El independentista que barrió la basura del PSC

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Gerard Gómez del Moral puso por primera vez un pie en un local de las juventudes de Esquerra Republicana con 14 años. Entonces era el “friki” y el “catalufo” de clase. Hoy las lidera y es el número 31 de la lista de Junts pel Sí por Barcelona. Se graduó en Periodismo, pero nunca ha ejercido la profesión: “Es complicado ir a buscar noticias”.

Lee los otros capítulos de la serie ‘Generación selfie’:

Marta San José / Roger Montañola / Fernando de Páramo / Sergi Miquel

Gerard Gómez del Moral puso por primera vez un pie en un local de las juventudes de Esquerra Republicana con 14 años. Entonces era el “friki” y el “catalufo” de clase. Hoy las lidera y es el número 31 de la lista de Junts pel Sí por Barcelona. Se graduó en Periodismo, pero nunca ha ejercido la profesión: “Es complicado ir a buscar noticias”.

Gerard Gómez del Moral es independentista desde que tiene conciencia. Asegura que era el “friki” y el “catalufo” de su clase. “Aquellos que se mofaban de mí por ser independentista, ahora también lo son”, comenta satisfecho. Pasó su adolescencia entre manifestaciones: recuerda marchando contra la guerra de Irak y contra la invasión de Afganistán, haciendo concentraciones contra el trasvase del Ebro o participando en campañas a favor de la lengua catalana. “Mientras otros amigos salían de fiesta, yo estaba organizando caceroladas”, explica.

Siempre ha tenido interés por la política, pero fue durante la mayoría absoluta de Aznar cuando decide dar el paso y afiliarse a las juventudes de Esquerra Republicana (JERC). Su ingreso no fue rápido, tuvo que enviar tres correos hasta que recibió una contestación. “Me dejaron tiradillo”, recuerda nostálgico. Pisó un local de las JERC por primera vez a los 14 años. Hoy, con 25, las lidera.

Un comienzo duro en Barcelona

Hace 15 años se cambiaron los estatutos de las JERC y desde entonces no existe la figura de presidente o de secretario general, el máximo responsable es el portavoz. En 2007, Gómez del Moral se presentó en solitario para serlo en la federación de Barcelona. Era joven, quizá demasiado: tenía 17 años. “No puedes ni votar, ¿cómo vas a ser el portavoz?”, le reprochaban.

Era su primer cargo relevante en la organización y tuvo que aprender rápido las dinámicas de partido, entró en un momento delicado. Esquerra Republicana formaba parte del segundo tripartito en la Generalitat (PSC-ICV-ERC), venía de perder 127.969 votos en las elecciones catalanas de 2006 y meses después perderían más de 350.000 votos en las generales de 2008. A parte, internamente nacían corrientes críticas más radicalizadas que no ayudaban a la estabilidad de la formación. “El ambiente estaba crispado”, recuerda él.

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En el Ayuntamiento de Barcelona no había tripartito, el PSC gobernaba en minoría con solo el apoyo de ICV. Los republicanos estaban en la oposición y tenían que hacer equilibrios en las votaciones de los plenos para mantener la fiesta en paz en la Generalitat. Cada pequeña salida de tono entre los socios del tripartito era noticia.

Las juventudes de ERC no eran partidarias de esta coalición y se notaba. Gómez del Moral organizó una campaña con las JERC-Barcelona para criticar la gestión socialista en medioambiente. Recogieron la basura que había en el suelo de diferentes parques de Barcelona y la colocaron frente al Ayuntamiento junto a una pancarta que decía: “No queremos una ciudad de mierda. ¡PSC e ICV, hipócritas!”. Ahora lo recuerda con cariño, pero admite que ese tipo de acciones no ayudaron a mejorar la relación que había entonces entre ERC y las juventudes.

En 2009, Gómez del Moral se presentó a la reelección como portavoz de Barcelona (los mandatos duran 2 años), pero esta vez había otra candidatura alternativa apoyada por los críticos internos de ERC. Ganó él, pero con polémica: la candidatura derrotada, liderada por Bruno Diaz y Bernat Requena, denunció que el equipo de Gómez del Moral les había robado documentos durante la campaña. Él no quiere hablar del tema y lo atribuye al momento complicado que vivía entonces el partido: “Fue un contexto lleno de mala hostia, todo estaba muy contaminado”.

El ascenso a primera división

En 2011 pasó a liderar las JERC de toda Cataluña. Presentó su candidatura para ser el portavoz general y ganó frente a la de Carles Caballero. Liderar las juventudes suele ser un trampolín para entrar en Esquerra Republicana. Joan Puigcercós, exconsejero de Gobernación de la Generalitat, diputado en el Parlamento catalán y presidente del partido, o Pere Aragonés, exdiputado y miembro de la lista de Junts pel Sí, son dos ejemplos.

Gómez del Moral lo niega: “No lo entendemos así, somos organizaciones independientes”. Durante la entrevista insiste varias veces en esta afirmación. Aún así, le gustaría que los dirigentes de Esquerra Republicana tuvieran más en cuenta la opinión de las juventudes, que hubiera menos condescendencia. “Siempre ha habido menosprecio hacia las JERC y siempre lo habrá”, explica. Asegura que lo cambiará si algún día llega al partido: “Un joven puede estar igual de preparado que uno de 30, 40 o 50 años”.

Las juventudes de Esquerra Republicana han ocupado la mayor parte de su vida durante los últimos 11 años. Gómez del Moral nunca ha trabajado como político para la administración pública: “Algunas veces me lo han pedido”, asegura. Pero siempre ha dicho que no, dice que es “un hombre poco institucional”. Obviamente, las JERC han sido su principal fuente de ingresos, primero cobrando unos 300 euros en su etapa como portavoz en Barcelona y desde 2011 siendo mileurista como portavoz general. Asegura que a veces, una parte lo reinvierte en la propia organización: “Si voy a Valencia, a Palma de Mallorca o a cualquier otro lugar para militar, pago mis billetes”. Lo hace convencido, ya que según él: “No hay nada más gratificante que ‘chuparte’ 200 kilómetros, hablar con unos chavales y que se hagan militantes”.

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Un periodista en política

Gómez del Moral se volvió a presentar para liderar la organización en 2013 y 2015. Ganó las dos veces ya que su candidatura era la única. Tuvo la habilidad de formar equipo junto a militantes críticos con él y se ahorró tener que pasar por dos campañas electorales más. Asegura que es su último mandato: “Si no fuera por el momento político, ya no estaría aquí”.

Cuando el proceso independentista termine, le gustaría retomar su carrera como periodista, algo con lo que lleva soñando desde pequeño. Cree que ser periodista y político es compatible, no le se supone un problema ético. Dice que estas profesiones son dos caras de la misma moneda: “Las entiendo como un arma para cambiar la realidad”.

Gómez del Moral se graduó en 2014 por la Universidad Autónoma y aún no ha ejercido la profesión. Empezó la carrera porque “tenía ganas de poner luz donde hay sombras y voz donde hay silencios”, explica. Su idea era ser periodista de investigación pero, según él, se topó con la realidad: “Entré con una idea bucólica, el periodista con el sombrero y la Olivetti bajo el brazo”, recuerda. “Hoy recibes notas de prensa con una intoxicación enorme. Es complicado ir a buscar noticias”. Aún no ha salido de Europa y le gustaría hacerlo como periodista, le gustan los corresponsales de guerra. ¿Siria?: “Quizá cuando llegas es un infierno, pero te tiene que cambiar la vida”.

Juntos con Artur Mas

Gómez del Moral es el número 31 de la lista de Junts pel Sí por  Barcelona. Los sondeos indican que saldrá escogido diputado. Es la primera vez que se presenta para un cargo público y lo hace al lado de otros independentistas poco afines a su ideología de izquierdas. Él lo encuentra “de justicia poética” y añade que, pasadas las elecciones, no habrá discusiones entre los diputados de Junts pel Sí: “Hemos acordado hacer algo complicado [la independencia] durante un cortísimo periodo de tiempo”.

Le pregunto si se siente cómodo en la lista de Artur Mas y rápidamente matiza: “No estoy en su lista, voy con él en la lista”. Asegura que nunca le votaría porque defienden políticas distintas, pero matiza: “Me hace ilusión ir con él, al igual que con todos los que piensan que Cataluña debe ser libre”. No le hace ascos a la idea de votar su investidura. Gómez del Moral cree que en condiciones normales la legislatura de Mas habría durado hasta 2016. Apoyarlo para que gobierne hasta entonces a cambio de la independencia de Cataluña… Sonríe y sin vacilar contesta: “¿Dónde tengo que firmar?”

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Diccionario satírico burlesco (IX)

Anna Grau avanza en su diccionario con las letras J, K y L. Comienza esta entrega con Jordi Pujol, verdadero “padre de la patria”, y se cierra con Lengua española, idioma oficial que en los colegios recibe trato de lengua extranjera.  

Jordi Pujol

No es que fuese el padre de la patria. Es que él la hizo. Se sacó de la chistera un país. Cogió la Marca Hispánica de Carlomagno como Dios había cogido, es un suponer, la costilla de Adán. Le insufló vida y/o Revolución Industrial. Et voilà la Catalogne! Cuando los países reales y los inventados coinciden en el espacio y en el tiempo tenemos un Estado nación. Cuando no…todo se complica inmensamente. En verdad Cataluña adquirió conciencia política, ánimo de ser, allá por la Edad Media, época de pueblos y gentes a pequeña escala y en muy poroso equilibrio entre sí: medio cristianos, medio moros, medio castellanos, medio catalanes… De pronto va uno y descubre América, eleva la mano y la ambición de todo a implacable escala atlántica y el chiringuito mediterráneo va y… ¿sucumbe? ¿Se acochina? Dejémoslo. El caso es que cada vez que una profunda crisis de cualquier tipo acogota España, renace de sus cenizas el sueño de que Catalonia is different, de que se puede volver a poner el marcador en el Año Mil como si aquí no hubiese pasado nada. El nacionalismo según Pujol tiene algo de psicoexilio interior: a él en realidad lo que le habría gustado es nacer en Holanda o Dinamarca, entonces trató toda su vida, por todos los medios, de convertir a Cataluña en una cosa así. Su drama es que siendo a la vez un hombre de Estado no lo tenía tan fácil para desentenderse de lo que realmente había. Trató de conciliar los cuentos y las cuentas inventándose una SuperCataluña moralista y redentora del resto de Iberia, una especie de Walhalla, de nido de águilas y de héroes… Lástima que luego te enteras de que la mujer y los hijos se lo llevaban crudo y, claro… Se te cae el Español del Año y Catalán del Siglo a los pies.

Junts pel Sí

Suprema tarantinada de la política catalana. Candidatura entera inspirada en Reservoir Dogs: tenemos una serie de señores (en este caso hay también señoras) que ya pasan de dar la cara y casi el nombre para explicar claramente en qué plan se presentan a estas elecciones. Sólo se identifican con un color: Señor Azul, Señor Marrón, Señor Rosa… Así se reparten entre todos el botín, si lo hay, y si no, pues la eventual castaña. El Señor Blanco, el que en la película de Tarantino interpretaba Harvey Keitel, podría ser Artur Mas, que se cree todo lo que le dice el Señor Naranja (Oriol Junqueras, interpretado en la peli por Tim Roth) sin querer darse cuenta de que en realidad es un infiltrado, no en este caso de las fuerzas de seguridad del Estado, pero sí del verdadero y peor enemigo que puede tener un separatista catalán: otro separatista catalán más listo que él que aspira a quitarle la silla. ¿Morirán al final dándose mutuamente por saco, después de cargarse entre todos al Señor Rubio (Raül Romeva), que se cree el más chulo de todos por haberle cortado la oreja a un policía? Próximamente, en esta pantalla. O no.

Kermés

Formato más o menos definitivo de la política catalana contemporánea. En ausencia de estructuras de Estado, las unas porque no son reales, las otras porque no se quieren interiorizar como tales, se hace ver como que la cosa pública es un picnic, una misa campera de nunca acabar, un rocío perpetuo (sin Rocío). Un viaje de LSD sin LSD. Un porro sin hachís. Una paella sin arroz. Una declaración de independencia sin mayoría. Uno se hace ilusiones con la Primavera Árabe (menudo timo) o con los Indignados (ejem) como si de verdad no hubiera democracia donde caerse muerto. O vivo. Cuatro años de guerra incivil, cuarenta años de antifranquismo y a lo tonto, a lo tonto, otros tantos de Transición para esto: para hacer política de andar por casa en zapatillas agujereadas. Qué cutre.

Lengua catalana

Sincera niña de los ojos. Voz verdadera del corazón. Espejo del alma que está roto. ¿De verdad a nadie se le ocurrió, nunca, que la manera más fácil de ganarse a los catalanes, de desarmar sus fobias y sus miedos, era abrazar esta muy amada lengua nuestra, que también lo es de España y de Dios? ¿Tan difícil era regar y cuidar esta frágil orquídea, este llir entre cards, en lugar de pasarle por encima como un rebaño de elefantes? Lo peor, saben, no fue ni siquiera la persecución franquista. Fue la posterior, democrática indiferencia. Tanto incultísimo desdén. En fin, aquello ya no tiene remedio, y lo que ha venido detrás (véase la voz siguiente) probablemente tampoco. Qué pena.

Lengua española

Una de las más nobles vasijas del sentimiento y del entendimiento humano… que, en Cataluña, hay quien se empeña en usar como orinal. Lo llaman normalización lingüística porque queda mejor que decir venganza. No se trata tanto de aprender bien catalán por fin y de normalizar socialmente su uso, que es verdad que ya tocaba, como de barrer en lo posible el castellano debajo de la alfombra. De romper los vínculos personales y emocionales con la lengua y la cultura. De volvernos entre todos mucho más marcianos. Y lerdos.

“Mas es la feminización de la política: más ‘seny’ y menos testosterona”

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Sergi Miquel tiene 24 años y desde 2011 es concejal de Juventud y Nuevas Tecnologías en el Ayuntamiento de Llagostera. Fue el más joven de la historia del municipio y le costó un tiempo ganarse el respeto de su entorno. Ahora es el número 12 por Girona de la lista Junts pel Sí.

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Sergi Miquel tiene 24 años y desde 2011 es concejal de Juventud y Nuevas Tecnologías en el Ayuntamiento de Llagostera. Fue el más joven de la historia del municipio y le costó un tiempo ganarse el respeto de su entorno. Ahora es el número 12 por Girona de la lista Junts pel Sí.

Llega a la cita 40 minutos después de la hora prevista y pide perdón siete veces a su interlocutor. Habla en voz baja. Tanto que uno tiene que acercar la grabadora a un palmo de su pecho. Reflexiona en todas las preguntas menos en una: es independentista desde siempre. Su alcalde le pidió que se afiliara a Convergència Democrática y sólo aceptó unirse a las juventudes del partido (JNC). “Me prometí que no me afiliaría a CDC hasta que no fuera un proyecto independentista”, explica. Sólo se afilió en 2012, cuando Convergència decidió apostar claramente por la secesión.

Miquel ha vivido en primera persona la conversión del electorado convergente hacia el soberanismo. Sus padres eran los clásicos votantes de CiU, catalanistas pero pactistas. Su madre se hizo independentista poco a poco. Su padre lo hizo de golpe el 20 de septiembre de 2012. Ese día Rajoy se reunió con Mas y rechazó un pacto fiscal similar al del concierto vasco. Al llegar a casa, su padre le dijo a Miquel: “Se ha acabado”.

“Nunca olvidaré ese momento”, asegura Miquel. Hasta ese día, los dos habían discutido mucho sobre la independencia de Cataluña. Su padre estaba convencido de que el Gobierno cedería y llegaría a un acuerdo con la Generalitat para mejorar la financiación. “Ahí se dio cuenta de que eso nunca pasaría”, explica.

Los sueldos en política

Miquel no tiene un sueldo fijo como concejal. Cobra una cantidad por asistir a cada pleno: unos 600 euros al mes. “Con esta cantidad es complicado vivir”, dice. Durante los primeros años compaginó su labor en el ayuntamiento con otros trabajos. Si no era suficiente, sus padres le echaban una mano.

En diciembre de 2014 encontró una cierta estabilidad económica. CiU lo fichó hasta el final de la legislatura como asesor para el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), una institución poco conocida con competencias sobre 36 municipios en áreas como movilidad, urbanismo o medio ambiente. Le pagaban 1.300 euros al mes.

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A pesar de estar contratado por AMB, Miquel trabajó sobre todo para otra administración: el Ayuntamiento de Barcelona. Allí lo reclutó Antoni Vives, que entonces era teniente de alcalde de Hábitat Urbano y que a la vez ostentaba otro cargo en la Junta de Gobierno de AMB. Vives necesitaba un asesor en el ayuntamiento y aprovechó la duplicidad de cargos para trasladar las funciones del joven de una administración a otra. Miquel no le da importancia. Pudo combinar este trabajo con su labor en Llagostera y de paso hacer currículo en su campo: el diseño urbano y el desarrollo sostenible.

Miquel se graduó en Diseño en 2013 con doble titulación por Elisava y la Universidad de Southampton y se especializó en el desarrollo de smart cities: un modelo de ciudades que busca el desarrollo sostenible, la eficiencia energética y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos mediante la tecnología. Tiene claro que un día el cuerpo le pedirá dejar la política y dedicarse a eso. Le gusta la apuesta que hace Israel en el sector tecnológico. También el modelo de movilidad urbana de los países nórdicos.

Imagina la Cataluña del futuro con el consumo de energía interno basado en las energías renovables, con una apuesta por la generación de energía desde los hogares y con acceso a Internet gratuito que ejerza como un igualador social. “Con un Gobierno español este escenario es imposible”, advierte.

MEME CDC

Una Convergència sin testosterona

Dice que se guarda la mala leche, que no se le calienta la boca con facilidad. En su Twitter solo hay alguna salida de tonoCuando le molesta algo del partido, asegura que lo gestiona hablando y no saliendo en “el medio de turno y diciendo que todo es una mierda”. Antes que con Pujol se quedaría con Mas: “Es la feminización de la política, tiene más seny, menos testosterona. Es más conciliador”.

Miquel es convergent de actitud pero no de carné. Tiene fama de ser crítico con el partido pero con moderación: no le gusta el paternalismo de CDC hacia los otros partidos catalanes y el clientelismo que ha fomentado. Pero sobre el caso Pujol matiza: “¿En qué momento se equivocó? ¿Al no declarar su fortuna en el extranjero? ¿Al contarlo más tarde? Hay cosas que veíamos normales hace 20 años y que hoy son inaceptables. No justifico lo que hizo, pero eso pasó en un contexto complicado”.

De las juventudes al 27S

Es poco habitual que un político admita que tiene aspiraciones políticas. “La ambición está mal vista en este país”, dice Miquel. “Nuestra cultura la castiga”.

Y sin embargo Miquel reconoce que sintió esa ambición al presentarse a las primarias para ser el secretario general de las juventudes de su partido. Liderarlas suele ser un trampolín político: la última persona que estuvo al frente fue Marta Pascal y hoy es la portavoz del partido.

Pascal le animó a presentarse. Ella se iba junto a casi toda la dirección y Miquel, que entonces era uno de los cuatro vicepresidentes, se quedaba.

Su candidatura fue la única. Era un relevo evidente. Logró 200 avales y fue elegido nuevo secretario general el 2 de marzo con el 72% de los votos.

Desde julio forma parte de la lista de Junts pel Sí por la demarcación de Girona. No es seguro que logre entrar en el Parlament, pero tiene posibilidades. Está en el puesto 12: el número de escaños que obtuvieron entre CiU y ERC en las pasadas elecciones. Si logra un escaño, será porque el independentismo ha ganado.

No le da miedo lo que pueda ocurrir después: “Seguro que habrá amenazas. Tenemos a un presidente [Artur Mas] imputado y nos esperamos cualquier cosa. Si alguien de la lista tiene miedo, mejor que se marche”.

Su tono no es calculador como el de otros colegas de Convergència. Le pregunto sobre el 28S y sonríe: “Si somos mayoría, puedo asegurar que declararemos la independencia aunque el Gobierno suspenda la autonomía. De lo contrario, sería un fraude electoral”.

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Todo dependerá de los catalanes

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Las elecciones del 27S y la más que probable mayoría inequívocamente secesionista no sólo sitúan en el centro de la política española una realidad que muchos concebían como mera ciencia-ficción sino que confirman la cuestión secesionista como un fenómeno hegemónico en Cataluña.

Los apologetas del españolismo ibérico y catalán afirmaron pomposamente durante lustros que no se podría tomar en serio al secesionismo: aquel ideario que para muchos, entre ellos ilustres catalanistas, no era nada más que un subproducto de la Cataluña payesa y de la testosterona rural hasta que el Parlament no contó con una mayoría de diputados favorables a la independencia con la conversión del nacionalismo moderado a lo que apocalípticos y cursis denominan el desafío al Estado.

Las elecciones del 27S y la más que probable mayoría inequívocamente secesionista en la cámara de representación catalana no sólo sitúan en el centro de la política española una realidad que muchos concebían como mera ciencia-ficción sino que confirman la cuestión secesionista como un fenómeno hegemónico en Cataluña. En el templo de la democracia, donde la única verdad reside en la suma de voluntades individuales, el independentismo no es ya una opción extremista ni radical: los independentistas seremos centro y mayoría.

Contrariamente, los partidos españoles con sucursales en Cataluña han reaccionado a la preeminencia del independentismo con una ridícula e improductiva apuesta por la radicalidad, cayendo de esta guisa en todos los tópicos fraudulentos que pretendían combatir. Ahí tienen por ejemplo a nuestro amiguito Pablo Iglesias con su vuelta al lenguaje del etnicismo guerrista, apelando a algo tan poco new politics como el origen y los apellidos de los votantes, como si no existiesen obreros extremeños o andaluces independentistas.

Admiren también al pintoresco Xavier García Albiol, un personaje que acusa al nacionalismo de repartir carnés de catalanidad cuando ha sido uno de los únicos políticos de Europa que ha tenido la desfachatez de referirse a la inmigración como una basura que debe limpiarse. Mientras Miquel Iceta practica el arte del bailoteo ante la atónita mirada de Pedro Sánchez (no sabemos si de alucine por la gestualidad alocada del tipo o por la sangría de votos que adelgaza al PSC), la influencia del PP y del PSOE en la política catalana va esfumándose hasta caer en la más estricta marginalidad.

Resulta curioso que el único foco de resistencia del unionismo en Cataluña lo protagonice un partido como Ciutadans, formación que nació como látigo a la inmersión lingüística y que ha ido modulando su programa electoral según sopla el viento (si tienen tiempo y paciencia, consulten qué se decía sobre la inmigración en los primeros programas electorales de Albert Rivera y verán cómo las fronteras abiertas del progresismo han acabado en murallas llenas de alfileres). Que el líder de Ciutadans haya abandonado su querida tierra natal para dejarla en manos de una centinela les dará una idea de lo prioritaria que es Cataluña para el hombre que negaría la independencia aunque ésta fuera defendida por el 90% de los catalanes. Rivera es un hombre de convicciones férreas: lo que piensen los ciudadanos catalanes, aunque sea por unanimidad, le trae sin cuidado. Como diría la broma hegeliana, cuando la realidad no se subsume a tus postulados, el problema no recae en tu mirada sino en la testarudez de los hechos.

Ciudadanos puede tener un resultado fantástico en Cataluña. Pero la formación de Rivera sólo ha encontrado calor mediático (y monetario) por su oposición al independentismo y ha sido jaleada por los poderes fácticos únicamente por  su prelavado de imagen a las corruptelas del bipartidismo. En una o dos legislaturas, cuando los capataces del ÍBEX 35 ya no le necesiten y vuelvan a confiar en el binomio PP-PSOE, Rivera va a volver a pasearse desnudo por el mundo y podrá acompañar a Rosa Díez en su residencia de elefantes. Si el Parlament que salga del 27S obtiene una mayoría suficiente con la única oposición de los ilustres enemigos que acabo de relatar, la aceleración del proceso recaerá entera y estrictamente en la pericia de las fuerzas independentistas. Por voluntad expresa de la ciudadanía y por primera vez en la historia de Cataluña, las decisiones que tomen sus políticos serán producto de su entera responsabilidad y valentía, sin ningún ápice de sucursalismo. El independentismo, como la Ilustración, se basa en normalizar la mayoría de edad de los ciudadanos.

Desde el inicio del llamado Procés (una analogía literaria horrenda, dicho sea de paso), la idea rectora del independentismo ha consistido en concebir a los catalanes como sujetos de acción libre, sin ataduras. Entiendo que quienes habían vivido acostumbrados a que pidiéramos permiso para existir y a decir que todos los catalanistas que se habían forrado a base de distribuirse las migajas del sistema autonómico estén notoriamente atemorizados y teman por su sueldazo. Sólo así se entiende que nos acusen de nazis (en los años 30 éramos judíos o masones, mire usted por dónde) o de norcoreanos y de totalitarios por el simple hecho de urdir manifestaciones en las que gentes de ideologías plurales gritan con una sola voz algo tan simple como que aquello que consideran su país se convierta en un estado. Lo que hoy es un radicalismo del lenguaje va a transformarse en una política activa del miedo que tendrá a funcionarios públicos y pensionistas como foco central. El Gobierno no inhabilitará a Mas ni enviará tanques a la Diagonal, pero amedrentará a los trabajadores públicos jugando con su sueldo y su tranquilidad existencial.

El primer estadio de la secesión catalana puede acontecer el 27S  en forma de mayoría parlamentaria, pero su consolidación definitiva dependerá de la resistencia de los ciudadanos de Cataluña ante la amenaza de la burocracia española y de la pericia de los políticos de Junts pel Sí y de la CUP para fomentar un clima de normalidad y erigir las estructuras básicas de un estado catalán (en especial su Hacienda) con suma rapidez. Esto no ha hecho nada más que empezar. Disfruten, mientras puedan, del silencio inmediatamente anterior a la contienda. Y que gane el que más resista hasta el último asalto. Como siempre.

A la caza del voto inmigrante: propaganda independentista en árabe, chino, urdú y guaraní

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El arma secreta del independentismo es un díptico publicado en 16 idiomas que los partidarios de Junts pel Sí distribuirán en los próximos días en barrios con una fuerte proporción de inmigrantes. El objetivo es captar el voto de unos 130.000 inmigrantes: el 2,4% del censo electoral.

Hace 20 años el proyecto independentista de la provincia francófona de Quebec (Canadá) descarriló en el referéndum de autodeterminación por unos 50.000 votos que los sociólogos atribuyen en su mayoría a inmigrantes que acaban de adquirir la nacionalidad canadiense. La lista soberanista Junts pel Sí quiere evitar a toda costa que  esta vez suceda algo similar. De ahí que en los próximos días vaya a poner el énfasis en captar el voto de esos 130.000 inmigrantes (2,4% del censo electoral) que en la última década han adquirido la nacionalidad española y que por tanto pueden votar.

El arma del independentismo es un díptico publicado en 16 idiomas que en los próximos días los partidarios de Junts pel Sí van a distribuir en barrios con una fuerte proporción de inmigrantes. La traducción a varios idiomas europeos es excesivamente literal y contiene a veces algún error de sintaxis, pero se comprende.

Comparada con otras comunidades autónomas, Cataluña no ha ido la más respetuosa con la inmigración. Sobre todo con la musulmana, que es la más numerosa. Los ejemplos abundan. La Generalitat asumió hace 34 años las competencias en educación, pero no se enseñan en sus escuelas ni el islam ni el árabe pese a que en sus pupitres se sientan 75.841 alumnos musulmanes. En el País Vasco (6.065 alumnos musulmanes) y hasta en Cantabria (410 alumnos) sí se imparte esa asignatura de Religión aunque en esta última comunidad es el Estado el que abona los sueldos a los profesores. Barcelona es también la única gran ciudad europea con una importante comunidad musulmana en la que no hay una gran mezquita.

Pero esas contrariedades serán agua pasada después del 27S. Así lo anuncian los independentistas en el díptico, que dice que se empezará a construir “un nuevo país para todos” con “personas nacidas en más de 170 países diferentes que hablan más de 250 idiomas. Juntas construirán un nuevo país para mejorar nuestras vidas y la de nuestros hijos e hijas”.

El díptico se divide en dos partes. La primera presenta a seis candidatos de la lista soberanista y destaca a dos de ellos. El primero es Chakir el Homrani, de origen marroquí y concejal de Granollers por  Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que figura en el puesto número 15 de la lista por Barcelona y que saldrá elegido. La segunda es Ana Surra, de origen uruguayo, también afín a ERC, que no será diputada porque ocupa el puesto 47. El “mejor entrenador del mundo”, Josep Guardiola, también aparece en lugar preeminente del díptico quizá porque es el más conocido de los candidatos aunque figura en el último lugar de la lista electoral.

La segunda parte del díptico es un decálogo de las ventajas que para el inmigrante supondrá una Cataluña independiente. El texto dice que se construirá “con la participación de todas las personas, hayan nacido donde hayan nacido”, que se crearán los “mejores puestos de trabajo”, que contará con “mejores escuelas”, con una “mejor Sanidad y un sistema de pensiones seguro”. Será “un país diverso, donde se hablan 268 idiomas y donde se respetará la lengua que hables, que sientes y que vives”.

AngelColomConInmigrantes

El díptico lo han elaborado la sección de inmigración de ERC, de la fundación Nous Catalans(Nuevos Catalanes, vinculada a Convergència Democrática de Catalunya), de la Assemblea Nacional Catalana, de Òmnium Cultural y de pequeñas asociaciones como Sí amb nosaltres (Sí con nosotros), fundada junio de 2014 por Ana Surra con la intención de atraer a los inmigrantes latinoamericanos al independentismo. La ley de consultas catalana permitió votar en la consulta del 9 de noviembre 2014 a los extranjeros no comunitarios con sólo tres años de residencia.

A diferencia de la campaña electoral de las autonómicas de noviembre de 2012, esta vez no es CDC la que más esfuerzos lleva a cabo por seducir al inmigrante que adquirió recientemente la nacionalidad española. Hace tres años el director de Nous Catalans, Àngel Colom, recorrió las mezquitas de Barcelona y Tarragona. Colom predicó entonces las virtudes del Estat propi. Entonces no hablaban abiertamente de independencia.

Ahora es ERC la que más se implica en esa tarea. A diferencia de CDC y de Unió Democrática de Catalunya –y en el otro bando del PP catalán-, sus dirigentes no han proferido frases despectivas sobre la inmigración. Aunque su apuesta por la autodeterminación del Sáhara occidental ha dificultado en ocasiones sus relaciones con algunas asociaciones marroquíes.

ERC es la única formación que ha presentado un candidato de origen inmigrante con posibilidades de obtener un escaño en el Parlament. Sufragará también el grueso del importe de una cena multitudinaria con cerca de 200 comensales que algunos cabezas de lista de Junts pel Sí celebrarán en Barcelona, en vísperas del 27S, con responsables de numerosas asociaciones de inmigrantes.

El problema catalán en 21 preguntas y respuestas

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Los catalanes están llamados a votar el 27 de septiembre en unas elecciones que marcarán el futuro de Cataluña. A continuación explicamos el problema catalán en 21 fichas que aspiran a resolver las dudas que plantea el proceso soberanista catalán.

Ilustraciones: Javier Muñoz

Los catalanes están llamados a votar el 27 de septiembre en unas elecciones que marcarán el futuro de Cataluña. A continuación explicamos el problema catalán en 21 fichas que aspiran a resolver las dudas que plantea el proceso soberanista catalán.

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¿Cuándo empezó el proceso de independencia de Cataluña?

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Celebración de la Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

por Pol Pareja

No hay un momento exacto para situar el inicio del proceso de independencia. Una opción es fijarlo en la manifestación de julio de 2010 en protesta por los recortes que el Tribunal Constitucional aplicó sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que los catalanes aprobaron en referéndum en 2006.

referéndum-2006

A la marcha fueron más de un millón de personas según la Guardia Urbana de Barcelona y su lema fue Som una Nació. Nosaltres decidimSomos una Nación. Nosotros decidimos. En cabeza iba el socialista José Montilla, entonces president de la Generalitat.

Un año antes, en septiembre de 2009, se celebró la primera “consulta” sobre la independencia de Cataluña en el municipio de Arenys de Munt (8.600 habitantes). Desde esa fecha hasta abril de 2011 organizaron sus propias votaciones sobre la independencia cientos de municipios catalanes, incluido Barcelona. En total participaron 833.599 catalanes.

Otros consideran que el pistoletazo de salida del proceso fue la manifestación celebrada el 11 de septiembre de 2012. Bajo el lema Catalunya, nou Estat d’Europa (Cataluña, nuevo estado de Europa), cientos de miles de catalanes salieron a la calle para celebrar la Diada y reclamar la independencia. La manifestación se celebró nueve días antes de que el Gobierno de Mariano Rajoy rechazara aplicar en Cataluña un nuevo sistema fiscal similar al concierto económico vasco y navarro.
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¿Cuál ha sido el apoyo histórico del independentismo en Cataluña?

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Retrato de Francesc Macià elaborado en Camagüey (Cuba).

por Pol Pareja

La primera vez que una formación abiertamente independentista obtuvo su primer escaño fue en 1918. Aquella formación fue la Federació Nacionalista Catalana de Francesc Macià. En cada una de las elecciones siguientes (1919, 1920 y 1923), el partido obtuvo dos escaños. Durante esa época el voto nacionalista catalán lo absorbía una formación no independentista: la Lliga Regionalista de Francesc Cambó, que obtuvo 14 escaños en 1919 y 1920 y 20 escaños en 1923.

Durante la II República, Esquerra Republicana (ERC) fue un partido hegemónico en Cataluña. Ganó holgadamente en Cataluña cinco elecciones entre 1931 y 1936. El dominio de ERC en las urnas permitió que durante la II República se sucedieran dos presidentes independentistas.

El primero fue Francesc Macià, que se adelantó unas horas a la proclamación de la II República: en abril de 1931 anunció la “República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica”. El Gobierno provisional republicano, no obstante, rebajó las pretensiones de Macià y ambas partes llegaron al acuerdo de restablecer la Generalitat.

https://www.youtube.com/watch?v=sUu_7zqjBV8

A Macià le sucedió en 1933 Lluís Companys, también de ERC. Companys proclamó el “Estado catalán dentro de la República Federal Española” en octubre de 1934, aprovechando la tensión derivada de la revolución obrera de Asturias. El Ejecutivo declaró el estado de guerra, Companys fue encarcelado y el Gobierno autónomo fue suspendido. En 1936, Companys asumió nuevamente el Gobierno de la Generalitat después de que se impusiera en las elecciones el Frente Popular, del que formaba parte ERC.

Con la llegada de la Transición, el apoyo a las fuerzas soberanistas ha ido variando a lo largo de las 10 elecciones autonómicas. ERC, tradicionalmente el único partido independentista, ha oscilado entre los cinco diputados que obtuvo en 1984 y los 23 que consiguió en 2003. En las elecciones de 2012, había otras dos fuerzas soberanistas, CiU y la CUP, que junto a Esquerra sumaron 74 diputados (la mayoría absoluta está en 68).

independencia_Cataluña

Desde junio de 2005, el Centre d’Estudis d’Opinió (el CIS catalán) pregunta qué tipo de estado debería ser Cataluña. En junio de 2005, un 13,6% de los encuestados respondieron “un estado independiente”. En marzo de 2015, última encuesta disponible, esa cifra había aumentado hasta el 39,1%. El momento con más partidarios de la independencia, según esta encuesta, fue febrero de 2013: el 48,5% respondieron a favor de un estado independiente.
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¿Por qué una parte de Cataluña se quiere independizar?

por Pol Pareja

Hay tantos motivos para defender la independencia como tipos de soberanistas. Podrían resumirse en dos perfiles: los pragmáticos y los sentimentales. Los pragmáticos quieren la independencia porque creen que, económica o políticamente, será más beneficiosa para ellos. Los sentimentales suman a estos motivos la creencia de que Cataluña es una nación que debe gobernarse sin injerencias.

presupuesto total

Uno de los principales argumentos económicos es el déficit fiscal entre Cataluña y España. Es la diferencia entre lo que la comunidad autónoma aporta al Estado y lo que recibe. La Generalitat de Cataluña cifró en junio este déficit en 15.000 millones de euros mientras que el Gobierno central lo fijó entonces en 8.455 millones. Los soberanistas argumentan que sin este déficit la Generalitat podría haberse ahorrado los recortes de los últimos años: 7.700 millones entre 2009 y 2013 y 3.700 millones previstos entre 2014 y 2017. También creen que se ha discriminado a Cataluña por motivos políticos en algunas inversiones estatales que no se han llegado a hacer o que se han retrasado como la llegada del AVE a Barcelona, el Corredor Mediterráneo o la reforma del Aeropuerto del Prat.

sanidad y educaci¢n

Otro argumento independentista es que la España autonómica de la Constitución de 1978 no acepta las demandas de más autogobierno para Cataluña. Según la última encuesta del CEO, un 63% de los catalanes cree que Cataluña tiene un nivel de autonomía “insuficiente”. El recorte que ejerció el Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de 2006 se ha usado como ejemplo de que el autogobierno de los catalanes ya ha tocado techo.

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Los nacionalistas catalanes también defienden la independencia como la mejor (o la única) manera de que Cataluña pueda blindar sus competencias en materia de lengua y de educación para preservar el catalán. La crisis institucional española, con escándalos en casi todos los estamentos (desde la Corona hasta el Poder Judicial) también se ha usado como un motivo más para abandonar España y “empezar de cero” en “un país nuevo”.
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¿Qué es el derecho a decidir?

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Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

por Pol Pareja

El “derecho a decidir” es la expresión que los nacionalistas usan para resumir la demanda de un referéndum sobre la independencia en Cataluña. Según el CEO, el 74% de los catalanes eran partidarios de esta consulta en 2012.

La Constitución española atribuye sólo al Estado la competencia para convocar un referéndum. En enero de 2014 el Parlament aprobó una petición al Congreso para que le cediera la competencia para convocarlo. Pero esa solicitud fue rechazada por la Cámara Baja con 299 votos en contra y 47 a favor. Votaron en contra PP, PSOE, UPyD, UPN y Foro Asturias. Los votos a favor fueron de CiU, PNV, ERC, ICV y el resto del Grupo Mixto.

La crítica más común es que el llamado “derecho a decidir” o el derecho a la autodeterminación no figura en la Constitución española ni en casi ninguna ley fundamental del mundo. Los independentistas defienden en cambio que es una demanda mayoritaria que debe abordarse en términos políticos y que el derecho a la autodeterminación está recogido en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos de la ONU.

Los soberanistas recuerdan los casos en los que una parte de un país ha votado sobre su independencia. Los principales ejemplos son el referéndum escocés del 18 de septiembre de 2014 o los celebrados en Quebec en 1980 y 1995. Estos referéndums tampoco estaban contemplados expresamente en la Constitución. Pero su celebración fue posible por los acuerdos políticos y en el caso del Reino Unido porque no existe una Constitución escrita que limite la acción del Parlamento. En Canadá se reguló el derecho a la secesión después de la votación de 1995, en la que el no se impuso al por el estrecho margen del 1,16%.

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El Parlamento canadiense aprobó entonces la llamada Ley de Claridad, que permite que una zona del país se separe de Canadá si en un referéndum con una “pregunta clara” hay una “mayoría clara” a favor de la secesión. También prevé la opción de que determinadas zonas quieran seguir formando parte de Canadá. En ese caso se debería prever una posible división del territorio entre zonas canadienses y zonas independientes.

La Cámara de los Comunes de Canadá tiene la última palabra en dos aspectos esenciales: decide si la pregunta del referéndum es suficientemente concreta y tiene la facultad de determinar qué entiende por “mayoría clara”. La ley no determina qué mayoría debe votar a favor de la secesión para iniciar los trámites de separación, pero sí establece que debe ser una mayoría reforzada, entendiendo que un 51% de los votos no es suficiente.
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¿Qué es (o qué era) la tercera vía?

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por Albert Olaya

Son una serie de iniciativas políticas para pedir más autonomía para Cataluña pero sin contemplar la secesión. El debate de la tercera vía cogió fuerza en 2012, cuando Artur Mas prometió una consulta soberanista y la posterior independencia de Cataluña.

PSC y Unió Democrática fueron los partidos que concretaron más sus propuestas. Los socialistas plantearon reformar la Constitución hacia una España federal, pactar una consulta soberanista con el Estado y lograr competencias exclusivas para Cataluña como Sanidad, Lengua o Educación. La propuesta de los democristianos, liderada por Duran i Lleida, consistía en un acuerdo bilateral entre el Estado y Cataluña para acordar una consulta, un pacto fiscal y el reconocimiento de la singularidad catalana añadiendo sólo algunos puntos en la Constitución.

Las fuerzas independentistas siempre han sido críticas con una posible tercera vía. Entienden que es inviable un acuerdo con el Gobierno español o una reforma de la Constitución para dar un encaje singular a Cataluña porque sería necesario el apoyo del PP y del PSOE, la aprobación de tres quintas partes del Congreso y del Senado y la aceptación del Rey.

Hasta ahora la tercera vía ha tenido un apoyo significativo en Cataluña. Según una encuesta en El País publicada en 2013, esta opción sería respaldada por el 40% de los catalanes en un referéndum soberanista. Aunque este debate se ha diluido por las elecciones del 27S, el PSC sigue apostando por una tercer vía. La nueva propuesta de los socialistas catalanes, respaldada también por el PSOE, es añadir la singularidad de Cataluña a la Constitución renunciando a la consulta soberanista.
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Las elecciones del 27S son las terceras desde 2010 ¿Por qué?

por Pol Pareja

A los catalanes se les ha llamado a las urnas tres veces desde las elecciones del 28 de noviembre de 2010. Entonces CiU obtuvo 62 escaños y puso punto y final a siete años del tripartito formado por PSC, ERC e ICV. En el programa electoral de esas elecciones, CiU todavía no defendía la independencia de Cataluña. Los nacionalistas apostaban por un sistema fiscal propio y por el “derecho a decidir para conseguir las cotas de autogobierno que el pueblo de Cataluña reclama y necesita”.

El 20 de septiembre de 2012, días después de la masiva manifestación independentista, Artur Mas se reunió con Mariano Rajoy para reclamar un régimen fiscal específico para Cataluña. Ante la negativa del presidente, Mas convocó elecciones anticipadas el 25 de noviembre de 2012.

CiU se presentó entonces con un programa que defendía que Cataluña tuviera un estado propio y se comprometió a realizar una consulta “de acuerdo con la legalidad” para preguntar a los catalanes si querían separarse de España. El adelanto electoral, sin embargo, no benefició a CiU, que pasó de 62 a 50 escaños cuando su objetivo era alcanzar la mayoría absoluta. ERC, en cambio, absorbió el voto soberanista y pasó de 10 a 21 diputados. CiU ha gobernado en minoría desde entonces gracias a un “pacto de estabilidad” con ERC, que se comprometió a apoyar a Mas siempre y cuando se convocara una consulta sobre la independencia durante 2014.

Ante la negativa del Congreso a permitir un referéndum legal en Cataluña, Mas decidió convocar otras elecciones para el 27 de septiembre de 2015 y las calificó como “plebiscitarias”. El proyecto soberanista (con la excepción de los anticapitalistas de la CUP) se ha aglutinado en torno a una lista única que reúne candidatos de CDC y ERC junto a miembros de las entidades civiles que han apoyado la independencia -ANC y Òmnium Cultural-, ex miembros de otros partidos y personas que hasta ahora no habían participado en política.
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¿Por qué se han fragmentado varios partidos históricos de Cataluña?

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por Íñigo Zulet

El debate soberanista ha abierto fracturas dentro de los partidos catalanes. Los más perjudicados han sido CiU y PSC.

La división de CiU

CiU fue una federación creada en 1978 y disuelta en junio de 2015. La formaban Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y Unió Democràtica de Catalunya (UDC). La distinta postura que han tomado los dos partidos respecto a la independencia ha acabado dinamitando el proyecto y ha propiciado que en las elecciones del 27S cada uno vaya por libre.

La crisis empezó durante el XVI congreso de CDC, que se celebró en marzo de 2012. Los convergentes se fijaron como objetivo político la consecución de un “estado propio” para Cataluña. El partido ya no estaba en el catalanismo sino en el independentismo. Ahí comenzaron las discrepancias con Unió, partidaria de la confederación.

En un primer momento, Unió cedió respecto a Convergència y CiU incluyó el concepto de estado propio en el programa electoral de 2012, pero tras las elecciones de 2012, UDC se fue mostrando cada vez más incómoda con la deriva independentista de su socio. En junio de 2015, tras convocarse anticipadas para el 27-S, Unió celebró una consulta interna entre sus militantes para posicionarse sobre el plan soberanista de Artur Mas. Las bases del partido, por un margen muy estrecho, renunciaron a la hoja de ruta independentista de Convergència y avalaron la tesis de Josep Antoni Duran i Lleida, partidario de hacer un referéndum pactado con el Gobierno central. Al final los tres consejeros que Unió tenía en el Ejecutivo de Mas abandonaron y la federación se rompió.

El caso del PSC

A raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña en 2010, empezaron a nacer sectores críticos dentro del PSC que pedían un giro del partido hacia el soberanismo. En 2012, con el debate en Cataluña sobre el derecho a decir, se acentuó la tensión entre los miembros de la formación. El primero en abandonar -en octubre de 2012- fue el entonces diputado Ernest Maragall, que integraba el ala catalanista de los socialistas y había criticado la línea moderada del líder del PSC, Pere Navarro. Maragall fundó entonces un nuevo partido, Nova Esquerra Catalana, un proyecto de izquierdas y claramente independentista.

La ruptura del PSC se escenificó el 16 de enero de 2014. Ese día, tres diputados socialistas (Marina Geli, Núria Ventura y Joan Ignasi Elena) rompieron la disciplina de voto del partido y votaron a favor de pedir al Congreso la transferencia de competencias para que la Generalitat pudiera convocar una consulta independentista. Seis meses después, Elena creó una escisión del PSC llamada Avancem, de ideología socialista y soberanista. Otro ex diputado de la formación, Toni Comín, impulsó la asociación Socialisme, Catalunya i Llibertat, plataforma que ahora apoya a la lista Junts pel Sí.
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¿Por qué no ha habido un referéndum de independencia en Cataluña?

por David López Frías

Según el artículo 149 de la Constitución española, autorizar un referéndum es una competencia exclusiva del Estado.

La Constitución contempla tres tipos de referéndum: el consultivo (artículo 92), el de la reforma constitucional (artículos 167 y 168) y el de la reforma del estatuto de autonomía (artículos 151 y 152). El caso de la consulta sobre la independencia de Cataluña estaría enmarcado dentro del primer grupo. Sin embargo, el artículo dice lo siguiente. “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”.

La Constitución no contempla, por tanto, la posibilidad de preguntar sólo a un número limitado de electores salvo en el caso de la reforma de un estatuto de autonomía. 

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La última consulta vinculante celebrada en Cataluña fue la relativa a la aprobación del Estatuto de Autonomía el 10 de mayo de 2006.
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¿Qué son unas elecciones plebiscitarias?

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por David López Frías

A efectos electorales, un plebiscito es un referéndum: el elector responde no a una pregunta concreta. En unas elecciones, en cambio, se vota a partidos, programas o candidatos.

La segunda diferencia entre unas elecciones y un referéndum radica en la valoración del resultado: en el referéndum se cuentan votos y en las elecciones, escaños. La primera propuesta de Artur Mas fue la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Cataluña. El referéndum estaba contemplado en una Ley de Consultas aprobada por el propio Gobierno catalán. El Tribunal Constitucional tumbó ambas propuestas: la convocatoria de referéndum y la ley autonómica en la que se amparaba. El alto tribunal sentenció que quedaba fuera de la competencia autonómica formular consultas.

El presidente catalán optó entonces por la fórmula de convocar unas elecciones autonómicas (el único proceso que tiene potestad de convocar) y revestirlas de un carácter plebiscitario: en función del partido al que entregue su voto el elector, estará dando apoyo o no al proceso soberanista.

La Ley Electoral General (LOREG) de España no contempla la figura de unas elecciones plebiscitarias: no existe en el ordenamiento jurídico español. Esta fórmula es jurídicamente nula porque la LOREG afecta a Cataluña, que no dispone de una ley electoral propia.

El carácter plebiscitario de estos comicios sólo es una interpretación porque ni existe esa figura en España ni el decreto de convocatoria hace referencia expresa a que se trate de un plebiscito.
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¿Qué puede hacer el Estado para evitar la independencia de Cataluña?

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por Íñigo Zulet

Una vez agotadas las vías de negociación, el Gobierno central dispone de distintos medios para frenar la independencia de Cataluña. En una situación límite, podría aplicar el artículo 155 de la Constitución, que permite al Gobierno central asumir durante un tiempo el control del Gobierno autonómico. Este artículo se podría aplicar si Cataluña no cumpliera “las obligaciones que la Constitución u otras leyes le imponen o si actuara de forma que atentara gravemente contra el “interés general de España”.

El artículo explica que el Gobierno debería apercibir primero al presidente catalán. Sólo si no cambiara de actitud, podría recurrir al Senado, que debería aprobar por mayoría absoluta las medidas necesarias para obligarle a cumplir a la fuerza sus obligaciones y proteger el interés general.

El Ejecutivo tendría otra opción: declarar los estados de alarma, excepción o sitio previstos en el artículo 116 de la Constitución y regulados por la ley orgánica 4/1981 que se aprobó después del golpe de Estado del 23-F. La ley establece que los estados de alarma, excepción o sitio sólo deben aplicarse cuando la situación “no pueda resolverse por otros medios”.

Antes de llegar a este escenario, el Gobierno podría recurrir por la vía judicial o constitucional en caso de que la Generalitat incumpliera la ley. Por ejemplo, podría impugnar las elecciones si se detectaran irregularidades o aplicar el Código Penal, que en su título XXI regula los delitos contra la Constitución, entre ellos el de rebelión.

Además de recurrir al Tribunal Constitucional, el poder legislativo también puede reformarlo. De hecho, el Grupo Parlamentario Popular, con toda la oposición en contra, ha presentado una proposición de ley de reforma del TC para permitir a este órgano multar e incluso suspender a los funcionarios gobernantes que no cumplan sus sentencias y sus resoluciones. La reforma se está tramitando y está previsto que el Congreso la apruebe el 29 de septiembre.
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¿Qué es la Asamblea Nacional Catalana?

por Albert Olaya

Un grupo de políticos catalanes liderados por el arquitecto Pere Pugès ideó en 2009 un proyecto para formar un movimiento independentista de base ciudadana. El reto era unir a los sectores soberanistas enfrentados históricamente por diferencias ideológicas, sobre todo económicas. El debate se extendió durante meses hasta el nacimiento de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) el 30 de abril de 2011.

Durante el primer mandato de Artur Mas el 10 de marzo del 2012, la ANC celebró su asamblea constituyente en un acto multitudinario en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Se aprobaron los estatutos de la entidad y se puso como objetivo principal la celebración de un referéndum independentista para 2014. La entidad ya contaba entonces con cerca de 300 asambleas territoriales y con el apoyo de figuras catalanas como el cantautor Lluís Llach, el catedrático Ferran Requejo o el actor Joel Joan.

La ANC nombró presidenta en abril de 2012 a la lingüista y activista Carme Forcadell. Bajo su mandato, la entidad organizó algunas de las manifestaciones más grandes de la Historia de Cataluña: la marcha Catalunya nou Estat d’Europa de la Diada de 2012, el Concierto por la Libertad en el Camp Nou en junio de 2013, la Vía Catalana durante la Diada del mismo año o la V durante la Diada del 2014.

La ANC tiene más de 34.000 socios con su cuota al día, más de 40.000 colaboradores y simpatizantes que no pagan cuota pero colaboran con la entidad voluntariamente y cerca de 600 asambleas territoriales en Cataluña. La entidad tiene un papel clave como portavoz de la masa social catalana favorable a la independencia. Convergència y Esquerra Republicana no suelen dar pasos en el proceso sin su aprobación y de hecho la hoja de ruta secesionista pactada entre los dos partidos cuenta también con la firma de la entidad.

Forcadell dejó el cargo en mayo de 2015 en manos del profesor Jordi Sànchez. Forcadell es hoy la número dos de la lista unitaria para las elecciones del 27S.

Más información sobre la ANC: ‘Los guardianes del proceso’
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¿Qué es el Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN)?

por Albert Olaya

Es un órgano del Departamento de Presidencia de la Generalitat que asesora al Gobierno catalán para lograr la independencia con las máximas garantías de éxito. El Ejecutivo de Artur Mas lo creó en 2013 y está presidido por Carles Viver Pi-Sunyer, jurista y ex magistrado del Tribunal Constitucional (1992-2001). El consejo tiene 13 miembros más: entre ellos, el catedrático en economía Germà Bel, el catedrático en derecho Ferran Requejo o la periodista y escritora Pilar Rahola.

El CATN publicó en 2014 el libro blanco de la independencia donde analiza los pasos que debería seguir la Generalitat para lograrla. Por ejemplo, cómo organizar un referéndum independentista, cómo internacionalizar el conflicto o qué “estructuras de Estado” se deberían crear en Cataluña para la secesión: una Hacienda, una administración tributaria, un poder judicial o el suministro de energía y agua.

Con el fin de coordinar e implementar las propuestas del CATN antes del 27S, la Generalitat creó en febrero de 2015 el Comisionado para la Transición Nacional. Su responsable es también Carles Viver Pi-Sunyer. Este segundo órgano está en suspensión cautelar hasta fin de año. El Tribunal Constitucional aceptó a trámite la petición del Gobierno español donde alegaba que el Comisionado constituye un conflicto de competencias.
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¿Quién será presidente después del 27-S?

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Artur Mas, Raül Romeva y Oriol Junqueras en un acto de Junts pel Sí. / JUNTS PEL SÍ

por Íñigo Zulet

Todos los sondeos acerca del resultado electoral del 27-S publicados hasta la fecha dan como vencedora a la lista de Artur Mas y Oriol Junqueras -Junts pel Sí (JxSí)-, si bien difieren en el número de escaños asignados. La mayoría de las encuestas, salvo la publicada por El Punt Avui, auguran que la candidatura independentista se impondría pero sin alcanzar la mayoría absoluta. 

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La demoscopia, por tanto, deja dos posibles escenarios. En el primero y menos probable, la lista de Artur Mas conseguiría la mayoría absoluta del Parlamento de Cataluña al obtener 68 diputados o más. En este contexto, Mas repetiría mandato sin la ayuda de otras fuerzas políticas. La segunda, más previsible y que también daría el gobierno a Junts pel Sí, sería la de un pacto entre esta lista y la CUP, aunque esta formación ya ha avisado que no investirá a Artur Mas. Sin embargo, aunque no le apoyara en una primera vuelta, la CUP podría abstenerse en segunda votación, momento en el que la lista de Más tan sólo necesitaría mayoría simple para formar gobierno.

Pese a que lo más probable es que Mas sea el próximo presidente, las perspectivas electorales no son lo único que se debe tener en cuenta. El candidato a quien se presta apoyo también importa: formaciones como la CUP o incluso Sí que es Pot podrían llegar a pactos con Junts pel Sí si su cabeza de lista, Raül Romeva, fuera el verdadero candidato y Mas diera un paso atrás. De hecho, la CUP se desmarcó de la lista unitaria porque incluía a políticos.
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¿Cuál es la hoja de ruta de los independentistas?

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por Albert Olaya

Junts pel Sí pondrá en marcha el proceso de independencia si obtiene una mayoría en el próximo Parlament. Hay dos escenarios posibles: que la lista obtenga 68 diputados o más (mayoría absoluta) o que reciba el apoyo parlamentario de la CUP, la otra lista independentista que se presenta.

El primer paso de la hoja de ruta será aprobar una declaración en el Parlamento que informaría a las instituciones españolas, europeas e internacionales de que arranca el proceso de independencia. Junts pel Sí contempla empezar a negociar los términos de la secesión con el Gobierno español. Según la lista, pasivos como la deuda pública española serían un factor clave para que España se aviniera a pactar la separación. Si el Estado bloqueara entonces el autogobierno de Cataluña, el plan de la candidatura pasa por declarar la independencia unilateral automáticamente. Las instituciones catalanas ya no reconocerían la legalidad española y el escenario sería impredecible.

Si el Estado se mantuviera al margen, Cataluña seguiría dentro de España hasta que el nuevo Gobierno independentista pusiera a punto las “estructuras de estado” y tuviera apoyos internacionales suficientes. Este proceso podría durar varios meses. Durante ese tiempo, la Generalitat seguiría gestionando las competencias autonómicas actuales y en paralelo la sociedad catalana sería la encargada de proponer las bases de la nueva Constitución mediante un proceso de participación ciudadana con un mecanismo que aún no se ha explicado.

Una vez que las “estructuras de estado” estuvieran listas, el Parlament proclamaría la independencia de Cataluña. ¿Cuándo sucedería esto? Según Europa Press, Convergència Democrática y Esquerra Republicana habrían pactado que la declaración podría tener lugar en los primeros seis y ocho meses de legislatura, pero la candidatura no lo aclara. Inmediatamente después de proclamar la independencia, el Parlamento aprobaría la “Ley de transitoriedad jurídica” para evitar vacíos legales y una “Ley del proceso constituyente” para redactar la Constitución catalana.

Si se llegara a este punto, el Gobierno catalán convocaría unas elecciones parlamentarias constituyentes, que deberían celebrarse 18 meses después del 27 de septiembre. Es decir, antes de marzo de 2017. Es imposible saber qué partidos se presentarían a esas elecciones. Pero si volviera a haber una mayoría independentista, el último paso que contempla la candidatura es aprobar el texto final de la Constitución y organizar un referéndum para ratificarla.
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¿Podrá seguir Cataluña en la UE si se independiza?

por Juan Sanhermelando

No. Cataluña quedará automáticamente fuera de la UE si se independiza y tendrá que solicitar la adhesión si quiere volver al club comunitario. El ingreso de Cataluña tendría que ser respaldado por unanimidad por los estados miembros, lo que significa que cualquiera de ellos, incluido España, podría vetarlo.

Esta es la respuesta invariable que han dado los diferentes líderes de las instituciones de la UE desde que se inicio el proceso independentista y que también se aplicó al caso de Escocia durante el referéndum del año pasado: “Si una parte del territorio de un Estado miembro dejase de ser parte de ese Estado para convertirse en un nuevo Estado independiente, los tratados ya no serían aplicables en dicho territorio. En otras palabras, un nuevo Estado independiente, por el hecho de alcanzar la independencia, pasaría a convertirse en un tercer país con respecto a la UE y los tratados dejarían de ser aplicables en su territorio”.

Esa posición se puede encontrar en este comunicado publicado en 2013 por el ex presidente del Consejo Europeo Hermann Van Rompuy. También en esta respuesta del ex presidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso al eurodiputado convergente Ramón Tremosa.

Además, los tratados establecen que la UE “respetará las funciones esenciales del Estado, sobre todo las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial” (artículo 4, apartado 2 del Tratado de la UE). De ahí que Angela Merkel pidiera el pasado 1 de septiembre, al ser preguntada por el proceso independentista en Cataluña, respeto a la “integridad territorial” y a la “legalidad nacional e internacional”.

El ex director de los servicios jurídicos de la UE va un paso más allá y sostiene que una declaración unilateral de independencia de Cataluña no podría ser reconocida nunca por ningún estado miembro al no respetar este principio. 

Sin embargo, los líderes independentistas, empezando por Artur Mas, alegan que casos como el de Cataluña no están previstos en los tratados y sostienen que los dirigentes europeos actuarán con pragmatismo y dejarán que los catalanes sigan en la UE después de la independencia porque ya cumplen todos los requisitos y tienen derechos de ciudadanía comunitaria adquiridos.
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Una Cataluña independiente, ¿quedaría fuera del euro?

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por David López Frías

El euro es la moneda utilizada por 19 países miembros de la Unión Europea.

Hay dos grupos de países que utilizan el euro como moneda oficial sin formar parte de la Eurozona. El primer grupo es el conformado por cuatro micronaciones: Andorra, Mónaco, San Marino y El Vaticano. El segundo es el de las ex repúblicas yugoslavas de Kosovo y Montenegro.

Las micronaciones tienen “un acuerdo monetario con la UE”. Kosovo y Montenegro adoptaron en 1999 una moneda extranjera por mandato de la administración de Naciones Unidas. La intención era alejar a estos dos países de la influencia económica serbia. Al principio usaron el marco alemán y con su desaparición adoptaron el euro. Hoy tanto Kosovo como Montenegro usan el euro de facto pero no forman parte de la UE y se ven obligados a comprar la moneda por mediación de bancos comerciales.

Cada país tiene la potestad de elegir de forma unilateral cuál es la moneda oficial de su territorio. Si Cataluña se independiza, podría seguir usando el euro de forma oficial pero como moneda extranjera y sin ningún poder de decisión en los estamentos económicos europeos.

Por otra parte, Cataluña quedaría desvinculada del Banco Central Europeo, por lo que sus entidades financieras no estarían dentro de la unión bancaria. Eso supondría quedar fuera de las líneas de crédito, de las ayudas y de posibles rescates como el de Grecia.
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¿Qué necesita Cataluña para ser reconocida como país en la ONU?

catalunya reconocida

por David López Frías

Para ser miembro de la ONU, Cataluña necesitaría en primer lugar que nueve de los 15 miembros del Consejo de Seguridad recomendaran su admisión. El veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Reino Unido) frenaría esa recomendación.

Si Cataluña lograra la aprobación del Consejo de Seguridad, el siguiente paso consistiría en solicitar la aprobación de dos tercios de la Asamblea General de la ONU, que se compone de 193 miembros. Si no la lograra, podría solicitar su admisión como estado observador. Es el estatus que tiene ahora Palestina y le daría derecho a participar en las sesiones de la Asamblea General pero no a votar ni a ser miembro del Consejo de Seguridad.

El Ministerio de Exteriores de España ha elaborado un informe en el que descarta incluso esa posibilidad. Dice que “en ninguna constitución del mundo se contempla la posibilidad de secesión de un territorio” y recuerda que los supuestos para declarar la autodeterminación de un estado sólo se aplican “a los pueblos sometidos a dominación colonial, anexión por conquista, dominación extranjera u ocupación y pueblos oprimidos por violación masiva y flagrante de sus derechos”.

Existen casos de estados que han sido reconocidos por más de cien países pero que no pueden ser miembros de la ONU. En esa situación se encuentra Kosovo, que no ha alcanzado el reconocimiento de estos dos tercios de la Asamblea General. Algunos países aún mantienen una posición hostil hacia este nuevo estado por su declaración de independencia unilateral.

El caso opuesto es el de Sudán del Sur. Su separación de Sudán fue pactada, por lo que no ha encontrado problemas para ser reconocido por la comunidad internacional. Seis meses después de su declaración de independencia en julio de 2011, ya era miembro de pleno derecho en la ONU.
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¿Qué consecuencias tendría para España una Cataluña independiente?

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por Rubén J. Lapetra

A los mercados no les gustan los procesos inesperados. Una hipotética independencia de Cataluña generaría un incremento del riesgo financiero para España porque el Estado es el principal acreedor de la deuda de la Generalitat y de los entes locales catalanes a través del Fondo de Liquidez Autonómica (64.000 millones de euros).

La deuda indirecta, la que correspondería a Cataluña por su participación en el actual marco estatal y por su peso económico en el PIB, sumaría otros 180.000 millones.

La mayoría de los inversores están de acuerdo: una secesión haría aumentar los riesgos para la inversión. La prima de riesgo subiría de forma sustancial porque se dispararían las exigencias de los inversores para invertir en un país cuyas fronteras y cuyas leyes están a punto de cambiar.

Sin Cataluña, España perdería una quinta parte de su peso económico (20%) y un 16% en población: un factor esencial en la representatividad de los estados en la Unión Europea. La secesión catalana tendría menos consecuencias para España porque forma parte como socio de pleno derecho de todas las instituciones internacionales.
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¿Dónde jugarían el Barça y el Espanyol?

fc barcelona liga

por David López Frías

La Liga de Fútbol Profesional (LFP) es una asociación integrada por los 42 clubes de fútbol que participan en las competiciones profesionales españolas: 20 de Primera División y 22 de Segunda División A. En la temporada 2015-16, Cataluña contará con cinco miembros: Barça, Espanyol, Girona, Llagostera y Gimnàstic de Tarragona.

Sólo la propia LFP podría expulsar a alguno de sus miembros. Sin embargo, y aunque posee personalidad jurídica propia, la LFP forma parte de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que es un organismo independiente cuyas competencias consisten en “controlar las competiciones oficiales de ámbito estatal”, según dicen sus estatutos. Ambas entidades se coordinan para organizar el Campeonato Nacional de Liga. La RFEF, por ejemplo, es la que se encarga de la designación de los árbitros.

La LFP no podría tomar decisiones de forma unilateral con respecto a los equipos que pueden jugar la liga española. La RFEF, por su parte, no podría expulsar a los equipos catalanes de la LFP, pero sí podría vetarlos y oponerse a que disputaran el campeonato español. Ambas instituciones dependen del Consejo Superior de Deportes (CSD), que sería el estamento que tendría la última palabra con respecto a los clubes que podrían jugar la competición nacional.

La propia LFP ha advertido de los riesgos que conlleva una hipotética independencia. Su presidente, Javier Tebas, declaró al programa “Al primer toque” de Onda Cero que el problema reside en una cuestión de legalidad y que los equipos catalanes no podrían jugar la Liga porque: “la Ley del Deporte recoge en una disposición adicional que solamente hay un estado no español que puede jugar la Liga o competiciones oficiales españolas y es Andorra”.

Así, para que los equipos catalanes de fútbol pudiesen disputar la Liga, el Parlamento español debería modificar la ley. En caso contrario, los equipos catalanes deberían crear su propia liga.

Existe otra opción para los clubes de Cataluña: que otro país les permita jugar en su campeonato. Se especuló hace unos años con que podrían unirse a la Liga francesa. Aquí la traba sería la UEFA, que no autoriza que ningún club dispute competiciones europeas si cambia de federación o juega en otro país distinto al suyo.

Barça y Espanyol forman parte de la RFEF, por lo que un cambio de federación les condenaría a no disputar la Liga de Campeones ni la Europa League. Según el artículo 51 del estatuto de la UEFA, para permitirles jugar dichas competiciones se requeriría la autorización de la propia UEFA, así como el acuerdo de las dos federaciones: la catalana y la española. Esto significa que la RFEF tendría derecho de veto. Existen muy pocas excepciones, y en todos los casos se trata de clubes con derechos históricos adquiridos: Andorra, (que está en la liga española desde antes de que se fundase la Federació d’Andorra), el Swansea o el Cardiff (que decidieron no unirse a la liga de Gales cuando se creó en 1992) o el Mónaco (que no tiene federación propia y forma parte de la francesa).

La UEFA tampoco ha permitido hasta ahora que las federaciones de fútbol se asocien con otras para unificar ligas. El máximo organismo del fútbol continental ya frenó iniciativas como la integración de los equipos escoceses (Celtic y Rangers) en la Premier League inglesa, la creación de un campeonato atlántico con clubes holandeses, belgas, escoceses y escandinavos o la recuperación del torneo soviético con equipos rusos, bielorrusos y ucranianos.
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En una Cataluña independiente, ¿un catalán conservaría la nacionalidad española?

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por Íñigo Zulet

La mayoría de las fuerzas independentistas como CDC, ERC o la ANC se decantan por la fórmula de la doble nacionalidad y la Constitución dice que “ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”. Por lo tanto lo más probable es que en una Cataluña independiente los catalanes pudieran conservar la nacionalidad española.

Pero eso no implica que tuvieran estrictamente doble nacionalidad: la catalana y la española. El Código Civil establece que prevalecerá siempre la española si se ostenta otra nacionalidad no prevista en la ley vigente o en los tratados internacionales. Es decir, que mientras el Estado no reconociera la independencia de Cataluña, los catalanes no podrían usar la nacionalidad catalana en España ni en los demás países que tampoco reconocieran al nuevo estado catalán. A los catalanes sólo les valdría la nacionalidad española para moverse por otros países.

En una hipotética independencia de Cataluña se abrirían varias posibilidades sobre la nacionalidad de los catalanes: un modelo de doble nacionalidad (catalana y española), la subordinación de una de las nacionalidades o la elección libre de cada catalán entre las dos.
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¿Permitiría una Cataluña independiente una consulta en Arán?

por Íñigo Zulet

El Valle de Arán es una comarca pirenaica de Lérida y forma parte de Cataluña bajo un régimen de autogobierno especial. El proceso independentista catalán ha abierto un debate entre los araneses sobre su futuro y su relación con respecto a España y Cataluña. Entre las reivindicaciones nacionalistas del pueblo aranés está convocar un referéndum propio.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ya reconoció que no impediría una consulta si el valle decidiera impulsarla para decidir su futuro en Cataluña. Por su parte, ERC también se muestra partidario de reconocer el derecho a la autodeterminación del territorio de Arán.

Arán ha tenido una identidad particular a lo largo de la Historia por varios motivos. En primer lugar, goza de una singularidad lingüística porque en el valle conviven el castellano, el catalán y el aranés, un dialecto occitano. La autonomía del territorio se remonta a la Edad Media, cuando en 1313 el rey Jaime II de Aragón concedió al valle instituciones propias y un conjunto de privilegios forales denominados Era Querimònia a cambio del pago de un tributo. Ese régimen especial se suprimió a principios del siglo XIX a raíz de la política centralizadora del Estado. Después de varios intentos, la autonomía aranesa se restauró en 1990 con la Ley 16/1990, que restableció parte de los derechos históricos del Valle de Arán.
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Las encuestas de las elecciones catalanas en cuatro gráficos

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El próximo 27 de septiembre se celebran las elecciones catalanas. Unas elecciones de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo las encuestas que se han publicado en las últimas semanas.

El próximo 27 de septiembre se celebran las elecciones catalanas. Unas elecciones de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo las encuestas de las últimas semanas, incluyendo el CIS publicado hace unos minutos.

1. La estimación de votos

En el primer gráfico muestro las estimaciones de voto según ocho sondeos publicados desde julio hasta el día de ayer. Además incluyo un promedio de los sondeos, ponderado según el tamaño de muestra y la fecha de cada uno.

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(Nota: la metodología es similar a la que he usado para las elecciones generales.)

Según las encuestas, la candidatura donde se integran ERC y Convergència, Junts pel Sí, lograría alrededor del 40% de los votos. Detrás vendrían Ciutadans (15%), Catalunya Sí que es Pot (13%) —la coalición formada por ICV, EUiA, Equo y Podemos—, el PSC (11%), el PP (10%), la CUP (6%) y Unió (3%).

2. La estimación de escaños

En las últimas semanas también se han publicado varias estimaciones de escaños, que recojo en el siguiente gráfico.

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Según los sondeos, la coalición que integra a CDC, ERC y varias organizaciones independentistas no lograría la mayoría absoluta, que está fijada en 68 escaños. Pero sacaría alrededor de 62 y tendría una amplísima ventaja sobre el resto de partidos. Ciutadans sería la segunda fuerza con 21 escaños, seguida de CSP (16), PSC (15), PP (13), CUP (7) y Unió (2).

Pero estas estimaciones de escaños deben tomarse con cautela por varias razones. La primera es que los porcentajes de voto de cada partido todavía son dudosos. La segunda es que el reparto de escaños se hace por provincias y a ese nivel la muestra de las encuestas es pequeña y eso amplifica los errores. Además, los partidos tienen que superar como mínimo la barrera del 3% —y generalmente cifras mayores fuera de Barcelona— para entrar al reparto de los escaños en cada provincia. Eso afecta sobre todo a Unió y a las CUP. Dependiendo de si supera esa barrera efectiva en las cuatro provincias o en ninguna, sus escaños cambiarán mucho y en consecuencia también los del resto de partidos.

3. La suma de JxSí y las CUP en votos y en escaños

En los datos anteriores hemos visto que según las encuestas publicadas la suma de JxSí y las CUP no superará el 50% de los votos. Pero los dos partidos que proponen ir hacía la independencia sí sumarían una mayoría de escaños en el Parlament de Cataluña.

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En el gráfico he incluido la suma de fuerzas de JxSí y CUP en los cinco sondeos más recientes (los de CIS, Sigma Dos, GAPS, GESOP y NC Report). La encuesta de GAPS es la única que les da una mayoría de votos. En cambio todas las encuestas excepto la de NC Report les dan una mayoría de escaños. La encuesta del CIS publicada hoy deja a JxSí y las CUP justo entre 68 y 69 escaños, al límite de lograr la mayoría.

4. La evolución del voto

En este último gráfico represento la evolución de las estimaciones de voto desde principios de julio hasta hoy.

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Este tipo de gráficos es útil para observar las tendencias de voto: véase el caso de las próximas elecciones griegas o de las generales. Sin embargo, en esta ocasión los datos son menos informativos porque tenemos pocos sondeos recientes en Cataluña. Aún así, parece observarse una subida de JxSí tras el verano -que sería razonable porque por entonces la coalición acababa de presentarse- y una caída de Ciutadans y de CSP, que quizás no sea significativa pero que encaja con la tendencia a la baja de Ciudadanos y Podemos a nivel nacional.

En resumen, las encuestas publicadas hasta ahora apuntan a que JxSí ganará las elecciones aunque no logrará la mayoría absoluta. Sí la alcanzaría con el apoyo de la CUP, pero no es seguro que la organización de izquierdas vaya a investir a Artur Mas como president.

La imagen que dejan los sondeos es imprecisa pero se irá aclarando con la llegada de nuevas encuestas. Con ellas iré actualizaré mi estimación aquí en EL ESPAÑOL.

Actualización (1.12pm): He retocado la media de los sondeos después de la publicación de la encuesta del CIS.