Así se hizo el vídeo del PP: “A mí me dijeron que me aprendiera unas palabras en catalán”

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El PP cierra la campaña en Cataluña con un vídeo improvisado en el que varios altos cargos del partido piden a los catalanes en catalán que voten por la unidad de España. Uno de sus protagonistas confiesa a EL ESPAÑOL que cinco minutos antes le enseñaron las pocas palabras que pronuncia en la filmación. 

El PP lanzó el vídeo en catalán el último día de campaña. Pero sus líderes lo improvisaron sobre la marcha durante un acto electoral celebrado el 12 de septiembre en Lloret de Mar. “A mí me dijeron que me aprendiera unas palabras en catalán para improvisar un vídeo”, dice uno de los catorce protagonistas de esta filmación, que en pocos minutos se convirtió en viral. “Aparecen unas personas sí y otras no [porque] surgió sobre la marcha”.

Con esta improvisación justifican la ausencia de la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, que este viernes respaldó en el mitin de cierre de campaña al candidato Xavier García Albiol. Fuentes cercanas a la ex presidenta de Castilla-la Mancha quitan hierro al asunto asegurando que tampoco aparecen otros miembros del Comité de Dirección como Esteban González Pons o José Manuel Barreiro. La presencia de Cristina Cifuentes también encendió las alarmas por si Esperanza Aguirre, gran defensora de la unidad en España, no había sido invitada a participar en esta grabación. Fuentes cercanas a la presidenta del PP de Madrid se escudan en que no aparece ningún presidente de partido: “Ni siquiera Alicia Sánchez Camacho, que preside el PP catalán”.

Fue el PP catalán que preside Camacho el que improvisó la frase que diría cada dirigente dependiendo de su nivel de conocimiento del idioma y del cargo que ocupaba. Así, Mariano Rajoy cierra el vídeo diciendo sólo dos palabras: “Unidos ganamos”. Soraya Sáenz de Santamaría se atrevió con un “yo quiero a Cataluña y a los catalanes”. Cristina Cifuentes defendió en un catalán muy mejorable ese “no me imagino España sin Cataluña” y Alberto Núñez Feijóo (Galicia) insistió en que unidos se llegará “más lejos”.

En la filmación se incluyen también unas palabras del portavoz parlamentario Rafael Hernando, los vicesecretarios Pablo Casado, Javier Maroto, Javier Arenas, Andrea Levy y Fernando Martínez Maíllo y los ministros Alfonso Alonso (Sanidad) y Jorge Fernández Díaz (Interior). La penúltima intervención se reserva para el candidato catalán, Xavier García Albiol, que pide a los ciudadanos que no permitan que se “juegue” con su futuro porque, recalca, “es de todos”. En el vídeo también se echó en falta la presencia del ministro que más ha participado durante estos meses en el debate catalán: José Manuel García-Margallo.

Mariano y la nada

El presidente del PP hace un análisis complaciente de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas ante la cúpula de su partido.

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El cataclismo que el 24-M ha supuesto para el PP no tendrá consecuencias en la organización, por lo que tampoco cabe albergar ahora grandes sorpresas en el Ejecutivo. Los cambios anunciados por Rajoy en respuesta a la debacle electoral se circunscriben básicamente a González Pons -amortizado desde que emigró a Bruselas- y a Carlos Floriano, famoso por sus críticas a Ciudadanos, el único clavo ardiendo al que puede agarrarse hoy el PP, como bien sabe Cristina Cifuentes.

La secretaria general del partido sigue en su sitio, pese a haber sido derrotada por partida doble: en Génova y en Castilla-La Mancha. Junto a Cospedal, Rajoy se enroca con el inmarcesible Javier Arenas y, sobre todo, con Jorge Moragas, su jefe de Gabinete en La Moncloa, al que entrega la dirección de la campaña electoral. Pablo Casado, lo más parecido que hay en el PP a Albert Rivera, llevará Comunicación. Y ahí acaba todo.

En el balance de situación que Rajoy ha presentado ante los dirigentes de su partido pesa muchísimo más lo positivo, algo que contrasta con el ambiente de funeral que se palpa entre las bases. Lo único que el presidente anota oficialmente en el debe del PP es la corrupción, y ya la da por juzgada, sentenciada y requetesuperada. Por contra, observa brotes verdes por doquier: desde los pronósticos de las primeros sondeos -ojo, tres semanas después de la gran encuesta del 24-M- a la recuperación numérica de la economía.

En el seno del PP, Rajoy le ha hecho la autocrítica al PSOE, transformando la reunión del Comité Ejecutivo tras las catastróficas municipales en el primer mitin de campaña de las generales. Para el dirigente popular, los socialistas han optado por la “marginalidad” y el “extremismo”. Así pues, queda clara la disyuntiva que pretende plantear a los ciudadanos en las próximas elecciones: o el PP o el caos. Ocurre, empero, que ya son legión quienes piensan que entre Mariano y la nada tampoco hay tantas diferencias.

Rajoy marianiza el PP

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Los que esperaban un golpe de timón en el Partido Popular se quedaron este jueves con las ganas. Mariano Rajoy rompió finalmente su silencio y se presentó ante los suyos para reconocer que el batacazo electoral del PP no se debe a la comunicación o a la coordinación interna sino a las consecuencias de la crisis y la corrupción. Aquí están las claves de los cambios en el partido.

Además: Pablo Casado, un político de carrera

Los que esperaban un golpe de timón en el Partido Popular se quedaron este jueves con las ganas. Mariano Rajoy rompió finalmente su silencio y se presentó ante los suyos para reconocer que el batacazo electoral del PP no se debe a la comunicación o a la coordinación interna sino a las consecuencias de la crisis y la corrupción.

El presidente del PP ha optado por involucrarse más en primera persona, volver a presidir las reuniones que la cúpula tiene los lunes por la mañana y hacer una serie de cambios considerados como superficiales tanto por el PP como por el PSOE.

Resumimos en seis claves las decisiones y el discurso de Rajoy, que mantiene aún en suspenso la esperada remodelación del Gobierno:

Arenas vuelve con Cospedal. Son los dos puntales de Rajoy en el PP y lejos de ser relevados, se mantienen en sus funciones. La secretaria general, que perdió el Gobierno de Castilla-La Mancha a manos de PSOE y Podemos, mantiene el puesto junto a su enemigo interno Javier Arenas, que seguirá como vicesecretario de Autonomías y Ayuntamientos.

Moragas, el hombre del presidente. La volcánica lucha de poder entre Cospedal, número dos del partido, y Soraya Sáenz de Santamaría, número dos en el Ejecutivo, ha desembocado en una decisión salomónica. La persona en la que más confía Rajoy es el hombre que lleva con él en la Moncloa: Jorge Moragas, su jefe de gabinete, que será también el jefe de la campaña electoral. Tuvo ya un papel clave en la victoria de 2011 y desde entonces no se ha separado de él. Es el dirigente más reforzado por los cambios internos. De ahí que quepa hablar no ya del rajoyismo sino de una auténtica marianización del PP.

Ciudadanos nacidos en los 80. Son jóvenes, sin galones pero con una imagen de modernidad que contrasta con la de quienes ocupan primeros peldaños del poder conservador. Pablo Casado (1981), bregado en tertulias televisivas y de la órbita FAES, asumirá Comunicación. Andrea Levy (1984) asume Estudios y Programas, cargo que ya ostenta en el PP catalán que encara las elecciones autonómicas de septiembre con perspectivas sombrías. Son valores en alza y la apertura a una nueva generación, la generación de buena parte de los dirigentes de Ciudadanos.

Una organización fraguiana. El nuevo equipo de Rajoy amplía el número de vicesecretarías generales de tres (Floriano, González Pons y Arenas) a cinco. El nuevo número tres del partido es Fernando Martínez Maíllo, presidente de la Diputación y del PP de Zamora, un dirigente respetado pero salpicado por casos judiciales. En abril fue imputado por su gestión como consejero de Caja España. Javier Maroto, ex alcalde de Vitoria y uno de los homosexuales más visibles del partido, asume un nuevo cargo (Política Sectorial). Ganó las elecciones en su Ayuntamiento pero no pudo gobernar por la unión de la oposición. La estructura, que tendrá que probar su eficacia y coordinación, recuerda a los tiempos de Manuel Fraga, donde había una dirección hipertrofiada con nada menos que cuatro vicepresidentes además de un secretario general.

Pedro Sánchez, el radical. “El PSOE es nuestro principal adversario”, ha proclamado solemnemente Rajoy. El PP no planteará la estrategia del miedo a Podemos de forma frontal tras el fracaso cosechado en el Ayuntamiento de Madrid. Recurrirá más bien a cargar la responsabilidad en el PSOE  por su “sectarismo” a la hora en los pactos. “Ellos han optado, no por la moderación, ni el sentido común, ni el consenso en los valores constitucionales. Han optado por la frivolidad, la marginalidad y el extremismo”, ha dicho.

Presupuestos electorales. Rajoy no ha mencionado los cambios en el Gobierno ni las leyes clave de la legislatura. Pero sí ha aprovechado para anunciar que presentará unos Presupuestos Generales del Estado cargados de rebajas fiscales. La Constitución obliga al Gobierno a remitir al Congreso las cuentas para el ejercicio siguiente antes del 1 de octubre, pero se quedarían en papel mojado si el PP no sigue en el Gobierno. El dato, unido a los primeros mensajes sobre Cataluña, ahuyenta la posibilidad de un adelanto electoral.

Desconcierto en el PP e indiferencia en el PSOE

“Rajoy anunció cambios, generó expectativas y se arrepintió en ese preciso instante”, confiesa un dirigente popular. “Hay gente válida en el nuevo equipo, pero no es un revulsivo, no es una dirección para ir a por todas”, añade.

En el PP aún se espera con interés la remodelación ministerial, pero la falta de profundidad en los cambios acometidos en el partido rebaja las expectativas. De producirse una sorpresa, su efecto se vería amplificado.

Fuentes de la dirección del PSOE destacan que “finalmente, el cambio de Rajoy no ha sido”. Según el equipo de Pedro Sánchez, el presidente del PP “no ha entendido nada del mensaje de las urnas” y ha decidido “que el Gobierno salga al rescate del partido”.

Tanto en el PP como en el PSOE coinciden en señalar el latente “discurso del miedo” a que la recuperación se malogre por un peligroso viraje a la izquierda. “Pero las elecciones autonómicas y municipales han demostrado que el miedo ya no moviliza”, en palabras de un veterano del PSOE. “Como mucho, el discurso puede acabar viniéndonos bien a nosotros como le vinieron bien a Podemos los ataques de Aguirre y otros dirigentes”.

Las tendencias del #24M en seis nombres de mujer

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Repasamos qué términos y temas protagonizaron la jornada electoral en Twitter. El seguimiento fue intenso y continuado a lo largo del domingo, y se extendió a la mañana del lunes.

Acudimos a Trendinalia para repasar qué términos y temas protagonizaron la jornada electoral en Twitter. El seguimiento fue intenso y continuado a lo largo del domingo, y se extendió a la mañana del lunes.

Revisando las tendencias de la noche encontramos hashtags y trending topics que nos remiten una y otra vez a seis mujeres, seis protagonistas de suerte muy dispar que dibujan los contrastes y el cambio de ciclo que ha supuesto el 24M.

Ada Colau

El suyo es un caso de éxito para los que buscan augurios electorales en las tendencias online. El hashtag #AdaColau24M promovido por los activistas y partidarios de Barcelona en Comú ya descollaba como tendencia antes incluso que se abrieran las urnas, y dominaría hasta bien entrada la jornada, dibujando un mosaico de mensajes esperanzados por el cambio y guiños a la candidata.

Sólo a partir del recuento electoral y a medida que la victoria se confirma Ada Colau se convierte en tendencia por derecho propio. Cobran viralidad entonces una serie de fotografías suyas siendo desalojada por los Mossos en actos de la PAH, irónicamente, hace apenas dos años.

Rosa Díez

UPyD, en cambio, ha conocido el reverso cruel de la popularidad online. El hashtag a través del cual movilizaron a sus militantes y voluntarios, #ApoderadosUPyD, rivalizó en prominencia con #AdaColau24M a lo largo del día. Bajo esa etiqueta se encontraban ‘selfies’ y mensajes de ánimo entusiastas, por parte en gran medida de los interventores del partido desde los colegios electorales.

https://twitter.com/chemijr/status/602443799953068033

Al cierre de urnas, y con los primeros sondeos pronosticando el retroceso generalizado de UPyD, el partido desaparece de las tendencias y se mantiene en tensa espera a que la líder del partido comparezca. La rueda de prensa en la que Rosa Díez anuncia que ya no será candidata en su próximo congreso de junio la catapulta como tema de la noche. Los tweets se reparten entre el análisis, el agradecimiento y el escarnio.

https://twitter.com/kortvex/status/602591366934310913

https://twitter.com/Mattheus95/status/602788655485341698

Rita Barberá

Muy a su pesar, ya lo dijo ella misma, la protagonista de la noche. No hay otro modo de decirlo, los tuiteros le tenían ganas y se notó. Desde que se divulgan los primeros sondeos y se dibuja la posibilidad de que pierda la silla de regidora de Valencia, brota una verdadera nube semántica de tendencias relacionadas: Rita, Compromís, o simple y llanamente: Lo de Valencia.

Rita Barberá no se impone como trending hasta que el resultado se define, como hemos visto en los demás casos, y ella sale a dar la cara. Los que seguimos la noche electoral coincidiremos en que su rueda de prensa, extrañamente desafiante y desaforada, fue uno de los puntos álgidos de la noche.

No exagerábamos al decir que los tuiteros le tenían ganas: todavía el lunes por la mañana era tendencia #DespeRita y la excelente fotografía de Biel Aliño, retrato de la debacle, circulaba rápidamente hasta convertirse en meme.

Manuela Carmena

La otra gran vencedora de la noche junto con Colau no aparece curiosamente hasta última hora: Ahora Madrid empieza a abrirse paso horas después de que los sondeos anunciasen que tenía grandes posibilidades de hacerse con la alcaldía, y Manuela Carmena no es trending por si misma hasta el lunes por la mañana.

¿Qué pudo pasar? La historia de la candidatura de Carmena es una carrera de fondo. Prácticamente desconocida al comienzo de la campaña, fue elevando su popularidad en la red hasta convertirse en icono. Pero sólo en las encuestas más optimistas podía verse alcaldesa. Quizás sus simpatizantes quisieron esperar hasta el final para creérselo.

Esperanza Aguirre

De nuevo el reverso de la noche electoral, comparecía antes que su rival para reconocer que pese a su victoria por un único escaño, muy difícilmente llegará a ser alcaldesa de Madrid. Aguirre pagó el precio de una campaña errática, descolgada de su partido y estrepitosa, resumida para muchos en esta foto en la que arrastra a su perrita Pecas a la salida del colegio electoral.

Esperanza Aguirre es un trending topic tardío que pervive hasta la mañana del lunes, focalizado como en casos anteriores en su rueda de prensa y en la concesión de una derrota que quizás creía inconcebible.

María Dolores de Cospedal

La Secretaria General del PP pierde la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha y se arriesga a perder la presidencia ante un pacto PSOE-Podemos. Su breve trayectoria como tendencia en la noche del domingo respondía a la ironía de que precisamente su controvertida reforma electoral la habría abocado al desastre.

Una hora después, con el 99% escrutado, la foto cambiaba y Cospedal no hubiera podido salvarse ni con la ley anterior. Dentro de lo que cabe, puede que fuera un alivio.

¿No fueron tendencia los hombres? Los hubo, como León de la Riva, el polémico alcalde de Valladolid que repite la “photo finish”  que caracteriza al PP en estas elecciones y gana pero sin la mayoría absoluta que le permitiría gobernar. O Carlos Navarro ‘El Yoyas’, de Gran Hermano a edil de Vilanova del Camí. Pero hay una tendencia significativa ausente, igual que su protagonista:

https://twitter.com/master_petri/status/602614426303393792

Así te contamos la noche electoral

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez. 

Todos los detalles de la jornada con la opinión de Pedro J. Ramírez, la información de nuestros reporteros y los gráficos de Antonio Delgado, Patricia López y David Domínguez.

El PP se hunde, la izquierda revive

"Ha sido David contra Goliat", ha dicho Colau (Barcelona en comú)

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular, conseguida en la víspera política de las elecciones generales y aniquilando en las urnas a barones socialistas en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha o alcaldías como Sevilla. La noche fue para la izquierda… y para Ciudadanos. Estos son los ganadores y perdedores de estas elecciones. 

Cuatro años. Eso es lo que ha durado la histórica mayoría del Partido Popular. Sus líderes la lograron en la víspera de las elecciones generales de 2011 y aniquilando en las urnas a barones socialistas en ciudades como Sevilla y en comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón. Esta vez el PP no sólo ha perdido activos coyunturales. Cambiarán de manos feudos históricos como la ciudad de Valencia, la Comunidad Valenciana o el Ayuntamiento de Madrid.

Fue la noche de una izquierda fragmentada, cabreada y expresada en diversas formas y volúmenes según el lugar. Una izquierda condenada a entenderse para desalojar al PP. Al partido de Mariano Rajoy le queda el consuelo de poder cortejar a Ciudadanos para mantenerse en bastiones clave como Madrid. Pero el partido de Albert Rivera venderá caro su apoyo al tiempo que se consolida como una alternativa clara al PP. En el PSOE, Pedro Sánchez gozará de una cierta paz interna y Susana Díaz cosecha otro triunfo mientras trata de desbloquear su investidura. Pablo Iglesias y Albert Rivera confirman que sus partidos han cambiado el mapa de España. Próximo asalto, las generales.

Los ganadores

Ada Colau. “Esta ha sido la victoria de David contra Goliat”, afirmaba la candidata de Barcelona en Comú, que se hizo famosa por su oposición a los desahucios. Ha ganado por un escaño y casi 20.000 votos a Xavier Trias, hasta ahora alcalde y candidato de CiU. Liderará a un equipo de 11 concejales y será la próxima alcaldesa si logra llegar a pactos con las demás fuerzas de izquierda. La mayoría absoluta está en 21 concejales. ERC ha logrado cinco, el PSC cuatro y la CUP tres. Ciudadanos ha logrado cinco y el PP, tres.

Manuela Carmena. Por primera vez en 26 años, la capital no estará gobernada por la derecha. El tirón de la candidata y la unión en su lista de Podemos, Equo y desafectos de IU dará el bastón de mano a la ex jueza, de 71 años. “Tenemos el gran reto de conseguir que Madrid sea una ciudad decente”, dijo ante unos seguidores en éxtasis. En su victoria ha pesado el hundimiento del PSOE con Antonio Miguel Carmona, que tendrá que apoyar a Ahora Madrid para evitar que gobierne Esperanza Aguirre.

Guillermo Fernández Vara. Después de cuatro años en la oposición por la negativa de IU a apoyarle, el barón socialista regresa a la presidencia de la Junta de Extremadura al imponerse al popular José Antonio Monago.

Emiliano García-Page. Es una de las victorias más dulces del PSOE. Aunque María Dolores de Cospedal se ha impuesto en votos y escaños (16), ha perdido la histórica mayoría absoluta lograda en 2011. Con 14 diputados en las Cortes, necesitará los tres logrados por Podemos, que exigirá contrapartidas, pero odia a Cospedal.

Cifuentes, preparada para gobernar (PP)
Cifuentes, preparada para gobernar (PP)

Cristina Cifuentes. La candidata popular fue la delegada del Gobierno en Madrid con más proyección pública de los últimos años. Ahora ha logrado una victoria notable en su campaña a la Comunidad de Madrid. Necesitará los votos de Ciudadanos para su investidura. Pero su victoria, con 11 escaños de ventaja sobre el socialista Ángel Gabilondo, es incontestable. Entre otras cosas por un dato que tendrá lecturas internas: Cifuentes sacó más votos que su colega Aguirre en el municipio de Madrid.

Ximo Puig. El PSOE ha perdido casi 200.000 votos y 10 escaños en la Comunidad Valenciana. Pero el desplome del PP permitirá a Puig ser el próximo presidente dos décadas después de la llegada de Eduardo Zaplana al poder. El líder socialista necesitará llegar a acuerdos con Compromís y Podemos, cuyo apoyo le asegurarían una holgada mayoría.

Mónica Oltra. La coalición Compromís la logrado un resultado muy superior al previsto. En la Comunidad Valenciana, Oltra liderará a un equipo de 19 diputados, sólo cuatro menos que el PSOE. “Es el triunfo de la gente sencilla y honrada”, dijo la candidata, muy popular. El cabeza de cartel de Compromís en Valencia, Joan Ribó, será probablemente alcalde. 

Miguel Ángel Revilla. Vuelven los taxis y las anchoas a La Moncloa (con permiso de Rajoy o su sucesor). El más carismático de los presidentes cántabros volverá al poder. El PP superó por un escaño al Partido regionalista (PRC) de Revilla. Pero su líder Ignacio Diego ha anunciado que no explorará pactos con las demás fuerzas políticas, ya que la mayoría de la izquierda es muy clara en la región.

Javier Fernández. El presidente del Principado se ha impuesto en Asturias. En el fragmentado espacio político asturiano, el socialista podrá gobernar si llega a pactos con Podemos (sumando a este partido llega a la mayoría absoluta) o con Izquierda Unida.

Javier Lambán. Ex consejero del socialista Marcelino Iglesias, se convertirá con toda probabilidad en nuevo presidente de Aragón siempre que Pablo Echenique le dé su apoyo como se espera. Los dos desbancan a la popular Luisa Fernanda Rudi.

Pedro Antonio Sánchez. El candidato del PP en la Región de Murcia es uno de los pocos presidentes autonómicos que no ha perdido el partido de Mariano Rajoy. Aunque deberá pactar su investidura si quiere gobernar.

Juan Vicente Herrera. El presidente de Castilla León se queda a las puertas de la mayoría absoluta. Pero sus apoyos serán suficientes para gobernar.

Los perdedores

María Dolores de Cospedal. El primer paso es reconocer que tienes un problema. La presidenta de Castilla-La Mancha no lo hizo en la noche electoral. “El PP ha sido la fuerza más votada”, reivindicó. “Queda claro que los ciudadanos nos han dado su confianza mayoritaria”, añadió antes de decir que estaba “muy satisfecha de la campaña” que ha dilapidado la histórica victoria de 2011. Por primera vez en democracia, el PP logró entonces la mayoría absoluta y el Gobierno regional. Esta vez se quedó a un escaño (16) abriendo la puerta a un Gobierno del PSOE (14) con la ayuda de Podemos (3).

Rita Barberá. Un simpatizante la llamó hace unos días “la alcaldesa de España”. El resultado anticipa su adiós después de 24 años con el bastón de mando. En una turbada intervención ante la prensa, reivindicó su orgullo por haber servido “a todos los valencianos”, a quienes dijo que tendrán “el gobierno que han elegido”. En esta ocasión, no la apoyaron en El Cabanyal, el castigado barrio donde siempre ganaba.

Bipartidismo Madrileño

Antonio Miguel Carmona. La debacle del candidato socialista a la alcaldía de Madrid se explica con estos datos. Trinidad Jiménez (2003) cosechó 625.148 votos; Miguel Sebastián (2007), 487.893; Jaime Lissavetzky (2011), 364.600; Carmona, 249.152. Otra comparación letal: en el municipio de Madrid, el candidato socialista a la comunidad, Ángel Gabilondo, cosechó 415.715 votos. Es decir, 166.563 votos más que su colega Carmona.

Luisa Fernanda Rudi. La poderosa presidenta de Aragón ha ganado las elecciones. Pero ni con Ciudadanos ni con el PAR suma más escaños que una coalición de PSOE y Podemos, que se han revelado muy fuertes.

José Ramón Bauzá. “Algo hemos hecho mal para que los ciudadanos nos hayan retirado su apoyo”, ha reconocido el presidente de Baleares después de reconocer el peor resultado para su partido en 35 años de historia. Aunque se mostró abierto a pactos, la pujanza de la izquierda en un parlamento muy fragmentado le hará muy difícil quedarse en el Gobierno.

Esperanza Aguirre. Era la candidata popular con a priori más posibilidades en Madrid, y su victoria por un escaño ante Ahora Madrid sabe a derrota, porque no le garantiza la alcaldía. Aguirre necesitaba ser alcaldesa para sobrevivir políticamente en el PP, donde genera más odios que simpatías, especialmente en el despacho de Mariano Rajoy.

Alberto Fabra. Ha llevado a su partido a una debacle histórica que quizás haga añorar a Francisco Camps, el presidente que logró 55 diputados en 2011. Fabra, que no era querido en su partido y sobre el que Rajoy dudó hasta el último momento, ha hecho retroceder al PP 24 diputados. Valencia tendrá un nuevo presidente, del PSPV.

José Antonio Monago.
José Antonio Monago.

José Antonio Monago. Después de una campaña personalísima y huyendo de las siglas del PP, con raps e himnos pop, Monago ha reconocido su derrota. La coalición liderada por el PSOE ha ganado las elecciones, sacando dos diputados de ventaja al ‘barón rojo’ del PP, que no ha sabido apagar sus propios incendios.

José Ignacio Zoido. El PP ha perdido la mayoría absoluta de manera agridulce. Ha ganado las elecciones, pero una coalición de PSOE (con un escaño menos), Podemos e Izquierda Unida lo desalojarán de la alcaldía, ya que sus escaños no son suficientes ni con Ciudadanos. En un discurso a los militantes, Zoido pidió que le dejaran gobernar por ser la lista más votada. No parece que suceda.

Rosa Díez. Muy “orgullosa”, como repitió varias veces, la líder de UPyD ha presentado su renuncia en diferido, anunciando que no se presentará a la reelección como líder de la formación en el congreso extraordinario de junio. Su negativa a pactar con Ciudadanos y la ausencia de cambios tras la debacle andaluza han sellado el futuro de la que hace más de un lustro pusiera la primera pica en el bipartidismo.

‘Gobernantes’ en la ‘torrentera’

Paco el del Molino volvió de su viaje de novios durante la semana que precedió al 12 de abril de 1931. Casi como por ensalmo se encontró con que los concejales escogidos por los vecinos en las elecciones de ese domingo “echaban roncas contra el sistema de arrendamiento de pastos”. Entre ellos estaba su padre. “Al saber esto Paco el del Molino, se sintió feliz y creyó por vez primera que la política valía para algo”.

Paco el del Molino volvió de su viaje de novios durante la semana que precedió al 12 de abril de 1931. Casi como por ensalmo se encontró con que los concejales escogidos por los vecinos en las elecciones de ese domingo “echaban roncas contra el sistema de arrendamiento de pastos”. Entre ellos estaba su padre. “Al saber esto Paco el del Molino, se sintió feliz y creyó por vez primera que la política valía para algo”.

Así lo explica Ramón J. Sender en su conmovedor Réquiem por un campesino español. Enseguida describe el impacto que aquellos comicios tuvieron en el pueblo: “Los nuevos concejales eran jóvenes y, con excepción de algunos, gente baja… El resultado de la elección dejó a todos un poco extrañados. El  cura estaba perplejo. Ni uno sólo de los concejales se podía decir que fuera hombre de costumbres religiosas”. Aún estaban asimilando el resultado, cuando “se supo de pronto que el Rey había huido de España”.

Nada equivalente hay este domingo en juego porque, a diferencia de lo que ocurría entonces con la dictadura de Primo de Rivera, el franquismo queda ya muy lejos y el actual monarca sólo desempeña funciones representativas. A nadie parece molestarle que quien entregue la copa de la Euroliga a Felipe Reyes sea el Rey Felipe, sobre todo si el protocolo no deja demasiado claro quién de los dos es el pívot y quien el Jefe del Estado. Pero hecha esta salvedad no sería una exageración alegar que estamos ante las elecciones municipales -y autonómicas- de mayor trascendencia política desde aquellas míticas del 31.

Hasta la propia María Dolores de las Mentiras que una vez más ha hecho honor a su renombre omitiendo en su declaración de bienes 12.000 metros cuadrados de cigarral recreativo, acaba de reconocer que estos comicios “van a condicionar los próximos veinte años de la vida española”. Podríamos incluso percibir una serie histórica con intervalos parecidos desde el advenimiento de la democracia. Pero así como las elecciones del 79 estuvieron rodeadas de la épica de la recuperación de la libertad municipal y dieron en las grandes ciudades las primeras victorias a la izquierda desde los tiempos de la República; y así como las elecciones del 95 marcaron el gran bandazo hacia la derecha que al año siguiente llevó a Aznar a la Moncloa, unas y otras no fueron sino expresiones del bipartidismo esbozado ya en el 77. Casi cabría decir que sirvieron para extender y consolidar por todo el territorio la alternancia de lo que hoy denominamos la casta.

La gran singularidad del envite de este 24-M consiste en que lo que se plantea no es un nuevo episodio rotatorio entre los dos polos de un mismo “enquistamiento” -así definía el doctor Marañón el turnismo de la Restauración-  sino un cambio radical en el modelo de representación política de los españoles. Podemos tiene una intención de voto muy superior a la de los mejores tiempos del PCE o Izquierda Unida y Ciudadanos ha irrumpido con muchos más apoyos de los que tuvieron nunca el CDS o UPyD. El catch a cuatro,  apenas intuido tras unas elecciones europeas que dieron visibilidad a los recién llegados, será dentro de unas horas una realidad política cuando las formaciones morada y naranja logren significativas cuotas de poder local y regional.

Ilustración: Javier Muñoz
Ilustración: Javier Muñoz

A nada que se cumplan las predicciones, viviremos la noche de los cuatro vencedores. Rajoy presentará ufano al PP como el partido más votado en ambas contiendas, Pedro Sánchez celebrará el importante recorte de los casi diez puntos y más de dos millones de votos que en las municipales del 2011 postergaron al PSOE respecto a su tradicional oponente y tanto Iglesias como Rivera se cuidarán muy mucho de recaer en el síndrome de Muskie -el candidato que se retiró llorando cuando en las primarias de New Hampshire obtuvo un triunfo menos arrollador del pronosticado- y celebrarán con brío sus logros, por mucho que se desvíen de las mejores encuestas.

Será el lunes por la mañana, una vez que se empiece a barrer el confetti, cuando el peso de la aritmética mostrará un escenario político muy diferente al actual pues, al margen de que cambie el color de más o menos gobiernos, las que se habrán esfumado serán las mayorías absolutas en las que hasta los peores mindundis y las más lelas han cimentado su prepotencia.  Ya anticipo que del río revuelto de la fragmentación del poder, lo normal es que la ganancia de pescadores corresponda a los ciudadanos. Cuanto menos sobrados y más azacaneados vayan quienes rijan ciudades, comunidades y provincias, menor será el riesgo de que abusen de nosotros.

Durante estas dos semanas de campaña el miedo a perder -rictus de pánico a veces- ha colgado permanentemente de la faz de los dos grandes y eso ya supone de por sí una satisfacción compensatoria de la ristra de pavadas y memeces que se desgranan en los mítines. El momento culminante aconteció en Santander el sábado pasado cuando Rajoy enfatizó, con campanudo retintín, que toca elegir “gobernantes y no tertulianos, ni comentaristas de televisión” porque “gobernar es muy difícil y muy serio y no se puede frivolizar”. Al día siguiente Pedro Sánchez complementó la argumentación en Zaragoza alegando que “el PSOE no es fruto de una torrentera” y que su “hoja de servicios” y su “sabiduría histórica” le legitiman para reemplazar al PP.

O sea que si estuviera en sus manos expenderían al alimón un carné de político, reservado exclusivamente para quienes acrediten varios trienios de militancia en una u otra empresa de empleo permanente. Si por ellos fuera, sería el único título habilitante para el ejercicio rotatorio de la profesión gubernamental u opositora y un escudo de defensa frente al intrusismo de los seguidores del Naranjito y el Coletas. Rajoy considera que sólo gobernando -o mejor dicho estando ahí- desde la más tierna infancia se puede gobernar -o mejor dicho seguir estando ahí- en la achacosa senectud. Y Sánchez viene a decirnos que haber protagonizado disparates y desmanes varios en distintas etapas del pasado es el mejor aval para tener la oportunidad de reproducirlos en el futuro.

A mí en cambio me parece que lo más atractivo de Podemos y Ciudadanos es precisamente lo de las tertulias televisivas y sobre todo lo de la “torrentera”. Es decir, su turbulento adanismo. Que hayan nacido como quien dice ayer, en plena plaza pública, en medio de la frustración y la cólera que la incompetencia y la corrupción de los instalados ha producido en la parroquia. Son hijos de una “pareja tan española -Ortega dixit– como el enojo y la esperanza”, e instrumentos por lo tanto, por mucha que sea a veces la distancia ideológica, de cuantos en esta encrucijada anhelamos un cambio radical en las reglas del juego de la vida pública.

La imagen de la campaña es la niña enfurruñada de Soraya que ha brotado de la estampa blandengue de la niña de Rajoy como una distorsión de pesadilla de aquella etiqueta clónica del Anís del Mono. Si los profesionales son Soraya o Margallo, Chaves o Griñán, que vengan pronto los amateurs a sustituir intereses creados por amor al arte. “No sabiendo los oficios los haremos con respeto”, escribió León Felipe. “Para enterrar a los muertos como debemos, cualquiera sirve, cualquiera menos un sepulturero”.

Si los protectores de la corrupción no son capaces de hacerse personalmente el harakiri, ni siquiera cuando les pillan con la pistola humeante en la pantalla del teléfono, menos aún pondrán bajo tierra el sistema que les nutre. Y esa es la clave de lo que nos pasa: el problema no es que hayan surgido tres, treinta o trescientas manzanas agusanadas sino que la podredumbre sea la condición natural del huerto y contamine hasta la carretilla y el cesto.

Cuando después de todo lo ocurrido la única “injusticia e ingratitud” que Aznar reprocha al PP de Rajoy es la cometida con Ana Botella y cuando Felipe González emerge una vez más de la bruma del pantano para marcar territorio a sus últimos polluelos, hay que abandonar toda esperanza de que los cambios radicales que necesita España vayan a surgir de ese duopolio. A la hora de la verdad en el PP y en el PSOE se cierra filas con quien manda, “como con la madre, con razón o sin ella”. Y la manipulación impregna los últimos espasmos preelectorales para identificar a Podemos con ETA o dar por hecho que Ciudadanos pactará con la izquierda, aunque lo que más debe preocuparnos a todos es que la declaración de la renta de Aguirre haya salido de la Agencia Tributaria de Montoro.  Al margen, claro está, de la obligación de publicar de los periódicos.

Es una lástima que la campaña concluya sin que ninguna de las dos fuerzas innovadoras haya puesto el foco en el paradigma López Aguilar: ¿cómo es posible que el padre de una ley por la que miles de ciudadanos son encarcelados por si acaso, haya podido escudarse en su aforamiento en un asunto estrictamente privado? También es una pena que nadie haya cuestionado el dispendio que supone celebrar elecciones andaluzas en marzo y catalanas en septiembre cuando tenemos unas autonómicas en mayo; o por qué la asamblea de una comunidad uniprovincial cuya población se concentra en el municipio de Madrid tiene nada menos que 129 diputados enganchados a la sopa boba.

Tras haber sido cortejado durante dos semanas por quienes lo ningunearon durante cuatro años, cada votante en cada municipio se convierte ante las urnas en una especie de señor de horca y cuchillo por un día. Es la hora del ajuste de cuentas”.

Bravo, en cambio, por la actitud de Ciudadanos al requerir al PP que se democratice como condición para pactar. La centelleante Inés Arrimadas lo explicó de forma convincente la otra mañana en esRadio: “No pedimos ni sillas ni concejalías sino unas mínimas bases de lucha contra la corrupción”. Y no cabe duda de que las primarias son un gran filtro para apartar del cursus honorum a personajes bajo sospecha. Si alguien quiere ser tu socio, si alguien pretende exhibirse contigo en público, es normal pedirle que guarde ciertas normas de urbanidad política.

Pero no adelantemos acontecimientos. Tras haber sido cortejado durante dos semanas por quienes lo ningunearon durante cuatro años, cada votante en cada municipio se convierte ante las urnas en una especie de señor de horca y cuchillo por un día. Es la hora del ajuste de cuentas. Lo singular de estas elecciones es que la aparición de nuevos actores ha arrojado al turbión de la incertidumbre a muchos personajes acostumbrados a navegar bajo el velamen de la comodidad y ahí tenemos a Esperanza, Rita, Fabra, Bauzá o la propia Cospedal chapoteando entorno a Rajoy con el agua al cuello, mientras Susana y Pedro Sánchez se aferran al mismo flotador pero se dan patadas subacuáticas a la espera de las carambolas del resultado.

Parecen personajes de un cuadro del Bosco o condenados al infierno de Dante tendiendo ansiosamente la mano a los únicos que pueden poner fin a su tormento: los votantes. En las próximas horas cada uno de nosotros decidirá a quién desea indultar, a quién quiere someter a la penitencia de tener que negociar su supervivencia y a quién pretende enviar para siempre al fondo del averno. No se trata de echar a ningún Rey pero sí de poner al menos contra las cuerdas a todo un Régimen. Una jornada en suma para sentirse dueños del destino colectivo y creer, como Paco el del Molino, “que la política sirve para algo”.