Extranjeros por la independencia

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Una ‘tupamara’ uruguaya, una abogada griega y un ilustrador griego han creado una asociación independentista al margen de la ANC. Reivindican un independentismo distinto y dicen que la secesión traerá “menos paro” y “papeles para todos”.

Reportaje gráfico: David López Frías

Una ‘tupamara’ uruguaya, una abogada brasileña y un ilustrador griego han creado una asociación independentista al margen de la ANC. Reivindican un independentismo distinto y dicen que la secesión traerá “menos paro” y “papeles para todos”.

“Dicen que a los catalanes nos van a expulsar de la Unión Europea, del euro, del BCE, del FMI, de la ONU y hasta de la Liga. ¡Cojones! ¡Qué mala suerte! ¡Nos van a echar de todos lados menos de España!”.

Lo dice Ana Surra, que nació en Montevideo hace 63 años. Es uruguaya pero lleva once años en Barcelona, se siente catalana, se declara independentista y ejerce como tal. Figura en el número 47 de la lista de Junts pel Sí y es una de las fundadoras de Sí amb Nosaltres, una de las entidades que aglutinan a independentistas nacidos fuera de España. “Cada vez somos más los inmigrantes que nos damos cuenta de que no queremos seguir ni un minuto más gobernados por un Gobierno represivo y de derechas como el del Estado español”.

Surra vive en la zona barcelonesa de Nou Barris. Fue dirigente sindical, guerrillera y miembro del aparato militar de los tupamaros en Uruguay. Huyó de su país en 1975 después de un golpe de Estado y se instaló enValparaíso (Chile), donde se puso a trabajar para los pirquineros, los mineros más pobres del país. “Mi labor era alfabetizarlos peri también formación militar”, recuerda. Allí escapó de otra dictadura (la de Pinochet) y llegó a Panamá. De Centroamérica dio el salto a Europa. Primero a Bélgica, luego a Francia y por fin a Barcelona. “Llegué a Cataluña por un hombre”, dice con gracia. “Concretamente por mi nieto. Mi hijo se casó con una cubana que consiguió trabajo en Barcelona. Me instalé aquí para poder ver al niño”.

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Aquí Surra se ha integrado tanto que ahora centra sus objetivos en contribuir a que Cataluña se separe de España. “La independencia no es un anhelo exclusivo de los catalanes arraigados sino de todas las personas que vivimos en esta tierra y estamos hartos de las políticas del Gobierno español”, explica. “Somos 285.000 inmigrantes y cada día aumenta el número de los que nos hemos cansado”.

La asociación Sí amb Nosaltres nació una tarde en la que Ana Surra estaba viendo la tele. “Escuché a varios políticos de Madrid diciendo que en Catalunya no nos iban a dejar hablar castellano y me dije que eso era mentira”, explica. “Llevo más de 10 años aquí y nunca he tenido ningún problema con el idioma”.

Aquella indignación le llevó a comenzar a militar en la causa soberanista: “Empecé a asistir a actos de Súmate pero allí me dijeron que aquella era una entidad independentista para gente del resto de España. Al poco tiempo me propusieron montar un grupo que aglutinase a inmigrantes independentistas como yo”. De ahí pasó a organizar una primera reunión a la que asistieron personas de varias partes del mundo: “Había gente de Irlanda, Alemania, Rumanía, Uruguay, Paraguay, Argentina…”.

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Una abogada brasileña

En aquel primer encuentro estaba también la abogada brasileña Maria Dantas (Aracajú, 1969). Dantas fue una de las fundadoras de la asociación sectorial de inmigración de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) pero acabó abandonando la entidad. “Les respetamos mucho y a menudo trabajamos juntos, pero no nos vimos plenamente representados y decidimos marcharnos para formar una entidad aparte”, aclara. Los planteamientos de ambas entidades difieren en detalles fundamentales. “Nosotros no hablamos de la Guerra dels Segadors ni de 1714 ni de la Secesión ni de las guerras borbónicas ni de la cuestión nacionalista histórica”, subraya Dantas. “La nuestra es una reivindicación mucho más actual por los derechos civiles, la justicia social y la democracia”.

El grupo lo forman sobre todo personas de Europa y Latinoamérica. Lo definen como plural y heterogéneo: “No hay un pensamiento único. Es una señal de salud democrática. Hay gente de izquierdas y de derechas. Yo celebro el abrazo entre David Fernández (CUP) y Artur Mas (CDC) porque creo que no fue el abrazo entre dos políticos de ideologías opuestas sino entre dos seres humanos con un anhelo común: la independencia”, explica María, que no desvela por quién de los dos votará.

“Igual no te voto”, le vacila a Ana Surra, que encaja bien el golpe: “Mi nieto me dice lo mismo porque no le gusta Artur Mas. Ha heredado el espíritu izquierdista de su abuela”, dice.

“En realidad el objetivo final debe ser quemar las banderas y construir un estado democrático y social”, explica Yorgos Konstantinou (Salónica, 1967). Este dibujante e ilustrador griego es otro de los miembros de Sí amb Nosaltres”. Se considera una persona de izquierdas y asegura que quiere romper con España “entre otras cosas porque quiero deshacerme de un estado que tiene raíces franquistas y una monarquía impuesta por un dictador”.

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El griego habla euskera

Konstantinou residió en el Berlín comunista durante los años 80. Allí colaboraba con el extinto semanario cultural Sonntag y vivió la caída del muro. Añorando la vida en el sur de Europa, se instaló en el País Vasco en 1995. “Lo primero que presencié al llegar a Bilbao fue una gran manifestación de vascos de todos los estratos sociales. Había jóvenes, ancianos, anarquistas, madres, punkis y niños con sus abuelos. Al día siguiente compré el diario El País para informarme de lo que había pasado. Lo único que publicó ese periódico fue que unos encapuchados habían quemado una bandera española en el ayuntamiento. Yo no me percaté de ese suceso, pero sí que vi que El País estaba obviando a 10.000 personas que habían salido a la calle. Ahí empecé a simpatizar con las causas independentistas de la Península”.

“España está utilizando el discurso del miedo para afrontar el problema de Cataluña”, dice Konstantinou. “Y si el miedo debe ser el motor de nuestras decisiones, apaga y vámonos”.

Los independentistas foráneos discrepan en las metáforas. El griego cree que la relación entre España y Cataluña es como “una pareja que no funciona”: “El miedo nunca va a ser la solución para recuperar ese cariño o esa confianza”. Ana Surra es mucho más dura y la compara a “una violación en la que el violador se queda en tu casa y te dice que no vas a poder hacer tu vida. Yo lo que quiero es que el violador se vaya ya”.

“Lo que ocurre es que ahora somos más y el violador está acorralado”, concluye la brasileña Maria Dantas.

En esta línea, Surra asegura que no se cree las amenazas que usan en España y en Europa para amedrentarnos. “¿Cómo nos van a echar del euro? En Sudamérica hay dos países, Panamá y Ecuador, en los que circula el dólar como moneda oficial. Aquí se podría usar el euro sin problemas”. Konstantinou recurre a los dos ejemplos europeos: “Kosovo y Montenegro utilizan el euro sin estar dentro del eurogrupo. En Cataluña no tendría por qué ser distinto”.

Sobre la hipotética salida de Cataluña de la Unión Europea, Ana Surra recurre a la historia de su país: “Hace doscientos años que Uruguay dejó de estar bajo el dominio español ¡Y el país no se quedó flotando en el espacio sideral! Permaneció donde estaba. Pudimos hacer nuestras propias leyes y un banco central que controla al resto. En Cataluña va a pasar lo mismo”.

Tampoco les ha provocado miedo la reciente declaración de los bancos catalanes que han amenazado con marcharse si llega a cristalizar la independencia. “En tres días 600.000 personas sacamos todo nuestro dinero de esas entidades y lo metemos en la Caixa d’Enginyers. Son los bancos los que deben teneros miedo y no nosotros a ellos”, sentencia Konstantinou.

Papeles para todos

Ana Surra enumera tres motivos fundamentales que un extranjero tiene para apoyar la independencia: “El trabajo, los papeles y la dignidad”.

“En cuanto acabe el expolio económico español, habrá más trabajo en Catalunya y los inmigrantes saldremos beneficiados”, dice Surra. Sobre los papeles, opina que las políticas de Madrid en ese sentido son injustas y subjetivas.

“Hay gente que pasa muchos años sin obtener el permiso de residencia”, dice la uruguaya. “Otros llegan, se compran una casa de 500.000 euros y tienen la residencia al día siguiente. En ese sentido, los partidos independentistas ya nos han asegurado que catalán será el que resida en Cataluña. Está escrito en la hoja de ruta de ERC y en su momento en la de CiU. También lo reflejan así desde la CUP. Por eso le decimos a todos los inmigrantes que con la independencia van a tener papeles pero que para ello deben seguir con nosotros organizados”.

Los miembros de Sí amb Nosaltres auguran un futuro brillante para los extranjeros en una hipotética república catalana. “Entre todos los inmigrantes hablamos 268 lenguas y eso será muy positivo para las relaciones diplomáticas y comerciales con los otros países”, dice Surra, que no habla catalán. “Seremos el único estado que pueda relacionarse con la diplomacia de las otras naciones en su idioma y de eso tendremos gran parte de responsabilidad los nuevos catalanes”.

Quienes sí hablan catalán son Maria Dantas y Yorgos Konstantinou. El griego también habla español, inglés, alemán, italiano, holandés, polaco y algo de euskera. “Cuando llegué a Bilbao, me propuse aprender tres palabras al día. A los seis meses ya podía mantener una conversación más o menos fluida con los vascos. Como un indio, sí. Pero un indio que habla euskera. Ésa fue una de las grandes diferencias que encontré en cuanto llegué Cataluña. Aquí cambian el idioma de forma automática en cuanto ven que eres extranjero. Enseguida se dirigen a ti en español. Este complejo debe cambiar en una Cataluña independiente”.

Los tres consideran que es demasiado tarde para el federalismo. “La tercera vía no tuvo éxito en la consulta del 9-N”, recuerda Surra. “España aún podría ganar muchos votos si hiciese un ejercicio de humildad, intentase convencernos y reconociese errores”, dice su colega griego.

“Tampoco le estamos pidiendo tanto a España. Sólo que haga lo mismo que hizo el “derechón Cameron en Inglaterra con Escocia y nos deje decidir”, ruega Dantas, que se niega a elogiar aquel proceso: “Lo que pasó simplemente fue un síntoma de normalidad democrática. No envidiamos aquel proceso. Cameron no es ningún santo. Lo único que hizo es respetar la normalidad y la ley. Es lo que le reclamamos a España”.

Konstantinou asiente: “Que no nos traten como a adolescentes y que al menos nos dejen soñar”.