Tres palizas distintas y un solo odio verdadero

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Agresiones físicas al grito de ‘fascista’, ‘maricones’ o ‘puto sin techo’ a una dirigente de Vox, una pareja homosexual y un indigente, respectivamente, en menos de 24 horas con “el odio al diferente” como eje común. Esta brutalidad hace saltar las alarmas entre asociaciones y colectivos que reclaman “aunar fuerzas” para luchar contra los delitos de odio: “El problema es mayor de lo que estamos viendo, esto sólo es la punta de un iceberg que va a demandar medidas integrales”.

En la imagen, Inma Sequí, la dirigente de Vox brutalmente agredida.

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Inma Sequí, la dirigente de Vox brutalmente agredida.

Por “fascista”.

Una patada por la espalda al grito de “fascista de los cojones” sirvió para tirarla al suelo. Una vez noqueada, mientras que uno de los tres agresores le propinaba una ristra de puñetazos en el pómulo y en la boca, el otro le agarraba del cuello y un tercero la desafió con un “a ver si ahora eres tan valiente”.

La agredida es Inma Sequí, dirigente de Vox en Cuenca, y como resultado de la paliza que recibió el martes, contusiones abdominales, medio pómulo roto, un esguince de muñeca y el labio destrozado: “Pero sin puntos”, parece excusarse la dirigente política a EL ESPAÑOL.

Por “maricones de mierda”.

Horas antes de la agresión a Sequí, en la Feria de Almería, una pareja de homosexuales sufrió “una agresión brutal” -según señala el colectivo Colegas Almería- a la salida de una caseta.

En esta ocasión, los agresores utilizaron el “maricón de mierda” para acompañar los puñetazos y patadas que hicieron que uno de los agredidos acabará con “la mandíbula rota, uno de los brazos fracturados, además de dientes rotos y contusiones”, según recoge el parte médico.

Por “puto sintecho”.

“Me hicieron una encerrona, me vi rodeado, me pegaron y me quedé ciego después de escuchar ‘Mátalo, dale en la cabeza al puto sintecho”, relata Marcos, un indigente de 36 años que pasa las noches a la intemperie en Granada.

Los causantes en este caso eran dos jóvenes de 20 y 23 años que ya han sido detenidos y otros cuatro menores que también ha sido identificados.

Tres palizas, tres agredidos, tres motivos

Tres palizas, tres agredidos y tres motivos en distintos puntos de la geografía que según explican las víctimas -o los colectivos que dicen representarlos- tienen su germen “en el discurso del odio al diferente”. Y en apenas 24 horas.

Lo analiza para EL ESPAÑOL la presidenta de la Comisión de delitos de odio del colegio de abogados de Málaga, Charo Alises: “No se ataca sólo a una persona, sino que el ataque va dirigido a una comunidad que piensa igual que el vejado. Es un mensaje para intentar callar a todo el colectivo”.

“Callar”. Algo que no han conseguido con Sequí, quien, sin que le tiemble la voz a pesar de sus 18 años, dice en declaraciones telefónicas no tener ningún miedo porque va a seguir “luchando por las ideas en las que cree”, las del argumentario del partido creado por Santiago Abascal.

“Siempre he debatido, siempre he defendido mis ideas y lo voy a seguir haciendo. No me van a amedrentar”, argumenta después de la paliza que considera “premeditada” y que iba dirigida, a su juicio, a todos sus compañeros. “Aunque prefiero que me haya pasado a mí que a ellos”, asegura al mismo tiempo que aprovecha -ha seguido la actualidad entre entrevistas-  para condenar las otras dos agresiones en Almería y Granada.

1.285 delitos de odio en 2014

Los tres incidentes, que se han producido con un lapso de 24 horas, se enmarcan en las categorías que el Ministerio del Interior está recopilando desde hace dos años como “delitos de odio contra la ideología, orientación sexual y situación de pobreza”, respectivamente; en 2014 fueron 1285, entre los que también se incluyen aquellos que tienen cuestión de raza, religión o discapacidad.

Por ello, los colectivos y observatorios consultados, piden al unísono “aunar fuerzas” para luchar contra los delitos de odio “en un momento en el que la confrontación política y social está a la orden del día”. Son palabras de la abogada especialista en vulnerabilidad y derechos humanos Violeta Assiego, quien añade que en estos momentos “en los que el nivel de violencia es especialmente llamativo, hay una ausencia de valores que en otros tiempos estaban presentes como son el diálogo y la integración”.

Para la letrada, estos tres casos, no tienen tanto que ver con un tema de “tomarse la justicia por tu mano”, sino con “la intolerancia”, con el mandar mensajes que creen distinguir “lo bueno de lo malo” a través de una brutal violencia.

Un hecho que, a su juicio, debe hacer saltar las alarmas “ya que no tenemos constancia de lo que realmente está sucediendo porque sólo denuncian aquellas personas que se sienten amparadas por la sociedad”.

Los argumentos de Assiego están respaldados en un informe de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales en el que se señala que entre un 10 y un 40 por ciento de las víctimas de delitos motivados por sentimiento de odio no denuncian su caso por “miedo” o porque “creen que nada va a cambiar”.

En el caso de agresiones contra el colectivo LGTB (Lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) el handicap radica en “la visibilidad”, ya que el hecho de denunciarlas supone “poner sobre la mesa tu orientación sexual”, por lo que muchas agresiones “caen en saco roto” -explican desde los colectivos-: “Los datos de Interior sólo hacen un recuento de las denuncias, no de la realidad”, se quejan.

Rubén López, portavoz de Arcopoli, advierte que “tener que identificarse” a la hora de interponer una denuncia por homofobia supone para la víctima conectar con su pasado. “En muchas ocasiones, marcado por el maricón o bollera del colegio. Es desvelar tu intimidad más íntima”.

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Marcos, el sintecho agredido en Granada.

Más allá van desde el Observatorio de delitos de odio contra personas sin hogar ‘Hatento’. Según su coordinadora técnica, Maribel Ramos, los ataques a los sintecho no se dirigen hacia una vulnerabilidad “que forma parte de la identidad de una persona”, como puede ser el caso de los homosexuales o el pertenecer a una raza concreta. “No tener hogar puede ser algo transitorio, no algo que te acompaña toda la vida”, aclara.

De este modo, Assiego manifiesta que “el problema es mucho mayor de lo que estamos viendo. A medida que se denuncia se irá viendo la realidad, la punta de un iceberg que va a demandar medidas integrales”.

De momento, con la reforma del Código penal que entró en vigor el pasado 1 de julio, a estas agresiones les sería aplicado el artículo 510 -sustancialmente modificado-, que endurece las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses a quienes fomenten, promuevan o inciten al odio contra una persona o grupo por motivos ideológicos, de orientación sexual o discapacidad.

La norma no recoge ninguna referencia a la situación de pobreza o exclusión social, como sí hace Interior en sus estadísticas, por lo que asociaciones como Hatento reclaman un cambio “urgente” que permita incluir este agravante.

La legalización del matrimonio homosexual en Estados Unidos: un fallo controvertido

 

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La sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos que ha legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo plantea una cuestión de fondo: si la Corte ha sobrepasado una línea roja al imponer, por una precaria mayoría, su particular visión sobre el asunto invadiendo el terreno de los legisladores. Los cuatro magistrados disidentes -entre ellos el juez Roberts, presidente del tribunal- creen que el Supremo se ha anticipado a las normas que cada Estado quiera darse.

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos legalizó el pasado 26 de junio, por cinco votos contra cuatro, el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los Estados que forman la Unión. La reacción a esta decisión ha sido celebrada de manera unánime por el oficialismo político de ambos lados del Atlántico sin prestar atención quizá a lo que verdaderamente se ventilaba en este asunto. Cada uno de nosotros tenemos una opinión sobre el matrimonio, legítimas todas, pero este hecho no es el que se decidía en el caso presentado ante el más alto tribunal estadounidense. O, al menos, así era en un principio.

Muy pocos parecen haber reparado en lo que sostienen los cuatro magistrados disidentes, entre los que se encuentra el propio presidente del Tribunal, el juez Roberts, y el más antiguo miembro de la Corte, el controvertido a la vez que respetado juez Scalia. La lectura de las primeras páginas del voto particular redactado por Roberts (al que se unen Scalia y el juez Thomas) es una lección magistral sobre las raíces del Estado liberal y el papel que la Constitución de 1787 otorga a los tribunales.

La capacidad de legislar corresponde en exclusiva a los miembros de la comunidad y se articula a través del proceso político de decisión mediante la elección de aquellos ciudadanos que habrán de ejercer la representación ante las cámaras legislativas. Así, la labor de los tribunales no es otra que hacer cumplir las leyes que, fruto del pacto social, se han dado los hombres para poder desarrollarse en libertad y paz. El Tribunal Supremo es el máximo intérprete de la ley y le corresponde interpretar en último término la propia ley de leyes, es decir, la Constitución. Pero, ¿qué ocurre cuando el máximo intérprete se adelanta al proceso de decisión político o invade el terreno que a éste le corresponde? Los magistrados disidentes denuncian que exactamente eso es lo que ha ocurrido en la decisión mayoritaria.

Sin entrar a valorar la conveniencia o no del matrimonio entre personas del mismo sexo, estos jueces afirman que bajo la Constitución es al legislador, en primer lugar, al que corresponde decidir sobre este tipo de cuestiones. Ya sea estatal o federal, el poder legislativo representa el sentir de la mayoría de los votantes y, por lo tanto, es el que tiene la legitimidad democrática para imponer las normas que han de regir a la comunidad. El Poder Judicial habrá de velar por que esas normas se cumplan y que ni los ciudadanos ni las instituciones actúen en contra de ellas. Los tribunales son los guardianes de la libertad individual de los ciudadanos frente a los eventuales quebrantos que puedan producirse, vengan desde intereses particulares o desde las propias instancias del poder.

Anticiparse al legislador

En el asunto del matrimonio entre personas del mismo sexo, los magistrados disidentes sostienen que el tribunal está imponiendo la visión particular de cinco jueces sobre un tema que corresponde únicamente al legislador. Se menciona la situación de Massachusetts, California y otros Estados en los que ese tipo de matrimonios es legal después de que los correspondientes Parlamentos hayan aprobado normas en ese sentido. En estos casos la decisión ha sido impecable y acorde con la legalidad, dicen. Lo que no puede hacer el Supremo es anticiparse a las normas que las comunidades quieren darse.

Como ejemplo de Estado federal por antonomasia, en Estados Unidos cada territorio tiene amplios poderes legislativos. Ello explica que se produzcan diferencias importantes, como el hecho de que en algunos lugares exista la pena de muerte y en otros no, se pueda vender y consumir marihuana o que la regulación sobre la tenencia y uso de armas sea tan distinta en función de dónde nos encontremos.

Todas estas circunstancias reflejan la pluralidad de una nación con sensibilidades muy diversas, que la propia Constitución protege y ampara. Lo que hace el Tribunal Supremo en este caso es invadir una competencia de decisión que corresponde únicamente a los Estados, sostienen los discrepantes. El juez Scalia recuerda en su voto particular los mecanismos existentes para cambiar las normas y anima a los partidarios de una u otra posición a realizar campaña en el sentido que deseen para cambiar la ley, pero considera que en ningún caso puede corresponder a nueve jueces no elegidos democráticamente la función de imponer su visión particular sobre un tema debatido y debatible sobre el cual la Constitución se mantiene silente.

Esta sentencia, con sus correspondientes votos particulares, será estudiada por las generaciones venideras, ya que modifica y establece un nuevo marco de actuación de los tribunales. Hasta la fecha, el Tribunal Supremo había sido muy cauto en la determinación de las competencias que corresponden a cada uno de los tres poderes, a diferencia de lo que ocurre en muchos países europeos, donde los Tribunales Constitucionales (son lo órganos que más se le parecen) se pronuncian continuamente sobre cuestiones de índole político y ello sobre la base en una interpretación extensiva del ámbito constitucional.

Siguiendo la línea argumental de los jueces disidentes, no estaría de más preguntarnos si no resulta peligroso sobrepasar ciertas líneas rojas, por más que sea por una noble causa. En esto estamos en muchos países europeos y parece que ahora también en Estados Unidos.

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José Manuel Maza Muriel, es abogado y Máster en Derecho y Arbitraje Internacional por la Universidad de Georgetown.

Una oración cristiana por el “libertador” ateo Pedro Zerolo

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Pedro Zerolo era ateo, pero varios cientos de personas rezaron este miércoles por su alma. La iglesia de San Antón, en el centro de Madrid, acogió un homenaje al dirigente del PSOE y artífice de la ley de matrimonio homosexual, fallecido hace poco más de una semana tras perder la batalla contra el cáncer. La ceremonia incluyó oraciones cristianas, música en directo, versos de sus poetas preferidos y elegías.

 

Pedro Zerolo era ateo, pero varios cientos de personas rezaron este miércoles por su alma. La iglesia de San Antón, en el centro de Madrid, acogió un homenaje al dirigente del PSOE y artífice de la ley de matrimonio homosexual, fallecido hace poco más de una semana tras perder la batalla contra el cáncer. La ceremonia incluyó oraciones cristianas, música en directo, versos de sus poetas preferidos y la elegía de Antonio Miguel Carmona, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid y uno de sus amigos.

La Iglesia de San Antón no es un templo cualquiera. Lo atiende desde hace unos meses el padre Ángel, célebre presidente de Mensajeros de la Paz. Por todas partes hay televisiones de plasma, que para la ocasión mostraban retratos de Zerolo, pancartas con lemas por la concordia y hasta una sui generis máquina expendedora que en vez de tabaco dispensa caridad. Entre los asistentes había muchas canas y hasta un heavy de los veteranos (quizás un amigo de los célebres de la Gran Vía), embutido en cuero negro. En la atmósfera reinaba el recogimiento. En varios asistentes, muchos de ellos homosexuales, asomaba alguna lágrima.

Pero lo que más llamaba la atención era el recogimiento y respeto ante un acto cristiano por un hombre ateo, profundamente laicista y abanderado de una de las leyes que sacó hace ahora 10 años a los obispos a la calle para protestar tras una pancarta.

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“Aún necesitamos a Pedro”

“Pedro no estará donde habita el olvido”, dijo Carmona citando a Luis Cernuda, porque Zerolo fue un “libertador” cuya memoria mantendrá viva la sociedad española. “Aún necesitamos a Pedro”, reconoció al aludir a las agresiones homófobas en la capital.

Después una religiosa y un sacerdote que en su plegaria reconoció ser homosexual pidieron por el alma de Zerolo. “Cuando somos valientes, acertamos siempre. Señor, Pedro siempre fue valiente”, dijo ella. “Señor te pedimos por Pedro y te pedimos que él nos bendiga”, siguió el padre Ángel.

Entre los asistentes estaba Boti García Rodrigo, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y el portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo. La alcaldesa, Manuela Carmena, excusó su ausencia por boca del padre Ángel. También estaba el viudo de Zerolo, Jesús, al que aludieron varios de los oradores, y otros miembros de su familia.

El acto concluyó con la Oda a la Tristeza, de Pablo Neruda (“Por las ventanas / entra el aire del mundo / las rojas rosas nuevas / las banderas bordadas / del pueblo y sus victorias”). Ahora, 10 años después de la aprobación del matrimonio homosexual y en vísperas de la celebración del Orgullo Gay, sus compañeros de partido esperan concitar la unanimidad del pleno municipal para dedicar, en palabras de Carmona, “una calle, una plaza o un jardín” a su memoria.

 

Zerolo: del armario a la historia

Zerolo y Valenciano

Los que lo conocieron destacan su pasión (a veces explosiva), su suave manera de hablar (con acento canario) y la multitud de causas en las que se embarcó. Pero su imagen estará ligada a la defensa de los derechos LGTB y a la ley de matrimonio igualitario. Hablamos con tres de los miembros del PSOE que más lo conocieron. 

Zerolo y Valenciano

“Era una de las nuestras”. Elena Valenciano recuerda bien cómo conoció a Pedro Zerolo. A finales de los años 90, Zerolo luchaba como activista por la igualdad y desde cualquier frente. Por eso trabajó codo a codo con los movimientos feministas contra la violencia de género o para ensanchar derechos como el aborto o el divorcio. Por aquel entonces, él presidía la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y no estaba en el PSOE sino sencillamente “en la calle, donde no dejó de estar ni antes, ni durante su etapa política, ni cuando no estuvo en primera línea”, recuerda la eurodiputada.

La noticia del fallecimiento de Zerolo sorprende a Valenciano en Estrasburgo, donde asiste al pleno del Parlamento Europeo junto a otros eurodiputados que lo conocieron bien. José Blanco, número dos del PSOE durante doce años, coincidió con él durante la celebración de las marchas del Orgullo Gay en 2002. “Me sorprendía lo importante que era su figura entonces y le ofrecí integrarse en el partido”. Desde 2003 fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid, pasó a integrarse en la Ejecutiva del PSOE y fraguó uno de los símbolos sociales de la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero: la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, en 2005.

Los que trataron con él destacan su pasión (a veces explosiva), su suave manera de hablar (con acento canario) y la multitud de causas en las que se involucró. A partir de ahora, su imagen y su recuerdo probablemente quedarán ligados a la defensa de los derechos LGTB y a la ley de matrimonio igualitario. “Cuando la aprobamos en el Congreso, nos hicimos una foto y Zerolo me dio un beso en la mejilla”, explica Juan Fernando López Aguilar, entonces ministro de Justicia. “Hay quien me dijo que aquella no era una buena imagen. Cada día que pasa estoy más orgulloso de ella”, destaca el diputado, camino del aeropuerto para volver a Madrid.

Zerolo no fue el primero que propuso dar un salto de gigante en el reconocimiento de los derechos de los homosexuales. Pero sin su impulso no hubiera habido ley, coinciden los tres eurodiputados. “Al principio, en el PSOE había bromitas sobre Zerolo. A una parte de nuestro partido, como había pasado con el feminismo, le costaba aceptarlo”, reconoce Valenciano. “Pero a él no le importaba y tenía muy claro que su lucha era su vida”, dice.

A una bienvenida desigual siguió el respeto, la admiración y finalmente una calidez casi mística dentro del PSOE. Zerolo asumió la presidencia de los socialistas madrileños en febrero y se mantuvo activo hasta el final (su último tuit, contra la violencia de género, es de la semana pasada). Pero todos en el PSOE sabían que se iba poco a poco, consumido por una enfermedad letal. En cada acto del partido y en cada homenaje, Zerolo era venerado con aplausos, abrazos y besos de hombres y mujeres admirados por su resistencia.

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Según sus compañeros, a Zerolo le dieron dos meses de vida y aguantó casi dos años, en parte gracias a su marido, Jesús, con el que protagonizó una de las primeras bodas homosexuales en España.

Blanco, que acudió a la boda oficiada por Trinidad Jiménez, recuerda “impactado” a “muchísimas personas llorando”. “Me recuerda a lo que años después vi en Washington con tantos negros llorando al ver a Barack Obama llegar a la presidencia”. Era 2005 y el matrimonio homosexual sólo existía en Países Bajos y Bélgica. Se trataba de una ley que se adelantaba al estado de ánimo del país y de la que ahora hacen uso políticos de partidos que se opusieron, como el alcalde de Vitoria, Javier Maroto.

López Aguilar vio a Zerolo hace unos días y dudó sobre viajar a Estrasburgo para el pleno de la Eurocámara. Finalmente lo hizo porque pensaba que el desenlace no sería inminente. De camino al aeropuerto para llegar a Madrid y despedirse de su amigo, recuerda su “lucha hasta el final, sin nunca rendirse ni marchitarse. Hasta el último momento, aún muy debilitado, quería hablar de política, de todo y de todos, menos de sí mismo”. “Vas a ser consejero con Gabilondo”, le dijo López Aguilar para animarlo. Y él respondía con una sonrisa “y su optimismo vital”, siempre al lado de su marido.

Zerolo no creía en Dios. Era “laico, republicano y había salido fuera de todos los armarios”, recuerda López Aguilar. Ahora, según sus amigos, entra en la historia de las luchas por la igualdad.