El jefe de los espías durante el 11-M asegura que Aznar le “marginó, manipuló y engañó”

dezcallar2Diplomático brillante y jefe de espías, Jorge Dezcallar denuncia en un libro inédito en nuestro país que Aznar lo “marginó, manipuló y engañó” durante tres días tras el sangriento atentado. “Yo lo que sé es que a mí me llamaron para que dijera una cosa que, en el momento en el que me llamaron, sabían que era falsa”.

Foto: MOEH ATITAR

dezcallar2
El embajador Jorge Dezcallar este jueves en Madrid. / MOEH ATITAR

Jorge Dezcallar sigue como siempre: con pinta de pincel recién salido de la ducha e impecable como el pañuelo que emerge del bolsillo de su chaqueta.

Las arrugas no han hecho mella en él ni por dentro ni por fuera: no hay sombra de esos 70 años que cumple dentro de un mes ni de esas dentelladas que dice haber sufrido en nuestra España cainita.

Haber sido uno de los diplomáticos más brillantes de la democracia -11 años al frente de la dirección general de Africa del Norte y Oriente Medio; gestor político del ministerio o embajador en Marruecos-  no le sirvió de escudo protector para evitar pasillos con el PSOE y con el PP. La última vez, tras la victoria de Mariano Rajoy en noviembre de 2011.  Cuatro años tuvo que adelantar su jubilación porque el ministro Margallo no encontró sitio para él en ningún lugar del mundo para el que entonces era embajador en Washington.  “No soy ni de unos, ni de otros. Soy independiente”, explica el día que sale a la venta su primer libro,  Valió la pena,  (Península), un documento inédito en nuestro país:  por primera vez, un ex jefe de los servicios de inteligencia se lanza a desvelar el engaño “masivo” del que fue objeto por parte de un Gobierno en un momento particularmente duro, con 191 cadáveres sobre la mesa.

Sabe de lo que habla cuando escribe, al final de las  479 páginas que dedica a la vida de “ese chico de provincias nacido en el franquismo” : “Es triste constatar que los políticos en España están todos cortados por el mismo patrón: quieren lealtades acríticas y les agrada rodearse de yes-men”.

“Señor, ha cometido errores graves”

Él no lo es.  Poco antes de abdicar,  en la primavera de 2014,  el rey Juan Carlos le consultó si creía que era realmente tan impopular como decían los medios. Dezcallar fue sincero: “Señor, ha cometido errores graves en un momento en el que la opinión no está para bromas, la gente lo está pasando mal, y esto marca el final de una etapa. Ya no se dejan pasar cosas que antes sí se dejaban. Pero esto no quiere decir que la historia lo vaya a juzgar por esto: la historia lo juzgará por haber posibilitado la mejor época de la historia de España en 300 años”.

Al igual que el Rey con su desafortunado final, Dezcallar no quiere permitir que el 11-M marque una carrera de servicio a España que comenzó a los 25 años.  Este libro se lo debe, dice, a su familia. También reconoce que fue un “elemento esencial” el segundo tomo de las memorias de Aznar aparecido en 2013. En él, el ex presidente del Gobierno se refiere al informe Dezcallar hecho público después del atentado y vierte sobre él la responsabilidad de lo que él considera un “uso partidista” del atentado terrorista.

Valió la pena tiene dos partes muy señaladas. Hay una claramente ligera de recuerdos diplomáticos como los líos logísticos vividos con el inefable Chencho Arias o el embarazoso incidente del bailaor de Hassan II: “Responde a mi deseo de explicar por qué me hice diplomático”. La segunda (capítulos 8 y 9) es oscura como lo fueron los acontecimientos desde su llegada al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en junio de 2001:  el 11-S,  los informes sobre las inexistentes armas de destrucción masiva de Sadam Hussein,  el asesinato de siete agentes del CNI en Irak. Y así hasta el terrible día 11 de marzo.

Ahí está el leitmotiv de la obra:  “El libro de Aznar me hizo pensar que yo tenía una obligación con mi familia, conmigo y con el Centro que he dirigido, en contar cómo vi yo las cosas por dentro, honradamente, desde un punto de vista absolutamente independiente y dar mi visión que es importante porque se están contando muchas medias verdades que están desfigurando la realidad”.

“Es el rey quien me envía a Washington”

Sin ese volumen de Aznar quizá se hubiera sentido sufiencientemente resarcido con la intervención del rey Juan Carlos cuatro años después del 11-M, cuando él ya estaba felizmente trabajando en Repsol y no tenía ninguna intención de regresar a la carrera: “A mi el Rey cuando me llama para ir a Washington, porque es él el que me llama, y me dice: ´Jorge yo quiero que tú vayas Washington porque este país no se ha portado bien contigo, y yo quiero que se te reconozca públicamente tu trabajo´.”

Esta intervención real no está contada en el libro, como tampoco está relatado que Don Juan Carlos quiso que él se quedara al frente del CNI cuando Zapatero llegó al poder.  Bono amenazó con dimitir si Dezcallar permanecía, y de nuevo fue el Rey el que llamó para advertirle de que iban a cesarlo.

Dezcallar quiere ahora destacarlo: “Eso fue bonito por su parte”.  Pero no suficiente.  El libro Valió la pena es un duro J´accuse contra la acción de Aznar y su Gobierno esos tres días aciagos de 2004.

Dezcallar asume su parte de culpa: “El CNI no vio venir el 11-M como al CIA no vio el 11-S, y tiene muchos más medios que nosotros”. Pero quiere que los demás también lo hagan.

¿No ha sido revisado (cleared) por el CNI? “Yo no le he pasado este libro absolutamente a nadie antes de publicar, ni siquiera a mi mujer, porque no quiero que nadie sea responsable de nada”.  Como jubilado, explica, no tiene la obligación de los funcionarios en activo: “No cuento secretos oficiales. Entiendo que un secreto oficial es aquello que afecta al funcionamiento del servicio: a los agentes, a los informadores, a los objetivos, pero el que me hagan a mi una faena no es un secreto oficial. Conmigo se portaron muy mal”.

Hace unos días envió una carta de cortesía al actual director del CNI, Félix Sanz Roldán, y nada más. A Aznar, del que no pudo, dice, ni despedirse, tampoco lo ha llamado. “Nuestra relación no era buena. Luego le he visto, y me he puesto a su disposición, pero nunca nos hemos ido a comer juntos.  Porque él no ha querido. Le mandé una carta de despedida que tampoco me contestó”.

¿Le faltó arrojo para dimitir en esos días?  Por ejemplo, el sábado 13 de marzo cuando, harto de ser menospreciado, se autoinvita a una reunión con Angel Acebes y su número dos, Ignacio Astarloa, en Interior: “Es posible. Ese día, cuando vengo de la conversación con Astarloa,  tengo seis llamadas de [Alfredo] Timmermans [portavoz de Moncloa] para que salga en televisión.  Le contesté así, en voz muy alta: ´Dile al presidente que mi obligación no es salir en televisión, y que no lo voy a hacer´.  A la sexta vez que me llama, le digo haré un comunicado [descafeinado en el que no descarta ninguna de las dos líneas de investigación, ni la de ETA ni la islamista].  Eso efectivamente no complace ni a tirios ni troyanos. Pero que me hagan eso sin decirme que ya estaban detenidos [los indios que vendieron las tarjetas de los móviles] no tiene nombre. Si lo llego a saber, no habría emitido ese comunicado”.

“Ninguneado desde el primer momento del 11 de marzo”

Ese día fue el determinante, pero Dezcallar explica que fue “ninguneado desde el primer momento” del jueves 11 de marzo. “No me invitaban a participar en las reuniones de políticos. Hubo una decisión clara de marginarme. Aquella mañana [11 de marzo] yo estoy reunido con mi gente y no me avisan de esa primera reunión en Moncloa. Después hay otra en Interior y tampoco. Después la furgoneta y nada, no nos lo dicen. Mi gente se pone en contacto con Interior y les cierran la puerta”.

¿Quizá por la sospecha de que era un infiltrado de  Rubalcaba? “Eso es una infamia. Lo mismo me pasó con el PSOE.  En este país si no estás cien por cien con unos estás con los otros.  Yo tengo sentido del Estado, y eso en este país aparentemente no se lleva. Pensar que yo fui desleal al Gobierno es una injuria que no tiene ningún fundamento. Otra cosa es que a Aznar no le gustara lo que yo le decía. Yo empiezo a notar que mi relación con él se enfría a partir de 2002 cuando doy una conferencia en Elcano sobre las armas de Hussein. Es una apreciación que yo tuve. Me dolía cuando él decía que no se guiaba por los informes de los servicios secretos.  Se produce un distanciamiento. Me va preguntando menos.  Nunca me dice lo que tengo que decir pero yo noto que no le gusta”.

¿Le da miedo dar este puñetazo encima de la mesa?  “Digo que me engañaron a mi, me sentí usado y manipulado. Pero te lo diré citando a Artigas,  el padre de la independencia uruguaya: ‘Con la verdad ni ofendo ni temo’. Yo cuento la verdad, yo cuento cómo lo viví yo. No tengo ningún interés político, no aspiro a nada, pero quiero que que no se cuenten cosas que no son verdad: antes de que yo dijera que había sido ETA lo habían dicho el presidente del Gobierno, el ministro del Interior y Ana Palacio se había lanzado a escribir las instrucciones de Naciones Unidas.  No me echen a mi la culpa de eso. Yo acuso de que a mi me manipularon, me usaron, quisieron utilizarme para que les fuera útil en determinados fines que yo ignoro, habría que preguntárselos a ellos. Yo lo que sé es que a mí me llamaron para que dijera una cosa que, en el momento en el que me llamaron, sabían que era falsa. Yo no quiero hacerme enemigos, pero no quiero que se me eche el muerto encima”.

El momento que más le dolió, y más puso en pie de guerra a su gente del centro, fue cuando Aznar decidió dos días después de los comicios desclasificar parcialmente el llamado informe Dezcallar en el que se sugiere la autoría de ETA. Eso, viniendo de un presidente que en 1996 cuando ganó las elecciones a Felipe González se negó a a desclasificar los famosos papeles del Cesid sobre la creación de los GAL: “No se desclasifican  documentos del CNI. Nunca. El no lo ha hace para defender la seguridad del Estado. El lo hace para defender sus vergüenzas y la de los suyos. Y en el centro eso sienta muy mal. Había un malestar terrible”.

Reconoce que podía/debía quizá haber dado el golpe sobre la mesa que está dando ahora con este libro la tarde-noche del sábado 13 de marzo de 2004 después de la conversación con Astarloa.  Pudo más, dice, su sentido del deber: “Había tipos con explosivos por la calle y unas elecciones generales al día siguiente. El bombazo hubiera sido tan grande. La responsabilidad era demasiado pesada”.  Y ante determinados acontecimientos recientes en el CNI, acaba con una  sonrisa,  tan perfecta como el golpe de pañuelo en su bolsillo: “Como escribo en el libro, en el centro no hay cadáveres, si acaso alguna que otra cucaracha”.

 

El juez exculpa al comisario imputado por revelar información al ‘pequeño Nicolás’

nico2El juez Arturo Zamarriego acaba de sobreseer la imputación al comisario principal de la Policía Nacional Miguel Angel Barrado por haber facilitado información privilegiada a Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el ‘pequeño Nicolás’.

 

COhwmS5WsAAaxR7El juez Arturo Zamarriego acaba de sobreseer la imputación al comisario principal de la Policía Nacional Miguel Angel Barrado por haber facilitado información privilegiada a Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el ‘pequeño Nicolás’. Después de tomarle declaración, el instructor considera que no hay circunstancias objetivas para seguir el proceso contra él.

En un auto al que ha tenido acceso El Español, el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid, señala que de las declaraciones de los testigos ni ninguna otra prueba “permiten colegir que el imputado ejecutara acto de un inequívoco contenido incriminatorio”. La decisión del juez contradice la versión de Asuntos Internos, que apuntó al comisario como la persona que habría ayudado al joven impostor a obtener datos de ciertos vehículos.

El magistrado había imputado a Barrado por un delito de revelación de secretos por haber entregado supuestamente al ‘pequeño Nicolás’ información de matrículas de coches, titularidades y domicilios, a través de la aplicación “Objetos”. Sin embargo, Barrado negó haber facilitado información al joven.

Su versión de los hechos fue que el jefe de la Brigada Central de Crimen Organizado de la UDYCO Central, Eugenio Pereiro, le habría comentado que la Policía Municipal había pedido información sobre si algún agente habría consultado datos de una matrícula sospechosa. Al tratarse de una petición oficial, en el marco de colaboración entre los dos cuerpos policiales, Barrado habría autorizado a un inspector jefe para que entrara con su clave y comprobara lo requerido por la Policía Municipal, una vez que el acceso a la base de datos deja rastro.

Las explicaciones, para Zamarriego, “resultan creíbles y asumibles” y han sido “corroboradas” por varios testigos, entre ellos el propio Pereiro, y, por tanto, la causa contra el funcionario policial debe quedar archivada.

El comisario Barrado, en la actualidad destinado en el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), fue imputado después de que Asuntos Internos remitiera un informe al Juzgado señalándole como la persona que habría facilitado datos de dos matrículas al principal imputado de la causa, –Francisco Nicolás Gómez Iglesias- resultando además que una de ellas pertenecía al Centro Nacional de Inteligencia.

Tras conocer el informe de Asuntos Internos, que investiga las prácticas delictivas o disciplinarias de los agentes de Policía, Barrado remitió una carta a sus mandos superiores acusando al comisario de la unidad que le investigaba, Marcelino Martín Blas, por su “falta de rigor”.

En la causa, conocida como ‘caso Nicolas’, el joven está imputado por los delitos de falsedad documental y estafa por, entre otras cosas, hacerse pasar por asesor del Gobierno, por elaborar informes con el membrete de Presidencia o intentar estafar a empresarios.

Fuego cruzado entre políticos y detectives: seis incógnitas de la grabación de La Camarga

ALICIA SANCHEZ CAMACHO ENTRANDO A LA CONFERENCIA PRIMERA PLANA

Dos años y medio después de conocerse la grabación a Alicia Sánchez-Camacho y Victoria Álvarez, todo son incógnitas sobre el escándalo que zarandeó la vida política catalana. Tres detectives han escrito libros para explicar los detalles de un caso con muchos detalles por desentrañar.

Dos años y medio después de conocerse la grabación a Alicia Sánchez-Camacho y Victoria Álvarez, todo son incógnitas sobre el escándalo que zarandeó la vida política catalana. Tres detectives han escrito libros para explicar los detalles de un caso con muchos detalles por desentrañar.

La agencia de detectives Método 3 grabó un almuerzo en el restaurante La Camarga el 7 de julio de 2010. Las comensales eran Alicia Sánchez-Camacho y Victoria Álvarez. La primera era la líder del PP catalán y la segunda, la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del president. La grabación no trascendió hasta febrero de 2013, cuando la grabación se publicó en las páginas de El Mundo.

Después de cientos de artículos periodísticos, varias denuncias en los juzgados y una comisión de investigación en el Parlament, aún quedan numerosas incógnitas sobre este escándalo que zarandeó la política catalana. ¿Quién encargó a la empresa de detectives que grabara la conversación? ¿Sabía la líder del PP catalán que había un micrófono oculto? ¿Fue una grabación ilegal? ¿Fue un caso de espionaje político contra el nacionalismo instigado por el Gobierno? ¿Qué puede ocurrir en los próximos meses?

Existen respuestas distintas a estas preguntas. El asunto está presente en tres libros escritos por detectives. El primero y el más famoso es El Método (2013, La Esfera de los Libros), escrito por Francisco Marco, director de Método 3. El segundo es Cortina de humo (2014, Corre la voz), escrito por Julián Peribáñez y Antonio Tamarit, ex empleados de la agencia. El tercero es Detectives.RIP (2015, Seleer), cuyo autor es Juan Carlos Arias.

Cada una de estas obras aporta visiones divergentes y sus autores están inmersos en una pugna en los tribunales. Marco ha conseguido que la Justicia secuestre el libro de Peribáñez y Tamarit, a los que acusa de revelación de secretos. Ahora reclama 80.000 euros a Arias por vulnerar su derecho al honor. A continuación explico las incógnitas más importantes del caso, que planea sobre la campaña catalana y sobre el proceso independentista catalán.

¿Quién encargó la grabación?

Existen al menos dos teorías al respecto. Aunque su libro está secuestrado judicialmente y por ello no se puede revelar su contenido, los investigadores Peribáñez y Tamarit han defendido en entrevistas que el PSC encargó que se grabase a Camacho y Álvarez para obtener información sobre las corruptelas de la familia Pujol y de Convergencia (CDC). La también detective Maite Francés ha ido más allá al señalar públicamente al propio José Zaragoza, ex secretario de organización del PSC, como el hombre que hizo el encargo.

Por supuesto, el ex dirigente socialista ha negado cualquier vinculación con estos hechos. Francisco Marco asegura que la grabación fue encargada por alguien del “entorno más personal” de la propia Alicia Sánchez-Camacho y se acoge a su secreto profesional para no identificar a esa persona. El investigador privado escribió esta versión en su libro y la repitió en abril durante su comparecencia en el Parlament. Marco dijo entonces que se había sentido “calumniado” por las palabras que había pronunciado Sánchez-Camacho unos días antes y anunció acciones legales contra ella.

Una tercera teoría, a la que apunta Arias en Detectives.RIP, es que la grabación sería lo que se conoce en el argot como un “informe de antena”. Es decir, que se habría hecho sin que nadie la encargara para venderla después al mejor postor.

¿Sabía la líder del PP que había un micrófono?

Ella niega este extremo con rotundidad. Los autores de Cortina de humo, ex empleados de Método 3, también han dicho que Sánchez-Camacho no sabía que estaba siendo espiada. Pero otras personas salpicadas por el caso apuntan a la antigua líder del PP catalán como la persona que urdió el espionaje en la sombra.

Marco afirma que ella sí sabía que su conversación con la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola se estaba grabando de forma subrepticia. Este extremo apuntaría a una connivencia entre el PP y el PSC (o al menos entre sus líderes) para conseguir que Álvarez diera información sensible y comprometedora sobre los Pujol y sobre CDC.

¿Fue una grabación legal o ilegal?

Esta cuestión está ligada a la anterior y es la clave del caso desde el punto de vista jurídico. Si una de las mujeres espiadas sabía que había un micrófono allí y estaba compinchada con los detectives, la grabación sería legal. Si ambas desconocían lo que estaba ocurriendo, la grabación sería ilegal. En otras palabras, si la versión de Sánchez-Camacho fuera cierta, los detectives de Método 3 podrían haber cometido un delito. Aunque hasta ahora las decisiones judiciales relacionadas con el caso apuntan en sentido contrario: no hubo delito.

¿Instigó el Gobierno la grabación?

Parece evidente que la grabación se hizo con una intención política: recabar el testimonio de la ex novia de Pujol Ferrusola para que aflorasen los trapos sucios de CDC. Desde entonces las denuncias de Victoria Álvarez han sido relevantes en las investigaciones sobre las presuntas corruptelas de la familia Pujol. En este marco es decisivo el papel de Jorge Moragas, jefe de gabinete de Mariano Rajoy, amigo de Victoria Álvarez y compañero de filas de Sánchez-Camacho. Fue Moragas quien presentó a ambas. No se puede afirmar que fuera él quien organizara el almuerzo pero sí que supo de lo que hablaron.

Hace un año se publicaron unas conversaciones por SMS entre Moragas y Álvarez acontecidas en el verano de 2012, dos años después de la grabación. “Si dieses una entrevista y lo contases todo, salvarías a España y yo te haría un monumento. Besote”, escribía el hombre de confianza del presidente. Poco después, ella declaró ante la Policía lo que sabía sobre los Pujol.

¿Por qué las espiadas llegaron a un acuerdo con Método 3?

Cuando se destapó el escándalo de La Camarga, la reacción de Victoria Álvarez y Alicia Sánchez-Camacho fue muy similar: quejarse por haber sido espiadas por los detectives. Ambas, indignadas, defendían una misma versión que parecía sólida. Las dos demandaron a la empresa que las había grabado.

Unos meses después de la grabación, llegó por sorpresa la firma de un acuerdo extrajudicial entre todas las partes. Con la firma del documento, Método 3 obtenía el perdón de las dos espiadas y ellas a cambio recibirían una indemnización: Sánchez-Camacho sacaba 80.000 euros y Álvarez, 50.000. Como consecuencia, un tribunal de la Sección Sexta de la Audiencia de Barcelona decidió archivar en diciembre la causa abierta por el espionaje.

El caso parecía sepultado para siempre porque todos los implicados parecían satisfechos con el pacto de silencio. Sin embargo, con el paso del tiempo empezaron a aparecer informaciones que decían que la ex líder del PP catalán podría estar compinchada con los detectives o con el PSC. Esa versión hizo que se resquebrajara la ligazón entre las dos comensales del almuerzo. Poco a poco empeoraron también las relaciones entre Sánchez-Camacho y Marco, que escenificaron su pelea en abril en el Parlament. Algunas de las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL apuntan que es posible que tarde o temprano alguna de las tres partes que suscribieron el acuerdo acaben por dinamitarlo.

¿Qué puede pasar ahora?

Ahora hay varias causas judiciales abiertas relacionadas con la grabación. En lo que respecta a los libros, hay dos vías abiertas. La primera está en un juzgado de Barcelona que mantiene secuestrada la obra Cortina de humo después de la denuncia por revelación de secretos que interpuso Marco. La otra causa se dirime en el juzgado de primera instancia número 31 de Barcelona, donde en los próximos días se celebrará una vista previa por la denuncia interpuesta por Marco contra Juan Carlos Arias por el contenido de un capítulo de su libro Detectives.RIPel dedicado al oscuro episodio de La Camarga.

Marco considera que Arias ha vulnerado su derecho al honor al atribuirle hasta ocho delitos y le reclama 80.000 euros por la vía civil. La editorial Seleer ha decidido retirar la obra de la circulación. Pero aún se puede comprar en Amazon porque su autor vende ejemplares por su cuenta. A preguntas de EL ESPAÑOL, el denunciado se remite al escrito de respuesta presentado por su abogado. En ese escrito se dice que la demanda de Marco “está construida con artificiosidad” porque dichas imputaciones “no existen en el libro”. Arias añade: “Llevo 35 años como detective y he escrito varios libros y miles de artículos, pero nunca he sido detenido ni me han puesto una demanda hasta ahora”.

Francisco Marco interpuso una querella por vía penal contra Sánchez-Camacho por injurias y calumnias. El tribunal respondió que debe agotar antes la vía civil. El detective asegura ahora a este diario que está sopesando si seguir adelante o no con ese empeño. Los demás implicados podrían mover ficha también en los próximos días.

La grabación se hizo en julio de 2010 y su contenido llegó a la opinión pública en febrero de 2013. Unos y otros intentaron echar tierra sobre el asunto pero no lograron enterrar la verdad. La pelea continúa en los tribunales. Queda caso Camarga para rato.

Diccionario satírico burlesco (IV)

La letra C ocupa la cuarta entrega del glosario de Anna Grau. Términos como Calçotada, Cambó o Charnego desfilan por el escenario satírico burlesco creado por la periodista catalana. Su crítica punzante nos acompañará día a día hasta la jornada de reflexión.

Calçotada

Festín campero a base de muchas cosas, mayormente carne, pero que para hacer honor a su nombre tiene que incluir a modo de plato estrella los calçots. No son calzoncillos comestibles sino cebollinos asados que se pelan más o menos con la boca, que se embadurnan de salsa romesco y que, no me pregunten por qué, no saben igual en medio del campo que a mesa puesta, generalmente por un partido político esencialista, tipo Unió Democràtica de Catalunya (antiguo socio minoritario de CiU, antes de que CiU dejara de cotizar en Bolsa).

Camarga

Con un artículo determinado delante -en realidad es La Camarga-, y ubicado en la calle Aribau, 117, es la respuesta catalana al Embassy, restaurante-salón de té madrileño cerca de Recoletos, mítico por haber sido en su día un nido de espías. Claro que eso era más o menos coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial. Barcelona, siempre en vanguardia de todo, se incorpora a la entrañable tradición de la Pantera Rosa con alguna década de retraso pero lo compensa con gracejo y con dedicación. En La Camarga se han producido escenas dignas de mención y de dimisión, destapando apasionantes entresijos entre los Mossos d’Esquadra, agencias de detectives privados y no tan privados, novias despechadas del primogénito de Jordi Pujol y lideresas del PP catalán que veían, oían y callaban como los monos de Gibraltar. El Aromas de Montserrat, agitado y no batido.

Cambó

Fue catalán, catalanista y ministro español. De Maura. Predicaba la Cataluña “rica y plena” dentro de una España “grande” (el pobre). La Guerra Civil, cargándose todas las sutilezas y matices, se cargó también su carrera política. Apoyó financieramente desde Suiza (¿ya entonces?…) a Franco no tanto por amor al Alzamiento, y a todo lo que de él colgaba, como por sincero horror a lo otro. Acabó amargado y exiliado en Argentina. En este país todo lo grande nos viene ídem.

Caverna

Manera informal de referirse, desde Barcelona, a la prensa madrileña, entendida como una escuadra de desinformación armada toda ella para hundir a Cataluña. La denominación de “caverna” no pretende ser tanto un guiño a Platón como a Atapuerca. Una variante etimológica es “Brunete mediática”, pero eso es más de vascos, de hecho parece que se lo inventó el mismísimo Iñaki Anasagasti, así fuese en una entrevista a La Vanguardia, donde se quejaba amargamente de que le habían llamado “racista, fanático e imbécil” en las tertulias de Madrid. Tiene mérito el haberse enterado habida cuenta de que por lo menos en Barcelona los diarios de mayor tirada y las emisoras de mayor audiencia en el resto de España no se los lee ni se las oye nadie. En Cataluña la actualidad es que se vive de otra manera. Ojo que eso tiene, para algunos, la ventaja inestimable de que la mano derecha no lee lo que escribe la mano izquierda. En Barcelona o en Madrid se acuñan inmensísimas burradas mediáticas que al otro extremo del hilo ni se llega a sospechar que han existido. Y así todo el mundo tan desconectado y tan contento, excepto los cuatro masocas de rigor que en todas partes sintonizan o leen al enemigo para “ponerse chotos“.

Charnego

Tiene en común con “gilipollas” que ofende más por cómo suena que por lo que a la hora de la verdad quiere decir. Técnicamente ser charnego no es otra cosa que haber nacido de un progenitor catalán y el otro, pues no tanto. Por extensión puede aplicarse a cualquier hijo de la inmigración nacido en Cataluña. ¿Dónde está la vergüenza? ¿Por qué retorcido, vicioso conducto puede llegar a constituir eso un insulto? El caso es que lo constituye. Jordi Pujol escribió en su juventud un revelador opúsculo donde llegaba a calificar al inmigrante de ocupante que llegaba en masa, y en trenes puestos por Franco, para diluir y arrinconar étnicamente a los catalanes de tota la vida. Este opúsculo no sólo no ha sido retirado de la circulación, como en otras partes el Mein Kampf, sino que salta a la vista que sigue circulando e inspirando a la intelectualidad y a la farandulilla del momento… Todos aplaudiendo con las orejas cuando el exmolt honorable se pasaba siete pueblos. También se pasó todo su mandato embistiendo a toda hembra catalana en edad fértil que se cruzaba en su camino a) preguntándole si estaba apareada con un macho tan catalán como ella, b) en caso afirmativo, conminándola a tener 3 hijos 3 como mínimo, para combatir la palestinización de Cataluña a manos de la exuberancia reproductiva andaluza, murciana, extremeña… De poco le valió, la verdad. Las catalanas modernas tienden más al modelo Bridget Jones que al de Marta Ferrusola, que dio al president siete vástagos (a cual más satisfactorio, pero de eso ya hablamos otro día). En esencia la demografía catalana pura es cada vez más pírrica y más anémica. Ante eso, ¿qué remedio queda, si no lanzar una valerosa ofensiva para adherir a los charnegos a la causa de la independencia, así sea tapándose en secreto la nariz? Súmate, van y les dicen. Y alguno va y se lo cree.

Lex Luthor, el narco de Los Pollos Hermanos y un malo de culebrón, señuelos de Hacking Team

wallpaper

Son villanos de ficción. Y los nombres utilizados por los ingenieros de Hacking Team para crear identidades operativas; señuelos con los que demostrar el funcionamiento de sus programas para atacar ordenadores. Los ingenieros de la compañía abrieron cuentas en Facebook, Twitter o Gmail a nombre de Lex Luthor, Gustavo Fringe y un villano de telenovela inspirado en “El Chapo” Guzmán.  

Son villanos de ficción. Y los nombres utilizados por los ingenieros de Hacking Team para crear identidades operativas; señuelos con los que demostrar el funcionamiento de sus programas para atacar ordenadores. Los ingenieros de la compañía abrieron cuentas en Facebook, Twitter o Gmail a nombre de Lex Luthor, Gustavo Fringe y un villano de telenovela inspirado en “El Chapo” Guzmán.

“Identidad criminal: Gustavo Fringe. Cargo: Responsable y fundador de Los Pollos Hermanos. Profesion: Trafica con metanfetamina de cárteles mexicanos y fabrica su propia mercancía”.

La información parece sacada de la ficha en Wikipedia de uno de los principales personajes de la serie televisiva Breaking Bad: el traficante chileno que movía su droga bajo una cadena de comida rápida, Los Pollos Hermanos. Pero en realidad, la frase está sacada del archivo que los informáticos de la empresa de seguridad Hacking Team elaboraron para las demostraciones -como funcionaban sus programas para atacar ordenadores- llevadas a cabo ante sus clientes, entre los que se encontraban los principales servicios secretos del planeta.

El documento, creado el 29 de septiembre de 2014 y publicado la pasada semana junto a otros 400 gigas de datos confidenciales robados a Hacking Team, refleja “información sobre la identidad criminal de Sergio [uno de los ingenieros de la empresa] usada en su cadena de demostraciones”. Y muestra el usuario y las contraseñas de distintas cuentas de Gmail, Facebook, Twitter, Skype, Apple, Microsoft y Blackberry. Cuentas abiertas a nombre de Gustavo Fringe, el traficante de ficción. La información de la identidad operativa se completa con supuestos estudios del narco-pollero en la Universidad de Santiago de Chile y su dirección el Albuquerque, Nuevo Mexico, donde transcurre la mayoría de la serie Breaking Bad.

El malo entre los malos

Pero no fue Gustavo Fringe el único personaje de ficción que sirvió de cebo para Hacking Team en sus presentaciones ante los principales servicios de seguridad. Davide Romualdi, ingeniero italiano que trabajaba también para la consultora, controlaba seis cuentas a nombre de Lex Luthor, el archienemigo de Superman, creado por la editorial DC. Una de ellas, por ejemplo, permanece todavía operativa en Twitter:

Screen Shot 2015-07-14 at 17.59.11

 

En un caso todavía más exótico, el responsable de la empresa en México optó por un villano del país. Un malvado de telenovela llamado José María Venegas, conocido como “El Chema” y uno de los protagonista del culebrón local El Señor de los Cielos. El personaje de “El Chema”, inspirado en “El Chapo” Guzmán, el narco más buscado del planeta que se fugó esta misma semana de una prisión de máxima seguridad en México, tiene abiertas cuentas operativas en Gmail, Facebook, Twitter, Skype, Apple y Microsoft.

Los ‘troyanos policiales’ no son legales (pero lo serán)

La reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal habilitará el uso de estas herramientas de forma expresa por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, siempre mediante orden judicial. Pero a día de hoy su uso no está regulado por la ley.

keyboard-254582_1920
Imagen: Pixabay

Esta semana ha sido noticia que la empresa italiana Hacking Team, conocida por ser una de las principales proveedoras de spyware a empresas y gobiernos, sufrió una ciberintrusión con el resultado de la publicación de 400 GB de datos internos. A raíz de los mismos se desprende que, al menos, la Policía Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) han comprado [PDF] su sistema de vigilancia remota. La reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal [PDF] habilitará el uso de estas herramientas de forma expresa por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, siempre mediante orden judicial. Pero a día de hoy su uso no está regulado por la ley.

El producto estrella de Hacking Team es el sistema de control remoto (Remote Control System o RCS), un paquete de malware que permite a quien lo maneje infiltrarse en ordenadores y teléfonos móviles para controlar las comunicaciones por e-mail, servicios de mensajería como WhatsApp o de llamadas como Skype.

Hasta la fecha se desconoce si la Policía -cuyo contrato con Hacking Team expiró hace tiempo- o el CNI han llegado a utilizar dichos virus informáticos para realizar labores de vigilancia. No obstante, su uso puede acarrear problemas legales para las fuerzas y servicios de seguridad del Estado.

En España, la intervención de las comunicaciones debe ser autorizada por el juez dado que afecta al derecho fundamental al secreto de las comunicaciones recogido en el articulo 18.3 de la Constitución.

“Técnicamente un juez puede autorizar el uso de ‘troyanos’, pero eso no lo he visto jamás”, apunta el abogado especializado en nuevas tecnologías Carlos Sánchez Almeida. “No creo que suceda sin habilitación legal”, apunta, y añade: “Un juez tiene que redactar un auto motivado, y para ello tiene que haber normativa”.

La reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, actualmente en el Senado, prevé regular precisamente el uso de ‘troyanos’ para investigar ordenadores de forma remota, un instrumento que demandaban desde hace tiempo policías y fiscales.

‘Troyanos’ en la ley

Concretamente, el artículo 588 septies a) habilita, previa autorización judicial, la instalación de software espía “que permita, de forma remota y telemática, el examen a distancia y sin conocimiento de su titular o usuario del contenido de un ordenador, dispositivo electrónico, sistema informático, instrumento de almacenamiento masivo de datos informáticos o base de datos”.

El texto prevé dicha habilitación para una serie de delitos, entre ellos de terrorismo, los cometidos en el seno de organizaciones criminales, contra menores, contra la Constitución, los relativos a la defensa nacional y los “delitos cometidos a través de instrumentos informáticos o de cualquier otra tecnología de la información o la telecomunicación o servicio de comunicación”.

¿Pueden la Policía y el CNI comprar este tipo de software? Responde el abogado: “Pueden comprarlo si es para estudiar su funcionamiento. Pero si lo quieren utilizar, es necesaria una autorización judicial y la existencia de una ley orgánica que habilite su empleo”.

Según este experto, el hecho de que la normativa abra la puerta al uso de malware por parte de las fuerzas de seguridad del Estado puede acarrear otros problemas. “Este tipo de sistemas de vigilancia deberían de ser auditados y homologados”, comenta Almeida, quien destaca que en el caso de software como el de Hacking Team estos programas “suelen tener un origen bastante oscuro”.

La reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal se encuentra en estos momentos en la recta final de su tramitación parlamentaria, y la normativa entrará en vigor previsiblemente en el último trimestre de este año.


También en EL ESPAÑOL: CNI, Defensa, Guardia Civil y Policía contactaron con Hacking Team para controlar teléfonos

CNI, Defensa, Guardia Civil y Policía contactaron con Hacking Team para controlar teléfonos

1330175894999952163

Hacking Team era uno de los diez contratistas de ciberdefensa más importantes de Europa. Y todos los equipos de Información de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad españoles se interesaron por sus servicios. Algunos como el Centro Nacional de Inteligencia, lo utilizaron para pinchar teléfonos desde 2010. Los correos electrónicos robados a la compañía revelan como el CNI tuvo que cambiar su sistema de navegación anónima el año pasado al verlo comprometido.

Hacking Team era uno de los diez contratistas de ciberdefensa más importantes de Europa. Y todos los equipos de Información de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad españoles se interesaron por sus servicios. Algunos como el Centro Nacional de Inteligencia, lo utilizaron para pinchar teléfonos desde 2010. Los correos electrónicos robados a la compañía revelan como el CNI tuvo que cambiar su sistema de navegación anónima el año pasado al verlo comprometido.

La empresa italiana Haking Team está especializada en horadar teléfonos móviles y sistemas informáticos. Y vendía sus productos a los principales servicios de inteligencia del planeta. En España, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) pagó 67.500 euros en 2010 para contratar un software espía. Un programa capaz de infiltrar terminales móviles de forma anónima y extraer todos sus datos. Pero no fue el único. Según la documentación liberada el pasado lunes tras un ataque informático sufrido por la compañía, también los equipos de inteligencia de la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Ejército de Tierra se interesaron por las herramientas de hackeo ofrecidas por Hacking Team, uno de los principales contratistas europeos del sector.

Consultados por EL ESPAÑOL,  agentes de los distintos cuerpos recuerdan que este tipo de contactos están dentro de la normalidad en el trabajo policial: “Lo preocupante no es si nosotros hacemos uso de estas herramientas, ya que lo hacemos bajo mandamiento judicial y en la lucha contra el crimen, sino para qué lo compran empresas o grandes corporaciones”, recuerda uno de los expertos consultados. “Hay una docena de compañías europeas con el nivel de esta. Y otras dos o tres que están por encima. Es completamente normal que estos proveedores ofrezcan sus servicios a la policía y a los centros de inteligencia y que vengan a hacer demostraciones”, mantienen otras fuentes.

Tras las consultas y según la contabilidad de la empresa, solo una institución española -el Centro Nacional de Inteligencia- contrató sus servicios para extraer datos telefónicos. Los documentos internos de Hacking Team reflejan pagos de la inteligencia española al menos desde 2007, cuando el dinero del CNI era transferido a la cuenta que Hacking Team tenía en Unicredit. Al parecer, lo pagos cesaron en 2011. Pero los datos no concuerdan. Aunque no existen facturas filtradas posteriores a esta fecha -la contabilidad de la empresa se ha hecho pública hasta hace dos meses-, los correos electrónicos de la compañía demuestran que el sistema de infiltración telefónica utilizado por el CNI -que se cobraba por una iguala anual de 67.500 euros- seguía operativo en 2014.

Sistema comprometido

“Sergio, el otro día comentamos la posiblidad de que nos facilitarais dos nuevos proxys  ya que los que estabamos usando hasta ahora se han podido ver comprometidos; de hecho tenemos el servicio caído, además nos comentaste que en esta semana saldría una nueva versión, con más hincapié en la seguridad”. Quien así habla es A. R. agente del Centro Nacional de Inteligencia, que pide asistencia técnica sobre el funcionamiento del software.

Al otro lado de la línea, Hacking Team tenía una veintena de empleados. Y entre a Sergio Rodríguez, un ingeniero español encargado de la mayoría de los clientes de habla hispana. Además, la empresa  contaba con un colaborador en España: un empresario de tecnología llamado Javier Tsang, responsable de la firma Tylostec. El 26 de noviembre de 2014, ambos reflejan en un correo electrónico filtrado ahora su intención de reunirse con los responsables del Mando Conjunto de Ciberdefensa, el organismo encargado de la coordinación de seguridad informática dentro del ámbito militar. Los responsables militares estaban interesados también en infiltrar teléfonos móviles con un troyano. “Recuerda: siendo una demo primera para un cliente nuevo, se infecta lo que yo lleve”, explica el correo.

En la mayoría de los casos, los hombres de Hacking Team prefieren quedar con los clientes en sus instalaciones de Milán, ya que, por cuestiones de seguridad, la legislación internacional sobre la venta de armas no les permite sacar sus productos de Italia sin autorización expresa.  Esto mismo explicaban los responsables de la firma de seguridad a los agentes de la Policía Nacional en un correo enviado el pasado mes de febrero: “Nos ponemos en contacto con usted para comunicarle que, debido al Acuerdo de Wassenaar, Hacking Team no está autorizada a exportar fuera de Italia ningún sistema -ni siquiera para demostración- que pueda ser utilizado en operaciones reales”.  Al final, la Policía Nacional no utilizó sus servicios. Los encargados de evaluar la oferta los consideraron caros. Algo similar sucedió con la benemérita.

Respuestas

Hacking Team ha tardado 48 horas en proporcionar las primeras explicaciones  sobre su gran brecha de seguridad. Su portavoz, Eric Rabe, comentó al sitio especializado MotherBoard que la ciberintrusión fue “muy sofisticada” y realizada, probablemente, por personas “con gran experiencia”. “No creemos que fue alguien cualquiera”, comento Rabe, que apunta a una “organización” criminal e incluso a un gobierno. “Es difícil de saber”, dijo. La compañía ha pedido a sus clientes que no utilicen sus productos hasta una nueva actualización de sus sistemas, en una fecha no revelada.

El domingo, el mismo sitio contactó con un hacker llamado PhineasFisher que se atribuyó este ataque y otro anterior contra la compañía  de vigilancia online Gamma International, que comercializa el controvertido spyware FinFicher. El propio PhineasFisher ya ha anunciado que desvelará cómo Hacking Team fue hackeado.

https://twitter.com/GammaGroupPR/status/618250515198181376

El ISIS siempre gana… en Twitter

FLAMESOFWAR

Un año después de la eclosión del Estado Islámico, los gobiernos occidentales aun no saben cómo combatir la propaganda de los yihadistas. Hasta ahora solo han podido jugar una ineficaz y desnivelada partida de ping-pong en las redes sociales. En Twitter, todavía ganan los malos.

“No camines hacia la tierra del ISIS. Corre. Allí podrás aprender nuevas habilidades: volar mezquitas, crucificar y ejecutar a musulmanes… Bienvenido a la tierra del ISIS”.

https://www.youtube.com/watch?v=-wmdEFvsY0E&oref=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D-wmdEFvsY0E&has_verified=1

Este vídeo, inspirado en los Monty Python y sus Caballeros de la mesa cuadrada, fue colgado en Youtube a finales de agosto del año pasado por el Departamento de Estado de Estados Unidos y ya ha superado las 850.000 reproducciones.

 “Bienvenido a la tierra de ISIS” es, probablemente, el mejor ejemplo de la contra-propaganda que los gobiernos occidentales intentan llevar a cabo contra el Estado Islámico. Este vídeo forma parte de una campaña más amplia del Gobierno norteamericano que bajo el lema “Think again, turn away” (Piénsalo de nuevo, date la vuelta”) trata de contrarrestar el efecto llamada que la organización yihadista ha logrado a través de las redes sociales. Pero, ¿funciona?

tweet-DoS

“Así perdemos los corazones y las mentes [de los musulmanes]”, le advertía en 2005 Aymán al-Zawahiri en una carta a Abu Musab Al Zarqaui, líder de Al Qaeda en Irak, la división que una década más tarde se independizaría y proclamaría el califato del Estado Islámico hace ahora un año. El número dos de Bin Laden ordenaba así al líder de la organización en Irak que no difundiera más vídeos de decapitaciones, ya que consideraba que en la batalla en los medios aquellas campañas les perjudicaban.

Hoy, el Estado Islámico no solo ha continuado con aquella tradición iniciada por su líder primigenio Al Zarqaui, muerto en un bombardeo en 2006, sino que la lleva a su máximo exponente. El centro Al Hayat es el responsable de los mensajes de la organización. Esta división crea periódicos en PDF (ISN, Islamic State News), docenas de páginas fácilmente accesibles a través de Internet, cuentas de Twitter y sobre todo producciones audiovisuales traducidas a varios idiomas. Las producciones más inofensivas muestran escenas de vida cotidiana en los territorios conquistados, mercados abiertos y musulmanes que acuden a rezar a las mezquitas. Las más polémicas y las que más han trascendido exhiben ejecuciones y decapitaciones en vídeos en alta definición, con producción y postproducción.

Estos videos, alojados en servidores gratuitos de Internet, son distribuidos en las redes sociales por miles de simpatizantes que los difunden, los comparten y los cuelgan de nuevo en Youtube o Facebook cuando las cuentas originales son censuradas y retiradas.

 “Nuestra narrativa es derrotada por el Estado Islámico. Somos reactivos. Pensamos en cómo responder, en lugar de en [cómo articular] nuestra propia narrativa”. Así analizaba la situación hace pocas semanas uno de los responsables del Departamento de Estado en un informe enviado a John Kerry, el secretario de Estado, filtrado a The New York Times. También se lamentaba por la falta de recursos del Centro de Comunicaciones Estratégicas contra el Terrorismo (CSCC) del Gobierno norteamericano, un departamento que se creó en 2010 para combatir la propaganda terrorista.

 

FLAMESOFWAR

“No vale decir el terrorismo es malo…”

Richard LeBaron, miembro del think tank Atlantic Council, y experto en la región del Golfo, afirma que “los gobiernos se sienten comprometidos a responder a los terroristas en los medios y a usar las mismas herramientas que ellos. Pero convertirlo en un partido de ping pong es inútil”. Para LeBaron, no existe hoy una contra-narrativa útil contra el ISIS porque “las que se hacen desde Occidente no funcionan”. Aunque tampoco cree que sean eficaces las del propio Estado Islámico: “Los gobiernos han sobreestimado sus campañas. El apoyo al ISIS es muy individual, y la prueba es que no se ven grandes grupos de simpatizantes en países como Estados Unidos o España. Tendemos a creer que las suyas son campañas muy sofisticadas y nos sorprendemos de que unos terroristas árabes puedan ser tan inteligentes. Pero este tipo de razonamiento roza el racismo y nos limita”.

Richard Barrett, antiguo responsable de la lucha contra el terrorismo del MI6 (el servicio de inteligencia británico) y hoy directivo de la consultora en seguridad internacional Soufan Group, afirma que “los gobiernos no son los mejores agentes para llevar a cabo esa contra-comunicación. Es más efectiva si la hacen las comunidades de do donde han salido los extremistas. Además la clave es el mensaje. No vale con decir que el terrorismo es malo, sobre todo porque no sabes qué es lo que la otra persona está buscando”.

El nuevo responsable del CSCC en Estados Unidos, Rashad Jussain, reconocía pocas semanas antes de su nombramiento en una conferencia en Abu Dhabi  que “el Estado Islámico tiene un mensaje mucho más emocional que el nuestro”. En aquella charla apuntó sin saberlo las claves de la que hoy es la hoja de ruta de su división para combatir la propaganda del ISIS: “Restarle glamour, mostrar las miserables condiciones de vida de los combatientes, ensalzar las narrativas positivas, demostrar cómo los jóvenes musulmanes pueden triunfar en el mundo moderno, contar historias inspiradoras y de figuras influyentes de países musulmanes y movilizar y amplificar a los líderes religiosos”.

“Las contra-narrativas que se emplean no satisfacen las necesidades de la gente ni se dirigen a sus vulnerabilidades de la misma forma que lo hace el ISIS o Al Qaeda” explica Anne Speckhard, profesora del departamento de Estudios Psiquiátricos y de Seguridad de la Universidad de Georgetown. “Son racionales y les falta ese componente emocional, ese gancho”.

ISN-PORTADA

La profesora de Estudios Psiquiátricos ha entrevistado a decenas de terroristas para analizar su conducta. “Debemos usar la emoción frente a la lógica”, insiste.

“Jugar al ping-pong”

Un problema grave en la lucha contra la propaganda de ISIS  es que se ha reaccionado tarde y se quiere (como dice LeBaron) “jugar al ping-pong”. Estados Unidos creó su oficina oficial de contra-propaganda casi una década después del 11-S. El Reino Unido también dispone de una, pero hay países que no tienen ningún tipo de estrategia contra el yihadismo. Tras el asesinato de los dibujantes de Charlie Hebdo, el gobierno francés lanzó una campaña bajo el hashtag #stopjihadisme en la que, siguiendo el ejemplo del vídeo Bienvenido a la tierra del Estado Islámico, difundían vídeos con imágenes de ejecuciones y del sufrimiento de los civiles en los territorios invadidos por el ISIS. Este mes de enero, se ha instaurado el Equipo Asesor de Comunicaciones Estratégicas en Siria (SSCAT), el primer proyecto europeo de contra-narrativa con un presupuesto de un millón de dólares y coordinado desde el Ministerio de Interior de Bélgica. 

SSCAT, según explican fuentes del Consejo Europeo, cuenta con un equipo de una decena de personas que presta asesoramiento técnico sobre cómo hacer campañas de comunicación. La idea es que pueda ser el “proyecto embrionario” de una organización mayor. De momento, el trabajo realizado en estos primeros meses se mantiene en secreto “para darle al equipo las máximas posibilidades de éxito”, explica un portavoz del ministerio belga.

La Unión Europea intenta además involucrar en la lucha a las grandes compañías de Internet. El pasado octubre hubo un encuentro informal entre altos funcionarios de la UE y representantes de empresas como Twitter y Facebook, y en otoño (un año después de ese primer contacto) está previsto que se celebre una nueva reunión, esta vez de carácter oficial.

Esta alianza es importante, ya que Twitter y Facebook han sido el mayor campo de batalla de la contienda frente al ISIS en esta partida de ping-pong. “Sin embargo las redes sociales por sí solas no son la solución”, advierte LeBaron. “No debemos caer en la trampa de pensar que los terroristas solo influencian a la gente a través de Internet. Nuestro reto es averiguar cómo llegar a los diferentes tipos de audiencias a los que ISIS intenta atraer, algunas de las cuales son pequeñas y están muy aisladas socialmente y culturalmente”.

FAMILIA-FELIZ

Una batalla perdida

Barrett coincide con este razonamiento, e invita a comparar los seguidores que el Departamento de Estado tiene en su Twitter con los que poseen algunas cuentas del Estado Islámico. “Los mensajes del Gobierno no llegan a mucha gente, aunque tampoco podemos decir que eso sea una pérdida de tiempo ya que hay muchas audiencias diferentes para ese tipo de mensajes. Quizá no se llegue a los extremistas que están muy involucrados y a los que es casi imposible persuadir, pero sí a otras personas que puede ser simpatizante de ISIS”.

El problema de la contraprogramación en Twitter es que cuantitativamente es una batalla perdida. Un informe reciente de la Institución Brookings estimaba que existen más de 70.000 cuentas abiertas en Twitter de miembros o simpatizantes del ISIS, con una media cada una de 1.000 seguidores, el 75 por ciento en árabe y con una activad por encima de la media de 14 tweets diarios. Cuando una cuenta es suspendida por Twitter enseguida vuelven a brotar otras nuevas que rápidamente enlazan con los seguidores de las anteriores. Y la mayoría de ellas no son cuentas oficiales sino de simpatizantes.

Otro estudio sobre el uso de Twitter enfocado en los “Foreign Fightes”, es decir los extranjeros que abandonan sus propios países para combatir con ISIS y realizado por el prestigioso Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización británico, revelaba que las cuentas más populares eran las consideradas “diseminadoras”. Estas cuentas se encuentran fuera de Siria e Irak, comparten los mensajes de la organización y dan apoyo moral a los yihadistas. El estudio mostraba además que, al revés de lo que ocurre en la comunidad internacional (donde se publican muchos tweets sobre ISIS con poca interacción), en el caso de las cuentas yihadistas un número mucho más reducido de mensajes eran muy compartidos y difundidos.

 “Lo fundamental es saber por qué en un grupo de individuos muy similares, con el mismo bagaje y las mismas influencias, uno de cada cien decide convertirse en terrorista. Ese es el problema de la contra narrativa contra el Estado Islámico: cómo identificar a ese uno de cada cien”, explica LeBaron. La cuenta de Twitter de la campaña del Departamento de Estado que intenta disuadir a aquellos que piensan unirse a ISIS (@ThinkAgain_DOS) tiene menos de 22.000 seguidores. En un día normal, uno de sus tweets puede conseguir que cinco personas lo retuiteen. Con esos datos de interacción, comparándolos con los miles de usuarios simpatizantes de ISIS activos 24 horas al día y en ebullición continua, los intentos de occidente son vistos como un chiste malo de Monty Python buscando desesperadamente a un terrorista oculto entre un centenar de personas asistentes a una boda o entre los caballeros de la mesa cuadrada.

El precio de enfrentarse a EEUU

5619690383_303e95b270_o (1)

La abogada Jesselyn Radack trabajó en el Departamento de Justicia entre 1995 y 2002. Su vida cambió en 2001 cuando reveló que el Gobierno de EEUU había encubierto aspectos claves en el juicio contra el llamado talibán americano. Desde entonces, el FBI la puso en su punto de mira. Ahora es una de las abogadas de Edward Snowden.

jesselyn1

Jesselyn Radack siempre soñó con trabajar para el Gobierno de su país. Sin embargo no podía imaginar que el sueño acabaría convirtiéndose en pesadilla.  La abogada, entre cuyos clientes actuales se encuentra Edward Snowden, se graduó por la Universidad de Brown y también por la prestigiosa Yale Law School, y de 1995 a 2002 trabajó para el Departamento de Justicia de Estados Unidos. En 2001, su vida cambió para siempre cuando el FBI contactó con ella para hablar del caso de John Walker Lindh, un ciudadano estadounidense que había sido hecho prisionero luchando con los talibanes en Afganistán.

walker1

Según explica Radack en su página web, la agencia de investigación estadounidense quería interrogar al llamado talibán americano como si fuese un militar de una nación enemiga. Radack contestó que ningún interrogatorio podría tener validez sin la presencia del abogado del acusado, James Brosnahan. Sin embargo, el FBI no solo llevó a cabo el interrogatorio sin este requerimiento, sino que una vez abierto el juicio el Departamento de Justicia ocultó la existencia de Brosnahan y negó que Lindh hubiese tenido abogado.

“Para mí esa fue la línea roja”, explica Radack. “La agencia que se supone que tiene que defender la ley no estaba siguiendo las reglas. ¡Estamos hablando de la vida de un hombre! No sentía una simpatía particular por el acusado, pero nadie debería ser condenado a muerte porque el Gobierno esté ocultando información”.

“Los peores años de mi vida”

Radack tomó una decisión. Dimitió del Departamento de Justicia y mandó toda la información que demostraba la existencia de Brosnahan a la revista Newsweek. Esta historia llegó a los titulares, y unos meses más tarde el Departamento de Justicia retiró los cargos por terrorismo. Lindh fue condenado a 20 años de cárcel por cargos más leves.

“A partir de ahí comenzaron los peores años de mi vida”, dice la abogada con un toque de amargura en su voz. “El gobierno inició una investigación criminal y me incluyó en la lista de sospechosos que no pueden volar ni dentro ni fuera de Estados Unidos. También llamaron a mi nuevo lugar de trabajo para decirles que habían contratado a una criminal”.

La salud de la abogada también se vio resentida por esta “campaña de intimidación”. “Nunca sabré con seguridad si está relacionado, pero la noche en que me dijeron que iba a ser arrestada sufrí un aborto involuntario”, dice Radack. “Fueron unos años horribles, pero la reacción completamente desmesurada del gobierno de EEUU fue lo que me inspiró a dedicar el resto de mi vida a defender a whistleblowers (personas que denuncian irregularidades relacionadas con la banca, el sector corporativo o el propio Gobierno federal)”.

Al final, todos los cargos contra Radack fueron retirados y la abogada comenzó a trabajar para The Government Accountability Project, la fundación defensora de whistleblowers más importante de Estados Unidos. Esta organización defiende a whistleblowers de todo tipo. Radack se ocupa de defender a los whistleblowers que denuncian casos relacionados con la seguridad nacional.

“Es un trabajo titánico”, reconoce la abogada de Snowden. “¡Estamos enfrentándonos al Gobierno de Estados Unidos! Somos David contra Goliat”.

¿Qué es el ‘Espionage Act’?

Muchos de los clientes de Radack son mundialmente conocidos. Por ejemplo John Kiriakou, ex director de operaciones antiterroristas de la CIA cuya historia contó el ‘New Yorker’ aquí. “John fue el primer agente de la CIA que reveló que el gobierno estaba llevando a cabo un programa de tortura oficial”, explica la abogada. “John se negó a que le entrenasen en este programa y comenzó a hacer entrevistas denunciando estos métodos. La CIA no paraba de presentar denuncias contra él, hasta que finalmente el Departamento de Justicia decidió actuar”.

Kirakou fue acusado bajo el Espionage Act, una ley que Radack califica como “draconiana”. “El Espionage Act es una ley anticuada de la época de la primera guerra mundial. Fue creada para perseguir a espías, no a whistleblowers”. Bajo esta ley, Kirakou se enfrentaba a décadas en prisión. Al final, Radack consiguió que el gobierno retirase los cargos de espionaje y Kirakou se declaró culpable por un delito menor, por el que fue condenado a dos años y medio de cárcel. “Tenía niños pequeños y no quería arriesgarse a pasar el resto de su vida en prisión”, dice Radack. El ex agente de la CIA ya está en libertad.

Thomas Drake, otro de los clientes de Radack, fue acusado bajo el Espionage Act. Su caso es especialmente interesante. Drake trabajaba para la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) cuando empezó a notar irregularidades en las operaciones de la agencia. “Tom acudió a sus superiores para denunciar estos abusos. No solo no sirvió para nada, sino que terminó siendo acusado de espionaje”, dice Radack. La defensa de Drake consiguió que se retirasen estos cargos gracias al apoyo de la opinión pública.

“El caso de Tom es la razón por la que pongo los ojos en blanco cuando la gente me dice que Snowden debería haber denunciado los programas de vigilancia del gobierno a sus superiores en vez de acudir a los medios”, afirma la defensora de whistleblowers.

snowden1

“A Snowden le encantaría volver a EEUU”

Por supuesto, el cliente más famoso de Radack es Edward Snowden, el consultor tecnológico que saltó a la fama en 2013 al hacer pública la existencia de programas de vigilancia masiva a nivel mundial.

Radack se muestra cautelosa a la hora de hablar sobre su cliente más conocido. Por ejemplo, se niega a discutir los métodos que utiliza para comunicarse con Snowden, quien se encuentra ahora en Rusia. “Sólo puedo decirte que utilizamos comunicaciones encriptadas”, me dice. Radack es una de los dos abogados que Snowden tiene en Estados Unidos. El otro es Ben Wizner, que trabaja en la American Civil Liberties Union.

¿Y cómo es Snowden? “Es una persona humilde y muy brillante. Es gracioso y sociable y es muy fácil llevarse bien con él. También se muestra muy tranquilo ante la situación tan peligrosa en la que se encuentra”, explica su abogada. “Es estadounidense y además está orgulloso de serlo. A él le encantaría volver a Estados Unidos. Sin embargo, dudo mucho que esto sea posible en un futuro próximo”.

Radack añade que bajo el Espionage Act, base sobre la que se acusa a Snowden, el whistleblower no podría ser juzgado de manera justa e imparcial en Estados Unidos. “Esta norma no diferencia entre revelar información clasificada a un gobierno extranjero con fines de lucro y revelar información clasificada por el beneficio del público”, explica la abogada. “A menos que Snowden pueda tener un juicio justo no va a volver a Estados Unidos”.

La abogada de Snowden se muestra muy crítica con la administración de Obama, y afirma que bajo el gobierno del premio nobel de la paz el tratamiento a los whistleblowers ha empeorado considerablemente.

“Cuando yo denuncié el caso del talibán americano durante el Gobierno de Bush, la situación para los whistleblowers no era fácil, pero por lo menos nunca fui acusada de espionaje”, dice Radack. “Durante el Gobierno de Obama, once personas han sido procesadas por espionaje. Todos ellos han revelado información que el gobierno no quería que se supiera sobre programas de tortura, vigilancia masiva…  El Gobierno de Obama ha declarado la guerra a los whistleblowers“.

La abogada también critica la legislación estadounidense por no proteger lo suficiente a estos denunciantes.

“El Whistleblower Protection Act afirma que el gobierno no puede tomar represalias contra un empleado que revela casos de fraude, abuso, comportamiento ilegal o comportamiento peligroso a la seguridad pública”, explica Radack. “El problema es que no tenemos fuerza suficiente, y cuando el gobierno decide ir a por ti no hay nada que puedas hacer”.

“Querían intimidarme y asustarme”

Sin embargo, no sólo los whistleblowers sufren las consecuencias de estar en el lado opuesto del gobierno.

“Nadie te entrena para esto en la Facultad de Derecho”, dice la abogada. “Es una locura, pero me comporto como si fuese una narcotraficante. Utilizo teléfonos desechables, siempre pago en efectivo….  Necesito usar estas tácticas porque tengo que asumir que el gobierno me está escuchando”.

En Febrero de 2014, Radack fue detenida en el aeropuerto de Heathrow de Londres, donde había volado para visitar a su amigo y compañero profesional Julian Assange. “Me hicieron preguntas sobre Assange, mis clientes, Snowden… Fue una violación total del secreto profesional entre abogado y cliente. Querían intimidarme y asustarme”.

Sin embargo, Radack insiste en que su situación no es comparable a la de sus clientes: “Sea cual sea el riesgo en el que me encuentre, mis clientes están en muchísimo más peligro. Personas que trabajan para el Gobierno han dicho públicamente que les gustaría colgar a Snowden de un árbol. Muchos de mis clientes tienen depresión, algunos tienen pensamientos suicidas. La presión que sufren es inimaginable”.

Derecho a la memoria

Ac_artemisephesus

El llamado ‘derecho al olvido’ debe regularse, estableciendo los casos tasados en los que una determinada información carece de interés público.

Ac_artemisephesus
Los restos del tempo de Diana en Éfeso. Foto: Adam Carr / Wikipedia

‘Solo una cosa no hay. Es el olvido.’
Jorge Luis Borges, ‘Everness’

Con ocasión del reciente XI Congreso de la Abogacía Española, tuve el honor de participar con otros compañeros juristas, abogados y fiscales en una mesa redonda bajo la leyenda Privacidad 3.0., donde abordamos distintas cuestiones, y muy particularmente el conflicto jurídico entre libertad de información y ‘derecho al olvido’, un debate que se ve condicionado por las diferentes percepciones de ambos derechos en las legislaciones europea y estadounidense.

Tras los casos Wikileaks y Snowden, ¿se puede hablar de intimidad en una internet donde el peso económico, político y tecnológico de Estados Unidos desequilibra completamente el derecho a la privacidad con respecto a Europa? ¿Se puede hablar de privacidad en una red controlada por las normas jurídicas de Estados Unidos y por los términos y condiciones de sus empresas de alta tecnología?

Cuando hace más de 15 años los pioneros de los ciberderechos denunciaban el espionaje sistemático de las comunicaciones operado desde la red Echelon recomendando el uso de programas de cifrado, muchos de ellos fueron tildados de “conspiranoicos”. Tras confirmarse las peores sospechas, nadie ha llamado profetas a aquellos ciberactivistas, que sin duda lo fueron.

La responsabilidad de la situación actual no es exclusiva de Estados Unidos. En España y en la Unión Europea se permitieron otras agresiones a la privacidad, aprobando una directiva de conservación de datos de telecomunicaciones que acabó siendo anulada por la justicia comunitaria. Más de un año después de aquella sentencia, España todavía no ha derogado la Ley 25/2007 de conservación de datos relativos a las comunicaciones electrónicas y a las redes públicas de comunicaciones, manifiestamente incompatible con el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

En nuestro país la intimidad vive sus horas más bajas: está prevista próximamente la aprobación de una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que permitirá la instalación de programas espía en los ordenadores y móviles de los ciudadanos para investigar cualquier infracción penal cometida mediante medios tecnológicos, con independencia de su mayor o menor gravedad. La reforma proyectada también permitirá instalar dispositivos de seguimiento y escuchas en vehículos y domicilios, y facultará a agentes policiales encubiertos para compartir archivos ilícitos con el objetivo de investigar delitos.

La erosión de la privacidad tiene un efecto colateral, y es el falso placebo del ‘derecho al olvido’, que se proyecta como un serio peligro contra la libertad de información

Pero como todo puede empeorar, la erosión de la privacidad tiene un efecto colateral y es el falso placebo del ‘derecho al olvido’, que se proyecta como un serio peligro contra la libertad de información. Mientras se destruye sistemáticamente nuestra intimidad personal y familiar, crece como una metástasis la protección de datos, que concebida en nuestra Constitución ya desde el principio como una limitación del uso de la informática (artículo 18.4) amenaza con mutilar el derecho de los ciudadanos a buscar información por sí mismos.

Una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea estableció que los ciudadanos tenían derecho a solicitar de los buscadores de información como Google el borrado de enlaces a informaciones que, aún siendo lícitas, supusiesen un tratamiento automatizado de sus datos de carácter personal no justificado por el interés público de la información.

Tal sentencia tenía su origen en la reclamación de un ciudadano español contra Google, que pedía la cancelación de los enlaces a una información publicada en La Vanguardia, donde se daba cuenta de un embargo. El caso llegó a la Audiencia Nacional, que planteó cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con el resultado por todos conocido.

El problema viene cuando la Audiencia Nacional pretende extrapolar los criterios de la sentencia a todas las demandas planteadas contra buscadores como Google: las peticiones de borrado de información ya no se limitan a embargos o multas, sino que pretenden el blanqueamiento de historiales delictivos. Y así, se llega a sentenciar (PDF) que se borren enlaces a sentencias del Tribunal Constitucional o enlaces (PDF) a reales decretos aprobando indultos, en casos de agresiones sexuales a menores o tráfico de drogas.

¿Sería posible que los descendientes de los asesinos de Federico García Lorca ejerciesen el derecho al olvido?

¿Qué pasará cuando los condenados por terrorismo, torturas y asesinatos pretendan el borrado sistemático de toda información relativa a su pasado delictivo? ¿Sería posible que los descendientes de los asesinos de Federico García Lorca ejerciesen el derecho al olvido? ¿Se destruirá parte de nuestra memoria histórica? Conocer la biografía de las personas que cometieron delitos que ocasionaron alarma social y fueron noticia es un derecho de toda la ciudadanía.

Si Torquemada naciese en nuestros días, no necesitaría un índice de libros prohibidos para ejercer la censura de la Inquisición. Al contrario, lo que haría sería precisamente destruir los índices de nuestra memoria colectiva: los enlaces de nuestros buscadores. En un remedo trágico de esa excelente serie que es El Ministerio del Tiempo, los nuevos censores podrían impedir el acceso a los datos con los que se escribe nuestra historia paso a paso.

El llamado ‘derecho al olvido’ debe regularse, estableciendo los casos tasados en los que una determinada información carece de interés público. La intimidad personal y familiar y la relevancia pública de las personas no puede quedar al albur de los criterios subjetivos de la Agencia de Protección de Datos y la Audiencia Nacional.

Conocemos a través de Estrabón el nombre del pirómano que incendió el templo de Diana en Éfeso, maravilla de la antigüedad. Eróstrato pretendía ser conocido en todo el mundo mediante la destrucción del más bello templo conocido. A fin de evitarlo, las autoridades efesias prohibieron mencionar el nombre del criminal, bajo pena de muerte, y aún así nos lo ha legado la historia.

El olvido, que no es sino la otra cara de la fama, no es un derecho sino un privilegio. La buena reputación se gana a pulso, no por resolución administrativa. Que así sea también con la mala reputación.


 

Carlos Sánchez Almeida es abogado especalizado en nuevas tecnologías y socio presidente de Bufet Almeida, Abogados Asociados.