilidad civil”.

La escenografía estuvo muy cuidada. Podía percibirse la mano del dramaturgo Albert Boadella, que más tarde aparecería sobre las tablas. En un escenario oscuro, un foco iluminaba al protagonista que razonaba y explicaba su punto de vista sobre Cataluña a tan sólo cinco días de las elecciones del 27S. El Premio Nobel, en su faceta de novelista, comenzó explicando la existencia de dos tipos de ficciones: las benignas y las malignas. Éstas últimas, arguyó, “se presentan como verdades absolutas y despiertan el fanatismo”. Se refirió al nacionalismo como una de ellas, aquélla que “ha dejado el mundo lleno de cadáveres”.

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Félix de Azúa, miembro de la Real Academia Española de la Lengua, advirtió de “la gravedad del desafío” independentista: “Retar al Estado nunca sale gratis. Se han dado cuenta, pero es demasiado tarde”. El catalán, que se ha definido en varias ocasiones como un “exiliado” en Madrid, sentenció: “A partir del 27 de septiembre, los catalanes empezarán a sufrir”.

Joaquín Leguina, ex presidente de la Comunidad de Madrid, comenzó diciendo que “aquello que distingue a la democracia de la tiranía es el imperio de la ley”. Como “no se puede hablar con energúmenos” –decía Leguina en referencia a los dirigentes nacionalistas– “he venido vestido con los colores de la bandera francesa: libertad, igualdad y fraternidad”. El azul, el rojo y el blanco se distribuían por sus pantalones y la cazadora, que contrastaban con la sobriedad del traje de Vargas Llosa o la americana de Azúa.

El chiste de Boadella

Después de la broma de Leguina, Carlos Herrera regaló a los asistentes un chiste de aquellos con los que obsequia a sus fósforos en la COPE: “Las elecciones en Cataluña tienen más peligro que un cable en un charco”. Sin embargo, el auditorio enmudecería para después romper a carcajadas con la aparición de un Albert Boadella que, vestido de Mosso d’Esquadra, entraba en el escenario y se excusaba en sus “hechos diferenciales como catalán” para echar al que estaba en el centro presidiendo el acto, Mario Vargas Llosa, que así podía abandonar al escenario para acudir a otro compromiso como si se tratase de parte de la función. El dramaturgo razonaba así el motivo de su disfraz: “Ni ellos mismos sabrían explicar esas diferencias de las que hablan. Admiten la diversidad de todos los españoles, pero dicen que lo suyo es mucho más importante”.

El periodista Federico Jiménez Losantos, conductor de las mañanas de esRadio, eligió un discurso grave, apoyado en diversas referencias históricas, que giró en torno a una idea que ya ha repetido en varias ocasiones: “El problema de Cataluña es consecuencia de la traición de la izquierda a la idea nacional”. El veterano comunicador terminó enardeciendo al auditorio con el grito: “¡Viva España!”, que fue recibido con vítores y contestado con la réplica habitual.

Fernando Savater, uno de los últimos en aparecer, quitó gravedad a esa “mentira que venden los nacionalistas”, “a unas elecciones que no son más que unos comicios en los que votarán todos aquéllos que estén empadronados en Cataluña, nada más que eso”. No obstante, advirtió del peligro que podría suponer una victoria nacionalista el próximo 27 de septiembre en caso de que termine en una declaración unilateral de independencia: “Sería una agresión al conjunto de los ciudadanos españoles. No podemos tolerar que los ciudadanos catalanes puedan llegar a sentirse extranjeros en su propia casa”.

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El ciclo de intervenciones lo clausuraron los focos, que de repente se apagaron y dejaron paso a la voz de la promotora de Libres e Iguales, la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo, que sin luz en el escenario comenzó a recitar un discurso que iba escribiéndose al mismo tiempo en una pantalla cinematográfica: “En un Estado democrático, son los ciudadanos quienes toman las decisiones políticas (…) Existe el peligro de que los no independentistas por activa terminen siéndolo por pasiva. Tras las elecciones, usted no podrá decir aquello de ‘yo no sabía’. El abstencionismo es la peor versión de la irresponsabilidad”. Al terminar su intervención, las luces se encendieron. Los miembros de la plataforma despidieron al público desde el escenario, recibiendo una gran ovación entre silbidos y algún que otro ‘viva España’, pronunciados con el mismo ímpetu con el que lo había hecho Jimenez Losantos minutos atrás.

Mucha gente fuera

El acto comenzó con más de media hora de retraso debido a la aglomeración de personas que esperaban a las puertas del Ateneo de Madrid. Decenas de espectadores tuvieron que darse media vuelta porque las filas del teatro y sus salas contiguas estaban repletas.

“Qué desastre de organización, la próxima vez que lo hagan en una plaza de toros”, pedía una asistente. “O en un estadio”, respondía otra más optimista pero con el mismo nivel de enfado.

“Estamos desbordados, no nos esperábamos esta afluencia” reconocían fuentes de la organización del acto, que explicaban que si bien el aforo del teatro principal es de 350 personas con las demás zonas habilitadas el público superaría el medio millar.

No fueron suficiente. Ante el caos, la “indignación” volvió a la calle. Esta vez no a la Puerta del Sol  sino a unas calles contiguas. Conchita y Armando, un matrimonio catalán que aprovechaba un viaje de trabajo para intentar escuchar “a gente inteligente, y no lo que escuchamos en TV3”, esperó más de una hora para oír el manifiesto.

 

Al no poder estar presentes al menos desde la platea, ellos improvisaron un discurso ante los demás indignados.

En clave económica: “Madrid no nos roba, es un discurso absurdo”. En clave política: “El PP ha alimentado todo el independentismo”. También en clave electoral: “Todo lo que huele a España les asusta. El único que no tiene miedo es Albert Rivera”.