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Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí algunas de las mejores historias que hemos publicado durante estos 10 meses. 

Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí 10 textos representativos de los que hemos publicado durante estos 10 meses.

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1.- Demos vida a EL ESPAÑOL, cambiemos España

Por PEDRO J. RAMÍREZ

EL ESPAÑOL proporcionará a los ciudadanos todas las informaciones que los poderosos esconden bajo siete llaves y todas las interpretaciones, explicaciones y opiniones que les ayuden a decidir su destino dentro de la ley. Queremos publicar un periódico útil en todos los sentidos del término y para ello emplearemos los formatos más innovadores en los dispositivos móviles que acompañan a cada español en su vida cotidiana.

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2.-  El ‘gigapan’ de la marcha de Podemos

Por 93METROS

Más de 100.000 personas vieron la panorámica gigante de la concentración organizada por Podemos que la productora 93 Metros elaboró para ‘El Español’ en la Puerta del Sol.

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3.- Anticorrupción no vio motivos para actuar contra Rato

Por MARÍA PERAL

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) llevó a los fiscales de Madrid su investigación contra Rodrigo Rato después de que la Fiscalía Especial Anticorrupción considerara que esas indagaciones estaban “muy verdes” y era necesario profundizar en las sospechas delictivas antes de actuar.

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4.- El espontáneo

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Hasta hace 15 meses Pablo Echenique era un físico con un cuerpo frágil y una mente de superdotado. Hoy es también el candidato de Podemos a la presidencia de Aragón. Este perfil es el fruto de la conversación con él y con dos docenas de personas de su entorno, que desvelan su éxito con las chicas, su humor gamberro y sus días como ‘heavy’ y entrenador.

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5.- El guardián de los mapas

Por MARÍA RAMÍREZ

Sergio Álvarez Leiva tiene 29 años y lleva una compañía estadounidense desde Chamberí. No acabó Informática. Pero con 23 años le diseñaba mapas a Google, a la ONU o a la NASA. Ahora, 100.000 usuarios hacen mapas con su empresa CartoDB, que el año pasado recaudó siete millones de dólares. El mayor atractivo de su aventura es su mayor riesgo: compite en el mercado global.

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6.- “Voy a morir, pero espero que sea rápido”

Por DAVID LÓPEZ FRÍAS

El terremoto del 25 de abril en Nepal dejó más de 8.000 muertos. Fue una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. El español Pol Ferrús hacía una travesía a pie por las montañas del norte del país, cerca del Tíbet. Salvó varias veces la vida de milagro.

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7.- Las bolas del estafermo 

Por PEDRO J. RAMÍREZ

Sólo el baldón que supondría convertirse en el primer presidente de la democracia incapaz de repetir mandato, el horizonte de pasar a la historia no como un malvado o un inepto sino simplemente como un piernas, como un babieca o como un gil, sólo ese prurito de casino provinciano frente al qué dirán a la hora del chamelo le ancla en el empecinamiento de imponer su candidatura. 

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8.- Los cinco gráficos que Rajoy no quiere que veas

Por KIKO LLANERAS, PATRICIA LÓPEZ, EDUARDO SUÁREZ, JULIA TENA Y MARTÍN GONZÁLEZ

Mariano Rajoy presentó el 31 de julio ocho gráficos para demostrar hasta qué punto la economía había mejorado durante su mandato. La mayoría estaban mal dibujados, omitían detalles relevantes o destacaban datos erróneos. A continuación presentamos los datos del presidente bien presentados, acompañados de contexto y despojados de la propaganda oficial.

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9.- Anticorrupción descubre al ex tesorero de CiU destruyendo pruebas con una trituradora

Por ESTEBAN URREIZTIETA

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

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10.- El libro negro del periodismo en Cataluña

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

No caerá esa breva

 

BuenaVengo explicando desde hace meses -escribe Ramírez- el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya.

Ilustración: Javier Muñoz

Seguimos con la antología del humor en la prensa catalana. Hace tres domingos homenajeé al ¡Cu-Cut!, hace dos me ocupé de L’Esquella de la Torratxa y el pasado de El Be Negre. Hoy toca entrar por La Vanguardia. Escribía el miércoles Enric Juliana con su perspicacia habitual: “Artur Mas ha sido llamado a declarar el próximo día 15 de octubre, fecha del 75 aniversario del fusilamiento de Lluis Companys en el castillo de Montjuic. Quien fijó la fecha lo ha investido”.

Puesto que en el párrafo anterior hablaba Juliana de que “la estrategia de la Moncloa” es presentar al “independentismo, vencido por la flema, la templanza y la firmeza de Mariano Rajoy … camino de los tribunales”, era evidente que trataba de sugerir que el Gobierno funciona como la carabina de Ambrosio: al tratar de perseguir a Mas de un modo tan tosco, lo está resucitando tras una cosecha electoral tan magra que en definitiva le obliga a compartir los 62 escaños de 2010 con muchos de sus rivales de entonces.

Esa interpretación había sido esbozada ya en el apunte del director de ese mismo día pues Màrius Carol subrayaba con razón que las “explicaciones” del ministro de Justicia Rafael Catalá sobre el retraso de la citación para “no interferir” en las elecciones “son de las que chirrían en el oído”. Y todo quedaba luego apuntalado cuando el propio editorial del diario advertía que las palabras del ministro habían supuesto “una manera, acaso involuntaria, de admitir que los ritmos de la justicia son influenciables”.

O sea que, en definitiva, la perfidia política del gobierno central al perseguir en los tribunales la desobediencia del presidente de la Generalitat cuando llevó a cabo la consulta prohibida por el TC, quedaba compensada por la chapuza de la elección de la fecha perfecta para alimentar su victimismo. Justicia poética, podría decirse, que restaura la posición de superioridad moral del paladín de la patria catalana de modo que hasta los iconoclastas de la CUP se vean obligados a respaldar su investidura.

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Ilustración: Javier Muñoz

Todo muy bien trabado pero, como digo, para la antología del humor. Y una vez más fue María Peral quien con precisión quirúrgica aportó en el Blog de EL ESPAÑOL el dato clave que da rienda suelta a las carcajadas y a alguna que otra salpicadura de saliva irreverente a modo de condecoración sobre la farsa: resulta que “quien fijó la fecha” y por lo tanto “ha investido” a Mas -o al menos pretende hacerlo activando la profecía autocumplida- no fue otro que el juez instructor Joan Manel Abril, elegido miembro del Tribunal Superior de Justicia por el llamado “turno autonómico”, en fecha tan reciente como 2012. “Fuentes del CGPJ -advierte Peral- recuerdan con nitidez que el apoyo para el nombramiento de Abril venía inequívocamente de CiU”. O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana.

Ojo, que este levantamiento del velo de la impostura no implica absolución alguna para el estólido Estafermo que se cree un valiente don Tancredo haciendo garbosos estatuarios ante los más aviesos astados. Porque Rajoy y sólo Rajoy es el culpable de que al cabo de cuatro años de mayoría absoluta del PP siga en vigor el ignominioso artículo 330.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que permite a los parlamentos autonómicos designar entre “juristas de reconocido prestigio” a la mitad de los integrantes de la Sala Penal y Civil del correspondiente Tribunal Superior de Justicia. O sea el culpable de la perpetuación del inicuo onanismo jurisdiccional por la cual los aforados de cada comunidad autónoma eligen entre sus amiguetes a los jueces que tendrán que juzgarles cuando hagan de las suyas.

Esa era una de las nefandas artimañas con las que Guerra trató de enterrar a Montesquieu que iban a quedar desmanteladas por la reforma del Poder Judicial prometida por el programa electoral del PP. Así lo disponía el proyecto de ley de Gallardón, zancadilleado por Rajoy en persona en el mismo umbral del índice rojo que incluye los asuntos a aprobar por el Consejo de Ministros. Aquel proyecto de ley, anhelado vademécum de la despolitización de la Justicia, fue bloqueado por el presidente cuando vio el sesgo que empezaban a tomar los casos de corrupción que afectaban al PP. Si Gallardón hubiera dimitido entonces, y no cuando lo hizo, sería hoy el hombre providencial hacia el que se dirigirían todas las miradas de la derecha española.

O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana

A diferencia de lo que puede alegar con la bajada de impuestos que por arte de birlibirloque se trastocó en subida, ningún requerimiento presupuestario le impedía cumplir esa promesa ancilar, pero Rajoy prefirió engañar a sus electores con tal de blindar a sus dependientes, consciente de que sólo de ellos dependería a su vez él, en la eventualidad de que se destapara la fosa séptica de sus sobresueldos, mensajes de móvil y simulaciones de indemnizaciones en diferido.

“David habría durado dos horas en el 10 de Downing Street si se hubiera descubierto algo parecido”, me contaba no hace mucho un antiguo colaborador de Cameron. Pero en España los aforados cerraron filas, el ministro del Interior se rebozó en el fango que para eso lo puso el jefe, Pablo Ruz se volvió a Móstoles y serán los afines Enrique López -que nada desearía tanto como ver pasar delante de él este cáliz- y Concha Espejel quienes juzguen el caso, si el pleno de la Sala no lo impide. Todo sigue tan del revés como con Filesa, los GAL, los Pujol o los ERE. Son los políticos quienes controlan a los jueces a través del CGPJ y no a la inversa.

Y ahí yace por lo tanto el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección, recibiendo aviso de Aznar tras aviso de Aznar, a la espera de que llegue el milagro de la Navidad.

Ni siquiera la extravagancia de llamarnos a votar entre la paga extra y la lotería es fruto de un plan premeditado o de una evaluación táctica. Sólo el resultado de la inercia de la inacción, del dejarse llevar hasta el final, estirando la legislatura hasta la última fecha posible con el pretexto de los presupuestos y la tramitación del aguinaldo que evita un coste fiscal de 40.000 millones a la banca.

“Ahora está claro que lo que le hubiera convenido a Rajoy, habría sido convocar las generales a la vez que las catalanas”, me decía esta semana un alto dirigente de un partido nacional. “Pero para dar un paso así se requería audacia política”. Y, claro, esperar algo parecido a la audacia de este fósil del paleolítico inferior era como buscar mariposas azules en el mar. (Papallones blaves damunt la mar, que cantaba Pau Riba).

Ahí yace el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección

Vengo explicando desde hace meses el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya. Esperaba incluso que el triunfo de los independentistas catalanes en su plebiscito, avalado mediáticamente por el ministro de Asuntos Exteriores, precipitara los acontecimientos y diera lugar a un acto de autoridad -tan meramente reactivo como los remolinos del estafermo- que le presentara como garante y depositario de la estabilidad constitucional.

Pero ya sabemos que no caerá esa breva porque como ocurre en el Evangelio de San Lucas cuando entra Jesús en Jericó, ha habido un hombre valiente que como Zaqueo ha tomado la iniciativa y se ha encaramado resuelto a la higuera para ir al encuentro del destino. O mucho me equivoco o esa noche electoral en la que Rivera, Arrimadas y su pléyade de jóvenes sin tacha ni pasado, hijos todos de la libertad, coreaban “Ca-ta-lu-ña es Es-pa-ña” mientras afeaban la corrupción del “tres per cent” a Mas y sus compañeros de viaje, ha calado tan hondamente en el corazón de tantos a los que les gustaría ser como ellos, que la suerte del 20-D ya está echada.

“No me gustaría estar en el pellejo de Mariano”, explicaba el martes por la noche a un grupo de amigos uno de los dirigentes históricos que llegaron al PP procedentes de UCD. “Él ya sabe que está perdido porque por primera vez en la historia nos ha ganado una fuerza no nacionalista de centro derecha. Y nos ha ganado por goleada. En cuanto eso empiecen a reflejarlo los sondeos, la dinámica será imparable. Teniendo en cuenta sobre todo que el PP está ya destruido como partido. No veo la más mínima posibilidad de que sigamos gobernando. Por eso digo que no me gustaría estar en su piel. Debe ser muy duro tener la sensación de que no vas a ser capaz de cumplir la misión que te encomendaron”.

“¿Y tú cuánto hace que no hablas con Rajoy?”, le preguntó uno de los presentes. La respuesta fue la misma que daría cualquier otro.

 

 

 

 

El desplome del bipartidismo en cuatro gráficos que deberían preocupar (sobre todo) a Pedro Sánchez

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PP y PSC viven sus horas más bajas en Cataluña, pero es Pedro Sánchez quien más debe preocuparse por el auge de Ciudadanos. Su carrera a La Moncloa podría verse más afectada.

“No se puede gobernar España sin Cataluña”. La frase la pronunció este lunes Pedro Sánchez, secretario general y candidato a La Moncloa del PSOE. Estaba dirigida a un Mariano Rajoy que “ha convertido a su partido en marginal”. En el PSOE creen haber salvado los muebles al superar el resultado que pronosticaban las encuestas y de paso a la marca que abanderaba Podemos, su principal rival en la izquierda.

El PSC, la marca socialista en Cataluña, ha perdido cuatro escaños con respecto a las últimas elecciones con un número de votos ligeramente inferior al cosechado en 2012. El PP, que también buscaba contener el desgaste, ha perdido ocho y, a diferencia del PSC, un número de votos muy significativo: más de 120.000. Los dos partidos que han gobernado España viven sus horas más bajas en Cataluña.

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Si se echa la vista atrás, el retroceso del PSC es mucho más significativo. Una comparación de resultados a corto plazo permite hacer un análisis compasivo con la campaña de Miquel Iceta. Contra pronóstico, llegó vivo al final del baile y su formación es la tercera en el Parlament. Pero el resultado del PSC es el peor de su historia.

La diferencia entre PP y PSOE

El PP nunca ha superado la barrera de los 20 escaños en un Parlament de 135 sillas. Nunca ha sido alternativa de Gobierno a Convergencia i Unió, que ha gobernado Cataluña más de 28 años con Jordi Pujol y Artur Mas. El PSC sí. Gobernó durante siete años (2003-2010).

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Los socialistas catalanes llegaron a conquistar 52 escaños en las elecciones de 1999, las primeras a las que se presentó Pasqual Maragall. Faltaban cuatro años para que el exalcalde de Barcelona se convirtiese en president de la Generalitat. Después le sucedió José Montilla al frente de otro tripartito hasta 2010. Hoy, cinco años después, los 37 escaños que gestionó Montilla parecen un sueño inalcanzable para el socialismo catalán.

Un par de mapas sirven para explicar otras preocupantes derivadas del resultado socialista. El PSC pierde en áreas de tradicional influencia. La ciudad de Barcelona, un feudo de la izquierda y del socialismo durante prácticamente toda la democracia, dejó de estar gobernada por el PSC en 2011, cuando Xavier Trias (CiU) se convirtió en alcalde. Hace unos meses, la izquierda recuperó el bastón de mando de la mano de Ada Colau, ausente de la campaña que han hecho sus compañeros de Catalunya Sí que es Pot (CSP).

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En estas elecciones, Junts pel Sí ha teñido de verde aguamarina todos los distritos menos uno: Nou Barris, un barrio obrero en el que solía imponerse el PSC. Pero Nou Barris no es socialista sino de Ciudadanos, según se puede ver en el mapa de la derecha.

En el área metropolitana de Barcelona, el naranja Ciudadanos se disputa con Junts pel Sí la predilección del electorado, desplazando de su tradicional feudo al PSC. En L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña con más de 250.000 habitantes, más electores votaron a Ciudadanos que al PSC. En las elecciones municipales de mayo, los socialistas tuvieron más del doble de votos que el partido que lidera Albert Rivera.

La comparación del porcentaje de voto socialista de las autonómicas de 1999, cuando el PSC logró su máximo histórico, y del de este domingo, muestra a una Cataluña que poco a poco ha ido perdiendo un color rojo que le era propio.

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Los socialistas recuerdan que pese a todo en las elecciones municipales el PSC fue el segundo partido con más votos en Cataluña, superando ligeramente a ERC y por detrás de CiU.

Unas elecciones generales inciertas

El resultado del PSC no dejaría de ser sencillamente un mal resultado en otra coyuntura política. Pero sus implicaciones para la política nacional pueden ser un serio problema en la carrera de Pedro Sánchez a La Moncloa.

Fuentes socialistas recuerdan que “todas las victorias del PSOE en España han contado con dos graneros de votos, Andalucía y Cataluña”. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas no son halagüeños. Según un influyente diputado socialista, con unos resultados así, Cataluña sólo aportaría nueve diputados al grupo parlamentario del PSOE en el Congreso. Ahora tiene 14. La última vez que el PSOE ganó unas elecciones, con José Luis Rodríguez Zapatero en 2008, de Cataluña salieron 25 socialistas rumbo a la Carrera de San Jerónimo.

El desplome del PP tampoco permite aventurar un rebote en diciembre. En 2011, cuando Rajoy llegó a La Moncloa con una cómoda mayoría absoluta, Cataluña aportó 11 diputados. Entonces, un 20% del electorado se decantó por el PP. Este domingo, el porcentaje era del 8,5%.

La pronunciada caída del bipartidismo y la aparición de partidos emergentes como Ciudadanos auguran un Congreso de los Diputados muy fragmentado, al menos en cuanto a los diputados que se eligen en la comunidad. Queda por ver cómo se presentan ERC y CDC, espina dorsal de Junts pel Sí, y si votantes que han optado por CUP se decantan por Podemos en diciembre. Las elecciones autonómicas de este domingo muestran que el espacio de la izquierda sigue existiendo en Cataluña, pero que ya no lo capitaliza sin discusión el PSC.

También en EL ESPAÑOL:

Los memes que mejor plasmaron la locura de la noche electoral

Catalan President Artur Mas greets supporters of Junts Pel Si (Together For Yes) after polls closed in a regional parliamentary election in Barcelona, Spain, September 27, 2015. Separatists have won a clear majority of seats in Catalonia's parliament, an exit poll showed on Sunday, in an election that could set the region on a collision course with Spain's central government over independence.   REUTERS/Andrea ComasAndrea Comas/Reuters

Memes, chistes, ataques y otros miles de comentarios de todo tipo y condición se han publicado para contar, juzgar y destripar lo sucedido en las urnas este 27 de septiembre. A modo de resumen, aquí se recogen algunos de los mejores tuits publicados antes, durante y después del cierre de los colegios electorales. 

Esta noche electoral histórica en Cataluña ha tenido su reflejo (más divertido) en Twitter. Memes, chistes, ataques y miles de comentarios para contar, juzgar y destripar lo sucedido en las urnas este 27 de septiembre. A modo de resumen, aquí se recogen algunos de los mejores tuits publicados antes, durante y después del cierre de los colegios electorales:

1. El “adiós” del candidato de la CUP.

Antonio Baños publicó este tuit en el que recogía un vídeo de youtube con la canción Adiós papá de Los Ronaldos. Una despedida “sin rencores” pero con mucha polémica.

 

2. Las mofas sobre el fracaso de Albiol…y Rajoy.

Uno de los políticos que más menciones recibió en Twitter fue Xavier García Albiol, candidato del PP. Vídeos, chistes y montajes para mofarse de su fracaso en las urnas.

 

 

3. ¿Dónde están los escaños de Unió?

Otro de los grandes derrotados del 27-S es Duran i Lleida. El líder de Unió fue objeto de numerosas bromas por no haber logrado representación parlamentaria en su primera cita electoral en solitario después de años de coalición junto a Convergencia.

 

 

4. El rostro de Rajoy al conocer el sondeo de TV3.

Nada más cerrarse las urnas, la cadena autonómica catalana TV3 hizo público su sondeo a pie de urna. Los datos apuntaban a una gran mayoría del independentismo. Muchos bromearon en Twitter con la reacción del presidente del Gobierno.

 

 

5. El bruto que separa Cataluña del resto de España.

Centenares de tuiteros se deleitaron con este tuit sobre la posible separación de Cataluña del resto de España. Un poco de humor entre tanta tensión.

 

6. La ‘celebración’ de Mas que acaba en tragedia.

El exconsejero de la Comunidad de Madrid Percival Manglano publicó este vídeo para jactarse de cómo podría acabar la celebración de los resultados por parte de Artur Mas.

 

7. Eran muy pocos, pero fueron trending topic.

Un centenar de ultras se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid para manifestar su rechazo a la independencia de Cataluña al grito de “separatistas, terroristas”. Eran muy pocos, pero dieron mucho que hablar como trending topic durante varias horas.

8. “Español el que no bote”

En el acto de la celebración de la coalición Junts pel Sí se escucharon muchas canciones para celebrar la victoria en las urnas. Una de las más llamativas fue: “Español el que no bote”.

9. El batacazo de Iglesias y el triunfo de Ciudadanos.

Los resultados de la coalición liderada por Podemos tampoco han sido los augurados por las encuestas. Así, Pablo Iglesias tampoco escapa a las bromas en las redes sociales. Incluso, algunos interpretan su derrota frente a Albert Rivera.

 

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10. Piqué acude a votar con su hijo y sigue el recuento.

Fue una de las imágenes del día. Y también una de las más comentadas y retuiteadas. El jugador del Barça Gerard Piqué acudió a votar con su hijo Milan en sus hombros. Horas después, el propio jugador contaba cómo estaba siguiendo el escrutinio.

 

 

11. Junqueras apunta a la independencia.

El líder de ERC apuntó claramente cuáles son sus planes para el futuro. En pocos minutos, centenares de personas retuitearon el mensaje de Oriol Junqueras.

 

12. Iceta se fija en Pujol y Ferrusola.

El candidato del PSC, Miquel Iceta, no bailó en esta ocasión. Por la mañana, antes de que terminase la votación, hizo algo que no hicieron otros: se fijó en cómo fueron a votar el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol y su esposa, Marta Ferrusola.

 

El viaje a ninguna parte

viaje2ok¿Cómo hemos podido llegar a la tesitura actual cuando el independentismo dentro de un Estado que ha cedido ya gran parte de su soberanía a la Unión Europea, para adaptarse a las reglas y tamaños de la era de la globalización, resulta un anacronismo ridículo y sin sentido? 

Ilustración: Javier Muñoz

Puesto que tras la lectura del “libro negro” de Jordi Pérez Colomé el género periodístico que merece ser tomado más en serio en Cataluña es el humorístico, y como no hay dos sin tres, sigamos el viaje que iniciamos con el ¡Cu-Cut!, continuamos con L’Esquella de la Torratxa y hoy nos lleva a recalar en El Be Negre -a la vez la oveja negra y el bien negro-, brillantísimo semanario satírico afín a Acció Catalana, el partido de los intelectuales nacionalistas durante la Segunda República.

Detengámonos en concreto en la portada del número del 4 de enero del 34 -diez meses antes de la declaración de independencia de octubre- y fijémonos en el chiste incrustado en la quinta y sexta columnas, dedicadas al nuevo gobierno de la Generalitat que se formó tras la muerte de Maciá. El ujier del palacio de la plaza de San Jaime recibe a Companys con una pregunta: “Ja es bé catalanista, senyor Companys?”. Y el nuevo presidente le responde: “Més que no era mariner quan vaig ésser ministre”.

be2Obsérvese que lo que el funcionario pregunta no es si el nuevo líder de Esquerra se ha hecho  “separatista” o ni siquiera “nacionalista”, sino tan sólo si es ya lo suficientemente “catalanista” como para entrar por esa puerta. Y que Companys le contesta que “más o menos como era marinero cuando fui ministro”, aludiendo a que durante el verano anterior, en el tercer gobierno presidido por Azaña, había ocupado la cartera de Marina.

Sin esa reticencia generalizada que rodeaba al político logrero y oportunista, comparado siempre en desventaja con el padre de la patria difunto, no se comprende bien su delirio del 6 de Octubre al proclamar el “Estado catalán dentro de la -inexistente- República Federal Española”. Sus pretextos eran tan nimios como que el nuevo gobierno de Lerroux incluía tres ministros “involucionistas” de la CEDA y que el TC de entonces había tumbado la Ley de Contratos de Cultivo. Algo equivalente a la mala relación de estos años con el PP y a la frustración por la sentencia del Estatut.

Poca cosa desde una visión amplia. Por eso hay que centrarse en el factor humano. De hecho las primeras palabras que Companys masculla más que pronuncia tras la arenga del balcón, al volver al salón de Sant Jordi, parecen la continuación del chiste: “Ja està fet! Ja veurem com acabarà! A veure si ara també direu que no soc catalanista!”.

Con ese “a ver si ahora también diréis que no soy catalanista” parece estar midiéndose cada día Mas desde que inició la huida hacia adelante para separarse tanto de la fétida sombra de Pujol como de la memoria de aquel muchacho ambicioso y desideologizado a quien en el colegio Aula todos llamaban Arturo. Igual que Companys trataba de emanciparse del legado de Maciá y del recuerdo del abogadillo laboralista al que los compañeros de UGT llamaban Luis.

Podríamos continuar con el paralelismo preguntándonos si el papel de Dencás que se escapó por la alcantarilla, abandonando en su huida una barba postiza, lo desempeñará esta vez Quico Homs o algún gerifalte de la ANC. Pero más que en los comparsas, el mimetismo está en el ambiente. Y de nuevo la portada de El Be Negre nos lo explica todo al mostrarnos, en fecha tan próxima ya al cataclismo como el 19 de septiembre, a dos visitantes del Observatorio Astronómico del Tibidabo, atónitos ante el gran telescopio que apunta a un cielo cuatribarrado en el que brilla, solitaria, la estrella independentista: “Com ha crescut aquesta estrella en poc temps!”.

be1¡Sí, cómo había crecido, cómo ha crecido ahora, esa estrella en poco tiempo y de la misma manera! Hoy como entonces las instituciones del Estado, emanadas de un Estatuto de Autonomía aprobado por las Cortes, sirven de palanca política y catalizador emocional de un nuevo intento de destruir a ese Estado. Y ahí está la sonrisa de Mas en el balcón del ayuntamiento, idéntica a la del Nou Camp el día del himno, regodeándose de nuevo ante la humillación de un símbolo de la legalidad de la que proceden sus poderes. Solo un gobierno de cabestros políticos como el que tenemos en Madrid ha podido consentir que lleguemos a este punto.

“Tot plegat semblava un somni…”, escribió en sus memorias el gran jurista Amadeu Hurtado al describir los sucesos del 6 de octubre. Sí, todo junto -el balcón, la arenga, el bando, la independencia…- parecía un sueño que enseguida se trocó en pesadilla cuando Lerroux declaró el estado de guerra y el general Batet desplegó unos cientos de hombres para sofocar la sublevación. “Señor ministro, acuéstese, duerma y descanse”, le dijo al titular de Defensa Diego Hidalgo. “Ordene que le llamen a las ocho… A esa hora todo habrá terminado”.

Y así fue una vez que los escamots que defendían la Generalitat salieron despavoridos. “A estos, una zurra en el culo y a dormir”, escribió el comunista Rafael Vidiella en el número de noviembre de la revista Leviatan. Pocos días después Companys daba por hecho que sería condenado a la pena capital: “Es que si no me la piden, me estafan”, le dijo a su abogado Ossorio y Gallardo.

Solo un gobierno de cabestros políticos como el que tenemos en Madrid ha podido consentir que lleguemos a este punto

Ahora también toca frotarse los ojos con incredulidad al repasar el itinerario surrealista que nos ha colocado ante unas elecciones en las que los sondeos pronostican el triunfo rotundo de quienes amenazan con declarar igualmente la independencia por las bravas: aquel “aprobaré el Estatuto que venga de Cataluña”, desmentido lógicamente por la flagrante inconstitucionalidad del texto; aquella absurda demora de cuatro años del TC para llegar a las conclusiones obvias; aquella requisitoria de Pacto Fiscal de Mas bajo amenaza secesionista; esas Diadas multitudinarias, orquestadas desde la Generalitat con las pautas de los regímenes totalitarios; ese referéndum ilegal, celebrado en abierto desafío a la resolución del Constitucional, ante la pasividad de Rajoy; esta nueva convocatoria electoral en la que los que dicen “no” a la legalidad democrática para separarse de ella, se declaran “juntos por el sí”; esta patética campaña en la que la mentira ha sido la verdad y el odio, el amor…

En efecto, “tot plegat sembla un somni”. ¿Cómo hemos podido llegar a la tesitura actual cuando el independentismo dentro de un Estado que ha cedido ya gran parte de su soberanía a la Unión Europea, para adaptarse a las reglas y tamaños de la era de la globalización, resulta un anacronismo ridículo y sin sentido? Sólo la catadura y circunstancia de los actores lo explica. Mas ha resultado ser un frívolo aventurero sin escrúpulos que ha huido así de rendir cuentas sobre la corrupción maremágnum del clan Pujol y la quiebra técnica de la Comunidad Autónoma que ha presidido. El iluminado Junqueras y el trilero Romeva han resultado ser sus perfectos compañeros de viaje y los fanáticos supremacistas de la ANC y Omnium, su fuerza de choque.

Viaje a ninguna parteIlustración: Javier Muñoz

Pero más dañina que su etiología es la de quienes están enfrente. Unos reprochan a Rajoy que no haya blandido ninguna zanahoria, otros que no haya hecho asomar al menos la punta de algún palo. Lo cierto y terrible es que la derrota electoral de las propuestas constitucionales que su mayoría absoluta le obligaba a liderar lleva camino de producirse después de cuatro años de incomparecencia y dos semanas de confusión con goles clamorosos en propia puerta.

Y es que al cabo de toda una legislatura meramente contemplativa, sin iniciativa política alguna, sesteando de manera crónica con el pretexto de no alimentar la espiral soberanista, el jefe del Gobierno y el ridículo pavo real que tiene como ministro de Exteriores han dado un grotesco bandazo, aceptando durante la campaña jugar el partido en el terreno de sus adversarios. Eso es lo que ha ocurrido cuando Rajoy se ha puesto a divagar sobre si los catalanes perderían o no la nacionalidad española -lo que para ZP era “discutido y discutible” parece para él ignorado e ignorable-, dando la misma lacia imagen que aquella noche en Veo 7 cuando me dijo que no entendía su escritura. Eso es lo que ha ocurrido cuando el PP se ha dirigido en un video exclusivamente en catalán -toma inmersión- a una comunidad bilingüe.  Y sobre todo eso es lo que ha ocurrido cuando el gallo Margallo no sólo se ha avenido a debatir con Junqueras, máximo aspirante a presidir la soñada República Catalana, como si la tele de Godó fuera el Consejo de Seguridad de la ONU, sino que ha sido capaz de plantear el símil argelino, regalándole a su rival el argumento de que Cataluña es un territorio pendiente de descolonizar. ¡Mare de Déu!

La noche anterior a la declaración unilateral de independencia Azaña, que había pasado a la oposición y se encontraba en Barcelona, advirtió al conseller de Justicia Lluhí de lo que podría ocurrirles: “No sabrían ustedes qué hacer con su victoria… Todos los resortes del Estado funcionarían de manera automática… No durarían ni dos horas”. A eso es a lo que sin duda se refería el otro día el exquisito Xavier Corberó cuando auguraba a María Marañón que “esto terminará mal a nada que vaya bien”.

Mas ha resultado ser un frívolo aventurero sin escrúpulos que ha huido así de rendir cuentas sobre la corrupción maremágnum del clan Pujol y la quiebra técnica de la Comunidad Autónoma que ha presidido

 

Lluhí replicó a Azaña que lo que se avecinaba era “una demostración pacífica” y que “todo pasaría de manera alegre y sin choques”. También le desveló sus cartas: “Luego cederemos unos y otros. Aquí tendremos que ceder… en Madrid también cederán y todo pasará en paz”. O sea lo mismo que sotto voce repite hoy el entorno de Mas.

Los hechos dieron la razón a Azaña. En sus memorias de aquellos años, certeramente tituladas La pequeña historia de España pues durante toda la Segunda República la grandeza brilló por su ausencia, Lerroux presenta el pulso con Companys como una cuestión de testosterona: “Pudo inmortalizarse él, si hubiese tenido…lo que le falta. O pude inmortalizarle yo, si me hubiese faltado lo que me sobra”. Cambó, opuesto al balconazo, rebaja varios grados la dimensión del conflicto: “No fou més que una gran criaturada”, escribirá a los pocos meses.

Pues ahí vamos: de chiquillada en chiquillada hacia la gamberrada final. Pero si en aquel momento convulso en el que hasta fallaban los teléfonos, funcionaron los “automatismos del Estado”, esta vez -con cada escena televisada en directo- ocurriría lo mismo, con la diferencia de que, en lugar del estado de guerra, se aplicaría el artículo 155 de la Constitución y en lugar de un par de tanquetas, bastaría con mandar a la Generalitat la nota de prensa de la Unión Europea respaldando nuestro orden constitucional.

A ese guión es al que debería haberse ceñido el Gobierno en lugar de fantasear sobre “corralitos”, tasas de paro y una Liga sin el Barça. Nada de eso sucederá porque la guerra de Troya no tendrá lugar. Hay líneas rojas que no se pueden cruzar sin que se dinamiten los puentes. Ni siquiera Rajoy podría aceptar una declaración de independencia -o sea la destrucción de España- sin suspender de inmediato la autonomía de Cataluña, con el respaldo abrumador de la opinión pública y la comunidad internacional. Una UE cargada de corsos, bretones, bávaros y lapadanos no va a admitir jamás un precedente que la corroería  mediante el efecto contagio desde su flanco sur.

He aquí la única certeza: sea cual sea el resultado de este domingo, el independentismo catalán está inmerso en un viaje a ninguna parte, condenado a eternizarse como aquellos interminables trayectos de los renqueantes tranvías de la Barcelona de hace un siglo, en los que, según las bromas de L’Esquella de la Torratxa, de los mayores sólo quedaba el esqueleto, a los jóvenes les crecían luengas barbas, los conejos se reproducían por doquier y hasta el más pequeño cactus se hacía gigantesco, pero nunca se llegaba al destino deseado.

Lee la serie ‘Espejos de Cataluña’:

El rey de los ‘castells’ / El decano de la Boqueria / La sobretituladora del Liceu / El retratista de la Rambla / El exportador de cava

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‘El libro negro del periodismo en Cataluña’

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’ / 5. ‘La tele de la mitad’ / 6. ‘La opinión dependiente’

 

 

La campaña catalana, en cinco despropósitos

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Todo es posible en las campañas electorales. Los candidatos participan en tantos actos, dan tantas entrevistas y son ayudados (o eso creen ellos) por sus respectivos partidos políticos en tantas ocasiones, que cualquier desliz puede darle un vuelco a sus expectativas electorales.

Todo es posible en las campañas electorales. Los candidatos participan en tantos actos, dan tantas entrevistas y son ayudados (o eso creen ellos) por sus respectivos partidos políticos en tantas ocasiones, que cualquier desliz puede darle un vuelco a sus expectativas electorales.

Eso es lo que esperaban y temían Junts pel Sí como el PP cuando acordaron un debate electoral entre Oriol Junqueras, número 5 de la candidatura independentista, y José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores. Y, sin embargo, no hubo daños colaterales y se convirtió en uno de esos debates que faltaban en una campaña llena de exabruptos.

1.- “Pues, eh… ¿y la europea?”

https://www.youtube.com/watch?v=OHebSDdmdW8

El periodista Carlos Alsina se convertía, muy a su pesar, en un icono de parte del independentismo, que celebró la manera en la que descolocó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con un sencillo recordatorio de la legislación vigente.

Al recordarle que el Código Civil (que desarrolla la Constitución) prevé que un ciudadano español de origen pueda conservar su nacionalidad si así lo desea, Rajoy titubeó y dio alas al independentismo. “Han mentido sobre tu nacionalidad. Las otras amenazas también son falsas”, reza un vídeo de Junts pel Sí en el que la candidatura reproduce el vídeo de la entrevista como una pretendida cesión de espacio electoral al PP.

La reacción en las redes sociales fue masiva. Para muestra, este tuit:

2.- “Coleta morada” y los indios reservistas

“Grandes jefes PP, PSOE, Podemos, venir reserva catalana. Decir indígenas qué conviene votar”, dijo Artur Mas en Tortosa. “Indígenes decir jefes Madrid PP, PSOE, Podemos, gran corte de manga, que en el lenguaje de la reserva, se dice gran butifarra”.

Su frase provocó una espiral de imitadores.

https://twitter.com/pnique/status/646072210331959297?ref_src=twsrc%5Etfw

“Yo no hablar comanche, hablar serio. Mas nos ha estafado”, dijo por su parte Miquel Iceta.

3.- Las frases fuera de tono

“Gilipollas”, dijo Meritxell Genao, candidata de Catalunya si que es pot, a una persona que en realidad la animaba en un mitin. Se acabó disculpando.

Pablo Iglesias llamó “tonto” a Mariano Rajoy por decir que “un vaso es un vaso y un plato es un plato”.

Son muchas las voces que han clamado contra el encasillamiento de la campaña catalana. Para empezar, por la dinámica de bloques planteada por Junts pel Sí en la que se convocaban unas elecciones plebiscitarias. Además, varios partidos, como Ciudadanos, Catalunya si que es pot o el PSC, han pedido que Artur Mas diese la cara y respondiese por su gestión. O que se hablase de temas que no fuesen la independencia de Cataluña.

4.- La bandera catalana

Es la última polémica de la camapaña. El portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, desplegó una bandera catalana en el balcón del consistorio durante el acto institucional de las fiestas de la Mercè.

Acto seguido, el portavoz del PP, Alberto Fernández, hizo lo propio con la bandera española, ante los pitos de los asistentes.

https://twitter.com/electrofraude/status/647202487892635648?ref_src=twsrc%5Etfw

Alfred Bosch ha pedido perdón, Ada Colau ha lamentado el uso electoralista de las banderas (en un Ayuntamiento que en sus primeros compases ha retirado un busto del rey Juan Carlos) y la polémica no ha ido a más.

5.- El baile de Iceta

¿Fue espontáneo? ¿Fue preparado? De lo que no cabe duda es de que el baile del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, fue una de las gotas de humor de la campaña electoral.

Era la puesta de largo de la campaña. A su lado, Pedro Sánchez sonreía, entre incrédulo y divertido. Y su baile se hizo viral. Después empezaron las teorizaciones. ¿Debe bailar un candidato a presidente de la Generalitat? Desde el PP criticaron que no era serio una demostración de entusiasmo público tan apasionada. “Con lo que está cayendo, sobra”, dijo Xavier García Albiol.

Otros, como Romeva, trataron de emularlo, quizás con más ritmo. O no.

Y finalmente el propio Iceta, considerado en su partido como uno de los cerebros más brillantes, acabó por quitarle hierro al asunto.

Cinco razones por las que el nuevo vídeo del PP no ganará un solo voto en Cataluña

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El Partido Popular ha publicado un nuevo anuncio donde varios líderes dicen frases en catalán: Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, Javier Maroto o Rafael Hernando. Es un modo nuevo de apoyar el PP catalán en las elecciones del domingo. Aquí van cinco motivos por los que es razonable dudar de su eficacia.


El Partido Popular ha publicado un nuevo anuncio donde varios líderes dicen frases en catalán: Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, Javier Maroto o Rafael Hernando. Es un modo nuevo de apoyar el PP catalán en las elecciones del domingo. Aquí van cinco motivos por los que es razonable dudar de su eficacia.

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1. Porque hacerse los colegas a 48 horas de las elecciones son más nervios que estrategia.

El Partido Popular no se ha distinguido por su apoyo inquebrantable al catalán. El ex ministro de Educación, José Ignacio Wert, propuso una reforma educativa para “españolizar a los alumnos catalanes”. Rafael Hernando llamó “enfermos” y “energúmenos” a los aficionados del Barça que pitaron el himno nacional en la final de la Copa del Rey.

Las pocas ganas de negociación del presidente Mariano Rajoy han sido una de las excusas básicas del independentismo. Son frases y decisiones políticas obviamente legítimas, pero sitúan al PP en un ángulo del espectro. “Arenas hablando en catalán está en la lista de cosas que nunca hubiera pensado ver antes de morir”, dice Jorge Galindo, sociólogo en la Universidad de Ginebra. La simpatía con el catalán a 48 horas de las elecciones suena a electoralista.

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2. Porque la pronunciación no lo es todo.

Las caras de concentración al decir palabras difíciles en catalán de algunos dirigentes son maravillosas. Quizá por ese motivo han dejado esos “i jo” o “ni jo” a solas. Esa “j” requiere dedicación. “Ver a algunos líderes nacionales de otras comunidades de España hablando por primera vez en catalán puede resultar chocante”, dice el consultor político Daniel Ureña, socio fundador de Mas Consulting.

El final de Rajoy asustado con otro tipo de plano y sólo tres palabras -“perquè units guanyem”- es antológico. El acento impostado de la vicepresidenta en la última sílaba de “catalans” es aún mejor.

Captura de pantalla 2015-09-25 a las 14.27.043. Porque el castellano también es una lengua catalana.

En Cataluña se habla mucho en castellano y no pasa nada. Si los dirigentes del PP querían decir que aman a Cataluña, podían haber combinado ambas lenguas con naturalidad. En algún caso hubiera sonado más sincero. Nunca antes se les había escuchado hablar en catalán. Es, si cabe, más electoralista.

“El PP quiere subrayar que las identidades mixtas son parte de España, pero lo hace desde su posición más extrema en el eje centralista”, dice Galindo. Por eso es difícilmente creíble: “El PP lleva ya tiempo cayendo en Cataluña por ese motivo y no lo va a recuperar ahora”, añade Galindo.

“Sería mucho más natural si se combinara el castellano y el catalán, ya que eso refleja mucho mejor la realidad actual de Cataluña”, dice el consultor Ureña. “En Estados Unidos muchos candidatos, al intentar llegar al votante hispano, chapurrean algunas palabras en español y suele percibirse como artificial”.

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4. Porque no es coherente.

En Cataluña puede haber muchos problemas vinculados al nacionalismo, pero la lengua no es el principal. Si el PP no tiene complejos y es natural, no hubiera sido necesario usar el catalán de este modo ahora. A estas alturas de campaña, el recurso es más ridículo que útil.

“Si el partido hubiera mantenido este tono, un vídeo que lo condensara al final serviría para apuntalar la estrategia. Pero esto es nuevo y llega tarde”, dice Luis Marañón, consultor político. Esta novedad implica una incoherencia estratégica. Xavier García Albiol era un candidato perfecto para polarizar el panorama. Pero al final llega este vídeo con su toque de amabilidad. “Combina mensajes duros -’están muy equivocados’- con otros buenos”, dice Marañón. “Son mensajes bipolares. Las emociones deben ser coherentes: esperanza y miedo no encajan”. La suavización al final de la campaña hace que toda pierda constancia y naturalidad.

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5. Porque en el eslogan final se ve el plumero.

El eslogan final es un ejemplo del cambio de estrategia. El lema de toda la campaña ha sido “Plantemos cara”. Pero este vídeo tiene como frase clave “Unidos ganamos”. No parecen frases del mismo estilo. El nuevo reclamo se parece mucho además a un eslogan habitual de Ciudadanos -“Mejor unidos”- y al “Better together” escocés.

En el mismo Partido Popular reconocen que su estrategia en algún caso ha sido errónea. Un vídeo en catalán difícilmente va a cambiarla.

 

 

El debate sobre la nacionalidad de españoles en Cataluña, en cinco claves

PLENO COMPARECENCIA MARGALLO

¿Se verán los ciudadanos de una Cataluña independiente privados automáticamente de la nacionalidad española? Resumimos qué dice la Constitución, el Código Civil y los expertos. 

El problema catalán en 21 preguntas

¿Se verán los ciudadanos de una Cataluña independiente privados automáticamente de la nacionalidad española? En declaraciones a los medios, José Manuel García-Margallo ha explicado que “cuando uno se sale de un país es obvio que abandona todos los atributos que le da la pertenencia a ese país”.

Lo dijo este miércoles, horas antes de debatir con Oriol Junqueras, líder de ERC y número cinco de Junts pel Sí, en un insólito encuentro en televisión que destacados dirigentes del Partido Popular han criticado como inoportuno por los mismos motivos: someter a debate las consecuencias internacionales de una efectiva independencia de Cataluña y que el interlocutor del Gobierno sea nada menos que el titular de Exteriores.

Este martes, Mariano Rajoy titubeó sobre el asunto, pero siempre prestándose a hacer hipótesis sobre cómo sería vivir en una Cataluña independiente. En una entrevista en Onda Cero, el periodista Carlos Alsina le trasladó como afirmación retórica que los ciudadanos de una Cataluña independiente conservarían la nacionalidad. “Ah, no lo sé. ¿Por qué no la perderían? ¿Y la europea tampoco?”, replicó el jefe del Ejecutivo.

1.- ¿Dónde se regula la pérdida de nacionalidad?

Para empezar, en la Constitución. La norma básica lo incluye en su título primero, el relativo a los derechos fundamentales. El número 11 especifica que “ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”.

Pero una cosa es “ser privado”, como dice el artículo, y otra perderla. El mismo artículo de la Carta Magna prevé la adquisición, mantenimiento y pérdida del derecho y remite el desarrollo a otras leyes. La Constitución también prevé la doble nacionalidad con países “iberoamericanos” o que tengan “una particular vinculación con España”, pero siempre por acuerdo y siempre de manera bilateral con cada país concreto.

2.- ¿Cómo se pierde la nacionalidad?

Hay varios supuestos. El Código Civil, en su artículo 24, prevé que la pierdan los españoles que residan “habitualmente en el extranjero, adquieran voluntariamente otra nacionalidad o utilicen exclusivamente la nacionalidad extranjera”. Esa pérdida no es inmediata, sino que se demora tres años y puede evitarse si se pide explícitamente.

Por si fuera poco, esta norma no se aplica a “países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal” por los especiales lazos con España.

3.- ¿Y en caso de conflicto?

Los juristas consultados por EL ESPAÑOL coinciden en que la secesión de un territoritorio no está prevista, ni en la Constitución ni en las leyes que desarrollan el artículo 11.

Sin embargo, el Código Civil tiene un apartado significativamente esclarecedor en el artículo que regula la pérdida de la nacionalidad. “No se pierde la nacionalidad española, en virtud de lo dispuesto en este precepto, si España se hallare en guerra”. Es decir, ni aún en caso de conflicto bélico abierto y declarado, por ejemplo una guerra civil, los que se situasen en un hipotético bando catalán perderían la protección de las leyes españolas.

4.- ¿Quiere Junts pel Sí despojar a los catalanes de la nacionalidad española?

No. Es más, esbozan una Cataluña en la que los ciudadanos que así lo deseen mantengan una doble nacionalidad. El propio presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha asegurado estar “convencido de que la mayoría de los catalanes conservarán las dos nacionalidades, la catalana y la española”, según ha declarado a la agencia AFP. Cuando es preguntado por su decisión personal, la respuesta es otra pregunta: “¿Por qué no?”. En realidad, según Mas, la convivencia de las nacionalidades no es un problema ya que el objetivo principal, el de la independencia, habrá sido ya alcanzado.

5.-¿Qué dicen los expertos?

Entre los juristas y magistrados hay opiniones para todos los gustos. Todas comienzan por la advertencia de que el supuesto de independencia no ha sido previsto y, por lo tanto, no hay respuesta jurídica definitiva. Elementos como un posible acuerdo entre el Estado catalán en ciernes y el español o un nulo reconocimiento internacional de una república catalana alterarían el debate que Margallo ve ya zanjado.

No hay ciudadanos sin nacionalidad. Las leyes españolas contemplan la pérdida de nacionalidad en caso de que se adquiera otra, por lo que el reconocimiento de la UE y el resto del mundo la declaración de secesión sería un factor importante.

La nacionalidad no puede otorgarse y retirarse “por decreto”. Es una decisión “personalísima” que no puede hacerse “en masa” y de forma indiscriminada sino caso a caso, según fuentes jurídicas. En muchos países, incluido España, la concesión de nacionalidad a extranjeros comporta exámenes y hasta un acto solemne de aceptación de la Constitución y los símbolos nacionales.

Otros juristas coinciden con Margallo y argumentan que, del mismo modo que los ciudadanos de un nuevo Estado no serían españoles para pagar impuestos, tampoco tendrían por qué serlo a efectos de nacionalidad. Un posible precedente comentado en este debate es el de los ciudadanos del Sahara Occidental, durante años españoles de pleno derecho, que dejaron automáticamente de serlo, aunque se les permitió optar de nuevo a la nacionalidad española.

Foto: EFE/Alberto Martín

El problema catalán en 21 preguntas

El lío de Rajoy y el rifirrafe entre ‘Pájaro Naranja’ y ‘Coleta Morada’

GRA547. BARCELONA, 21/09/2015.- El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias durante su intervencion en el mitin celebrado esta tarde en la Plaça dAngel Pestaña en Barcelona junto al cabeza de lista de Catalunya Si Que es Pot, Lluis Rabell e Iñigo Errejón. EFE/Jesús Diges

El presidente del Gobierno se hace un lío con la nacionalidad de un vecino catalán si triunfa el bloque independentista. Cosas de salir del plasma. Mientras, Albert Rivera y Pablo Iglesias endurecen sus acusaciones para robar votos del granero de votos del cinturón rojo donde antes triunfaba el PSC.

Martes de campaña electoral marcada por el suspenso del presidente del Gobierno en Derecho constitucional: ignora completamente que un ciudadano catalán nunca dejará de ser español si no lo desea, como reza en el artículo 11 de la Constitución. También por un cruce de tuits entre Albert Rivera y Pablo Iglesias por los futuros pactos de Gobierno.

Helados se quedaron los simpatizantes del PSC que se acercaron a Sant Boi al mediodía para escuchar a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, que reaparecía tras su baja de maternidad. Durante todo su discurso, ni siquiera se le escapó ninguna de estas cuatro palabras: Miguel Iceta y proyecto federal. La andaluza debió pensar que bastaba con respaldar en Mataró, ya caída la tarde, al candidato del PSC a la Generalitat.

“¿Y la europea tampoco?”

Mariano Rajoy no supo salir de laberinto en el que le metió el periodista Carlos Alsina en una entrevista sin plasma mediante. El presidente se hizo un lío en directo con qué nacionalidad tendría un ciudadano catalán en el hipotético caso de que Cataluña se independizase.

Alsina le recordó que, según la Ley actual, los catalanes seguirán teniendo la nacionalidad española si así lo desean. “Vale… ¿y la europea?”. “Si son españoles, también tendrán la nacionalidad europea”. Un par de frases que sirvieron para que las redes sociales se incendiaran con memes sobre el presidente y le criticaran que no se haya preparado a fondo la entrevista, sobre todo con el tema catalán.

La tercera anécdota de la jornada se vivió también en las redes sociales. las encuestas auguran que Ciudadanos y Podemos se disputarán el segundo puesto detrás el frente independentista. Y no es casualidad que sus líderes nacionales se metan el dedo en el ojo cada vez que tienen oportunidad.

Espero que el candidato separatista de ‘Coleta Morada’ no ‘haga el indio’ y apoye a Inés Arrimadas antes que a Mas…”, escribió el líder de Ciudadanos, que sale a diario a recorrerse Cataluña de cabo a rabo para seguir cosechando votos. Rivera quiso incidir en uno de los puntos clave de su campaña: Catalunya Sí que es Pot, la plataforma respaldada por Podemos, no es una buena opción porque se dice que no es secesionista y su candidato, Lluis Rabell, votó el año pasado a favor de la independencia.

Coleta morada no entender”

Pablo Iglesias respondió la insinuación del de Ciudadanos y utilizó el lenguaje indio con el que Artur Mas atacó a los líderes de PP, PSOE y Podemos a los que envió un “corte de mangas”. “Coleta morada no entender pequeño Pujol votar reforma laboral con gran jefe plasma”. Mientras Ciudadanos y Podemos se clavan puñales por pescar algún voto no independentista del cinturón metropolitano barcelonés, Pedro Sánchez prefiere esquivar a Susana Díaz y pasar el día en Zaragoza y La Rioja, aunque eso suponga perder algún votante más. Cosas del PSC.

Tras el amargo desayuno de Rajoy con Alsina, el presidente hizo de tripas corazón y cogió el AVE por la tarde, se plantó en Tarragona y evitó pronunciarse sobre el resbalón de la mañana. Sabía que lo más importante era acompañar a Xavier García Albiol. Aunque ambos sufrieron los abucheos de los independentistas.

Según se acerca el 27S, la temperatura de la campaña sube. Sin embargo, el que parece que todavía no ha reaccionado a la encerrona que le ha hecho la banca esta semana es Artur Mas, que ayer no dio ni un solo titular digno de ser recogido en esta crónica. Quizá esté esperando a que Luis María Linde, que comparece hoy el Senado, explique mejor aquello que soltó el lunes de que con una Cataluña independiente habría un corralito. 

El uso que hace el PP de las Cortes y el artículo 155

El autor critica la decisión del PP de apurar la legislatura, hecho que relaciona con el desafío independentista. Su tesis es que los populares estarían garantizándose el control del Parlamento para, llegado el momento, imponer a su particular entender el artículo 155 de la Constitución. Este es el artículo que faculta al Ejecutivo para instar a una comunidad autónoma al “cumplimiento forzoso” de sus obligaciones.

El lunes, día 14, la Mesa del Congreso de los Diputados (es decir, el Partido Popular que en ella tiene mayoría absoluta) tomó una decisión que pocos esperaban: anunció un calendario de plenos que llega hasta el 29 de octubre. Para entender qué tiene de sorprendente y qué intenciones puede esconder, repasemos primero las normas que rigen la convocatoria de elecciones y la disolución de las cámaras parlamentarias.

Los artículos 68 y 69 de la Constitución indican que el mandato de los diputados y senadores termina cuatro años después de su elección o el día de la disolución de la cámara. Esta facultad de disolver, decretada por el Rey, corresponde al presidente del gobierno previa deliberación del Consejo de Ministros, según el artículo 115 de la Carta Magna. El citado artículo 68 (para el Congreso, nada se indica para el Senado) establece que las elecciones tendrán lugar entre los treinta días y sesenta días desde la terminación del mandato, y que el Congreso electo deberá ser convocado dentro de los veinticinco días siguientes a la celebración de las elecciones.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) fija plazos precisos dentro de esas horquillas que admite la Constitución. En concreto, su artículo 42 establece que las elecciones se celebrarán 54 días después de publicada su convocatoria, ya se trate de elecciones por disolución anticipada o por expiración del mandato. Como además, para este último caso, precisa que el decreto de convocatoria deberá publicarse 24 días antes de expirar el mandato de los parlamentarios, son 30 días los que transcurrirían exactamente entre el fin del mandato y las elecciones.

En Grecia o Reino Unido se puede formar un gobierno en uno o dos días tras las elecciones; en España es imposible

Las disposiciones de la LOREG sobre recursos electorales y proclamación de candidatos prentenden ser garantistas pero son innecesariamente lentas puesto que imponen al menos 17 días tras las elecciones hasta la constitución de las nuevas cámaras, a los que se añade unos diez días (Reglamento del Congreso) para elegir un nuevo presidente del gobierno. En total, dos meses con el ejecutivo en funciones y casi tres con las cámaras disueltas si se disolvieron anticipadamente, lo que contrasta con Grecia o Reino Unido (por utilizar ejemplos recientes entre muchos países) donde se puede formar un gobierno en uno o dos días tras las elecciones, y no suele pasar de una semana aunque tengan que negociarse coaliciones.

Tras todo esto, ¿qué tiene de particular la decisión de la Mesa del Congreso? Pues que, hasta ahora, todas las elecciones de la Democracia se han producido tras una disolución anticipada de las cámaras, que implica la interrupción del mandato de los parlamentarios en el momento en que se publica la convocatoria electoral. Sin embargo, si como ya ha anunciado, Mariano Rajoy mantiene que las elecciones serán el 20 de diciembre, esta fecha será la más tardía posible ya que corresponde a justo 30 días después del 20 de noviembre en que se cumplen cuatro años desde las anteriores elecciones y se agota pues el mandato de los parlamentarios. La consecuencia es que, aunque el decreto de convocatoria se publicará necesariamente el 27 de octubre, las Cortes Generales seguirán en pleno funcionamiento hasta el 20 de noviembre.

Ante el órdago independentista catalán, estos 24 días ganados pueden ser decisivos por ejemplo si tuviera que aplicarse el artículo 155 de la Constitución referente a la adopción de medidas en el caso de que una comunidad autónoma no respete sus obligaciones constitucionales. Se trata de una facultad que tiene el Gobierno siempre que obtenga el respaldo de la mayoría absoluta del Senado, pero no de su diputación permanente, ya que no se encuentra recogida entre las que el artículo 78 de la Constitución atribuye a este órgano que permanece cuando se disuelve la cámara.

Si el 27-S gana el independentismo, puede resultar decisivo que las Cortes Generales no se disuelvan hasta el 20-N

Dado que la constitución del parlamento catalán se producirá a mediados de octubre (aún no se ha establecido, pero la fecha límite según su normativa es el 17), si hubiera una mayoría independentista, sus primeras acciones se concretarían probablemente antes de final de ese mes. En ese caso, puede resultar decisivo que las Cortes Generales no se disuelvan hasta el 20 de noviembre (frente por ejemplo el 20 de octubre si las elecciones hubieran de ser el 13 de diciembre).

Artur Mas anuncia sin reparos que se propone engañar al Estado. Estas declaraciones por parte del máximo representante ordinario del Estado en la Comunidad Autónoma deberían movilizar tanto a la fiscalía -que desde el 9-N juega a moverse lo más lento posible sin caerse (aunque ya lo hizo Torres-Dulce)- como al Gobierno. En su lugar, el Partido Popular aporta también desprestigio a la Constitución esquivando el debate político sobre la aplicación del artículo 155 (tan democrático y constitucional como todos los demás), alterando irresponsablemente los equilibrios entre poderes del Estado cambiando deprisa y en el último momento la Ley del Tribunal Constitucional, mientras que apurando el mandato de las Cortes se guarda cartas inéditas desde 1978 que merecerían un esfuerzo de transparencia y pedagogía ante los votantes. Parafraseando el “golpe de estado a cámara lenta” (con el que acertadamente acusa Alfonso Guerra a Artur Mas y sus cómplices), no será un golpe de estado por omisión el que logre frenarlo. Los españoles necesitan y merecen un gobierno que sea capaz de unir y convencer con la mejor política, pero antes que nada que recuerde que su deber de “guardar y hacer guardar la Constitución” exige algo más que registrar recursos ante los tribunales.