Extranjeros por la independencia

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Una ‘tupamara’ uruguaya, una abogada griega y un ilustrador griego han creado una asociación independentista al margen de la ANC. Reivindican un independentismo distinto y dicen que la secesión traerá “menos paro” y “papeles para todos”.

Reportaje gráfico: David López Frías

Una ‘tupamara’ uruguaya, una abogada brasileña y un ilustrador griego han creado una asociación independentista al margen de la ANC. Reivindican un independentismo distinto y dicen que la secesión traerá “menos paro” y “papeles para todos”.

“Dicen que a los catalanes nos van a expulsar de la Unión Europea, del euro, del BCE, del FMI, de la ONU y hasta de la Liga. ¡Cojones! ¡Qué mala suerte! ¡Nos van a echar de todos lados menos de España!”.

Lo dice Ana Surra, que nació en Montevideo hace 63 años. Es uruguaya pero lleva once años en Barcelona, se siente catalana, se declara independentista y ejerce como tal. Figura en el número 47 de la lista de Junts pel Sí y es una de las fundadoras de Sí amb Nosaltres, una de las entidades que aglutinan a independentistas nacidos fuera de España. “Cada vez somos más los inmigrantes que nos damos cuenta de que no queremos seguir ni un minuto más gobernados por un Gobierno represivo y de derechas como el del Estado español”.

Surra vive en la zona barcelonesa de Nou Barris. Fue dirigente sindical, guerrillera y miembro del aparato militar de los tupamaros en Uruguay. Huyó de su país en 1975 después de un golpe de Estado y se instaló enValparaíso (Chile), donde se puso a trabajar para los pirquineros, los mineros más pobres del país. “Mi labor era alfabetizarlos peri también formación militar”, recuerda. Allí escapó de otra dictadura (la de Pinochet) y llegó a Panamá. De Centroamérica dio el salto a Europa. Primero a Bélgica, luego a Francia y por fin a Barcelona. “Llegué a Cataluña por un hombre”, dice con gracia. “Concretamente por mi nieto. Mi hijo se casó con una cubana que consiguió trabajo en Barcelona. Me instalé aquí para poder ver al niño”.

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Aquí Surra se ha integrado tanto que ahora centra sus objetivos en contribuir a que Cataluña se separe de España. “La independencia no es un anhelo exclusivo de los catalanes arraigados sino de todas las personas que vivimos en esta tierra y estamos hartos de las políticas del Gobierno español”, explica. “Somos 285.000 inmigrantes y cada día aumenta el número de los que nos hemos cansado”.

La asociación Sí amb Nosaltres nació una tarde en la que Ana Surra estaba viendo la tele. “Escuché a varios políticos de Madrid diciendo que en Catalunya no nos iban a dejar hablar castellano y me dije que eso era mentira”, explica. “Llevo más de 10 años aquí y nunca he tenido ningún problema con el idioma”.

Aquella indignación le llevó a comenzar a militar en la causa soberanista: “Empecé a asistir a actos de Súmate pero allí me dijeron que aquella era una entidad independentista para gente del resto de España. Al poco tiempo me propusieron montar un grupo que aglutinase a inmigrantes independentistas como yo”. De ahí pasó a organizar una primera reunión a la que asistieron personas de varias partes del mundo: “Había gente de Irlanda, Alemania, Rumanía, Uruguay, Paraguay, Argentina…”.

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Una abogada brasileña

En aquel primer encuentro estaba también la abogada brasileña Maria Dantas (Aracajú, 1969). Dantas fue una de las fundadoras de la asociación sectorial de inmigración de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) pero acabó abandonando la entidad. “Les respetamos mucho y a menudo trabajamos juntos, pero no nos vimos plenamente representados y decidimos marcharnos para formar una entidad aparte”, aclara. Los planteamientos de ambas entidades difieren en detalles fundamentales. “Nosotros no hablamos de la Guerra dels Segadors ni de 1714 ni de la Secesión ni de las guerras borbónicas ni de la cuestión nacionalista histórica”, subraya Dantas. “La nuestra es una reivindicación mucho más actual por los derechos civiles, la justicia social y la democracia”.

El grupo lo forman sobre todo personas de Europa y Latinoamérica. Lo definen como plural y heterogéneo: “No hay un pensamiento único. Es una señal de salud democrática. Hay gente de izquierdas y de derechas. Yo celebro el abrazo entre David Fernández (CUP) y Artur Mas (CDC) porque creo que no fue el abrazo entre dos políticos de ideologías opuestas sino entre dos seres humanos con un anhelo común: la independencia”, explica María, que no desvela por quién de los dos votará.

“Igual no te voto”, le vacila a Ana Surra, que encaja bien el golpe: “Mi nieto me dice lo mismo porque no le gusta Artur Mas. Ha heredado el espíritu izquierdista de su abuela”, dice.

“En realidad el objetivo final debe ser quemar las banderas y construir un estado democrático y social”, explica Yorgos Konstantinou (Salónica, 1967). Este dibujante e ilustrador griego es otro de los miembros de Sí amb Nosaltres”. Se considera una persona de izquierdas y asegura que quiere romper con España “entre otras cosas porque quiero deshacerme de un estado que tiene raíces franquistas y una monarquía impuesta por un dictador”.

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El griego habla euskera

Konstantinou residió en el Berlín comunista durante los años 80. Allí colaboraba con el extinto semanario cultural Sonntag y vivió la caída del muro. Añorando la vida en el sur de Europa, se instaló en el País Vasco en 1995. “Lo primero que presencié al llegar a Bilbao fue una gran manifestación de vascos de todos los estratos sociales. Había jóvenes, ancianos, anarquistas, madres, punkis y niños con sus abuelos. Al día siguiente compré el diario El País para informarme de lo que había pasado. Lo único que publicó ese periódico fue que unos encapuchados habían quemado una bandera española en el ayuntamiento. Yo no me percaté de ese suceso, pero sí que vi que El País estaba obviando a 10.000 personas que habían salido a la calle. Ahí empecé a simpatizar con las causas independentistas de la Península”.

“España está utilizando el discurso del miedo para afrontar el problema de Cataluña”, dice Konstantinou. “Y si el miedo debe ser el motor de nuestras decisiones, apaga y vámonos”.

Los independentistas foráneos discrepan en las metáforas. El griego cree que la relación entre España y Cataluña es como “una pareja que no funciona”: “El miedo nunca va a ser la solución para recuperar ese cariño o esa confianza”. Ana Surra es mucho más dura y la compara a “una violación en la que el violador se queda en tu casa y te dice que no vas a poder hacer tu vida. Yo lo que quiero es que el violador se vaya ya”.

“Lo que ocurre es que ahora somos más y el violador está acorralado”, concluye la brasileña Maria Dantas.

En esta línea, Surra asegura que no se cree las amenazas que usan en España y en Europa para amedrentarnos. “¿Cómo nos van a echar del euro? En Sudamérica hay dos países, Panamá y Ecuador, en los que circula el dólar como moneda oficial. Aquí se podría usar el euro sin problemas”. Konstantinou recurre a los dos ejemplos europeos: “Kosovo y Montenegro utilizan el euro sin estar dentro del eurogrupo. En Cataluña no tendría por qué ser distinto”.

Sobre la hipotética salida de Cataluña de la Unión Europea, Ana Surra recurre a la historia de su país: “Hace doscientos años que Uruguay dejó de estar bajo el dominio español ¡Y el país no se quedó flotando en el espacio sideral! Permaneció donde estaba. Pudimos hacer nuestras propias leyes y un banco central que controla al resto. En Cataluña va a pasar lo mismo”.

Tampoco les ha provocado miedo la reciente declaración de los bancos catalanes que han amenazado con marcharse si llega a cristalizar la independencia. “En tres días 600.000 personas sacamos todo nuestro dinero de esas entidades y lo metemos en la Caixa d’Enginyers. Son los bancos los que deben teneros miedo y no nosotros a ellos”, sentencia Konstantinou.

Papeles para todos

Ana Surra enumera tres motivos fundamentales que un extranjero tiene para apoyar la independencia: “El trabajo, los papeles y la dignidad”.

“En cuanto acabe el expolio económico español, habrá más trabajo en Catalunya y los inmigrantes saldremos beneficiados”, dice Surra. Sobre los papeles, opina que las políticas de Madrid en ese sentido son injustas y subjetivas.

“Hay gente que pasa muchos años sin obtener el permiso de residencia”, dice la uruguaya. “Otros llegan, se compran una casa de 500.000 euros y tienen la residencia al día siguiente. En ese sentido, los partidos independentistas ya nos han asegurado que catalán será el que resida en Cataluña. Está escrito en la hoja de ruta de ERC y en su momento en la de CiU. También lo reflejan así desde la CUP. Por eso le decimos a todos los inmigrantes que con la independencia van a tener papeles pero que para ello deben seguir con nosotros organizados”.

Los miembros de Sí amb Nosaltres auguran un futuro brillante para los extranjeros en una hipotética república catalana. “Entre todos los inmigrantes hablamos 268 lenguas y eso será muy positivo para las relaciones diplomáticas y comerciales con los otros países”, dice Surra, que no habla catalán. “Seremos el único estado que pueda relacionarse con la diplomacia de las otras naciones en su idioma y de eso tendremos gran parte de responsabilidad los nuevos catalanes”.

Quienes sí hablan catalán son Maria Dantas y Yorgos Konstantinou. El griego también habla español, inglés, alemán, italiano, holandés, polaco y algo de euskera. “Cuando llegué a Bilbao, me propuse aprender tres palabras al día. A los seis meses ya podía mantener una conversación más o menos fluida con los vascos. Como un indio, sí. Pero un indio que habla euskera. Ésa fue una de las grandes diferencias que encontré en cuanto llegué Cataluña. Aquí cambian el idioma de forma automática en cuanto ven que eres extranjero. Enseguida se dirigen a ti en español. Este complejo debe cambiar en una Cataluña independiente”.

Los tres consideran que es demasiado tarde para el federalismo. “La tercera vía no tuvo éxito en la consulta del 9-N”, recuerda Surra. “España aún podría ganar muchos votos si hiciese un ejercicio de humildad, intentase convencernos y reconociese errores”, dice su colega griego.

“Tampoco le estamos pidiendo tanto a España. Sólo que haga lo mismo que hizo el “derechón Cameron en Inglaterra con Escocia y nos deje decidir”, ruega Dantas, que se niega a elogiar aquel proceso: “Lo que pasó simplemente fue un síntoma de normalidad democrática. No envidiamos aquel proceso. Cameron no es ningún santo. Lo único que hizo es respetar la normalidad y la ley. Es lo que le reclamamos a España”.

Konstantinou asiente: “Que no nos traten como a adolescentes y que al menos nos dejen soñar”.

El único precedente para Cataluña es Kosovo

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Desde la II Guerra Mundial se han celebrado casi 50 referéndums separatistas en el mundo. El planteamiento catalán de convertir las elecciones autonómicas en un voto de facto sobre la independencia sólo tiene un precedente: Kosovo.

Desde la II Guerra Mundial se han celebrado casi 50 referéndums separatistas en el mundo. El planteamiento catalán de convertir las elecciones autonómicas en un voto de facto sobre la independencia sólo tiene un precedente: Kosovo.

El 8 de abril de 1933, el estado de Australia Occidental votó mayoritariamente a favor de independizarse del resto del país en un referéndum. Las autoridades locales enviaron el resultado al Gobierno central y el Parlamento británico para iniciar la secesión. Fueron ignorados. La ley australiana no contemplaba la ruptura de una parte de su territorio.

Antes de la II Guerra Mundial (1939-1945), apenas hay constancia de un puñado de ejemplos como el de Australia o Texas, en Estados Unidos, que fracasaron en el intento de conquistar la independencia por las urnas. Después de la guerra y la consolidación de los sistemas democráticos, se han celebrado hasta el momento casi 50 plebiscitos de independencia. El último de ellos en Escocia el año pasado. Son 27 los países que han nacido gracias al voto directo. Algunos de ellos forzaron la declaración unilateral tras la negativa de sus respectivos gobiernos federales a reconocer el resultado de las consultas  El resto no lo logró porque perdieron, no alcanzaron la mayoría cualificada o simplemente se quedaron sin la bendición de la comunidad internacional. 

El planteamiento catalán de convertir unas elecciones autonómicas en un voto de facto sobre la independencia sólo tiene el precedente de Kosovo. La región balcánica utilizó el Parlamento surgido de las urnas para declarar su independencia unilateral en febrero del 2008. Las elecciones se celebraron en noviembre del 2007. La lista del guerrillero Hashim Thaçi ganó con el 35% de las papeletas. España, que sabe lo que tiene en casa, nunca ha reconocido a Kosovo.

Las diferencias entre Kosovo y Cataluña son demasiado evidentes”, dice Matthew Qvortrup Yorgos Konstantinou, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Coventry, en el Reino Unido. “El Parlamento invocó un viejo referéndum de 1991. Fue la única salida que encontró la comunidad internacional a una guerra con centenares de miles de muertos”.

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Problema legal y político

Qvortrup es uno de los mayores expertos del mundo en el estudio de los procesos secesionistas. En su opinión, la fórmula de elecciones plebiscitarias de Artur Mas y Esquerra Republicana plantea un problema legal y otro político. El legal es que la Constitución española no reconoce ese escenario. Y la Unión Europea, con demasiados fuegos que apagar, no se va a revolver contra la legalidad de un estado miembro. El político es que la anunciada victoria del separatismo que proyectan las encuestas, sea o no con mayoría absoluta, no puede ignorarse.

Cuando los estados son incapaces de encontrar una solución equilibrada en lo legal y lo político, el conflicto termina en guerra”, explica. “No estoy diciendo que sea el caso de Cataluña, pero la historia demuestra que siempre ha sido así”.

Qvortrup asegura que la campaña catalana ha sido un espejo de la del referéndum escocés. Los discursos se han centrado en los beneficios económicos, o no, de la independencia y la permanencia en Europa. Pero el profesor defiende que el caso español guarda más similitudes con el canadiense que con el británico. La victoria del nacionalismo de Quebec en unas elecciones que se plantearon casi como un plebiscito en 1976 forzó la reforma de la Constitución de Canadá. Quebec pudo celebrar el referéndum de independencia en 1980. El independentismo perdió y volvió a caer en un segundo referéndum en 1995.

Ganar un referéndum de independencia en circunstancias de estabilidad política como las que vive España es muy complicado”, asegura. “Lo que pasó en Quebec y en Escocia el año pasado demuestra que hacen falta algo más que promesas económicas para ganar el respaldo de la sociedad”.

Qvortrup ha estudiado los patrones del separatismo desde que Islandia se independizara de Dinamarca en 1944. En los países democráticos, los referendos secesionistas han logrado siempre una alta participación (un 79% de media. Cuando ha ganado el , el respaldo ha alcanzado una media del 62% de los votos.

La URSS y Yugoslavia

Durante los últimos  70 años, dos grandes oleadas han alterado las fronteras del mundo. La primera comienza con la descolonización de África después de la guerra. La vía democrática demostró su eficacia en casos como el de Argelia y Francia. El referéndum de autodeterminación argelino fue parte de los acuerdos de Evian en 1962, que acabaron con ocho años de guerra. La segunda oleada se enmarca en la caída soviética primero y el conflicto yugoslavo, después. La negativa de los gobiernos federales a aceptar el resultado de los plebiscitos favoreció el recurso de la ruptura unilateral.

Todas las repúblicas soviéticas y las yugoslavas nacieron con declaraciones unilaterales de independencia más o menos respaldadas en las urnas”, dice. “Pero eran circunstancias diferentes. En el caso yugoslavo, por ejemplo, sangrientas. Y en el ruso, vinculadas a la caída del muro de Berlín y a los acontecimientos que se sucedieron”.

El impacto de la guerra en los Balcanes enfrió el espíritu secesionista. Según Qvortrup, las tensiones independentistas, sobre todo en Occidente, son residuales. Movimientos tradicionales como el de los flamencos belgas han aparcado su reivindicación histórica de un país en el que viven al margen de sus compatriotas francófonos. Pero hay excepciones. El divorcio amistoso de la República Checa y Eslovaquia en 1993 es uno de ellos. También el reciente caso de Crimea, que en realidad votó la anexión a Rusia.

Las posibilidades de éxito del separatismo catalán son escasas a corto plazo, según este profesor. Pero advierte de un hito cercano en el tiempo que podría generar una tercera oleada independentista.

Si el Reino Unido decide abandonar la Unión Europea en el referéndum previsto antes de 2017, estoy convencido de que Escocia volverá a votar con muchas posibilidades de respaldar la escisión”, dice. “Esto podría activar referendos en Cataluña y otras regiones”.

El ‘corralet’ de Linde: 10 claves para saber si debes temer al corralito… o al gobernador

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha encendido una peligrosa mecha, la del temor a un corralito en Cataluña. El máximo responsable de mantener la confianza en el sistema financiero despierta dudas que pueden convertirse en una profecía autocumplida. EL ESPAÑOL despeja las principales incógnitas que rodean a un control de capitales.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha encendido una peligrosa mecha: la del temor a un corralito en Cataluña. El máximo responsable de mantener la confianza en el sistema financiero despierta dudas que pueden convertirse en una profecía autocumplida. EL ESPAÑOL despeja las principales incógnitas que rodean a cualquier control de capitales.

¿Qué es un corralito?

Un ciudadano ingresa 100 euros en un banco. Según la normativa, la entidad sólo tiene que conservar el 1% de esa suma y puede invertir el resto (prestándolo, por ejemplo). Imaginemos que alguien acude a ese banco a pedir un préstamo de 99 euros y los usa para comprarse una cámara de fotos. El vendedor de la cámara ingresa en el mismo banco los 99 euros que recibe. En ese momento, el total de depósitos del banco son 199 euros. Se ha creado dinero bancario a través del crédito. Si el primer ciudadano y el vendedor de cámaras intentan retirar su dinero al mismo tiempo, el banco no tiene dinero suficiente para devolvérselo y no lo tendrá hasta que recupere lo prestado. Hasta entonces tendrá que establecer un límite a la retirada de dinero. Es decir, un corralito.

Este escenario surge cuando se pone límite a la retirada de depósitos de una entidad financiera. Un corralito no significa que el banco no sea solvente ni mucho menos que esté quebrado. La decisión de establecer esa restricción se toma cuando la entidad no tiene liquidez por el intento de retirada masiva de depósitos (lo que en inglés se conoce como bank run). Sin corralito, la falta de liquidez derivaría rápidamente en un problema de solvencia e incluso en la quiebra de la entidad (eso es lo que ocurrió con Banco Madrid). Si un corralito se prolonga en el tiempo, tampoco logra su fin.

¿Quién inventó la palabra corralito y dónde?

El término corralito referido a la banca lo usó por primera vez en 2001 el periodista argentino experto en finanzas Antonio Laje. En su análisis en el programa Después de hora, Laje usó la palabra corralito como símil de lo que estaba ocurriendo con la restricción de retirada de depósitos de los bancos argentinos. Hasta ese momento la palabra corralito sólo servía en Argentina para referirse al sitio con suelo acolchado y protegido por una malla en el que juegan los niños. Un lugar que los mantiene protegidos de los riesgos del exterior.

¿Qué causas originan un corralito?

Los desencadenantes pueden ser múltiples, incluido por ejemplo que un gobernador de un banco central advierta del riesgo de un corralito, pero la causa sólo es una: la pérdida de confianza de los depositantes. Esa falta de confianza puede ser en un banco en concreto o en el peor de los casos en todo el sistema financiero. Para reforzar ese componente psicológico se han creado colchones frente a problemas puntuales de liquidez. El principal es el Fondo de Garantía de Depósitos.

¿Qué es el Fondo de Garantía de Depósitos?

El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) es una entidad jurídica independiente cuyo capital se crea mediante las aportaciones de las entidades financieras. Su principal objeto es garantizar los depósitos de los clientes (en dinero, valores y otros instrumentos financieros) hasta un límite de 100.000 euros por persona y entidad bancaria. No es su única función. El FGD también tiene entre sus finalidades rescatar a las entidades en dificultades.

La principal limitación del FGD es que nunca podría responder a una fuga masiva de depósitos. Ni siquiera cuando estuvo en sus mejores tiempos.

Ahora la situación es peor. A raíz de la crisis financiera, el FGD se encuentra infradotado y en reconstrucción. Después de intervenir Caja Castilla-La Mancha, Caja de Ahorros del Mediterráneo y Unnim, el Estado ofreció a los compradores (Liberbank, Sabadell y BBVA, respectivamente) una serie de garantías en caso de que determinados activos acabaran dando pérdidas y las cargó a cuenta del FGD.

Esas garantías suman unos 8.500 millones de euros que deberán abonarse a estas entidades. Para restaurar la suficiencia patrimonial del Fondo, además de la dotación anual ordinaria de las entidades, en julio de 2012 se aprobó un pago extra de 2.346 millones de euros. Los bancos pagarán la cifra en 10 cuotas anuales de las que por ahora se han abonado tres.

La otra limitación del FGD español es que, aunque su normativa está homogeneizada a nivel europeo, responde de los depósitos de las entidades con licencia bancaria española. Es decir, cubre por ejemplo los depósitos de Deutsche Bank porque la filial en España del grupo alemán tiene ficha española, pero no los de ING, que tiene ficha holandesa y que están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos holandés. Si una entidad pierde su ficha española, pierde el respaldo del FGD.

¿Qué efectos pueden tener las palabras de Linde?

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, alertó este lunes de que existe “riesgo” de corralito en Cataluña si la comunidad autónoma declara su independencia. Aunque matizó que este escenario “es un futurible altamente improbable”, dejó claro que el control de capitales sería una posibilidad real. Por el momento, estas palabras sólo han servido para calentar más el debate soberanista, pero su impacto podría ser mucho mayor si afectan a la confianza de los ahorradores.

Lejos de tranquilizar a los depositantes, Linde contribuye a generar más nerviosismo. En un escenario de incertidumbre como el actual, cualquier noticia puede ser el detonante de la pérdida de confianza y puede precipitar una retirada masiva de depósitos. Esto es importante porque el desencadenante no tiene que ser necesariamente la declaración de secesión. El sistema financiero español podría sufrir una fuga de capitales incluso sin independencia.

¿Dijo algo similar el gobernador del Banco de Inglaterra antes del referéndum de Escocia?

El presidente del Banco de Inglaterra, Mark Carney, vivió una situación más estresante que la de su homólogo Linde durante la campaña del referéndum escocés, pero en ningún momento llegó a alertar del riesgo de un corralito en la región. De hecho, su discurso se dirigió en todo momento a tranquilizar a los ahorradores y a las empresas a medida que se aproximaba la consulta.

En aquellos días, muchas compañías anunciaron que moverían su sede al Reino Unido si los independentistas ganaban el referéndum. Carney anunció que el Banco de Inglaterra estaba elaborando un “plan de contingencia” para evitar una posible fuga masiva de capitales. Además subrayó que la entidad monetaria también cumpliría con su responsabilidad de mantener la estabilidad financiera en todo el Reino Unido: “Seguiremos cumpliendo con esas responsabilidades decididas democráticamente por el Parlamento hasta que cambien”, sentenció.

¿Qué puede hacer el BCE?

Los bancos centrales tienen en su mano el poder del control de la base monetaria para frenar un corralito. Cuando una entidad necesita liquidez y no puede captarla en el mercado, puede acudir al BCE para conseguir efectivo. El proceso es sencillo: la institución monetaria habilita liquidez (ordinaria o de emergencia) a los bancos para que puedan atender a la salida de depósitos y transmitir confianza a los ahorradores. Esta herramienta de emergencia es el famoso ELA (Emergency Liquidity Assistance) con el que el BCE mantuvo con vida a los bancos griegos durante la primavera y con el que precipitó el corralito cuando decidió congelarla unos meses después.

Un banco central puede luchar contra un corralito, pero no puede evitarlo. Ante una fuga masiva de depósitos, la entidad central no podrá conceder liquidez ilimitada y eso derivará al final en controles de capital.

La experiencia de Grecia deja otra enseñanza importante: sin el apoyo del Banco Central Europeo, cualquier sistema financiero y cualquier entidad están abocados al corralito. ¿Qué significa esto? Que si el BCE cierra el grifo de la liquidez, las entidades no pueden responder a todas sus obligaciones y tienen que imponer restricciones de capital.

Esto fue lo que ocurrió en Grecia en febrero. Ni siquiera habían pasado dos semanas desde la primera victoria de Syriza y el BCE decidió dejar de aceptar los colaterales de deuda griega en sus operaciones de financiación. En otras palabras: decidió cortar los canales ordinarios por los que las entidades consiguen liquidez y de la noche a la mañana la banca helena se quedó sin efectivo. Por si fuera poco, la noticia acabó con toda la confianza de los ahorradores griegos, que cudieron a retirar su dinero, lo que complicó más la situación.

Este escenario podría ocurrir en cualquier país de Europa y en cualquier entidad. Si el BCE corta la financiación, ese sector financiero queda estigmatizado. Esto provoca dos situaciones paralelas que se retroalimentan. Por un lado, una fuga de depósitos. Por otro, una expulsión de estos bancos de los mercados para captar liquidez.

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¿Habría un corralito en una Cataluña independiente?

En una Cataluña independiente fuera del euro sería probable que ocurriese un corralito. De hecho, sería el escenario base porque las entidades que mantuvieran su sede en el nuevo Estado catalán perderían el acceso a la financiación del BCE y todo el escenario del corralito se precipitaría.

Pero éste no es el peor escenario posible para los ahorradores catalanes. Aquí es donde entra otro concepto acuñado también en Argentina: el corralón. Esta situación ocurre cuando las autoridades de un país cambian los depósitos en una divisa por otra distinta y lo hacen de forma unilateral, lo que deja estos ahorros a merced de la depreciación de la nueva divisa. En este caso los depósitos en euros se cambiarían a la nueva moneda catalana y sufrirían por el camino el impacto de la caída.

Es importante recordar que el temido escenario de corralito no es exclusivo de una Cataluña independiente sino que podría ocurrir en cualquier momento. Los ahorradores pueden perder la confianza en la seguridad de su dinero ante cualquier noticia y acudir en masa a retirar sus depósitos. En un contexto de incertidumbre, cualquier noticia desafortunada puede prender la mecha.

¿Qué podrían hacer los líderes de una Cataluña independiente para evitarlo?

Si Cataluña declarara la independencia, la mejor forma para evitar un corralito sería negociar con sus socios europeos y acordar todos sus pasos, sin tomar decisiones unilaterales. De esta forma conseguiría evitar el pánico de los ahorradores y los mercados.

Una Cataluña independiente y fuera del euro y de la Unión Europea podría conservar el euro como moneda oficial y seguir bajo la tutela del BCE. ¿Esto es posible? Sí. Andorra, San Marino, El Vaticano y Mónaco tienen un acuerdo por el cual emplean el euro como su moneda oficial y pueden emitir un número reducido de monedas al año. Alguno (por ejemplo Mónaco) se encuentra bajo el paraguas regulatorio y de supervisión del BCE. Sin duda alguna, este escenario sería el mejor para evitar un corralito en una Cataluña independiente.

¿Qué corralitos se han producido en la Historia?

Argentina guarda un lugar especial en la memoria de los corralitos de la historia reciente. No sólo por haber rebautizado el fenómeno sino por la pobreza que generó y la violencia que se desató en el país el sábado 1 de diciembre de 2001, cuando el ministro de Economía argentino Domingo Cavallo anunció el establecimiento de restricciones a la retirada de depósitos desde el lunes siguiente.

¿Qué ocurre cuando los depósitos pasan a estar denominados en una moneda diferente a aquélla en que se ingresó el dinero? Es decir, ¿qué ocurre cuando se desencadena un corralón? Después de casi 11 años de paridad del peso con el dólar, Argentina decretó la pesificación asimétrica de los depósitos. Es decir, los saldos de las cuentas bancarias pasaron a estar denominados en pesos al cambio establecido por el Gobierno y ligado a la fluctuación. Las deudas contraídas en dólares, sin embargo, se siguieron debiendo en dólares.

El caso del corralito de Chipre es relevante porque Europa no pudo ser más torpe. La banca chipriota tenía un gravísimo problema de depósitos altamente remunerados para alimentar el crédito. Muchos procedían de dudosas fuentes foráneas. Europa aprobó una quita que afectaba a los ahorradores más modestos. De esta forma habría desprotegido a aquellos ahorradores con saldos por debajo de 100.000 euros. Una medida que no sólo iba en contra de la normativa bancaria comunitaria sino que provocó un pánico que derivó en corralito.

El experimento nunca se aplicó pero de no ser por el BCE y su línea de liquidez de emergencia el asunto podría haber pasado a mayores. La crisis dejó una curiosidad: el bitcoin, la criptomoneda nacida en Internet al margen de las autoridades monetarias, marcó un récord histórico de revalorización en aquellos días por la fuga de dinero de Chipre.

La izquierda más radical captura el liderazgo del laborismo británico

El candidato izquierdista Jeremy Corbyn -en la imagen- se ha hecho este sábado con el liderazgo del Partido Laborista británico por aplastante mayoría. El nuevo líder -declarado admirador de Pablo Iglesias y Podemos, activista antinuclear y pro-palestino declarado- ha conseguido un 59,5% de los votos totales, 40 puntos porcentuales por encima de su rival inmediato, Andy Burhnam (19%).

Foto: STEFAN WERMUTH / REUTERS

Jeremy Corbyn, el nuevo líder laborista británico, este sábado en Londres. NEIL HALL / REUTERS

El candidato izquierdista Jeremy Corbyn se ha hecho hoy con el liderazgo del Partido Laborista británico por aplastante mayoría. Este sábado, aun antes de finalizar el recuento y de ser declarado oficialmente como líder del grupo parlamentario laborista, Corbyn ha agradecido el apoyo de los más de 16.000 voluntarios implicados en una de las campañas más heterodoxas que se recuerdan. El nuevo líder ha conseguido un 59,5% de los votos totales, 40 puntos porcentuales por encima de su rival inmediato, Andy Burhnam (19%).

La victoria de Corbyn no ha sorprendido a nadie: los últimos meses de la campaña electoral se habían convertido en un referéndum sobre su persona y sus políticas. Quien fuera el último candidato en hacer pública su intención de unirse a la carrera por el liderazgo, superando apenas el número mínimo de avales requeridos -36 de los 35 que requiere el Partido Laborista-, y con la única intención explícita de “provocar un debate”, se había convertido en el protagonista indiscutible de la campaña.

Asociado al ala más radical del laborismo, Jeremy Corbyn ha dado de qué hablar entre los tradicionales votantes del Partido Laborista  -algo que los rostros conocidos de Yvette Cooper y Andy Burnham no han conseguido- con ideas tan atrevidas como polémicas. A pesar de que mucha de su retórica anti-austeridad y de sus planes de nacionalización de infraestructuras ya habían sido pregonadas por Ed Miliband y su entorno, declaraciones como su intención de no formar parte del Gabinete de la Reina, o la polémica propuesta de vagones separados para hombres y mujeres en el transporte público al más puro estilo de las monarquías wahabitas del Golfo, han avivado la llama que ha movilizado a gran número de simpatizantes, la mayoría jóvenes estudiantes y sindicalistas, que apoya un laborismo más inclinado a la izquierda del espectro político.

Su audacia no ha dejado indiferente a nadie, y mucho menos a los propios representantes laboristas. Al igual que Ed Miliband y su fallido ministro de Economía en la sombra, Ed Balls, Corbyn mantiene una línea dura contra el New Labour de Tony Blair. Incluso ha ido un paso más lejos declarando públicamente la ilegalidad de la invasión de Iraq en 2003 y asegurando que, si se encuentran pruebas suficientes de que el Blair cometió crímenes de guerra, será llevado ante la justicia sin trato de favor.

El discurso de Corbyn se ha centrado a partes iguales en su denuncia del gobierno conservador de David Cameron y su repulsa del New Labour, algo que ha provocado malestar entre las filas laboristas: los otros tres candidatos a la jefatura del partido -Andy Burnham, Yvette Cooper, Liz Kendall- se apresuraron a desautorizarle, y figuras de la talla de sir Alistair Darling, antiguo ministro laborista, o el propio Tony Blair polarizaron aún más la campaña escribiendo artículos en contra de la posible elección de Corbyn. A pesar de que incluso las figuras más hostiles a su candidatura han negado de forma incansable una hipotética ruptura del partido, ya hay rumores de que los vencidos están preparándose para plantar cara al nuevo líder laborista.

Admirador de Pablo Iglesias y Podemos

A espaldas de la prensa, la actitud tajante del nuevo líder durante la campaña ha generado un cierto sentimiento de desasosiego dentro del partido. El propio Corbyn ha sido contundente aun antes de ser declarado vencedor: “No habrá purgas”, declaró intentando acallar los temores ante posibles represalias políticas que están dividiendo el partido.

Declarado admirador de Pablo Iglesias y Podemos, y activista antinuclear y pro-palestino, Jeremy Corbyn era una figura relativamente desconocida hasta que su inesperada candidatura y su carisma le han coronado líder de uno de los partidos progresistas más poderosos del mundo. La situación internacional, especialmente la llamada Spanish Revolution y el mano a mano de Syriza con la Unión Europea, han ayudado a provocar un sentimiento anti-gubernamental en el Reino Unido del que Corbyn ha sabido aprovecharse.

El giro a la izquierda del Partido Laborista no ha sido beneficioso únicamente para él. En Londres, Sadiq Khan, uno de los candidatos más radicales a la alcaldía que deja vacante el conservador Boris Johnson, ha sido elegido para liderar las listas del laborismo; paradójicamente, es el único candidato de izquierdas al que las encuestas señalan con posibilidades de perder ante el Partido Conservador en una ciudad que suspira por volver con los laboristas.

La victoria de Corbyn ha sido favorecida precisamente por la decisión de varios líderes carismáticos y centristas del laborismo -como Chukua Umuna- de no presentarse a las elecciones generales del 2020, que ya dan por perdidas ante la creciente popularidad de los conservadores en los sectores menos radicales de la opinión pública británica.

 

Conservadores ‘votan’ por Corbyn

El discurso radical y anti-austeridad de Ed Miliband, que muchos en el laborismo ya veían con malos ojos, no sólo no consiguió ganar terreno a los conservadores de Cameron: Ed Miliband no pudo parar la debacle en Escocia -tierra tradicionalmente laborista donde los nacionalistas del SNP consiguieron 56 de los 59 escaños parlamentarios- ni consiguió atraer a los descontentos del Partido Liberal-Demócrata, cuyos feudos -se quedaron en 8 diputados de 56- fueron a parar a manos conservadoras.

El giro a la izquierda del Partido Laborista ha sido facilitado por la percepción general de que David Cameron ha sabido hacer lo que Tony Blair hizo en su día: ganarse al centro político y a los indecisos. La victoria de Corbyn parece favorecer tan sólo a los conservadores, quienes, según las encuestas, mantendrían su mayoría absoluta contra Corbyn en unas hipotéticas elecciones generales con gran facilidad.

De hecho, la campaña al liderazgo laborista se ha visto salpicada de curiosos incidentes en los que los conservadores han mostrado su apoyo al candidato izquierdista, con topics en Twitter como #toriesforcorbyn. Candidatos como Andy Burnham y Liz Kendall denunciaron que conservadores se estaban inscribiendo en masa en las filas laboristas para poder votar por Corbyn, algo, no obstante, de lo que no existen pruebas.

El laborismo británico se encuentra en una encrucijada existencial: las zonas consideradas leales al partido -Escocia, el norte industrial, y Londres- están divididas. Mientras que Escocia denuncia la excesiva tibieza del centro financiero londinense, Londres ve con temor un avance en la escena política de quienes considera como “bárbaros del Norte” que puedan hacer peligrar su prosperidad comercial. Los votantes laboristas, como su propio partido, se han polarizado en dos campos enfrentados, una lucha de la que Corbyn ha salido como indiscutido vencedor.

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Francisco Rivas es abogado, experto en Relaciones Internacionales en Oriente Próximo y ha trabajado en la Embajada de España en Omán. También es escritor; su último libro es 1212: Las Navas.

 

Destrucción Mutua Asegurada

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El zigzagueo de Tsipras y Varoufakis parece un remedo de lo que en la teoría de juegos se conoce como el Equilibrio de Nash. Y de ahí, la doctrina militar de la Destrucción Mutua Asegurada, por la que si un país -con capacidad nuclear- ataca a otro con armas nucleares, el resultado final para ambos será la aniquilación.

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El zigzagueo de Tsipras y Varoufakis parece un remedo de lo que en la teoría de juegos se conoce como el Equilibrio de Nash. Y de ahí, la doctrina militar de la Destrucción Mutua Asegurada, por la que si un país -con capacidad nuclear- ataca a otro con armas nucleares, el resultado final para ambos será la aniquilación. Se trata, por ello, de evitarlo pero, al saber las partes involucradas lo que el otro es capaz de hacer, tampoco hay razón para cambiar de estrategia.

Así se puede llegar a explicar la amenaza de referéndum de ayer, el ofrecimiento de prórroga de hoy ¿Y mañana, qué?

Sucede con frecuencia que algunos políticos ganan las elecciones con promesas que no pueden cumplir, o incluso que son abiertamente disparatadas. Pero ellos son los primeros en saberlo, aunque lo oculte el frufrú de ruido y furia de campañas electorales en velódromos y plazas de toros. Y es que, amigo lector,  lo que cuenta es ganar y ocupar el poder. Otra vez, el ‘primum vivere, deinde philosophari’, aun cuando en este caso debería ser justamente al revés.

Pero eso equivaldría a tratar al ciudadano como a un adulto con capacidad de discernir, cuando algunos genios tienen la íntima convicción de que los únicos con ese fuste son ellos. ¿Recuerdan las octavillas desde aviones con el ‘Andaluz, este no es tu referéndum’? El autor intelectual del mensaje -aunque gaditano- creyó que los sumisos andaluces no tenían juicio. Y claro, le salió rana; tanto que casi cuatro décadas después, los convocados siguen votando a quienes alertaron de la trampa.

El referéndum como tentación

Cuando –cada vez más pronto que tarde- llega el momento crítico de enfrentarse a la realidad -a veces indomable pero siempre ineludible- la pregunta forzosa del gobernante, en la soledad del cuarto a media luz, es ¿cómo salir del lío en el que nos hemos metido?

Una tentación muy socorrida consiste en endosar el problema al propio pueblo, convocando un referéndum para que sean los electores quienes den su aval a una rectificación que -si acaso resulta necesaria- es sólo porque el petit líder habló de más en la campaña electoral y embaucó a demasiada gente.

No olvidemos, llegados a este punto, que don Valery Giscard d’Estaing -auténtico padre del capricho de la entrada helena en el Mercado Común- en la multitudinaria recepción de acción de gracias que le organizaron  en Atenas, llegó a soltar una parrafada en griego. Este es el punto G de algunos estadistas.

Muy probablemente aquí radica la explicación de lo que está sucediendo en Grecia. El gobierno resultante de las elecciones del pasado 24 de enero, es el primero en saber que tiene que terminar “tragando” -por un camino u otro- y “desengañando” a sus partidarios. Sin embargo, en lugar de afrontar de una vez por todas la realidad, busca desesperadamente una reválida –en teoría, promoviendo el no- sin importarle el precio que el país va a pagar -en términos de inestabilidad- durante el tiempo intermedio.

¿A que la historia les recuerda mucho a Cameron con su plebiscito escocés o su infeliz iniciativa de referéndum sobre si quedarse o no en la Unión Europea? ¿Por qué no tener la honradez de reconocer que las posiciones previas “UK fuera de Europa” eran disparatadas y se usaron sólo como un señuelo para incautos? No resulta sencillo, pero la alternativa –la consulta popular- acaba teniendo un precio mucho mayor. Aunque la aventura escocesa le salió bien -por los pelos- el desenlace, forzando la polarización de los ciudadanos, evidenció un fracaso sin paliativos.

Lo mismo podríamos decir del simulacro de Artur Mas, que se había metido debajo de las faldas escocesas a la espera de unos resultados que legitimaran su consulta, que venía después. Porque al final su remedo de referéndum -sin cobertura legal e invalidado por el tribunal constitucional- arrojó unos números bastante alejados de las expectativas y los sondeos.

Viaje a ninguna parte

Así que, otra descarga añadida, con el estrambote de más fractura entre los que quieren seguir y los que ya se han ido y se dedican –con sus pitos- a vejar al jefe del Estado, el himno y todo lo que tenga que ver con la odiada madrastra. Mas no sólo le ha creado un grave problema a la nación dividiendo a los que se sienten españoles y a los que no; está logrando fraccionar, cabrear y confundir a estos últimos como nadie lo había hecho antes.

Es un viaje a ninguna parte, de desenlace incierto y consecuencias imprevisibles, pero entretanto, él se ha vuelto a arropar con la capa de la secesión para soslayar lo que sería más honesto: echarle ‘guts’ para evitar lo que pueda pasar.

Algo parecido les habría sucedido a Tsipras, el sonriente dirigente de Syriza, y a su escudero Varoufakis quienes, después de naufragar en la negociación para reestructurar la gigantesca deuda helena -y tras haber prometido a los griegos que lo iban a solucionar- pensaron que sacando pecho aquí y allí, envolviéndose en la bandera azul y blanca y echando un órdago, iban a doblar el espinazo de la antipática Troika -FMI, Banco Central Europeo, Comisión Europea- del Eurogrupo y del resto de los países de la zona euro.

Una vez más, el referéndum como recurso para solucionar la batahola que ya ha llevado a los griegos a tenerse que conformar con los 60 euros que suministra el cajero automático. Resultado de derivar la responsabilidad de una incómoda y casi imposible decisión.

Haberlo pensado antes porque esto de la ‘destrucción mutua asegurada’ -aparte de arriesgado e inquietante- es un juego de suma cero. Solo así se entiende que Obama haya descolgado el teléfono urgiendo un acuerdo que evite la salida de Grecia de la zona euro.

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Luis Sánchez-Merlo formó parte del equipo negociador, como Secretario General Adjunto al Ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas (1977-79)

 

 

Una campaña con un bufón

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El Reino Unido vive un momento político insólito. La campaña electoral la han dominado dos personajes cuyo nombre no estará en ninguna papeleta: la nacionalista Nicola Sturgeon y el cómico Russell Brand.

El Reino Unido vive un momento político insólito. La campaña electoral la han dominado dos personajes cuyo nombre no estará en ninguna papeleta: la nacionalista Nicola Sturgeon y el cómico Russell Brand.

Sturgeon ejerce como primera ministra desde noviembre y es la líder del Partido Nacional Escocés (SNP). No aspira a tener un escaño en el Parlamento de Westminster e incluso niega haberlo visitado nunca. Aun así y a menos de un año de la derrota del sí en el referéndum, los sondeos indican que su partido podría ganar todos los escaños parlamentarios en Escocia.

Sería una victoria historica para el SNP y podría infligirle una herida mortífera al laborista Ed Miliband, que aspira a suceder a David Cameron como primer ministro británico. Durante décadas el laborismo fue el partido dominante en Escocia. Entre otras cosas porque supo sacar provecho de la antipatía que suscitan los tories en Escocia desde los años de Margaret Thatcher. Ahora el fervor por la independencia y el populismo de la carismática Sturgeon amenazan con humillar al laborismo y a apartar a Miliband de Downing Street.

En un mundo muy distinto encontramos a Russell Brand, cómico, ex marido de Katy Perry e ídolo de los jóvenes ingleses (que no de los escoceses). Brand es millonario. Según la clase política británica, es también un charlatán.

Unos meses antes de las elecciones, Brand se presentó como el defensor de los más pobres y lanzó sendas campañas sobre el problema de la vivienda y sobre el salario mínimo. Dos asuntos que se antojan familiares en un país como España. El cómico echó mano de su estilo atrabiliario para decir a sus miles de fans que no fueran a votar en protesta contra un sistema político corrupto.

El llamamiento convirtió al cómico en un personaje ubicuo durante la campaña. Lo que nadie esperaba es que Miliband se sometiera a una entrevista con él en su propia casa. Brand colgó la entrevista en este canal de YouTube excluyendo de la ecuación a la prensa tradicional e incluso a la BBC.

Es pronto para saber si el líder laborista acertó al someterse a la entrevista. Pero mientras escribo este artículo, el vídeo lo ha visto más de un millón de personas. Brand parece haber mejorado su opinión sobre Miliband. Quizá parte de la audiencia también.

Los sondeos apenas separan a Miliband y Cameron y es Miliband quien demuestra estar dispuesto a asumir riesgos durante la campaña. Su imagen pública se ha ido transformando. Son pocos los que ahora lo describen como una persona absurda e incoherente. Ya no se publican fotos suyas en poses ridículas. Hace apenas unos meses todos aquí le veían como un empollón.

No es la economía

Los partidarios de Cameron se muestran cada vez más impacientes. Daban por hecho que ganaría con holgura las elecciones espoleado por su gestión económica: el Reino Unido ha vuelto a crecer, los tipos de interés aún son muy bajos y el paro roza el 5,7%. Muchos observadores creían que esas cifras serían suficientes para apabullar al laborismo, a cuyos líderes muchos siguen culpando de haber llevado al país al borde de la quiebra.

Apenas quedan unos días de las urnas y los sondeos no definen quién formará el próximo Gobierno. A Cameron se le critica por hacer una campaña mediocre y deslucida, sin energía ni vitalidad. El debate no gira en torno a los logros de los últimos años sino en torno a los ajustes que están por venir.

David Cameron visita una feria científica dos meses antes de las elecciones.
David Cameron visita una feria científica dos meses antes de las elecciones.

El premier conservador ha respondido al fenómeno de Sturgeon buscando bronca con los escoceses y aparentando que sólo le preocupan los intereses de los ingleses ricos que residen en Londres o en los condados cercanos a la capital. A medida que se acerca la cita con las urnas, se le percibe cada vez más centrado.

Y sin embargo todos dan por hecho que ni laboristas ni conservadores podrán gobernar en solitario. La matemática electoral perjudica a Cameron y favorece a Miliband, y es muy posible que el primero abandone el poder pese a ganar más votos y más escaños. A pesar de la animosidad que existe entre los laboristas y el SNP, se perfila una alianza informal entre dos partidos cuyo programa tiene elementos progresistas muy similares.

Los tories aspiran a repetir la coalición con los liberal-demócratas. Pero el partido de Nick Clegg se ha desplomado por apoyar a Cameron y se prepara para un derrumbe de su representación. El propio Clegg podría llegar a perder su escaño.

Farage y los Verdes

Al igual que en España, los partidos tradicionales se enfrentan a un gran desafío, impulsado por la insatisfacción que suscita la clase política. La gran diferencia es que en el Reino Unido el sistema uninominal es un estorbo insuperable para los partidos minoritarios.

Quedar segundo o tercero en un distrito no tiene valor alguno porque esos votos se descartan. El mejor ejemplo es el eurófobo UKIP, al que los sondeos le auguran el respaldo del 15% del electorado pero sólo tres o cuatro escaños de un total de 650. Su líder, Nigel Farage, podría ser derrotado en la circunscripción de South Thanet, donde los sondeos apuestan por su rival conservador.

Eso no quiere decir que la intervención de Farage y el fenómeno del UKIP no cuenten para nada. Su influencia ha impregnado toda la campaña.

En su afán de superar al UKIP, los conservadores han girado más a la derecha en las políticas claves como la inmigración, el Estado de Bienestar o el déficit público  y Miliband ha sentido la necesidad de girar al centro. Parte del éxito del SNP en Escocia cabe atribuirla a la frustración por la timidez del laborismo al abordar problemas sociales como la desigualdad, la vivienda o el salario mínimo.

Las elecciones de este jueves serán sólo el primer capítulo de una batalla que se extenderá durante varias semanas. En juego están las carreras políticas de Cameron,  Miliband y Clegg y no se descarta que los tres puedan perder el liderazgo de sus partidos. El futuro de Escocia dentro del Reino Unido está por resolver y asoma un referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. Momentos insólitos, sin duda, y de mucha incertidumbre.


Martin Barrow es periodista y fue jefe de Nacional del diario ‘The Times’.

 

Cinco razones por las que Nicola Sturgeon será la gran triunfadora de las elecciones británicas

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La incertidumbre en torno al resultado de las elecciones británicas del jueves contrasta con la previsible victoria del Partido Nacional Escocés (SNP), cuya líder Nicola Sturgeon podría decidir el nombre del primer ministro del Reino Unido.

Gráfico: David Domínguez

Los británicos están llamados a elegir este jueves a sus representantes en el Parlamento de Westminster. Los sondeos apuntan que ningún partido tendrá mayoría absoluta: el conservador David Cameron y su adversario laborista Ed Miliband deberán llegar a acuerdos para gobernar.

Esta incertidumbre contrasta con la previsible victoria arrolladora en Escocia del Partido Nacional Escocés (SNP en sus siglas en inglés). A continuación explico las cinco razones por las que su líder Nicola Sturgeon será la vencedora en las urnas.

1. Más votos que nunca.

En los cinco años que ha durado la legislatura, el SNP se ha disparado en las urnas. Del 19,9% de los votos que consiguió en 2010 a más del 50% de los votos: 54% según el último barómetro de Ipsos Mori. Ha ayudado la buena gestión de los nacionalistas en el Gobierno escocés. Pero los motivos de esta subida se encuentran sobre todo en el referéndum de independencia que se celebró en septiembre de 2014.

El  perdió el referéndum. Pero el margen de la derrota fue muy inferior al esperado. La campaña del , liderada por el SNP, llevó el apoyo a la independencia hasta el 44,7%. Un hito si tenemos en cuenta que hasta entonces nunca había subido del 30%.

Ese logro se magnificó por la reacción del Parlamento de Westminster después del referéndum. Los grandes partidos británicos, que la semana anterior a la votación habían prometido una importante transferencia de poderes si el no ganaba el referéndum, enfriaron su discurso al día siguiente y no han iniciado ninguna iniciativa para dar más poderes al Parlamento de Edimburgo.

Especialmente visible fue el cambio de discurso del primer ministro, David Cameron, que condicionó cualquier transferencia de poderes a encontrar un buen encaje para Inglaterra, que es el único de los cuatro territorios que componen el Reino Unido que no tiene un Gobierno propio. Un detalle que lleva al Parlamento de Westminster a adoptar decisiones que sólo afectan a los ingleses con los votos de diputados de Gales, Escocia e Irlanda del Norte.

La movilización del nacionalismo escocés y la percepción de que Westminster no cumplía con su palabra han creado el escenario perfecto para que el partido se extienda a nuevos sectores del electorado. El partido ha aumentado su base de votantes y Nicola Sturgeon ha logrado captar bajo sus siglas a casi todo el movimiento que votó a favor de la independencia.

Según los datos del estudio electoral británico, el 78,7% de los partidarios del  votarán por el SNP. Eso quiere decir que el laborismo, hasta ahora muy fuerte en Escocia, no ha conseguido posicionarse como el partido del voto útil para evitar un nuevo Gobierno conservador. Los nacionalistas han conseguido ocupar gran parte del espacio electoral que ocupaban hasta ahora los laboristas y los liberal-demócratas escoceses, que han sufrido por su alianza con los conservadores desde 2010.

2. Casi todos los escaños.

El crecimiento del SNP en porcentaje de votos se ve magnificado por el sistema electoral del Parlamento de Westminster. Los británicos lo conocen como first-past-the-post y otorga un escaño al candidato que más votos haya conseguido en cada circunscripción sin importar cuántos votos hayan logrado sus rivales.

Con apenas la mitad de los votos, el partido logrará más del 90% de los 59 escaños que se dirimen en Escocia. Algunas predicciones auguran que los lograrán todos.

Hasta ahora el SNP tenía seis escaños en Westminster. Desde el jueves tendrá más de 50 y dejará casi sin representación a los laboristas, que solían vencer en la mayoría de las circunscripciones escocesas.

3. Más poder en Westminster. 

Ese aumento de escaños es importante porque ni laboristas ni conservadores lograrán la mayoría absoluta. Hoy por hoy los sondeos reflejan un empate técnico y Miliband y Cameron necesitarán llegar a acuerdos para gobernar.

El SNP conseguirá sus mejores resultados justo cuando los partidos pequeños tendrán más influencia que nunca. Hasta ahora los liberal-demócratas eran el tercer partido en número de escaños. Un puesto que a partir de ahora ocuparán los nacionalistas escoceses, que tendrán un gran poder para decidir quién será elegido primer ministro. Si los nacionalistas fueran decisivos, podrían arrancar concesiones en ciertas políticas públicas. Sobre todo más poderes para el Parlamento escocés.

4. Un laborismo acorralado. 

Es posible que ninguno de los dos grandes partidos quiera pactar con el partido que lidera Nicola Sturgeon.

Los conservadores han hecho una campaña muy dura contra los nacionalistas escoceses y no parece probable que ni ellos ni el propio SNP estén dispuestos a firmar ningún tipo de pacto. En cuanto a los laboristas, un pacto con el SNP podría generar rechazo entre algunos de sus votantes ingleses. Un extremo que ha llevado a la mayoría de los líderes laboristas (el último el propio Miliband) a descartar cualquier pacto postelectoral, al menos hasta el momento. Pero incluso si esto ocurre y el laborismo se niega a pactar, el SNP podría también beneficiarse de la situación.

Sturgeon ha dejado claro durante la campaña que para ella la prioridad es que los conservadores no vuelvan a mandar. Si el laborismo decide no pactar y permite que Cameron vuelva a ser primer ministro, los nacionalistas escoceses se lo podrán reprochar en el futuro y se presentarán ante el electorado como la principal oposición al conservadurismo en Escocia.

5. Una líder consolidada. 

La última gran victoria del SNP en estas elecciones es la consolidación de su nueva líder, Nicola Sturgeon. Cuando Alex Salmond dimitió como primer ministro después del referéndum, algunos ya alertaron del potencial de su sustituta.

Sturgeon no sólo ha conseguido agrupar al independentismo escocés en torno a ella. Sus actuaciones en los dos grandes debates televisivos la han catapultado como líder política también fuera de Escocia. Ella fue elegida ganadora del primero según una encuesta de YouGov y su valoración no deja de crecer. Nicola es mujer, es relativamente joven y sobre todo habla y comunica muy bien.

Alex Salmond junto a Nicola Sturgeon. / SNP
Alex Salmond junto a Nicola Sturgeon. / SNP

Se ha dado a conocer muy deprisa y ha aportado cierta frescura en su forma de comunicarse con los votantes. Responde a muchos mensajes por twitter y se pasea a menudo entre sus votantes. Se ha situado muy bien políticamente, captando la simpatía de muchos votantes de centro izquierda.

Sturgeon se opone a la austeridad y a los conservadores con menos complejos que sus rivales laboristas y no tiene un pasado en el Gobierno del que responder. Al mismo tiempo, sin embargo, su discurso sobre inmigración es más moderado que los de los verdes y los nacionalistas galeses.

Hace un año Sturgeon era una desconocida y hoy es una de las políticas mejor valoradas del país con un 62% de popularidad según YouGov. También la cara visible de un movimiento que hoy por hoy parece imparable.


Berta Barbet es politóloga. Cursa estudios de doctorado en la Universidad de Leicester y es editora del Cercle Gerrymandering.