Google acertó más que las encuestas en Reino Unido

Google acertó. En un estudio con un profesor de Universidad de Sheffield, Google Trends siguió la evolución de los líderes más buscados en Reino Unido cruzados con información de 5.000 ciudades y pueblos. Éste es el mapa cuyos indicadores apuntaban a la victoria de David Cameron.

Google acertó. En un estudio con un profesor de Universidad de Sheffield, Google Trends siguió la evolución de los líderes más buscados en Reino Unido cruzados con información de 5.000 ciudades y pueblos. Éste es el mapa cuyos indicadores apuntaban a la victoria de David Cameron.

La idea nació de Simon Rogers, periodista especializado en datos que ahora trabaja para Google Trends. Cuando estaba en el Guardian, Rogers que fue uno de los grandes promotores de CartoDB, la herramienta utilizada para visualizar las búsquedas.

Una campaña con un bufón

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El Reino Unido vive un momento político insólito. La campaña electoral la han dominado dos personajes cuyo nombre no estará en ninguna papeleta: la nacionalista Nicola Sturgeon y el cómico Russell Brand.

El Reino Unido vive un momento político insólito. La campaña electoral la han dominado dos personajes cuyo nombre no estará en ninguna papeleta: la nacionalista Nicola Sturgeon y el cómico Russell Brand.

Sturgeon ejerce como primera ministra desde noviembre y es la líder del Partido Nacional Escocés (SNP). No aspira a tener un escaño en el Parlamento de Westminster e incluso niega haberlo visitado nunca. Aun así y a menos de un año de la derrota del sí en el referéndum, los sondeos indican que su partido podría ganar todos los escaños parlamentarios en Escocia.

Sería una victoria historica para el SNP y podría infligirle una herida mortífera al laborista Ed Miliband, que aspira a suceder a David Cameron como primer ministro británico. Durante décadas el laborismo fue el partido dominante en Escocia. Entre otras cosas porque supo sacar provecho de la antipatía que suscitan los tories en Escocia desde los años de Margaret Thatcher. Ahora el fervor por la independencia y el populismo de la carismática Sturgeon amenazan con humillar al laborismo y a apartar a Miliband de Downing Street.

En un mundo muy distinto encontramos a Russell Brand, cómico, ex marido de Katy Perry e ídolo de los jóvenes ingleses (que no de los escoceses). Brand es millonario. Según la clase política británica, es también un charlatán.

Unos meses antes de las elecciones, Brand se presentó como el defensor de los más pobres y lanzó sendas campañas sobre el problema de la vivienda y sobre el salario mínimo. Dos asuntos que se antojan familiares en un país como España. El cómico echó mano de su estilo atrabiliario para decir a sus miles de fans que no fueran a votar en protesta contra un sistema político corrupto.

El llamamiento convirtió al cómico en un personaje ubicuo durante la campaña. Lo que nadie esperaba es que Miliband se sometiera a una entrevista con él en su propia casa. Brand colgó la entrevista en este canal de YouTube excluyendo de la ecuación a la prensa tradicional e incluso a la BBC.

Es pronto para saber si el líder laborista acertó al someterse a la entrevista. Pero mientras escribo este artículo, el vídeo lo ha visto más de un millón de personas. Brand parece haber mejorado su opinión sobre Miliband. Quizá parte de la audiencia también.

Los sondeos apenas separan a Miliband y Cameron y es Miliband quien demuestra estar dispuesto a asumir riesgos durante la campaña. Su imagen pública se ha ido transformando. Son pocos los que ahora lo describen como una persona absurda e incoherente. Ya no se publican fotos suyas en poses ridículas. Hace apenas unos meses todos aquí le veían como un empollón.

No es la economía

Los partidarios de Cameron se muestran cada vez más impacientes. Daban por hecho que ganaría con holgura las elecciones espoleado por su gestión económica: el Reino Unido ha vuelto a crecer, los tipos de interés aún son muy bajos y el paro roza el 5,7%. Muchos observadores creían que esas cifras serían suficientes para apabullar al laborismo, a cuyos líderes muchos siguen culpando de haber llevado al país al borde de la quiebra.

Apenas quedan unos días de las urnas y los sondeos no definen quién formará el próximo Gobierno. A Cameron se le critica por hacer una campaña mediocre y deslucida, sin energía ni vitalidad. El debate no gira en torno a los logros de los últimos años sino en torno a los ajustes que están por venir.

David Cameron visita una feria científica dos meses antes de las elecciones.
David Cameron visita una feria científica dos meses antes de las elecciones.

El premier conservador ha respondido al fenómeno de Sturgeon buscando bronca con los escoceses y aparentando que sólo le preocupan los intereses de los ingleses ricos que residen en Londres o en los condados cercanos a la capital. A medida que se acerca la cita con las urnas, se le percibe cada vez más centrado.

Y sin embargo todos dan por hecho que ni laboristas ni conservadores podrán gobernar en solitario. La matemática electoral perjudica a Cameron y favorece a Miliband, y es muy posible que el primero abandone el poder pese a ganar más votos y más escaños. A pesar de la animosidad que existe entre los laboristas y el SNP, se perfila una alianza informal entre dos partidos cuyo programa tiene elementos progresistas muy similares.

Los tories aspiran a repetir la coalición con los liberal-demócratas. Pero el partido de Nick Clegg se ha desplomado por apoyar a Cameron y se prepara para un derrumbe de su representación. El propio Clegg podría llegar a perder su escaño.

Farage y los Verdes

Al igual que en España, los partidos tradicionales se enfrentan a un gran desafío, impulsado por la insatisfacción que suscita la clase política. La gran diferencia es que en el Reino Unido el sistema uninominal es un estorbo insuperable para los partidos minoritarios.

Quedar segundo o tercero en un distrito no tiene valor alguno porque esos votos se descartan. El mejor ejemplo es el eurófobo UKIP, al que los sondeos le auguran el respaldo del 15% del electorado pero sólo tres o cuatro escaños de un total de 650. Su líder, Nigel Farage, podría ser derrotado en la circunscripción de South Thanet, donde los sondeos apuestan por su rival conservador.

Eso no quiere decir que la intervención de Farage y el fenómeno del UKIP no cuenten para nada. Su influencia ha impregnado toda la campaña.

En su afán de superar al UKIP, los conservadores han girado más a la derecha en las políticas claves como la inmigración, el Estado de Bienestar o el déficit público  y Miliband ha sentido la necesidad de girar al centro. Parte del éxito del SNP en Escocia cabe atribuirla a la frustración por la timidez del laborismo al abordar problemas sociales como la desigualdad, la vivienda o el salario mínimo.

Las elecciones de este jueves serán sólo el primer capítulo de una batalla que se extenderá durante varias semanas. En juego están las carreras políticas de Cameron,  Miliband y Clegg y no se descarta que los tres puedan perder el liderazgo de sus partidos. El futuro de Escocia dentro del Reino Unido está por resolver y asoma un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. Momentos insólitos, sin duda, y de mucha incertidumbre.


Martin Barrow es periodista y fue jefe de Nacional del diario ‘The Times’.

 

Cinco razones por las que Nicola Sturgeon será la gran triunfadora de las elecciones británicas

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La incertidumbre en torno al resultado de las elecciones británicas del jueves contrasta con la previsible victoria del Partido Nacional Escocés (SNP), cuya líder Nicola Sturgeon podría decidir el nombre del primer ministro del Reino Unido.

Gráfico: David Domínguez

Los británicos están llamados a elegir este jueves a sus representantes en el Parlamento de Westminster. Los sondeos apuntan que ningún partido tendrá mayoría absoluta: el conservador David Cameron y su adversario laborista Ed Miliband deberán llegar a acuerdos para gobernar.

Esta incertidumbre contrasta con la previsible victoria arrolladora en Escocia del Partido Nacional Escocés (SNP en sus siglas en inglés). A continuación explico las cinco razones por las que su líder Nicola Sturgeon será la vencedora en las urnas.

1. Más votos que nunca.

En los cinco años que ha durado la legislatura, el SNP se ha disparado en las urnas. Del 19,9% de los votos que consiguió en 2010 a más del 50% de los votos: 54% según el último barómetro de Ipsos Mori. Ha ayudado la buena gestión de los nacionalistas en el Gobierno escocés. Pero los motivos de esta subida se encuentran sobre todo en el referéndum de independencia que se celebró en septiembre de 2014.

El  perdió el referéndum. Pero el margen de la derrota fue muy inferior al esperado. La campaña del , liderada por el SNP, llevó el apoyo a la independencia hasta el 44,7%. Un hito si tenemos en cuenta que hasta entonces nunca había subido del 30%.

Ese logro se magnificó por la reacción del Parlamento de Westminster después del referéndum. Los grandes partidos británicos, que la semana anterior a la votación habían prometido una importante transferencia de poderes si el no ganaba el referéndum, enfriaron su discurso al día siguiente y no han iniciado ninguna iniciativa para dar más poderes al Parlamento de Edimburgo.

Especialmente visible fue el cambio de discurso del primer ministro, David Cameron, que condicionó cualquier transferencia de poderes a encontrar un buen encaje para Inglaterra, que es el único de los cuatro territorios que componen el Reino Unido que no tiene un Gobierno propio. Un detalle que lleva al Parlamento de Westminster a adoptar decisiones que sólo afectan a los ingleses con los votos de diputados de Gales, Escocia e Irlanda del Norte.

La movilización del nacionalismo escocés y la percepción de que Westminster no cumplía con su palabra han creado el escenario perfecto para que el partido se extienda a nuevos sectores del electorado. El partido ha aumentado su base de votantes y Nicola Sturgeon ha logrado captar bajo sus siglas a casi todo el movimiento que votó a favor de la independencia.

Según los datos del estudio electoral británico, el 78,7% de los partidarios del  votarán por el SNP. Eso quiere decir que el laborismo, hasta ahora muy fuerte en Escocia, no ha conseguido posicionarse como el partido del voto útil para evitar un nuevo Gobierno conservador. Los nacionalistas han conseguido ocupar gran parte del espacio electoral que ocupaban hasta ahora los laboristas y los liberal-demócratas escoceses, que han sufrido por su alianza con los conservadores desde 2010.

2. Casi todos los escaños.

El crecimiento del SNP en porcentaje de votos se ve magnificado por el sistema electoral del Parlamento de Westminster. Los británicos lo conocen como first-past-the-post y otorga un escaño al candidato que más votos haya conseguido en cada circunscripción sin importar cuántos votos hayan logrado sus rivales.

Con apenas la mitad de los votos, el partido logrará más del 90% de los 59 escaños que se dirimen en Escocia. Algunas predicciones auguran que los lograrán todos.

Hasta ahora el SNP tenía seis escaños en Westminster. Desde el jueves tendrá más de 50 y dejará casi sin representación a los laboristas, que solían vencer en la mayoría de las circunscripciones escocesas.

3. Más poder en Westminster. 

Ese aumento de escaños es importante porque ni laboristas ni conservadores lograrán la mayoría absoluta. Hoy por hoy los sondeos reflejan un empate técnico y Miliband y Cameron necesitarán llegar a acuerdos para gobernar.

El SNP conseguirá sus mejores resultados justo cuando los partidos pequeños tendrán más influencia que nunca. Hasta ahora los liberal-demócratas eran el tercer partido en número de escaños. Un puesto que a partir de ahora ocuparán los nacionalistas escoceses, que tendrán un gran poder para decidir quién será elegido primer ministro. Si los nacionalistas fueran decisivos, podrían arrancar concesiones en ciertas políticas públicas. Sobre todo más poderes para el Parlamento escocés.

4. Un laborismo acorralado. 

Es posible que ninguno de los dos grandes partidos quiera pactar con el partido que lidera Nicola Sturgeon.

Los conservadores han hecho una campaña muy dura contra los nacionalistas escoceses y no parece probable que ni ellos ni el propio SNP estén dispuestos a firmar ningún tipo de pacto. En cuanto a los laboristas, un pacto con el SNP podría generar rechazo entre algunos de sus votantes ingleses. Un extremo que ha llevado a la mayoría de los líderes laboristas (el último el propio Miliband) a descartar cualquier pacto postelectoral, al menos hasta el momento. Pero incluso si esto ocurre y el laborismo se niega a pactar, el SNP podría también beneficiarse de la situación.

Sturgeon ha dejado claro durante la campaña que para ella la prioridad es que los conservadores no vuelvan a mandar. Si el laborismo decide no pactar y permite que Cameron vuelva a ser primer ministro, los nacionalistas escoceses se lo podrán reprochar en el futuro y se presentarán ante el electorado como la principal oposición al conservadurismo en Escocia.

5. Una líder consolidada. 

La última gran victoria del SNP en estas elecciones es la consolidación de su nueva líder, Nicola Sturgeon. Cuando Alex Salmond dimitió como primer ministro después del referéndum, algunos ya alertaron del potencial de su sustituta.

Sturgeon no sólo ha conseguido agrupar al independentismo escocés en torno a ella. Sus actuaciones en los dos grandes debates televisivos la han catapultado como líder política también fuera de Escocia. Ella fue elegida ganadora del primero según una encuesta de YouGov y su valoración no deja de crecer. Nicola es mujer, es relativamente joven y sobre todo habla y comunica muy bien.

Alex Salmond junto a Nicola Sturgeon. / SNP
Alex Salmond junto a Nicola Sturgeon. / SNP

Se ha dado a conocer muy deprisa y ha aportado cierta frescura en su forma de comunicarse con los votantes. Responde a muchos mensajes por twitter y se pasea a menudo entre sus votantes. Se ha situado muy bien políticamente, captando la simpatía de muchos votantes de centro izquierda.

Sturgeon se opone a la austeridad y a los conservadores con menos complejos que sus rivales laboristas y no tiene un pasado en el Gobierno del que responder. Al mismo tiempo, sin embargo, su discurso sobre inmigración es más moderado que los de los verdes y los nacionalistas galeses.

Hace un año Sturgeon era una desconocida y hoy es una de las políticas mejor valoradas del país con un 62% de popularidad según YouGov. También la cara visible de un movimiento que hoy por hoy parece imparable.


Berta Barbet es politóloga. Cursa estudios de doctorado en la Universidad de Leicester y es editora del Cercle Gerrymandering.