A por la píldora masculina

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Científicos japoneses demuestran en ratones una posible nueva estrategia para encontrar la píldora masculina, un Santo Grial que no se ha conseguido hasta la fecha y para el que hay distintas opciones en desarrollo.

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Imagen: Scott Maxwell (Flickr licencia CC comercial)

En 1960, la FDA, organismo que regula los fármacos en EEUU, aprobó un medicamento que marcó un hito en la historia del feminismo. El nombre comercial era Enovid y su indicación, insólita hasta la fecha: prevenir el embarazo tras una relación sexual.

Pasaron los años y lo que pronto se conoció con el nombre genérico de la píldora -en España no se legalizó hasta 1978- se convirtió en un fármaco habitual en el botiquín de millones de mujeres, que disponían de una opción para evitar la maternidad de forma reversible.

Mientras la fémina que optaba por esta opción tenía que acordarse de tomar el anticonceptivo a diario, el hombre carecía de una opción similar: su alternativa era el preservativo, un método muy eficaz pero del que muchas personas reniegan, al menos a la hora de utilizarlo en todas las relaciones sexuales.

Más de medio siglo después de la aprobación de Enovid, ningún científico ha conseguido desarrollar un fármaco equivalente para el varón. La píldora masculina se resiste hasta ahora a la ciencia.

La revista Science se hace eco de un hallazgo en ratones que podría suponer un avance en este sentido. Científicos de la Universidad de Osaka (Japón) han demostrado que la aplicación de dos inmunosupresores -fármacos que se utilizan en trasplantados para evitar el rechazo a lo órganos recibidos de un donante- consigue que el esperma de los animales sea incapaz de fecundar un óvulo, incluso con fecundación in vitro, es decir, en la probeta de un laboratorio.

El experimento ha demostrado que una proteína, la calcineurina, se presenta de forma específica en las células que componen los espermatozoides y que está regulada por dos genes. Al desactivarlos, que fue lo que lograron con estos medicamentos, se consigue la ansiada infertilidad masculina reversible.

Los ratones tardaron entre cuatro o cinco días en producir esperma infértil y, tras dejar de consumir el fármaco, recuperaron su fertilidad en una semana.

Todo un reto científico

Si los resultados se pudieran trasladar a humanos, algo que los autores del trabajo no se atreven a asegurar, la píldora masculina podría llegar a ser una realidad. No es la primera vez que se intenta y, de hecho, existen varios compuestos en estudio. Pero ¿por qué se tarda tanto en encontrar este medicamento?

Para Javier Romero, andrólogo de la Clínica de la Luz, el problema es que hasta ahora la mayoría de los intentos eran tratamientos de acción hormonal. “Aunque algunos han mostrado eficacia a la hora de prevenir embarazos, alteraban también la testosterona, por lo que tenían efecto secundarios sobre el estado de ánimo, cognitivos y otros muchos procesos en los que interviene esta hormona tan importante para el varón”, resume.

El experto señala además que no se trata de un nicho para el que haya una gran necesidad. La razón: existe una alternativa fácil, barata y, al contrario de lo que mucha gente cree, reversible. Se trata de la vasectomía, una operación que, en la actualidad, se realiza “sin bisturí y en media hora”.

El andrólogo reconoce que no es un método apto para los más jóvenes (aunque es reversible, sí se necesita pasar por el quirófano para ello). Pero apunta a que este segmento de la población debería optar más por “métodos de barrera” para evitar también las enfermedades de transmisión sexual.

“Quizás para jóvenes en relaciones estables sí podría tener sentido el desarrollo de una píldora masculina”, reflexiona.

La ciencia, sin embargo, sigue buscando ese Santo Grial. Lo demuestra tanto esta última publicación de Science como la cantidad de compuestos en investigación que tratan de masculinizar la píldora. The Guardian recogió recientemente los principales avances en este sentido:

Vasalgel. Este gel de polímeros empezará sus ensayos en humanos a principios de 2016. Se inyecta en el escroto, en los conductos por los que viaja la eyaculación. Según estudios realizados en animales, su eficacia podría durar cuatro años y la inyección de otra sustancia en el mismo lugar revertiría casi de inmediato su efecto anticonceptivo.

La píldora de las sábanas limpias. También en ensayos con animales (en este caso, ovejas) esta combinación de dos principios activos -fenoxibenzamina y tioridazina- evita la contracción muscular e impide así que el esperma salga del pene, aunque permite experimentar el orgasmo. Provocaría una especie de eyaculación seca, algo similar a lo que se persigue con el sexo tántrico.

Gendarussa. La mayor base de datos de ensayos clínicos, Pubmed, recoge alrededor de 20 realizados con esta planta de Indonesia, pero ninguno enfocado al campo de la infertilidad masculina. Aún así, diversos medios de comunicación la bautizaron en 2014 como la nueva “píldora masculina” tras el anuncio de la compañía indonesia PT Indo Farma de buenos resultados en ensayos clínicos aún no publicados.

Epididymal. Un inhibidor de la proteasa, la misma familia a la que pertenecen varios fármacos para el VIH, ha demostrado en animales un efecto sobre la fertilidad masculina. La acción del fármaco, que podría consumirse de forma oral o implantarse debajo de la piel, consiste en evitar que los espermatozoides se dirijan al óvulo y lo fecunden.

JQ1. La prestigiosa revista Cell recogía en 2012 un estudio sobre el efecto de una terapia génica, inicialmente desarrollada para el cáncer, sobre la capacidad reproductiva masculina. En seis semanas, consiguió que los animales en los que se probó lograran la infertilidad, que regresó tres meses después de su aplicación.

Grünenthal, que ingresó 466 millones en 4 años, no indemnizará a las 305 víctimas españolas de la talidomida

Las 305 víctimas españolas de la talidomida vieron ayer esfumarse la esperanza de que la Grünenthal Pharma S. A., la filial española de los laboratorios alemanes Grünenthal GmbH, les indemnice por los severos daños incurables causados por el fármaco. El Tribunal Supremo ha confirmado, por 8 votos frente a 1, la prescripción del derecho a reclamar. La farmacéutica, que ha ingresado en los últimos cuatro años 466 millones de euros por sus ventas en España, sí ha indemnizado, en cambio, a los afectados alemanes. 

En la imagen, el vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), Rafael Basterrechea, este miércoles ante el Tribunal Supremo. Mariscal / EFE

GRA033 MADRID, 23/09/2015.- El vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), Rafael Basterrechea, hoy ante el Tribunal Supremo, donde se celebra la vista del recurso de las víctimas del medicamento Talidomida contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que anuló sus indemnizaciones. EFE/Mariscal
El vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), Rafael Basterrechea, este miércoles ante el Tribunal Supremo. Mariscal / EFE

La Sala Civil del Tribunal Supremo acordó este miércoles desestimar el recurso interpuesto por la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite) contra la sentencia dictada el pasado octubre por la Audiencia Provincial de Madrid, que declaró prescrita la acción de responsabilidad civil emprendida por los afectados contra Grünenthal Pharma S.A. Ha sido un fallo contundente: 8 votos en contra del recurso de Avite y sólo uno a favor, emitido por el magistrado Francico Arroyo.

Los recurrentes contaban con el apoyo de la Fiscalía. El fiscal de Sala José María Paz escribió en su informe favorable a las víctimas que el hecho de que Grünenthal “pidiera perdón en el año 2012, reconociendo su culpa pero no queriendo indemnizar por su conducta, nos parece un hecho gravísimo para la conciencia de la humanidad”.

El Supremo, sin embargo, ha confirmado el criterio de la Audiencia de que los afectados debieron reclamar mucho antes, en concreto antes de que transcurriera el plazo legal de un año desde que cada uno de ellos alcanzó la mayoría de edad. Los magistrados han estimado que los daños que las víctimas de la talidomida padecen quedaron determinados al nacer. Conocían, por tanto, el alcance de sus secuelas, que son permanentes y están consolidadas, por lo que debieron reclamar como máximo dentro de los 365 días siguientes a cumplir los 18 años.

Al no haber presentado una inicial demanda de conciliación hasta junio de 2011 y una posterior reclamación conjunta en el Juzgado en febrero de 2012, la acción de responsabilidad civil se ha considerado prescrita. La prescripción extingue el derecho a ser indemnizados al no haber sido ejercido en el plazo fijado por la ley, que en este caso era de un año.

El contraste con los afectados alemanes

A salvo de lo que pueda ocurrir con el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional anunciado de inmediato por Ignacio Martínez, abogado de Avite, las víctimas españolas de la talidomida no van a ser indemnizadas con un solo euro por Grünenthal Pharma. Según sus propias cifras, la filial española del grupo alemán Grünenthal GmbH ingresó por ventas en los últimos cuatro años 466 millones de euros, de los que 109 millones corresponden a 2014. En todo el mundo, la cifra más reciente de ventas corresponde al año 2012 y asciende a 973 millones de euros.

Avite asegura que durante las negociaciones celebradas antes de la presentación de la demanda Grünenthal ofreció una indemnización de 120.000 euros para el conjunto de las 305 víctimas españolas. Una cuantía “ridícula” si se tiene en cuenta que los laboratorios han destinado a los afectados alemanes unos 500 millones, afirma.

El procedimiento judicial ofrece otros motivos de agravio. El medicamento, utilizado para el tratamiento de las náuseas y vómitos de las mujeres embarazadas, fue retirado por Grünenthal en Alemania en diciembre de 1961, pero no lo hizo en España hasta mayo de 1962. La sentencia dictada en noviembre de 2013 por la jueza de la primera instancia, Gemma Fernández, afirmaba que los primeros casos de afectados por la ingesta de talidomida en España ya habían empezado a evidenciarse en el primer trimestre de 1960 y señalaba que “conociendo los efectos nocivos del medicamento que ya estaba en el mercado y su gravedad se optó por no ponerlo en conocimiento de los profesionales médicos [españoles] y por informar parcialmente a los colaboradores externos, que son, precisamente, los que tratan con los médicos y farmacéuticos en el proceso de distribución y venta para el consumo”.

La talidomida tenía efectos teratogénicos (producía malformaciones en el feto) y fue el origen de polineuritis en muchos bebés nacidos de madres que la tomaron durante la gestación. Las malformaciones afectaban fundamentalmente al acortamiento de los brazos y antebrazos, aunque también se produjeron alteraciones en otros órganos, incluidos los internos. “La demandada ni siquiera niega este presupuesto básico”, indicó respecto a Grünenthal la sentencia de la primera instancia, revocada por la Audiencia de Madrid en lo referido a la prescripción.

La tesis del Juzgado de Primera Instancia, que rechazó la prescripción, ha sido apoyada por un solo magistrado de la Sala Civil del Supremo. Arroyo, que ha anunciado que plasmará sus argumentos en un voto discrepante, considera que la decisión de la mayoría se aparta de la doctrina de la Sala, que en numerosos precedentes ha establecido que el plazo de prescripción debe empezar a computarse a partir de la declaración -judicial o administrativa- de incapacidad del afectado. En el caso de la talidomida, el real decreto 1006/2010, de 5 de agosto, puede ser considerado una declaración administrativa de incapacidad ya que reconoció oficialmente a las víctimas de la enfermedad y estableció la concesión de ayudas de la Administración (un pago único de entre 30.000 y 100.000 euros). Desde esa perspectiva, la demanda de conciliación de las víctimas (junio de 2011) no habría prescrito.

La compañía ha declinado valorar la decisión del Supremo “hasta recibir la sentencia oficialmente”. En un comunicado de prensa, la empresa ha reiterado que, “con independencia de la resolución”, ya existen “medios satisfactoriamente establecidos” para que todos aquellos afectados por un producto que contuviese talidomida de Grünenthal, o de su distribuidor local en España, puedan beneficiarse de ayudas económicas.

En conversación telefónica con EL ESPAÑOL, un portavoz de la compañía afirma que los afectados españoles por el fármaco pueden recibir “hasta 7.000 euros mensuales” a través de las dos fundaciones habilitadas para gestionar sus ayudas, la Fundación Contergan y la Fundación Grünenthal, ambas en Alemania.

Sin embargo, Avite asegura que sólo uno de los más de 300 afectados españoles que pertenecen a la asociación es pensionista de una de las fundaciones alemanas, ya que del resto “se han rechazado las solicitudes con las excusas más arbitrarias”. La sentencia de la Audiencia de Madrid alude a cinco víctimas españolas que reciben la pensión de la fundación alemana, cuatro de las cuales no pertenecen a Avite.

Respecto a su culpabilidad, la empresa la reconoce: “Lo hemos hecho públicamente y hemos pedido perdón”. Sin embargo, apunta a un dato que reconocen también las propias víctimas: Medinsa, la representante del laboratorio en aquella época, comercializaba cuatro de los siete medicamentos que contenían el principio activo talidomida. Otros tres los vendían los laboratorios U.C.B. Pevya (hoy UCB Pharma) y Farmacobiológicos Nessa. “El porqué no se piden indemnizaciones a estas empresas además de a Grünenthal es algo que habría que preguntar a las víctimas”, concluye el portavoz del laboratorio en España.

¿Por qué es tan polémica la aprobación de la ‘viagra’ femenina?

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El organismo que regula los medicamentos en EEUU acaba de dar luz verde al primer fármaco contra la falta de deseo sexual en las mujeres, una decisión muy controvertida por la falta de acuerdo en cuanto a la definición de la enfermedad que pretende tratar y las dudas con respecto a la eficacia y seguridad de la pastilla

Viagra-femenina_7359Era una decisión esperada desde el pasado mes de junio, pero no por ello deja de ser polémica. La Administración de Fármacos y Alimentos de EEUU (FDA, el organismo que regula los medicamentos) aprobó ayer la comercialización de la flibanserina, el primer medicamento para el deseo sexual hipoactivo femenino o falta de interés sexual. Ésta es una patología que la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) denomina trastorno de excitación en la mujer y que, más allá de lo que su propio nombre indica, ha de cumplir algunas condiciones, como una duración de más de seis meses, que afecte permanentemente a la paciente y que no se deba a efectos de algún medicamento o una enfermedad simultánea, así como a problemas en la relación de pareja.

El pasado mes de junio, un comité asesor de la FDA recomendó la aprobación de la flibanserina (que se comercializará con el nombre de Addyi), pero no fue una recomendación al uso, ya que no solo estuvo lejos de ser unánime -18 votos a favor frente a 6 en contra- sino que incluso los mismos que apostaron por el fármaco, abogaron también por un estricto control del mismo, debido a sus efectos secundarios.

La FDA disponía de casi un mes y medio para decidir si se ceñía o no a la recomendación, lo que finalmente ha hecho.

La polémica se explica por varios elementos. En primer lugar, en dos ocasiones anteriores el mismo organismo había rechazado la aprobación del fármaco, porque no demostró ser más eficaz que el placebo y los efectos secundarios no justificaban, por lo tanto, su visto bueno.

La primera vez fue en 2010 y un comité asesor similar al que dio el “sí” el pasado mes de junio dijo “no” por unanimidad al producto, desarrollado por la multinacional farmacéutica Boehringer Ingelheim. Tras este revés, la empresa vendió el producto a un laboratorio mucho más pequeño, Sprout Pharmaceuticals, que sufrió un nuevo rechazo en 2013, explicado esta vez por su “efecto modesto” sobre la patología que pretende tratar.

Ésta es, precisamente, la segunda razón por la que es polémica la aprobación actual. A pesar de que, desde el segundo rechazo, el laboratorio ha enviado a la FDA datos de ensayos clínicos en los que han participado más de 7.000 mujeres, las cifras distan de ser lo que se espera de un nuevo tratamiento. Según un demoledor resumen del Sistema de Información Esencial en Terapéutica y Salud (SIETES) de la Fundaciò Institut Català de Farmacología, la FDA ha aprobado un fármaco “de eficacia modestísima” y que trata una “supuesta patología” de “discutible naturaleza”.

En cifras, la flibanserina se asoció a un aumento de 0,5 a 1 episodios sexuales satisfactorios al mes, sobre un promedio inicial de 2 a 3 coitos al mes. “La necesidad no cubierta [refiriéndose al deseo sexual hipoactivo femenino, para el que no existe tratamiento farmacológico] es tan importante que, incluso para un fármaco con un beneficio bastante modesto, la aprobación parece ser el paso correcto, siempre que se haga con importantes limitaciones”, declaró a The New York Times un miembro del comité, Tobias Gerhard, experto en seguridad farmacológica de la Rutgers University de Nueva York.

La pregunta evidente es ¿qué ha cambiado desde los dos rechazos anteriores hasta la actual aprobación? Ahí es donde entra en juego el tercer punto asociado a la polémica. Tanto en las dos decisiones previas como en la actual ha estado presente la sombra de la discriminación por género. Lo que algunos grupos feministas afirmaban es que la FDA no aprobaba el medicamento porque el trastorno solo afectaba a las mujeres y los hombres ya tenían resuelto, con viagra y otros fármacos similares, su problema equivalente.

De hecho, la coalición para la equidad en la salud sexual de la mujer Even the score, compuesta por los grupos feministas más influyentes del país, ha celebrado la decisión de la FDA pero ha recordado que todavía “existen 26 fármacos para las disfunciones sexuales masculinas y solo uno para las femeninas”.

Pero no todas las feministas piensan igual. En una tribuna publicada en The Washington Post, la directora ejecutiva de la National Women’s Health Network, Cindy Pearson, escribió: “Soy feminista y estoy a favor del sexo, pero creo que defender la salud de la mujer significa encontrar una solución para los problemas sexuales femeninos que sea segura y eficaz. Es algo que no ha pasado. No todavía”.

Además, distintos medios, como The Guardian,  han apuntado a los vínculos -traducidos sobre todo en financiación de sus campañas- entre Even the Score y el laboratorio que comercializa el fármaco, que presume a su vez de feminismo en su web: todos los miembros de su Consejo de Administración son mujeres.

Ahí viene el cuarto punto de la polémica relativa a esta aprobación: la sensación de que el laboratorio ha conseguido mediante presiones o lobby convencer a la FDA. Así lo declaró al comité de expertos Adriane Fugh-Berman, de la Universidad de Georgetown y directora de PharmedOut, una entidad que denuncia la influencia de las farmacéuticas en la práctica de la medicina: “Aprobar este fármaco sentaría el peor de los precedentes, que las empresas que se gastan el suficiente dinero pueden forzar a la FDA a aprobar fármacos inútiles o peligrosos”.

En España, un colectivo similar, No Gracias, explica en su web su punto de vista sobre las razones de la aprobación: “Presión directa de la industria y, sobre todo, una habilidosa y manipulada campaña de presión social en nombre del feminismo, con este poderoso argumento: si hay medicamentos para mejorar la respuesta sexual de los hombre debe haberlos también para las mujeres; si la FDA no quiere aprobar el medicamento es porque es un organismo machista”.

Aunque la polémica podría dejar de tener sentido una vez aprobado el medicamento, la historia puede estar lejos de haber acabado. El fármaco se venderá con importantes restricciones, que se traducen tanto en los mecanismos de prescripción -tendrá que recetarlo médicos especialistas- como en su etiqueta, que especifica sus riesgos, incluyendo el que más preocupa a los expertos: su incompatibilidad con el alcohol. Lo que pase una vez que el fármaco comience a venderse es a día de hoy una incógnita, dado el uso recreativo observado en fármacos similares destinados a los varones.

El laboratorio farmacéutico dueño del medicamento, Sprout Pharmaceuticals, señaló a EL ESPAÑOL que, aunque no tiene sede en España, su intención es “trabajar estrechamente” en el futuro con otras autoridades reguladoras fuera de EEUU para traer al mercado “un tratamiento seguro y eficaz para las millones de mujeres alrededor del mundo afectadas por bajo deseo sexual”.

Principales diferencias con fármacos masculinos

  1. El trastorno y la eficacia del producto se pueden medir objetivamente. Los fármacos aprobados para los varones no tratan la falta de deseo sexual, sino la disfunción eréctil, un parámetro más fácil de medir que el trastorno que trata la viagra femenina. Para diagnosticar el deseo sexual hipoactivo femenino, los expertos reconocen que han de descartar muchos más parámetros que para la disfunción eréctil.
  2. La forma de consumirlo. Mientras que la viagra y otros fármacos similares se consumen de forma previa a un encuentro sexual, el nuevo medicamento ha de tomarse todos los días, un comprimido de 100 mg. a la hora de acostarse durante al menos seis meses.
  3. El origen y la composición. La anécdota de cómo surgió la viagra es muy conocida. Su fabricante, Pfizer, buscaba un fármaco para la angina de pecho y desarrolló el sildenafilo (principio activo de la viagra). Fracasó en su objetivo principal, pero en las pruebas se vio que mejoraba la disfunción eréctil, asociada a trastornos cardiovasculares. La flibanserina también se desarrolló con otro fin, pero muy distinto: estaba destinado a ser un antidepresivo cuando se vio su potencial para tratar la falta de deseo sexual en la mujer.
  4. Los efectos secundarios. Las restricciones al consumo de flibanserina son mucho mayores que las asociadas a sus ‘análogos’ masculinos. La viagra femenina no se puede tomar con alcohol y ha de consumirse con cuidado si se combina con anticonceptivos orales, antidepresivos o medicamentos para la migraña, entre otros.