Un sistema proporcional habría dejado al independentismo catalán sin mayoría absoluta

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Ciudadanos propuso este martes un sistema electoral más proporcional para Cataluña. Aquí calculamos qué habría ocurrido en las elecciones del domingo con tres sistemas alternativos. 

Artur Mas convocó las últimas elecciones el 3 de agosto. En la disposición que publicó el Diari Oficial invocaba “la disposición transitoria cuarta del Estatut d’autonomia de Catalunya de 1979”. El texto jurídico que regula la conversión de votos en escaños en las elecciones catalanas en 2015 fue aprobado durante la Transición.

La aprobación de una ley electoral que derogue esa disposición necesita el voto de dos tercios del Parlament: 90 diputados. Nunca ha habido un consenso suficiente. Los diputados más necesarios (los del partido tradicionalmente mayoritario en Cataluña, Convergència) nunca lo han visto claro.

El Estatut vigente dice que el sistema electoral “debe asegurar la representación adecuada de todas las zonas del territorio de Cataluña”. En términos demográficos, Cataluña es lo que se conoce como una macrocefalia: está dominada por Barcelona y su área metropolitana, donde vive el 75% de los catalanes.

El sistema electoral actual cumple una parte de ese mandato del Estatut: “Asegura la representación de todas las zonas del territorio”. La pregunta es si es la “adecuada”.

Escaños caros, escaños baratos

En las elecciones del domingo, un escaño en Lleida costó 13.816 votos y en Barcelona, 34.658. Son los dos extremos: un voto en Lleida vale 2,5 veces más que en Barcelona. Los escaños en Girona y Tarragona costaron cerca de 22.000 votos.

Los partidos nacionalistas suelen tener mejores resultados fuera de Barcelona. De ahí que Convergència esté cómoda con este sistema. Los partidos de izquierdas o nacionales preferirían ir hacia un sistema más proporcional. Es decir, un sistema en el que el voto de cualquier persona valga lo mismo (o casi) en todo el territorio, incluida Barcelona. Esto tendría una desventaja: la atención durante la legislatura a zonas menos pobladas podría ser menor porque luego el castigo electoral sería imperceptible.

Durante el Gobierno tripartito de PSC, ERC e Iniciativa per Catalunya, el Parlament creó una comisión de expertos apadrinados por los distintos partidos para preparar una nueva ley electoral. En 2007 publicaron su informe. Hemos contactado con cinco de los seis miembros de aquella comisión. Sólo han accedido a hablar dos: el presidente Josep M. Colomer y el vocal Josep Maria Reniu. Agustí Bosch y Jaume Magre han preferido no comentar nada. Joan Botella estaba ocupado. Proponían un sistema basado en las veguerías: unas divisiones geográficas catalanas de origen medieval. En Cataluña hay siete veguerías que sustituirían como circunscripciones electorales a las cuatro provincias actuales. En 2009, Colomer convirtió aquel proyecto en un borrador de ley electoral; la única vez en 35 años que se ha estado tan cerca. Pero no se aprobó.

El modelo mejora la relación entre el número de habitantes de una región y el número de diputados que tiene asociados. Lo hace asignando más escaños a las veguerías de Barcelona pero conservando cierto sobrepeso en el resto de regiones menos pobladas. De nuevo el objetivo es asegurar esa “representación adecuada” del territorio. Ese sobrepeso es particularmente fuerte en dos veguerías: Aran (Lleida) y las tierras del Ebro (Tarragona).

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Y sin embargo con los resultados de 2015 este modelo alternativo no mejora la proporcionalidad. Es decir, la relación entre los votos a un partido y los escaños que obtiene. Lo que hace es introducir un sesgo mayoritario que beneficia a los partidos más votados, especialmente en las regiones menos pobladas.

Un miembro de esa comisión, Josep Maria Reniu, dice que es inútil valorar un sistema electoral nuevo “con la calculadora en la mano” porque el comportamiento del votante sería distinto.

A continuación hemos tomado los resultados de las elecciones del 27 de septiembre y hemos asignado los escaños con tres repartos alternativos: el de las veguerías, un reparto por provincias pero más proporcional que el actual y un distrito único. Las veguerías, según Reniu, son “el mejor sistema teórico para una realidad política concreta”. Pero quienes prefieran un sistema más proporcional no lo verán tan claro.

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La segunda alternativa es parecida a la propuesta que hizo el PSC en el último debate para reformar la ley en mayo de 2015: usar las cuatro provincias actuales pero asignando a cada una un número de escaños proporcional a su población. Ahora mismo Barcelona tiene 85 escaños. Esta alternativa le asignaría 101.

La tercera propuesta es la proporción pura: un voto vale lo mismo en cualquier rincón del territorio. Madrid o La Rioja tienen sistemas de circunscripción única. En esta simulación hemos eliminado también la barrera del 3% de votos para entrar. Sin esa barrera, además de Unió, habría entrado en el Parlament el partido animalista PACMA.

El distrito único evidencia el dilema entre personas y territorios. Da todo el peso a las personas (por eso es proporcional) y ninguno a los territorios. Pero si queremos que un sistema electoral represente también la singularidad de cada región, la única forma de hacerlo es restar proporcionalidad al reparto porque las regiones no tienen la misma población. Es decir, los votos de algunas personas contarán menos para que los votos de los otras regiones valgan más.

La tabla siguiente muestra la desproporción entre los votos que recibe un partido y el número de diputados que habría obtenido con cada propuesta de reparto. De nuevo es una simulación con los votos de las elecciones del domingo pasado.

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Con el sistema actual, los partidos más votados tienen una ligera sobrerrepresentación: Junts pel Sí ha obtenido el 39,5% de los votos y con eso logra el 46% de los diputados. El efecto no es demasiado acusado. El reparto con el sistema de las veguerías exagera ese efecto: JxSí hubiese logrado un 48% de los diputados con los mismos votos. Ocurre así porque dos veguerías son muy pequeñas —Arán reparte sólo tres escaños y Tierras del Ebro sólo cinco—, lo que provoca a menudo un efecto que favorece a los partidos con más apoyo en esos lugares. Con los votos de 2015 habría sido exactamente así y Junts pel Sí habría logrado los ocho diputados de esas dos regiones. Como era previsible, la segunda alternativa mejora la proporcionalidad. Lo mismo que el reparto por distrito único, que ajusta las proporciones de votos a las de escaños.

Una ley basada en el informe de aquella comisión no sólo cambiaría el reparto de escaños. También propiciaría otros cambios. Por ejemplo, que los votantes pudiesen reordenar los miembros de una lista con el sistema de listas cerradas pero no bloqueadas. El fracaso del borrador de la ley en 2009 se debió sobre todo a esta cuestión: “En realidad ni CiU ni PSC la querían porque los dos querían mantener las listas cerradas”, dice Colomer. Otras novedades de aquella propuesta eran reducir el coste de votar o regular los gastos de campañas.

Es un debate complejo. No hay una solución para dilemas como el que afronta la proporcionalidad con la representación territorial. Además Convergència tiene pocos incentivos para variar una ley que le beneficia y que está basada en el sistema que rige el resto de España. En general, un partido en el poder tiene pocos incentivos a cambiar las reglas si esas reglas son precisamente las que le llevaron al poder. Es más fácil que una ley electoral se reforme si un partido pequeño lo pone como condición para entrar en una coalición de gobierno.

El independentismo presiona a la CUP para investir a Mas

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Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Un miembro de la CUP acuñó hace unos años un término que en Cataluña ha hecho fortuna. Habló del Camamilla Party. El término en catalán significa manzanilla, hace referencia al Tea Party estadounidense y describe a un sector de la sociedad catalana. Ese grupo lo forman contertulios, columnistas, directores de medios y un ejército de miles de tuiteros.

A grandes rasgos y con matices, los miembros del Camamilla Party defienden a Artur Mas como la única persona capaz de liderar el proceso soberanista. Consideran que no toca hablar de los recortes hasta que Cataluña sea independiente y atribuyen cualquier indicio de corrupción a una guerra del Estado contra Cataluña. Ese mismo sector no le ahorró reproches a la CUP cuando decidió no ir en la lista unitaria soberanista. Odian tanto a Mariano Rajoy como a Pablo Iglesias o Duran Lleida y les dolió sobremanera que la alcaldía de Barcelona quedara en manos de Ada Colau.

En las últimas horas, el Camamilla Party se ha volcado en presionar a la CUP para que ceda y haga presidente a Artur Mas.

El diario Ara ha publicado en su versión impresa de este martes un editorial llamado Mas no puede ser el problema. El editorial iba destacado en portada con el titular Peligra la investidura. Uno de sus más destacados columnistas, Antoni Bassas, también publica en el mismo periódico un artículo a favor de la investidura del president en funciones. “Sería un error que lo que no ha conseguido la persecución mediática con base en Madrid se decidiera ahora en Barcelona”, asegura.

El exdirector de La Vanguardia, José Antich, también afirma en un artículo que los intentos de desplazar a Mas de la presidencia son de una “gran miopía”. Pilar Rahola aseguró este lunes en 8TV que no le parecería justo que se apartara ahora al president. Otros periodistas y opinadores invitaban a la CUP a reflexionar sobre por qué se alinea con los poderes unionistas en el rechazo a Artur Mas.

https://twitter.com/jordibarbeta/status/648721503140364288

El ‘president’ mártir

La imputación de Artur Mas por la consulta del 9N, conocida durante la mañana de este martes, ha aumentado aún más la presión sobre la CUP. Todo el soberanismo ha cerrado filas en torno a Mas y esto ha dejado a la CUP aún más expuesta a pesar de que el líder del partido, Antonio Baños, ha mostrado su solidaridad con Mas y las demás imputadas.

Para más inri, el juez ha citado a Mas a declarar en el 75º aniversario del fusilamiento del antiguo president de la Generalitat Lluís Companys.

Muchos han interpretado la imputación de Mas como el estímulo necesario para que la CUP cediera en su postura de negar la investidura. Mas adquiría una posición más transgresora y se convertía en representante de la desobediencia que prodiga la CUP. Baños, sin embargo, ha mantenido el discurso del partido y ha dejado claro que no cederán a las presiones. “Después de décadas de represión policial y judicial, no nos asusta demasiado una campaña de Twitter”, ha afirmado el líder de la CUP.

Quiénes han evitado pronunciarse a favor de la investidura de Mas han sido los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural. En una rueda de prensa conjunta, han criticado la imputación y han confiado en que las formaciones llegarán a un acuerdo, pero no han querido valorar si es importante que Mas sea president.

Un poder inesperado

Todas las encuestas indicaban que la CUP tendría la sartén por el mango a la hora de articular una mayoría soberanista en el Parlament. Lo que no se esperaba la formación era que la investidura de Mas como president dependería de sus votos. El partido anticapitalista se sentía mucho más cómodo con la posibilidad de una abstención en segunda vuelta. Pero ahora este escenario no es posible y la CUP tiene la carga de ser quién puede dinamitar el proceso si JPS tampoco cede.

La situación no ha avanzado durante este martes. Ambas formaciones han reafirmado sus posiciones ante los medios durante la mañana y por ahora nadie quiere aparentar que está dispuesto a ceder. El entorno de Mas ha filtrado a TV3 que el proceso no se va a parar y que la CUP ha de decidir si lo va a apoyar. Baños ha vuelto a repetir que no investirán a Mas y ha insistido en una figura de consenso con la que “todos nos podamos sentir cómodos”. Si Mas representa un extremo y la CUP otro, lo que buscan es un candidato intermedio. Con esas palabras lo ha explicado Baños durante una entrevista en TV3.

CDC, sin embargo, no está dispuesta a dejar de liderar el proceso y considera “irrenunciable” la presidencia de Mas. Después de todos los costes de la aventura independentista para el partido –de la ruptura con Unió a las imputaciones–, no quieren que la presidencia quede en manos de una persona de ERC o de un candidato independiente como Romeva. ERC sigue defendiendo que el candidato de Junts pel Sí es Mas pero de manera menos apasionada. “Concentrémonos en el qué y no en el quién”, ha afirmado este martes Oriol Junqueras.

Junts compareció este martes para valorar los resultados y proyectó una imagen de unidad en torno a Mas. Las declaraciones de Romeva y del propio Mas, no obstante, dejaban la puerta abierta a negociar otro presidente. “El candidato es Mas, y a partir de aquí negociaremos”, explicó Romeva. “Lo importante es saber si los 72 diputados están dispuestos a sacar adelante la hoja de ruta (…) y el resto son cosas añadidas”, zanjó Mas.

Las negociaciones, en marcha

Ambos partidos ya han empezado con algunas llamadas los primeros contactos de lo que se prevé como una dura negociación.

El núcleo duro de Junts se ha reunido en el Parlament para empezar a confeccionar el nuevo Gobierno y la organización del grupo parlamentario y a barajar nombres de futuros consellers. A la reunión han acudido Romeva, hombres de confianza de Mas como Josep Rull o Jordi Turull, dirigentes de ERC como Marta Rovira y Lluís Salvadó y las expresidentas de las organizaciones sociales ANC y Òmnium, que iban en la lista en los puestos dos y tres.

A la vez se ha designado una comisión negociadora formada por miembros de todos los partidos y entidades de la candidatura con el objetivo de iniciar los contactos con la CUP. Junts busca contactos discretos y sin aspavientos y evita críticas contra la postura de los anticapitalistas.

La CUP, por su parte, ha iniciado conversaciones con todos los partidos que puedan sumarse al llamado proceso constituyente. También con la coalición izquierdista Catalunya Sí que es Pot (CSP), que incluye a Podemos y a Iniciativa. 

Lo que sí que se prevé es una de las negociaciones más herméticas de los últimos tiempos. La CUP ya ha advertido que sus miembros se levantarán de la mesa de negociaciones en cuanto se produzca la primera filtración. El partido ya abandonó la negociación de la lista única en julio después de que se filtrara información a los medios de comunicación.

Nueve claves que explican por qué Mas lo tiene cada vez más difícil para repetir

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Jesús Diges / Efe

Lejos de aclarar dudas, las elecciones del domingo en Cataluña han sembrado más incógnitas de las que había antes de la jornada electoral. ¿Cuántos votos hacen falta para ser president? ¿Se pueden entender la CUP y Convergència? ¿Quién será el elegido para conducir todo el proceso? A continuación intento responder a las preguntas más destacadas que han aparecido después de los comicios.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto. 

Lejos de aclarar dudas, las elecciones del domingo en Cataluña han sembrado más incógnitas de las que había antes de la jornada electoral. El sector soberanista celebra la victoria y se siente avalado por la ciudadanía para continuar con el proceso de independencia. Las formaciones constitucionalistas consideran fracasado el plebiscito porque los independentistas no han alcanzado más del 50 % de los votos.

En el aire quedan cuestiones de vital importancia. ¿Cuántos votos hacen falta para ser president? ¿Se pueden entender la CUP y Convergència? ¿Quién será el elegido para conducir todo el proceso? A continuación intento responder a las preguntas más destacadas que han aparecido después de los comicios.

1. ¿Cuántos votos necesita Mas para ser investido?

Según el reglamento del Parlament, la sesión constitutiva del nuevo pleno deberá celebrarse antes del 26 de octubre. La sesión de investidura deberá celebrarse como muy tarde el 9 de noviembre.

Después del debate de investidura en el que intervienen los candidatos, se procede a una primera votación. Para ser investido presidente en esta primera ronda se necesitan 68 votos a favor. La lista de Mas tiene 62 diputados. La CUP ya ha anunciado que no votará a favor de Mas. Es decir, esta opción tiene pocas posibilidades de prosperar.

El propio Artur Mas especuló durante la campaña con la opción de ser investido en segunda vuelta gracias a una abstención de la CUP. Esta votación se celebra al cabo de dos días y al president le bastaría con una mayoría simple (más votos a favor que en contra) para ser elegido.

Tampoco esta fórmula parece que le pueda servir a Mas, por mucho que la CUP se abstenga. Los diputados de C’s, PP, PSC y Catalunya Sí que es Pot (CSP) suman 63 escaños, uno más que Junts pel Sí. Ninguno de estos partidos se abstendrá en una segunda votación. El líder de CSP, Lluís Rabell, ha afirmado esta mañana en la emisora RAC1 que sus diputados votarán en contra de la investidura de Mas.

Mas lo tiene muy complicado para ser presidente a no ser que la CUP cambie de criterio, cosa muy poco probable. El otro escenario es que Junts pel Sí se enroque en la defensa de Mas como candidato a la presidencia. En este caso cobraría fuerza la opción de unas nuevas elecciones.

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2. ¿Cuáles son las alternativas a Mas?

Cualquier candidato alternativo debe ser refrendado por un acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP. La formación anticapitalista ha deslizado en más de una ocasión que no le desagradan ni Raül Romeva ni Oriol Junqueras, si bien habría que ver cómo sentaría en CDC la designación de un presidente escorado a la izquierda. En este sentido la figura de Romeva tiene más posibilidades que la de Junqueras: está más cerca de representar lo que sería un candidato independiente mientras Junqueras es el líder de ERC.

La opción de escoger un candidato independiente que no fuera en las listas tampoco es posible ya que el presidente debe figurar en alguna lista electoral. En todo caso dentro de la lista de Junts Pel Sí hay muchos candidatos progresistas que podrían ser del agrado de la CUP.

Las fuerzas constitucionalistas no tienen suficientes escaños para pactar un presidente así que la opción de una candidatura alternativa tampoco es viable.

Durante la campaña, sobre todo desde CSP, se ha planteado la posibilidad de un eje de izquierdas que incluya CSP, la CUP y ERC. Los pobres resultados de la lista de Lluís Rabell, sin embargo, hacen imposible esta opción

3. ¿Ralentizará la CUP el proceso de independencia?

Se ha hablado mucho sobre el compromiso de la CUP de requerir más del 50% de los votos para seguir adelante con el proceso soberanista. Esa afirmación tiene un matiz importante. La CUP consideraba necesario ese porcentaje para hacer una declaración unilateral de independencia el 28 de septiembre. Pero no para seguir adelante con el proceso.

“Tenemos el mandato democrático que nos permite tirar hacia la república catalana”, ha afirmado esta mañana el líder de la CUP, Antonio Baños. Si Junts pel Sí y la CUP salvan el escollo del nombre del president y acuerdan algunas de las reclamaciones sociales de la formación anticapitalista, la CUP estará ahí.

4. ¿Abandona la CUP el proceso soberanista?

No. El partido liderado por Baños tiene una larga tradición de desobediencia y no será esta formación quién le ponga el freno al proceso. Al contrario. “La CUP es el acelerador del proceso de ruptura con España”, afirmó Baños ayer por la noche.

Queda por ver cómo llegarán ambas formaciones a un acuerdo sobre la cuestión europea. Junts pel Sí defiende la pertenencia a la UE como pilar básico del nuevo estado. La CUP, en cambio, aboga por salir de la organización.

5. ¿Cómo decidirá la CUP si apoyar o no a Mas?

La decisión ya está tomada. La CUP no votará a favor de la investidura de Artur Mas, aseguran en el partido. La candidatura anticapitalista ha anunciado esta mañana que comenzará una ronda de encuentros para articular un nuevo Gobierno. Estas conversaciones incluyen asambleas internas y contactos con distintos agentes políticos y sociales que no militan en la formación.

En el partido afirman que las reuniones anunciadas este lunes por la CUP están dirigidas a pensar quién puede sustituir a Mas y no si se apoya al líder de CDC como president de la Generalitat.

6. ¿Estaría dispuesta CSP a facilitar la investidura de Mas?

El líder de la coalición izquierdista CSP, Lluís Rabell, ha afirmado esta misma mañana en una entrevista en RAC1 que su formación votará en contra de la investidura de Artur Mas. “Para trabajar a favor de un referéndum nos encontrarán, para apoyar a CDC no”, ha dicho Rabell.

7. ¿Sería viable una candidatura de Arrimadas?

Las fuerzas constitucionalistas (C’s, PSC y PP) suman 52 diputados. Para que Inés Arrimadas fuera presidenta de la Generalitat, necesitaría el apoyo expreso de los 11 diputados de CSP en la votación. Lluís Rabell ha dejado claro esta mañana que tampoco apoyarán a la líder de C’s: “No investiremos a Artur Mas, y aún menos a Inés Arrimadas”.

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8. ¿Pueden llegar a un acuerdo la CUP y Junts pel Sí?

El acuerdo Junts-CUP dependerá de la voluntad de consenso de ambas formaciones. Está por ver hasta dónde está dispuesto a ceder cada formación. Existen algunas reclamaciones de la CUP que pueden despertar simpatías dentro de la lista de JPS, dónde hay muchos diputados de tradición socialdemócrata. Otras, sin embargo, son inaceptables para una lista que en el fondo representa una buena parte del establishment catalán.

La CUP ha insistido en tres cuestiones: el final de los desahucios, el frenazo a las privatizaciones y la negativa a la figura de artur Mas o a cualquier otro miembro de CDC “que represente la corrupción o los recortes” como president de la Generalitat. Estas tres reclamaciones parecen escollos superables. Otros requisitos como la salida de la UE, la OTAN y el euro son inaceptables para Junts pel Sí.

A ninguna de las dos partes le interesan unas nuevas elecciones (Cataluña lleva tres en cinco años). Pero Junts pel Sí, con 62 diputados, tampoco está dispuesta a aceptar todo lo que le pida una formación que sólo ostenta 10 escaños.

9. ¿Anula el resultado el plan de los independentistas?

No. La candidatura de Junts pel Sí nunca pretendió tener más del 50% de los votos para iniciar el proceso hacia la independencia. En el primer párrafo de la llamada Hoja de Ruta ya habla de una mayoría de diputados y en ningún momento se refiere a los votos.

Evidentemente, obtener más de la mitad de los votos habría otorgado más legitimidad a la propuesta. Los soberanistas, no obstante, se sienten suficientemente legitimados con 72 diputados para iniciar este proceso de 18 meses en los que se prevé la desconexión de España y la celebración de unas elecciones constituyentes. La lista de Junts pel Sí también se apoya en la alta participación en los comicios (casi un 78%) para legitimar el Parlamento escogido en estos comicios.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto.

El futuro de Mas, en manos de una asamblea

La CUP decidirá qué hacer en la sesión de investidura en una asamblea de sus militantes. Plantean tres alternativas: apoyar a Raül Romeva, proponer un candidato independiente o abstenerse en la votación de Mas. 

La Candidatura de Unitat Popular (CUP) se ha convertido en una de las claves del independentismo. El partido anticapitalista multiplicó este domingo su número de escaños y pasó de tres diputados a 10 con el 8,2% de los votos. Estos resultados convierten a la formación en un actor principal del proceso independentista después de que Junts pel Sí, con 62 escaños, se haya quedado lejos de la mayoría absoluta y necesite apoyos parlamentarios poner en marcha la hoja de ruta secesionista.

La CUP entiende los resultados como un reclamo de Cataluña para romper el statu quo e iniciar un proceso constituyente que culmine con una república catalana. El número uno de la formación, Antonio Baños, afirmó que el partido se ha convertido en “el acelerador del proceso” y que los catalanes han expedido “el certificado de defunción del autonomismo”.

La fiesta de la CUP se celebró en el Casino L’Aliança Poblenou, que estaba lleno a rebosar. Baños advirtió que “la desobediencia es la independencia” y que “a partir de ahora, la legalidad española puede y tiene que ser desobedecida por la soberanía catalana”. También enfatizó su mensaje social y advirtió que Cataluña tiene que buscar “un plan de choque” para lograr que en todos los hogares “puedan haber tres comidas al día”.

La número dos del partido, Anna Gabriel, agradeció el apoyo que ha recibido el partido y recordó a los asistentes que la CUP es una chispa en el sur de Europa y que ahora representan a todos aquellos militantes anticapitalistas. “No olvidamos el resto de pueblos del Estado y el resto de pueblos en lucha”.

El ambiente durante el acto era eufórico y había una sensación de victoria absoluta. Los asistentes que se acercaban al Casino L’Aliança hacían cálculos electorales para discutir el papel clave que tendrá la CUP en esta legislatura. Centenares de votantes llenaron la sala y vitorearon al exdiputado Quim Arrufat cuando lo enfocaban por TV3, aplaudieron los malos resultados de Unió Democrática a medida que se iban confirmando y abuchearon las comparecencias de Pedro Sánchez y Xavier García Albiol.

Una de las incógnitas que dejó la noche fue la relación política que tendrá la CUP con Junts pel Sí en el futuro. Gabriel sólo se refirió a este punto con estas palabras: “El proyecto independentista seguirá adelante, pero hoy el señor Mas ya no es imprescindible”. 

Baños ha dicho en varias ocasiones durante la campaña que el partido no apoyará la investidura del actual president de la Generalitat. Aun así, una vez terminado el acto, las conversaciones en la calle giraron en torno a cuál debe ser la posición de la CUP de ahora en adelante.

La formación decidirá esa posición en una asamblea durante los próximos días y después de hablar con una decena de militantes sólo hay una cosa clara: el partido no investirá a Mas. Las tres alternativas que dieron esos militantes anoche son más difusas: apoyar a Raül Romeva, proponer un candidato independiente o abstenerse en una eventual investidura de Mas. Sean cuales sean los próximos pasos, el futuro del independentismo pasará inevitablemente por el proceso asambleario de la CUP.

Ganadores y perdedores del 27S

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Las elecciones al Parlament catalán del 27S han dejado ganadores, perdedores y un puñado de lecciones. A continuación describo en 10 puntos lo que ha dado de sí la noche electoral.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto. 

Las elecciones al Parlament catalán del 27S han dejado ganadores, perdedores y un puñado de lecciones. A continuación describo en 10 puntos lo que ha dado de sí la noche electoral.

Los perdedores

Catalan President Artur Mas greets supporters of Junts Pel Si (Together For Yes) after polls closed in a regional parliamentary election in Barcelona, Spain, September 27, 2015. Separatists have won a clear majority of seats in Catalonia's parliament, an exit poll showed on Sunday, in an election that could set the region on a collision course with Spain's central government over independence.   REUTERS/Andrea Comas
REUTERS/Andrea Comas

1. Artur Mas.

El president Artur Mas convocó estas elecciones con una condición para sus compañeros de la lista Junts pel Sí: que él fuera el próximo presidente. Con los resultados hasta ahora, su futuro está en manos de la CUP. El número uno de la CUP, Antoni Baños, ha dicho una vez más esta noche que no apoyarán un Gobierno dirigido por Mas.

El proceso hipotético es el siguiente. Después de la primera ronda de votos, no habrá mayoría absoluta si Mas es el candidato de Junts pel Sí. En la segunda, la jefa de la oposición, Inés Arrimadas, de Ciudadanos, podría obtener los votos a favor de PSC y PP, espoleados por sus líderes nacionales en Madrid. Esos tres partidos suman 52.

Todas las miradas se posarían entonces sobre Catalunya Sí que es Pot, cuyo candidato es el independentista Lluís Rabell. En esa coalición está también Podemos, de Pablo Iglesias, que en diciembre se la juega en las generales.

Si Inés Arrimadas propone una legislatura corta con la promesa de elecciones, con una auditoría y nueva política, ¿se apartará de ella Podemos para hacer president a Mas? En Cataluña, mientras, el flirteo con Iniciativa y su apoyo al derecho a decidir ya ha empezado. Si se abstuvieran con la CUP, darían la presidencia a Mas. Pero un Gobierno con Mas haría más difícil el camino de unión con la CUP. Todo forma parte del mismo rompecabezas.

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El modo más sencillo de facilitar el camino para el bloque independentista es buscar una alternativa a Mas que sea aceptable para la CUP. No es difícil: Raül Romeva podría ser. Pero la pregunta es cómo se lo tomaría Mas.

2. Catalunya Sí que es Pot.

El papel que les queda a Lluís Rabell, a Iniciativa y a Podemos se ha reducido a decidir quizá entre dos rivales para la presidencia. En junio la confluencia de izquierdas rivalizaba en las encuestas con 30 escaños con una CiU en caída libre. Al principio de la campaña luchaban con Ciudadanos por ser la segunda fuerza en el Parlament. Han quedado cuartos con 11 escaños, más cerca del quinto y sexto partido que del tercero.

Rabell ha culpado a la polarización y ha dicho que no ha habido debate social. Podemos pretendía usar las elecciones como plataforma para las generales y no ha funcionado. Sin querer hay una triunfadora de rebote: Ada Colau. La izquierda no creía en los personalismos hasta que se dio cuenta de su importancia.

3. PSOE y PP.

Los dos grandes partidos que aspiran a gobernar España en diciembre están lejos de gobernar Cataluña. El PSOE tiene la pregunta difícil: Cataluña ha sido un baluarte en las grandes victorias socialistas. El papel digno pero insuficiente de Miquel Iceta no despeja las dudas de qué ocurrirá en diciembre.

El PP gobierna en España y ha recibido un castigo más en Cataluña. Xavier García Albiol ha logrado parar el golpe y que el partido no quede el último pero por muy poco. No deja de ser significativo que el partido que gobierna España sea residual en Cataluña.

4. Unió.

Han sacado 100.000 votos. No les llegan para entrar en el Parlament. ¿Dónde hubieran ido a parar esos votos?

Los ganadores

5. La participación.

Los catalanes han creído que estas elecciones eran más importantes y que había que votar. La participación ha crecido a pesar de ser puente en Barcelona. Es importante tener en cuenta que con una participación del el mismo número de votos daban menos escaños que otras veces con esta participación.

GRA483. BARCELONA, 27/09/2015.- La candidata a la presidencia de la Generalitat por Ciutadans, Inés Arrimadas (c) y el líder del partido, Albert Rivera (3i) durante la rueda de prensa ofrecida hoy para valorar los resultados de la formación en las elecciones catalanas. EFE/Marta Pérez
EFE/Marta Pérez

6. Ciudadanos.

En 2010 sacaron tres diputados. En 2012 sacaron nueve y en 2015, 25. La candidata, Inés Arrimadas, se estrenaba. Es natural que irrite este éxito a partidos tradicionales y a votantes independentistas, pero esos números son espectaculares. La sede de Ciudadanos era la única donde la fiesta que se vivía era real.

7. Los escaños claramente independentistas.

Los medios extranjeros decían en sus títulos que había una mayoría, aunque no aplastante, a favor de la independencia: Los partidos separatistas catalanes ganan una mayoría escasa en las elecciones regionales, titulaba el New York Times. La información iba al fondo de la portada y bien pequeña.El Guardian decía: “Los separatistas catalanes ganan las elecciones y dicen que es un sí para la ruptura”. No son los titulares obvios que harían pensar en el mundo en un mandato en favor de la independencia inmediata. Pero hay 72 diputados que representan a votantes que quieren explícitamente la independencia. Es menos de lo que debía ser al principio. Pero nunca se había visto algo así.

8. La CUP.

La CUP se ha presentado a dos elecciones autonómicas. En la primera sacó 3; en la segunda, 10. Ha triplicado sus escaños. Como en el caso de Ciudadanos, es un exitazo. Era la otra sede que estaba de fiesta. Quizá había menos alegría porque su papel en la próxima legislatura será incómodo y sus socios de gobierno no lo pondrán fácil.

El futuro

9. La lectura plebiscitaria.

Durante la campaña los votos del y del no estaban claros. Para el bloque independentista, durante la noche electoral surgió de repente un partido que no está en ninguno de los dos bloques: Catalunya Sí Que Es Pot. Ese cambio de actitud para que los resultados se vean mejor es una trampa.

Para el bloque constitucionalista, estas elecciones eran sólo autonómicas. Ahora que las listas independentistas no llegan al 50%, hay que contar también los votos, como se hace en los referéndums. Eso también es una trampa.

Nadie queda contento porque unos han ganado bien pero no cumple del todo sus expectativas. Y los que han perdido, aunque hayan subido, han perdido. Como advirtió Oriol Amat, número 7 de Junts pel Sí en una entrevista con una radio alemana, después de las elecciones generales del 20 de diciembre, los gobiernos catalán y español pueden tener motivos renovados para hablar y un Estatut negociado puede estar en la mesa.

La mayoría a favor del referéndum sí que sigue ahí. He paseado por una docena de colegios electorales. He mirado durante rato el pequeño milagro que es que una persona escoja una papeleta u otra. En un referéndum de sí o no, con sólo dos papeles, ¿las cifras que tenemos para los partidos servirían igual? No estoy seguro.

10. La lectura del próximo gobierno.

El trabajo a favor de la independencia será la labor principal del próximo gobierno si lo preside un miembro de Junts pel Sí. Pero deberá hacer más cosas. El encaje entre los dos grandes partidos no será fácil, empezando por el president.

Así es el partido anticapitalista que amenaza con no investir a Mas

ACTO CENTRAL DE LA CUP

Anna Gabriel y Antonio Baños, candidatos de la CUP. / Alejandro García / Efe

Sus 10 escaños otorgan a la Candidatura de Unidad Popular (CUP) un papel crucial en el próximo Parlament. ¿De dónde viene y cómo se organiza esta coalición de organizaciones? Explicamos por qué un partido tildado de “antisistema” durante años por CDC puede tener la llave del futuro de Artur Mas.

La Candidatura de Unidad Popular (CUP) sólo se ha presentado dos veces a las elecciones catalanas. En 2012 consiguieron tres diputados. Ahora han triplicado aquellos resultados. Sus 10 escaños otorgan al partido un papel crucial en el próximo Parlament. ¿Por qué será tan importante la CUP? ¿De dónde viene y cómo se organiza esta coalición de organizaciones? Explicamos por qué un partido tildado de “antisistema” durante años por CDC puede tener la llave del proceso soberanista.

1. Por qué la CUP puede ser determinante.

La mayoría absoluta en el Parlament de Cataluña está en 68 escaños. A la vista de los resultados electorales, Junts pel Sí necesitará el apoyo de la formación anticapitalista para articular una mayoría soberanista en el Parlament.

El papel de la CUP es determinante no sólo desde la perspectiva de los escaños, sino también de los votos. La CUP ha sostenido que no quiere iniciar el proceso hacia el soberanismo si el independentismo no lograba el 50% de las papeletas. La candidatura de Junts pel Sí, en cambio, cree que la mayoría de diputados ya es suficiente. Las formaciones independentistas no han llegado al 48 % de los votos.

Una victoria soberanista sólo en escaños no significa el fin del proceso, pero no se sabe qué papel jugará la formación anticapitalista en esta tesitura.

2. ¿Quién será el presidente?

Dado que la lista Junts pel Sí (unión de Convergència, Esquerra y las entidades civiles soberanistas) no han obtenido los 68 escaños, deberá contar con los votos de la CUP para investir a Artur Mas como presidente, al menos en la primera vuelta, para la que necesita mayoría absoluta. La formación ya ha advertido que eso no sucederá. Pero no ha sido tan clara a la hora de responder si se abstendrá en caso de una segunda votación, donde bastaría una mayoría simple.

La CUP ha avisado de que si sus votos son necesarios para llevar adelante el proceso independentista exigirán un presidente de consenso. El número uno de la lista, Antonio Baños, ha advertido que Artur Mas no cumple este requisito. En este caso Raül Romeva, más vinculado a la izquierda y con buena sintonía con la CUP, ganaría enteros para convertirse en presidente. Incluso la figura de Oriol Junqueras agradaría más a la candidatura liderada por Baños. El partido también condiciona su apoyo al nuevo Gobierno a que se asuman algunas de sus reclamaciones de corte social, como por ejemplo paralizar todas las privatizaciones y desahucios.

3. ¿Qué distingue a la CUP del resto de partidos?

La CUP ha marcado un perfil propio durante la última legislatura. Más allá de revolucionar el Parlament con su lenguaje y su puesta en escena, de sus acciones y programa electoral se deducen seis rasgos principales.

Anticapitalismo: El partido propone establecer “mecanismos de control popular de la economía”, defiende el cooperativismo como salida de la crisis y sus cargos electos tienen un tope salarial de 1.680 euros brutos al mes. En su programa para el 27S han defendido una ruptura con la Troika y el impago de la deuda hasta “resolver las necesidades de las clases populares y trabajadoras”. La formación, además, rehuye cualquier préstamo bancario para financiarse.

Lucha contra la corrupción: La CUP ha sido uno de los principales azotes de la corrupción en Cataluña. Ha denunciado todo tipo de corruptelas y se ha personado como acusación particular en varios casos como Mercurio, Catalunya Caixa o Innova. El partido también ha impulsado la web llumsitaquigrafs.cat, que recopila y explica todos los casos de corrupción de los últimos años en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares. Los concejales del partido tienen un límite de dos legislaturas (tres en el caso de pueblos de menos de 5.000 habitantes) y los diputados sólo pueden estar en el Parlament una legislatura.

Un pie en la calle: El partido siempre ha defendido que su presencia en el Parlament es una herramienta más de su lucha. La CUP ha repetido en varias ocasiones que su principal campo de acción está en la calle, en los ateneos y en las asociaciones ciudadanas. El partido se considera un simple canal de conducción de las protestas sociales de la calle hasta el Parlament.

Unidad territorial: A diferencia del resto de formaciones soberanistas, la CUP defiende que la independencia es el primer paso para la construcción de los Países Catalanes, que incluyen Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Baleares. En su programa también abogan por el reconocimiento de la identidad del pueblo aranés.

Organización asamblearia: La CUP se organiza en tres niveles. El nivel más bajo son las asambleas locales, en las que puede participar cualquier ciudadano pero en las que sólo pueden votar los militantes. En un nivel intermedio se encuentra el consejo político, formado por representantes de las asambleas locales. Encima de todo está la asamblea nacional, que se celebra cada año y en la que pueden votar todos los militantes. Esta asamblea nacional elige al secretariado, que es quien lleva el día a día de la formación. La organización asamblearia no significa que sus cargos deban consultarlo todo antes de votar, pero sí que cuando tienen dudas sobre algún punto que no se ha debatido antes lo deben consultar con las bases.

Salida del euro, de la UE y de la OTAN. Más allá del impago de la deuda, la CUP defiende una salida de estas dos organizaciones internacionales y el abandono de la moneda única.

4. ¿De dónde viene la CUP?

A pesar de que irrumpieron en el Parlament en 2012, la CUP lleva vinculada a la política municipal desde 1987. Fue en ese año cuando se presentó a las primeras elecciones municipales uniendo diferentes corrientes de la izquierda independentista. El partido sufrió una crisis en 1995 cuando algunas candidaturas se integraron en ICV. Unos años después, se refundó a partir del llamado Proceso de Vinaroz, que empezó en abril del 2000 y acabó en 2002. Este proceso unió diversas sensibilidades de la izquierda independentista de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana como Endavant, MDT, Maulets y otras organizaciones.

A partir de 2002 la CUP fue ampliando progresivamente su implantación territorial, aumentando el número de municipios en los que se presentaba. En 2003 fueron 12 y en 2007 fueron 50. En los comicios de 2011 presentaron 80 candidaturas y en las elecciones de 2015 estuvieron en 163 municipios. Una buena parte de las candidaturas son coaliciones con otros grupos como Procés Constituent, Podemos, Equo o EUiA.

En octubre de 2012 la asamblea nacional del partido decidió que la formación se presentara por primera vez a unas elecciones en el Parlament. La CUP obtuvo 126.000 votos y tres diputados.

El lío de Rajoy y el rifirrafe entre ‘Pájaro Naranja’ y ‘Coleta Morada’

GRA547. BARCELONA, 21/09/2015.- El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias durante su intervencion en el mitin celebrado esta tarde en la Plaça dAngel Pestaña en Barcelona junto al cabeza de lista de Catalunya Si Que es Pot, Lluis Rabell e Iñigo Errejón. EFE/Jesús Diges

El presidente del Gobierno se hace un lío con la nacionalidad de un vecino catalán si triunfa el bloque independentista. Cosas de salir del plasma. Mientras, Albert Rivera y Pablo Iglesias endurecen sus acusaciones para robar votos del granero de votos del cinturón rojo donde antes triunfaba el PSC.

Martes de campaña electoral marcada por el suspenso del presidente del Gobierno en Derecho constitucional: ignora completamente que un ciudadano catalán nunca dejará de ser español si no lo desea, como reza en el artículo 11 de la Constitución. También por un cruce de tuits entre Albert Rivera y Pablo Iglesias por los futuros pactos de Gobierno.

Helados se quedaron los simpatizantes del PSC que se acercaron a Sant Boi al mediodía para escuchar a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, que reaparecía tras su baja de maternidad. Durante todo su discurso, ni siquiera se le escapó ninguna de estas cuatro palabras: Miguel Iceta y proyecto federal. La andaluza debió pensar que bastaba con respaldar en Mataró, ya caída la tarde, al candidato del PSC a la Generalitat.

“¿Y la europea tampoco?”

Mariano Rajoy no supo salir de laberinto en el que le metió el periodista Carlos Alsina en una entrevista sin plasma mediante. El presidente se hizo un lío en directo con qué nacionalidad tendría un ciudadano catalán en el hipotético caso de que Cataluña se independizase.

Alsina le recordó que, según la Ley actual, los catalanes seguirán teniendo la nacionalidad española si así lo desean. “Vale… ¿y la europea?”. “Si son españoles, también tendrán la nacionalidad europea”. Un par de frases que sirvieron para que las redes sociales se incendiaran con memes sobre el presidente y le criticaran que no se haya preparado a fondo la entrevista, sobre todo con el tema catalán.

La tercera anécdota de la jornada se vivió también en las redes sociales. las encuestas auguran que Ciudadanos y Podemos se disputarán el segundo puesto detrás el frente independentista. Y no es casualidad que sus líderes nacionales se metan el dedo en el ojo cada vez que tienen oportunidad.

Espero que el candidato separatista de ‘Coleta Morada’ no ‘haga el indio’ y apoye a Inés Arrimadas antes que a Mas…”, escribió el líder de Ciudadanos, que sale a diario a recorrerse Cataluña de cabo a rabo para seguir cosechando votos. Rivera quiso incidir en uno de los puntos clave de su campaña: Catalunya Sí que es Pot, la plataforma respaldada por Podemos, no es una buena opción porque se dice que no es secesionista y su candidato, Lluis Rabell, votó el año pasado a favor de la independencia.

Coleta morada no entender”

Pablo Iglesias respondió la insinuación del de Ciudadanos y utilizó el lenguaje indio con el que Artur Mas atacó a los líderes de PP, PSOE y Podemos a los que envió un “corte de mangas”. “Coleta morada no entender pequeño Pujol votar reforma laboral con gran jefe plasma”. Mientras Ciudadanos y Podemos se clavan puñales por pescar algún voto no independentista del cinturón metropolitano barcelonés, Pedro Sánchez prefiere esquivar a Susana Díaz y pasar el día en Zaragoza y La Rioja, aunque eso suponga perder algún votante más. Cosas del PSC.

Tras el amargo desayuno de Rajoy con Alsina, el presidente hizo de tripas corazón y cogió el AVE por la tarde, se plantó en Tarragona y evitó pronunciarse sobre el resbalón de la mañana. Sabía que lo más importante era acompañar a Xavier García Albiol. Aunque ambos sufrieron los abucheos de los independentistas.

Según se acerca el 27S, la temperatura de la campaña sube. Sin embargo, el que parece que todavía no ha reaccionado a la encerrona que le ha hecho la banca esta semana es Artur Mas, que ayer no dio ni un solo titular digno de ser recogido en esta crónica. Quizá esté esperando a que Luis María Linde, que comparece hoy el Senado, explique mejor aquello que soltó el lunes de que con una Cataluña independiente habría un corralito. 

Syriza y Griegos Independientes, el porqué de la extraña pareja

La formación nacionalista de Panos Kammenos se ha demostrado un socio fiable para Alexis Tsipras y le permite distanciarse de los partidos tradicionales.

Leftist Syriza party leader and winner of the Greek general election Alexis Tsipras (R) meets with leader of right-wing Independent Greeks party Panos Kammenos at his office at the party's headquarters in Athens, Greece, September 21, 2015. Greece's Independent Greeks party said on Sunday it would ally with election winners Syriza to form a coalition government. REUTERS/Michalis Karagiannis

El presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, felicitó la noche del domingo a Alexis Tsipras por su victoria. Pero al cabo de un rato le volvió a llamar. No entendía el porqué de su primera decisión tras conocer los resultados: repetir la alianza con los Griegos Independientes. “Le llamé una segunda vez para preguntarle por qué quería seguir en coalición con ese extraño partido ultraderechista”, ha contado el mismo Schulz este lunes a los micrófonos de Radio France. “Básicamente no me ha contestado. Él es muy listo, sobre todo por teléfono. Y me contó cosas que parecían convincentes pero que a mis ojos son un poco raras”. Como el político alemán, muchos se sorprendieron ayer, porque en los días previos a las elecciones se empezó a hablar de una posible alianza entre Syriza, el Pasok y los centristas de To Potami. Era una posibilidad alentada sobre todo por los sondeos que auguraban que Anel no conseguiría entrar en el Parlamento, porque por otra parte Tsipras se había expresado desde el principio a favor de refrendar el pacto con esta formación nacionalista.

Lo que para Schulz y la mayoría de los observadores europeos puede parecer una rareza no lo es si se enmarca en el contexto político griego de los últimos años y, sobre todo, de estos últimos meses. Y detrás de una de las imágenes emblemáticas de la noche electoral del domingo -el abrazo de Tsipras al líder de Anel, Panos Kammenos sobre el escenario- hay más que la escenificación de una alianza de conveniencia. Así lo explican desde Syriza, sabiendo que el tándem parece más bien una extraña pareja, cuándo se pregunta qué hace la formación izquierdista con un partido nacionalista, anti-inmigración y defensor de los estrechos vínculos entre la Iglesia ortodoxa y el Estado. “Desde fuera no se entiende porque no se conoce lo que pasa con las fuerzas del bipartidismo (ND y Pasok) y también con To Potami. No nos podemos aliar con ellos porque representan el viejo sistema, el que defiende los intereses de los poderes fácticos de este país”, comenta Stavros Karagkounis, coordinador de Syriza en Ática, la región en la que reside un tercio de los 11 millones de habitantes de Grecia.

Este filólogo que aprendió español durante sus estudios en la Universidad alemana de Heidelberg y que ha sido en el primer Gobierno de Tsipras asesor del ministro del Estado, Nikos Pappas, número dos del Ejecutivo, esgrime también otra razón: la buena relación personal entre Tsipras y Kammenos tras una primera experiencia de gobierno en la que Anel ha demostrado ser un socio fiable. El partido votó la aprobación del tercer rescate pese a haber votado en contra de las medidas previstas por los anteriores acuerdos con la troika y se abstuvo en las votaciones de medidas relacionadas con inmigración, uno de los temas que más le alejan ideológicamente de Syriza.

Más allá de la ideología

Surgida de una ruptura de Kammenos con Nueva Democracia en 2012, Anel es para Syriza una contradicción menor en la tesitura del relato de la oposición viejo-nuevo en el que ha basado su campaña electoral. “No es una cuestión de ideología; es algo que se explica con la peculiaridad del sistema de partidos en Grecia. En los últimos meses he pasado mucho tiempo en España para explicar a nuestros socios y a los compañeros de la Izquierda Europea el porqué de esta alianza. Es una peculiaridad griega y nada más”, añade Karagkounis. Cuando se le recuerda que el tercer rescate fue aprobado también gracias a los votos de Pasok, Nueva Democracia y Potami, contesta que “ha sido por parte de ellos una postura muy responsable”.

“La razón principal es esta vez que ya han probado esta coalición y Tsipras y Kammenos consideran que funciona”, comenta el analista económico Dimitris Kontogiannis. Descarta que se trate de un mensaje a los acreedores internacionales. “Detrás de esta elección están básicamente cuestiones domésticas”, añade.

La prioridad para el Gobierno es estabilizar la economía y los bancos griegos, según una fuente de Syriza citada por Reuters. Y la otra batalla crucial es la reestructuración de la deuda. Si antes Syriza y Anel estaban unidos por su enfrentamiento a la política de austeridad, ahora la alianza se mantiene para aplicar las medidas previstas por el tercer rescate y tratar de obtener la financiación necesaria para mantener a flote la maltrecha economía del país. En el Parlamento cuentan con una mayoría no muy amplia (155 escaños de 300) pero algo más sólida que en enero, tras la salida de Syriza de los diputados “rebeldes”. Y además podrían contar con algún apoyo más. “Quizá Tsipras cree que diputados de otros partidos acaben por apoyar al Gobierno”, comenta Kontogiannis.

Los nombres del nuevo Ejecutivo se conocerán el miércoles y es probable que Kammenos repita como Ministro de Defensa. “Será un gobierno progresista, un gobierno que seguirá la tarea que empezamos en estos seis meses, y espero que los diputados entiendan el mensaje del pueblo griego por la unidad nacional”, ha declarado este lunes el líder de Anel. El miércoles Tsipras tiene también la primera cita internacional de su nuevo mandato: la cumbre extraordinaria de líderes de la UE sobre la crisis de refugiados. ¿Se enfrentarán Syriza y Anel sobre esta cuestión? “En estos últimos meses de gobierno ya existía esta crisis y no ha habido problemas”, zanja Karagkounis.

(En la foto, Panos Kammenos, el líder de Anel, y Alexis Tsipras, este lunes en Atenas. REUTERS/M. Karagiannis)

Cataluña explicada a los no catalanes

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El 27 de septiembre hay elecciones al Parlamento catalán. Son unas elecciones normales… O no. El presidente que las convoca, Artur Mas, quiere que se vea cuántos catalanes quieren ser independientes. ¿Pero por qué hay catalanes que quieren dejar de ser españoles? Es una larga historia. 

Aquí puedes ver la versión en inglés

El 27 de septiembre hay elecciones al Parlamento catalán. Son unas elecciones normales… O no. El presidente que las convoca, Artur Mas, quiere que se vea cuántos catalanes quieren ser independientes. ¿Pero por qué hay catalanes que quieren dejar de ser españoles? Es una larga historia.
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Aquí puedes ver la versión en inglés

Las encuestas de las elecciones catalanas en cuatro gráficos

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El próximo 27 de septiembre se celebran las elecciones catalanas. Unas elecciones de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo las encuestas que se han publicado en las últimas semanas.

El próximo 27 de septiembre se celebran las elecciones catalanas. Unas elecciones de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo las encuestas de las últimas semanas, incluyendo el CIS publicado hace unos minutos.

1. La estimación de votos

En el primer gráfico muestro las estimaciones de voto según ocho sondeos publicados desde julio hasta el día de ayer. Además incluyo un promedio de los sondeos, ponderado según el tamaño de muestra y la fecha de cada uno.

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(Nota: la metodología es similar a la que he usado para las elecciones generales.)

Según las encuestas, la candidatura donde se integran ERC y Convergència, Junts pel Sí, lograría alrededor del 40% de los votos. Detrás vendrían Ciutadans (15%), Catalunya Sí que es Pot (13%) —la coalición formada por ICV, EUiA, Equo y Podemos—, el PSC (11%), el PP (10%), la CUP (6%) y Unió (3%).

2. La estimación de escaños

En las últimas semanas también se han publicado varias estimaciones de escaños, que recojo en el siguiente gráfico.

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Según los sondeos, la coalición que integra a CDC, ERC y varias organizaciones independentistas no lograría la mayoría absoluta, que está fijada en 68 escaños. Pero sacaría alrededor de 62 y tendría una amplísima ventaja sobre el resto de partidos. Ciutadans sería la segunda fuerza con 21 escaños, seguida de CSP (16), PSC (15), PP (13), CUP (7) y Unió (2).

Pero estas estimaciones de escaños deben tomarse con cautela por varias razones. La primera es que los porcentajes de voto de cada partido todavía son dudosos. La segunda es que el reparto de escaños se hace por provincias y a ese nivel la muestra de las encuestas es pequeña y eso amplifica los errores. Además, los partidos tienen que superar como mínimo la barrera del 3% —y generalmente cifras mayores fuera de Barcelona— para entrar al reparto de los escaños en cada provincia. Eso afecta sobre todo a Unió y a las CUP. Dependiendo de si supera esa barrera efectiva en las cuatro provincias o en ninguna, sus escaños cambiarán mucho y en consecuencia también los del resto de partidos.

3. La suma de JxSí y las CUP en votos y en escaños

En los datos anteriores hemos visto que según las encuestas publicadas la suma de JxSí y las CUP no superará el 50% de los votos. Pero los dos partidos que proponen ir hacía la independencia sí sumarían una mayoría de escaños en el Parlament de Cataluña.

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En el gráfico he incluido la suma de fuerzas de JxSí y CUP en los cinco sondeos más recientes (los de CIS, Sigma Dos, GAPS, GESOP y NC Report). La encuesta de GAPS es la única que les da una mayoría de votos. En cambio todas las encuestas excepto la de NC Report les dan una mayoría de escaños. La encuesta del CIS publicada hoy deja a JxSí y las CUP justo entre 68 y 69 escaños, al límite de lograr la mayoría.

4. La evolución del voto

En este último gráfico represento la evolución de las estimaciones de voto desde principios de julio hasta hoy.

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Este tipo de gráficos es útil para observar las tendencias de voto: véase el caso de las próximas elecciones griegas o de las generales. Sin embargo, en esta ocasión los datos son menos informativos porque tenemos pocos sondeos recientes en Cataluña. Aún así, parece observarse una subida de JxSí tras el verano -que sería razonable porque por entonces la coalición acababa de presentarse- y una caída de Ciutadans y de CSP, que quizás no sea significativa pero que encaja con la tendencia a la baja de Ciudadanos y Podemos a nivel nacional.

En resumen, las encuestas publicadas hasta ahora apuntan a que JxSí ganará las elecciones aunque no logrará la mayoría absoluta. Sí la alcanzaría con el apoyo de la CUP, pero no es seguro que la organización de izquierdas vaya a investir a Artur Mas como president.

La imagen que dejan los sondeos es imprecisa pero se irá aclarando con la llegada de nuevas encuestas. Con ellas iré actualizaré mi estimación aquí en EL ESPAÑOL.

Actualización (1.12pm): He retocado la media de los sondeos después de la publicación de la encuesta del CIS.