Los memes que mejor plasmaron la locura de la noche electoral

Catalan President Artur Mas greets supporters of Junts Pel Si (Together For Yes) after polls closed in a regional parliamentary election in Barcelona, Spain, September 27, 2015. Separatists have won a clear majority of seats in Catalonia's parliament, an exit poll showed on Sunday, in an election that could set the region on a collision course with Spain's central government over independence.   REUTERS/Andrea ComasAndrea Comas/Reuters

Memes, chistes, ataques y otros miles de comentarios de todo tipo y condición se han publicado para contar, juzgar y destripar lo sucedido en las urnas este 27 de septiembre. A modo de resumen, aquí se recogen algunos de los mejores tuits publicados antes, durante y después del cierre de los colegios electorales. 

Esta noche electoral histórica en Cataluña ha tenido su reflejo (más divertido) en Twitter. Memes, chistes, ataques y miles de comentarios para contar, juzgar y destripar lo sucedido en las urnas este 27 de septiembre. A modo de resumen, aquí se recogen algunos de los mejores tuits publicados antes, durante y después del cierre de los colegios electorales:

1. El “adiós” del candidato de la CUP.

Antonio Baños publicó este tuit en el que recogía un vídeo de youtube con la canción Adiós papá de Los Ronaldos. Una despedida “sin rencores” pero con mucha polémica.

 

2. Las mofas sobre el fracaso de Albiol…y Rajoy.

Uno de los políticos que más menciones recibió en Twitter fue Xavier García Albiol, candidato del PP. Vídeos, chistes y montajes para mofarse de su fracaso en las urnas.

 

 

3. ¿Dónde están los escaños de Unió?

Otro de los grandes derrotados del 27-S es Duran i Lleida. El líder de Unió fue objeto de numerosas bromas por no haber logrado representación parlamentaria en su primera cita electoral en solitario después de años de coalición junto a Convergencia.

 

 

4. El rostro de Rajoy al conocer el sondeo de TV3.

Nada más cerrarse las urnas, la cadena autonómica catalana TV3 hizo público su sondeo a pie de urna. Los datos apuntaban a una gran mayoría del independentismo. Muchos bromearon en Twitter con la reacción del presidente del Gobierno.

 

 

5. El bruto que separa Cataluña del resto de España.

Centenares de tuiteros se deleitaron con este tuit sobre la posible separación de Cataluña del resto de España. Un poco de humor entre tanta tensión.

 

6. La ‘celebración’ de Mas que acaba en tragedia.

El exconsejero de la Comunidad de Madrid Percival Manglano publicó este vídeo para jactarse de cómo podría acabar la celebración de los resultados por parte de Artur Mas.

 

7. Eran muy pocos, pero fueron trending topic.

Un centenar de ultras se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid para manifestar su rechazo a la independencia de Cataluña al grito de “separatistas, terroristas”. Eran muy pocos, pero dieron mucho que hablar como trending topic durante varias horas.

8. “Español el que no bote”

En el acto de la celebración de la coalición Junts pel Sí se escucharon muchas canciones para celebrar la victoria en las urnas. Una de las más llamativas fue: “Español el que no bote”.

9. El batacazo de Iglesias y el triunfo de Ciudadanos.

Los resultados de la coalición liderada por Podemos tampoco han sido los augurados por las encuestas. Así, Pablo Iglesias tampoco escapa a las bromas en las redes sociales. Incluso, algunos interpretan su derrota frente a Albert Rivera.

 

https://twitter.com/javihoyos23/status/648224863916830721

 

10. Piqué acude a votar con su hijo y sigue el recuento.

Fue una de las imágenes del día. Y también una de las más comentadas y retuiteadas. El jugador del Barça Gerard Piqué acudió a votar con su hijo Milan en sus hombros. Horas después, el propio jugador contaba cómo estaba siguiendo el escrutinio.

 

 

11. Junqueras apunta a la independencia.

El líder de ERC apuntó claramente cuáles son sus planes para el futuro. En pocos minutos, centenares de personas retuitearon el mensaje de Oriol Junqueras.

 

12. Iceta se fija en Pujol y Ferrusola.

El candidato del PSC, Miquel Iceta, no bailó en esta ocasión. Por la mañana, antes de que terminase la votación, hizo algo que no hicieron otros: se fijó en cómo fueron a votar el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol y su esposa, Marta Ferrusola.

 

La campaña catalana, en cinco despropósitos

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Todo es posible en las campañas electorales. Los candidatos participan en tantos actos, dan tantas entrevistas y son ayudados (o eso creen ellos) por sus respectivos partidos políticos en tantas ocasiones, que cualquier desliz puede darle un vuelco a sus expectativas electorales.

Todo es posible en las campañas electorales. Los candidatos participan en tantos actos, dan tantas entrevistas y son ayudados (o eso creen ellos) por sus respectivos partidos políticos en tantas ocasiones, que cualquier desliz puede darle un vuelco a sus expectativas electorales.

Eso es lo que esperaban y temían Junts pel Sí como el PP cuando acordaron un debate electoral entre Oriol Junqueras, número 5 de la candidatura independentista, y José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores. Y, sin embargo, no hubo daños colaterales y se convirtió en uno de esos debates que faltaban en una campaña llena de exabruptos.

1.- “Pues, eh… ¿y la europea?”

https://www.youtube.com/watch?v=OHebSDdmdW8

El periodista Carlos Alsina se convertía, muy a su pesar, en un icono de parte del independentismo, que celebró la manera en la que descolocó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con un sencillo recordatorio de la legislación vigente.

Al recordarle que el Código Civil (que desarrolla la Constitución) prevé que un ciudadano español de origen pueda conservar su nacionalidad si así lo desea, Rajoy titubeó y dio alas al independentismo. “Han mentido sobre tu nacionalidad. Las otras amenazas también son falsas”, reza un vídeo de Junts pel Sí en el que la candidatura reproduce el vídeo de la entrevista como una pretendida cesión de espacio electoral al PP.

La reacción en las redes sociales fue masiva. Para muestra, este tuit:

2.- “Coleta morada” y los indios reservistas

“Grandes jefes PP, PSOE, Podemos, venir reserva catalana. Decir indígenas qué conviene votar”, dijo Artur Mas en Tortosa. “Indígenes decir jefes Madrid PP, PSOE, Podemos, gran corte de manga, que en el lenguaje de la reserva, se dice gran butifarra”.

Su frase provocó una espiral de imitadores.

https://twitter.com/pnique/status/646072210331959297?ref_src=twsrc%5Etfw

“Yo no hablar comanche, hablar serio. Mas nos ha estafado”, dijo por su parte Miquel Iceta.

3.- Las frases fuera de tono

“Gilipollas”, dijo Meritxell Genao, candidata de Catalunya si que es pot, a una persona que en realidad la animaba en un mitin. Se acabó disculpando.

Pablo Iglesias llamó “tonto” a Mariano Rajoy por decir que “un vaso es un vaso y un plato es un plato”.

Son muchas las voces que han clamado contra el encasillamiento de la campaña catalana. Para empezar, por la dinámica de bloques planteada por Junts pel Sí en la que se convocaban unas elecciones plebiscitarias. Además, varios partidos, como Ciudadanos, Catalunya si que es pot o el PSC, han pedido que Artur Mas diese la cara y respondiese por su gestión. O que se hablase de temas que no fuesen la independencia de Cataluña.

4.- La bandera catalana

Es la última polémica de la camapaña. El portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, desplegó una bandera catalana en el balcón del consistorio durante el acto institucional de las fiestas de la Mercè.

Acto seguido, el portavoz del PP, Alberto Fernández, hizo lo propio con la bandera española, ante los pitos de los asistentes.

https://twitter.com/electrofraude/status/647202487892635648?ref_src=twsrc%5Etfw

Alfred Bosch ha pedido perdón, Ada Colau ha lamentado el uso electoralista de las banderas (en un Ayuntamiento que en sus primeros compases ha retirado un busto del rey Juan Carlos) y la polémica no ha ido a más.

5.- El baile de Iceta

¿Fue espontáneo? ¿Fue preparado? De lo que no cabe duda es de que el baile del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, fue una de las gotas de humor de la campaña electoral.

Era la puesta de largo de la campaña. A su lado, Pedro Sánchez sonreía, entre incrédulo y divertido. Y su baile se hizo viral. Después empezaron las teorizaciones. ¿Debe bailar un candidato a presidente de la Generalitat? Desde el PP criticaron que no era serio una demostración de entusiasmo público tan apasionada. “Con lo que está cayendo, sobra”, dijo Xavier García Albiol.

Otros, como Romeva, trataron de emularlo, quizás con más ritmo. O no.

Y finalmente el propio Iceta, considerado en su partido como uno de los cerebros más brillantes, acabó por quitarle hierro al asunto.

Diccionario satírico burlesco (y XV)

 

Anna Grau concluye su particular diccionario satírico burlesco catalán con un apéndice en el que incluye algunas de las palabras que más repercusión han tenido en la campaña electoral, como es el caso de Botifarra o Corralet.

Borrell

Cuando era ministro y secretario de Estado de Hacienda, el catalán José/Pepe Borrell, según la confianza y los gustos, salía abundantemente en TVC. No siempre por el lado bueno, pero salía. Ha bastado que se siente a escribir un libro (Las cuentas y los cuentos de la independencia, Catarata) haciendo números de lo que costaría de verdad la secesión de Cataluña de España para que pase a ser inentrevistable, innombrable y hasta impensable. Vamos, es que ni en Blanquerna, la librería de la Generalitat en Madrid, le han dejado presentar el libro. (En confianza, yo también quería presentar uno ahí y me pusieron tantas pegas que desistí… ¿será la agenda el moderno índice de lecturas prohibidas?). En su estudio, Borrell tritura la fantasía de que una Cataluña que se va de casa se iría con 16.000 millones de euros extra. Qué va. Como mucho sacaría 3.000 millones y se tendría que gastar el triple para empezar a hablar de dotarse de los servicios normales que normalmente paga el Estado, desde el Ejército hasta Correos pasando por embajadas de las de verdad, con embajadores que presentan credenciales y todo… Eso sin contar el delicado tema de qué pasa con los pensionistas que han cotizado toda su vida en Cataluña pero al jubilarse e irse a su pueblo de origen han empezado a cobrar la pensión fuera… O con la deuda pública acumulada… ¿No les parece extraordinario que TVC considere que todos estos no son temas de interés durante la campaña electoral que nos ocupa? ¿Cuándo habría que hablar de ellos, entonces, y dónde? ¿El verano que viene en las fiestas de Sigüenza?

Botifarra

Embutido muy popular en Cataluña, sobre todo en los restaurantes de cocina étnica después de que Artur Mas desvelara sorpresivamente su ascendencia india. Para que luego digan que el mestizaje es un obstáculo que impide acceder a la presidencia de la Generalitat: pues los catalanes hemos tenido presidentes nacidos en Córdoba, y ahora uno que resulta que es medio Pocahontas. No se le notaba nada: la inmersión lingüística hace milagros. Uno de los más interesantes es explicar por qué la expresión castellana “corte de mangas” se traduce por “botifarra” en indio algonquín y en catalán. Sin duda la etimología catalana prefiere poner el énfasis en la mitad de la manga que, al cortarse, queda desafiantemente erecta. ¿Ven? Basta con una cucharadita de bilingüismo para hacer mucho más divertido cualquier tipo de órdago.

Corralet

Salen las entidades bancarias y de ahorro más serias de Cataluña y de España a decir que poca coña con esto de la secesión, que hay experimentos que ni con gaseosa (refresco barato, pero que tampoco se vende exacta ni completamente gratis…); sale el Banco de España a avisar del peligro de corralito a la catalana, de corralet, si alguien confunde la zona euro con un cajero automático en Bangladesh; y salen los que llevan tiempo viviendo de la mamandurria de la subvención o del tres per cent a decir que imposible y a poner el grito en el cielo. ¿A quién creería usted? Por cierto, ¿saben que ya ha habido corralet en Andorra? ¿Adivinan por culpa de quién? Fue poco después de que la Banca Privada d’Andorra resultase intervenida por orden del Tesoro de Estados Unidos a raíz de su entusiasmo blanqueador de capitales…

DUI

No es dispositivo intrauterino (DIU) mal escrito, pretende ser una manera compacta, informal y guay de referirse a la Declaración Unilateral de Independencia. Esa que todo el mundo coincide en que no tendría otro efecto jurídico que el de marear la perdiz, ni otro efecto político que el de marear la perdiz. Pues sí, por partida doble. Ganen o pierdan las elecciones los partidarios de declarar eso, no se va a notar mucho la diferencia, porque en cualquier caso podrán ampararse en el recurso de que no les dejan hacer lo que les da la gana como a ellos les da la gana, para ni hacerlo de una p… vez (y a ver qué pasa de verdad, qué pasa en serio) ni para admitir de una p… vez que no puede hacerse. Amagar y no dar… siempre unilateralmente, claro. Faltaría.

Margallo vs Junqueras

Combate, más que debate, del año. Vuelven los pesos pesados a bailar en la lona. En el PP catalán están de los nervios (pero allí siempre han sido carne de Prozac, para qué nos vamos a engañar) y hasta en Madrid cunden los despistados que creen que el ministro Margallo se metería en un jardín así (como aquel otro ministro que se reunió en su ministerio con Rodrigo Rato…) sin que Mariano Rajoy como mínimo diga: venga. Que igual no significa lo mismo que vale, pero incluso para un gallego se le parece mucho. Lástima que este tipo de debates sólo suelen calar en los ya convencidos. Todos los demás ven la tele, piensan y votan a balón parado. Pero sólo con que algún indeciso se quitara aquel día de la peli o del fútbol, podría quedar agradablemente sorprendido al ver dos de las mentes menos trilladas que se interesan por este conflicto frente a frente, moderadas por el periodista Josep Cuní en la televisión del conde de Godó, que a este paso se va a zampar con patatas lo que queda de TVC…

Cinco lecciones del debate entre Margallo y Junqueras

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El ministro de Asuntos Exteriores, Jose Manuel García Margallo, y el presidente de Esquerra Republicana y número cinco de la lista de Junts pel Sí, Oriol Junqueras, han debatido sobre una posible Cataluña independiente en la televisión privada catalana 8TV. Estas son las cinco lecciones principales del encuentro.

El ministro de Asuntos Exteriores, Jose Manuel García Margallo, y el presidente de Esquerra Republicana y número cinco de la lista de Junts pel Sí, Oriol Junqueras, han debatido sobre una posible Cataluña independiente en la televisión privada catalana 8TV. Estas son las cinco lecciones principales del encuentro.

1. Siempre tendrás una declaración a tu favor.

La futura presunta nacionalidad de los catalanes ha sido el tema inaugural. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no supo aclarar el martes si los catalanes seguirían siendo españoles y europeos en un hipotético estado nuevo.

Margallo ha recordado la ironía de querer ser un Estado nuevo para mantener los beneficios que daba la nacionalidad antigua: “Quieren salirse de España, pero quieren conservar la nacionalidad española, la pertenencia al mercado español, quieren salirse conservándolo todo. ¿De qué independencia estamos hablando?”. Ha puesto el ejemplo de Argelia, que fue un Departamento francés hasta su independencia. Junqueras ha agradecido “el ejemplo colonial” y ha citado a Albert Camus, que siguió siendo francés a pesar de haber nacido en Argelia. Pero no todos eran como Camus, ha respondido Margallo.

Era sólo una del puñado de citas enciclopédicas del debate. Margallo se ha agarrado a la declaración del presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, sobre la autoexclusión de Cataluña si se independiza –que luego no era tan clara por “un error interno”. Junqueras insistía que en había jurisprudencia de La Haya que decía lo contrario. Se iba el debate por el camino de la confusión. Josep Cuní, el presentador, les ha dicho que entraban en “un bucle”.

2. Katanga y los buques rusos.

“La viabilidad de una Cataluña como estado necesita de Naciones Unidas y la Unión Europea”, ha dicho Margallo. Si no es un Estado reconocido por Naciones Unidas, no podrá formar parte de la Unión Europea. Ha recordado que se necesitan nueve votos de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, cinco de los cuales tienen derecho a veto. Maragllo cree que tendría a esos cinco de su parte. “¡Acabo de estar con Obama! Sé perfectamente lo que piensa de este tema”, ha añadido.

Margallo ha puesto ejemplos de presuntos estados sin reconocimiento completo: Palestina, la República Saharaui, Osetia del Sur, Abjasia y hasta Katanga, que fue una parte independiente de la República del Congo entre 1960 y 1963.

Junqueras no quería ir tan lejos: “Póngame ejemplos europeos”, ha pedido. Toda esa retahíla internacional no le servía porque Cataluña nunca iba a salir de la UE. Por si acaso, ha recordado que durante una temporada no dirán nada de Gibraltar y permiten a buques rusos de guerra repostar en puertos españoles. ¿El motivo? No mosquear a miembros con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

3. ¡El paro más alto del mundo!

Las consecuencias económicas y comerciales para Cataluña si se independiza implicarán, según Margallo, un paro de 689.000 personas, “siete veces la población de Girona”. El paro se dispararía “hasta el 37% y sería el más alto del mundo”, ha añadido. La causa sería el “efecto frontera”, según Margallo: los estados nuevos pierden comercio con el exterior en los años siguientes a su independencia.

Junqueras ha llamado las hipótesis de Margallo “un cuento de la lechera a la inversa” y “profecías apocalípticas”. No tenía sentido, ha dicho, comparar el siglo XXI con lo que ocurrió en las repúblicas ex soviéticas porque “España no es la URSS ni Rajoy es Gorbachov”. Junqueras ha recordado que una Cataluña independiente debería parecerse más a Dinamarca y a Holanda, “que es el principal suministrador de Alemania”. El efecto frontera no se produciría, ha dicho Junqueras, porque nadie pondría nuevos aranceles porque a nadie le interesa: “España no tiene ningún interés en que haya aranceles y nosotros tampoco”.

Junqueras recordó que Cataluña había hecho récords recientes en inversión extranjera y exportación. Habían sido dentro de España, respondió Margallo.

4. Junqueras quiere amor y Margallo ofrece un piropo.

Las metáforas de Margallo sobre la independencia habían sido sobre todo negativas: “Si un amigo va a tirarse de un puente”, “si un vecino quema todo el edificio”, “dinamitar”. Junqueras se lo ha reprochado: “Use verbos propositivos”. Margallo ha aceptado y ha dicho “concordia”, “unidad” y ha lanzado una propuesta de amor: “¿No crees que yo quiero a Cataluña?”. Junqueras ha dudado: “No se ha notado mucho su amor”.

Han vuelto los momentos duros: alguien de Junts pel Sí que comparó a los catalanes con los negros de Alabama, se ha quejado Margallo, y por tanto a España con un Estado esclavista. También ha salido la acusación de llevar a jugadores del Barça a la selección para españolizarles. Junqueras ha respondido que iba en las dos direcciones: “Hubo un ministro [Wert] que quiso hacer una reforma educativa para españolizar a los alumnos catalanes”.

Margallo ha querido cerrarlo con un “yo lo que quiero es catalanizar España por este espíritu emprendedor, abierto” y, más al final, ha clamado “se os quiere, es muy antiguo, no lo rompamos”. Junqueras quería sentirse más querido. Margallo ha guardado un piropo pra el final: “Aquí el que manda es Oriol”, ha dicho en referencia a Junqueras, que no lo ha negado ni ha hecho ademán de responder. 

5. Ha habido pocos debates así.

El debate Margallo-Junqueras ha sido a ratos académico, intelectual, aburrido. Pero hasta ahora había sido difícil tratar cuestiones de peso en horario de máxima audiencia. Las conclusiones definitivas para los votantes quizá sean difíciles de sacar por el grosor del debate -“si hay algún ciudadano que tenga una duda puede consultar la jurisprudencia“, ha dicho Junqueras sin bromear-, pero seguro que hay más argumentos.

El debate sobre la nacionalidad de españoles en Cataluña, en cinco claves

PLENO COMPARECENCIA MARGALLO

¿Se verán los ciudadanos de una Cataluña independiente privados automáticamente de la nacionalidad española? Resumimos qué dice la Constitución, el Código Civil y los expertos. 

El problema catalán en 21 preguntas

¿Se verán los ciudadanos de una Cataluña independiente privados automáticamente de la nacionalidad española? En declaraciones a los medios, José Manuel García-Margallo ha explicado que “cuando uno se sale de un país es obvio que abandona todos los atributos que le da la pertenencia a ese país”.

Lo dijo este miércoles, horas antes de debatir con Oriol Junqueras, líder de ERC y número cinco de Junts pel Sí, en un insólito encuentro en televisión que destacados dirigentes del Partido Popular han criticado como inoportuno por los mismos motivos: someter a debate las consecuencias internacionales de una efectiva independencia de Cataluña y que el interlocutor del Gobierno sea nada menos que el titular de Exteriores.

Este martes, Mariano Rajoy titubeó sobre el asunto, pero siempre prestándose a hacer hipótesis sobre cómo sería vivir en una Cataluña independiente. En una entrevista en Onda Cero, el periodista Carlos Alsina le trasladó como afirmación retórica que los ciudadanos de una Cataluña independiente conservarían la nacionalidad. “Ah, no lo sé. ¿Por qué no la perderían? ¿Y la europea tampoco?”, replicó el jefe del Ejecutivo.

1.- ¿Dónde se regula la pérdida de nacionalidad?

Para empezar, en la Constitución. La norma básica lo incluye en su título primero, el relativo a los derechos fundamentales. El número 11 especifica que “ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”.

Pero una cosa es “ser privado”, como dice el artículo, y otra perderla. El mismo artículo de la Carta Magna prevé la adquisición, mantenimiento y pérdida del derecho y remite el desarrollo a otras leyes. La Constitución también prevé la doble nacionalidad con países “iberoamericanos” o que tengan “una particular vinculación con España”, pero siempre por acuerdo y siempre de manera bilateral con cada país concreto.

2.- ¿Cómo se pierde la nacionalidad?

Hay varios supuestos. El Código Civil, en su artículo 24, prevé que la pierdan los españoles que residan “habitualmente en el extranjero, adquieran voluntariamente otra nacionalidad o utilicen exclusivamente la nacionalidad extranjera”. Esa pérdida no es inmediata, sino que se demora tres años y puede evitarse si se pide explícitamente.

Por si fuera poco, esta norma no se aplica a “países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal” por los especiales lazos con España.

3.- ¿Y en caso de conflicto?

Los juristas consultados por EL ESPAÑOL coinciden en que la secesión de un territoritorio no está prevista, ni en la Constitución ni en las leyes que desarrollan el artículo 11.

Sin embargo, el Código Civil tiene un apartado significativamente esclarecedor en el artículo que regula la pérdida de la nacionalidad. “No se pierde la nacionalidad española, en virtud de lo dispuesto en este precepto, si España se hallare en guerra”. Es decir, ni aún en caso de conflicto bélico abierto y declarado, por ejemplo una guerra civil, los que se situasen en un hipotético bando catalán perderían la protección de las leyes españolas.

4.- ¿Quiere Junts pel Sí despojar a los catalanes de la nacionalidad española?

No. Es más, esbozan una Cataluña en la que los ciudadanos que así lo deseen mantengan una doble nacionalidad. El propio presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha asegurado estar “convencido de que la mayoría de los catalanes conservarán las dos nacionalidades, la catalana y la española”, según ha declarado a la agencia AFP. Cuando es preguntado por su decisión personal, la respuesta es otra pregunta: “¿Por qué no?”. En realidad, según Mas, la convivencia de las nacionalidades no es un problema ya que el objetivo principal, el de la independencia, habrá sido ya alcanzado.

5.-¿Qué dicen los expertos?

Entre los juristas y magistrados hay opiniones para todos los gustos. Todas comienzan por la advertencia de que el supuesto de independencia no ha sido previsto y, por lo tanto, no hay respuesta jurídica definitiva. Elementos como un posible acuerdo entre el Estado catalán en ciernes y el español o un nulo reconocimiento internacional de una república catalana alterarían el debate que Margallo ve ya zanjado.

No hay ciudadanos sin nacionalidad. Las leyes españolas contemplan la pérdida de nacionalidad en caso de que se adquiera otra, por lo que el reconocimiento de la UE y el resto del mundo la declaración de secesión sería un factor importante.

La nacionalidad no puede otorgarse y retirarse “por decreto”. Es una decisión “personalísima” que no puede hacerse “en masa” y de forma indiscriminada sino caso a caso, según fuentes jurídicas. En muchos países, incluido España, la concesión de nacionalidad a extranjeros comporta exámenes y hasta un acto solemne de aceptación de la Constitución y los símbolos nacionales.

Otros juristas coinciden con Margallo y argumentan que, del mismo modo que los ciudadanos de un nuevo Estado no serían españoles para pagar impuestos, tampoco tendrían por qué serlo a efectos de nacionalidad. Un posible precedente comentado en este debate es el de los ciudadanos del Sahara Occidental, durante años españoles de pleno derecho, que dejaron automáticamente de serlo, aunque se les permitió optar de nuevo a la nacionalidad española.

Foto: EFE/Alberto Martín

El problema catalán en 21 preguntas

Catalonia explained in 21 cards

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On September 27, Catalans will go to the polls to vote in an election that will be decisive for the future of Catalonia. These 21 cards aim to explain the intricacies of the so-called ‘Catalan problem’.

Translation: Julia Tena

Illustration: Javier Muñoz

Video: Catalonia explained to non Catalans

On September 27, Catalans will go to the polls to vote in an election that will be decisive for the future of Catalonia. These 21 cards aim to explain the intricacies of the so-called ‘Catalan problem’.

Translation: Julia Tena

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When did the Catalonian independence process begin?

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Celebración de la Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

By Pol Pareja

Although there isn’t a clear moment that marks the beginning of the Catalan independence movement, one of its most significant landmarks was the July 2010 protest over the Constitutional Court’s decision to strike down part of the 2006 autonomy statute, which gave the regional government greater powers and more financial autonomy.

referéndum-2006

According to official figures, more than a million people participated in the protest under the slogan Som una Nació. Nosaltres decidim: We are a nation. We decide. The leader of the march was socialist José Montilla, then president of the Generalitat.

Another important milestone took place a year before. On September 2009, Catalonia’s first “independence consultation” vote took place in the town of Areyns de Munt (a town of 8.600 citizens). From September 2009 until April 2011, hundreds of Catalan towns (including Barcelona) organised similar consultations. In total, 833.599 Catalans participated in these referendums.

Some people believe that the Catalan independence movement was born after a protest on September 11, 2012. Under the slogan Catalunya, nou Estat d’Europa (Catalonia, new state of Europe), hundreds of thousands of Catalans went out in the streets to celebrate la Diada (Catalonia’s National Day) and ask for independence. This march took place nine days before Mariano Rajoy’s government rejected the application of a fiscal system in Catalonia that would have granted the region more autonomy; similar to the current fiscal system used in the Basque country and the government of Navarre.

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Who has supported the Catalan independence movement in the past?

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Retrato de Francesc Macià elaborado en Camagüey (Cuba).

By Pol Pareja

 

In 1918, Federació Nacionalista Catalana de Francesc Macià was the first party that overtly supported independence to win a seat in the Catalan parliament. The party won two seats in each of the elections between 1919 and 1923.

During this time, the Catalan nationalist vote was absorbed by a party that didn’t support independence: La Lliga Regionalista de Francesc Cambó. This faction won 14 seats in 1919 and 1920 and 20 seats in 1923.

During The Second Spanish Republic, Esquerra Republicana (ERC) was the hegemonic party in Catalonia. It easily won five elections between 1931 and 1936. Two of Catalonia’s presidents during this time, both from Esquerra Republicana, supported independence.

The first one was Francesc Macià. In April 1931, he proclaimed a “Catalan Republic within the Iberian Federation”, but was forced to settle for partial autonomy within the new Spanish Republic.

https://www.youtube.com/watch?v=sUu_7zqjBV8

 

Macià was succeeded by Lluís Companys. In October 1934, Companys took advantage of the tension derived from the worker’s revolution in Asturias to proclaim a “Catalan State within the Spanish Federal Republic”. The Government declared a state of war, Companys was imprisoned and the autonomic Government was suspended. However, Companys was re-elected as president of Catalonia in 1936 after the victory of the Frente Popular, a left-wing coalition that included Esquerra Republicana.

After Spain’s transition to democracy, support for independence has been mixed. Esquerra Republicana has oscillated between the five seats that it won in 1984 and the 23 that it obtained in 2003. In the 2012 elections, Esquerra Republicana and two other parties that support independence, CiU and CUP, obtained a total of 74 seats (68 seats are required for an absolute majority).

Parliament seats

Since June 2005, Spain’s Centre for Sociological Research (CIS) has polled Catalans several times on the issue of independence in Catalonia. In June 2005, 13.6% of those surveyed said they wanted “an independent state”. In March 2015, the last available survey, this number had increased to 39.1%. The most supportive moment for independence came in February 2013: 48.5% of those surveyed were in favour of an independent state.
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Why does a part of Catalonia want to be independent?

By Pol Pareja

Although there are many reasons why Catalans want to be independent, we can broadly categorize them into two main arguments.

The pragmatic argument is that Catalonia will be better off, both politically and economically, if it separates from Spain. The more sentimental reason people use to support independence is the belief that Catalonia is a nation that should be able to govern itself.


catalan government budget

One of the main economic arguments concerns Catalonia’s fiscal deficit, or the difference between the money it pays to Madrid and the money it gets back. In June 2015 the Catalan government said this deficit was 15 .000 million euros, while the central government said it was 8.455 million euros. Some people believe that without this deficit the government of Catalonia could have avoided some of the cuts it has had to implement over the last few years. They also believe that Catalonia has been discriminated against for political reasons when it comes to state funding (an example they use is the late arrival of the high speed train AVE to Barcelona).

Catalonia's expenditure

 

Other people argue that Catalonia should be independent because The Spanish Constitution of 1978 can’t allow more autonomy to Catalonia. According to the latest polls, 63% of Catalans believe that they have “an insufficient level of autonomy”. The Constitutional Court’s decision to strike down part of the 2006 autonomy statute has also been used as an example of why autonomy is no longer the answer.

relationship spain catalonia

 

Catalan nationalists also defend independence as the best (or only way) to preserve the Catalan language in education. The deep political and institutional crisis that has engulfed Spain over the past years has also been used as a reason to “leave Spain” and “start all over again” in a “new country”.
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What is the right to decide?

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Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

By Pol Pareja

The “right to decide” is the expression that nationalists use to ask for a referendum over Catalonia’s independence. According to the polls, 74% of Catalans were in favour of holding a referendum in 2012.

The Spanish Constitution authorizes only the state to hold a referendum. In January 2014, the Spanish parliament rejected a proposal by Catalonia’s regional assembly to hold a referendum on independence. The parties that voted against the proposal were PP, PSOE, UPyD, UPN and Foro Asturias. The parties that voted in favour were CiU, PNV, ERC, ICV and Grupo Mixto.

The most prevalent criticism against holding a referendum is that “the right to decide” or the right to self-determination is not mentioned within the Spanish Constitution. However, nationalists claim that a referendum is supported by the vast majority of Catalans, and therefore it must be addressed in political terms. They also argue that the right to self-determination has been recognized as a human right by the UN.

The referendum of Scotland in 2014 and Quebec’s consultations in 1980 and 1995 are also used by nationalists as a reason to hold a referendum in Catalonia. This option was also not contemplated in the constitutions of these countries, but it was made possible after many political deals and, in the case of the United Kingdom, because there isn’t a written Constitution that can limit the actions of Parliament.

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After the referendum of 1995, in which the people of Quebec voted against sovereignty by a small margin, the Canadian Parliament passed the Clarity Act. This law allows any region of the country to separate if a clear majority of people are in favour of it. The document also states that a territorial division should be made between regions that want to stay in Canada and regions that want to be independent.

In the case of a referendum, the Canadian House of Commons has the last word in two key aspects: First, whether the question of the consultation is sufficiently clear, and second, whether a clear majority has been reached.
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What is “the third way”?

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By Albert Olaya

The “third way” is a series of political initiatives that grant more autonomy to Catalonia. This course of action was particularly popular after regional head Artur Mas was re-elected in 2012 and promised to hold a referendum on secession from Spain in 2014.

PSC and Unió Democrática came up with a number of proposals in line with this “third way”. PSC proposed to reform the Spanish Constitution and asked the state to agree on a sovereignty consultation and to grant more autonomy to Catalonia in areas such as health, language and education. Unió Democrática also asked the state to hold a referendum and to recognize Catalonia’s special status in the Spanish Constitution.

Catalan pro-independence forces have always been critical of this “third way”. They believe that a constitutional reform and an agreement with the State on a referendum is impossible, since both PP and PSOE would have to support it, as well as three fifths of the Senate and the House of Commons.  

So far the “third way” has had significant support in Catalonia. According to a 2013 El País poll, 40% of Catalans would be in favour of this option if a referendum took place. Although this alternative has been pushed aside in the forthcoming election, PSC is still in favour of this “third way”. A new proposal by the Socialists’ Party of Catalonia, backed by PSOE, asks for the recognition of Catalonia’s special status in the Spanish Constitution, giving up a sovereignty consultation.
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The election of September 27 is the third Catalan election in only five years. Why?

By Pol Pareja

Catalans have been called to the polls three times since the election of November 28, 2010. In the 2010 election CiU won 62 seats and put an end to seven years of tripartite formed by PSC , ERC and ICV . In their electoral program, CiU did not yet defend the independence of Catalonia. They asked for their own tax system and the “right to decide on the measures of self-government that the people of Catalonia demand and need.”

On September 2012, some 1.5m people participated in Catalonia’s annual independence rally in Barcelona. On September 20, Prime Minister Mariano Rajoy rebuffed Artur Mas’ request for greater fiscal independence, and Mas called early regional elections for November 25, 2012.

In this election CiU presented an electoral program arguing that Catalonia should have its own state, and promised to make a consultation “in accordance with the law” on whether Catalans wanted to separate from Spain. The early elections, however, did not benefit CiU, which went from 62 to 50 seats when their aim was to achieve an absolute majority. ERC absorbed the independents’ vote and went from 10 to 21 members of parliament. CiU has ruled in a minority ever since through a “stability pact “with ERC, which promised to support Mas as long as a consultation on independence took place in 2014.

After Congress’ refusal to allow a legal referendum in Catalonia, Mas decided to convene another election for September 27 2015, and described as a “plebiscitarian election”. The pro-independence movement (with the exception of the anti-capitalist CUP) has coalesced into a single list of candidates that includes candidates from CDC and ERC, as well as civil organizations that support independence, former members of other parties, and people that until now had not been involved in politics.
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Why have several historical Catalan parties broken up?

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By Íñigo Zulet

The sovereignty debate has caused friction in some of Catalonia’s oldest parties. The hardest hit have been CiU and PSC.

CiU

CiU was a federation created in 1978 and dissolved in June 2015, formed by the Democratic Convergence of Catalonia (CDC) and the Democratic Union of Catalonia (UDC). The different approach taken by the two parties regarding independence has ended up dissolving this coalition.

The crisis began in the sixteenth CDC conference, held in March 2012, when the party decided to include the achievement of a “home state” as a political objective. At first, UDC gave in to this demand and included the concept of “home state” in their 2012 electoral program. However, after the 2012 election UDC became increasingly uncomfortable with its partners’ discourse. In June 2015 UDC held an internal consultation, and the party base voted against adopting CDC’s political objectives and called instead for an agreed referendum with the state  on independence. In the end, the three counsellors that UDC had in Mas’ executive left and the federation broke down.

 

PSC

After the Constitutional Court in Madrid stroke down part of the 2006 autonomy statute in 2010, some critical voices within the PSC began to ask for independence. In 2012, as the debate over the right to choose intensified, tension within the party escalated. The first member to leave -in October 2012- was Ernest Maragall. Maragall then founded a new party, Nova Esquerra Catalana, a left wing project that clearly favoured independence.

The breakdown of PSC took place on January 16, 2014. That day, three of its members (Marina Geli, Nuria Ventura and Joan Ignasi Elena) broke party discipline and voted in favour of asking Congress to transfer powers to the Catalan Government in order to hold a referendum on independence. Six months later, Joan Ignasi Elena created a party called Avancem, a socialist party that favours independence. Another former member of PSC, Toni Montín, started the association Socialisme, Catalunya i Llibertat, (Socialism, Catalonia and Freedom), a platform that now supports the Junts pel Sí coalition.
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Why hasn’t there been a referendum yet?

By David López Frías

 

According to Article 149 of the Spanish Constitution, only the state can authorize a referendum.

The Constitution allows three types of referendum: consultative (article 92), in case of constitutional reform (articles 167 and 168), and to revise the autonomy statute (articles 151 and 152). A referendum over the independence of Catalonia would fall into the first category. However, the article specifies that “political decisions of special importance may be referred to a consultative referendum of all citizens”.

Therefore the Constitution does not contemplate the possibility of holding a consultation where only a limited number of people can participate.

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What is a “plebiscitarian election”?

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By David López Frías

A plebiscite is a referendum: the voter answers yes or no to a specific question. In an election, voters are required to vote for parties, candidates or programs. The second difference between an election and a plebiscite lies in the result: In referendums what counts are the votes, while in elections you count seats.

Artur Mas’ first proposal was to call for a referendum on Catalan independence. This referendum was allowed under a law that had been approved by the Catalan government called the “Consultation Act”. However Spain’s Constitutional Court ruled in February that both the law and the referendum were unconstitutional.

The Catalan president then decided to hold regional elections as if they were a plebiscite: depending on the party that voters give their vote to, they’ll be demonstrating their support or their rejection to Catalonia’s separation from Spain.

Spanish’s Election Law (LOREG) does not contemplate the possibility of a “plebiscitarian election”, since this concept does not exist in the Spanish legal system. Therefore the plebiscitarian aspect of this election is only interpretative.


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What can the Spanish state do to avoid Catalonia’s independence?

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By Íñigo Zulet

Once all diplomatic means are exhausted, the Spanish state has several ways to stop Catalonia from becoming independent. In an extreme scenario, the state could apply article 155 of the Spanish Constitution. This article allows the central Government to take over the regional Government’s capabilities, and could be applied if Catalonia does not fulfil ” its obligations under the Constitution” or acts in a manner that severely threatens “Spain’s general interests”.

The article states that the Government should first approach the Catalan president. Only if the President does not change his attitude can the Senate, if the proposal obtains an absolute majority, adopt the necessary means to force him to fulfil his obligations.

The state also has the option to declare a state of emergency, as contemplated under Article 116 of the Constitution and regulated by Organic Law 4/1981, which was passed after the coup d’etat of February 23, 1981. The law establishes that a state of emergency should only be applied when “the situation cannot be settled by any other means”.

Before reaching this scenario, the Government can resort to judicial or constitutional means, for example by challenging the election or by applying the Penal Code, which in its Title XXI regulates crimes against the Constitution, including rebellion.

The legislative branch can also reform the Constitutional Court. In fact, despite opposition from all other parties, the Popular Party Parliamentary Group has introduced a bill to reform the Constitutional Court in order to allow this body to fine and even suspend ruling officials who do not comply with its judgments and resolutions. This reform is being processed and is expected to pass Congress on September 29.
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What is the Catalan National Assembly?

By Albert Olaya

 

In 2009, a group of politicians led by Catalan architect Pere Pugès decided to create a citizen-based independence movement. The challenge was to unite the different factions that favoured independence but were historically divided by ideological and economic differences. After years of debate, the Catalan National Assembly (ANC) was finally born in April 2011.

On March 2012, the ANC held its constituent assembly at a rally at the Palau Sant Jordi in Barcelona. The Articles of Association were approved and their main political objective was established: to hold a referendum on independence by 2014. The entity then had about 300 regional assemblies and was supported by a number of well-known Catalan personalities.

In April 2012, the ANC appointed linguist and activist Carme Forcadell as president of the association. Under her leadership, this entity organised some of the largest demonstrations in the history of Catalonia, such as the “Catalunya nou Estat d’Europa” rally of 2012 and the “Concert for Freedom” at Camp Nou in June 2013.

The ANC has 34,000 affiliated supporters, more than 40,000 supporters who do not pay fees but cooperate with the entity voluntarily, and about 600 regional assemblies in Catalonia. It plays a key role as spokesman for the Catalan pro-independence movement.  Convergència and Esquerra Republicana don’t usually act without its approval.

Forcadell resigned as president on May 2015 and is now the number two candidate in the Junts pel Sí ticket for September 27.
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What is the Advisory Council for the National Transition (CATN)?

By Albert Olaya

The Advisory Council for the National Transition is a body that the Catalan government created in 2013 in order to advise the government on the best ways to achieve independence. It is presided by Carles Viver Pi-Sunyer, who used to be a justice at Spain’s Constitutional Court. The council has another 13 members, including well-known personalities such as Economic professor Germà Bel and journalist Pilar Rahola.

In 2014, CATN published a book outlining the steps the Government of Catalonia should follow to seize independence. This book explains how to hold a referendum on independence, how to internationalize the conflict, and which state structures should be created in order to prepare Catalonia for secession.

In order to coordinate and implement CATN‘s proposals before September 27, the Government created The Commissioner for National Transition on February 2015. The person in charge of this entity is also Carles Viver Pi-Sunyer. This second organ is suspended until the end of the year, since the Constitutional Court is currently processing the state’s claim that this council creates a conflict of jurisdiction.
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Who will be president after September 27?

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Artur Mas, Raül Romeva y Oriol Junqueras en un acto de Junts pel Sí. / JUNTS PEL SÍ

By Íñigo Zulet

All polls published so far predict that the Junts pel Sí (JxSí) coalition will win the election on September 27. Most polls, with the exception of El Punt Avui, predict that the pro-independence movement will win but won’t achieve an absolute majority.

 

average votes

These figures suggest two possible scenarios: The first possibility, although it is also the least likely, is that Artur Mas’ coalition will get an absolute majority of 68 MPs or more. In this context, Mas would repeat mandate without needing to reach any political deals. The second most likely scenario is that the Junts pel Sí coalition will need an agreement with the pro-independence CUP to govern, although this party has already stated that it will not support Mas’ candidacy.

Although it is likely that Mas will be the next president, electoral prospects are not the only thing that matters. Candidates are also important: Parties such as CUP or Sí que es Pot could reach an agreement with Junts pel Sí if Mas backed down and the leader of the electoral list, Raül Romeva, became the candidate for President of Catalonia.
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What will the pro-independence movement do next?

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By Albert Olaya

Junts pel Sí will launch the process of independence if it obtains an absolute majority in the Catalan parliament. There are two possible scenarios: Either the party obtains 68 MPs or more or it can reach an agreement with pro-independence CUP.

The first step on the route to independence would be to approve a statement in Parliament informing Spanish and international institutions that the independence process has begun. Junts pel Sí is planning to start negotiating the terms of independence with the Spanish government after the election. If the state refuses to negotiate, the independence coalition will declare unilateral independence. Catalan institutions would no longer recognize Spanish law, and the outcome would be unpredictable.

If the state recognizes the referendum, Catalonia would remain a part of Spain until the new government’s state structures are established and Catalonia has sufficient international support. This process could last several months. During that time, the Catalonian government would continue operating as always, and Catalan society would be asked to propose the basis for a new Constitution through a process of citizen participation, although the details of this process have not yet been explained.

Once the new state structures are ready, Parliament will proclaim Catalonia’s independence. When will this happen? According to Europa Press, Convergència Democrática and Esquerra Republicana have privately agreed that the process should take six to eight months, but neither party has made this public. Immediately after proclaiming independence, the Catalan Parliament would approve the “Legal transitory law” in order to avoid any legal loopholes, and the “Law of the constitutional process” in order to begin the process of drafting the new constitution.

After these two laws are approved, the Catalan government would call for a parliamentary election, which should take place 18 months after September 27. It is impossible to know which parties would stand in these elections, but if there were another pro-independence majority, Catalans would be asked to approve and ratify Catalonia’s new constitution.
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Can an independent Catalonia remain in the European Union?

By Juan Sanhermelando

No. An independent Catalonia would automatically be left out of the European Union and would have to request new membership in order to be readmitted. Catalonia’s admission into the European Union would have to be unanimously supported by all member states, which means that any of them, including Spain, could veto the procedure.

The European Union has been clear on this point: “If part of the territory of a Member State ceases to be part of that State to become a new independent state, the treaties would no longer apply in that territory. In other words, a new independent state would, by the fact of its independence, become a third country with respect to the EU, and the Treaties would no longer apply on its territory.”

This is the EU’s position, according to a statement by former president of the European Council Hermann Van Rompuy in 2013. Former president of the European Commission José Manuel Durão Barroso also expressed this same view to member of the European Parliament Ramon Tremosa.

The European Union treaties also state that the EU must “respect the essential functions of the States, as well as ensuring their territorial integrity.” That is the reason why Angela Merkel stated that respect for “territorial integrity” and “compliance with national and international law” were crucial when she was asked about Catalonia’s independence on September 1.

The former European Union’s legal services director goes even further and claims that a unilateral declaration of independence from Catalonia could never be recognized by any member state of the European Union.

However, pro-independence leaders such as Artur Mas have said that existing legislation does not cover Catalonia’s situation and therefore remain confident that European leaders will be “pragmatic” and allow Catalonia to remain in the European Union.
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Would an independent Catalonia keep the Euro as its currency?

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By David López Frías

The Euro is the currency used by 19 member states of the European Union.

There are two types of countries that do not belong to the European Union but still use the Euro as their official currency. The first group is composed by four micro nations: Andorra, Monaco, San Marino and The Vatican. The second group are the former Yugoslavian republics of Kosovo and Montenegro.

These four micro nations have a “monetary agreement” with the European Union. In 1999, Kosovo and Montenegro adopted a foreign currency, as ordered by the United Nations. This body’s aim was to keep these two countries away from Serbian economic influence.  In the beginning, they used the German mark, and after its disappearance they adopted the Euro. Nowadays both Kosovo and Montenegro use the Euro as their official currency, but they do not belong to the European Union and have to buy this currency through the mediation of commercial banks.

Each country has the power to unilaterally choose the official currency of its own territory. If Catalonia becomes independent, it could keep using the Euro, but it would use it as a foreign currency, and Catalonia wouldn’t have a say in European economic institutions.

Furthermore, Catalonia would be detached from the European Central Bank, and its financial institutions would not longer be part of the banking union.
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What does Catalonia need to be recognized as a member of the United Nations?

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By David López Frías

Catalonia would need the recommendation of nine of the 15 members of the Security Council in order to become a member of the United Nations. Any of the five permanent members (United States, Russia, France, China and the United Kingdom) could put an end to this process.

If Catalonia secures the support of the Security Council, the next step would be to ask for the General Assembly’s approval. In order to become a member, Catalonia would need the support of two thirds of this body. If the process fails, Catalonia can still request to become an observer state. This is the status Palestine has at the moment, and it would give Catalonia the right to participate in the General Assembly meetings -although Catalonia would not be able to vote or become a member of the Security Council.

Spain’s Foreign Ministry has produced a report ruling out this possibility. According to the document, “no constitution in the world considers the possibility of secession” and recalls that self-determination only applies to “people under colonial domination, annexation by conquest, foreign domination or occupation, or people oppressed by massive and flagrant human rights violations”.

Kosovo has been recognized as a state by more than a hundred countries. However, it has not secured the support of the two thirds of the General Assembly required to become a member of the United Nations. Some countries still maintain a hostile stance towards this new state due to its unilateral declaration of independence.

On the other side, South Sudan’s secession was agreed to by Sudan. Six months after its declaration of independence in July 2011, South Sudan gained international recognition and became a full member of the United Nations.
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If Catalonia became independent, what would the consequences for Spain be?

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By Rubén J. Lapetra

Markets do not like surprises. An independent Catalonia would generate an increased financial risk for Spain, since the state is the main creditor to Catalonia’s debt and its local entities through the Regional Liquidity Fund (€64.000 million in total).  

Indirect debt (the debt that corresponds to Catalonia for participating in the current administrative framework and its GDP economic weight), would add another €180,000 million.

Most investors agree: secession would increase investment risks. Prime risk would soar substantially as investors’ demands increase in a country that is about to change its laws and redefine its borders.

Without Catalonia, Spain would lose 20 percent of its economic power and also 16 percent of its current population –a crucial factor when it comes to member state representation in the EU. Secession, however, would have a lesser impact on Spain than on Catalonia because Spain is already part of all international institutions.  
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Where will Barça and Espanyol play if Catalonia achieves independence?

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By David López Frías

La Liga (LFP) is an association integrated by the 42 clubs that participate in the two Spanish professional divisions: 20 teams in First Division and 22 in Second Division. For the 2015-16 season, Catalonia will have five clubs: FC Barcelona, Espanyol, Girona, Llagostera and Gimnàstic de Tarragona.

Only LFP could expel one of its members. However, and even though the LFP has its own jurisdiction, the LFP is part of the Spanish Football Federation (RFEF), an independent institution whose responsibilities involve “controlling the official competitions statewide”.

The LFP cannot make unilateral decisions about which teams can partake in the Spanish league. The RFEF does not have the ability to expel the Catalan teams from the LFP, but it could ban them from competing in the Spanish tournament. Both institutions depend on the Consejo Superior de Deportes (CSD), the institution that would have the final decision on which clubs could participate in the Spanish leagues.

The LFP has talked about the risks Catalonia’s independence would cause. The LFP’s president, Javier Tebas, mentioned in a Spanish radio show “ that the problem is a legal issue” and that the Catalan teams wouldn’t be able to play in La Liga “because the Sports Act includes an additional provision which states that the only non-Spanish state that can participate in La Liga is Andorra”.

Thus, the Spanish Parliament would have to amend the law in order to allow the Catalan teams to continue playing football in the Spanish league. Otherwise, they would have to create their own league.

There is another option for these football clubs: another country could allow them to play in their league. There was speculation a few years ago about Catalan clubs joining the French league. UEFA, however, could hamper this scenario since they can ban clubs from participating in any European club competitions if the team switches federations or plays in a different country outside its own.

Barça and Espanyol are part of the RFEF, so if they switched to a different federation they would not be able to participate in the Champions League or the Europa League. According to Article 51 of the UEFA statutes, Catalonia would need UEFA’s authorization in order to play in these competitions, as well as Spain’s approval.

RFEF does not usually allow this change. There are very few exceptions: Andorra, (which is part of the Spanish league since before the Andorran Football Federation was founded), Swansea or Cardiff (which chose not to join the league of Wales when it was created in 1992) and Monaco (which does not have its own federation and is therefore part of France’s).

UEFA has not yet allowed football associations to integrate in order to unify leagues. This body stopped initiatives such as the integration of Scottish teams (Celtic and Rangers) in the English Premier League, the creation of an Atlantic championship with Dutch clubs, Belgian, Scottish and Scandinavians, or the reinstatement of the Soviet tournament with teams from Russia, Belarus and the Ukraine.
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Can Catalans retain their Spanish nationality in an independent Catalonia?

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By Íñigo Zulet

Most pro-independence forces such as CDC, ERC or ANC are in favour of dual nationality. The Constitution also states that “a Spanish person cannot be deprived of his or her nationality”. Therefore, it is likely that Catalans would retain their Spanish nationality in an independent Catalonia.

However, this does not necessarily mean that Catalans would have dual nationality. The Spanish Civil code establishes that in case of dual nationality the Spanish nationality should always prevail if law or international treaties do not recognize the second one.  In other words, if the state did not recognize Catalonia’s independence, Catalans could not use their Catalan nationality in Spain, or in any other countries that did not recognize the Catalan state. Catalans could only use their Spanish nationality when travelling to other countries.

If Catalonia became independent, there would be a number of choices: A dual nationality model (Catalan and Spanish), the subordination of one of the nationalities, or the free choice of each Catalan between the two of them.
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Would an independent Catalonia allow a consultation in the Val d’Aran?

By Íñigo Zulet

The Val d’Aran is a valley in the Pyrenees Mountains, in the northwestern part of the province of Lleida, Catalonia. It is part of Catalonia through a special self-government regime. The Catalonian independence movement has opened a debate among the Aranese about their future and their relationship with Catalonia and Spain. The Aranese people have stated that they want to hold their own referendum.

Catalonia’s president Artur Mas has already said that he will not forbid a consultation in the Val d’Aran. ERC has also stated that they are in favour of recognizing the right to self-determination of this territory.

The Val d’Aran has had a distinctive identity throughout history for a number of reasons. First, it is linguistically different from the rest of Spain: Catalan, Spanish and Aranese coexist as the main languages of the valley. The territory’s autonomy dates back to the Middle Ages, when in 1313 King James II of Aragon granted the valley with its own institutions and a number of special privileges. This special scheme was abolished in the early 19th century due to the centralizing policy of the State. In 1990, the autonomy of the Val d’Aran was restored and its historical rights were re-established.
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Diccionario satírico burlesco (IX)

Anna Grau avanza en su diccionario con las letras J, K y L. Comienza esta entrega con Jordi Pujol, verdadero “padre de la patria”, y se cierra con Lengua española, idioma oficial que en los colegios recibe trato de lengua extranjera.  

Jordi Pujol

No es que fuese el padre de la patria. Es que él la hizo. Se sacó de la chistera un país. Cogió la Marca Hispánica de Carlomagno como Dios había cogido, es un suponer, la costilla de Adán. Le insufló vida y/o Revolución Industrial. Et voilà la Catalogne! Cuando los países reales y los inventados coinciden en el espacio y en el tiempo tenemos un Estado nación. Cuando no…todo se complica inmensamente. En verdad Cataluña adquirió conciencia política, ánimo de ser, allá por la Edad Media, época de pueblos y gentes a pequeña escala y en muy poroso equilibrio entre sí: medio cristianos, medio moros, medio castellanos, medio catalanes… De pronto va uno y descubre América, eleva la mano y la ambición de todo a implacable escala atlántica y el chiringuito mediterráneo va y… ¿sucumbe? ¿Se acochina? Dejémoslo. El caso es que cada vez que una profunda crisis de cualquier tipo acogota España, renace de sus cenizas el sueño de que Catalonia is different, de que se puede volver a poner el marcador en el Año Mil como si aquí no hubiese pasado nada. El nacionalismo según Pujol tiene algo de psicoexilio interior: a él en realidad lo que le habría gustado es nacer en Holanda o Dinamarca, entonces trató toda su vida, por todos los medios, de convertir a Cataluña en una cosa así. Su drama es que siendo a la vez un hombre de Estado no lo tenía tan fácil para desentenderse de lo que realmente había. Trató de conciliar los cuentos y las cuentas inventándose una SuperCataluña moralista y redentora del resto de Iberia, una especie de Walhalla, de nido de águilas y de héroes… Lástima que luego te enteras de que la mujer y los hijos se lo llevaban crudo y, claro… Se te cae el Español del Año y Catalán del Siglo a los pies.

Junts pel Sí

Suprema tarantinada de la política catalana. Candidatura entera inspirada en Reservoir Dogs: tenemos una serie de señores (en este caso hay también señoras) que ya pasan de dar la cara y casi el nombre para explicar claramente en qué plan se presentan a estas elecciones. Sólo se identifican con un color: Señor Azul, Señor Marrón, Señor Rosa… Así se reparten entre todos el botín, si lo hay, y si no, pues la eventual castaña. El Señor Blanco, el que en la película de Tarantino interpretaba Harvey Keitel, podría ser Artur Mas, que se cree todo lo que le dice el Señor Naranja (Oriol Junqueras, interpretado en la peli por Tim Roth) sin querer darse cuenta de que en realidad es un infiltrado, no en este caso de las fuerzas de seguridad del Estado, pero sí del verdadero y peor enemigo que puede tener un separatista catalán: otro separatista catalán más listo que él que aspira a quitarle la silla. ¿Morirán al final dándose mutuamente por saco, después de cargarse entre todos al Señor Rubio (Raül Romeva), que se cree el más chulo de todos por haberle cortado la oreja a un policía? Próximamente, en esta pantalla. O no.

Kermés

Formato más o menos definitivo de la política catalana contemporánea. En ausencia de estructuras de Estado, las unas porque no son reales, las otras porque no se quieren interiorizar como tales, se hace ver como que la cosa pública es un picnic, una misa campera de nunca acabar, un rocío perpetuo (sin Rocío). Un viaje de LSD sin LSD. Un porro sin hachís. Una paella sin arroz. Una declaración de independencia sin mayoría. Uno se hace ilusiones con la Primavera Árabe (menudo timo) o con los Indignados (ejem) como si de verdad no hubiera democracia donde caerse muerto. O vivo. Cuatro años de guerra incivil, cuarenta años de antifranquismo y a lo tonto, a lo tonto, otros tantos de Transición para esto: para hacer política de andar por casa en zapatillas agujereadas. Qué cutre.

Lengua catalana

Sincera niña de los ojos. Voz verdadera del corazón. Espejo del alma que está roto. ¿De verdad a nadie se le ocurrió, nunca, que la manera más fácil de ganarse a los catalanes, de desarmar sus fobias y sus miedos, era abrazar esta muy amada lengua nuestra, que también lo es de España y de Dios? ¿Tan difícil era regar y cuidar esta frágil orquídea, este llir entre cards, en lugar de pasarle por encima como un rebaño de elefantes? Lo peor, saben, no fue ni siquiera la persecución franquista. Fue la posterior, democrática indiferencia. Tanto incultísimo desdén. En fin, aquello ya no tiene remedio, y lo que ha venido detrás (véase la voz siguiente) probablemente tampoco. Qué pena.

Lengua española

Una de las más nobles vasijas del sentimiento y del entendimiento humano… que, en Cataluña, hay quien se empeña en usar como orinal. Lo llaman normalización lingüística porque queda mejor que decir venganza. No se trata tanto de aprender bien catalán por fin y de normalizar socialmente su uso, que es verdad que ya tocaba, como de barrer en lo posible el castellano debajo de la alfombra. De romper los vínculos personales y emocionales con la lengua y la cultura. De volvernos entre todos mucho más marcianos. Y lerdos.

Diccionario satírico burlesco (VI)

Catalonia's President Artur Mas, of centre-right party Convergencia, and Oriol Junqueras, candidate of ERC (Republican Left party), part of the main pro-independence movement Junts pel Si, attend a campaign opening in central Barcelona September 10, 2015. REUTERS/Gustau Nacarino

Junqueras y Mas durante un acto celebrado el 10 de septiembre. / GUSTAU NACARINO / REUTERS

La sexta entrega del vocabulario de Anna Grau está dedicada a la letra E. Aquí tienen su entrada expresiones como Espanya ens roba y términos como Estatut. La ironía de la autora permite esbozar más de una rosa en medio de una campaña cargada de tensión.

Espanya

Palabra odiosa y maldita que además no significa NADA. Si por imperativo legal o porque la realidad es tozuda no queda otra que nombrar lo innombrable, se impone recurrir a fórmulas completamente descargadas de emoción y de sentimiento. Por ejemplo: “Estat espanyol“. ¿Que queda raro hablar, por ejemplo, de los ríos del Estado español? Da igual porque al enemigo ni agua (ni la de su río). Se hacen los ridículos que haga falta, donde haga falta. Pero para atrás, ni para tomar impulso: Cataluña es un país, una nación, una tierra preñada de historia milenaria y de sentido. Lo otro es una entidad administrativa, una aberración impuesta por el furor uterino de Isabel la Católica y el furor militar de Paca la Culona (Franco). Los que han nacido allí y nada más que allí son seriamente dignos de lástima. Pero, pudiendo ser sólo catalán, ¿quién en su sano juicio querría ser además español… y, con la que está cayendo, encima iría y lo diría?

‘Espanya ens roba’

Excepción que confirma la regla anterior. Sí se puede, es más, se debe mencionar a Espanya para denunciar cómo nos roba. Cómo en Castilla la Vieja se tiran en plancha a piscinas y piscinas llenas del sudor de la frente de los catalanes, acarreado en camiones cisterna custodiados por la Guardia Civil. La corrupción y la mala gestión vernáculas son el chocolate del periquito (en Cataluña no hay loros, son demasiado caros). Sin el permanente atraco a mano armada español, los catalanes atarían a los perros no ya con longanizas sino con billetes de quinientos euros. Los perros andorranos, claro.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)

Histórico partido político catalán, republicano e independentista fundado en 1931, por cuya cúpula dirigente han pasado desde Francesc Macià, Lluís Companys y Josep Tarradellas hasta Pilar Rahola, Josep-Lluís Carod-Rovira y Àngel Colom (apodado El Sis Ales, -Seis Alas-, incluso cuando aún no se le había relacionado con ningún caso de corrupción). La evolución humana y política no es una línea necesariamente ascendente. Durante un tiempo ERC encarnó el único cordón umbilical político con la legalidad catalana prefranquista. Durante todo ese tiempo ERC no se comió una rosca y el panorama estaba dominado por CiU y PSC. Luego las tornas cambiaron y la antigua mosca cojonera se ha agigantado como por obra y gracia de algún experimento radiactivo, igualito que en las películas. Ojo con su líder, Oriol Junqueras. Es con diferencia el tipo más listo de la pomada catalana actual aunque de lejos pueda parecer otra cosa. Se va él a merendar a Artur Mas con patatas, no lo contrario. Al tiempo. Por cierto: cuando eso haya ocurrido, igual él y todos los que le siguen van y se acomodan con sorprendente naturalidad al marco constitucional vigente que ahora mismo tanto les irrita y tanto les escuece. Al fin y al cabo, una vez cautiva y desarmada CiU y ocupado su espacio electoral (quítate tú que me pongo yo), ¿para qué van a independizarse de nadie? ¿Qué hace un independentista en la vida cuando ya se ha independizado? ¿A dónde se va y a hacer qué? Quita, hombre.

Esquerra de la otra

Decían en la Guerra Civil que Barcelona sería la tumba del fascismo. Sin comentarios. O, mejor, con el comentario de George Orwell elocuentemente expresado en su trascendental y deprimentísima obra Homenaje a Cataluña. Entre que aquí nadie lee y entre que el título engaña, las Ramblas y el Paseo de Gracia van felizmente llenos de gente convencida de que no hay ni ha habido nunca izquierda tan chula, tan florida, tan divina y tan rematadamente internacional como la catalana, reserva progre y espiritual de las Españas siempre tirando como a más rancias y a más casposas. Y es cierto que decirle a un catalán “tú eres de derechas” roza la temeridad y el peor insulto. En Cataluña se ha podido y se puede ser anarquista, pistolero, sectario, asesino, patriota y ladrón. Pero facha… ¡jamás!

Estatut

Es verdad que los Estatuts, como las Constituciones, se suelen votar sin leer. Se vota (o no) un concepto, una idea, un busilis. Se supone que padres y madres tienen las cartas magnas y magnitas, que veterinarios tiene la iglesia, y que cuando estas cosas llegan al papel ya están más que habladas, requetemasticadas y archipactadas, y que al votante de a pie sólo le toca poner el lacito (o no) según lo mandado por las siglas que campeen en su corazón. Pero, si se le permite a la autora de este diccionario una leve efusión autobiográfica, debo confesar que yo sí tuve la debilidad de leerme el Estatut entero. De cabo a rabo. Aproveché que me habían hecho la amniocentesis y me tenía que pasar un día entero panza arriba. Sudores de hielo perlan mi frente al acordarme. De milagro no aborté. No había pasado del preámbulo y ya tenía claro que íbamos al más brutal y más estúpido choque de trenes, al descarrilamiento político y jurídico, a la pura y dura pedorreta patriótica. ¿De verdad podía estar pactado que iba a colar eso? ¿O se pensaban que Javier Arenas era costalero de la Virgen de Montserrat? Por cierto, y ya que hace nada hablábamos de ERC: ¿Alguien se acuerda o quiere acordarse de que estos muchachos pidieron el NO al Estatut cuando este se puso a votación entre los sufridos, desconcertados catalanes? Si al final ellos y el Tribunal Constitucional se ciscaban en lo mismo, ¿para qué discutir?

El problema catalán en 21 preguntas y respuestas

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Los catalanes están llamados a votar el 27 de septiembre en unas elecciones que marcarán el futuro de Cataluña. A continuación explicamos el problema catalán en 21 fichas que aspiran a resolver las dudas que plantea el proceso soberanista catalán.

Ilustraciones: Javier Muñoz

Los catalanes están llamados a votar el 27 de septiembre en unas elecciones que marcarán el futuro de Cataluña. A continuación explicamos el problema catalán en 21 fichas que aspiran a resolver las dudas que plantea el proceso soberanista catalán.

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¿Cuándo empezó el proceso de independencia de Cataluña?

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Celebración de la Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

por Pol Pareja

No hay un momento exacto para situar el inicio del proceso de independencia. Una opción es fijarlo en la manifestación de julio de 2010 en protesta por los recortes que el Tribunal Constitucional aplicó sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que los catalanes aprobaron en referéndum en 2006.

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A la marcha fueron más de un millón de personas según la Guardia Urbana de Barcelona y su lema fue Som una Nació. Nosaltres decidimSomos una Nación. Nosotros decidimos. En cabeza iba el socialista José Montilla, entonces president de la Generalitat.

Un año antes, en septiembre de 2009, se celebró la primera “consulta” sobre la independencia de Cataluña en el municipio de Arenys de Munt (8.600 habitantes). Desde esa fecha hasta abril de 2011 organizaron sus propias votaciones sobre la independencia cientos de municipios catalanes, incluido Barcelona. En total participaron 833.599 catalanes.

Otros consideran que el pistoletazo de salida del proceso fue la manifestación celebrada el 11 de septiembre de 2012. Bajo el lema Catalunya, nou Estat d’Europa (Cataluña, nuevo estado de Europa), cientos de miles de catalanes salieron a la calle para celebrar la Diada y reclamar la independencia. La manifestación se celebró nueve días antes de que el Gobierno de Mariano Rajoy rechazara aplicar en Cataluña un nuevo sistema fiscal similar al concierto económico vasco y navarro.
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¿Cuál ha sido el apoyo histórico del independentismo en Cataluña?

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Retrato de Francesc Macià elaborado en Camagüey (Cuba).

por Pol Pareja

La primera vez que una formación abiertamente independentista obtuvo su primer escaño fue en 1918. Aquella formación fue la Federació Nacionalista Catalana de Francesc Macià. En cada una de las elecciones siguientes (1919, 1920 y 1923), el partido obtuvo dos escaños. Durante esa época el voto nacionalista catalán lo absorbía una formación no independentista: la Lliga Regionalista de Francesc Cambó, que obtuvo 14 escaños en 1919 y 1920 y 20 escaños en 1923.

Durante la II República, Esquerra Republicana (ERC) fue un partido hegemónico en Cataluña. Ganó holgadamente en Cataluña cinco elecciones entre 1931 y 1936. El dominio de ERC en las urnas permitió que durante la II República se sucedieran dos presidentes independentistas.

El primero fue Francesc Macià, que se adelantó unas horas a la proclamación de la II República: en abril de 1931 anunció la “República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica”. El Gobierno provisional republicano, no obstante, rebajó las pretensiones de Macià y ambas partes llegaron al acuerdo de restablecer la Generalitat.

https://www.youtube.com/watch?v=sUu_7zqjBV8

A Macià le sucedió en 1933 Lluís Companys, también de ERC. Companys proclamó el “Estado catalán dentro de la República Federal Española” en octubre de 1934, aprovechando la tensión derivada de la revolución obrera de Asturias. El Ejecutivo declaró el estado de guerra, Companys fue encarcelado y el Gobierno autónomo fue suspendido. En 1936, Companys asumió nuevamente el Gobierno de la Generalitat después de que se impusiera en las elecciones el Frente Popular, del que formaba parte ERC.

Con la llegada de la Transición, el apoyo a las fuerzas soberanistas ha ido variando a lo largo de las 10 elecciones autonómicas. ERC, tradicionalmente el único partido independentista, ha oscilado entre los cinco diputados que obtuvo en 1984 y los 23 que consiguió en 2003. En las elecciones de 2012, había otras dos fuerzas soberanistas, CiU y la CUP, que junto a Esquerra sumaron 74 diputados (la mayoría absoluta está en 68).

independencia_Cataluña

Desde junio de 2005, el Centre d’Estudis d’Opinió (el CIS catalán) pregunta qué tipo de estado debería ser Cataluña. En junio de 2005, un 13,6% de los encuestados respondieron “un estado independiente”. En marzo de 2015, última encuesta disponible, esa cifra había aumentado hasta el 39,1%. El momento con más partidarios de la independencia, según esta encuesta, fue febrero de 2013: el 48,5% respondieron a favor de un estado independiente.
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¿Por qué una parte de Cataluña se quiere independizar?

por Pol Pareja

Hay tantos motivos para defender la independencia como tipos de soberanistas. Podrían resumirse en dos perfiles: los pragmáticos y los sentimentales. Los pragmáticos quieren la independencia porque creen que, económica o políticamente, será más beneficiosa para ellos. Los sentimentales suman a estos motivos la creencia de que Cataluña es una nación que debe gobernarse sin injerencias.

presupuesto total

Uno de los principales argumentos económicos es el déficit fiscal entre Cataluña y España. Es la diferencia entre lo que la comunidad autónoma aporta al Estado y lo que recibe. La Generalitat de Cataluña cifró en junio este déficit en 15.000 millones de euros mientras que el Gobierno central lo fijó entonces en 8.455 millones. Los soberanistas argumentan que sin este déficit la Generalitat podría haberse ahorrado los recortes de los últimos años: 7.700 millones entre 2009 y 2013 y 3.700 millones previstos entre 2014 y 2017. También creen que se ha discriminado a Cataluña por motivos políticos en algunas inversiones estatales que no se han llegado a hacer o que se han retrasado como la llegada del AVE a Barcelona, el Corredor Mediterráneo o la reforma del Aeropuerto del Prat.

sanidad y educaci¢n

Otro argumento independentista es que la España autonómica de la Constitución de 1978 no acepta las demandas de más autogobierno para Cataluña. Según la última encuesta del CEO, un 63% de los catalanes cree que Cataluña tiene un nivel de autonomía “insuficiente”. El recorte que ejerció el Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de 2006 se ha usado como ejemplo de que el autogobierno de los catalanes ya ha tocado techo.

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Los nacionalistas catalanes también defienden la independencia como la mejor (o la única) manera de que Cataluña pueda blindar sus competencias en materia de lengua y de educación para preservar el catalán. La crisis institucional española, con escándalos en casi todos los estamentos (desde la Corona hasta el Poder Judicial) también se ha usado como un motivo más para abandonar España y “empezar de cero” en “un país nuevo”.
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¿Qué es el derecho a decidir?

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Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

por Pol Pareja

El “derecho a decidir” es la expresión que los nacionalistas usan para resumir la demanda de un referéndum sobre la independencia en Cataluña. Según el CEO, el 74% de los catalanes eran partidarios de esta consulta en 2012.

La Constitución española atribuye sólo al Estado la competencia para convocar un referéndum. En enero de 2014 el Parlament aprobó una petición al Congreso para que le cediera la competencia para convocarlo. Pero esa solicitud fue rechazada por la Cámara Baja con 299 votos en contra y 47 a favor. Votaron en contra PP, PSOE, UPyD, UPN y Foro Asturias. Los votos a favor fueron de CiU, PNV, ERC, ICV y el resto del Grupo Mixto.

La crítica más común es que el llamado “derecho a decidir” o el derecho a la autodeterminación no figura en la Constitución española ni en casi ninguna ley fundamental del mundo. Los independentistas defienden en cambio que es una demanda mayoritaria que debe abordarse en términos políticos y que el derecho a la autodeterminación está recogido en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos de la ONU.

Los soberanistas recuerdan los casos en los que una parte de un país ha votado sobre su independencia. Los principales ejemplos son el referéndum escocés del 18 de septiembre de 2014 o los celebrados en Quebec en 1980 y 1995. Estos referéndums tampoco estaban contemplados expresamente en la Constitución. Pero su celebración fue posible por los acuerdos políticos y en el caso del Reino Unido porque no existe una Constitución escrita que limite la acción del Parlamento. En Canadá se reguló el derecho a la secesión después de la votación de 1995, en la que el no se impuso al por el estrecho margen del 1,16%.

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El Parlamento canadiense aprobó entonces la llamada Ley de Claridad, que permite que una zona del país se separe de Canadá si en un referéndum con una “pregunta clara” hay una “mayoría clara” a favor de la secesión. También prevé la opción de que determinadas zonas quieran seguir formando parte de Canadá. En ese caso se debería prever una posible división del territorio entre zonas canadienses y zonas independientes.

La Cámara de los Comunes de Canadá tiene la última palabra en dos aspectos esenciales: decide si la pregunta del referéndum es suficientemente concreta y tiene la facultad de determinar qué entiende por “mayoría clara”. La ley no determina qué mayoría debe votar a favor de la secesión para iniciar los trámites de separación, pero sí establece que debe ser una mayoría reforzada, entendiendo que un 51% de los votos no es suficiente.
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¿Qué es (o qué era) la tercera vía?

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por Albert Olaya

Son una serie de iniciativas políticas para pedir más autonomía para Cataluña pero sin contemplar la secesión. El debate de la tercera vía cogió fuerza en 2012, cuando Artur Mas prometió una consulta soberanista y la posterior independencia de Cataluña.

PSC y Unió Democrática fueron los partidos que concretaron más sus propuestas. Los socialistas plantearon reformar la Constitución hacia una España federal, pactar una consulta soberanista con el Estado y lograr competencias exclusivas para Cataluña como Sanidad, Lengua o Educación. La propuesta de los democristianos, liderada por Duran i Lleida, consistía en un acuerdo bilateral entre el Estado y Cataluña para acordar una consulta, un pacto fiscal y el reconocimiento de la singularidad catalana añadiendo sólo algunos puntos en la Constitución.

Las fuerzas independentistas siempre han sido críticas con una posible tercera vía. Entienden que es inviable un acuerdo con el Gobierno español o una reforma de la Constitución para dar un encaje singular a Cataluña porque sería necesario el apoyo del PP y del PSOE, la aprobación de tres quintas partes del Congreso y del Senado y la aceptación del Rey.

Hasta ahora la tercera vía ha tenido un apoyo significativo en Cataluña. Según una encuesta en El País publicada en 2013, esta opción sería respaldada por el 40% de los catalanes en un referéndum soberanista. Aunque este debate se ha diluido por las elecciones del 27S, el PSC sigue apostando por una tercer vía. La nueva propuesta de los socialistas catalanes, respaldada también por el PSOE, es añadir la singularidad de Cataluña a la Constitución renunciando a la consulta soberanista.
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Las elecciones del 27S son las terceras desde 2010 ¿Por qué?

por Pol Pareja

A los catalanes se les ha llamado a las urnas tres veces desde las elecciones del 28 de noviembre de 2010. Entonces CiU obtuvo 62 escaños y puso punto y final a siete años del tripartito formado por PSC, ERC e ICV. En el programa electoral de esas elecciones, CiU todavía no defendía la independencia de Cataluña. Los nacionalistas apostaban por un sistema fiscal propio y por el “derecho a decidir para conseguir las cotas de autogobierno que el pueblo de Cataluña reclama y necesita”.

El 20 de septiembre de 2012, días después de la masiva manifestación independentista, Artur Mas se reunió con Mariano Rajoy para reclamar un régimen fiscal específico para Cataluña. Ante la negativa del presidente, Mas convocó elecciones anticipadas el 25 de noviembre de 2012.

CiU se presentó entonces con un programa que defendía que Cataluña tuviera un estado propio y se comprometió a realizar una consulta “de acuerdo con la legalidad” para preguntar a los catalanes si querían separarse de España. El adelanto electoral, sin embargo, no benefició a CiU, que pasó de 62 a 50 escaños cuando su objetivo era alcanzar la mayoría absoluta. ERC, en cambio, absorbió el voto soberanista y pasó de 10 a 21 diputados. CiU ha gobernado en minoría desde entonces gracias a un “pacto de estabilidad” con ERC, que se comprometió a apoyar a Mas siempre y cuando se convocara una consulta sobre la independencia durante 2014.

Ante la negativa del Congreso a permitir un referéndum legal en Cataluña, Mas decidió convocar otras elecciones para el 27 de septiembre de 2015 y las calificó como “plebiscitarias”. El proyecto soberanista (con la excepción de los anticapitalistas de la CUP) se ha aglutinado en torno a una lista única que reúne candidatos de CDC y ERC junto a miembros de las entidades civiles que han apoyado la independencia -ANC y Òmnium Cultural-, ex miembros de otros partidos y personas que hasta ahora no habían participado en política.
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¿Por qué se han fragmentado varios partidos históricos de Cataluña?

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por Íñigo Zulet

El debate soberanista ha abierto fracturas dentro de los partidos catalanes. Los más perjudicados han sido CiU y PSC.

La división de CiU

CiU fue una federación creada en 1978 y disuelta en junio de 2015. La formaban Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y Unió Democràtica de Catalunya (UDC). La distinta postura que han tomado los dos partidos respecto a la independencia ha acabado dinamitando el proyecto y ha propiciado que en las elecciones del 27S cada uno vaya por libre.

La crisis empezó durante el XVI congreso de CDC, que se celebró en marzo de 2012. Los convergentes se fijaron como objetivo político la consecución de un “estado propio” para Cataluña. El partido ya no estaba en el catalanismo sino en el independentismo. Ahí comenzaron las discrepancias con Unió, partidaria de la confederación.

En un primer momento, Unió cedió respecto a Convergència y CiU incluyó el concepto de estado propio en el programa electoral de 2012, pero tras las elecciones de 2012, UDC se fue mostrando cada vez más incómoda con la deriva independentista de su socio. En junio de 2015, tras convocarse anticipadas para el 27-S, Unió celebró una consulta interna entre sus militantes para posicionarse sobre el plan soberanista de Artur Mas. Las bases del partido, por un margen muy estrecho, renunciaron a la hoja de ruta independentista de Convergència y avalaron la tesis de Josep Antoni Duran i Lleida, partidario de hacer un referéndum pactado con el Gobierno central. Al final los tres consejeros que Unió tenía en el Ejecutivo de Mas abandonaron y la federación se rompió.

El caso del PSC

A raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña en 2010, empezaron a nacer sectores críticos dentro del PSC que pedían un giro del partido hacia el soberanismo. En 2012, con el debate en Cataluña sobre el derecho a decir, se acentuó la tensión entre los miembros de la formación. El primero en abandonar -en octubre de 2012- fue el entonces diputado Ernest Maragall, que integraba el ala catalanista de los socialistas y había criticado la línea moderada del líder del PSC, Pere Navarro. Maragall fundó entonces un nuevo partido, Nova Esquerra Catalana, un proyecto de izquierdas y claramente independentista.

La ruptura del PSC se escenificó el 16 de enero de 2014. Ese día, tres diputados socialistas (Marina Geli, Núria Ventura y Joan Ignasi Elena) rompieron la disciplina de voto del partido y votaron a favor de pedir al Congreso la transferencia de competencias para que la Generalitat pudiera convocar una consulta independentista. Seis meses después, Elena creó una escisión del PSC llamada Avancem, de ideología socialista y soberanista. Otro ex diputado de la formación, Toni Comín, impulsó la asociación Socialisme, Catalunya i Llibertat, plataforma que ahora apoya a la lista Junts pel Sí.
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¿Por qué no ha habido un referéndum de independencia en Cataluña?

por David López Frías

Según el artículo 149 de la Constitución española, autorizar un referéndum es una competencia exclusiva del Estado.

La Constitución contempla tres tipos de referéndum: el consultivo (artículo 92), el de la reforma constitucional (artículos 167 y 168) y el de la reforma del estatuto de autonomía (artículos 151 y 152). El caso de la consulta sobre la independencia de Cataluña estaría enmarcado dentro del primer grupo. Sin embargo, el artículo dice lo siguiente. “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”.

La Constitución no contempla, por tanto, la posibilidad de preguntar sólo a un número limitado de electores salvo en el caso de la reforma de un estatuto de autonomía. 

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La última consulta vinculante celebrada en Cataluña fue la relativa a la aprobación del Estatuto de Autonomía el 10 de mayo de 2006.
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¿Qué son unas elecciones plebiscitarias?

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por David López Frías

A efectos electorales, un plebiscito es un referéndum: el elector responde no a una pregunta concreta. En unas elecciones, en cambio, se vota a partidos, programas o candidatos.

La segunda diferencia entre unas elecciones y un referéndum radica en la valoración del resultado: en el referéndum se cuentan votos y en las elecciones, escaños. La primera propuesta de Artur Mas fue la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Cataluña. El referéndum estaba contemplado en una Ley de Consultas aprobada por el propio Gobierno catalán. El Tribunal Constitucional tumbó ambas propuestas: la convocatoria de referéndum y la ley autonómica en la que se amparaba. El alto tribunal sentenció que quedaba fuera de la competencia autonómica formular consultas.

El presidente catalán optó entonces por la fórmula de convocar unas elecciones autonómicas (el único proceso que tiene potestad de convocar) y revestirlas de un carácter plebiscitario: en función del partido al que entregue su voto el elector, estará dando apoyo o no al proceso soberanista.

La Ley Electoral General (LOREG) de España no contempla la figura de unas elecciones plebiscitarias: no existe en el ordenamiento jurídico español. Esta fórmula es jurídicamente nula porque la LOREG afecta a Cataluña, que no dispone de una ley electoral propia.

El carácter plebiscitario de estos comicios sólo es una interpretación porque ni existe esa figura en España ni el decreto de convocatoria hace referencia expresa a que se trate de un plebiscito.
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¿Qué puede hacer el Estado para evitar la independencia de Cataluña?

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por Íñigo Zulet

Una vez agotadas las vías de negociación, el Gobierno central dispone de distintos medios para frenar la independencia de Cataluña. En una situación límite, podría aplicar el artículo 155 de la Constitución, que permite al Gobierno central asumir durante un tiempo el control del Gobierno autonómico. Este artículo se podría aplicar si Cataluña no cumpliera “las obligaciones que la Constitución u otras leyes le imponen o si actuara de forma que atentara gravemente contra el “interés general de España”.

El artículo explica que el Gobierno debería apercibir primero al presidente catalán. Sólo si no cambiara de actitud, podría recurrir al Senado, que debería aprobar por mayoría absoluta las medidas necesarias para obligarle a cumplir a la fuerza sus obligaciones y proteger el interés general.

El Ejecutivo tendría otra opción: declarar los estados de alarma, excepción o sitio previstos en el artículo 116 de la Constitución y regulados por la ley orgánica 4/1981 que se aprobó después del golpe de Estado del 23-F. La ley establece que los estados de alarma, excepción o sitio sólo deben aplicarse cuando la situación “no pueda resolverse por otros medios”.

Antes de llegar a este escenario, el Gobierno podría recurrir por la vía judicial o constitucional en caso de que la Generalitat incumpliera la ley. Por ejemplo, podría impugnar las elecciones si se detectaran irregularidades o aplicar el Código Penal, que en su título XXI regula los delitos contra la Constitución, entre ellos el de rebelión.

Además de recurrir al Tribunal Constitucional, el poder legislativo también puede reformarlo. De hecho, el Grupo Parlamentario Popular, con toda la oposición en contra, ha presentado una proposición de ley de reforma del TC para permitir a este órgano multar e incluso suspender a los funcionarios gobernantes que no cumplan sus sentencias y sus resoluciones. La reforma se está tramitando y está previsto que el Congreso la apruebe el 29 de septiembre.
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¿Qué es la Asamblea Nacional Catalana?

por Albert Olaya

Un grupo de políticos catalanes liderados por el arquitecto Pere Pugès ideó en 2009 un proyecto para formar un movimiento independentista de base ciudadana. El reto era unir a los sectores soberanistas enfrentados históricamente por diferencias ideológicas, sobre todo económicas. El debate se extendió durante meses hasta el nacimiento de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) el 30 de abril de 2011.

Durante el primer mandato de Artur Mas el 10 de marzo del 2012, la ANC celebró su asamblea constituyente en un acto multitudinario en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Se aprobaron los estatutos de la entidad y se puso como objetivo principal la celebración de un referéndum independentista para 2014. La entidad ya contaba entonces con cerca de 300 asambleas territoriales y con el apoyo de figuras catalanas como el cantautor Lluís Llach, el catedrático Ferran Requejo o el actor Joel Joan.

La ANC nombró presidenta en abril de 2012 a la lingüista y activista Carme Forcadell. Bajo su mandato, la entidad organizó algunas de las manifestaciones más grandes de la Historia de Cataluña: la marcha Catalunya nou Estat d’Europa de la Diada de 2012, el Concierto por la Libertad en el Camp Nou en junio de 2013, la Vía Catalana durante la Diada del mismo año o la V durante la Diada del 2014.

La ANC tiene más de 34.000 socios con su cuota al día, más de 40.000 colaboradores y simpatizantes que no pagan cuota pero colaboran con la entidad voluntariamente y cerca de 600 asambleas territoriales en Cataluña. La entidad tiene un papel clave como portavoz de la masa social catalana favorable a la independencia. Convergència y Esquerra Republicana no suelen dar pasos en el proceso sin su aprobación y de hecho la hoja de ruta secesionista pactada entre los dos partidos cuenta también con la firma de la entidad.

Forcadell dejó el cargo en mayo de 2015 en manos del profesor Jordi Sànchez. Forcadell es hoy la número dos de la lista unitaria para las elecciones del 27S.

Más información sobre la ANC: ‘Los guardianes del proceso’
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¿Qué es el Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN)?

por Albert Olaya

Es un órgano del Departamento de Presidencia de la Generalitat que asesora al Gobierno catalán para lograr la independencia con las máximas garantías de éxito. El Ejecutivo de Artur Mas lo creó en 2013 y está presidido por Carles Viver Pi-Sunyer, jurista y ex magistrado del Tribunal Constitucional (1992-2001). El consejo tiene 13 miembros más: entre ellos, el catedrático en economía Germà Bel, el catedrático en derecho Ferran Requejo o la periodista y escritora Pilar Rahola.

El CATN publicó en 2014 el libro blanco de la independencia donde analiza los pasos que debería seguir la Generalitat para lograrla. Por ejemplo, cómo organizar un referéndum independentista, cómo internacionalizar el conflicto o qué “estructuras de Estado” se deberían crear en Cataluña para la secesión: una Hacienda, una administración tributaria, un poder judicial o el suministro de energía y agua.

Con el fin de coordinar e implementar las propuestas del CATN antes del 27S, la Generalitat creó en febrero de 2015 el Comisionado para la Transición Nacional. Su responsable es también Carles Viver Pi-Sunyer. Este segundo órgano está en suspensión cautelar hasta fin de año. El Tribunal Constitucional aceptó a trámite la petición del Gobierno español donde alegaba que el Comisionado constituye un conflicto de competencias.
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¿Quién será presidente después del 27-S?

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Artur Mas, Raül Romeva y Oriol Junqueras en un acto de Junts pel Sí. / JUNTS PEL SÍ

por Íñigo Zulet

Todos los sondeos acerca del resultado electoral del 27-S publicados hasta la fecha dan como vencedora a la lista de Artur Mas y Oriol Junqueras -Junts pel Sí (JxSí)-, si bien difieren en el número de escaños asignados. La mayoría de las encuestas, salvo la publicada por El Punt Avui, auguran que la candidatura independentista se impondría pero sin alcanzar la mayoría absoluta. 

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La demoscopia, por tanto, deja dos posibles escenarios. En el primero y menos probable, la lista de Artur Mas conseguiría la mayoría absoluta del Parlamento de Cataluña al obtener 68 diputados o más. En este contexto, Mas repetiría mandato sin la ayuda de otras fuerzas políticas. La segunda, más previsible y que también daría el gobierno a Junts pel Sí, sería la de un pacto entre esta lista y la CUP, aunque esta formación ya ha avisado que no investirá a Artur Mas. Sin embargo, aunque no le apoyara en una primera vuelta, la CUP podría abstenerse en segunda votación, momento en el que la lista de Más tan sólo necesitaría mayoría simple para formar gobierno.

Pese a que lo más probable es que Mas sea el próximo presidente, las perspectivas electorales no son lo único que se debe tener en cuenta. El candidato a quien se presta apoyo también importa: formaciones como la CUP o incluso Sí que es Pot podrían llegar a pactos con Junts pel Sí si su cabeza de lista, Raül Romeva, fuera el verdadero candidato y Mas diera un paso atrás. De hecho, la CUP se desmarcó de la lista unitaria porque incluía a políticos.
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¿Cuál es la hoja de ruta de los independentistas?

plan de ruta

por Albert Olaya

Junts pel Sí pondrá en marcha el proceso de independencia si obtiene una mayoría en el próximo Parlament. Hay dos escenarios posibles: que la lista obtenga 68 diputados o más (mayoría absoluta) o que reciba el apoyo parlamentario de la CUP, la otra lista independentista que se presenta.

El primer paso de la hoja de ruta será aprobar una declaración en el Parlamento que informaría a las instituciones españolas, europeas e internacionales de que arranca el proceso de independencia. Junts pel Sí contempla empezar a negociar los términos de la secesión con el Gobierno español. Según la lista, pasivos como la deuda pública española serían un factor clave para que España se aviniera a pactar la separación. Si el Estado bloqueara entonces el autogobierno de Cataluña, el plan de la candidatura pasa por declarar la independencia unilateral automáticamente. Las instituciones catalanas ya no reconocerían la legalidad española y el escenario sería impredecible.

Si el Estado se mantuviera al margen, Cataluña seguiría dentro de España hasta que el nuevo Gobierno independentista pusiera a punto las “estructuras de estado” y tuviera apoyos internacionales suficientes. Este proceso podría durar varios meses. Durante ese tiempo, la Generalitat seguiría gestionando las competencias autonómicas actuales y en paralelo la sociedad catalana sería la encargada de proponer las bases de la nueva Constitución mediante un proceso de participación ciudadana con un mecanismo que aún no se ha explicado.

Una vez que las “estructuras de estado” estuvieran listas, el Parlament proclamaría la independencia de Cataluña. ¿Cuándo sucedería esto? Según Europa Press, Convergència Democrática y Esquerra Republicana habrían pactado que la declaración podría tener lugar en los primeros seis y ocho meses de legislatura, pero la candidatura no lo aclara. Inmediatamente después de proclamar la independencia, el Parlamento aprobaría la “Ley de transitoriedad jurídica” para evitar vacíos legales y una “Ley del proceso constituyente” para redactar la Constitución catalana.

Si se llegara a este punto, el Gobierno catalán convocaría unas elecciones parlamentarias constituyentes, que deberían celebrarse 18 meses después del 27 de septiembre. Es decir, antes de marzo de 2017. Es imposible saber qué partidos se presentarían a esas elecciones. Pero si volviera a haber una mayoría independentista, el último paso que contempla la candidatura es aprobar el texto final de la Constitución y organizar un referéndum para ratificarla.
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¿Podrá seguir Cataluña en la UE si se independiza?

por Juan Sanhermelando

No. Cataluña quedará automáticamente fuera de la UE si se independiza y tendrá que solicitar la adhesión si quiere volver al club comunitario. El ingreso de Cataluña tendría que ser respaldado por unanimidad por los estados miembros, lo que significa que cualquiera de ellos, incluido España, podría vetarlo.

Esta es la respuesta invariable que han dado los diferentes líderes de las instituciones de la UE desde que se inicio el proceso independentista y que también se aplicó al caso de Escocia durante el referéndum del año pasado: “Si una parte del territorio de un Estado miembro dejase de ser parte de ese Estado para convertirse en un nuevo Estado independiente, los tratados ya no serían aplicables en dicho territorio. En otras palabras, un nuevo Estado independiente, por el hecho de alcanzar la independencia, pasaría a convertirse en un tercer país con respecto a la UE y los tratados dejarían de ser aplicables en su territorio”.

Esa posición se puede encontrar en este comunicado publicado en 2013 por el ex presidente del Consejo Europeo Hermann Van Rompuy. También en esta respuesta del ex presidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso al eurodiputado convergente Ramón Tremosa.

Además, los tratados establecen que la UE “respetará las funciones esenciales del Estado, sobre todo las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial” (artículo 4, apartado 2 del Tratado de la UE). De ahí que Angela Merkel pidiera el pasado 1 de septiembre, al ser preguntada por el proceso independentista en Cataluña, respeto a la “integridad territorial” y a la “legalidad nacional e internacional”.

El ex director de los servicios jurídicos de la UE va un paso más allá y sostiene que una declaración unilateral de independencia de Cataluña no podría ser reconocida nunca por ningún estado miembro al no respetar este principio. 

Sin embargo, los líderes independentistas, empezando por Artur Mas, alegan que casos como el de Cataluña no están previstos en los tratados y sostienen que los dirigentes europeos actuarán con pragmatismo y dejarán que los catalanes sigan en la UE después de la independencia porque ya cumplen todos los requisitos y tienen derechos de ciudadanía comunitaria adquiridos.
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Una Cataluña independiente, ¿quedaría fuera del euro?

euro

por David López Frías

El euro es la moneda utilizada por 19 países miembros de la Unión Europea.

Hay dos grupos de países que utilizan el euro como moneda oficial sin formar parte de la Eurozona. El primer grupo es el conformado por cuatro micronaciones: Andorra, Mónaco, San Marino y El Vaticano. El segundo es el de las ex repúblicas yugoslavas de Kosovo y Montenegro.

Las micronaciones tienen “un acuerdo monetario con la UE”. Kosovo y Montenegro adoptaron en 1999 una moneda extranjera por mandato de la administración de Naciones Unidas. La intención era alejar a estos dos países de la influencia económica serbia. Al principio usaron el marco alemán y con su desaparición adoptaron el euro. Hoy tanto Kosovo como Montenegro usan el euro de facto pero no forman parte de la UE y se ven obligados a comprar la moneda por mediación de bancos comerciales.

Cada país tiene la potestad de elegir de forma unilateral cuál es la moneda oficial de su territorio. Si Cataluña se independiza, podría seguir usando el euro de forma oficial pero como moneda extranjera y sin ningún poder de decisión en los estamentos económicos europeos.

Por otra parte, Cataluña quedaría desvinculada del Banco Central Europeo, por lo que sus entidades financieras no estarían dentro de la unión bancaria. Eso supondría quedar fuera de las líneas de crédito, de las ayudas y de posibles rescates como el de Grecia.
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¿Qué necesita Cataluña para ser reconocida como país en la ONU?

catalunya reconocida

por David López Frías

Para ser miembro de la ONU, Cataluña necesitaría en primer lugar que nueve de los 15 miembros del Consejo de Seguridad recomendaran su admisión. El veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Reino Unido) frenaría esa recomendación.

Si Cataluña lograra la aprobación del Consejo de Seguridad, el siguiente paso consistiría en solicitar la aprobación de dos tercios de la Asamblea General de la ONU, que se compone de 193 miembros. Si no la lograra, podría solicitar su admisión como estado observador. Es el estatus que tiene ahora Palestina y le daría derecho a participar en las sesiones de la Asamblea General pero no a votar ni a ser miembro del Consejo de Seguridad.

El Ministerio de Exteriores de España ha elaborado un informe en el que descarta incluso esa posibilidad. Dice que “en ninguna constitución del mundo se contempla la posibilidad de secesión de un territorio” y recuerda que los supuestos para declarar la autodeterminación de un estado sólo se aplican “a los pueblos sometidos a dominación colonial, anexión por conquista, dominación extranjera u ocupación y pueblos oprimidos por violación masiva y flagrante de sus derechos”.

Existen casos de estados que han sido reconocidos por más de cien países pero que no pueden ser miembros de la ONU. En esa situación se encuentra Kosovo, que no ha alcanzado el reconocimiento de estos dos tercios de la Asamblea General. Algunos países aún mantienen una posición hostil hacia este nuevo estado por su declaración de independencia unilateral.

El caso opuesto es el de Sudán del Sur. Su separación de Sudán fue pactada, por lo que no ha encontrado problemas para ser reconocido por la comunidad internacional. Seis meses después de su declaración de independencia en julio de 2011, ya era miembro de pleno derecho en la ONU.
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¿Qué consecuencias tendría para España una Cataluña independiente?

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por Rubén J. Lapetra

A los mercados no les gustan los procesos inesperados. Una hipotética independencia de Cataluña generaría un incremento del riesgo financiero para España porque el Estado es el principal acreedor de la deuda de la Generalitat y de los entes locales catalanes a través del Fondo de Liquidez Autonómica (64.000 millones de euros).

La deuda indirecta, la que correspondería a Cataluña por su participación en el actual marco estatal y por su peso económico en el PIB, sumaría otros 180.000 millones.

La mayoría de los inversores están de acuerdo: una secesión haría aumentar los riesgos para la inversión. La prima de riesgo subiría de forma sustancial porque se dispararían las exigencias de los inversores para invertir en un país cuyas fronteras y cuyas leyes están a punto de cambiar.

Sin Cataluña, España perdería una quinta parte de su peso económico (20%) y un 16% en población: un factor esencial en la representatividad de los estados en la Unión Europea. La secesión catalana tendría menos consecuencias para España porque forma parte como socio de pleno derecho de todas las instituciones internacionales.
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¿Dónde jugarían el Barça y el Espanyol?

fc barcelona liga

por David López Frías

La Liga de Fútbol Profesional (LFP) es una asociación integrada por los 42 clubes de fútbol que participan en las competiciones profesionales españolas: 20 de Primera División y 22 de Segunda División A. En la temporada 2015-16, Cataluña contará con cinco miembros: Barça, Espanyol, Girona, Llagostera y Gimnàstic de Tarragona.

Sólo la propia LFP podría expulsar a alguno de sus miembros. Sin embargo, y aunque posee personalidad jurídica propia, la LFP forma parte de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que es un organismo independiente cuyas competencias consisten en “controlar las competiciones oficiales de ámbito estatal”, según dicen sus estatutos. Ambas entidades se coordinan para organizar el Campeonato Nacional de Liga. La RFEF, por ejemplo, es la que se encarga de la designación de los árbitros.

La LFP no podría tomar decisiones de forma unilateral con respecto a los equipos que pueden jugar la liga española. La RFEF, por su parte, no podría expulsar a los equipos catalanes de la LFP, pero sí podría vetarlos y oponerse a que disputaran el campeonato español. Ambas instituciones dependen del Consejo Superior de Deportes (CSD), que sería el estamento que tendría la última palabra con respecto a los clubes que podrían jugar la competición nacional.

La propia LFP ha advertido de los riesgos que conlleva una hipotética independencia. Su presidente, Javier Tebas, declaró al programa “Al primer toque” de Onda Cero que el problema reside en una cuestión de legalidad y que los equipos catalanes no podrían jugar la Liga porque: “la Ley del Deporte recoge en una disposición adicional que solamente hay un estado no español que puede jugar la Liga o competiciones oficiales españolas y es Andorra”.

Así, para que los equipos catalanes de fútbol pudiesen disputar la Liga, el Parlamento español debería modificar la ley. En caso contrario, los equipos catalanes deberían crear su propia liga.

Existe otra opción para los clubes de Cataluña: que otro país les permita jugar en su campeonato. Se especuló hace unos años con que podrían unirse a la Liga francesa. Aquí la traba sería la UEFA, que no autoriza que ningún club dispute competiciones europeas si cambia de federación o juega en otro país distinto al suyo.

Barça y Espanyol forman parte de la RFEF, por lo que un cambio de federación les condenaría a no disputar la Liga de Campeones ni la Europa League. Según el artículo 51 del estatuto de la UEFA, para permitirles jugar dichas competiciones se requeriría la autorización de la propia UEFA, así como el acuerdo de las dos federaciones: la catalana y la española. Esto significa que la RFEF tendría derecho de veto. Existen muy pocas excepciones, y en todos los casos se trata de clubes con derechos históricos adquiridos: Andorra, (que está en la liga española desde antes de que se fundase la Federació d’Andorra), el Swansea o el Cardiff (que decidieron no unirse a la liga de Gales cuando se creó en 1992) o el Mónaco (que no tiene federación propia y forma parte de la francesa).

La UEFA tampoco ha permitido hasta ahora que las federaciones de fútbol se asocien con otras para unificar ligas. El máximo organismo del fútbol continental ya frenó iniciativas como la integración de los equipos escoceses (Celtic y Rangers) en la Premier League inglesa, la creación de un campeonato atlántico con clubes holandeses, belgas, escoceses y escandinavos o la recuperación del torneo soviético con equipos rusos, bielorrusos y ucranianos.
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En una Cataluña independiente, ¿un catalán conservaría la nacionalidad española?

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por Íñigo Zulet

La mayoría de las fuerzas independentistas como CDC, ERC o la ANC se decantan por la fórmula de la doble nacionalidad y la Constitución dice que “ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”. Por lo tanto lo más probable es que en una Cataluña independiente los catalanes pudieran conservar la nacionalidad española.

Pero eso no implica que tuvieran estrictamente doble nacionalidad: la catalana y la española. El Código Civil establece que prevalecerá siempre la española si se ostenta otra nacionalidad no prevista en la ley vigente o en los tratados internacionales. Es decir, que mientras el Estado no reconociera la independencia de Cataluña, los catalanes no podrían usar la nacionalidad catalana en España ni en los demás países que tampoco reconocieran al nuevo estado catalán. A los catalanes sólo les valdría la nacionalidad española para moverse por otros países.

En una hipotética independencia de Cataluña se abrirían varias posibilidades sobre la nacionalidad de los catalanes: un modelo de doble nacionalidad (catalana y española), la subordinación de una de las nacionalidades o la elección libre de cada catalán entre las dos.
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¿Permitiría una Cataluña independiente una consulta en Arán?

por Íñigo Zulet

El Valle de Arán es una comarca pirenaica de Lérida y forma parte de Cataluña bajo un régimen de autogobierno especial. El proceso independentista catalán ha abierto un debate entre los araneses sobre su futuro y su relación con respecto a España y Cataluña. Entre las reivindicaciones nacionalistas del pueblo aranés está convocar un referéndum propio.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ya reconoció que no impediría una consulta si el valle decidiera impulsarla para decidir su futuro en Cataluña. Por su parte, ERC también se muestra partidario de reconocer el derecho a la autodeterminación del territorio de Arán.

Arán ha tenido una identidad particular a lo largo de la Historia por varios motivos. En primer lugar, goza de una singularidad lingüística porque en el valle conviven el castellano, el catalán y el aranés, un dialecto occitano. La autonomía del territorio se remonta a la Edad Media, cuando en 1313 el rey Jaime II de Aragón concedió al valle instituciones propias y un conjunto de privilegios forales denominados Era Querimònia a cambio del pago de un tributo. Ese régimen especial se suprimió a principios del siglo XIX a raíz de la política centralizadora del Estado. Después de varios intentos, la autonomía aranesa se restauró en 1990 con la Ley 16/1990, que restableció parte de los derechos históricos del Valle de Arán.
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El último tren a Katanga

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Cuando el pasado fin de semana Artur Mas alegó, con esa mezcla de fatalismo y rebeldía que siempre termina dando empleo y sueldo a los nacionalistas, que si el 27-S no triunfa la independencia “Cataluña caerá en una vía muerta” y añadió que entonces “en Madrid nos pasarán por encima sin misericordia”, no estaba eligiendo una metáfora cualquiera.

Ilustración: Javier Muñoz

Cuando el pasado fin de semana Artur Mas alegó, con esa mezcla de fatalismo y rebeldía que siempre termina dando empleo y sueldo a los nacionalistas, que si el 27-S no triunfa la independencia “Cataluña caerá en una vía muerta” y añadió que entonces “en Madrid nos pasarán por encima sin misericordia”, no estaba eligiendo una metáfora cualquiera.

Cataluña, la patria irredenta, es para él un tren formado por tantos vagones como partidos, organizaciones sociales, clubes deportivos o entidades diversas se sumen al empeño de la “desconexión” del convoy español que lastra y ralentiza su marcha hacia un destino próspero y glorioso. Mas se siente como el Maquinista de la General que ha plantado la bandera estelada en el morro de la añeja locomotora remozada, que es la lista unitaria, y lanza sus últimos pitidos convocando a los viajeros rezagados, mientras la caldera exhala sus vapores identitarios y el sistema hidráulico del periodismo subvencionado pone trabajosamente en marcha las ruedas.

Es una apuesta en la que sólo la evasión es sinónimo de victoria. Un trayecto sin marcha atrás en el que la alternativa a alcanzar la estación término es la tragedia de quedar atorados en esa “vía muerta” madrileña en la que lo que aguardaría a Cataluña no sería tan sólo el moho, la herrumbre, la parálisis, sino un implacable aplastamiento. Imaginad, queridos patufets, la escena: los patriotas catalanes invocando a la Mare de Deu, apiñados en los vagones con sus vituallas tradicionales y los libros de sus poetas, trémulos de miedo bajo sus barretinas, mientras la inexorable apisonadora española avanza entre la bruma del amanecer como los tanques soviéticos lo hicieron en Budapest y Praga.

Algo sólo comparable al Campo de los Mirlos o las fosas de Katyn. “¡Nos pasarán por encima sin misericordia”! Así apela Mas a la movilización. Así justifica el tal Romeva que le sirve de ariete -o ya veremos si de bumerán- su “¡vamos a por todas!” Lo que piden es un voto de confianza para vulnerar la ley por mor de un insoportable estado de necesidad. O la conquista del paraíso de la independencia o la laminación del ser de Cataluña por la barbarie centralista. Como en 1714 o en 1934.

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Ilustración: Javier Muñoz

Sus argumentos y consignas ya sonaron entonces: “Catalanes: los partidos y los hombres que han hecho públicas manifestaciones contra las menguadas libertades de nuestra tierra, los núcleos políticos que predican constantemente el odio y la guerra a Cataluña, constituyen hoy el soporte de las actuales instituciones… Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia debida al gobierno de la Generalidad… Nos sentimos fuertes e invencibles… La hora es grave y gloriosa… ¡Viva la libertad!”.

Por actuar de forma acorde con esta proclama el Tribunal de Garantías Constitucionales de la Segunda República condenó a Lluis Companys y varios miembros de su gobierno a 30 años de cárcel. Luego fueron indultados. Otro régimen menos humanitario los habría fusilado. De hecho es lo que hizo después el franquismo, como santo y seña de su barbarie. No apelo por supuesto a esa alternativa pero debería existir un término medio entre la represión de una sublevación y la audiencia oficial del Jefe del Estado a quien anuncia su intención de emprenderla.

A medida que pasan los días resulta más incomprensible que el Rey Felipe se prestara a escenificar una normalidad institucional que si de verdad existiera le convertiría en cómplice inconsciente de una conspiración contra el orden constitucional. ¿Tan contagiosa es la estulticia del Estafermo como para que el Jefe del Estado se preste a blanquear con el detergente de la rutina protocolaria los cacareados propósitos de Mas de promover el incumplimiento de la legalidad y tomar a varios millones de españoles como rehenes de sus delirios? Y que no apelen los medios dinásticos a su semblante severo ni traten de amortizar ese error con su posterior advertencia de que los jueces han de aplicar la ley. Sólo faltaba que después del oprobio del Camp Nou le sonriera a Mas como en la foto del cochecito aquel o que no resaltara lo obvio ante los magistrados.

¿Tan contagiosa es la estulticia del Estafermo como para que el Jefe del Estado se preste a blanquear con el detergente de la rutina protocolaria los cacareados propósitos de Mas de promover el incumplimiento de la legalidad y tomar a varios millones de españoles como rehenes de sus delirios?

No se trata de que la Casa Real rompa los puentes institucionales con el Gobierno catalán -si hay que coincidir en un acto público se coincide- pero la audiencia podía y debía haberse aplazado al menos hasta después del 27-S. Faltaron reflejos para responder al condescendiente y perdonavidas “vengo en son de paz” de Mas y no hay mejor síntoma de la mala conciencia que debió quedar en la Zarzuela que la aparición del presidente de Cantabria ejerciendo de portavoz oficioso de la frustración del Rey una semana después.

Si en cuanto al fondo del asunto tuviéramos que basarnos en la aparente firmeza con que Rajoy insiste una y otra vez en que Cataluña no se separará de España, sus antecedentes en materia de bajada de impuestos, independencia judicial, modificación de la ley del aborto o respaldo a las víctimas del terrorismo deberían desatar todas las alarmas. La impresión general es que, en su redomada vagancia, en su olímpica abulia, en su aquietamiento existencial, volverá a irse de vacaciones un cuarto verano en el poder sin haber desarrollado plan de contingencia alguno para abortar la secesión.

Toda vez que Pedro Sánchez sigue sin enterarse de los argumentos que esgrimía Jiménez de Asúa para proclamar en nombre del PSOE la superioridad del “Estado integral” sobre el federalismo, sólo nos queda confiar en que, al cabo de tanta prosopopeya ferroviaria, sea el propio Mas quien haga descarrilar su expreso independentista. Dentro de ese género cinematográfico evocado por él mismo, la película a la que más tiende a parecerse la que se ha montado es de hecho El último tren a Katanga, ungida por Quentin Tarantino como antecedente de su manera de emplear la violencia como pathos narrativo. Y no porque su protagonista, Rod Taylor, sea el actor con el mentón achichonado más parecido al del líder de Convergencia, ni porque emprenda la misión bajo los auspicios de un ficticio presidente Ubi cuya rapacidad nos lleva al Ubu president de Boadella.

El paralelismo surge de la heterogénea recluta de los más audaces para ejecutar su golpe de mano y sobre todo de la mitificación del destino de su peligroso viaje. Como se recordará Katanga -con un peso relativo en demografía y riqueza similar al de Cataluña- trató de separarse de la República del Congo en 1960 cuando Bélgica le concedió la independencia. El presidente electo de la provincia, Moisés Tshombé, rompió unilateralmente con el gobierno de Lumumba -y contribuyó a su asesinato- alegando que su deriva marxista había arrastrado al país al caos.

Toda vez que Pedro Sánchez sigue sin enterarse de los argumentos que esgrimía Jiménez de Asúa para proclamar en nombre del PSOE la superioridad del “Estado integral” sobre el federalismo, sólo nos queda confiar en que, al cabo de tanta prosopopeya ferroviaria, sea el propio Mas quien haga descarrilar su expreso independentista

Era un buen argumento en el apogeo de la Guerra Fría y las minas de diamantes de Katanga constituían un señuelo de primer orden para todo tipo de intereses. Sin embargo, la comunidad internacional no picó en el anzuelo y ninguna potencia respaldó a los separatistas. Por el contrario la ONU envió a sus cascos azules a combatirlos y sofocó, al cabo de dos años de combates, la insurrección. Como telón de fondo legal quedó acuñada su doctrina de que el derecho de autodeterminación de los pueblos debe entenderse como protección de las minorías en el seno de los Estados constituidos y no como aval para romperlos.

No parece que exista ningún Gobierno de ningún país relevante que conceda hoy menos importancia a la integridad territorial de España que la que tenía hace medio siglo la de la República del Congo. Que no se siga engañando pues a los catalanes más incautos con el ejemplo de los nuevos Estados creados en Europa tras el desmoronamiento del imperio soviético. En primer lugar tendría que producirse un colapso equivalente de la Unión Europea. Y en segundo lugar hay que subrayar que incluso en ese contexto sólo hay dos modelos: la separación por mutuo acuerdo o la vía balcánica con su interminable reguero de destrucción y muerte.

Como ningún gobierno español aceptará nunca, bajo ninguna circunstancia, la secesión ilegal de Cataluña y cualquier acto de fuerza de la Generalitat sería contestado en el mismo plano -además del artículo 155, la Constitución también incluye el 116 que regula los estados de Alarma, Excepción y Sitio- con el respaldo sin fisuras de las instituciones europeas, el último tren a Katanga del comando de Artur Mas, con el chico de la colonia como adorno, sólo puede terminar en el fondo del barranco.

A esos efectos da igual que obtengan 60 o 120 escaños. Nadie puede disponer unilateralmente de lo que comparte con otro. Los diamantes de Katanga eran de todos los congoleños y la soberanía de Cataluña concierne a todos los españoles. Sólo una modificación de la Constitución que incluyera una Ley de Claridad como la de Quebec daría paso a hablar de procedimientos y porcentajes y es obvio que si para reformar un Estatuto de Autonomía se requieren los dos tercios de la cámara catalana, una decisión de alcance superior también exigiría una mayoría aún más cualificada.

¿No son conscientes de todo esto Mas, Junqueras y el chico de la colonia? Hay quien sostiene que lo que buscan es perder con dignidad -de ahí el artefacto de una candidatura apolítica liderada por un político distinto del que, emboscado en el cuarto puesto, seguiría en el poder en caso de victoria- pero corriendo el riesgo de pasarse de frenada como le ocurrió a Tsipras con el referéndum griego.

No tienen salida. La derrota les arrojaría al abismo por el lado de la vía del ridículo, la victoria los precipitaría por el flanco del suicidio. Su problema no es España sino el orden mundial. Por eso el epitafio que les recordará en el fondo del barranco dirá algo parecido al dedicado a una de las primeras víctimas del último tren de Katanga: “Le mató un arma china, pagada con rublos rusos, fabricada con el acero de una factoría alemana que construyeron los franceses, y transportada hasta aquí por una aerolínea sudafricana, subvencionada por los Estados Unidos”. Con la homologación de Bruselas, faltó añadir.