Ganadores y perdedores del 27S

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Las elecciones al Parlament catalán del 27S han dejado ganadores, perdedores y un puñado de lecciones. A continuación describo en 10 puntos lo que ha dado de sí la noche electoral.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto. 

Las elecciones al Parlament catalán del 27S han dejado ganadores, perdedores y un puñado de lecciones. A continuación describo en 10 puntos lo que ha dado de sí la noche electoral.

Los perdedores

Catalan President Artur Mas greets supporters of Junts Pel Si (Together For Yes) after polls closed in a regional parliamentary election in Barcelona, Spain, September 27, 2015. Separatists have won a clear majority of seats in Catalonia's parliament, an exit poll showed on Sunday, in an election that could set the region on a collision course with Spain's central government over independence.   REUTERS/Andrea Comas
REUTERS/Andrea Comas

1. Artur Mas.

El president Artur Mas convocó estas elecciones con una condición para sus compañeros de la lista Junts pel Sí: que él fuera el próximo presidente. Con los resultados hasta ahora, su futuro está en manos de la CUP. El número uno de la CUP, Antoni Baños, ha dicho una vez más esta noche que no apoyarán un Gobierno dirigido por Mas.

El proceso hipotético es el siguiente. Después de la primera ronda de votos, no habrá mayoría absoluta si Mas es el candidato de Junts pel Sí. En la segunda, la jefa de la oposición, Inés Arrimadas, de Ciudadanos, podría obtener los votos a favor de PSC y PP, espoleados por sus líderes nacionales en Madrid. Esos tres partidos suman 52.

Todas las miradas se posarían entonces sobre Catalunya Sí que es Pot, cuyo candidato es el independentista Lluís Rabell. En esa coalición está también Podemos, de Pablo Iglesias, que en diciembre se la juega en las generales.

Si Inés Arrimadas propone una legislatura corta con la promesa de elecciones, con una auditoría y nueva política, ¿se apartará de ella Podemos para hacer president a Mas? En Cataluña, mientras, el flirteo con Iniciativa y su apoyo al derecho a decidir ya ha empezado. Si se abstuvieran con la CUP, darían la presidencia a Mas. Pero un Gobierno con Mas haría más difícil el camino de unión con la CUP. Todo forma parte del mismo rompecabezas.

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El modo más sencillo de facilitar el camino para el bloque independentista es buscar una alternativa a Mas que sea aceptable para la CUP. No es difícil: Raül Romeva podría ser. Pero la pregunta es cómo se lo tomaría Mas.

2. Catalunya Sí que es Pot.

El papel que les queda a Lluís Rabell, a Iniciativa y a Podemos se ha reducido a decidir quizá entre dos rivales para la presidencia. En junio la confluencia de izquierdas rivalizaba en las encuestas con 30 escaños con una CiU en caída libre. Al principio de la campaña luchaban con Ciudadanos por ser la segunda fuerza en el Parlament. Han quedado cuartos con 11 escaños, más cerca del quinto y sexto partido que del tercero.

Rabell ha culpado a la polarización y ha dicho que no ha habido debate social. Podemos pretendía usar las elecciones como plataforma para las generales y no ha funcionado. Sin querer hay una triunfadora de rebote: Ada Colau. La izquierda no creía en los personalismos hasta que se dio cuenta de su importancia.

3. PSOE y PP.

Los dos grandes partidos que aspiran a gobernar España en diciembre están lejos de gobernar Cataluña. El PSOE tiene la pregunta difícil: Cataluña ha sido un baluarte en las grandes victorias socialistas. El papel digno pero insuficiente de Miquel Iceta no despeja las dudas de qué ocurrirá en diciembre.

El PP gobierna en España y ha recibido un castigo más en Cataluña. Xavier García Albiol ha logrado parar el golpe y que el partido no quede el último pero por muy poco. No deja de ser significativo que el partido que gobierna España sea residual en Cataluña.

4. Unió.

Han sacado 100.000 votos. No les llegan para entrar en el Parlament. ¿Dónde hubieran ido a parar esos votos?

Los ganadores

5. La participación.

Los catalanes han creído que estas elecciones eran más importantes y que había que votar. La participación ha crecido a pesar de ser puente en Barcelona. Es importante tener en cuenta que con una participación del el mismo número de votos daban menos escaños que otras veces con esta participación.

GRA483. BARCELONA, 27/09/2015.- La candidata a la presidencia de la Generalitat por Ciutadans, Inés Arrimadas (c) y el líder del partido, Albert Rivera (3i) durante la rueda de prensa ofrecida hoy para valorar los resultados de la formación en las elecciones catalanas. EFE/Marta Pérez
EFE/Marta Pérez

6. Ciudadanos.

En 2010 sacaron tres diputados. En 2012 sacaron nueve y en 2015, 25. La candidata, Inés Arrimadas, se estrenaba. Es natural que irrite este éxito a partidos tradicionales y a votantes independentistas, pero esos números son espectaculares. La sede de Ciudadanos era la única donde la fiesta que se vivía era real.

7. Los escaños claramente independentistas.

Los medios extranjeros decían en sus títulos que había una mayoría, aunque no aplastante, a favor de la independencia: Los partidos separatistas catalanes ganan una mayoría escasa en las elecciones regionales, titulaba el New York Times. La información iba al fondo de la portada y bien pequeña.El Guardian decía: “Los separatistas catalanes ganan las elecciones y dicen que es un sí para la ruptura”. No son los titulares obvios que harían pensar en el mundo en un mandato en favor de la independencia inmediata. Pero hay 72 diputados que representan a votantes que quieren explícitamente la independencia. Es menos de lo que debía ser al principio. Pero nunca se había visto algo así.

8. La CUP.

La CUP se ha presentado a dos elecciones autonómicas. En la primera sacó 3; en la segunda, 10. Ha triplicado sus escaños. Como en el caso de Ciudadanos, es un exitazo. Era la otra sede que estaba de fiesta. Quizá había menos alegría porque su papel en la próxima legislatura será incómodo y sus socios de gobierno no lo pondrán fácil.

El futuro

9. La lectura plebiscitaria.

Durante la campaña los votos del y del no estaban claros. Para el bloque independentista, durante la noche electoral surgió de repente un partido que no está en ninguno de los dos bloques: Catalunya Sí Que Es Pot. Ese cambio de actitud para que los resultados se vean mejor es una trampa.

Para el bloque constitucionalista, estas elecciones eran sólo autonómicas. Ahora que las listas independentistas no llegan al 50%, hay que contar también los votos, como se hace en los referéndums. Eso también es una trampa.

Nadie queda contento porque unos han ganado bien pero no cumple del todo sus expectativas. Y los que han perdido, aunque hayan subido, han perdido. Como advirtió Oriol Amat, número 7 de Junts pel Sí en una entrevista con una radio alemana, después de las elecciones generales del 20 de diciembre, los gobiernos catalán y español pueden tener motivos renovados para hablar y un Estatut negociado puede estar en la mesa.

La mayoría a favor del referéndum sí que sigue ahí. He paseado por una docena de colegios electorales. He mirado durante rato el pequeño milagro que es que una persona escoja una papeleta u otra. En un referéndum de sí o no, con sólo dos papeles, ¿las cifras que tenemos para los partidos servirían igual? No estoy seguro.

10. La lectura del próximo gobierno.

El trabajo a favor de la independencia será la labor principal del próximo gobierno si lo preside un miembro de Junts pel Sí. Pero deberá hacer más cosas. El encaje entre los dos grandes partidos no será fácil, empezando por el president.

La campaña catalana, en cinco despropósitos

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Todo es posible en las campañas electorales. Los candidatos participan en tantos actos, dan tantas entrevistas y son ayudados (o eso creen ellos) por sus respectivos partidos políticos en tantas ocasiones, que cualquier desliz puede darle un vuelco a sus expectativas electorales.

Todo es posible en las campañas electorales. Los candidatos participan en tantos actos, dan tantas entrevistas y son ayudados (o eso creen ellos) por sus respectivos partidos políticos en tantas ocasiones, que cualquier desliz puede darle un vuelco a sus expectativas electorales.

Eso es lo que esperaban y temían Junts pel Sí como el PP cuando acordaron un debate electoral entre Oriol Junqueras, número 5 de la candidatura independentista, y José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores. Y, sin embargo, no hubo daños colaterales y se convirtió en uno de esos debates que faltaban en una campaña llena de exabruptos.

1.- “Pues, eh… ¿y la europea?”

https://www.youtube.com/watch?v=OHebSDdmdW8

El periodista Carlos Alsina se convertía, muy a su pesar, en un icono de parte del independentismo, que celebró la manera en la que descolocó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con un sencillo recordatorio de la legislación vigente.

Al recordarle que el Código Civil (que desarrolla la Constitución) prevé que un ciudadano español de origen pueda conservar su nacionalidad si así lo desea, Rajoy titubeó y dio alas al independentismo. “Han mentido sobre tu nacionalidad. Las otras amenazas también son falsas”, reza un vídeo de Junts pel Sí en el que la candidatura reproduce el vídeo de la entrevista como una pretendida cesión de espacio electoral al PP.

La reacción en las redes sociales fue masiva. Para muestra, este tuit:

2.- “Coleta morada” y los indios reservistas

“Grandes jefes PP, PSOE, Podemos, venir reserva catalana. Decir indígenas qué conviene votar”, dijo Artur Mas en Tortosa. “Indígenes decir jefes Madrid PP, PSOE, Podemos, gran corte de manga, que en el lenguaje de la reserva, se dice gran butifarra”.

Su frase provocó una espiral de imitadores.

https://twitter.com/pnique/status/646072210331959297?ref_src=twsrc%5Etfw

“Yo no hablar comanche, hablar serio. Mas nos ha estafado”, dijo por su parte Miquel Iceta.

3.- Las frases fuera de tono

“Gilipollas”, dijo Meritxell Genao, candidata de Catalunya si que es pot, a una persona que en realidad la animaba en un mitin. Se acabó disculpando.

Pablo Iglesias llamó “tonto” a Mariano Rajoy por decir que “un vaso es un vaso y un plato es un plato”.

Son muchas las voces que han clamado contra el encasillamiento de la campaña catalana. Para empezar, por la dinámica de bloques planteada por Junts pel Sí en la que se convocaban unas elecciones plebiscitarias. Además, varios partidos, como Ciudadanos, Catalunya si que es pot o el PSC, han pedido que Artur Mas diese la cara y respondiese por su gestión. O que se hablase de temas que no fuesen la independencia de Cataluña.

4.- La bandera catalana

Es la última polémica de la camapaña. El portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, desplegó una bandera catalana en el balcón del consistorio durante el acto institucional de las fiestas de la Mercè.

Acto seguido, el portavoz del PP, Alberto Fernández, hizo lo propio con la bandera española, ante los pitos de los asistentes.

https://twitter.com/electrofraude/status/647202487892635648?ref_src=twsrc%5Etfw

Alfred Bosch ha pedido perdón, Ada Colau ha lamentado el uso electoralista de las banderas (en un Ayuntamiento que en sus primeros compases ha retirado un busto del rey Juan Carlos) y la polémica no ha ido a más.

5.- El baile de Iceta

¿Fue espontáneo? ¿Fue preparado? De lo que no cabe duda es de que el baile del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, fue una de las gotas de humor de la campaña electoral.

Era la puesta de largo de la campaña. A su lado, Pedro Sánchez sonreía, entre incrédulo y divertido. Y su baile se hizo viral. Después empezaron las teorizaciones. ¿Debe bailar un candidato a presidente de la Generalitat? Desde el PP criticaron que no era serio una demostración de entusiasmo público tan apasionada. “Con lo que está cayendo, sobra”, dijo Xavier García Albiol.

Otros, como Romeva, trataron de emularlo, quizás con más ritmo. O no.

Y finalmente el propio Iceta, considerado en su partido como uno de los cerebros más brillantes, acabó por quitarle hierro al asunto.

Las cinco lecciones de la campaña

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Acaba de terminar la campaña más importante para Cataluña desde 1980. Aquí van cinco lecciones de dos semanas de mítines, debates y momentazos.

¿Cómo votarán los catalanes? Una predicción del 27S a partir de las encuestas

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El próximo domingo se celebran unas elecciones transcendentales en Cataluña y muchas preguntas permanecen abiertas: ¿logrará Junts pel Sí una mayoría absoluta? ¿Quién será la segunda fuerza? Aquí Kiko Llaneras aborda esas preguntas usando un modelo estadístico de predicción. 

También en EL ESPAÑOL:

El promedio de las encuestas. El primer paso para la predicción hecha en este artículo.

Así son los catalanes que votarán el 27S: una radiografía en cinco gráficos. Una radiografía de los votantes del 27S según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

Radiografía de los votantes españoles (I). Donde María Ramos y yo analizamos la edad, profesión, nivel de estudios y la clase social de los votantes del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Radiografía de los votantes españoles (II). Una radiografía similar a la anterior pero que responde otra pregunta: ¿cómo es la ideología de los votantes de cada partido?

Acaba de terminar la campaña más importante para Cataluña desde 1980. Aquí van cinco lecciones de dos semanas de mítines, debates y momentazos.

1. Los ‘shows’ cuentan.

El icono de la campaña será Miquel Iceta. Empezó bailando y acabó bailando. Son detalles a veces inocuos pero que han dado un foco a Iceta que, por ejemplo, Ramon Espadaler de Unió no ha logrado. Otros partidos criticaron su banalidad, pero vieron rápido que sonaban gruñones. ¿Hubo un asesor que pidió a Iceta que bailara? Probablemente no. La naturalidad fue su victoria: Iceta baila y cuando baila lo da todo. El mitin de final de campaña del PSC tenía el eslogan de “Ven a bailar con Iceta” y el hashtag #Icetalopeta.

Hubo también lenguaje de indios: “Grandes jefes venir reserva catalana para decir a indígenas lo que conviene votar”, dijo Artur Mas. Se refería a los líderes de PP, PSOE y Podemos y pedía para ellos “un corte de mangas”. Pablo Iglesias le respondió con una parrafada en indio. Sus mejores metáforas fueron “coleta morada”, “gran jefe plasma” y “pájaro naranja”. Las bromas llegaron a twitter.

Puede ser que algún mote quede. Pablo Iglesias no se conformó con este lenguaje. También se lanzó a versionar a Krahe. El baile de Iceta tuvo más éxito.

El tercer show fue el más serio. En la fiesta de la Mercè en el Ayuntamiento de Barcelona hubo una pelea de banderas. Aquí se cuenta bien qué pasó. Todos acabaron por pedir disculpas. Hay shows tan ridículos que pueden ser arriesgados. Pero la lección no es ésa sino esta otra: los votos se ganan de maneras muy distintas.

GRA487. BARCELONA, 23/09/2015.-El candidato a la presidencia de la Generalitat por la CUP, Antonio Baños, interviene en el acto político que se celebra esta noche en Cornellà de Llobregat (Barcelona), de cara a las elecciones del 27S. EFFE/Toni Albir
EFE/Toni Albir

2. Algunos líderes mueven (aún) pasiones.

Miquel Iceta destacó por su baile. Luego en los debates fue serio, pero era uno más. Si hubo alguien que destacó en la dialéctica fue Antoni Baños, de la CUP. Baños tiene ese aspecto de yo pasaba por ahí. Como si estar en la tele rodeado de famosos no fuera con él. Excepto los equilibrios sobre la investidura, ha hablado con poco control. Baños bromea con los periodistas (recuerda que lo fue) y coleguea con todos. Es difícil que Baños caiga fatal y que (más allá de ideologías) no se piense que es el tipo más normal. Si la CUP mejora aún más sus perspectivas, su candidato habrá tenido un peso.

Los otros líderes fueron resultones pero ninguno logró destacar con consistencia.

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3. Los líderes no autonómicos también mueven votos.

Ciudadanos y Catalunya Sí que es Pot han jugado con dos equipos. Los titulares (Inés Arrimadas y Lluís Rabell) han tenido unos sustitutos que han jugado casi más: Albert Rivera y Pablo Iglesias. El objetivo obvio de ambos es que sus votantes identifiquen a sus partidos con ellos.

Todos los candidatos de estas elecciones eran nuevos. Pero la marca previa de Ciudadanos y Podemos luce de momento más que la otras siglas tradicionales. El mejor modo de recordarlo a los votantes es que sus lideres estuvieran en todas partes. Eso explica su ubicuidad.

4. Las preguntas importantes siguen sin respuesta.

La lista que logrará más votos (Junts pel Sí) dio a estas elecciones un tono épico: “El voto de tu vida”. Veníamos de lemas como “ahora o nunca” o “ha llegado la hora”. Si Cataluña puede independizarse el día 28 de septiembre de repente, los ciudadanos que dudan debían tener más respuestas: ¿seguirían siendo españoles y europeos? ¿El euro sería aún la moneda y los bancos no tendrían problemas? ¿Las pensiones estarían garantizadas? ¿La liga sería solo catalana? Las preguntas no son aún sobre la calidad del “país nuevo” sino sobre la viabilidad de una transición.

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El problema catalán en 21 fichas 

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Las preguntas, al menos, han empezado a debatirse. Las disputas han sido cada vez más concretas y serias y culminaron en el debate entre Oriol Junqueras y el ministro García Margallo. Pero sigue sin saberse nada con certeza total. Unos insisten en que es obvio que irá bien porque no puede ir de otro modo y que sería absurdo poner trabas en el siglo XXI. Otros insisten que todo irá mal porque a quién se le ocurre levantar fronteras en el siglo XXI. Pero no hay nada pactado. La comunidad internacional no asumirá un cambio inmediato, definitivo pero con alfileres el 28 de septiembre.

A pesar de la épica y con una metáfora que usó Maiol Roger, de El País, en una charla en la radio, ahora “estamos en cuartos de final”. Quien gane pasará a semifinales. Las preguntas aún abiertas necesitan respuestas. Las respuestas necesitan que los votantes las reflexionen. La campaña electoral de las generales no será un momento de pausa para hablar, pero quizá luego sí. Sólo quizá. El año 2015 prometía sacudidas. Pronto todos tendremos ganas de que termine.

GRA444. OLOT (GIRONA), 14/09/2015.- El presidente de la Generalitat, Artur Mas, asiste a un acto de campaña de Junts pel Sí en Olot. EFE/Robin Townsend
Robin Townsend / EFE

5. El ‘president’ más probable no ha bajado del bus.

Estas elecciones tenían un tema principal y no era la gestión del último Gobierno. Se ha comentado mucho la jugada maestra de Mas para seguir si las encuestas aciertan como president sin tener que hablar mucho de recortes, corrupción o deuda. La lista de Junts pel Sí se mueve con otros códigos, llenos de deseos y emoción, pero lejos de políticas públicas específicas. No les que tocaba ahora, ha sido el argumento.

En junio el partido de Mas caía en las encuestas. La gestación de esta lista fue difícil. Hubo unos días en julio en los que la “lista sin políticos” ganó peso y Mas dudó si dejar que hicieran la lista sin él, como cuenta este magnífico reportaje de Crític. Al final se impuso y es probable que le salga bien su jugada: seguir de presidente. Si sólo le hubiera interesado la presidencia, la lista de la sociedad civil tenía mejores perspectivas electorales.

Si optó por este camino es porque no quería sacrificarse aún. Como dijo en una entrevista a Mónica Terribas, “después de todo lo que he hecho puedo pedir una reflexión” y tengo “el pequeño derecho de hacer propuestas”. Su propuesta fue usar a ERC, la Assemblea Nacional de Catalunya y Òmnium. Si no aceptaban, no había elecciones el 27 de septiembre.

También en EL ESPAÑOL:

Lee la serie ‘Espejos de Cataluña’:

El rey de los ‘castells’ / El decano de la Boqueria / La sobretituladora del Liceu / El retratista de la Rambla / El exportador de cava

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Por qué Zapatero no ha participado en la campaña catalana

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Está apagado o fuera de cobertura o, lo que es lo mismo, “dolido” y viajando con la nueva ONG que preside, lejos de la trascendental campaña electoral catalana. Pero los problemas de agenda no son el único motivo de su ausencia.

Fue ante una muchedumbre y en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Acompañando sus palabras de versos en catalán de Miquel Martí i Pol y al lado de Pasquall Maragall, José Luis Rodríguez Zapatero pronunció la frase:

“Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán”.

Era noviembre de 2003, a tres días de las elecciones que alumbrarían el tripartito de PSC, ERC e ICV. Zapatero proponía, como hoy Pablo Iglesias, echar a Artur Mas, que se presentaba por primera vez como cabeza de lista, y a CiU de la Generalitat que la hoy extinta coalición ocupó durante más de dos décadas. Era, según él, el paso previo a desalojar del Gobierno meses después al PP y a Mariano Rajoy, que sería el candidato a La Moncloa.

Hoy, Zapatero está apagado o fuera de cobertura o, más bien, decepcionado y viajando con la ONG internacional Instituto de Diplomacia Cultural, con sede en Berlín. A diferencia de Felipe González, el último jefe del Ejecutivo socialista no ha participado en la campaña electoral catalana. Fuentes de su entorno explican que fue invitado por Miquel Iceta, el líder del PSC, pero no aceptó la oferta argumentando problemas de agenda. Sin embargo, en la decisión ha pesado mucho la imagen actual del expresidente, que se siente “dolido” y decepcionado por lo que considera una manipulación de su gestión.

“Zapatero puso de acuerdo a todos, también los nacionalistas de CiU y a ERC, para un nuevo estatuto que podría haber resuelto el problema para los próximos 20 o 30 años”, razonan estas fuentes. El recurso ante el Constitucional y su fallo, envuelto en la polémica, frustraron esa esperanza que tanto aplaudía Maragall en el Palau Sant Jordi. La sentencia de 2010 es considerada a menudo como el punto de inflexión tras el que el independentismo dejó de ser residual para convertirse en relevante en la sociedad catalana. Y Zapatero, al que le incomoda que le reproduzcan su frase, es considerado “como parte del problema, cuando en realidad lo fue de la solución”, agumentan sus próximos. Por si fuera poco, la inversión en Cataluña de los Gobiernos de Zapatero “fue altísima, al contrario que la del PP”, señalan, algo que no se está teniendo en cuenta.

Una mala relación con Ferraz

La relación del expresidente con Pedro Sánchez es un factor adicional que explica su insólito silencio. El actual líder del PSOE está desplegando una intensa actividad en Cataluña, en la que muchos ven un intento por fabricar una imagen de presidenciable que se vería contaminada por la presencia de sus antecesores en las riendas del partido.

Sánchez se ha desmarcado de la reforma de la Constitución que abanderó Zapatero en el verano de 2010, a pesar de que entonces votó a favor. Desde Ferraz, se reprocha al expresidente su cercanía a rivales internos como Eduardo Madina o recientemente Juan Segovia, el candidato a liderar el PSOE en Madrid que perdió en primarias frente a Sara Hernández, preferida por Sánchez.

Alfredo Pérez Rubalcaba tampoco ha estado en la campaña al serle imposible participar en la fecha que le propusieron, según confirman desde el PSC. En cualquier caso, fuentes cercanas a Rubalcaba y Zapatero destacan que, en caso de haber existido un gran interés por la presencia de ambos, no habrían faltado a la cita. “Cuando se quiere, se puede”, resumen. Desde la Ejecutiva de Ferraz, en cambio, se descarga en el PSC la responsabilidad de invitar a los que han sido primeros espadas del socialismo español, a pesar de que estaban llamados a compartir escenario con el actual líder del partido.

Estas ausencias contrastan con la gran presencia que ha tenido González en la campaña, compartiendo mitin este miércoles con Sánchez e Iceta y manteniendo una intensa presencia en medios de comunicación, incluyendo una polémica entrevista en la que consideró a Cataluña como nación y un artículo en el que pedía a los votantes que no se entregasen al independentismo.

Zapatero propone un “esfuerzo común y conjunto” para “hacer que las banderas no separen”, “que la diversidad nos una y que caminemos en el convencimiento del progreso”. Se refiere, en un vídeo que aparece en la web de la ONG que preside desde este verano, a los caminos de la diplomacia internacional.

Cámbiame Cataluña: así deberían vestir los candidatos del 27S

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Xavier García Albiol y Miguel Iceta. / EFE

Ni en Madrid ni en Barcelona hay mucha cultura de moda y la mayoría de políticos visten sin pensar mucho en lo que quieren transmitir. EL ESPAÑOL ha evaluado el estilismo de los principales candidatos junto a Jorge Redondo, uno de los blogueros de moda más influyentes de España.

La política es comunicación y la moda es un lenguaje. Una regla de marketing político que no ha calado en casi ninguna de las candidaturas que concurren a las elecciones catalanas del 27S. EL ESPAÑOL ha evaluado el estilismo de los principales candidatos junto a Jorge Redondo, uno de los blogueros de moda más influyentes de España. Ni en Madrid ni en Barcelona hay mucha cultura de moda y la mayoría de políticos visten sin pensar mucho en lo que quieren transmitir. “No es necesario que vistan de grandes firmas ni que tengan un armario más grande que el resto de los mortales”, dice Redondo. “Basta con sean más estilosos”. 

Mas y Romeva de luto

Los candidatos catalanes aprueban raspado e incluso hay alguno que suspende. Hay para varias ediciones del programa Cámbiame que emite a diario Telecinco. Patrycia Centeno en su libro Política y Moda (Península) apunta este pensamiento: “Con una buena imagen se puede vender una mala idea, pero con una mala imagen es imposible vender una buena idea”. 

Este capítulo le habría venido bien a Mas y a Romeva, principales valedores de Junts pel Sí. El president obtiene un 6 de nota:No puede convencer con esos trajes nada actuales que luce en los actos de campaña. Abusa de tonos oscuros en un mismo look que resta luz y fuerza al estilismo”, explica el experto. Pero no todo está perdido: Mas aún está a tiempo de vaciar el armario “de trajes de color negro y sustituirlos por azul marino o gris marengo además de regalar absolutamente todas las corbatas que tiene que lleven algo negro o gris. Son muy poco estilosas”.

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Artur Mas (Junts pel Sí). /ROBIN TOWNSEND / EFE

Romeva no puede creer que por ser alto y esculpir su cuerpo a ritmo de zumba y lambada lo tiene todo ganado. Su principal error son las gafas “de montura al aire de color flúor y la camisa marcando pecho que se quedó anclada en 2005 cuando Chayanne triunfaba en nuestro país. Uno no puede vestir como un quinceañero de por vida”. “La camisa negra tendría que estar prohibida en las instituciones”, apunta Redondo.

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Raül Romeva (Junts pel Sí). / MARTA PÉREZ / EFE

Deberían independizarse las camisas negras del armario de Romeva y dejar paso a las blancas o azules, las únicas que tienen sentido en el armario de un trabajador elegante. Suspende el cabeza de lista de la coalición independentista con un 4 al igual que su otro socio, Oriol Junqueras, que de momento no pasa del 3. Su obsesión por combinar “camisas de sport con trajes de vestir de lo más riguroso” no tiene ningún sentido de la estética.

“Un político debe transmitir serenidad y con esas camisas de cuadros nada cobra sentido”, explica Redondo, que explica que Junqueras ganaría combinando un pantalón chino de diferentes colores con americanas de tonos más sobrios. 

Iceta y Albiol: el dandi y el desgarbado

Al candidato socialista Miquel Iceta se le da mejor bailar al ritmo de Queen que llenar el armario. Su excesivo uso de colores oscuros combinados con morados y lilas le abocan al suspenso. “Este estilo está bastante alejado de las tendencias y de los cánones del dandi que todos querríamos ver en política”, dice Redondo. “El cambio comenzaría por sus gafas, sin mucha personalidad y con menos estilo. Encontrarle unas diferentes que le sienten bien sería una táctica de marketing perfecta”.

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Miquel Iceta (PSC). / SUSANNA SÁEZ / EFE

Quien se lleva un notable es el popular Xavier García Albiol, cuya altura hace que su imagen parezca algo desgarbada. “Es uno de los mejores combinando colores. No tiene miedo a los tonos claros pero le falta algo de gracia. Su cambio debería empezar por ajustar un poco mejor las tallas a su cuerpo para así conseguir una imagen más perfecta y transmitir orden”, propone el experto.

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Xavier G. Albiol (PP). / ROBIN TOWNSEND / EFE

Arrimadas y Levy: castas que abusan de la bisutería

La candidata de Ciutadans cae siempre en el tópico de mujer trabajadora con vestido recto, cada día de un color. “Este perfil femenino no debería caer en los mitos del vestido por la rodilla y el traje de chaqueta porque si no España entera sería muy aburrida”, dice Redondo. “Con su silueta y su juventud puede lucir prendas de absoluta tendencia como unos jeans de pata de elefante con una blusa anudada al cuello y un blazer de tweed. Tiene mil opciones diferentes para atrapar a sus electores. De momento no pasa del 6”. 

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Inés Arrimadas (Ciudadanos). / TONI ALBIR / EFE

Otro rostro femenino joven volcado en la campaña catalana es la vicesecretaria de Programas del PP, Andrea Levy, que abusa de los complementos. “No esta mal usarlos pero tienen que tener una de estas dos cosas: diseño o calidad”, dice Redondo. “No vale hacerse con toda la bisutería que ves sin ningún criterio porque nunca funcionará. Puede seguir con ese estilo colorido pero siempre cercano a las tendencias de la pasarela que en poco tiempo se encuentra en las tiendas low-cost”.

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Andrea Levy (PP). / MARISCAL / EFE

Rabell y Espadaler: manga corta y corbata ancha 

La peor puntuación se la lleva Lluís Rabell. Se cree que está todo el año de vacaciones en Benidorm”, dice Redondo. “Me parece una falta de respeto a todos los ciudadanos por los que, se supone, está trabajando. Las camisas de manga corta, hoy en día, no tienen ningún sentido en el armario masculino. Necesita ocultar el estilo veraniego con prendas de vestir. No pido que se vuelva loco con los trajes a medida pero camisas decentes y americanas y pantalones de su talla serían todo un acierto”.

Al candidato de Catalunya Sí que es Pot no le ha llegado a tiempo la guía de estilismo que Podemos repartió en primavera entre sus candidatos. Estas pautas internas recomendaban una vestimenta pulcra y correcta, nada que destacara. Los candidatos deben parecer vendedores de grandes almacenes pero low cost. Rabell lleva varias semanas vistiendo camisas de manga larga remangadas.

“Se cree que está todo el año de vacaciones en Benidorm”, dice el experto. “Me parece una falta de respeto a todos los ciudadanos por los que se supone que está trabajando. Las camisas de manga corta hoy en día no tienen ningún sentido en el armario masculino. Necesita ocultar el estilo veraniego con prendas de vestir. No pido que se vuelva loco con los trajes a medida pero camisas decentes y americanas y pantalones de su talla serían todo un acierto”.

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Ramon Espadaler (Unió). / ROBIN TOWNSEND / EFE

El candidato de Unió, Ramon Espadaler, es otro de los políticos eternamente de luto que abusa de los tonos oscuros en su día a día. “Sus asesores no saben a estas alturas que estos tonos en la televisión donde sale a diario no transmiten nada”, dice Redondo. “Espadaler pierde atractivo y se convierte en un plano sin gracia. Debería cambiar las corbatas de cuadros y rayas por algunas de colores divertidos con flores, animales pequeños y algún logo sencillo. Así transmitiría una imagen mucho más dinámica y juvenil”. 

Voto en blanco

Hasta hace unas semanas los partidarios de la independencia vestían de luto. Ahora Mas y Romeva sólo usan camisas blancas a pesar de que las encuestas les otorgan casi la mayoría absoluta. Este fin de semana ha llamado mucho la atención ver a todos los candidatos catalanes e incluso a los líderes nacionales de sus partidos (véase Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias) lucir camisa blanca remangada en todos los mítines. ¿Casualidad o puro marketing?

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta.
De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramon Espadaler, Artur Mas, Pedro Sánchez y Miguel Iceta. / FOTOS DE EFE / MOEH ATITAR

Sin duda tienen una clara intención: proyectar a una semana de la cita electoral. Honestidad, sencillez y confianza en el electorado. Quizás no es tan descabellado pensar que la independencia catalana arranca en el armario o que no están los resultados tan claros como quieren hacer ver. ¿A qué viene si no este repentino cambio?

Diccionario satírico burlesco (X)

La letra M protagoniza la décima entrega del diccionario de Anna Grau, con nombres propios como los de Maragall, Miquel Roca o Marta Ferrusola, la esposa de Jordi Pujol, “flagelo de homosexuales y abortistas, pesadilla de las feministas”.   

Maragall

Vaya por delante que mucho le quisimos incluso los que jamás le votamos. Que casi todos lloramos al enterarnos de que padecía Alzheimer. ¿Cómo explicar su tierno encanto, sus tenaces hechuras de Peter Pan? Rompeolas del milagro olímpico y del milagro todavía más señalado, y más de Fátima, de que el socialismo llegara jamás a gobernar directamente en Cataluña, que es muy suya, va Maragall y la caga (perdón: en ocasiones el prurito de precisión arrasa con el de estilo) dejándose liar por los de ERC y por el espejismo de un NeoEstatut que, vamos a decirlo todo, pretendía nada menos que refundar España. Que darle sopas con honda y lecciones de Historia y de Modernidad. Así, en mayúsculas, ¿qué pasa? Es probable que Cataluña nunca se cure de esta obsesión suya por amejorar España, por sacarla de un lodo que sólo los catalanes huelen y ven. A favor del personaje: su cabal nobleza irredenta, su buena fe desarmante, su sincero deseo de arreglarlo todo, para siempre a ser posible. En plena aventura estatutaria Maragall se vino a Madrid, al Desfile de la Hispanidad, y nadie se lo agradeció. Ah, y, dicho sea de paso, fue de los pocos presidentes autonómicos, por no decir el único, que resistió los avances de un tal Iñaki Urdangarin sin darle jamás un contrato público. Al césar lo que es del césar, intratable pueblo de cabreros: ¿qué pasa, que os gustan más las cabras al frente de la presidencia de la Generalitat?

Marta Ferrusola

Això és una dona para unos. Para otros, lady Macbeth. Para ser justos, probablemente la verdad -que no la virtud- esté en el término medio. Cargó a Jordi Pujol de hijos y de mala conciencia católica, apostólica y romana por no ocuparse de ellos. Hasta bien entrados los años 80, Pujol seguía creyendo que la cocina de su casa funcionaba con leña. ¿Cómo no iba a creerse también que los deportivos de lujo que conducía su primogénito le habían tocado en una rifa de la parroquia? Nadie que haya intentado decirle al expresident en su cara lo que su familia estaba haciendo ha vivido (políticamente) para contarlo. Pujol mandaba en Cataluña pero Ferrusola mandaba en casa y sin soltar nunca el látigo. Terror de los consellers adúlteros o divorciados, flagelo de homosexuales y abortistas, pesadilla de las feministas, azote de inmigrantes y de presidentes de la Generalitat llamados Montilla y nacidos en Córdoba, cabeza de Medusa para los peluqueros… Costó Dios y ayuda y algún que otro patinazo conyugal desasirla de su moño gótico y modernizar imperceptiblemente su estética. Que no sus ideas. Valida y valedora de todo lo turbio y siniestro que ha tenido mando en plaza y en la Generalitat. Escandalosa jardinera del Barça, del World Trade Center y de los jardines de Aranjuez no, porque no se le pusieron a tiro. Precoz instigadora de pitadas al himno y a la bandera ya en el verano olímpico. Lo más intrigante que hay en ella es cierta ingenuidad a prueba de bomba. Cierta incapacidad sincera de admitir que el mundo pueda no ser como ella a machamartillo cree. Cierta noche que su hijo Oleguer no durmió en casa sino en el cuartelillo de la Guardia Civil, que le había detenido por forzar la entrada en una conocida escuela de inglés de Barcelona para darse el lote con su entonces novia, cuando la Benemérita llamó a la mañana siguiente para informar, tuvieron que informar a Marta, que es quien les cogió el teléfono. “Imposible”, les contestó, rotunda. De ahí no la han sacado todavía.

Miquel Iceta

Es de los últimos mohicanos que le quedan al PSC, de los últimos socialistas catalanes que no se volvieron locos con el tripartit, l’Estatut y el dret a decidir. Éste todavía entiende que él cobra por ponerse enfrente del nacionalismo y el independentismo, no encima ni debajo. Que la Constitución no es el Kamasutra. Su inmediato antecesor en el liderazgo del partido, Pere Navarro, fue abofeteado en plan Gilda en plena comunión en una iglesia de Terrassa. La bofetada no partió de Glenn Ford ni de ningún peligrosísimo elemento antisistema sino de la anciana suegra de un militante de CiU de cierto peso en Sant Cugat del Vallès. La abuela fue a entregarse a los Mossos para no hundir en el ridículo la carrera política de su yerno, sólo la de Pere Navarro. En el PSC se dieron cuenta de que había que reaccionar y recurrieron a Iceta. Es inteligente, distingue el aparato del partido del mando a distancia de la tele, es incluso valeroso en lo político y en lo personal. Otra cosa es que carezca de carisma y que, como cierto adminículo de higiene íntima femenina, le ha tocado estar en el mejor lugar (es un decir), en el peor momento.

Miquel Roca

Uno de los personajes más interesantes, más sobrevalorados y a la vez más incomprendidos de la política y la sociedad catalanas. De joven trató de ser socialista, como su amigo y socio (entonces) de bufete Narcís Serra, pero no le quisieron. Se hizo entonces del joven partido de Jordi Pujol, representando durante muchos años su ala amable, más abierta al mundo e incluso a Madrid. Ya entonces era un hombre de fuertes contrastes. De puertas afuera era brillante, fino, moderno, el más progre de CiU. Y padre de la Constitución además. De puertas para adentro su culto a la personalidad y su obsesión por la lealtad no quedaban tan lejos de Stalin. Con el tiempo y una crisis de los misiles en el partido provocada porque él quería ser ministro en Madrid, y el marido de Marta Ferrusola no quería que lo fuese, se vio que la paranoia de Roca no era del todo inexplicable. Una descripción detallada de lo que le hicieron entonces excede el libro de estilo de esta santa casa. Era cuestión de tiempo que nuestro hombre se refugiara en la abogacía de alta costura, donde su carrerón de Emma Bovary de la política coge un desvío hacia el ansiado final feliz. Hoy en día es venerado anciano de la tribu y defensor a ultranza y de confianza de la infanta Cristina (el Estado es español pero no tonto).

Mossos d’Esquadra

¿Los perros de la guerra contra el top manta? Es broma pero no tanto. La contemporánea policía autonómica catalana nació con muchas esperanzas y pretensiones, y con unas alpargatas de gala muy bonitas, pero nos ha llevado de decepción en decepción. Para lo mucho que cobran y gastan son poco o nada sutiles en la investigación, en el interrogatorio de sospechosos y hasta en el control de alborotos en discotecas. Hay quien no les quiere de escoltas porque no se fía de su discreción. Tampoco son extremadamente populares por colaborar con otras fuerzas de seguridad. Lo que se dice una alhaja de cuerpo. ¿Podrían evolucionar con el tiempo a Fuerza de Misión Imposible catalana, tan, tan, tan, tatatán? Miquel Sellarès, un veterano independentista que físicamente no recuerda demasiado a Tom Cruise, pero que acaso comparte algo de su espíritu, intentó con ahínco crear unos servicios secretos de la Generalitat pero le tiraron los papeles a la cabeza. ¿Quizás ahora mismo alguien los está rebuscando en las papeleras del Palau?

Todo dependerá de los catalanes

nacionalidad doble

Las elecciones del 27S y la más que probable mayoría inequívocamente secesionista no sólo sitúan en el centro de la política española una realidad que muchos concebían como mera ciencia-ficción sino que confirman la cuestión secesionista como un fenómeno hegemónico en Cataluña.

Los apologetas del españolismo ibérico y catalán afirmaron pomposamente durante lustros que no se podría tomar en serio al secesionismo: aquel ideario que para muchos, entre ellos ilustres catalanistas, no era nada más que un subproducto de la Cataluña payesa y de la testosterona rural hasta que el Parlament no contó con una mayoría de diputados favorables a la independencia con la conversión del nacionalismo moderado a lo que apocalípticos y cursis denominan el desafío al Estado.

Las elecciones del 27S y la más que probable mayoría inequívocamente secesionista en la cámara de representación catalana no sólo sitúan en el centro de la política española una realidad que muchos concebían como mera ciencia-ficción sino que confirman la cuestión secesionista como un fenómeno hegemónico en Cataluña. En el templo de la democracia, donde la única verdad reside en la suma de voluntades individuales, el independentismo no es ya una opción extremista ni radical: los independentistas seremos centro y mayoría.

Contrariamente, los partidos españoles con sucursales en Cataluña han reaccionado a la preeminencia del independentismo con una ridícula e improductiva apuesta por la radicalidad, cayendo de esta guisa en todos los tópicos fraudulentos que pretendían combatir. Ahí tienen por ejemplo a nuestro amiguito Pablo Iglesias con su vuelta al lenguaje del etnicismo guerrista, apelando a algo tan poco new politics como el origen y los apellidos de los votantes, como si no existiesen obreros extremeños o andaluces independentistas.

Admiren también al pintoresco Xavier García Albiol, un personaje que acusa al nacionalismo de repartir carnés de catalanidad cuando ha sido uno de los únicos políticos de Europa que ha tenido la desfachatez de referirse a la inmigración como una basura que debe limpiarse. Mientras Miquel Iceta practica el arte del bailoteo ante la atónita mirada de Pedro Sánchez (no sabemos si de alucine por la gestualidad alocada del tipo o por la sangría de votos que adelgaza al PSC), la influencia del PP y del PSOE en la política catalana va esfumándose hasta caer en la más estricta marginalidad.

Resulta curioso que el único foco de resistencia del unionismo en Cataluña lo protagonice un partido como Ciutadans, formación que nació como látigo a la inmersión lingüística y que ha ido modulando su programa electoral según sopla el viento (si tienen tiempo y paciencia, consulten qué se decía sobre la inmigración en los primeros programas electorales de Albert Rivera y verán cómo las fronteras abiertas del progresismo han acabado en murallas llenas de alfileres). Que el líder de Ciutadans haya abandonado su querida tierra natal para dejarla en manos de una centinela les dará una idea de lo prioritaria que es Cataluña para el hombre que negaría la independencia aunque ésta fuera defendida por el 90% de los catalanes. Rivera es un hombre de convicciones férreas: lo que piensen los ciudadanos catalanes, aunque sea por unanimidad, le trae sin cuidado. Como diría la broma hegeliana, cuando la realidad no se subsume a tus postulados, el problema no recae en tu mirada sino en la testarudez de los hechos.

Ciudadanos puede tener un resultado fantástico en Cataluña. Pero la formación de Rivera sólo ha encontrado calor mediático (y monetario) por su oposición al independentismo y ha sido jaleada por los poderes fácticos únicamente por  su prelavado de imagen a las corruptelas del bipartidismo. En una o dos legislaturas, cuando los capataces del ÍBEX 35 ya no le necesiten y vuelvan a confiar en el binomio PP-PSOE, Rivera va a volver a pasearse desnudo por el mundo y podrá acompañar a Rosa Díez en su residencia de elefantes. Si el Parlament que salga del 27S obtiene una mayoría suficiente con la única oposición de los ilustres enemigos que acabo de relatar, la aceleración del proceso recaerá entera y estrictamente en la pericia de las fuerzas independentistas. Por voluntad expresa de la ciudadanía y por primera vez en la historia de Cataluña, las decisiones que tomen sus políticos serán producto de su entera responsabilidad y valentía, sin ningún ápice de sucursalismo. El independentismo, como la Ilustración, se basa en normalizar la mayoría de edad de los ciudadanos.

Desde el inicio del llamado Procés (una analogía literaria horrenda, dicho sea de paso), la idea rectora del independentismo ha consistido en concebir a los catalanes como sujetos de acción libre, sin ataduras. Entiendo que quienes habían vivido acostumbrados a que pidiéramos permiso para existir y a decir que todos los catalanistas que se habían forrado a base de distribuirse las migajas del sistema autonómico estén notoriamente atemorizados y teman por su sueldazo. Sólo así se entiende que nos acusen de nazis (en los años 30 éramos judíos o masones, mire usted por dónde) o de norcoreanos y de totalitarios por el simple hecho de urdir manifestaciones en las que gentes de ideologías plurales gritan con una sola voz algo tan simple como que aquello que consideran su país se convierta en un estado. Lo que hoy es un radicalismo del lenguaje va a transformarse en una política activa del miedo que tendrá a funcionarios públicos y pensionistas como foco central. El Gobierno no inhabilitará a Mas ni enviará tanques a la Diagonal, pero amedrentará a los trabajadores públicos jugando con su sueldo y su tranquilidad existencial.

El primer estadio de la secesión catalana puede acontecer el 27S  en forma de mayoría parlamentaria, pero su consolidación definitiva dependerá de la resistencia de los ciudadanos de Cataluña ante la amenaza de la burocracia española y de la pericia de los políticos de Junts pel Sí y de la CUP para fomentar un clima de normalidad y erigir las estructuras básicas de un estado catalán (en especial su Hacienda) con suma rapidez. Esto no ha hecho nada más que empezar. Disfruten, mientras puedan, del silencio inmediatamente anterior a la contienda. Y que gane el que más resista hasta el último asalto. Como siempre.