Mariano Rajoy busca el ‘gordo’ de la reelección el 20-D

Rajoy“Saque usted ese titular: lo más probable es que el 20 de diciembre haya elecciones en España”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reveló durante una entrevista este jueves con el periodista Carlos Herrera la fecha que maneja el Ejecutivo para celebrar las próximas elecciones generales, la fecha tope que marca la ley electoral. Es el penúltimo domingo del año. Dos días antes del sorteo del Gordo de la Navidad./ Foto: EFE

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“Saque usted ese titular: lo más probable es que el 20 de diciembre haya elecciones en España”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reveló durante una entrevista este jueves con el periodista Carlos Herrera la fecha que maneja el Ejecutivo para celebrar las próximas elecciones generales, la fecha tope que marca la ley electoral. Es el penúltimo domingo del año. Dos días antes del sorteo del Gordo de la Navidad. Tradicionalmente, siempre se han convocado a los españoles para acudir a las urnas en otoño o en primavera, pero jamás se ha retrasado hasta el 20 de diciembre una cita electoral. ¿Cuánto se beneficia el Partido Popular de convocar unas elecciones generales en unas fechas tan próximas a Navidad?

En Génova, el cuartel general de los populares, han planeado exprimir la legislatura hasta la última gota para consolidar la recuperación económica y tener más margen para poder subir algún punto en intención de voto. Las encuestas vaticinan que el votante popular va reconciliándose cada mes un poco más con sus gobernantes, por lo que atrasar las elecciones supone depositar más confianza en el electorado. El politólogo Pablo Simón considera que poner esta fecha para abrir las urnas es una cuestión de estrategia básica, que poco o nada tiene que ver con la fiebre de las compras navideñas que atrapa a todos los españoles durante el mes de diciembre.

Rajoy quiere resurgir

“Cuando el ciclo económico está favor, hay que retrasar las elecciones todo lo posible. Si Rajoy pudiera celebrar las elecciones en marzo del año que viene, las retrasaría hasta entonces”, matiza. En la misma línea se muestra el consultor Emilio Serrano, que cree que el PP retrasa la cita electoral para dejar “atados los Presupuestos Generales del Estado. Si los populares no consiguen la llave de la gobernabilidad durante la próxima legislatura, los nuevos gobernantes no tendrán más remedio que gobernar durante un año con esos presupuestos aprobados ahora”.

Rajoy quiere resurgir de sus cenizas tras el descalabro del 24-M y aprovechará la recta final de la legislatura para vender su proyecto de estabilidad económica con la aprobación de los primeros Presupuestos de la recuperación económica. Es el as que se guarda bajo la manga para meter el miedo al electorado de que, si vienen los otros, la estabilidad económica volverá a tambalearse y España podría correr la misma suerte que Grecia.

El PP se ha guardado otra jugada maestra para dinamitar la campaña electoral catalana: la proposición de ley de reforma urgente del Tribunal Constitucional que el PP ha presentado esta semana y que permitirá multar a gobernantes y funcionarios que no cumplan sus sentencias y resoluciones. Una medida pensada para abortar una hipotética independencia de Cataluña tras los comicios del 27-S.

El consultor de comunicación Emilio Serrano apunta hacia estas dos claves para justificar la decisión del presidente del Gobierno de apurar al máximo el fin de la legislatura. “Que en Navidad se crea más empleo estacional y que el gasto se dispara por las compras navideñas es un hecho, pero es un dato irrelevante para conseguir votos”, añade. “Aprobar los PGE, reformar el TC y presumir de buenos datos económicos” son hechos que, a su juicio, beneficiarían al Partido Popular de cara a las elecciones.

El reparto de canales de televisión

Rajoy juega a su favor con otra baza: repartir los cuatro canales de televisión que ahora mismo mantiene en vilo al sector audiovisual. Una Comisión dependiente del Ministerio de Industria evalúa en estos momentos las nueve ofertas que hay encima de la mesa y, a partir del 9 de octubre, podrá tomar una decisión. Con esta herramienta, el presidente se asegura que los medios de comunicación pendientes de la resolución mantengan una posición menos combativa durante la campaña electoral con la esperanza de ser los elegidos.

A la espera de que Mariano Rajoy convoque definitivamente las elecciones, los expertos de comunicación consultados por este diario restan importancia a los que vaticinan que el PP retrasa las elecciones para beneficiarse del espíritu navideño. “Que los funcionarios cobren en diciembre la paga extra se notará en el consumo, y el PP intentará jugar esa baza. Pero no tendrá efecto sobre el voto”, comenta Simón, que sí encuentra otra diferencia en que las elecciones generales coincidan con la Navidad.

“Tradicionalmente, el PP desconfía de las campañas electorales. Los partidos de izquierdas siempre se han movido mejor durante los quince días que dura la campaña, así que si coincide con la precampaña navideña el PP puede jugar a la distorsión con sus votantes. ¿Tendría un efecto sobre el voto? No podría decir si positivo o negativo”, añade.

Rajoy sale del plasma

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Mariano Rajoy se renueva y cambia de estrategia corporativa. El presidente del Gobierno ha aprovechado el parón veraniego para salir a la calle, dejarse fotografiar con todo aquel que se lo pidiera y subir la instantánea a Twitter. La estrategia, según los expertos, podría llegar tarde.

Rajoy se baña en el río Umia. Rajoy manda mensajes por Twitter. Rajoy con ropa deportiva. Rajoy se toma una caña. El presidente del Gobierno ha aprovechado el parón veraniego para aplicarse a sí mismo la nueva estrategia de comunicación que el Partido Popular impuso tras el desastre electoral del 24 de mayo: acercándose al pueblo se gana popularidad.

El presidente del Gobierno ha salido del plasma en agosto para pasear, saludar y dejarse fotografiar con todo hijo de vecino en la recta final de la legislatura. La estrategia, sin embargo, podría ser demasiado artificial y no tener el efecto esperado. El politólogo Pablo Simón cree que la ‘operación cosmética’ a la que Génova ha sometido al presidente llega ya demasiado tarde para conseguir elevar algún punto la popularidad del “presidente peor valorado de la Democracia”. En la misma línea se muestra el consultor de comunicación Emilio Serrano, que ve este cambio en la actitud del presidente un poco forzada. “Puede pecar de que sea demasiado tarde y no sea coherente con la imagen que ha transmitido hasta ahora, que le reste autenticidad al mensaje”.

El asesor político Antoni Gutiérrez-Rubí se muestra más optimista y da un voto de confianza al presidente: “Para cambiar a mejor nunca es tarde”, comenta. Por su parte, el profesor Guillermo López está seguro de que, aunque no sirva para mucho, “puede movilizar a algún votante del PP de toda la vida enfadado con la política mantenida hasta ahora”.

El salto de los partidos emergentes a la vida municipal y autonómica, una conquista conseguida en gran medida por el papel activo de sus protagonistas en los medios de comunicación, fue el detonante para que algunos barones del PP alertaran en Génova de que el Ejecutivo sufría graves problemas de comunicación que había que solventar ya si no querían perder las elecciones generales. Se quejaban amargamente de la estrategia de comunicación del inquilino de La Moncloa, aficionado a atender a la prensa a través de un plasma.

“Con las elecciones a la vuelta, es difícil de creer”

Mariano Rajoy ha entendido que si consigue ser un presidente más cercano y más activo en redes sociales, sin rendir cuentas sobre la corrupción que ha enfangado su partido, podría ganar puntos de popularidad en unos tiempos muy ingratos para ser político. Sin embargo, ¿tiene sentido esta estrategia de esquivar las preguntas sobre corrupción y limitarse a sacar pecho de la recuperación económica y acercarse al pueblo? Para Serrano, “un Gobierno tiene que comunicar lo que hace constantemente, desde el principio hasta el final de la legislatura. Ahora, con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, es difícil de creer”.

La única manera de que esta metamorfosis tenga efecto real es “a través del efecto multiplicador que tiene en los medios de comunicación de masas convencional. Que se haga un selfie y lo suba a Twitter es irrelevante, pero si esa fotografía sale en la televisión o en los periódicos puede tener algún efecto”, añade Simón. “Su nivel de popularidad es tan extremadamente bajo que cualquier subida siempre será positiva”, matiza. Por su parte, González-Rubí considera que “esta rectificación ya es una corrección”. Otra cosa es que “ese cambio sea valorado por los electores”. Para López, este cambio radical tiene sentido en clave interna “para que su partido vea que se mueve y que está haciendo algo para cambiar los errores del pasado”.

El jefe del Ejecutivo pinchó su burbuja este martes al mediodía, cuando se hizo un receso en el Parlamento y Rajoy salió para comer en una cervecería cercana, en el madrileño barrio de Las Letras. Lo hizo a pie, en compañía de sus colaboradores más cercanos: la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso; el director de Gabinete del presidente, Jorge Moragas; y el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón. Era otro gesto más de la imagen campechana que quieren vender del presidente.

La anécdota del día la protagonizó al cruzar la carrera de San Jerónimo. Rajoy se encontró con el campeón de biketrial Alan Rovira, un chaval que un 18 de agosto a las tres del mediodía estaba, con bicicleta incluida, en las inmediaciones del Congreso de los Diputados. Apenas fueron “unos segundos”, como el muchacho contó en su cuenta personal de Twitter. Unos segundos que el equipo de Moncloa también inmortalizó y después lo difundió a través de las redes sociales del presidente. El propio Rajoy escribió un mensaje al joven, que decía textualmente: “¡Eres un crack!”. Un mensaje nada común en el time line del presidente.

Rajoy sigue distante con los periodistas

El nuevo Rajoy informal que nació el martes choca frontalmente con el Rajoy serio y distante que se cruzó con los periodistas que cubrían el monográfico sobre Grecia ese mismo día. Hasta en cuatro ocasiones se rodeó al presidente del Gobierno de micrófonos y grabadoras y las cuatro veces contestó lo mismo: nada. Era la primera vez que volvía al Parlamento desde que el último Consejo de Ministros celebrado el 31 de julio nombrase a José Ignacio Wert nuevo embajador jefe de la delegación permanente de España ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París.

El premio del Gobierno al ministro de Educación peor valorado de la Democracia no es el único asunto que dejó sin responder el presidente en los pasillos del Congreso. En agosto se ha filtrado la reunión que Jorge Fernández Díaz mantuvo con el exvicepresidente Rodrigo Rato en la sede del Ministerio. El propio ministro del Interior rindió cuentas ante la Comisión de Interior del Congreso en una comparecencia que arrojó más sombras que luces. Sin embargo, el presidente contestó con un “buenas tardes” cuando los periodistas le preguntaban sobre el polémico asunto.

La excusa que el equipo de Rajoy puso a las evasivas del presidente era que el Pleno del Congreso se reunía para votar el tercer rescate griego y si se metía en harina en otros temas se quitaba protagonismo al tema europeo. El presidente, advertían, viajaría al día siguiente a Galicia y allí haría unas declaraciones en una visita oficial a las obras del AVE.

Dicho y hecho. El miércoles hubo delante de las cámaras apretón de manos a los trabajadores del ferrocarril, visita guiada por las obras con casco incluido y más instantáneas que se subían a las redes sociales. Se convocó una rueda de prensa posterior en la que el presidente solo contestó a cinco preguntas, ninguna relacionada con la reunión de Rato y Fernández Díaz. De ahí se fue, acompañado de la ministra Ana Pastor y de la diputada Ana Vázquez, a dar un paseo por Celanova, donde siguió haciéndose selfies y estrechaba la mano a los paisanos del pueblo. La cuenta personal de Twitter del presidente seguía subiendo fotos que eran retuietadas por decenas de personas.

En La Moncloa, desde donde se coordina la campaña de las elecciones generales de finales de año, “la única estrategia que tienen para subir algún punto la popularidad de Rajoy son los gestos”, argumenta Simón. Sin embargo, “el efecto es muy limitado” porque “está muy forzado, parece impuesto”, concluye. ¿Conseguirá Mariano Rajoy convencer a su electorado con este nueva imagen?

 

Los tres objetivos del discurso del miedo que abraza el PP

 

Rajoy y su equipo más próximo se han movilizado para conjurarse contra un enemigo mayor que Pablo Iglesias o Pedro Sánchez: la abstención de su propio electorado.

Rajoy en Celanova

En el PP, la búsqueda de los votos para mantener a Mariano Rajoy en el Palacio de La Moncloa ha comenzado mucho antes que el curso político. No sólo con la multiplicación de los actos políticos sino también con el alumbramiento de nuevas estrategias que eviten un hundimiento en las elecciones generales similar al de las autonómicas y municipales. La palabra clave para Génova es una: abstención.

Esta semana, Mariano Rajoy y parte de su círculo de confianza han desplegado al unísono el nuevo mensaje: el PSOE pactará con Podemos con tal de desalojar al PP. Como el propio Rajoy reconoce, se trata de un análisis cercano a la obviedad. Ya ha ocurrido en multitud de ciudades como Madrid, Valencia, Cádiz, Valladolid o A Coruña, entre otras.

Sin embargo, en el mensaje del PP subyace el discurso del miedo a que esos pactos a cualquier precio acaben con la incipiente recuperación económica.

El martes, José Manuel García-Margallo aseguró que un pacto PSOE-Podemos sería “una catástrofe de dimensiones bíblicas para este país”. El miércoles, Rajoy aseguró no tener “ni la más mínima duda” de que el PSOE se aliaría con “partidos nacionalistas o de extrema izquierda”. También los flamantes vicesecretarios del PP recitaron el argumentario. Pablo Casado aseguró que la alternativa al PP es la de “Podemos bolivariana con los socialistas y nacionalistas excluyentes”. Andrea Levy tampoco se quedó atrás. “A mí me preocupa que haya una alianza entre el PSOE y Podemos que lo que haga es traernos la democracia de Venezuela”.

¿Qué pretende Rajoy con el discurso del miedo?

1.- La movilización de sus bases

“Cuando un votante cambia de partido, es difícil que vuelva. Pero es más fácil movilizar al que se quedó en casa”, explica Pablo Simón, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid. Según él, ese es uno de los motivos por los que el fuego amigo del PP a Ciudadanos está siendo muy discreto.

“Lo que gana Ciudadanos es fundamentalmente a costa del PP y viceversa. Ciudadanos no tiene el mismo entramado que Podemos, a quien le puede ser más fácil complementar al PSOE”, señala.

Con un número de votantes similar en mayo de este año que en 2011, en torno a los 22 millones, el PP perdió 10 puntos porcentuales (cerca de dos millones y medio de votos) mentras que el PSOE cedió dos (alrededor de 700.000). Muchos votantes del PP simplemente prefirieron no votar y la aritmética acabó encumbrando a las alianzas de la izquierda.

“Rajoy atribuye al miedo a los demás rivales un alto valor movilizador del voto propio”, según el experto en comunicación política Antoni Gutiérrez-Rubí en un artículo reciente. “Aunque no hay duda que puede generar una parcial reactivación del voto abstencionista o del voto dual de los populares que en las municipales y autonómicas han votado a otros, no está escrito, ni demostrado —ni garantizado— que la estructura de apriorismos que sustenta esta estrategia dé resultados”, alerta.

2.- Contrarrestar al PSOE en el centro

El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado en julio, ha hecho saltar todas las alarmas en Génova. Aunque el PP continúa por delante del PSOE en estimación de voto -es decir, lo que los encuestadores creen que los ciudadanos votarían hoy-, la respuesta espontánea y sin cocina da ventaja al PSOE.

El estudio es una base fundada para el nuevo discurso del PP. Cuando el CIS pregunta por su preferencia en un Parlamento sin mayoría absoluta, un 21,1% se decanta por un pacto entre PSOE y Podemos, muy por delante del 11,6% que querría un Gobierno del PP en minoría. Incluso más encuestados prefieren una coalición de PSOE y Ciudadanos (10,9%) que entre PP y Ciudadanos (10,3%). No es que el PSOE esté dispuesto a pactar con cualquiera y de cualquier manera, como denuncia el PP, sino que ya hay un buen número de ciudadanos que lo reclama.

Las últimas encuestas sitúan a Podemos y Ciudadanos muy por debajo de PP y PSOE. Con la ley electoral en la mano, que a priori favorece a los grandes, la lucha por el Gobierno de España es en este momento cosa de dos.

Así lo ve el sociólogo de cabecera del PSOE, Ignacio Urquizu, recientemente elegido diputado en las Cortes de Aragón. “El PP debe movilizar a los abstencionistas, que son muchos de ellos conservadores, y quitar votos al PSOE en el centro, que es ahora el primer partido en intención de voto directo entre los moderados”.

Para Pablo Simón, Ferraz ha identificado la amenaza y por eso ha acentuado su perfil centrista con gestos como el acto de proclamación de Pedro Sánchez como candidato a La Moncloa. “Al envolverse en la bandera española, el PSOE de alguna manera se pone la venda antes de la herida”.

3.- Mantener su crítica a Podemos sin vigorizarlo

Esperanza Aguirre nunca olvidará las últimas elecciones municipales. La presidenta del PP en Madrid se quedó a 7.000 votos del resultado soñado: una suma con Ciudadanos que la convirtiese en alcaldesa de Madrid. En privado, cercanos a Aguirre reconocen que atacar frontalmente a Manuela Carmena (por la empresa de su marido, por sus supuestas ideas radicales) fue un error. En este caso, atacar a Podemos ayudó a ponerlo en el mapa e impulsarlo.

La estrategia no se puso en práctica sólo en Madrid. Desde los comicios europeos hasta los locales, el PP ha alimentado la estrategia de la polarización, tachando de extremistas y populistas a Podemos. Según Simón, se trataba de una estrategia para “ningunear a los socialistas, invisibilizados por el fuego cruzado”.

Sin embargo, desde las elecciones locales hay cuatro actores principales y con gran apoyo (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos) y tanto Podemos como PSOE optan por favorecer la alternancia al PP sin aparente coste electoral. Podemos ha tomado buena nota y, desde las elecciones europeas, ha ido modulando su mensaje. Ya no habla de casta sino de centralidad. Pablo Iglesias ya no tuerce el gesto sino que se esfuerza en sonreír en sus pocas apariciones de los últimos tiempos.

“Ahora, la estrategia del PP es identificar al PSOE con Podemos”, dice Simón, pero no fabricar una polarización entre Rajoy e Iglesias. “Cuando crispas mucho, los moderados pueden quedarse en casa”, dice Simón. Ahora, la batalla es, además de por la movilización de los propios, por los votantes de centro.

Así se ve también en el PSOE, “el principal adversario” del PP, según Urquizu, que considera que al PP no le interesa que Podemos crezca.

¿Funcionará la estrategia del miedo? Según Gutiérrez Rubí, no. “El miedo que azuza Rajoy ya no asusta. Esto es lo nuevo”. Según él, “el cálculo del mal ya no contabiliza electoralmente cuando el cansancio, el hartazgo o la indignación animan a vivir peligrosamente”.

Si la nueva estrategia de Rajoy, capitaneada por su jefe de campaña, Jorge Moragas, no surte efecto, el PP puede quedarse con menos bazas electorales.

¿Qué esperas de EL ESPAÑOL?

En la presentación de ‘El Español’ en el hotel Ritz de Madrid, grabamos vídeos de Instagram a periodistas, profesores y algún político que asistió al acto. Nuestros reporteros Eduardo Suárez, Jordi Pérez Colomé y María Ramírez hacían dos preguntas: “¿Hace falta papel o no?” y “¿Qué esperas de ‘El Español’?”. Todos los vídeos están disponibles en nuestra cuenta de Instagram.

En la presentación de ‘El Español’ en el hotel Ritz de Madrid, grabamos vídeos de Instagram a periodistas, profesores y algún político que asistió al acto. Nuestros reporteros Eduardo Suárez, Jordi Pérez Colomé y María Ramírez hacían dos preguntas: “¿Hace falta papel o no?” y “¿Qué esperas de ‘El Español’?”. Los vídeos los ha editado aquí David Domínguez. Todos los vídeos están disponibles en nuestra cuenta de Instagram.

El estado de la nación… digital

¿Es posible un periodismo independiente, participativo, que explique con rigor y que escuche con atención? EL ESPAÑOL se presenta a la sociedad con el respaldo de más de 3.000 accionistas y decenas de miles de seguidores que creen que un medio así es necesario, incluso seis meses antes de su nacimiento. 

Foro Nueva Economía

Fotografía: Dani Pozo

¿Es posible un periodismo independiente, participativo, que explique con rigor y que escuche con atención? EL ESPAÑOL se presenta a la sociedad con el respaldo de 3.170 accionistas -y subiendo- y decenas de miles de seguidores que creen que un medio así es más necesario que nunca, incluso seis meses antes de su nacimiento. Hoy todo esto sólo es posible gracias a Internet. Bienvenidos al estado de la nación digital.

Sólo en España más de 28,2 millones de personas son usuarios frecuentes de Internet, según los últimos datos de AIMC. El acceso es igualitario por sexos y apenas entiende de diferencias de edad o clase social. Más de la mitad de los usuarios suele acudir a la Red para informarse mes a mes. Lo que quiere decir que existe una demanda real de periodismo independiente y comprometido con los hechos en esta nueva era. El uso de los dispositivos móviles está tan extendido que más del 80% de los usuarios consumen información a través de móviles y tabletas. No es el futuro. Es el presente.

Apenas tres horas antes del inicio del debate sobre el estado de la nación y a pocos metros del Congreso de los Diputados, Pedro J. RamírezEva Fernández presentaron a la sociedad civil EL ESPAÑOL, un proyecto periodístico 100% digital.

Unas 500 personas inundaron hasta tres salones del hotel Ritz para escuchar el fundador y a la consejera delegada del proyecto en un desayuno organizado por Nueva Economía Fórum y patrocinado por Vodafone. La afluencia fue similar a eventos protagonizados por el presidente del Gobierno. Estuvieron los responsables de empresas digitales, representantes de operadores de telecomunicaciones y otras compañías con una clara vocación innovadora. El acto sirvió también para presentar públicamente los nombres de tres personas que se sentarán en el consejo de administración de la sociedad editora de EL ESPAÑOL: su subdirectora María Ramírez, el abogado Javier Gómez de Liaño y el profesor universitario Enrique Dans, quien se mostró ilusionado con el proyecto e “interesado por las enormes posibilidades tecnológicas” para mantener un diálogo con los lectores.

Hubo abogados como Javier Cremades, muy satisfecho con la campaña de ‘crowdfunding’ que su propia firma ha diseñado para EL ESPAÑOL. También caras bien conocidas de la política como Esperanza AguirreCristina Cifuentes, la delegada del Gobierno en Madrid.

Aguirre, sentada en la mesa central, se mostró muy interesada en el funcionamiento de la redacción y en los planes de la nueva empresa. “¿Cómo me lo puedo poner como acceso directo en el móvil? ¿Quién es Enrique Dans? ¿Para qué necesitáis tanto dinero si no tiene papel?”, preguntaba a cada momento durante el acto. Mantuvo su sonrisa incluso cuando Pedro J. Ramírez dijo que Mariano Rajoy le estaba sometiendo a “una tortura china” al demorar la proclamación de los candidatos a la alcaldía y a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Los periodistas presentes se confesaban sorprendidos por la expectación generada. Reporteros de medios como La Sexta, Le Figaro o El Confidencial -muy mencionado en las presentaciones como todo un modelo de prensa digital rentable- subrayaron el poder de convocatoria de la presentación.

Entre los presentes estaba Arsenio Escolar, director de 20 Minutos, que espera de EL ESPAÑOL “que innove y que meta un chorro de aire fresco en los medios españoles, que lo necesitan”. En la sala lo acompañaban Jesús Cacho y Nacho Cardero, directores de Voz Populi y El ConfidencialTambién colegas como Fernando Jáuregui, María Maícas, Óscar Campillo, Mathieu de Taillac, Andrés Rodríguez, Pablo Simón, Carlos SalasAgustín Yanel.

El acto comenzó a las nueve de la mañana y lo presentó el presidente de Nueva Economía Fórum, José Luis Rodríguez, que describió EL ESPAÑOL como “un nuevo medio que dará mucho que hablar” y que estaba acompañado por José Romero, director de comunicación de Vodafone.

Eva Fernández, ilusionada, brilló en la tribuna y presumió de ser la persona que más conoce al director en su nuevo rol: el de empresario. “Somos el primer medio de España que nace bajo el concepto Mobile first“, afirmó. Fernández captó la atención del público presente al decir, “con un plan de negocio prudente”, que la valoración de EL ESPAÑOL rondará entre 100 y 120 millones de euros en cinco años.

Pedro J. Ramírez volvió a augurar una edad de oro de la prensa como ya hiciera en el discurso que pronunció en Londres en septiembre de 2012 y bromeó sobre las palabras de su consejera delegada: “Después de escuchar que estar compañía va a valer 100 millones en cinco años me dan ganas de ir al notario a ampliar mi participación… ¡pero es que ya lo hice ayer!”. Así fue su intervención.

Hubo una cifra muy significativa: EL ESPAÑOL arrancó el acto con algo más de 3.100 accionistas y lo terminó con 3.140. El nombre de la empresa editora  #nohacefaltapapel llevó a rectificar al conocido escritor Fernando Sánchez Dragó. Antes del acto, defendió el papel como algo necesario “para todo, incluso por higiene, que no se vaya el papel pero que llegue todo lo demás”. Al final, confesó a María Ramírez: “Efectivamente, para un periódico ya no hace falta papel”.

¿Cómo se mide el éxito de un diario digital seis meses antes de nacer? Los datos hablan por sí solos. Casi 3.500 inversores a cuatro días del cierre de la campaña de ‘crowfunding’, la mayor del mundo para un proyecto periodístico. 1.903.500 euros y subiendo. La cifra pulveriza el récord anterior de 1,38 millones de De Correspondent, cuya historia contamos hace unos días en este blog.

El fenómeno generado por EL ESPAÑOL se extiende a las redes sociales. La cuenta de Twitter ya tiene más de 85.200 seguidores, a casi 13.200 ‘les gusta’ lo que contamos en Facebook y 1.615 personas se asoman a la realidad de nuestra redacción a través de Instagram. Son precisamente estos dos factores -la fuerza de los lectores y la participación de los socios- los que harán de este proyecto un medio independiente, combativo, fiel al periodismo y leal con la verdad.

Al final del acto, durante el turno de preguntas, se planteó una inevitable: ¿qué noticia va a abrir El Español cuando salga, el próximo otoño? Pedro J. Ramírez, poco amigo de las adivinaciones, contesto con emoción: “Sé la noticia que me gustaría dar: la entrega de las armas de ETA y su autodisolución. Se lo debemos a las víctimas. No se puede seguir instrumentalizando el dolor, el valor y el sufrimiento de quienes han padecido el terrorismo, quienes lo han dado todo en defensa de unas ideas”.

Así se ha presentado EL ESPAÑOL. En medio de una enorme expectación y con el abrazo de tres salas abarrotadas y el mayor número de accionistas de la prensa española. Un diario que “irá dirigido a todos los españoles, incluso a los que creen no serlo”. “Seamos todos nuestra patria, una nación libre, una nación digital”, invitó Pedro J. Ramirez.

Con una sonrisa.

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