Así votarían los españoles: suben PP y PSOE pero el bipartidismo sigue en mínimos históricos

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Retroceden los partidos emergentes y avanzan los tradicionales. No obstante, el avance de PP y PSOE es sólo relativo. El bipartidismo sigue en mínimos históricos: la suma de los dos grandes partidos nunca ha bajado del 60% de votos en unas elecciones generales y las encuestas presagian ahora un 52%.

Quedan tres meses para las generales y en Cataluña arranca ya una precampaña de facto. Desde ahora y durante el otoño van a sucederse los acontecimientos: habrá elecciones en Grecia y luego en Cataluña, conoceremos datos económicos y casos de corrupción. Todo eso en el escenario electoral más convulso de las últimas décadas. Pero, ¿cuál es el punto de partida? ¿Cómo votarían los ciudadanos si estuvieran llamados hoy mismo a las urnas?

A continuación tenéis el promedio de encuestas que estoy haciendo en EL ESPAÑOL. El primer gráfico muestra el promedio y las 15 encuestas más recientes, incluidas varias de esta semana. El resultado es un escenario con cuatro partidos escalonados: PP (28%), PSOE (25%), Podemos (17%) y Ciudadanos (12%).

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(Observaréis que existen grandes diferencias entre encuestas: ésa es la razón por la que hacemos un promedio de consenso. El promedio es una media de 75 encuestas ponderadas por fecha y muestra cuyos detalles podéis encontrar en la metodología.)

El gráfico anterior es la foto fija del momento. Pero podemos observar también como ha ido evolucionando el apoyo de cada partido desde 2014. Aunque el ruido de las encuestas oculta las tendencias, éstas emergen nítidas en el promedio.

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En el gráfico vemos que el PP mantiene una línea ascendente y que gana tres o cuatro puntos desde abril. También el PSOE mejora, quizás más lentamente.

En cambio, Podemos retrocede desde el inicio de 2015. En diciembre llegó a ser la segunda fuerza, pero ha perdido simpatizantes y cae de aquel 25% de voto estimado al 17%. El partido de Pablo Iglesias pierde un tercio de sus apoyos, aunque se mantiene tercero con holgura. Detrás viene Ciudadanos, que también retrocede desde su máximo de abril.

Ésas son las tendencias actuales: retroceden los partidos emergentes y avanzan los tradicionales. No obstante, el avance de PP y PSOE es sólo relativo. El bipartidismo sigue en mínimos históricos: la suma de los dos grandes partidos nunca ha bajado del 60% de votos en unas elecciones generales y desde 1993 superó siempre el 70%. Las encuestas presagian ahora un 52% de voto para la suma de PP y PSOE y eso haría de las elecciones de diciembre las menos bipartidistas de la democracia.

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¿Pero a qué se debe el avance del PP y el PSOE en los últimos meses? Se han propuesto al menos tres explicaciones diferentes, aunque no excluyentes.

Para algunos, el avance tiene que ver con la economía: desde hace unos meses los ciudadanos somos menos pesimistas con la situación del país, lo que estaría beneficiando al PP, dado que es el partido en el gobierno, pero curiosamente también al PSOE, como alternativa cauta, en cuanto que es conocida.

Una segunda explicación sería la novedad de Podemos y Ciudadanos. Estos partidos habrían disfrutado de una luna de miel y por un tiempo no sufrieron la oposición de otros partidos ni fueron sometidos al total escrutinio de los medios. Pasado ese periodo, su imagen habría empeorado y por eso pierden votantes.

La tercera explicación es que la proximidad de las elecciones haya recuperado votos para el PP y el PSOE. Cuando las urnas se veían lejos, algunos encuestados habrían declarado un voto más expresivo o de protesta que real. Ahora, al acercarse las elecciones, esos votantes podrían haber ido recuperando sus simpatías partidistas tradicionales.

Estas tres hipótesis presagian un avance del PP y el PSOE en los próximos meses: las elecciones estarán cada vez más cerca, Podemos y Ciudadanos no volverán a ser nuevos y la economía es probable que mejore. Sin embargo, las intenciones de los votantes se moverán por otros motivos y con sucesos sobre los que nada sabemos como el resultado en Cataluña o las campañas electorales. Además los votos estarán muy repartidos y el parlamento muy fragmentado, dos circunstancias que al acercarse las elecciones podrían inducir movimientos de voto útil.

Desde EL ESPAÑOL iré actualizando el promedio de encuestas, desde ahora y durante el otoño, para tratar de alumbrar esas incógnitas.


Metodología: por qué y cómo promediar encuestas. La razón para promediar las encuestas se intuye viendo su gran variabilidad. Sondeos de fechas similares se desvían unos de otros y esas desviaciones apenas reflejan cambios de los votantes. Así se observa en el gráfico de barras (el primero del artículo): en los puntos no vemos tendencias sino una nube ruidosa. El ruido lo provocan los errores de muestreo y los diferentes ajustes que hace cada encuestador (la llamada cocina). Es decir, los cambios de una encuesta a la siguiente se deben más al azar y al criterio de sus técnicos que a cambios de los encuestados. Por eso no podemos sacar grandes conclusiones de una encuesta.

La alternativa es promediar encuestas. De esa forma reducimos el error de muestreo y consensuamos los criterios de los encuestadores. El resultado es más parsimonioso y libre de ruido, y capturará mejor la corriente de profundidad: los cambios lentos en la intención de voto de los encuestados.

Detalles del promedio. Nuestro promedio es una media ponderada según la muestra y la fecha de cada sondeo. Además aplico dos ajustes según la empresa encuestadora: doy menos peso a las firmas sin datos históricos y corrijo lo que se conoce como house effects. De los cuatro factores que afectan al peso de las encuestas, la fecha es el más importante. El resto tienen efectos menores y sirven sobre todo para saber que esos factores no son determinantes.

El peso de una encuesta en el promedio depende sobre todo de su fecha. Un ejemplo: para calcular el promedio del 1 de julio uso la información de todas las encuestas de semanas anteriores y posteriores, pero dando más peso a las encuestas más cercanas a ese día. El peso de cada encuesta decae exponencialmente con los días, con una constante de tiempo de 28 días, de forma que una encuesta pierde la mitad de su peso a los 20 días.

También tengo en cuenta la muestra de cada encuesta, de forma que las que hicieron más entrevistas reciben más peso. Este efecto es pequeño porque los datos nos dicen que la muestra no es un gran predictor de la precisión de una encuesta.

Pensando en asignar peso a cada encuesta he analizado también la precisión histórica de cada empresa encuestadora. Los resultados que he obtenido son poco concluyentes y por lo tanto no doy pesos individuales a cada encuestadora. El único ajuste que introduzco consiste en dar un 18% más de peso a las encuestas de firmas de las que tengo al menos cinco encuestas en el histórico, porque mi análisis sugiere que esas firmas han sido mejores en sus predicciones. Para estimar esto he analizado la precisión de diferentes encuestadoras en las elecciones generales de 2011, las europeas de 2014 y una parte de las municipales y autonómicas de 2015. Este peso extra que doy a algunas encuestadoras tiene un efecto pequeño en el promedio.

Por último, también corrijo las encuestas de lo que se conoce como house effect -la tendencia de cada encuestadora a desviarse del promedio de encuestas de forma sistemática durante una elección-. Estas desviaciones son absolutamente legítimas y pueden deberse, por ejemplo, al método de recogida de datos del encuestador y a los criterios técnicos con que tratan a los votantes indecisos. Al corregir estos efectos evito que el orden en que se suceden las encuestas afecte demasiado a nuestro promedio. Es decir, intento que los movimientos del promedio no se deban a los votantes y no al encuestador.

Pablo Iglesias reaparece para poner orden en Podemos

Pablo Iglesias

Moreno, sonriente y decidido a poner orden en Podemos para recuperar terreno. En su primera comparecencia ante la prensa, Iglesias ha matizado la estrategia de la formación y ha endurecido el tono, sin dudar en contradecir a los portavoces y dirigentes de la formación que en su ausencia han hablado en nombre del partido.

Moreno, sonriente y decidido a poner orden en Podemos para recuperar terreno. Así ha vuelto de sus vacaciones Pablo Iglesias, el líder político que más alejado ha estado de los focos en el último mes. Iglesias ha estado “por ahí”, según él, leyendo y viendo series de televisión como House of Cards, que narra las bajezas de la política estadounidense.

En su primera rueda de prensa tras el verano, Iglesias ha matizado la estrategia de la formación y ha endurecido el tono, sin dudar en contradecir a los portavoces y dirigentes que en su ausencia han hablado en nombre del partido.

1.- Ganar las elecciones

El 24 de mayo de 2014, Pablo Iglesias comparece para celebrar, con semblante muy serio, los resultados del partido en las elecciones europeas. Según la mayoría de encuestas, el partido lograría uno o ningún eurodiputado. La formación se hizo con cinco, irrumpiendo en la política española. “Podemos no nació para ser testimonial. Vamos a por todas. No nos conformamos”, dijo entonces Iglesias, anunciando que aquello era solo el principio.

Poco más de un año después, pocos niegan el bajón o, al menos, el estancamiento de las expectativas electorales del partido. El Centro de Investigaciones Sociológicas calcula una caída desde el 23,9% al 15,7% en estimación de voto entre enero y julio. Al conocer los resultados, Pablo Bustinduy, portavoz de la Ejecutiva, aceptó un “ligero retroceso con respecto al anterior [estudio], un dato claramente insuficiente”. En el entorno de Podemos se reconoce, desde hace semanas, una pérdida de entusiasmo en sus bases atribuida entre otros factores a Grecia y la transición desde el activismo y la protesta hacia un partido más clásico e institucional. Superar al PSOE, que parece recuperarse, se antoja lejano, por el momento.

Después de las vacaciones, Iglesias ha tratado de romper con la apatía. Su equipo ha hecho circular en redes sociales la etiqueta #PabloIglesiasALaMoncloa y el líder ha sugerido que los sondeos se equivocan, como lo hicieron en las europeas.

“Desearía que el PP y el PSOE se crean las encuestas, que estén tranquilos y no se preocupen”. Según ellos, subestimar a Podemos es lo que va a “llevar en volandas” al partido a La Moncloa, como antes ha sucedido con líderes asociados a su marca, como Manuela Carmena en Madrid, Ada Colau en Barcelona, Xulio Ferreiro en A Coruña o José María González, Kichi, en Cádiz. Vuelve el Podemos inconformista pese a las encuestas.

2.- No pactar con el PSOE

Si hace tan solo unas semanas Íñigo Errejón, secretario de Política de Podemos, abría la puerta a un posible pacto con el PSOE con esta declaración:

“[Si] el PSOE decide concurrir a la senda del cambio político, esto es, de poner las instituciones al servicio de la mayoría empobrecida, de abrir puertas y ventanas… Entonces es posible que pueda haber entendimiento”.

El entendimiento ya se ha producido en ayuntamientos y comunidades autónomas donde PSOE y Podemos no han dudado en pactar para evitar que gobierne el PP.

Sin embargo, este lunes Pablo Iglesias aseguró que un pacto con el PSOE es “absolutamente improbable”. El líder de Podemos desplegó el discurso del partido sobre la casta, aunque sin referirse a un término que en la organización ha caído en desuso. Llamó a PP y PSOE “cobardes” y “colaboracionistas” con los poderes financieros y con las élites políticas europeas y denunció la intención de ambos de establecer una gran coalición tras las generales.

“El PSOE tiene voluntad de gobernar con el PP. Nosotros salimos a ganar y no está en nuestra agenda plantearnos cualquier otra cosa. El pacto del que habría que hablar es del pacto del PP y del PSOE”, zanjó.

3.- Abierto a pactos con IU

¿Cómo pactar con IU sin pactar con IU? ¿Cómo contar con Alberto Garzón en una candidatura conjunta sin integrarse en Ahora en Común, la marca que patrocina el diputado por Málaga? La pregunta pareció quedar resuelta este lunes con una vuelta de tuerca a la estrategia de pactos de Podemos.

“No va a haber por nuestra parte ningún acuerdo con ninguna organización política a nivel estatal”, advirtió Iglesias. Podemos sí está abierto a pactos en todas las circunscripciones, siempre que sea una por una. Es lo que Iglesias ha llamado “diferentes procesos descentralizados” para lograr la “unidad popular”. En otras palabras: una única candidatura (al estilo de Ahora Madrid o Barcelona en común en las municipales) sigue descartada para las generales. Sin embargo, puede haber una candidatura Podemos-IU o Podemos-Ahora en común en las provincias donde las formaciones logren entenderse. Del “no” absoluto a provincia por provincia. El gesto ha sido visto como una cesión por el propio Garzón.

4.- Matizar a los críticos en la organización

Teresa Rodríguez, la líder de Podemos en Andalucía y una de las referentes del ala más izquierdista del partido, expresó la semana pasada su miedo a que Podemos ceda a las presiones. “Me aterroriza el temblor de piernas de Tsipras tras haber conseguido un no claro de la ciudadanía para ser desobedientes a la Troika”, dijo antes de rectificar públicamente.

Según Iglesias, sólo “a las personas valientes les tiemblan las piernas”. El líder de Podemos aseguró que a él mismo le pasa cuando da ruedas de prensa. Y que Alexis Tsipras ha hecho lo que debía al aceptar un rescate “que no gusta a nadie” para a continuación convocar elecciones por eso mismo.

Liberticidio progresista

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Si el festival de música Rototom quería ponerse en el mapa, pardiez que lo ha conseguido de pleno. Toda la prensa internacional recoge las coacciones de la organización al estadounidense Matisyahu, forzándole primero a hacer una declaración política a favor del estado palestino y anulando después el concierto en respuesta a su negativa a pasar por el aro…

Si el festival de música Rototom quería ponerse en el mapa, pardiez que lo ha conseguido de pleno. Toda la prensa internacional recoge las coacciones de la organización al estadounidense Matisyahu, forzándole primero a hacer una declaración política a favor del estado palestino y anulando después el concierto en respuesta a su negativa a pasar por el aro.

Las disculpas del festival, cuatro días después de airearse la polémica, llegan demasiado tarde, cuando el incendio ha chamuscado hasta la última letra de su logotipo y el prestigio de la calidad democrática española.

La razón de cómo un acto cultural aparentemente inofensivo, celebrado en plena canícula en un rincón pacífico de la costa de Castellón se convierte en paradigma mundial de censura y persecución ideológica, hay que buscarla en la creciente presencia de un discurso de izquierda radical que presume de libertad, pero que no duda en cercenarla cuando no se ejerce en la dirección que ella desea.

Quienes ahora censuran a Matisyahu recogieron firmas para que no se suspendiera un concierto de Soziedad Alkoholika en Madrid y consiguieron que un terrorista de ETA diera una charla en la Universidad Jaime I de Castellón apelando a la libertad de expresión. Los mismos que reventaron una conferencia de Rubalcaba en la Universidad de Granada o impidieron hablar a Rosa Díez en la Autónoma de Barcelona.

 

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El Rototom justifica su actitud inquisitorial hacia Matisyahu por las presiones y amenazas que recibió de BDS, un grupúsculo nacionalista que trata de ganar simpatías enarbolando la bandera palestina. Pero pese a ser una organización anecdótica, se le teme, por la sencilla razón de que sus planteamientos de democracia popular y progresismo mal entendido coinciden con los de partidos que empiezan a tener poder.

Por algo la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia se ha adherido a la iniciativa de boicot a Israel que recientemente le presentó el BDS. ¿Dará marcha atrás después de ver el talante de los promotores de la campaña y comprobar cómo se enfanga el nombre de la institución?

También es significativa la respuesta de los partidos de izquierda. Podemos e IU insisten en que lo correcto es vetar al artista estadounidense, dándose así el retruécano de que aquellos que se divierten pintando a Merkel con bigotito y la presentan como a una nazi son los que persiguen a los judíos para que no se suban a un escenario.

Pero es que el PSOE y Compromís, que gobiernan en la Generalitat valenciana, han mostrado una tibieza rayana en la complicidad. El presidente, Ximo Puig, no ha dicho aún esta boca es mía. Impensable si la censura hubiera tenido distinto signo. Otro tanto cabe decir del conseller de Cultura, el lenguaraz Vicent Marzà, de Compromís, que anda desaparecido desde que se filtraron sus vivas a la independencia de Cataluña.

Sólo tras el ridículo internacional, Compromís ha tratado de borrar su papel de Torquemada, pero en un primer momento secundó el liberticidio, tal y como dejó claro su delegado en Castellón, Ignasi Garcia.

Con razón, a estos nuevos apóstoles de la democracia se les atraganta la Constitución, ésa que en su artículo 16 garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y que recuerda que nadie puede ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

Matisyahu, o el antisemitismo de una parte de la izquierda española

Parte de la izquierda española ha vuelto a convertirse en abanderada del antisemitismo en España a raíz del ‘equívoco’ veto al cantante estadounidense de reggae Matisyahu en el festival Rototom de Benicassim.

NAPA, CA - MAY 30:  Matthew Miller aka Matisyahu performs during the Bottlerock Music Festival at the Napa Valley Expo on May 30, 2014 in Napa, California.  (Photo by Tim Mosenfelder/Getty Images)

Parte de la izquierda española ha vuelto a convertirse en abanderada del antisemitismo en España a raíz del ‘equívoco’ veto al cantante estadounidense de reggae Matisyahu en el festival Rototom de Benicassim.

A pesar de que la propia organización rectificó y pidió perdón por haber obligado al hipster judío a pronunciarse claramente sobre “el derecho del pueblo palestino a tener su propio Estado”, partidos políticos como Podemos, Izquierda Unida y Compromís desplegaron, como en anteriores ocasiones, un discurso beligerante que encaja con el antisemita.

Cuando los tuits del concejal Zapata, efímero responsable de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, aún resuenan en las redes sociales –“¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero”-, una nueva polémica con Israel y Palestina de fondo ha hecho que un sector de la izquierda española vuelva a posicionarse recurriendo al manual desplegado en ocasiones anteriores que desde filas socialistas califican como “antisemita, antijudío y antiisraelí”

En esta ocasión ha llevado a la izquierda más radical a hacer “el mayor ridículo en este ámbito en muchos años”, en palabras a EL ESPAÑOL del eurodiputado de Ciudadanos Juan Carlos Girauta.

Podemos, de forma más tibia, Izquierda Unida y Compromís -incluso después de conocerse que el festival levantaba el veto- no rectificaron su discurso, ya que consideran que la exigencia al cantante de pronunciarse ideológicamente era lícito para poder ofrecer un concierto.

Nada que ver con lo que apuntan a este periódico dirigentes del PSOE y Ciudadanos: “Es contrario al derecho a la libertad ideológica garantizado en la Constitución española y el discurso utilizado por estas formaciones políticas roza la ilegalidad”.

El “silencio” de la izquierda

Un órdago en forma de presiones, amenazas y coacciones incluidas lanzado por el autodenominado BDS (unas siglas que hacen referencia al boicot, la desinversión y las sanciones contra “la colonización, el apartheid y la ocupación israelí”) y en el que parte de la izquierda ha caído debido a “su desarticulado discurso” (insisten las fuentes consultadas) en el que “pesa su silencio” en lo que concierne a la defensa del Estado de Israel.

Hasta tal punto se ha evidenciado esta “falta de coherencia” en sus argumentos que los ciudadanos han presenciado cómo Compromís matizaba a Compromís, Podemos a Podemos e Izquierda Unida a Izquierda Unida.

Algo que recuerda a las contradicciones vertidas en los medios de comunicación después de que el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero se pusiese un pañuelo palestino al término de un mitin de Juventudes Socialistas, donde equiparó a Israel con Hezbolá.

Fueron en aquella ocasión destacados miembros socialistas como Nicolás Redondo Terreros, Enrique Múgica o Juan Barranco los que denunciaron el “discurso antijudío” de la izquierda y de su propio partido.

“Discurso antijudío” porque, a excepción de la extrema derecha, no hay partidos políticos que se atrevan a proclamarse públicamente como antisemitas. Es el caso del ex presidente de la República Islámica de Irán Mahmud Ahmadineyad quien, pese a afirmar su deseo de borrar a Israel del mapa, no se autodefine como antisemita.

Él, como parte de la izquierda en España, es sólo antisionista.

Los 4 gráficos que debes ver para comprender la encuesta del CIS

CIS estimado b

Las estimaciones del CIS reafirman un escenario con cuatro partidos escalonados. El PP sigue primero y crece (28,2%) y el PSOE también avanza (24,9%). En cambio, Podemos (15,7%) y Ciudadanos (11,1%) retroceden con respecto a abril.

El CIS ha publicado este miércoles sus estimaciones de voto para las elecciones generales. A continuación incluyo los datos en la serie completa desde principios de 2012.

CIS estimado b

Las estimaciones del CIS reafirman un escenario con cuatro partidos escalonados. El PP sigue primero y crece (28,2%) y el PSOE también avanza (24,9%). En cambio, Podemos (15,7%) y Ciudadanos (11,1%) retroceden con respecto a abril.

No te fíes de una sola encuesta

Aunque la del CIS es una buena encuesta, sigue siendo sólo una. Contiene errores por muestreo y porque los ajustes de sus técnicos -la llamada cocina- nunca es perfecta. Afortunadamente, esos errores podemos aminorarlos con un promedio de varias encuestas. Así logramos dos cosas: reducir el error de muestreo y hacer una cocina de consenso.

A continuación incluyo los datos actualizados del promedio de encuestas que estoy haciendo en EL ESPAÑOL. En el primer gráfico muestro las 11 encuestas más recientes (incluida la del CIS) y nuestro promedio.

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La media de sondeos dibuja un escenario muy similar al CIS: PP (27%), PSOE (24%), Podemos (18%) y Ciudadanos (13%). El CIS estima algo más de voto para los dos partidos tradicionales y menos para las formaciones emergentes. Además, asigna más votantes a los partidos pequeños.

En el siguiente gráfico podéis ver las tendencias de nuestro promedio de sondeos desde finales de 2014. El promedio es una media de las encuestas ponderadas por el tamaño de su muestra y por su fecha. Pesan más las encuestas más recientes y aquellas cuya muestra es mayor.
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En el gráfico se ven las grandes tendencias del año y los movimientos desde mediados de junio. El PP y el PSOE han frenado la tendencia ascendente y se mantienen relativamente planos. Lo mismo pasa con los partidos emergentes, que paran así la caída que arrastran desde hace varios meses (Podemos desde principios de año y Ciudadanos desde el mes de abril).

Intención directa de voto vs. estimaciones

Mi opinión sobre la validez de las encuestas es conocida: creo que son nuestro mejor instrumento para conocer el clima electoral. Ni son infalibles ni son siempre precisas, pero a veces están muy acertadas y en general son más informativas que cualquier alternativa.

En cambio, otras personas desconfían de las encuestas. Sobre todo de la cocina: los ajustes de los encuestadores para hacer sus estimaciones. Aquí debajo incluyo las cifras crudas. Es decir, las respuestas de intención directa de voto antes de pasar por la cocina según la serie del CIS desde 2012.

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Estos datos son útiles para observar tendencias pero predicen mal el voto.

La intención directa no refleja bien el comportamiento de los entrevistados. Algunas personas no tienen decidido su voto y prefieren agarrarse al no sabe antes que indicar su voto más probable. Otras prefieren no revelar sus intenciones. Sin embargo, los analistas pueden hacer una estimación fundamentada de cómo votarían esas personas. En eso consiste la cocina: en combinar información auxiliar (como las simpatías partidistas del entrevistado) y conocimiento sobre comportamiento electoral, para predecir cómo votarán los indecisos. Así se produce una predicción más precisa. No es un ejercicio sencillo ni único (y por eso diferentes firmas difieren en sus ajustes) pero casi siempre mejora las predicciones.

Por eso en nuestro promedio usamos las estimaciones de cada encuestador y no sus datos crudos. Confiamos en sus cocinas y no guisamos nosotros. Lo único que hacemos es promediar su resultados para buscar un consenso, una suerte de cocina de fusión.

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Metodología: por qué y cómo promediar encuestas. La razón para promediar las encuestas se intuye viendo su gran variabilidad. Sondeos próximos en el tiempo se desvían unos de otros y esas desviaciones apenas reflejan cambios de los votantes. Así se observa en el gráfico de barras (el segundo del artículo): en los puntos no vemos tendencias sino una nube ruidosa. El ruido lo provocan los errores de muestreo y las diferencias de criterio entre los encuestadores de cada firma. Es decir, los cambios de una encuesta a la siguiente se deben más al azar y a los encuestadores que a cambios de los encuestados. Por eso no podemos sacar grandes conclusiones de una encuesta.

La alternativa es promediar encuestas. De esa forma reducimos el error de muestreo y consensuamos los criterios de los encuestadores —sus cocinas—. El resultado es una señal parsimoniosa, sin ruido, que puede capturar la corriente de profundidad: los cambios lentos en la intención de voto de los encuestados.

En particular, nuestro promedio es un media ponderada según la muestra y la fecha de cada sondeo. Un ejemplo: para calcular el promedio del 1 de julio uso información de todas las encuestas de semanas anteriores y posteriores, pero dando más peso a las encuestas más cercanas a ese día. También tengo en cuenta la muestra de cada encuesta, de forma que las que hicieron más entrevistas reciben más peso. Por último, si hay varias encuestas del mismo encuestador, reduzco el peso de todas menos la más cercana al 1 de julio, para que una firma que hace más sondeos no domine demasiado al resto.

Así están ahora los sondeos: el PP y Podemos retroceden y el PSOE y Ciudadanos avanzan

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El PP (27%) sigue por delante del PSOE (24%) aunque ambos partidos están cada vez más cerca. Un escalón por detrás, aparecen Podemos (18%) y Ciudadanos (13%). Si comparamos la situación con la de hace dos semanas, el PP y Podemos retroceden ligeramente y el PSOE y Ciudadanos avanzan.

Hace un par de semanas publiqué un promedio de encuestas para las generales. Desde entonces se han publicado cuatro sondeos: uno de Metroscopia y otros de TNS, Invymark y Simple Lógica. Con esos cuatro sondeos podemos actualizar los datos de consenso.

El gráfico siguiente muestra un promedio con 11 encuestas de las últimas cinco semanas.

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El sondeo de consenso da ventaja al PP (27%) sobre el PSOE (24%) aunque los deja cada vez más cerca. Un escalón por detrás, aparecen Podemos (18%) y Ciudadanos (13%). Si comparamos la situación con la de hace dos semanas, el PP y Podemos retroceden ligeramente y el PSOE y Ciudadanos avanzan.

De nuevo quiero destacar la gran variabilidad entre sondeos. Las encuestas se desvían mucho unas de otras y la mayor parte de esa variabilidad no refleja cambios verdaderos de los votantes sino que se debe a interferencias. Es decir, a la incertidumbre que rodea los datos. Por eso no vemos tendencias sino una nube de puntos ruidosa que es consecuencia de los errores de muestreo y de las diferencias de criterio entre los encuestadores de cada firma.

Por lo tanto, no debemos sacar grandes conclusiones de una encuesta puntual. La última encuesta de Metroscopia da a Ciudadanos un 16% de votos y la de Celeste-tel del 15 de junio le da un 10%. Pero eso no implica un enorme avance del partido de Albert Rivera. La diferencia se debe más bien a los márgenes de error de los sondeos y a los ajustes diferentes que hacen los encuestadores. Si en lugar de mirar esas dos encuestas o cualquier otra miramos el promedio de los sondeos, lo que vemos es que Ciudadanos avanza en el último mes pero dos puntos y no seis.

Así evolucionan las encuestas

Acabamos de explicar que es peligroso interpretar cambios en los sondeos desde demasiado cerca. Pero ¿y si queremos observar cómo están cambiando los votantes y sus intenciones a lo largo del tiempo? La solución es usar series largas y calcular promedios. Así capturamos las tendencias en los datos sin confundir el ruido con la señal. El gráfico siguiente muestra la serie de un promedio de sondeos desde octubre de 2014 hasta el 21 de julio de 2015. Los puntos son datos de los sondeos y las líneas, una media móvil.

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Las grandes tendencias del año se observan muy bien aquí. Además, podemos observar ciertos movimientos desde mediados de junio.

El PP y el PSOE han frenado la tendencia ascendente que mantenían desde las elecciones de mayo.

Podemos parece caer: a mediados de junio rozó el 20% de voto pero desde entonces encadena varias semanas a la baja. Un periodo que coincide con la crisis griega pero que podría estar relacionado también con otros factores. El partido de Pablo Iglesias roza el 18% de los votos.

Ciudadanos ha parado la clara caída que arrastraba desde antes de las elecciones de mayo. Desde mediados de junio ha ganado quizás un par de puntos y ha pasado del entorno del 11,5% al del 13%.

No te fíes de una sola encuesta

Las encuestas son un instrumento utilísimo: nos ofrecen la mejor fotografía disponible de cómo evoluciona la intención de voto de los ciudadanos. Sin embargo, la variabilidad entre diferentes sondeos debería inyectarnos de cautela al juzgar una encuesta puntual. Lo he dicho antes pero vale la pena repetirlo: cada vez que se publica una encuesta tenemos la tentación de atribuir cada variación a cambios en los votantes. Pensamos en un efecto del contagio griego o del último escándalo de corrupción.

Hacer eso no es una buena idea. Las encuestas son imprecisas y no podemos pretender que todos sus movimientos sean el reflejo de un cambios en la intención de voto de los encuestados. Menos aún si comparamos sondeos de firmas distintas. Si lo hacemos, lo probable es que confundamos ruido con señal.

Así serán las generales según el promedio de encuestas

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Estamos viviendo el año electoral más agitado en décadas. Si en enero los sondeos dibujaban un escenario tripolar, los más recientes dicen que serán cuatro los actores principales. Además, las elecciones generales se sienten ya cerca y eso multiplica las encuestas. Pero ¿qué conclusiones podemos sacar de ellas?

Estamos viviendo el año electoral más agitado en décadas. Si en enero los sondeos dibujaban un escenario tripolar, los más recientes dicen que serán cuatro los actores principales. Además, las elecciones generales se sienten ya cerca y eso multiplica las encuestas. Pero ¿qué conclusiones podemos sacar de ellas?

Un promedio de encuestas

Las encuestas son un instrumento útil pero impreciso. Por eso sus resultados no suelen coincidir exactamente sino que pueden desviarse por errores de muestreo o porque los encuestadores hacen ajustes diferentes en sus cocinas. Afortunadamente, estos problemas podemos aminorarlos si hacemos un promedio de varias encuestas. Así logramos dos cosas: reducimos el error de muestreo y hacemos una cocina «de consenso».

El gráfico siguiente muestro un promedio de las encuestas del último mes.

Pues bien, el sondeo de consenso da ventaja al PP (28%) sobre el PSOE (25%), aunque los deja cerca. Podemos aparece en un escalón más abajo (18%) y Ciudadanos otro más allá (12%). Izquierda Unida no alcanza el 4% de votos.

El gráfico muestra otra cosa importante: la enorme variabilidad que hay entre sondeos. Según las encuestas del último mes, el PP podría quedarse en un 23% de votos o irse hasta el 27%. El PSOE y Ciudadanos pueden ganar o perder un 3% de votos según el estudio y Podemos todavía más.

De hecho, si observáis los puntos en el gráfico, que representan los diferentes sondeos ordenados por fecha, veréis que apenas se observan tendencias temporales. Es decir, no observamos cambios en el último mes. No vemos subir al PSOE ni bajar a Ciudadanos ni ninguna otra cosa. Lo que vemos es una nube de puntos ruidosa, consecuencia de los errores de muestreo y de las diferencias de criterio entre encuestadores diferentes.

Por eso no deberíamos sacar demasiadas conclusiones de una encuesta puntual, sobre todo si la comparamos con sondeos muy recientes pero de encuestadores distintos. Esos cambios serán más ruido (error de muestra o decisiones de cocina) que señal (cambios verdaderos en las intenciones de los votantes).

Así evolucionan las encuestas

Acabamos de explicar que es peligroso interpretar cambios en los sondeos desde demasiado cerca. Pero ¿y si queremos observar cómo están cambiando los votantes y sus intenciones a lo largo del tiempo? La solución es usar series largas en el tiempo y calcular promedios. Así capturamos las tendencias en los datos, sin confundir ruido con señal.

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El gráfico anterior muestra la serie de un promedio de sondeos desde septiembre de 2014 hasta el 3 de julio de 2015. Los puntos son datos de los sondeos y las líneas, una media movil.

Las grandes tendencias del año se observan aquí claramente. En otoño Podemos creció hasta ser la primera fuerza mientras PP y PSOE perdían apoyos. Pero 2015 trajo una dinámica nueva: Podemos se desinfló a la vez que el PSOE recuperaba y Ciudadanos emergía. Así llegamos hasta abril y mayo, momento en el que Ciudadanos perdió parte de su espuma y fueron PP y PSOE los que recuperon simpatías. Desde entonces, las cosas se han movido relativamente poco. Esta historia se aprecia bien en los datos promediados pero apenas se discierne en la secuencia de sondeos individuales y por eso usamos promedios.

La incógnita de Podemos

Algo llamativo de los sondeos son las estimaciones de Podemos: varían mucho de un encuestador a otro. De las nueve encuestas del primer gráfico, hay tres que dan a Podemos un 13% de votos y otras seis que le auguran alrededor del 21%. Es una diferencia inusualmente grande e indica dificultades a la hora de ajustar las estimaciones del partido. A continuación he representado la evolución de Podemos según cinco casas de encuestas diferentes.

grafico 3 podemos

Por un lado tenemos a Metroscopia y Sigma Dos, que dan a Podemos cifras por encima del 20%. Por el otro, a Celeste-tel y NC Report, que colocan al partido de Pablo Iglesias por debajo del 15%. En medio aparecen los sondeos del CIS, que suelen tener la mejor muestra de todos, lo que otorga crédito a un valor intermedio. En cualquier caso, cabe destacar que todos los encuestadores coinciden en detectar una tendencia parecida: Podemos alcanzó un pico a final de año, retrocedió y ahora se mantiene relativamente plano.

No te fíes de una sola encuesta

Los gráficos anteriores dan una buena fotografía de los sondeos. Corroboran las grandes tendencias del año: el auge de Podemos, la emergencia de Ciudadanos, el desinfle relativo de ambos y la situación actual con cuatro partidos escalonados.

Pero los datos también deberían inyectarnos de cautela al juzgar una encuesta puntual. Dos sondeos publicados con días de diferencia tienden a parecerse en lo esencial, pero hilar fino en su interpretación es un ejercicio de riesgo. Es tentador ver las pequeñas variaciones en porcentajes como un cambio en los votantes (quizás un efecto del 24M, del contagio griego o del último escándalo de corrupción). Pero no es buena idea. Las encuestas no son lo suficientemente precisas como para que atribuyamos variaciones tan pequeñas a cambios en los votantes, especialmente cuando comparamos sondeos de encuestadoras distintas. Si lo hacemos, lo probable es que confundamos ruido con señal.

Es cierto que las encuestas son un instrumento delicado. En ocasiones están muy acertadas, pero otras veces pueden equivocarse todas en la misma dirección y eso no implica manipulación ni falta de profesionalidad. Ocurre, simplemente, que intentan algo muy complejo: anticipar cómo votarán millones de personas cuando ni siquiera esas personas lo saben con seguridad. Para eso, son el mejor instrumento que tenemos. Imaginad por un momento la alternativa, que no hubiésemos tenido encuestas desde las elecciones Europeas de hace un año y hasta las pasadas elecciones municipales y autonómicas: hubiésemos estado, sencillamente, ciegos.

Ciudadanos tiene la llave de Murcia

murcia

El partido de Albert Rivera tendrá en sus manos el destino del ‘popular’ Pedro Antonio Sánchez, cuyo partido ha gobernado la región desde hace dos décadas. 

El partido de Albert Rivera tendrá en sus manos el destino del ‘popular’ Pedro Antonio Sánchez, cuyo partido ha gobernado la región desde hace dos décadas. 


 

El Partido Popular gobierna en Murcia desde 1995. Antes de que llegara al poder José María Aznar. Si las elecciones arrojaran el resultado que indica la última encuesta de CEMOP (la firma que el CIS reconoce como el instituto de referencia en la región), el PP seguiría siendo la fuerza más votada con alrededor del 35% de los votos y lograría entre 18 y 20 escaños en la Asamblea regional. Pero estaría lejos de los 33 actuales y se quedaría entre tres y cinco escaños por debajo del umbral de la mayoría absoluta, que se sitúa en 23 escaños.

Los sondeos indican que Ciudadanos y el PSOE se encuentran un empate técnico, con un 21% y 11 escaños cada uno. Podemos irrumpiría en la Asamblea con cinco escaños y el 14%. Izquierda Unida perdería el único diputado que tiene y UPyD seguiría fuera.

Los murcianos no suelen conocer los nombres de los candidatos regionales y municipales de los partidos nuevos o minoritarios. Importa sobre todo la marca nacional. Cientos de personas hicieron cola para ver a Pablo Iglesias, los más fieles se agolparon para hacerse seflies en las dos visitas de Mariano Rajoy los de UPyD se pusieron nerviosos porque venía Rosa Díez y le regalaron una rosa rosa.

La marca nacional de UPyD perjudica las aspiraciones en Murcia, dice Encarna Hernández, candidata municipal de la formación magenta en Molina de Segura y portadora de la flor: “Nos vamos a salvar en los pueblos donde la gente nos conoce. Es muy triste que cuatro años de trabajo se pierdan por eso”.

Tanto ella como el candidato a la presidencia de la Región, César Nebot, insisten en que votar UPyD no es tirar el voto. “El Gangnam Style fue una moda y ahora nadie lo baila, ¿verdad?”, dice Nebot en referencia a Ciudadanos. “Pues no dejaría la política sanitaria en manos de quien inventó el Gangnam Style“.

“Teledirigidos por el IBEX”

Rosa Díez insistió molesta durante el turno de preguntas que no contemplaba otro resultado que la victoria este domingo y argumentó que la culpa de la caída de UPyD en las encuestas “manipuladas” la tenía Ciudadanos, al que acusó de estar “teledirigido por el IBEX-35”.

“Cada uno tendrá sus motivos”, aseguró el candidato de Ciudadanos, Miguel Sánchez López, que pasó cuatro años en la delegación de UPyD en la localidad de Caravaca antes de afiliarse al partido de Albert Rivera. Ocurrió a finales de 2014 y le acompañaron unos 140 compañeros, motivados por un desacuerdo con la dirección estatal.

El candidato acababa de anular una entrevista con Popular TV. El motivo es que era un canal próximo a la Universidad Católica de Murcia (UCAM), cuyo presidente José Luis Mendoza dijo en Onda Cero: “No quiero ni pensar que no gane el Partido Popular. […] Si se forma un tripartito con Podemos, Ciudadanos y el Partido Socialista, yo creo que sería la ruina de Murcia, la ruina total de nuestra región”. Mendoza despotricó contra el aborto, la prostitución y la legalización de las drogas y advirtió sobre la invasión de Europa “por el islam” y el “comportamiento cobarde” del Gobierno de Mariano Rajoy.

En el PP, los asistentes a los primeros actos de la precampaña percibieron la ausencia del azul y la gaviota. También durante la visita de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que estuvo en Murcia para encontrarse con los grandes empresarios de la región.

Unos días antes, hubo un debate sin preguntas entre los seis candidatos a la presidencia  regional. No lo organizaba un medio sino UCOMUR, una unión de cooperativas que luego ha patrocinado publirreportajes electorales en el diario La Verdad de Murcia.

El debate se celebró durante la tarde en que detuvieron a Rodrigo Rato. Al darse la noticia en la sala, hubo euforia, jaleo y aplausos. El candidato popular, Pedro Antonio Sánchez, sacó enseguida el argumentario oficial y defendió que “el Estado de Derecho funciona igual para todos”.

No lo ven igual los militantes de Podemos, que hicieron el mitin más grande de la campaña en la región. Miles de personas arroparon a Pablo Iglesias el 15 de mayo en el céntrico Parque de Fofó. Había gente en las azoteas y en las vallas para escuchar las arengas del líder.

Iglesias dijo que el PP estaba sacando otra vez a los zombies: Una expresión que hacía referencia a Aznar, al que llegó a comparar con Darth Vader. “No se puede gobernar para todos […] y resulta que los de abajo somos mayoría”, dijo Iglesias antes de añadir que aspiraban a ser “los carteros de la gente” y no “los mayordomos de los ricos”.

¿Prevaricación?

Podemos ha presentado una querella contra tres magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJRM) por prevaricación en la gestión del caso del auditorio de Puerto Lumbreras, donde era alcalde el candidato popular Pedro Antonio Sánchez. Podemos alega que sus señorías devolvieron el asunto a un juzgado de instrucción ordinario para evitar que Sánchez -aforado y por lo tanto imputable por el TSJRM- fuera imputado de nuevo en plena campaña.

Antes de entrar en el mitin de Pablo Iglesias, su candidato en Murcia, Óscar Urralburu, sacó una foto del auditorio aún sin terminar. Esa misma foto se ve también en la sede regional del PSOE, dónde el candidato Rafael González Tovar dice que hay olor a cambio por la corrupción «generalizada en la cúpula» del PP.

“El Partido Popular es un partido muy honrado”, dice el líder socialista. “Pero su cúpula ha cometido delitos y nosotros los hemos denunciado. El Partido Popular está lleno de buena gente que además no comparte posiciones de delitos ni posiciones de corrupción». Explica que los jueces siguen rechazando las querellas presentadas “o porque las denuncias no se pueden sustanciar o porque el cohecho es difícil de explicar” pero que “los casos están todos vivos”.

El plasma

 

Los periodistas no pudieron preguntar a Mariano Rajoy en ninguno de sus dos actos en Murcia y el PP de la región se negó varias veces a concederme una entrevista con sus dirigentes Pedro Antonio Sánchez, José Ballesta, Ramón Luis Valcárcel o Miguel Ángel Cámara.

El primer acto de Rajoy se celebró en un pabellón pequeño al lado del parque donde miles de personas harían cola para ver a Pablo Iglesias. Rajoy reunió a unos 500 fieles y no mencionó a Rodrigo Rato ni habló de la corrupción en general. El segundo acto se celebró en una sala anexa al Auditorio Victor Villegas y congregó a unas 300 personas.

En ambos actos se les ofreció a los periodistas seguir el acto a través de una pantalla de plasma y la mayoría aceptó.

PSOE, UPyD, Podemos e Izquierda Unida firmaron un pacto que fue noticia nacional. Ellos lo presentaron como un acuerdo “para la regeneración”. El entorno de Pedro Antonio Sánchez lo presentó como un acuerdo “anti-PP”. Miguel Sánchez López, candidato de Ciudadanos, negó que hubieran recibido oferta alguna por parte del PP a cambio de no firmarlo: “Rotundamente no. Ciudadanos no hace pactos por sillones”.

Si las encuestas aciertan, el papel de Ciudadanos (que hace seis mese apenas tenía presencia en Murcia y ahora dice tener unos 1.400 afiliados), sería clave. Si se abstuvieran o llegaran a un pacto con los populares, el PP podría seguir gobernando. Si se unieran finalmente a los otros cuatro partidos, el PP dejaría el Gobierno por primera vez en dos décadas.

El candidato formula su propuesta con estas palabras: “¿A ti te parece que es igual que te gobierne una persona que empezó en el partido con 15 o 16 años, fue concejal de su pueblo y luego acabó como director general, consejero o presidente sin haber cotizado nunca nada fuera de la política o alguien que es profesor de universidad, médico, ingeniero o abogado?”.

El domingo por la noche, Murcia tendrá la repuesta.

Los alrededores de Monago

José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura que aspira a repetir mandato como candidato del PP, ha protagonizado una campaña electoral a la altura de lo que se esperaba: espectáculo y titulares. Trazamos su perfil a partir de las descripciones de sus contrincantes políticos.

Monago
Monago hace ‘spinning’ en un gimnasio. Foto: Hacemos Extremadura

José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, aspira a repetir mandato como candidato del PP. Ha protagonizado una campaña electoral a la altura de lo que se esperaba: espectáculo y titulares. Muy cercano al pueblo pero no a la prensa nacional.

El candidato popular tiene muchas caras: el bombero, el llano, el barón rojo, el verso suelto del PP. Ha generado música en forma de rap y pop, ha pedaleado un rato en una bicicleta estática, ha conducido el Citroën 2CV de campaña, ha pilotado drones.


 

Todos los datos de Extremadura


Su campaña, omnipresente en la región, presume de cerca de 1.000 propuestas (PDF), se separa de la línea tradicional del Partido Popular, se centra en su persona -las siglas son casi invisibles- y abandona el azul ‘corporativo’ por un verde ‘extremeño’. Ni rastro de Canarias, por cierto.

Desde su entorno más cercano indican que no concede entrevistas. Por eso hemos decidido darle la vuelta a la tortilla: serán sus contrincantes quienes nos hablen de Monago.


 

Guillermo Fernández Vara (PSOE)

Vara
Guillermo Fernández Vara. Foto: P. Romero

Es el cabeza de cartel socialista y aspira a volver a presidir la Junta de Extremadura, cargo que desempeñó entre 2007 y 2011. El CIS le sitúa por delante en intención de voto. Es médico y tuvo una dilatada carrera política que le llevó a ser durante años consejero de Sanidad.

Hablamos en un rincón del bar del hotel Wellington de Madrid. Fernández Vara escoge una mesa, la del fondo, porque le da suerte, dice. Le pregunto por un posible pacto con Podemos para alcanzar la presidencia y desbancar a Monago. “Dicen que tienen una foto del día de la reunión y todo”, responde el candidato socialista. Y añade: “Es falsa la foto y es falsa la reunión”.

¿Desde cuándo conoce a Monago?

Monago, aunque quiera aparecer como alguien nuevo, lleva 25 años en política. Fue primero concejal del Ayuntamiento de Badajoz (1991), ha sido diputado autonómico durante muchos años y ha sido senador… Por tanto, lo conozco desde hace muchísimos años, pero no de forma especialmente personal. Hubo un tiempo en el que yo era consejero y él, teniente de alcalde. Ya entonces coincidimos en algunos actos. ¿Relación personal, de hablar? Pues cuando fue elegido presidente del PP de Extremadura en 2008.

¿Cómo es como persona?

No lo conozco lo suficiente. Yo mantenía con él una buena relación, fluida, cuando yo era presidente y él era líder de la oposición. Hasta que unos meses antes de la campaña anterior se dedicó a producir información sobre mí que era falsa. Cuando yo le demostraba que era falsa, él me decía que sí, que lo sentía mucho, pero que la política era así. Y me di cuenta de que era una persona que estaba dispuesta a todo.

¿Hubo alguna información de ese tipo que le doliera especialmente?

Sí. Algo que dijo en un programa de la Cope en el que dijo que yo había llamado a una concejala del PP que era del sector sanitario -yo había sido consejero de Sanidad durante muchos años- para tratar de convencerla de que no fuera en las listas del Partido Popular. Le llamé y le dije que era falso, que yo en mi vida me hubiera atrevido a hacer eso. Comprobé que era mentira y ella misma me dijo que estaba dispuesta a trasladárselo así a Monago. Yo le dije a Monago que tenía la prueba de que lo que había dicho era falso. Su respuesta fue: “Es que da igual, en política vale todo”. Y ese día me di cuenta de que había personas así, que creen que en política vale todo. Y yo soy de los que piensan que si en política vale todo, lo que no vale para nada es la política.

¿Cómo es como personaje?

Creo que hay un Monago antes y otro después de ponerse en manos de una empresa de marketing. Ojo, yo creo en la utilización de medios modernos, creo en nuevos modelos de comunicación, creo que la política ya no se puede hacer como se hacía… Pero de ahí a que abandones la persona y te conviertas en el personaje… Yo creo que ahí está la clave. Han intentado ir tan lejos en la mercadotecnia del personaje que a la persona la han convertido en un personaje. Y yo creo que Monago es ya esclavo de ese personaje.

¿Y como político?

En el ámbito ideológico yo creo que es una persona bastante conservadora a la que le han dicho que tiene que parecer lo contrario. Y cuando no te sale de dentro, pues eso se nota y tienes que estar todo el día inventando, todo el día anunciando, siempre con las luces de neón. La política, que es algo muy serio porque consiste en ayudar a resolver los problemas de la vida de las personas, Monago la ha convertido en un espectáculo. La política en Extremadura es un espectáculo. Cada semana se cambian los decorados. Cada semana hay que anunciar algo nuevo, hay que producir una noticia. Hay que decir que todo es histórico. En Extremadura todo es histórico porque han querido hacer creer que la historia de Extremadura empezaba con ellos. Creo que al final es un error porque la gente ha dejado de tomarle en serio.

¿Y como contrincante?

Alguien que dice que en política vale todo es un contrincante peligroso.

¿Qué le parece su campaña?

Si fuera para elegir el presidente infantil de Extremadura me parece perfecta. Irse a un gimnasio a decir que vas a bajar su precio mientras que hay gente en Extremadura cuyos hijos van al colegio con libros de texto fotocopiados porque no tienen para comprarlos… La comarca de las Hurdes ha perdido 100 estudiantes universitarios en los últimos cuatro años. Eso es el 50%. ¿Vas a decirles a esos estudiantes universitarios, a los que les has bajado las becas, que en lugar de subirles las becas les vas a bajar un porcentaje el precio del gimnasio? Me parece frívolo. El objetivo de Monago es acaparar titulares, pero creo que la sociedad española es suficientemente madura como para no votar por titulares. La gente vota por emociones y las emociones nacen de tus vivencias personales en relación con la política.

¿Por qué cree que lo tienen tan blindado, por qué no accede a dar declaraciones a diarios nacionales?

En política es necesario un mínimo de ingenuidad respecto del entorno. desde el entorno de Monago ya no confían en nadie ni en nada. Creen que todo el mundo va a hacerles daño. Ten en cuenta que Extremadura es una región en donde el presidente ha denunciado a la patronal, a los sindicatos, me ha denunciado a mí, ha denunciado a la policía que le protege -por presunto espionaje-, ha denunciado a las personas desahuciadas que han ido a manifestarse en la urbanización en la que vive… Han perdido la referencia y la confianza en todo el mundo. No se fían de nadie.

[su_box title=”Tres propuestas de Guillermo Fernández Vara”]”Lo primero, el plan de choque que planteo para los primeros meses de gobierno, en forma de estímulo directo sobre la economía. Es algo parecido a lo que se ha hecho con el ‘plan renove’ de vehículos pero planteado para 17 sectores”.

“En segundo lugar, cambiar la actitud ante los desahucios. Yo me planteo que en Extremadura se acaben y voy a lograrlo, que nadie tenga la más mínima duda”.

“La tercera tiene que ver con la pobreza energética, algo de lo que Monago no quiere oír hablar. Cree que no hablando de los pobres desaparecen. En Extremadura hay mucha gente que ha pasado frío este invierno pasado y yo me planteo hacer una ley de mínimos vitales para que nadie pase frío en su casa”.

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María Victoria Domínguez (Ciudadanos)

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María Victoria Domínguez. Foto: Ciudadanos.

Abogada en Plasencia, comenzó su carrera política como concejal del PP de su ciudad en 1999. Llegó a fundar su propio partido (Unión del Pueblo Extremeño) y ahora es la candidata de Ciudadanos a presidir la Junta de Extremadura. Hago la entrevista por teléfono a primera hora de la mañana del jueves. Hemos tenido que cerrar la llamada mientras viaja en coche desde Plasencia a Jerez de los Caballeros, al sur de Badajoz, con varias paradas para realizar mítines. Estará todo el día en la carretera. María Victoria contesta tranquila, mide sus palabras, trata de ser lo más breve posible a petición del periodista. “Estamos en plena carretera. Si se corta, te vuelvo a llamar”, me dice. No será necesario: la conversación dura unos cuatro minutos y medio.

¿Desde hace cuándo conoce a Monago?

Lo conozco desde hace 15 años. Siendo yo candidata del Partido Popular, que lo fui en el año 2003, él era secretario general del partido en Extremadura.

¿Cómo es como persona?

Intenta ser cercano pero es un poco arrogante.

¿Como personaje?

Pues se ha querido hacer un personaje a imitación de Ibarra pero no lo ha conseguido.

¿Como político?

Improvisa. Ocurrente pero ahí se queda.

¿Y como contrincante?

Pues no lo sé, no lo conozco, no he tenido ocasión de medirme con él. Conmigo está siendo cauteloso. Y creo que está siendo cauto precisamente de cara al 25 de mayo (el día siguiente a las elecciones). Y no porque no tenga ganas de meterse conmigo, que seguro que las tiene (se ríe).

¿Qué le parece su campaña?

Me parece que está en la linea de los cuatro años de legislatura que ha tenido, muy mediática, de publicidad pura y dura, de marketing. Es más de lo mismo.

¿Por qué cree que lo tienen tan blindado, por qué no accede a dar declaraciones a diarios nacionales?

Mide mucho sus apariciones públicas. Creo que en estos momentos quiere controlarlo todo, y exponerse a un medio o a un periodista que no pueda controlar o que no lo tenga controlado no le apetecerá lo más mínimo. Es una impresión que me da. Creo que él sale cuando sabe que tiene el mensaje preparado, que cause un efecto nacional, y entonces él lo dirige. Si no lo dirige, no quiere.

[su_box title=”Tres propuestas de María Victoria Domínguez”]”Lo primero, una decidida apuesta por la regeneración política y democrática de Extremadura y sus instituciones”.

“Otra diferencia es que nosotros llevamos en el programa la reducción de cargos de libre designación y la profesionalización de nuestros funcionarios y de la gente que se dedica a la administración pública en Extremadura. Que haya la menor politización posible”.

“Por último, destacaría el programa económico y de empleo que tiene Ciudadanos a nivel nacional. Creo que es un programa que hemos presentado con mucha valentía a la opinión pública para abrir el debate. Un ejemplo claro son los impuestos, de los que no nos da miedo hablar porque hay que pagarlos y hablar claro a los ciudadanos”.

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Pedro Escobar (IU)

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Pedro Escobar. Foto: IU

Este veterano político, profesor de carrera y coordinador de IU desde 2007, tiene una amplia carrera política. Primero como concejal en Badajoz allá por el 87 y luego como diputado en el Parlamento extremeño. Su formación hizo posible que el Partido Popular se hiciera con el poder en la Junta en 2011 al abstenerse en la sesión de investidura de Monago. No se arrepiente de aquello y niega que fruto de aquella abstención hubiera pacto de gobierno. “Ha triunfado la versión de que yo he gobernado con Monago, lo cual es obviamente mentira, no tenemos ni un maldito director general, ni siquiera un jefe de servicio”, comenta por teléfono. “Lo que hicimos nosotros es lo que piden ahora los socialistas en Andalucía, que dejen gobernar a Susana, que para eso es la lista más votada, ¿no? Aquí, después de 28 años ininterrumpidos de Gobierno socialista nos parecía que la alternancia podía ser interesante para esta comunidad”.

¿Desde hace cuándo conoce a Monago?

Desde hace unos 20 años, porque yo era concejal en el Ayuntamiento de Badajoz con Izquierda Unida y él era concejal con el PP. Y así fue durante ocho años.

¿Cómo es como persona?

Es bastante cordial y afable, pero también es muy mandón. Y eso define quizá también el espacio político en el que se le sitúa. Pero es cordial, es cordial.

¿Como personaje?

Creo que es producto de una campaña digamos perfectamente preparada. Él ha tomado como modelo mediático a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el anterior presidente socialista. Algo como muy patriótico, alguna que otra mención más o menos punzante hacia los catalanes, etcétera. Esa imagen de hombre fuerte y rudo creo que la copió un poco de Ibarra.

¿Como político?

Creo que es bastante hábil, maneja bien los tiempos y sabe provocar titulares y separarse, distanciarse, de la parte más negativa de la gaviota [en referencia al símbolo del PP].

¿Y como contrincante?

Me parece que difícilmente hay encaje con sus políticas económicas y de empleo, ya que en ese sentido él es neoliberal. Es más de la derecha liberal que de la derecha confesional.

¿Qué le parece su campaña?

La campaña no la sigo mucho, la verdad. Creo que tiene muchas ocurrencias. Desde el famoso vídeo hasta salir corriendo y haciendo footing por ahí. En fin, se vende como alguien hecho a sí mismo. Recuerda mucho que su padre era guardia civil de pueblo y creo que eso le gusta exhibirlo.

¿Por qué cree que lo tienen tan blindado, por qué no accede a dar declaraciones a diarios nacionales?

Es que por eso digo que en buena medida es un producto de una campaña de imagen, de una compañía de marketing. Lo controla todo. Todo. Se trata de Iván Redondo [experto en comunicación política y actualmente el jefe de gabinete de Monago]. Él vino aquí para hacerle la campaña y le dio resultado: la suya fue la lista más votada en las elecciones anteriores y se quedó. Este asesor de imagen lo controla todo. Desde la vestimenta hasta el chascarrillo o la foto que quieren hacer.

[su_box title=”Tres propuestas de Pedro Escobar”]”Mientras él propone una política de empleo muy previsible, neoliberal, de emprendedores e incentivos, nosotros proponemos una política de empleo más intervencionista y que sea parte de la planificación demográfica”.

“En cuanto a la política fiscal, la nuestra es radicalmente distinta. Hay que recaudar más y mejor”.

“En tercer lugar, quizá la actitud frente al Gobierno central. Él ha conseguido titulares y nosotros queremos ser más autónomos en Extremadura. Él está más de acuerdo con el Gobierno central que yo con mi dirección en Madrid”.

[Añade horas después otra propuesta doble que los diferencia: ‘Energía y medio ambiente’. “No queremos Almaraz -la central nuclear- y no compartimos la obsesión de Monago por el AVE a Extremadura”].

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Álvaro Jaén (Podemos)

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Álvaro Jaén. Foto: Podemos

Politólogo y alumno de Juan Carlos Monedero en la Universidad Complutense, el candidato de Podemos a presidir la Junta de Extremadura es el más joven de los aspirantes. Nació y se crió en Madrid (1981), sus padres son extremeños. Vivió el inicio del movimiento 15M y su salto a la política viene precedida de un amplio abanico de trabajos. Desde profesor particular a recolector de aceitunas. No tiene ninguna experiencia política más allá de su militancia en una formación que se presenta en Extremadura bajo la marca Claro que Podemos. Hacemos la entrevista en apenas dos minutos y medio por teléfono. Es rápido en sus respuestas.

¿Desde cuándo conoce a Monago?

A Monago personalmente no lo conozco nada más que de haberle visto en la tele, como cualquiera. Y sobre todo por haber sufrido sus políticas. Pero nada más.

¿Cómo es como persona?

Bueno, es una persona que lleva el marketing por bandera. Cuando actúa, sobreactúa. Da una imagen de sí mismo que está muy alejada de lo que realmente es.

¿Como personaje?

Es un personaje que ha devastado económicamente la región. Está convencido de que es un hombre que está hecho a sí mismo, que da a entender que todo lo que tiene lo ha conseguido a base de trabajo, cuando en realidad es un privilegiado a base de pasarle la factura a las costillas y al sudor de la frente de los extremeños y las extremeñas.

¿Como político?

Está claro que es una persona muy coherente. Cree en la desigualdad y su lucha contra la pobreza es una lucha contra los pobres. Él se mete un sueldo de 80.000 euros al año pagado por los contribuyentes mientras que tiene a una mayoría de la población en la pobreza. Es una persona que cree en la desigualdad y, por tanto, parece coherente.

¿Y como contrincante?

Marketing. Imagen. Es un gran actor asesorado políticamente para serlo. Creo que actúa bastante bien.

¿Qué le parece su campaña?

Dinero. Ahí se nota que hay financiación de bancos y es lo que tiene por bandera. Lejos de ocultar su opulencia, parece que está orgulloso de ella.

¿Por qué cree que lo tienen tan blindado, por qué no accede a dar declaraciones a diarios nacionales?

Porque llegan al punto de ocultar sus propias siglas para que la gente se olvide de quiénes son realmente, dan muestra de la mala conciencia que tienen de saber quiénes son. La gente no quiere tener nunca más como representantes.

[su_box title=”Tres propuestas de Álvaro Jaén”]”Transparencia, acabar con el enchufismo y con la red clientelar que tejió durante muchísimos años, sobre todo, el Partido Socialista”.

“Renta básica, para que la gente tenga un mínimo cuando pierdan el empleo, y con la cual para poder llenar la nevera o mantener la casa”.

“Mejorar la política de dependencia, la atención sanitaria y, sobre todo, la educación, que ha sufrido las embestidas neoliberales en los últimos años aquí, en nuestra tierra”.

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Los partidos, perdidos en la Red

Pocos partidos políticos ofrecen novedades sustanciales en internet y casi todos reconocen que reproducen estrategias tradicionales, a pesar de las inmensas posibilidades que ofrece la red.

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Imagen del acto en el Ateneo de Madrid

En plena campaña electoral, el Ateneo de Madrid convocó este lunes a varios responsables de comunicación de los principales partidos para analizar sus estrategias digitales. El resultado fue revelador: pocos partidos políticos ofrecen novedades sustanciales en internet y casi todos reconocen que reproducen estrategias tradicionales, a pesar de las inmensas posibilidades que ofrece la red.

El acto fue presentado por Enrique Mut, presidente del Foro Digital del Ateneo, quien remarcó que el asunto, las campañas electorales en la Red, “encaja plenamente con la actualidad”. No obstante, en un debate con intervenciones demasiado largas y sin apenas ideas nuevas, quedó claro que los partidos tienden a reproducir en Internet lo que llevan años haciendo en el mundo analógico: lo que sea para reproducir consignas y que el mensaje llegue.

Mientras los partidos tradicionales parecen adaptar sus viejas estrategias al nuevo panorama, los nuevos presumen de ser “nativos digitales”, aunque el resultado no difiere demasiado de sus contrincantes. Algo destacable y común a todos los partidos convocados al acto es el uso de WhatsApp como una herramienta más de comunicación tanto entre los militantes como con los ciudadanos. UPyD, por ejemplo, lo usa para mantener un diálogo “sincero” con algunos votantes, que se muestran menos intimidados que en Twitter o en Facebook.

César Ramos, coordinador del Gobierno Abierto del PSOE, entonaba un tímido mea culpa en nombre de su formación. “Los partidos usan la tecnología de forma inadecuadas, tratan a los ciudadanos como si actuaran como clones”, afirmó, y añadió: “Antes llenábamos los muros de la calle de carteles, y ahora llenamos con ellos los muros de Facebook.

“Creemos que la red es conversación, no sólo mensajes unidireccionales”, dijo Ramos, que reconoció que “se desaprovechan muchas herramientas de lo que hay. Internet se usa para todo, no sólo para comunicación: para dialogar, debatir, compartir, comprar…”.

Ramos lanzó quizá la idea más interesante del debate: “La gente usa internet para co-crear y compartir, y eso tenemos que hacer: lanzar ideas para que los ciudadanos las mejoren”. Sin embargo, reconocía la ausencia de innovación en las campañas: “No he visto ninguna técnica nueva, ni siquiera en los partidos nuevos”, concluyó. Una reflexión que bien podría aplicarse a su propio partido.

Isabel Díaz Ayuso (PP), miembro del equipo de Pablo Casado y  responsable de la campaña online de Cristina Cifuentes, afirmó que toda la campaña de la candidata madrileña está orientada a internet y a fomentar el diálogo. Para ilustrarlo destacó que en la cartelería tradicional, en los spots de campaña, siempre aparece el sitio web de Cifuentes o su cuenta en Twitter. Frente a los ataques en la Red -los políticos están muy expuestos, dado que la comunicación es bidireccional- Díaz Ayuso reconocía que su equipo se arma de “mucha paciencia” y trata de contestar “uno a uno, mensaje a mensaje”.

Equipos reducidos apoyados por una multitud de voluntarios y simpatizantes trabajan a destajo para rellenar de contenidos sus cuentas en redes sociales, reconocen todas las formaciones.

Desde Izquierda Unida, su responsable de comunicación, Clara Alonso, contó cómo en la formación la estrategia de la comunicación digital se encuadra dentro de la comunicación en general. “Entendemos que son inseparables”, afirmó. No obstante, Alonso cree que su partido se ha adaptado bien a los cambios que supone la existencia de Internet. “Nuestros programas, por ejemplo, se han elaborado siempre mediante debate y participación incluso antes de la Web 2.0”, comentó.

Los nuevos partidos

Ricardo Megías, responsable de comunicación de Ciudadanos para la Comunidad de Madrid, afirmaba que su formación se mueve “como pez en el agua” por las redes sociales. “Ahí mostramos programa y agenda diaria, damos relevancia a las noticias importantes para el partido, tenemos webs, blogs, incluso una aplicación que incluye realidad aumentada”, comentaba. Y subrayó que, “como partido nuevo y pobre”, cuentan con las redes “sí o sí”. “Twitter es un campo de batalla inmenso, las batallas se convierten en trending topic“, opinó, y recordó el ejemplo de Naranjito como una forma de dar la vuelta a una crítica en beneficio propio.

Por parte de UPyD, Íñigo Ybarra presumía de que su partido nació en la red a finales de 2007. “Gracias a las redes sociales empezamos a existir, hasta entonces nadie nos tenía en cuenta, los medios de comunicación no nos hacían caso al principio, por eso lo debemos todo a las redes sociales”, añadió. Reveló algunos trucos de la formación para hacerse oír, como el uso de ingenio y el humor o engancharse a los hashtag de ciertos programas de televisión en Twitter para participar de la conversación. “Nosotros en redes planteamos soluciones de programa, pero ahí rehuimos de la agresividad política que impera actualmente. Nuestra gente intenta no sobrepasarse, y a veces es muy difícil: hay que mantener la compostura, Keep Calm and Tweet on”, comentó.

La ausencia de Eduardo Fernández Rubiño, responsable del área de redes sociales de Podemos (quizá la formación con la estrategia más interesante y activa en redes sociales), restó interés al debate. Rubiño, que fue miembro del movimiento Juventud sin Futuro y vivió en primera fila las movilizaciones del 15M, no pudo asistir por un problema familiar de última hora.

El Foro Digital del Ateneo, que nace con este acto, quiere ser un centro o foro de opinión en torno al mundo digital que está cambiando la sociedad. Carlos García, secretario primero de este foro y moderador, recordó la función primordial del Ateneo: la difusión de las ciencias y las artes. “Tenemos interés en potenciar las posibilidades y disminuir los posibles riesgos de la vida digital”, afirmó.