Froome y el anhelo del doblete

froome1

La Vuelta 2015 ya está en marcha. Y pese a la chapuza del primer día, el cartel que presenta  es uno de los mejores, sino el mejor,  de su historia. Chris Froome, reciente ganador del Tour, intentará lo que pocos han conseguido: el doblete. O lo que es igual, conquistar dos grandes rondas en la misma temporada. 

froome1

Quién le iba a decir al belga Gustaaf Deloor, primer ganador de la Vuelta allá por 1935, que la carrera española dejaría de ser un simple entremés tras Giro y Tour para convertirse en el postre por antonomasia de la temporada ciclista. La efeméride del 80 aniversario no podía llegar en mejor momento para la prueba, que ostentará en 2015 uno de los mejores carteles de su historia e incluso afrontará la posibilidad de que Chris Froome se sume al exclusivo grupo del doblete en una misma temporada y que no conoce nuevos miembros desde Alberto Contador en 2008, precisamente el campeón del Giro 2015 que fracasó en idéntico intento en el Tour y no defenderá su triunfo en la Vuelta de 2014.

Fausto Coppi, Jacques Anquetil, Bernard Hinault, Eddy Merckx, Giovanni Battaglin, Miguel Indurain, Marco Pantani y Contador. Ocho nombres para la Historia. Sólo ocho nombres a los que Froome sueña con emular, aunque si bien se consiguió en cuatro ocasiones en la década de los 70, tres más en los 80 y otras tres ya en los 90, desde que comenzó el nuevo siglo únicamente lo ha conseguido el pinteño. Aspiración compleja de por sí y que complicará aún más la amplia nómina de favoritos en la salida de Merballe, donde concurrirán el resto de integrantes del podio del último Tour (Nairo Quintana y Alejandro Valverde) y dos de los tres componentes del cajón en el último Giro de Italia (Fabio Aru y Mikel Landa).

1949 – Fausto Coppi – Giro y Tour
1952 – Fausto Coppi – Giro y Tour
1963 – Jacques Anquetil – Tour y Vuelta
1964 – Jacques Anquetil – Giro y Tour
1970 – Eddy Merckx – Tour y Giro
1972 – Eddy Merckx – Tour y Giro
1973 – Eddy Merckx – Giro y Vuelta
1978 – Bernard Hinault – Tour y Vuelta
1981 – Giovanni Battaglin – Giro y Vuelta
1982 – Bernard Hinault – Tour y Giro
1985 – Bernard Hinault – Tour y Giro
1992 – Miguel Induráin – Tour y Giro
1993 – Miguel Indurain – Tour y Giro
1998 – Marco Pantani – Tour y Giro
2008 – Alberto Contador – Giro y Vuelta

Los cinco magníficos

La participación de la plana mayor de la élite del ciclismo mundial, excepción hecha de Contador, es especialmente significativa. A Froome, Quintana y Valverde se unen todo un excampeón de las tres grandes carreras como Vincenzo Nibali y un asiduo de sus podios, Joaquim ‘Purito’ Rodríguez. Entre todos suman 13 victorias de etapa y 10 triunfos en clasificaciones generales durante la presente temporada. Vienen de disputarse el maillot amarillo en Francia con el consiguiente castigo para sus piernas, pero el favoritismo no se lo quita nadie.

Dos equipos pueden ser propensos a la guerra de guerrillas durante la carrera: Movistar y Astana. La situación parece más llevadera en la escuadra española, donde Nairo Quintana y Alejandro Valverde ya demostraron formar un buen tándem durante el pasado Tour. El colombiano quema su último cartucho para no acabar la temporada sin una grande en el zurrón, mientras que el ciclista murciano busca poner el broche ideal a una temporada ya de por sí excelsa y aún con el Mundial de Richmond en el horizonte. La duda de quién será el jefe de filas no parece importar tanto en este caso.

 

 

La verdadera pelea de gallos se presenta entre Nibali, Aru y Landa, todos con galones de líder en el Astana. El equipo dirigido por Alexandre Vinokourov ya adoleció de importantes problemas a este respecto durante el Giro de Italia y la entrada de Nibali en el ‘9’ para La Vuelta podría agravarlos aún más. Aru parece el corredor más fresco de los tres, ya que Nibali fue repescado casi a última hora de sus vacaciones y Landa no llega a la Costa del Sol en su mejor condición física. La brecha entre la jefatura de filas y la servidumbre se presenta realmente ajustada en la formación. Puede que en ella no se viviesen tiempos tan convulsos desde la extraña pareja que formaron Contador y Lance Armstrong durante el Tour 2009.

Además, esta edición de La Vuelta también presenta otros nombres propios a tener en cuenta. Quizá no posean tal grado de favoritismo como los anteriores, pero darán que hablar y mucho hasta mediados de septiembre. Tejay Van Garderen (BMC) es uno de esos grandes tapados tras haber destacado en la alta montaña del Tour, con Rafal Majka (Tinkoff-Saxo) pisándole los talones ante la gran oportunidad para demostrar su valía como líder. Tras ellos, los Samuel Sánchez, Peter Sagan, Joe Dombrowski, Frank Schleck, Dani Moreno o Rubén Plaza, entre otros.

La montaña más exigente

Si el plantel de corredores de esta Vuelta ya asusta, aún lo hace más el recorrido que les espera. De los 3.357 kilómetros que se recorrerán en esta edición, destaca el hecho de que los nueve finales en alto que presenta el recorrido sean inéditos. Dos etapas se llevan la palma entre las 13 que conformarán la montaña: la undécima (Andorra La Vella-Cortals d’Encamp) y la decimosexta (Luarca-Ermita de Alba).

La etapa reina andorrana se va a convertir en una de las más duras de la historia de La Vuelta debido a los 4.600 metros de desnivel que habrá que soportar y la media de metros a ascender por kilómetro: 33,33. El recorrido, calificado de “histórico” por ‘Purito’ Rodríguez, uno de sus diseñadores, promete marcar un antes y un después en la carrera. Los grandes escaladores del pelotón pueden ponerse las botas el 2 de septiembre, aunque tendrán otra buena oportunidad para probarse cinco días más tarde al norte de la Península.

La ascensión a la Ermita de Alba también promete emociones fuertes en forma de triunfos épicos o de pájaras descomunales. El desnivel será idéntico al del día de Andorra, así que sus 138 kilómetros pueden resultar matadores teniendo en cuenta que las dos jornadas previas (Vitoria-Alto Campoo y Comillas-Sotres) también presentarán llegada en alto. Por si esto fuera poco, al día siguiente tocará afrontar otro hipotético momento clave: la única contrarreloj individual de la cita.

La albergará Burgos y constará de cerca de 40 kilómetros, que bien podrían atragantárseles a algunos de los favoritos menos efectivos sobre la ‘cabra’ y beneficiar a corredores como Chris Froome. Todavía podría haber lugar para las sorpresas camino de Madrid por gracia de una de las subidas más desconocidas del libro de ruta de Unipublic, La Quesera: 27 kilómetros de ascenso con desniveles cercanos al 20%. Todo un desafío para los valientes que aún queden en pie entre la terna de favoritos.

Por si fuera poco, La Vuelta de este año ya ha causado una pequeña conmoción antes incluso de arrancar. La pelea por la clasificación general empezará, insólitamente, en la segunda etapa. Todo se debe al descontento de los ciclistas con parte del recorrido de la contrarreloj por equipos inaugural entre Puerto Banús y Marbella, cuyos tiempos no se tendrán en cuenta a nivel individual. Los casi 4 kilómetros de arena prensada por los que tendrán que transitar los corredores han llevado a dar el auténtico pistoletazo de salida a la madre de todas las Vueltas un día más tarde. A pesar de todo, la expectación por saber quién se paseará por La Castellana con el jersey rojo permanecerá intacta.

Juegos Europeos de Baku: Dinara Yunus quiere volver a ver (con vida) a sus padres

Leyla y Arif Yunus

Hace más de 10 meses que Dinara no ve a sus padres. “Quiero darles un abrazo, pero ya no sé si será posible. Estoy perdiendo la esperanza”, dice con voz temblorosa. Desde este viernes, en Baku se celebran los primeros Juegos Europeos, en los que participan alrededor de 6.000 atletas de 50 países. Son la cara amable de un régimen que persigue a los defensores de los derechos humanos como Leyla y Arif Yunus.

Hace más de 10 meses que Dinara no ve a sus padres. “Quiero darles un abrazo, pero ya no sé si será posible. Estoy perdiendo la esperanza”, dice con voz temblorosa. En la sede del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, denuncia que en Azerbaiyán “los más destacados defensores de los derechos humanos están entre rejas”. Entre ellos sus padres, Leyla y Arif Yunus, reconocidos internacionalmente por su activismo durante décadas y detenidos el 30 de julio y el 5 de agosto, respectivamente.

“Mi madre tiene diabetes y se está quedando ciega. También tiene problemas de riñón y no le están dando las medicinas que necesitan. De mi padre no sé nada, directamente. Ni si está vivo o muerto”.

Desde este viernes, en Baku se celebran los primeros Juegos Europeos, organizados por el Comité Olímpico Europeo. En esta olimpiada regional participan hasta el 28 de junio alrededor de 6.000 atletas de 50 países. Los 214 españoles fueron recibidos por el rey Felipe VI antes de partir hacia Baku.

Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán desde 2003, pretende que sea una gran fiesta que proyecte la imagen de un país moderno y abierto al mundo. Pero una larga lista de organizaciones, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, e instituciones como el Consejo de Europa o la ONU han criticado la falta de libertades en el país y el acoso a los defensores de los derechos humanos.

Esta semana, destacadas eurodiputadas han exigido a los Gobiernos que no envíen altos cargos a presenciar la competición y pidan la libertad de los presos de conciencia.

Leyla Yunus es una de las activistas más destacadas. Comprometida con la lucha por la democracia desde los últimos años de la Unión Soviética, es la fundadora y directora del Instituto por la Paz y la Democracia. Su carrera incluye campañas contra desalojos forzosos de decenas de miles de familias de Baku, el tráfico de mujeres que salpicó a la Policía del país o la defensa de los activistas, periodistas, blogueros que han sido encarcelados en los últimos años.

“Antes de ser detenida, pidió el boicot de los Juegos Europeos por la situación de los presos y los derechos humanos”, recuerda su hija en una entrevista con EL ESPAÑOL.

“No es una casualidad que después de que ella pidiera un boicot de los Juegos apareciera en la calle un coche sospechoso, enfrente de casa, y poco menos que la secuestraran después”, denuncia. Paradójicamente, la competición puede salvarle la vida. “Creo que los estos Juegos son la última oportunidad para que mis padres vean la libertad. Estos eventos atraen mucha atención pública y por eso reclamamos la liberación de mis padres por motivos humanitarios. Todos somos humanos. Es el momento de demostrarlo”, pide.

Dinara Yunus (Youtube: Amnistía Internacional)
Dinara Yunus (Youtube: Amnistía Internacional)

Hace seis años, ella misma se vio obligada a exiliarse por las amenazas contra su vida que recibieron sus padres. Ahora vive como refugiada en los Países Bajos y desde allí lucha por la liberación de sus padres.

Pocos se atreven a afear al Gobierno azerí el tratamiento a los disidentes. El país goza de grandes recursos petroleros gracias a yacimientos como los que posee en el Mar Caspio y su presidente trabaja activamente por forjar alianzas con Europa.El año pasado, en su visita al país, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, constató las “perspectivas espléndidas” que brinda la economía azerí a España, por ejemplo en el sector del transporte. Aliyev preside además el Comité Olímpico azerí y entiende la utilidad diplomática del deporte, algo que ha demostrado siendo el patrocinador oficial de, entre otros, el Atlético de Madrid.

Las dos caras de Azerbaiyán

Es lo que The New York Times llama las dos caras de Aliyev, el doctor Jekyll que profesa un Islam moderado, habla idiomas y quiere hacer negocios con Occidente (desde vender petróleo a celebrar Eurovisión), y mister Hyde, un líder “enormemente corrupto”, a la cabeza de “un régimen autoritario que tiene una de las peores notas en derechos humanos”, según un editorial reciente.

“La sociedad civil está siendo erradicada en Azerbaiyán. Todas las ONG que han trabajado por los derechos humanos, alrededor de 20, han sido cerradas. Algunos de sus líderes han sido arrestados, otros han huído del país y otros permanecemos paralizados, sufriendo sanciones y con nuestras cuentas sancionadas”, asegura en un informe especial de Amnistía Internacional Asabali Mustafayev, director de la ONG Centro de recursos sobre la Democracia y los Derechos Humanos, una de las veteranas en el país.

La lista de presos políticos difiere según la organización a la que se pregunte, pero todas incluyen al menos dos decenas de prominentes activistas. Entre ellos están abogados, observadores electorales, periodistas, bloggers y miembros de movimientos políticos opositores a un régimen que celebra elecciones sin aval internacional.

Sobre Leyla Yunus pesan media docena de cargos, entre los que se encuentran traición, espionaje para Armenia y hasta evasión de impuestos. La imagen que tiene de ella el Gobierno dista mucho de los reconocimientos logrados fuera. El año pasado fue finalista del premio Sajarov de derechos humanos que concede el Parlamento Europeo.

“La nominación no consiguió que cambiaran las cosas”, lamenta su hija. “Sólo su salud, que va a peor mientras sufre malos tratos en prisión”, asegura. La detención provisional puede durar un año y medio y Dinara Yunus cree que las autoridades azeríes agotarán los plazos, por lo que podría no comparecer ante un juez en diciembre. “Pero la justicia no es imparcial, los juicios no son públicos y con el process de apelaciones podría pasar otro año más sin sentencia. Podría ser demasiado tarde”, lamenta.

Los deportistas españoles y dirigentes del COE, con el rey Felipe (Foto: COE)

En el hemiciclo, Yunus tiene aliadas que la defienden. Entre ellas la vicepresienta Ulrike Lunacek, para quien “el régimen trata de salir muy bien en la foto mientras encarcela a todo defensor de los derechos humanos”. “Tenemos que dejar de ser cómplices con las violaciones de derechos humanos en países como Azerbaiyán”, pidió esta semana junto a Elena Valenciano, presidenta de la subcomisión de Derechos Humanos, y la italiana Silvia Costa, presidenta de la comisión parlamentaria encargada del Deporte.

Ninguna de las eurodiputadas cree que los atletas deban boicotear los juegos, otorgados a Baku en 2012 por su oferta económica, sino que apuestan porque los Gobiernos dejen de reirle las gracias al régimen, aunque produzca 1,4 millones de barriles de petróleo al día.

“La Unión Europea tiene que tener en cuenta los derechos humanos a la hora de elegir dónde celebra sus juegos. No puede pasar por encima de sus principios y valores: no todo vale”, asegura Valenciano, que ha presentado preguntas formales a los Gobiernos y la jefa de la diplomacia comunitaria.

Desde la cárcel, Leyla Yunus ha escrito una carta abierta a su marido, confinado en otra prisión de máxima seguridad, en la que asume que el la “pantomima de juicio” a la que los someterán acabará en una sentencia de “entre 10 y 15 años”.

Su hija no cree que puedan resistir tanto en prisión. Por eso alza la voz ahora que Azerbaiyán es noticia, con el estadio con capacidad para 68.000 espectadores que estrena con estos juegos y la presencia de miles de atletas de todo el continente. “Porque después se acabará la competición, llegarán las vacaciones, los medios tendrán otras noticias… y nadie escuchará la voz de mis padres”.

El espantoso clamor

espantoso-clamor-final-extUn testigo presencial describe así los hechos: “En lo alto de la tribuna apareció el Rey. Entonces, doloroso es referirlo, pero nos hemos propuesto decir la verdad, se oyó un clamor espantoso, compuesto de gritos, silbidos y rugidos atronadores… Miles de individuos apiñados aullaban como fieras. Además oímos proferir mil injurias groseras que la pluma se niega a transcribir. Los guardias veían aquellas escenas vergonzosas con los brazos cruzados”.

Un testigo presencial describe así los hechos: “En lo alto de la tribuna apareció el Rey. Entonces, doloroso es referirlo, pero nos hemos propuesto decir la verdad, se oyó un clamor espantoso, compuesto de gritos, silbidos y rugidos atronadores… Miles de individuos apiñados aullaban como fieras. Además oímos proferir mil injurias groseras que la pluma se niega a transcribir. Los guardias veían aquellas escenas vergonzosas con los brazos cruzados”.

Aunque cada palabra cuadre con lo ocurrido en el Camp Nou, lo que acabo de reproducir es el relato del multitudinario abucheo a Alfonso XII a su llegada a la Estación del Norte de París el 29 de septiembre de 1883. El enviado especial de La Época Alfredo Escobar lo publicó en forma de instant book pocos días después del acontecimiento.

Se trata del único antecedente histórico que he podido encontrar de una muestra de desaprobación tan estridente y multitudinaria en presencia de un Rey de España. Con tres notables diferencias respecto a lo ocurrido en Valencia en 2009 y ahora en Barcelona: sucedió en el extranjero, no fue televisado en directo y la culpa no fue del Gobierno sino del Rey que se lo había buscado.

Alfonso XII había cometido la imprudencia de visitar Alemania antes que la capital francesa. Había asistido nada menos que a unas maniobras del ejército imperial, había aceptado el nombramiento de coronel de un regimiento de hulanos y había levantado su copa ante el emperador Guillermo I, prometiéndole el apoyo de España en caso de una nueva guerra. Con la herida abierta por la derrota de Sedán aún sangrando a borbotones, la agresividad de la acogida en París estaba tan cantada como la megapitada de la final de Copa.

De ahí que el ministro de Estado, Marqués de la Vega de Armijo, de acuerdo con el jefe del Gobierno Sagasta y el entonces líder de la oposición Cánovas, tratara de persuadir sobre la marcha al Rey de que cambiara de planes, anulara la visita oficial a Francia y se embarcara en Amberes de regreso a España. En contraste con el abúlico conformismo del gobierno de Rajoy ante el desastre anunciado, los líderes políticos de la Restauración consideraban que era su deber evitar que se consumara un ultraje a los españoles en la persona del Jefe del Estado.

Fue el propio don Alfonso quien, según explica Melchor Fernández Almagro, “se opuso resueltamente a modificar el itinerario previsto porque no le parecía digno de la nación española que a su Rey le preocupase lo que pudiera ocurrirle en París y que, anunciada su visita, no dejaría de hacerlo, “aunque le costase la vida””. Como el Rey aún gobernaba sobre el Gobierno, se hizo la voluntad de Su Majestad que aguantó tan impertérrito como su tataranieto Felipe VI la monumental bronca que se le vino encima.

Sin embargo, y esta es una cuarta gran diferencia, la ofensa colectiva generó también un desagravio colectivo que a la postre fortaleció la unidad de la Nación en torno a la Corona. Alfredo Escobar cuenta que pese a que el tren real llegó de madrugada a San Sebastián, una muchedumbre de “vascongados y castellanos” le aguardaba con “un sólo grito continuado que hacía vibrar las fibras más delicadas del corazón y ensordecía el espacio, ese grito era: ¡¡España!!”.

El 3 de octubre el Rey “fue aclamadísimo por el pueblo madrileño que lo siguió hasta Palacio y que, por expreso deseo de don Alfonso, halló franco el paso al interior, en multitudinario oleaje de entusiasmo… Obreros, menestrales, mujeres, personas que jamás habían pisado las regias estancias, las invadieron dando gritos atronadores y sin detenerse a mirar los suntuosos adornos, sólo pensaban en aclamar al Rey y a la patria”. Según Escobar 100.000 personas -un cuarto de la población de entonces- se echaron ese día a la calle en Madrid. “Agraviado el Rey, los españoles se sintieron agraviados también”, sentencia Fernández Almagro.

Ilustración: Javier Muñoz
Ilustración: Javier Muñoz

Estoy seguro de que en el caso de Felipe VI se habría producido una reacción análoga si su valentía se hubiera manifestado de forma opuesta a la de Alfonso XII. Es decir, si después de haber acudido como un mandado al matadero del escarnio, hubiera tenido el gesto de dignidad herida de abandonar el recinto tan pronto como terminó de sonar el himno, dejando a Mas colgado de su pérfida mueca. Seguro que a Rajoy le hubiera contrariado ese arranque pero el Rey habría adquirido la misma popularidad sobrevenida que acompañó a su padre desde el 23-F. Y naturalmente que no estoy comparando una pitada concertada a los símbolos de la Nación con un golpe de Estado pues pertenecen a categorías muy diferentes de lo execrable, pero sí incidiendo en que no hay mejor atajo hacia el prestigio que el repudio explícito de lo intolerable.

Si alguien sabe de algún otro lugar en el mundo en el que ocurran cosas así, en el que la persona y el himno que representan al conjunto de la ciudadanía sean objeto de befa y vituperio de forma coordinada, subvencionada, impune y retransmitida en horario de máxima audiencia, que lo diga. A Rajoy, Soraya, Fernández Díaz y demás estólidos en su estrago debería caérseles la cara de vergüenza. Sabían a qué tipo de escabechina moral enviaban a Felipe VI y por eso delegaron la representación del Gobierno en el difunto Wert.

Ellos son los responsables directos de que el Rey compareciera para servir de pim-pam-pum a las invectivas de la chusma cual monigote de feria. Ellos son los responsables directos de que una autoridad del Estado que el pasado noviembre utilizó medios del Estado para intentar destruir al Estado, desobedeciendo las resoluciones judiciales del Estado, pudiera exhibir su sonrisa rufianesca junto a Felipe VI para añadir así la albarda de la burla a la albarda del ultraje.

Cuan hiriente e insufrible, cuan ofensivo y vergonzoso sería el hecho para el ciudadano medio, sin especiales ardores patrióticos pero con un elemental sentido de la urbanidad exigible en la morada común, que incluso ese estaférmico Gobierno se sintió obligado a anunciar ipso facto la convocatoria de la Comisión Antiviolencia. Frente a la ingenuidad de los arponeros que pensábamos que al fin esta vez el decoro institucional se cobraría algún que otro cetáceo estelado, lo que se impuso fue el business as usual y la decrépita montaña volvió a parir el ridículo ratón de una mera pesquisa informativa.

Ha transcurrido toda una semana y el ya casi extinto debate sólo ha generado un prolífico catálogo de impotencias: no es posible interrumpir el acontecimiento, desalojar el estadio y jugar el partido a puerta cerrada, como prevé la legislación francesa, porque eso generaría un problema de orden público; no es posible sancionar a los clubes cuyas aficiones protagonizaron la afrenta, y menos aún clausurar durante equis jornadas el Camp Nou, porque eso estimularía el victimismo nacionalista en vísperas de unas elecciones con pretensiones decisorias; no es posible proceder contra las personas físicas, perfectamente reconocibles en los vídeos de la jornada, porque hay jurisprudencia de la Audiencia Nacional que alberga manifestaciones análogas bajo el paraguas de la libertad de expresión; no es posible reformar el Código Penal para que no quepa el equívoco y las agresiones a los símbolos nacionales en el espacio público sean equiparadas a las manifestaciones de odio, racismo y xenofobia porque no se debe legislar en caliente y estamos además próximos a la disolución de las Cortes. Frustrante letanía colgada de la tópica premisa de que no hay que fijarse en los efectos sin rastrear las causas al menos hasta los tiempos de Recesvinto.

Así las cosas, hay algo que sí es posible: incluir el abucheo en el protocolo del acto que la Federación Española de Futbol distribuye a los medios de comunicación. Rezaría de esta guisa: 21,25.- Entra en el Estadio Su Majestad el Rey, acogido con los primeros pitos e insultos. 21,27.- Suena el Himno Nacional mientras los gritos e invectivas se generalizan hasta hacerlo inaudible. 21,29.- Sonrisa rufianesca del presidente de la Comunidad Autónoma dirigida a Su Majestad el Rey, con posado ante las cámaras. 21,30.- Sorteo de campo entre los capitanes e inicio del encuentro, acompañado de los últimos insultos al Jefe del Estado.

Todos sabríamos a qué atenernos. Serían los cinco minutos rituales del odio, mucho más entretenidos que el mensaje de Navidad. Las familias se congregarían ante el televisor a ver y oír la bronca contra el Rey y su “puta España” y los comentaristas de la cadena pública ponderarían los decibelios de la pitada, el calibre de las injurias y la impasibilidad del monarca en relación a años anteriores. Naturalmente “el monarca” sería ya un sosias maquillado y el propio Felipe VI podría seguir la retransmisión por la pequeña pantalla junto a su jefe de Gobierno. Pitando se entiende la gente.

Me alegra que esta semana aciaga haya desembocado en el final feliz de un viaje inverso al de Alfonso XII y que su tataranieto haya podido encontrar en las ovaciones de la Asamblea Nacional Francesa el bálsamo para las ofensas sufridas en la soledad del Camp Nou. No es sin embargo un síntoma demasiado alentador de la salud de nuestra democracia que al Rey de España le abucheen en Barcelona y le aplaudan en París. Para eso mejor quedarnos en lo de 1883.

Con un liderazgo autonómico grotesco y una faz esclerótica y roída por la corrupción a nivel nacional, ¿qué atractivo ofrece el actual PP a esos dos tercios de catalanes que quieren continuar unidos a España o al menos dudan ante el salto en el vacío del independentismo?

O en lo de Recesvinto que, según el atrabiliario organizador de la pitada Santiago Espot, seguro que en realidad se llamaba Resesvint y, por supuesto, era catalán. Pero no sigamos engañándonos con estas disquisiciones. Poco importa que a finales del XIX ya volviera a estar en ebullición la “cuestión de Cataluña” o que sus raíces se remonten o no hasta los Reyes Godos. ¿Acaso los Pirineos marcan una división tan drástica entre dos especies del género humano como para que de un lado se rinda culto a la Nación y del otro se la ultraje por sistema?

No, la diferencia la marcan las leyes y las personas encargadas de aplicarlas. Si la Constitución del 78 dejó el modelo territorial abierto al voraz irredentismo nacionalista y la ambigüedad de Zapatero dio alas a los más radicales, es con el gobierno de mayoría absoluta de Rajoy cuando más se está notando el abandono de Cataluña por parte del Estado. La estrategia política brilla por su ausencia, la acción cultural es un páramo yerto, los proyectos económicos ni están ni se les espera. Con un liderazgo autonómico grotesco y una faz esclerótica y roída por la corrupción a nivel nacional, ¿qué atractivo ofrece el actual PP a esos dos tercios de catalanes que quieren continuar unidos a España o al menos dudan ante el salto en el vacío del independentismo?

Mucho más espantoso que el desabrido clamor de una noche de pasiones y rebuznos es en el fondo el educado coro de murmullos de las clases medias catalanas sobre la pasividad, el abandonismo y la torpeza del Gobierno. De ahí que venga tan a cuento este chiste del gran Bagaría publicado hace cien años en nuestra admirada revistaEspaña. Eduardo Dato, el Rajoy de entonces, líder de un partido conservador atestado de caciques, increpa al siempre pactista Cambó: “Ustedes quieren separarse de España…” Y Cambó -¿dónde está hoy su trasunto?- replica flemático: “Lo que queremos es separarnos de ustedes, que no es lo mismo”.

Ilustración: Bagaría. (Publicada en la revista 'España')
Ilustración: Bagaría. (Publicada en la revista ‘España’)

Mas y Aduriz, la cruel complacencia

¿Por qué el presidente del Gobierno de España, sabedor de la que se avecinaba, no estaba en el palco del Camp Nou a la derecha del Jefe del Estado durante la sonora pitada al himno nacional en la final de la Copa del Rey el sábado? Analiza la situación Luis Sánchez-Merlo, quien fue secretario general de la Presidencia del Gobierno.

¿Por qué el presidente del Gobierno de España, sabedor de la que se avecinaba, no estaba en el palco del Camp Nou a la derecha del Rey, o sea, del Jefe del Estado? ¿Debería el Monarca haber abandonado el estadio, ante la atronadora pitada al himno nacional o hizo bien amparando la dignidad de todos nosotros, a base de apretar los dientes y aguantar la torrentera?

La media sonrisa complacida de Artur Mas (qué cinismo hablar de provocación, simplemente porque el Gobierno -de madrugada- había anunciado la celebración de una reunión para tratar lo que pasó el sábado) y la risa lateral -indisimulada y bobalicona- del delantero centro del Atlético de Bilbao, Aritz Aduriz, (que lo tiene muy fácil no aceptando la convocatoria -si es que llega- para jugar con la selección española de fútbol) mientras sonaba el himno, han herido la sensibilidad de los que se sienten españoles y por tanto ofendidos con los pitidos al jefe del Estado, en la misa secesionista en que convirtieron la final de la Copa del Rey.

No es cuestión banal. Hay que recibir con satisfacción la reacción del Gobierno que ha sacado el genio y lamentado la afrenta por parte de los que exigen respeto a sus símbolos y no muestran la más mínima sensibilidad cuando se trata de los ajenos.

himno2

En Cataluña, País Vasco, Navarra, Galicia, Baleares y Valencia vive un número indeterminado de españoles (sería interesante tener la cifra) que no se sienten como tales. Coincide el desamor con los territorios donde el castellano convive con otra lengua. No quiero decir que este fenómeno sea exclusivo de estas seis regiones porque en otras partes de lo que llaman el Estado -con toda la intención, para evitar la palabra impronunciable- hay habitantes con DNI español que también reniegan de esta ciudadanía.

Pero no basta con lloriquear la anomalía. Es preciso sacudirse, de una vez por todas, la pereza y empeñarse en averiguar las causas -verbigracia, un sistema educativo frágil- de su auge, tarea esta ineludible para poder entender mejor el fenómeno y aplicar la terapia adecuada. Porque no hacerlo supondrá más apostasía hacia todo lo español, con el daño moral que acarrea a quienes no adolecen de ese mal.

Se discuten el himno, la bandera, la lengua, la forma de Estado y la Constitución. Demasiadas variables en la ecuación. Cómo no van a chiflar el himno y al joven Rey, si convenimos en que impera el odio por encima de la razón. Esto, que no admite mucho debate -aunque tiene muy difícil arreglo-, no puede ventilarse cruzándose los brazos y esperando a que se cansen.

Y en lo que decidimos cómo lo arreglamos, -no bastará con unas simples sanciones- hemos celebrado el triunfo en el Giro de Italia de un gran español, Alberto Contador. En lo alto del podio, con la preciada maglia rosa, él, sus rivales y los aficionados italianos han escuchado, en medio de un respetuoso silencio, el himno -sin letra- español.

Pero qué se habrán creído estos, ¿que nosotros no tenemos sentimientos?


Luis Sánchez-Merlo, abogado y economista, fue secretario general de la Presidencia del Gobierno (1981-82)

¡Qué tramposos!

Maradona1

El Deflategate, el reciente caso en el que Tom Brady, el quarterback de los Patriots, ha sido sancionado y su equipo multado por la Liga de Fútbol Americano (NFL) por haber desinflado los balones por debajo de lo reglamentario, ha vuelto a poner en escena a los grandes tramposos del mundo del deporte. He aquí 10 casos -como el de Maradona durante el Mundial de México- en los que se unen la picaresca, la estupidez y hasta el delito.

New England Patriots quarterback Tom Brady warms up before an NFL football game against the Baltimore Ravens, Sunday, Dec. 22, 2013, in Baltimore. (AP Photo/Nick Wass)
Tom Brady, quaterback de los Patriots.

Recostado en su sillón, Morfeo ofrece dos opciones. Si se toma la pastilla roja habrá que afrontar la realidad, con todas sus dificultades. Si se opta por la azul podrá continuarse una vida llena de facilidades, pero que no es real. En la historia del deporte, demasiados protagonistas se decantaron por la pastilla azul.

En la cuesta arriba hacia el triunfo los deportistas se encuentran bifurcaciones que acaban convirtiéndose en ramificaciones todavía más complejas. Mientras corren, nadan o escalan hacia su meta también se buscan atajos. A cambio, destruyen la misma esencia de lo que hacen, aquello que los espectadores pagan por ver. Y es entonces cuando olvidan su honor en alguno de los recovecos del recorrido. Esas triquiñuelas que aseguran o facilitan el camino pueden ser grandes o pequeñas y en muchas ocasiones no termina de clarificarse si la infracción se produjo realmente.

Prueba de ello es el reciente caso Deflategate, en el que la superestrella Tom Brady ha sido sancionado por la Liga de Fútbol Americano (NFL). El quarterback de los Patriots, al que le han caído cuatro partidos de sanción, habría participado en una artimaña para que los balones utilizados en la final de conferencia contra los Colts no llegasen al mínimo de presión al que deben estar inflados. La decisión, que también supone una multa de un millón de dólares para el equipo de Nueva Inglaterra, ha levantado polémica, ya que Brady siempre ha negado tener conocimiento alguno de lo sucedido. Tampoco se sabe a ciencia cierta cuál es la influencia real que los balones deshinchados podrían tener en el resultado del encuentro, y si la tienen porque beneficiaría más a unos que a otros.

El ejemplo del que fuera jugador en la Universidad de Michigan, que ha recurrido la sanción,  se suma a una lista de atentados contra los valores que se presuponen al deporte y que manchan el ´fair play´ del que en muchas ocasiones se presume. Sin embargo, esas tretas también han dejado anécdotas llamativas en la que los deportistas supieron tirar de imaginación para sacar ventaja. Las argucias que vienen a continuación bien podrían formar parte de un bochornoso decálogo de la historia más negra, o casi, del deporte. Una pequeña antología de trampas y tramposos. No es la única, pero vale de muestra.

Williams1
Deam Richards y Tom Williams.

1.     Al más puro estilo Tarantino, un derroche de sangre falsa, sirvió a Tom Williams para ser sustituido, cuando su equipo ya se había cumplido el cupo de cambios permitidos. En 2009, el jugador inglés de los Harlequins mordió una cápsula de liquido rojo para simular una herida en la boca, buscando un resquicio al límite de sustituciones, que permitía ser ampliado en este tipo de situaciones. Todo un ataque contra la nobleza que representa el rugby pero que se vio castigado con tres años para el jugador y uno para su entrenador, Deam Richards, que declaró posteriormente que no era la primera vez que utilizaba esta triquiñuela cuando quería cambiar a un jugador y ya se le había acabado las sustituciones permitidas.

Balonmao1
Los miembros de la selección ‘paralímpica’ presumen de la medalla de oro.

2.     España no se libra de haber protagonizado auténticas infamias. En el año 2000, la selección paralímpica se proclamó campeona de baloncesto en los Juegos de Sydney. Un oro para presumir, hasta que se descubrió que 10 de los 12 componentes del equipo no eran discapacitados. Uno de los falsos paralímpicos se defendió posteriormente diciendo que era un periodista que estaba realizando un reportaje en primera persona.

Maradona1
‘La mano de Dios’ de Maradona remata a gol.

3.     Hay casos en los que a los deportistas se les llega a aplaudir su picardía a la hora de realizar trampas. Quizás el ejemplo más famoso en el mundo del fútbol es el conocido como ´La Mano de Dios´, en el que Diego Armando Maradona marcó un gol usando su mano izquierda. Fue contra Inglaterra, en el estadio Azteca de la capital mexicana, en el partido de cuartos de final del Mundial de Fútbol de 1986. Ganó Argentina, que luego sería Campeón, por 2-1. Dios marcó el primero para la albiceleste. Y Maradona, el segundo. Gol, éste último, que ha pasado a ser recordado como el más bello de la historia de este deporte.

Pene1
El segundo ‘pene’ de Devis Licciardi.

4.     Hay demasiados casos de dopaje dentro del deporte. Pero no siempre la forma de encubrirlo es tan original como utilizando un pene falso. En 2013 el fondista italiano Devis Licciardi escondió orina limpia en este aparato que se ve en la foto para pasar los controles de sustancias prohibidas. Quiso engañar a los jueces diciendo que algunas cosas prefería “hacerlas en la intimidad”. Pero no coló. El juez, que andaba ya mosqueado con el atleta, al igual que la federación de su país, no se movió de allí y acabó descubriendo el otro pene del italiano.

Resto1
El combate entre Resto y Collins, y la cara que se le quedó al segundo… gracias al yeso.

5.     A veces los deportistas se ven influenciados por su entorno para tomar malas decisiones. Eso fue lo que ocurrió en otro deporte que enarbola la bandera de la nobleza, el boxeo. Lo que en principio era toda una sorpresa, la apabullante victoria de Luis Resto sobre Billy Collins en 1983, encontró su explicación más adelante. El puertorriqueño había reforzado con yeso sus guantes a instancias de su entrenador, Carlos ´Panamá´ Lewis, que fue condenado a un año de cárcel al descubrirse lo sucedido.

Dora2
Dora (más bien Hermann) Ratjen en sus años de atleta femenina.

6.     En ocasiones, la no tan clara distinción entre edades y sexo también permite resquicios para que los deportistas busquen una victoria cómoda. Esta manera de aprovecharse se remonta incluso a 1936, cuando los nazis buscaban predominar también en el deporte. Dora Ratjen, una atleta alemana, logró la cuarta posición en salto de longitud durante los Juegos Olímpicos de ese año en Berlín. Dos años más tarde en el Europeo de Viena batió el récord del mundo. Toda una proeza que se desmontó casi 20 años más tarde cuando tras unas investigaciones se comprobó que era realmente un hombre llamado Hermann. Éste alegó que había sido coaccionado por el régimen nazi para participar en categoría femenina so pena de campo de concentración y muerte.

Piquet1
Nelsinho Piquet escapa de su bólido tras el accidente (provocado) de Singapur.

7.     Dentro de la Fórmula 1 las tácticas de equipo también parecen justificar algunas infracciones. En 2008 el Flavio Briatore, máximo responsable deportivo de Renault en aquella época, mandó a Nelsinho Piqué tener un accidente durante el Gran Premio de Singapur para que se parara la carrera y Fernando Alonso saliese vencedor, al tener que salir a pista el safety car. Cuando se averiguó que había sido provocado, el italiano fue inhabilitado y los dos pilotos absueltos.

Rosie1
Rosie celebra su victoria en Boston… antes de saber que había utilizado el Metro.

8.     Quizás no es buena idea conseguir un resultado tan bueno que levante sospechas si los métodos utilizados para ello son una auténtica chapuza. En 1980 Rosie Ruiz, una atleta de origen cubano que corría en el maratón de Boston en 1980, completó la prueba en poco más de dos horas y media. Una cifra inferior en 25 minutos a su registro anterior durante la carrera de Nueva York. Tampoco el buen estado físico con el que acababa ayudaba a que no se iniciasen unas investigaciones. Finalmente, fue descalificada por haber utilizado el metro para completar la prueba. La acción de esta corredora popularizo la expresión “hacerse un Rosie Cruz” cuando alguien se salta una parte del recorrido.

Boris2
Onischenko tenía un sable con interruptor incorporado.

9.     El empleo de herramientas tecnológicas para engañar también ha proporcionado una manera sutil de cometer fraude en el deporte. Boris Onischenko fue un pentatleta que participó en tres ediciones de los Juegos Olímpicos de 1968 a 1976. En el campeonato de Montreal, durante la disciplina de esgrima, el ruso hizo uso de un cable en su espalda y un interruptor en su mano para marcar tocados que realmente no se producían. Al principio se pensó que se trataba de su espada pero más tarde se vio el verdadero truco y fue descalificado. Se dice incluso que fue enviado a unas minas de sal en Siberia pero no hay pruebas de ello.

golf2
El golfista David Robertson pasará a la historia como ‘el adelantabolas’.

10.  El golf también vivió su momento vergonzoso, con una trampa más del estilo de niño pequeño que de artimaña elaborada. En 1985, durante la previa del British, David Robertson iba avanzando hoyo a hoyo antes que sus rivales, a tiempo para adelantar la bola sin ser visto algunos metros. Al final levantó sospechas que acabaron con una multa de 30.000 euros y el no poder volver a participar en un torneo del circuito profesional durante 30 años. En la historia negra del golf se conoce a Robertson como ‘el adelantabolas’.

 

 

 

Contador, a emular a Induráin

Contador2

Alberto Contador quiere conquistar el Giro -que arranca este sábado- y posteriormente el Tour para entrar a formar parte del club más exclusivo: aquél que integran los que han conseguido el doblete el mismo año. En cien años sólo siete nombres: Induráin, su gran espejo, Coppi, Anquetil, Merckx, Hinault, Roche y Pantani. Una proeza más de héroes que de ciclistas.

Alberto Contador quiere conquistar el Giro y luego el Tour para entrar a formar parte del club más exclusivo: aquél que integran los que han conseguido el doblete durante el mismo año. En 100 años sólo siete nombres: Induráin, su gran espejo, Coppi, Anquetil, Merckx, Hinault, Roche y Pantani. Una proeza más de héroes que de ciclistas.


 

Si para madurar hay que recibir golpes, a Alberto Contador le cayeron 20 años de pronto bajando el Col du Petit Ballon en julio pasado. El día en que tenía que empezar a remontarle el Tour de Francia 2014 a Vincenzo Nibali, terminó en la cama de un hospital y con la tibia hecha pedazos. Son las normas del ciclismo, un deporte que valida el tópico que dice que todo se puede perder en un instante. Y pocos conocen mejor que Contador las reglas del juego que impone la bicicleta.

Con 21 años un cavernoma le provocó convulsiones en plena competición y le llevó directo al quirófano para una cirugía en el cerebro. En 2007, con 24, ganó el Tour de Francia; con 25 la organización prohibió que su equipo (Astana, protagonista de dos positivos en el año anterior) participara en la ronda gala; en 2010, con 27, conquistó el Tour por tercera vez (el año anterior había logrado el segundo) pero un control delató que se había dopado con clembuterol. Desde entonces, aunque lo ha intentado, el ciclista madrileño no ha estado cerca de volver a ganar la carrera más importante del mundo.

Sin embargo, ya con 32 años en el DNI, Alberto Contador (Pinto, 1982)  toma la salida del Giro de Italia en San Remo como un ciclista tranquilo. “Preparando esta carrera ha disfrutado de una calma que no tenía en otras ocasiones”, dice su hermano, Francisco Contador, desplazado hasta Italia para el inicio del reto deportivo más difícil de la carrera del ciclista español: ganar Giro y Tour en la misma temporada, algo que en cien años solo han hecho Fausto Coppi, Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Stephen Roche,  Miguel Induráin y Marco Pantani (el último, en 1998). Leyendas todos de la bicicleta.

El histórico y lejano doblete le emparentaría directamente con Induráin, que lo consiguió en 1992 y 1993. “En el hotel, le preguntaban cómo aguantaba en el Giro y Miguel decía: ‘yo solo hago lo posible por estar bien y llego hasta donde llego’”, cuenta José Luis de Santos, gregario de Induráin en el Giro ’93 y seleccionador de España –y de Contador– entre 2009 y 2012. “Pero claro, es que nadie llegaba tan alto como Induráin”. Si conquista este Giro, Contador le igualaría en victorias en grandes vueltas (siete), pero solo se ganaría una comparación con ‘Miguelón’ si lo acompañase con el Tour.

El madrileño ya intentó el doblete en 2011, aunque en medio de la marejada posterior a su positivo y con la extrañísima situación de estar corriendo a la espera de ser sancionado, como si cualquier carrera pudiera ser la última. Ganó el Giro, fue 5º en el Tour y ambos resultados fueron anulados unos meses después. Su otra experiencia en el Giro (2008) también le llevó a lo más alto del podio, aunque aquel año Italia fue un refugio inevitable al no poder participar en el Tour por la citada sanción al Astana. Esta vez es la primera en la que Contador, a igualdad de condiciones entre las tres grandes vueltas del ciclismo, elige el Giro.

Escalador frente a contrarrelojista

“Se siente muy querido en Italia”, dice su hermano; una razón que encaja con la sospecha improbable de que la caída del Petit Ballon haya convertido a Contador en una especie de hedonista de la bicicleta. Tan eléctrico en las carreras como retrata su pedaleo, el madrileño es el polo opuesto a Induráin, el escalador frente al contrarrelojista. “Induráin tenía un estilo mucho más tranquilo”, certifica De Santos, que cuenta que en todo el Giro nunca vio a su líder tan preocupado como cuando se dejó olvidadas unas zapatillas en un set de televisión tras una etapa.

La búsqueda del doblete tiene un aspecto pragmático que explica Francisco Contador: “Muchas veces hipotecas toda la temporada a un objetivo como el Tour, y entran en juego caídas y enfermedades que pueden hacer que se vaya al traste lo que has hecho. Si vas al Giro y haces un buen papel, a lo mejor puedes ir más tranquilo al Tour”. Pero aun así, el alimento del doblete es la épica de hacer lo que solo han conseguido un puñado de elegidos.

Para Contador este Giro es un riesgo con la vista puesta en el Tour. Vincenzo Nibali, Chris Froome y Nairo Quintana, sus grandes rivales en la carrera francesa, llegarán más frescos que él al mes de julio. Además cumplirá 33 años en diciembre y hace unos meses declaró que no se veía corriendo más allá de 2016, lo que significa que no le quedan muchas oportunidades para ganar otro Tour. Si quería probar a ganar dos grandes en el mismo año, podría haberlo intentado con la Vuelta a España –la única grande que ha ganado desde su sanción– y así no condicionar su preparación para el Tour. En cambio, a Contador le han podido la magia del Giro –muy superior en prestigio a la Vuelta– y el desafío ante una proeza más de héroes que de ciclistas.

“Contador tiene la capacidad física para ganar las dos”, dice Pedro Delgado, que venció en su único Tour de Francia, unas semanas después de haber sido séptimo en el Giro de 1988. “Yo llegué a Italia a ver qué pasaba; ahora las cosas son distintas”. Contador correrá el Giro después de haber pasado tres semanas concentrado en el Teide, preparando en Canarias la carrera tras recuperarse de una caída menor en la Volta a Cataluña.

Allí fue superado por Richie Porte, su principal adversario en Italia, que suma nueve victorias en 2015 por solo una del madrileño y que además cuenta con la contrarreloj de la 14ª etapa, de 59 kilómetros, a su favor. Pero su hermano cree que Contador está en muy buena forma, Pedro Delgado no ve a ningún rival a su altura y las casas de apuestas colocan al español como amplio favorito a la victoria. En la colección de etapas de alta montaña de la semana final, que incluyen puertos durísimos como el Mortirolo y el Finestre, tiene Contador a su mayor aliado.

El colombiano Rigoberto Urán y el joven local Fabio Aru son los otros dos grandes nombres de una carrera que Televisión Española emitirá de forma casi insólita con la intervención directa de Contador. “Todo pasaba por que el Giro se televisara”, explica su hermano. “Estuvimos mediando, para que así fuera, con la organización del Giro y TVE, y muy pronto todos nos pusimos de acuerdo”. Contador siempre ha proclamado que corre para dar espectáculo y crear afición. Y la búsqueda de la admiración le ha llevado a países y conquistarlos.