Pujol Jr diseñó un plan para blanquear sus comisiones en medio mundo

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– Elaboró un complejo plan para invertir el dinero del 5% en países como Turquía, Argentina, México o Irak

– Intentó asociarse a un médico colombiano contra la calvicie, fundar escuelas del Barça en Latinoamérica o abrir granjas para cerdos en Uruguay 

También en EL ESPAÑOL:

– Elaboró un complejo plan para invertir el dinero del 5% en países como Turquía, Argentina, México o Irak

– Intentó asociarse a un médico colombiano contra la calvicie, fundar escuelas del Barça en Latinoamérica o abrir granjas para cerdos en Uruguay 

Jordi Pujol Ferrusola elaboró un complejo plan para blanquear sus comisiones en medio mundo. EL ESPAÑOL ha tenido acceso al documento original que elaboró el hijo mayor del ex president y en el que diseñó con todo lujo de detalles dónde invertir los fondos cobrados de grandes contratistas de la Generalitat. El dinero lo cobraba a través de dos empresas tapadera: Iniciatives, Marketing i inversions, SA, y Project Marketing Cat, SL. Entre sus destinos priorizaba el continente americano con países como México o Argentina. Pero se planteaba también desarrollar operaciones muy diversas en Turquía, Irak, Gabón, Etiopía o Inglaterra.

Con esas entidades instrumentales, Pujol Jr. ha percibido en los últimos años más de ocho millones de euros en comisiones que han sido camufladas con falsos trabajos de asesoría. La Audiencia Nacional ya ha advertido indicios de que estas prácticas son constitutivas de un delito fiscal y otro de blanqueo de capitales y mantiene imputado al primogénito de Pujol, que llegó a percibir comisiones del 5% de grandes contratistas públicos como la familia Sumarroca.

Pujol Ferrusola planificó una ambiciosa estrategia inversora que se fijaba como principal objetivo Latinoamérica. Tal y como dejó por escrito el propio vástago del histórico dirigente nacionalista, su intención pasaba por concentrar sus fondos en México con la “implantación”, en compañía de un “inversor” por determinar, de un “centro dermatológico” dirigido por el doctor colombiano Giovanni Bojanini. Este médico es especialista en tratamientos para la calvicie, dispone en su país de más de 40.000 clientes y se ha expandido por otros países latinoamericanos como Panamá, Venezuela, República Dominicana o Perú.

Y sin embargo los planes empresariales de Jordi Jr. para esta región no terminaban ahí. En México se planteaba el desarrollo de proyectos “eólicos y fotovoltaicos” así como la instalación de “minicentrales hidráulicas” y de “contadores de agua” en la ciudad mexicana de La Paz. También expresaba su intención de participar en la instalación de “puertas automáticas” para la línea de metro de México DF e introducirse en negocios vinculados a los “residuos” y “la iluminación pública” de “ayuntamientos” mediante la alianza con la empresa francesa Citelum. A su vez dejó por escrito que tenía en mente la construcción de “aparcamientos de hospitales” y hasta la posibilidad de “introducir” en México a la empresa National Geographic.

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Escuelas del Barça

Entre las posibles líneas de negocio de Pujol Ferrusola en México, figuran la “búsqueda de colaboración entre empresas españolas y mexicanas para la gestión de residuos y mantenimiento de depuradoras”. Para ello escogió como “emplazamientos” predilectos “Puerto Vallarta, México DF, Querétaro y Acapulco”. Junto a todas estas iniciativas, llegó a poner en marcha el desarrollo urbanístico de Azul de Cortez en el sur de la península de Baja California, ideó introducirse en el sector sanitario implantando tecnología para “diagnosticar por imágenes el cáncer de mama” y llegó a destinar al menos 1,2 millones de euros a un supuesto negocio de envío de dinero entre Estados Unidos y México.

En Argentina, además de la adquisición del puerto fluvial de la ciudad de Rosario, que fue su iniciativa estrella y en la que Hacienda ya ve indicios claros de blanqueo de capitales, Jordi Jr. planteó la posibilidad de incorporar a este boyante negocio a una serie de “inversores chinos”. Su intención era ampliar esa iniciativa a los “contenedores de automóviles y cítricos”.
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Gráfico: Luis Sevillano

En América también estudió la posibilidad de “montar granjas de cerdos con la genética de España en Brasil o en Uruguay” y analizó la “búsqueda de minas” para producir carbonatos de calcio en alianza con la empresa española Reverté. Pero también examinó la posibilidad de “crear escuelas del FC Barcelona” y el desarrollo de proyectos de “biodiésel” y de “importación hacia España del grano argentino para piensos”.

El hijo de Pujol intentó extender sus tentáculos también a países como “Turquía o Irak”, donde meditó la posibilidad de desarrollar “proyectos en asuntos de seguridad, ferrocarriles, gas natural y petróleo”.

En Inglaterra sopesó invertir en “plantas de reciclaje” con la empresa Zerowaste y llegó incluso a África, donde desembarcó en Gabón para “instalar líneas eléctricas” y en Etiopía, donde meditó “presentar empresas españolas al lobby etíope para realizar trabajos en el país”.

Este gran esquema, elaborado por el propio Pujol Ferrusola, sirve de guía ahora a los investigadores para determinar a cuánto asciende realmente la fortuna de la familia y dónde se encuentran diseminados los fondos procedentes de la corrupción.

También en EL ESPAÑOL:

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Las elecciones municipales y autonómicas de este 24 de mayo son una prueba para las costuras políticas que tradicionalmente ha tenido España. Aunque nuestro periódico nacerá en otoño, en EL ESPAÑOL no hemos querido estar al margen de esta cita. Así te hemos contado la campaña.

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España en cifras

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En este especial, coordinado por Antonio Delgado, te permite acceder a miles de datos de población, deuda, paro o destino de fondos públicos para que tengas toda la información antes de votar. Entra haciendo click aquí.

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La alcaldía de Madrid siempre ha tenido una importancia estratégica en los cálculos electorales del PP y el PSOE. En 2015, la batalla está más abierta que nunca.

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Foto de portada: IU El Viso

La nueva política en la cuenca minera

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La crisis económica de Asturias y el impacto de la fortuna oculta del histórico líder sindical José Ángel Fernández Villa han generado un caldo de cultivo propicio para los candidatos de los nuevos partidos, que abandonan una herencia política que hasta ahora se transmitía de padres a hijos.

La crisis económica de Asturias y el impacto de la fortuna oculta del histórico líder sindical José Ángel Fernández Villa han generado un caldo de cultivo propicio para los candidatos de los nuevos partidos, que abandonan una herencia política que hasta ahora se transmitía de padres a hijos.


“Si mi abuelo fallecido supiera que me presento a alcaldesa por Ciudadanos, se llevaría un disgusto”, dice Nerea Forcelledo mientras mira este solar vacío que un día fue un lavadero de carbón.

Forcelledo es abogada, tiene 26 años y es la cabeza de lista de Ciudadanos en Langreo, uno de los grandes concejos mineros de Asturias. Aquí gobierna el PSOE y siempre han logrado mayoría los partidos de la izquierda tradicional. En la cuenca minera hay una tradición obrera heredada de padres a hijos y esculpida en la clandestinidad.

“Si me hubiera presentado por el PSOE sería un orgullo para la familia”, dice la candidata de Ciudadanos, que hace un hueco para charlar durante su primera campaña. “Estamos que no paramos y todavía tengo que acercarme luego por el despacho para terminar un trabajo pendiente”.

El lavadero de Modesta fue el segundo destino laboral del padre de Nerea Forcelledo. Una zona más segura para trabajar después de haber quedado tocado por un accidente grave. “Mi padre tuvo dos accidentes importantes. Era maquinista en la mina y le tocó sacar a muchos compañeros muertos. Eso te marca”, asegura.


 

Todos los datos de Langreo


 

 

La mina es mucho más que un empleo en esta comarca. Si hay algo que llama la atención al forastero, es el orgullo de haber nacido del carbón y la solidaridad que es fruto de haber pasado por malos momentos juntos.

“Me decidí a militar en Ciudadanos hace tres años que en estos concejos no había futuro. El tejido industrial se pierde y no hay esperanza para los jóvenes”, dice la candidata, que dio el salto a la política activa de la mano de UPyD y se cambió al partido de Albert Rivera al mismo tiempo que Ignacio Prendes, número uno de UPyD en Asturias hasta finales de marzo.

El viejo lavadero de carbón del Pozo Modesta. / OLALLA PENA
El viejo lavadero de carbón del Pozo Modesta. / OLALLA PENA

Fondos en balde

El antiguo lavadero de Modesta representa muy bien los problemas de la cuenca minera. Un viejo castillete es lo único que recuerda su pasado minero. Lo demás es un solar enorme en el que se proyectaron muchas cosas y nunca se construyó nada. Junto a él, una calle de nuevo trazado con aceras inmaculadas y farolas de diseño casi sin estrenar.

Modesta es uno de los lugares donde llovieron los millones de los fondos mineros. Se invirtieron 1.600 millones de euros entre 1998 y 2005. En el plan 2006-2012 estaban previstos 2.880 millones según las cifras del sindicato minero SOMA-FITAG-UGT. Pero una buena parte de ese dinero se ha destinado a obras públicas que no han generado una alternativa real al carbón.

En la cuenca central de Asturias quedan cuatro pozos en activo. En los años 60 llegó a haber más de 40, según cifras de la hullera pública Hunosa. La Unión Europea ha marcado 2018 como la fecha límite en la que no se podrán dar más ayudas públicas a la producción de carbón. El año está a la vuelta de la esquina y todavía no hay relevo.

“La idea de reindustrialización nunca se materializó”, zanja desde su despacho de la Universidad de Oviedo el profesor Holm-Detler Köler.

Köler se ha dedicado a analizar la evolución de las zonas mineras asturianas desde un punto de vista sociológico con el referente de la comarca alemana del Ruhr. El profesor dice que los sindicatos mineros son los que manejan los hilos de la política en estas comarcas y por lo tanto los responsables de que el dinero se haya malgastado.

Para explicar su poder casi absoluto, Köler echa mano de la Historia: “La propia creación de Hunosa fue una presión sindical desde la clandestinidad. El régimen no era capaz de controlar la conflictividad social y la actividad de los sindicatos. Además, desde el punto de vista económico la extracción de carbón no era rentable. Se creó entonces una gran empresa pública que aglutinara los pozos privados. Así nació Hunosa, que empezó a pagar salarios altos y llevó a cabo una política paternalista para calmar a la sociedad”.

Durante la Transición emergió el sindicato SOMA-UGT, muy vinculado al PSOE asturiano. “En la minería tenían muchas esperanzas en el socialismo y relacionaban esas dos siglas”, comenta Köler. “SOMA y CCOO disponían de gran cantidad de liberados en Hunosa que podían controlar muchas personas”, dice el profesor alemán. “El SOMA siempre fue muy jerárquico. Disponía de un ejército en la organización de la hullera pública y en los ayuntamientos. Así ejercía un control como ningún sindicato en ninguna otra zona de España”. Cuando se crearon los fondos mineros y llegaron millones a las cuencas, los encargados de gestionarlos fueron los mismos: políticos controlados por los sindicalistas.

La nueva izquierda

Mónica González Santos, de 37 años, representa también la entrada de la nueva política en la vieja cuenca minera. Su reto es acabar con la hegemonía del PSOE como cabeza de lista de Podemos en San Martín de Rey Aurelio, uno de esos ayuntamientos españoles en los que no hubo un solo movimiento de siglas en toda la democracia.

Mónica rompe con una tradición política y sindical de varias generaciones: “Mi bisabuelo fue alcalde socialista en San Martín. Mi abuelo era minero y en mi familia hay varios socialistas. Una tía mía llegó a ser directora general del Principado”.

Mónica me recibe antes de un mitin de Íñigo Errejón. El acto se celebra en Gijón y es el primer gran acto de campaña. En Podemos creen que también pueden ser la alternativa en las comarcas mineras.

Mónica cuenta que en su familia han entendido su simpatía por Podemos aunque reconoce: “A mi abuelo se lo dije hace 15 días. Me daba un poco de respeto”. En los debates familiares, Mónica se queda con el lema de uno de sus tíos: Vale más meter la pata que meter la mano. “No se puede acusar a nadie con el dedo, pero hay cosas que se han hecho con las ayudas públicas que no son normales”, dice mientras empieza a sonar la megafonía del mitin.

La Sindicatura de Cuentas, órgano encargado de fiscalizar la actividad económica del sector público asturiano, ha analizado la concesión de ayudas a la minería.”La gestión por el Principado es poco eficiente”, dice uno de los informes.

La Sindicatura no se mete en la oportunidad de destinar las inversiones a una u otra obra. Quien sí tiene una opinión personal clara es Esteban Fernández, natural de Mieres y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo. “El efecto de toda esta lluvia de millones es casi nulo. No sólo se trata de poner hormigón. Hay que dotar a esas inversiones de una atmósfera adecuada para que generen un tejido productivo alternativo. Desde el punto de vista económico ha sido dinero tirado a la basura”.

Dinero efímero

Al calor de los fondos mineros, crecieron empresas como Alas Aluminium o Venturo XXI. Muchos vieron en ellas una oportunidad laboral para los jóvenes que ya no entraban en la mina. Pero la generosidad de los fondos fue su perdición y acabaron cerrando. En el caso de Alas Aluminium, los administradores concursales llamaron la atención sobre los errores en las subvenciones y el tamaño excesivo de la planta, la maquinaria y el personal. Según el informe definitivo redactado en 2003, Alas Aluminium obtuvo “subvenciones cuantiosas de la administración para cuya concesión ha simulado una actividad casi inexistente, incluyendo trabajadores ajenos a la propia concursada o que eran contratados de forma caprichosa”.

El listado de inversiones de dudosa eficacia es amplio. En el capítulo de obras públicas, uno de los proyectos más cuestionados es el soterramiento de las vías en el concejo de Langreo, un proyecto faraónico para esconder la cicatriz del paso del ferrocarril de vía estrecha en las localidades de Sama y La Felguera. La obra estuvo a punto de quedar a la mitad. Ahora el Gobierno autonómico se ha comprometido a terminarla. Se calcula que costará 68 millones de euros a los que hay que sumar otros 30 para volver a instalar las vías.

La lluvia de millones fue tal que llegó a plantearse la construcción de un gran parque de atracciones en la comarca de Lena. El proyecto se llamaba Legendarium y nunca se construyó.

Otro de los destinos de las ayudas púbicas estos años han sido las becas con las que los hijos de mineros podían estudiar inglés en el extranjero. “Yo me fui tres veranos a Irlanda”, dice Nerea Forcelledo.

Hoy la mayor parte de los amigos de Nerea han emigrado o están en el paro y su círculo no es una excepción. Los que se han quedado viven de la generosa prejubilación de un familiar.

 

Se estima que más de 20.000 ex mineros cobran esta asignación, según cifras que maneja Hunosa. “El efecto de las prejubilaciones hace que esta región tenga una renta per cápita por encima de la media asturiana y de la española”, apunta el profesor Esteban Fernández.

Una comarca envejecida

Ese chorro de dinero es un espejismo a punto de desvanecerse. Así lo indican las cifras de paro. El Regiolab de la Universidad de Oviedo señala a las cuencas mineras como la zona de mayor tasa de paro de toda la región. La pérdida de empleos ha desembocado en una fuerte despoblación de las comarcas y en la emigración de la gente joven. “Tenemos proyecciones demográficas a 15 años en las que se observa que esta zona será la comarca asturiana más castigada por el envejecimiento si las condiciones se mantienen como están”, apunta el profesor.

Los fondos mineros dotaron a la zona central de Asturias de unas vías de comunicación envidiables que conectan al 80% de la población de la región. Cada vez más familias apuestan por vivir en la comarca animados por los precios de la vivienda y por la buena situación.

No todo se ha hecho mal en Asturias. En Valnalón llevan 28 años fomentando las empresas tecnológicas. De su semillero han salido cerca de 600 proyectos empresariales y en su ciudad tecnológica están instaladas más de 60 empresas que dan trabajo a 1.500 personas. Otro ejemplo es el Centro de Soft Computing de Mieres, que es una refererencia nacional.

La propia Hunosa trabaja ahora en actividades similares y busca rentabilidad en nuevas energías como geotermia y biomasa. “El objetivo es caminar hacia la lógica empresarial y tratar de generar actividades alternativas que sean viables. Hasta ahora Hunosa ha cuidado de todo el mundo y muy poco de ella misma”, dice su presidenta, María Teresa Mallada.

Según la última encuesta del CIS, el PSOE volvería a ganar las elecciones en Asturias.  Podemos se situaría como segunda fuerza más votada pero sería la tercera en escaños por detrás del PP por las particularidades de las circunscripciones en las que está dividida la región. Podemos obtendría 10 diputados y Ciudadanos entraría con cuatro en el Parlamento regional.

“Lo que pase en las cuencas mineras es simbólico pero no determinante para el conjunto de Asturias. Entre otras cosas porque la pérdida demográfica hace que en esos concejos se decidan pocos escaños”, apunta Miguel Presno, profesor de Derecho Constitucional.

En Asturias ahora gobierna el PSOE. Pero hubo también gobiernos de centro-derecha. En el PSOE no han querido ofrecer su opinión en este reportaje. En el PP creen que la fragmentación de voto en el centro-izquierda les puede beneficiar. “Esperamos ganar votos en todos los concejos mineros”, señala Luis Venta Cueli, jefe de campaña popular, que ve desánimo entre los votantes de izquierdas por el escándalo del sindicalista José Ángel Fernández Villa, líder histórico del sindicato SOMA-UGT.

Fernández Villa (con bigote), junto a Cándido Méndez, Alfonso Guerra y José Luis Rodríguez Zapatero en la fiesta minera de Rodiezmo en 2009.
Fernández Villa (con bigote), junto a Cándido Méndez, Alfonso Guerra y José Luis Rodríguez Zapatero.

Un minero corrupto

El líder minero regularizó casi 1,4 millones de euros durante la última amnistía fiscal. Ocurrió en 2012, mientras capitaneaba una huelga que generó un rosario de barricadas y enfrentamientos. Nada más conocerse la noticia en octubre del año pasado, Villa fue expulsado del PSOE y del sindicato SOMA-UGT. El presidente asturiano, Javier Fernández, dijo sentirse profundamente decepcionado.

“Cuando ocurrió lo de Villa, en mi familia se dijo que hasta aquí habíamos llegado”, dice Mónica González. “Ven la necesidad de un giro pero no sé si tanto como para cambiar su voto. Los sindicatos mineros son la casta”.

Nerea Forcelledo, de Ciudadanos, observa que “la manera de pensar de la gente está cambiando” pero no lo tiene claro: “La gente es consciente que esto va mal. Pero están tan vinculados a los viejos partidos que no entienden que el cambio no viene por esa vía”. Ciudadanos no aspira a arrebatar la alcaldía al PSOE en Langreo pero sí espera tener entre dos y tres concejales.

Con un ojo puesto en su hijo de seis años que juega en el parque, el líder del sindicato minero SOMA-UGT me cuenta su perspectiva sobre el futuro de la comarca. Se llama José Luis Alperi y es ingeniero técnico industrial y empleado de Hunosa. Fue elegido por un 97% de los afiliados en 2013 después de que Fernández Villa dejara la presidencia por motivos de salud.

En sus intervenciones públicas, Alperi no ha dudado en marcar distancias con el líder ahora investigado por fraude fiscal. “No podemos permitir que un mal comportamiento personal sirva para que algunos pretendan hacer una causa generalizada contra el sindicato”, dice.

En las elecciones sindicales de noviembre, SOMA-UGT obtuvo un 61% de los votos. CCOO, apenas un 32%. Las cifras indican que el escándalo de Fernández Villa apenas han afectado al apoyo del sindicato en la cuenca minera. “En el último año, hemos subido de 5.400 a 6.200 afiliados”.

El líder de SOMA-UGT es consciente de que los esfuerzos por reindustrializar las comarcas mineras no han dado los resultados esperados pero se justifica. “A toro pasado es fácil analizar dónde se cometieron los errores”, dice. Alperi es el reflejo de otra generación pero no votará por los nuevos partidos. “Yo pido el voto para el PSOE”, dice antes del final de la conversación.

Más duro que un diamante

Rafael Marques

El periodista Rafael Marques denuncia desde hace dos décadas la corrupción y los abusos en Angola. Ahora se sienta en el banquillo por publicar un libro que detalla la complicidad de siete generales en las torturas y los asesinatos de cientos de mineros de diamantes en una región al norte del país.

El periodista Rafael Marques denuncia desde hace dos décadas la corrupción y los abusos en Angola. Ahora se sienta en el banquillo por publicar un libro que detalla la complicidad de siete generales en las torturas y los asesinatos de cientos de mineros de diamantes en una región al norte del país.


Extrañada por la ausencia de su hijo durante unos días, Linda Moisés da Rosa decidió salir a buscarle el 5 de febrero de 2010. Se llamaba Kito Eduardo Antonio, tenía 33 años y trabajaba como buscador de diamantes en la región angoleña de Lundas.

Al día siguiente, Linda se enteró por otros mineros que los guardias de la empresa Teleservice habían matado a su hijo por no pagar por el acceso a la explotación. “Los guardias suelen pedir dinero a cualquiera que quiera entrar en las minas”, cuenta Linda en el libro Diamantes de Sangre – corrupción y tortura en Angola. “Mi niño no lo tenía y por eso lo mataron. Kito les ofreció pagarles después pero no aceptaron. Le clavaron un machete en la nuca, otro en la frente y otro en la cara. Luego arrojaron su cadáver al río Cuango”. 

El autor del libro Diamantes de Sangre es el periodista angoleño Rafael Marques, que aporta detalles sobre cientos de casos de intimidación, tortura y asesinato en las aldeas cercanas a las minas de diamantes de la región de Lundas, al norte de Angola. El libro, publicado en Portugal en 2011, atribuye la autoría de los abusos a la empresa de seguridad privada Teleservice, cuyos propietarios son siete generales angoleños. Entre ellos, el poderoso general Manuel Hélder Vieira Dias Júnior, ministro de Estado y jefe de la oficina de inteligencia del presidente del país

Al publicar el libro, Marques presentó una denuncia judicial en Angola contra esos generales. La fiscalía archivó el caso y lo usó para abrir un proceso contra Marques, cuyo juicio está previsto para el 14 de mayo después de haber sido aplazado en dos ocasiones. El periodista afronta hasta un año de cárcel y una multa de un millón y medio de euros por nueve delitos de calumnias y 15 de difamación.

Un río de diamantes

“Nosotros nacimos aquí”, explica Linda Moisés da Rosa en el libro del periodista angoleño y en este testimonio audiovisual. “El río de los diamantes está en nuestra tierra pero nosotros no nos beneficiamos en nada. Los extranjeros se apoderan de los diamantes y nuestros hijos son asesinados”. Linda pidió responsabilidades a la empresa por la muerte de su hijo y la denunció sin éxito ante la policía. 

Mineros de diamantes en una de las explotaciones de la región de Lundas. / RAFAEL MARQUES
Mineros de diamantes en una de las explotaciones de la región de Lundas. / RAFAEL MARQUES

“El fin último de mi libro es conseguir que las autoridades estén atentas al sufrimiento de las comunidades locales”, me explica Marques desde Angola por Skype. “Quise denunciar que la violencia continúa en Angola 13 años después del final de la guerra civil. Sobre todo en aquella región, que tiene incluso una legislación distinta del resto del país. No hay libre circulación de personas y bienes, las principales vías están privatizadas y las tierras son expropiadas sin compensación”.

No es la primera vez que Marques tiene problemas con la Justicia angoleña. Sus informaciones le han llevado a la cárcel y le han granjeado palizas de la policía. Los generales a quienes atribuye la autoría última de los abusos los denunciaron por difamación a él y a su editora en Portugal.

“Un año después de publicar el libro, me entero de que estoy imputada por publicar un libro. Es algo que no ocurría desde el 25 de abril”, me dice la editora Bárbara Bulhosa en referencia a la revolución que terminó con la dictadura en Portugal. La fiscalía archivó el proceso y consideró que el libro era un ejercicio legítimo de la libertad de expresión.

Rafael Marques durante el juicio. / MAKAANGOLA
Rafael Marques durante el juicio. / MAKAANGOLA

Según el abogado Francisco Teixeira da Mota, el juicio que afronta ahora Marques en Angola es un proceso político. “Es un caso clarísimo de ataque a la libertad de expresión”, explica. “No sólo buscan acallar la voz incómoda de Rafael sino también intimidar a los demás. Es un proceso político porque lo que está en juego son afirmaciones que chocan con el poder”.

“Un periodista angoleño debe luchar cada día por un espacio de independencia que le permita contar lo que ocurre”, dice Marques. “Entonces se transforma en activista también”.

El periodista siempre fue consciente de los problemas que le podrían acarrear el libro y su denuncia contra los generales: “Hiciera lo que hiciera, me iba a sentar en el banquillo. Pero por una vez quise cambiar la dinámica. Decidí que sería yo quien les denunciaría primero. Durante la investigación recogí testimonios, fui testigo de abusos y tuve que llevar a los torturados al hospital. Eso no se podía quedar sólo en las páginas de un libro. Quise denunciarlo y obligar a que hubiera una investigación. Aunque fuera breve y aunque supiera que al final el acusado sería yo”.

Las heridas abiertas

Marques habla despacio, con un tono firme pero amable. Descoloca su serenidad. “Es una persona excepcional”, recuerda su editora Bárbara Bulhosa. “Es un pacifista fiel a sus convicciones y un luchador por la libertad”.

Sobre el juicio, el periodista espera que el sentido común prevalezca y que sea una oportunidad para dialogar. “Lo importante era que se abriera el proceso. Ahora quiero que se abra otro espacio de diálogo para que las autoridades se involucren y consigamos una solución”. Teleservice, una de las empresas de seguridad denunciadas por el libro, abandonó la región en 2013. “Ésos son los avances que importan. Los pasos que de verdad cuentan para mejorar la vida de la población”.

Un grupo de manifestantes a la salida del juzgado. / AMPE ROGÉRIO /REDE ANGOLA
Manifestantes en el juzgado. / AMPE ROGÉRIO /REDE ANGOLA

Las heridas aún siguen abiertas en Angola. Un país que ha pasado por un proceso de colonización que empezó en el siglo XVI, por una guerra por la independencia (1961-1975) y por una larga guerra civil (1975-2002). La guerra que duró 27 años y opuso a las dos fuerzas políticas: el movimiento anticomunista UNITA y el marxista MPLA, que asumió el Gobierno después de la independencia y que sigue al frente del país.

El presidente, José Eduardo dos Santos, lleva en el poder desde 1979. La oposición le acusa de opacidad, persecución política e intimidación. Amnistía Internacional advirtió en 2012 sobre la represión ejercida durante la campaña electoral. “Vivimos situaciones muy graves donde todo estaba justificado y no hemos tenido un intervalo de tiempo suficiente para valorar la vida humana”, dice Marques. “En un país así, es muy difícil cambiar el paisaje político. Antes de cualquier cambio, tenemos que poner la dignidad humana por delante de todo”.

Amnistía Internacional lanzó en marzo una campaña de apoyo al periodista. Su objetivo es que el Gobierno angoleño desista de la acusación. “Es una persecución política. La comunidad internacional debe aprovechar estas oportunidades para intervenir y generar un debate que pueda cambiar poco a poco las cosas en Angola”, me dice por teléfono Teresa Pina, presidenta de la sección portuguesa de Amnistía Internacional.

Mil millones de dólares

Rafael Marques quiere sobre todo despertar la conciencia de los ciudadanos angoleños. “El mundo mira para otro lado porque saca beneficios de la situación. Tenemos que ser los angoleños los que nos impliquemos. Éste es un problema nuestro. No podemos depender de la comunidad internacional”.

Mineros de diamantes en Lundas. / RAFAEL MARQUES

Angola es el cuarto país del mundo en producción de diamantes. En los primeros nueve meses de 2014, generó casi mil millones de dólares con la exportación de estas piedras preciosas, según la agencia Reuters. Marques explica que esa riqueza nunca llega a la población. “Angola es una cleptocracia, una sociedad gobernada por gente que roba a su país”, dice citando el artículo publicado en el Financial Times. “No hay riqueza que pueda satisfacer el ego de los dirigentes angoleños. Muchos se compran Ferraris en un país donde no hay carreteras apropiadas para que circulen y luego los tienen en el garaje quien tiene un cuadro en la pared”.

Las minas de la región de Lundas son propiedad de la Sociedad Minera del Cuango (SMC), una compañía formada por tres empresas entre cuyos accionistas se encuentran los siete generales que denuncian ahora a Marques y que son propietarios del 21% de la SMC.

No es la primera vez que el periodista se enfrenta a la Justicia angoleña. En 1999 publicó el artículo El carmín de la dictadura, donde llamaba dictador a José Eduardo dos Santos, presidente del país. El artículo le llevó a la cárcel durante 43 días, sin acusación formal ni derecho a contactar con un letrado o con su familia. “Allí me labré mi reputación como activista. Investigué los casos de personas que llevaban siete años en la cárcel sin acusaciones, sin condena y sin que les llevaran ante un tribunal. Moría gente todos los días. Al salir, denuncié los hechos y la cárcel de Viana cerró durante cuatro años. Liberaron a más de mil personas”.

En 2013 Rafael fue cercado por la policía a la salida de un juicio a jóvenes activistas. “Esa vez todo fue muy violento”, dice. “En apenas unos minutos me rodearon más de 50 agentes con metralletas. Me arrestaron, me llevaron al cuartel general y me dieron una paliza. Me pisotearon en la espalda, me golpearon varias veces y me quitaron mi cámara de fotos y mi teléfono móvil”.

La insistencia de Marques le ha granjeado innumerables ataques en la prensa oficial angoleña. “Todos los días me acusan de ser enemigo del Estado”, me dice. “Lo que quiero es que la gente entienda que mi trabajo no es contra el Estado angoleño”.

Ahogado por la censura 

La lucha de Rafael Marques empezó en 1992 cuando trabajaba en el Jornal de Angola, un periódico que es propiedad del Estado y que sigue siendo el único diario impreso del país. “Me enorgullezco de ser el único periodista que ha logrado publicar un artículo crítico con el Gobierno en ese diario. En las elecciones de 1992 el redactor jefe estaba agotado. Se fue a casa antes del cierre y me dejó el espacio. Y yo… bueno, yo decidí aprovecharlo”, cuenta entre carcajadas.

Marques escribió un artículo en el que dio voz a la oposición, que había llamado corrupto al presidente en un mitin celebrado en la víspera de la jornada electoral. “Al día siguiente, había un ambiente de funeral. Pero no me dijeron nada porque nunca me habían dicho que hubiera que censurar a la oposición”.

Después de este episodio, Marques fue relegado por sus jefes a la información social. Allí siguió escribiendo artículos incómodos y entonces le enviaron a verificar los precios de los mercados informales de la capital angoleña: aquéllos donde las compras y las ventas no se declaran. Allí descubrió indicios de tráfico de armas y entonces sus jefes le pusieron a reproducir textualmente y sin cambiar una coma los informes del Instituto Nacional de Estadística.

Aquello llevó a Marques a irse del periódico. Desde su casa en la capital angoleña, creó un portal de noticias y escribió para medios como el Guardian o el Washington Post. “Internet es el último reducto de la libertad de expresión”, explica. “El Gobierno intentó controlar la red en 2011. Pero la ley era tan extraña y tan explícita que no salió adelante. Incluía penas de prisión para quien publicara fotos de los miembros del Gobierno sin autorización previa”.

La pregunta de un niño

Sus artículos otorgaron a Marques galardones de varias organizaciones internacionales. El último es el Premio Libertad de Expresión del Index on Censorship, que recibió en marzo de este año. “En ocasiones los reconocimientos sirven también para moralizar a una sociedad”, me dice. “Ver que algo se reconoce fuera da alguna esperanza a los angoleños que quieren vivir de manera íntegra y que reclaman un país donde estos valores sean reconocidos y protegidos por la ley”.

Rafael Marques en el juzgado. / MAKAANGOLA.ORG

Ni la cárcel ni las persecuciones ni los procesos judiciales han servido para acallar la voz de Rafael Marques. Tampoco para infundirle miedo. “No es el silencio lo que nos salva”, explica. “Mi hermano murió en mis brazos por falta de asistencia médica. Hay que crear las condiciones para que los ciudadanos puedan tener una conciencia colectiva. Acabar con esa idea de que si tienes dinero te ha tocado la lotería y que si no, te aguantas. El Gobierno es el responsable de las condiciones de vida de sus ciudadanos y hay que exigirle más”.

Marques no piensa retirarse del periodismo ni tampoco exiliarse para evitar el juicio: “Éste es mi país y lo que quiero es retirarme aquí y contribuir a que Angola sea mejor. Mi hijo tiene 13 años y me pregunta por qué no cojo un trabajo normal. Y yo le digo que éste es mi trabajo y que no tiene nada malo pero crea mucha incomodidad alrededor. Un día quiero que mi hijo se enorgullezca del trabajo de su padre y que sienta que todo el esfuerzo ha merecido la pena”.