Netflix llega… tarde

sense8Los Emmy, con ‘Juego de Tronos’, ‘Transparent’, ‘Veep’ y ‘Olive Kitteridge’ como triunfadoras, son la prueba de que el esperado servicio de ‘streaming’ que aterriza en España el 20 de octubre se enfrentará a un mercado dominado por Movistar+. 

En la imagen, fotograma de Sense8, una de la series más seguidas de Netflix.

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Imagen de la serie Sense8 de Netflix.

Por fin. Son las palabras más repetidas cuando se habla del desembarco de Netflix en España, que tendrá lugar el próximo 20 de octubre. El servicio de streaming de contenidos audiovisuales estadounidense, presente ya en países como Canadá, México, Reino Unido y Francia, estará disponible en nuestro país a partir de octubre. Pero ha tardado una década en llegar. “Tuvimos que cerrar los acuerdos sobre derechos y… nos llevó bastante tiempo”, explica a EL ESPAÑOL Neil Hunt, Chief Product Officer de la compañía. Es el responsable de la parte tecnológica de un servicio que será accesible desde televisiones inteligentes, tablets, ordenadores, smartphones, chromecast, portátiles…

La pregunta, sin embargo, no es tanto por qué no ha llegado Netflix antes sino, más bien: ¿ha tardado demasiado?

Mientras se especulaba de forma repetida sobre cuándo aterrizaría el gigante del streaming, otros competidores se han abierto paso en el mercado. O, más bien, uno en concreto: Movistar, que el pasado julio adquirió Digital Plus convirtiéndose en Movistar+, un gigante de la oferta de contenidos. Aunque no es el único jugador de esta partida: está Wuaki, y servicios más especializados como Filmin, Atresplayer, Cineclick, Nubeox, Filmotech… La oferta de Movistar+ es una de las más potentes. Cuenta con 3,6 millones de abonados a un servicio que cuesta 20 euros mensuales en su paquete básico, al que pueden sumársele otros para cine, deportes… Netflix deberá competir en ese mercado tanto en oferta como en precio. “Esperamos hacer a mucha gente muy feliz pero no vamos a hablar de expectativas concretas”, responde Hunt cuando se le pregunta por la competencia, y añade un improbable “no tienes que elegir a uno u otro, puedes suscribirte a Netflix y a otros servicios también”.

Desde la compañía prefieren no abordar su estrategia en esos términos y hablan de accesibilidad. “Basta con tener una pantalla y una conexión a internet para suscribirte a Netflix. Si estamos con Vodafone es porque queremos hacer que sea más fácil hacerlo para los usuarios de esta compañía”, explica Juan Mayne, director de adquisición de contenidos de Netflix.

La cuestión es qué puede ofrecer que no se pueda ver ya en nuestro mercado. Un vistazo a los premiados en la 67 edición de los Emmy, los principales premios de las televisión en EE UU, celebrada el pasado domingo, confirma que los pedazos más sabrosos de la tarta americana ya tienen quien los sirva en España. Olive Kitteridge, la producción de 2014 de HBO, arrasó en su categoría: Mejor Miniserie, Dirección Actor y Actriz protagonista y Actor de reparto (Richard Jenkins, Frances McDormand y Bill Murray, respectivamente), Dirección y Cásting. La fantasía de dragones y dinastías enfrentadas Juego de Tronos, también de HBO, acaparó los premios de mejor Serie dramática, Dirección, Guión, Sonido, Actor de reparto (Peter Dinklage), Efectos especiales y Diseño de producción, una amarga despedida para Mad Men, por más que Jon Hamm viera premiado su trabajo, de una vez por todas, como el publicista mujeriego Don Draper.

Derechos adquiridos

Tanto Olive Kitteridge como Juego de Tronos pueden verse en Movistar+, que cuenta con las series de HBO en exclusiva. Otro triunfador de los Emmy fue Transparent, la serie protagonizada por un transexual, con premio para su protagonista, Jeffrey Tambor, además de Actor invitado y Dirección en categoría de comedia. Y Veep, con las estatuillas de Mejor Comedia, Guión, Actriz protagonista y Actor de reparto en su categoría (Julia Louis-Dreyfus y Tony Hale). Bessie, miniserie sobre la cantante Bessie Smith de HBO, sumó varios premios. Todas pueden verse en España a través de Movistar+.

Entre lo mejor del año que llegará con Netflix, al menos de acuerdo a los Emmy, está Cómo defender a un asesino, de la cadena ABC, cuya protagonista Viola Davis levantó uno de los principales galardones como actriz.

Netflix también ofrece en EE UU la aplaudida serie carcelaria Orange is the new black, con un Emmy a Uzo Aduba como actriz de reparto, pero como ocurre con Juego de Tronos, los derechos en España ya están adquiridos.

Además de estas dos últimas, otras series que puede aportar Netflix al mercado español son Sense8, Daredevil, Bloodline, Marco Polo, Unbreakable Kimmy Schmidt, Grace and Frankie, Chef’s Table… Todas son producciones suyas. “No se trata tanto de la cantidad de las series sino de su calidad. Cuando lanzamos una serie lo hacemos siempre después de haber comprobado que a nuestros suscriptores les encanta. Tratamos de traer lo más posible de ese tipo de contenidos a cada mercado cuando aterrizamos”, explica Mayne. “Después, a partir del primer día, la oferta no hace sino crecer y mejorar”. Y adelanta una línea de trabajo: “La oferta de contenido será mucho más fuerte y mejor dentro de un año que la del lanzamiento”.

Hay mucha información sobre Netflix en internet, aunque buena parte es aún especulación. La propia compañía no confirma más que algunos aspectos. Vodafone confirmó a comienzos de septiembre lo que ya era un rumor, que ofrecerá Netflix incluido en su paquete televisivo, aunque no será la única manera en que el servicio de VOD (video on demand) podrá verse.

El resto de datos son notorios pero no oficiales. Se sabe que Netflix llegará en octubre. Algunas webs han publicado el 7 como fecha. “No tengo ni idea”, responden tanto Hunt como Juan Mayne, director de adquisición de contenidos de la compañía, quienes sólo confirman el mes, pero no el día. Algo parecido ocurre con los detalles de precios y servicio: diferentes páginas webs hablan de 7,99 euros mensuales con una tarifa para HD y opción de dos dispositivos de unos 9 euros. De nuevo, la empresa juega al misterio: “Hoy no vamos a hablar de los precios”, responde Hunt. “Nuestra labor es reunir una selección de contenidos y tener grandes historias procedentes de todo el mundo. Y lograr que estén accesibles de una forma sencilla que te haga querer volver a por más”. Quieren lograr implantar el efecto binge-watching: espectadores tan enganchados a una serie que se someten a sesiones maratonianas de varios capítulos sin levantarse del sofá.

En EE UU Netflix ofrece alrededor de 10.000 títulos, entre series, películas, documentales, stand-up comedies y otros contenidos. En Reino Unido son cerca de 3.400 y en Francia unos 1.260. Por lo que se puede leer en internet, España andaría cerca de esta última cifra. Pero los responsables de la empresa no dan datos al respecto. Según Hunt, “a largo plazo, estamos buscando hacer el menor número posible de contratos, de tal forma que el catálogo de todos los países acabe convergiendo. En cinco o diez años se verá que el contenido importante será accesible desde todo el mundo”. Algo que es beneficioso, asegura el ejecutivo, para “minimizar el riesgo de piratería: no queremos que la gente se sienta obligada a ir a otros sitio para descargar el contenido que quieren ver”.

No más de un año

Mayne habla de oferta personalizada, “a medida” para cada país. “Nunca encontrarás exactamente la misma para dos mercados diferentes. Pero tenemos cierta consistencia: las series que tenemos en diferentes países son las que les gustan nuestros usuarios y haremos el mayor esfuerzo por traerlas a España”. No da títulos concretos, salvo dos que forman parte de la estrategia global de la compañía: How to get away with murder y Gotham. Como parte del tipo de serie que quieren incluir en su oferta -en cuanto a estándar de calidad-, Mayne cita Peaky Blinders.

En cuanto a la política de ventanas, en España podrán verse los contenidos originales de Netflix al mismo tiempo que en EE UU y otros países. “Cuando lanzamos Narcos, lo hacemos en todos los países en los que operamos”, cuenta Mayne. Pero no será siempre así con todos los demás contenidos. “Dependerá de una multiplicidad de factores”. Con algunas series, como Gotham, habrá que esperar un poco ya que deberán esperar a las ventanas de exhibición de cada territorio con contratos ya cerrados. En algún caso, ofrecerán el contenido en estreno mundial para todos sus abonados a la vez, estén donde estén. “Trataremos de estar lo más cercanos posibles. En algunos casos podremos aproximarnos unos treinta días al lanzamiento de una temporada. En otros serán seis meses… Pero nunca más de un año”, promete Mayne. “No queremos estar nunca más de una temporada por detrás, porque es demasiado”.

En algunos casos, directamente, no tienen los derechos en mercados como España -volvemos al ejemplo de Juego de Tronos-, un motivo por el que “estamos desplazándonos hacia un modelo de contratación global. Es la mejor forma de ofrecer las mejores series de todo el mundo a nuestros suscriptores”, prosigue el responsable de contenidos.

Reed Hastings y Marc Randolph fundaron en 1997 Netflix como una compañía de alquiler de vídeos online. En 2002 salió a bolsa y alcanzó 600.000 abonados en EE UU. En 2005 ya tenía 4,2 millones y en 2007 comenzó su servicio de streaming. Poco después arrancó su expansión internacional, primero en Canadá, luego en América Latina, Caribe, parte de Europa… En nuestro continente está ya presente en Finlandia, Suecia, Noruega, Reino Unido y Francia, y ahora, además de España, ampliará negocio en Italia y Portugal. En total, está disponible en 50 países de todo el mundo, con 62 millones de abonados.

Froome y el anhelo del doblete

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La Vuelta 2015 ya está en marcha. Y pese a la chapuza del primer día, el cartel que presenta  es uno de los mejores, sino el mejor,  de su historia. Chris Froome, reciente ganador del Tour, intentará lo que pocos han conseguido: el doblete. O lo que es igual, conquistar dos grandes rondas en la misma temporada. 

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Quién le iba a decir al belga Gustaaf Deloor, primer ganador de la Vuelta allá por 1935, que la carrera española dejaría de ser un simple entremés tras Giro y Tour para convertirse en el postre por antonomasia de la temporada ciclista. La efeméride del 80 aniversario no podía llegar en mejor momento para la prueba, que ostentará en 2015 uno de los mejores carteles de su historia e incluso afrontará la posibilidad de que Chris Froome se sume al exclusivo grupo del doblete en una misma temporada y que no conoce nuevos miembros desde Alberto Contador en 2008, precisamente el campeón del Giro 2015 que fracasó en idéntico intento en el Tour y no defenderá su triunfo en la Vuelta de 2014.

Fausto Coppi, Jacques Anquetil, Bernard Hinault, Eddy Merckx, Giovanni Battaglin, Miguel Indurain, Marco Pantani y Contador. Ocho nombres para la Historia. Sólo ocho nombres a los que Froome sueña con emular, aunque si bien se consiguió en cuatro ocasiones en la década de los 70, tres más en los 80 y otras tres ya en los 90, desde que comenzó el nuevo siglo únicamente lo ha conseguido el pinteño. Aspiración compleja de por sí y que complicará aún más la amplia nómina de favoritos en la salida de Merballe, donde concurrirán el resto de integrantes del podio del último Tour (Nairo Quintana y Alejandro Valverde) y dos de los tres componentes del cajón en el último Giro de Italia (Fabio Aru y Mikel Landa).

1949 – Fausto Coppi – Giro y Tour
1952 – Fausto Coppi – Giro y Tour
1963 – Jacques Anquetil – Tour y Vuelta
1964 – Jacques Anquetil – Giro y Tour
1970 – Eddy Merckx – Tour y Giro
1972 – Eddy Merckx – Tour y Giro
1973 – Eddy Merckx – Giro y Vuelta
1978 – Bernard Hinault – Tour y Vuelta
1981 – Giovanni Battaglin – Giro y Vuelta
1982 – Bernard Hinault – Tour y Giro
1985 – Bernard Hinault – Tour y Giro
1992 – Miguel Induráin – Tour y Giro
1993 – Miguel Indurain – Tour y Giro
1998 – Marco Pantani – Tour y Giro
2008 – Alberto Contador – Giro y Vuelta

Los cinco magníficos

La participación de la plana mayor de la élite del ciclismo mundial, excepción hecha de Contador, es especialmente significativa. A Froome, Quintana y Valverde se unen todo un excampeón de las tres grandes carreras como Vincenzo Nibali y un asiduo de sus podios, Joaquim ‘Purito’ Rodríguez. Entre todos suman 13 victorias de etapa y 10 triunfos en clasificaciones generales durante la presente temporada. Vienen de disputarse el maillot amarillo en Francia con el consiguiente castigo para sus piernas, pero el favoritismo no se lo quita nadie.

Dos equipos pueden ser propensos a la guerra de guerrillas durante la carrera: Movistar y Astana. La situación parece más llevadera en la escuadra española, donde Nairo Quintana y Alejandro Valverde ya demostraron formar un buen tándem durante el pasado Tour. El colombiano quema su último cartucho para no acabar la temporada sin una grande en el zurrón, mientras que el ciclista murciano busca poner el broche ideal a una temporada ya de por sí excelsa y aún con el Mundial de Richmond en el horizonte. La duda de quién será el jefe de filas no parece importar tanto en este caso.

 

 

La verdadera pelea de gallos se presenta entre Nibali, Aru y Landa, todos con galones de líder en el Astana. El equipo dirigido por Alexandre Vinokourov ya adoleció de importantes problemas a este respecto durante el Giro de Italia y la entrada de Nibali en el ‘9’ para La Vuelta podría agravarlos aún más. Aru parece el corredor más fresco de los tres, ya que Nibali fue repescado casi a última hora de sus vacaciones y Landa no llega a la Costa del Sol en su mejor condición física. La brecha entre la jefatura de filas y la servidumbre se presenta realmente ajustada en la formación. Puede que en ella no se viviesen tiempos tan convulsos desde la extraña pareja que formaron Contador y Lance Armstrong durante el Tour 2009.

Además, esta edición de La Vuelta también presenta otros nombres propios a tener en cuenta. Quizá no posean tal grado de favoritismo como los anteriores, pero darán que hablar y mucho hasta mediados de septiembre. Tejay Van Garderen (BMC) es uno de esos grandes tapados tras haber destacado en la alta montaña del Tour, con Rafal Majka (Tinkoff-Saxo) pisándole los talones ante la gran oportunidad para demostrar su valía como líder. Tras ellos, los Samuel Sánchez, Peter Sagan, Joe Dombrowski, Frank Schleck, Dani Moreno o Rubén Plaza, entre otros.

La montaña más exigente

Si el plantel de corredores de esta Vuelta ya asusta, aún lo hace más el recorrido que les espera. De los 3.357 kilómetros que se recorrerán en esta edición, destaca el hecho de que los nueve finales en alto que presenta el recorrido sean inéditos. Dos etapas se llevan la palma entre las 13 que conformarán la montaña: la undécima (Andorra La Vella-Cortals d’Encamp) y la decimosexta (Luarca-Ermita de Alba).

La etapa reina andorrana se va a convertir en una de las más duras de la historia de La Vuelta debido a los 4.600 metros de desnivel que habrá que soportar y la media de metros a ascender por kilómetro: 33,33. El recorrido, calificado de “histórico” por ‘Purito’ Rodríguez, uno de sus diseñadores, promete marcar un antes y un después en la carrera. Los grandes escaladores del pelotón pueden ponerse las botas el 2 de septiembre, aunque tendrán otra buena oportunidad para probarse cinco días más tarde al norte de la Península.

La ascensión a la Ermita de Alba también promete emociones fuertes en forma de triunfos épicos o de pájaras descomunales. El desnivel será idéntico al del día de Andorra, así que sus 138 kilómetros pueden resultar matadores teniendo en cuenta que las dos jornadas previas (Vitoria-Alto Campoo y Comillas-Sotres) también presentarán llegada en alto. Por si esto fuera poco, al día siguiente tocará afrontar otro hipotético momento clave: la única contrarreloj individual de la cita.

La albergará Burgos y constará de cerca de 40 kilómetros, que bien podrían atragantárseles a algunos de los favoritos menos efectivos sobre la ‘cabra’ y beneficiar a corredores como Chris Froome. Todavía podría haber lugar para las sorpresas camino de Madrid por gracia de una de las subidas más desconocidas del libro de ruta de Unipublic, La Quesera: 27 kilómetros de ascenso con desniveles cercanos al 20%. Todo un desafío para los valientes que aún queden en pie entre la terna de favoritos.

Por si fuera poco, La Vuelta de este año ya ha causado una pequeña conmoción antes incluso de arrancar. La pelea por la clasificación general empezará, insólitamente, en la segunda etapa. Todo se debe al descontento de los ciclistas con parte del recorrido de la contrarreloj por equipos inaugural entre Puerto Banús y Marbella, cuyos tiempos no se tendrán en cuenta a nivel individual. Los casi 4 kilómetros de arena prensada por los que tendrán que transitar los corredores han llevado a dar el auténtico pistoletazo de salida a la madre de todas las Vueltas un día más tarde. A pesar de todo, la expectación por saber quién se paseará por La Castellana con el jersey rojo permanecerá intacta.

Contador, Quintana, Froome y Nibali en busca del Tour 2015

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En un deporte de caídas, lesiones y sanciones, no es muy frecuente que un duelo anticipado desde meses atrás se acabe consumando. En este Tour –que arranca este sábado– no solo ha sucedido eso, sino que el duelo es a cuatro: Alberto Contador, Nairo Quintana, Chris Froome y Vincenzo Nibali son los grandes favoritos para ganar, y ninguno de ellos se ve menos favorito que sus rivales.

Quizá un día Europa se deshaga, pero entonces aún nos quedará el Tour de Francia, una institución centenaria a la que solo pudieron parar las Guerras Mundiales y que tan pronto empieza desde San Sebastián o Leeds como desde Utrecht. Como cada mes de julio, la carrera ciclista más importante del mundo recorrerá el hexágono francés en busca de su maillot amarillo.

En un deporte de caídas, lesiones y sanciones, no es muy frecuente que un duelo anticipado desde meses atrás se acabe consumando. En este Tour –que arranca este sábado– no solo ha sucedido eso, sino que el duelo es a cuatro: Alberto Contador, Nairo Quintana, Chris Froome y Vincenzo Nibali son los grandes favoritos para ganar, y ninguno de ellos se ve menos favorito que sus rivales.

Alberto Contador
Alberto Contador

Alberto Contador (Tinkoff-Saxo, 1982, España)

De los cuatro candidatos, Contador es el que menos y más presión tiene al mismo tiempo. Por un lado, haber ganado el Giro soluciona su palmarés de 2015, que ya no necesita un triunfo en el Tour para darse por bueno. Ninguno de sus rivales puede decir lo mismo, y tampoco pueden presumir de haber ganado dos veces la carrera francesa, algo que sí ha hecho el madrileño (2007 y 2009).

Por otro, Contador es el más veterano de los cuatro candidatos –cumple 33 años en noviembre– y ya hace seis veranos desde su última victoria. Froome y Nibali son los dos últimos campeones, mientras que Quintana, con 25 años, tiene toda su carrera por delante (aunque esto a veces no signifique tanto como parece, como pueden atestiguar Jan Ullrich y Andy Schleck). No está claro cuántas oportunidades le quedan a Contador por delante para ganar su tercer Tour. Hace ocho años desde su primera victoria en París; solo el mito Gino Bartali en la II Guerra Mundial vio pasar más tiempo entre sus dos triunfos en el Tour.

En esos términos históricos y legendarios hay que hablar para analizar lo que quiere hacer Contador. El doblete Giro-Tour le pondría mirando a los ojos de Miguel Indurain –y con más grandes vueltas ganadas que el navarro–, y a la derecha de cualquier leyenda de la bicicleta. “La gente que dice que ganar Giro y Tour es imposible me motiva todavía más”, ha repetido el escalador español en varias ocasiones en la previa.

En su contra está el tremendo desgaste de un Giro de Italia corrido con el cuchillo entre los dientes. A su favor, que en mayo vimos a un Contador más maduro que nunca, en una gran vuelta que ganó con piernas y cabeza a partes iguales. En Italia Contador fue superior a sus rivales, también humano –pájara incluida– y muy inteligente. Con el desgaste de la maglia rosa en las piernas, en el Tour tendrá que darle uso a su reciente condición de veterano de la bici.

Best climber's polka dot jersey Colombia's Nairo Quintana thumbs up to celebrates his second-placed in the overall standings as he rides during the 133.5 km twenty-first and last stage of the 100th edition of the Tour de France cycling race on July 21, 2013 between Versailles and Paris.   AFP PHOTO / PASCAL GUYOT
Nairo Quintana

Nairo Quintana (Movistar, 1990, Colombia)

Nibali comentó hace unos días con malicia que no sabía dónde estaba Nairo Quintana. El joven ciclista de Movistar pasa grandes partes de la temporada en Colombia, incluyendo las semanas previas al Tour, y Nibali insinuaba que quizá en su región de origen su rival podría estar menos controlado.

Esas palabras del ganador del Tour hirieron el orgullo a Quintana. “Algunos hablan de Colombia como si fuera un país perdido en la selva, lejos de todo y de todos. Hace dos años también decían que vengo de una familia pobre”, explicaba el colombiano al diario belga Het Nieuswblad. “No: mis padres no son ricos, pero tampoco pobres”. Esta es la gran historia de Quintana: su realidad acaba por vencer al relato de sus apariencias.

Uno ve en Nairo Quintana a un ciclista pequeñito y ligero, pero ya se le ha visto ganar carreras bajo la nieve y a 30ºC, cuesta arriba y cuesta abajo. Cuando habla parece que esté pidiendo permiso, pero todos los que le conocen destacan que su ambición y su dureza mental son extraordinarias. Quintana se esfuerza en destruir todas las narrativas que se le construyen, excepto la de su inmenso talento.

Su aparición en el Tour de Francia con el colosal segundo puesto de 2013 –siendo mejor que Froome en el último bloque de montaña– fue la típica explosión de un joven destinado a vestirse de amarillo. Irónicamente, el siguiente paso de su carrera fue saltarse el siguiente Tour, una decisión saldada con el éxito de la victoria en el Giro de Italia.

Ahora Quintana aparece por primera vez como gran favorito en el Tour, una presión que nunca le ha afectado en el resto de grandes eventos de su carrera. Con 25 años –todavía forma parte de la clasificación de los jóvenes, que obviamente ganó en 2013–, Nairo Quintana no tendría por qué tener prisa. Pero si sobrevive a la primera semana, no hay razones para pensar en que este no puede ser su primer Tour.

Christopher Froome

Chris Froome (Sky, 1985, Reino Unido)

No debería ser ni ofensivo ni discutible definir a Christopher Froome como uno de los ciclistas más extraños que ha conocido la élite de este deporte. Nacido en Kenia hace 26 años  y viviendo siempre entre África y el Reino Unido, pasó en un tiempo escaso de ser un ciclista mediocre (y sin especial proyección) a candidato a llevarse cualquier vuelta grande. Desde entonces ha ganado un Tour, ha sido segundo en otro y se ha subido al podio de una Vuelta.

Las rarezas de Froome van más allá de su trayectoria, pues no hay más que verle sobre la bicicleta para sentir que viene de otro planeta. Desde sus esqueléticos 185 centímetros, Froome puede arrancar pletórico en la peor cuesta del puerto más duro y parecer hundido medio kilómetro después, o al revés. Sus planes de carrera se mueven en lo predeciblemente impredecible: el guion que sigue su equipo, Sky, es siempre el de un control férreo para que el líder remate al final, pero a la vez sus rivales nunca pueden saber si Froome está bien, mal o regular.

Aunque su comportamiento en cuesta sea errático, Froome detesta que las cosas se escapen de su control, lo que le convierte en el producto más fiel del científico equipo Sky. Con ocho compañeros programados para que todo siga por sus raíles, Froome tendrá que aprovechar las pocas oportunidades que este Tour concede a la contrarreloj –dos: la primera etapa, de 13,8 km. en Utrecht, y la crono por equipos del noveno día–, donde cuenta con la mayor ventaja sobre sus rivales. En sus mejores momentos, Froome machaca tanto contra el crono como cuesta arriba, pero el recorrido de este Tour le gusta tan poco que incluso amenazó con correr Giro y Vuelta y no pasar por Francia.

Froome cedió porque el Tour es el Tour, y, con permiso del resto de rivales, su duelo con Contador es el más atractivo de la carrera. Desde que Froome se instaló en la élite, están empatados: mientras el británico machacó a Contador en el Tour 2013, el español se vengó en la Vuelta 2014 con una victoria neta, después de que las caídas privasen a ambos de luchar el Tour. Algunas victorias parciales para Contador (Dauphiné ’14), otras para Froome (Andalucía ’15), y el reto definitivo en este mes de julio. El keniata llega con la tranquilidad de haber ganado en Dauphiné, el gran ensayo previo al Tour, y la convulsión de haber reconocido que se saltó un control antidopaje en sus últimas vacaciones.

Nibali

Vincenzo Nibali (Astana, 1984, Italia)

No es frecuente que un ciclista gane un Tour con siete minutos de ventaja –y parecen hasta pocos recordando cómo dominó la carrera– y al año siguiente, sin que medien lesiones, no sea el máximo favorito. Vincenzo Nibali es el dorsal número uno del Tour, el primer italiano en poder repetir triunfo en Francia desde Fausto Coppi, y aun así no tanta gente cree en su victoria.

El líder de Astana llega al Tour de manera muy similar a la del año pasado: su rendimiento ha sido modesto y su único triunfo de la temporada ha sido el Campeonato de Italia. Además, Nibali ha vivido durante el año bajo el influjo de la pésima imagen que recibe su equipo, que estuvo a punto de perder su pertenencia a la máxima categoría del ciclismo por una serie de positivos a final de la temporada pasada. Y nadie olvida que su dominio del año pasado llegó con las caídas de Contador y Froome, más la ausencia de Quintana.

Pero en este Tour, Nibali cuenta con varias cartas a su favor. El recorrido le beneficia porque en la primera semana hay poca etapa llana y mucha pequeña clásica; en especial, la cuarta etapa (Seraing-Cambrai) será clave con sus siete tramos de pavés. El año pasado una jornada similar fue la más decisiva de la carrera: Froome se cayó y abandonó, y Nibali se exhibió para sacarle dos minutos a Contador. El italiano es el más hábil de los favoritos en las jornadas de guerrilla, y aunque este año no lloverá sobre el pavés, esta etapa de adoquines es una de las más decisivas de un recorrido que incluye puertos como Plateau de Beille, Tourmalet, Alpe d’Huez, Glandon y la Croix de Fer.

En general, no conviene olvidar lo difícil que es sobrevivir a la primera semana, que en las últimas ediciones casi siempre se cobra una víctima importante. Hace diez años que un ciclista no repite victoria en el Tour, y suben a 20 (desde Indurain en 1995) si consideramos que Lance Armstrong fue desposeído de sus triunfos. Hasta hace dos años, Nibali era un ciclista adorado por la afición porque atacaba en todas las carreras desde marzo hasta octubre, y de vez en cuando también las ganaba. El siciliano, que ahora ha sacrificado todo eso por el Tour, tiene por delante una apasionante e histórica defensa de su título.

Más candidatos… pero menos

Son cuatro los grandes favoritos y un nutrido grupo de candidatos que les acompaña. Entre ellos, dos de los mejores ciclistas españoles de siempre (Alejandro Valverde y Joaquim Rodríguez), dos componentes del último podio del Tour (Jean-Christophe Péraud y Thibaut Pinot), el campeón del mundo (Michal Kwiatkowski), un grupo de jóvenes en busca de su gran salto (Tejay Van Garderen, Romain Bardet, Bauke Mollema, Andrew Talansky), sprinters, contrarrelojistas y toda la plana mayor del pelotón internacional. Es el Tour de Francia, el gran festival de la bicicleta del que cada año tenemos dos únicas certezas: siempre se presenta apasionante y siempre termina en París. 3.360 kilómetros nos resolverán el resto de incógnitas.