10 meses, 10 historias, 10.534 suscriptores

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Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí algunas de las mejores historias que hemos publicado durante estos 10 meses. 

Nuestro blog arrancó el sábado 10 de enero en torno a las 11 de la noche con el primer artículo de Pedro J. Ramírez en EL ESPAÑOL. Unas horas antes del inicio de nuestro lanzamiento, recuperamos aquí 10 textos representativos de los que hemos publicado durante estos 10 meses.

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1.- Demos vida a EL ESPAÑOL, cambiemos España

Por PEDRO J. RAMÍREZ

EL ESPAÑOL proporcionará a los ciudadanos todas las informaciones que los poderosos esconden bajo siete llaves y todas las interpretaciones, explicaciones y opiniones que les ayuden a decidir su destino dentro de la ley. Queremos publicar un periódico útil en todos los sentidos del término y para ello emplearemos los formatos más innovadores en los dispositivos móviles que acompañan a cada español en su vida cotidiana.

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2.-  El ‘gigapan’ de la marcha de Podemos

Por 93METROS

Más de 100.000 personas vieron la panorámica gigante de la concentración organizada por Podemos que la productora 93 Metros elaboró para ‘El Español’ en la Puerta del Sol.

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3.- Anticorrupción no vio motivos para actuar contra Rato

Por MARÍA PERAL

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) llevó a los fiscales de Madrid su investigación contra Rodrigo Rato después de que la Fiscalía Especial Anticorrupción considerara que esas indagaciones estaban “muy verdes” y era necesario profundizar en las sospechas delictivas antes de actuar.

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4.- El espontáneo

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Hasta hace 15 meses Pablo Echenique era un físico con un cuerpo frágil y una mente de superdotado. Hoy es también el candidato de Podemos a la presidencia de Aragón. Este perfil es el fruto de la conversación con él y con dos docenas de personas de su entorno, que desvelan su éxito con las chicas, su humor gamberro y sus días como ‘heavy’ y entrenador.

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5.- El guardián de los mapas

Por MARÍA RAMÍREZ

Sergio Álvarez Leiva tiene 29 años y lleva una compañía estadounidense desde Chamberí. No acabó Informática. Pero con 23 años le diseñaba mapas a Google, a la ONU o a la NASA. Ahora, 100.000 usuarios hacen mapas con su empresa CartoDB, que el año pasado recaudó siete millones de dólares. El mayor atractivo de su aventura es su mayor riesgo: compite en el mercado global.

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6.- “Voy a morir, pero espero que sea rápido”

Por DAVID LÓPEZ FRÍAS

El terremoto del 25 de abril en Nepal dejó más de 8.000 muertos. Fue una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. El español Pol Ferrús hacía una travesía a pie por las montañas del norte del país, cerca del Tíbet. Salvó varias veces la vida de milagro.

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7.- Las bolas del estafermo 

Por PEDRO J. RAMÍREZ

Sólo el baldón que supondría convertirse en el primer presidente de la democracia incapaz de repetir mandato, el horizonte de pasar a la historia no como un malvado o un inepto sino simplemente como un piernas, como un babieca o como un gil, sólo ese prurito de casino provinciano frente al qué dirán a la hora del chamelo le ancla en el empecinamiento de imponer su candidatura. 

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8.- Los cinco gráficos que Rajoy no quiere que veas

Por KIKO LLANERAS, PATRICIA LÓPEZ, EDUARDO SUÁREZ, JULIA TENA Y MARTÍN GONZÁLEZ

Mariano Rajoy presentó el 31 de julio ocho gráficos para demostrar hasta qué punto la economía había mejorado durante su mandato. La mayoría estaban mal dibujados, omitían detalles relevantes o destacaban datos erróneos. A continuación presentamos los datos del presidente bien presentados, acompañados de contexto y despojados de la propaganda oficial.

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9.- Anticorrupción descubre al ex tesorero de CiU destruyendo pruebas con una trituradora

Por ESTEBAN URREIZTIETA

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

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10.- El libro negro del periodismo en Cataluña

Por JORDI PÉREZ COLOMÉ

Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

Así ha pasado Madina de enemigo acérrimo de Pedro Sánchez a número 7 de su lista

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Perdió las primarias y consideró abandonar la política. Pero el diputado vasco quiere abrir una nueva etapa como candidato por Madrid. 

Hace un año y dos meses, Eduardo Madina perdió las primarias contra Pedro Sánchez. El diputado por Vizcaya, uno de los dirigentes con más proyección en los últimos años, se dio de bruces contra la democracia interna de su partido al cosechar casi 15.000 votos menos que Pedro Sánchez, un diputado hasta entonces desconocido. Entonces, Madina comenzó a coquetear con la idea de dejar la política. La inclusión de su nombre en la lista por Madrid como número 7, conocida este jueves, abre una nueva etapa en la vida del político.

El diputado ha mantenido desde entonces una gran discreción, alejado de los medios y acudiendo puntualmente al Congreso de los Diputados como uno más, ya sin el cargo de secretario general del grupo socialista en la Cámara Baja para el que había recibido la confianza de José Luis Rodríguez Zapatero primero y Alfredo Pérez Rubalcaba, después.

Sin embargo, Madina y su entorno no han ocultado en privado su amargura desde entonces. En primer lugar, por un proceso interno que consideraron desvirtuado. El apoyo de Susana Díaz a Sánchez movilizó a buena parte de los votantes socialistas, en especial los de la influyente federación andaluza, en una decisión estratégica poco o nada relacionada con las virtudes del candidato. Un año después, Díaz marca terreno frente a Sánchez, con quien ha tenido muchos encontronazos.

La aparición de un tercer candidato sin posibilidades de victoria, José Antonio Pérez Tapias, sentenció las posibilidades de Madina. Pérez Tapias, perteneciente a la corriente interna del PSOE, Izquierda Socialista, logró los 17.000 votos que hubieran dado la secretaría general al diputado vasco. El equipo del socialista vasco llegó a expresar dudas sobre la limpieza en la recogida de avales del tercer candidato, a quien consideraban un instrumento de Sánchez para llegar a la meta. Tal era la desazón del diputado que llegó a plantearse dejar la política.

Muy lejos de Ferraz

Durante este año, Madina ha seguido con preocupación los destinos del PSOE. En privado, el diputado vasco ha mantenido una intensa actividad, pero muy alejado de Ferraz, con quien no comparte la estrategia ni el mensaje. Madina rechazó integrarse en la Ejecutiva de Sánchez y hace unos meses en su grupo de expertos, el Gobierno en la sombra del candidato a La Moncloa. Se implicó intensamente en la campaña de las elecciones autonómicas y municipales, con muchos actos en localidades donde aprovechó para devolver el cariño que recibió durante las primarias.

Los resultados de las elecciones de mayo le parecieron malos, a pesar de que el PSOE recuperó gran parte del poder local perdido en 2011. También los 16 escaños del PSC en las elecciones catalanas, reivindicados como un buen resultado por Ferraz, fueron vistos con muchos matices por una parte del PSOE en la que él se enmarca.

Este mismo verano, Madina apoyó con un tuit a Juan Segovia, el candidato en las primarias del partido en Madrid frente a Sara Hernández, la candidata favorita de Pedro Sánchez. Madina, otra vez, volvió a perder en su apuesta y, de paso, enfadó a la federación socialista a la que ahora suma su nombre de cara a las generales.

 

Mucho ha cambiado desde julio de 2014. Pedro Sánchez se ha consolidado como líder y está inyectando una gran renovación en las listas para tratar de llegar a La Moncloa. Pero no todos apuestan por su victoria en un PSOE mermado en un contexto multipartito. A Pedro Sánchez le conviene contar con referentes jóvenes como Madina, apuntan fuentes socialistas, y ondear la bandera de un partido unido que ha superado las luchas intestinas del poszapaterismo.

A Madina, razonan las mismas fuentes, aparcar su orgullo y diferencias con la Ejecutiva para seguir en política gracias a un escaño que puede volver a poner su nombre en las quinielas si el PSOE pierde en diciembre. Muchos lo ven como un dirigente clave en caso de que Sánchez pierda las elecciones y la secretaría general del PSOE.

Madina no cree que Sánchez haya provocado el “shock de modernidad” que él propuso para el partido cuando presentó sus candidaturas a las primarias, pero quiere seguir contando en el PSOE. Por lo que pueda pasar.

Foto: Flickr Eduardo Madina / Inma Mesa (PSOE)

Teatro de la Zarzuela de Madrid: más cerca del orden

Daniel Bianco, escenógrafo, sustituirá a Paolo Pinamonti los próximos 5 años como director del coliseo y anuncia renovación en los libretos y la estética

 

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Daniel Bianco este lunes en la Secretaría de Estado de Cultura. / Alberto Nevado

Daniel Bianco será el nuevo director del Teatro de la Zarzuela de Madrid a partir del 1 de noviembre por un periodo de cinco años. Su nombre ha sido el elegido por el INAEM para llevar las riendas del teatro lírico madrileño después de que Paolo Pinamonti, su predecesor, anunciase el pasado abril que dejaba el cargo para dirigir el San Carlo de Nápoles. Pinamonti ha lidiado con un teatro “complejo”, en palabras de la propia directora general del INAEM, Montserrat Iglesias. Una adecuada gestión y modernización del repertorio y un talante trabajador y cercano han evitado los problemas en una casa que vio su Estatuto aprobado en febrero de 2011, pero que no siempre es un remanso de paz.

Detrás de la calma chicha de La Zarzuela hay un teatro sin orquesta propia -la titular es la de la Comunidad de Madrid- y con un cuerpo artístico propio, el coro, que ha dado quebraderos de cabeza a más de un director de escena y de orquesta.

“Conozco muchísimo al Coro, he trabajado mucho con ellos. No creas que los colectivos cambian tanto de un teatro a otro”, matiza Bianco preguntado por las claves de su gestión de puertas para adentro. “Cuando trabajé en el Festival de Salzburgo, las horas extras eran de 4 AM a 7 AM. Esto es impensable: aquí los conjuntos acaban a las 12 de la noche y los extranjeros no logran entender que aquí se coma a las 3 de la tarde. Cambian las escenografías, pero los colectivos tienen, más o menos, el mismo conflicto en todas partes”.

Sin mentiras

Aunque, recién llegado, Bianco no quiere hablar de problemas: “Puedo decirte que, artísticamente, es un coro estupendo, con voluntad de trabajo, por lo menos en las obras en que yo he participado. Los problemas que pueda tener el colectivo los iré resolviendo de la mejor manera posible. Yo intento hacer en teatro lo que me gustaría que me hicieran a mí. No me gusta que me mientan, ni que me mareen”.

Una fuente consultada por EL ESPAÑOL recordaba cómo durante los ensayos de Hangman! Hangman!, una ópera de Leonardo Balada estrenada en La Zarzuela en 2007 -por entonces el director artístico de la casa era Luis Olmos-, el coro se negó a cantar una respuesta rítmica al entender que no era parte de sus atribuiciones y lo consideraban trabajo de figurantes. De nada sirvió que el propio compositor les rogara que lo hicieran. Al final, hubo que contratar para esa pieza a un grupo adicional de actores que cantaran.

Otra fuente recuerda episodios en los que un estreno estuvo a punto de pararse porque al coro se le pedía incorporar un pequeño movimiento escénico, algo que los trabajadores consideraban entrar en el terreno de la coreografía. Esta fuente explica que el coro no acude a la sala de ensayos que el teatro tiene en el barrio de Chamberí, al haber pedido que se habilitara un autobús u otro transporte para el desplazamiento, una petición inviable para el teatro. En su lugar, ensayan directamente en escenario, pero sólo la parte vocal, sin trabajar el movimiento escénico. “La situación con los técnicos y el coro es bastante más complicada que en otros teatros nacionales”, explica.

Otro ejemplo: cuando llega el momento de hacer las pruebas de vestuario, lo habitual es ir a visitar los talleres de Cornejo, el afamado sastre que desde hace décadas trabaja para teatros y estudios de cine y televisión. Sin embargo, los miembros del coro exigen que la visita cuente como horas de trabajo.

Una de las fuentes del mundo teatral consultadas cita como “no adecuada” la gestión del trabajo que se llevaba a cabo en el teatro de la calle Jovellanos. Algo que los sucesivos directores del INAEM no han acertado a encauzar, desde que en 1996 el coro le montase una huelga a la ministra Esperanza Aguirre, con Emilio Sagi como director de La Zarzuela. Después de Sagi, Javier Casal (2000-2003), José Antonio Campos (2003-2004, por segunda vez, pues ya había dirigido el teatro antes), Luis Olmos (2004-2011) y Paolo Pinamonti (2011-2015) han precedido en las dos últimas décadas a Bianco.

El otro punto histórico de fricciones es la relación con la Orquesta de la Comunidad de Madrid. “No es de la casa, pero sí es de la casa”, explica el director. “No creo que tenga problemas”. Y cita cómo en el Arriaga de Bilbao no contaba con coro profesional, sino que debía contratar corales, algo que sólo era posible de 8 PM en adelante. Bianco mira adelante: “Hay que adaptarse”.

Escena de La gran duquesa de Gérolstein, producción de la temporada 2014/15. / Teatro de La Zarzuela

Su programa

Los principales puntos del programa presentado por Bianco incluyen programar, recuperar, conservar y difundir el repertorio lírico español, difundir la zarzuela “promoviendo coproducciones y alquileres de producciones propias del Teatro, dentro y fuera de España” y reforzar el objetivo del departamento de actividades pedagógicas para llegar a nuevos públicos. Fomentar la participación de jóvenes profesionales españoles y desarrollar un plan de patrocinio son parte de los puntos presentados por el director.

Llama la atención otro escueto apartado: “Garantizar la distribución óptima de los recursos humanos para asegurar la viabilidad del Teatro”.

“Es un día muy importante para mí”, reconoció el escenógrafo, que se definió como “un hombre de teatro”. Nacido en Buenos Aires en 1958, Bianco lleva en España desde 1983. Estudió Bellas Artes en la Escuela Superior de la Nación Ernesto de la Cárcova en Argentina con especialidad en Escenografía de Teatro y Cine. En Madrid comenzó a trabajar como ayudante de escenografía y vestuario en diversas producciones de Ópera y Teatro. Ha sido coordinador artístico (1986-1989) y director técnico (1989-1991) del Teatro María Guerrero (Centro Dramático Nacional), del Teatre Lliure de Barcelona (1993), y de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (2001-2002) y, hasta 2007, del Teatro Real de Madrid. Pinamonti acompañará a Bianco hasta su incorporación para facilitar la transición.

El escenógrafo aseguró que quiere “seducir a todas las franjas posibles de espectadores”, para hacer “comprensible, asequible y atractivo en el siglo XXI el género lírico”

“La zarzuela no se puede quedar estancada. Hay que abrir compuertas”, explica. El escenógrafo asegura que quiere “seducir a todas las franjas posibles de espectadores”, para hacer “comprensible, asequible y atractivo en el siglo XXI el género lírico español, con una vocación absoluta de contemporaneidad”.

Sobre un posible reacción del sector más tradicionalista del público, el nuevo director responde: “Si hay que levantar ampollas, no pasa nada. Pero no es ése mi objetivo. Es la música la que manda”. Los nuevos aires, matiza, afectarán a libretos y a escenografías.

Bianco no descarta -está en su proyecto- plantear un concurso para una nueva obra escénica musical. De igual forma, le gustaría crear escenografías, su especialidad, para algún montaje, aunque, al contrario que directores anteriores, él no dirigirá ningún título.

Pla y Cambó se citan en el Ritz

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Se instalan cara a cara. Más que su jefe, Cambó es casi su padrino. Hay una gran afinidad de carácter y un tremendo respeto mutuo que ha cuajado en la obra ditirámbica que Pla ha publicado recientemente sobre él. Al ser Cambó elegido diputado en los últimos comicios por Barcelona, se ven con frecuencia. Pero es la primera vez en bastante tiempo que el propio Cambó lo cita, y Pla tiene curiosidad por saber el motivo.

Ilustración: Carlos Rodríguez 

Para esta entrevista era necesario acercarse al Ritz de los años 30 y lo he hecho. Mientras el camarero se aleja, Josep Pla se acomoda en su butaca y lanza una ojeada a su alrededor. Con la apertura de las Cortes, el vestíbulo del Ritz -al igual que el del Palace- está animadísimo. La política vuelve a carburar y las mesas están casi todas ocupadas, con los diputados tomando café o licor o fumando. Por todas partes se ven corrillos discretos de caballeros ataviados de tarde, con trajes elegantes. Reconozco a Santiago Alba, el actual presidente del Congreso, en medio de un grupo de radicales, junto a una de las palmeras de ese jardín de invierno que tanto encandila a las damas de provincias; y  más allá al monárquico Goicoechea. También hay algún que otro hombre de la CEDA y por supuesto la plana principal de la Lliga regionalista catalana, que tiene en el Ritz su centro de operaciones.

Pla, que lleva unos años cubriendo la actualidad parlamentaria para La Veu de Catalunya, está más que familiarizado con todos estos caballeros y sus códigos. Cuando el vestíbulo del Ritz se ve medio desierto, con parejitas sentimentales aquí y allá, es que nada excepcional ocurre. Cuando se llena, algo se está cociendo. Se nota la excitación en el ambiente, en los aires conspiratorios de los corros políticos. Aquí está medio Madrid y también media Cataluña, o por lo menos esa parte de banqueros y empresarios asociados a la Lliga que pulula por los aledaños de las Cortes.

– Aquí tiene, señor Pla.

El camarero le trae un café con leche y media tostada, y Pla se lo agradece. De pronto la señorita de la mesa vecina se vuelve hacia él.

– Perdone, ¿es usted Josep Pla, el cronista de La Veu? Encantada de conocerle. Mi marido está suscrito a su periódico. Soy una sobrina del señor Ventosa –es el parlamentario de la Lliga del que Pla habla mejor–. En fin, sólo quería decirle que le leemos con asiduidad. Los catalanes debemos apoyarnos y más en estos tiempos. Estará usted que trina, con el president Companys en la cárcel y los derechos constitucionales suspendidos. Ésta no es la república que todos queríamos, no señor. No es esto, como ha dicho el señor Ortega y Gasset con gran criterio…

Pla esboza una media sonrisa (“Su tío es un gran parlamentario, perdone un momento”) y aprovecha que aparece Francesc Cambó por el otro extremo del vestíbulo para ponerse en pie. Cambó, que lo busca con la vista, endereza el rumbo. Hombre de poca estatura y seco de carnes, el presidente de la Lliga a sus 50 años todavía no ha perdido esa tensión nerviosa que le caracteriza. Un trabajo metódico y serio lo ha llevado a ser uno de los políticos más valorados y a su edad continúa manteniendo una actividad incesante en Madrid y Barcelona como propagador de las ideas regionalistas. Los años le han agrisado la barba corta; no así la mirada ni la inteligencia. Por el camino saluda a varios conocidos antes de llegar a la mesa donde espera Pla, a quien da un recio apretón de manos.

– Bona tarda, senyor Pla. Siéntese, y perdone que le hable en castellà, pero en los tiempos que corren no pasamos los catalanes por nuestro mejor momento… Es más discreto.

Se instalan cara a cara. Más que su jefe, Cambó es casi su padrino. Hay una gran afinidad de carácter y un tremendo respeto mutuo que ha cuajado en la obra ditirámbica que Pla ha publicado recientemente sobre él. Al ser Cambó elegido diputado en los últimos comicios por Barcelona, se ven con frecuencia. Pero es la primera vez en bastante tiempo que el propio Cambó, siempre bien informado de lo que ocurre entre bambalinas en Madrid, lo cita, y Pla tiene curiosidad por saber el motivo.

– Supongo que se habrá imaginado, dada mi insistencia, que acontece algo excepcional –empieza el político–. Ya habrá notado usted la electricidad que hay en el ambiente, con la apertura de las Cortes. Pues esto no es nada comparado con lo que serán los próximos días…Vamos a tener un otoño más que movido. Tengo noticias de que está a punto de estallar un gran escándalo que salpicará a las más altas instancias de esta República…-dice.

Pero se detiene, porque se acaba de dar cuenta de mi presencia. Pla le explica que hemos quedado para una entrevista y Cambó aprovecha para desaparecer, sin más. Las celebridades del pasado son así. Entonces, cansado del contexto, Pla me propone que salgamos al paseo de Recoletos y mientras lo hacemos se lía un pitillo calmosamente y achina los ojos.

– ¿No sería más lógico entrevistar a Baroja?… Seguramente estará en la cuesta de Moyano, ojeando libros.

– No, le estaba buscando a usted. Me interesa.

– ¿Yo? Soy un escritor catalán, te recuerdo.

– También publica artículos en castellano y dentro de unos años publicará hasta libros.

– Supongo que porque no habrá más remedio… Pero no me va bien este idioma. Está demasiado hinchado para mi gusto, demasiado barroco.

– Hay de todo. Están los Quevedos y están los Barojas. Están los veleros bergantines que van viento en popa, y está Antonio Machado.

Me doy cuenta de que la conversación va a ser complicada, porque a Pla es difícil sacarle de su hurañía, pero lo intento. Le cito a d’Ors, aprovechando que pasamos cerca de donde estará un día su monumento. Sé que es una de sus debilidades.

– Ah, D’Ors. Ha sido el más culto de todos los periodistas de La Veu, y de todos los escritores de la Barcelona de principios de siglo. Nadie, en Cataluña, tenía las lecturas que acumulaba don Eugeni, y yo leía con fruición cada uno de sus artículos durante casi quince años, hasta que dejó Barcelona en el año 20. Eran todos terriblemente nutritivos, sugerentes. Allí había referencias con las que yo construía mi cultura, que me indicaban en qué dirección dirigir mis lecturas.

– También lo frecuentó personalmente en las tertulias de la peña del Ateneo de Barcelona.

– En los años diez, en efecto. Él, Josep María de Sagarra, Francesc Pujols y Alexandre Plana eran, para mí, las personalidades más brillantes de aquella época.

– Es curioso que le haya gustado tanto d’Ors, cuando es un temperamento totalmente opuesto al suyo.  Sus textos están en las antípodas de Pla. Él trabaja con ideas y usted con cosas.

– Yo trabajo con la realidad. Siempre lo digo. Tener opiniones es algo relativamente fácil, pero en cambio una buena descripción… Eso es lo difícil, en literatura. Una descripción de verdad, de una persona, por ejemplo, en la que se vea todo, desde el aspecto físico de los pies a la cabeza, pasando por el efecto que produce, cómo piensa, dónde se posiciona, todo. ¿Cuántas veces se encuentra uno con eso? O un buen paisaje, con todos sus matices. Sólo Azorín ha sido capaz de intentarlo, aunque sea de una manera un tanto aritmética.

– Umbral, uno de sus admiradores, dice que Azorín no sabe coordinar…

– Una crítica malintencionada. Azorín busca una prosa voluntariamente aritmética y es de los pocos, junto con Baroja, que hace sonar el castellano de una manera diferente a la carraca esa barroca y burocrática que tanto gusta aquí.

– A usted, los escritores españoles le respetan. Consideran que hasta en castellano escribe usted bien, a diferencia de Baroja, del que siempre dicen…

– No me gusta que me utilicen para atacar a otros escritores.

– Gusta mucho su adjetivación, y se ha repetido mucho eso de que la literatura está en el adjetivo…

– Es que es cierto.

– Supongo que también estará en el ritmo.

– Es otro de los factores. Pero un adjetivo preciso… eso es una joya. El preciosismo de la literatura está en ese adjetivo. Si Valle-Inclán ha pasado a la historia de la literatura en castellano, es por eso.

– Pero usted no es tan etéreo como Valle. Él podría cerrar los ojos y seguir escribiendo sobre cualquier cosa. Usted en cambio necesita la realidad delante. Usted siempre tuvo los pies en la tierra.

– Yo he necesitado siempre escribir sobre las cosas que tenía delante, sobre lo que he vivido, sí.

– Así escribió sus dos diarios sobre Madrid, su Cartas de lejos y sus libros-reportaje como el que publicó sobre Rusia. Casi estoy tentado a decir que todas sus obras. Son textos muy sencillos pero que funcionan precisamente por esa acumulación de detalles verídicos sacados de la observación. En eso usted siempre ha estado muy cerca de Hemingway.

– Es un gran escritor, ese Hemingway. Es, curiosamente, el único que ha sabido escribir un libro sobre el mundo del toreo como Dios manda. Me ha gustado mucho Muerte en la tarde. Un gran trabajo.

– Cambiemos un poco de tema, ya que estamos aquí. ¿Por qué le gusta tan poco Madrid?

– Porque es una ciudad de tenderos, funcionarios, la villa de recreo de los aristócratas andaluces. Aquí sólo tenéis cortesanos. Es una ciudad con muy poca consistencia histórica. No tiene el pasado medieval de Barcelona. Es una construcción artificial y burocrática que nace a raíz de un capricho de Felipe II, cuando en la segunda mitad del siglo XVI se decide a construir su monasterio –una cosa horrenda, a mi juicio– y escoge la población más cercana como sede conveniente para su corte. Es una ciudad a la que le falta historia. No se la puede equiparar con Londres o París.

– Hubiera sido más lógico que Toledo fuera la capital de España, ¿no es así?

– Eso habría tenido más sentido. De todas maneras, yo la primera vez que llegué a Madrid venía de París, y aquello no se podía comparar. Todo esto resultaba muy pobre y algo triste en comparación. Se supone que una ciudad es la cristalización de un proceso histórico imperial…

– “Imperio”, una palabra muy d’orsiana.

– D’Ors está teniendo más influencia de la que parece, sí. En realidad ha influido más en José Antonio que Ortega. Pero como aquí se le ha leído poco, no se dan cuenta. Decía que una ciudad es la cristalización de un proceso histórico imperial, de un esfuerzo nacional importante, y ahí están las pruebas. Roma, Londrés, París, Viena, son todas la materialización arquitectónica y espiritual de sus respectivos imperios. Pero ¿Madrid? ¿Dónde se siente eso? Parece increíble que esto haya sido la capital de uno de los grandes imperios históricos.

– A lo mejor cuando se la hizo capital, ya empezaba a declinar el imperio… Pero vamos, algo le gustará a usted de esta ciudad. Al menos este paseo sí que le gusta.

– Este paseo es realmente maravilloso. Es lo único que se salva. El Madrid de los Austrias, pase, pero para Galdós. Los barrios bajos, bueno, tienen su personalidad, pero como todos los barrios bajos de cualquier ciudad. Y los barrios modernos son tan anodinos como cualquier barrio moderno. La Gran Vía aspira a ser de un funcionalismo norteamericano sin ningún interés. Pero este ensanche…, esta gran arteria que se abre desde Atocha y que llega hacia el norte, buscando el Guadarrama. El conjunto que forman el Prado, Recoletos y la Castellana, con su arbolado, sus fuentes y bancos, es  sencillamente una maravilla.

– Y está el Prado. La pinacoteca.

– El Prado es un museo que no se merecen los madrileños, ni los españoles. Es, en mi opinión, la mejor pinacoteca del mundo. Ninguna otra, ni siquiera el Louvre, alcanza su categoría. Es el mayor tesoro artístico del país, y solo por el Prado merece Madrid que la visitemos una y otra vez. Esta mañana estuve en él, paseando.

– Como d’Ors.

– ¿Le ha visto?

– No, todavía no porque está ahora mismo en París. Pero lo tengo pendiente. Siempre he pensado que usted y él son como Ortega y Baroja, dos temperamentos opuestos y complementarios. Son ustedes las dos mayores figuras de la cultura catalana de principios de siglo.

– Cataluña es un país pequeño.     

– ¿Quiere usted hablar del problema catalán, en estos momentos? Lo digo porque es una cuestión que va a traer mucha cola… Usted escribió un buen libro sobre el asunto, el que le dedicó a Cambó, muy ditirámbico, por cierto, en el que trazó la genealogía del pensamiento nacionalista catalán…

– El catalanismo, la existencia de Cataluña, no es un problema, como pensáis los castellanos; es una realidad. Aquí, tenéis tendencia a actuar como los ateneístas de nuestro amigo Azaña. Esa gente se reúne, debate los problemas del país, votan una solución, y piensan que el problema, así, estaba resuelto. Y resultaba, claro, que la realidad va por su cuenta y ni se ha enterado. Aquí, en Madrid, lo discutís todo en vuestro Congreso y en vuestros periódicos y vuestras tertulias, y pensáis que así quedan resueltos los problemas… Pero la realidad es muy tozuda.

– De siempre, los catalanes han querido ser muy ingleses a nivel de mentalidad política, muy pragmáticos.

– Es normal. Francia, en cuestión de centralismo, ha sido peor que ningún otro país. Y los catalanes franceses pueden atestiguarlo. En muchos sentidos, están peor que nosotros. Al final, fuerza es reconocerlo, no nos ha ido tan mal con España.

Es una bonita frase de cierre y como veo que Josep está nervioso por volver al hotel, decido despedirme y lo dejo alejándose por entre los plátanos crecidos de Recoletos. Es el autor catalán más importante del siglo XX y, según se aleja, me pregunto qué pensará Artur Mas de su obra. ¿Y de Cambó? ¿Cuánto ha cambiado el catalanismo desde sus tiempos a hoy? Yo diría que poco en lo esencial, pero todo en lo circunstancial. Se diría que han perdido el seny, y sin embargo están más cerca que nunca de su independencia efectiva. El resultado de las elecciones autonómicas nos dirá si todo ha sido un espejismo más o si el proyecto soberanista es una realidad viable, y veremos también si, al igual que en los años treinta, no se ve obligado el Gobierno español a suspender la autonomía. En los tiempos que corren, a mí, por lo menos, ya no me extraña nada.

“El turismo funerario no tiene ningún sentido”

forenseAntonio Alonso, el jefe del CSI a la española, explica la importancia de descifrar el ADN del autor del Quijote.“Ningún país europeo pondría trabas a la inversión económica para continuar el estudio. Si lo abandonamos ahora sería una temeridad científica”.

En la imagen, el genetista Antonio Alonso. DANI POZO

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El genetista Antonio Alonso. DANI POZO

El mayor logro de la política en su empeño por titular todos los periódicos con los restos de Cervantes fue enfrentar dos mundos hermanados: el de las letras y el de las ciencias. La consecuencia del empeño de Ana Botella, ex alcaldesa de Madrid, por pasar a la historia anunciando un pequeño paso para la humanidad pero decisivo para el turismo, fue la revuelta de escritores y académicos de la lengua reclamando más atención a la obra del padre de Alonso Quijano y menos a las hipótesis de los científicos empujados por el ocaso de una legislatura rocambolesca.

Medio año después, los titulares ya no hablan de Botella, pero el equipo del antropólogo forense Francisco Etxebarría sigue trabajando -por cuenta propia- en el Convento de las Trinitarias, porque no han obtenido el permiso del Arzobispado para llevarse los restos óseos a sus laboratorios y clasificarlos. Lo siguen haciendo como empeño personal, sobre el terreno que durante meses miraron con lupa: 36 nichos, casi 300 cuerpos y -en la última esquina en el último momento- el amasijo de huesos de 17 individuos que buscaban. La conclusión fue determinante y decepcionante para las expectativas políticas: “Es posible que los restos estén ahí. Pero no podemos hablar con certeza absoluta, porque no hay ADN”, explicó en su día Etxebarría.

“Sería una temeridad abandonar”

Antonio Alonso espera en el banquillo para saltar al campo a jugar. Con más de 30 años de experiencia, se enfrenta cada día a casos sin tanto folclore, como la identificación de las víctimas del malogrado vuelo JK 5022 de Spanair hace siete años. Es uno de los tres genetistas del equipo científico sin fondos para continuar la investigación. El interés político es voluble y se resiste a concederle tiempo al rigor. “Ningún país europeo pondría trabas a la inversión económica para continuar el estudio. Si lo abandonamos ahora sería una temeridad científica”, explica a EL ESPAÑOL un día antes de ofrecer una conferencia en el Instituto Cervantes sobre la importancia del rescate del ADN del escritor.

Entre las actividades presentadas por la Comisión Nacional para la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Cervantes no aparece -de momento- ninguna que ayude a la ciencia a terminar su trabajo. “Debemos reunir a todas las instituciones interesadas, plantear un proyecto de actuación científico y determinar qué puede aportar cada una de ellas. Habría laboratorios científicos dispuestos a invertir su tecnología para llevarlo a cabo”, cuenta.

La ciencia está preparada, ¿lo están la sociedad y sus gestores? “El desarrollo técnico nos permite hacer cosas que hace tres años no podíamos. La secuenciación masiva ha sido una revolución”. El desarrollo técnico lleva la delantera a la política y al marco jurídico. Si Cervantes es Patrimonio de la Humanidad la ciencia está interesada en resolver las incógnitas que lo rodean, a pesar de los inconvenientes que rodean a la ciencia. Ahí entra el ADN, ahí la política.

Alonso es el mandamás del CSI a la española. El jefe de biología del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, y secretario de la Comisión Nacional para el uso forense del ADN explica que hay que descubrir las referencias que los estudios históricos tienen documentados: el enterramiento del abuelo y la abuela del escritor, cuyos huesos descansan en Córdoba y en Arganda del Rey, respectivamente.

Ésa es la prioridad ahora, la referencia. Si lograran encontrar la tumba, excavar y extraer el ADN, muchas de las incógnitas de Cervantes quedarían resueltas, sin tener en cuenta la reducción de huesos de las Trinitarias. A pesar de que los restos están muy deteriorados, como asegura el experto, “eso no significa que no se pueda extraer el genoma de Cervantes”. Si lo descifrara quedaría resuelto el enigma de su genealogía: o pertenece a una familia judía conversa o nació entre León y Galicia. ¿Entonces no era catalán, no era “Cervant”? “Esa teoría es descabellada”, remata.

“Una inversión rentable para la sociedad”

“La pura identificación es una necesidad de reparación histórica, importantísima cuando hay víctimas. En este caso no es así, pero entiendo que es una inversión rentable para la sociedad, desde el punto de vista económico y cultural. El turismo funerario no tiene ningún sentido, pero la ciencia nos puede aportar más cosas”, explica el científico, que trata de conciliar sus intereses con los de los folletos turísticos.

Descubrir su origen familiar ayudaría a entender si la población judía tenía un genoma diferente. Hay determinados haplotipos de cromosoma que tienen mucha frecuencia en la población judía. “La población española actual es una mezcla de haplotipos musulmanes, judíos e íberos”. Los genes no entienden de creencias. Tampoco de política, a pesar de que dependan de ella para aplicar sus progresos.

En caso de llevar a cabo el estudio de ADN se podría determinar también las enfermedades y causa de la muerte del escritor. Podríamos saber si fue la diabetes, como deja por escrito en uno de sus viajes al referirse a una sed insaciable. Es uno de los síntomas de la enfermedad que la genética podría determinar. También averiguaría Alonso si hubiese muerto por la pandemia de malaria que afectó a la población española. O si fue tartamudo, como deja entrever en el prólogo de sus Novelas ejemplares, cuando hace referencia a su enfrentamiento dialéctico con Lope de Vega. Quizá sólo era una licencia literaria para destacar el ingenio del dramaturgo barroco.

Incluso se podría especular con el rostro de quien no se conserva más que un retrato y quizá ni siquiera sea él. “Podemos determinar el color de ojos, el color de pelo, los antecedentes… Existe un software que reconstruye el rostro del ADN estudiado. Probablemente sea anecdótico, pero los resultados son realmente sorprendentes”, cuenta. El testigo de la historia es el ADN, aunque nunca podrá desvelar la imaginación de los inventos políticos en campaña electoral.

Prohibido el paso a los suicidas

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Un estudio concluye que dificultar el acceso a lugares conocidos para esta práctica reduce en un 90% los casos de suicidio. El trabajo analiza las medidas restrictivas puestas en marcha en 18 de estos puntos en todo el mundo

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Imagen: shrinkin’violet

En octubre de 1998, casi a hurtadillas y sin foto inaugural, se colocaron en Madrid un centenar y medio de mamparas transparentes de vidrio de 1,90 metros de altura por 2,97 de longitud a lo largo del viaducto de Segovia, a la altura de la calle Bailén.

Según la prensa de entonces, los vecinos acogieron la instalación con frialdad. Un psiquiatra declaró a El País que las llamadas pantallas antisuicidio eran una “ridiculez”. Los políticos se defendieron porque “algo había que hacer”, ya que el puente era un lugar frecuentado por suicidas, donde se registraba al menos un caso a la semana.

Casi dos décadas después, un estudio publicado en la revista The Lancet da la razón a los que idearon esta medida y otras similares y demuestra que reducen de facto el número de suicidios. Es un documento con el máximo nivel de evidencia científica, ya que se trata de un metaanálisis, un trabajo que engloba estudios anteriores ya publicados.

Los investigadores, coordinados por Jane Pirkis del Centro para la Prevención del Suicidio de la Universidad de Melbourne (Australia), se ciñeron a los datos. Analizaron 18 puntos escogidos habitualmente por los suicidas para acabar con su vida. Los propios autores reconocen que existe un llamado “efecto contagio” y que los lugares incluidos en el trabajo son objetivamente utilizados para este fin.

La mayoría de los sitios, distribuidos por todo el mundo, son puentes, edificios altos o puntos de paso de la vía del tren, aunque también hay zonas aisladas en medio de la naturaleza.

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Localización de los lugares de suicidio que señala el estudio.

Las medidas para intentar evitar los suicidios varían. Se engloban en tres categorías. La más obvia es tapar el acceso físico a los lugares -lo que se hizo en Madrid-; el segundo grupo son medidas para que el potencial suicida busque ayuda (por ejemplo, teléfonos desde los que llamar a asociaciones de ayuda o carteles con mensajes positivos); y el último es el de medidas para aumentar la posibilidad de que un tercero evite el evento, como cámaras de vídeo o hacer del sitio un lugar atractivo para la gente.

En algunos de los lugares analizados, como Gap Park de Sidney, los cuatro tipos de medidas se implementaron de forma simultánea.

Lo que se hizo fue medir de forma cuantitativa el impacto de estos métodos en el número de suicidios. Los datos demostraron que cualquiera de las medidas era eficaz en la reducción, aunque no de la misma forma. Así, evitar el acceso físico a los puntos analizados condujo a la reducción de un 93% de muertes anuales por suicidio.

Las intervenciones destinadas a la búsqueda de autoayuda redujeron el número de muertes en un 61% y las medidas para aumentar las posibilidades de que una tercera persona evitara el suicidio lograron rebajar los decesos en un 47% al año.

Para el psicólogo Andoni Ansean, presidente de la Sociedad Española de Suicidiología y creador de la primera aplicación en español para prevenirlo -Prevensuic-, “esta investigación viene a confirmar el mensaje de la OMS de que la mejor manera de reducir las muertes por suicidio es a través de la limitación al acceso a medios letales”. Hay quienes pueden rebatir que encontrarán un método alternativo para consumarlo pero, para este experto, no es verdad: “La mayoría no lo hace, con lo que se evita un importante número de muertes”

Así, el trabajo quita la razón a quien pudiera pensar que una persona que quiere acabar con su vida lo terminará haciendo en cualquier caso, “uno de tantos mitos existentes en torno al suicidio”, según Ansean.

“Existen muchos ejemplos de la influencia del acceso a medios letales como facilitadores de la conducta suicida, como el acceso a las armas de fuego en fuerzas de seguridad o sociedades como la estadounidense, el acceso a medicamentos en el caso de profesionales médicos o de pesticidas en el medio rural y agrícola, cuyo control evita decenas de miles de muertes, sobre todo en países asiáticos”, señala el psicólogo, que concluye: “Controlar y limitar el acceso estos medios es, por tanto, una prioridad en los programas de prevención del suicidio”.

Una reina siniestra en el Real

ENSAYO DE "ROBERTO DEVEREUX"

Una inyección de monarquía. Concentrada, con su dosis de pompa, de honor, de protocolo, de grandes eufemismos y sobre todo de esas bajezas tan cotidianas que resultan grotescas cuando salen a la luz en la vida de sus majestades, sean los Tudor o los Borbón. Eso es Roberto Devereux, la primera ópera de la temporada en el Teatro Real. 

Una inyección de monarquía. Concentrada, con su dosis de pompa, de honor, de protocolo, de grandes eufemismos y sobre todo de esas bajezas tan cotidianas que resultan grotescas cuando salen a la luz en la vida de sus majestades, sean los Tudor o los Borbón. Ese éxtasis de lo elevado y (sobre todo) lo viscoso de reinar, es la base de Roberto Devereux, una ópera tardía de Gaetano Donizetti, uno de los maestros del género.

Cuando compuso la obra, Donizetti sufría problemas mentales y una crisis existencial. Alessandro Talevi, el director de escena de la producción que este martes se estrenó en el Teatro Real, aprovecha esa oscuridad para huir de los trajes de época, de los pelucones y las faldas, de las grandes estancias y los bailes de la corte que los apriorismos han asociado al bel canto, con sus grandes y virtuosos despliegues vocales.

Talevi busca el negro absoluto, la intimidad y la transformación de ese patetismo psicológico de la reina Isabel I de Inglaterra en un decorado que recuerda a un caserón de los horrores y un bosque más propio de la serie True Detective. Hasta había siniestros trofeos de caza en las paredes. Por sus lugares para la matanza y por la fría exposición de emociones despiadadas. El coro y las manos agolpadas en los cristales recuerdan más a la fría ansiedad de un pueblo de zombies de The Walking Dead, que se arrastra hacia la sangre fresca de los vivos, entretenidos con el cuarteto amoroso que protagonizan los duques de Nottingham, el conde de Essex (Roberto Devereux) y la reina Isabel I de Inglaterra.

La obra evoluciona y la reina acaba montada en una gran tarántula, a medio camino entre un gran trono y una criatura fantástica, para tratar de engullir a Roberto Devereux, condenado a muerte por traición y por estar enamorado de su rival, la duquesa de Nottingham. Una gran explosión y la aparición en la escena de cabezas clavadas en largas picas asocian finalmente la escena más a Juego de Tronos o El señor de los anillos que a cualquier representación de época del título.

Pudiera parecer que hay un contraste entre la negrura de la escena y la música, con su virtuosismo y arias apasionadas, pero no es sino una amplificación efectiva y sin riesgos de los amargos soliloquios de los personajes, de sus “tú sucumbiste a la muerte, mas yo, mientras viva, moriré”, que canta Sara, la duquesa, sus “-¡Ven!. -¿Dónde? -A la muerte”, que clama el coro.

Roberto Devereux

La oscuridad de la escena contagió a una orquesta poco brillante en manos del reconocido director Bruno Campanella. El primer reparto incluye a pesos pesados del género, como Mariella Devia, en el papel de reina Isabel I, que brilló al final con una interpretación precisa y solemne. La otra diva, Silvia Tro Santafé (la duquesa de Nottingham y amante de Roberto Devereux), también destacó por su línea vocal junto al tenor Gregory Kunde en el papel protagonista, con una voz correcta, sobria y esforzada que en algunos momentos pareció escapársele con cierto nerviosismo.

Los espectadores que fueron para oir-cantar-bien, uno de esos objetivos irrenunciables de los amantes de la ópera, lo consiguieron, aunque a los protagonistas les faltó un empujón para hacer una función redonda. Los que fueron buscando cómo la escena puede actualizar una obra compuesta hace poco menos de dos siglos, probablemente se lleven una sensación parecida.

En cualquier caso, se trata de un inicio de temporada infinitamente más ambicioso que el de la temporada pasada, con unas Bodas de Figaro de fondo de armario (era la tercera vez que se representaba el montaje en el Real) resucitadas sin pasión.

El overbooking de personalidades que el martes poblaba el Teatro Real, con los reyes Felipe y Letizia, los ministros de Cultura y Sanidad, el presidente del Constitucional, y la pareja de moda en la élita madrileña, Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, aportó ese ambiente exclusivo y de gran acontecimiento que busca la institución para sus estrenos, pero que ha de hacer compatible con un teatro accesible a las personas de carne y hueso para las que están reservadas las próximas diez funciones.

Roberto Devereux se representa en el Teatro Real de Madrid hasta el 8 de octubre.

El Teatro Real, a por “la generación MTV”

WNO Roberto Devereux - Alexandra Deshorties (Elizabeth) & Ladies Chorus photo credit Robert Workman 024

En la época de la “generación MTV”, cuando todo se ve “en el ordenador y en los iPhone, cuando vas al teatro y sientes la música en directo, te das cuenta de que no se puede reproducir, no se puede escuchar con los cascos ni tampoco en un cine”. Por eso la ópera no está muerta, según el tenor Gregory Kunde, protagonista de Roberto Devereux, la obra que abre la temporada en el Teatro Real.

El Teatro Real inicia una de sus temporadas clave con una ópera exhumada para demostrar que el género no está muerto. Eso es Roberto Devereux, un drama psicológico de Gaetano Donizetti que durmió durante décadas en el cajón del olvido hasta volver a ser representada regularmente desde la década de 1960.

No es ni Rigoletto ni la Flauta Mágica, títulos estrella de una temporada que según sus responsables servirá para relanzar la institución justo antes del vigésimo aniversario de su reapertura como teatro de ópera y los dos siglos de su construcción. No es ni siquiera uno de los títulos más conocidos de Donizetti. Según Joan Matabosch, director artístico del teatro, el autor es casi tan “prolífico como los conejos”, tanto por el número de óperas compuestas (más de 70) como por su adicción a las faldas. La trama es, sin embargo, una historia “sobre la muerte”, la “miseria” y lo “grotesco” de la vida de Roberto Devereux, conde de Essex, una influyente figura en la corte de Isabel I de Inglaterra. Un “fitness centre” de los sentimientos en la época de los Tudor, según Matabosch.

La partitura es un exponente del bel canto (característico por su lirismo, brillantez e intensidad) y la producción lleva la firma del director de escena sudafricano Alessandro Talevi, que utiliza una gran tarántula como el reflejo del “peligro” y el carácter de “la reina, una mujer que se come lo que está a su alrededor”. Una “viuda negra” que atrapa y tritura emociones, según explicó Talevi ante la prensa este martes.

 

Ópera para la “generación MTV”

El elenco cuenta con la soprano Mariella Devia y el tenor Gregory Kunde, dos artistas con autoridad en el bel canto, así como con Bruno Campanella al frente de la orquesta titular del Real.

Kunde, que hace dos años superó un cáncer, no reprimió las lágrimas ante los periodistas al evocar su vuelta a los escenarios. Se repuso con un llamamiento. “¿Creen que la ópera está muerta? No. Está vivita y coleando”, reivindicó. “Traigan a la ópera a alguien que no haya venido antes. Yo fui arrastrado con 19 años y no había visto ninguna. Con 30 segundos estaba ya conmocionado y decidí que tenía que saberlo todo”. Así se convirtió en cantante.

Según él, en la época de la “generación MTV”, cuando todo se ve “en el ordenador y en los iPhone, cuando vas al teatro y sientes la música en directo, te das cuenta de que no se puede reproducir, no se puede escuchar con los cascos ni tampoco en un cine”. Todo se basa, según la mezzosoprano Silvia Tro Santafé, que representa a Sara, duquesa de Nottingham, en el “poder erótico de la voz” que podría extasiar al mismísimo jefe del Estado.

WNO Roberto Devereux - Alexandra Deshorties (Elizabeth) photo credit Robert Workman 332

En el palco real estarán los reyes Felipe y Letizia, que en el último año han acudido al teatro, aunque casi siempre de incógnito y sin ocupar el palco reservado para ellos. Sonará el himno español por protocolo y el inglés porque figura en la partitura, estrenada en Nápoles en 1837.

La cita en Madrid es el 22 de septiembre y pretende según el director general de la institución, Ignacio García-Belenguer ser un gran acontecimiento. Para ello, los responsables de la institución esperan contar con una nutrida presencia de políticos, artistas y personalidades relevantes. La intención es que sirva como pie para una intensa campaña de captación de patrocinios privados y benefactores aprovechando las efemérides de los próximos dos años. A medio plazo, el teatro espera poder rebajar el precio de la entrada, que pese a descuentos para jóvenes sigue estando lejos del alcance de muchos.

Fotos: Robert Workman para la Welsh National Opera, donde originalmente se estrenó la producción en 2013.

Además, en EL ESPAÑOL

Doña Letizia hecha muñeca

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La tercera edición de Madrid Fashion Doll Show Convention -que se celebra estos días- tendrá una protagonista: una réplica de la Reina Letizia. La muñeca Real es la estrella de la convención que tiene lugar en el Hotel Ayre Gran Colón. “A estas alturas seguro que la Reina ya la ha visto porque ha salido en todos los telediarios. Espero que le haya gustado porque es muy auténtica”, relata ilusionada una de las organizadoras.

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La tercera edición de Madrid Fashion Doll Show Convention -que se celebra estos días- tendrá una protagonista: una réplica de la Reina Letizia. La muñeca Real es la estrella de la convención que tiene lugar en el Hotel Ayre Gran Colón. “A estas alturas seguro que la Reina ya la ha visto porque ha salido en todos los telediarios. Espero que le haya gustado porque es muy auténtica”, relata ilusionada una de las organizadoras.

No se esperaban tanta repercusión y es que todo lo que lleve asociado el nombre de la Reina Letizia es sinónimo de éxito y polémica, a partes iguales. EL ESPAÑOL pregunta en prensa de Zarzuela cuál ha sido la cara de la Reina al verse convertida en la muñeca con la que seguramente ella jugó de pequeña. “Nada que decir al respecto”, apuntan desde prensa de Casa Real.

Los creadores de la Barbie Letizia son Vasili Barbier (ningún parentesco con la célebre muñeca) y Sergei Amelko, dos rusos treintañeros coleccionistas que decidieron hace cuatro años dedicarse a “make a dolls” (hacer muñecas), como ellos mismos aclararon este jueves en la presentación a la prensa en Madrid. No debe ser su único negocio, ya que sólo se dedican a transformar Barbies para que se parezcan a celebridades famosas, como la de la Reina Letizia, y sólo fabrican una unidad de cada creación.

La inspiración les vino durante un viaje a Madrid que coincidió en el tiempo con la proclamación del rey Felipe VI. De Doña Letizia les impresionó “su belleza, elegancia y saber estar”. Al llegar a Rusia se documentaron sobre su actividad como monarca y les cautivó definitivamente su dedicación e interés por los temas sociales y por los más desfavorecidos.

Tal es la fascinación de estos jóvenes creadores rusos que, de manera excepcional, la muñeca de Doña Letizia no se subastará este domingo sino que esperan podérsela entregar en persona o hacérsela llegar a Zarzuela. La filosofía de la creadora de Barbie tiene muchos paralelismos con la vida de la monarca: a través de la muñeca cualquier niña puede ser lo que desee. Aunque muchas feministas reprocharon que representaba un modelo estético inalcanzable. A la Reina le preocupa y mucho su estética.

La réplica de Letizia es casi exacta. Los jóvenes rusos han sabido recrear con precisión los pómulos, la barbilla y la nariz que tanto se ha retocado la Reina. La han vestido con el diseño que lució en la cena previa a la boda de los Duques de Cambridge. Un modelo de su modisto de cámara, Felipe Varela, de tul gris con bordados florales y escote palabra de honor.

Coleccionistas y curiosos se darán cita este domingo en la capital para contemplar no sólo la Barbie Real, sino un centenar de muñecas que bien podrían conformar toda la corte. Se podrá pujar por ellas y los beneficios irán destinados a la ONG “Un Juguete, una Ilusión”. Además, y a través de Ebay, se podrá acceder a una subasta durante todo el mes de septiembre, cuyos beneficios también se destinarán a hacer llegar juguetes a los niños desfavorecidos.

Quizás la Reina tenga un gesto solidario y, como ha hecho en alguna ocasión, se presente sin previo aviso acompañada de sus dos hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, a contemplar su versión más plástico fino, que decía Radio Futura.

La Barbie Letizia llega tarde, otras royals europeas, hace tiempo que tienen su réplica en palacio.

 

Diccionario satírico burlesco (IV)

La letra C ocupa la cuarta entrega del glosario de Anna Grau. Términos como Calçotada, Cambó o Charnego desfilan por el escenario satírico burlesco creado por la periodista catalana. Su crítica punzante nos acompañará día a día hasta la jornada de reflexión.

Calçotada

Festín campero a base de muchas cosas, mayormente carne, pero que para hacer honor a su nombre tiene que incluir a modo de plato estrella los calçots. No son calzoncillos comestibles sino cebollinos asados que se pelan más o menos con la boca, que se embadurnan de salsa romesco y que, no me pregunten por qué, no saben igual en medio del campo que a mesa puesta, generalmente por un partido político esencialista, tipo Unió Democràtica de Catalunya (antiguo socio minoritario de CiU, antes de que CiU dejara de cotizar en Bolsa).

Camarga

Con un artículo determinado delante -en realidad es La Camarga-, y ubicado en la calle Aribau, 117, es la respuesta catalana al Embassy, restaurante-salón de té madrileño cerca de Recoletos, mítico por haber sido en su día un nido de espías. Claro que eso era más o menos coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial. Barcelona, siempre en vanguardia de todo, se incorpora a la entrañable tradición de la Pantera Rosa con alguna década de retraso pero lo compensa con gracejo y con dedicación. En La Camarga se han producido escenas dignas de mención y de dimisión, destapando apasionantes entresijos entre los Mossos d’Esquadra, agencias de detectives privados y no tan privados, novias despechadas del primogénito de Jordi Pujol y lideresas del PP catalán que veían, oían y callaban como los monos de Gibraltar. El Aromas de Montserrat, agitado y no batido.

Cambó

Fue catalán, catalanista y ministro español. De Maura. Predicaba la Cataluña “rica y plena” dentro de una España “grande” (el pobre). La Guerra Civil, cargándose todas las sutilezas y matices, se cargó también su carrera política. Apoyó financieramente desde Suiza (¿ya entonces?…) a Franco no tanto por amor al Alzamiento, y a todo lo que de él colgaba, como por sincero horror a lo otro. Acabó amargado y exiliado en Argentina. En este país todo lo grande nos viene ídem.

Caverna

Manera informal de referirse, desde Barcelona, a la prensa madrileña, entendida como una escuadra de desinformación armada toda ella para hundir a Cataluña. La denominación de “caverna” no pretende ser tanto un guiño a Platón como a Atapuerca. Una variante etimológica es “Brunete mediática”, pero eso es más de vascos, de hecho parece que se lo inventó el mismísimo Iñaki Anasagasti, así fuese en una entrevista a La Vanguardia, donde se quejaba amargamente de que le habían llamado “racista, fanático e imbécil” en las tertulias de Madrid. Tiene mérito el haberse enterado habida cuenta de que por lo menos en Barcelona los diarios de mayor tirada y las emisoras de mayor audiencia en el resto de España no se los lee ni se las oye nadie. En Cataluña la actualidad es que se vive de otra manera. Ojo que eso tiene, para algunos, la ventaja inestimable de que la mano derecha no lee lo que escribe la mano izquierda. En Barcelona o en Madrid se acuñan inmensísimas burradas mediáticas que al otro extremo del hilo ni se llega a sospechar que han existido. Y así todo el mundo tan desconectado y tan contento, excepto los cuatro masocas de rigor que en todas partes sintonizan o leen al enemigo para “ponerse chotos“.

Charnego

Tiene en común con “gilipollas” que ofende más por cómo suena que por lo que a la hora de la verdad quiere decir. Técnicamente ser charnego no es otra cosa que haber nacido de un progenitor catalán y el otro, pues no tanto. Por extensión puede aplicarse a cualquier hijo de la inmigración nacido en Cataluña. ¿Dónde está la vergüenza? ¿Por qué retorcido, vicioso conducto puede llegar a constituir eso un insulto? El caso es que lo constituye. Jordi Pujol escribió en su juventud un revelador opúsculo donde llegaba a calificar al inmigrante de ocupante que llegaba en masa, y en trenes puestos por Franco, para diluir y arrinconar étnicamente a los catalanes de tota la vida. Este opúsculo no sólo no ha sido retirado de la circulación, como en otras partes el Mein Kampf, sino que salta a la vista que sigue circulando e inspirando a la intelectualidad y a la farandulilla del momento… Todos aplaudiendo con las orejas cuando el exmolt honorable se pasaba siete pueblos. También se pasó todo su mandato embistiendo a toda hembra catalana en edad fértil que se cruzaba en su camino a) preguntándole si estaba apareada con un macho tan catalán como ella, b) en caso afirmativo, conminándola a tener 3 hijos 3 como mínimo, para combatir la palestinización de Cataluña a manos de la exuberancia reproductiva andaluza, murciana, extremeña… De poco le valió, la verdad. Las catalanas modernas tienden más al modelo Bridget Jones que al de Marta Ferrusola, que dio al president siete vástagos (a cual más satisfactorio, pero de eso ya hablamos otro día). En esencia la demografía catalana pura es cada vez más pírrica y más anémica. Ante eso, ¿qué remedio queda, si no lanzar una valerosa ofensiva para adherir a los charnegos a la causa de la independencia, así sea tapándose en secreto la nariz? Súmate, van y les dicen. Y alguno va y se lo cree.