Nueve frases que te ayudarán a entender mejor a los (posibles) aliados anticapitalistas de Artur Mas

635789948373724118wQuique García / Efe

La CUP (Candidatura de Unidad Popular) tendrá un papel decisivo en esta legislatura. Aquí explicamos cómo funcionaba la organización. Estas nueve frases reflejan algunos de sus puntos de vista en palabras de sus representantes.

La CUP (Candidatura de Unidad Popular) tendrá un papel decisivo en esta legislatura. Aquí explicamos cómo funcionaba la organización. Estas nueve frases reflejan algunos de sus puntos de vista en palabras de sus representantes.

1. La Unión Europea

“Todos sabemos quién toma las decisiones en la Unión Europea actual: el gran capital y los poderes financieros. Y las ejecutan de forma calculada y milimétrica el Consejo de Europa y la Comisión. No obstante tienen también un Parlament donde tienen a unos cuantos que van a defender los derechos de los pueblos y a criticar la troika. Es una jaula de oro con 20 y pico mil euros por diputado”.
Josep Manel Busqueta, responsable del programa económico.

2. Los lastres

“Nunca nos hubiera parecido estar en un escenario tan confortable: en una jugada, podemos deshacernos de la monarquía, de la OTAN y con un poco de suerte nos echan de la UE. Todos son un lastre”.
Josep Manel Busqueta, responsable del programa económico.

3. La independencia de todo

“Yo lo que no me creo es que alguien diga que quiere ser independiente en la UE. El tema no es si en ocho meses, 12 o 16. El tema es su concepto de independencia. Las grandes palabras, como independencia, que deberíamos estar llenando de contenido, se están quedando cada vez más vacías. Porque parece que independencia es equiparable a montar un Estado al margen del Estado español, pero dentro del marco de la Unión Europea. Eso no es independencia.”
Anna Gabriel Sabaté, número dos de la CUP en las elecciones al Parlament.

4. El euro

“El euro en estos momentos es un corsé para una economía como la nuestra. La UE es un fracaso en sí misma. Para hacerla avanzar hace falta pueblos que planteen la ruptura del euro y la unión económica y monetaria, que es un yugo”.
Josep Manel Busqueta, responsable del programa económico.

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5. La socialdemocracia

“El espacio de la izquierda socialdemócrata, por decirlo de alguna forma, no tiene futuro, y por eso se está teniendo que reinventar y repensar. Yo creo que no nos hacía falta la izquierda socialdemócrata de los últimos siete u 8 ochos años, vista la capacidad del sindicalismo alternativo y las luchas sociales de generar movilizaciones, y sus posibilidades daban para construir un discurso potente que puede ir desde la izquierda radical hasta el anticapitalismo. La idea de un discurso así no es tanto incorporar o sustituir la socialdemocracia sino sobrepasarla.”
Anna Gabriel Sabaté, número 2 de la CUP en las elecciones al Parlament.

6. El anticapitalismo

Queremos una economía de medida, adecuada al país y echar las grandes empresas que arrasan con todo y luego se van. Hay que relocalizar la producción, externalizar quiere decir explotar más lejos. Hoy día ser anticapitalista es ser moderado y tener sentido común.
Antonio Baños, número uno de la CUP a las elecciones al Parlament.

7. Los Países Catalanes

¿Pero es la lengua lo que nos une? Sí y no, nos une es la libre adscripción voluntaria a un proyecto político. Y no y sí, la lengua y la cultura son un factor clave, claro está. Aquí hay independentistas que hablan en castellano y en Valencia hay zonas de interior que no hablan valenciano y no las excluimos. Reivindicamos un espacio relacional cultural y social que son los Països Catalans, que existían antes del régimen del 78, que se encarga, bajo tutela militar, de prohibir expresamente la libre federación de comunidades autónomas. Esa prohibición de los militares, el famoso motorista de Herrero de Miñón, no la hacen pensando en Navarra y el País Vasco, que es una unión que pedía hasta el PSOE y que incluso consta en las disposiciones constitucionales, sino en los Països Catalans, que son una realidad cultural compartida, del mismo modo que puedan serlo Castilla la Nueva y la Vieja. Además, hay unos lazos históricos.
David Fernández, portavoz de la CUP en el Parlament.

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8. La asamblea

La asamblea es el menos malo de los sistemas de participación política. Permite, blinda y protege la participación de una persona un voto, la búsqueda de consenso sin minorías y mayorías, que existan todas las opiniones desde el respeto mutuo, pero también hay lógicas de poder. Ocurre en todos los movimientos sociales. Hay a quien se les escucha más, otros que son más pesados. Las lógicas de poder, de la condición humana, también se replican en la asamblea, siempre hay quien se pone de acuerdo antes de entrar. Una asamblea, no solo de la CUP, también es manipulable. Pero sigue siendo un sistema de una horizontalidad que permite hablar de todo.
Lo digo desde mi zapatismo más militante, reconozco que la asamblea es lenta. Escucha a todos, intenta hacer una síntesis… Es un proceso muy caro, muy lento, inviertes mucho tiempo, un recurso escaso.
David Fernández, portavoz de la CUP en el Parlament.

9. El Estado Español

“Confiamos durante muchos años en nuestros compañeros y hermanos de Herri Batasuna y por eso les seguimos de forma incondicional por que eso era una posibilidad de grieta profunda. Y en ese sentido y como herederos de esa tradición claro que queremos abrir grieta, y abrirla no sólo para abrir puertas al resto de pueblos del estado sino también a sus clases populares, el estado español es una cárcel de pueblos, pero es también una maquinaria oligárquica que sirve a los intereses de unas minorías. La clase trabajadora del estado español también tiene necesidad de liberación”
Anna Gabriel Sabaté, número 2 de la CUP en las elecciones al Parlament.

 

Así es el partido anticapitalista que amenaza con no investir a Mas

ACTO CENTRAL DE LA CUP

Anna Gabriel y Antonio Baños, candidatos de la CUP. / Alejandro García / Efe

Sus 10 escaños otorgan a la Candidatura de Unidad Popular (CUP) un papel crucial en el próximo Parlament. ¿De dónde viene y cómo se organiza esta coalición de organizaciones? Explicamos por qué un partido tildado de “antisistema” durante años por CDC puede tener la llave del futuro de Artur Mas.

La Candidatura de Unidad Popular (CUP) sólo se ha presentado dos veces a las elecciones catalanas. En 2012 consiguieron tres diputados. Ahora han triplicado aquellos resultados. Sus 10 escaños otorgan al partido un papel crucial en el próximo Parlament. ¿Por qué será tan importante la CUP? ¿De dónde viene y cómo se organiza esta coalición de organizaciones? Explicamos por qué un partido tildado de “antisistema” durante años por CDC puede tener la llave del proceso soberanista.

1. Por qué la CUP puede ser determinante.

La mayoría absoluta en el Parlament de Cataluña está en 68 escaños. A la vista de los resultados electorales, Junts pel Sí necesitará el apoyo de la formación anticapitalista para articular una mayoría soberanista en el Parlament.

El papel de la CUP es determinante no sólo desde la perspectiva de los escaños, sino también de los votos. La CUP ha sostenido que no quiere iniciar el proceso hacia el soberanismo si el independentismo no lograba el 50% de las papeletas. La candidatura de Junts pel Sí, en cambio, cree que la mayoría de diputados ya es suficiente. Las formaciones independentistas no han llegado al 48 % de los votos.

Una victoria soberanista sólo en escaños no significa el fin del proceso, pero no se sabe qué papel jugará la formación anticapitalista en esta tesitura.

2. ¿Quién será el presidente?

Dado que la lista Junts pel Sí (unión de Convergència, Esquerra y las entidades civiles soberanistas) no han obtenido los 68 escaños, deberá contar con los votos de la CUP para investir a Artur Mas como presidente, al menos en la primera vuelta, para la que necesita mayoría absoluta. La formación ya ha advertido que eso no sucederá. Pero no ha sido tan clara a la hora de responder si se abstendrá en caso de una segunda votación, donde bastaría una mayoría simple.

La CUP ha avisado de que si sus votos son necesarios para llevar adelante el proceso independentista exigirán un presidente de consenso. El número uno de la lista, Antonio Baños, ha advertido que Artur Mas no cumple este requisito. En este caso Raül Romeva, más vinculado a la izquierda y con buena sintonía con la CUP, ganaría enteros para convertirse en presidente. Incluso la figura de Oriol Junqueras agradaría más a la candidatura liderada por Baños. El partido también condiciona su apoyo al nuevo Gobierno a que se asuman algunas de sus reclamaciones de corte social, como por ejemplo paralizar todas las privatizaciones y desahucios.

3. ¿Qué distingue a la CUP del resto de partidos?

La CUP ha marcado un perfil propio durante la última legislatura. Más allá de revolucionar el Parlament con su lenguaje y su puesta en escena, de sus acciones y programa electoral se deducen seis rasgos principales.

Anticapitalismo: El partido propone establecer “mecanismos de control popular de la economía”, defiende el cooperativismo como salida de la crisis y sus cargos electos tienen un tope salarial de 1.680 euros brutos al mes. En su programa para el 27S han defendido una ruptura con la Troika y el impago de la deuda hasta “resolver las necesidades de las clases populares y trabajadoras”. La formación, además, rehuye cualquier préstamo bancario para financiarse.

Lucha contra la corrupción: La CUP ha sido uno de los principales azotes de la corrupción en Cataluña. Ha denunciado todo tipo de corruptelas y se ha personado como acusación particular en varios casos como Mercurio, Catalunya Caixa o Innova. El partido también ha impulsado la web llumsitaquigrafs.cat, que recopila y explica todos los casos de corrupción de los últimos años en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares. Los concejales del partido tienen un límite de dos legislaturas (tres en el caso de pueblos de menos de 5.000 habitantes) y los diputados sólo pueden estar en el Parlament una legislatura.

Un pie en la calle: El partido siempre ha defendido que su presencia en el Parlament es una herramienta más de su lucha. La CUP ha repetido en varias ocasiones que su principal campo de acción está en la calle, en los ateneos y en las asociaciones ciudadanas. El partido se considera un simple canal de conducción de las protestas sociales de la calle hasta el Parlament.

Unidad territorial: A diferencia del resto de formaciones soberanistas, la CUP defiende que la independencia es el primer paso para la construcción de los Países Catalanes, que incluyen Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Baleares. En su programa también abogan por el reconocimiento de la identidad del pueblo aranés.

Organización asamblearia: La CUP se organiza en tres niveles. El nivel más bajo son las asambleas locales, en las que puede participar cualquier ciudadano pero en las que sólo pueden votar los militantes. En un nivel intermedio se encuentra el consejo político, formado por representantes de las asambleas locales. Encima de todo está la asamblea nacional, que se celebra cada año y en la que pueden votar todos los militantes. Esta asamblea nacional elige al secretariado, que es quien lleva el día a día de la formación. La organización asamblearia no significa que sus cargos deban consultarlo todo antes de votar, pero sí que cuando tienen dudas sobre algún punto que no se ha debatido antes lo deben consultar con las bases.

Salida del euro, de la UE y de la OTAN. Más allá del impago de la deuda, la CUP defiende una salida de estas dos organizaciones internacionales y el abandono de la moneda única.

4. ¿De dónde viene la CUP?

A pesar de que irrumpieron en el Parlament en 2012, la CUP lleva vinculada a la política municipal desde 1987. Fue en ese año cuando se presentó a las primeras elecciones municipales uniendo diferentes corrientes de la izquierda independentista. El partido sufrió una crisis en 1995 cuando algunas candidaturas se integraron en ICV. Unos años después, se refundó a partir del llamado Proceso de Vinaroz, que empezó en abril del 2000 y acabó en 2002. Este proceso unió diversas sensibilidades de la izquierda independentista de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana como Endavant, MDT, Maulets y otras organizaciones.

A partir de 2002 la CUP fue ampliando progresivamente su implantación territorial, aumentando el número de municipios en los que se presentaba. En 2003 fueron 12 y en 2007 fueron 50. En los comicios de 2011 presentaron 80 candidaturas y en las elecciones de 2015 estuvieron en 163 municipios. Una buena parte de las candidaturas son coaliciones con otros grupos como Procés Constituent, Podemos, Equo o EUiA.

En octubre de 2012 la asamblea nacional del partido decidió que la formación se presentara por primera vez a unas elecciones en el Parlament. La CUP obtuvo 126.000 votos y tres diputados.

¿Qué moneda adoptaría una Cataluña independiente? Los tres escenarios monetarios de la secesión

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Una de las cuestiones clave para una Cataluña independiente sería elegir cuál sería su moneda para intentar minimizar el impacto negativo de salir de la eurozona. De esta decisión dependerían los ahorros privados, el sistema bancario y los ciclos de crecimiento. Toda la economía dependerá de esta simple elección: ¿qué divisa elegir?

También en EL ESPAÑOL:

Una de las cuestiones clave para una Cataluña independiente sería elegir cuál sería su moneda para intentar minimizar el impacto negativo que tendría salir de la eurozona. Aunque no lo parezca, la teoría monetaria pone a su alcance muchas posibilidades. De esta decisión dependerían los ahorros privados, la capacidad para devolver las deudas, la sostenibilidad del sistema bancario… En definitiva, toda la economía a merced de esta elección; ¿qué divisa elegir?

El euro, sea como sea

La opción preferida de los miembros de la lista soberanista es que Cataluña siga en el euro, pero ¿cómo es posible si sale de la Unión Europea? Hay dos opciones: quedarse en la moneda común con el beneplácito de las instituciones de la eurozona o bien adoptar la divisa de forma unilateral sin el respaldo de los socios. En el euro ya hay ejemplos de los dos grupos.

El primero son los estados que tienen firmado un acuerdo monetario con la eurozona por el que emplean el euro como su moneda oficial. Son cuatro países: Mónaco, San Marino, Ciudad del Vaticano y Andorra, que tienen potestad para emitir un pequeño número de monedas y billetes cada año que son de curso legal en toda la región. Todos ellos han estado vinculados históricamente a las divisas de países que entraron en el euro y no tenían una moneda propia. Mónaco empleaba el franco francés, San Marino y el Vaticano utilizaban la lira italiana y en Andorra circulaban de forma paralela la peseta y el franco.

El acuerdo monetario de cada uno de estos cuatro países con la eurozona no implica que sean estados miembros de pleno derecho del euro. En otras palabras, no tienen ni voz ni voto en los órganos de decisión de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), pero sí están amparados por las instituciones comunitarias.

Los expertos coinciden que ésta sería la mejor opción para Cataluña al menos durante los primeros meses, ya que serviría para minimizar el impacto negativo que tendría adoptar una nueva divisa. En este escenario, “sería posible que la independencia tuviera un impacto mínimo sobre el marco monetario y también sobre el bancario, que está íntimamente ligado a aquél”, explica Enrique Díaz-Álvarez, experto en divisas de Ebury. Para conseguirlo, el nuevo estado catalán tendría que contar con el beneplácito de la comunidad europea y la española. Pero, ¿quién puede garantizar este respaldo?

La alternativa para los líderes soberanistas si quieren quedarse en el euro sería adoptar la divisa de forma unilateral, sin el apoyo de las instituciones. Si elige este camino, seguiría los pasos de Kosovo y Montenegro, que también emplean la divisa común sin el visto bueno europeo. Ésta es una fórmula que han utilizado muchos países de Latinoamérica durante el siglo XX con el dólar en un proceso que se conoció como dolarización. De esta forma, Cataluña tendría la potestad para quedarse en el euro si así lo decidiese aunque no tendría el respaldo del resto de socios.

En cualquiera de los dos casos, el país perdería un poder cada vez más importante: el control de la política monetaria. El país tendría que renunciar a adoptar las medidas anticíclicas que tienen a su disposición los bancos centrales. De este modo, no podría aplicar estímulos monetarios para combatir las épocas de recesión o los riesgos de deflación ni medidas para frenar un sobrecalentamiento de la economía y la subida de los precios.

 REUTERS/Yves Herman
REUTERS/Yves Herman

La pérdida de la autoridad monetaria podría llevar a una situación paradójica en la que la región se enfrentase a una recesión económica con los tipos de interés altos y al alza. “El problema de no controlar la política monetaria es que genera desequilibrios internos muy extensos”, explica Manuel Hidalgo, profesor de macroeconomía de la Universidad Pablo de Olavide. “Sería un escenario similar al patrón oro de finales del siglo XIX, que generaba ciclos económicos mucho más pronunciados”.

Este escenario “desestabiliza mucho la economía de un país y el riesgo de sufrir continuas recaídas en recesión es muy elevado”, advierte Juan Ignacio Crespo, economista y escritor. Los bancos centrales modernos han conseguido limitar la profundidad de los ciclos económicos y así lo demuestran numerosos estudios, pero un país sin autoridad monetaria puede enfrentarse a una política que va justo en contra de su ciclo económico. A largo plazo, los problemas de este escenario podrían ser recurrentes.mapa

Los inconvenientes de adoptar el euro de forma unilateral van más lejos del sector público y se extienden al sector financiero, ya que las entidades con sede en Cataluña perderían el acceso a la financiación del BCE. Esto significa que no podrían acceder ni a las operaciones ordinarias (MRO, por sus siglas en inglés) ni a las megasubastas trimestrales de liquidez (TLTRO) ni a la liquidez de emergencia del ELA. Este último programa fue el que se hizo muy famoso durante la primavera, ya que sirvió para mantener con vida a la banca griega durante seis meses: desde la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero hasta que declaró el referéndum. En ese momento, el BCE decidió congelar el ELA y automáticamente Grecia se vio obligada a imponer el corralito.

Las principales entidades con sede en Cataluña ya han advertido de todos los riesgos que se enfrentaría la comunidad autónoma en el caso que declarase unilateralmente la independencia y saliese del euro. No sólo el flujo de crédito estaría en juego sino también los depósitos. ¿Podría evitar Cataluña un control de capitales?

Imprimir una nueva divisa

El segundo escenario para Cataluña es emitir su propia divisa. ¿Tal vez la peseta catalana? El nombre no sería extraño para la región, ya que la moneda nació en La Seca de Barcelona, la casa de la moneda catalana, durante la Guerra de la Independencia en el siglo XIX. Pero el nombre no es lo importante. Lo verdaderamente relevante es cómo conseguiría el banco central del nuevo estado proteger su divisa. En otras palabras: ¿cómo evitar un desplome histórico de la moneda?

Los expertos no quieren poner cifras porque la situación es inédita e imprevisible. “La depreciación sería masiva, no menos de un 40% para empezar”, indica Díaz-Álvarez. Cataluña tendría que convencer a los mercados de que su divisa tiene un valor para evitar una fuga masiva de capitales y la descapitalización de sus bancos. Al mismo tiempo, el banco central necesitaría conseguir capital que respaldase esa divisa que está emitiendo, ya que Cataluña no tiene reservas internacionales y tampoco oro.

La opción que se planteó en Grecia durante la primavera ante la posibilidad de una salida del euro fue que la autoridad monetaria incautase un 30% de los depósitos para generar capital propio. Pocas alternativas tendría el nuevo banco central catalán.

A partir de aquí, los problemas teóricos se adentran en el terreno de la especulación, por lo que es imposible determinar qué podría ocurrir. Lo que sí está claro es que un fuerte descenso de la nueva divisa provocaría un fuerte avance de la inflación ya que todos los productos importados se apreciarían de forma proporcional.

El problema más grave es el petróleo, ya que la materia prima afecta a toda la economía a través de los precios energéticos y del transporte. El banco central se vería obligado a aplicar una política monetaria restrictiva, con unos tipos de interés altos, para atraer capitales y frenar el avance de la inflación. Pero con ello provocaría un deterioro mayor de la actividad económica. Brasil, por ejemplo, se ha visto obligado a subir el precio del dinero hasta el 14,25% los tipos de interés para frenar la inflación y la depreciación de su divisa.

Todos estos problemas parecen menores ante el gran desafío al que se enfrentaría Cataluña: su deuda en euros. El último dato del Banco de España del cierre del segundo trimestre del año sitúa el pasivo de la comunidad en 66.813 millones de euros. De toda esta deuda directa, el 56% está financiada a través del Fondo de Liquidez Autonómica, ya que los tipos que exige el mercado eran insostenibles para la región. A esta cifra habría que añadir la parte de la deuda de la administración central del Estado que le correspondiese a la región, ya fuese por PIB, población o cualquier otro criterio. ¿Cómo conseguiría refinanciar toda esta deuda que, además, está denominada en euros? Una opción es cambiar la divisa y devolver la duda en la nueva divisa. Pero desde el punto de vista legal no es sencillo, ya que necesitaría un acuerdo mayoritario con sus acreedores. ¿Firmarían recibir sus deudas en pesetas catalanas?

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La ‘tercera vía’: una doble divisa

El hipotético Estado catalán independiente podría optar por una vía intermedia: mantener el euro y emitir una moneda paralela. Para lograr un sistema viable, las autoridades tendrían que superar los problemas que enunció en el siglo XVI el comerciante y financiero Sir Thomas Gresham en una ley que lleva su nombre. Según esta máxima, el mercado siempre trata de atesorar la moneda buena y deshacerse de la mala. En otras palabras, “los euros desaparecerían de la circulación y se generaría un gran problema de liquidez”, explica Hidalgo.

Para evitar este escenario, las autoridades tendrían que restringir mucho el uso de euros y obligar a los ciudadanos a emplear la moneda catalana tanto para sus operaciones cotidianas, como para sus ahorros. “Los sistemas en los que se ha implantado este tipo de sistema prohíben las cuentas corrientes denominadas en la moneda fuerte”, explica Javier Santacruz, profesor del IEB. “De este modo, el euro serviría para atender el servicio de la deuda y la inversión extranjera”.

En este escenario de dos monedas paralelas, las autoridades del nuevo estado tendrían que fijar un tipo de cambio fijo (o con cierta fluctuación) entre las dos divisas, pero no podrían permitir la libre circulación de capitales. En otras palabras, para cambiar la divisa catalana por cualquier otra moneda sería necesario pedir autorización al banco central y cumplir los requisitos que éste imponga.deuda_habitante

El problema para todos los estados que vinculan su tipo de cambio a otra divisa es la dificultad para proteger el nivel marcado ante las fuerzas del mercado. Doblegar sus vaivenes no es sencillo y hay ejemplos de grandes bancos centrales que han sucumbido. El caso más famoso fue el ataque de George Soros a la libra, con el que consiguió doblegar al Banco de Inglaterra en septiembre de 1992.

Argentina también tiene un mal recuerdo de sus luchas contra el mercado con la Ley de Convertibilidad del año 1991 por la que establecía un tipo de cambio de uno a uno entre el peso y el dólar. Buenos Aires luchó por defender esta paridad, lo que provocó una gran fuga de pesos a dólares que tuvo que soportar el Banco Central de la República Argentina, lo que provocó que sus reservas se vaciaran. Esta política cambiaria saltó por los aires 11 años después en 2001 y fue una de las causas del corralito argentino.

Hay ejemplos más recientes de la aplicación de un tipo de cambio controlado. Suiza reconoció en enero que era incapaz de mantener un techo de su divisa contra el euro después de pasarse tres años y medio defendiendo el nivel de los 1,20 francos por euro. Los mercados atacaron también a Dinamarca, pero el país los detuvo en colaboración con el BCE ya que es el único país que no está en el euro pero sí dentro del Mecanismo de Tipos de Cambio.

Estos casos vienen a demostrar la dificultad que tiene un país para defender un tipo de cambio fijo contra una moneda fuerte y los desequilibrios que se generan cuando ese tipo de cambio salta por los aires. “La solución puede ser adoptar un tipo de cambio que esté devaluado para así no tener que luchar por defender el nivel de la divisa, aunque esto implicaría una fuerte depreciación de la divisa”, indica Santacruz.

También en EL ESPAÑOL:

El cuento de los 16.000 millones y sus consecuencias

Francisco de la Torre Díaz, inspector de Hacienda y responsable del programa fiscal de Ciudadanos, enumera las falacias de una hipotética independencia de Cataluña. 

Esta campaña catalana ha tenido varios candidatos haciendo literalmente el indio: “coleta morada”, alias Pablo Iglesias diciendo que “Pequeño Pujol” votaba con “gran jefe plasma” “amnistía fiscal”. Ésta era la respuesta al lenguaje “indio” de Àrtur Mas y su petición de “butifarra” al electorado, es decir corte de mangas. Como era previsible, el nivel de las declaraciones fue bajando, y por ejemplo, la “musa estelada” del separatismo, Karmele Marchante pidió que se “quemen los bancos” que ponían en cuestión la soberanía catalana. Nadie en su sano juicio se tomaría esto en serio. Lo peor es que algunos economistas cercanos a la lista de Mas sí han pretendido que se les tome en serio con el resultado fiscal de la secesión, los famosos 16.000 millones, con los que el más conocido de ellos Xavier Sala i Martín, seguía insistiendo en el diario El País hace unos días.

Los 16.000 millones de “expolio fiscal”,”déficit de la balazanza fiscal” o “dividendo fiscal de la Independencia” de Cataluña (llámenlo como prefieran) no son una falacia, sino varias falacias en una. En primer lugar, este importe está calculado para el año 2010, cuando hay datos posteriores. La incapacidad de encontrar datos de algunos está siendo sorprendente. Por ejemplo, los economistas secesionistas sistemáticamente se utilizan datos de la Seguridad Social de los años 1995-2011, como si fuesen los últimos disponibles. Pueden ver un par de ejemplos aquí y aquí.

Sorprendentemente, o no tanto, 2011 fue el último año bueno en las cuentas de la Seguridad Social, con un déficit del 0,1%, y los años 1999-2009 estas cuentas tuvieron, todos los años, superávit. Claro, a partir de aquí llegan afirmaciones “curiosas” como que en una Cataluña independiente se podrían incrementar las pensiones un 10%. Lo que no se incluye en las explicaciones es el plano de Ikea para montar la máquina del tiempo separatista (TM) y volver a 2007.

En segundo lugar, una balanza sirve para orientarnos pero no mide los efectos de las decisiones de ruptura. Por ejemplo, la balanza comercial de España con China es claramente deficitaria, es decir le vendemos a China mucho menos de lo que le compramos. Sin embargo, si prohibiésemos el comercio con China, España no sería más rica sino más pobre. Esto es algo parecido a lo que le ocurriría a Cataluña con la segura salida de la Unión Europea y del Euro; que no es algo que diga yo sino Merkel, Cameron, la Comisión Europea, y cualquiera que se haya leído los Tratados.

Incluso prescindiendo de todo esto, la mayor falacia es que la Generalitat dispondría de 16.000 millones de euros para gastar al día siguiente de la secesión. En primer término, sí que hay un superávit en el sistema de financiación, pero sólo ascendió en 2013 según datos recientes de la propia Generalitat a 1.688 millones de euros. Recordemos que el sistema de financiación absorbe el 54% de la recaudación de impuestos del Estado. Esto quiere decir que el Estado recaudó en Cataluña de esta parte de los impuestos 17.362 millones de euros, de los que 15.674 quedaron para financiar a la Generalitat. Para seguir, la Generalitat cerró el ejercicio 2014 con un déficit de 5.152 millones de euros, el triple de su superávit en el sistema de financiación.

A esto hay que añadirle el problema más grave: las pensiones. En Cataluña, la Seguridad Social recaudó por cotizaciones sociales en 2014 14.495 millones de euros. En cambio, el gasto en pensiones contributivas en Cataluña ascendió a 19.973 millones. Esto supone un déficit de 5.478 millones de euros, que supuestamente una Generalitat independiente debería cubrir con impuestos; por lo menos si quiere garantizar que los pensionistas siguen cobrando su pensión. Naturalmente, hay una solución, bueno dos, una es la ya comentada de la máquina del tiempo para volver a 2007.

La otra solución es más brillante, como corresponde al conseller de Economía de la Generalitat, el profesor Mas-Colell. La solución consiste en que ” los catalanes que han cotizado “durante décadas” tienen “derecho” a cobrar las pensiones, ya que se trata de un “contrato individual” entre ellos y España, una “obligación legal” que se podría reclamar ante los tribunales internacionales”. Si no le ha quedado claro, o si no se lo puede creer, se lo traduzco: La Seguridad Social España tendría que pagar las pensiones de los catalanes, aunque las cotizaciones las cobraría la nueva Seguridad Social catalana.

Si usted tiene nociones básicas de cómo funciona la Seguridad Social verá que algo falla: esencialmente que las pensiones de hoy se pagan con las cotizaciones actuales. Esto significaría que la Seguridad Social Española que ya tiene un importante déficit, estaría simplemente quebrada, y que los pensionistas catalanes no podrían cobrar; salvo que los dirigentes separatistas recapacitasen y decidiesen pagar las pensiones con las cotizaciones de los trabajadores y las empresas catalanas. Pero claro, esto lleva a un déficit abultado.

Estos números, si se pagan las pensiones, que no son un ejercicio de simulación teórico, sino simplemente sumar los datos oficiales de la Generalitat y la Seguridad Social, dejan un déficit de 8.942 millones de euros antes de construir una réplica de la Administración del Estado. Esto habría que hacerlo con el 46% de los impuestos estatales recaudados en Cataluña, los no incluidos en el sistema de financiación, y no serían bastantes.

El principal problema es que estos impuestos, y todos los demás, hay que cobrarlos. Sin embargo, Cataluña no dispone de una Hacienda que pueda hacerlo, dado que “no dispone de bases de datos”, ni de “una organización de medios personales y materiales” que le permita controlar las obligaciones tributarias de los catalanes. Esto no sólo es mi opinión, ni la de cualquiera que conozca la Hacienda Catalana, que también, sino el diagnóstico del Consell Asessor per la Transició Nacional de la Generalitat de Cataluña, en su segundo informe (página 88).

En fin, no sólo no hay 16.000 millones teóricos en caja, sino déficit, es que, además, no hay capacidad práctica para cobrar los impuestos. Esto lleva a un déficit fuera de control.

¿Qué le ocurre a un Estado que tiene un déficit descontrolado? Que si puede recurre a su propio banco central y emite moneda para cubrir el déficit. Si no puede, porque el Banco Central está fuera de su control, tendrá que subir sustancialmente impuestos a los que ya pagan, y efectuar drásticos recortes. La primera es contra la que alertaron las entidades financieras en su comunicado, y que dio lugar, a los pocos días a las declaraciones del Gobernador del Banco de España, señalando que podía haber un “corralito” en Cataluña.

¿Todo esto lleva a un corralito? No, porque nadie se termina de creer que esto acabe pasando. El problema es que el mero hecho de que se plantee origina temor. Esto, como se confirme en las elecciones, será un problema real, porque los mercados financieros lo descontarán. España no quería salir del euro en 2012 ni quería impagar la deuda, como amenaza Àrtur Mas, pero la existencia de esa eventualidad, ínfimamente probable, como se demostró luego, llevó la prima a más de 600 puntos. Esto significó el corte de financiación de muchos proyectos con consecuencias muy graves sobre el consumo, la inversión y el empleo, sobre la economía real.

Las opciones separatistas, bien apostando directamente por la salida del euro, como las CUP, bien proponiendo políticas que necesariamente lo implican como la lista de Mas, están comprando boletos en la rifa de una crisis financiera.

En fin, el domingo los catalanes tienen la palabra; tienen que elegir entre los que hacen el indio, los que proponen viajes a Ítaca, viajes a ninguna parte, y los que creen que las ventajas de estar juntos son muy superiores a las falacias y a la fantasía, aunque sólo sea porque son reales. En cualquier caso, su voto importa más que nunca, por razones sociales y económicas, aunque muchos no se lo terminen de creer. Las consecuencias nos acabarán afectando a todos, a ellos los primeros.

___________

Francisco de la Torre Díaz es Inspector de Hacienda, autor de “¿Hacienda somos todos? y responsable del programa fiscal de Ciudadanos.

Catalonia explained in 21 cards

plebiscitarias2

On September 27, Catalans will go to the polls to vote in an election that will be decisive for the future of Catalonia. These 21 cards aim to explain the intricacies of the so-called ‘Catalan problem’.

Translation: Julia Tena

Illustration: Javier Muñoz

Video: Catalonia explained to non Catalans

On September 27, Catalans will go to the polls to vote in an election that will be decisive for the future of Catalonia. These 21 cards aim to explain the intricacies of the so-called ‘Catalan problem’.

Translation: Julia Tena

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When did the Catalonian independence process begin?

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Celebración de la Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

By Pol Pareja

Although there isn’t a clear moment that marks the beginning of the Catalan independence movement, one of its most significant landmarks was the July 2010 protest over the Constitutional Court’s decision to strike down part of the 2006 autonomy statute, which gave the regional government greater powers and more financial autonomy.

referéndum-2006

According to official figures, more than a million people participated in the protest under the slogan Som una Nació. Nosaltres decidim: We are a nation. We decide. The leader of the march was socialist José Montilla, then president of the Generalitat.

Another important milestone took place a year before. On September 2009, Catalonia’s first “independence consultation” vote took place in the town of Areyns de Munt (a town of 8.600 citizens). From September 2009 until April 2011, hundreds of Catalan towns (including Barcelona) organised similar consultations. In total, 833.599 Catalans participated in these referendums.

Some people believe that the Catalan independence movement was born after a protest on September 11, 2012. Under the slogan Catalunya, nou Estat d’Europa (Catalonia, new state of Europe), hundreds of thousands of Catalans went out in the streets to celebrate la Diada (Catalonia’s National Day) and ask for independence. This march took place nine days before Mariano Rajoy’s government rejected the application of a fiscal system in Catalonia that would have granted the region more autonomy; similar to the current fiscal system used in the Basque country and the government of Navarre.

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Who has supported the Catalan independence movement in the past?

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Retrato de Francesc Macià elaborado en Camagüey (Cuba).

By Pol Pareja

 

In 1918, Federació Nacionalista Catalana de Francesc Macià was the first party that overtly supported independence to win a seat in the Catalan parliament. The party won two seats in each of the elections between 1919 and 1923.

During this time, the Catalan nationalist vote was absorbed by a party that didn’t support independence: La Lliga Regionalista de Francesc Cambó. This faction won 14 seats in 1919 and 1920 and 20 seats in 1923.

During The Second Spanish Republic, Esquerra Republicana (ERC) was the hegemonic party in Catalonia. It easily won five elections between 1931 and 1936. Two of Catalonia’s presidents during this time, both from Esquerra Republicana, supported independence.

The first one was Francesc Macià. In April 1931, he proclaimed a “Catalan Republic within the Iberian Federation”, but was forced to settle for partial autonomy within the new Spanish Republic.

https://www.youtube.com/watch?v=sUu_7zqjBV8

 

Macià was succeeded by Lluís Companys. In October 1934, Companys took advantage of the tension derived from the worker’s revolution in Asturias to proclaim a “Catalan State within the Spanish Federal Republic”. The Government declared a state of war, Companys was imprisoned and the autonomic Government was suspended. However, Companys was re-elected as president of Catalonia in 1936 after the victory of the Frente Popular, a left-wing coalition that included Esquerra Republicana.

After Spain’s transition to democracy, support for independence has been mixed. Esquerra Republicana has oscillated between the five seats that it won in 1984 and the 23 that it obtained in 2003. In the 2012 elections, Esquerra Republicana and two other parties that support independence, CiU and CUP, obtained a total of 74 seats (68 seats are required for an absolute majority).

Parliament seats

Since June 2005, Spain’s Centre for Sociological Research (CIS) has polled Catalans several times on the issue of independence in Catalonia. In June 2005, 13.6% of those surveyed said they wanted “an independent state”. In March 2015, the last available survey, this number had increased to 39.1%. The most supportive moment for independence came in February 2013: 48.5% of those surveyed were in favour of an independent state.
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Why does a part of Catalonia want to be independent?

By Pol Pareja

Although there are many reasons why Catalans want to be independent, we can broadly categorize them into two main arguments.

The pragmatic argument is that Catalonia will be better off, both politically and economically, if it separates from Spain. The more sentimental reason people use to support independence is the belief that Catalonia is a nation that should be able to govern itself.


catalan government budget

One of the main economic arguments concerns Catalonia’s fiscal deficit, or the difference between the money it pays to Madrid and the money it gets back. In June 2015 the Catalan government said this deficit was 15 .000 million euros, while the central government said it was 8.455 million euros. Some people believe that without this deficit the government of Catalonia could have avoided some of the cuts it has had to implement over the last few years. They also believe that Catalonia has been discriminated against for political reasons when it comes to state funding (an example they use is the late arrival of the high speed train AVE to Barcelona).

Catalonia's expenditure

 

Other people argue that Catalonia should be independent because The Spanish Constitution of 1978 can’t allow more autonomy to Catalonia. According to the latest polls, 63% of Catalans believe that they have “an insufficient level of autonomy”. The Constitutional Court’s decision to strike down part of the 2006 autonomy statute has also been used as an example of why autonomy is no longer the answer.

relationship spain catalonia

 

Catalan nationalists also defend independence as the best (or only way) to preserve the Catalan language in education. The deep political and institutional crisis that has engulfed Spain over the past years has also been used as a reason to “leave Spain” and “start all over again” in a “new country”.
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What is the right to decide?

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Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

By Pol Pareja

The “right to decide” is the expression that nationalists use to ask for a referendum over Catalonia’s independence. According to the polls, 74% of Catalans were in favour of holding a referendum in 2012.

The Spanish Constitution authorizes only the state to hold a referendum. In January 2014, the Spanish parliament rejected a proposal by Catalonia’s regional assembly to hold a referendum on independence. The parties that voted against the proposal were PP, PSOE, UPyD, UPN and Foro Asturias. The parties that voted in favour were CiU, PNV, ERC, ICV and Grupo Mixto.

The most prevalent criticism against holding a referendum is that “the right to decide” or the right to self-determination is not mentioned within the Spanish Constitution. However, nationalists claim that a referendum is supported by the vast majority of Catalans, and therefore it must be addressed in political terms. They also argue that the right to self-determination has been recognized as a human right by the UN.

The referendum of Scotland in 2014 and Quebec’s consultations in 1980 and 1995 are also used by nationalists as a reason to hold a referendum in Catalonia. This option was also not contemplated in the constitutions of these countries, but it was made possible after many political deals and, in the case of the United Kingdom, because there isn’t a written Constitution that can limit the actions of Parliament.

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After the referendum of 1995, in which the people of Quebec voted against sovereignty by a small margin, the Canadian Parliament passed the Clarity Act. This law allows any region of the country to separate if a clear majority of people are in favour of it. The document also states that a territorial division should be made between regions that want to stay in Canada and regions that want to be independent.

In the case of a referendum, the Canadian House of Commons has the last word in two key aspects: First, whether the question of the consultation is sufficiently clear, and second, whether a clear majority has been reached.
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What is “the third way”?

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By Albert Olaya

The “third way” is a series of political initiatives that grant more autonomy to Catalonia. This course of action was particularly popular after regional head Artur Mas was re-elected in 2012 and promised to hold a referendum on secession from Spain in 2014.

PSC and Unió Democrática came up with a number of proposals in line with this “third way”. PSC proposed to reform the Spanish Constitution and asked the state to agree on a sovereignty consultation and to grant more autonomy to Catalonia in areas such as health, language and education. Unió Democrática also asked the state to hold a referendum and to recognize Catalonia’s special status in the Spanish Constitution.

Catalan pro-independence forces have always been critical of this “third way”. They believe that a constitutional reform and an agreement with the State on a referendum is impossible, since both PP and PSOE would have to support it, as well as three fifths of the Senate and the House of Commons.  

So far the “third way” has had significant support in Catalonia. According to a 2013 El País poll, 40% of Catalans would be in favour of this option if a referendum took place. Although this alternative has been pushed aside in the forthcoming election, PSC is still in favour of this “third way”. A new proposal by the Socialists’ Party of Catalonia, backed by PSOE, asks for the recognition of Catalonia’s special status in the Spanish Constitution, giving up a sovereignty consultation.
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The election of September 27 is the third Catalan election in only five years. Why?

By Pol Pareja

Catalans have been called to the polls three times since the election of November 28, 2010. In the 2010 election CiU won 62 seats and put an end to seven years of tripartite formed by PSC , ERC and ICV . In their electoral program, CiU did not yet defend the independence of Catalonia. They asked for their own tax system and the “right to decide on the measures of self-government that the people of Catalonia demand and need.”

On September 2012, some 1.5m people participated in Catalonia’s annual independence rally in Barcelona. On September 20, Prime Minister Mariano Rajoy rebuffed Artur Mas’ request for greater fiscal independence, and Mas called early regional elections for November 25, 2012.

In this election CiU presented an electoral program arguing that Catalonia should have its own state, and promised to make a consultation “in accordance with the law” on whether Catalans wanted to separate from Spain. The early elections, however, did not benefit CiU, which went from 62 to 50 seats when their aim was to achieve an absolute majority. ERC absorbed the independents’ vote and went from 10 to 21 members of parliament. CiU has ruled in a minority ever since through a “stability pact “with ERC, which promised to support Mas as long as a consultation on independence took place in 2014.

After Congress’ refusal to allow a legal referendum in Catalonia, Mas decided to convene another election for September 27 2015, and described as a “plebiscitarian election”. The pro-independence movement (with the exception of the anti-capitalist CUP) has coalesced into a single list of candidates that includes candidates from CDC and ERC, as well as civil organizations that support independence, former members of other parties, and people that until now had not been involved in politics.
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Why have several historical Catalan parties broken up?

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By Íñigo Zulet

The sovereignty debate has caused friction in some of Catalonia’s oldest parties. The hardest hit have been CiU and PSC.

CiU

CiU was a federation created in 1978 and dissolved in June 2015, formed by the Democratic Convergence of Catalonia (CDC) and the Democratic Union of Catalonia (UDC). The different approach taken by the two parties regarding independence has ended up dissolving this coalition.

The crisis began in the sixteenth CDC conference, held in March 2012, when the party decided to include the achievement of a “home state” as a political objective. At first, UDC gave in to this demand and included the concept of “home state” in their 2012 electoral program. However, after the 2012 election UDC became increasingly uncomfortable with its partners’ discourse. In June 2015 UDC held an internal consultation, and the party base voted against adopting CDC’s political objectives and called instead for an agreed referendum with the state  on independence. In the end, the three counsellors that UDC had in Mas’ executive left and the federation broke down.

 

PSC

After the Constitutional Court in Madrid stroke down part of the 2006 autonomy statute in 2010, some critical voices within the PSC began to ask for independence. In 2012, as the debate over the right to choose intensified, tension within the party escalated. The first member to leave -in October 2012- was Ernest Maragall. Maragall then founded a new party, Nova Esquerra Catalana, a left wing project that clearly favoured independence.

The breakdown of PSC took place on January 16, 2014. That day, three of its members (Marina Geli, Nuria Ventura and Joan Ignasi Elena) broke party discipline and voted in favour of asking Congress to transfer powers to the Catalan Government in order to hold a referendum on independence. Six months later, Joan Ignasi Elena created a party called Avancem, a socialist party that favours independence. Another former member of PSC, Toni Montín, started the association Socialisme, Catalunya i Llibertat, (Socialism, Catalonia and Freedom), a platform that now supports the Junts pel Sí coalition.
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Why hasn’t there been a referendum yet?

By David López Frías

 

According to Article 149 of the Spanish Constitution, only the state can authorize a referendum.

The Constitution allows three types of referendum: consultative (article 92), in case of constitutional reform (articles 167 and 168), and to revise the autonomy statute (articles 151 and 152). A referendum over the independence of Catalonia would fall into the first category. However, the article specifies that “political decisions of special importance may be referred to a consultative referendum of all citizens”.

Therefore the Constitution does not contemplate the possibility of holding a consultation where only a limited number of people can participate.

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What is a “plebiscitarian election”?

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By David López Frías

A plebiscite is a referendum: the voter answers yes or no to a specific question. In an election, voters are required to vote for parties, candidates or programs. The second difference between an election and a plebiscite lies in the result: In referendums what counts are the votes, while in elections you count seats.

Artur Mas’ first proposal was to call for a referendum on Catalan independence. This referendum was allowed under a law that had been approved by the Catalan government called the “Consultation Act”. However Spain’s Constitutional Court ruled in February that both the law and the referendum were unconstitutional.

The Catalan president then decided to hold regional elections as if they were a plebiscite: depending on the party that voters give their vote to, they’ll be demonstrating their support or their rejection to Catalonia’s separation from Spain.

Spanish’s Election Law (LOREG) does not contemplate the possibility of a “plebiscitarian election”, since this concept does not exist in the Spanish legal system. Therefore the plebiscitarian aspect of this election is only interpretative.


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What can the Spanish state do to avoid Catalonia’s independence?

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By Íñigo Zulet

Once all diplomatic means are exhausted, the Spanish state has several ways to stop Catalonia from becoming independent. In an extreme scenario, the state could apply article 155 of the Spanish Constitution. This article allows the central Government to take over the regional Government’s capabilities, and could be applied if Catalonia does not fulfil ” its obligations under the Constitution” or acts in a manner that severely threatens “Spain’s general interests”.

The article states that the Government should first approach the Catalan president. Only if the President does not change his attitude can the Senate, if the proposal obtains an absolute majority, adopt the necessary means to force him to fulfil his obligations.

The state also has the option to declare a state of emergency, as contemplated under Article 116 of the Constitution and regulated by Organic Law 4/1981, which was passed after the coup d’etat of February 23, 1981. The law establishes that a state of emergency should only be applied when “the situation cannot be settled by any other means”.

Before reaching this scenario, the Government can resort to judicial or constitutional means, for example by challenging the election or by applying the Penal Code, which in its Title XXI regulates crimes against the Constitution, including rebellion.

The legislative branch can also reform the Constitutional Court. In fact, despite opposition from all other parties, the Popular Party Parliamentary Group has introduced a bill to reform the Constitutional Court in order to allow this body to fine and even suspend ruling officials who do not comply with its judgments and resolutions. This reform is being processed and is expected to pass Congress on September 29.
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What is the Catalan National Assembly?

By Albert Olaya

 

In 2009, a group of politicians led by Catalan architect Pere Pugès decided to create a citizen-based independence movement. The challenge was to unite the different factions that favoured independence but were historically divided by ideological and economic differences. After years of debate, the Catalan National Assembly (ANC) was finally born in April 2011.

On March 2012, the ANC held its constituent assembly at a rally at the Palau Sant Jordi in Barcelona. The Articles of Association were approved and their main political objective was established: to hold a referendum on independence by 2014. The entity then had about 300 regional assemblies and was supported by a number of well-known Catalan personalities.

In April 2012, the ANC appointed linguist and activist Carme Forcadell as president of the association. Under her leadership, this entity organised some of the largest demonstrations in the history of Catalonia, such as the “Catalunya nou Estat d’Europa” rally of 2012 and the “Concert for Freedom” at Camp Nou in June 2013.

The ANC has 34,000 affiliated supporters, more than 40,000 supporters who do not pay fees but cooperate with the entity voluntarily, and about 600 regional assemblies in Catalonia. It plays a key role as spokesman for the Catalan pro-independence movement.  Convergència and Esquerra Republicana don’t usually act without its approval.

Forcadell resigned as president on May 2015 and is now the number two candidate in the Junts pel Sí ticket for September 27.
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What is the Advisory Council for the National Transition (CATN)?

By Albert Olaya

The Advisory Council for the National Transition is a body that the Catalan government created in 2013 in order to advise the government on the best ways to achieve independence. It is presided by Carles Viver Pi-Sunyer, who used to be a justice at Spain’s Constitutional Court. The council has another 13 members, including well-known personalities such as Economic professor Germà Bel and journalist Pilar Rahola.

In 2014, CATN published a book outlining the steps the Government of Catalonia should follow to seize independence. This book explains how to hold a referendum on independence, how to internationalize the conflict, and which state structures should be created in order to prepare Catalonia for secession.

In order to coordinate and implement CATN‘s proposals before September 27, the Government created The Commissioner for National Transition on February 2015. The person in charge of this entity is also Carles Viver Pi-Sunyer. This second organ is suspended until the end of the year, since the Constitutional Court is currently processing the state’s claim that this council creates a conflict of jurisdiction.
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Who will be president after September 27?

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Artur Mas, Raül Romeva y Oriol Junqueras en un acto de Junts pel Sí. / JUNTS PEL SÍ

By Íñigo Zulet

All polls published so far predict that the Junts pel Sí (JxSí) coalition will win the election on September 27. Most polls, with the exception of El Punt Avui, predict that the pro-independence movement will win but won’t achieve an absolute majority.

 

average votes

These figures suggest two possible scenarios: The first possibility, although it is also the least likely, is that Artur Mas’ coalition will get an absolute majority of 68 MPs or more. In this context, Mas would repeat mandate without needing to reach any political deals. The second most likely scenario is that the Junts pel Sí coalition will need an agreement with the pro-independence CUP to govern, although this party has already stated that it will not support Mas’ candidacy.

Although it is likely that Mas will be the next president, electoral prospects are not the only thing that matters. Candidates are also important: Parties such as CUP or Sí que es Pot could reach an agreement with Junts pel Sí if Mas backed down and the leader of the electoral list, Raül Romeva, became the candidate for President of Catalonia.
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What will the pro-independence movement do next?

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By Albert Olaya

Junts pel Sí will launch the process of independence if it obtains an absolute majority in the Catalan parliament. There are two possible scenarios: Either the party obtains 68 MPs or more or it can reach an agreement with pro-independence CUP.

The first step on the route to independence would be to approve a statement in Parliament informing Spanish and international institutions that the independence process has begun. Junts pel Sí is planning to start negotiating the terms of independence with the Spanish government after the election. If the state refuses to negotiate, the independence coalition will declare unilateral independence. Catalan institutions would no longer recognize Spanish law, and the outcome would be unpredictable.

If the state recognizes the referendum, Catalonia would remain a part of Spain until the new government’s state structures are established and Catalonia has sufficient international support. This process could last several months. During that time, the Catalonian government would continue operating as always, and Catalan society would be asked to propose the basis for a new Constitution through a process of citizen participation, although the details of this process have not yet been explained.

Once the new state structures are ready, Parliament will proclaim Catalonia’s independence. When will this happen? According to Europa Press, Convergència Democrática and Esquerra Republicana have privately agreed that the process should take six to eight months, but neither party has made this public. Immediately after proclaiming independence, the Catalan Parliament would approve the “Legal transitory law” in order to avoid any legal loopholes, and the “Law of the constitutional process” in order to begin the process of drafting the new constitution.

After these two laws are approved, the Catalan government would call for a parliamentary election, which should take place 18 months after September 27. It is impossible to know which parties would stand in these elections, but if there were another pro-independence majority, Catalans would be asked to approve and ratify Catalonia’s new constitution.
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Can an independent Catalonia remain in the European Union?

By Juan Sanhermelando

No. An independent Catalonia would automatically be left out of the European Union and would have to request new membership in order to be readmitted. Catalonia’s admission into the European Union would have to be unanimously supported by all member states, which means that any of them, including Spain, could veto the procedure.

The European Union has been clear on this point: “If part of the territory of a Member State ceases to be part of that State to become a new independent state, the treaties would no longer apply in that territory. In other words, a new independent state would, by the fact of its independence, become a third country with respect to the EU, and the Treaties would no longer apply on its territory.”

This is the EU’s position, according to a statement by former president of the European Council Hermann Van Rompuy in 2013. Former president of the European Commission José Manuel Durão Barroso also expressed this same view to member of the European Parliament Ramon Tremosa.

The European Union treaties also state that the EU must “respect the essential functions of the States, as well as ensuring their territorial integrity.” That is the reason why Angela Merkel stated that respect for “territorial integrity” and “compliance with national and international law” were crucial when she was asked about Catalonia’s independence on September 1.

The former European Union’s legal services director goes even further and claims that a unilateral declaration of independence from Catalonia could never be recognized by any member state of the European Union.

However, pro-independence leaders such as Artur Mas have said that existing legislation does not cover Catalonia’s situation and therefore remain confident that European leaders will be “pragmatic” and allow Catalonia to remain in the European Union.
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Would an independent Catalonia keep the Euro as its currency?

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By David López Frías

The Euro is the currency used by 19 member states of the European Union.

There are two types of countries that do not belong to the European Union but still use the Euro as their official currency. The first group is composed by four micro nations: Andorra, Monaco, San Marino and The Vatican. The second group are the former Yugoslavian republics of Kosovo and Montenegro.

These four micro nations have a “monetary agreement” with the European Union. In 1999, Kosovo and Montenegro adopted a foreign currency, as ordered by the United Nations. This body’s aim was to keep these two countries away from Serbian economic influence.  In the beginning, they used the German mark, and after its disappearance they adopted the Euro. Nowadays both Kosovo and Montenegro use the Euro as their official currency, but they do not belong to the European Union and have to buy this currency through the mediation of commercial banks.

Each country has the power to unilaterally choose the official currency of its own territory. If Catalonia becomes independent, it could keep using the Euro, but it would use it as a foreign currency, and Catalonia wouldn’t have a say in European economic institutions.

Furthermore, Catalonia would be detached from the European Central Bank, and its financial institutions would not longer be part of the banking union.
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What does Catalonia need to be recognized as a member of the United Nations?

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By David López Frías

Catalonia would need the recommendation of nine of the 15 members of the Security Council in order to become a member of the United Nations. Any of the five permanent members (United States, Russia, France, China and the United Kingdom) could put an end to this process.

If Catalonia secures the support of the Security Council, the next step would be to ask for the General Assembly’s approval. In order to become a member, Catalonia would need the support of two thirds of this body. If the process fails, Catalonia can still request to become an observer state. This is the status Palestine has at the moment, and it would give Catalonia the right to participate in the General Assembly meetings -although Catalonia would not be able to vote or become a member of the Security Council.

Spain’s Foreign Ministry has produced a report ruling out this possibility. According to the document, “no constitution in the world considers the possibility of secession” and recalls that self-determination only applies to “people under colonial domination, annexation by conquest, foreign domination or occupation, or people oppressed by massive and flagrant human rights violations”.

Kosovo has been recognized as a state by more than a hundred countries. However, it has not secured the support of the two thirds of the General Assembly required to become a member of the United Nations. Some countries still maintain a hostile stance towards this new state due to its unilateral declaration of independence.

On the other side, South Sudan’s secession was agreed to by Sudan. Six months after its declaration of independence in July 2011, South Sudan gained international recognition and became a full member of the United Nations.
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If Catalonia became independent, what would the consequences for Spain be?

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By Rubén J. Lapetra

Markets do not like surprises. An independent Catalonia would generate an increased financial risk for Spain, since the state is the main creditor to Catalonia’s debt and its local entities through the Regional Liquidity Fund (€64.000 million in total).  

Indirect debt (the debt that corresponds to Catalonia for participating in the current administrative framework and its GDP economic weight), would add another €180,000 million.

Most investors agree: secession would increase investment risks. Prime risk would soar substantially as investors’ demands increase in a country that is about to change its laws and redefine its borders.

Without Catalonia, Spain would lose 20 percent of its economic power and also 16 percent of its current population –a crucial factor when it comes to member state representation in the EU. Secession, however, would have a lesser impact on Spain than on Catalonia because Spain is already part of all international institutions.  
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Where will Barça and Espanyol play if Catalonia achieves independence?

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By David López Frías

La Liga (LFP) is an association integrated by the 42 clubs that participate in the two Spanish professional divisions: 20 teams in First Division and 22 in Second Division. For the 2015-16 season, Catalonia will have five clubs: FC Barcelona, Espanyol, Girona, Llagostera and Gimnàstic de Tarragona.

Only LFP could expel one of its members. However, and even though the LFP has its own jurisdiction, the LFP is part of the Spanish Football Federation (RFEF), an independent institution whose responsibilities involve “controlling the official competitions statewide”.

The LFP cannot make unilateral decisions about which teams can partake in the Spanish league. The RFEF does not have the ability to expel the Catalan teams from the LFP, but it could ban them from competing in the Spanish tournament. Both institutions depend on the Consejo Superior de Deportes (CSD), the institution that would have the final decision on which clubs could participate in the Spanish leagues.

The LFP has talked about the risks Catalonia’s independence would cause. The LFP’s president, Javier Tebas, mentioned in a Spanish radio show “ that the problem is a legal issue” and that the Catalan teams wouldn’t be able to play in La Liga “because the Sports Act includes an additional provision which states that the only non-Spanish state that can participate in La Liga is Andorra”.

Thus, the Spanish Parliament would have to amend the law in order to allow the Catalan teams to continue playing football in the Spanish league. Otherwise, they would have to create their own league.

There is another option for these football clubs: another country could allow them to play in their league. There was speculation a few years ago about Catalan clubs joining the French league. UEFA, however, could hamper this scenario since they can ban clubs from participating in any European club competitions if the team switches federations or plays in a different country outside its own.

Barça and Espanyol are part of the RFEF, so if they switched to a different federation they would not be able to participate in the Champions League or the Europa League. According to Article 51 of the UEFA statutes, Catalonia would need UEFA’s authorization in order to play in these competitions, as well as Spain’s approval.

RFEF does not usually allow this change. There are very few exceptions: Andorra, (which is part of the Spanish league since before the Andorran Football Federation was founded), Swansea or Cardiff (which chose not to join the league of Wales when it was created in 1992) and Monaco (which does not have its own federation and is therefore part of France’s).

UEFA has not yet allowed football associations to integrate in order to unify leagues. This body stopped initiatives such as the integration of Scottish teams (Celtic and Rangers) in the English Premier League, the creation of an Atlantic championship with Dutch clubs, Belgian, Scottish and Scandinavians, or the reinstatement of the Soviet tournament with teams from Russia, Belarus and the Ukraine.
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Can Catalans retain their Spanish nationality in an independent Catalonia?

nacionalidad doble

By Íñigo Zulet

Most pro-independence forces such as CDC, ERC or ANC are in favour of dual nationality. The Constitution also states that “a Spanish person cannot be deprived of his or her nationality”. Therefore, it is likely that Catalans would retain their Spanish nationality in an independent Catalonia.

However, this does not necessarily mean that Catalans would have dual nationality. The Spanish Civil code establishes that in case of dual nationality the Spanish nationality should always prevail if law or international treaties do not recognize the second one.  In other words, if the state did not recognize Catalonia’s independence, Catalans could not use their Catalan nationality in Spain, or in any other countries that did not recognize the Catalan state. Catalans could only use their Spanish nationality when travelling to other countries.

If Catalonia became independent, there would be a number of choices: A dual nationality model (Catalan and Spanish), the subordination of one of the nationalities, or the free choice of each Catalan between the two of them.
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Would an independent Catalonia allow a consultation in the Val d’Aran?

By Íñigo Zulet

The Val d’Aran is a valley in the Pyrenees Mountains, in the northwestern part of the province of Lleida, Catalonia. It is part of Catalonia through a special self-government regime. The Catalonian independence movement has opened a debate among the Aranese about their future and their relationship with Catalonia and Spain. The Aranese people have stated that they want to hold their own referendum.

Catalonia’s president Artur Mas has already said that he will not forbid a consultation in the Val d’Aran. ERC has also stated that they are in favour of recognizing the right to self-determination of this territory.

The Val d’Aran has had a distinctive identity throughout history for a number of reasons. First, it is linguistically different from the rest of Spain: Catalan, Spanish and Aranese coexist as the main languages of the valley. The territory’s autonomy dates back to the Middle Ages, when in 1313 King James II of Aragon granted the valley with its own institutions and a number of special privileges. This special scheme was abolished in the early 19th century due to the centralizing policy of the State. In 1990, the autonomy of the Val d’Aran was restored and its historical rights were re-established.
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Las 10 claves que explican el duro comunicado de la banca sobre Cataluña

Los seis mayores bancos españoles (con CaixaBank y Sabadell a la cabeza) han alertado de las graves consecuencias financieras que sufriría una Cataluña independiente. A continuación explicamos las claves del comunicado y los detalles del sector. 

Los seis mayores bancos españoles (con CaixaBank y Sabadell a la cabeza) han alertado de las graves consecuencias financieras que sufriría una Cataluña independiente. A continuación explicamos las claves del comunicado y los detalles del sector.

¿Qué entidades catalanas han firmado el comunicado?

Las seis grandes firmas con presencia en todo el territorio nacional. Dos son los grandes bancos catalanes: CaixaBank y Sabadell. Los otros cuatro son Santander, BBVA, Bankia y Popular. Es decir, la alerta llega de las entidades que controlan casi toda la red de oficinas y cajeros en Cataluña y que concentran la mayor parte de los créditos y de los depósitos de la región. Pocas voces tienen una transcendencia mayor sobre la economía real catalana que estas entidades. Las seis han publicado este informe bajo el paraguas de la Asociación Española de la Banca (AEB) y de la CECA, entidad que agrupa a las cajas y que está presidida por Isidro Fainé, que también preside CaixaBank.

¿Qué han dicho y qué quieren decir?

Los seis bancos alertan de los peligros que conllevarían la independencia y la posterior salida de Cataluña del euro. Estas entidades advierten que sufrirían una “inseguridad jurídica” que pondría en grave riesgo su capacidad para proteger a quienes tienen en ellas sus depósitos. De este modo, quedarían en el aire el flujo de préstamos a la economía real y la garantía a los depósitos. Estas dificultades llevarían a las empresas a “reconsiderar su estrategia de implantación, con el consiguiente riesgo de reducción de la oferta bancaria”.

Las entidades pretenden presionar a la sociedad catalana a falta de poco más de una semana para que se celebren las elecciones al Parlament. Lo hacen desde un sector que está muy relacionado con la actividad de las empresas (por la vía del crédito) y de las familias (por los depósitos). Por esa razón su mensaje tiene mayor calado. Las entidades alertan que podrían cerrar muchas oficinas si Cataluña declara la independencia y queda fuera de la Unión Europea.

Si estas entidades deciden cerrar sus sucursales en masa, podrían originar una fuerte contracción del crédito y un notable aumento de los tipos de interés que pesaría con fuerza sobre la economía real. Pero las entidades expresan otro temor: no poder responder de sus depósitos ante sus clientes.

¿Cuál es el tamaño del negocio bancario en Cataluña?

Cataluña es una de las regiones de España más dinámicas desde el punto de vista empresarial. Ese éxito se apoya en un gran sector financiero que genera mucho empleo. Los bancos daban trabajo de forma directa a 17.749 personas a finales de 2014, según los últimos datos oficiales publicados por la AEB. La mayor parte de esa cifra se concentra en Barcelona, donde está la sede de CaixaBank y donde hay una importante representación de entidades internacionales. En total, casi el 83% de los empleados de la banca en Cataluña se centran en la provincia de Barcelona. A finales de 2014 los bancos tenían 2.365 sucursales en la región.

Cataluña es una de las regiones españolas con mayor dependencia de la financiación del mercado porque no pueden cubrir sus necesidades con el dinero de sus clientes. Su ratio de créditos sobre depósitos se sitúa entre las más bajas de España. De hecho, sólo un 53% de los préstamos está respaldado por depósitos, lo que refleja bien la necesidad de captar capital con deuda.

Cataluña es la cuarta región más endeudada sobre sus depósitos. Es decir, su sector financiero es más vulnerable que el de otras comunidades autónomas. En total, los bancos de la región tenían concedidos 148.000 millones de euros en préstamos al final de 2014, lo que supone un 74% del PIB generado por Cataluña en 2014 según los datos del INE. El montante de los depósitos superaba ligeramente los 67.000 millones al final de ese año.

Ratio de créditos sobre depósitos por comunidades autónomas

¿Cuánto tardarían las entidades en cambiar de sede?

El tiempo que tarden en celebrar un consejo de administración. Ésta es una demanda que atendió el Gobierno de Rajoy en julio después de recibir algunas peticiones de grandes compañías catalanas, según se filtró a la prensa. Estas empresas querían tener flexibilidad para cambiar su registro en el caso de que avanzara la amenaza soberanista.

El Ejecutivo aprobó un cambio en la Ley de Sociedades de Capital para permitir cambiar su sede con sólo un consejo de administración y no con una junta de accionistas, como estaba establecido en la legislación. De este modo, las entidades podrían cambiar su sede en una sola mañana.

Sin embargo, en el caso de CaixaBank, sus estatutos imponen que esta decisión debe adoptarla la junta de accionistas. Sin embargo, la dirección de la compañía ya advirtió en 2014 que no garantiza que “en cualquier caso” su sede vaya a estar siempre en Cataluña, en palabras de su presidente, Isidro Fainé.

¿Qué consecuencias tendría el cambio de sedes?

Para las entidades, las consecuencias serían pocas. Precisamente, si deciden cambiar de sede es para que su negocio y su empresa sufran los menores cambios posibles. Las consecuencias serían mayores para una Cataluña independiente. A la posible contracción del crédito, tal y como han alertado las entidades, se suma el problema de tener que devolver sus préstamos en euros.

finanzascat

¿Cómo se modificarían los impuestos si las entidades con sede en Cataluña cambiasen su sede?

La principal consecuencia fiscal de una salida parcial o total de la región de las principales entidades financieras no vendría de la mano del Impuesto de Sociedades, dado que Cataluña se encuentra dentro de las autonomías de régimen común y que el de Sociedades es un impuesto que gestiona el Gobierno central. La principal repercusión llegaría a través del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Este impuesto se paga en función del lugar de residencia del trabajador y la mitad de los ingresos obtenidos con este tributo se queda en la comunidad autónoma donde está dicha residencia. Por eso tanto un cambio de sede de una entidad con su movilización de la plantilla como un cambio de estrategia que lleve a reducir la presencia y el empleo en Cataluña afectará negativamente a los ingresos fiscales de la Generalitat.

¿Hay precedentes de un comunicado similar?

Sí. Dos de las mayores empresas españolas, Iberdrola y BBVA, se pronunciaron públicamente entre 2002 y 2003 contra las pretensiones de crear un estado libre asociado en el País Vasco incluidas en el Plan Ibarretxe. La fórmula que utilizaron tanto el banco como la eléctrica para mostrar su rechazo al proyecto separatista consistió en erigirse en defensores de la legalidad vigente. Es decir, de la Constitución Española y el Estatuto del País Vasco.

El presidente de BBVA, Francisco González, aludió a la lealtad a ambos textos legislativos cada vez que se le preguntó por la posibilidad de un cambio de sede, lo que se interpretó como un nunca desmentido por la entidad. Iñigo de Oriol, presidente de Iberdrola en 2003, utilizó la misma fórmula y llegó a definir a la eléctrica como “una empresa española con domicilio social en Bilbao”.

¿Qué impacto tendría el cambio de sede de las entidades sobre el crédito a las empresas?

Sobre el papel, ninguno. Las entidades que cambiaran su sede a cualquier región de la eurozona seguirían teniendo acceso a todas las líneas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) y beneficiándose de la política de tipos cero. Sin embargo, el riesgo y la incertidumbre en Cataluña golpearían con fuerza al crédito en la comunidad, como ya han alertado las entidades en su comunicado.

¿Cómo se financiarían los bancos catalanes si se quedan fuera del euro?

Los bancos catalanes que no cambiaran su sede y se quedaran fuera del euro tendrían graves problemas para conseguir financiación. En primer lugar, perderían el acceso a la financiación del Banco Central Europeo, lo que eliminaría la principal vía para captar liquidez. La alternativa sería acudir al mercado. Pero si tienen que obtener fondos en una divisa nueva, los tipos de interés que aplicaría el mercado serían prohibitivos. De este modo, sólo quedaría una opción factible: que el nuevo banco central catalán imprimiese su nueva divisa para dotar a las entidades de liquidez.

¿Aumentarían las posibilidades de un ‘corralito’?

No sólo aumentarían las posibilidades: un corralito sería muy probable. Ésta es la opinión mayoritaria de los expertos y no es extraño que piensen así. Por un lado, la incertidumbre derivada de la independencia llevaría a los ahorradores a retirar su dinero de los bancos para intentar salvar su dinero. Por otro lado, las entidades no tendrían acceso a la liquidez del Banco Central Europeo para responder a esta demanda de los clientes. En definitiva, si se une una retirada masiva de efectivo con entidades que no tienen liquidez, el resultado sólo puede ser un corralito.

El montante de los depósitos, que casi alcanza el 75% del PIB catalán, hace imposible que las autoridades puedan responder por todo este dinero ante una huida de los ahorradores. Ante esta situación, las propias entidades han reconocido en su comunicado que no pueden garantizar la situación de los depósitos en el caso de que Cataluña saliera del euro.

Cuatro gráficos que retratan Cataluña antes del 27S

tasa de paro

La crisis ha pasado por la economía como un ciclón afectando a la creación de riqueza, el empleo, la renta por persona o la deuda pública que hay que devolver a base de impuestos. EL ESPAÑOL presenta un recorrido en cifras por la evolución de la economía catalana en los últimos años.

Explora todos los datos en Cataluña en cifras

La crisis ha pasado por la economía como un ciclón afectando a la creación de riqueza, el empleo, la renta por persona o la deuda pública que hay que devolver a base de impuestos. EL ESPAÑOL presenta un recorrido en cifras por la evolución de la economía catalana en los últimos años. Explora los demás datos en el especial Cataluña en cifras.

1. PIB catalán

PIB

Cataluña es la autonomía que más peso tiene en la creación de riqueza anual de España medida en términos de PIB, ligeramente por encima de Madrid. Los bienes y servicios que produjo en 2014 sumaron un valor de 199.786 millones de euros (según la fórmula de cálculo del INE) y aportaron al PIB nacional un 18,9%. Una cifra ligeramente superior a la de los años previos a la crisis.

La economía catalana creció en 2014 un 1,2% respecto al año anterior y lo hizo por razones muy similares a las que impulsaron el crecimiento del conjunto de España: recuperación de la demanda interna, sobre todo por el mayor consumo de los hogares derivado de la mejora del mercado laboral y la inversión en bienes de equipo y por la aportación del sector servicios, impulsado en el caso catalán por el sector del almacenamiento y el transporte, así como por las cifras récord del sector turístico.

En el ránking de PIB per capita del pasado ejercicio elaborado por el INE, Cataluña, con 26.996 euros por habitante, se situó en la cuarta posición por detrás de Madrid, País Vasco y Navarra.Crece en este parámetro un 1,8% interanual y se sitúa un 18% por encima de la media española (situada en 22.780 euros), pero aún está lejos de la Comunidad de Madrid, que alcanzó el pasado ejercicio una renta per cápita de 31.004 euros, un 36,1% por encima de la media de España.

Dato relevante: El euro gana importancia si cabe en la economía catalana. La mayor parte de las exportaciones se dirige al mercado europeo (65%) y es su mejora constante (aumentan un 4,2% en 2014) lo que logra mitigar en parte un detalle: que cada vez que la demanda interna se recupera se disparan las importaciones: crecieron un 8,1% en 2014 frente a las tasas negativas de años precedentes. Las principales fortalezas en las ventas al exterior están en la industria química, los vehículos de motor y el material de transporte. Las exportaciones fuera de Europa, en cambio, cayeron un 2,2%.

2. Deuda por habitante

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Cataluña no ha sido una excepción dentro de España en el crecimiento imparable de su deuda pública durante la crisis, dada la reducción de los ingresos, los consecuentes déficit presupuestarios y el encarecimiento de los intereses para financiarse. El endeudamiento asumido por la Generalitat alcanzaba 64.465 millones de euros al cierre de 2014. Es decir, un 308,6% más que a finales de 2007. La deuda por habitante (teniendo en cuenta exclusivamente la autonómica) se situó en 8.574 euros, un 11,3% más que a cierre de 2013.

Ante las dificultades de financiación que se hicieron asfixiantes en 2010, el socialista José Montilla probó suerte con una emisión de bonos dirigida únicamente a particulares y comercializada a través de las entidades catalanas. Artur Mas hizo suya la idea. Llegó a usarla en campaña electoral y la retomó una vez en el poder hasta que la imposibilidad de hacer frente al vencimiento de los bonos a finales de 2012 obligó a la Generalitat a acogerse a los planes de liquidez planteados por el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro. El sucesivo recurso a ese rescate del Gobierno se ha usado sobre todo para pagar vencimientos e intereses de la deuda autonómica y ha hecho que la mitad de esa deuda esté en manos del Estado.

3. Tasa de paro

tasa de paro

El pasado ejercicio supuso para Cataluña la primera buena noticia desde que comenzó la crisis en términos de evolución anual del empleo. Tanto los datos del INE referidos a ocupación como los del Ministerio que dirige Fátima Báñez sobre afiliación a la Seguridad Social arrojaron cifras positivas en 2014, en sintonía con la evolución de la actividad económica.

La tasa de paro de la población activa situada entre los 16 y los 64 años pasó del 22% al 19,96% a cierre de año, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el INE, y la ocupación creció casi un punto por encima de la media nacional. La única fuente de crecimiento del empleo en Cataluña está en el sector privado puesto que el público permaneció plano. Los sectores que más contribuyeron al crecimiento de la ocupación fueron el de servicios y la industria.

Sin quitar brillo a los datos positivos, conviene también fijarse en que la población activa siguió disminuyendo (aunque levemente) en el pasado ejercicio por el envejecimiento de la población y por la migración.

A lo largo de 2015 ha seguido la tendencia positiva respecto a la tasa de desempleo, situándose al cierre del segundo trimestre en el 19,23% y marcando distancia con el dato nacional que se situaba en la misma fecha en el 22,49%  a pesar de su evolución.

4. Renta por persona

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Aunque Cataluña ocupe el primer lugar por aportación del PIB en España, ese hecho no tiene correlación a la hora de calcular la renta anual por persona, según la encuesta de condiciones de vida que elabora el INE. El Instituto incluye en su cálculo una estimación del gasto que supondría alquilar la vivienda en que se habita. En el ránking del pasado ejercicio, al igual que en el resto de clasificaciones desde que se realiza la encuesta, Cataluña se situó en cuarta posición por detrás de País Vasco, Navarra y la Comunidad de Madrid. Con respecto a 2013, la renta por persona en Cataluña se mantuvo prácticamente sin cambios (0,77%) situándose en 12.205 euros.

Lejos están aún los 12.890 euros de 2010, la cifra más alta de la serie, pero Cataluña se sitúa lejos también de la media española, con 10.406 euros al año.

¿Cómo ha cambiado Cataluña en los últimos años? Explora los datos actualizados en el especial Cataluña en cifras. Compara Cataluña, sus provincias y municipios con otras Comunidades y localidades de España.

Los guardianes del proceso

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La ANC ya no quiere llegar al gran público sino a los indecisos. La organización busca papeletas a favor del independentismo. Ha pedido que se localicen votantes en los pueblos, en los barrios y en los bares. El documento recomienda a los voluntarios que no se identifiquen como socios sino como independentistas a título personal y que los folletos que se repartan en los domicilios no porten su logotipo.

Reportaje gráfico: Dani Pozo y Toni Albir (Efe)

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) organiza una media de 4.000 actos al año para vender la independencia y maneja un presupuesto de 6,5 millones de euros. Su presidente explica aquí las claves de su estrategia.

A Jordi Sànchez le gustaría suspender el tiempo. Ganar minutos a las horas. El 27-S está cerca y se juega demasiado.

El presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) me recibe en el Centro Internacional de Prensa en Madrid. Por ahora no es un mensaje subliminal. Sànchez acaba de reunirse con los corresponsales extranjeros en España. Les ha presentado dos informes que garantizan la viabilidad del Estado catalán ante sendos escenarios: la ruptura amistosa y la unilateral. Ninguno contempla un revés de las fuerzas independentistas en las elecciones.

“El mandato claro sería la mayoría absoluta de escaños. En las elecciones lo que cuentan son los escaños”, dice sobre el debate en torno a qué resultado sería necesario para iniciar el proceso de secesión.

La prensa internacional es una de las prioridades de la Assemblea. Sus mensajes y sobre todo las grandes movilizaciones de la Diada han resonado en los medios de todo el mundo. Después de la cadena humana de 2013 y de la Vía de 2014, la ANC invadió este viernes la Meridiana de Barcelona: una avenida de siete kilómetros donde se celebró el primer gran acto de la campaña electoral.

“Ya sabemos que habrá más autocares que el año pasado, tenemos tantos o más inscritos que en 2014”, explica Sànchez. “La Meridiana volverá a ser una manifestación multitudinaria”.

Los detractores de la ANC acusan a sus líderes de engañar deliberadamente a un sector de la población desesperado por la crisis y aseguran que la realidad tiene matices. La Unión Europea, el euro, los propios catalanes que no quieren dejar España. El catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras, una de las voces catalanas más críticas con este proceso, dice que los argumentos de la ANC son una “falacia absoluta”.

“Esta organización se ha encargado de poner gente en la calle y algunos han querido interpretarlo como que el pueblo de Cataluña quiere esto (la independencia)”, señala De Carreras. “Pero la realidad es que el discurso de que con la independencia viviremos mejor es el punto más débil del independentismo”.

Jordi Sànchez es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona y desde hace unos meses preside la ANC. Sucedió en mayo a Carmen Forcadell, que había cumplido el límite de tres años de mandato que fijan sus estatutos. Forcadell es ahora la número dos en la lista independentista Junts pel Sí, donde están integrados Convergència y Esquerra Republicana.

En los años 80, fue portavoz de la Crida a la Solidaritat (Llamamiento a la Solidaridad), un polémico movimiento para la defensa del catalán criticado por su excesiva beligerancia contra el castellano. Los activistas de la Crida solían boicotear la entrada a empresas -en especial centros comerciales y supermercados- que no utilizaban el catalán en sus comunicaciones. También trabajó como adjunto al Sindic de Greugues: el defensor del pueblo catalán.

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Los orígenes

Sànchez formó parte del núcleo fundacional de 40 personas que casi en secreto ideó esta organización como catalizador del independentismo, que hasta entonces estaba disperso. Era el año 2009 y acababa de celebrarse el referéndum de Arenys de Munt. El primero de una serie de plebiscitos no vinculantes sobre la independencia que recorrió casi 520 de los 950 municipios de Cataluña durante dos años.

La Assemblea se constituyó formalmente en 2012 sobre la tierra abonada de estas consultas. Muchos las tomaron a broma. Pero la red de voluntarios que había logrado sacarlas adelante se convirtió en la base del movimiento. Donde la ANC se hace grande no es en las portadas del New York Times sino en los pequeños detalles.

“La fuerza de la ANC es haber creado una red de comunicación política que es mucho más potente que la comunicación mediada y que nace con estos referéndums”, explica Berta Barbet, politóloga y doctoranda por la Universidad de Leicester, en el Reino Unido. “Es sorprendente la cantidad de gente que la ANC ha tenido movilizada de forma tan activa durante estos tres años”.

Nada parece intimidar a este ejército pacífico, disciplinado y comprometido. La organización cuenta con 35.000 socios de pleno derecho que pagan una cuota de 48 euros al año y a otros 40.000 simpatizantes registrados. Tiene 500 asambleas territoriales y 50 sectoriales en Cataluña, y otras 40 repartidas por el resto del mundo. Ellos son el verdadero motor del proceso de independencia.

No hay una sola razón que explique este crecimiento imparable.

La crisis económica, la institucional y la corrupción son algunas de ellas. Sànchez asegura que no han recibido un solo céntimo de la Generalitat. El músculo financiero de la ANC se sustenta en tres patas: la aportación de sus afiliados, las donaciones privadas y el maná de las esteladas. Su tienda de banderas y productos independentistas facturó 1.632.465 euros en 2014, según consta en su balance. La ANC es autosuficiente y no entiende de crisis. Sus ingresos alcanzaron los 6.533.125 euros en 2014.

El dinero ha llevado a la Assemblea hasta el último rincón de Cataluña. A pesar de su carácter asambleario, es una organización vertical. Todas las agrupaciones comparten un único NIF (Número de Identificación Fiscal) y cada gasto debe ser aprobado por la central en Barcelona. Es la manera de controlar fugas indeseables.

La media de actos de la ANC es de 4.000 al año, según sus propias estadísticas. No ha quedado una sola sin calle sin patear. Se visitan hospitales, residencias de ancianos, mezquitas, iglesias, asociaciones de inmigrantes, de vecinos, fiestas populares, el fútbol. Los formatos varían y se adaptan al entorno. Pero nada se improvisa. Los mensajes y el modelo de actividad están consensuados de antemano por un comité especial del secretariado, que es el nombre que recibe la ejecutiva de la Assemblea. Este grupo diseña un manual de acción en el que se detalla qué debe trasladarse a la ciudadanía y cómo hacerlo.

“La capacidad de movilización, de actividades, conferencias… Es un no parar. Tenemos centenares de asambleas territoriales muy activas y todas piden apoyos, presencia”, explica Jordi Sànchez. “La base del movimiento ciudadano es una dedicación muy grande que luego recoge frutos impresionantes”.

Puerta a puerta

El manual para las elecciones del 27-S al que tuvo acceso EL ESPAÑOL ha centrado el tiro. La ANC ya no quiere llegar al gran público sino a los indecisos. La organización busca papeletas a favor del independentismo. Ha pedido que se localicen votantes indecisos en los pueblos, en los barrios y en los bares, y que se llame a su casa.

El documento recomienda a los voluntarios que no se identifiquen como socios de la Assemblea sino como independentistas a título personal y que los folletos que se repartan en los domicilios no porten su logotipo. La ANC tiene prohibido en sus estatutos hacer campaña por un partido político concreto. Sólo se sugiere el apoyo a formaciones que lleven la independencia en su programa.

Otra de sus actuaciones llegará el día de las elecciones. Las delegaciones territoriales tendrán libertad para fletar autobuses, contratar taxis y usar coches particulares para acompañar a votar a personas mayores o con movilidad reducida.

El manual pide a su gente que traslade tres mensajes básicos: ilusión, pedagogía y la épica de construir un nuevo país entre todos. Según su argumentario, la independencia será buena para Cataluña y no supondrá su salida del euro ni de la Unión Europea.

Mientras Podemos, Ciudadanos y el nuevo activismo social proponen resetear el sistema, la ANC ofrece la independencia como refugio. No por razones históricas y culturales sino económicas.

“Queremos influir en toda esa gente que duda, que cree que no es el mejor momento, que puede tener temores”, señala Sànchez. “Creemos que con una Cataluña independiente no hay que temer por las pensiones o por salir de euro”.

Si la ANC ha asumido un papel protagonista durante el proceso que inició Artur Mas en 2012, es por esta capacidad de inundar la sociedad y más en un momento de desgaste de la política tradicional.

Sin sus voluntarios, la consulta del 9 de noviembre del 2014 no hubiera sido posible. Fue la ANC la que lanzó después la idea de unas autonómicas de carácter plebiscitario. Sànchez participó en todas las reuniones que cristalizaron en la lista independentista Junts pel Sí.

“La sensación que hay, si la hay, de que son unas elecciones distintas viene en parte de la ANC, que ha sabido generar ilusión”, asegura la politóloga Barbet.

Entre balanzas fiscales

Intelectuales críticos como De Carreras creen que la ANC ha empujado al límite las decisiones de Mas y ha sido decisiva como amplificador de un nuevo mensaje económico del nacionalismo catalán muy cuestionable en su fondo.

“La ANC se ha hecho eco de este nuevo nacionalismo de balanzas fiscales y el ‘España nos roba’, que ya no lleva a la autonomía sino a la independencia. Los argumentos son una falacia”, dice De Carreras. “Pero esa labor de infiltración y de acercamiento a la gente, de llamar a las casas es mucho más efectiva desde una asociación de todos que desde un partido político concreto que siempre puede generar mayores rechazos”.

Sànchez defiende la verdad de este discurso. El presidente de la ANC sostiene que Cataluña vive una situación de emergencia social porque España le ha cortado las alas a golpe de recortes en una inversión que legítimamente les pertenece. Pero casi en la misma frase asegura que Cataluña jamás saldrá del euro porque da estabilidad económica a la eurozona.

“¿Alguien cree que Europa no está haciendo lo posible y lo imposible para que Grecia no salga del euro y va a permitir que Cataluña salga del euro?”, se pregunta Sànchez. “Mantengo que Cataluña en ningún momento dejará la zona euro y que la Unión Europea en ningún momento expulsará a los siete millones y medio de catalanes”.

Las elecciones son un hito en la corta vida de la ANC. La organización ha convencido a gente tan diversa como para someter a un asfixiante marcaje a Convergència y a Esquerra bajo la amenaza, recogida en su hoja de ruta, de constituirse en partido político si el proceso no cumplía determinadas metas. El resultado de las urnas dará un nuevo rol a la asociación.

“Una derrota [del independentismo] desinflaría la ANC de forma importante. Hay otro porcentaje que muy difícilmente podrá dejar de participar y defender el proyecto”, dice Barbet. “Pero sin una ruta política, la organización perdería influencia”.

El problema catalán en 21 preguntas y respuestas

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Los catalanes están llamados a votar el 27 de septiembre en unas elecciones que marcarán el futuro de Cataluña. A continuación explicamos el problema catalán en 21 fichas que aspiran a resolver las dudas que plantea el proceso soberanista catalán.

Ilustraciones: Javier Muñoz

Los catalanes están llamados a votar el 27 de septiembre en unas elecciones que marcarán el futuro de Cataluña. A continuación explicamos el problema catalán en 21 fichas que aspiran a resolver las dudas que plantea el proceso soberanista catalán.

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¿Cuándo empezó el proceso de independencia de Cataluña?

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Celebración de la Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

por Pol Pareja

No hay un momento exacto para situar el inicio del proceso de independencia. Una opción es fijarlo en la manifestación de julio de 2010 en protesta por los recortes que el Tribunal Constitucional aplicó sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que los catalanes aprobaron en referéndum en 2006.

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A la marcha fueron más de un millón de personas según la Guardia Urbana de Barcelona y su lema fue Som una Nació. Nosaltres decidimSomos una Nación. Nosotros decidimos. En cabeza iba el socialista José Montilla, entonces president de la Generalitat.

Un año antes, en septiembre de 2009, se celebró la primera “consulta” sobre la independencia de Cataluña en el municipio de Arenys de Munt (8.600 habitantes). Desde esa fecha hasta abril de 2011 organizaron sus propias votaciones sobre la independencia cientos de municipios catalanes, incluido Barcelona. En total participaron 833.599 catalanes.

Otros consideran que el pistoletazo de salida del proceso fue la manifestación celebrada el 11 de septiembre de 2012. Bajo el lema Catalunya, nou Estat d’Europa (Cataluña, nuevo estado de Europa), cientos de miles de catalanes salieron a la calle para celebrar la Diada y reclamar la independencia. La manifestación se celebró nueve días antes de que el Gobierno de Mariano Rajoy rechazara aplicar en Cataluña un nuevo sistema fiscal similar al concierto económico vasco y navarro.
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¿Cuál ha sido el apoyo histórico del independentismo en Cataluña?

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Retrato de Francesc Macià elaborado en Camagüey (Cuba).

por Pol Pareja

La primera vez que una formación abiertamente independentista obtuvo su primer escaño fue en 1918. Aquella formación fue la Federació Nacionalista Catalana de Francesc Macià. En cada una de las elecciones siguientes (1919, 1920 y 1923), el partido obtuvo dos escaños. Durante esa época el voto nacionalista catalán lo absorbía una formación no independentista: la Lliga Regionalista de Francesc Cambó, que obtuvo 14 escaños en 1919 y 1920 y 20 escaños en 1923.

Durante la II República, Esquerra Republicana (ERC) fue un partido hegemónico en Cataluña. Ganó holgadamente en Cataluña cinco elecciones entre 1931 y 1936. El dominio de ERC en las urnas permitió que durante la II República se sucedieran dos presidentes independentistas.

El primero fue Francesc Macià, que se adelantó unas horas a la proclamación de la II República: en abril de 1931 anunció la “República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica”. El Gobierno provisional republicano, no obstante, rebajó las pretensiones de Macià y ambas partes llegaron al acuerdo de restablecer la Generalitat.

https://www.youtube.com/watch?v=sUu_7zqjBV8

A Macià le sucedió en 1933 Lluís Companys, también de ERC. Companys proclamó el “Estado catalán dentro de la República Federal Española” en octubre de 1934, aprovechando la tensión derivada de la revolución obrera de Asturias. El Ejecutivo declaró el estado de guerra, Companys fue encarcelado y el Gobierno autónomo fue suspendido. En 1936, Companys asumió nuevamente el Gobierno de la Generalitat después de que se impusiera en las elecciones el Frente Popular, del que formaba parte ERC.

Con la llegada de la Transición, el apoyo a las fuerzas soberanistas ha ido variando a lo largo de las 10 elecciones autonómicas. ERC, tradicionalmente el único partido independentista, ha oscilado entre los cinco diputados que obtuvo en 1984 y los 23 que consiguió en 2003. En las elecciones de 2012, había otras dos fuerzas soberanistas, CiU y la CUP, que junto a Esquerra sumaron 74 diputados (la mayoría absoluta está en 68).

independencia_Cataluña

Desde junio de 2005, el Centre d’Estudis d’Opinió (el CIS catalán) pregunta qué tipo de estado debería ser Cataluña. En junio de 2005, un 13,6% de los encuestados respondieron “un estado independiente”. En marzo de 2015, última encuesta disponible, esa cifra había aumentado hasta el 39,1%. El momento con más partidarios de la independencia, según esta encuesta, fue febrero de 2013: el 48,5% respondieron a favor de un estado independiente.
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¿Por qué una parte de Cataluña se quiere independizar?

por Pol Pareja

Hay tantos motivos para defender la independencia como tipos de soberanistas. Podrían resumirse en dos perfiles: los pragmáticos y los sentimentales. Los pragmáticos quieren la independencia porque creen que, económica o políticamente, será más beneficiosa para ellos. Los sentimentales suman a estos motivos la creencia de que Cataluña es una nación que debe gobernarse sin injerencias.

presupuesto total

Uno de los principales argumentos económicos es el déficit fiscal entre Cataluña y España. Es la diferencia entre lo que la comunidad autónoma aporta al Estado y lo que recibe. La Generalitat de Cataluña cifró en junio este déficit en 15.000 millones de euros mientras que el Gobierno central lo fijó entonces en 8.455 millones. Los soberanistas argumentan que sin este déficit la Generalitat podría haberse ahorrado los recortes de los últimos años: 7.700 millones entre 2009 y 2013 y 3.700 millones previstos entre 2014 y 2017. También creen que se ha discriminado a Cataluña por motivos políticos en algunas inversiones estatales que no se han llegado a hacer o que se han retrasado como la llegada del AVE a Barcelona, el Corredor Mediterráneo o la reforma del Aeropuerto del Prat.

sanidad y educaci¢n

Otro argumento independentista es que la España autonómica de la Constitución de 1978 no acepta las demandas de más autogobierno para Cataluña. Según la última encuesta del CEO, un 63% de los catalanes cree que Cataluña tiene un nivel de autonomía “insuficiente”. El recorte que ejerció el Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de 2006 se ha usado como ejemplo de que el autogobierno de los catalanes ya ha tocado techo.

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Los nacionalistas catalanes también defienden la independencia como la mejor (o la única) manera de que Cataluña pueda blindar sus competencias en materia de lengua y de educación para preservar el catalán. La crisis institucional española, con escándalos en casi todos los estamentos (desde la Corona hasta el Poder Judicial) también se ha usado como un motivo más para abandonar España y “empezar de cero” en “un país nuevo”.
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¿Qué es el derecho a decidir?

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Diada de 2014. / JUAN GARCÍA

por Pol Pareja

El “derecho a decidir” es la expresión que los nacionalistas usan para resumir la demanda de un referéndum sobre la independencia en Cataluña. Según el CEO, el 74% de los catalanes eran partidarios de esta consulta en 2012.

La Constitución española atribuye sólo al Estado la competencia para convocar un referéndum. En enero de 2014 el Parlament aprobó una petición al Congreso para que le cediera la competencia para convocarlo. Pero esa solicitud fue rechazada por la Cámara Baja con 299 votos en contra y 47 a favor. Votaron en contra PP, PSOE, UPyD, UPN y Foro Asturias. Los votos a favor fueron de CiU, PNV, ERC, ICV y el resto del Grupo Mixto.

La crítica más común es que el llamado “derecho a decidir” o el derecho a la autodeterminación no figura en la Constitución española ni en casi ninguna ley fundamental del mundo. Los independentistas defienden en cambio que es una demanda mayoritaria que debe abordarse en términos políticos y que el derecho a la autodeterminación está recogido en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos de la ONU.

Los soberanistas recuerdan los casos en los que una parte de un país ha votado sobre su independencia. Los principales ejemplos son el referéndum escocés del 18 de septiembre de 2014 o los celebrados en Quebec en 1980 y 1995. Estos referéndums tampoco estaban contemplados expresamente en la Constitución. Pero su celebración fue posible por los acuerdos políticos y en el caso del Reino Unido porque no existe una Constitución escrita que limite la acción del Parlamento. En Canadá se reguló el derecho a la secesión después de la votación de 1995, en la que el no se impuso al por el estrecho margen del 1,16%.

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El Parlamento canadiense aprobó entonces la llamada Ley de Claridad, que permite que una zona del país se separe de Canadá si en un referéndum con una “pregunta clara” hay una “mayoría clara” a favor de la secesión. También prevé la opción de que determinadas zonas quieran seguir formando parte de Canadá. En ese caso se debería prever una posible división del territorio entre zonas canadienses y zonas independientes.

La Cámara de los Comunes de Canadá tiene la última palabra en dos aspectos esenciales: decide si la pregunta del referéndum es suficientemente concreta y tiene la facultad de determinar qué entiende por “mayoría clara”. La ley no determina qué mayoría debe votar a favor de la secesión para iniciar los trámites de separación, pero sí establece que debe ser una mayoría reforzada, entendiendo que un 51% de los votos no es suficiente.
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¿Qué es (o qué era) la tercera vía?

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por Albert Olaya

Son una serie de iniciativas políticas para pedir más autonomía para Cataluña pero sin contemplar la secesión. El debate de la tercera vía cogió fuerza en 2012, cuando Artur Mas prometió una consulta soberanista y la posterior independencia de Cataluña.

PSC y Unió Democrática fueron los partidos que concretaron más sus propuestas. Los socialistas plantearon reformar la Constitución hacia una España federal, pactar una consulta soberanista con el Estado y lograr competencias exclusivas para Cataluña como Sanidad, Lengua o Educación. La propuesta de los democristianos, liderada por Duran i Lleida, consistía en un acuerdo bilateral entre el Estado y Cataluña para acordar una consulta, un pacto fiscal y el reconocimiento de la singularidad catalana añadiendo sólo algunos puntos en la Constitución.

Las fuerzas independentistas siempre han sido críticas con una posible tercera vía. Entienden que es inviable un acuerdo con el Gobierno español o una reforma de la Constitución para dar un encaje singular a Cataluña porque sería necesario el apoyo del PP y del PSOE, la aprobación de tres quintas partes del Congreso y del Senado y la aceptación del Rey.

Hasta ahora la tercera vía ha tenido un apoyo significativo en Cataluña. Según una encuesta en El País publicada en 2013, esta opción sería respaldada por el 40% de los catalanes en un referéndum soberanista. Aunque este debate se ha diluido por las elecciones del 27S, el PSC sigue apostando por una tercer vía. La nueva propuesta de los socialistas catalanes, respaldada también por el PSOE, es añadir la singularidad de Cataluña a la Constitución renunciando a la consulta soberanista.
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Las elecciones del 27S son las terceras desde 2010 ¿Por qué?

por Pol Pareja

A los catalanes se les ha llamado a las urnas tres veces desde las elecciones del 28 de noviembre de 2010. Entonces CiU obtuvo 62 escaños y puso punto y final a siete años del tripartito formado por PSC, ERC e ICV. En el programa electoral de esas elecciones, CiU todavía no defendía la independencia de Cataluña. Los nacionalistas apostaban por un sistema fiscal propio y por el “derecho a decidir para conseguir las cotas de autogobierno que el pueblo de Cataluña reclama y necesita”.

El 20 de septiembre de 2012, días después de la masiva manifestación independentista, Artur Mas se reunió con Mariano Rajoy para reclamar un régimen fiscal específico para Cataluña. Ante la negativa del presidente, Mas convocó elecciones anticipadas el 25 de noviembre de 2012.

CiU se presentó entonces con un programa que defendía que Cataluña tuviera un estado propio y se comprometió a realizar una consulta “de acuerdo con la legalidad” para preguntar a los catalanes si querían separarse de España. El adelanto electoral, sin embargo, no benefició a CiU, que pasó de 62 a 50 escaños cuando su objetivo era alcanzar la mayoría absoluta. ERC, en cambio, absorbió el voto soberanista y pasó de 10 a 21 diputados. CiU ha gobernado en minoría desde entonces gracias a un “pacto de estabilidad” con ERC, que se comprometió a apoyar a Mas siempre y cuando se convocara una consulta sobre la independencia durante 2014.

Ante la negativa del Congreso a permitir un referéndum legal en Cataluña, Mas decidió convocar otras elecciones para el 27 de septiembre de 2015 y las calificó como “plebiscitarias”. El proyecto soberanista (con la excepción de los anticapitalistas de la CUP) se ha aglutinado en torno a una lista única que reúne candidatos de CDC y ERC junto a miembros de las entidades civiles que han apoyado la independencia -ANC y Òmnium Cultural-, ex miembros de otros partidos y personas que hasta ahora no habían participado en política.
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¿Por qué se han fragmentado varios partidos históricos de Cataluña?

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por Íñigo Zulet

El debate soberanista ha abierto fracturas dentro de los partidos catalanes. Los más perjudicados han sido CiU y PSC.

La división de CiU

CiU fue una federación creada en 1978 y disuelta en junio de 2015. La formaban Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y Unió Democràtica de Catalunya (UDC). La distinta postura que han tomado los dos partidos respecto a la independencia ha acabado dinamitando el proyecto y ha propiciado que en las elecciones del 27S cada uno vaya por libre.

La crisis empezó durante el XVI congreso de CDC, que se celebró en marzo de 2012. Los convergentes se fijaron como objetivo político la consecución de un “estado propio” para Cataluña. El partido ya no estaba en el catalanismo sino en el independentismo. Ahí comenzaron las discrepancias con Unió, partidaria de la confederación.

En un primer momento, Unió cedió respecto a Convergència y CiU incluyó el concepto de estado propio en el programa electoral de 2012, pero tras las elecciones de 2012, UDC se fue mostrando cada vez más incómoda con la deriva independentista de su socio. En junio de 2015, tras convocarse anticipadas para el 27-S, Unió celebró una consulta interna entre sus militantes para posicionarse sobre el plan soberanista de Artur Mas. Las bases del partido, por un margen muy estrecho, renunciaron a la hoja de ruta independentista de Convergència y avalaron la tesis de Josep Antoni Duran i Lleida, partidario de hacer un referéndum pactado con el Gobierno central. Al final los tres consejeros que Unió tenía en el Ejecutivo de Mas abandonaron y la federación se rompió.

El caso del PSC

A raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña en 2010, empezaron a nacer sectores críticos dentro del PSC que pedían un giro del partido hacia el soberanismo. En 2012, con el debate en Cataluña sobre el derecho a decir, se acentuó la tensión entre los miembros de la formación. El primero en abandonar -en octubre de 2012- fue el entonces diputado Ernest Maragall, que integraba el ala catalanista de los socialistas y había criticado la línea moderada del líder del PSC, Pere Navarro. Maragall fundó entonces un nuevo partido, Nova Esquerra Catalana, un proyecto de izquierdas y claramente independentista.

La ruptura del PSC se escenificó el 16 de enero de 2014. Ese día, tres diputados socialistas (Marina Geli, Núria Ventura y Joan Ignasi Elena) rompieron la disciplina de voto del partido y votaron a favor de pedir al Congreso la transferencia de competencias para que la Generalitat pudiera convocar una consulta independentista. Seis meses después, Elena creó una escisión del PSC llamada Avancem, de ideología socialista y soberanista. Otro ex diputado de la formación, Toni Comín, impulsó la asociación Socialisme, Catalunya i Llibertat, plataforma que ahora apoya a la lista Junts pel Sí.
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¿Por qué no ha habido un referéndum de independencia en Cataluña?

por David López Frías

Según el artículo 149 de la Constitución española, autorizar un referéndum es una competencia exclusiva del Estado.

La Constitución contempla tres tipos de referéndum: el consultivo (artículo 92), el de la reforma constitucional (artículos 167 y 168) y el de la reforma del estatuto de autonomía (artículos 151 y 152). El caso de la consulta sobre la independencia de Cataluña estaría enmarcado dentro del primer grupo. Sin embargo, el artículo dice lo siguiente. “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”.

La Constitución no contempla, por tanto, la posibilidad de preguntar sólo a un número limitado de electores salvo en el caso de la reforma de un estatuto de autonomía. 

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La última consulta vinculante celebrada en Cataluña fue la relativa a la aprobación del Estatuto de Autonomía el 10 de mayo de 2006.
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¿Qué son unas elecciones plebiscitarias?

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por David López Frías

A efectos electorales, un plebiscito es un referéndum: el elector responde no a una pregunta concreta. En unas elecciones, en cambio, se vota a partidos, programas o candidatos.

La segunda diferencia entre unas elecciones y un referéndum radica en la valoración del resultado: en el referéndum se cuentan votos y en las elecciones, escaños. La primera propuesta de Artur Mas fue la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Cataluña. El referéndum estaba contemplado en una Ley de Consultas aprobada por el propio Gobierno catalán. El Tribunal Constitucional tumbó ambas propuestas: la convocatoria de referéndum y la ley autonómica en la que se amparaba. El alto tribunal sentenció que quedaba fuera de la competencia autonómica formular consultas.

El presidente catalán optó entonces por la fórmula de convocar unas elecciones autonómicas (el único proceso que tiene potestad de convocar) y revestirlas de un carácter plebiscitario: en función del partido al que entregue su voto el elector, estará dando apoyo o no al proceso soberanista.

La Ley Electoral General (LOREG) de España no contempla la figura de unas elecciones plebiscitarias: no existe en el ordenamiento jurídico español. Esta fórmula es jurídicamente nula porque la LOREG afecta a Cataluña, que no dispone de una ley electoral propia.

El carácter plebiscitario de estos comicios sólo es una interpretación porque ni existe esa figura en España ni el decreto de convocatoria hace referencia expresa a que se trate de un plebiscito.
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¿Qué puede hacer el Estado para evitar la independencia de Cataluña?

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por Íñigo Zulet

Una vez agotadas las vías de negociación, el Gobierno central dispone de distintos medios para frenar la independencia de Cataluña. En una situación límite, podría aplicar el artículo 155 de la Constitución, que permite al Gobierno central asumir durante un tiempo el control del Gobierno autonómico. Este artículo se podría aplicar si Cataluña no cumpliera “las obligaciones que la Constitución u otras leyes le imponen o si actuara de forma que atentara gravemente contra el “interés general de España”.

El artículo explica que el Gobierno debería apercibir primero al presidente catalán. Sólo si no cambiara de actitud, podría recurrir al Senado, que debería aprobar por mayoría absoluta las medidas necesarias para obligarle a cumplir a la fuerza sus obligaciones y proteger el interés general.

El Ejecutivo tendría otra opción: declarar los estados de alarma, excepción o sitio previstos en el artículo 116 de la Constitución y regulados por la ley orgánica 4/1981 que se aprobó después del golpe de Estado del 23-F. La ley establece que los estados de alarma, excepción o sitio sólo deben aplicarse cuando la situación “no pueda resolverse por otros medios”.

Antes de llegar a este escenario, el Gobierno podría recurrir por la vía judicial o constitucional en caso de que la Generalitat incumpliera la ley. Por ejemplo, podría impugnar las elecciones si se detectaran irregularidades o aplicar el Código Penal, que en su título XXI regula los delitos contra la Constitución, entre ellos el de rebelión.

Además de recurrir al Tribunal Constitucional, el poder legislativo también puede reformarlo. De hecho, el Grupo Parlamentario Popular, con toda la oposición en contra, ha presentado una proposición de ley de reforma del TC para permitir a este órgano multar e incluso suspender a los funcionarios gobernantes que no cumplan sus sentencias y sus resoluciones. La reforma se está tramitando y está previsto que el Congreso la apruebe el 29 de septiembre.
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¿Qué es la Asamblea Nacional Catalana?

por Albert Olaya

Un grupo de políticos catalanes liderados por el arquitecto Pere Pugès ideó en 2009 un proyecto para formar un movimiento independentista de base ciudadana. El reto era unir a los sectores soberanistas enfrentados históricamente por diferencias ideológicas, sobre todo económicas. El debate se extendió durante meses hasta el nacimiento de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) el 30 de abril de 2011.

Durante el primer mandato de Artur Mas el 10 de marzo del 2012, la ANC celebró su asamblea constituyente en un acto multitudinario en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Se aprobaron los estatutos de la entidad y se puso como objetivo principal la celebración de un referéndum independentista para 2014. La entidad ya contaba entonces con cerca de 300 asambleas territoriales y con el apoyo de figuras catalanas como el cantautor Lluís Llach, el catedrático Ferran Requejo o el actor Joel Joan.

La ANC nombró presidenta en abril de 2012 a la lingüista y activista Carme Forcadell. Bajo su mandato, la entidad organizó algunas de las manifestaciones más grandes de la Historia de Cataluña: la marcha Catalunya nou Estat d’Europa de la Diada de 2012, el Concierto por la Libertad en el Camp Nou en junio de 2013, la Vía Catalana durante la Diada del mismo año o la V durante la Diada del 2014.

La ANC tiene más de 34.000 socios con su cuota al día, más de 40.000 colaboradores y simpatizantes que no pagan cuota pero colaboran con la entidad voluntariamente y cerca de 600 asambleas territoriales en Cataluña. La entidad tiene un papel clave como portavoz de la masa social catalana favorable a la independencia. Convergència y Esquerra Republicana no suelen dar pasos en el proceso sin su aprobación y de hecho la hoja de ruta secesionista pactada entre los dos partidos cuenta también con la firma de la entidad.

Forcadell dejó el cargo en mayo de 2015 en manos del profesor Jordi Sànchez. Forcadell es hoy la número dos de la lista unitaria para las elecciones del 27S.

Más información sobre la ANC: ‘Los guardianes del proceso’
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¿Qué es el Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN)?

por Albert Olaya

Es un órgano del Departamento de Presidencia de la Generalitat que asesora al Gobierno catalán para lograr la independencia con las máximas garantías de éxito. El Ejecutivo de Artur Mas lo creó en 2013 y está presidido por Carles Viver Pi-Sunyer, jurista y ex magistrado del Tribunal Constitucional (1992-2001). El consejo tiene 13 miembros más: entre ellos, el catedrático en economía Germà Bel, el catedrático en derecho Ferran Requejo o la periodista y escritora Pilar Rahola.

El CATN publicó en 2014 el libro blanco de la independencia donde analiza los pasos que debería seguir la Generalitat para lograrla. Por ejemplo, cómo organizar un referéndum independentista, cómo internacionalizar el conflicto o qué “estructuras de Estado” se deberían crear en Cataluña para la secesión: una Hacienda, una administración tributaria, un poder judicial o el suministro de energía y agua.

Con el fin de coordinar e implementar las propuestas del CATN antes del 27S, la Generalitat creó en febrero de 2015 el Comisionado para la Transición Nacional. Su responsable es también Carles Viver Pi-Sunyer. Este segundo órgano está en suspensión cautelar hasta fin de año. El Tribunal Constitucional aceptó a trámite la petición del Gobierno español donde alegaba que el Comisionado constituye un conflicto de competencias.
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¿Quién será presidente después del 27-S?

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Artur Mas, Raül Romeva y Oriol Junqueras en un acto de Junts pel Sí. / JUNTS PEL SÍ

por Íñigo Zulet

Todos los sondeos acerca del resultado electoral del 27-S publicados hasta la fecha dan como vencedora a la lista de Artur Mas y Oriol Junqueras -Junts pel Sí (JxSí)-, si bien difieren en el número de escaños asignados. La mayoría de las encuestas, salvo la publicada por El Punt Avui, auguran que la candidatura independentista se impondría pero sin alcanzar la mayoría absoluta. 

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La demoscopia, por tanto, deja dos posibles escenarios. En el primero y menos probable, la lista de Artur Mas conseguiría la mayoría absoluta del Parlamento de Cataluña al obtener 68 diputados o más. En este contexto, Mas repetiría mandato sin la ayuda de otras fuerzas políticas. La segunda, más previsible y que también daría el gobierno a Junts pel Sí, sería la de un pacto entre esta lista y la CUP, aunque esta formación ya ha avisado que no investirá a Artur Mas. Sin embargo, aunque no le apoyara en una primera vuelta, la CUP podría abstenerse en segunda votación, momento en el que la lista de Más tan sólo necesitaría mayoría simple para formar gobierno.

Pese a que lo más probable es que Mas sea el próximo presidente, las perspectivas electorales no son lo único que se debe tener en cuenta. El candidato a quien se presta apoyo también importa: formaciones como la CUP o incluso Sí que es Pot podrían llegar a pactos con Junts pel Sí si su cabeza de lista, Raül Romeva, fuera el verdadero candidato y Mas diera un paso atrás. De hecho, la CUP se desmarcó de la lista unitaria porque incluía a políticos.
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¿Cuál es la hoja de ruta de los independentistas?

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por Albert Olaya

Junts pel Sí pondrá en marcha el proceso de independencia si obtiene una mayoría en el próximo Parlament. Hay dos escenarios posibles: que la lista obtenga 68 diputados o más (mayoría absoluta) o que reciba el apoyo parlamentario de la CUP, la otra lista independentista que se presenta.

El primer paso de la hoja de ruta será aprobar una declaración en el Parlamento que informaría a las instituciones españolas, europeas e internacionales de que arranca el proceso de independencia. Junts pel Sí contempla empezar a negociar los términos de la secesión con el Gobierno español. Según la lista, pasivos como la deuda pública española serían un factor clave para que España se aviniera a pactar la separación. Si el Estado bloqueara entonces el autogobierno de Cataluña, el plan de la candidatura pasa por declarar la independencia unilateral automáticamente. Las instituciones catalanas ya no reconocerían la legalidad española y el escenario sería impredecible.

Si el Estado se mantuviera al margen, Cataluña seguiría dentro de España hasta que el nuevo Gobierno independentista pusiera a punto las “estructuras de estado” y tuviera apoyos internacionales suficientes. Este proceso podría durar varios meses. Durante ese tiempo, la Generalitat seguiría gestionando las competencias autonómicas actuales y en paralelo la sociedad catalana sería la encargada de proponer las bases de la nueva Constitución mediante un proceso de participación ciudadana con un mecanismo que aún no se ha explicado.

Una vez que las “estructuras de estado” estuvieran listas, el Parlament proclamaría la independencia de Cataluña. ¿Cuándo sucedería esto? Según Europa Press, Convergència Democrática y Esquerra Republicana habrían pactado que la declaración podría tener lugar en los primeros seis y ocho meses de legislatura, pero la candidatura no lo aclara. Inmediatamente después de proclamar la independencia, el Parlamento aprobaría la “Ley de transitoriedad jurídica” para evitar vacíos legales y una “Ley del proceso constituyente” para redactar la Constitución catalana.

Si se llegara a este punto, el Gobierno catalán convocaría unas elecciones parlamentarias constituyentes, que deberían celebrarse 18 meses después del 27 de septiembre. Es decir, antes de marzo de 2017. Es imposible saber qué partidos se presentarían a esas elecciones. Pero si volviera a haber una mayoría independentista, el último paso que contempla la candidatura es aprobar el texto final de la Constitución y organizar un referéndum para ratificarla.
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¿Podrá seguir Cataluña en la UE si se independiza?

por Juan Sanhermelando

No. Cataluña quedará automáticamente fuera de la UE si se independiza y tendrá que solicitar la adhesión si quiere volver al club comunitario. El ingreso de Cataluña tendría que ser respaldado por unanimidad por los estados miembros, lo que significa que cualquiera de ellos, incluido España, podría vetarlo.

Esta es la respuesta invariable que han dado los diferentes líderes de las instituciones de la UE desde que se inicio el proceso independentista y que también se aplicó al caso de Escocia durante el referéndum del año pasado: “Si una parte del territorio de un Estado miembro dejase de ser parte de ese Estado para convertirse en un nuevo Estado independiente, los tratados ya no serían aplicables en dicho territorio. En otras palabras, un nuevo Estado independiente, por el hecho de alcanzar la independencia, pasaría a convertirse en un tercer país con respecto a la UE y los tratados dejarían de ser aplicables en su territorio”.

Esa posición se puede encontrar en este comunicado publicado en 2013 por el ex presidente del Consejo Europeo Hermann Van Rompuy. También en esta respuesta del ex presidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso al eurodiputado convergente Ramón Tremosa.

Además, los tratados establecen que la UE “respetará las funciones esenciales del Estado, sobre todo las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial” (artículo 4, apartado 2 del Tratado de la UE). De ahí que Angela Merkel pidiera el pasado 1 de septiembre, al ser preguntada por el proceso independentista en Cataluña, respeto a la “integridad territorial” y a la “legalidad nacional e internacional”.

El ex director de los servicios jurídicos de la UE va un paso más allá y sostiene que una declaración unilateral de independencia de Cataluña no podría ser reconocida nunca por ningún estado miembro al no respetar este principio. 

Sin embargo, los líderes independentistas, empezando por Artur Mas, alegan que casos como el de Cataluña no están previstos en los tratados y sostienen que los dirigentes europeos actuarán con pragmatismo y dejarán que los catalanes sigan en la UE después de la independencia porque ya cumplen todos los requisitos y tienen derechos de ciudadanía comunitaria adquiridos.
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Una Cataluña independiente, ¿quedaría fuera del euro?

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por David López Frías

El euro es la moneda utilizada por 19 países miembros de la Unión Europea.

Hay dos grupos de países que utilizan el euro como moneda oficial sin formar parte de la Eurozona. El primer grupo es el conformado por cuatro micronaciones: Andorra, Mónaco, San Marino y El Vaticano. El segundo es el de las ex repúblicas yugoslavas de Kosovo y Montenegro.

Las micronaciones tienen “un acuerdo monetario con la UE”. Kosovo y Montenegro adoptaron en 1999 una moneda extranjera por mandato de la administración de Naciones Unidas. La intención era alejar a estos dos países de la influencia económica serbia. Al principio usaron el marco alemán y con su desaparición adoptaron el euro. Hoy tanto Kosovo como Montenegro usan el euro de facto pero no forman parte de la UE y se ven obligados a comprar la moneda por mediación de bancos comerciales.

Cada país tiene la potestad de elegir de forma unilateral cuál es la moneda oficial de su territorio. Si Cataluña se independiza, podría seguir usando el euro de forma oficial pero como moneda extranjera y sin ningún poder de decisión en los estamentos económicos europeos.

Por otra parte, Cataluña quedaría desvinculada del Banco Central Europeo, por lo que sus entidades financieras no estarían dentro de la unión bancaria. Eso supondría quedar fuera de las líneas de crédito, de las ayudas y de posibles rescates como el de Grecia.
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¿Qué necesita Cataluña para ser reconocida como país en la ONU?

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por David López Frías

Para ser miembro de la ONU, Cataluña necesitaría en primer lugar que nueve de los 15 miembros del Consejo de Seguridad recomendaran su admisión. El veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Reino Unido) frenaría esa recomendación.

Si Cataluña lograra la aprobación del Consejo de Seguridad, el siguiente paso consistiría en solicitar la aprobación de dos tercios de la Asamblea General de la ONU, que se compone de 193 miembros. Si no la lograra, podría solicitar su admisión como estado observador. Es el estatus que tiene ahora Palestina y le daría derecho a participar en las sesiones de la Asamblea General pero no a votar ni a ser miembro del Consejo de Seguridad.

El Ministerio de Exteriores de España ha elaborado un informe en el que descarta incluso esa posibilidad. Dice que “en ninguna constitución del mundo se contempla la posibilidad de secesión de un territorio” y recuerda que los supuestos para declarar la autodeterminación de un estado sólo se aplican “a los pueblos sometidos a dominación colonial, anexión por conquista, dominación extranjera u ocupación y pueblos oprimidos por violación masiva y flagrante de sus derechos”.

Existen casos de estados que han sido reconocidos por más de cien países pero que no pueden ser miembros de la ONU. En esa situación se encuentra Kosovo, que no ha alcanzado el reconocimiento de estos dos tercios de la Asamblea General. Algunos países aún mantienen una posición hostil hacia este nuevo estado por su declaración de independencia unilateral.

El caso opuesto es el de Sudán del Sur. Su separación de Sudán fue pactada, por lo que no ha encontrado problemas para ser reconocido por la comunidad internacional. Seis meses después de su declaración de independencia en julio de 2011, ya era miembro de pleno derecho en la ONU.
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¿Qué consecuencias tendría para España una Cataluña independiente?

espana sin 2

por Rubén J. Lapetra

A los mercados no les gustan los procesos inesperados. Una hipotética independencia de Cataluña generaría un incremento del riesgo financiero para España porque el Estado es el principal acreedor de la deuda de la Generalitat y de los entes locales catalanes a través del Fondo de Liquidez Autonómica (64.000 millones de euros).

La deuda indirecta, la que correspondería a Cataluña por su participación en el actual marco estatal y por su peso económico en el PIB, sumaría otros 180.000 millones.

La mayoría de los inversores están de acuerdo: una secesión haría aumentar los riesgos para la inversión. La prima de riesgo subiría de forma sustancial porque se dispararían las exigencias de los inversores para invertir en un país cuyas fronteras y cuyas leyes están a punto de cambiar.

Sin Cataluña, España perdería una quinta parte de su peso económico (20%) y un 16% en población: un factor esencial en la representatividad de los estados en la Unión Europea. La secesión catalana tendría menos consecuencias para España porque forma parte como socio de pleno derecho de todas las instituciones internacionales.
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¿Dónde jugarían el Barça y el Espanyol?

fc barcelona liga

por David López Frías

La Liga de Fútbol Profesional (LFP) es una asociación integrada por los 42 clubes de fútbol que participan en las competiciones profesionales españolas: 20 de Primera División y 22 de Segunda División A. En la temporada 2015-16, Cataluña contará con cinco miembros: Barça, Espanyol, Girona, Llagostera y Gimnàstic de Tarragona.

Sólo la propia LFP podría expulsar a alguno de sus miembros. Sin embargo, y aunque posee personalidad jurídica propia, la LFP forma parte de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que es un organismo independiente cuyas competencias consisten en “controlar las competiciones oficiales de ámbito estatal”, según dicen sus estatutos. Ambas entidades se coordinan para organizar el Campeonato Nacional de Liga. La RFEF, por ejemplo, es la que se encarga de la designación de los árbitros.

La LFP no podría tomar decisiones de forma unilateral con respecto a los equipos que pueden jugar la liga española. La RFEF, por su parte, no podría expulsar a los equipos catalanes de la LFP, pero sí podría vetarlos y oponerse a que disputaran el campeonato español. Ambas instituciones dependen del Consejo Superior de Deportes (CSD), que sería el estamento que tendría la última palabra con respecto a los clubes que podrían jugar la competición nacional.

La propia LFP ha advertido de los riesgos que conlleva una hipotética independencia. Su presidente, Javier Tebas, declaró al programa “Al primer toque” de Onda Cero que el problema reside en una cuestión de legalidad y que los equipos catalanes no podrían jugar la Liga porque: “la Ley del Deporte recoge en una disposición adicional que solamente hay un estado no español que puede jugar la Liga o competiciones oficiales españolas y es Andorra”.

Así, para que los equipos catalanes de fútbol pudiesen disputar la Liga, el Parlamento español debería modificar la ley. En caso contrario, los equipos catalanes deberían crear su propia liga.

Existe otra opción para los clubes de Cataluña: que otro país les permita jugar en su campeonato. Se especuló hace unos años con que podrían unirse a la Liga francesa. Aquí la traba sería la UEFA, que no autoriza que ningún club dispute competiciones europeas si cambia de federación o juega en otro país distinto al suyo.

Barça y Espanyol forman parte de la RFEF, por lo que un cambio de federación les condenaría a no disputar la Liga de Campeones ni la Europa League. Según el artículo 51 del estatuto de la UEFA, para permitirles jugar dichas competiciones se requeriría la autorización de la propia UEFA, así como el acuerdo de las dos federaciones: la catalana y la española. Esto significa que la RFEF tendría derecho de veto. Existen muy pocas excepciones, y en todos los casos se trata de clubes con derechos históricos adquiridos: Andorra, (que está en la liga española desde antes de que se fundase la Federació d’Andorra), el Swansea o el Cardiff (que decidieron no unirse a la liga de Gales cuando se creó en 1992) o el Mónaco (que no tiene federación propia y forma parte de la francesa).

La UEFA tampoco ha permitido hasta ahora que las federaciones de fútbol se asocien con otras para unificar ligas. El máximo organismo del fútbol continental ya frenó iniciativas como la integración de los equipos escoceses (Celtic y Rangers) en la Premier League inglesa, la creación de un campeonato atlántico con clubes holandeses, belgas, escoceses y escandinavos o la recuperación del torneo soviético con equipos rusos, bielorrusos y ucranianos.
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En una Cataluña independiente, ¿un catalán conservaría la nacionalidad española?

nacionalidad doble

por Íñigo Zulet

La mayoría de las fuerzas independentistas como CDC, ERC o la ANC se decantan por la fórmula de la doble nacionalidad y la Constitución dice que “ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”. Por lo tanto lo más probable es que en una Cataluña independiente los catalanes pudieran conservar la nacionalidad española.

Pero eso no implica que tuvieran estrictamente doble nacionalidad: la catalana y la española. El Código Civil establece que prevalecerá siempre la española si se ostenta otra nacionalidad no prevista en la ley vigente o en los tratados internacionales. Es decir, que mientras el Estado no reconociera la independencia de Cataluña, los catalanes no podrían usar la nacionalidad catalana en España ni en los demás países que tampoco reconocieran al nuevo estado catalán. A los catalanes sólo les valdría la nacionalidad española para moverse por otros países.

En una hipotética independencia de Cataluña se abrirían varias posibilidades sobre la nacionalidad de los catalanes: un modelo de doble nacionalidad (catalana y española), la subordinación de una de las nacionalidades o la elección libre de cada catalán entre las dos.
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¿Permitiría una Cataluña independiente una consulta en Arán?

por Íñigo Zulet

El Valle de Arán es una comarca pirenaica de Lérida y forma parte de Cataluña bajo un régimen de autogobierno especial. El proceso independentista catalán ha abierto un debate entre los araneses sobre su futuro y su relación con respecto a España y Cataluña. Entre las reivindicaciones nacionalistas del pueblo aranés está convocar un referéndum propio.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ya reconoció que no impediría una consulta si el valle decidiera impulsarla para decidir su futuro en Cataluña. Por su parte, ERC también se muestra partidario de reconocer el derecho a la autodeterminación del territorio de Arán.

Arán ha tenido una identidad particular a lo largo de la Historia por varios motivos. En primer lugar, goza de una singularidad lingüística porque en el valle conviven el castellano, el catalán y el aranés, un dialecto occitano. La autonomía del territorio se remonta a la Edad Media, cuando en 1313 el rey Jaime II de Aragón concedió al valle instituciones propias y un conjunto de privilegios forales denominados Era Querimònia a cambio del pago de un tributo. Ese régimen especial se suprimió a principios del siglo XIX a raíz de la política centralizadora del Estado. Después de varios intentos, la autonomía aranesa se restauró en 1990 con la Ley 16/1990, que restableció parte de los derechos históricos del Valle de Arán.
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Pon las tuyas a remojar

ARPONERO BARBERO FINAL

No es la primera vez en la historia que un gobernante ha tenido la sensación de ser víctima de alguno de los refinados castigos que los dioses reservaban a quienes osaban desafiar su poder…

No es la primera vez en la historia que un gobernante ha tenido la sensación de ser víctima de alguno de los refinados castigos que los dioses reservaban a quienes osaban desafiar su poder. El conde-duque de Olivares se identificaba con Atlas, obligado a sostener sobre sus hombros el globo terráqueo, y no sería difícil asignar a tal o cual de sus homólogos, en uno u otro siglo, el papel de Sísifo levantando la piedra una y otra vez hacia la cima de la ladera, el de Tántalo con las relucientes manzanas del jardín de las Hespérides siempre a la vista pero nunca al alcance, el de Ixión atado a la rueda de los acontecimientos, el de Ocnos tejiendo eternamente la cuerda que se zampaba el burro del Estado o no digamos el de Ticio o Prometeo, encadenados mientras el buitre de la insidia iba devorando su hígado.

Ya le gustaría a Alexis Tsipras poder optar hoy por alguno de estos males con tal de eludir el que, sin otro artilugio que los propios útiles del oficio, parece haber sido diseñado expresamente para escarmiento de políticos temerarios. Y es que no cabe sadismo a la vez más refinado e implacable que el que viene aplicándosele al primer ministro griego desde que osó encender unilateralmente el fuego de la democracia y convocó el referéndum contra las exigencias de Bruselas para seguir financiando a su quebrado país.

Tsipras se comportó como si Grecia fuera aun un Estado soberano en el que la opinión pública supone la razón última del gobernante, fingiendo ignorar que el objeto de la consulta concernía, al menos en igual medida, a sus a la vez socios y acreedores. Incurrió en el eterno pecado de la hubris -el asaltaremos los cielos de la soberbia humana- y en toda la hubris le han dado Frau Merkel y sus 17 palanganeros.

Quien hasta hace dos semanas era percibido como un rebelde ciclópeo que atemorizaba al continente con sus machadas y amenazas, está quedando retratado ahora como un cretino político a merced de la autoridad competente. Y no me digan que, a propósito de castigos divinos, eso evocaría al impuesto por Apolo al rey Midas cuando cambió sus orejas por las de un asno, porque ya quisiera Tsipras tener a cambio el don de convertir en oro lo que tocara.

No, su única corona es la del Olimpo de los tontos, pues su admisión de que ni siquiera contaba con un plan viable para sustituir el euro por el dracma prueba que no sólo ha estado engañando a los griegos sino engañándose a sí mismo. Así es como cobra sentido la dimisión de Varoufakis a la mañana siguiente de ganar el referéndum. En el fondo los líderes de Syriza debían saber que lo que les convenía era perder el plebiscito -que triunfara el “sí”- para poder dar un heroico paso atrás, dejar a otros la gestión del embolado del tercer rescate y volver a quedar en la reserva con la aureola de los rebeldes con causa.

Lo que era inmanejable era su victoria porque la partida pasaba a jugarse en el tablero del Bild Zeitung, las cadenas de televisión y las encuestas alemanas. Opinión pública por opinión pública siempre iban a pesar más los 83 millones de un país opulento -y eso sin contar a sus satélites- que los 11 de uno en las últimas.

Tras el insolente desafío en las urnas, la negociación entre tecnócratas se transformaba así en un ajuste de cuentas que requería no de la derrota sino de la humillación de Grecia, obligada a pasar bajo las horcas caudinas de unas condiciones draconianas. Y el justo castigo a la perversidad, o más bien a la idiotez política, de Tsipras está siendo obligarle a liderar la rendición incondicional de su pueblo, compareciendo cargado de cadenas, uncido al carro del triunfo de la Europa de los Mercados –Vae victis– entre el estupor de los propios -cócteles molotov en la calle, cisma en Syriza en el parlamento- y el regocijo de los ajenos.

 

El justo castigo a la perversidad, o más bien a la idiotez política, de Tsipras está siendo obligarle a liderar la rendición incondicional de su pueblo, compareciendo cargado de cadenas, uncido al carro del triunfo de la Europa de los Mercados

 

Nadie encontrará en este análisis ni comprensión ni disculpa tras la irresponsable necedad de Tsipras. Que ahora invoque que nadie ha pasado por un “dilema de conciencia” como el suyo no inspira ninguna pena. Me alegro de que quienes hasta la propia víspera del referéndum le hacían la ola a Sietemachos Varoufakis cuando llamaba “terroristas” a los líderes europeos, hayan quedado engullidos en su propio maremoto y floten hoy como detritos de un oceánico ridículo. Pero no puedo sentirme cómodo en mis convicciones liberales con el ensañamiento del que están siendo víctimas las instituciones griegas, al ser sometidas a un público auto de fe, encañonadas por el grifo del Banco Central Europeo.

ARPONERO BARBERO FINAL
Ilustración: Javier Muñoz

Los peores augurios de que el euro se convirtiera en ese castillo monetario de “irás y no volverás” al que me refería hace dos semanas, se están cumpliendo. Si Atenas hubiera conservado el dracma, los griegos habrían ido empobreciéndose paulatinamente mediante sucesivas devaluaciones pero no se habrían encontrado nunca entre la espada de un diktat insoportable y la pared de una bancarrota segura. Si Tsipras no pasaba por el aro como una fiera domesticada, los bancos cerrados se hubieran transformado en bancos quebrados, dando paso al colapso del Estado y a un escenario de caos social. Ni siquiera hubiera podido pagar a la policía para defenderse de los suyos.

A la hora de la verdad las supuestas alternativas basadas en la ayuda rusa se diluyeron en el aire. Bastó con que le enseñaran el Big Bertha de la expulsión del euro para que el gobierno griego capitulara incondicionalmente, reproduciendo amargos episodios de la historia centroeuropea de hace 80 años, que renuncio a evocar para no ser tildado de pintor de brocha gorda.

¿Era imprescindible imponer un ultimátum de 72 horas para la aprobación por el Parlamento griego de las medidas de ajuste duro rechazadas por el pueblo en las urnas? ¿Resultaba realmente necesario obligar a constituir ese fondo de activos públicos por valor de 50.000 millones bajo supervisión comunitaria como garantía de futuros pagos? ¿Significará esto que los bancos alemanes terminarán siendo los dueños de unas cuantas islas griegas, y quién sabe si del propio Partenón, en el caso de que se vuelva a desatender el servicio de la deuda o acaso Tsipras y sus ministros deberán ingresar como prenda física en una de aquellas cárceles para morosos abolidas por la Revolución Francesa?

La propia escenificación del trágala en una interminable reunión de líderes europeos insomnes, polarizados entre el policía alemán malo (Schäuble) y el policía alemán bueno (Merkel), denota la falta de mecanismos racionales de decisión en una Europa reducida a teatro de la hegemonía de una de sus partes. El propio Der Spiegel reprochaba hace poco a la canciller que, aun conservando la retórica paneuropea de Kohl, en la práctica ha sustituido la construcción política de la UE por un “imperialismo pedagógico” destinado a imponer, a base de exigentes rescates, sus propios valores calvinistas de rigor presupuestario y control del déficit al resto de los miembros.

En el momento en que la técnica del afeitado en seco que funcionó para España, Portugal e Irlanda ha encallado en la rugosa piel de la sociedad griega, la señora Merkel se ha transformado en el remedo político de Sweeney Todd, aquel barbero diabólico de Fleet Street que degollaba a sus víctimas cuando pasaban por su establecimiento a que les hiciera un arreglo y las convertía luego en el picadillo del pastel de carne que vendía en un restaurante anexo. Ese es el menú que desde Berlín y Bruselas se ofrece ahora a la comunidad financiera: de primero carpaccio de Alexis en láminas muy finas, de segundo estofado a la Tsipras y de postre souflé de Syriza.

Al reconocer que no tiene más remedio que aplicar unas medidas en las que ni él ni sus conciudadanos creen, el jefe del Gobierno de Atenas está levantando acta no sólo de su propia defunción política sino de que Grecia ha dejado de existir como Estado independiente. Lo cual tendría sentido si su soberanía hubiera quedado voluntariamente diluida en la de unos Estados Unidos de Europa cuyo gobierno democrático aplicara políticas fiscales uniformes para amortizar la deuda de todos, asumida como carga común. Así actuaría la solidaridad propia de una unión política en la que la moneda única fuera el escaparate de una realidad previa.

A falta de todo ello los actores políticos de los países de la zona euro se dividen en resignados zombis al servicio de los designios de quien manda y clientes potenciales de la barbería de Sweeney Merkel. Reducido a la mudez en los pasillos y antesalas comunitarias -los estafermos no hablan inglés-, Rajoy es el más dócil y servicial de los primeros. Sujeta la bacinilla y los útiles de afeitar a la barbera o limpia con la fregona el rastro de sus sanguinarios alardes sin que ello requiera contraprestación alguna. Y si hasta la propinilla de la presidencia del Eurogrupo para un paisano recomendado se le niega, pues qué le vamos a hacer. Otra vez será. De momento él sigue empleado ahí.

 

Los actores políticos de los países de la zona euro se dividen en resignados zombis al servicio de los designios de quien manda y clientes potenciales de la barbería de Sweeney Merkel. Reducido a la mudez en los pasillos y antesalas comunitarias -los estafermos no hablan inglés-, Rajoy es el más dócil y servicial de los primeros

El segundo grupo es el de los insensatos que, creyéndose capaces de alterar los términos o fronteras de la pax germana impuesta sobre la eurozona, caminan alegres y confiados hacia un inexorable destino tragicómico. Cuando las barbas de Alexis veas pelar, pon las de Pablo a remojar. Zas, zas, un par de tijeretazos y adiós Coletas. Y que vayan contestando Mas, Junqueras y el tal Romeva -que por algo dicen que se parece a Varoufakis- cuantos días aguantaría su pulso independentista con los bancos catalanes cerrados por falta de liquidez o de solvencia. El soberanismo identitario hace lo suficientemente memos a sus comulgantes como para tragarse la añagaza de la lista única de partidos adversos y políticos despolitizados pero, como en el caso de Grecia, lo que tu decidas es irrelevante si no encaja en lo que decidan los demás.

A falta de mejores argumentos, Rajoy ya se ha apresurado a poner el paralelismo tanto ante las narices de Podemos como ante las del orfeón independentista. Sería preferible no tener que recurrir a ello y que nuestra democracia se bastara y sobrara para cerrar el paso mediante la persuasión y la aplicación de la legalidad a ambos tipos de populismo. Pero con un liderazgo como este y una inteligencia institucional como la que permite que alguien pueda anunciar un martes que va a destruir España y sea el viernes recibido en audiencia oficial por el Jefe del Estado -¿rememoraron juntos la pitada del Camp Nou o sólo miraron hacia el abismo?-, ya no nos queda casi sino confiar, compungidos, en la protección de la navaja ordenancista de Frau Merkel. Porque como canta el Figaro asesino en la película de Tim Burton “no hay más que dos tipos de personas: las que están en su sitio y las que te ponen el pie en la cara”. Y alguien tendrá que obligar a estas a volver a meterlo en el tiesto.