El monje de Montserrat votó por correo pero no dice por quién

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Bernabé Dalmau es el mayor de ocho hermanos. “A todos los casé yo”, dice con orgullo. No es sólo el sacerdote de cabecera de su familia. Es también uno de los monjes más antiguos de la Abadía de Montserrat, donde vive desde hace 55 años.

Reportaje gráfico: David López Frías

Los otros capítulos de la serie ‘Espejos de Cataluña’:

El rey de los ‘castells’ / El decano de la Boqueria / La sobretituladora del Liceu / El retratista de la Rambla / El exportador de cava

Bernabé Dalmau es el mayor de ocho hermanos. “A todos los casé yo”, dice con orgullo. No es sólo el sacerdote de cabecera de su familia. Es también uno de los monjes más antiguos de la Abadía de Montserrat, donde vive desde hace 55 años.

Bernabé Dalmau (Igualada, 1944) no se moverá este domingo de Montserrat: “Es que yo ya he votado, ¿sabe? Lo he hecho por correo como hacemos las tres cuartas partes de los monjes. Hay un monje encargado de llevar el control de los DNI. Elegimos papeleta, rubricamos con firma electrónica y votamos. Es mucho más cómodo que bajar al pueblo”, explica sonriente.

No se pronuncia sobre sus preferencias políticas ni se presta a pronósticos porque así se lo han pedido desde la dirección de la abadía. Es la única condición que impone Montserrat para la entrevista: “Nada de preguntas sobre la independencia. Son las normas. Montserrat es de todos y no queremos que haya malos entendidos ni discusiones relativas al proceso”.

Yo acepto las reglas. Pero Bernabé no rehúye hablar de las elecciones aunque sea de forma tangencial. “Siempre voto. Con responsabilidad y emoción. No falto a unas elecciones autonómicas ni a unas generales. Yo nací en pleno franquismo por lo que soy un enamorado de la democracia y creo que es un derecho que hay que ejercer”.

Los únicos comicios que se suele saltar son los municipales porque son “los que menos nos afectan”. El monasterio depende de Monistrol de Montserrat, un pequeño pueblo situado a los pies de la montaña. Pero a efectos prácticos se podría decir que es el municipio de Monistrol el que depende económicamente del monasterio. La montaña de Montserrat no tiene ayuntamiento pero genera casi toda la actividad laboral de la comarca.

Monistrol es un pueblo que no llega a los 3.000 habitantes. No tiene industrias ni servicio. Por la Abadía pasaron 2,4 millones de personas el año pasado.

“Muchos de los habitantes del pueblo trabajan en la Abadía”, dice el monje. “Si conocemos a algún concejal del Ayuntamiento es porque trabaja aquí y lo vemos de vez en cuando”.

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Un niño cantor

En Montserrat sólo quedan tres monjes que procedieran de la legendaria escolanía del monasterio. Bernabé Dalmau es uno de ellos. La escolanía es una coral que hace giras por todo el planeta. Su canal de Youtube cuenta un millón y medio de visitas.

“Nací en el seno de una familia muy religiosa, muy cristiana y muy catalana”, explica el monje. “No sé por qué me trajeron aquí a cantar con nueve años ya que nunca destaqué por cuestiones musicales. Pero el hecho es que estuve aquí hasta los 13. El ambiente me pareció tan agradable que empecé a plantearme la idea de ingresar como monje y con 16 años volví para quedarme”.

Dalmau se licenció en Teología y en su proceso de preparación pasó por Estrasburgo y Roma. Con 28 años y ya ordenado sacerdote, volvió al monasterio y se quedó aquí a vivir.

Además de monje es escritor y editor. Empezó a escribir como distracción para pasar los ratos muertos. En 2016 cumplirá 30 años como director de la revista Documents d’Esglesia, una publicación mensual de 64 páginas que se edita desde 1966 y que recoge detalles del mundo católico en catalán.

Dalmau ha escrito una veintena libros, todos ellos de divulgación cristiana. “Siempre tengo tres libros en mente. El que sale, aquél en el que estoy trabajando y el que estoy proyectando”. Es el autor de títulos como Envejecer con dignidad o Manual cristiano de autoestima. Sus dos ocupaciones confluyen y aprovecha muchos de los textos de la revista para sus libros y viceversa. “Es muy catalán esto de aprovecharlo todo”, reconoce con una sonrisa pícara.

Al igual que Bernabé, la mayoría del medio centenar de monjes que viven en el Monasterio estarán pendientes del televisor el domingo para seguir el transcurso de las elecciones. “Claro que tenemos tele, ¿qué se cree? Una sala con una pantalla muy moderna y unos asientos bien cómodos. Tenemos hasta Internet. De hecho, cada monje tiene su propio ordenador para trabajar”, explica con gracia.

“Cada mañana rezamos una plegaria que se transmite por la radio y por Internet”, dice Dalmau. “Fíjese: una de mis hermanas se despierta todos los días escuchándome desde su casa y alguno oye esa plegaria en el coche, de camino a su trabajo”.

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Una abadía menguante

El monje tiene siete hermanos y 22 sobrinos, que a su vez tienen 22 hijos. “¿Curioso, eh? Pues uno de estos pequeños acaba de entrar a cantar en la Escolania de Montserrat en la que yo entré”, dice Dalmau, que no cree que ninguno de estos jóvenes vaya a heredar su vocación.

“En mi época era mucho más habitual hacerse monje”, explica. “Luego llegó la Transición y con ella el Estado del Bienestar y una sociedad más materialista. Cambió la forma de transmitir la fe. Hace ya tiempo que se ha reducido el número de personas que quieren ordenarse sacerdotes. Antes pensaba que tal vez fuese mejor así, que me parecía mejor que fuésemos pocos pero buenos. Ahora pienso que igual somos demasiado pocos”.

Dalmau entiende que este desinterés por la fe es “fruto de una carencia importante de cultura religiosa”. A pesar de esta presunta disminución de interés por la fe entre los más jóvenes, Dalmau no cree que los monjes vayan a desaparecer nunca de Montserrat. Aquí hay monjes de todas las edades. “El más mayor tiene 93 años y es el único que llegó antes de la Guerra Civil. El más joven tiene 23 y la próxima semana recibiremos a unos candidatos que rondan los 40 años”.

La transmisión de la fe es una de las razones por las que la vida monástica atrae cada vez a menos gente. Los horarios de los monjes podrían ser otro de los motivos: “Nos levantamos a las cinco y media y a las seis rezamos la primera plegaria durante tres cuartos de hora. Después tenemos tiempo para una plegaria personal libre que cada uno realiza como cree conveniente. Leyendo, en su habitación, paseando… Así hasta las 7:30, cuando hacemos la segunda plegaria conjunta del día. A las ocho almorzamos. Luego tenemos tres horas de trabajo y a las 11 celebramos la misa de comunidad”.

A esa hora es cuando llegan los turistas y los monjes se retiran a trabajar hasta la una y media, que es cuando se juntan para comer. A las tres hacen otra plegaria y siguen trabajando. “En torno a las nueve y media ya puedes estar durmiendo”, dice el monje. “Como puede comprobar, tenemos un horario bastante europeo”.

“Llevamos en la montaña más años que la propia virgen”, dice Dalmau. “En 1023, el Abat Oliva trajó a este monasterio a los primeros monjes procedentes del Ripollés. Los estudios aseguran que la imagen de la virgen llegó a la montaña en torno al año 1200. Llegamos casi 200 años antes que ella” explica entre risas.

El monje es un ferviente defensor de la ciencia y salpica su relato con datos probados: “No me gustan las leyendas. Soy más de hechos contrastados”.

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Una ‘Moreneta’ blanca

No da por buena ninguna de las leyendas que existen en torno al color negro de la piel de la Virgen de Montserrat, conocida por los catalanes como La Moreneta. “Su color negro se debe a la oxidación del material con el que está fabricada la figura”, dice. “Las sucesivas restauraciones conllevaron que los restauradores pintasen la cara del color que la veían. Como cada vez estaba más oscura, al final la acabaron pintando de negro. De hecho, se sabe que la aplicación de ese color en su cara data de una restauración practicada hace 150 años”. Dalmau apunta una curiosidad: “En el altar de la Basílica de San Pedro del Vaticano hay una figura de una Virgen de Montserrat que procede de Brasil y que es totalmente blanca”.

Dalmau ampoco cree el mito que dice aquí se guarda el Santo Grial. “Ésa es otra leyenda que se popularizó en el siglo XX, pero no he encontrado referencias anteriores. Es algo que procede de la afición de Hitler por Wagner. En su ópera Parsifal hablaba de que un grupo de guerreros protegían el cáliz de Cristo en una singular montaña sagrada llamada ‘Montsalvat’. El parecido con Montserrat y la particular orografía de nuestro monte llevó a los nazis a pensar que aquí podría hallarse el grial. Un día vino Himmler a visitar el monasterio. Lo atendió un monje que hablaba alemán. Estuvieron hablando cerca de dos horas, se dio un paseo por la abadía… y tal y como vino se marchó”.

Dalmau acaba la entrevista y se recoge a sus aposentos para seguir trabajando. Espera con impaciencia los resultados de las elecciones y cree que tendrán mucho seguimiento entre los monjes: “Hay mucho interés por todas las noticias que se producen en nuestro entorno. Recuerdo que nunca se congregaron más monjes en torno al televisor que el 11 de septiembre de 2001, cuando atentaron contra las Torres Gemelas”.

La tele no es uno de los divertimentos preferidos de Dalmau. El monje prefiere acceder  a la información por Internet. Antes de marcharse confiesa: “A lo que no he conseguido aficionarme es a eso [se toca varias veces la palma de la mano con el dedo índice] a eso del móvil”.

Y se despide con una carcajada.

Lee la serie ‘Espejos de Cataluña’:

El rey de los ‘castells’ / El decano de la Boqueria / La sobretituladora del Liceu / El retratista de la Rambla / El exportador de cava

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¿Conoces a Junípero Serra? Pues deberías

El misionero mallorquín Fray Junípero Serra fundó San Francisco, Los Ángeles y otras localidades californianas, pero en España no sale ni en los libros de texto. En España le ignoran y en EEUU le adoran. Este miércoles el papa lo declarará santo.

En la imagen, estatua de Junípero Serra en la misión de San Gabriel Arcangel, en San Gabriel, California. Mario Anzuoni / REUTERS

 

Estatua de Junípero Serra en la misión de San Gabriel Arcangel, en San Gabriel, California. Mario Anzuoni / REUTERS

¿Quién no ha oído hablar de San Francisco y su famoso puente o de Los Ángeles y el paseo de la fama por donde desfilan las estrellas de Hollywood cada año para la entrega de los Oscar? Pues ambas ciudades y al menos siete más en California deben su nombre a las capillas de un convento en un pequeño pueblo interior de Mallorca llamado Petra (nada que ver, eso sí, con el templo que visita precisamente una estrella de Hollywood, Harrison Ford, en Indiana Jones y la última cruzada). Y es que las fundó un misionero franciscano llamado Fray Junípero Serra allá por el siglo XVIII, que había dejado años atrás su Petra -la de Mallorca- natal (*1713) y se había marchado a evangelizar el Nuevo Mundo.

“Fue un hombre de un gran carácter, porque todo lo que el padre Serra quería, lo conseguía”. Así lo explica Isabel Salom, que ha cuidado durante 35 años de su vida la Casa Natal del fraile, un honor para esta petrera de 88 años que espera con ilusión los próximos días de fiesta en su pueblo en los que se celebrará la canonización de su petrense más ilustre. En Petra son días grandes, porque el papa Francisco declarará santo a Junípero Serra este miércoles en Washington DC durante la gira que acaba de iniciar por Estados Unidos. Unas 25.000 personas, entre ellos miles de hispanohablantes y el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, asistirán a la primera canonización en suelo estadounidense de la historia, informa EFE.

“Ya estamos adornando las calles [de Petra], mañana será el día especial”, cuenta Salom. “Aunque para mí el día especial fue cuando el papa Francisco anunció que haría santo al padre Serra. Ay [suspira], no lo puedo explicar. Para mí, para todo el pueblo es nuestro hermano mayor”.

Salom habla con ternura y devoción del próximo santo. Destaca su “paciencia, fe y gran sabiduría”. Explica por teléfono a El Español que “el padre Serra marchó hacia las Indias con gran ilusión y gran fe para ayudar a la gente, para defenderlos”. Quienes conocen su figura cuentan que en sus misiones intercedió por los derechos de los indígenas (aunque no todos están de acuerdo, pues la noticia de su canonización llevó a protestas en Los Ángeles por parte de Mexica Movement, una organización que defiende los intereses de los indígenas), pero no hay ni rastro de su nombre en los libros de texto españoles.

Ni mentarlo en el colegio o instituto

En 25 años impartiendo Historia y Geografía en institutos, tras haber escrito varios libros de texto de Historia y haber dirigido el Máster de Profesorado de la Universidad Complutense de Madrid, Miguel Ángel Sandoya admite que Junípero Serra solo le “suena de haberlo visto en algún documental”. Asegura que en Secundaria “ni se menciona”. Tampoco en Bachillerato. “En segundo de Bachillerato los contenidos van desde Atapuerca hasta el 11M. Hay tantos contenidos que trabajar, que no se llega a esos detalles”, explica. Añade que en Bachillerato sí se hace referencia a frailes que defendían a los indios, como Bartolomé de las Casas o Francisco de Vitoria, porque crearon jurisprudencia y defendieron que los indígenas tenían los mismos derechos que cualquier otro español.

No todos tienen buena opinión de alguien que al fin y al cabo contribuyó a la conquista de América. La profesora Jacqueline Hidalgo, del departamento de religión del Williams College, publicó en febrero de este año un artículo titulado “Por qué Serra no debería ser un santo”, en el que desvela sombras menos conocidas del fraile. Asegura que, por ejemplo, que al igual que él se flagelaba promovía la autolesión durante su misión evangelizadora. Otro artículo publicado en el Washington Post también resaltó que “algunos americanos nativos difieren” de la decisión de santificarlo. Lamentan que en su labor evangelizadora les obligó a renunciar a su cultura, creencias e incluso a su forma de vestir, mientras el biógrafo de Serra -el padre Salustiano Vicedo- explica que “la población indígena, al contrario de la de México, no conocía la agricultura, salvo en algunas zonas del desierto; su alimentación se limitaba a lo que obtenían recolectando frutas y raíces silvestres y bellotas; cazando venados, alces y conejos, y pescando. Además, no acostumbraban a usar vestido alguno, salvo en la época fría del año”. Luces y sombras de un fraile misionero que sin embargo no han impedido ni su canonización ni que Junípero Serra tenga un bulevar que lleva su nombre en San Francisco o que hoy misiones por toda la costa del Pacífico reciban a turistas y creyentes que acuden a conocer su labor…

En una encuesta rápida entre más de 30 empleados de El Español, con personas de todos los puntos de la geografía española (y una del extranjero) y de un rango de edad de entre los 23 a los 63 años, solo dos personas han dicho recordar el nombre de Junípero Serra por haberlo estudiado en el colegio o instituto. Un compañero lo estudió durante la carrera de Derecho como uno de los misioneros defensores de los indígenas.

“Nadie es profeta en su tierra”, recuerda Salom, aunque en su pueblo y el del padre Serra sí hay un colegio que lleva el nombre del fraile, una asociación de la tercera edad, una coral y el Gobierno balear ha llevado a cabo una campaña de promoción de su figura.

Recorrer la costa oeste de Estados Unidos, significa recorrer el legado del fraile que un día fue profesor universitario de renombre en toda Mallorca y abandonó una carrera de éxito por partir al Nuevo Mundo, primero en México (en la Baja California) y de allí a California (Alta California, EEUU). “Partió de aquí cuando estaba en la plenitud de la fama, en la Cuaresma todos los pueblos de Mallorca lo solicitaban. Era humilde de los pies a la cabeza”, asegura Salom.

En la catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, han dedicado ahora una capilla a Serra, donde la agencia Reuters muestra cómo han colgado imágenes que incluyen una réplica ampliada de un sello español de 40 pesetas por su segundo centenario (1984). Al menos no ha sido siempre ignorado.

¿Qué tienen en común Eastwood, Clinton y Junípero Serra?

En San Francisco, la iglesia de la misión que fundó conserva una maqueta de aquel primer asentamiento y honra a Fray Junípero Serra en las vidrieras de la iglesia. En otra misión se conserva un busto de él. Está enterrado en otra, donde falleció: la Misión de Carmel, hoy un municipio costero cercano a San Francisco donde dos siglos después sería alcalde Clint Eastwood (sí, Harry el sucio), a los 70 años en 1784.

Hasta la Casa Blanca le quiso honrar ya en 1997 durante una visita del entonces presidente Bill Clinton. Viajó a Mallorca y se preparó todo para su visita a la Casa Natal de Fray Junípero Serra. “Ay, Dios mío”, rememora entre risas Isabel Salom. “Fue terrible, porque para preparar una visita de la máxima autoridad del mundo… teníamos que prepararlo todo y durante un mes atendí a seguridad de EEUU. Aquí el día que tenía que venir estaba todo el mundo y a última hora no pudo ir”.

En 2010 hubo un nuevo intento de Bill Clinton, esta vez acompañado por Eastwood y el entonces gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. “Tengo una deuda pendiente y soy optimista, estoy convencido de que Bill Clinton visitará Petra, sabe que está invitado y que se le espera”, admitió entonces Tummy Bestard, excónsul de Estados Unidos en Mallorca, en declaraciones recogidas por el Diario de Mallorca. Volvió a fallar, pero la insistencia del diplomático estadounidense muestra el interés. Eso sí, mañana el vicepresidente Joe Biden estará en la misa de la canonización.

“Esto [la canonización] para Petra es lo máximo, porque tener un santo en el pueblo, usted me dirá. Para estar bien emocionados”, concluye Salom. Quizá a partir de este miércoles los españoles conozcan al gran olvidado de las misiones que dieron origen a las -actualmente- más célebres ciudades de California.

El papa puede convertirse en trampolín electoral en EEUU

U.S. President Barack Obama (4th L) and his wife and daughters applaud Pope Francis (2nd R) upon his arrival at Joint Base Andrews outside Washington September 22, 2015. REUTERS/Jonathan Ernst

El papa Francisco llega este martes a EEUU en su primera visita oficial y se espera que su paso deje una huella política visible. Los candidatos a la Casa Blanca se preparan para sacar el máximo provecho a la visita papal de cara a las urnas.

En la imagen, la familia Obama al completo recibe al Papa Francisco. Jonathan Ernst / REUTERS

 

La familia Obama al completo recibe al Papa Francisco. Jonathan Ernst / REUTERS

El pontífice, que llega procedente de Cuba,  fue recibido por el presidente Barack Obama y toda su familia. Este miércoles, iniciará una ronda de actos de cinco días que discurrirá en tres ciudades e incluye un discurso al Congreso -el primero para un papa-, una reunión con líderes mundiales en las Naciones Unidas y la canonización del español Junípero Serra.

La visita papal se produce poco después de que Francisco adjudicara una victoria política a Obama con el restablecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana, a cuya consecución contribuyó el propio pontífice. De hecho, las agendas políticas del papa y el líder estadounidense se solapan en aspectos como el cambio climático o la inmigración, por lo que el viaje ayudará a legitimar el legado de Obama.

“Lo que pasa es que Obama no se presenta a la reelección, por lo que [la sintonía entre el papa y el presidente] va a contribuir más al legado de Obama que al posicionamiento de futuros líderes demócratas”, opina para EL ESPAÑOL Rafael Rubio, profesor de comunicación política español que trabajó en la campaña presidencial de John McCain en 2008 y las visitas del papa a Madrid y Río de Janeiro.

Pero los candidatos del Partido Demócrata podrían utilizar la visita de Francisco para rescatar el voto católico blanco de cara a las urnas. “Es más importante lo que pueda hacer el resto [que Obama]”, afirma Rubio. “Al Partido Demócrata le interesa mucho recuperar el voto católico”.

El catolicismo es la segunda confesión más común en EEUU después del protestantismo evangélico y la más representada en el Congreso, con 164 congresistas católicos. En las cuatro últimas elecciones presidenciales, los católicos votaron de manera muy igualada a demócratas y republicanos, si bien el Partido Demócrata logró más apoyo entre esta confesión en tres ocasiones, según datos del Pew Research Center (PRC), con sede en Washington. Los católicos blancos, sin embargo, escogieron en las cuatro ocasiones al candidato conservador, frente a la comunidad hispana -que representa al 31% de los católicos-, que apoyó mayoritariamente al candidato demócrata.

Un papa muy popular

Para ganar votantes, el Partido Demócrata quiere reorientar la agenda católica de luchas morales -como el aborto- a cuestiones más complejas como el cambio climático, opina Rubio, y puede afianzar su posición entre la comunidad religiosa con la visita de un papa concentrado en la cuestión social. El Partido Republicano también buscará mostrarse próximo al papa, dejando divergencias ideológicas a un lado. “Yo creo que está habiendo un esfuerzo, que se verá en la parte de la visita de Washington, de los republicanos por de repente no aparecer como una fuerza política contraria al papa”.

Este martes, tres antiguos embajadores de EEUU en el Vaticano durante el Gobierno de George W. Bush han mostrado su apoyo oficial al hermano del expresidente, el candidato conservador Jeb Bush, informa Crux.

Y es que el pontífice es una celebridad en EEUU. Siete de cada diez estadounidenses tienen una opinión positiva sobre él y sólo uno de cada diez católicos tiene una visión negativa sobre su figura, según el PRC. “Las puntuaciones de Francisco han tendido a ser un poco mayores que las de Benedicto [XVI] y se están acercando a las de Juan Pablo II, quien era un papa muy popular también”, explica Jessica Martinez, investigadora sénior en el Pew Research Center y coautora de recientes estudios sobre la población católica estadounidense.

Aunque hay diferencias dentro de la comunidad católica, muchos creyentes están de acuerdo con las ideas de Francisco y tienen una visión progresista. Por ejemplo, el 71% de los católicos considera que el cambio climático existe y el 48% piensa que es grave. Seis de cada diez católicos piensa que una pareja divorciada que no ha recibido la anulación puede recibir la comunión. Y casi el 70% piensa que es aceptable que una pareja homosexual críe un niño. “Los católicos estadounidenses no están de acuerdo con muchos aspectos de [la doctrina de] la Iglesia”, dice Martinez. “Aun así, tienen una visión positiva de Francisco y una fuerte lealtad a la Iglesia”.

Tres nacionalismos y una Constitución

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El autor recuerda que, en la Historia de España, cuarenta años de paz y prosperidad son la excepción, y que esa trabajada estabilidad la está poniendo en riesgo el nacionalismo. Al independentismo catalán le vaticina el mismo final que tuvo Tejero.  

Dicen los nacionalistas catalanes que España es un país decadente. Se han dado cuenta un poco tarde: el conde-duque de Olivares admitió oficialmente la decadencia en 1621. Y en el largo camino de los siglos, Jovellanos invocaba a los espíritus ilustrados; se nos suicidó Larra vestido con levita; un joven Ortega viajó a Alemania para convertirse en “importador de idealismo”; y ahora, los nacionalistas catalanes devienen en independentistas.

Siguiendo a los sofistas, podemos decir que hay verdades históricas relativas: Dante condenó al infierno a los asesinos de Julio César, mientras que Shakespeare los defendía porque lucharon por la libertad de la república. Sin embargo, hay verdades irrefutables: nunca existió una Corona catalano-aragonesa, sino la Corona de Aragón; y al morir Carlos II, no hubo una Guerra de Secesión, sino una Guerra de Sucesión. Ambas mentiras se enseñan impunemente en las escuelas catalanas. Con la misma impunidad, en las franquistas se enseñaba que España había sido colocada “providencialmente por Dios en el centro del mundo” y que “lo más probable es que Cristóbal Colón fuera español”.

Por cierto, hace un mes, gracias a una fundación financiada por la Generalitat, nos enteramos de que Artur Mas es descendiente de Colón. ¿Vendrá el parentesco por los naufragios (Colón perdió nueve barcos en sus cuatro viajes)? ¿O por Manuel de Prado y Colón de Carvajal, que ingresó en la cárcel de Sevilla II por apropiarse indebidamente de 12 millones de euros?

Todos los nacionalistas desprecian la Historia, la modelan a su antojo como si fuera barro, la manchan

Todos los nacionalistas que en el mundo han sido desprecian la Historia, la modelan a su antojo como si fuera barro, la manchan: Franco quería eliminar el siglo XIX “por ser el culpable de todas la degeneraciones de nuestro ser”; Jordi Pujol, en un pleno parlamentario de finales de los 70, afirmó: “Hay que cambiar no ya cuarenta años, sino quinientos de la Historia de España”.

En la Italia de Mussolini, multaban a los comercios y empresas que rotulaban en lenguas extranjeras (Restaurant, Brasserie…); en la Cataluña del siglo XXI, se multa por hacerlo en una de las lenguas oficiales. Santiago Espot, el presidente de Catalunya Acció, ha denunciado a miles de trabajadores que rotulaban en español; Blas Piñar, el consejero nacional del Movimiento, denunció la publicación de algunos libros, como las Obras Completas de Neruda.

El despacho de Franco en el Palacio de El Pardo se montó sobre el comedor de Carlos III, pero al dictador y a sus censores no les llegaron ni unas migajas ilustradas. En las catacumbas del Ministerio de Información y Turismo, trabajaban los censores (curas y militares en su mayoría). El lápiz rojo dibujó situaciones absolutamente risibles: hubo quien tachó la palabra “insólito” por el “matiz agresivo” de los esdrújulos; y quien, en un poema de Vázquez Montalbán, cambió “sobaco” por “axila” porque el primero era “un vocablo ordinario”.

Se empieza llamando guarros a los españoles y se acaba creando partidos que no condenan a ETA

El padre del nacionalismo vasco, Sabino Arana, decía que el español apenas se lava una vez en su vida. Se empieza llamando guarros a los españoles y se acaba creando una sociedad en la que uno de cada cinco vascos vota a un partido que no condena a ETA (los etarras deben de acostarse cada noche con unas gotitas de Chanel Nº 5).

Los nacionalistas no respetan ni los cielos: en el vuelo que llevaba a la delegación española a Londres para participar en las Olimpiadas de 1948, el famoso general Moscardó (por entonces presidente del COE) le quitó el micrófono a la azafata: “Ahora que llegamos a esta tierra de cabrones, digamos todos ‘¡Viva Franco! ¡Arriba España!’”. Treinta y dos años después, el primer español que coronaba el Everest, Martín Zabaleta, colocó junto a la ikurriña el anagrama de ETA.

En otras ocasiones, es la Iglesia la que no se hace respetar: el 80% de los sacerdotes vascos se confiesa fuertemente nacionalista; el 10%, abertzale; y sólo el otro 10%, no nacionalista. Y qué decir de la actitud durante el franquismo de la Iglesia católica, cuyas doctrinas permearon la sociedad española hasta la asfixia moral (había un censor, el padre Vázquez, que en su estulticia le tenía manía al personaje de Superman; tuvieron que reunirse con él varios directores generales para que permitiera la publicación de los tebeos).

España es el país más descentralizado de Europa y el tercero del mundo, tras Canadá y Australia. La Constitución del 78 fue enormemente generosa con los nacionalismos, concediendo un trato fiscal privilegiado a vascos, navarros y catalanes (estos últimos lo rechazaron). En aquel contexto en el que salíamos de una dictadura, el privilegio podía tener sentido. Hoy, en la Europa que busca la armonización, no.

Es inaceptable que en el siglo XXI unos ciudadanos tengan ventajas fiscales simplemente por haber nacido en un territorio, apelando además a unos derechos históricos muy discutibles. Los mismos que aceptan esos derechos y privilegios, supongo que estarían dispuestos a aceptar que la Casa de Alba tuviese un trato tributario especial.

En ningún otro país europeo hubieran obtenido los nacionalistas tantas concesiones como en España

En la Historia de España, cuarenta años de paz y prosperidad son la excepción. La nuestra es la historia de los enfrentamientos civiles y los pronunciamientos militares. A todos los que elaboraron aquella Constitución (en un arco parlamentario que iba desde los antiguos franquistas a los comunistas), hemos de estarles eternamente agradecidos. Como dice el epitafio de Suárez, “la concordia fue posible”. El único presidente de la Generalitat que trabajó como el que más por esa concordia fue Tarradellas, en cuyo Gobierno había políticos de UCD y comunistas.

En ningún otro país europeo hubieran obtenido los nacionalistas tantas concesiones (el francés ha enmudecido en el ámbito oficial al occitano, el bretón, el corso y el alsaciano; y los Länder de la muy federal Alemania no tienen Policía propia, ni televisión, ni…). Y en vez de ser reivindicativos dentro de la lealtad institucional, se han dedicado a practicar su deporte favorito: el victimismo.

El sueldo de Artur Mas casi triplica el de Rajoy; y llevaba a sus hijos a una de las escuelas privadas más caras de Cataluña -que tiene un régimen de enseñanza trilingüe-, pero no deja que, en la pública, los otros padres puedan elegir el español como lengua vehicular. A pesar de eso, en un símil obsceno, compara la actual situación catalana con la Sudáfrica del apartheid.

Prefiero una España tranquila a una España unida, pero quien quiera soltar las amarras deberá conseguir las mayorías necesarias. De lo contrario, aunque lleve traje y corbata, será un golpista. Patético destino para quien se sueña el Mesías del independentismo: acabar como Tejero, el último espadón del Ejército español.

Parafraseando a Camus, si me dieran a elegir entre la Comunidad Valenciana o España, me quedaría con mi madre. ¿A qué viene buscar tantas diferencias si todos estamos hechos del mismo material que las estrellas?

 

*** José Blasco del Álamo es periodista y escritor

*** Ilustración: Sr. García

‘Francisco’, ya sólo falta la bendición del Papa

franciscoBeda Docampo estrena ‘Francisco. El padre Jorge’, un acercamiento “blanco” a la figura de Bergoglio antes de convertirse en obispo de Roma. Darío Grandinetti da vida al padre Jorge

franciscoParece difícil buscarle sombras al Papa Francisco. Por más que el concepto “hagiografía” pueda espantar a cualquier observador crítico, si alguien en el planeta puede escaparse a ese escrutinio y aparecer ante nuestros ojos como una persona de una sola cara, ése quizá sea el religioso que se ha convertido en pontífice de los pobres y voz de los desamparados. Un tipo humilde, un siervo que sigue lavando los pies a los enfermos, un sabio. Así, al menos, es como lo dibuja Francisco. El padre Jorge, un biopic amable realizado con oficio por el director Beda Docampo Feijóo. “Uno puede creer o no, pero sabíamos que teníamos que abordarlo desde un punto de vista de respeto”, explica el productor ejecutivo de la cinta, Regino Moranchel.

Quien busque cualquier asomo de polémica sobre Bergoglio, que no vea este filme. No entra en su postura sobre al aborto -más allá de que consuele y perdone a una arrepentida madre que ha abortado en una escena-, sobre la pederastia en la Iglesia -salvo un comentario suelto- o sobre la homosexualidad, terrenos en los que el arzobispo, primero, y el Papa, después, han opinado, a veces de forma controvertida.

En la película, inspirada en el libro de la periodista Elisabetta Piqué Francisco, vida y revolución, seguimos dos historias: la de Bergoglio, desde su juventud, cuando siente la llamada de los hábitos y abandona sus primeros escarceos amorosos -un libro que le regaló su abuela sobre San Francisco tuvo algo de responsabilidad en ello, con gran disgusto de su madre, que lo veía de médico- y la de una periodista española (Silvia Abascal, alter ego de Piqué), que conoce al arzobispo de Buenos Aires cuando la envían a cubrir el cónclave de 2005 del que salió elegido Ratzinger. Ambos se reencuentran varias veces en los sucesivos años hasta que Bergoglio protagoniza la siguiente fumata blanca, en 2013. “Piqué estuvo en contacto directo con él. El libro tenía una credibilidad, una verosimilitud, que íbamos buscando”, cuenta Moranchel.

El filme acaba con Jorge Mario Bergoglio convertido en Francisco, pero atendiendo el teléfono aún como “el padre Jorge”. Docampo Feijóo, director argentino afincado hace diez años en España, explica por qué no incluyó su pontificado en el guión: “El Papa es otro personaje. No era mi tarea. Bergoglio lo era: un hombre que, a sus 75 años y habiendo pedido la jubilación hacía dos, no podía llegar a Papa”. La “física cuántica”, bromea, ayudó, porque, después de seis siglos sin renuncias, Ratzinger le dejó el camino expedito y “un grupo de cardenales iluminados” apostó por él. “Yo quería saber: este Papa, que hace estas cosas, ¿es Bergoglio? Y lo es”. Se refiere a un arzobispo que pasea sin coche oficial por Roma, y que, ya como Papa, se niega a que le paguen las gafas en las ópticas por ser quien es. “Lo interesante es que el poder no lo cambió para mal ni para bien. Sigue siendo él”, asegura Docampo.

El Padre Jorge AIE y Gloria Mundi Producciones son las empresas que han levantado la película. Detrás de ellas están el productor español Regino Moranchel, que comienza a trabajar en España con este filme después de una etapa en Estados Unidos, y el argentino Pablo Bossi, un veterano productor detrás de títulos como El hijo de la novia, Nueve reinas y El aura. Han coproducido con Pampa Films y otras empresas, y tienen aportaciones de TVE, ICAA e INCAA. El presupuesto del filme ronda los 5,5 millones de euros, a falta de incorporar la parte argentina.

¿Esa una película para creyentes? “Yo creo que es para todo tipo de público -contesta el director-. El católico aparece como muy interesado. Lo que cuenta es quién es nuestro jefe espiritual. Pero es también un ejemplo cívico: puede ir a verla un ateo, los políticos… Me asombra cómo estamos no ya en España, sino en el mundo; que no haya coherencia entre tus ideas y lo que haces. Cualquiera puede ver esta película: es una historia emotiva, bien actuada, y él es un ejemplo como ser humano”.

Pases privados para el clero

El filme acaba de estrenarse en Argentina y de momento no hay constancia de que hayan podido verlo en el Vaticano. Pero se sabe ya que cuenta con el visto bueno de la Iglesia. Al menos de los eclesiásticos que sí han asistido a pases privados. Entre ellos, el nuncio apostólico y el cardenal de Barcelona. “El nuncio se rió, porque el filme tiene mucho humor. Le encantó”, asegura el productor. Uno de ellos que ya ha podido ver la cinta es el padre José Medina, párroco de Nuestra Señora de la Saleta, en Alcorcón, quien ha conocido personalmente a Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires. “Ojalá que el Papa pudiera verla. Es un retrato muy honesto”, asegura el religioso.

“Se han hecho muchas proyecciones en España para sacerdotes y salen emocionados”, cuenta el director, quien afirma no tener relación con las altas esferas de la Iglesia. “No hubo nada consensuado: el guión era el guión”. Y añade con rotundidad que una vez elegido Francisco, terminó la historia que querían narrar: “No pensé en el Papa entonces, tampoco lo hago ahora”.

Todos en esta aventura, productor y director, son conscientes de que hay un nicho de público católico que deben buscar, aunque aspiran a llegar, con 173 copias distribuidas, a mucha más gente. “Al público católico, por descontado”, cuenta Moranchel. “Pero también aspiramos a llegar a un mercado más amplio: aquella gente que quiera saber un poco más de esta personalidad tan célebre”. Y añade sobre el discurso del Papa: “Es el mensaje de la pobreza de Cristo y de estar con los más necesitados y la gente que realmente sufre. ¿Quién puede estar en contra de eso?”.

Piqué y Docampo elevan a los altares a Bergoglio en vida: es el joven discreto, el sacerdote querido en las Villas de la miseria, el arbospispo cercano que prefiere ir a pie o en transporte público a gastar en taxis, el prelado atento que tiene una frase exacta para cada empleado, cada familia pobre, cada extraviado. Lucha contra la injusticia, contra la corrupción, contra la dictadura -se enfrenta al propio Videla en su despacho para salvar a dos jesuítas secuestrados por los milicos, aunque en algún dossier aparece el nombre de Massera- poniendo su vida en juego. Llegado el momento, no espera ser elegido Papa y sólo quiere terminar sus años de servicio en Buenos Aires y jubilarse.

Docampo matiza su acercamiento al personaje de Bergoglio: “Cuando me metí en el proyecto, entré a tratar de investigar la verdad. Para un guionista no hay nada más agradable que los lados oscuros: esos tíos contradictorios que dicen una cosa y hacen otra. El problema es que me encuentro con uno coherente: hace como siente. Piensa que tiene que actuar como Cristo. No tiene auto oficial cuando es arzobispo, ni móvil, los regalos que le hacen se los lleva a las villas miseria”.

Asegura el director que incluso quitó del guión “cosas melodramáticas increíbles”. Por ejemplo, una anécdota del libro en la que Bergoglio va a un acupunturista y éste descubre que el arzobispo lleva la camiseta llena de agujeros. “Eso no es la teoría de la austeridad. Es la teoría de no gastar porque eso era un medicamento que le podía llevar a un pobre y el dinero que gastaba era del arzobispado. Es un ejemplo notable para los políticos del planeta”.

El rostro cinematográfico de Bergoglio es Darío Grandinetti. Un papelón, lo mejor del filme. “No podíamos poner a un señor que se pareciera y fuera correcto”. Con Grandinetti ya había trabajado y era lo que buscaban. “Lo caracterizamos muy poco para no obstaculizar su inspiración”, explica Docampo. El actor visitó al pontífice en Roma para preparar el papel. Fue un encuentro corto. “Él fue consciente de que la película se estaba haciendo y no hubo nada raro. Si hubiéramos tenido cualquier tipo de queja, de problema, lo habríamos parado”, recuerda Moranchel.

El filme se estrena este viernes. Faltan ahora los dos veredictos habituales: el del público y el de la crítica. Y acaso ese otro excepcional: el del Papa. ¿Opinará?

Diccionario satírico burlesco (VII)

La séptima entrega del glosario satírico burlesco, dedicado a la letra F, incluye a los tres Felipes más famosos hoy en Cataluña: Felipe V (el monarca que acabó con los fueros), el Rey Felipe VI y Felipe González. También a la monja Teresa Forcades.

Fotografía: Alberto Gamazo

Felipe V

En Cataluña, la Calamidad de la Patria, el Archienemigo del mundo libre, el ISIS de su época. El peor Borbón. En su leyenda negra no se pone el sol. Y eso que era un pobre esquizofrénico, que le costó Dios y ayuda ganar el trono y la guerra y que su ímpetu recentralizador deja mucho que desear. Con Decreto de Nueva Planta y todo, los catalanes siguieron huraños y respondones, mucho más de lo que se habrían podido permitir en Francia, donde al primer verbo irregular francés mal conjugado te cortaban la lengua, fin de la historia. Felipe V además se deprimió, abdicó, se le murió el hijo que había heredado la Corona, tuvo que volver a reinar, dejó de lavarse. Lo pasó fatal. ¿Fue acaso el primer republicano frustrado? ¿Le habría gustado votar a Podemos, como dicen que le gustaría a Froilán?

Felipe VI

Dice mucho del fino espíritu risueño de su señor padre, Juan Carlos, que decidiera bautizarle de forma tan evocadora y tan simpática, sin duda pensando en la futura popularidad de la monarquía en Cataluña. Entre esto y el caso Urdangarin… Otra cosa es que el chaval haya salido menos Borbón y más Grecia, menos campechano y más ligeramente prusiano. Eso en Barcelona gusta. Como gusta, curiosamente, “ir al Rey” (como quien va a la seño…) haciendo en lo posible caso omiso del presidente del Gobierno (de España). La mismísima Pilar Rahola salió en su día arrobada de la Zarzuela porque, según ella, el rey emérito -que entonces, de emérito, nada- le había metido mano al escote con la excusa de ver mejor y más de cerca un pin de Francesc Macià. Artur Mas no aspira a tanto. Pero también se emociona cuando lee en la prensa que ha puesto en “jaque” a la Jefatura del Estado con su visita. Es un… ¿subidón?

Felipe ‘el One’

Felipe González Márquez es sin duda el gobernante español que más y mejor ha entendido a Cataluña… en el sentido de tomarle la medida y hasta el pelo de la dehesa. Ciertamente esto pasaba en los tiempos en que el socialismo catalán parecía algo. Alfonso Guerra iba a la Feria de Abril catalana y le aclamaban multitudes. Hasta Pepe Borrell llegó a caer simpático y Narcís Serra a parecer normal. Nadie como Felipe, pero, para llenar el Palau Sant Jordi. O para torear al otro Jordi un poco menos santo -lo cual se ha ido sabiendo con el tiempo-, transfiriéndole esta competencia y aquella otra pero sin un duro (esta es sólo una de las claves del harakiri financiero de la Generalitat) o haciendo como que le daba la luna cuando en realidad… tururú. Andado el tiempo, el mismo Pujol admitiría que Aznar era áspero, pero hombre de palabra, mientras que negociar con Felipe implicaba un constante y extenuante ir a por lana para volver sedosamente trasquilado. Cepillado de arriba abajo y sin cobrar. Ahora que Felipe ya no es presidente de España ni de nada, se dedica a escribir cartas a Cataluña cargadas de razón, advirtiendo de que la ruptura de España es imposible pero la de la convivencia, no. Lástima que no pusiera más empeño en evitarla tomando menos el pelo a los nacionalistas con los que pactaba. Lástima que no se los tomara más en serio, a ellos y al cataclismo que ahora melancólicamente vaticina.

Fondo de Liquidez Autonómica (FLA)

El secreto a voces mejor guardado del moderno Estado de las Autonomías. Visto desde Cataluña: no llegamos a final de mes (en la Generalitat) porque España nos roba, y por eso mismo vamos a Madrid a pedir dinero para llegar a final de mes. ¡Y Madrid sin rechistar nos lo da! Lógica aristotélica pura, ¿a que sí? Nunca lo que va del dicho al hecho en el discurso nacionalista había sido tan quilométricamente desfachatado. Tan niqueladamente cínico. Pero la verdad es que lo del otro lado no se entiende mucho tampoco. Montoro no tiene piedad fiscal ni de su madre y en cambio venga a meter moneditas en el chancho catalán, venga a aguantar sus gruñidos y hasta sus insultos estoicamente y con esa sonrisilla de Jaimito que le sale… Mira que si al señor ministro de Hacienda lo que de verdad le va es la caña, en plan Cincuenta Sombras de Grey

Forcades, Teresa

Prominente religiosa catalana conocida por sus controvertidas opiniones mediáticas sobre muchas cosas y por su encendido apoyo a la independencia. Esto no es nuevo. La Abadía de Montserrat es y ha sido un formidable referente del nacionalismo catalán y al muy católico, apostólico y romano Jordi Pujol poco le faltó para subir la Scala Sancta para tratar de atraerse a la causa al Vaticano, que siempre se ha mostrado entre desdeñoso y reservón. Hay mucho exseminarista en el panteón hipernacionalista o incluso independentista: lo fueron Joan Rigol, Àngel Colom, Josep-Lluís Carod-Rovira… La versión más romántica de todo este asunto es que la Iglesia catalana siempre se significó históricamente frente al franquismo, amparando -de ser menester- a cuantos fugitivos lo fuesen bajo sus sotanas. En esto había a menudo más leyenda que verdad. Pero efectivamente algún que otro ateazo como el Guti, mítico dirigente comunista catalán, fue visto huyendo de la brigada político-social por las azoteas de la calle Entença de Barcelona tras una reunión clandestina en una parroquia, al amparo de un cura encarcelado al principio de la guerra por los rojos. Últimamente la cosa ha perdido narices y matices. La Iglesia catalana, como tantas cosas en Cataluña, se está fracturando en curas “buenos” o “malos” en función de si ven o no ven la estelada en los pucheros. Un cristiano que no se quiera meter en el tema puede llegar a sentirse un tanto… ¿incómodo?

Una oración cristiana por el “libertador” ateo Pedro Zerolo

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Pedro Zerolo era ateo, pero varios cientos de personas rezaron este miércoles por su alma. La iglesia de San Antón, en el centro de Madrid, acogió un homenaje al dirigente del PSOE y artífice de la ley de matrimonio homosexual, fallecido hace poco más de una semana tras perder la batalla contra el cáncer. La ceremonia incluyó oraciones cristianas, música en directo, versos de sus poetas preferidos y elegías.

 

Pedro Zerolo era ateo, pero varios cientos de personas rezaron este miércoles por su alma. La iglesia de San Antón, en el centro de Madrid, acogió un homenaje al dirigente del PSOE y artífice de la ley de matrimonio homosexual, fallecido hace poco más de una semana tras perder la batalla contra el cáncer. La ceremonia incluyó oraciones cristianas, música en directo, versos de sus poetas preferidos y la elegía de Antonio Miguel Carmona, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid y uno de sus amigos.

La Iglesia de San Antón no es un templo cualquiera. Lo atiende desde hace unos meses el padre Ángel, célebre presidente de Mensajeros de la Paz. Por todas partes hay televisiones de plasma, que para la ocasión mostraban retratos de Zerolo, pancartas con lemas por la concordia y hasta una sui generis máquina expendedora que en vez de tabaco dispensa caridad. Entre los asistentes había muchas canas y hasta un heavy de los veteranos (quizás un amigo de los célebres de la Gran Vía), embutido en cuero negro. En la atmósfera reinaba el recogimiento. En varios asistentes, muchos de ellos homosexuales, asomaba alguna lágrima.

Pero lo que más llamaba la atención era el recogimiento y respeto ante un acto cristiano por un hombre ateo, profundamente laicista y abanderado de una de las leyes que sacó hace ahora 10 años a los obispos a la calle para protestar tras una pancarta.

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“Aún necesitamos a Pedro”

“Pedro no estará donde habita el olvido”, dijo Carmona citando a Luis Cernuda, porque Zerolo fue un “libertador” cuya memoria mantendrá viva la sociedad española. “Aún necesitamos a Pedro”, reconoció al aludir a las agresiones homófobas en la capital.

Después una religiosa y un sacerdote que en su plegaria reconoció ser homosexual pidieron por el alma de Zerolo. “Cuando somos valientes, acertamos siempre. Señor, Pedro siempre fue valiente”, dijo ella. “Señor te pedimos por Pedro y te pedimos que él nos bendiga”, siguió el padre Ángel.

Entre los asistentes estaba Boti García Rodrigo, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y el portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo. La alcaldesa, Manuela Carmena, excusó su ausencia por boca del padre Ángel. También estaba el viudo de Zerolo, Jesús, al que aludieron varios de los oradores, y otros miembros de su familia.

El acto concluyó con la Oda a la Tristeza, de Pablo Neruda (“Por las ventanas / entra el aire del mundo / las rojas rosas nuevas / las banderas bordadas / del pueblo y sus victorias”). Ahora, 10 años después de la aprobación del matrimonio homosexual y en vísperas de la celebración del Orgullo Gay, sus compañeros de partido esperan concitar la unanimidad del pleno municipal para dedicar, en palabras de Carmona, “una calle, una plaza o un jardín” a su memoria.