Las normas de conducta de la Redacción de EL ESPAÑOL

"Nacemos al servicio de todas las personas que utilizan nuestro idioma común". Foto: Dani PozoLos periodistas de EL ESPAÑOL están comprometidos a proporcionar a los ciudadanos una información veraz de la más alta calidad. Para alcanzar ese objetivo se han redactado 26 normas de conducta que publicamos hoy con el deseo de que nuestros lectores puedan controlar su cumplimiento. En su elaboración se han tenido en cuenta no sólo las opiniones de la Redacción sino también las sugerencias de los accionistas y suscriptores, a los que agradecemos sus relevantes aportaciones.

Foto: Dani Pozo

Los periodistas de EL ESPAÑOL están comprometidos a proporcionar a los ciudadanos una información veraz de la más alta calidad. Para alcanzar ese objetivo se han redactado 26 normas de conducta que publicamos hoy con el deseo de que nuestros lectores puedan controlar su cumplimiento. En su elaboración se han tenido en cuenta no sólo las opiniones de la Redacción sino también las sugerencias de los accionistas y suscriptores, a los que agradecemos sus relevantes aportaciones

1. El compromiso esencial de los periodistas de EL ESPAÑOL es proporcionar a los ciudadanos una información veraz de la más alta calidad.

Ese compromiso se traduce en la obligación de ser diligentes en la búsqueda de la verdad y en la comprobación de todos los datos de la información; en la obtención de todas las versiones posibles; en el mantenimiento de un punto de vista crítico sobre los hechos y en el rechazo de cualquier presión indebida que pretenda subordinar el trabajo periodístico a intereses particulares.

Relaciones con las fuentes

2. Los periodistas de EL ESPAÑOL tienen el derecho y el deber de no revelar sus fuentes de información. No difundirán informaciones que hayan aceptado recibir bajo el compromiso del ‘off the record’ siempre que se mantengan las circunstancias del acuerdo.

3. Los periodistas de EL ESPAÑOL deben precisar siempre si los datos que publican proceden de su propia observación, de documentos o de terceras personas. En este último caso, si la información proviene de una única persona no deben emplear el plural ‘fuentes’ y concretar, como mínimo, de qué ámbito procede (‘fuente sindical’ o ‘fuentes diplomáticas’ o ‘fuentes próximas a’). Evitarán fórmulas vacías de contenido como ‘fuentes competentes’ o ‘fuentes bien informadas’.

4. Cuanto menos identificada o cuanto más imprecisa sea la fuente que proporciona una información, mayor será la obligación de verificación. Si se publica la información facilitada por un anónimo, deberá constar esa característica de la fuente, indicando cuál es el motivo (temor a represalias, desconocimiento de su identidad por proceder del Buzón de Denuncias de EL ESPAÑOL, compromiso de confidencialidad por razón de la materia o del lugar de trabajo de la fuente, etc).

5. Cuando sea imprescindible cambiar el nombre de alguna persona (agentes de los servicios secretos, menores, víctimas de delitos sexuales o malos tratos) esa modificación será advertida a los lectores.

6. Los periodistas de EL ESPAÑOL procurarán que la relación con sus fuentes no comprometa su integridad e imparcialidad. Como regla general, no aceptarán regalos, viajes o tratos de favor. La aceptación de invitaciones relacionadas con la crítica gastronómica y cultural o con la cobertura de informaciones ha de estar justificada por su interés periodístico y debe ser autorizada por los responsables de la Redacción.

Empleo de citas

7. Cada palabra o expresión entrecomillada por los periodistas de EL ESPAÑOL debe responder con fidelidad a lo transmitido por el emisor. La edición de un testimonio nunca debe alterar el sentido y la intencionalidad del emisor.

8. Los periodistas de EL ESPAÑOL no plagiarán ni reproducirán total o parcialmente textos de otro autor, ni en su literalidad ni en su estructura o argumentación, sin atribuírselos de forma expresa.

9. Cuando incluyan en sus textos informaciones extraídas de otros medios, deberán atribuírselas, incluso si se trata de algún dato aislado. No será preciso hacerlo si EL ESPAÑOL corrobora la noticia con sus propias fuentes. Por razones de equidad y cortesía, la mención al medio y a su autor será imprescindible cuando se trate de una exclusiva, si es posible incluyendo el enlace.

10. Los periodistas de EL ESPAÑOL no publicarán nunca informaciones centradas en rumores no verificados, sin que su atribución a otro medio sirva de excusa para ello.

Obtención y tratamiento de la información

11. Los periodistas de EL ESPAÑOL tienen que buscar y difundir honestamente todos los ángulos posibles de los hechos, situándolos en su contexto adecuado y sin omitir aspectos esenciales que conozcan, en especial si el asunto es controvertido. Esta tarea será inexcusable cuando se trate de investigaciones policiales o judiciales.

12. Ninguna persona, física o jurídica, puede verse sorprendida por la aparición de una noticia originada en la redacción de EL ESPAÑOL en la que resulte cuestionada, descalificada o perjudicada sin haber tenido previamente la posibilidad de dar su versión y que ésta sea difundida, si el afectado lo desea. Cuando no se le haya podido localizar o no haya querido responder, se harán constar estas circunstancias. Si la noticia tiene como base un documento oficial u otra fuente externa se tratará de recoger la versión del afectado lo antes posible sin que ello retrase la publicación.

13. Los periodistas de El ESPAÑOL no utilizarán métodos ilegales para obtener información. Sólo en casos de importancia excepcional, y siempre que no sea posible obtener la información por ninguna otra vía, podrán utilizar personalidades fingidas o realizar grabaciones subrepticias. La regla general es advertir al interlocutor de que sus palabras y/o imagen van a ser grabadas; la alteración de esta norma deberá ser autorizada por los responsables de la Redacción.

14. Si la información tiene una base documental, los periodistas de EL ESPAÑOL deben hacer todo lo posible para garantizar su autenticidad. No harán nunca una selección sesgada o intencionalmente dirigida a favorecer una determinada tesis, a partir de esos documentos.

15. Los periodistas de EL ESPAÑOL respetarán los derechos fundamentales al honor, la intimidad, la propia imagen y la presunción de inocencia. Se atendrán, así, a los límites a las  libertades de expresión e información que establece la Constitución española, incluida la protección de la juventud y la infancia.

16. Las fotografías e imágenes de vídeo que representen la realidad deben ser genuinas y sin distorsiones más allá de un correcto tratamiento técnico para lograr una difusión de calidad y de la capacidad periodística de poner el énfasis en uno u otro aspecto de la información.

17. Los periodistas de EL ESPAÑOL evitarán la difusión de expresiones e imágenes hirientes o despectivas sobre religiones, etnias o grupos sociales determinados, salvo que resulte imprescindible desde el punto de vista del interés informativo.

18. La información y la opinión estarán diferenciadas con nitidez. Las informaciones no contendrán juicios de valor del periodista. La titulación de las noticias no debe ser tendenciosa.

Comprobación de los datos

19. Los periodistas de EL ESPAÑOL comprobarán la veracidad de los datos que incluyan en sus informaciones y cuidarán de su corrección gramatical, con independencia de la existencia de los controles establecidos en la Redacción. A este respecto, al menos una segunda persona supervisará siempre cada historia o información. Las prisas no deben ser excusa para incluir datos no verificados. Si urge entregar una información y hay aspectos no comprobados, deberá advertirse a los responsables de la Redacción.

20. Los datos dudosos o de singular complejidad o trascendencia deben ser verificados por, al menos, dos fuentes independientes entre sí. El hecho de que la información provenga de una fuente oficial, de una institución o esté apoyada en un documento no eximirá al periodista de comprobar los aspectos que puedan resultar más conflictivos.

21. Los periodistas de EL ESPAÑOL deberán asegurarse de que sus informaciones no contengan injurias ni calumnias.

Rectificaciones

22. EL ESPAÑOL corregirá con inmediatez los errores de hecho, sin necesidad de esperar a recibir una queja. La rectificación deberá ser difundida de forma suficientemente visible.

23. Las rectificaciones procedentes de personas o instituciones que hayan sido aludidas serán publicadas en lo referente a los datos fácticos, pero no cuando tengan que ver con juicios de valor, interpretaciones u opiniones.

Conflictos de intereses

24. Los periodistas de EL ESPAÑOL evitarán los conflictos de interés entre sus actuaciones privadas (inversiones bursátiles, militancia activa en partidos, relaciones familiares) y su labor profesional. Cuando exista el menor riesgo de ello advertirán a los responsables de la redacción y serán sustituidos por otro compañero.

25. Los periodistas de EL ESPAÑOL no utilizarán la información que obtengan en el ejercicio de su profesión en beneficio personal o en el de sus familiares.

26. Ningún periodista de EL ESPAÑOL podrá trabajar, de forma remunerada o no, para gabinetes de imagen o de comunicación, empresas de relaciones públicas o agencias de publicidad.

El libro negro del periodismo en Cataluña (V): La tele de la mitad

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La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde esa presión se ha hecho evidente. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “la lluvia fina”.

Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

Lee aquí los cuatro primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’

La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde esa presión se ha hecho evidente. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “la lluvia fina”.

El 30 de junio de 1998 ocurrió algo poco habitual en Cataluña. El director del recién creado Teatre Nacional de Catalunya (TNC), Josep Maria Flotats, convocó una rueda de prensa para insultar al conseller de Cultura, Joan Maria Pujals. Le llamó “jovencito con estilo de terrateniente tarraconense que se ha querido comer el mundo”. El motivo era su destitución durante su primera temporada al frente de la institución. Flotats daba sus motivos: “Se me amputaba el proyecto del TNC a causa del chantaje de tres empresarios y dos directores que amenazaron con hacer ruido, y yo mostré mi desacuerdo”.

Al mediodía TV3 dio la noticia sin declaraciones del director. Por la noche, el editor del Telediario, Carles Francino, tenía preparado un vídeo con cortes de voz de Flotats. Poco antes de empezar, el director de la Corporación, Lluís Oliva, pidió a Francino que diera la noticia sin declaraciones. Faltaban minutos para empezar la emisión. Francino se negó y no presentó aquella noche el telediario. Estuvo sola su compañera, Helena García Melero. Después de insistir con varios correos electrónicos, Francino no ha hablado para este reportaje.

Dentro de TV3, aquello se vivió como un momento emocionante. La redacción tenía un Estatuto desde aquel año. Como en todas las televisiones públicas españolas, el nombramiento de los directores de TV3 depende del Gobierno de turno.

Era al menos la segunda vez que un editor no presentaba el Telediario por desacuerdos. La primera fue en febrero de 1987, pero no hubo revuelo. Salvador Alsius dirigía el informativo. Barcelona ya era sede olímpica y el alcalde, Pasqual Maragall, hacía cada semana un acto deportivo con escolares. Alsius había acordado con el jefe de informativos que cubrirían sólo el primero de los actos de Maragall. Pero cuando Alsius supo que el tercero iba a consistir en cinco penaltis del alcalde al portero del Español, Tommy N’Kono, decidió darlo. El jefe de informativos se negó. Discutieron en el camerino, corbata en mano, según Alsius. Se hizo la hora y Àngels Barceló empezó a presentar sola.

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Angels Barceló durante sus años en TV3.

Dos semanas negras

La primera emisión de TV3 fue el 10 de septiembre de 1983. La redacción inicial era de izquierdas. Alsius fue el primer director del Telediario de mediodía. Recuerda una libertad razonable para elegir, excepto en dos semanas negras llenas de imposiciones.

La primera fue la de la querella contra Pujol por Banca Catalana. El director de la tele, Alfons Quintà, que había levantado el caso en El País tres años antes, ahora escribía los audios de alguna de las piezas sobre el caso en TV3 que iban a tener el efecto contrario.

La segunda semana fue la de las elecciones de 1986 donde se presentaron Miquel Roca y el Partido Reformista. TVE usó por primera vez imágenes de alguien que hablaba en catalán y le puso subtítulos. Era Roca. Pudieron pensar que si un político que aspiraba a presidente hablaba en catalán perdería puntos. En la Generalitat lo vieron así y decidieron responder. Alsius tuvo que sacar más a Roca. Recuerda un mitin de Felipe González con 40.000 personas en Bilbao y un encuentro de Roca en Yecla con 35, sin el mil detrás. El jefe de informativos creía que Roca debía salir primero.

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Salvador Alsius durante sus años en TV3.

El cargo más poderoso en los años 80 era el jefe de asignaciones, que decidía dónde enviar cámaras a cubrir actos. El jefe más célebre fue Josep Lluís Suelves. Alsius recuerda una gestión opaca. Le era fácil decir que para tal sitio no había cámaras o que no podía acudirse a otra cobertura. Era por tanto un puesto fácil para filtrar información.

Las leyendas que corren por la redacción de TV3 sobre Suelves, su influencia política, su línea directa con la Generalitat y su fidelidad al pujolismo son asombrosas. Si el president Pujol iba a un pueblo remoto, allí estaba TV3; si viajaba a un país menor, allí estaba TV3. La cobertura era amable, humana. El líder de la oposición socialista, Raimon Obiols, dijo en una entrevista a eldiario.es: “Cuando fui invitado por única vez a los estudios de TV3, después de años de ausencia, dije a los que me recibían que me sentía tentado de besar el suelo, como si fuera la tierra prometida”.

Obiols cita una investigación donde se decía que el porcentaje de pantalla de Pujol en TV3 era 22 veces superior al suyo mientras fue jefe de la oposición.

Paz por territorios

La etapa de los 80 en la redacción de la tele se conoce popularmente como “paz por territorios”: la redacción cumplía con lo que le pedían sin rechistar (paz) a cambio de convenios laborables favorables (territorios).

En aquellos años las noticias que se hacían a petición directa de la Generalitat se llamaban “discos solicitados”. Albert Sáez dirigió la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales entre 2008 y 2010. Como presidente le tocó lidiar con los beneficios excesivos de aquellos convenios que él mismo había disfrutado: “Cuando yo trabajaba en TV3 entre 1984 y 1988, en una huelga a los de mi categoría nos multiplicaron el sueldo por cuatro para equipararlo a otra categoría”. La estrategia sindical era obvia: “Los sindicatos de TVE y TV3 sincronizaban las negociaciones de los convenios para que fueran justo antes de las campañas electorales”, dice Sáez. Así llegaban las concesiones: los “territorios”. Aquellas concesiones del presidente dejaban a los directivos de la cadena “en una situación de extrema debilidad”, según Sáez.

La lluvia fina

En la historia de TV3 hay hitos sueltos donde la presión política se ha hecho evidente, pública y que han podido luego criticarse. Pero en el día a día ha sucedido algo más sutil, constante y eficaz. Es lo que un redactor jefe de informativos en distintas etapas llama “lluvia fina”.

La lluvia fina es la jerarquización de un contenido sobre otro, la extensión de un vídeo, las noticias amables por encima de las polémicas. Ese día en que el director de la tele llama a un director de informativos en fin de semana para que “dé bien las encuestas electorales” y el presentador le dice que no se preocupe y el director insiste en que “no olvide la del Avui”.

Es un goteo cualitativo, no cuantitativo: se puede analizar un día pero no sus efectos. El minutaje de los partidos y los políticos en pantalla, que es el único modo oficial de medir, no refleja estos matices.

El pasado 28 de agosto la Guardia Civil registró la sede de Convergència y de su fundación, CatDem, además de cuatro ayuntamientos convergentes. TV3 dedicó 14 minutos a la información. Los ocho minutos iniciales fueron para dos periodistas en las sedes y para un vídeo de resumen.

Era una información aceptable, aunque con poco contexto, con un inicio centrado en la visibilidad de la operación (no en la presunta corrupción) y con la alcaldesa de Sant Cugat, Mercè Conesa, que insinuaba que era una operación política. Los 2.30 minutos siguientes eran para dirigentes de Convergència, CatDem y el Govern. Los tres decían que era una operación política preelectoral.

El minuto siguiente estaba dedicado al Gobierno central. Los demás partidos catalanes tuvieron entre todos 1.45 minutos. La frase de Ramon Espadaler, de Unió, era sólo: “Respeto por la presunción de inocencia y por la actuación judicial”. A Xavier García Albiol, del PP, sólo se le oía esto: “Artur Mas en base a la responsabilidad como presidente de Convergència y a Romeva y Junqueras como socios de coalición electoral”. No tenía ni siquiera verbo.

No es el único ejemplo.

El 14 de octubre de 2012 el Telediario abrió con una previa de las elecciones venezolanas y con una concentración de castellers en Tarragona. La tercera noticia fue un vídeo de resumen de protestas contra los recortes en 57 ciudades. TVE abrió ese día con las manifestaciones. En el fragmento sobre los castells salía Artur Mas para pedir que los catalanes imitaran a los castellers e hicieran piña. Es poco probable -o imposible de descubrir sin confesiones- que estas cosas sean así debido a consignas políticas. Como en todos los medios, los periodistas saben en el fondo dónde trabajan.

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Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

Lee aquí los cuatro primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’

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El comportamiento de la sección de Política de TV3 se controla al minuto. Cuando hay una información política importante, ofrecen opiniones de todos los partidos: los siete enanitos, les llaman algunos en la redacción. Pero el Gobierno tiene el doble porque su partido es también uno de los enanitos. Una de las batallas importantes de TV3 ha sido decidir qué es más importante: el Consejo de Ministros o el Consell de Govern, la información local o la información que ese día pueda ser más importante fuera de Cataluña. Un análisis cuantitativo no percibe estos matices.

Ramon Espuny, presidente del Sindicat de Periodistes de Catalunya, cree que no es necesario dar órdenes: “Los mecanismos del micropoder van así. No hay que tener carné para obedecer a un partido o un gobierno; la mejor manera es no tenerlo y disfrazarlo de criterios profesionales”.

También es lluvia fina que las menciones de la palabra “nacional” sean sobre todo para “Cataluña” y que la información vinculada a España lleve el adjetivo “estatal”. A veces se ha hablado de “policía estatal” o “selección estatal”.

Esta lluvia fina no se da sólo en los informativos. Miquel Calçada presenta Afers exteriors, que busca catalanes por el mundo. En ninguna de sus ediciones ha sacado a un catalán que diera clases de castellano en el extranjero ni que hubiera aparecido en programas similares en otras cadenas.

El Che Guevara en Política

Los casos de manipulación burda son fáciles de detectar: un documental sobre el futuro de una Cataluña independiente sin que haya un documental alternativo sobre una Cataluña federal u otra gobernada por Ciudadanos; un debate después de las municipales para hablar sólo de la independencia; un espacio durante el Telediario para que el presidente convoque elecciones y una entrevista luego al “jefe de la oposición”, Oriol Junqueras, que ha sido aliado del Gobierno y va en su lista.

Pero es imposible generalizar la responsabilidad. Entre los 400 periodistas de la redacción de TV3 hay de todo. El apoyo a la independencia puede haberse colado para unos cuantos como un valor mayor que la profesionalidad, dice Espuny: “Hay gente independentista que aún dice que hay que defender la profesionalidad, gente que lo matiza y gente que quiere defender la profesionalidad en todo lo demás pero que piensa que éste es un tema de ‘vida o muerte’, de ‘ahora o nunca’, de ‘todo o nada’”.

Un redactor de una sección que no es Política y que defendió en una larga conversación off the record el papel de TV3 en el debate soberanista me dijo esta frase sobre la sección de Política en un correo electrónico posterior a nuestra charla: “Es una sección domesticada y poco conflictiva, atada de manos y pies: podría trabajar el Che Guevara de redactor y no se notaría”. Es una manera de reflejar las pocas intenciones de desligarse de la línea de quien mande en el Parlament.

En 2001 Europraxis, una empresa de Josep Pujol Ferrusola, asesoró a la multinacional Lear en el cierre de su planta en Cervera (Lleida). El secretario de Industria era su hermano, Oriol Pujol, y el conseller de Industria era Antoni Subirà, primo de Jordi Pujol, president de la Generalitat.

Fue un escándalo que llegó al Parlament. En 2002 Indra, que había comprado Europraxis en 2001, se llevó varios contratos millonarios de la Generalitat después de años intentándolo sin éxito. TV3 sólo ha hecho cinco menciones a Europraxis a lo largo de su historia. Fueron todas en 2006, cuando se publicó un informe de la Sindicatura de Cuentas sobre las concesiones “irregulares” a Indra. Había una diferencia con 2002: ya no gobernaba Convergència.

PACO JUNQUERA / GETTY
PACO JUNQUERA / GETTY

La primavera de Praga

En 1999 Pujol se quedó en minoría y una de las primeras leyes que se debatió en el Parlament fue la que regulaba el sector audiovisual. La oposición logró nombrar a un director de la Corporación por consenso, Miquel Puig, y se creó el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC). La labor del CAC era fiscalizar a las teles y conceder licencias.

Miquel Puig fue un director con buena relación con la redacción. Un redactor jefe llama su época “la primavera de Praga”. Puig creía que uno de los pilares de TV3 debían ser los informativos y la credibilidad. Creó una serie de especiales sobre “los problemas de Cataluña”. El primero fue sobre las comarcas a las que afectaría el trasvase del Ebro. “Recibió muchas críticas desde las alturas”, dice Puig.

Otro episodio recordado es la noche del asesinato de Ernest Lluch. La muerte fue a última hora de la noche y TV3 emitía un programa de Buenafuente ya grabado. El director de Informativos, Josep Maria Torrent, tomó la decisión de no interrumpir la emisión después de dar un flash. Varios redactores llamaron y se ofrecieron a ir a la tele a improvisar un programa. Pero les dijeron que no hacía falta y no se mandó una unidad móvil al lugar de los hechos. Al día siguiente, el comité profesional pidió la destitución de Torrent en una reunión con Puig y el propio Torrent.

“[Hablamos después] en una conversación que no voy a revelar”, dice Puig. Torrent dimitió 24 horas después. Puig cree que “TV3 falló aquella noche”. Tres personas me han dicho que la sospecha principal que corría por la tele acerca de Torrent era que Lluch era socialista y no merecía tanta atención.

En 2002 llegó el final de Puig. Aunque él se resiste a reconocerlo, el Gobierno de Jordi Pujol le forzó a dimitir días después de que destituyera al director de Catalunya Ràdio, Josep Maria Clavaguera, por desacuerdos en la gestión. Puig lo recuerda así: “Habíamos perdido la confianza de CiU. El consenso se había roto”.

Hasta tal punto se había roto el consenso que Pujol nombró como nuevo director de la Corporación a Vicenç Villatoro, diputado de CiU y ex director del diario Avui. Torrent había trabajado también en Avui. Se acercaban las primeras elecciones de Artur Mas como cabeza de lista. Los políticos creen que en esos momentos es mejor tener a gente afín.

El CAC controlaba ya el pluralismo político en las teles pero no se quejó por la salida de Puig: “Era una cuestión interna del operador”, dijo su presidente, Francesc Codina, ex diputado de Convergència. El CAC tiene seis miembros; tres estaban entonces propuestos por CiU. Además de Codina, los otros dos eran un ex director de Avui y ex director general de Promoción Cultural de la Generalitat, Jaume Serrats, y un antiguo miembro del comité de gobierno de Unió y hoy recién cesado director de Catalunya Ràdio, Félix Riera. Los votos importantes iban a estar claros.

Un organismo débil

El CAC funciona con actuaciones acordadas por sus seis miembros. Cuando hay empate, decide el voto de calidad del presidente. Quien tiene el presidente y dos consejeros tiene, por tanto, el poder.

El CAC reparte licencias audiovisuales y vigila el pluralismo, la publicidad, las emisiones infantiles y en general la labor de las empresas que han recibido una licencia audiovisual para emitir. Los consejeros son propuestos por los partidos según su peso en el Parlament.

Es razonable dudar de partidismo en sus decisiones. Un modo para atenuar esas dudas entre la ideología y la profesionalidad es dar los cargos a personalidades sólidas y con una formación específica. En Cataluña el CAC se inspiró en el CSA de Francia. Allí los presidentes son jueces del Consejo de Estado, la alta función pública. La categoría de altos funcionarios, que no existe en Cataluña, ayuda a la independencia de los miembros: “Todo el mundo tiene su orientación pero no tiene que ser alguien sometido”, dice Elisenda Malaret, consejera del CAC entre 2008 y 2014, catedrática de Derecho administrativo en la Universidad de Barcelona y diputada socialista en el Congreso entre 2004 y 2008.

El Parlament aprueba los miembros del CAC. Malaret había visto los exámenes orales que se hacen en el Senado de Estados Unidos a quienes aspiran a cargos públicos importantes y se había preparado respuestas a presuntas incompatibilidades y propuestas sobre cómo mejorar el CAC. Pero la comisión sólo le preguntó vaguedades sobre si era miembro del PSC. Apenas habían hojeado su currículum.

La falta de respeto por la labor parlamentaria de control hace que el Consejo sea fácilmente manipulable. Rafael Jorba, periodista de La Vanguardia y consejero del CAC entre 2006 y 2010, vio que para que funcione bien un organismo de regulación se necesitan dos condiciones: “Una democracia de calidad y un subsistema de medios de calidad”. Jorba se llevó una decepción: “Me di cuenta de que no existe ninguno de los dos”. Jorba ha sido periodista desde 1978 en El Periódico, El País, TVE y La Vanguardia. Conoce por tanto el “subsistema de medios” catalán.

El CAC ha pasado por distintas etapas.

En 2011 sancionó al Grupo Godó con 12.000 euros porque su cadena, 8tv, había emitido en 2009 microespacios de publicidad encubierta del Ayuntamiento de Barcelona, entonces en manos del socialista Jordi Hereu.

En 2015, en cambio, ha creído que la campaña Preparats de la Generalitat es legítima publicidad institucional. En el anuncio sale gente alegre que se dice preparada para mejorar Cataluña. Esta decisión conllevó votos particulares de dos consejeros que explicaban sus diferencias. Sus motivos eran sobre todo dos. El primero, que según la ley la publicidad institucional “sólo” puede informar de servicios públicos. El segundo, que los lemas principales –Preparats y Fem-ho– eran los mismos que el de una campaña de Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) en 2014 –Estem preparats– y el de CiU en las elecciones de 2012: La voluntat d’un poble. Fem-ho junts.

En su decisión, el CAC decía que eran eslóganes comunes: los habían usado de modo similar el PSC-PSOE en el año 2000, ERC en las municipales de Torelló en 2011, la Universitat de Vic en 2012, un encuentro empresarial en el Pirineu en 2015 o una campaña benéfica de la AMPA de Mallorca. Todas son campañas de una repercusión ridícula.

Con motivo de un anuncio por el Tricentenario del 1714, el CAC estuvo a punto de emitir un informe sobre la legalidad de esa publicidad institucional. La entonces consejera Elisenda Malaret se negó para que no hubiera un precedente sobre campañas institucionales que no lo son. Prefirió entonces que no saliera nada. Un año después, con la decisión sobre la campaña Preparats, ese precedente ya existe: a partir de ahora la publicidad institucional puede rozar la propaganda y ya hay una actuación del CAC que lo justifica.

Otro expediente polémico del CAC es el que permite que El Punt Avui TV alquilara siete licencias locales de Canal Català. La ley permite emitir sólo un 25% de contenido general en cadenas locales. El Punt Avui TV emite el mismo contenido sin apenas desconexiones. Es decir, se está saltando la ley.

Planeta y otras emisoras estatales -Localia de Prisa o urBeTV de Vocento- intentaron un modelo parecido para toda España pero fracasó por motivos económicos y porque en lugares como Cataluña el CAC lo iba a impedir de acuerdo con la ley. Aunque “tanto en Madrid como en el País Valenciano, Ver-T [de Planeta] emite en cadena por encima del 25% sin problemas porque, aparentemente, ningún organismo los controla”, según los profesores de la Universidad Autónoma de Bellaterra Montse Bonet y Josep Àngel Guimerà.

En Cataluña, para evitar el control del CAC y salvar El Punt Avui TV, la Generalitat cambió la definición de qué es “contenido en cadena de contenidos audiovisuales”.

“ERC e ICV nos pusimos tozudos y cambiaron la ley a través de la Ley de acompañamiento de Presupuestos”, dice la diputada de ICV Marta Ribas. Fue un cambio que se hizo sólo para salvar la tele de El Punt Avui. Mientras, en el CAC, dejaron el expediente en contra de El Punt Avui TV abierto hasta el cambio de ley. Así pudo seguir emitiendo. Nadie ha terminado por controlarles, como ocurrió con otras teles en Valencia o en Madrid.

Para qué ha servido TV3

La pregunta eterna sobre TV3 es su papel en la creación de la Cataluña actual. ¿La cadena ha manipulado o censurado informaciones? Sí. ¿Esa censura es siempre política? Lo parece. ¿Qué peso ha tenido? Quién sabe.

El Comité de Redacción se ha quejado de que la tele ha prestado poca atención al caso Pujol. Uno de los principales señalados ha sido 30 minuts, el Informe semanal catalán. Su director, Eduard Sanjuán, dice que la opción de grabar un documental sobre Pujol lleva tiempo sobre la mesa. No lo han hecho por la falta de concreción del caso y porque Pujol no quiere hablar. (Otro periodista de TV3 hace tiempo que persigue al ex president para un programa especial y no ha conseguido la entrevista. Para este reportaje, a sabiendas de este silencio, he intentado hablar con Lluís Prenafeta, secretario de Presidencia en los 80, que se ha negado con la excusa de que no tenía nada que decir.)

Sanjuán admite que si no ha habido documental sobre Pujol es sólo decisión suya. Dice que no ha recibido presiones.

30 minuts ha recibido otras presiones. En 1990 la Generalitat propuso a 30 minuts un viaje a Alemania para preparar un documental sobre el plan de residuos de Cataluña. En Alemania había un modelo en que se podía fijar el Gobierno catalán. El equipo de 30 minuts se quedó unos días más para ir a ver una planta de tratamiento de residuos en Schwabach. La periodista del equipo era una becaria. Hizo su trabajo y vio que en Schwabach estaban preocupados por los efectos perjudiciales de la planta. El programa se emitió y no gustó. El jefe de Informativos, Josep Maria Ràfols, no lo vio antes de la emisión y al cabo de unos días fue destituido. Y eso que en una pregunta parlamentaria de la época se llegó a decir que el programa se había manipulado para quitar secuencias negativas. Aparentemente no había sido suficiente. En el archivo de 30 minuts de TV3 no puede encontrarse por ahora este reportaje. “Los temas políticos siempre eran más difíciles”, dice Joan Salvat, director del programa durante 25 años hasta 2008.

¿Esto es lluvia fina? Y si lo es, ¿qué papel desempeña en la percepción de los catalanes? Es imposible de cuantificar.

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Mònica Terribas durante sus años en TV3.

Mónica Terribas fue periodista estrella en TV3 en un programa diario nocturno de actualidad y entrevistas. Luego dirigió la tele hasta 2012. Hoy presenta el programa matinal de Catalunya Ràdio, segundo en audiencia.

Pregunto a Terribas si en Cataluña se ha insistido poco con el caso Pujol. Se sorprende. Ha invitado al ex president al menos tres veces en antena a que vaya a explicarse. Pujol no ha ido. ¿Qué importancia tiene que Pujol no se haya explicado ni en TV3 ni en Catalunya Ràdio? Pujol podría hacer esas entrevistas sin problema: se reúne a menudo en privado con periodistas afines. Pero no quiere salir en público. El escaso martilleo de los medios para que hable no le afecta.

Es verdad que otros políticos fuera de Cataluña tampoco hablan. La excusa más habitual entre periodistas catalanes es ésa: en otros lugares -sobre todo en el resto de España- es igual o peor. Es un motivo razonable, pero si en otro lugar es peor, es una manera discreta de admitir que aquí se hace mal.

Así por ejemplo explica Terribas el papel de TV3 y otras cadenas en la situación política actual:

Los medios públicos de todo el mundo contribuyen a crear un imaginario. El trabajo de los informativos es menos importante que el de los programas. Puede construirse ese discurso de que TV3 es un desastre y está en manos del Gobierno. Es fácil. Quizá se acaba consiguiendo, más ahora. Pero la redacción de la tele tiene un amor propio importante y tiene mecanismos de autocorrección también importantes. Si esta imagen se extiende, será muy injusta para el colectivo profesional interno. Políticamente, los grupos mediáticos de España jugarán esta carta de una manera severa y dura, y pasará por desprestigiar las productoras privadas de aquí. Hay una parte que será muy injusta porque los periodistas están intentando hacer las cosas bien.

En esta declaración hay cuatro elementos importantes.

El primero es que las teles han sido cruciales.

El segundo es que es posible construir un relato de TV3 como un pilar de la Cataluña de hoy. Terribas no cree que sea cierto, al menos en el estricto sentido político. “Nosotros no hemos construido ninguna Cataluña. Hemos reflejado lo que está pasando y lo que pasa desde 2003 es la agonía de la construcción del Estatut. La raíz del crecimiento del movimiento independentista está en los movimientos de la política, no en los medios”, aclara.

El tercer elemento es que TV3 es la cadena líder en Cataluña. Si no existiera, la publicidad se repartiría entre el resto de cadenas y las productoras catalanas recibirían menos encargos y serían más débiles.

El cuarto detalle es que los periodistas de TV3 “intentan” hacer las cosas bien pero a veces se equivocan. Terribas lamenta la excesiva juventud de algunos mandos intermedios de informativos. “Les cuelan goles”, dice.

Hay algo que sí se puede medir: qué votantes de cada partido miran los informativos en TV3. Sigue sin quedar claro si influyó primero la tele o la ideología, pero se ve una Cataluña partida según la tele que usa para informarse:

tvEn los lugares de Cataluña menos interesados en la política local, TV3 no es líder. Es difícil encontrar datos geográficos de audiencia. Pero en esta nota de prensa de 2009 la cadena dice que es líder en Lleida, Girona y Tarragona. En Girona y Lleida es líder en todas las comarcas menos en el Valle de Arán. En Tarragona no es líder en cuatro comarcas y en Barcelona no es líder en tres, entre ellas la capital. En esas siete comarcas viven más de cuatro millones de catalanes.

Las teles líderes en esas comarcas ofrecen un contenido poco centrado en la política catalana. Pregunté a Albert Sáez, presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales entre 2008 y 2010, por el resultado discreto de TV3 en esos lugares: “TVE también olvida geográficamente a una parte del país: en Cataluña es la sexta televisión”, dice. El fútbol y otros deportes eran importantes para lograr esas audiencias. Su falta y el momento político han propiciado el desinterés por la cadena, que en algunas zonas puede haber aumentado.

La presión a los directores

Es difícil desgranar los motivos de una redacción como la de TV3. Ha habido presiones políticas desde el inicio. Todos los directores me han dicho que las han vivido continuamente y que todo dependía de su reacción. Así, por ejemplo, Miquel Puig:

Me llamaba mucha gente para sugerirme que hiciera o dejara de hacer algo; sobre todo políticos aunque también empresarios. En una comparecencia en el Parlament, y como ejemplo, relaté que en un mismo día, en el cortísimo trayecto en coche de casa al despacho, había recibido dos llamadas: una para decirme lo importante que era lo que un ‘conseller’ estaba haciendo en Nueva York y la otra de un empresario cuyos problemas habían aparecido en un informativo, para decirme que no veía necesario volver a aparecer. Por cierto, el empresario era Félix Millet [que dimitió después de confesar que se había apropiado de tres millones de euros del Palau de la Música]. Siempre consideré, y así lo declaré a los diputados, que la responsabilidad de qué hacía tras las llamadas sólo era mía.

Puig acabó fuera antes del fin de su mandato.

Terribas describe así el papel de David Madí, secretario de Comunicación de Artur Mas en el último Gobierno de Jordi Pujol:

David Madí siempre ha tenido en la cabeza dos errores. Uno, la teoría de la aguja hipodérmica: aquello de que lo que dices por la tele acaba entrando en el cerebro de la gente y vota. Y dos, cree que al cambiar cargos cambia medios. No es verdad. Las redacciones tienen una identidad de cultura laboral. La cultura laboral de TV3 o Catalunya Ràdio es de servicio público y es muy orgullosa.

Madí cree que estos dos errores son “una solemne estupidez” y apunta que el origen de su conflicto con Terribas es que él quería una TV3 más pequeña en plantilla y por tanto más viable económicamente.

A pesar de esta definición de la labor de Madí, Terribas ha tenido sus mayores problemas, dice, con los socialistas. Después de la entrevista con ETA en Perpiñán del conseller en cap Josep Lluís Carod Rovira, Terribas dejó de hacer las entrevistas institucionales durante unos años. Los encargados de comunicación socialistas decidieron que sus preguntas eran demasiado incisivas, según Terribas. Pero Jordi Mercader, jefe de prensa del president Pasqual Maragall, dice que movieron a Terribas porque ya hacía un programa diario de entrevistas y hacer que el president pasara por ese mismo plató en entrevistas institucionales era quitarle peso.

La tele de Godó

En Cataluña hay una segunda televisión que ha tenido hasta ahora un papel menor: 8tv, del Grupo Godó, editor de La Vanguardia. Cuando llegó la TDT, la Generalitat dio los cuatro canales autonómicos a Godó, un caso sin precedentes en España. David Madí fue quien tomó la decisión. Fue el único grupo, dice, que se ajustó a los criterios del concurso. Hay concursos, claro, que se crean pensando en uno de los que se presenta.

El Grupo Godó tiene dos de esos canales alquilados a Barça TV y a TV3 en alta definición. La Generalitat concedió por tanto un canal a un grupo privado en 2003 y ahora le paga un alquiler a través de su televisión pública.

En 2012 el Gobierno de Artur Mas estuvo a punto de conceder al Grupo Godó a través de un concurso la gestión de la publicidad de TV3. Era un movimiento que podía privatizar uno de los ingresos principales de la tele pública. La Generalitat creía que se hacía de manera poco eficaz, según Martí Blanch, secretario de Comunicación. Terribas era aún directora de la tele e hizo lo posible para que no ocurriera junto a los trabajadores de la casa. Aquello prosperó. Tres años después, Telecinco se ha quedado con el 40% de 8tv.

El secretario de Comunicación de la Generalitat, Josep Martí Blanch, cree que la inversión de Telecinco en 8tv puede ser un problema para TV3 a largo plazo: “Ahora TV3 tiene un competidor que gestiona publicidad en toda España y que por tanto mandará más publicidad a 8tv. Tienes además una cadena con una alianza estratégica y accionarial, con talento y recursos para hacer televisión y con personas que conocen bien el mercado. Es posible que la programación de la tele del Grupo Godó mejore en un periodo razonable”. La audiencia de TV3 puede sufrir y perder su liderazgo histórico. ¿Hubiera sido mejor dejar que Godó vendiera la publicidad de TV3?

Terribas no sabe por qué la echaron de TV3 -“me llamaban la directora sindicalera y me decían que no podía hacer la reestructuración laboral que necesita la casa”- pero cree que la oposición a la gestión de la publicidad de Godó fue clave: “Con la gestión comercial de la publicidad me pusieron la cruz. Se te metían en casa por detrás”.

Su salida causó cierta polémica. Terribas volvió a la universidad. Al ser también una institución pública, la Sindicatura de Cuentas sugirió que no podía quedarse con el finiquito que había recibido. Terribas pidió a su hermana abogada que mirara el asunto y le dijo que no tenía de qué preocuparse. Brauli Duart, el director de la Corporación que la despidió de TV3 (Duart entró en marzo y Terribas salió en abril), la ha contratado ahora para hacer el matinal de Catalunya Ràdio.

Terribas se reunió con Mas cuando dejaba TV3. “Le conté los problemas estructurales que veía”, dice. Alguien en Convergència puede haber llegado a la conclusión de que es más fácil controlar la televisión privada que la pública: una depende de elecciones e incluso un día puede tener un consejo de administración independiente por ley. La otra siempre dependerá de su propietario, en quien es más fácil influir.

De todos modos, este debate pierde cada vez más sentido: en 2009 TV3 era líder con más del 20% de share. Hoy es líder con el 12%.

La época de la influencia crucial de las televisiones ha pasado. Es cierto que Cataluña no sería igual sin TV3. Es la tele autonómica española con más presupuesto y con más audiencia. Pero al final cada catalán ha escogido qué televisión veía. El menú además ha ido creciendo con los años. Si TV3 hubiera sido la BBC, Cataluña sería probablemente distinta. Pero si TVE hubiera sido la BBC, hoy España (y Cataluña) también serían distintas.

Este domingo, el sexto capítulo: ‘La opinión dependiente’ 

Lee aquí los cuatro primeros:

 1. ‘La corrupción‘ / 2. ‘La comunidad‘ / 3. ‘La prensa amiga’ / 4. ‘El pozo’

EL ESPAÑOL estrena monográfico sobre las elecciones catalanas

Candidates Forcadell, Catalonia's President Mas, Romeva and Junqueras put their hands together during a rally presenting the candidates of coalition of Catalan Pro-independence parties and civil societies "Junts pel si" in Barcelona

EL ESPAÑOL estrena este jueves blog monográfico de Cataluña. Nuestra redacción cubrirá a fondo la campaña catalana y publicará perfiles, piezas explicativas, reportajes y exclusivas sobre los protagonistas de unas elecciones que marcarán el futuro de la comunidad autónoma.  

Carme Forcadell, Artur Mas, Raúl Romeva y Oriol Junqueras en un acto electoral de la lista Junts pel Sí. / ALBERT GEA / REUTERS

EL ESPAÑOL estrena este jueves blog monográfico de Cataluña. Nuestra redacción cubrirá a fondo la campaña catalana y publicará perfiles, piezas explicativas, reportajes y exclusivas sobre los protagonistas de unas elecciones que marcarán el futuro de la comunidad autónoma.  

Desde este jueves EL ESPAÑOL seguirá minuto a minuto la campaña en un relato que integrará los mejores artículos de otros medios con los gráficos, el análisis y las historias de nuestros reporteros. No habrá nada importante que ocurra en Cataluña que el lector no encuentre en ese directo electoral. 

Este blog incluirá una serie de perfiles de candidatos menores de 30 años y otra centrada en personajes que trabajan en lugares emblemáticos de Cataluña. También publicará perfiles de los líderes más importantes e historias relacionadas con varios escándalos de corrupción. 

En el blog habrá un espacio para la opinión de firmas invitadas y se publicará un diccionario satírico burlesco escrito por la periodista Anna Grau. Nuestros lectores podrán leer además a nuestro experto demoscópico Kiko Llaneras y a intelectuales de prestigio como Antoni-Italo de Moragas, Jordi Muñoz o Berta Barbet.

Por nosotros no quedará

Foto: Dani Pozo

Foto: Dani Pozo

Queridos accionistas y suscriptores:

Cada vez que alguien me pregunta por la bomba informativa que, según el imaginario colectivo acompañará la salida de EL ESPAÑOL y dejará fuera de combate al actual Jefe de Gobierno, suelo contestar que lo último que tengo en la cabeza en estos días de intensivo pedaleo tecnológico es cuál será nuestra primera portada. Entre otras razones porque es difícil imaginar una noticia más trascendente a medio y largo plazo que la propia aparición de nuestro periódico. Por eso en la Avenida de Burgos se celebra cada avance en la visualización del sistema editorial como si fuera un gol de una final de la Champions.

Un agosto en la Avenida de Burgos (y IV)

Queridos accionistas y suscriptores:

Cada vez que alguien me pregunta por la bomba informativa que, según el imaginario colectivo acompañará la salida de EL ESPAÑOL y dejará fuera de combate al actual jefe de Gobierno, suelo contestar que lo último que tengo en la cabeza en estos días de intensivo pedaleo tecnológico es cuál será nuestra primera portada. Entre otras razones porque es difícil imaginar una noticia más trascendente a medio y largo plazo que la propia aparición de nuestro periódico. Por eso en la Avenida de Burgos se celebra cada avance en la visualización del sistema editorial como si fuera un gol de una final de la Champions.

En algún recodo de la canícula he sentido sin embargo la tentación de coger por banda al morboso interlocutor de turno que anhela poder hacerse el enterado en la próxima tertulia veraniega y explicarle, pidiéndole la máxima reserva, que tenemos unos documentos que acabarán para siempre con Rajoy pues prueban de forma inequívoca su connivencia con la corrupción en el PP.

“Cuenta, cuenta… sabes que yo soy una tumba”, me diría el fulano babeando de ansiedad para poder salir corriendo a trasladarlo de oreja en oreja. Entonces yo le explicaría que tenemos unos SMS de apoyo a Bárcenas, tecleados en el móvil personal del presidente desde el propio palacio de la Moncloa. Y que el último de ellos dice “Lo entiendo, Luis. Sé fuerte. Mañana te llamaré”. Y que está enviado 48 horas después de que se divulgara oficialmente que el ex tesorero tenía 25 millones escondidos en Suiza. Y que coincide con el momento en que estaba a punto de aflorar la contabilidad B del PP en la que consta que Rajoy cobraba sobresueldos ilegales. Lo nunca visto en materia de pistolas humeantes.

Cuando la jovial expectativa de ese prototípico diletante en Corte se trocara primero en un rictus de estupor y luego en una mueca de decepción, cuando el tipo estuviera a punto de reprocharme que le tomara el pelo al fingir revelarle lo ya publicado, yo le cogería ficticiamente por las solapas y le diría: “¿Pero por quién me has tomado? ¿Tú crees que hemos captado 5.624 inversores, que hemos reunido 18 millones de euros, que hemos creado más de cien puestos de trabajo, que hemos contratado a un estudio de diseño en Londres y a un artista gráfico en Bielorrusia, que hemos reunido a algunos de los mejores periodistas y técnicos españoles sólo para que los imbéciles y cobardes como tú tengáis más madera que amortizar a beneficio de inventario, con una mano en el gin-tonic y la otra protegiendo la cartera, mientras decís que Mariano es un castigo de la Providencia pero anda que los otros…?”.

Y aunque el diletante pusiera ojos de cordero degollado, yo no soltaría ya mi presa: “Sabes lo que te digo, que si el número uno de EL ESPAÑOL publicara un vídeo de Rajoy apuñalando a una viejecita y se convocara un pleno extraordinario del Congreso para debatir sobre el asunto, siempre habría una diputada tan chillona como la que esta semana ha proclamado que los embajadores ante la OCDE “se matan trabajando” -y que por lo tanto lo de los Wert es en realidad un castigo- que pediría una investigación sobre la agresividad de la anciana que se abalanzó sobre el presidente en el momento en que se disponía a despachar su correspondencia, abrecartas en ristre. Y que cuando Rajoy pronunciara un campanudo “me equivoqué” -refiriéndose, claro, a que no debía haber abierto las cartas delante de una extraña-, todos los miembros del grupo popular aplaudirían puestos en pie y votarían como un solo hombre, e incluso alguno como dos, solidarizándose con aquel de cuya caprichosa voluntad dependen. Y, no, no te escabullas, ocurriría que al día siguiente la prensa gubernamental de izquierda, de centro y de derecha se pondría de costado y las televisiones pendientes de la nueva piñata de licencias que se avecina se limitarían a nadar y guardar la ropa, cuidando bien a quién dejan hablar y a quién no bajo la directa supervisión de Soraya y sus pinches de cocina. Y encima ocurriría que las sabandijas como tú empezaríais a mascullar que algunos irresponsables entorpecemos la recuperación económica”.

¡Qué poco nos conocen a mis compañeros y a mí quienes creen que EL ESPAÑOL será el instrumento de una miope venganza! Como si en esta fascinante era de la revolución digital fuéramos a ser tan bobos como la mujer de Lot o a perder un solo átomo de energía mirando hacia atrás con ira. Es tan irrelevante el señor Rajoy que nadie se acordará de él cuando se haya muerto. Hablo sólo de política. Quiero decir que, a diferencia de González, Aznar e incluso Zapatero, el sonriente nefelibata, Rajoy saldrá para siempre de nuestras vidas a la vez que lo haga de la Moncloa.

Con visión de luces cortas, nada nos convendría tanto como que de las próximas urnas surgiera un gobierno estaférmico en precario, como el de aquella última legislatura felipista en la que nos hinchamos a vender periódicos mientras las letras de cambio iban venciendo y los cadáveres -por desgracia en sentido literal- afloraban en sus lechos de cal viva. Pero tampoco ese es el cálculo de EL ESPAÑOL. Las elecciones que de verdad nos importan son las de dentro de diez o veinte años cuando nuestras ideas hayan calado en la sociedad.

También: vídeo completo de la bienvenida de Pedro J. Ramírez a la redacción de EL ESPAÑOL

Si yo emprendo este tercer viaje de Colón, esta nueva salida de don Quijote es porque estoy convencido de que el desarrollo tecnológico permite ya que los periodistas volvamos a cumplir el papel de Defensor Civitatis que el hundimiento del modelo de negocio de la prensa impresa y la subsiguiente interferencia de los poderosos en los medios nos han arrebatado.

Al darles la bienvenida en esta emocionante semana expliqué el lunes a mis compañeros que EL ESPAÑOL “nace al servicio de todo aquel que se sienta indefenso frente al poder” y me comprometí ante ellos a “proteger los derechos constitucionales de los ciudadanos como votantes, como contribuyentes, como consumidores, como usuarios de servicios públicos, como accionistas de empresas cotizadas, como socios de entidades deportivas o como clientes de entidades bancarias”.

¿Cómo lo haremos? Impulsando los cambios en las reglas de juego recogidas en nuestras Obsesiones -en ellas no hay ninguna referencia ad hominem- y vigilando noche y día, durmiendo incluso con los ojos abiertos para que nadie abuse de su cargo o preeminencia, como según Saavedra y Fajardo debía hacer el león que representaba al príncipe volcado en el bienestar de su reino.

Tras los centenares de enmiendas recibidas durante la semana ya puedo anunciar que en esas prioridades editoriales habrá significativos cambios y adiciones. Hoy sometemos además las Normas de Conducta de la Redacción de EL ESPAÑOL, nuestras normas éticas, a la consideración y debate de accionistas y suscriptores. Se trata de un paso clave en el “hagámoslo juntos” porque como expliqué ante mis compañeros “elegir el periodismo como manera de vivir supone ingresar en una orden de caballería con su escala de valores, sus reglas y su código de honor”. Lo que pedimos por tanto a los que os suméis al empeño es que nos ayudéis a autorregularnos.

Esa mañana doblemente luminosa del 24 de agosto resumí nuestro proyecto intelectual en dos demandas muy concretas: “Buscad la verdad y cuidad la sintaxis”. O lo que es lo mismo: sed rigurosos en el fondo y en la forma. También reclamé el apoyo crítico de la redacción: “Si me equivoco, corregidme. Si dudo, ayudadme. Si os convenzo, seguidme”. Entonces nos miramos a los ojos y uno por uno fuimos sellando nuestro compromiso con el “Por mí no quedará” de Antonio Maura.

España necesita un impulso revitalizador a través del periodismo crítico. Cualquiera que pueda testar el ambiente de entusiasmo indomable que impera en la sede de EL ESPAÑOL se dará cuenta de que por nosotros no quedará. ¿Y por vosotros? Cuanto más contribuyáis a que crezca el número de nuestros suscriptores, promocionando el proyecto entre vuestro círculo de amigos para que a su vez ellos repitan la jugada, mejor garantizaréis la independencia y la fuerza del rugido del león. Del león que lleváis dentro.

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NORMAS DE CONDUCTA DE LA REDACCIÓN DE EL ESPAÑOL

El compromiso esencial de los periodistas de EL ESPAÑOL es proporcionar a los ciudadanos una información veraz de la más alta calidad.

Ese compromiso se traduce en la obligación de ser diligentes en la búsqueda de la verdad y en la comprobación de todos los datos de la información; en la obtención de todas las versiones posibles; en el mantenimiento de un punto de vista crítico sobre los hechos y en el rechazo de cualquier presión indebida que pretenda subordinar el trabajo periodístico a intereses particulares.

RELACIONES CON LAS FUENTES

1. Los periodistas de EL ESPAÑOL tienen el derecho y el deber de no revelar sus fuentes de información. No difundirán informaciones que hayan aceptado recibir bajo el compromiso del ‘off the record’ siempre que se mantengan las circunstancias del acuerdo.

2. Los periodistas de EL ESPAÑOL deben precisar siempre si los datos que publican proceden de su propia observación, de documentos o de terceras personas. En este último caso, si la información proviene de una única persona no deben emplear el plural ‘fuentes’ y concretar, como mínimo, de qué ámbito procede (‘fuente sindical’ o ‘fuentes diplomáticas’ o ‘fuentes próximas a’). Evitarán fórmulas vacías de contenido comol ‘fuentes competentes’ o ‘fuentes bien informadas’.

3. Cuanto menos identificada o cuanto más imprecisa sea la fuente, mayor será la obligación de verificación. Si se publica la información proporcionada por un anónim, deberá constar esa característica de la fuente, indicando cuál es el motivo (temor a represalias, desconocimiento de su identidad por proceder del Buzón de Denuncias, compromiso de confidencialidad por razón de la materia o del lugar de trabajo de la fuente, etc).

5. Cuando sea imprescindible cambiar el nombre de alguna persona (agentes de los servicios secretos, menores, víctimas de delitos sexuales o malos tratos) esa modificación será advertida a los lectores.

6. Los periodistas de EL ESPAÑOL procurarán que la relación con sus fuentes no comprometa su integridad e imparcialidad. No aceptarán regalos, viajes o tratos de favor, como regla general. La aceptación de invitaciones relacionadas con la crítica gastronómica y cultural o con la cobertura de informaciones ha de estar justificada por su interés periodístico y debe ser autorizada por los responsables de la Redacción.

EMPLEO DE CITAS

7. Cada palabra o expresión entrecomillada por los periodistas de EL ESPAÑOL debe responder con fidelidad a lo transmitido por el emisor. La edición de un testimonio nunca debe alterar el sentido y la intencionalidad del emisor.

8. Los periodistas de EL ESPAÑOL no plagiarán ni reproducirán parcialmente textos de otro autor, ni en su literalidad ni en su estructura o argumentación, sin atribuírselos de forma expresa.

9. Cuando incluyan en sus textos informaciones extraídas de otros medios deberán atribuírselas, incluso si se trata de algún dato aislado. No será preciso hacerlo si EL ESPAÑOL corrobora la noticia con sus propias fuentes. Por razones de equidad y cortesía, la mención al medio y a su autor será imprescindible cuando se trate de una exclusiva, si es posible incluyendo el enlace.

10. Los periodistas de EL ESPAÑOL no publicarán nunca rumores no verificados, sin que su atribución a otro medio sirva de excusa para ello.

OBTENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN

11. Los periodistas de EL ESPAÑOL tienen que buscar y difundir honestamente todos los ángulos posibles de los hechos, situándolos en su contexto adecuado y sin omitir aspectos esenciales, en especial si el asunto es controvertido. Esta tarea será inexcusable cuando se trate de investigaciones policiales o judiciales.

12. Ninguna persona, física o jurídica, puede verse sorprendida por la aparición de una noticia originada en la redacción de EL ESPAÑOL en la que resulte cuestionada, descalificada o perjudicada sin haber tenido previamente la posibilidad de dar su versión y que ésta sea difundida, si el afectado lo desea. Cuando no se le haya podido localizar o no haya querido responder, se harán constar estas circunstancias. Si la noticia tiene como base un documento oficial u otra fuente externa se tratará de recoger la versión del afectado lo antes posible sin que ello retrase la publicación.

13. Los periodistas de El ESPAÑOL no utilizarán métodos ilegales para obtener información. Sólo en casos de importancia excepcional, y siempre que no sea posible obtener la información por ninguna otra vía, podrán utilizar personalidades fingidaso realizar grabaciones subrepticias. La regla general es advertir al interlocutor de que sus palabras y/o imagen van a ser grabadas; la alteración de esta norma deberá ser autorizada por los responsables de la Redacción.

14. Si la información tiene una base documental, los periodistas de EL ESPAÑOL deben hacer todo lo posible para garantizar su autenticidad. No harán nunca una selección sesgada o intencionalmente dirigida a favorecer una determinada tesis, a partir de esos documentos.

15. Los periodistas de EL ESPAÑOL respetarán los derechos fundamentales al honor, la intimidad, la propia imagen y la presunción de inocencia. Se atendrán así a los límites a las libertades de expresión e información de acuerdo con la Constitución española, incluida la protección de la juventud y la infancia.

16. Las fotografías e imágenes de vídeo que representen la realidad deben ser genuinas y sin distorsiones más allá de un correcto tratamiento técnico para lograr una difusión de calidad y de la capacidad periodística de poner el énfasis en uno u otro aspecto de la información.

17. Los periodistas de EL ESPAÑOL evitarán la difusión de expresiones e imágenes hirientes o despectivas sobre religiones, etnias o grupos sociales determinados, salvo que resulte imprescindible desde el punto de vista del interés informativo.

18. La información y la opinión estarán diferenciadas con nitidez. Las informaciones no contendrán juicios de valor del periodista.

COMPROBACIÓN DE LOS DATOS

19. Los periodistas de EL ESPAÑOL comprobarán la veracidad de los datos que incluyan en sus informaciones con independencia de la existencia de otros controles en la
Redacción. Las prisas no deben ser excusa para incluir datos no verificados. Si urge entregar una información y hay aspectos no comprobados deberá advertirse a los responsables de la Redacción. Al menos una segunda persona supervisará siempre cada historia o información.

20. Los datos dudosos o de singular complejidad o trascendencia deben ser verificados por, al menos, dos fuentes independientes entre sí. El hecho de que la información provenga de una fuente oficial, de una institución o esté apoyada en un documento no eximirá al periodista de comprobar los aspectos que puedan resultar más conflictivos.

21. Los periodistas de EL ESPAÑOL deberán asegurarse de que sus informaciones no contengan injurias ni calumnias.

RECTIFICACIONES

22. EL ESPAÑOL corregirá con inmediatez los errores de hecho, sin necesidad de esperar a recibir una queja.

23. Las rectificaciones procedentes de personas o instituciones aludidas serán publicadas en lo referente a los datos fácticos, pero no cuando tengan que ver con juicios de valor, interpretaciones u opiniones.

CONFLICTOS DE INTERÉS

24. Los periodistas de EL ESPAÑOL evitarán los conflictos de interés entre sus actuaciones privadas (inversiones bursátiles, militancia activa en partidos, relaciones familiares) y su labor profesional. Cuando exista el menor riesgo de ello advertirán a los responsables de la redacción y serán sustituidos por otro compañero.

25. Los periodistas de EL ESPAÑOL no utilizarán la información que obtengan en el ejercicio de su profesión en beneficio personal o en el de sus familiares.

26. Ningún periodista de EL ESPAÑOL podrá trabajar, de forma remunerada o no, para gabinetes de imagen o de comunicación, empresas de relaciones públicas o agencias de publicidad.

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“EL ESPAÑOL nace al servicio de todo aquel que se sienta indefenso frente al poder”

“Cada vez que nace un periódico libre e independiente como el nuestro renace el periodismo. Al menos el periodismo entendido como conciencia crítica de la sociedad y perro guardián de las libertades”.  Con estas palabras recibió Pedro J. Ramírez este lunes al grueso de la redacción de EL ESPAÑOL en su primer día en la Avenida de Burgos de Madrid.

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“Cada vez que nace un periódico libre e independiente como el nuestro renace el periodismo. Al menos el periodismo entendido como conciencia crítica de la sociedad y perro guardián de las libertades”.  Con estas palabras recibió Pedro J. Ramírez este lunes al grueso de la redacción de EL ESPAÑOL en su primer día en la Avenida de Burgos de Madrid.

“Seremos independientes, combativos, veraces, ecuánimes, creativos y audaces. Seremos el Defensor Civitatis que reza en la leyenda que completa nuestro emblema, asumiendo el título que los emperadores romanos otorgaban al defensor del pueblo frente a los abusos de los poderosos”.

“EL ESPAÑOL -insistió Ramírez- nace al servicio de todo aquel que se sienta indefenso frente al poder. Al servicio de todos los españoles, incluso de aquellos que se creen no serlo… Nacemos de la sociedad y a la sociedad nos debemos. Al conjunto de nuestros lectores, pero muy en particular a los 5.624 accionistas que han invertido en EL ESPAÑOL y al resto de los 9.100 suscriptores que nos han dado ya el número de su tarjeta de crédito para que les pasemos el cargo cuando salga el periódico”.

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“¿Cuándo nacerá EL ESPAÑOL? Este otoño, dijimos desde el momento en que los promotores pusimos en marcha el engranaje. Ese es nuestro compromiso público. Ahora puedo concretar un poco más. Nuestro periódico nacerá a comienzos de otoño y espero que a primeros de septiembre podamos concretar la fecha exacta…  Nuestro proyecto es muy innovador y, por lo tanto, muy complejo. No debemos salir ni un día antes de que todo lo esencial esté acabado, pero tampoco un día después de que eso suceda”.

“Si tuviera que resumir -dijo Pedro J. Ramírez a su nueva redacción- lo que se espera de vosotros en sólo dos peticiones os diría: buscad la verdad y cuidad la sintaxis. Es decir: sed rigurosos en el fondo y en la forma, individual y colectivamente”.

“Miles de colegas del mundo entero anhelan que EL ESPAÑOL amplíe la libertad de prensa, mejore la calidad de la información digital y pruebe que hay un camino para esa nueva edad de oro del periodismo y los periódicos que algunos venimos augurando”.

“Lo mismo ocurre en España, pero los comisarios del poder político que tratan en vano de tenerlo todo atado y bien atado no permiten que se hable de nosotros. Mientras en el resto del mundo se habla de EL ESPAÑOL a voces, en España se hace entre susurros. Desde fuera nos ven con esperanza; desde dentro, con terror a quedar en evidencia”.

La semana en la que EL ESPAÑOL dio la vuelta al mundo

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Pasaban exactamente 15 minutos de la primera medianoche del año cuando Pedro J. Ramírez anunció en Twitter que este periódico “será universal pero se llamará EL ESPAÑOL”. Aún antes de nacer, nuestro proyecto ha logrado ya dar la vuelta al mundo.

Pasaban exactamente 15 minutos de la primera medianoche del año cuando Pedro J. Ramírez anunció en Twitter que este periódico “será universal pero se llamará EL ESPAÑOL”. Aún antes de nacer, nuestro proyecto ha logrado ya dar la vuelta al mundo.

En la última semana han informado del lanzamiento el Financial Times, uno de los periódicos más prestigiosos del mundo, los económicos de referencia en Alemania –Handelsblatt– y Francia –Les Echos-, The Times y The Guardian en Reino Unido, el Diario de Noticias en Portugal, la radiotelevisión pública de Austria y hasta una web de noticias en Australia, las antípodas de la madrileña Avenida de Burgos donde la redacción del periódico poco a poco comienza a llenarse de periodistas.

La publicación en el Financial Times, que tituló la información “El periódico español que envía una señal desafiante en medio de temores sobre la libertad de la prensa”, creó una auténtica bola de nieve informativa. El diario es de obligada lectura en la élite empresarial y política en todo el mundo, por lo que sus textos son habitualmente reseñadas en la prensa internacional. Pero además, el rotativo reservó una de sus páginas nobles (la 3) para el amplio artículo firmado por el corresponsal en Madrid, Tobias Buck.

“Los fundadores de EL ESPAÑOL, que han contratado a los mejores periodistas de investigación de medios rivales, aspiran a enviar una señal desafiante en un momento en el que gran parte de la prensa española sigue maniatada por la crisis”, dice el texto, que al final incluye una pregunta clave: “¿Hay gente que debería tener miedo de EL ESPAÑOL?. ‘Depende de lo que hayan hecho”, resuelve el presidente y director, Pedro J. Ramírez.

Este eco global coincide con el absoluto silencio de la prensa de ámbito nacional en España, que no ha dedicado una sola línea al lanzamiento periodístico de mayor envergadura desde 2007.

Muchos medios han publicado en los últimos meses informaciones sobre el lanzamiento, entre ellos la agencia Bloomberg y la revista especializada Columbia Journalism Review.

Esta semana, además, el equipo de EL ESPAÑOL celebraba que 9.000 suscriptores han dado ya su confianza al proyecto, cuyos detalles ultiman ya decenas de periodistas, técnicos y el equipo de gestión en una redacción que no se ha ido de vacaciones.

Medios internacionales que han informado del lanzamiento esta semana:

Además, en EL ESPAÑOL:

A la tecnología por el patinete

Redacción

El Arponero Ingenuo y su visionario cómplice Javier Muñoz se han ido de vacaciones pero yo me he quedado en nuestra sede de la Avenida de Burgos, frente a las cuatro torres emblemáticas de este Madrid achicharrado y torrefacto, animando a nuestro equipo de ingenieros a cazar las evasivas ballenas de la tecnología y empezando a probar las herramientas editoriales con algunos compañeros de EL ESPAÑOL.

Reportaje gráfico: Dani Pozo.

UN AGOSTO EN LA AVENIDA DE BURGOS (I)

Queridos Accionistas y Suscriptores.

El Arponero Ingenuo y su visionario cómplice Javier Muñoz se han ido de vacaciones, pero yo me he quedado en nuestra sede de la avenida de Burgos, frente a las cuatro torres emblemáticas de este Madrid achicharrado y torrefacto, animando a nuestro equipo de ingenieros a cazar las evasivas ballenas de la tecnología y empezando a probar las herramientas editoriales con algunos compañeros de EL ESPAÑOL.

No puedo desconectarme de la actualidad política. El cobarde nombramiento a hurtadillas de Wert, de forma que nadie lo supiera antes de la rueda de prensa de Rajoy, la grotesca escenificación de Mas al convocar sus terceras elecciones autonómicas en cuatro años como si estuviera firmando la declaración de guerra a la Alemania nazi en un salón lleno de espejos, el error del PSOE al defenestrar innecesariamente a Carmona por el balcón de la señá Carmena o la propia encuesta del CIS con los primeros frutos del in fear we trust marianista hubieran dado de sí para suculentos arponazos literarios. Pero quiero aprovechar estas semanas en las que nos hemos quedado solos para daros información de la cuenta atrás en el lanzamiento de EL ESPAÑOL. “Hagámoslo juntos”, os dije, y de momento quiero teneros al tanto de todo.

Merece la pena insistir en lo que ya hemos conseguido gracias a vosotros: tenemos 5.624 accionistas y 8.854 Suscriptores Fundadores. Naturalmente, la segunda cifra incluye a la primera pues todos los accionistas -a menos que renuncien a ello- recibirán su suscripción con un 50% de descuento con carácter vitalicio. Pero aunque no sea el millón de abonados de The New York Times, este dato es de por sí un tesoro.

En la campaña de captación con 40% de descuento que siguió a nuestra Junta General y se extendió durante el mes de julio se han incorporado ya por lo tanto más de 3.200 Suscriptores Fundadores. Una cifra muy superior a cualquier expectativa y es justo señalar el mérito del equipo de Marketing y atención al suscriptor que encabeza Leticia Lombardero.

El descuento ha pasado a ser ahora del 30%, pero la oportunidad sigue abierta, a pesar de la natural desmovilización agosteña. De hecho, ya está disponible nuestra página de concursos -anticipo de lo que será la Zona Ñ- y antes de que termine el mes espero estrenar con docena y media de suscriptores el Palco de EL ESPAÑOL en el Bernabeu, patrocinado por la aseguradora Axa. Ya compartí el Don Carlos de Boadella en El Escorial con dos accionistas y pienso hacer lo mismo en cada estreno de la temporada de ópera del Teatro Real.

También sigue en pie la posibilidad de que los 5.624 accionistas hagan extensivas sus condiciones privilegiadas a aquellos familiares o amigos que consideren oportuno. Pueden hacerlo fácilmente a través de este link y les animo encarecidamente a ello. Quedarán mejor que bien con esos afortunados que se conviertan en suscriptores a mitad de precio.

10.000 suscriptores, la próxima meta

Después de batir el récord mundial de crowdfunding periodístico, EL ESPAÑOL será también el diario que nazca con más suscriptores en tres siglos de actividad editorial en este país. Estoy seguro de que en el momento del lanzamiento superaremos la barrera de los 10.000 y eso serán ya palabras mayores.

Se trata de un indicador muy importante pues EL ESPAÑOL basa su independencia en un modelo mixto en el que los ingresos por suscripciones deben complementar los ingresos por publicidad. De ahí que la estructura de nuestra oferta informativa, básicamente en abierto, es decir de acceso gratuito para todos, incluya también productos y ofertas restringidas a los suscriptores.

Esperamos que millones de usuarios naveguen gratuitamente a través de nuestra web responsive -adaptable a todos los dispositivos y diseñada pensando en los móviles- y se descarguen gratuitamente nuestras aplicaciones para los sistemas IOS y Android. Pero también esperamos que decenas de miles de españoles identificados con EL ESPAÑOL se unan a vosotros como suscriptores.

La suscripción os da derecho a acceder a todas nuestras historias sin el límite de 25 al mes que regirá para el resto, a descargaros todas las noches LA EDICIÓN de EL ESPAÑOL -es decir nuestro producto estrella con las exclusivas del día siguiente-, a beneficiaros de todas las ventajas de la Zona Ñ -palcos del Bernabéu o del Teatro Real incluidos- y a publicar en el Blog del Suscriptor bajo la supervisión profesional de la redacción. En cada una de estas parcelas descubriréis importantes innovaciones respecto a lo que hasta ahora han hecho los demás medios españoles. Este alto nivel de exigencia es precisamente lo que nos está obligando a buscar soluciones tecnológicas necesariamente complejas y sofisticadas en un tiempo récord.

La periodista Carolina Villegas trabajando en la redacción de EL ESPAÑOL

Afortunadamente contamos con la profesionalidad y entrega del equipo técnico que encabeza Mabel Cobos, de Salugral Adriana y sus diseñadores y de David Domínguez como hombre puente con la redacción y responsable de nuestro desarrollo. Esta docena y media larga de personas lleva trabajando durante todo el verano, fines de semana incluidos, en jornadas interminables -sólo interrumpidas por improvisadas partidas de ping pong- para que EL ESPAÑOL esté listo en las fechas previstas. Todos los accionistas debemos estarles muy agradecidos por su titánico esfuerzo.

A los proveedores del sistema editorial o CMS –Bit Ban-, a los proveedores de las aplicaciones para móviles –4andgo y Alten-, a los proveedores del muro de pago –MPP– y a los proveedores del servicio de Big Data –Stratio– les estamos pidiendo la misma implicación y celeridad.

Estamos en cierto modo en sus manos y es justo reconocer que han recogido el guante y asumido el desafío. Saben que están participando en un proyecto que va camino del éxito y que nos marcará para siempre positivamente a todos.

Mientras el equipo de Audacity Partners -nuestros diseñadores en Londres- va culminando brillantemente su trabajo en áreas tan dispares como la animación o la imagen corporativa, en los últimos días hemos recibido ya algunas de las herramientas tecnológicas prometidas y versiones preliminares de otras. Pese a que todavía somos pocos, la redacción es un hervidero de experiencias de uso en el que la frustración propia del método de prueba y error da paso al entusiasmo cada vez que un problema queda resuelto. Hay que vivirlo.

Nos sentimos muy orgullosos del entorno participativo que estamos creando en nuestra sede de la Avenida de Burgos. A ello está contribuyendo desde el primer día el audaz planteamiento de Aguirre Newman, basado en mesas redondas altas de colores rutilantes que en la práctica convierten cada puesto de trabajo en un lugar de reunión. Las imágenes de nuestro Defensor Civitatis -el León de EL ESPAÑOL- y la enumeración de sus atributos -“libre, independiente, valiente, protector, guardián…”- ocupan los vinilos de las mamparas de vidrio que separan los despachos. Son un motivo de inspiración constante, en la medida en que nos recuerdan la esencia de nuestro compromiso.

Incorporaciones a la redacción

Nada hay tan fascinante como el ambiente de un grupo de periodistas fundando un diario nuevo y diferente. Soy muy afortunado de vivir ahora la misma experiencia impregnada de vitalidad, idealismo y concurso de ideas sin límite del otoño del 89. Los requerimientos tecnológicos son endiabladamente complicados pero como ocupamos una planta alargada de 800 metros cuadrados y todos hablamos con todos se ha establecido un servicio de transporte en patinete desde la puerta de mi despacho en un extremo, hasta los dominios de Mabel Cobos en el otro. Salugral, la jefa de diseño, es la principal usuaria pues tiene a su mesnada lejos de su propia silla curul pero todos hemos compartido ya –en Twitter hay constancia– la experiencia de tan placentero deslizamiento.

Cuando llegué a Diario 16 me encontré con que teníamos una multicopista grande bautizada como la “rotativa de la señorita Pepis” y en los inicios de El Mundo el jefe de talleres nos reprochaba que le pedíamos que interpretara una sinfonía de Beethoven “con un pito y un tambor”. Teniendo en cuenta los precedentes, con un proyecto intelectual, editorial, tecnológico y financiero de tanta envergadura como este, sólo nos faltaba un buen patinete para que las metas más insospechadas parezcan ya a nuestro alcance .

Pedro J. Ramírez y la Jefa de Tecnología Mabel Cobos revisando una de las apps de EL ESPAÑOL

A falta de algunos últimos fichajes la redacción de EL ESPAÑOL está bastante perfilada. Tras las incorporaciones escalonadas de estos meses, será el lunes 17 y el lunes 24 cuando llegue el grueso de la plantilla. Aguardo con ansia e ilusión ese momento. Para entonces debemos ultimar unas Normas de Estilo de EL ESPAÑOL que incluyan aspectos relacionados con el uso del lenguaje, la edición, la deontología o la línea editorial . Estoy seguro de que la suma de jóvenes y veteranos, la combinación de talentos muy diversos, dará resultados de los que todos podremos sentirnos orgullosos. Algo hemos ido mostrando ya en este blog con exclusivas de impacto, perfiles bien escritos y buenos ejemplos de periodismo de datos.

La incorporación de Alejandro de Vicente al frente del área comercial ha supuesto en las últimas semanas una gran alegría para mí pues ya estuvimos juntos en Diario 16 y El Mundo.

Su solvencia y credibilidad abren todas las puertas. Hemos presentado el proyecto ante las principales agencias y anunciantes y la acogida no ha podido ser mejor. En todas esas reuniones ha impresionado mucho el dominio de lo que tenemos entre manos y el conocimiento del sector de nuestra consejera delegada Eva Fernández. ¡Menudo desafío el que afronta ahora al tener que ensamblar contra reloj tantas cosas diversas!

Creamos más de 100 puestos de trabajo

En el momento del lanzamiento seremos al final unas 70 personas en redacción y algo más de 100 en el conjunto de la compañía NoHaceFaltaPapel. Estamos muy orgullosos de protagonizar así la mayor creación de empleo en los medios de comunicación españoles al menos desde 2007. Sabemos que es una apuesta importante y que partimos con unos costes superiores a los de los demás medios nativos en el momento de su lanzamiento pero también disponemos de un capital humano, de un apoyo social y de unos recursos financieros sin precedentes.

No elegí aquella frase por casualidad. Siempre he creído a pies juntillas que “es poco atractivo lo seguro y en el riesgo está la esperanza”. ¿Les suena, verdad? Habrán podido despojarme de muchas cosas, pero el lema es mío. Bueno, mío y de un tal Tácito. También la metáfora de la gorra que lanzaremos de nuevo al otro lado del muro. Por eso la fe volverá a mover montañas.

Por eso lo que pusimos en marcha hace 26 años no será nada comparado con lo que haremos ahora. La semana que viene os daré un nuevo parte de novedades. Un abrazo y feliz descanso a todos.

Postdata.- Seguimos ultimando la transformación definitiva de Sociedad Limitada en Sociedad Anónima pues, según nuestros abogados, el Registro Mercantil nos exige que todos y cada uno del puñado de inversores extranjeros que participaron en el crowdfunding exhiba su correspondiente NIE para convertir la inscripción provisional en definitiva. Según noticias de última hora ya sólo nos falta cazar a lazo a una ciudadana norteamericana y a un ciudadano polaco que cometieron la osadía de desembolsar 100 euros cada uno sin tener antes todos sus papeles en regla. ¡Dos accionistas entre 5624! ¡Doscientos euros en un capital de 18 millones!

Así pervive la burocracia de los golillas en pleno siglo XXI. Así se fomenta la creación de empresas en España. O se resuelve rápido o tendremos que ponernos serios.

Además, en EL ESPAÑOL:

Pedro J. Ramírez ratificado como director de EL ESPAÑOL

Pedro J. Ramírez ha sido ratificado este sábado como director de EL ESPAÑOL por la primera Junta General Extraordinaria de accionistas de No Hace Falta Papel. Además, el equipo fundacional de EL ESPAÑOL ha aprovechado la junta para presentar en sociedad el león como emblema y símbolo del periódico, y la banda sonora que acompañará desde su nacimiento a nuestro periódico.

Pedro J. Ramírez ha sido ratificado este sábado, por unanimidad, como director de EL ESPAÑOL por la primera Junta General Extraordinaria de accionistas de No Hace Falta Papel S.A.

Además, el equipo fundacional del nuevo medio que nacerá en otoño ha aprovechado la junta para presentar en sociedad el león como emblema y símbolo del periódico, y también la banda sonora -serás el primer medio de comunicación que la tenga- que acompañará desde su nacimiento al periódico. Un evento, al que han acudido más de 1.500 accionistas (representando al 83% del capital)  y que supone el punto de arranque de uno de los proyectos periodísticos más esperados de los últimos tiempos.

“EL ESPAÑOL será un medio de comunicación independiente que contribuirá a la regeneración de la democracia y a la mejora de la calidad del periodismo en España”, ha señalado Pedro J. Ramírez, quien ha añadido que el periódico que dirigirá, como el león, “merodeará de día y rugirá de noche”.

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El ya director de EL ESPAÑOL se ha comprometido a hacer “el proyecto más innovador de la historia del periodismo español; seremos indomables y antepondremos la búsqueda de la verdad a cualquier otra consideración. Que abandone toda esperanza quien quiera restringirlo. Para nosotros no habrá instituciones, figuras ni grandes empresas intocables”

Entre las novedades más relevantes, cabe destacar el logo elegido, un imponente león en actitud vigilante y firme. Durante la presentación se proyectó un vídeo explicativo sobre la nueva imagen: “De la misma manera que el gallo fue el símbolo de ‘El Sol’ cuando lo fundó Ortega, el león será el símbolo de EL ESPAÑOL, vigilando cada día desde su portada y rugiendo siempre que haga falta”.

Pedro J. Ramírez, y la consejera delegada, Eva Fernández han presidido esta Junta General y con ellos el resto del Consejo de Administración de la compañía: Víctor Gómez Frías, Francisco Moreno, Andrés Rodríguez, María Ramírez, Antonio Camuñas, Nieves Segovia, Javier Gómez de Liaño, Cruz Sánchez de Lara y Enrique Dans; actuando Javier Cremades como secretario.

“‘El Español’ será un medio de comunicación independiente que contribuirá a la regeneración de la democracia y a la mejora de la calidad del periodismo en España. Y al servicio de estos grandes objetivos pondremos cada día lo mejor de nosotros mismos para hacerlo también rentable”, ha apuntado Pedro J. Ramírez

En este sentido, defenderá la renovación de la democracia a través de propuestas concretas como la reforma electoral, la separación de poderes, la independencia judicial o la democratización de los partidos. “Somos conscientes de que vamos a nacer en medio de una grave crisis política. Estaremos al mismo tiempo contra el inmovilismo y contra la quiebra revolucionaria”, ha añadido Ramírez.

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Un equipo líder, al frente de EL ESPAÑOL

La Junta de Accionistas ha servido para que Pedro J. Ramírez presentara en sociedad al responsable de diseño del proyecto y a una parte significativa de la redacción de EL ESPAÑOL.

En primer lugar a Alfredo Treviño quién, al frente del estudio londinense de diseño Audacity Partners, es el encargado de dar forma al proyecto periodístico en todos los aspectos. Después, a Salugral Adriana y David Domínguez responsables respectivamente de Diseño y Laboratorio ya en la redacción de Madrid. Y finalmente, al resto de los miembros del equipo: profesionales con una amplia trayectoria, pese a la juventud de la mayoría, en el mundo de los medios de comunicación.

Entre ellos, Fernando Baeta, periodista con más de 30 años de experiencia, y que ostenta el cargo de vicedirector. Baeta ha trasladado a los accionistas, el firme compromiso del nuevo periódico de “abrir todas las puertas y ventanas”,  y aseguró que el equipo de redacción será “incómodo y molesto para los poderes económico o político”. También añadió  que en EL ESPAÑOL no se despedirá a nadie por publicar una noticia incómoda. Y como ejemplo ha puesto la revelación de los mensajes privados entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y Luis Bárcenas: “Probalemente la publicación de esa historia en El Mundo, con Pedro J. de director, es lo que nos ha llevado hasta aquí. Si es así: muchas gracias, señor presidente”.

Por su parte, María Ramírez y Eduardo Suárez desempeñan la función de subdirectores de este medio, que cuenta con María Peral y Ana Romero como directoras adjuntas y con Vicente Ferrer-Molina como responsable de Opinión y Rubén Lapetra, de Economía. Daniel Basteiro, Jordi Pérez Colomé, Ana I. Gracia, Daniél Montero, Antonio Delgado, María Torrens, Maria Angela Paone y Julia Tena son algunos de los nombres importantes de la redacción de EL ESPAÑOL, a los que que muy pronto se unirá el de Esteban Urreiztieta, uno de los grandes periodistas de investigación del país. Para Ramírez “el delantero centro que necesitábamos. Esteban es la inteligencia aplicada a la búsqueda de la verdad”.

La vocación de ‘EL ESPAÑOL es convertirse en un medio informativo líder a partir de una fuerte apuesta por la tecnología y la innovación, un área que encabeza Mabel Cobos. Para reflejar este objetivo, durante la Junta participaron representantes de tres empresas que han sido protagonistas de la revolución digital y social.

Especialmente interesante fueron las conversaciones que la cofundadora y subdirectora de EL ESPAÑOL María Ramírez  y Jordi Pérez Colomé mantuvieron con Torsten Schuppe, jefe de marketing de Google  para Europa, y  con David Núñez, director de relaciones con los medios de Twitter, quién puso a EL ESPAÑOL como ejemplo de buen uso de su red social.

Para Pedro J. Ramírez, “la mejor tecnología es la que sabe sacar partido de los avances de los demás actores y el mejor proyecto informativo el que es capaz de multiplicarse más a través de los buscadores y redes sociales”.

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Un momento de la conversación de María Ramírez y Jordi Pérez Colomé con Torsten Schuppe, de Google.

Y Baranowski pondrá música al diario

Asimismo, cabe destacar otro aspecto que diferenciará a EL ESPAÑOL del resto de medios. Será el primer diario que cuente con una banda sonora propia. En concreto, la nueva cabecera se apoyará en una pieza musical elaborada por el compositor británico Alex Baranowski que variará en función de las secciones y piezas del medio. “El objetivo es que la transición entre secciones se sienta como algo natural”, explica Baranowski.

Otra de las protagonistas de la nueva cabecera es su consejera delegada, Eva Fernández, que ha hecho hincapié en que el periódico “se convertirá en el medio más importante del mundo en español”. Para este cometido contarán con socios internacionales que les ayuden a expandirse.

Mediante un novedoso modelo que incluirá una parte de suscripción para acceder a la información, EL ESPAÑOL compite contra medios impresos de pago y medios digitales de acceso gratuito, entre otros. A pesar de la coyuntura, Fernández explicó que se prevé que “en los próximos años un 22% de los españoles paguen por la información online”, un porcentaje que actualmente se sitúa en el 8,5%.

El 1 de enero de 2015, el perfil de EL ESPAÑOL en Twitter anuncia la creación de este nuevo medio, superando los 45.000 seguidores en menos de 24 horas. Cinco días después, el 6 de enero, comenzó su andadura el blog de ‘El Español’. Tras estos primeros pasos, el crecimiento de ‘El Español’ ha estado marcado por varios hitos, entre los que destacan, por encima del resto, el récord de recaudación a través de crowdfunding o micromecenazgo, una campaña que comenzó el 10 de enero.

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Pedro J y Eva Fernández.

La cabecera consiguió más de un millón de euros en menos de tres semanas, y superó el récord mundial de crowdfunding en periodismo a los 27 días de su lanzamiento, cuando alcanzó los 1,7 millones. Al finalizar la campaña de crowdfunding, ‘El Español’ había recaudado 3,6 millones gracias a la inversión de 5.624 accionistas de una veintena de países, lo que le sitúa como la empresa de medios española con mayor número de accionistas. En España, la cabecera cuenta con accionistas de las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas.

En total, No Hace Falta Papel cuenta con un capital superior a los 18 millones. Además de los 3,6 millones aportados por los accionistas a través de crowdfunding, el medio dispone de una inversión inicial de Pedro J. Ramírez de 5,6 millones. El resto de inversores institucionales han contribuido con 9 millones.

 

 

 

 

El rugido del león

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Han pasado sólo unas horas desde el final de la primera Junta General de EL ESPAÑOL y es inevitable escribir bajo el impacto emocional de lo ocurrido en el Palacio de Congresos de Ifema, en Madrid. Ha sido el segundo gran hito de la previda de nuestro diario. Si el primer trimestre del año se cerró con el éxito de la campaña en la que batimos con creces el récord del mundo de crowdfunding periodístico, el segundo trimestre concluye ahora con la mayor Junta General de la historia de los medios de comunicación en España.

Han pasado sólo unas horas desde el final de la primera Junta General de EL ESPAÑOL y es inevitable escribir bajo el impacto emocional de lo ocurrido en el Palacio de Congresos de Ifema, en Madrid. Ha sido el segundo gran hito de la previda de nuestro diario. Si el primer trimestre del año se cerró con el éxito de la campaña en la que batimos con creces el récord del mundo de crowdfunding periodístico, el segundo trimestre concluye ahora con la mayor Junta General de la historia de los medios de comunicación en España. Ojala lleguemos a tiempo para que el tercer trimestre termine con EL ESPAÑOL ya en todos los teléfonos móviles, tabletas y ordenadores.

Ante una multitudinaria y efervescente concurrencia que representaba más del 83% del capital en manos de nuestros 5.624 accionistas hemos cumplido los requisitos de la Ley de Sociedades Anónimas dando cuenta de nuestra próspera situación económica, hemos presentado al equipo periodístico y de gestión y hemos destapado algunas de las principales bazas de la que será nuestra estrategia editorial. Ahora hablaré de ellas.

Personalmente me siento muy orgulloso y feliz de haber sido ratificado por la Junta General como director del periódico. Hemos querido que fuera así para subrayar que EL ESPAÑOL sólo se debe a sus accionistas y nunca se someterá a ningún otro poder. Justo cuando se acaban de cumplir 35 años de mi nombramiento como director de Diario 16 y al cabo de un cuarto de siglo al frente de El Mundo, afronto el reto como una especie de tercera salida de Don Quijote. No en vano decía Alfred de Vigny que “una gran vida, una vida plena es aquella que culmina con la defensa en la madurez de los ideales de la juventud”.

Somos conscientes de las expectativas que EL ESPAÑOL está despertando. Por algo las escuelas de negocios nos presentan ya como un caso de éxito, nuestros periodistas son invitados a los grandes foros internacionales, los gigantes del sector nos piden relaciones y hasta la Columbia Journalism Review, oráculo de Delfos del periodismo mundial, nos presenta como ejemplo de lo que está cambiando para bien en España.

Para hacer frente a esas expectativas estamos formando el mejor equipo editorial y de gestión de la prensa española. Nuestros accionistas han conocido a sus miembros y han podido conversar con ellos. Desde el vicedirector a la becaria. Una redacción que cuenta con un periodista integral como Fernando Baeta, una especialista en tribunales cuyo rigor y tenacidad sirve de ejemplo a los jóvenes como María Peral, una narradora y analista de la talla de Ana Romero -recomiendo vivamente su best seller Final de Partida-; una subdirectora como María Ramírez -atención a ella- que vuelve a España tras una brillante carrera como corresponsal; un ganador del premio García Márquez -el Pulitzer en castellano- como Eduardo Suárez, al frente de un equipo de reporteros de su talla; un jefe de Opinión de la solvencia de Vicente Ferrer-Molina; un jefe de Ilustración como este Javier Muñoz que todos los domingos -y hoy no podía ser menos- nos deslumbra con su magia y con su épica; un especialista en el periodismo de investigación con importantes éxitos en su haber como Daniel Montero; un responsable del área económica tan reputado como Rubén Lapetra; diseñadores del talento de David Domínguez y Salugral Adriana; jóvenes periodistas con experiencia de la proyección  de Pablo Romero, Jordi Pérez Colomé, Daniel Basteiro o Ana I. Gracia, a la que la Asociación de la Prensa acaba de premiar como la mejor de su generación… Una redacción así está elegida para la gloria. Es decir para servir a los ciudadanos devolviendo al periodismo la dignidad y la trascendencia que los gobernantes y sus aliados plutocráticos han tratado de arrebatarle al pairo de la crisis del sector. Si han logrado a veces poner al periodismo de rodillas, ahora volveremos a estar de pie.

Ilustración: Javier Muñoz
Ilustración: Javier Muñoz

Quedan nombres muy importantes por incorporar. Alguno de ellos ha trascendido en las últimas horas. Es el caso de la gran especialista en Grecia María Angela Paone, del reportero internacional Nacho Carretero, del mejor especialista español en periodismo de datos Antonio Delgado, o sobre todo de mi querido Esteban Urreiztieta el hombre cabal, inteligente, minucioso y valiente que, en compañía de Eduardo Inda, destapó la corrupción en Baleares y cambió el rumbo de la vida nacional con los casos Urdangarín y Pujol. Durante meses he soñado día y noche con su fichaje y muy pronto estará con nosotros, proporcionándonos tardes memorables.

Será un equipo de leyenda que acelerará la transición del viejo periodismo al nuevo periodismo. No destinaremos ni un euro a pagar a la industria papelera, los impresores o los transportistas puesto que todos los recursos se aplicarán a la búsqueda de la excelencia en los contenidos. Ese será nuestro obsesivo empeño acorde con la propia razón social de No Hace Falta Papel S.A.

Contamos para afrontarlo con un gran departamento de tecnología encabezado por Mabel Cobos, a la que hemos dedicado muy justas alabanzas, y de un fantástico equipo de marketing liderado por Leticia Lombardero, interlocutora habitual de accionistas y suscriptores. Pero sería imposible afrontar un desafío de tanta magnitud sin la fuerza y el carisma de nuestra consejera delegada Eva Fernández -ya he dicho que nunca he conocido a nadie de su nivel en el sector- y del que será nuestro Vicepresidente y responsable comercial Alejandro de Vicente, cuando pueda incorporarse a la compañía la próxima semana. Con ellos estarán también los mejores en el desarrollo del negocio. Alejandro y yo ya fuimos compañeros de fatigas tanto en Diario 16 como en El Mundo y pocas garantías hay en el sector como su prestigio y su capacidad de entender la evolución constante de nuestra actividad.

Según Arthur Miller “un buen periódico es una sociedad hablando consigo misma”. La tecnología permite que esta metáfora se haga ahora realidad. En la Junta General hemos desvelado el funcionamiento del Botón del Accionista como instrumento de participación colectiva en el proceso de toma de decisiones. Cada uno de los 5.624 accionistas podrá evaluar de 1 a 5 puntos cada historia o artículo de opinión y en la redacción conoceremos en tiempo real sus opiniones. Vamos a poner en marcha, además, el llamado Blog del Suscriptor que proporcionará a cualquiera que se sume a nuestro proyecto la oportunidad de intervenir en el debate articulado de la actualidad.

EL ESPAÑOL desarrollará un modelo de negocio mixto basado tanto en los ingresos por publicidad como por suscripciones. Cualquiera podrá acceder gratuitamente a través de nuestra web al menos a 25 contenidos al mes pero los suscriptores no solo tendrán barra libre ilimitada, sino que recibirán cada noche una edición de EL ESPAÑOL, equivalente a las que se distribuyen a través de Orbyt o Kiosko y Mas. Además, y esto será suculento, tendrán acceso a las ventajas de lo que llamaremos Zona Ñ: entradas para el palco de EL ESPAÑOL en el Bernabéu, en el Calderón, en el pabellón de baloncesto donde juega el Real Madrid o en el Teatro Real; entradas para otros estadios y coliseos, películas de estreno gratuitas, descuentos especiales en Amazon… en fin todo un jardín de las delicias para los escogidos –“oh you, happy few…”–  que formen parte del club.

Nuestros accionistas tendrán derecho de por vida a un descuento del 50%  en el precio de la suscripción que de forma excepcional podrán hacer extensivo a familiares y amigos. Casi idéntico -un 40%- será el ahorro de quienes antes del nacimiento de EL ESPAÑOL se conviertan en Suscriptores Fundadores: deben apuntarse ahora pero no empezarán a pagar -6 euros al mes- hasta que no nazca el periódico.

Pretendemos en definitiva formar una comunidad de españoles motivados y unidos por los ideales regeneracionistas de EL ESPAÑOL. Defenderemos cambios rotundos en las reglas del juego pero estaremos a la vez contra el inmovilismo y la revolución. EL ESPAÑOL será un periódico indomable que velará vigilante por los derechos de los ciudadanos y la prosperidad de la Nación. Aportará razones y argumentos como buen merodeador intelectual; pero no dudará en rugir cada noche para denunciar lo inaceptable. Con estos atributos es fácil comprender que hayamos elegido y presentado como emblema del periódico -ha sido el momento culminante de la Junta- al más antiguo símbolo de los españoles: el león español.

Cualquiera que visite el Museo Arqueológico lo encontrará, siempre alerta, con sus fauces abiertas en el monumento funerario -del siglo cuarto antes de Cristo- hallado en Pozo Moro; estuvo presente en la España romana; dio su nombre al Reino de Leon y formó parte enseguida del escudo de la Monarquía; sirvió de mascarón de proa a los galeones que viajaban a las Indias; representó al pueblo en la Revolución liberal, en la Primera República y en la Restauración; acompañó siempre a la Niña Bonita durante la Segunda República -tengo un original maravilloso del 31 que colgará en mi nuevo despacho- y hoy simboliza el orden constitucional. No dejéis de ver el formidable video recopilatorio producido por 93 metros -seis minutos resumen veinticinco siglos- que hemos presentado ante la Junta.

El león de EL ESPAÑOL acompañará a nuestra cabecera y definirá nuestra identidad corporativa: ha sido creado por el diseñador bielorruso Sergey Kovalenko bajo la batuta de Audacity Partners, el estudio londinense del gran Alfredo Triviño al que encargamos la definición del diseño e imagen del periódico. Nuestro león aparecerá acompañado de un tema musical -seremos el primer diario de la historia que patentará su banda sonora-, creado expresamente por el joven compositor Alex Baranovsky, ganador de un premio “Tony”. También él ha grabado su experiencia: “El león representa algo digno de confianza pero que a la vez va contra el sistema”. Por eso ha recurrido como elemento dominante al cuerno francés, “un hermoso instrumento, exuberante y dulce, que es como el rey de la selva y al que nada en la orquesta puede hacerle sombra”

Solo quienes se fijen atentamente y amplíen la imagen en un dispositivo electrónico podrán identificar la inscripción latina, grabada justo encima del cuarto anterior derecho del león de EL ESPAÑOL: Defensor Civitatis. Fue el título otorgado por el emperador Valentiniano a los funcionarios romanos considerados antecesores de los actuales “ombudsmen” o defensores del pueblo. Uno de sus decretos datado el 27 de abril del año 364 reza literalmente: “Hemos dispuesto que todos los plebeyos de la Iliria sean protegidos contra las injurias de los poderosos mediante el ministerio de los defensores”. ¿Cabe mejor tarea para un diario que servirle de escudo al pueblo frente a los abusos de cualquier poder?

Así fue la Junta General de Accionistas de EL ESPAÑOL

Reviva la primera Junta General de Accionistas de EL ESPAÑOL, en la que Pedro J. Ramírez ha presentado al equipo que compone el medio, ha desvelado alguna de las claves de su lanzamiento este otoño y ha presentado su imagen definitiva.

Además: Vea la Junta General de Accionistas completa

Reviva la primera Junta General de Accionistas de EL ESPAÑOL, en la que Pedro J. Ramírez ha presentado al equipo que compone el medio, ha desvelado alguna de las claves de su lanzamiento este otoño y ha presentado su imagen definitiva.

Además: Vea la Junta General de Accionistas completa