¿Acertaron las encuestas del 27S? Un repaso a sus cifras y a nuestra predicción

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Las elecciones catalanas se presentaban complicadas para los encuestadores. Eran unos comicios excepcionales y es difícil hacer estádistica de lo excepcional. Concurrían nuevos partidos, la participación se presumía histórica y el sentido del voto era para muchos inédito: un plebiscito. Pero las encuestas hicieron un buen trabajo. Aquí explico por qué.

También en EL ESPAÑOL:

Nota. Que un modelo probabilístico se demuestre bien calibrado es en esencia otra forma de precisión. Pero para los propósitos de este artículo he creído que la distinción entre precisión y calibración era útil.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó las elecciones del 27S con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí la mejor radiografía de la cita electoral: datos, análisis y contexto. 

Las elecciones catalanas se presentaban complicadas para los encuestadores. Eran unos comicios excepcionales y es difícil hacer estadística de lo excepcional. Concurrían nuevos partidos, la participación se presumía histórica y el sentido del voto era para muchos inédito: un plebiscito. Pero las encuestas hicieron un buen trabajo. Aquí explico por qué.

1. El promedio de sondeos funcionó.

El gráfico compara 20 sondeos con los resultados de las elecciones del domingo. Los sondeos son los de Sigma Dos, GAPS, GESOP, NC Report, Invymark, IBES, Feedback, CIS, Metroscopia, DYM, GAD3, Celeste Tel y My Word.

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El promedio de encuestas anticipó la imagen general que dejaron las urnas. JxSí, el PP y CUP fueron bien estimados. Tambien el PSC. La mayor desviación se dió con Ciudadanos y Catalunya Sí que es Pot (CSP). El primero había sido infraestimado y el segundo sobreestimado, justo al revés de lo que pasó en las municipales de mayo.

2. Nuestro modelo fue razonablemente preciso.

Basándome en los sondeos, publiqué dos días antes del 27S un modelo de predicción para las elecciones. El modelo estimaba cuántos diputados lograría cada partido y con qué probabilidad.

A continuación evalúo que tal lo hizo ese modelo. El gráfico compara los diputados de cada partido con las predicciones probabilísticas del modelo.

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(Las áreas de color son histogramas y representan la probabilidad que tiene cada partido de lograr cierto número de escaños.)

La precisión del modelo fue notable. Acertó el partido ganador, acertó quién sería segundo y el orden de todos los partidos excepto el PSC y CSP, que se intercambiaron. La predicción más probable se desvió menos de dos escaños para JxSí, PSC, PP, CUP y Unió. Las mayores desviaciones se dieron con Cs y CSP. Pero desde el principio sus resultados eran los más inciertos: sus distribuciones de probabilidad eran las más anchas.

El modelo predijo también los resultados del independentismo. Anticipó que JxSí no tendría mayoría absoluta y que la suma con CUP lograría mayoría de escaños pero no de votos. Sus predicciones mediana para los escaños de JxSí y la CUP casi coinciden con los resultados reales.

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También las predicciones de votos:

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Estoy también satisfecho con las predicciones en cada provincia. En Barcelona la precisión fue similar a la general. En Tarragona la predicción de más probabilidad acertó para JxSí, PSC, CUP y Unió. En Lleida, para PSC, PP, CUP, Unió y JxSí. En Girona, para todos los partidos. (Gráficos de Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona.)

3. Un reloj parado.

Mi primer objetivo con el modelo es que fuese fiable. Sus predicciones no son audaces ni finísimas: son cautas. Por eso había muchos resultados posibles en el segundo gráfico. No es así por capricho. Es así porque observar las encuestas de los últimos años me sugiere que ésa es la precisión que podemos esperar.

Estos eran los intervalos del 50% de probabilidad que el modelo asignaba a cada partido:

  • JxSí: [59, 67]
  • Cs: [17, 23]
  • CSP: [12, 18]
  • PSC: [11, 17]
  • PP: [11, 15]
  • CUP: [ 6, 10]
  • Unió: [ 0, 3]

Son intervalos amplios e incluso así la mitad de las veces la realidad debía acabar fuera de ellos. Por eso las desviaciones con Ciutadans o CSP no son una sorpresa. Al final, de los siete partidos cinco cayeron dentro de los intervalos. Y aunque no puedo saberlo todavía, creo que la incertidumbre del modelo está bien calibrada.

¿Pero qué significa «bien calibrada»?

Mi modelo respeta el primer principio que enuncia Nate Silver para hacer estimaciones electorales: «Un buen modelo debe ser probabilístico, no determinista». La mayoría de modelos de predicción tienden al exceso de confianza y mi propósito es no caer en ese error. Por eso mi modelo no da predicciones muy concretas si no puede —y generalmente no puede— sino predicciones con distintas probabilidades.

Para calibrar un modelo probabilístico hay que comprobar que sus predicciones aciertan con la probabilidad prevista. Por ejemplo, si mi modelo dice que el partido X tiene un 60% de probabilidades de lograr escaños, quiero que eso suceda un 60% de las veces. Si sucede solo el 10% de las veces el modelo está mal. Pero también está mal si sucede el 95% del tiempo. Ese modelo está mal calibrado.

Podéis pensar en las predicciones meteorológicas. No espero que el hombre del tiempo me diga con certeza si lloverá el sábado. Pero si me dice que la probabilidad de lluvia es del 20%, lo que espero es que acierte cuatro de cada cinco veces.

En resumen, al evaluar la bondad de un modelo probabilístico podemos hablar de dos cosas: de su precisión y de su calibración. Un modelo es muy preciso si dice exactamente qué va a ocurrir. Esos modelos son geniales, pero difíciles de encontrar para fenómenos complejos. Por eso las elecciones se predicen con modelos probabilísticos. Y esos modelos quiero que estén bien calibrados: si me dicen que un suceso tiene una probabilidad del 66%, deberán acertar dos de cada tres veces.

4. Conclusión.

Tras las elecciones el modelo de predicción sale reforzado. Sus limitaciones siguen ahí —y de ellas hablaré otro día— pero sus predicciones para el 27S fueron bastante precisas.

Si el modelo falló fue más bien por acertar demasiado. Quizás el modelo está ligeramente mal calibrado y fue demasiado conservador. O lo que es más probable: quizás tuvo algo de suerte. Si la razón es una u otra sólo lo sabremos dentro de muchas tiradas, cuando podamos distinguir la estructura del azar.

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También en EL ESPAÑOL:

Nota. Que un modelo probabilístico se demuestre bien calibrado es en esencia otra forma de precisión. Pero para los propósitos de este artículo he creído que la distinción entre precisión y calibración era útil.

Por qué Junts pel Sí está ganando los votos de los catalanes de izquierdas

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Lluís Rabell y la candidatura formada entre Podemos e Iniciativa no han conseguido mantener el peso que tenían en junio. Más exitosa ha sido la coalición formada por Convergència y Esquerra, que ha conseguido recuperar ciertos espacios entre los electores independentistas y de izquierdas sin perder apoyos a la derecha del tablero.

Gráficos: Patricia López

Como comentamos en este artículo, la oferta electoral de las elecciones catalanas presenta muchas innovaciones con respecto a 2012. Unas innovaciones que pueden haber alterado el apoyo que los distintos partidos reciben de los distintos sectores de la población.

A nivel social observamos bastantes movimientos sobre todo debido al auge y posterior caída de los apoyos a la confluencia creada entre Podemos e Iniciativa entre algunos sectores sociales.

Más allá de la distribución de los grupos sociales, es interesante ver cómo todos estos cambios se han traducido a nivel político. Es decir, como han evolucionado los apoyos de los ciudadanos según sus preferencias por el modelo social y nacional. Es un retrato que podemos hacer de nuevo con los datos de los barómetros de GESOP para El Periódico.

1. El fracaso de Podemos e Iniciativa.

Para empezar podemos ver cómo han evolucionado los apoyos a los partidos entre los ciudadanos que se sitúan en los distintos puntos del eje izquierda-derecha, uno de los indicadores de preferencias políticas que más se usan en la ciencia política.

Después de la caída sufrida en junio, las candidaturas independentistas han recuperado durante el verano parte de su espacio entre los votantes que se sitúan en el punto más a la izquierda. Suben a costa sobre todo de una pérdida del peso de la confluencia de izquierdas entre ICV y Podemos, que en junio conseguía entre este grupo un peso aún menor del que tenía en febrero antes de confluir.

No es fácil saber si este cambio se debe a decisiones tomadas por los distintos partidos: la elección de Raül Romeva o Lluís Rabell o el fin del periodo de luna de miel después de las municipales. Pero la dinámica es evidente. Existe, no obstante, un aumento del número de indecisos en este tramo, por lo que la confluencia podría quizá recuperar una parte de su cuota antes del 27S.

Esta dinámica de Junts pel Sí recuperando espacio y Catalunya Sí que es Pot (CSP) perdiéndolo es aún más evidente entre los votantes de centro izquierda. Pero entre los votantes que se sitúan entre centro y centro izquierda la lista conjunta parece no haber cambiado mucho las alianzas: el porcentaje de votos a la lista independentista es similar al que tenía en febrero Convergència i Unió. El hecho de que la lista conjunta esté manteniendo su porcentaje de votos en estos sectores es bastante significativo si tenemos en cuenta que una parte importante de los cabeza de lista presentados tenían un perfil poco afín a estas posiciones.

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Gráficos: Patricia López

2. Junts pel Sí suma por la izquierda. 

¿Han afectado los cambios en las candidaturas a las alianzas entre los grupos del eje que seguramente tendrá más importancia en estas elecciones? Me refiero al eje nacional. Los gráficos muestran cómo entre junio y septiembre la coalición entre Podemos e Iniciativa perdió una importante parte del peso que tenía entre quienes no son independentistas en favor de los socialistas, pero sobre todo en favor de la abstención y de la indecisión.

Esta pérdida de peso entre los electores no independentistas no se compensa en ningún caso con un mayor peso entre sectores independentistas. Es decir, a pesar de haber escogido a un candidato con un perfil en principio favorable al independentismo, la coalición no ha sido capaz de penetrar en ese sector. Quizá porque el posicionamiento del partido era distinto y porque ya existían otras candidaturas que podían ocupar este lugar con un posicionamiento nacional más claro.

La coalición también ha perdido el poco espacio que tenía en febrero entre estos votantes. Los motivos podrían ser la creciente polarización y la construcción de una lista independentista con candidatos de la izquierda, junto con las dinámicas del partido a nivel español y europeo.

Desde febrero la candidatura de JxS ha conseguido aumentar ligeramente su poder de atracción de voto entre los independentistas más recientes en detrimento de la confluencia de izquierdas y de la CUP. En cambio, la coalición ha afectado relativamente poco el comportamiento de los independentistas de toda la vida. La CUP, por ejemplo, ha aumentado ligeramente su peso.

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3. El PP recupera terreno. 

Si observamos el comportamiento de los votantes según su identificación nacional encontramos dinámicas muy parecidas. Destaca la leve recuperación del PP entre los ciudadanos con una identidad española dominante sobre la catalana, y la pérdida de peso casi total de CSP entre estos ciudadanos en el barómetro de septiembre. Una pérdida de peso que contrasta con el porcentaje de voto (más del 10%) que conseguía en junio en ese sector.

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4. Albiol sostiene al PP.

Por último, podemos observar el comportamiento de los grupos según su recuerdo de voto en 2012. ¿Cómo han cambiado los distintos escenarios el comportamiento de los votantes de los distintos partidos?

Estos gráficos muestran la intención de voto en los tres periodos según el partido al que los ciudadanos recuerdan haber votado en las autonómicas de 2012.

La elección de Albiol como líder del partido ha ayudado al PP a mantener una proporción ligeramente superior de los votantes que tenía el partido en las elecciones de 2012. La intención de voto para los populares entre los antiguos votantes es mejor en septiembre de lo que era en junio aunque sigue estando por debajo de la de febrero. De todos modos, esta mejora no evita que la mitad de sus votantes de 2012 siga declarando que va a cambiar su voto esta vez.

Destaca por ejemplo porcentaje de votantes que declara que votará a Ciudadanos durante los tres períodos analizados. El porcentaje de votantes populares en 2012 que decía querer votar Unió si iba sola a las urnas en junio desaparece en septiembre. No obstante, este cambio tan notable podría deberse más al tamaño de la muestra que a cambios reales en la sociedad.

En septiembre aumentan bastante el número de antiguos votantes populares que declara no saber que votar aún. El aumento de los indecisos se encuentra entre los antiguos votantes socialistas o entre los de Convergència i Unió.

5. El posible ‘efecto Romeva’.

La lista impulsada por Artur Mas ha ayudado al president a retener a la mayor parte de los votantes de Convergència que en febrero mostraban unos niveles muy bajos de fidelidad. Aunque no queda claro qué es lo que produce el cambio ya que el porcentaje de antiguos votantes de CiU que decía querer votar ERC ya había bajado mucho en junio cuando la lista conjunta con ERC aún no era clara pero sí la división con Unió.

Como ya se intuía en el primer gráfico, rostros alejados del perfil de este electorado como Romeva o Lluís Llach no han evitado que el fenómeno Junts pel Sí consiga retener la mayoría del electorado del antiguo partido de Mas. Vemos además que a Unió le cuesta mucho mantener un porcentaje importante de los antiguos votantes de la coalición.

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El PSC ha conseguido mejorar notablemente su capacidad para retener a sus antiguos votantes. En parte gracias a la pérdida de peso de la confluencia de izquierdas entre sus antiguos votantes. La candidatura de Podemos e Iniciativa, que en junio conseguía captar a más de un 30% de los votantes socialistas, en junio apenas conseguía el voto del 10% de ellos.

Es probable que la elección de un cabeza de lista independentista como Lluís Rabell haya limitado la capacidad de la nueva marca para mantener la fuerza con la que Podemos e Iniciativa entraban entre los electores del PSC en junio. Aunque otras dinámicas a nivel nacional también pueden explicar el cambio.

En cuanto a los votantes de los partidos más pequeños en 2012, vemos que la coalición de izquierdas con Podemos ha permitido a Iniciativa recuperar buena parte de su espacio entre sus votantes de 2012. Sin embargo, el partido parece haber perdido cierta fuerza durante el verano. En parte por las fugas a Junts pel sí, vinculadas quizá a la elección de Romeva. La confluencia también pierde peso entre los antiguos votantes ecosocialistas por un importante aumento de los indecisos. Quienes votaron a Ciudadanos en 2012 apenas muestran dudas sobre su voto el 27S.

El gráfico también muestra cómo la lista de Junts pel Sí ha llamado la atención de más del 20% de quienes votaron a la CUP en 2012. Al mismo tiempo, sin embargo, la candidatura de confluencia de izquierdas ha perdido influencia entre los antiguos votantes de la CUP. Quizá porque se ha agotado la luna de miel después de las elecciones municipales y quizá porque los asuntos nacionales se han ido imponiendo en el debate. Podemos y sus aliados han perdido capacidad para atraer votantes entre quienes se abstuvieron en 2012.

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En conclusión, es difícil diferenciar los distintos elementos que pueden haber afectado el comportamiento de los catalanes en los últimos meses. Sin embargo, existen ciertas dinámicas que parecen claras a la luz de los datos presentados aquí. Lluís Rabell y la candidatura formada entre Podemos e Iniciativa no han conseguido mantener el peso que tenían en junio. La caída es bastante transversal. Pero en parte se debe a su pérdida de apoyos entre quienes se declaran más de izquierdas y se sienten menos independentistas. El efecto del candidato Rabell no ha sido positivo. En el barómetro de septiembre la coalición consigue apoyos iguales o menores a los que tenía la suma de los dos partidos en febrero de 2015.

Más exitosa ha sido la coalición formada por Convergència y Esquerra. Esta candidatura ha conseguido recuperar ciertos espacios entre los electores independentistas y de izquierdas sin perder apoyos a la derecha del tablero.  De nuevo, no es fácil saber hasta qué punto ha sido un efecto Romeva, un efecto ERC o un efecto división con Unió. Pero parece claro que la lista impulsada por Mas consigue ahora más apoyos de los que tenían los dos partidos juntos en junio en la mayoría de sectores decisivos.

Por último, la elección de Xavier García Albiol como candidato del PP ha permitido al partido mantener su influencia entre sus incondicionales y entrar ligeramente entre las bases electorales de los socialistas o de Ciutadans. Este efecto, sin embargo, es muy limitado y no le permite al partido recuperar la mayor parte del espacio perdido hacia la candidatura de Ciutadans, cuyos candidatos se mantienen en buen estado de forma a pesar de su cambio de liderazgo y la marcha de Albert Rivera a Madrid.

Así votarán los catalanes según el promedio de los últimos sondeos

votoEl próximo domingo se celebran unas elecciones catalanas de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo lo que nos dicen las últimas encuestas sobre esos comicios.

El próximo domingo se celebran unas elecciones catalanas de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo lo que nos dicen las últimas encuestas sobre esos comicios.

1. La estimación de votos

En el primer gráfico muestro las estimaciones de voto según 20 sondeos publicados desde julio. Además incluyo un promedio de los sondeos ponderado según el tamaño de muestra y la fecha de cada uno.

voto(Nota: la metodología es similar a la que he usado para las elecciones generales.)

Según las encuestas, la candidatura donde se integran ERC y Convergència, Junts pel Sí, lograría alrededor del 40% de los votos. Detrás vendrían Ciutadans (15%), Catalunya Sí que es Pot (12%) —la coalición formada por ICV, EUiA, Equo y Podemos—, el PSC (11%), el PP (10%), la CUP (7%) y Unió (3%).

2. La estimación de escaños

En las últimas semanas también se han publicado varias estimaciones de escaños que recojo en el siguiente gráfico.

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Según los sondeos, Junts pel Sí no lograría la mayoría absoluta, que está fijada en 68 escaños. Pero sacaría alrededor de 63 y tendría una amplísima ventaja sobre el resto de partidos. Ciutadans sería la segunda fuerza con 20 escaños, seguida de CSP (15), PSC (14), PP (13), CUP (8) y Unió (0-2).

Estas estimaciones de escaños, sin embargo, deben tomarse con cautela porque pequeñas variaciones en los votos pueden modificarlas mucho.

3. La suma de JxSí y la CUP en votos y en escaños

Acabamos de ver que la suma de JxSí y la CUP no supera el 50% de votos en las encuestas. Pero los dos partidos que proponen ir hacía la independencia sí sumarían una mayoría de escaños en el Parlament de Cataluña.

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En el gráfico he incluido la suma de fuerzas de JxSí y la CUP en los sondeos. La encuesta de GAPS es la única que da una mayoría de votos. En cambio todas las encuestas excepto dos de NC Report les dan una mayoría de escaños.

4. La evolución del voto

Para acabar, en este último gráfico represento la evolución de las estimaciones de voto desde principios de julio hasta hoy.

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Durante la campaña se observa una subida de JxSí y de la CUP, aunque muy ligera (alrededor de un 1% cada uno). La celebración de la Diada y el resto de eventos en estas dos semanas parecen haber reforzado a los partidarios del independentismo.

Del resto, el único movimiento lo protagoniza Catalunya sí que es Pot, la coalición de Podemos e ICV, que no sólo no habría conseguido potenciar su marca durante la campaña sino que habría retrocedido ligeramente.

En resumen, las últimas encuestas apuntan a que JxSí ganará las elecciones aunque no logrará la mayoría absoluta. Sí la alcanzaría con el apoyo de la CUP, aunque no es seguro que la organización de izquierdas vaya a investir a Artur Mas como president. Las encuestas dicen también que Ciutadans será la segunda fuerza, seguido de Catalunya sí que es Pot. Sin embargo, la relativa novedad de ambos partidos hace que sus previsiones se rodeen de más incertidumbre que las del resto.

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Así son los catalanes que votarán el 27S. Una radiografía en cinco gráficos.

Así ha evolucionado el voto catalán: el porqué del avance de Junts pel Sí

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La creación de Junts pel Sí parece haber ayudado a las dos grandes candidaturas independentistas (ERC y CDC) a recuperar parte del espacio perdido en junio. Sobre todo entre los ciudadanos de entre 45 y 59 años y entre los catalanes con un padre nacido fuera de Cataluña.

Gráficos: Patricia López

También en EL ESPAÑOL:

Hay muchos elementos que hacen de estas elecciones una cita especial: los temas de debate, el carácter aparentemente histórico de la decisión, la gran fragmentación que se avecina. Sin embargo, hay uno que me parece especialmente relevante por los efectos imprevisibles que puede tener sobre el resultado electoral: los cambios en la oferta electoral de los partidos respecto a 2012.

Son pocos los comicios en los que encontramos tal número de nuevas candidaturas y nuevos candidatos. En estas elecciones los ciudadanos podrán escoger, por primera vez desde 1978, entre los dos socios de la histórica coalición Convergència i Unió. Además, se encontraran con dos nuevas coaliciones entre partidos que hasta ahora nunca se habían presentado juntos: Junts pel sí (la lista creada por Convergencia, ERC y otras entidades independentistas) y Catalunya Sí que es Pot (surgida de la unión de Podemos e Iniciativa per Catalunya y sus socios). A estos cambios de alianzas hay que sumarle los cambios en los liderazgos de las distintas candidaturas: sin tener en cuenta la particular situación de Mas, ninguno de los candidatos que se presentan en estas elecciones repite respeto a los últimos comicios.

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También en EL ESPAÑOL:

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Estos cambios se han dado en muy poco tiempo. En los tres últimos barómetros realizados por GESOP para El Periódico (febrero, junio y septiembre), podemos captar casi todos los movimientos. En febrero Convergència i Unió aún parecía un actor estable que se presentaría a las elecciones en coalición y separado de otros partidos independentistas, y Podemos e Iniciativa aún mantenían sus proyectos separados. En el barómetro de junio, en cambio, ya parecía muy evidente que Unió se presentaría por separado y que Podemos e Iniciativa repetirían la opción que tanto éxito les acababa de dar en las municipales de Barcelona.

Sin embargo, aún no estaba claro si Esquerra acabaría uniendo fuerzas con Convergència y las entidades independentistas en una candidatura común ni quedaba claro quién encabezaría la mayoría de las listas. En este sentido, es probable que algunos nombres también hayan podido cambiar las percepciones e intenciones de voto de los ciudadanos. En especial, los nombres de Raül Romeva y el potencial impacto de su pasado en Iniciativa, el perfil independentista de Lluís Rabell para la candidatura de Catalunya Sí que es Pot y el relevo en el Partido Popular con la elección de Xavier García Albiol, personaje conocido por su duro discurso contra la inmigración.

Los efectos del cambio

Todos estos cambios son importantes porque pueden haber cambiado la forma en la que los ciudadanos perciben el escenario y las distintas opciones entre las que escoger. Es decir, tienen el potencial de cambiar las percepciones que los votantes tienen de las opciones entre las que deben elegir y por lo tanto pueden afectar la forma en que deciden su voto.

En este sentido, es interesante ver si los movimientos en la oferta electoral se han trasladado o no al comportamiento de los ciudadanos y han alterado algunas de las alianzas creadas entre partidos y los distintos grupos sociales. Con la precaución que pide el tamaño reducido de las muestras, y sin olvidarnos de agradecer a GESOP la apertura de los datos, podemos observar cómo han cambiado los apoyos de los distintos sociales en los tres últimos barómetros.

La evolución de los apoyos a las distintas opciones electorales evoluciona de forma muy similar entre hombres y mujeres. La confluencia entre Podemos e Iniciativa consigue mejorar mucho sus apoyos entre los grupos en junio, cuando la suma de los apoyos supera a los que tenían en febrero los dos partidos por separado. Pero cae fuertemente en septiembre, llegando incluso a niveles inferiores a los que tenían los partidos por separado en febrero. La lista Junts pel sí consigue en cambio aumentar sus apoyos de forma clara en septiembre mejorando la intención de voto que tenían Esquerra y el president Mas en junio, cuando se presentaban en listas separadas.

Existen algunas diferencias moderadas entre hombres y mujeres, como por ejemplo la caída de Ciutadans entre las mujeres en junio, mucho más débil entre los hombres. O los mayores niveles de indecisión entre ellas que entre ellos, sobre todo en septiembre. Pero en general los dos grupos siguen una lógica muy similar.

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Gráficos: Patricia López

También entre los distintos grupos de edad la evolución de los apoyos sigue lógicas bastante parecidas. Más allá de las diferencias iniciales, los distintos grupos de edad muestran dinámicas muy paralelas. Destaca, la mejora de la intención de voto hacia las listas independentistas en septiembre sobre todo entre los catalanes de entre 45-59 años. Es en este grupo donde la confluencia entre Podemos e Iniciativa había conseguido sumar más apoyos en junio y donde ahora sufre su mayor caída.

La relativa fuerza del PP y PSC entre los mayores de 60 años es muy notoria, pero son dinámicas que no parecen haber cambiado en los últimos meses. Unió tenía cierta fuerza en junio entre los mayores de 60 años aunque en el barómetro de septiembre parece haber perdido gran parte de esta fuerza.

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Si observamos los apoyos a las distintas opciones por nivel de estudios podemos observar cómo la caída de Catalunya Sí que es Pot en septiembre es especialmente pronunciada entre los ciudadanos con estudios post-obligatorios no universitarios. Precisamente el grupo en el que destaca el aumento de los apoyos de la lista por la independencia encabezada por Romeva. Este crecimiento del apoyo a los independentistas es, en cambio, muy moderado entre los ciudadanos sin estudios o con estudios universitarios.

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Si consideramos las diferencias entre grupos según el lugar de nacimiento de sus padres o su lengua habitual, las variables sociodemográficas generalmente más relacionadas con el apoyo al proyecto independentista, también nos encontramos muchas diferencias.

Por ejemplo, el grafico muestra cómo Podemos (ya sea solo o en coalición) nunca ha conseguido entrar con mucha fuerza entre los ciudadanos con dos padres nacidos en Cataluña. Incluso en junio, cuando la confluencia de izquierdas tenía más de un 30% de los votos, conseguía menos de un 10% de los votos de los catalanes con padres nacidos en Cataluña. De hecho, el apoyo a estos ciudadanos apenas se ha movido desde septiembre más allá de los cambios debidos a la distribución de estos votantes entre CiU y ERC antes de que formaran coalición y se presentaran juntos. En este sentido es interesante señalar que en junio, sin Unió en su candidatura, una lista encabezada por Mas conseguía superar a ERC a diferencia de lo que ocurría en febrero.

La confluencia entre Podemos e Iniciativa ha perdido la fuerza que tenía entre los catalanes con los dos padres nacidos fuera de Cataluña o entre aquellos con uno fuera y otro dentro. Esta pérdida de influencia parece haberse diluido en la abstención y en la indecisión. Aunque no hay que ignorar el crecimiento de los apoyos a Junts pel Sí durante el verano entre este grupo.

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La dinámica de los grupos según su lengua habitual se parece bastante a la observada en el anterior gráfico. Entre aquéllos que hablan catalán de forma habitual el apoyo a las candidaturas independentistas se ha mantenido muy estable a lo largo del año. El voto a otras candidaturas siempre ha sido muy marginal, incluso en junio después de las municipales.

Entre los que hablan castellano de forma habitual encontramos bastantes más cambios. Sobre todo debido al auge y posterior caída de la confluencia de Iniciativa y Podemos, que en septiembre consigue menos apoyos entre este grupo de los que tenían en febrero los dos partidos por separado. Este auge y caída se da, por lo general, sin afectar a los apoyos que reciben los otros partidos no independentistas: PSC, PP y Ciutadans crecen muy ligeramente en septiembre con respecto a junio.

El cambio de mayor calado se da en el aumento de los indecisos y de los abstencionistas. Además es interesante notar que la candidatura independentista no consigue mejorar de forma notable sus apoyos entre los castellanohablantes. Los apoyos a Junts pel Sí se sitúan incluso por debajo de los que tenían CiU y ERC por separado en febrero, aunque sí mejoran los resultados de junio.

Por último, entre los que utilizan las dos lenguas por igual nos encontramos unas dinámicas muy similares a los de los castellanohablantes, con Catalunya Sí que es Pot cayendo fuertemente de junio a setiembre en favor de la abstención y la indecisión, y con cierto crecimiento de los otros partidos no independentistas. La lista por la independencia Junts pel Sí consigue mejorar ligeramente sus resultados entre este grupo con respecto a junio, pero sin superar los resultados que tenían ERC y CiU por separado en febrero.

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Los datos reflejan importantes diferencias en el comportamiento electoral de los distintos grupos de la sociedad catalana. Los distintos grupos también parecen haber reaccionado de un modo diferente a los cambios del tablero político catalán. En especial al auge y posterior caída de la confluencia entre Podemos e Iniciativa. Tanto el auge de junio como la caída de septiembre han sido transversales en todos los grupos pero ha sido más pronunciado en ciertos sectores: castellanohablantes, catalanes con al menos un padre nacido fuera de Cataluña, gente con estudios post-obligatorios y ciudadanos de entre 45 y 59 años.

Estos grupos respondieron con gran entusiasmo a la confluencia después de las municipales y se desmovilizaron durante el verano. Diferentes elementos pueden explicar esta caída: la elección de un líder poco conocido y con un perfil muy determinado, la caída de apoyos que parece estar sufriendo Podemos o la reaparición del debate nacional con la lista conjunta.

Por último, la creación de Junts pel Sí parece haber ayudado a las dos grandes candidaturas independentistas (ERC y CDC) a recuperar parte del espacio perdido en junio. Sobre todo entre los ciudadanos de entre 45 y 59 años y entre los catalanes con un padre nacido fuera de Cataluña aunque en pocos sectores consigue mejorar los resultados que tenía en febrero.

También en EL ESPAÑOL:

Las encuestas de las elecciones catalanas en cuatro gráficos

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El próximo 27 de septiembre se celebran las elecciones catalanas. Unas elecciones de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo las encuestas que se han publicado en las últimas semanas.

El próximo 27 de septiembre se celebran las elecciones catalanas. Unas elecciones de especial trascendencia por el carácter plebiscitario que les dan las fuerzas independentistas. A continuación analizo las encuestas de las últimas semanas, incluyendo el CIS publicado hace unos minutos.

1. La estimación de votos

En el primer gráfico muestro las estimaciones de voto según ocho sondeos publicados desde julio hasta el día de ayer. Además incluyo un promedio de los sondeos, ponderado según el tamaño de muestra y la fecha de cada uno.

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(Nota: la metodología es similar a la que he usado para las elecciones generales.)

Según las encuestas, la candidatura donde se integran ERC y Convergència, Junts pel Sí, lograría alrededor del 40% de los votos. Detrás vendrían Ciutadans (15%), Catalunya Sí que es Pot (13%) —la coalición formada por ICV, EUiA, Equo y Podemos—, el PSC (11%), el PP (10%), la CUP (6%) y Unió (3%).

2. La estimación de escaños

En las últimas semanas también se han publicado varias estimaciones de escaños, que recojo en el siguiente gráfico.

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Según los sondeos, la coalición que integra a CDC, ERC y varias organizaciones independentistas no lograría la mayoría absoluta, que está fijada en 68 escaños. Pero sacaría alrededor de 62 y tendría una amplísima ventaja sobre el resto de partidos. Ciutadans sería la segunda fuerza con 21 escaños, seguida de CSP (16), PSC (15), PP (13), CUP (7) y Unió (2).

Pero estas estimaciones de escaños deben tomarse con cautela por varias razones. La primera es que los porcentajes de voto de cada partido todavía son dudosos. La segunda es que el reparto de escaños se hace por provincias y a ese nivel la muestra de las encuestas es pequeña y eso amplifica los errores. Además, los partidos tienen que superar como mínimo la barrera del 3% —y generalmente cifras mayores fuera de Barcelona— para entrar al reparto de los escaños en cada provincia. Eso afecta sobre todo a Unió y a las CUP. Dependiendo de si supera esa barrera efectiva en las cuatro provincias o en ninguna, sus escaños cambiarán mucho y en consecuencia también los del resto de partidos.

3. La suma de JxSí y las CUP en votos y en escaños

En los datos anteriores hemos visto que según las encuestas publicadas la suma de JxSí y las CUP no superará el 50% de los votos. Pero los dos partidos que proponen ir hacía la independencia sí sumarían una mayoría de escaños en el Parlament de Cataluña.

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En el gráfico he incluido la suma de fuerzas de JxSí y CUP en los cinco sondeos más recientes (los de CIS, Sigma Dos, GAPS, GESOP y NC Report). La encuesta de GAPS es la única que les da una mayoría de votos. En cambio todas las encuestas excepto la de NC Report les dan una mayoría de escaños. La encuesta del CIS publicada hoy deja a JxSí y las CUP justo entre 68 y 69 escaños, al límite de lograr la mayoría.

4. La evolución del voto

En este último gráfico represento la evolución de las estimaciones de voto desde principios de julio hasta hoy.

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Este tipo de gráficos es útil para observar las tendencias de voto: véase el caso de las próximas elecciones griegas o de las generales. Sin embargo, en esta ocasión los datos son menos informativos porque tenemos pocos sondeos recientes en Cataluña. Aún así, parece observarse una subida de JxSí tras el verano -que sería razonable porque por entonces la coalición acababa de presentarse- y una caída de Ciutadans y de CSP, que quizás no sea significativa pero que encaja con la tendencia a la baja de Ciudadanos y Podemos a nivel nacional.

En resumen, las encuestas publicadas hasta ahora apuntan a que JxSí ganará las elecciones aunque no logrará la mayoría absoluta. Sí la alcanzaría con el apoyo de la CUP, pero no es seguro que la organización de izquierdas vaya a investir a Artur Mas como president.

La imagen que dejan los sondeos es imprecisa pero se irá aclarando con la llegada de nuevas encuestas. Con ellas iré actualizaré mi estimación aquí en EL ESPAÑOL.

Actualización (1.12pm): He retocado la media de los sondeos después de la publicación de la encuesta del CIS.

Así votarían los españoles: suben PP y PSOE pero el bipartidismo sigue en mínimos históricos

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Retroceden los partidos emergentes y avanzan los tradicionales. No obstante, el avance de PP y PSOE es sólo relativo. El bipartidismo sigue en mínimos históricos: la suma de los dos grandes partidos nunca ha bajado del 60% de votos en unas elecciones generales y las encuestas presagian ahora un 52%.

Quedan tres meses para las generales y en Cataluña arranca ya una precampaña de facto. Desde ahora y durante el otoño van a sucederse los acontecimientos: habrá elecciones en Grecia y luego en Cataluña, conoceremos datos económicos y casos de corrupción. Todo eso en el escenario electoral más convulso de las últimas décadas. Pero, ¿cuál es el punto de partida? ¿Cómo votarían los ciudadanos si estuvieran llamados hoy mismo a las urnas?

A continuación tenéis el promedio de encuestas que estoy haciendo en EL ESPAÑOL. El primer gráfico muestra el promedio y las 15 encuestas más recientes, incluidas varias de esta semana. El resultado es un escenario con cuatro partidos escalonados: PP (28%), PSOE (25%), Podemos (17%) y Ciudadanos (12%).

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(Observaréis que existen grandes diferencias entre encuestas: ésa es la razón por la que hacemos un promedio de consenso. El promedio es una media de 75 encuestas ponderadas por fecha y muestra cuyos detalles podéis encontrar en la metodología.)

El gráfico anterior es la foto fija del momento. Pero podemos observar también como ha ido evolucionando el apoyo de cada partido desde 2014. Aunque el ruido de las encuestas oculta las tendencias, éstas emergen nítidas en el promedio.

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En el gráfico vemos que el PP mantiene una línea ascendente y que gana tres o cuatro puntos desde abril. También el PSOE mejora, quizás más lentamente.

En cambio, Podemos retrocede desde el inicio de 2015. En diciembre llegó a ser la segunda fuerza, pero ha perdido simpatizantes y cae de aquel 25% de voto estimado al 17%. El partido de Pablo Iglesias pierde un tercio de sus apoyos, aunque se mantiene tercero con holgura. Detrás viene Ciudadanos, que también retrocede desde su máximo de abril.

Ésas son las tendencias actuales: retroceden los partidos emergentes y avanzan los tradicionales. No obstante, el avance de PP y PSOE es sólo relativo. El bipartidismo sigue en mínimos históricos: la suma de los dos grandes partidos nunca ha bajado del 60% de votos en unas elecciones generales y desde 1993 superó siempre el 70%. Las encuestas presagian ahora un 52% de voto para la suma de PP y PSOE y eso haría de las elecciones de diciembre las menos bipartidistas de la democracia.

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¿Pero a qué se debe el avance del PP y el PSOE en los últimos meses? Se han propuesto al menos tres explicaciones diferentes, aunque no excluyentes.

Para algunos, el avance tiene que ver con la economía: desde hace unos meses los ciudadanos somos menos pesimistas con la situación del país, lo que estaría beneficiando al PP, dado que es el partido en el gobierno, pero curiosamente también al PSOE, como alternativa cauta, en cuanto que es conocida.

Una segunda explicación sería la novedad de Podemos y Ciudadanos. Estos partidos habrían disfrutado de una luna de miel y por un tiempo no sufrieron la oposición de otros partidos ni fueron sometidos al total escrutinio de los medios. Pasado ese periodo, su imagen habría empeorado y por eso pierden votantes.

La tercera explicación es que la proximidad de las elecciones haya recuperado votos para el PP y el PSOE. Cuando las urnas se veían lejos, algunos encuestados habrían declarado un voto más expresivo o de protesta que real. Ahora, al acercarse las elecciones, esos votantes podrían haber ido recuperando sus simpatías partidistas tradicionales.

Estas tres hipótesis presagian un avance del PP y el PSOE en los próximos meses: las elecciones estarán cada vez más cerca, Podemos y Ciudadanos no volverán a ser nuevos y la economía es probable que mejore. Sin embargo, las intenciones de los votantes se moverán por otros motivos y con sucesos sobre los que nada sabemos como el resultado en Cataluña o las campañas electorales. Además los votos estarán muy repartidos y el parlamento muy fragmentado, dos circunstancias que al acercarse las elecciones podrían inducir movimientos de voto útil.

Desde EL ESPAÑOL iré actualizando el promedio de encuestas, desde ahora y durante el otoño, para tratar de alumbrar esas incógnitas.


Metodología: por qué y cómo promediar encuestas. La razón para promediar las encuestas se intuye viendo su gran variabilidad. Sondeos de fechas similares se desvían unos de otros y esas desviaciones apenas reflejan cambios de los votantes. Así se observa en el gráfico de barras (el primero del artículo): en los puntos no vemos tendencias sino una nube ruidosa. El ruido lo provocan los errores de muestreo y los diferentes ajustes que hace cada encuestador (la llamada cocina). Es decir, los cambios de una encuesta a la siguiente se deben más al azar y al criterio de sus técnicos que a cambios de los encuestados. Por eso no podemos sacar grandes conclusiones de una encuesta.

La alternativa es promediar encuestas. De esa forma reducimos el error de muestreo y consensuamos los criterios de los encuestadores. El resultado es más parsimonioso y libre de ruido, y capturará mejor la corriente de profundidad: los cambios lentos en la intención de voto de los encuestados.

Detalles del promedio. Nuestro promedio es una media ponderada según la muestra y la fecha de cada sondeo. Además aplico dos ajustes según la empresa encuestadora: doy menos peso a las firmas sin datos históricos y corrijo lo que se conoce como house effects. De los cuatro factores que afectan al peso de las encuestas, la fecha es el más importante. El resto tienen efectos menores y sirven sobre todo para saber que esos factores no son determinantes.

El peso de una encuesta en el promedio depende sobre todo de su fecha. Un ejemplo: para calcular el promedio del 1 de julio uso la información de todas las encuestas de semanas anteriores y posteriores, pero dando más peso a las encuestas más cercanas a ese día. El peso de cada encuesta decae exponencialmente con los días, con una constante de tiempo de 28 días, de forma que una encuesta pierde la mitad de su peso a los 20 días.

También tengo en cuenta la muestra de cada encuesta, de forma que las que hicieron más entrevistas reciben más peso. Este efecto es pequeño porque los datos nos dicen que la muestra no es un gran predictor de la precisión de una encuesta.

Pensando en asignar peso a cada encuesta he analizado también la precisión histórica de cada empresa encuestadora. Los resultados que he obtenido son poco concluyentes y por lo tanto no doy pesos individuales a cada encuestadora. El único ajuste que introduzco consiste en dar un 18% más de peso a las encuestas de firmas de las que tengo al menos cinco encuestas en el histórico, porque mi análisis sugiere que esas firmas han sido mejores en sus predicciones. Para estimar esto he analizado la precisión de diferentes encuestadoras en las elecciones generales de 2011, las europeas de 2014 y una parte de las municipales y autonómicas de 2015. Este peso extra que doy a algunas encuestadoras tiene un efecto pequeño en el promedio.

Por último, también corrijo las encuestas de lo que se conoce como house effect -la tendencia de cada encuestadora a desviarse del promedio de encuestas de forma sistemática durante una elección-. Estas desviaciones son absolutamente legítimas y pueden deberse, por ejemplo, al método de recogida de datos del encuestador y a los criterios técnicos con que tratan a los votantes indecisos. Al corregir estos efectos evito que el orden en que se suceden las encuestas afecte demasiado a nuestro promedio. Es decir, intento que los movimientos del promedio no se deban a los votantes y no al encuestador.

¿Trias o Colau? Una predicción de sus votos y sus alianzas

concejales bcn

Los resultados anteriores prevén que ni CIU ni Barcelona en Comú lograrán la mayoría. Eso abre la puerta a pactos para nombrar al próximo alcalde de la ciudad. Sin embargo, la simulación apunta a que las coaliciones naturales no serán suficientes para sumar los 21 ediles necesarios.

También en EL ESPAÑOL:

En Barcelona votarán este domingo para elegir a su alcalde. Según las encuestas, el primer puesto se lo disputan CIU y Barcelona en Comú, la plataforma izquierdista que lleva a Ada Colau como candidata. Los dos partidos están muy lejos de lograr una mayoría que les garantice la alcaldía.

Como en el caso de Madrid, eso deja dos posibilidades. Varios partidos que sumen 21 concejales -la mayoría más uno- pueden acordar el alcalde entre sus candidatos. Si no hay un acuerdo de ese tipo, la alcaldía será para la fuerza más votada, previsiblemente Xavier Trias o Ada Colau.

A continuación describo una simulación de las elecciones al ayuntamiento de Barcelona. Los resultados nos servirán para analizar las posibilidades de cada candidato.

Los votos según las encuestas

Empiezo revisando las estimaciones de voto. El primer gráfico muestra un promedio de los sondeos del último mes que han publicado los institutos Metroscopia, Sigma dos, GESOP, GAD3 y Feedback.

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El gráfico refleja la dispersión de las encuestas. Esa dispersión se debe al menos a tres factores: los errores de muestreo, los cambios temporales y las diferencias en los ajustes que hace cada encuestador: lo que conocemos como la cocina.

Al agregar los sondeos, esta dispersión disminuye pero la incertidumbre no desaparece. Como ya expliqué al hablar del caso de Madrid, los sondeos y los resultados pueden desviarse por muchas otras razones. Es posible, por ejemplo, que todas las encuestas se equivoquen en la misma dirección o que durante esta semana los electores tomen decisiones imprevistas. Por estas razones, antes de hacer una predicción debemos asumir que no sabemos lo suficiente como para ser precisos.

Añadiendo incertidumbre

A continuación utilizo la media de las encuestas para predecir cuántos concejales logrará cada partido. Pero antes añadiremos una incertidumbre hipotética. Partiendo del promedio de votos, hago 10.000 simulaciones añadiendo varianza según los márgenes de error y cierta incertidumbre. La distribución de votos que resulta puede verse en este gráfico.

Los resultados de la simulación se muestran a continuación. El gráfico representa el número de concejales que lograría cada uno de los partidos.

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El primer partido sería CIU con alrededor de 10 concejales. Apenas uno más de los que obtendría Barcelona en Comú. Sin embargo, ambos partidos pueden ganar y perder otro concejal con mucha facilidad e incluso alejarse bastante de esa horquilla. Lo que se antoja muy difícil a la luz de las encuestas es que uno u otro logre la mayoría absoluta, que está fijada en 21 concejales.

Hasta cinco partidos más podrian obtener representantes en el ayuntamiento. Ciutadans lograría alrededor de cinco y siete, el PSC cinco o seis, ERC y el PP sobre cuatro o cinco. Además, la CUP tendrían alrededor de un 70% de posibilidades de lograr algún concejal.

Posibles mayorías 

Los resultados anteriores prevén que ni CIU ni Barcelona en Comú lograrán la mayoría. Eso abre la puerta a pactos para nombrar al próximo alcalde de la ciudad. Sin embargo, la simulación apunta a que las coaliciones naturales no serán suficientes para sumar los 21 ediles necesarios.

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Un pacto entre CIU, ERC y la CUP no sería suficiente para conseguir los 21 concejales. Tampoco un hipotético acuerdo entre Barcelona en Comú y el PSC.

Con tanta fragmentación, las únicas alianzas posibles serían entre socios a priori sorprendentes. Un acuerdo a cuatro bandas entre CIU, ERC, la CUP y el PSC tendría un 42% de lograr la mayoría. Las mismas que  un acuerdo entre Barcelona en Comú, PSC y Ciutadans.

Lo extraño de estos acuerdos hace que quedar primero sea fundamental. Porque si ninguna alianza sale adelante, el alcalde será el candidato más votado. Previsiblemente Trias o Colau. ¿Pero cuál de los dos tiene más probabilidades? Las encuestas no se ponen de acuerdo. Pero si hacemos caso de ellas, nuestro modelo dice que el más votado será Trias con una probabilidad del 71%.

También en EL ESPAÑOL:


Nota. Para acabar, permitidme repetir la nota de precaución. Es importante recordar que las probabilidades que he calculado se basan en asumir una incertidumbre hipotética. Si las encuestas fallasen por un margen aún más amplio, los resultados del próximo domingo pueden ser distintos. Creo que eso es improbable pero lo único seguro es que es posible: en las urnas no hay ningún voto todavía.

Algunos detalles técnicos. En las 10.000 simulaciones parto de una media de las seis encuestas del último mes. Para generar la variabilidad por muestreo uso una distribución normal de desviación estándar tal que replico los márgenes de error considerando la muestra total (truncada para evitar negativos). Los márgenes de error los estimo a partir del porcentaje de voto promedio de cada partido (no uso el peor caso). A esa variabilidad añado otra que representa la incertidumbre asumida. Esa incertidumbre corresponde con una distribución normal de media cero y desviación estándar 0,25 + 0,15 votos. Eso implica asumir que el intervalo del 95% para los votos de cada partido es: ±(0,5+0,15 votos). La distribución de votos que resulta de añadir esta variabilidad por muestre e incertidumbre puede verse en este gráfico. En cada una de las 10.000 iteraciones, a partir de los votos calculo el reparto de concejales aplicando la regla D’Hondt y la barrera mínima del 5%.