Choque de “conciencias” entre una víctima de ETA y la presidenta Barkos

635787129909444245wMaría José Rama, viuda de Juan Carlos Beiro, se enfrentó a la política foral: “No llamáis al terrorismo por su nombre”. Barkos le contestó en privado: “Que sepas que tengo la conciencia muy tranquila”.“Yo más -respondió María José-, te aseguro que duermo muy tranquila todas las noches”. Las dos se despidieron con frialdad.

En la imagen, Uxue Barkos, presidenta de Navarra, saluda a María José Rama, viuda de Juan Carlos Beiro, en el homenaje que se le rindió al guardia civil asesinado por ETA en Leitza. Ivan Aguinaga / EFE

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Uxue Barkos, presidenta de Navarra, saluda a María José Rama, viuda de Juan Carlos Beiro, en el homenaje que se le rindió al guardia civil asesinado por ETA en Leitza. Ivan Aguinaga / EFE

Apenas han salido los primeros rayos del alba cuando María José Rama enfila, con su coche, el camino para salir de Gijón. Con ella viajan Carlos y Cristina, sus hijos mellizos de 19 años, y un pensamiento que no la abandona desde hace trece años: “¿Por qué a Juan Carlos? ¿Por qué tuvieron que matarle a él?”. Por delante, casi 400 kilómetros y cuatro horas de viaje. El destino es un talud de granito ubicado a las afueras de Leitza, municipio ubicado en el norte de Navarra; el mismo lugar en el que un comando de ETA acabó con la vida de su marido -“y también con la mía”, apunta la mujer-, en un crimen que todavía queda por resolver.

“Todos los años, siempre que se aproxima el 24 de septiembre, se me va revolviendo algo por dentro”, apunta la viuda. En su casa, todo recuerda al agente asesinado: un cuadro con el retrato de su marido reina en la pared principal del salón; en su cuarto, sigue intacta la urna con las cenizas de las que se despide cada noche. “Volver a Leitza me cuesta una barbaridad”, reconoce María José. Tanto, que en el último homenaje se despidió para siempre del pueblo. “No volveré. Las esperanzas se agotan y las ganas de seguir pidiendo justicia van mermando”, indicó, con lágrimas en los ojos.

Hace tres días, cuando la telefoneó el grupo de vecinos que organiza el homenaje en recuerdo a Beiro, la viuda estaba segura de no querer regresar al lugar que le “abre de nuevo una herida que nunca se ha cerrado”. Pero estos insistieron en que volviese. Ella, dubitativa, les preguntó a Carlos y Cristina, sus hijos. “Claro que vamos, mamá”, le dijeron estos.

María José Rama rompe así la promesa de no volver jamás.

Volver al lugar del crimen

Silvestre Zubitur, el único concejal de UPN en un pueblo en el que alrededor del 80% de los habitantes votan a EH Bildu, encabeza la comitiva de vecinos que la recibe sin palabras y con un impetuoso abrazo. Ellos saben que, para María José, va a ser un acto especialmente difícil, todavía más que en años anteriores; porque en esta ocasión tendrá delante a Uxue Barkos, presidenta del Gobierno de Navarra, a quien acusa de “cinismo” por “no llamar al terrorismo por su nombre”.

La viuda y la política se encuentran en la puerta de la iglesia de San Miguel, de Leitza. En ese momento, María José no sabe qué decir. Se conforma con saludar y entrar al templo.

Después, al concluir la ceremonia, María José emprende el camino que más difícil se le hace, el que le conduce hasta el lugar del crimen y donde se celebra el homenaje; hasta aquel talud ubicado en la carretera que conduce a la localidad guipuzcoana de Berastegi, donde, cada 24 de septiembre, los vecinos colocan la placa en recuerdo a Juan Carlos Beiro.

Al ver el lugar, la viuda reproduce mentalmente los últimos pasos de su marido, desde donde estacionó el Patrol de la Benemérita acompañado de cuatro compañeros, hasta el talud donde colgaba una pancarta bomba en la que, en euskera, se podía leer: “Guardia Civil, mátalo aquí”. Ella nunca presenció aquel caminar, pero, a fuerza de imaginarlo año tras año, la imagen se le dibuja sin esfuerzo en la cabeza. Después, el momento en el que los terroristas accionaron el detonador y a ella le “apagaron la vida”. Los otros cuatro agentes, aunque heridos, sobrevivieron al atentado.

Todos esos recuerdos todavía se le arremolinan cuando por fin la invitan a dirigirse al micrófono; en su mano, un par de folios arrugados en los que ha plasmado el discurso que más le ha costado escribir desde que asesinaran a su marido. Lo lee del tirón, sin despegar los ojos del papel. Siente incredulidad cuando pregunta al Ejecutivo foral, representado por Uxue Barkos y la consejera portavoz, Ana Ollo, “cómo es posible que personas que no llaman al terrorismo por su nombre pretendan honrar la memoria de una víctima”. Después, es la tristeza la que toma las riendas de la alocución: “Las personas que deben ser su ejemplo en la vida [en la de sus hijos] son las coherentes con sus valores -reflexiona-. Su padre lo era. Y yo lo seguiré siendo por mis hijos y por él”.

La mujer termina el discurso pidiendo justicia para su familia y para las de las trescientas que han perdido a un ser querido en crímenes de ETA todavía sin resolver. “¡Viva la Guardia Civil!”, concluye, con voz quebrada.

“Conciencia tranquila”

María José Rama agradece en ese momento los abrazos de los vecinos de Leitza, que no consiguen arrancarla de esa soledad que nunca la abandona. “Pensé que si hasta entonces no había muerto nadie de pena, yo iba a ser la primera”, admitiría en una entrevista publicada en el libro Relatos de Plomo. Historia del terrorismo en Navarra.

Todavía con lágrimas en las mejillas, uno de los organizadores se acerca a la placa homenaje con un destornillador y la retira. “Por lo que puedan hacerle por la noche -explica-. Ahora toca guardarla hasta el año que viene”. Mientras tanto, la presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, camina hacia la viuda y, llevándola a un apartado, le dice: “Que sepas que tengo la conciencia muy tranquila”. “Yo más -responde María José-, te aseguro que duermo muy tranquila todas las noches”. Las dos se despiden con frialdad.

Son las dos y media de la tarde y ese puñado de vecinos que ha organizado el acto se lleva a María José, a Carlos y a Cristina a un txoko para comer. El ambiente es distendido y no faltan bromas y chanzas. Después excusándose, la viuda se despide: “Tenemos que volver a Gijón. Ya sabéis, son 400 kilómetros”. Los demás se lo permiten a cambio de que vuelva el año que viene. “Ya veremos”, responde ella.

Los rayos del sol se esconden cuando la mujer y los hijos de Juan Carlos Beiro entran en Gijón. María José mira a su hija Cristina y en ella ve “los labios carnosos, la barbilla y el pelo negro” del agente asesinado; en su hijo Carlos, “gestos idénticos a su padre”, que no comprende “de dónde han salido, porque era muy pequeño cuando lo mataron”. De nuevo, le vuelven los miedos y se pregunta si la memoria de Juan Carlos caerá en el olvido: “Te destrozan la vida, hay un antes y un después: un antes que escogiste, que lo quisiste, y un después que te impusieron y que no se parece en nada. Ahora sólo pido justicia”.

La cúpula de ETA cayó al organizar una reunión para el Gudari Eguna

David-Pla-Iratxe-Sorzabal-EFE_66003433_45188_854x480Los dos miembros más buscados de la banda terrorista ETA -Iratxe Sorzabal y David Pla, en la imagen- fueron detenidos este martes por la policía francesa. Los dos etarras fueron capturados en una operación conjunta con la Guardia Civil cuando preparaban una reunión con otros miembros de la banda para preparar un documento de cara al Gudari Eguna del próximo domingo.

Iratxe Sorzabal y David Pla, los dos etarras detenidos este martes.

Los dos miembros más buscados de la banda terrorista ETA -David Pla e Iratxe Sorzabal- fueron detenidos este martes por la policía francesa en una casa rural junto a la frontera española. Los dos etarras fueron capturados en una operación conjunta con la Guardia Civil cuando preparaban una reunión con otros miembros de la banda. ¿El motivo? preparar la estrategia y un posible comunicado etarra de cara al Gudari Eguna que se celebra el próximo domingo. Por ello, los máximos responsables del aparato político de ETA se desplazaron desde su escondite en un piso franco cercano a París hasta una casa rural en Saint-Étienne-de-Baigorry, el los pirineos franceses, donde fueron arrestados.

Junto a Sorzabal y Pla, los gendarmes galos detuvieron también a otras dos personas; un histórico miembro de la banda llamado Ramón Sagarzazu -en libertad desde 2010- y el propietario de la vivienda donde se cobijaban, Pantxo Flores, acusado de dar apoyo a los etarras. Los expertos antiterroristas investigan ahora si la citada casa pudo ser utilizada con anterioridad por otros comandos antes de cruzar de forma ilegal a España.

La pista definitiva para la detención de la cúpula de ETA se produjo hace semanas, cuando los operativos españoles en Francia detectaron los preparativos de la reunión. Desde entonces, un dispositivo de la Guardia Civil ha trabajado sobre el terreno en labores de inteligencia y vigilancia para confirmar la presencia de los objetivos y garantizar su detención.

La pareja más buscada

Davil Pla e Iratxe Sorzabal fueron identificados por el Ministerio del Interior como dos de los tres etarras que leyeron, hace casi cuatro años, el comunicado que anunciaba el cese definitivo de la lucha armada por parte de ETA. Poco después recibieron asilo político en Oslo, desde donde comenzaron las negociaciones con España para la disolución definitiva de la banda. Poco se consiguió, hasta el punto de que los etarras perdieron su estatus de amparo dentro del país y pasaron de nuevo a la clandestinidad.

Desde entonces, la inteligencia española situaba a Sorzabal y Pla en una vivienda en una zona cercana a París. Desde allí se desplazaron presuntamente hasta la frontera de España para encontrarse con Ramón Sagarzazu, considerado durante años el máximo responsable del aparato internacional de la banda y en libertad desde 2010. En el momento de su encuentro, los tres etarras fueron detenidos.

La trituradora de Convergència destruyó contratos y planos de la empresa de las comisiones del 3%

Daniel Osacar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez

El ex tesorero Daniel Osácar. / EFE / Marta Pérez

Los agentes han logrado reconstruir estos documentos, que demuestran la vinculación entre los hombres que controlan las finanzas de Convergència (Andreu Viloca y Daniel Osácar) y la constructora de la familia Sumarroca, acusada de pagar una mordida del 3% al partido catalán a cambio de contratos públicos.

Los tesoreros de Convergència Democrática de Catalunya (CDC) trituraron contratos, presupuestos y planos de la constructora Teyco momentos antes de la llegada de la Guardia Civil. Los agentes han logrado reconstruir estos documentos, que demuestran la vinculación entre los hombres que controlan las finanzas de Convergència -Andreu Viloca y Daniel Osácar- y la constructora de la familia Sumarroca, acusada de pagar una mordida del 3% al partido catalán a cambio de contratos públicos.

El 28 de agosto, la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción lanzaron la segunda fase de la Operación Petrum. Registraron la sede de CatDem, fundación de Convergència y presunta receptora de las mordidas. Pero también la vivienda del ex tesorero convergente Daniel Osácar y el despacho de su sucesor en el cargo, Andreu Viloca. Tal y como reveló EL ESPAÑOL, los gestores financieros de Convergència disponían allí de una trituradora de documentos. Al abrir la máquina durante el registro, los agentes encontraron restos de documentos recién destruidos y decidieron precintar la basura. Una observación preliminar sirvió para confirmar in situ que entre los restos de papeles había documentos con el logotipo de Teyco.

En ese mismo instante, los tesoreros del partido aseguraron que los documentos destruidos eran simples tarjetas de visita de Teyco. Pero un análisis más exhaustivo de los investigadores ha demostrado que Osácar y Viloca mentían. Al reconstruir los documentos con un proceso basado en la composición de cada tipo de papel, la Guardia Civil ha confirmado que se trataba de presupuestos y documentación sobre obras y contratos públicos de la constructora de la familia Sumarroca, fundadora de Convergència junto a la familia Pujol.

Para los agentes, los documentos no constituyen una prueba definitiva que acredite el pago de comisiones al partido pero sí son un indicios de la estrecha vinculación entre ambos. Por lo que los tesoreros tendrán que explicar ante el juez por qué tenían en su poder, por ejemplo, una fotografía del terreno donde Teyco había conseguido un importante contrato público, que nada tiene que ver con su labor al frente de las finanzas del partido catalán.

Más problemas

La destrucción de documentos no fue el único problema que la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción se encontraron a la hora de investigar las finanzas de CatDem y Convergéncia. De hecho, la operación lanzada el pasado 28 de agosto estuvo parada durante varias horas -con el consiguiente riesgo de destrucción de pruebas- porque el decanato de los juzgados de Barcelona se negó a enviar un funcionario en labores de asistencia.

Según la legislación vigente, un secretario judicial tiene que estar presente en cada registro para dar fe de que todo sucede conforme a la legalidad. Como el juzgado de El Vendrell, encargado del caso, autorizó la entrada y registro en la sede de CatDem y en la vivienda de Daniel Osácar, el decanato barcelonés destinó a la operación dos secretarios judiciales. Pero al llegar a la sede de la fundación agentes y fiscales se encontraron con que la información contable se guardaba en realidad en la sede de Convergència.

En torno a las 11 y media de la mañana los fiscales solicitaron otro secretario judicial para empezar a registrar a la sede del que fuera el partido de Jordi Pujol. Ese secretario judicial nunca llegó. Sólo cinco horas después, cuando concluyó el registro en la sede de CatDem, la comisión se desplazó al despacho que Andreu Viloca ocupaba en Convergència. Cuando llegaron, los abogados del partido habían preparado ya toda la información contable y la colocaron debidamente ordenada en otra sala.

También en EL ESPAÑOL: 

El detenido por el caso de la peregrina cambió una fuerte cantidad de dólares tras la desaparición

china

M.A.M.B, detenido hoy en Asturias por la desaparición de la ciudadana estadounidense Denise Thiem, cambió 70.000 dólares en efectivo en una sucursal bancaria de la zona días después de que la chica desapareciera.  Thiem desapareció el pasado 6 de abril mientras realizaba el Camino de Santiago. Desde entonces, más de 300 agentes han participado en su búsqueda. 

china

M.A.M.B, detenido hoy en Asturias por la desaparición de la ciudadana estadounidense Denise Thiem, cambió una importante cantidad de dólares en efectivo en una sucursal bancaria de la zona días después de que la chica desapareciera.

Según ha podido confirmar EL ESPAÑOL, la sucursal bancaria que recibió la petición alertó -tal y como marca la normativa vigente- al Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac), que realizó el informe perceptivo. En un primer momento y según fuentes del caso, los agentes especializados en delincuencia financiera consideraron la transferencia sospechosa de un presunto delito de narcotráfico. Sin embargo, tiempo después sirvió a los agentes de la Guardia Civil para fijar sus sospechas en el ahora detenido.

Según las mismas fuentes, M.A.M.B residía en una pequeña finca rural cercana a la ruta del Camino de Santiago seguida por la ciudadana estadounidense. Incluso estaba desde hace meses en el punto de mira de los investigadores, que llegaron a entrevistarse con él. Las alarmas saltaron cuando el hombre pasó a estar ilocalizable la semana pasada. Las primeras pesquisas apuntaban a que el sospechoso pudiera haber escapado a Portugal al sentirse cercado por los agentes. Sin embargo, ha sido finalmente detenido en suelo español y ahora se encuentra a la espera de pasar a disposición judicial.

La estadounidense Denise Thiem desapareció el pasado 6 de abril, mientras realizaba el Camino de Santiago. Desde entonces, más de 300 agentes han participado en su búsqueda.

Anticorrupción descubre al ex tesorero de CiU destruyendo pruebas con una trituradora

Daniel Osacar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez Daniel Osácar, ex tesorero de CDC, abandona la sede de la calle Córcega registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

Daniel Osácar, ex tesorero de CDC, abandona la sede convergente de la calle Córcega, que ha sido registrada por la Guardia Civil. EFE/Marta Pérez

La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil sorprendieron este viernes al ex tesorero de Convergéncia Democrática de Cataluña (CDC) destruyendo pruebas. Los investigadores descubrieron en el despacho de Daniel Osácar una trituradora repleta de documentos vinculados con Teyco, la empresa de la familia Sumarroca que pagó comisiones del 3% a la formación nacionalista.

Los fiscales Fernando Bermejo y José Grinda, que dirigieron la entrada y registro en los inmuebles de Osácar y en la propia sede de CDC ya han ordenado que la documentación que estaba siendo triturada sea recompuesta lo antes posible.

Anticorrupción tiene acreditado que la familia Sumarroca ha venido abonando a CiU un 3% de comisiones de cada obra adjudicada a sus empresas por los ayuntamientos gobernados por los nacionalistas.

Los investigadores han llegado a esta conclusión tras analizar la documentación intervenida el pasado mes de julio en el registro del domicilio y las oficinas de Jordi Sumarroca Claverol, consejero delegado de Teyco e hijo del fundador de CDC, Carles Sumarroca Coixet.

El Ministerio Público puso en marcha este viernes una nueva operación en el marco del denominado ‘caso Torredembarra’, en el que se investiga el pago de al menos 1,43 millones en comisiones al ex alcalde de CiU Daniel Massagué. Esta nueva fase de la investigación se centra en la canalización de dichos fondos hacia el partido y los investigadores, según ha podido saber EL ESPAÑOL, tienen ya acreditado que el enlace ha sido la Fundación Catalanista y Demócrata (Catdem), que está siendo registrada en estos momentos. Asimismo están siendo registrados cuatro ayuntamientos: Sant Celoni, Sant Cugat, Figueres y Lloret de Mar.

Según sostienen fuentes de la investigación, la plataforma empleada para introducir las comisiones en el partido ha venido siendo la fundación de Convergència, que está siendo registrada este viernes. Asimismo, está prevista la entrada y registro en el domicilio de Daniel Osàcar, ex tesorero de CiU.

La familia Sumarroca empleó un entramado de siete sociedades para sobornar al ex primer edil de Torredembarra. Tras detectar dicho entramado, los fiscales que coordinan la operación, Bermejo y Grinda, pusieron en marcha la ‘Operación Petrum’ el pasado 23 de julio. Esta se saldó con la detención de Jordi Sumarroca y con la práctica de ocho registros en los domicilios de los implicados y en la sede de la empresa constructora.

El pago de comisiones se realizó, en una primera fase, a través de dos empresas de Massagué -la panadería Maes Flequers i Pastissers y la inmobiliaria Daloi-. Estos pagos fueron materializados entre diciembre de 2011 y agosto de 2013 a través de una serie de filiales de Teyco: Teycotel BCN, Teycotel Cap Roig, Teycotel Gestió d’Hotels y Castellbell Residencial. Estas operaciones no están respaldadas por ningún soporte documental, lo que ha llevado a los fiscales Anticorrupción a concluir que se trata de comisiones ilegales.

Tras la detención del consejero delegado de Teyco, la empresa hizo un comunicado en el que reconoció la existencia de pagos al alcalde aunque negó tajantemente que encubrieran comisiones ilegales. “Todas las relaciones comerciales con el exalcalde se realizaron en el ámbito profesional privado, de forma transparente, legal y documentada y sin ninguna vinculación con Massagué como alcalde”. Según este mismo comunicado, “Teyco y Massagué acordaron gestionar conjuntamente restaurantes situados en hoteles y el dinero iba destinado a su equipamiento”. “El negocio no salió adelante y ahora es Massagué el que nos debe dinero”, explicaron desde Teyco.

Una reunión sin nada que ocultar

Nada que ocultar

UN AGOSTO EN LA AVENIDA DE BURGOS (II)

Queridos accionistas y suscriptores.

El hombre propone y los dioses del Olimpo disponen. Estaba yo tan dispuesto a dedicar esta segunda crónica agosteña a mis partidas de ping pong con la reina del HTML y la emperatriz del Javascript, mientras la madeja tecnológica se va trenzando espasmódicamente alrededor, cuando don Rodrigo Rato Figaredo Rodríguez de San Pedro Sela y Duquesne mandó llamar a su mecánico. Los de su estirpe no tienen conductor, menos aún chófer, sino mecánico y usan el plural con relamida condescendencia: “Saque el coche, que nos vamos al Ministerio del Interior”.

UN AGOSTO EN LA AVENIDA DE BURGOS (II)

Queridos accionistas y suscriptores:

El hombre propone y los dioses del Olimpo disponen. Estaba yo tan dispuesto a dedicar esta segunda crónica agosteña a mis partidas de ping pong con la reina del HTML y la emperatriz del Javascript, mientras la madeja tecnológica se va trenzando espasmódicamente alrededor, cuando don Rodrigo Rato Figaredo Rodríguez de San Pedro Sela y Duquesne mandó llamar a su mecánico. Los de su estirpe no tienen conductor, menos aún chófer, sino mecánico y usan el plural con relamida condescendencia: “Saque el coche, que nos vamos al Ministerio del Interior”.

El auriga sabía de sobra que todos los apellidos del prócer cabían holgadamente en el asiento trasero, pero no pudo evitar dirigirle una mirada de espanto. ¿Al ministerio del Interior? ¿Habría decidido don Rodrigo confesar nuevos delitos y entregarse? Su jefe se sintió obligado a tranquilizarle: “No, no se preocupe… Le contaré al ministro todo lo que me está pasando. Le daré mi versión”.

Y allí que se fueron, arrojando al llegar a Castellana 5 la colilla que prendió el gran incendio del verano. Aunque el fuego tardó, por razones que explicaré al final, más horas de lo normal en propagarse, ya que entrada la semana todo el bosque político era pasto de unas llamas que avanzaban imparablemente hacia el reducto vacacional del Jefe del Gobierno.

Tan grave era la conflagración que estuve a punto de pedir a Javier Muñoz y al Arponero Ingenuo que interrumpieran sus vacaciones y acudieran en mi ayuda para adentrarnos entre las lianas de fuego y las columnatas de humo, antes de que no quedara ni una yesca que llevarse al folio. Pero hétenos aquí que irrumpió don Tomás Serrano -apunten este nombre pues les hará sonreír muchas veces desde ahora- enviándonos el magnífico dibujo que acompaña a este texto, con tres palabras como título: “Nada que ocultar”. Y la magia de la imagen sirvió para activar un recuerdo de cuando el Arponero aún no había nacido, que cobra ahora extraordinaria importancia.

Partamos de la base de que yo creo a pies juntillas que Rato y Fernández no cerraron ningún trato inconfesable en su conversación del ministerio. Como bien refleja el dibujo, lo vergonzoso en sí, lo que obliga al pudor a meterse debajo de la mesa, fue el propio encuentro en el despacho oficial. A partir de que el ujier abrió la puerta del Excelentísimo al imputado acogotado, lo que se tratara allí ya sólo era un elemento ornamental. Un a más a más. Porque el medio era el mensaje y la noticia el encuentro en sí.

Por Rodrigo Rato como si había que hablar de las indubitadas apariciones de la Virgen de Fátima durante la vigilia de adviento en algunos cuarteles remotos de la Guardia Civil. Lo que le importaba era que la reunión se celebrara. Y que trascendiera. Que se supiera, que lo supieran los policías, los jueces, los fiscales, la prensa marianista –o sea toda la empapelada-, la opinión pública en suma: que él no es un apestado, que para la cúpula del PP sigue siendo “uno de los nuestros”, alguien a quien hay que proteger y defender en memoria de los servicios prestados, como hizo Rafael Hernando al decir que él también lo hubiera recibido. ¡Criatura! No nos cabe la menor duda de que lo hubiera hecho.

Lo sustancial no era el contenido del encuentro sino su apariencia. Por eso Rato sólo precisó que, claro, cómo no, había ido a hablar de lo suyo, “de todo lo que me está pasando”; cuando Fernández Díaz, en un alarde de majadería política con pocos precedentes, dijo en su nota de prensa que había puesto como “condición previa” que no se tratara de la “situación procesal” del visitante.

Hacía tiempo que nadie nos tomaba tan abiertamente por imbéciles. ¿Se imaginan el pitorreo si “el Pollo del Pinar” -Eligio Hernández en este mundo- se hubiera parapetado en esa misma “condición previa” cuando recibió a Amedo durante uno de sus permisos carcelarios en la sede de la Fiscalía General del Estado? O si Bermejo hubiera alegado que aceptó compartir caza y mantel con Garzón con la “condición previa” de no hablar de la Gürtel. O, por quitarle hierro, si Florentino Pérez se reuniera con su ten million dollar baby con la “condición previa” de no hablar de su renovación. O si dos apasionados amantes superaran todas las dificultades para verse con la “condición previa” de no tocarse.

Con comparecencias así de cínicas se destruye todo atisbo de fe en un sistema basado en la rendición de cuentas.

Por supuesto que hablaron de lo suyo, “de todo –todito todo- lo que me está pasando”, ¿cómo no iban a hacerlo? Pero los apaños ignominiosos, los tratos de favor inconfesables, se cocinan siempre a través de intermediarios de poco lustre. Cada cosa a su tiempo. Lo que Rato buscaba ahora era una especie de desagravio oficioso por el episodio de la mano en la nuca y el trato mediático anejo. Conoce lo suficientemente bien el percal como para saber que en la España del revoltijo de poderes sólo podrá afrontar acusaciones como las de blanqueo si previamente es blanqueado por los suyos. A partir de ahí, será cosa de los Enrique López, Concepción Espejel y demás jueces de partido.

La coartada recalentada por Fernández Díaz en el microondas de su comparecencia agosteña no pudo ser más ridícula. Dijo que Rato había recibido “400 tuits” intimidatorios –sin precisar si fueron de uno o de 400 tuiteros-, que estaba preocupado por el “eventual” riesgo de que le retiraran la escolta y que él consideró que era su deber “explicarle cómo funciona el sistema” de protección policial. Pamplinas. Ni Rato tiene cuenta de Twitter, ni se había tomado decisión alguna sobre su escolta, ni sería en todo caso el ministro el encargado de darle detalles técnicos.
Ahora nos cuentan que en realidad fue la pareja de Rato quien recibió un tuit de un tarado diciendo que iba a “desmembrar” al ex vicepresidente al modo de “la matanza de Texas”; pero, a juzgar por las fotos difundidas de ambos, no parece que estén pasando el verano bajo la sombra de la “motosierra”. Aunque en materia de seguridad personal toda precaución es poca, el “principio de proporcionalidad”, varias veces invocado por el ministro, no aparece aquí por ningún lado. Demasiado despacho para tan poco motivo. Además, ¿por qué ninguno de los dos interlocutores mencionó las amenazas en sus primeras versiones? Con comparecencias así de cínicas se destruye todo atisbo de fe en un sistema basado en la rendición de cuentas.

La pregunta clave no es si el presidente lo sabía. Salvando las distancias, es tan imposible que Rajoy ignorara que su ministro del Interior iba a recibir a Rato como que González ignorara que el suyo andaba secuestrando viajantes de comercio por error. La pregunta clave es por qué autorizó y tal vez propició el encuentro precisamente con Fernández Díaz. Y aquí entra en funcionamiento la hemeroteca de la memoria.

Nada que ocultar
Ilustración: Tomás Serrano

Cuando en julio de 2013 publiqué mis “Cuatro horas con Bárcenas” actué por mi cuenta y riesgo. Yo era, como siempre, un electrón libre. Ni la conversación había sido grabada, ni había convenido con el ex tesorero su publicación. Pero tampoco me había pedido que no lo hiciera. En las normas deontológicas de EL ESPAÑOL constará que un periodista sólo debe respetar el “off the record” tras haberlo convenido con la fuente de forma expresa. In dubio pro lector. Esa ha sido y será mi pauta. Pero no las tuve todas conmigo hasta que Bárcenas no avaló mi relato ante el juez Ruz.

El punto de no retorno para todos -menos para los lacayos del grupo parlamentario del PP que lamieron la mano del amo- fue la publicación de los SMS intercambiados durante años con Rajoy hasta desembocar en el “Luis, sé fuerte”, dos días después de que se divulgara el descubrimiento de su dineral en Suiza. Aunque el impacto mediático de aquella portada fue fulminante -sobre todo para mí- su intrahistoria no deja de tener su guasa pues Bárcenas se comunicaba como podía con su entorno desde la cárcel y eran otras personas las que localizaban los SMS en los distintos terminales móviles que había venido utilizando. Pues bien, en medio de aquel barullo hubo otros mensajes que no aparecieron: los de Fernández Díaz. Aparecieron los de Rajoy, aparecieron los de Mauricio Casals, Príncipe de las Tinieblas, pero no los del ministro del Interior.

¿Se refería a ellos Bárcenas cuando comentó durante su merendola con Raúl del Pozo que “hay en marcha un libro –sin duda el de Marisa Gallero para La Esfera- con dos SMS más que sale en septiembre”? Lo que es obvio es que esta “liaison dangereuse” debe vincularse al dispositivo montado desde Interior para controlar a la familia Bárcenas y apoderarse de sus documentos. En ese contexto fui víctima de los seguimientos que denuncié hace dos veranos en el programa de Jesús Cintora. También tienen mucho que ver las gestiones encaminadas a que la UDEF aclarara que “Luis el cabrón” no era Bárcenas sino otro, copatrocinadas por María Pico, jefa de gabinete de Soraya.

Como bien han apuntado varios amigos tuiteros, Fernández Díaz emerge así como el “señor Lobo” que “soluciona problemas” en la “Pulp Fiction” de chamarilería montada en la calle Génova. O, mejor todavía –apunto de mi cosecha-, como el fiel y doliente mastín Doug Stamper que va borrando las huellas de los desmanes de su jefe en House of Cards. Tras abandonar el pecado, como Stamper el alcohol, Fernández Díaz siempre acompañó a Rajoy de departamento en departamento en plan criado para todo. Que haga ahora el trabajo sucio en su condición de Ministro del Interior, no deja de ser un pleonasmo gravemente embarazoso para nuestra democracia.

El problema es que, abandonado a su suerte, Rato se convertiría a cuatro meses de las elecciones generales en la peor bomba de relojería imaginable. Le bastaría corroborar que tanto Mariano como él cobraban sobresueldos prohibidos por la ley cuando eran ministros, o que la cúpula del partido conocía el flujo de maletines que llegaba al despacho de Lapuerta, para que las limitadas posibilidades de seguir en el poder de este PP saltaran por los aires. De ahí que el despacho del ministro se metamorfoseara el 29 de julio en la ‘requetemanoseada’ consulta del “¿verdad que no vamos a hacernos daño, doctor?”.

Fernández Díaz emerge así como el “señor Lobo” que “soluciona problemas” en la “Pulp Fiction” de chamarilería montada en la calle Génova.

Y a modo de postdata aquí va la pregunta que se hacen con perplejidad algunos de los más conspicuos corresponsales extranjeros en España: ¿cómo es posible que tanto el periódico que tuvo la exclusiva del verano como el periódico que consiguió las declaraciones de Rato que desmentían la nota oficial del Ministerio enterraran esas impactantes noticias –devastadoras para el actual Gobierno- en sendas páginas pares, sin hacer mención alguna en sus portadas? En ninguno de los dos casos merecieron un lugar en el escaparate que con tanto cuidado se reparte. Ver para creer. ¿Tanto ha calado ya el responsable autocontrol –así se le llama ahora- en aquella “fábrica de Minerva” y en aquella “sabia Atenas”? ¿Tanto hay que mirar al poder por el rabillo del ojo, no vayamos a tener mañana un lío, que la última vez Soraya se puso como una fiera? Es para quedarse atónito. “Fabio, si tú no lloras, pon atenta la vista en luengas calles destruidas”.

Pero esto no pasará en EL ESPAÑOL y espero incluso que no pase con EL ESPAÑOL. Por algo decía Falstaff que, además de por su propio “ingenio”, había que valorarle por el que inducía en los demás. Ya veréis como antes de que nazcamos empezará a notarse. ¡Qué difícil lo van a tener quienes han medrado entregando lectores al poder, ahora que va a volver a ponerse de moda proporcionar poder a los lectores!

Cierre en falso a la sombra de Rajoy

Ni una sola explicación verosímil, ni una pizca de autocrítica y ni un solo argumento de fuste para justificar por qué el máximo responsable político de los cuerpos de seguridad había despachado en privado en el Ministerio con un ‘pluriimputado’ por administración desleal, falsedad documental, fraude tributario y blanqueo de capitales, entre otros.

La comparecencia de Jorge Fernández Díaz en el Congreso de los Diputados para rendir cuentas de su reunión con Rodrigo Rato en el Ministerio del Interior resultó previsiblemente decepcionante. 

Ni una sola explicación verosímil, ni una pizca de autocrítica y ni un solo argumento de fuste para justificar por qué el máximo responsable político de los cuerpos de seguridad había despachado en privado en el Ministerio con un ‘pluriimputado’ por administración desleal, falsedad documental, fraude tributario y blanqueo de capitales, entre otros.

El ministro adujo que aceptó entrevistarse con Rodrigo Rato porque ha sido víctima de graves amenazas en Twitter y en otros ámbitos y circunstancias que no detallaba por seguridad; que había decidido recibirle personalmente porque se trata del exvicepresidente del Gobierno y exdirector del FMI y que en los 60 minutos que duró la reunión en ningún momento hablaron de su situación procesal ni de las pesquisas de que está siendo objeto.

Tales explicaciones resultan tan inconsistentes que sólo contribuyen a extender aún más las sombras que se ciernen sobre el Gobierno y sobre el PP en lo que refiere a su compromiso real con la regeneración política y de lucha contra la corrupción. Puede que Rodrigo Rato tema ir sin escolta porque le pitan los preferentistas en la puerta del Juzgado, pero es evidente que este problema de seguridad no precisa de una intervención directa del ministro. Por otro lado, basta recordar el mando de Fernández Díaz sobre la Guardia Civil (a cargo de la investigación) para concluir que su reunión con Rato fue una grave irresponsabilidad.

Ni rastro de arrepentimiento

Lejos de mostrarse siquiera algo arrepentido, Fernández Díaz se permitió el lujo de reñir a la oposición por haberle obligado a comparecer en medio de sus vacaciones y por pedirle la dimisión  y, lo que es peor, preguntado al respecto, dejó en el aire la posibilidad de volver a recibir a Rato en el Ministerio si se lo vuelve a pedir.

El precedente de tanta prepotencia hay que atribuírselo al propio Rajoy, que puso a ras de suelo la asunción de responsabilidades políticas cuando, tras conocerse sus mensajes de apoyo a Bárcenas (“Luis, sé fuerte”), optó por continuar impasible sin dar explicaciones ni pedir perdón a la opinión pública. El presidente del Gobierno no esperó siquiera a que acabara la comparecencia para dar por buenas las explicaciones del ministro. A este cierre en falso de Jorge Fernández Díaz se sumó el portavoz del PP en la Comisión parlamentaria de Interior, Francisco Márquez, que se limitó a seguir al dedillo el guión prefijado.

Los diputados de la oposición fueron lógicamente contundentes. Una de las andanadas más relevantes fue la del portavoz de Izquierda Plural, Ricardo Sixto, cuando aventuró que si el ministro había recibido de a Rodrigo Rato en privado es porque ambos presumían que el ex vicepresidente tiene el teléfono pinchado. La acusación velada de que el titular de Interior estaba protegiendo a Rato de una supuesta intervención telefónica -no acreditada en los procedimientos judiciales- es gravísima, aunque Fernández Díaz prefirió no darse por aludido. Para su defensa contaba el ministro, de partida, con la experiencia y complicidad de Rajoy y con la precipitación con que el PSOE denunció el asunto la víspera ante la Fiscalía.

Además, en EL ESPAÑOL:

 

Las 19 incógnitas que la comparecencia de Fernández Díaz no despejó

Fernández Díaz

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se sometió al escutrinio de la Cámara Baja en una comparecencia para rendir cuentas sobre la reunión que mantuvo con el ex vicepresidente Rodrigo Rato el 29 de julio en su despacho oficial. “Era mi deber atenderlo. Se reunió conmigo por su seguridad personal”, repitió durante su larga comparecencia sin ningún arrepentimiento. Dio algunas respuestas, pero son más las incógnitas. 

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se sometió al escutrinio de la Cámara Baja en una comparecencia para rendir cuentas sobre la reunión que mantuvo con el ex vicepresidente Rodrigo Rato el 29 de julio en su despacho oficial. “Era mi deber atenderlo. Se reunió conmigo por su seguridad personal”, repitió durante su larga comparecencia sin ningún arrepentimiento.

EL ESPAÑOL diseñó este jueves una lista con las preguntas que el máximo mandatario del departamento de Interior debía responder para esclarecer el encuentro y sus implicaciones. Sin embargo, cuatro horas de comparecencia no bastaron para despejar todas las dudas que despertó una reunión que -de creer a Fernández Díaz- el propio presidente del Gobierno descubrió a través de la prensa.

El ministro se limitó a reconocer que Rodrigo Rato se puso en contacto con él entre el 9 y el 20 de julio, que a la reunión en la sede del Ministerio él mismo llegó tarde y que su jefe de gabinete participó, pero sólo al principio. Fue Rato quien solicitó el encuentro, según la versión del ministro, porque “estaba preocupado por la posibilidad de que le retirasen la seguridad” y por las amenazas en forma de tuit que recibieron él y su entorno. Finalmente, el titular de Interior se escudó en que Rato está en peligro para no dar más explicaciones a la ciudadanía.

Balance comparecencia

A continuación figuran las cuestiones que el ministro dejó sin responder. De las 35 planteadas inicialmente, más de la mitad quedaron sin aclarar: 19 en total.

  1. ¿Hay constancia de la llegada de Rato al Ministerio en el registro de entrada?
  2. ¿Alguien del PP sabía que iba a producirse ese encuentro? ¿Quién o quiénes?
  3. ¿Contó el ministro cómo fue la reunión a alguien? ¿A quién?
  4. ¿Ha recibido el ministro en su despacho a otros amigos para abordar sus problemas?
  5. ¿Pidió Rato al ministro que hiciera llegar a la AET o a Cristóbal Montoro su versión sobre el origen de su patrimonio?
  6. ¿Qué consecuencias tuvo el encuentro?
  7. ¿Por qué aseguró el Ministerio en su comunicado que Jorge Fernández Díaz no tiene ninguna relación con la investigación cuando es la Guardia Civil, bajo su mando, la que actúa como policía judicial?
  8. ¿Le comentó Rato si él o su familia habían interpuesto alguna denuncia por las amenazas a su familiar?
  9. ¿Por qué Interior tardó casi tres días en tratar de explicar los hechos si todo estaba tan claro, según la versión del ministro?
  10. ¿Se ha planteado el ministro llevar a cabo alguna actuación judicial contra Rato por asegurar que sí hablaron de su caso?
  11. ¿Tiene Fernández Díaz relación con Luis Bárcenas en la actualidad?
  12. ¿Mandó el ministro del Interior mensajes de apoyo a Luis Bárcenas, tal como ha asegurado el extesorero del PP?
  13. ¿Quién ordenó el dispositivo de vigilancia a Luis Bárcenas y sus familiares antes de que el extesorero entrara en prisión?
  14. ¿Hizo alguna gestión el ministro del Interior para identificar a los autores y responsables de este operativo de vigilancia a Bárcenas?
  15. Si la dimisión del exministro Bermejo estaba motivada por irse de cacería con un imputado, ¿debería el ministro presentar su renuncia?
  16. ¿Ha recibido instrucciones del presidente del Gobierno para contactar en su nombre con imputados por corrupción?
  17. ¿Ha participado en alguna reunión con el presidente del Gobierno para decidir la estrategia del PP sobre los casos de corrupción?
  18. ¿Se han tratado casos de corrupción como Gürtel, Púnica o el caso Bankia en reuniones del Gobierno?
  19. ¿Ha consultado con Soraya Sáenz de Santamaría o su jefa de gabinete la estrategia del Gobierno en relación a casos de corrupción que afectan al PP?

Con información de Antonio Delgado, Patricia López, Pablo Romero y Joaquín Vera.

Además, en EL ESPAÑOL:

35 preguntas para Fernández Díaz por su reunión con Rato

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El encuentro de Jorge Fernández Díaz con Rodrigo Rato no fue uno más. No figuraba en la agenda del ministro del Interior y fue aireada por la prensa, con versiones contradictorias sobre su contenido, insólitos comunicados de prensa y finalmente una comparecencia extraordinaria en pleno agosto ante el Congreso. Fernández Díaz se reunió con Rato, el ex vicepresidente económico del Gobierno, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, expresidente de Bankia, ex casi todo en el PP pero actualmente imputado por varios delitos y con su patrimonio bajo sospecha. Aquí están todas las preguntas sin respuesta,

El encuentro de Jorge Fernández Díaz con Rodrigo Rato no fue uno más. No figuraba en la agenda del ministro del Interior y fue aireado por la prensa, con versiones contradictorias sobre su contenido, insólitos comunicados de prensa y finalmente una comparecencia extraordinaria en pleno agosto ante el Congreso. Fernández Díaz se reunió con Rato, el ex vicepresidente económico del Gobierno, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, expresidente de Bankia, ex casi todo en el PP pero actualmente imputado por varios delitos y con su patrimonio bajo sospecha.

Estas son las incógnitas que rodean a una de las citas más polémicas de los últimos años.

  1. ¿Cuándo recibió la llamada de Rodrigo Rato?
  2. ¿Qué problema personal invocó Rato para convencer al ministro de que debía recibirle?
  3. ¿No se podía tratar por teléfono?
  4. ¿Cuánto tiempo tardó en recibir a Rato desde que éste le expuso su interés por entrevistarse?
  5. ¿Por qué aceptó la entrevista a sabiendas de que hacerlo podía ponerlo en una difícil situación?
  6. ¿Le presionó Rato de alguna manera para convencerle? ¿Le amenazó con alguna información sensible?
  7. ¿Hay constancia de la llegada de Rato al Ministerio en el registro de entrada?
  8. ¿Cuánto duró?
  9. ¿De qué se habló?
  10. ¿Alguien del PP sabía que iba a producirse ese encuentro? ¿Quién o quiénes?
  11. ¿Contó el ministro cómo fue la reunión a alguien? ¿A quién?
  12. ¿Ha recibido el ministro en su despacho a otros amigos para abordar sus problemas personales?
  13. ¿Ha recibido el ministro a otros imputados en su despacho?
  14. ¿Informó el ministro a Rato de las pesquisas de la Guardia Civil en el marco de las investigaciones sobre el exbanquero?
  15. ¿Se mencionó en la reunión el papel decisivo de la Agencia Tributaria en la iniciación del ‘caso Rato’?
  16. ¿Pidió Rato al ministro que hiciera llegar a la AET o a Cristóbal Montoro su versión sobre el origen de su patrimonio?
  17. ¿Qué consecuencias tuvo el encuentro?

    La explicación de lo sucedido

  18. ¿Por qué no se informó en el comunicado de que la razón de la reunión era las amenazas a un familiar de Rato?
  19. ¿Por qué aseguró el Ministerio en su comunicado que Jorge Fernández Díaz no tiene ninguna relación con la investigación cuando es la Guardia Civil, bajo su mando, la que actúa como policía judicial?
  20. ¿Le comentó Rato si él o su familia habían interpuesto alguna denuncia por las amenazas a su familiar?
  21. ¿Habló con el imputado de su situación procesal, tal como sostiene el propio Rato?
  22. ¿Por qué Interior tardó casi tres días en tratar de explicar los hechos si todo estaba tan claro según la versión del ministro?
  23. ¿Miente Rato cuando asegura que hablaron de “lo que le estaba pasando”?
  24. ¿Se ha planteado el ministro llevar a cabo alguna actuación judicial contra Rato por asegurar que sí hablaron de su caso?

    Más allá de Rodrigo Rato

  25. ¿Tiene Fernández Díaz relación con Luis Bárcenas en la actualidad?
  26. ¿Mandó el ministro del Interior mensajes de apoyo a Luis Bárcenas, tal como ha asegurado el extesorero del PP?
  27. ¿Quién ordenó el dispositivo de vigilancia a Luis Bárcenas y sus familiares antes de que el extesorero entrara en prisión?
  28. ¿Hizo alguna gestión el ministro del Interior para identificar a los autores y responsables de este operativo de vigilancia a Bárcenas?
  29. Si la dimisión del exministro Bermejo estaba motivada por irse de cacería con un imputado, ¿debería el ministro presentar su renuncia?

    Rajoy

  30. ¿Pidió el ministro permiso a Mariano Rajoy para reunirse con Rato?
  31. ¿Informó a Mariano Rajoy con posterioridad del contenido de la reunión?
  32. ¿Ha recibido instrucciones del presidente del Gobierno para contactar en su nombre con imputados por corrupción?
  33. ¿Ha participado en alguna reunión con el presidente del Gobierno para decidir la estrategia del PP sobre los casos de corrupción?
  34. ¿Se han tratado casos de corrupción como Gürtel, Púnica o el caso Bankia en reuniones del Gobierno?
  35. ¿Ha consultado con Soraya Sáenz de Santamaría o su jefa de gabinete la estrategia del Gobierno en relación a casos de corrupción que afectan al PP?

Han preguntado: María Peral, Vicente Ferrer, Mariano Gasparet, Pablo Romero, Ana I. Gracia, Joaquín Vera y Daniel Basteiro.

Además, en EL ESPAÑOL:

La UCO investiga a un alto cargo de Madrid por filtrar información a la Púnica a cambio de trabajo

granados

Francisco de la Orden Gómez, ex subdirector de Infraestructuras Judiciales, filtraba a David Marjaliza las adjudicaciones públicas que la Comunidad de Madrid iba a sacar a concurso para que se presentarse Cofely, la multinacional energética acusada también de pertenecer a la trama. A cambio de esta información privilegiada, el funcionario de la Comunidad de Madrid pedía a los cabecillas de la Púnica que le garantizasen un puesto de trabajo por si el PP perdía las elecciones el 24 de mayo. 

La Guardia Civil investiga a un funcionario de la Comunidad de Madrid por filtrar información privilegiada a la trama Púnica y centra sus miras en la consejería de Justicia y Presidencia, controlada por Francisco Granados durante dos legislaturas (2004 – 2011). Según  la tesis de los investigadores, fue la ‘mano derecha’ de Esperanza Aguirre, en prisión preventiva desde el 27 de octubre, quien benefició a las empresas de su socio y testaferro, David Marjaliza, también encarcelado. Granados abandonó la política cuando se descubrió que había tenido una cuenta en Suiza, pero mantuvo intacta la relación con determinados funcionarios de la administración autonómica para que empresas de su entorno más íntimo siguieran beneficiándose de contratos públicos. Solo en los últimos dos años, el Ejecutivo madrileño que entonces presidía Ignacio González adjudicó a la empresa energética Cofely, en el epicentro de la trama, contratos valorados en 3,4 millones de euros.

El sumario de la Operación Púnica recoge una llamada entre el empresario Marjaliza y  Francisco de la Orden Gómez, ex subdirector de Infraestructuras Judiciales, dependiente directamente de la Consejería de Presidencia de la Comunidad de Madrid.  En la conversación, realizada el 5 de agosto de 2014, el funcionario muestra su temor ante un previsible cambio político en el Ejecutivo de la Comunidad de Madrid y deja entrever que, de confirmarse la salida del PP de la institución, las empresas de la trama se quedarían sin negocio. La conversación que ambos mantuvieron es la siguiente:

F. O. G.: Va a haber un derribo por liquidación.

D. M. V.: Claro, todo el mundo piensa que se va a perder y que va a haber lío.

F. O. G.: Claro, y entonces todo el mundo va a barrer. Por eso te decía que sería interesante en algún sitio donde efectivamente pudiéramos estar.

D. M. V.: Vale, vuelvo a decírselo. Yo le veré mañana o pasado. Antes de que se vaya que él también… (se corta la llamada).

Los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil recogen que, “a juicio policial y considerando el conjunto de las llamadas se deduce que, ante la proximidad de las elecciones autonómicas, existen previsiones de descalabro electoral de tal modo que habría cargos públicos buscando rentabilizar  el tiempo que le quedaría en la administración o tratando de buscar alguna alternativa profesional anterior”.

Reunión en San Bernardo

Los agentes de la UCO monitorizaron durante semanas las llamadas entre Marjaliza y este funcionario de la Comunidad de Madrid. “Necesito hacerte una pregunta in person y prefiero mirarte a los ojos”, le dijo Marjaliza el 12 de agosto. Una semana después, Francisco de la Orden vuelve a llamar al empresario de Valdemoro y le muestra la página 80 de un Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. “La página hace mención a un contrato de instalación de luminarias y equipos de ahorro de energía en municipios de menos de mil habitantes, por valor de 1.328.209 euros, que se enmarca en el sector de negocio de Cofely”, detalla la Guardia Civil en sus informes.

Dos días después de este cruce de llamadas, empresario y funcionario quedan en la madrileña Glorieta de San Bernardo. Fue visto y no visto. Cinco minutos que quedaron grabados por un equipo de vigilancia de la UCO, como atestiguan estas dos imágenes:

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Una semana después, el 3 de septiembre de 2014, Marjaliza recibe otra llamada del trabajador público. En ella, el socio de Francisco Granados confirma que Cofely se va a presentar a un concurso recomendado por el funcionario. “Vale, vale, dime quién es porque nuestro amigo ya está avisado” confirma el empleado de la Comunidad de Madrid, que también le adelanta que la administración va a sacar otros cuatro millones de euros en contratos más pequeños. “Se van a sacar a gestión directa. Lo que pasa es que son cuantías más pequeñas, de 700, 800 […] Hay unos tres o cuatro preparados ahí. Ahí sí que el que hablamos el otro día no tiene nada que ver”, detalla.

Enchufe

Poco después y, según recogen los informes policiales, el empresario hace una petición directa a Marjaliza: “Y escucha, ya por último una cosa. Yo te hago de vez en cuando esta pregunta, pero es que te la tengo que hacer porque es que si no tengo que buscar cualquier otra solución porque no puedo seguir donde estoy […] Entonces David, la pregunta que te hago es muy clara y muy directa y no quiero ponerte a ti en ningún compromiso ni a nadie. Yo lo único que quiero saber es si el que vas a poner todavía puede mover algún hilo para que a mí me puedan mover de ahí”. La respuesta de Marjaliza fue fría: “Yo, en mi opinión como persona física, yo creo que no.  Ahora, otra cosa es que hable con él y me diga que en algún lado específico sí.  Pero yo creo que ahora mismo está todo demasiado denostado y demasiado tirado como para empezar a pedir favores”.

A juicio de los investigadores, “a través de esta llamada se constata que el funcionario, de un lado facilita cierta información sobre contratación pública y del otro, le pide un favor de tal modo que cada conducta se puede interpretar como contrapunto de la otra. Aluden a una tercera persona que supuestamente podría influir en dichos contratos y a un amigo en común”.  Un interrogante que sigue abierto y que todavía investiga la Audiencia Nacional.