Un sistema proporcional habría dejado al independentismo catalán sin mayoría absoluta

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Ciudadanos propuso este martes un sistema electoral más proporcional para Cataluña. Aquí calculamos qué habría ocurrido en las elecciones del domingo con tres sistemas alternativos. 

Artur Mas convocó las últimas elecciones el 3 de agosto. En la disposición que publicó el Diari Oficial invocaba “la disposición transitoria cuarta del Estatut d’autonomia de Catalunya de 1979”. El texto jurídico que regula la conversión de votos en escaños en las elecciones catalanas en 2015 fue aprobado durante la Transición.

La aprobación de una ley electoral que derogue esa disposición necesita el voto de dos tercios del Parlament: 90 diputados. Nunca ha habido un consenso suficiente. Los diputados más necesarios (los del partido tradicionalmente mayoritario en Cataluña, Convergència) nunca lo han visto claro.

El Estatut vigente dice que el sistema electoral “debe asegurar la representación adecuada de todas las zonas del territorio de Cataluña”. En términos demográficos, Cataluña es lo que se conoce como una macrocefalia: está dominada por Barcelona y su área metropolitana, donde vive el 75% de los catalanes.

El sistema electoral actual cumple una parte de ese mandato del Estatut: “Asegura la representación de todas las zonas del territorio”. La pregunta es si es la “adecuada”.

Escaños caros, escaños baratos

En las elecciones del domingo, un escaño en Lleida costó 13.816 votos y en Barcelona, 34.658. Son los dos extremos: un voto en Lleida vale 2,5 veces más que en Barcelona. Los escaños en Girona y Tarragona costaron cerca de 22.000 votos.

Los partidos nacionalistas suelen tener mejores resultados fuera de Barcelona. De ahí que Convergència esté cómoda con este sistema. Los partidos de izquierdas o nacionales preferirían ir hacia un sistema más proporcional. Es decir, un sistema en el que el voto de cualquier persona valga lo mismo (o casi) en todo el territorio, incluida Barcelona. Esto tendría una desventaja: la atención durante la legislatura a zonas menos pobladas podría ser menor porque luego el castigo electoral sería imperceptible.

Durante el Gobierno tripartito de PSC, ERC e Iniciativa per Catalunya, el Parlament creó una comisión de expertos apadrinados por los distintos partidos para preparar una nueva ley electoral. En 2007 publicaron su informe. Hemos contactado con cinco de los seis miembros de aquella comisión. Sólo han accedido a hablar dos: el presidente Josep M. Colomer y el vocal Josep Maria Reniu. Agustí Bosch y Jaume Magre han preferido no comentar nada. Joan Botella estaba ocupado. Proponían un sistema basado en las veguerías: unas divisiones geográficas catalanas de origen medieval. En Cataluña hay siete veguerías que sustituirían como circunscripciones electorales a las cuatro provincias actuales. En 2009, Colomer convirtió aquel proyecto en un borrador de ley electoral; la única vez en 35 años que se ha estado tan cerca. Pero no se aprobó.

El modelo mejora la relación entre el número de habitantes de una región y el número de diputados que tiene asociados. Lo hace asignando más escaños a las veguerías de Barcelona pero conservando cierto sobrepeso en el resto de regiones menos pobladas. De nuevo el objetivo es asegurar esa “representación adecuada” del territorio. Ese sobrepeso es particularmente fuerte en dos veguerías: Aran (Lleida) y las tierras del Ebro (Tarragona).

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Y sin embargo con los resultados de 2015 este modelo alternativo no mejora la proporcionalidad. Es decir, la relación entre los votos a un partido y los escaños que obtiene. Lo que hace es introducir un sesgo mayoritario que beneficia a los partidos más votados, especialmente en las regiones menos pobladas.

Un miembro de esa comisión, Josep Maria Reniu, dice que es inútil valorar un sistema electoral nuevo “con la calculadora en la mano” porque el comportamiento del votante sería distinto.

A continuación hemos tomado los resultados de las elecciones del 27 de septiembre y hemos asignado los escaños con tres repartos alternativos: el de las veguerías, un reparto por provincias pero más proporcional que el actual y un distrito único. Las veguerías, según Reniu, son “el mejor sistema teórico para una realidad política concreta”. Pero quienes prefieran un sistema más proporcional no lo verán tan claro.

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La segunda alternativa es parecida a la propuesta que hizo el PSC en el último debate para reformar la ley en mayo de 2015: usar las cuatro provincias actuales pero asignando a cada una un número de escaños proporcional a su población. Ahora mismo Barcelona tiene 85 escaños. Esta alternativa le asignaría 101.

La tercera propuesta es la proporción pura: un voto vale lo mismo en cualquier rincón del territorio. Madrid o La Rioja tienen sistemas de circunscripción única. En esta simulación hemos eliminado también la barrera del 3% de votos para entrar. Sin esa barrera, además de Unió, habría entrado en el Parlament el partido animalista PACMA.

El distrito único evidencia el dilema entre personas y territorios. Da todo el peso a las personas (por eso es proporcional) y ninguno a los territorios. Pero si queremos que un sistema electoral represente también la singularidad de cada región, la única forma de hacerlo es restar proporcionalidad al reparto porque las regiones no tienen la misma población. Es decir, los votos de algunas personas contarán menos para que los votos de los otras regiones valgan más.

La tabla siguiente muestra la desproporción entre los votos que recibe un partido y el número de diputados que habría obtenido con cada propuesta de reparto. De nuevo es una simulación con los votos de las elecciones del domingo pasado.

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Con el sistema actual, los partidos más votados tienen una ligera sobrerrepresentación: Junts pel Sí ha obtenido el 39,5% de los votos y con eso logra el 46% de los diputados. El efecto no es demasiado acusado. El reparto con el sistema de las veguerías exagera ese efecto: JxSí hubiese logrado un 48% de los diputados con los mismos votos. Ocurre así porque dos veguerías son muy pequeñas —Arán reparte sólo tres escaños y Tierras del Ebro sólo cinco—, lo que provoca a menudo un efecto que favorece a los partidos con más apoyo en esos lugares. Con los votos de 2015 habría sido exactamente así y Junts pel Sí habría logrado los ocho diputados de esas dos regiones. Como era previsible, la segunda alternativa mejora la proporcionalidad. Lo mismo que el reparto por distrito único, que ajusta las proporciones de votos a las de escaños.

Una ley basada en el informe de aquella comisión no sólo cambiaría el reparto de escaños. También propiciaría otros cambios. Por ejemplo, que los votantes pudiesen reordenar los miembros de una lista con el sistema de listas cerradas pero no bloqueadas. El fracaso del borrador de la ley en 2009 se debió sobre todo a esta cuestión: “En realidad ni CiU ni PSC la querían porque los dos querían mantener las listas cerradas”, dice Colomer. Otras novedades de aquella propuesta eran reducir el coste de votar o regular los gastos de campañas.

Es un debate complejo. No hay una solución para dilemas como el que afronta la proporcionalidad con la representación territorial. Además Convergència tiene pocos incentivos para variar una ley que le beneficia y que está basada en el sistema que rige el resto de España. En general, un partido en el poder tiene pocos incentivos a cambiar las reglas si esas reglas son precisamente las que le llevaron al poder. Es más fácil que una ley electoral se reforme si un partido pequeño lo pone como condición para entrar en una coalición de gobierno.

Nueve claves que explican por qué Mas lo tiene cada vez más difícil para repetir

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Jesús Diges / Efe

Lejos de aclarar dudas, las elecciones del domingo en Cataluña han sembrado más incógnitas de las que había antes de la jornada electoral. ¿Cuántos votos hacen falta para ser president? ¿Se pueden entender la CUP y Convergència? ¿Quién será el elegido para conducir todo el proceso? A continuación intento responder a las preguntas más destacadas que han aparecido después de los comicios.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto. 

Lejos de aclarar dudas, las elecciones del domingo en Cataluña han sembrado más incógnitas de las que había antes de la jornada electoral. El sector soberanista celebra la victoria y se siente avalado por la ciudadanía para continuar con el proceso de independencia. Las formaciones constitucionalistas consideran fracasado el plebiscito porque los independentistas no han alcanzado más del 50 % de los votos.

En el aire quedan cuestiones de vital importancia. ¿Cuántos votos hacen falta para ser president? ¿Se pueden entender la CUP y Convergència? ¿Quién será el elegido para conducir todo el proceso? A continuación intento responder a las preguntas más destacadas que han aparecido después de los comicios.

1. ¿Cuántos votos necesita Mas para ser investido?

Según el reglamento del Parlament, la sesión constitutiva del nuevo pleno deberá celebrarse antes del 26 de octubre. La sesión de investidura deberá celebrarse como muy tarde el 9 de noviembre.

Después del debate de investidura en el que intervienen los candidatos, se procede a una primera votación. Para ser investido presidente en esta primera ronda se necesitan 68 votos a favor. La lista de Mas tiene 62 diputados. La CUP ya ha anunciado que no votará a favor de Mas. Es decir, esta opción tiene pocas posibilidades de prosperar.

El propio Artur Mas especuló durante la campaña con la opción de ser investido en segunda vuelta gracias a una abstención de la CUP. Esta votación se celebra al cabo de dos días y al president le bastaría con una mayoría simple (más votos a favor que en contra) para ser elegido.

Tampoco esta fórmula parece que le pueda servir a Mas, por mucho que la CUP se abstenga. Los diputados de C’s, PP, PSC y Catalunya Sí que es Pot (CSP) suman 63 escaños, uno más que Junts pel Sí. Ninguno de estos partidos se abstendrá en una segunda votación. El líder de CSP, Lluís Rabell, ha afirmado esta mañana en la emisora RAC1 que sus diputados votarán en contra de la investidura de Mas.

Mas lo tiene muy complicado para ser presidente a no ser que la CUP cambie de criterio, cosa muy poco probable. El otro escenario es que Junts pel Sí se enroque en la defensa de Mas como candidato a la presidencia. En este caso cobraría fuerza la opción de unas nuevas elecciones.

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2. ¿Cuáles son las alternativas a Mas?

Cualquier candidato alternativo debe ser refrendado por un acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP. La formación anticapitalista ha deslizado en más de una ocasión que no le desagradan ni Raül Romeva ni Oriol Junqueras, si bien habría que ver cómo sentaría en CDC la designación de un presidente escorado a la izquierda. En este sentido la figura de Romeva tiene más posibilidades que la de Junqueras: está más cerca de representar lo que sería un candidato independiente mientras Junqueras es el líder de ERC.

La opción de escoger un candidato independiente que no fuera en las listas tampoco es posible ya que el presidente debe figurar en alguna lista electoral. En todo caso dentro de la lista de Junts Pel Sí hay muchos candidatos progresistas que podrían ser del agrado de la CUP.

Las fuerzas constitucionalistas no tienen suficientes escaños para pactar un presidente así que la opción de una candidatura alternativa tampoco es viable.

Durante la campaña, sobre todo desde CSP, se ha planteado la posibilidad de un eje de izquierdas que incluya CSP, la CUP y ERC. Los pobres resultados de la lista de Lluís Rabell, sin embargo, hacen imposible esta opción

3. ¿Ralentizará la CUP el proceso de independencia?

Se ha hablado mucho sobre el compromiso de la CUP de requerir más del 50% de los votos para seguir adelante con el proceso soberanista. Esa afirmación tiene un matiz importante. La CUP consideraba necesario ese porcentaje para hacer una declaración unilateral de independencia el 28 de septiembre. Pero no para seguir adelante con el proceso.

“Tenemos el mandato democrático que nos permite tirar hacia la república catalana”, ha afirmado esta mañana el líder de la CUP, Antonio Baños. Si Junts pel Sí y la CUP salvan el escollo del nombre del president y acuerdan algunas de las reclamaciones sociales de la formación anticapitalista, la CUP estará ahí.

4. ¿Abandona la CUP el proceso soberanista?

No. El partido liderado por Baños tiene una larga tradición de desobediencia y no será esta formación quién le ponga el freno al proceso. Al contrario. “La CUP es el acelerador del proceso de ruptura con España”, afirmó Baños ayer por la noche.

Queda por ver cómo llegarán ambas formaciones a un acuerdo sobre la cuestión europea. Junts pel Sí defiende la pertenencia a la UE como pilar básico del nuevo estado. La CUP, en cambio, aboga por salir de la organización.

5. ¿Cómo decidirá la CUP si apoyar o no a Mas?

La decisión ya está tomada. La CUP no votará a favor de la investidura de Artur Mas, aseguran en el partido. La candidatura anticapitalista ha anunciado esta mañana que comenzará una ronda de encuentros para articular un nuevo Gobierno. Estas conversaciones incluyen asambleas internas y contactos con distintos agentes políticos y sociales que no militan en la formación.

En el partido afirman que las reuniones anunciadas este lunes por la CUP están dirigidas a pensar quién puede sustituir a Mas y no si se apoya al líder de CDC como president de la Generalitat.

6. ¿Estaría dispuesta CSP a facilitar la investidura de Mas?

El líder de la coalición izquierdista CSP, Lluís Rabell, ha afirmado esta misma mañana en una entrevista en RAC1 que su formación votará en contra de la investidura de Artur Mas. “Para trabajar a favor de un referéndum nos encontrarán, para apoyar a CDC no”, ha dicho Rabell.

7. ¿Sería viable una candidatura de Arrimadas?

Las fuerzas constitucionalistas (C’s, PSC y PP) suman 52 diputados. Para que Inés Arrimadas fuera presidenta de la Generalitat, necesitaría el apoyo expreso de los 11 diputados de CSP en la votación. Lluís Rabell ha dejado claro esta mañana que tampoco apoyarán a la líder de C’s: “No investiremos a Artur Mas, y aún menos a Inés Arrimadas”.

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8. ¿Pueden llegar a un acuerdo la CUP y Junts pel Sí?

El acuerdo Junts-CUP dependerá de la voluntad de consenso de ambas formaciones. Está por ver hasta dónde está dispuesto a ceder cada formación. Existen algunas reclamaciones de la CUP que pueden despertar simpatías dentro de la lista de JPS, dónde hay muchos diputados de tradición socialdemócrata. Otras, sin embargo, son inaceptables para una lista que en el fondo representa una buena parte del establishment catalán.

La CUP ha insistido en tres cuestiones: el final de los desahucios, el frenazo a las privatizaciones y la negativa a la figura de artur Mas o a cualquier otro miembro de CDC “que represente la corrupción o los recortes” como president de la Generalitat. Estas tres reclamaciones parecen escollos superables. Otros requisitos como la salida de la UE, la OTAN y el euro son inaceptables para Junts pel Sí.

A ninguna de las dos partes le interesan unas nuevas elecciones (Cataluña lleva tres en cinco años). Pero Junts pel Sí, con 62 diputados, tampoco está dispuesta a aceptar todo lo que le pida una formación que sólo ostenta 10 escaños.

9. ¿Anula el resultado el plan de los independentistas?

No. La candidatura de Junts pel Sí nunca pretendió tener más del 50% de los votos para iniciar el proceso hacia la independencia. En el primer párrafo de la llamada Hoja de Ruta ya habla de una mayoría de diputados y en ningún momento se refiere a los votos.

Evidentemente, obtener más de la mitad de los votos habría otorgado más legitimidad a la propuesta. Los soberanistas, no obstante, se sienten suficientemente legitimados con 72 diputados para iniciar este proceso de 18 meses en los que se prevé la desconexión de España y la celebración de unas elecciones constituyentes. La lista de Junts pel Sí también se apoya en la alta participación en los comicios (casi un 78%) para legitimar el Parlamento escogido en estos comicios.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto.

El futuro de Mas, en manos de una asamblea

La CUP decidirá qué hacer en la sesión de investidura en una asamblea de sus militantes. Plantean tres alternativas: apoyar a Raül Romeva, proponer un candidato independiente o abstenerse en la votación de Mas. 

La Candidatura de Unitat Popular (CUP) se ha convertido en una de las claves del independentismo. El partido anticapitalista multiplicó este domingo su número de escaños y pasó de tres diputados a 10 con el 8,2% de los votos. Estos resultados convierten a la formación en un actor principal del proceso independentista después de que Junts pel Sí, con 62 escaños, se haya quedado lejos de la mayoría absoluta y necesite apoyos parlamentarios poner en marcha la hoja de ruta secesionista.

La CUP entiende los resultados como un reclamo de Cataluña para romper el statu quo e iniciar un proceso constituyente que culmine con una república catalana. El número uno de la formación, Antonio Baños, afirmó que el partido se ha convertido en “el acelerador del proceso” y que los catalanes han expedido “el certificado de defunción del autonomismo”.

La fiesta de la CUP se celebró en el Casino L’Aliança Poblenou, que estaba lleno a rebosar. Baños advirtió que “la desobediencia es la independencia” y que “a partir de ahora, la legalidad española puede y tiene que ser desobedecida por la soberanía catalana”. También enfatizó su mensaje social y advirtió que Cataluña tiene que buscar “un plan de choque” para lograr que en todos los hogares “puedan haber tres comidas al día”.

La número dos del partido, Anna Gabriel, agradeció el apoyo que ha recibido el partido y recordó a los asistentes que la CUP es una chispa en el sur de Europa y que ahora representan a todos aquellos militantes anticapitalistas. “No olvidamos el resto de pueblos del Estado y el resto de pueblos en lucha”.

El ambiente durante el acto era eufórico y había una sensación de victoria absoluta. Los asistentes que se acercaban al Casino L’Aliança hacían cálculos electorales para discutir el papel clave que tendrá la CUP en esta legislatura. Centenares de votantes llenaron la sala y vitorearon al exdiputado Quim Arrufat cuando lo enfocaban por TV3, aplaudieron los malos resultados de Unió Democrática a medida que se iban confirmando y abuchearon las comparecencias de Pedro Sánchez y Xavier García Albiol.

Una de las incógnitas que dejó la noche fue la relación política que tendrá la CUP con Junts pel Sí en el futuro. Gabriel sólo se refirió a este punto con estas palabras: “El proyecto independentista seguirá adelante, pero hoy el señor Mas ya no es imprescindible”. 

Baños ha dicho en varias ocasiones durante la campaña que el partido no apoyará la investidura del actual president de la Generalitat. Aun así, una vez terminado el acto, las conversaciones en la calle giraron en torno a cuál debe ser la posición de la CUP de ahora en adelante.

La formación decidirá esa posición en una asamblea durante los próximos días y después de hablar con una decena de militantes sólo hay una cosa clara: el partido no investirá a Mas. Las tres alternativas que dieron esos militantes anoche son más difusas: apoyar a Raül Romeva, proponer un candidato independiente o abstenerse en una eventual investidura de Mas. Sean cuales sean los próximos pasos, el futuro del independentismo pasará inevitablemente por el proceso asambleario de la CUP.

¿Cómo votarán los catalanes? Una predicción del 27S a partir de las encuestas

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El próximo domingo se celebran unas elecciones transcendentales en Cataluña y muchas preguntas permanecen abiertas: ¿logrará Junts pel Sí una mayoría absoluta? ¿Quién será la segunda fuerza? A continuación abordo esas preguntas usando un modelo estadístico de predicción. 

También en EL ESPAÑOL:

El promedio de las encuestas. El primer paso para la predicción hecha en este artículo.

Así son los catalanes que votarán el 27S: una radiografía en cinco gráficos. Una radiografía de los votantes del 27S según su edad, su origen, su nivel de estudios o su renta.

Radiografía de los votantes españoles (I). Donde María Ramos y yo analizamos la edad, profesión, nivel de estudios y la clase social de los votantes del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Radiografía de los votantes españoles (II). Una radiografía similar a la anterior pero que responde otra pregunta: ¿cómo es la ideología de los votantes de cada partido?

El próximo domingo se celebran unas elecciones transcendentales en Cataluña y muchas preguntas permanecen abiertas: ¿logrará Junts pel Sí una mayoría absoluta? ¿Quién será la segunda fuerza? ¿Qué porcentaje de votos lograrán los independentistas?

A continuación abordo esas preguntas usando un modelo estadístico de predicción. Básicamente utilizo los datos de las encuestas para estimar cúantos diputados logrará cada partido y con qué probabilidad.

Un vistazo al modelo de predicción

Mi modelo basa sus predicciones en una veintena de sondeos electorales que se han publicado en las últimas semanas.

El modelo trabaja en cuatro pasos. El primer paso es calcular los votos de cada partido según una media de sondeos. Así, en lugar de fiarnos de una única encuesta, busco el consenso entre todas. Después aproximo el porcentaje de voto de cada partido en cada provincia, usando la distribución que observaron el CIS y otras encuestas. El tercer paso consiste en incorporar incertidumbre al modelo para que sea cauto cuando calcula probabilidades. ¿Pero cúal es la imprecisión típica de las encuestas? Para averiguarlo he estudiado siete elecciones distintas de los últimos años.

El cuarto y último paso consiste en ejecutar el modelo y hacer 15.000 simulaciones de las elecciones del domingo. En cada simulación genero los votos de cada partido y provincia a partir del azar, la media de encuestas y la incertidumbre esperada. A partir de esos votos, y aplicando la ley D’Hondt, asigno los escaños de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida.

A continuación tenéis los resultados de ese proceso.

La predicción de escaños tras 15.000 simulaciones

El primer gráfico muestra los escaños que logrará cada partido y con qué probabilidad.

seats (Cada gráfico es un histograma. El eje x representa el número de diputados del partido y la altura de las barras indica la probabilidad de que un partido logre ese número de escaños.)

Según el modelo, el resultado más probable es que Junts pel Sí (JxSí), la coalición formada por CDC y ERC, logre 63 escaños. Pero no sería raro que el partido se quedase en 59 diputados o se fuese hasta 67 (ése es el intervalo donde estarán sus resultados con un 50% de probabilidad).

El segundo partido será Ciutadans con 20 diputados y detrás vendrían Catalunya Sí que es Pot (CSP) (15), PSC (14), PP (12) y la CUP (9).

Sin embargo, podéis observar que distintos resultados son altamente probables. Ciutadans podría caer hasta los 17 escaños o irse hasta los 23. CSP tiene un 25% de probabilidades de lograr más de 18 diputados y si fuese segundo no sería una enorme sorpresa. El PSC tiene su horquilla probable en un amplísimo 11-17, el PP en 11-15 y la CUP en 6-10.

Destaca, además, el caso de Unió porque es dificilísimo de predecir. Según el modelo, el partido de Durán i Lleida tiene un 55% de probabilidades de quedarse fuera del parlamento. Casi como echar una moneda al aire. Si logra entrar, lo más probable es que se lleve 3 o 4 diputados (22% probabilidad), pero podría lograr 6 o más con un 12% de probabilidad, que es pequeña pero no nula.

(Nota. Estos datos de escaños se calculan a partir de los datos de votos. Si queréis ver la incertidumbre de los porcentajes de voto, los tenéis representados aquí.)

JxSí y la CUP: ¿mayoría de escaños o de votos?

Las encuestas sugieren que Junts pel Sí no logrará los 68 diputados que dan la mayoría absoluta aunque se quedará cerca. ¿Pero qué probabilidad tiene exáctamente? ¿Y si formase una alianza con la CUP? Una ventaja de tener un modelo de simulación es que podemos calcular estas probabilidades. En el siguiente gráfico tenéis la distribución de escaños de JxSí y su suma con la CUP.

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La probabilidad de que Junts pel Sí logre 68 escaños o más es del 21%. Lo más probable es que no lo logre, pero si lo consigue no sería una tremenda sorpresa. Más probable es que la suma de JxSí y la CUP alcance la mayoría: según el modelo, eso ocurre en el 72% de las simulaciones.

También podemos usar el modelo para responder otra de las preguntas que se discuten estos días: el porcentaje de votos que sumarán los partidos independentistas. Como podéis ver en el siguiente gráfico, la probabilidad de que JxSí y la CUP logren la mayoría de votos es del 21%.

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Los diputados en cada provincia

Aunque he presentado primero los resultados de toda Cataluña, en realidad el modelo simula cada una de las cuatro provincias por separado. Muestro esos resultados a continuación. El primer gráfico representa los 85 escaños que se reparten en la provincia de Barcelona.

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Barcelona es con diferencia la provincia más poblada en Cataluña (el 75% del censo vive allí) y también la que más diputados tiene asignados (85, un 63% del total). Allí los partidos logran diputados de forma casi proporcional a sus votos y por eso las distribuciones son suaves.

Podéis observar que es en Barcelona donde Unió tiene más opciones de lograr sus diputados. Conseguirá dos o más diputados por Barcelona en el 45% de las veces.

Veamos ahora los 18 diputados de Tarragona:

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En Tarragona hay menos escaños y por tanto menos dudas. JxSí obtendrá 8 o 9 diputados con un 70% de probabilidad. Ciutadans obtendrá problemente 3 (aunque podrían ser uno más o uno menos), CSP uno o dos escaños, los mismos que el PSC. El PP obtendrá probablemente dos y la CUP uno. Unió tiene un 80% de probabilidades de quedarse sin diputado por Tarragona.

A continuación los escaños en Girona.

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En Girona se reparten 17 escaños, de los cuales 11 irían para JxSí (que podrían ser 10-12). Ciutadans obtendrá uno o dos. CSP probablemente uno, aunque podría quedarse sin ninguno (21%) o lograr dos (18%). El PSC y el PP lograrán probablemente uno cada uno y quizás dos. La CUP seguramente uno (60%), aunque podría quedarse sin él (30%).

Por ultimo, la provincia menos poblada es Lleida, aunque está sobrerepresentada y reparte 15 diputados. Allí las dudas más grandes son si Ciutadans logrará uno o dos diputados y si CSP se quedará fuera o logrará un diputado. En función de ambas cosas, JxSí logrará 9, 10 u 11 diputados. Por su parte, PSC, PP y la CUP parece que obtendrán uno cada uno.

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Conclusión

Para acabar me gustaría reconocer una derrota: es imposible predecir las elecciones con total precisión. Podemos usar encuestas para asignar probabilidades a ciertos sucesos (que un partido logra cierto número de escaños o que sea el más votado) pero no hacer predicciones exactas porque por lo general múltiples resultados son posibles. La incertidumbre tiene tres fuentes principales: los indecisos, los que no responden y quienes cambian su voto durante la última semana.

El problema es similar al de las predicciones meteorológicas: el lunes podemos estimar la probabilidad de que llueva el sábado e incluso acertar, pero no sabremos con certeza si va a llover. Por eso los modelos como el mío hacen predicciones probabilísticas. (Eso significa, por cierto, que este domingo no sabremos si mi modelo funciona o fracasa porque para saberlo tendría que ponerlo a prueba varias veces.)

Y sin embargo las encuestas son el mejor instrumento disponible para entender la realidad electoral. Ocurre que a veces tenemos unas expectativas irreales sobre su precisión y olvidamos que las encuestas intentan algo complejísimo: anticipar cómo votarán millones de personas cuando ni siquiera esas personas lo saben con seguridad.

Metodología.

El modelo de predicción consiste en una secuencia de cuatro paso.

1. Obtener un promedio de sondeos. Al agregar muchas encuestas conseguimos dos cosas: eliminamos el error de muestreo y en lugar de confiar en la cocina de un encuestador hacemos entre todas una cocina de consenso. La media de encuestas la calculo ponderada por fecha y tamaño de muestra. Podéis leer los detalles de este paso aquí. Las encuestas que he usado provienen de trece encuestadoras: Sigma Dos, GAPS, GESOP, NC Report, Invymark, IBES, Feedback, CIS, Metroscopia, DYM, GAD3, My Word, Celeste Tel.

2. Aproximar el porcentaje de votos en cada provincia. Para eso he usado la distribución de votos por provincias según CIS y las encuestas de NC-Report y Sigma Dos.

3. Incorporar incertidumbre al modelo. Este paso es fundamental para calcular probabilidades. Consiste, en esencia, en averiguar cuál es la imprecisión típica o esperable de un promedio de encuestas. Para calcular eso he analizado siete elecciones de los últimos años, calculando un promedio de sus encuestas y observando los errores que esos promedios cometieron. La incertidumbre la incorporo como un error de distribución normal con una desviación típica que varía entre 1,5 y 4 en función del porcentaje de votos del partido (los errores son generalmente mayores para partidos con más votos). Una parte de la incertidumbre la asumo propia de la provincia y otra parte (la mayor) común a las cuatro.

4. Simular. El último paso consiste en ejecutar el modelo y hacer 15.000 simulaciones de las elecciones. En cada simulación genero los votos de cada partido y provincia a partir del azar, la media de encuestas y la incertidumbre que he asumido. A partir de esos votos, y aplicando la ley D’Hondt y la barrera mínima del 3% de votos, asigno los escaños de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida.


También en EL ESPAÑOL:

Syriza formará gobierno con los nacionalistas – Directo

Syriza consolida sus 145 escaños con un 86% de los votos escrutados. Sumados a los 10 de Griegos Independientes, le permite formar un gobierno estable. Siga aquí el minuto a minuto.

Former Greek prime minister and leader of leftist Syriza party Alexis Tsipras waves to supporters after winning the general election in Athens, Greece, September 20, 2015. Greek voters returned Tsipras to power with a strong election victory on Sunday, ensuring the charismatic leftist remains Greece's dominant political figure despite caving in to European demands for a bailout he once opposed. REUTERS/Michalis Karagiannis

El partido de Alexis Tsipras ha consolidado sus 145 escaños. Sumados a los 10 del partido nacionalista y anti-austeridad de los Griegos Independientes, le permite formar un gobierno estable. Así le hemos contado el minuto a minuto de esta noche electoral.


Lo que tienes que saber del sistema D’Hondt

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El autor, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos, explica las claves del método electoral D’Hondt y rechaza la crítica de que no garantiza la proporcionalidad en las circunscripciones más pequeñas. Arnaldo sostiene que es una fórmula válida ante el nuevo escenario político español con el surgimiento de fuerzas emergentes porque, en contra de lo que se afirma, no asegura el bipartidismo.

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El autor, catedrático de Derecho Constitucional de la Rey Juan Carlos, explica las claves del método electoral D’Hondt y rechaza la crítica de que no garantiza la proporcionalidad en las circunscripciones pequeñas. Dice que es una fórmula válida ante el nuevo escenario político español con el surgimiento de fuerzas emergentes porque, en contra de lo que se afirma, no asegura el bipartidismo.


El origen de nuestro actual sistema electoral no se encuentra en la Constitución, sino en el decreto-ley de normas electorales de 1977, que permitió la celebración de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de ese año. Su contenido pasó directamente a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General de 1985 porque la Constitución no lo alteró lo más mínimo. Imperó el principio de conservación en torno a una cuestión central del funcionamiento del Estado democrático, sobre la que se daba el más amplio consenso no solamente entre los dos grandes partidos estatales (UCD y PSOE, en aquel momento) sino también entre las dos fuerzas nacionalistas (CiU y PNV).

El contenido del sistema electoral está constituido por los siguientes elementos en relación con el Congreso de los Diputados:

  • La provincia como circunscripción electoral.
  • La distribución de los escaños con un mínimo provincial de dos y el resto -hasta los 350- en función de la población de cada provincia.
  • Las listas cerradas y bloqueadas.
  • La barrera electoral del 3%, de manera que quedan excluidos del reparto de escaños los partidos que no alcanzan ese mínimo porcentaje de votos.
  • La fórmula inventada a finales del siglo XIX por un matemático belga llamado Víctor D’Hondt que se conoce por su nombre.

Todas las leyes autonómicas han copiado estos elementos estructurales con leves matizaciones. En Asturias y Murcia, la provincia se divide en varios distritos. En los archipiélagos, la isla es la circunscripción, pero en el resto se mantiene como tal la provincia.

En algunas comunidades se eleva la barrera electoral -por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, que la establece incluso a nivel regional- y en otras, como Canarias, se establece una doble barrera, insular y autonómica. En algunas comunidades, en fin, se determina el número de diputados y se distribuye de forma fija (Extremadura, Cataluña o País Vasco) y en otras es variable en razón de la población. Pero todas las leyes electorales autonómicas, sin excepción, hacen suya como fórmula repartidora de los escaños el método D’Hondt o de los mayores cocientes.

Un modelo extendido en Europa

El éxito de este método no se acaba ahí, pues es el mismo para el reparto de los escaños del Parlamento Europeo, pero también para las elecciones locales. Concluimos, así, que es una fórmula universalizada para todas las elecciones políticas españolas, incluidas las de territorios históricos y cabildos y consejos insulares. Un aplastante triunfo que se debe, aparte del principio de conservación de lo ya conocido y experimentado, al consenso en torno al mismo (y a la falta de consenso para su modificación), a su neutralidad operativa y a su eficacia para reflejar el pluralismo político y social existente. Ello queda demostrado por el hecho de que ha permitido tanto la alternancia como la formación de gobiernos estables.

Hay muchas fórmulas ideadas, pero la de D’Hondt es la más extendida entre los países europeos (Austria, Bélgica, Francia, Finlandia, Portugal, Suiza, entre otros). ¿En qué consiste? En un reparto de escaños basado en el principio de proporcionalidad. Los puestos no se los llevan los partidos que más votos obtienen (fórmula mayoritaria) sino que se distribuyen en función del número de votos obtenido por cada uno. No existe, obviamente, una exacta o matemática proporción sino una aproximación a la proporción, de forma que el grado de proporcionalidad está en función del método mismo, del número de escaños a repartir, del tamaño de las circunscripciones y del porcentaje de barrera o tope electoral.

Los resultados que ofrece el método D’Hondt son parecidos a los de la llamada fórmula de la media más elevada o de Dietz, pero se consiguen por un procedimiento diferente. En efecto, el número total de los votos obtenidos en cada circunscripción por cada formación política se divide por 1, por 2, por 3, por 4 y así tantas otras divisiones como escaños deben cubrirse (por ejemplo, hasta 36 en las elecciones al Congreso de los Diputados por Madrid, o hasta 129 en las elecciones a la Asamblea madrileña, o hasta 57 en las elecciones al Ayuntamiento de la capital).

De esta forma se obtienen los cocientes correspondientes a cada uno de los partidos políticos y esos cocientes se ordenan de mayor a menor, esto es, en orden decreciente. Los escaños corresponden a los cocientes mayores hasta agotar el último de los escaños a reparto.

En este enlace hay un ejemplo práctico de la aplicación de la fórmula D’Hondt:

http://elecciones.mir.es/generales2008/i_visita8.html

Prima a los grandes partidos

Decía la exposición de motivos del decreto-ley de 1977 que el método D’Hondt “supone un poderoso corrector al excesivo fraccionamiento de la representación parlamentaria” o, lo que es lo mismo, comporta una prima para los partidos grandes, un plus que algunos politólogos han cuantificado en el entorno del 8% al 10%.

Para los críticos, el método D’Hondt produce efectos mayoritarios o de beneficio a los grandes y medianos, en perjuicio de los terceros partidos. Y se ponen ejemplos de desproporción entre votos y número de escaños obtenidos por los partidos minoritarios a nivel nacional. En las últimas elecciones generales, Izquierda Plural obtuvo el 6,92% de los votos y 11 escaños; UPyD, con el 4,7%, 5 escaños. Por contra, CiU, con el 4,17%, alcanzó 16 escaños y PNV, con el 1,33%, logró 5 escaños. En cuanto a las dos formaciones mayoritarias, el PP, con el 44,62%, consiguió 186 escaños y el PSOE, con el 28,73%, 110 diputados.

Las objeciones a la fórmula electoral D’Hondt se ha centrado no en sus deficiencias matemáticas para alcanzar la ansiada proporcionalidad sino en la combinación de la misma con circunscripciones reducidas -que son, al menos, la mitad de las españolas- porque se favorece a los partidos más votados en cada una de ellas. El maestro alemán Dieter Nohlen sentó esta interpretación al principio de los 80 y todos los sociólogos electorales la han repetido desde entonces.

Conforme a esta tesis, en todas las circunscripciones que eligen menos de 6-7 diputados no habría una real proporcionalidad sino una mera línea tendencial hacia ella. Los dos grandes partidos se repartirían los escaños en disputa, con prácticamente nulas posibilidades para los terceros o cuartos partidos.

Claro está, en esta valoración no se tienen en cuenta variables como la tendencia a la concentración del voto (frente a la dispersión) o el recurso al voto útil (frente al voto ideológico) o la propia implantación de los formaciones grandes en todo el territorio (frente a la falta de homogeneidad de otros). Los efectos del sistema electoral y, en concreto, el de la potenciación del bipartidismo no derivan sin más de la fórmula D’Hondt, sino de un conjunto de factores psicológicos condicionantes del comportamiento electoral y de otros que podemos calificar de estructurales, consecuencia de la propia organización de los partidos.

Por otro lado, el Tribunal Constitucional ha sancionado la constitucionalidad de las impurezas de nuestro sistema electoral al señalar que no se pretende “establecer un sistema puro de proporcionalidad sino una orientación o criterio tendencial, porque siempre su puesta en marcha quedará modulada o corregida por múltiples factores del sistema”, como acabamos de argumentar con otras palabras. En definitiva, la relativa desproporcionalidad es perfectamente legítima desde el punto de vista constitucional, que sólo vedaría “diferencias excesivas no razonablemente justificadas” porque serían discriminatorias. Recordemos las palabras del profesor Montero: “Todos los sistemas electorales dan lugar a efectos desproporcionales, la cuestión es de grado”.

Bipartidismo

La gran pregunta que se nos abre ante el nuevo escenario político español es si el aserto de que la fórmula D’Hondt no produce efectos proporcionales salvo en la mitad de las circunscripciones -las que eligen más de 6 ó 7 escaños- es sostenible. A los dos partidos mayoritarios de centro-derecha y de centro-izquierda se suman otras dos formaciones de ámbito también nacional, además de los distintos grupos nacionalistas que concentran su representación en sus territorios.

Pues bien, desde el punto y hora en que pueden darse porcentajes de voto similares -entre el 20% y el 30%- para, cuando menos, tres partidos, puede producirse el efecto de que los tres tengan representación en una circunscripción que solamente reparta tres, cuatro o cinco escaños. O dicho de otra manera, la fórmula D’Hondt no es garante del bipartidismo.

Es cierto que los partidos con menos de un 15% de los votos van a tener mucho más difícil el acceso al “botín” denominado escaño en esas circunscripciones de pequeño tamaño, salvo que todas las formaciones concurrentes tengan entre el 25% y el 15%, en cuyo caso sí accederían. En conclusión, podemos ver perfectamente que los terceros y cuartos partidos entren en distritos de pequeño y mediano tamaño, lo que demuestra que la fórmula D’Hondt no produce por sí efectos mayoritarios sino que ello está en función del grado de concentración o dispersión del voto.

Ciudadanos tiene la llave de Murcia

murcia

El partido de Albert Rivera tendrá en sus manos el destino del ‘popular’ Pedro Antonio Sánchez, cuyo partido ha gobernado la región desde hace dos décadas. 

El partido de Albert Rivera tendrá en sus manos el destino del ‘popular’ Pedro Antonio Sánchez, cuyo partido ha gobernado la región desde hace dos décadas. 


 

El Partido Popular gobierna en Murcia desde 1995. Antes de que llegara al poder José María Aznar. Si las elecciones arrojaran el resultado que indica la última encuesta de CEMOP (la firma que el CIS reconoce como el instituto de referencia en la región), el PP seguiría siendo la fuerza más votada con alrededor del 35% de los votos y lograría entre 18 y 20 escaños en la Asamblea regional. Pero estaría lejos de los 33 actuales y se quedaría entre tres y cinco escaños por debajo del umbral de la mayoría absoluta, que se sitúa en 23 escaños.

Los sondeos indican que Ciudadanos y el PSOE se encuentran un empate técnico, con un 21% y 11 escaños cada uno. Podemos irrumpiría en la Asamblea con cinco escaños y el 14%. Izquierda Unida perdería el único diputado que tiene y UPyD seguiría fuera.

Los murcianos no suelen conocer los nombres de los candidatos regionales y municipales de los partidos nuevos o minoritarios. Importa sobre todo la marca nacional. Cientos de personas hicieron cola para ver a Pablo Iglesias, los más fieles se agolparon para hacerse seflies en las dos visitas de Mariano Rajoy los de UPyD se pusieron nerviosos porque venía Rosa Díez y le regalaron una rosa rosa.

La marca nacional de UPyD perjudica las aspiraciones en Murcia, dice Encarna Hernández, candidata municipal de la formación magenta en Molina de Segura y portadora de la flor: “Nos vamos a salvar en los pueblos donde la gente nos conoce. Es muy triste que cuatro años de trabajo se pierdan por eso”.

Tanto ella como el candidato a la presidencia de la Región, César Nebot, insisten en que votar UPyD no es tirar el voto. “El Gangnam Style fue una moda y ahora nadie lo baila, ¿verdad?”, dice Nebot en referencia a Ciudadanos. “Pues no dejaría la política sanitaria en manos de quien inventó el Gangnam Style“.

“Teledirigidos por el IBEX”

Rosa Díez insistió molesta durante el turno de preguntas que no contemplaba otro resultado que la victoria este domingo y argumentó que la culpa de la caída de UPyD en las encuestas “manipuladas” la tenía Ciudadanos, al que acusó de estar “teledirigido por el IBEX-35”.

“Cada uno tendrá sus motivos”, aseguró el candidato de Ciudadanos, Miguel Sánchez López, que pasó cuatro años en la delegación de UPyD en la localidad de Caravaca antes de afiliarse al partido de Albert Rivera. Ocurrió a finales de 2014 y le acompañaron unos 140 compañeros, motivados por un desacuerdo con la dirección estatal.

El candidato acababa de anular una entrevista con Popular TV. El motivo es que era un canal próximo a la Universidad Católica de Murcia (UCAM), cuyo presidente José Luis Mendoza dijo en Onda Cero: “No quiero ni pensar que no gane el Partido Popular. […] Si se forma un tripartito con Podemos, Ciudadanos y el Partido Socialista, yo creo que sería la ruina de Murcia, la ruina total de nuestra región”. Mendoza despotricó contra el aborto, la prostitución y la legalización de las drogas y advirtió sobre la invasión de Europa “por el islam” y el “comportamiento cobarde” del Gobierno de Mariano Rajoy.

En el PP, los asistentes a los primeros actos de la precampaña percibieron la ausencia del azul y la gaviota. También durante la visita de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que estuvo en Murcia para encontrarse con los grandes empresarios de la región.

Unos días antes, hubo un debate sin preguntas entre los seis candidatos a la presidencia  regional. No lo organizaba un medio sino UCOMUR, una unión de cooperativas que luego ha patrocinado publirreportajes electorales en el diario La Verdad de Murcia.

El debate se celebró durante la tarde en que detuvieron a Rodrigo Rato. Al darse la noticia en la sala, hubo euforia, jaleo y aplausos. El candidato popular, Pedro Antonio Sánchez, sacó enseguida el argumentario oficial y defendió que “el Estado de Derecho funciona igual para todos”.

No lo ven igual los militantes de Podemos, que hicieron el mitin más grande de la campaña en la región. Miles de personas arroparon a Pablo Iglesias el 15 de mayo en el céntrico Parque de Fofó. Había gente en las azoteas y en las vallas para escuchar las arengas del líder.

Iglesias dijo que el PP estaba sacando otra vez a los zombies: Una expresión que hacía referencia a Aznar, al que llegó a comparar con Darth Vader. “No se puede gobernar para todos […] y resulta que los de abajo somos mayoría”, dijo Iglesias antes de añadir que aspiraban a ser “los carteros de la gente” y no “los mayordomos de los ricos”.

¿Prevaricación?

Podemos ha presentado una querella contra tres magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJRM) por prevaricación en la gestión del caso del auditorio de Puerto Lumbreras, donde era alcalde el candidato popular Pedro Antonio Sánchez. Podemos alega que sus señorías devolvieron el asunto a un juzgado de instrucción ordinario para evitar que Sánchez -aforado y por lo tanto imputable por el TSJRM- fuera imputado de nuevo en plena campaña.

Antes de entrar en el mitin de Pablo Iglesias, su candidato en Murcia, Óscar Urralburu, sacó una foto del auditorio aún sin terminar. Esa misma foto se ve también en la sede regional del PSOE, dónde el candidato Rafael González Tovar dice que hay olor a cambio por la corrupción «generalizada en la cúpula» del PP.

“El Partido Popular es un partido muy honrado”, dice el líder socialista. “Pero su cúpula ha cometido delitos y nosotros los hemos denunciado. El Partido Popular está lleno de buena gente que además no comparte posiciones de delitos ni posiciones de corrupción». Explica que los jueces siguen rechazando las querellas presentadas “o porque las denuncias no se pueden sustanciar o porque el cohecho es difícil de explicar” pero que “los casos están todos vivos”.

El plasma

 

Los periodistas no pudieron preguntar a Mariano Rajoy en ninguno de sus dos actos en Murcia y el PP de la región se negó varias veces a concederme una entrevista con sus dirigentes Pedro Antonio Sánchez, José Ballesta, Ramón Luis Valcárcel o Miguel Ángel Cámara.

El primer acto de Rajoy se celebró en un pabellón pequeño al lado del parque donde miles de personas harían cola para ver a Pablo Iglesias. Rajoy reunió a unos 500 fieles y no mencionó a Rodrigo Rato ni habló de la corrupción en general. El segundo acto se celebró en una sala anexa al Auditorio Victor Villegas y congregó a unas 300 personas.

En ambos actos se les ofreció a los periodistas seguir el acto a través de una pantalla de plasma y la mayoría aceptó.

PSOE, UPyD, Podemos e Izquierda Unida firmaron un pacto que fue noticia nacional. Ellos lo presentaron como un acuerdo “para la regeneración”. El entorno de Pedro Antonio Sánchez lo presentó como un acuerdo “anti-PP”. Miguel Sánchez López, candidato de Ciudadanos, negó que hubieran recibido oferta alguna por parte del PP a cambio de no firmarlo: “Rotundamente no. Ciudadanos no hace pactos por sillones”.

Si las encuestas aciertan, el papel de Ciudadanos (que hace seis mese apenas tenía presencia en Murcia y ahora dice tener unos 1.400 afiliados), sería clave. Si se abstuvieran o llegaran a un pacto con los populares, el PP podría seguir gobernando. Si se unieran finalmente a los otros cuatro partidos, el PP dejaría el Gobierno por primera vez en dos décadas.

El candidato formula su propuesta con estas palabras: “¿A ti te parece que es igual que te gobierne una persona que empezó en el partido con 15 o 16 años, fue concejal de su pueblo y luego acabó como director general, consejero o presidente sin haber cotizado nunca nada fuera de la política o alguien que es profesor de universidad, médico, ingeniero o abogado?”.

El domingo por la noche, Murcia tendrá la repuesta.

Cinco razones por las que Nicola Sturgeon será la gran triunfadora de las elecciones británicas

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La incertidumbre en torno al resultado de las elecciones británicas del jueves contrasta con la previsible victoria del Partido Nacional Escocés (SNP), cuya líder Nicola Sturgeon podría decidir el nombre del primer ministro del Reino Unido.

Gráfico: David Domínguez

Los británicos están llamados a elegir este jueves a sus representantes en el Parlamento de Westminster. Los sondeos apuntan que ningún partido tendrá mayoría absoluta: el conservador David Cameron y su adversario laborista Ed Miliband deberán llegar a acuerdos para gobernar.

Esta incertidumbre contrasta con la previsible victoria arrolladora en Escocia del Partido Nacional Escocés (SNP en sus siglas en inglés). A continuación explico las cinco razones por las que su líder Nicola Sturgeon será la vencedora en las urnas.

1. Más votos que nunca.

En los cinco años que ha durado la legislatura, el SNP se ha disparado en las urnas. Del 19,9% de los votos que consiguió en 2010 a más del 50% de los votos: 54% según el último barómetro de Ipsos Mori. Ha ayudado la buena gestión de los nacionalistas en el Gobierno escocés. Pero los motivos de esta subida se encuentran sobre todo en el referéndum de independencia que se celebró en septiembre de 2014.

El  perdió el referéndum. Pero el margen de la derrota fue muy inferior al esperado. La campaña del , liderada por el SNP, llevó el apoyo a la independencia hasta el 44,7%. Un hito si tenemos en cuenta que hasta entonces nunca había subido del 30%.

Ese logro se magnificó por la reacción del Parlamento de Westminster después del referéndum. Los grandes partidos británicos, que la semana anterior a la votación habían prometido una importante transferencia de poderes si el no ganaba el referéndum, enfriaron su discurso al día siguiente y no han iniciado ninguna iniciativa para dar más poderes al Parlamento de Edimburgo.

Especialmente visible fue el cambio de discurso del primer ministro, David Cameron, que condicionó cualquier transferencia de poderes a encontrar un buen encaje para Inglaterra, que es el único de los cuatro territorios que componen el Reino Unido que no tiene un Gobierno propio. Un detalle que lleva al Parlamento de Westminster a adoptar decisiones que sólo afectan a los ingleses con los votos de diputados de Gales, Escocia e Irlanda del Norte.

La movilización del nacionalismo escocés y la percepción de que Westminster no cumplía con su palabra han creado el escenario perfecto para que el partido se extienda a nuevos sectores del electorado. El partido ha aumentado su base de votantes y Nicola Sturgeon ha logrado captar bajo sus siglas a casi todo el movimiento que votó a favor de la independencia.

Según los datos del estudio electoral británico, el 78,7% de los partidarios del  votarán por el SNP. Eso quiere decir que el laborismo, hasta ahora muy fuerte en Escocia, no ha conseguido posicionarse como el partido del voto útil para evitar un nuevo Gobierno conservador. Los nacionalistas han conseguido ocupar gran parte del espacio electoral que ocupaban hasta ahora los laboristas y los liberal-demócratas escoceses, que han sufrido por su alianza con los conservadores desde 2010.

2. Casi todos los escaños.

El crecimiento del SNP en porcentaje de votos se ve magnificado por el sistema electoral del Parlamento de Westminster. Los británicos lo conocen como first-past-the-post y otorga un escaño al candidato que más votos haya conseguido en cada circunscripción sin importar cuántos votos hayan logrado sus rivales.

Con apenas la mitad de los votos, el partido logrará más del 90% de los 59 escaños que se dirimen en Escocia. Algunas predicciones auguran que los lograrán todos.

Hasta ahora el SNP tenía seis escaños en Westminster. Desde el jueves tendrá más de 50 y dejará casi sin representación a los laboristas, que solían vencer en la mayoría de las circunscripciones escocesas.

3. Más poder en Westminster. 

Ese aumento de escaños es importante porque ni laboristas ni conservadores lograrán la mayoría absoluta. Hoy por hoy los sondeos reflejan un empate técnico y Miliband y Cameron necesitarán llegar a acuerdos para gobernar.

El SNP conseguirá sus mejores resultados justo cuando los partidos pequeños tendrán más influencia que nunca. Hasta ahora los liberal-demócratas eran el tercer partido en número de escaños. Un puesto que a partir de ahora ocuparán los nacionalistas escoceses, que tendrán un gran poder para decidir quién será elegido primer ministro. Si los nacionalistas fueran decisivos, podrían arrancar concesiones en ciertas políticas públicas. Sobre todo más poderes para el Parlamento escocés.

4. Un laborismo acorralado. 

Es posible que ninguno de los dos grandes partidos quiera pactar con el partido que lidera Nicola Sturgeon.

Los conservadores han hecho una campaña muy dura contra los nacionalistas escoceses y no parece probable que ni ellos ni el propio SNP estén dispuestos a firmar ningún tipo de pacto. En cuanto a los laboristas, un pacto con el SNP podría generar rechazo entre algunos de sus votantes ingleses. Un extremo que ha llevado a la mayoría de los líderes laboristas (el último el propio Miliband) a descartar cualquier pacto postelectoral, al menos hasta el momento. Pero incluso si esto ocurre y el laborismo se niega a pactar, el SNP podría también beneficiarse de la situación.

Sturgeon ha dejado claro durante la campaña que para ella la prioridad es que los conservadores no vuelvan a mandar. Si el laborismo decide no pactar y permite que Cameron vuelva a ser primer ministro, los nacionalistas escoceses se lo podrán reprochar en el futuro y se presentarán ante el electorado como la principal oposición al conservadurismo en Escocia.

5. Una líder consolidada. 

La última gran victoria del SNP en estas elecciones es la consolidación de su nueva líder, Nicola Sturgeon. Cuando Alex Salmond dimitió como primer ministro después del referéndum, algunos ya alertaron del potencial de su sustituta.

Sturgeon no sólo ha conseguido agrupar al independentismo escocés en torno a ella. Sus actuaciones en los dos grandes debates televisivos la han catapultado como líder política también fuera de Escocia. Ella fue elegida ganadora del primero según una encuesta de YouGov y su valoración no deja de crecer. Nicola es mujer, es relativamente joven y sobre todo habla y comunica muy bien.

Alex Salmond junto a Nicola Sturgeon. / SNP
Alex Salmond junto a Nicola Sturgeon. / SNP

Se ha dado a conocer muy deprisa y ha aportado cierta frescura en su forma de comunicarse con los votantes. Responde a muchos mensajes por twitter y se pasea a menudo entre sus votantes. Se ha situado muy bien políticamente, captando la simpatía de muchos votantes de centro izquierda.

Sturgeon se opone a la austeridad y a los conservadores con menos complejos que sus rivales laboristas y no tiene un pasado en el Gobierno del que responder. Al mismo tiempo, sin embargo, su discurso sobre inmigración es más moderado que los de los verdes y los nacionalistas galeses.

Hace un año Sturgeon era una desconocida y hoy es una de las políticas mejor valoradas del país con un 62% de popularidad según YouGov. También la cara visible de un movimiento que hoy por hoy parece imparable.


Berta Barbet es politóloga. Cursa estudios de doctorado en la Universidad de Leicester y es editora del Cercle Gerrymandering.

 

Propaganda y política de despachos

Sería mejor invertir este medio año que queda hasta el 27S para debatir de forma abierta. Pero a estas alturas todos sabemos que no habrá debate porque los españoles negarán el escenario de la secesión hasta que se efectúe.

A seis meses de las elecciones, ERC y CiU se pelean por un puñado de escaños. Entre ambos partidos calculan que lograrán unos 63  Eso quiere decir que el independentismo necesitará para ser mayoría los 10 escaños que el último sondeo del CEO otorgaba a la CUP.

No es trágico: 73 diputados serían suficientes para declarar la independencia y abrir un proceso constituyente que acabara con un referéndum sobre la nueva Constitución.

Claro que sería mejor invertir este medio año que queda hasta el 27S para debatir de forma abierta. Pero a estas alturas todos sabemos que no habrá debate porque los españoles negarán el escenario de la secesión hasta que se efectúe. Lo que ocurrirá durante este medio año será un pulso infantil y semipúblico entre La Moncloa y la Generalitat.

Un buen ejemplo es lo que ocurre con el Instituto Catalán de Finanzas. La Generalitat quiere convertirlo en un banco público. Pero para ello el Banco Central Europeo pide un informe sobre la solvencia del Instituto al Banco de España, cuyos miembros son escogidos por el Gobierno español.

Con esto quiero decir que la independencia de Cataluña será un pulso lento en los despachos. Naturalmente, será un pulso de propaganda. ERC dirá que presiona a CiU para ultimar una Hacienda que ya debería estar lista. CiU nos recordará que si fuera por Artur Mas ya habríamos votado el 22 de marzo y que intenta salvar problemas técnicos reales y arrastrar a todos sus votantes mientras intenta no despeñarse y recuperar la centralidad.

Todo es un poco cierto. Especialmente que los dos partidos quieren repartirse los votos catalanistas para dar el salto en septiembre si suman mayoría con la CUP.

Carreras de sacos

A los independentistas sólo nos queda hacer carreras de sacos con las nuevas camisetas. También dialogar con paciencia con los votantes menos irrecuperables, que en 2015 son los de Podemos. Podemos aprovechar el argumentario que usábamos con los de ICV y de lo que en su día fue el PSC. En Podemos duermen tranquilos sin explicarnos con qué mayoría en el Congreso reformarían la Constitución para alcanzar un nuevo pacto territorial y sin explicarnos cómo sería este pacto y con quién lo harían en Cataluña.

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Pancarta de Podemos en el Parc de la Ciutadella. / PODEMOS

 

A mí me daría vergüenza decir que soy una federalista de izquierdas muy preocupada por la transparencia y olvidar que hasta 2008 no se publicaron las balanzas fiscales. Olvidar que revelaban un saqueo contra los catalanes que escandalizó a todos los partidos alemanes, incluidas socialistas y verdes.

Me daría vergüenza hablar de casta mientras hago el juego al lobby autonomista catalán, que acapara los consejos de administración de las grandes empresas del Estado. Me daría vergüenza decirme anacional y ser cómplice del secuestro de 1.800.000 votos por el sí y de unos procesos centralizadores a la francesa.

Pero éstas son discusiones que empezarán y acabarán en el bar porque los españoles negarán cualquier posibilidad de debate público mientras boicotean todas y cada una de las iniciativas de la Generalitat. En estos meses no habrá debate sobre la independencia de Cataluña, que se hará en los despachos y se refrendará el 27-S después de cierta propaganda, que deberá ser muy calculada porque el independentismo no puede perder ni un solo votante.


Anna Punsoda es periodista y autora de este blog en catalán.

21 reflexiones a vuelapluma sobre las elecciones andaluzas

Andalucía

Ni en Argentina he oído a los ciudadanos hablar tan mal de su gobierno como en Andalucía. Y eso es mucho decir. Pero en Andalucía seguirá gobernando el PSOE cuatro años más al igual que en Argentina seguirá gobernando el peronismo.

Andalucía

1. Decía ayer el editorial del diario El Mundo que “lo importante es que Díaz impulse desde hoy el cambio que los andaluces le demandan”. ¡Fino análisis político, vive Dios! Si esta es la manera que tienen los andaluces de demandar “cambio” a Susana Díaz, mejor no andar por España cuando les dé por pedir “inmovilismo”. Lo mismo resucitan el garrote vil. ¡O el cóctel de gambas!

2. Las elecciones las ha ganado el Partido Regional Nacionalista Andaluz, más conocido por su seudónimo de “el PSOE”. Tanto tiempo llevan gobernando Andalucía (y lo que te rondaré morena) que ya no se sabe si son un partido o un coxis. Es decir, un órgano vestigial. El resto de una cola prehistórica que dejó de resultarnos útil hace decenas de miles de años. Y que sin embargo ahí sigue, inasequible al desaliento y a la selección natural.

3. Casi no lo recuerdan ya ni los estudiantes de derecho más aplicados, pero la primera Constitución española, y en términos relativos históricos la más moderna y liberal de todas ellas, fue promulgada en Cádiz en 1812. No es verídico pero sí verosímil pensar que en algún momento indeterminado entre 1812 y 1978 los alienígenas reemplazaron a los andaluces originales por una especie completamente diferente. Los motivos de esta extraña pero entrañable raza para seguir votando al PSOE elección tras elección se me escapan, pero no pueden ser buenos.

4. El mejor chiste leído en las redes sobre las elecciones andaluzas: “Si los andaluces fueran dinosaurios, votarían al meteorito”. Y es que lo de los andaluces no es obcecación: es resiliencia. Hay bacterias congeladas en el permafrost de las regiones glaciares con menos aguante que el andaluz medio.

5. Intento imaginar qué debería hacer el PSOE para que los andaluces dejaran de votarle y solo me viene a la cabeza el cuadro del pintor británico del siglo XIX John Martin La destrucción de Sodoma y Gomorra. Si se fijan bien, ahí en el extremo izquierdo, a punto de ser engullido por la lava, puede verse a un andaluz chillando: “¡No me arrepiento! ¡Volvería a hacerlo una y mil veces!”.

6. Lo de UPyD es graciosísimo.

7. Podemos se ha quedado con la cifra de escaños que le auguraban las peores encuestas. Sus 590.011 votantes habrían sido interpretados como un éxito avasallador en manos de cualquier otro que no fuera Pablo Iglesias, pero de él sus acólitos esperan milagros. Como la dictadura del proletariado para pasado mañana, por ejemplo. La cara de Teresa Rodríguez la noche del domingo era un holocausto y no se entiende muy bien por qué.

8. Que nadie desprecie, por cierto, el tirón de Iglesias entre los nihilistas de derechas. No me extrañaría nada que una parte quizá no muy importante, pero sí sintomática, de los votos que va a perder el PP en las próximas generales se los llevara Podemos. Aquí lo que algunos pretenden es que el sistema nacido de la Constitución del 78 reviente: la ideología del dinamitero es lo de menos.

9. IU es la viva imagen de la irrelevancia. Las razones de los 273.927 votantes de Maíllo para votarle a él y no al macho alfa de la manada izquierdista Pablo Iglesias son 100% incomprensibles. Nostalgia o melancolía, probablemente.

10. Definitivamente, en España hay tres comunidades que operan con una lógica política independiente de la del resto del país: Cataluña, País Vasco y Andalucía. Nací en la primera de ellas y vivo en la última, pero algún día seré un español normal.

11. No puedo evitarlo: aparece Juan Manuel Moreno Bonilla por la tele y me suena automáticamente en la cabeza el Adagio para cuerdas de Samuel Barber.

12. Para resiliencia, la del bipartidismo. Ochenta escaños de ciento nueve. El 73%: casi nada. El bipartidismo español está como el manchego de las noticias, el que recibió seis puñaladas en el bar y siguió tomándose cervezas con los amigos porque él “se recupera pronto”. Y Rajoy y Pedro Sánchez, a verlas venir. A estos dos les rebanan la cabeza y siguen pidiendo bravas con lenguaje de signos, como si tal cosa.

13. El sistema electoral español es una tortura de realismo para los románticos y una pesadilla de lenta digestión para los impacientes, pero para los románticos impacientes debe de ser una maldición gitana. Y de las pegajosas.

14. Leo en la portada del Vogue español de enero el titular El nuevo culo XXL. ¿Está aquí para quedarse? Es lo mismo que me pregunto yo de Ciudadanos.

15. Dice Gabriel Albiac en ABC que no cree en la posibilidad de que Susana Díaz recurra a Ciudadanos porque los de Rivera son gente decente. Estoy de acuerdo. Como canta La Bien Querida, muchas «eses de amor con las caderas» va a tener que hacer el PSOE para camelarse a Ciudadanos. Porque Rivera tiene una oportunidad de oro para comerse a medio PP, a todo UPyD y buena parte del PSOE más centrista en las próximas generales a poco que acierte con su política de alianzas. Que lea a Maquiavelo.

16. Los interventores de un colegio electoral de Ubrique abrieron durante el recuento electoral de la noche del domingo un sobre que contenía dos hermosas rodajas de chorizo. Hay fotos que lo prueban. Deduzco que el voto, tras sesudas deliberaciones, se repartió a pachas entre PP y PSOE, así que el recuento final debería haber sido en realidad 1.409.041,5 para PSOE y 1.064.167,5 para PP. Muy fan de los medios votos metafóricos: deberían aceptarse como válidos.

17. Solo lo habré recomendado unos pocos cientos de veces en mis artículos, así que lo hago una vez más: The Myth of the Rational Voter: Why Democracies Choose Bad Policies, de Bryan Caplan. Es decir “El mito del votante racional: Por qué las democracias escogen malas políticas”. Ahí está explicada Andalucía entera.

18. Pero no seamos demagogos. En las elecciones autonómicas andaluzas de 2004, el PSOE obtuvo 2.260.545 votos. En las de 2008, 2.148.328. En 2012, 1.570.833. En 2015, 1.409.042. En porcentajes de votos, 50,36%, 48,41%, 40,66% y 35,43%. El PSOE ha perdido en once años a casi uno de cada tres votantes. La sangría es atroz. Ponen buena cara porque han ganado, pero en diez años más estarán en números rojos.

19. Ni en Argentina he oído a los ciudadanos hablar tan mal de su gobierno como en Andalucía. Y eso es mucho decir. Pero en Andalucía seguirá gobernando el PSOE cuatro años más al igual que en Argentina seguirá gobernando el peronismo gane quien gane las próximas elecciones. El socialismo andaluz es tan solo una forma ligeramente más sofisticada de peronismo.

20. Como decía Enric González en su artículo del domingo en el diario El Mundo, en Andalucía se vive muy bien. Con “satisfacción”, escribía. Y eso es verdad. Pero también es verdad que Andalucía es un infierno para todos aquellos ciudadanos que aún viven la política con ilusión. Aquellos pocos que depositan su voto con la esperanza de que algo cambie en su comunidad. Para bien, se entiende. Hay que acordarse más de ellos. ¿Qué culpa tendrán los pobres?

21. Cuando los andaluces despertaron, el 34% de paro todavía estaba allí.