Fuego cruzado entre políticos y detectives: seis incógnitas de la grabación de La Camarga

ALICIA SANCHEZ CAMACHO ENTRANDO A LA CONFERENCIA PRIMERA PLANA

Dos años y medio después de conocerse la grabación a Alicia Sánchez-Camacho y Victoria Álvarez, todo son incógnitas sobre el escándalo que zarandeó la vida política catalana. Tres detectives han escrito libros para explicar los detalles de un caso con muchos detalles por desentrañar.

Dos años y medio después de conocerse la grabación a Alicia Sánchez-Camacho y Victoria Álvarez, todo son incógnitas sobre el escándalo que zarandeó la vida política catalana. Tres detectives han escrito libros para explicar los detalles de un caso con muchos detalles por desentrañar.

La agencia de detectives Método 3 grabó un almuerzo en el restaurante La Camarga el 7 de julio de 2010. Las comensales eran Alicia Sánchez-Camacho y Victoria Álvarez. La primera era la líder del PP catalán y la segunda, la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del president. La grabación no trascendió hasta febrero de 2013, cuando la grabación se publicó en las páginas de El Mundo.

Después de cientos de artículos periodísticos, varias denuncias en los juzgados y una comisión de investigación en el Parlament, aún quedan numerosas incógnitas sobre este escándalo que zarandeó la política catalana. ¿Quién encargó a la empresa de detectives que grabara la conversación? ¿Sabía la líder del PP catalán que había un micrófono oculto? ¿Fue una grabación ilegal? ¿Fue un caso de espionaje político contra el nacionalismo instigado por el Gobierno? ¿Qué puede ocurrir en los próximos meses?

Existen respuestas distintas a estas preguntas. El asunto está presente en tres libros escritos por detectives. El primero y el más famoso es El Método (2013, La Esfera de los Libros), escrito por Francisco Marco, director de Método 3. El segundo es Cortina de humo (2014, Corre la voz), escrito por Julián Peribáñez y Antonio Tamarit, ex empleados de la agencia. El tercero es Detectives.RIP (2015, Seleer), cuyo autor es Juan Carlos Arias.

Cada una de estas obras aporta visiones divergentes y sus autores están inmersos en una pugna en los tribunales. Marco ha conseguido que la Justicia secuestre el libro de Peribáñez y Tamarit, a los que acusa de revelación de secretos. Ahora reclama 80.000 euros a Arias por vulnerar su derecho al honor. A continuación explico las incógnitas más importantes del caso, que planea sobre la campaña catalana y sobre el proceso independentista catalán.

¿Quién encargó la grabación?

Existen al menos dos teorías al respecto. Aunque su libro está secuestrado judicialmente y por ello no se puede revelar su contenido, los investigadores Peribáñez y Tamarit han defendido en entrevistas que el PSC encargó que se grabase a Camacho y Álvarez para obtener información sobre las corruptelas de la familia Pujol y de Convergencia (CDC). La también detective Maite Francés ha ido más allá al señalar públicamente al propio José Zaragoza, ex secretario de organización del PSC, como el hombre que hizo el encargo.

Por supuesto, el ex dirigente socialista ha negado cualquier vinculación con estos hechos. Francisco Marco asegura que la grabación fue encargada por alguien del “entorno más personal” de la propia Alicia Sánchez-Camacho y se acoge a su secreto profesional para no identificar a esa persona. El investigador privado escribió esta versión en su libro y la repitió en abril durante su comparecencia en el Parlament. Marco dijo entonces que se había sentido “calumniado” por las palabras que había pronunciado Sánchez-Camacho unos días antes y anunció acciones legales contra ella.

Una tercera teoría, a la que apunta Arias en Detectives.RIP, es que la grabación sería lo que se conoce en el argot como un “informe de antena”. Es decir, que se habría hecho sin que nadie la encargara para venderla después al mejor postor.

¿Sabía la líder del PP que había un micrófono?

Ella niega este extremo con rotundidad. Los autores de Cortina de humo, ex empleados de Método 3, también han dicho que Sánchez-Camacho no sabía que estaba siendo espiada. Pero otras personas salpicadas por el caso apuntan a la antigua líder del PP catalán como la persona que urdió el espionaje en la sombra.

Marco afirma que ella sí sabía que su conversación con la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola se estaba grabando de forma subrepticia. Este extremo apuntaría a una connivencia entre el PP y el PSC (o al menos entre sus líderes) para conseguir que Álvarez diera información sensible y comprometedora sobre los Pujol y sobre CDC.

¿Fue una grabación legal o ilegal?

Esta cuestión está ligada a la anterior y es la clave del caso desde el punto de vista jurídico. Si una de las mujeres espiadas sabía que había un micrófono allí y estaba compinchada con los detectives, la grabación sería legal. Si ambas desconocían lo que estaba ocurriendo, la grabación sería ilegal. En otras palabras, si la versión de Sánchez-Camacho fuera cierta, los detectives de Método 3 podrían haber cometido un delito. Aunque hasta ahora las decisiones judiciales relacionadas con el caso apuntan en sentido contrario: no hubo delito.

¿Instigó el Gobierno la grabación?

Parece evidente que la grabación se hizo con una intención política: recabar el testimonio de la ex novia de Pujol Ferrusola para que aflorasen los trapos sucios de CDC. Desde entonces las denuncias de Victoria Álvarez han sido relevantes en las investigaciones sobre las presuntas corruptelas de la familia Pujol. En este marco es decisivo el papel de Jorge Moragas, jefe de gabinete de Mariano Rajoy, amigo de Victoria Álvarez y compañero de filas de Sánchez-Camacho. Fue Moragas quien presentó a ambas. No se puede afirmar que fuera él quien organizara el almuerzo pero sí que supo de lo que hablaron.

Hace un año se publicaron unas conversaciones por SMS entre Moragas y Álvarez acontecidas en el verano de 2012, dos años después de la grabación. “Si dieses una entrevista y lo contases todo, salvarías a España y yo te haría un monumento. Besote”, escribía el hombre de confianza del presidente. Poco después, ella declaró ante la Policía lo que sabía sobre los Pujol.

¿Por qué las espiadas llegaron a un acuerdo con Método 3?

Cuando se destapó el escándalo de La Camarga, la reacción de Victoria Álvarez y Alicia Sánchez-Camacho fue muy similar: quejarse por haber sido espiadas por los detectives. Ambas, indignadas, defendían una misma versión que parecía sólida. Las dos demandaron a la empresa que las había grabado.

Unos meses después de la grabación, llegó por sorpresa la firma de un acuerdo extrajudicial entre todas las partes. Con la firma del documento, Método 3 obtenía el perdón de las dos espiadas y ellas a cambio recibirían una indemnización: Sánchez-Camacho sacaba 80.000 euros y Álvarez, 50.000. Como consecuencia, un tribunal de la Sección Sexta de la Audiencia de Barcelona decidió archivar en diciembre la causa abierta por el espionaje.

El caso parecía sepultado para siempre porque todos los implicados parecían satisfechos con el pacto de silencio. Sin embargo, con el paso del tiempo empezaron a aparecer informaciones que decían que la ex líder del PP catalán podría estar compinchada con los detectives o con el PSC. Esa versión hizo que se resquebrajara la ligazón entre las dos comensales del almuerzo. Poco a poco empeoraron también las relaciones entre Sánchez-Camacho y Marco, que escenificaron su pelea en abril en el Parlament. Algunas de las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL apuntan que es posible que tarde o temprano alguna de las tres partes que suscribieron el acuerdo acaben por dinamitarlo.

¿Qué puede pasar ahora?

Ahora hay varias causas judiciales abiertas relacionadas con la grabación. En lo que respecta a los libros, hay dos vías abiertas. La primera está en un juzgado de Barcelona que mantiene secuestrada la obra Cortina de humo después de la denuncia por revelación de secretos que interpuso Marco. La otra causa se dirime en el juzgado de primera instancia número 31 de Barcelona, donde en los próximos días se celebrará una vista previa por la denuncia interpuesta por Marco contra Juan Carlos Arias por el contenido de un capítulo de su libro Detectives.RIPel dedicado al oscuro episodio de La Camarga.

Marco considera que Arias ha vulnerado su derecho al honor al atribuirle hasta ocho delitos y le reclama 80.000 euros por la vía civil. La editorial Seleer ha decidido retirar la obra de la circulación. Pero aún se puede comprar en Amazon porque su autor vende ejemplares por su cuenta. A preguntas de EL ESPAÑOL, el denunciado se remite al escrito de respuesta presentado por su abogado. En ese escrito se dice que la demanda de Marco “está construida con artificiosidad” porque dichas imputaciones “no existen en el libro”. Arias añade: “Llevo 35 años como detective y he escrito varios libros y miles de artículos, pero nunca he sido detenido ni me han puesto una demanda hasta ahora”.

Francisco Marco interpuso una querella por vía penal contra Sánchez-Camacho por injurias y calumnias. El tribunal respondió que debe agotar antes la vía civil. El detective asegura ahora a este diario que está sopesando si seguir adelante o no con ese empeño. Los demás implicados podrían mover ficha también en los próximos días.

La grabación se hizo en julio de 2010 y su contenido llegó a la opinión pública en febrero de 2013. Unos y otros intentaron echar tierra sobre el asunto pero no lograron enterrar la verdad. La pelea continúa en los tribunales. Queda caso Camarga para rato.

Diccionario satírico burlesco (IV)

La letra C ocupa la cuarta entrega del glosario de Anna Grau. Términos como Calçotada, Cambó o Charnego desfilan por el escenario satírico burlesco creado por la periodista catalana. Su crítica punzante nos acompañará día a día hasta la jornada de reflexión.

Calçotada

Festín campero a base de muchas cosas, mayormente carne, pero que para hacer honor a su nombre tiene que incluir a modo de plato estrella los calçots. No son calzoncillos comestibles sino cebollinos asados que se pelan más o menos con la boca, que se embadurnan de salsa romesco y que, no me pregunten por qué, no saben igual en medio del campo que a mesa puesta, generalmente por un partido político esencialista, tipo Unió Democràtica de Catalunya (antiguo socio minoritario de CiU, antes de que CiU dejara de cotizar en Bolsa).

Camarga

Con un artículo determinado delante -en realidad es La Camarga-, y ubicado en la calle Aribau, 117, es la respuesta catalana al Embassy, restaurante-salón de té madrileño cerca de Recoletos, mítico por haber sido en su día un nido de espías. Claro que eso era más o menos coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial. Barcelona, siempre en vanguardia de todo, se incorpora a la entrañable tradición de la Pantera Rosa con alguna década de retraso pero lo compensa con gracejo y con dedicación. En La Camarga se han producido escenas dignas de mención y de dimisión, destapando apasionantes entresijos entre los Mossos d’Esquadra, agencias de detectives privados y no tan privados, novias despechadas del primogénito de Jordi Pujol y lideresas del PP catalán que veían, oían y callaban como los monos de Gibraltar. El Aromas de Montserrat, agitado y no batido.

Cambó

Fue catalán, catalanista y ministro español. De Maura. Predicaba la Cataluña “rica y plena” dentro de una España “grande” (el pobre). La Guerra Civil, cargándose todas las sutilezas y matices, se cargó también su carrera política. Apoyó financieramente desde Suiza (¿ya entonces?…) a Franco no tanto por amor al Alzamiento, y a todo lo que de él colgaba, como por sincero horror a lo otro. Acabó amargado y exiliado en Argentina. En este país todo lo grande nos viene ídem.

Caverna

Manera informal de referirse, desde Barcelona, a la prensa madrileña, entendida como una escuadra de desinformación armada toda ella para hundir a Cataluña. La denominación de “caverna” no pretende ser tanto un guiño a Platón como a Atapuerca. Una variante etimológica es “Brunete mediática”, pero eso es más de vascos, de hecho parece que se lo inventó el mismísimo Iñaki Anasagasti, así fuese en una entrevista a La Vanguardia, donde se quejaba amargamente de que le habían llamado “racista, fanático e imbécil” en las tertulias de Madrid. Tiene mérito el haberse enterado habida cuenta de que por lo menos en Barcelona los diarios de mayor tirada y las emisoras de mayor audiencia en el resto de España no se los lee ni se las oye nadie. En Cataluña la actualidad es que se vive de otra manera. Ojo que eso tiene, para algunos, la ventaja inestimable de que la mano derecha no lee lo que escribe la mano izquierda. En Barcelona o en Madrid se acuñan inmensísimas burradas mediáticas que al otro extremo del hilo ni se llega a sospechar que han existido. Y así todo el mundo tan desconectado y tan contento, excepto los cuatro masocas de rigor que en todas partes sintonizan o leen al enemigo para “ponerse chotos“.

Charnego

Tiene en común con “gilipollas” que ofende más por cómo suena que por lo que a la hora de la verdad quiere decir. Técnicamente ser charnego no es otra cosa que haber nacido de un progenitor catalán y el otro, pues no tanto. Por extensión puede aplicarse a cualquier hijo de la inmigración nacido en Cataluña. ¿Dónde está la vergüenza? ¿Por qué retorcido, vicioso conducto puede llegar a constituir eso un insulto? El caso es que lo constituye. Jordi Pujol escribió en su juventud un revelador opúsculo donde llegaba a calificar al inmigrante de ocupante que llegaba en masa, y en trenes puestos por Franco, para diluir y arrinconar étnicamente a los catalanes de tota la vida. Este opúsculo no sólo no ha sido retirado de la circulación, como en otras partes el Mein Kampf, sino que salta a la vista que sigue circulando e inspirando a la intelectualidad y a la farandulilla del momento… Todos aplaudiendo con las orejas cuando el exmolt honorable se pasaba siete pueblos. También se pasó todo su mandato embistiendo a toda hembra catalana en edad fértil que se cruzaba en su camino a) preguntándole si estaba apareada con un macho tan catalán como ella, b) en caso afirmativo, conminándola a tener 3 hijos 3 como mínimo, para combatir la palestinización de Cataluña a manos de la exuberancia reproductiva andaluza, murciana, extremeña… De poco le valió, la verdad. Las catalanas modernas tienden más al modelo Bridget Jones que al de Marta Ferrusola, que dio al president siete vástagos (a cual más satisfactorio, pero de eso ya hablamos otro día). En esencia la demografía catalana pura es cada vez más pírrica y más anémica. Ante eso, ¿qué remedio queda, si no lanzar una valerosa ofensiva para adherir a los charnegos a la causa de la independencia, así sea tapándose en secreto la nariz? Súmate, van y les dicen. Y alguno va y se lo cree.