Más de 100 empleados públicos españoles usaron Ashley Madison desde su puesto de trabajo

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Las direcciones filtradas pertenecen a organismos como el Ministerio del Interior, el Ministerio de Defensa, el Senado o el Consejo de Seguridad Nacional. Decenas de empleados de comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos se registraron en el portal de contactos desde la administración.

  • Las direcciones filtradas pertenecen a organismos como el Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa, el Consejo de Seguridad Nacional y el Senado
  • Decenas de empleados de comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos se registraron en el portal de contactos desde la administración

Más de 100 funcionarios y empleados públicos españoles utilizaron recursos del Estado para registrarse en Ashley Madison. Este colectivo utilizó una dirección de correo electrónico oficial y la conexión a Internet de la institución pública en la que trabajan para darse de alta en el sitio de contactos. Así lo revela el análisis pormenorizado de la base de datos de 10 gigabytes filtrada por el grupo The Impact Team con la información de cerca de 37 millones de usuarios registrados en todo el mundo.

La Unidad de Datos de EL ESPAÑOL ha hecho un análisis detallado de las direcciones de correo oficiales asociadas a dominios “.es” y “.cat” para comprobar el uso que se ha hecho de Ashley Madison desde empresas, organismos e instituciones de titularidad pública a nivel estatal, autonómico y local.

Esta página web de contactos no verifica las direcciones de correo electrónico que registran sus usuarios. Pero el análisis de cada cuenta junto con la dirección IP gubernamental que se utilizó en el proceso de alta permite conocer el uso realizado desde las instituciones públicas. Una IP es un conjunto de números que identifica a nivel global cualquier dispositivo conectado a Internet de manera única. Sin tener en consideración esta verificación de la IP, el número de cuentas de correo asociadas a instituciones públicas españolas registradas en Ashley Madison eleva las inscripciones hasta más de 600 perfiles.

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Hay al menos 40 instituciones desde donde se registraron empleados y funcionarios públicos con un correo electrónico oficial y utilizando la conexión a Internet de la administración correspondiente.  En esa lista hay nueve ministerios, nueve comunidades autónomas, cinco diputaciones, más de una docena de ayuntamientos y nueve empresas con una participación pública superior al 50%. Cerca del 95% de los perfiles asociados a estas cuentas dicen ser hombres.

También aparecen otros organismos estratégicos. El Consejo de Seguridad Nacional, creado por Rajoy el 2013 como máximo órgano gestor de la seguridad del Estado, cuenta con cinco perfiles registrados a través de una IP asociada a este organismo. Entre ellos, uno asociado a un correo del Consejo de Seguridad Nuclear, el organismo encargado de velar por la seguridad de las centrales nucleares españolas.

La institución del Defensor del Pueblo, los Puertos del Estado o el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) también están presentes en esta lista. Algunos de sus miembros aparecen registrados en la base de datos de Ashley Madison con su cuenta de correo electrónico y desde la IP de la institución. 

EL ESPAÑOL ha decidido no publicar los datos personales ni cualquier otra información de los empleados y funcionarios públicos por respeto a su intimidad.

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El Ministerio de Defensa es uno de los organismos del Estado con mayor número de usuarios registrados en Ashley Madison con casi una veintena de perfiles. Existen cuentas asociadas a correos electrónicos de los tres ejércitos y de la operativa del propio ministerio que utilizaron su dirección y la conexión de Defensa para este fin. Le sigue el Ministerio de Interior con conexiones desde diferentes departamentos, entre los que destaca la Dirección General de la Policía. Los demás ministerios desde los que se han registrado perfiles en la página de contactos son Empleo, Sanidad, Agricultura, Hacienda, Justicia, Fomento e Industria. Hasta 33 perfiles fueron creados por personal que utilizó los recursos públicos facilitados por estos organismos.

A nivel autonómico destacan la Junta de Andalucía y la Generalitat valenciana con más de una decena de cuentas seguidas de las comunidades de Murcia, Aragón, Navarra, Galicia, Cataluña, Madrid y Ceuta. También destacan ayuntamientos como Madrid, Barcelona, La Coruña o Badajoz así como las diputaciones de provincias como Granada o Valencia. El tipo de tarea que desempeñan algunas de estas personas en sus respectivas administraciones es muy variado. Hay directores de área o departamento pero también funcionarios auxiliares.

En la base de datos filtrada no sólo encontramos organismos oficiales como ministerios o ayuntamientos. También hay una decena de cuentas registradas bajo correos oficiales de empresas públicas como RTVE, Renfe y Adif. Estos perfiles se registraron en Ashley Madison desde la conexión a Internet de la institución y utilizando el correo electrónico del trabajo.

Ligando desde el trabajo

Además del centenar que usaron la red y correo corporativo de un organismo público, al menos 2.600 perfiles de Ashley Madison se han registrado en la página web utilizando otras cuentas de correos desde la conexión a Internet de la institución pública a la que pertenecen.

EL ESPAÑOL ha realizado un ejercicio de búsqueda inversa para localizar en la base de datos filtrada por el grupo The Impact Team los rangos de direcciones de conexión a Internet (IP) de una gran parte de las instituciones públicas españolas. De esta forma, se ha localizado a usuarios que hicieron el proceso de registro en Ashley Madison con direcciones de correo personales (Gmail o Hotmail) pero desde la red de la administración.

Esta cifra no incluye todos los altos cargos, funcionarios o empleados públicos que utilizaron su puesto de trabajo en la administración para navegar por la web de contactos pero permite mostrar una estimación aproximada.

En este grupo de usuarios destacan cerca de 600 perfiles asociados en el proceso de alta a una dirección IP de la Junta de Andalucía, unos 500 perfiles desde la Generalitat catalana, cerca de 300 desde la red de la Generalitat valenciana y unos 130 desde la Comunidad de Madrid. Le siguen 150 perfiles que se conectaron desde la Xunta de Galicia y el mismo número desde el Ministerio de Defensa. Otros ministerios con perfiles registrados desde sus redes son Educación, Sanidad y Agricultura.

El análisis también revela que cerca de 50 usuarios se registraron en Ashley Madison desde direcciones IP que pertenecen a la Dirección General de la Policía. Hay 70 perfiles asociados al Ayuntamiento de Madrid, 34 del Ayuntamiento de Barcelona, 13 perfiles desde el Congreso, 10 desde el Senado y cuatro desde el Consejo del Poder Judicial, entre otros organismos e instituciones.

Políticos con perfiles falsos

Entre las direcciones de correo filtradas por The Impact Team se encuentran algunas de políticos españoles.

Un análisis elaborado por EL ESPAÑOL revela que se trata de una usurpación de sus cuentas oficiales aprovechando que Ashley Madison no dispone de un mecanismo de verificación del correo. Este hecho ha posibilitado que en los últimos días algunas de estas cuentas hayan aparecido en redes sociales como si fueran legítimas.

Entre las más destacadas aparecen cinco cuentas de diputados del Congreso registradas desde Argentina y Perú así como perfiles que se inscribieron simulando una posible cuenta en La Moncloa de los tres últimos presidentes del gobierno: José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

El TC ampara a un farmacéutico que por motivos de conciencia no quería vender la píldora abortiva

Captura de pantalla 2015-07-06 a la(s) 16.52.14El Tribunal Constitucional ha revocado la decisión de la Junta de Andalucía de sancionar con una multa de 3.300 euros a un farmacéutico de Sevilla que alegó motivos de objeción de conciencia para no contar en su establecimiento con la llamada ‘píldora del día después’.

El Tribunal Constitucional ha revocado la decisión de la Junta de Andalucía de sancionar con una multa de 3.300 euros a un farmacéutico de Sevilla que alegó motivos de objeción de conciencia para no contar en su establecimiento con la llamada ‘píldora del día después’. Se trata de un producto cuyo principio activo es el levonorgestrel, que tiene efectos abortivos. Está incluido en la lista mínima de medicamentos de los que deben disponer obligatoriamente las farmacias de la comunidad andaluza.

En esa relación se encuentran también los preservativos, de los que tampoco disponía el farmacéutico sancionado. Fue precisamente una denuncia de una persona que quiso comprar profilácticos la que desencadenó el expediente administrativo contra el farmacéutico, dado que los inspectores comprobaron que no sólo faltaban preservativos sino también la píldora del día después.

La sanción que le impuso la Administración autonómica fue confirmada por los tribunales andaluces. En una sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Andrés Ollero, el Pleno del Constitucional la ha anulado ahora, en contra del criterio del fiscal y por mayoría. Los magistrados propuestos por el PSOE han formulado votos discrepantes.

Sentencia pionera

Es la primera vez que el guardián de la Constitución se pronuncia sobre la objeción de conciencia de los farmacéuticos (sí lo ha hecho sobre los médicos). El TC ha considerado que la negativa del demandante a disponer de la píldora postcoital está amparada por el artículo 16 de la Norma Fundamental -que protege la libertad ideológica de los ciudadanos- a la vista de las concretas circunstancias del caso.

El tribunal ha dado una particular importancia al hecho acreditado de que el profesional sancionado había formalizado por escrito ante el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla su condición de objetor de conciencia. Según él, disponer como profesional farmacéutico de la píldora del día después contrariaba sus convicciones éticas sobre el derecho a la vida.

El TC ha observado que la sanción no derivó estrictamente de su negativa a dispensar el medicamento a alguien que se lo hubiera solicitado sino de haber incumplido el deber de contar con el mínimo de existencias establecido normativamente. En el procedimiento no se constató riesgo alguno de que la dispensación de la ‘píldora del día después’ se viera obstaculizada porque sí la almacenaban otras oficinas de farmacia cercanas.

Andalucía, sin norma específica

A diferencia de otras comunidades, Andalucía carece de una regulación específica de rango legal sobre la objeción de conciencia de los profesionales farmacéuticos, pero ese derecho sí está expresamente reconocido como “básico”en los estatutos del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, que fueron aprobados en 2008 por la Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía.

De esta forma, señala el Constitucional, el demandante actuó bajo la legítima confianza de ejercitar un derecho cuyo reconocimiento estatutario no ha sido objetado por la Administración.

En cambio, la no existencia de preservativos en esa farmacia ha merecido una respuesta distinta porque, a diferencia de lo que sucede con la píldora postcoital, el TC no aprecia un conflicto de conciencia con relevancia constitucional en el hecho de no disponer de esos productos. El tribunal ha acordado devolver el procedimiento a la Junta de Andalucía para que decida sobre si la falta de preservativos debe ser sancionada.

Susana y los viejos

Ilustración: Javier Muñoz 

Susana o la carnalidad, Susana o el deseo, Susana o la fertilidad. La práctica totalidad de los grandes pintores que se enfrentaron al más famoso de los relatos añadidos en la versión griega del Libro de Daniel centraron su mirada, y la nuestra, en la exuberante desnudez de su protagonista.

Susana o la carnalidad, Susana o el deseo, Susana o la fertilidad. La práctica totalidad de los grandes pintores que se enfrentaron al más famoso de los relatos añadidos en la versión griega del Libro de Daniel centraron su mirada, y la nuestra, en la exuberante desnudez de su protagonista.

Tintoretto la muestra de cuarto y mitad al borde del baño, tapando los senos con sus brazos y el pubis con sus muslos pero desparramando la sensualidad imponente de todas sus curvas, rodeada de joyas y vasijas, para deleite propio ante un espejo y tortura de los viejos voyeurs, escondidos tras un seto.

Rubens la retrata de espaldas, mostrando un dorso magnífico, sugerentemente sentada en cuclillas sobre una banqueta, con las piernas abiertas y la mano escondida, mientras ella gira la cabeza ante la irrupción lasciva de los viejos, como si hubiera sido interrumpida en una tarea íntima.

En el cuadro de Van Dyck los crapulosos asaltantes ya están pegados a su espalda, Susana ya siente su aliento, uno de ellos ya le ha puesto la mano encima, ¿qué sucederá ahora?, pero el único propósito de esos rostros cetrinos y de esos oscuros ropajes es destacar la reluciente piel de nácar en las mejillas, los brazos, las piernas y el pecho de la esposa de Joaquín, itinerario luminoso que brilla entre las tinieblas de la condición humana.

La gran excepción a la regla y mi versión favorita del lance, por muy atractivas, magnéticas y voluptuosas que parezcan las demás, es la de la pintora romana Artemisia Gentileschi en la que los dos viejos fundidos en un inquietante abrazo ocupan la mitad superior del cuadro y el foco central está puesto en la proposición infame que susurran al oído de una espantada, desvalida y mucho menos formidable Susana. Es el retrato de la perfidia, la radiografía del momento en que le plantean que se entregue a ellos o de lo contrario denunciarán que la han sorprendido yaciendo con un joven desconocido.

Artemisia estaba no se sabe si contando o anticipando su propia historia pues en la época en que pintó el cuadro, su preceptor Agostino Tassi la violó aviesamente, dando pie a un proceso inquisitorial en el que la víctima y denunciante -icono del feminismo contemporáneo- fue torturada, lacerando con bramantes sus dedos de pintora, para saber si decía la verdad. Sussana e i vecchioni, Artemisia e i vecchio. Si hubiera que volver a titular su fascinante lienzo como base de una producción cinematográfica yo no escogería, por demasiado obvio, Una proposición indecente sino El secreto inconfesable.

Artemisia nos incita a olvidarnos de ese pobre cuerpo, en el que la desnudez ya no es convite carnal sino mera fragilidad física, y a fijarnos en la tortura psicológica que supone para Susana una maquinación tan bien urdida. El menos viejo de los dos viejos da las instrucciones en el oído del otro y este las transmite en forma de susurro a la joven, reforzando el secreto con la pantalla de la mano. Susana sabe que los dos ancianos son jueces y que su prestigio es tal que nadie la creerá si los denuncia. Por eso agita los brazos con espanto e impotencia, no para defenderse de la agresión física sino para intentar zafarse de la trampa sin salida a la que se ve abocada.

Ilustración: Javier Muñoz
Ilustración: Javier Muñoz

Supongo que desde la promoción de Susana Díaz a la presidencia de la Junta de Andalucía se habrán publicado unos cuantos artículos inspirados en este pasaje del Libro de Daniel. Pero hasta ahora los viejos que la incomodaban eran Chaves y Griñán, prestos a mancillar su pureza política con el rijoso chantaje de un pasado compartido. Era una variante del tema bíblico: o nos proteges para que nuestras culpas queden impunes o diremos que estabas con nosotros cuando sucedió todo lo de los ERE, Mercasevilla, las subvenciones a UGT, Invercaria y demás vacas asadas. Con el matiz nada trivial, claro, de que probablemente era cierto.

En la encrucijada electoral yo veo sin embargo que los dos viejos que deslizan una propuesta sonrojante en los oídos de la lideresa andaluza son Mariano Rajoy y Felipe González, una pareja tan sorprendente como para casi todos desconocida que se ha autoerigido en guardiana del bipartidismo y el statu quo, al servicio de los poderes fácticos que confluyen en el accionariado, equipo directivo y entorno del grupo Prisa.

La sintonía entre estos dos personajes, unidos por una común falta de escrúpulos, quedó patente para quienes conocen los turbios manejos que desembocaron en la brusca abdicación del rey Juan Carlos. Un año después el monarca dimisionario mantiene un constante trajín alrededor del mundo, bastante equiparable a su anterior actividad como Jefe del Estado, refutando así que fueran problemas de salud los que le impedían seguir reinando. Sólo queda la hipótesis de que se precipitó la sucesión como forma de apuntalar el bipartidismo coronado, cambiando a un septuagenario bajo sospecha por un joven monarca impoluto como elemento decorativo.

Se trataba de garantizar que el poder quedara en manos del mismo conglomerado político-económico-mediático de siempre a pesar del elevado coste que su egoísmo e incompetencia ha tenido para los españoles durante los duros años de la crisis. Empezaron reparando el tejado y ahora pretenden volver a encofrar las paredes para atrincherarse en ellas. Su objetivo es aguantar el vendaval de este año que la calle presiente y anhela como el de la sustitución de la vieja política por la nueva política para que a su término todo quede en nada y continúen siendo el PP y el PSOE quienes monopolicen las poltronas.

Rajoy sigue cosechando las mayores cotas de impopularidad de un gobernante democrático y esto no habrá coyuntura económica que lo enmiende pues la pertinaz noluntad que ha caracterizado su estéril legislatura decepciona a los unos e indigna a los otros. Esa es la única división de opiniones que galvaniza a los tendidos. Pero él y los suyos tienen tanta basura acumulada en la sentina de Génova y en los cementerios de residuos autonómicos que no pueden arriesgarse a que las excavadoras de la regeneración la desentierren.

Por eso han buscado una original forma de blanquear a los imputados que puedan ir en sus listas, cambiando su denominación por la de “investigados”. Como si pintado de cebra el perro, se acabara la rabia. Eso es lo que hacían algunos castellanos viejos cuando, según recordaba el otro día Luis del Pino, echaban a los cerdos al río durante la cuaresma para pescarlos a continuación y zampárselos sin remordimiento alguno. Ya se sabe: del monte, el mero; y del río, el cordero.

Admitamos que lo de “imputados” supone una incitación permanente a cerrar el plano, como hicimos con aquella pancarta que incluía las letras “ETA” precediendo a una marcha de simpatizantes de la banda, y a recordar todos los días que la política española es la casa de putas con mayor overbooking de la historia. Pero lo correcto hubiera sido trocar el vocablo por el de “encausados” para distinguir a aquellos en cuyas conductas un juez ve indicios de delito, de aquellos que, suscitando sospechas en la policía, son investigados dentro de la estricta legalidad, como Villarejo hizo con Ignacio González, en pos de los elementos que permitan judicializar el caso.

Hecha esta precisión queda el debate de la presencia en las listas de quienes a esos efectos igual da que lleven etiqueta de carne o de pescado. Y estando contra el automatismo que dejaría en manos de los jueces la confección de las candidaturas por la simple vía de admitir a trámite una querella y citar a declarar a los incluidos en ella, más aún lo estoy contra la reiterada praxis de la cupolocracia consistente en eludir la depuración de responsabilidades políticas amparándose en el carácter meramente indagatorio que tiene la fase de instrucción sumarial.

González y Rajoy dicen lo mismo porque están juntos en el barco de los intereses creados y los encubrimientos recíprocos”.

Todo está perfectamente resumido en la perorata que el letrado Felipe González, que ya se embutió la toga -y de qué manera- para defender a Barrionuevo, acaba de dirigir al tribunal de la opinión pública en pro de Manuel Chaves, imputado por el Supremo en el sumario de los ERE. Sostiene Antonio que Bruto es un hombre honrado. Incluso que es “una persona absolutamente íntegra”. Y lo presenta como víctima de una “causa general” porque “en el caso de que hubiera tenido responsabilidad política, que también lo dudo, es impresionante que se transforme en responsabilidad penal”. Y eso “lo tiene que corregir la propia Justicia”. Caramba, si es lo mismo que masculló el día del entierro de Tomás y Valiente: “¿Es que no hay nadie que les diga a los jueces lo que tienen que hacer?”.

El razonamiento pertinente es el inverso: sea cual sea su responsabilidad penal y al margen de en qué fase se encuentre el proceso, un partido con un mínimo sentido del pudor y la vergüenza ajena debería haber retirado hace ya tiempo de la vida pública a quien presidía la Junta de Andalucía cuando se malversaron miles de millones -el desvío del dinero no es presunto- a bolsillos afines. Pero, claro, ese cuento debería habérselo aplicado a sí mismo el señor X en los tiempos de los GAL y serviría también de rasero para el fariseo Rajoy que nos dice que seguirá “mandando SMS” porque “confía en la gente” como si Bárcenas hubiera conseguido bloquear informativamente la Moncloa durante los dos días que transcurrieron entre la divulgación del hallazgo de su fortuna en Suiza y el “Luis, sé fuerte” tecleado por su jefe, amigo y protector.

González y Rajoy dicen lo mismo porque están juntos en el barco de los intereses creados y los encubrimientos recíprocos. Lo ideal para ellos, además de domeñar a la justicia, sería domesticar a los piratas que preparan el abordaje por sus respectivos flancos. Pero ni Pablo Iglesias ni Albert Rivera van a ser tan estúpidos de prestarse a servir de comparsas para apuntalar el poder territorial del PSOE o el PP cuando quedan unos meses para la madre de todas las batallas en la que el premio es la Moncloa.

Sea cual sea el margen de su victoria y por muy variable que resulte la geometría del parlamento andaluz Susana Díaz va a necesitar que el PP le permita gobernar a base de abstenciones y otro tanto lleva camino de ocurrirles a la inversa a Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes. Al servicio de ese do ut des han sido sacrificados los dos listos del tranvía que pasaba por el ático. Y el remate de todo sería la gran coalición que dejaría a la nueva política con dos palmos de narices y mantendría a Rajoy en el Trono de Hierro hasta que dentro de esos “tres, cuatro o cinco años”, señalados por el padre padrone, llegara la lideresa andaluza a relevarle.

Ese es el plan. Ese es el guión que un viejo le ha soplado al otro viejo y que este a su vez ha chichisbeado a la casta Susana. En el Libro de Daniel el busilis consistía en inventar a un joven seductor como socio de la imaginaria coyunda. En esta reedición felipista de la Biblia el pretendiente existe pero lleva camino de quedarse al pie del altar, con las flores en la mano, repitiendo compulsivamente eso de “tú a San Telmo, yo a la Moncloa”, hasta que un día la ambiciosa Susana emerja cual ballena Turandot para engullirle en uno de sus acertijos.

El ciego en el país de los tuertos

Hace tiempo que el PSOE de Andalucía ha dejado de ser un partido para convertirse en el castillo del conde hacia el que la aldea entera mira de reojo cuando el cierrabares de turno le clava los colmillos a la virgen de las ayudas públicas.

Susana Díaz, durante el mitin celebrado este domingo en Huelva.
Susana Díaz, durante el mitin celebrado este domingo en la ciudad de Huelva. / PSOE DE ANDALUCÍA

Susana Díaz ganará las elecciones este domingo porque pocas cosas existen más sumisas que un andaluz con mal amo. Hace tiempo que el PSOE de Andalucía ha dejado de ser un partido para convertirse en el castillo del conde hacia el que la aldea entera mira de reojo cuando el cierrabares de turno le clava los colmillos a la virgen de las ayudas públicas con el desparpajo de quien se sabe con derecho de pernada.

En algo llevan razón los socialistas de estas tierras: el sangrado del ciudadano vía pillaje desaforado, tinglado enloquecido, prejubilaciones lisérgicas, colocaciones milagrosas y dádivas disparatadas es una anécdota si lo comparamos con los logros de la acción de gobierno del PSOE durante sus 30 años en la Junta. Los legales, se entiende. Porque esos sí que son dignos de la niña de El exorcista.

Las cifras son exuberantes, casi venezolanas. Diecinueve de los 20 grandes municipios españoles con mayor tasa de paro son andaluces. La tasa de paro femenina ronda el 37,3%. La de los menores de 25 años, el 59%. La de las mujeres de entre 16 y 19 años, el 79,1%. La de fracaso escolar temprano, el 27,7%.

Andalucía es la antepenúltima de las comunidades españolas en renta per cápita: 16.666 euros por los 28.915 de Madrid. A cambio, es la primera de la clase a la hora de exprimir fiscalmente a sus ciudadanos, en dura pugna con ese otro infierno fiscal sin fondo llamado Cataluña.

Andalucía sólo justificó el 24% del dinero que recibió del Estado en 2013 para la creación de empleo. Las demás comunidades autónomas justificaron el 92%.

La primera universidad andaluza en el Ranking de Shanghai es la de Granada, que se sitúa entre los puestos 301 y 400. Y eso pese a tener casi cinco siglos de Historia: se fundó en 1531. Muchos más que algunas de las universidades anglosajonas que copan los 20 primeros puestos: Stanford (1885), Chicago (1891) o el Instituto de Tecnología de California (1891).

Y mejor no hablar de la legendaria administración paralela de 35.000 enchufados creada por la Junta de Andalucía. Algo así como las 100 familias de la alta burguesía catalana o la casta del palco del Bernabéu en formato cuñado.

Mil pesetas al depósito

El enésimo triunfo del PSOE en Andalucía me recuerda a aquel mítico español al que le importaba una higa que subiera la gasolina porque él siempre le echaba mil pesetas al depósito. Más les vale cacique conocido que señorito por conocer y así les va. Seis de cada 10 jóvenes andaluces están en paro pero solo siete de cada mil se deciden a emigrar al extranjero. El justo castigo a tanta desgana será una Andalucía agraciada con un gobierno de señoritos caciquiles progresistas: una combinación que ni fabricada en los pozos más profundos del averno.

Gracias al PSOE, se sigue dibujando a los andaluces como una sociedad indolente, meapilas y folclórica. Una región subsidiada a machamartillo y acomodada en el yavalismo de las 20 peonadas del PER. Aunque también garbosa y simpaticona, que la vida son dos días y la mitad son feria.

Si Valencia es la playa de Madrid, Andalucía es su piscina de bolas. Cualquier cosa antes que tomársela en serio. Hasta Teresa Rodríguez, de Podemos (esa quimioterapia del sistema político español que amenaza con tirar al niño con el agua de la bañera), pide en su publicidad electoral «cambio y alegría» para Andalucía. «Alegría», le pide Rodríguez al ciego en el país de los tuertos.

Teniendo el potencial para convertirse en la California europea, Andalucía se ha conformado con ser la Argentina española y el consuelo de los tontos del resto del Estado. Lo ha conseguido.

Paternalismo displicente

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Albert Rivera con Juan Marín y Manolo Varela, candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía y a la alcaldía de Dos Hermanas. / CIUDADANOS

La relación de los afincados al norte de Sierra Morena con los andaluces es de paternalista displicencia en el mejor de los casos.

«Algunos niños andaluces dan clase en el suelo porque no tienen mesas para sentarse» (Ana Mato). «Andalucía es como Etiopía» (Rafael Hernando). «En otras regiones reciben el PER para pasar la jornada en el bar del pueblo» (Duran i Lleida). «Hay que sacar a Andalucía del pelotón de los torpes» (Rafael Hernando de nuevo).

Lo de Hernando con los andaluces, por cierto, es de psicoanálisis. ¡Qué gran diplomático ha perdido Mordor! Hasta Albert Rivera, de natural fino argumentador, dijo que su partido no estaba en Andalucía para repartir pescado sino para enseñar a pescar. La frase es más inocente en boca de Rivera de lo que lo sería en la de Artur Mas y además tenía contexto. Pero a ver quién se lo encuentra en esa sartén de freír matices que es internet.

La metedura de pata de Rivera era el clavo apenas tibio al que podría haberse agarrado cualquiera con la necesidad imperiosa de marcarse un tanto frente al electorado.

Alguien levemente más sutil que la Estrella de la Muerte con lazo le habría preguntado al líder de Ciudadanos cuál es esa insólita técnica de pesca de la que tiene noticias un político que a duras penas ha trabajado cuatro años en el sector privado y que desconocen Abengoa o la cooperativa Hojiblanca, líderes internacionales en su sector.

O González Byass, la primera bodega española y la sexta del mundo según el ranking elaborado anualmente por la World Association of Writers and Journalists of Wine and Spirits.

O las empresas jienenses que producen más del 20% del total mundial de aceite de oliva y el 50% del total español.

O los empresarios del sector turístico andaluz que cada año acogen a veinte millones de turistas de todo el mundo.

Un racismo inverso

Rivera, sin embargo, ha tenido suerte. Por el campo de batalla sólo han aparecido los adolescentes de Twitter (alguno de ellos político profesional) y un tal Antonio Sanz, de profesión delegado del Gobierno, que ha respondido con un impecable racismo inverso: «A mí no me gusta que Andalucía se mande desde Cataluña. Yo no quiero que en Andalucía mande un partido político que se llama Ciutadans y que tiene un responsable político que se llama Albert».

A Marta Ferrusola, matriarca de la finca catalana, también le incomodaba que el presidente de la Generalitat José Montilla fuera un andaluz «con el nombre en castellano». No deja de tener su ironía que a Albert Rivera, hijo de malagueña que ha hecho bandera en Cataluña del muy espartano «¡Esto es España!», se le desdeñe en Andalucía precisamente por catalán.

En realidad, cualquier andaluz mentalmente sano estaría de acuerdo en que más que enseñarles a pescar lo que se debería hacer con sus vecinos es enchironarlos cuando le echan mano al atún del prójimo. Ése sí es un deporte practicado con entusiasmo por estos lares sin distinción de clase, sexo, signo político o hermandad de preferencia. Aunque eso, que conste en acta, también lo dijo Rivera. Porque la clave del desastre andaluz, más que en una hipotética incapacidad genética para la excelencia, radica en la distancia entre los horrores sin nombre descritos al principio de este texto y los ejemplos de éxito empresarial listados después. Es la distancia que separa al sector público andaluz (y a las decenas de miles de familiares, amigos, conocidos y saludados que medran en sus aledaños) del sector estrictamente privado. Aquél que desarrolla su negocio a pesar de la administración socialista y no gracias a ella.

Es la misma distancia que separa al capillita de botones dorados, cinturón trenzado y gomina suficiente para obturar los reactores de un submarino nuclear (ése que llora al paso de la virgen de turno mientras le halaga a grito pelado los pendientes) de las 750.000 empresas andaluzas, la mayoría de ellas pequeñas, que desarrollan su actividad en una de las comunidades más agresivamente hostiles a la modernidad de toda España.

Regidores imputados

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Pedro Pacheco durante un acto de campaña en Estella del Marqués en mayo de 2011. / FLICKR PERSONAL

Quizá la más perfecta representación a pequeña escala de la Andalucía de 2015 sea Jerez de la Frontera, una ciudad a la que no le toca en suerte un alcalde que no acabe imputado o en prisión desde 1979.

En octubre de 2014, la ex alcaldesa socialista Pilar Sánchez Muñoz fue condenada a dos años de prisión y a una multa de 8,6 millones de euros por pagar las nóminas del ayuntamiento con fondos del Plan E. Sólo cuatro meses después, fue condenada de nuevo a cuatro años y medio de cárcel y ocho años de inhabilitación por la concesión irregular de una subvención de 244.000 euros a una empresa sanitaria.

La actual regidora, María José García-Pelayo (PP), está al borde de la imputación a raíz de un informe de la Intervención General de la Administración del Estado que la relaciona con el caso Gürtel.

Pero ningún alcalde de Jérez más emblemático que Pedro Pacheco, que ejerció el cargo durante 24 años y pronunció la frase «la justicia es un cachondeo». Pacheco fue condenado en 2013 a cuatro años y medio de cárcel como autor de un delito continuado de prevaricación y malversación de caudales públicos.

Pacheco fue el impulsor de la construcción del circuito de Jerez, del que salían los millones en bolsas de plástico del Mercadona, según se rumorea en los tabancos de la ciudad. Aquel alcalde andalucista fue también el impulsor de la conversión de Jerez (una ciudad pequeña, recoleta y con abolengo) en una venganza urbanística de deuda astronómica y arquitectura albanesa.

Modales versallescos

Pero Jerez y sus alrededores —principalmente El Puerto de Santa María, que es a Jerez lo que Robin a Batman— cuenta también con una pequeña, casi minúscula, burguesía de modales versallescos. Un grupo que ha preferido mantenerse discretamente al margen del pillaje estético y financiero perpetrado por la clase política de su ciudad.

Es el reflejo español de esa aristocracia rural inglesa que forman terratenientes de alta cuna pero sin título nobiliario y que allí se conoce como landed gentry. Es la burguesía de las sagas bodegueras que durante el siglo XIX emparentaron o negociaron con sus equivalentes británicos. Un puñado de familias que no sacrifican a sus perros sino que los ponen «a dormir» y cuyas abarrotadas bibliotecas atesoran más libros del siglo XVIII en inglés que en español y provocan en el visitante desprevenido una fascinación similar a la que describe el capitán Charles Ryder en la novela Retorno a Brideshead de Evelyn Waugh.

Son familias que, con excelente criterio, se conforman con su labor de taberneros y esquivan elegantemente al poder político y sus tejemanejes. Cualquier parecido de la alta burguesía jerezana con el conocido señorito sevillano semanasantero y cercano a los círculos del poder es pura coincidencia.

La maldición andaluza, en definitiva, es haber sido gobernada en democracia por la estirpe de los Pacheco, Sánchez Muñoz y García-Pelayo y no por la de los González, Domecq, Osborne y compañía. O por los mejores de ellos, que alguno canalla les debe de haber nacido.

A Andalucía no le hace falta acabar con sus señoritos sino escogerlos con mejor ojo, y más británicos que andaluces.

Pero yo, a fin de cuentas, solo soy un catalán afincado temporalmente en Jerez, y qué sabrá un guiri lo que es un Pictolín.


 

Fe de errores: El artículo original decía por error que el ex alcalde andalucista Pedro Pacheco tenía una estrella en el Paseo de la Fama del Motociclismo de Jerez. Esa estrella está dedicada, sin embargo, a Paco Pacheco, impulsor de las primeras carreras de motos en la ciudad.