Diccionario satírico burlesco (X)

La letra M protagoniza la décima entrega del diccionario de Anna Grau, con nombres propios como los de Maragall, Miquel Roca o Marta Ferrusola, la esposa de Jordi Pujol, “flagelo de homosexuales y abortistas, pesadilla de las feministas”.   

Maragall

Vaya por delante que mucho le quisimos incluso los que jamás le votamos. Que casi todos lloramos al enterarnos de que padecía Alzheimer. ¿Cómo explicar su tierno encanto, sus tenaces hechuras de Peter Pan? Rompeolas del milagro olímpico y del milagro todavía más señalado, y más de Fátima, de que el socialismo llegara jamás a gobernar directamente en Cataluña, que es muy suya, va Maragall y la caga (perdón: en ocasiones el prurito de precisión arrasa con el de estilo) dejándose liar por los de ERC y por el espejismo de un NeoEstatut que, vamos a decirlo todo, pretendía nada menos que refundar España. Que darle sopas con honda y lecciones de Historia y de Modernidad. Así, en mayúsculas, ¿qué pasa? Es probable que Cataluña nunca se cure de esta obsesión suya por amejorar España, por sacarla de un lodo que sólo los catalanes huelen y ven. A favor del personaje: su cabal nobleza irredenta, su buena fe desarmante, su sincero deseo de arreglarlo todo, para siempre a ser posible. En plena aventura estatutaria Maragall se vino a Madrid, al Desfile de la Hispanidad, y nadie se lo agradeció. Ah, y, dicho sea de paso, fue de los pocos presidentes autonómicos, por no decir el único, que resistió los avances de un tal Iñaki Urdangarin sin darle jamás un contrato público. Al césar lo que es del césar, intratable pueblo de cabreros: ¿qué pasa, que os gustan más las cabras al frente de la presidencia de la Generalitat?

Marta Ferrusola

Això és una dona para unos. Para otros, lady Macbeth. Para ser justos, probablemente la verdad -que no la virtud- esté en el término medio. Cargó a Jordi Pujol de hijos y de mala conciencia católica, apostólica y romana por no ocuparse de ellos. Hasta bien entrados los años 80, Pujol seguía creyendo que la cocina de su casa funcionaba con leña. ¿Cómo no iba a creerse también que los deportivos de lujo que conducía su primogénito le habían tocado en una rifa de la parroquia? Nadie que haya intentado decirle al expresident en su cara lo que su familia estaba haciendo ha vivido (políticamente) para contarlo. Pujol mandaba en Cataluña pero Ferrusola mandaba en casa y sin soltar nunca el látigo. Terror de los consellers adúlteros o divorciados, flagelo de homosexuales y abortistas, pesadilla de las feministas, azote de inmigrantes y de presidentes de la Generalitat llamados Montilla y nacidos en Córdoba, cabeza de Medusa para los peluqueros… Costó Dios y ayuda y algún que otro patinazo conyugal desasirla de su moño gótico y modernizar imperceptiblemente su estética. Que no sus ideas. Valida y valedora de todo lo turbio y siniestro que ha tenido mando en plaza y en la Generalitat. Escandalosa jardinera del Barça, del World Trade Center y de los jardines de Aranjuez no, porque no se le pusieron a tiro. Precoz instigadora de pitadas al himno y a la bandera ya en el verano olímpico. Lo más intrigante que hay en ella es cierta ingenuidad a prueba de bomba. Cierta incapacidad sincera de admitir que el mundo pueda no ser como ella a machamartillo cree. Cierta noche que su hijo Oleguer no durmió en casa sino en el cuartelillo de la Guardia Civil, que le había detenido por forzar la entrada en una conocida escuela de inglés de Barcelona para darse el lote con su entonces novia, cuando la Benemérita llamó a la mañana siguiente para informar, tuvieron que informar a Marta, que es quien les cogió el teléfono. “Imposible”, les contestó, rotunda. De ahí no la han sacado todavía.

Miquel Iceta

Es de los últimos mohicanos que le quedan al PSC, de los últimos socialistas catalanes que no se volvieron locos con el tripartit, l’Estatut y el dret a decidir. Éste todavía entiende que él cobra por ponerse enfrente del nacionalismo y el independentismo, no encima ni debajo. Que la Constitución no es el Kamasutra. Su inmediato antecesor en el liderazgo del partido, Pere Navarro, fue abofeteado en plan Gilda en plena comunión en una iglesia de Terrassa. La bofetada no partió de Glenn Ford ni de ningún peligrosísimo elemento antisistema sino de la anciana suegra de un militante de CiU de cierto peso en Sant Cugat del Vallès. La abuela fue a entregarse a los Mossos para no hundir en el ridículo la carrera política de su yerno, sólo la de Pere Navarro. En el PSC se dieron cuenta de que había que reaccionar y recurrieron a Iceta. Es inteligente, distingue el aparato del partido del mando a distancia de la tele, es incluso valeroso en lo político y en lo personal. Otra cosa es que carezca de carisma y que, como cierto adminículo de higiene íntima femenina, le ha tocado estar en el mejor lugar (es un decir), en el peor momento.

Miquel Roca

Uno de los personajes más interesantes, más sobrevalorados y a la vez más incomprendidos de la política y la sociedad catalanas. De joven trató de ser socialista, como su amigo y socio (entonces) de bufete Narcís Serra, pero no le quisieron. Se hizo entonces del joven partido de Jordi Pujol, representando durante muchos años su ala amable, más abierta al mundo e incluso a Madrid. Ya entonces era un hombre de fuertes contrastes. De puertas afuera era brillante, fino, moderno, el más progre de CiU. Y padre de la Constitución además. De puertas para adentro su culto a la personalidad y su obsesión por la lealtad no quedaban tan lejos de Stalin. Con el tiempo y una crisis de los misiles en el partido provocada porque él quería ser ministro en Madrid, y el marido de Marta Ferrusola no quería que lo fuese, se vio que la paranoia de Roca no era del todo inexplicable. Una descripción detallada de lo que le hicieron entonces excede el libro de estilo de esta santa casa. Era cuestión de tiempo que nuestro hombre se refugiara en la abogacía de alta costura, donde su carrerón de Emma Bovary de la política coge un desvío hacia el ansiado final feliz. Hoy en día es venerado anciano de la tribu y defensor a ultranza y de confianza de la infanta Cristina (el Estado es español pero no tonto).

Mossos d’Esquadra

¿Los perros de la guerra contra el top manta? Es broma pero no tanto. La contemporánea policía autonómica catalana nació con muchas esperanzas y pretensiones, y con unas alpargatas de gala muy bonitas, pero nos ha llevado de decepción en decepción. Para lo mucho que cobran y gastan son poco o nada sutiles en la investigación, en el interrogatorio de sospechosos y hasta en el control de alborotos en discotecas. Hay quien no les quiere de escoltas porque no se fía de su discreción. Tampoco son extremadamente populares por colaborar con otras fuerzas de seguridad. Lo que se dice una alhaja de cuerpo. ¿Podrían evolucionar con el tiempo a Fuerza de Misión Imposible catalana, tan, tan, tan, tatatán? Miquel Sellarès, un veterano independentista que físicamente no recuerda demasiado a Tom Cruise, pero que acaso comparte algo de su espíritu, intentó con ahínco crear unos servicios secretos de la Generalitat pero le tiraron los papeles a la cabeza. ¿Quizás ahora mismo alguien los está rebuscando en las papeleras del Palau?

Dinero público para hacer la yihad

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El objetivo de los terrorista de Fraternidad Musulmana, el grupo desarticulado por la Audiencia Nacional en la Operación Caronte,  era hacerse pasar por una asociación cultural, pedir subvenciones públicas y hacer colectas en las mezquitas. Y con esa excusa, sufragar sus ataques en suelo español y sus contactos con grupos radicales como el Estado Islámico.

Sobre el papel, el grupo Fraternidad Islámica debía tener la forma de una asociación cultural: la cara amable de un movimiento educativo relacionado con el islam. Con esta coartada, sus miembros podrían hacer colectas, recabar dinero y solicitar subvenciones. Podrían pasar por las mezquitas sin levantar sospechas y recabar fondos. Unos fondos que -según la Audiencia Nacional- servirían en realidad para sufragar atentados yihadistas en España y para facilitar captación de musulmanes dispuestos a combatir con el Estado Islámico en Siria.

La estrategia no es nueva. El lobo con piel de cordero. Según la Audiencia Nacional, un engaño similar fue utilizado durante años por los satélites del Movimiento de Liberación Nacional Vasco para financiar la banda terrorista ETA. Pero ahora, el quiebro legal está en manos de los yihadistas. “Al entrar en el vehículo, Antonio Sáez [considerado el líder de la célula] nos dice que lleva unos días dándole vueltas a algo interesante. Nos dice que el grupo conocido como Fraternidad Islámica va a dejar de existir, que debemos dejar de hablar de ese grupo. Nos explica que ha pensado crear una organización pantalla, una asociación cultural para el pueblo palestino o por la causa árabe, aun sin definir”. Quien así lo explica en sus informes es el agente Astor 385, un infiltrado que bajo el mandato de la Audiencia Nacional y con la cobertura del Centro Nacional de Inteligencia, entró en contacto con los presuntos terroristas oculto bajo una identidad operativa: el nombre falso de Josep Traoré.

“Su idea es crear una asociación cultural, legal para que así se pueda autofinanciar el grupo, pedir dinero por las mezquitas en nombre de esa organización establecer contactos con Palestina e incluso tener contacto con Hamás o Al-Fatah. Nos remarca que es algo legal pero que conlleva de fondo una actividad ilícita clandestina. Nos dice que el lunes mismo irá al Ayuntamiento de Sabadell a pedir información para poder crear la asociación cultural. Otro de los objetivos de la asociación es poder establecer vías de entrada para poder ir a países en conflicto armado”, explica el agente.

Desde su entrada en octubre de 2014, el topo policial diseccionó la red bajo la coartada de su pasión por Alá. Y colocó a la cabeza de Fraternidad Islámica a Antonio Sáez Martínez, un español converso que trabajaba en una peluquería de Terrassa. La Románica -que así se llamaba el local- se convirtió en uno de los centros de reunión de la célula. Las alertas saltaron varios meses antes, cuando los agentes de la Comisaría General d’Informació de los Mossos d’Esquadra detectaron que la llegada de otro miembro de este colectivo a Siria. “Nos han confiscado los teléfonos móviles para que los aviones aliados no puedan interceptarnos”, explicaba Abdellatif Chahmout a su mujer en una llamada interceptada por la Policía. Fue la única que hizo desde el frente y tuvo que viajar varios kilómetros desde su posición para hacerla.

Manual para reclutas

Ante el riesgo evidente de atentado, los agentes trasladaron la causa a la Audiencia Nacional. Así nació en julio de 2014 la Operación Caronte, que se saldó el pasado mes de abril con 11 detenidos. Un mes antes de lanzar la operación, la policía logró captar a un testigo protegido. Un marroquí residente en Terrassa que confirmó los planes de Fraternidad Islámica. Por un lado, una pequeña facción de sus miembros pensaba viajar a Siria para unirse al Estado Islámico. Por otro, el resto del grupo preparaba atentados en suelo español. Sinagogas, sucursales bancarias, hoteles turísticos y comisarías de policía eran sus principales objetivos. Ya habían comenzado los seguimientos a los objetivos más suculentos.

El testigo protegido alertó además de la existencia de dos menores entre los miembros de la célula: un joven brasileño detenido ahora en Bulgaria y Omar Borche Zelaya, conocido como Omar El Paraguayo y que con sus 17 años ha quedado bajo la custodia de la Fiscalía Central de Menores de la Audiencia Nacional. En un primer momento, los informes policiales explican que las armas para los ataques serían suministradas por terroristas chechenos. Tras meses de investigación, es detenido sin embargo un nuevo ciudadano español, Diego José Frías Álvarez, relacionado con un grupo de extrema derecha y que guardaba en su vivienda un auténtico arsenal con granadas incluidas.

Los informes policiales colocan como líder operativo de Fraternidad Islámica al español Antonio Sáez. Y explican cómo este granadino converso creó un manual para facilitar la captación de nuevos mártires. Las pruebas fueron localizadas por los agentes tras analizar con detenimiento sus bolsas de basura. En una de ellas, de color amarillo y requisada en un contenedor bajo su vivienda, los Mossos encontraron varios manuscritos del ahora detenido. Según los peritos policiales, la letra es la misma que la de un panfleto localizado en casa de otro de los detenidos en Burlgaria, Taufik Mouhouch. Un manual de reclutamiento que explica su proceso de captación en tres fases: “la primera consiste en darnos a conocer. La segunda es la preparación, donde se selecciona a las personas adecuadas para llevar a cabo la Yihad. Y una tercera de cara a conseguir los objetivos. Sus medios son una fe profunda, una preparación perfecta y un trabajo continuado.[…] El islam es la solucción. Por eso hay que asimilar y tener presente: Corán, Verdad y Yihad”. El 13 de enero de este año, el agente encubierto informó de que la célula tenía también traducido el manual del yihadista elaborado por Al Qaeda. Y dos meses después, Sáez revela al infiltrado su idea de realizar explosivos utilizando cloraso de potasa, un componente común, por ejemplo, en las pastillas para el dolor de garganta.

Morir por Alá

El 15 de diciembre de 2014 -cuatro meses antes de las detenciones- fue otra de las fechas claves para la caída de Fraternidad Islámica. A las seis de la tarde de ese lunes Kaike Luan Ribeiro, otro de los menores captados el grupo, llegó junto a dos compañeros al último punto de su viaje: el checkpoint de Kapitan Andreevo, en la frontera que separa Bulgaria de Turquía. Con solo 17 años, el joven dejó atrás Terrassa, a sus padres -cristianos e impuros- y cambió su nombre por el de Hakim: Kaike era un joven sin arraigo, pero Hakim tenía por delante el paraíso, 72 vírgenes y el privilegio de morir por Alá. Según las pesquisas policiales, al otro lado de la frontera le esperaba una red de salafistas radicales para llevarle hasta el frente y unirse a la yihad .

El viaje de Kaike -brasileño de nacimiento y catalán de adopción- arrancó en silencio el pasado 26 de noviembre. Era su segundo intento de alcanzar la guerra. Y antes de dejar España, el joven preparó una carta de despedida. Un borrador manuscrito que la policía encontró hecho pedazos en su habitación de casa. “Nunca te olvidaré y siempre te amaré mi amor. La vida terrenal es corta y siempre estarás en mis súplicas. Perdona por no haber cumplido mi promesa [de casarme contigo] pero hay una causa mayor y lo sabes: la yihad”, le decía a su prometida. Aquella noche, el joven se subió junto con otros dos compañeros -un carpintero de 24 años y un camarero de 27- en un Peugeot 308 y, tras repostar en una gasolinera de Sabadell, puso rumbo a Siria. A su estela, un grupo de agentes siguió sus pasos por Francia, Italia, Eslovenia, Hungría, Rumanía y finalmente Burlgaria.

No eran los primeros. Ni tampoco los únicos que habían dejado rastro con sus ganas de morir por Alá, por muy jóvenes que fuera: “¿Sabes qué pasa? Que en países como Palestina no hay niños, hay hombres ya desde pequeños. Los ves con siete años hablando y tu dices: alabado sea Alá. Pasa como en la época del profeta porque ahora se ve como ‘uff, un niño de diez años’. Yo con diez años tenía la regla. Era una mujer. Y las niñas de los pueblos no se crían como las de las ciudades, que son tontas […] Ahora se tienen los niños tan protegidos que son tontos”, explica una de las investigadas en una conversación intervenida. En otra llamada, Khadija -con voluntad de unirse a la yihad en Palestina- relata su miedo por que su marido, tras luchar por Alá, vaya a un nivel del paraíso superior al suyo: “Yo quiero que mi marido haga las mismas cosas que yo, porque no quiero estar en diferentes rangos cuando lleguemos la paraíso”. “Si él se va al combate y se muere, por mucho que tú ayunes…”, le contesta su interlocutor, en referencia a los privilegios de morir por Alá. “A mí se me va la cabeza, ¿sabes? Me pillo mis cosas y me piro para Siria. Que le den por saco a todo el mundo. No digo ni adiós”, mantiene por teléfono Taofiq Mauhouch, otro de los detenidos en Bulgaria. Y lo hizo.

Antes de partir, él también dejó un mensaje manuscrito: “Cuando te llegue esta carta, a lo mejor ya no estoy aquí. Me habré marchado para Siria. Porque lo primero es Alá. Y segundo porque un amigo mío me ha dicho que la Policía está detrás de nosotros. Prefiero que si me detienen, que sea por la causa de Alá. Te pido perdón por todo. Quiero que sepas que lo que he sentido por ti no lo he sentido nunca por ninguna mujer […] Si Alá quiere, nos volveremos a ver. Y si no, que sea en el paraíso”.

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