No caerá esa breva

 

BuenaVengo explicando desde hace meses -escribe Ramírez- el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya.

Ilustración: Javier Muñoz

Seguimos con la antología del humor en la prensa catalana. Hace tres domingos homenajeé al ¡Cu-Cut!, hace dos me ocupé de L’Esquella de la Torratxa y el pasado de El Be Negre. Hoy toca entrar por La Vanguardia. Escribía el miércoles Enric Juliana con su perspicacia habitual: “Artur Mas ha sido llamado a declarar el próximo día 15 de octubre, fecha del 75 aniversario del fusilamiento de Lluis Companys en el castillo de Montjuic. Quien fijó la fecha lo ha investido”.

Puesto que en el párrafo anterior hablaba Juliana de que “la estrategia de la Moncloa” es presentar al “independentismo, vencido por la flema, la templanza y la firmeza de Mariano Rajoy … camino de los tribunales”, era evidente que trataba de sugerir que el Gobierno funciona como la carabina de Ambrosio: al tratar de perseguir a Mas de un modo tan tosco, lo está resucitando tras una cosecha electoral tan magra que en definitiva le obliga a compartir los 62 escaños de 2010 con muchos de sus rivales de entonces.

Esa interpretación había sido esbozada ya en el apunte del director de ese mismo día pues Màrius Carol subrayaba con razón que las “explicaciones” del ministro de Justicia Rafael Catalá sobre el retraso de la citación para “no interferir” en las elecciones “son de las que chirrían en el oído”. Y todo quedaba luego apuntalado cuando el propio editorial del diario advertía que las palabras del ministro habían supuesto “una manera, acaso involuntaria, de admitir que los ritmos de la justicia son influenciables”.

O sea que, en definitiva, la perfidia política del gobierno central al perseguir en los tribunales la desobediencia del presidente de la Generalitat cuando llevó a cabo la consulta prohibida por el TC, quedaba compensada por la chapuza de la elección de la fecha perfecta para alimentar su victimismo. Justicia poética, podría decirse, que restaura la posición de superioridad moral del paladín de la patria catalana de modo que hasta los iconoclastas de la CUP se vean obligados a respaldar su investidura.

la higuera estafermo

Ilustración: Javier Muñoz

Todo muy bien trabado pero, como digo, para la antología del humor. Y una vez más fue María Peral quien con precisión quirúrgica aportó en el Blog de EL ESPAÑOL el dato clave que da rienda suelta a las carcajadas y a alguna que otra salpicadura de saliva irreverente a modo de condecoración sobre la farsa: resulta que “quien fijó la fecha” y por lo tanto “ha investido” a Mas -o al menos pretende hacerlo activando la profecía autocumplida- no fue otro que el juez instructor Joan Manel Abril, elegido miembro del Tribunal Superior de Justicia por el llamado “turno autonómico”, en fecha tan reciente como 2012. “Fuentes del CGPJ -advierte Peral- recuerdan con nitidez que el apoyo para el nombramiento de Abril venía inequívocamente de CiU”. O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana.

Ojo, que este levantamiento del velo de la impostura no implica absolución alguna para el estólido Estafermo que se cree un valiente don Tancredo haciendo garbosos estatuarios ante los más aviesos astados. Porque Rajoy y sólo Rajoy es el culpable de que al cabo de cuatro años de mayoría absoluta del PP siga en vigor el ignominioso artículo 330.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que permite a los parlamentos autonómicos designar entre “juristas de reconocido prestigio” a la mitad de los integrantes de la Sala Penal y Civil del correspondiente Tribunal Superior de Justicia. O sea el culpable de la perpetuación del inicuo onanismo jurisdiccional por la cual los aforados de cada comunidad autónoma eligen entre sus amiguetes a los jueces que tendrán que juzgarles cuando hagan de las suyas.

Esa era una de las nefandas artimañas con las que Guerra trató de enterrar a Montesquieu que iban a quedar desmanteladas por la reforma del Poder Judicial prometida por el programa electoral del PP. Así lo disponía el proyecto de ley de Gallardón, zancadilleado por Rajoy en persona en el mismo umbral del índice rojo que incluye los asuntos a aprobar por el Consejo de Ministros. Aquel proyecto de ley, anhelado vademécum de la despolitización de la Justicia, fue bloqueado por el presidente cuando vio el sesgo que empezaban a tomar los casos de corrupción que afectaban al PP. Si Gallardón hubiera dimitido entonces, y no cuando lo hizo, sería hoy el hombre providencial hacia el que se dirigirían todas las miradas de la derecha española.

O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana

A diferencia de lo que puede alegar con la bajada de impuestos que por arte de birlibirloque se trastocó en subida, ningún requerimiento presupuestario le impedía cumplir esa promesa ancilar, pero Rajoy prefirió engañar a sus electores con tal de blindar a sus dependientes, consciente de que sólo de ellos dependería a su vez él, en la eventualidad de que se destapara la fosa séptica de sus sobresueldos, mensajes de móvil y simulaciones de indemnizaciones en diferido.

“David habría durado dos horas en el 10 de Downing Street si se hubiera descubierto algo parecido”, me contaba no hace mucho un antiguo colaborador de Cameron. Pero en España los aforados cerraron filas, el ministro del Interior se rebozó en el fango que para eso lo puso el jefe, Pablo Ruz se volvió a Móstoles y serán los afines Enrique López -que nada desearía tanto como ver pasar delante de él este cáliz- y Concha Espejel quienes juzguen el caso, si el pleno de la Sala no lo impide. Todo sigue tan del revés como con Filesa, los GAL, los Pujol o los ERE. Son los políticos quienes controlan a los jueces a través del CGPJ y no a la inversa.

Y ahí yace por lo tanto el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección, recibiendo aviso de Aznar tras aviso de Aznar, a la espera de que llegue el milagro de la Navidad.

Ni siquiera la extravagancia de llamarnos a votar entre la paga extra y la lotería es fruto de un plan premeditado o de una evaluación táctica. Sólo el resultado de la inercia de la inacción, del dejarse llevar hasta el final, estirando la legislatura hasta la última fecha posible con el pretexto de los presupuestos y la tramitación del aguinaldo que evita un coste fiscal de 40.000 millones a la banca.

“Ahora está claro que lo que le hubiera convenido a Rajoy, habría sido convocar las generales a la vez que las catalanas”, me decía esta semana un alto dirigente de un partido nacional. “Pero para dar un paso así se requería audacia política”. Y, claro, esperar algo parecido a la audacia de este fósil del paleolítico inferior era como buscar mariposas azules en el mar. (Papallones blaves damunt la mar, que cantaba Pau Riba).

Ahí yace el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección

Vengo explicando desde hace meses el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya. Esperaba incluso que el triunfo de los independentistas catalanes en su plebiscito, avalado mediáticamente por el ministro de Asuntos Exteriores, precipitara los acontecimientos y diera lugar a un acto de autoridad -tan meramente reactivo como los remolinos del estafermo- que le presentara como garante y depositario de la estabilidad constitucional.

Pero ya sabemos que no caerá esa breva porque como ocurre en el Evangelio de San Lucas cuando entra Jesús en Jericó, ha habido un hombre valiente que como Zaqueo ha tomado la iniciativa y se ha encaramado resuelto a la higuera para ir al encuentro del destino. O mucho me equivoco o esa noche electoral en la que Rivera, Arrimadas y su pléyade de jóvenes sin tacha ni pasado, hijos todos de la libertad, coreaban “Ca-ta-lu-ña es Es-pa-ña” mientras afeaban la corrupción del “tres per cent” a Mas y sus compañeros de viaje, ha calado tan hondamente en el corazón de tantos a los que les gustaría ser como ellos, que la suerte del 20-D ya está echada.

“No me gustaría estar en el pellejo de Mariano”, explicaba el martes por la noche a un grupo de amigos uno de los dirigentes históricos que llegaron al PP procedentes de UCD. “Él ya sabe que está perdido porque por primera vez en la historia nos ha ganado una fuerza no nacionalista de centro derecha. Y nos ha ganado por goleada. En cuanto eso empiecen a reflejarlo los sondeos, la dinámica será imparable. Teniendo en cuenta sobre todo que el PP está ya destruido como partido. No veo la más mínima posibilidad de que sigamos gobernando. Por eso digo que no me gustaría estar en su piel. Debe ser muy duro tener la sensación de que no vas a ser capaz de cumplir la misión que te encomendaron”.

“¿Y tú cuánto hace que no hablas con Rajoy?”, le preguntó uno de los presentes. La respuesta fue la misma que daría cualquier otro.

 

 

 

 

Así ha pasado Madina de enemigo acérrimo de Pedro Sánchez a número 7 de su lista

Madina

Perdió las primarias y consideró abandonar la política. Pero el diputado vasco quiere abrir una nueva etapa como candidato por Madrid. 

Hace un año y dos meses, Eduardo Madina perdió las primarias contra Pedro Sánchez. El diputado por Vizcaya, uno de los dirigentes con más proyección en los últimos años, se dio de bruces contra la democracia interna de su partido al cosechar casi 15.000 votos menos que Pedro Sánchez, un diputado hasta entonces desconocido. Entonces, Madina comenzó a coquetear con la idea de dejar la política. La inclusión de su nombre en la lista por Madrid como número 7, conocida este jueves, abre una nueva etapa en la vida del político.

El diputado ha mantenido desde entonces una gran discreción, alejado de los medios y acudiendo puntualmente al Congreso de los Diputados como uno más, ya sin el cargo de secretario general del grupo socialista en la Cámara Baja para el que había recibido la confianza de José Luis Rodríguez Zapatero primero y Alfredo Pérez Rubalcaba, después.

Sin embargo, Madina y su entorno no han ocultado en privado su amargura desde entonces. En primer lugar, por un proceso interno que consideraron desvirtuado. El apoyo de Susana Díaz a Sánchez movilizó a buena parte de los votantes socialistas, en especial los de la influyente federación andaluza, en una decisión estratégica poco o nada relacionada con las virtudes del candidato. Un año después, Díaz marca terreno frente a Sánchez, con quien ha tenido muchos encontronazos.

La aparición de un tercer candidato sin posibilidades de victoria, José Antonio Pérez Tapias, sentenció las posibilidades de Madina. Pérez Tapias, perteneciente a la corriente interna del PSOE, Izquierda Socialista, logró los 17.000 votos que hubieran dado la secretaría general al diputado vasco. El equipo del socialista vasco llegó a expresar dudas sobre la limpieza en la recogida de avales del tercer candidato, a quien consideraban un instrumento de Sánchez para llegar a la meta. Tal era la desazón del diputado que llegó a plantearse dejar la política.

Muy lejos de Ferraz

Durante este año, Madina ha seguido con preocupación los destinos del PSOE. En privado, el diputado vasco ha mantenido una intensa actividad, pero muy alejado de Ferraz, con quien no comparte la estrategia ni el mensaje. Madina rechazó integrarse en la Ejecutiva de Sánchez y hace unos meses en su grupo de expertos, el Gobierno en la sombra del candidato a La Moncloa. Se implicó intensamente en la campaña de las elecciones autonómicas y municipales, con muchos actos en localidades donde aprovechó para devolver el cariño que recibió durante las primarias.

Los resultados de las elecciones de mayo le parecieron malos, a pesar de que el PSOE recuperó gran parte del poder local perdido en 2011. También los 16 escaños del PSC en las elecciones catalanas, reivindicados como un buen resultado por Ferraz, fueron vistos con muchos matices por una parte del PSOE en la que él se enmarca.

Este mismo verano, Madina apoyó con un tuit a Juan Segovia, el candidato en las primarias del partido en Madrid frente a Sara Hernández, la candidata favorita de Pedro Sánchez. Madina, otra vez, volvió a perder en su apuesta y, de paso, enfadó a la federación socialista a la que ahora suma su nombre de cara a las generales.

 

Mucho ha cambiado desde julio de 2014. Pedro Sánchez se ha consolidado como líder y está inyectando una gran renovación en las listas para tratar de llegar a La Moncloa. Pero no todos apuestan por su victoria en un PSOE mermado en un contexto multipartito. A Pedro Sánchez le conviene contar con referentes jóvenes como Madina, apuntan fuentes socialistas, y ondear la bandera de un partido unido que ha superado las luchas intestinas del poszapaterismo.

A Madina, razonan las mismas fuentes, aparcar su orgullo y diferencias con la Ejecutiva para seguir en política gracias a un escaño que puede volver a poner su nombre en las quinielas si el PSOE pierde en diciembre. Muchos lo ven como un dirigente clave en caso de que Sánchez pierda las elecciones y la secretaría general del PSOE.

Madina no cree que Sánchez haya provocado el “shock de modernidad” que él propuso para el partido cuando presentó sus candidaturas a las primarias, pero quiere seguir contando en el PSOE. Por lo que pueda pasar.

Foto: Flickr Eduardo Madina / Inma Mesa (PSOE)

El desplome del bipartidismo en cuatro gráficos que deberían preocupar (sobre todo) a Pedro Sánchez

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PP y PSC viven sus horas más bajas en Cataluña, pero es Pedro Sánchez quien más debe preocuparse por el auge de Ciudadanos. Su carrera a La Moncloa podría verse más afectada.

“No se puede gobernar España sin Cataluña”. La frase la pronunció este lunes Pedro Sánchez, secretario general y candidato a La Moncloa del PSOE. Estaba dirigida a un Mariano Rajoy que “ha convertido a su partido en marginal”. En el PSOE creen haber salvado los muebles al superar el resultado que pronosticaban las encuestas y de paso a la marca que abanderaba Podemos, su principal rival en la izquierda.

El PSC, la marca socialista en Cataluña, ha perdido cuatro escaños con respecto a las últimas elecciones con un número de votos ligeramente inferior al cosechado en 2012. El PP, que también buscaba contener el desgaste, ha perdido ocho y, a diferencia del PSC, un número de votos muy significativo: más de 120.000. Los dos partidos que han gobernado España viven sus horas más bajas en Cataluña.

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Si se echa la vista atrás, el retroceso del PSC es mucho más significativo. Una comparación de resultados a corto plazo permite hacer un análisis compasivo con la campaña de Miquel Iceta. Contra pronóstico, llegó vivo al final del baile y su formación es la tercera en el Parlament. Pero el resultado del PSC es el peor de su historia.

La diferencia entre PP y PSOE

El PP nunca ha superado la barrera de los 20 escaños en un Parlament de 135 sillas. Nunca ha sido alternativa de Gobierno a Convergencia i Unió, que ha gobernado Cataluña más de 28 años con Jordi Pujol y Artur Mas. El PSC sí. Gobernó durante siete años (2003-2010).

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Los socialistas catalanes llegaron a conquistar 52 escaños en las elecciones de 1999, las primeras a las que se presentó Pasqual Maragall. Faltaban cuatro años para que el exalcalde de Barcelona se convirtiese en president de la Generalitat. Después le sucedió José Montilla al frente de otro tripartito hasta 2010. Hoy, cinco años después, los 37 escaños que gestionó Montilla parecen un sueño inalcanzable para el socialismo catalán.

Un par de mapas sirven para explicar otras preocupantes derivadas del resultado socialista. El PSC pierde en áreas de tradicional influencia. La ciudad de Barcelona, un feudo de la izquierda y del socialismo durante prácticamente toda la democracia, dejó de estar gobernada por el PSC en 2011, cuando Xavier Trias (CiU) se convirtió en alcalde. Hace unos meses, la izquierda recuperó el bastón de mando de la mano de Ada Colau, ausente de la campaña que han hecho sus compañeros de Catalunya Sí que es Pot (CSP).

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En estas elecciones, Junts pel Sí ha teñido de verde aguamarina todos los distritos menos uno: Nou Barris, un barrio obrero en el que solía imponerse el PSC. Pero Nou Barris no es socialista sino de Ciudadanos, según se puede ver en el mapa de la derecha.

En el área metropolitana de Barcelona, el naranja Ciudadanos se disputa con Junts pel Sí la predilección del electorado, desplazando de su tradicional feudo al PSC. En L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña con más de 250.000 habitantes, más electores votaron a Ciudadanos que al PSC. En las elecciones municipales de mayo, los socialistas tuvieron más del doble de votos que el partido que lidera Albert Rivera.

La comparación del porcentaje de voto socialista de las autonómicas de 1999, cuando el PSC logró su máximo histórico, y del de este domingo, muestra a una Cataluña que poco a poco ha ido perdiendo un color rojo que le era propio.

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Los socialistas recuerdan que pese a todo en las elecciones municipales el PSC fue el segundo partido con más votos en Cataluña, superando ligeramente a ERC y por detrás de CiU.

Unas elecciones generales inciertas

El resultado del PSC no dejaría de ser sencillamente un mal resultado en otra coyuntura política. Pero sus implicaciones para la política nacional pueden ser un serio problema en la carrera de Pedro Sánchez a La Moncloa.

Fuentes socialistas recuerdan que “todas las victorias del PSOE en España han contado con dos graneros de votos, Andalucía y Cataluña”. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas no son halagüeños. Según un influyente diputado socialista, con unos resultados así, Cataluña sólo aportaría nueve diputados al grupo parlamentario del PSOE en el Congreso. Ahora tiene 14. La última vez que el PSOE ganó unas elecciones, con José Luis Rodríguez Zapatero en 2008, de Cataluña salieron 25 socialistas rumbo a la Carrera de San Jerónimo.

El desplome del PP tampoco permite aventurar un rebote en diciembre. En 2011, cuando Rajoy llegó a La Moncloa con una cómoda mayoría absoluta, Cataluña aportó 11 diputados. Entonces, un 20% del electorado se decantó por el PP. Este domingo, el porcentaje era del 8,5%.

La pronunciada caída del bipartidismo y la aparición de partidos emergentes como Ciudadanos auguran un Congreso de los Diputados muy fragmentado, al menos en cuanto a los diputados que se eligen en la comunidad. Queda por ver cómo se presentan ERC y CDC, espina dorsal de Junts pel Sí, y si votantes que han optado por CUP se decantan por Podemos en diciembre. Las elecciones autonómicas de este domingo muestran que el espacio de la izquierda sigue existiendo en Cataluña, pero que ya no lo capitaliza sin discusión el PSC.

También en EL ESPAÑOL:

El uso que hace el PP de las Cortes y el artículo 155

El autor critica la decisión del PP de apurar la legislatura, hecho que relaciona con el desafío independentista. Su tesis es que los populares estarían garantizándose el control del Parlamento para, llegado el momento, imponer a su particular entender el artículo 155 de la Constitución. Este es el artículo que faculta al Ejecutivo para instar a una comunidad autónoma al “cumplimiento forzoso” de sus obligaciones.

El lunes, día 14, la Mesa del Congreso de los Diputados (es decir, el Partido Popular que en ella tiene mayoría absoluta) tomó una decisión que pocos esperaban: anunció un calendario de plenos que llega hasta el 29 de octubre. Para entender qué tiene de sorprendente y qué intenciones puede esconder, repasemos primero las normas que rigen la convocatoria de elecciones y la disolución de las cámaras parlamentarias.

Los artículos 68 y 69 de la Constitución indican que el mandato de los diputados y senadores termina cuatro años después de su elección o el día de la disolución de la cámara. Esta facultad de disolver, decretada por el Rey, corresponde al presidente del gobierno previa deliberación del Consejo de Ministros, según el artículo 115 de la Carta Magna. El citado artículo 68 (para el Congreso, nada se indica para el Senado) establece que las elecciones tendrán lugar entre los treinta días y sesenta días desde la terminación del mandato, y que el Congreso electo deberá ser convocado dentro de los veinticinco días siguientes a la celebración de las elecciones.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) fija plazos precisos dentro de esas horquillas que admite la Constitución. En concreto, su artículo 42 establece que las elecciones se celebrarán 54 días después de publicada su convocatoria, ya se trate de elecciones por disolución anticipada o por expiración del mandato. Como además, para este último caso, precisa que el decreto de convocatoria deberá publicarse 24 días antes de expirar el mandato de los parlamentarios, son 30 días los que transcurrirían exactamente entre el fin del mandato y las elecciones.

En Grecia o Reino Unido se puede formar un gobierno en uno o dos días tras las elecciones; en España es imposible

Las disposiciones de la LOREG sobre recursos electorales y proclamación de candidatos prentenden ser garantistas pero son innecesariamente lentas puesto que imponen al menos 17 días tras las elecciones hasta la constitución de las nuevas cámaras, a los que se añade unos diez días (Reglamento del Congreso) para elegir un nuevo presidente del gobierno. En total, dos meses con el ejecutivo en funciones y casi tres con las cámaras disueltas si se disolvieron anticipadamente, lo que contrasta con Grecia o Reino Unido (por utilizar ejemplos recientes entre muchos países) donde se puede formar un gobierno en uno o dos días tras las elecciones, y no suele pasar de una semana aunque tengan que negociarse coaliciones.

Tras todo esto, ¿qué tiene de particular la decisión de la Mesa del Congreso? Pues que, hasta ahora, todas las elecciones de la Democracia se han producido tras una disolución anticipada de las cámaras, que implica la interrupción del mandato de los parlamentarios en el momento en que se publica la convocatoria electoral. Sin embargo, si como ya ha anunciado, Mariano Rajoy mantiene que las elecciones serán el 20 de diciembre, esta fecha será la más tardía posible ya que corresponde a justo 30 días después del 20 de noviembre en que se cumplen cuatro años desde las anteriores elecciones y se agota pues el mandato de los parlamentarios. La consecuencia es que, aunque el decreto de convocatoria se publicará necesariamente el 27 de octubre, las Cortes Generales seguirán en pleno funcionamiento hasta el 20 de noviembre.

Ante el órdago independentista catalán, estos 24 días ganados pueden ser decisivos por ejemplo si tuviera que aplicarse el artículo 155 de la Constitución referente a la adopción de medidas en el caso de que una comunidad autónoma no respete sus obligaciones constitucionales. Se trata de una facultad que tiene el Gobierno siempre que obtenga el respaldo de la mayoría absoluta del Senado, pero no de su diputación permanente, ya que no se encuentra recogida entre las que el artículo 78 de la Constitución atribuye a este órgano que permanece cuando se disuelve la cámara.

Si el 27-S gana el independentismo, puede resultar decisivo que las Cortes Generales no se disuelvan hasta el 20-N

Dado que la constitución del parlamento catalán se producirá a mediados de octubre (aún no se ha establecido, pero la fecha límite según su normativa es el 17), si hubiera una mayoría independentista, sus primeras acciones se concretarían probablemente antes de final de ese mes. En ese caso, puede resultar decisivo que las Cortes Generales no se disuelvan hasta el 20 de noviembre (frente por ejemplo el 20 de octubre si las elecciones hubieran de ser el 13 de diciembre).

Artur Mas anuncia sin reparos que se propone engañar al Estado. Estas declaraciones por parte del máximo representante ordinario del Estado en la Comunidad Autónoma deberían movilizar tanto a la fiscalía -que desde el 9-N juega a moverse lo más lento posible sin caerse (aunque ya lo hizo Torres-Dulce)- como al Gobierno. En su lugar, el Partido Popular aporta también desprestigio a la Constitución esquivando el debate político sobre la aplicación del artículo 155 (tan democrático y constitucional como todos los demás), alterando irresponsablemente los equilibrios entre poderes del Estado cambiando deprisa y en el último momento la Ley del Tribunal Constitucional, mientras que apurando el mandato de las Cortes se guarda cartas inéditas desde 1978 que merecerían un esfuerzo de transparencia y pedagogía ante los votantes. Parafraseando el “golpe de estado a cámara lenta” (con el que acertadamente acusa Alfonso Guerra a Artur Mas y sus cómplices), no será un golpe de estado por omisión el que logre frenarlo. Los españoles necesitan y merecen un gobierno que sea capaz de unir y convencer con la mejor política, pero antes que nada que recuerde que su deber de “guardar y hacer guardar la Constitución” exige algo más que registrar recursos ante los tribunales.

Scytl y Tecnocom le ganan las elecciones generales a Indra

elecciones1Un consorcio formado por la catalana Scytl y la madrileña Tecnocom ha doblegado a Indra en el concurso para el recuento de las elecciones generales en España del próximo mes de diciembre. El gigante semipúblico no será el contador oficial de votos en unas generales por primera vez en las últimas dos décadas.

elecciones

David vence a Goliath. Un consorcio formado por la catalana Scytl y la madrileña Tecnocom ha doblegado al gigante semipúblico Indra en el concurso para el recuento de las elecciones generales en España del próximo mes de diciembre. El importe de la operación es inferior a los 15 millones de euros, según el pliego del concurso, si bien marca un hito para Indra, el contador oficial de votos en esta cita electoral durante, al menos, las dos últimas décadas.

Según fuentes próximas al concurso, que pidieron anonimato, un consorcio formado por Scytl, participada por el cofundador de Microsoft Paul Allen, y Tecnocom, presidida por el periodista Lalo Azcona, se ha preadjudicado el escrutinio de las elecciones que se celebrarán a mediados de diciembre, según la previsión planteada esta semana por Mariano Rajoy. El desembolso será inferior a citas anteriores. En 2011, el contrato se situó en los 14 millones de euros, un 27% más que en 2008; cuando su importe fue de apenas 11 millones.

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Desde los años 90, a través de su actual y anteriores marcas, siempre se lo había quedado Indra, pero esta vez, la empresa semipública ha caído tras la apertura de los sobres, según publicó El Confidencial el viernes. Participada por la estatal SEPI, la familia March (C.F. Alba) y Telefónica, Indra se tendrá que contentar con las elecciones catalanas del próximo 27 de septiembre, contrato valorado en un millón de euros, según señaló este sábado elboenuestrodecadadía.  Es la única buena noticia para la compañía en un año negro marcado por la llegada de Fernando Abril-Martorell a la presidencia y la puesta en marcha de un duro plan de reestructuración en forma de despidos masivos y venta de activos.

Junto a Scytl formará tándem en el recuento de las elecciones generales en España otra empresa poco conocida entre el gran público, pero con poderosos socios como es la madrileña Tecnocom, que cotiza en bolsa al igual que Indra. Dirigida y participada en un 20% por el periodista Lalo Azcona, fundador de la consultora Estudio de Comunicación, cuenta entre sus socios principales con el venezolano dueño de Abanca y Novagalicia, Juan Carlos Scotet, y la multinacional holandesa Getronics.

La ‘startup’ puntera en voto electrónico

La consecución del contrato en las generales se convierte en un ‘espaldarazo’ para Scytl, cuya historia se ha convertido en paradigma para las tecnológicas en España. Fundada en 2001 en la Universidad Autónoma de Barcelona por el investigador Andreu Riera, fallecido en 2006, Scytl lleva más de una década desarrollando soluciones electorales ‘con’. A su fundador se le ocurrió poner en marcha el proyecto después de ver la chapuza en el recuento electoral de las elecciones presidenciales de 2000 en EEUU entre George W. Bush y Al Gore.

Durante la última década se ha convertido en una de las firmas más valoradas y con mayor proyección internacional del ecosistema tecnológico español bajo la dirección de Pere Vallés, que tomó las riendas de la empresa tras la pérdida de Riera. Hoy Scytl es la niña bonita de las tecnológicas españolas. Desde 2007, la compañía ha recibido el respaldo de varios fondos de capital riesgo nacionales e internacionales, que controlan actualmente el 80% de sus acciones. Primero fue Spinnaker, vinculado al grupo financiero Riva y García, junto al referente del capital riesgo Nauta Capital. En 2010, el fondo británico Balderton Capital respaldó su proceso de internacionalización, que le ha llevado a poner la pica en distintos procesos electorales en 35 países de Europa y América, algunos polémicos que han acabado en litigios con las autoridades como en México.

Desde EEUU y Alemania llegaron en 2014 los principales inversores de la empresa en la actualidad tras aportar más de 90 millones de euros (104 millones de dólares) en diversas rondas de financiación. El más destacado es Paul Allen, cofundador de Microsoft y dueño del fondo Vulcan Capital, cuya aparición atrajo a otros cuatro fondos internacionales como el alemán SAP Ventures (fondo de la mayor empresa de software europea) y tres especialistas en invertir en ‘startups’ no cotizadas antes de que salgan a bolsa (Vy Capital, Industry Ventures y Adam Street). Ese es el destino de la empresa de Barcelona. De aquí a 2017 tiene previsto salir a cotizar en el Nasdaq estadounidense, el mercado por excelencia de las empresas tecnológicas.

Nos toman por besugos filósofos

Besugos

Empecemos el curso compartiendo ballena. El Arponero Ingenuo acaba de avistarla pero pesquémosla juntos. La maniobra de aproximación es muy sencilla. Basta teclear www.pp/actualidad-noticia/pp-recurre-ley-aborto para toparse de frente con el más desafiante surtidor de desfachatez política…

Ilustración: Javier Muñoz

Empecemos el curso compartiendo ballena. El Arponero Ingenuo acaba de avistarla pero pesquémosla juntos. La maniobra de aproximación es muy sencilla. Basta teclear www.pp.es/actualidad-noticia/pp-recurre-ley-aborto para toparse de frente con el más desafiante surtidor de desfachatez política.

Hemos entrado en la actualizada página oficial del partido gobernante. Ahí está en la parte superior izquierda el nuevo logo podemizado, con el charrán en el lugar de la gaviota y la expresión “populares” a la derecha. Su problema es que han podido cambiar de emblema pero no borrar sus huellas. Tiempo al tiempo, que pronto habrá un movimiento para que los partidos puedan acogerse al derecho al olvido en Internet.

Acerquémonos entre tanto a las fauces del Leviatán barbado. Lo primero que vemos es una foto que muestra al entonces mano derecha de Rajoy y hoy embajador en Londres, Federico Trillo, marchando apresurado con aire de quien no puede perder ni un minuto para entregar el candente dossier que lleva en la zurda. Le escoltan dos palafreneros de los grupos del Congreso y Senado y un agente de seguridad. Luego avistamos el título -“El PP recurre la Ley del Aborto”- y bien destacada la fecha: 1 de junio de 2010. Ayer como quien dice.

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Ilustración: JAVIER MUÑOZ

Que los pusilánimes den la vuelta a la chalupa porque ahora toca franquear las fauces del rorcual y adentrarse como Jonás en el corazón de las tinieblas. El río que nos lleva, en medio de una manada de refulgentes peces rosáceos de ojos saltones, es la versión oficial, con estructura de crónica periodística, de la que fue una de las principales iniciativas del PP durante la pasada legislatura. Arponeros, tensad las cuerdas que os sujetan a la quilla. Vais a necesitarlas para dominar vuestras arcadas.

El primer párrafo anuncia la presentación del recurso ante el Tribunal Constitucional y concreta la impugnación de “ocho preceptos” -no uno, ni dos… ¡ocho!- de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo aprobada por el Gobierno de Zapatero. El segundo párrafo especifica que “entre esos preceptos se halla el que prevé la posibilidad de abortar en las catorce primeras semanas por la mera decisión de la madre” porque “la vida del no nacido… queda absolutamente desprotegida”. El tercer párrafo añade que esto “resulta incompatible con el artículo 15 de la Constitución Española que reconoce que todos tienen derecho a la vida”.

Tras un cuarto, quinto y sexto párrafo dedicados a aspectos menos nucleares del conflicto -incluido el derecho de las menores a abortar sin conocimiento de sus padres- llegamos, contened todos el aliento, al tremendo párrafo séptimo en el que la prosa administrativa nos arroja frente al único absoluto de la condición humana: “Una importante novedad es que se solicita que se suspenda la aplicación de los preceptos impugnados hasta que no se resuelva el recurso de inconstitucionalidad cuya tramitación se pide que sea preferente”. ¿Por qué tan drástica demanda? “Porque la aplicación de las normas recurridas generaría perjuicios irreparables evidentes, al tratarse de vidas humanas cuya eliminación sería irremediable”.

Sí, lo han leído bien, aquí no hay eufemismos que valgan: según el PP, es decir según Mariano Rajoy Brey, de lo que se trata no es de la interrupción, obstaculización o resolución de un proceso biológico incompleto sino de la “eliminación” -zis zas, fuera, uno menos, descanse en paz, aquí yace, RIP, los tuyos no te olvidan- de “vidas humanas”. No se habla del nasciturus, ni del feto, ni del óvulo fecundado, ni de ninguna categoría presuntamente intermedia o pretendidamente ambigua. No, no… “vidas” tan “humanas” como la del niño de la isla de Bodrum. Así de claro. Y el plural no se refiere ni a dos, ni a tres, ni a cien, ni a mil… sino a diez decenas de miles al año. Casi medio millón por legislatura. Quinientos mil cadáveres extraídos del mar de nuestro sistema sanitario. O sea que Auschwitz se hizo carne y habitó entre nosotros.

Pido perdón si alguien se siente ofendido, en unas u otras convicciones, por mis expresiones literarias. No banalizo nada. No es mi opinión la que emito. Ni tampoco la que cuenta en este conflicto de suma negativa en el que se elige entre dos males. Sólo me atrevería a decir con Isaiah Berlin que del fuste torcido de la humanidad es difícil que salga nada derecho. Y a lo más que puedo llegar es a la inevitabilidad de legislar de forma ponderada. Pero ni yo ni ninguno de ustedes ganó las elecciones con mayoría absoluta el 20 de noviembre de 2011. La única opinión que a efectos prácticos cuenta es la de quien sí lo hizo. O sea la del susodicho Rajoy Brey. Y ya la conocemos: “eliminación” en masa de “vidas humanas”. Ergo…

Si tan perentorio era que el TC ejerciera de ángel bíblico interponiendo su mano cada vez que el escalpelo del cirujano fuera a acuchillar a uno de esos cientos de miles de desvalidos, sería inexorable que encontráramos en la referencia del primer Consejo de Ministros de diciembre de 2011 la remisión a las Cortes, por el procedimiento de urgencia, de un proyecto de ley que derogara al menos los ocho artículos recurridos. Pero, ¡ah, no!, aquel día no fue posible porque había que subir los impuestos.

Bueno, estará entonces entre los acuerdos del segundo, tercer, cuarto, quinto o sexto Consejo de Ministros de ese omnipotente Gobierno con ideas tan claras… Y resulta que tampoco, tal vez porque al democristiano Arenas le venía mal que se aplicara el programa de su partido cuando estaba en pleno intento de engatusar a los andaluces enarbolando el de sus adversarios.

El vértigo, el “horror vacui”, el estupor maremagno sobrevienen cuando, hoja de calendario tras hoja de calendario, resulta que a Rajoy le pasó con la “eliminación” de “vidas humanas” lo mismo que a Pujol con el dinero negro de su padre y en cuatro años nunca encontró el momento de regularizar la situación. Ni siquiera cuando su ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón le presentó un proyecto de ley que no era una futesa. Al final para todo lo que ha dado de sí la mayoría absoluta del PP es para que, reformilla de tapadillo mediante, las menores de edad sólo puedan contribuir a esa “eliminación” masiva de “vidas humanas” tras comunicarlo a sus progenitores. El sarcasmo no es mío sino del legislador.

El vértigo, el ‘horror vacui’, el estupor maremagno sobrevienen cuando, hoja de calendario tras hoja de calendario, resulta que a Rajoy le pasó con la “eliminación” de “vidas humanas” lo mismo que a Pujol con el dinero negro de su padre y en cuatro años nunca encontró el momento de regularizar la situación

El otro día me encontré con Zapatero y le comenté que, si yo fuera él, tan pronto como Rajoy disolviera las Cortes escribiría un artículo titulado “Gracias, Mariano, estás perdonado”. La primera parte incluiría la relación de los controvertidos preceptos legales aprobados durante sus dos mandatos que permanecen intactos o apenas maquillados tras la mayoría absoluta popular. Y la segunda, el catálogo de denuestos que esas iniciativas merecieron por parte de Rajoy y su equipo, empezando, claro, por lo de la “eliminación” masiva de “vidas humanas”. Zapatero me miró perplejo, como si el nefelibata fuera yo, y vino a decirme que la complejidad de la España real se abre camino cuando uno gobierna.

Pongamos que al cinismo universal se le llame ahora así; demos por hecho -de lo contrario sería cómplice consciente de una monstruosidad- que Rajoy ya no piensa que medio millón de abortos, fruto de una ley de plazos, equivalga a la “eliminación” de medio millón de “vidas humanas”; y asumamos que sólo un hombre excepcional, en el extremo opuesto del orden zoológico, sería capaz de rectificar o al menos matizar públicamente categorizaciones tan insoslayables. Pero convengamos también en que el mínimo minimorum de coherencia exigible para no merecer que te arrojen huevos podridos por la calle o te embadurnen con brea y recubran con plumas de gallina, hubiera requerido la discreta retirada del bendito recurso ante el Constitucional.

Porque, al no haber ocurrido ni eso ni lo contrario para que los refulgentes peces rosáceos de ojos saltones no se escabullan ni hacia Vox ni hacia Ciudadanos, llevamos casi cuatro años instalados en la repulsiva contradicción de que el PP de Rajoy pide a los magistrados que detengan urgentemente la matanza de inocentes, mientras el Gobierno de Rajoy se rasca la entrepierna pasmado de que una parte importantísima de sus votantes siga viendo en esos procedimientos quirúrgicos legales la misma matanza de inocentes que ellos veían y describían sólo cinco años atrás. Y no me siento capaz de dictaminar con cuál de los dos Rajoy está la razón ética o la verdad científica, pero de lo que no me cabe duda es de que su coexistencia es desalmadamente obscena.

¿A alguien le sorprende que los magistrados del Tribunal Constitucional sigan aplazando ad calendas graecas la deliberación sobre tan urgentísimo y sanguinoliento recurso, correspondido por sus promotores con cuatro años de antiséptica pasividad en el poder? ¿A alguien le sorprende que tanto los jueces cuyas opiniones coinciden con las de Rajoy en 2010 como los jueces cuyas opiniones coinciden con las de Rajoy en 2015 se sientan instrumentalizados en el altar del más zafio utilitarismo electoralista? ¿A alguien le sorprende que este precedente pese sobre sus togas cuando se dan cuenta de que con la reforma, también urgentísima, de la ley del propio TC, con Albiol ahora en el papel de Trillo, Rajoy pretende repetir la jugada con otra fruslería de nada como la unidad de España?

Si el principio de separación de poderes figura entre las primeras Obsesiones de EL ESPAÑOL no es sólo para proteger su independencia sino principalmente para estimular su responsabilidad. Los jueces juzgan, los parlamentos legislan, los gobiernos gobiernan. Es cierto que a los tribunales les corresponde también ejecutar sus sentencias y que la especial jurisdicción del Constitucional le sitúa en un cierto limbo sin resortes directos de autoridad. Pero el desafío separatista es ante todo político y es al ejecutivo al que le corresponde hacerle frente con su rica panoplia de armas jurídicas y su monopolio legal del uso de la fuerza.

Tras cuatro años cruzado de brazos, esta respuesta de Rajoy al filo de la campana, consistente en que los magistrados puedan multar o suspender a quien les desobedezca, resultaría ridícula si no escondiera mucho más. Alguien empeñado, como dice Guerra, en dar “un golpe de Estado a cámara lenta”, no va a pensárselo dos veces ni por el riesgo de tener que pagar “entre tres mil y treinta mil euros” ni por el de tener que ceder el cargo al siguiente -o más bien al precedente- de la lista.

La destitución de alguien como Mas sólo tendría sentido y eficacia si, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, el Gobierno recurriera al Senado para suspender la autonomía catalana y sustituir sus instituciones por otras de carácter interino, tal y como ocurrió en octubre del 34. Algo que ya tenía que haberse hecho cuando el año pasado se llevó a cabo la consulta prohibida por el TC o a la vista de que, como acaba de recordar Rafael Hernández -este dechado de sindéresis que tanto nos hace añorar a su colombroño intelectual Floriández-, la Generalitat sigue costeando el fantasmagórico Consejo para la Transición Nacional, declarado anticonstitucional.

La destitución de alguien como Mas sólo tendría sentido y eficacia si, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, el Gobierno recurriera al Senado para suspender la autonomía catalana y sustituir sus instituciones por otras de carácter interino, tal y como ocurrió en octubre del 34

Como en el caso del aborto, el estafermo con mayoría absoluta ha optado, sin embargo, por transferir la responsabilidad de gestionar una situación límite a los magistrados del alto tribunal. Eso le permite justificar su parálisis en la expectativa de una acometida institucional ajena. Y mantener abiertas todas las opciones como el monigote giraldilla que despliega a la vez la maza y el escudo.

Qué más podía querer el aprendiz de golpista que una iniciativa de dudosa constitucionalidad, atufadoramente oportunista y palmariamente divisiva de los partidos no separatistas, para alimentar su desbarre. Ahí le tienen, hablando nada menos que de la Inquisición para camuflar la mangancia organizada del 3%. La torpe cobardía gubernamental le ha permitido así acercar de nuevo el ascua de la falta de calidad democrática de las leyes vigentes a la sardina de su delirio secesionista.

Como entre ballenas y clupeidas cabe algún término medio, la situación recuerda una estampa pintoresca del Bilbao de 1915 -tendremos que volver sobre ese año para hablar de Dato y de Cambó-, recogida en las páginas de El Pueblo Vasco. Sucedió al caer la tarde cuando el guardia urbano Pablo Sáez abordó junto al Cafe del Norte al vendedor de besugos Lorenzo Hernández, conminándole a cesar en su actividad, de acuerdo con “el artículo 31, párrafo tercero, apartado 16 de las ordenanzas municipales que prohíbe terminantemente la expedición de besugos con luz artificial”. El vendedor rehusó obedecer al guardia, dando grandes voces y “manifestando a la autoridad que los besugos se imponían a toda disposición emanada del municipio”. El lance derivó en tumulto y el tumulto en gresca, en medio de “un corro de curiosos y desocupados que no bajaría seguramente de 300 a 400”.

No es tanto el conflicto entre el derecho a decidir de los besugos y un rígido marco legal, reforzado por un precepto arbitrario, lo que llama mi atención, sino la descripción y coda final del gacetillero: “Y mientras se desarrollaban tales acontecimientos los besugos, rígidos, yacentes sobre la banasta, parecían mirar con sus ojos opacos a los actores de este suceso, en el cual se veían envueltos por no haber sido capaces de escapar a las arteras redes de los hombres… Los besugos son siempre unos filósofos”.

Philosophia perennis, que diría Leibnitz. Anteayer Soraya salió en sus teles reprochando al PSOE que utilizara “frases fáciles para problemas difíciles” -¡se refería a la crisis de la inmigración!- y pronto comenzará la pesca milagrosa. Una vez que las “arteras redes” hayan hecho su cosecha el 27-S en Cataluña, asistiremos a su despliegue en toda España y la manada de refulgentes peces rosáceos de ojos saltones será conducida de nuevo hacia el vientre de la bestia. Nada sería tan coherente como que se confirmara la fecha del 20 de diciembre, apuntada por Rajoy para las elecciones generales, pues pocos platos han adquirido la tradición navideña del besugo al horno. Y habrá que tener los “ojos” muy “opacos” o sentirse muy “filósofo” para respaldar a quien pretende hacerte cómplice no ya de un asesinato en masa o de un alarde de truculencia demagógica, sino de ambas cosas a la vez.

 

UPyD contraataca: cambiará la estrategia, la imagen y las caras antes de las generales

635767284484271473wLa dirección del partido magenta ha puesto en marcha un calendario y una serie de modificaciones de fondo para voltear las encuestas. Primero las bases elegirán candidato a la Presidencia del Gobierno y después se celebrará una conferencia política para redefinir la línea de actuación. La prioridad es poner en marcha otra forma de comunicar su mensaje.

En la imagen, Andrés Herzog y Rosa Díez el pasado 1 de septiembre. / EFE

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Andrés Herzog y Rosa Díez el pasado 1 de septiembre. / EFE

La dirección de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) no se rinde. El futuro del partido magenta se decidirá en las próximas elecciones generales. Tanto los últimos resultados en las urnas como las encuestas no son halagüeños para la formación. Por ello, su líder, Andrés Herzog, y el resto del Consejo de Dirección trabajan para intentar voltear los pronósticos. Su intención consiste en aprobar una serie de cambios de fondo antes de los comicios que se celebrarán en diciembre. Además de redefinir e implementar una nueva estrategia, pretenden introducir otras modificaciones de carácter estético, como crear un nuevo logo, apostar por otros rostros como portavoces y hasta retocar la definición de sus siglas.

Una vez concluido el plazo para presentar candidatura a las elecciones generales, el próximo 12 de septiembre se celebrarán las primarias para elegir aspirante a la Presidencia del Gobierno. Habrá media docena de aspirantes, pero quien tiene todas las papeletas para lograr la victoria es Andrés Herzog, nombrado líder del partido en sustitución de Rosa Díez en el congreso extraordinario celebrado el pasado julio. Cuando sea elegido, pondrá en marcha un calendario que detallan a EL ESPAÑOL fuentes del partido magenta.

“El abogado defensor de los españoles”

Los planes de Herzog consisten en convocar una conferencia política que se celebraría en el tercer fin de semana de septiembre, los días 18 y 19. En dicho cónclave, se plantearían los cambios de fondo que el portavoz y sus colaboradores consideran necesarios para conseguir la supervivencia del partido, abocado a la marginalidad o incluso la desaparición según todos los sondeos. En UPyD confían en que finalmente los españoles garantizarán con sus votos la existencia de sus siglas. Unas siglas que no cambiarán, pero que pueden ser “mejoradas”, según las citadas fuentes. Habrá sorpresas, por tanto, en la definición del partido. Los dirigentes magentas también quieren mejorar su estética con un cambio de logo. En suma, un cambio total de la imagen corporativa.

Ahí se enmarca el cambio más profundo de UPyD, que tiene que ver con su estrategia electoral. Desde su creación, casi ocho años atrás, el partido magenta ha estado ligado indefectiblemente a la figura de su fundadora y primera portavoz, Rosa Díez. Una vez que ella ha renunciado como consecuencia de los últimos resultados electorales, es obligado un cambio en la forma de reclamar el voto. La exportavoz hará campaña, sí, pero en un segundo plano.

La idea consiste, por tanto, en potenciar el perfil público de su nuevo líder, Andrés Herzog, según confirman a este diario fuentes oficiales del partido. UPyD quiere presentar a su portavoz como “el abogado defensor de todos los españoles”. Y es que Herzog es letrado de profesión y su carrera política se ha disparado en los últimos meses por su trabajo en las diversas causas judiciales emprendidas por los magentas contra la corrupción, como el caso Rato, el de las tarjetas black o las denuncias contra los Pujol.

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“Huir de personalismos”

En la crisis interna que ha padecido UPyD en los últimos seis meses -desatada tras los malos resultados en las elecciones andaluzas de marzo- una constante han sido las críticas cruzadas sobre “problemas de comunicación”. La dirección que encabeza Herzog también se ha propuesto mejorar en esta línea estratégica. Y una de las primeras medidas ha sido cambiar a los portavoces del partido que van a los medios. La propia Rosa Díez o Carlos Martínez Gorriarán han dejado la primera línea mediática, aunque la primera sigue siendo el rostro del partido en el Congreso. Lo mismo ha ocurrido con Irene Lozano, que encabezó la candidatura alternativa a la de Herzog en el congreso de julio y ha quedado en una posición un tanto extraña, puesto que sigue siendo diputada del partido pero sus relaciones con el resto del grupo parlamentario no son las mejores.

El plan es “huir de personalismos” porque, como suele decir Herzog en privado a sus compañeros, “sin equipo no hay partido”. Ahora la eurodiputada Maite Pagaza, el diputado Julio Lleonart y el parlamentario vasco Gorka Maneiro son las nuevas caras visibles de la formación en los medios. Estos tres cargos públicos y el propio Herzog son los encargados de vender en las televisiones el mensaje de UPyD. Un mensaje que, según remarcan en el partido, no va a cambiar en el fondo, pero sí en la forma de presentarse.

Pese a los malos augures, la dirección quiere ser optimista. Y apuntan a dos motivos. El primero es aritmético: UPyD necesitaría un 3% de votos en Madrid para obtener un diputado y, recuerdan, en las últimas autonómicas, pese a la crisis del partido, consiguió un 2,4%, por lo que concluyen que “no es tan complicado mantener representación en el Congreso”. En segundo lugar, creen que en los sondeos “ya se ha tocado fondo” y ahora empezarán a repuntar. Todo ello, afirman, “con un liderazgo más amable” destinado a evitar la debacle que auguran las encuestas.

Economía feliz y ‘carpe diem’, la estrategia presidencial hasta las elecciones

Según el jefe del Ejecutivo “no habrá desacelaración económica”, el empleo “va a ir bien en los próximos meses” y la economía puede “aguantar mucho mejor las tarascadas que vienen de fuera”. El mantra de Rajoy se repite una y otra vez pese a las recientes advertencias de Luis María Linde.

Mariano Rajoy besa a Angela Merkel. (EFE)
Mariano Rajoy besa a Angela Merkel. (EFE)

No ve los nubarrones que se ciernen sobre la economía española. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se aferra a la receta del ‘carpe diem’ económico para relanzar su estrategia electoral antes del 27-S catalán y el “probable 20 de diciembre” en que se celebrará las elecciones generales. Eufórico tras su reciente visita a Angela Merkel en Alemania, el presidente ha concedido su primera entrevista en el reinicio del curso político a la cadena Cope.

Según el jefe del Ejecutivo “no habrá desaceleración económica”, el empleo “va a ir bien en los próximos meses” y la economía puede “aguantar mucho mejor las tarascadas que vienen de fuera”. El mantra de Rajoy se repite una y otra vez pese a las recientes advertencias de la máxima autoridad en la materia, Luis María Linde, que advirtió en el Congreso de lo vulnerable del feliz cuadro económico que está pintando el presidente. 

“Vivimos una situación bastante excepcional (…) Esta combinación, que se ha dado sólo en periodos muy cortos en nuestra historia económica de las últimas décadas, no garantiza, obviamente, por sí misma, su continuidad”, dijo Linde en una comparecencia a la que pocos dieron rango de advertencia, pero lo era y de grado serio. Este mismo jueves, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha rebajado cualquier atisbo de optimismo económico en Europa por las turbulencias que se han desatado en los mercados globales.

Pero el Gobierno juega con el calendario y con los datos pasados, especialmente, los que se han registrado hasta junio. Fue en esas fechas cuando se encendió el colapso financiero en Grecia y pinchó la burbuja bursátil en China. Ha sido desde entonces cuando se han levantado las voces de alarma para persuadir a la Fed de EEUU para que no empeore las cosas y aplace su prometida subida de tipos de interés. En dos meses el horizonte soleado ha dejado paso a los vientos y nubes de tormenta en las principales economías emergentes.

Los datos que maneja el presidente

Una tras otro, los datos pasados que van llegando a Moncloa apoyan las tesis de la recuperación económica. El mercado de la vivienda, todavía una de las grandes despensas patrimoniales de los españoles, registra caídas interanuales de apenas el 1%, según Tinsa, y vislumbra un periodo de estabilización desde hace meses. Para muestra el PIB, que crece a ritmo del 3,3% interanual hasta junio y no parece que vaya a frenar su crecimiento en su comparativa respecto a la producción de 2014. El paro se reduce a razón de 500.000 empleos creados y la confianza del consumidor se sitúa en máximos desde 2009. Incluso Alemania felicita a España, según el mensaje que se trae de Berlín el presidente.

Todo suma para Rajoy, salvo las expectativas de una crisis financiera que se ha contagiado a la mayoría de países emergentes, entre ellos, algunos como Brasil en los que tienen su primer mercado multinacionales de la talla de Santander o Telefónica. Lo que el responsable del gobierno llama “tarascada del exterior”, en otro tiempo fue infravalorado por su antecesor Zapatero. También se creyó invulnerable a la crisis internacional -y le duró meses el autoengaño en 2008-, mientras manejaba los datos alcistas del sector financiero, la recaudación tributaria o la buena marcha de la demanda interna.

La foto económica seguirá fuerte en diciembre porque los principales indicadores se habrán fraguado en verano (tercer trimestre), récord para el turismo y la entrada de divisas en España; de abaratamiento de los costes energéticos y de la creación de empleo estacional. Seguirá, por tanto, el argumentario de la economía feliz hasta la Navidad electoral. Después, las urnas dirán.

Así votarían los españoles: suben PP y PSOE pero el bipartidismo sigue en mínimos históricos

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Retroceden los partidos emergentes y avanzan los tradicionales. No obstante, el avance de PP y PSOE es sólo relativo. El bipartidismo sigue en mínimos históricos: la suma de los dos grandes partidos nunca ha bajado del 60% de votos en unas elecciones generales y las encuestas presagian ahora un 52%.

Quedan tres meses para las generales y en Cataluña arranca ya una precampaña de facto. Desde ahora y durante el otoño van a sucederse los acontecimientos: habrá elecciones en Grecia y luego en Cataluña, conoceremos datos económicos y casos de corrupción. Todo eso en el escenario electoral más convulso de las últimas décadas. Pero, ¿cuál es el punto de partida? ¿Cómo votarían los ciudadanos si estuvieran llamados hoy mismo a las urnas?

A continuación tenéis el promedio de encuestas que estoy haciendo en EL ESPAÑOL. El primer gráfico muestra el promedio y las 15 encuestas más recientes, incluidas varias de esta semana. El resultado es un escenario con cuatro partidos escalonados: PP (28%), PSOE (25%), Podemos (17%) y Ciudadanos (12%).

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(Observaréis que existen grandes diferencias entre encuestas: ésa es la razón por la que hacemos un promedio de consenso. El promedio es una media de 75 encuestas ponderadas por fecha y muestra cuyos detalles podéis encontrar en la metodología.)

El gráfico anterior es la foto fija del momento. Pero podemos observar también como ha ido evolucionando el apoyo de cada partido desde 2014. Aunque el ruido de las encuestas oculta las tendencias, éstas emergen nítidas en el promedio.

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En el gráfico vemos que el PP mantiene una línea ascendente y que gana tres o cuatro puntos desde abril. También el PSOE mejora, quizás más lentamente.

En cambio, Podemos retrocede desde el inicio de 2015. En diciembre llegó a ser la segunda fuerza, pero ha perdido simpatizantes y cae de aquel 25% de voto estimado al 17%. El partido de Pablo Iglesias pierde un tercio de sus apoyos, aunque se mantiene tercero con holgura. Detrás viene Ciudadanos, que también retrocede desde su máximo de abril.

Ésas son las tendencias actuales: retroceden los partidos emergentes y avanzan los tradicionales. No obstante, el avance de PP y PSOE es sólo relativo. El bipartidismo sigue en mínimos históricos: la suma de los dos grandes partidos nunca ha bajado del 60% de votos en unas elecciones generales y desde 1993 superó siempre el 70%. Las encuestas presagian ahora un 52% de voto para la suma de PP y PSOE y eso haría de las elecciones de diciembre las menos bipartidistas de la democracia.

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¿Pero a qué se debe el avance del PP y el PSOE en los últimos meses? Se han propuesto al menos tres explicaciones diferentes, aunque no excluyentes.

Para algunos, el avance tiene que ver con la economía: desde hace unos meses los ciudadanos somos menos pesimistas con la situación del país, lo que estaría beneficiando al PP, dado que es el partido en el gobierno, pero curiosamente también al PSOE, como alternativa cauta, en cuanto que es conocida.

Una segunda explicación sería la novedad de Podemos y Ciudadanos. Estos partidos habrían disfrutado de una luna de miel y por un tiempo no sufrieron la oposición de otros partidos ni fueron sometidos al total escrutinio de los medios. Pasado ese periodo, su imagen habría empeorado y por eso pierden votantes.

La tercera explicación es que la proximidad de las elecciones haya recuperado votos para el PP y el PSOE. Cuando las urnas se veían lejos, algunos encuestados habrían declarado un voto más expresivo o de protesta que real. Ahora, al acercarse las elecciones, esos votantes podrían haber ido recuperando sus simpatías partidistas tradicionales.

Estas tres hipótesis presagian un avance del PP y el PSOE en los próximos meses: las elecciones estarán cada vez más cerca, Podemos y Ciudadanos no volverán a ser nuevos y la economía es probable que mejore. Sin embargo, las intenciones de los votantes se moverán por otros motivos y con sucesos sobre los que nada sabemos como el resultado en Cataluña o las campañas electorales. Además los votos estarán muy repartidos y el parlamento muy fragmentado, dos circunstancias que al acercarse las elecciones podrían inducir movimientos de voto útil.

Desde EL ESPAÑOL iré actualizando el promedio de encuestas, desde ahora y durante el otoño, para tratar de alumbrar esas incógnitas.


Metodología: por qué y cómo promediar encuestas. La razón para promediar las encuestas se intuye viendo su gran variabilidad. Sondeos de fechas similares se desvían unos de otros y esas desviaciones apenas reflejan cambios de los votantes. Así se observa en el gráfico de barras (el primero del artículo): en los puntos no vemos tendencias sino una nube ruidosa. El ruido lo provocan los errores de muestreo y los diferentes ajustes que hace cada encuestador (la llamada cocina). Es decir, los cambios de una encuesta a la siguiente se deben más al azar y al criterio de sus técnicos que a cambios de los encuestados. Por eso no podemos sacar grandes conclusiones de una encuesta.

La alternativa es promediar encuestas. De esa forma reducimos el error de muestreo y consensuamos los criterios de los encuestadores. El resultado es más parsimonioso y libre de ruido, y capturará mejor la corriente de profundidad: los cambios lentos en la intención de voto de los encuestados.

Detalles del promedio. Nuestro promedio es una media ponderada según la muestra y la fecha de cada sondeo. Además aplico dos ajustes según la empresa encuestadora: doy menos peso a las firmas sin datos históricos y corrijo lo que se conoce como house effects. De los cuatro factores que afectan al peso de las encuestas, la fecha es el más importante. El resto tienen efectos menores y sirven sobre todo para saber que esos factores no son determinantes.

El peso de una encuesta en el promedio depende sobre todo de su fecha. Un ejemplo: para calcular el promedio del 1 de julio uso la información de todas las encuestas de semanas anteriores y posteriores, pero dando más peso a las encuestas más cercanas a ese día. El peso de cada encuesta decae exponencialmente con los días, con una constante de tiempo de 28 días, de forma que una encuesta pierde la mitad de su peso a los 20 días.

También tengo en cuenta la muestra de cada encuesta, de forma que las que hicieron más entrevistas reciben más peso. Este efecto es pequeño porque los datos nos dicen que la muestra no es un gran predictor de la precisión de una encuesta.

Pensando en asignar peso a cada encuesta he analizado también la precisión histórica de cada empresa encuestadora. Los resultados que he obtenido son poco concluyentes y por lo tanto no doy pesos individuales a cada encuestadora. El único ajuste que introduzco consiste en dar un 18% más de peso a las encuestas de firmas de las que tengo al menos cinco encuestas en el histórico, porque mi análisis sugiere que esas firmas han sido mejores en sus predicciones. Para estimar esto he analizado la precisión de diferentes encuestadoras en las elecciones generales de 2011, las europeas de 2014 y una parte de las municipales y autonómicas de 2015. Este peso extra que doy a algunas encuestadoras tiene un efecto pequeño en el promedio.

Por último, también corrijo las encuestas de lo que se conoce como house effect -la tendencia de cada encuestadora a desviarse del promedio de encuestas de forma sistemática durante una elección-. Estas desviaciones son absolutamente legítimas y pueden deberse, por ejemplo, al método de recogida de datos del encuestador y a los criterios técnicos con que tratan a los votantes indecisos. Al corregir estos efectos evito que el orden en que se suceden las encuestas afecte demasiado a nuestro promedio. Es decir, intento que los movimientos del promedio no se deban a los votantes y no al encuestador.

Mariano Rajoy busca el ‘gordo’ de la reelección el 20-D

Rajoy“Saque usted ese titular: lo más probable es que el 20 de diciembre haya elecciones en España”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reveló durante una entrevista este jueves con el periodista Carlos Herrera la fecha que maneja el Ejecutivo para celebrar las próximas elecciones generales, la fecha tope que marca la ley electoral. Es el penúltimo domingo del año. Dos días antes del sorteo del Gordo de la Navidad./ Foto: EFE

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Foto: EFE

“Saque usted ese titular: lo más probable es que el 20 de diciembre haya elecciones en España”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reveló durante una entrevista este jueves con el periodista Carlos Herrera la fecha que maneja el Ejecutivo para celebrar las próximas elecciones generales, la fecha tope que marca la ley electoral. Es el penúltimo domingo del año. Dos días antes del sorteo del Gordo de la Navidad. Tradicionalmente, siempre se han convocado a los españoles para acudir a las urnas en otoño o en primavera, pero jamás se ha retrasado hasta el 20 de diciembre una cita electoral. ¿Cuánto se beneficia el Partido Popular de convocar unas elecciones generales en unas fechas tan próximas a Navidad?

En Génova, el cuartel general de los populares, han planeado exprimir la legislatura hasta la última gota para consolidar la recuperación económica y tener más margen para poder subir algún punto en intención de voto. Las encuestas vaticinan que el votante popular va reconciliándose cada mes un poco más con sus gobernantes, por lo que atrasar las elecciones supone depositar más confianza en el electorado. El politólogo Pablo Simón considera que poner esta fecha para abrir las urnas es una cuestión de estrategia básica, que poco o nada tiene que ver con la fiebre de las compras navideñas que atrapa a todos los españoles durante el mes de diciembre.

Rajoy quiere resurgir

“Cuando el ciclo económico está favor, hay que retrasar las elecciones todo lo posible. Si Rajoy pudiera celebrar las elecciones en marzo del año que viene, las retrasaría hasta entonces”, matiza. En la misma línea se muestra el consultor Emilio Serrano, que cree que el PP retrasa la cita electoral para dejar “atados los Presupuestos Generales del Estado. Si los populares no consiguen la llave de la gobernabilidad durante la próxima legislatura, los nuevos gobernantes no tendrán más remedio que gobernar durante un año con esos presupuestos aprobados ahora”.

Rajoy quiere resurgir de sus cenizas tras el descalabro del 24-M y aprovechará la recta final de la legislatura para vender su proyecto de estabilidad económica con la aprobación de los primeros Presupuestos de la recuperación económica. Es el as que se guarda bajo la manga para meter el miedo al electorado de que, si vienen los otros, la estabilidad económica volverá a tambalearse y España podría correr la misma suerte que Grecia.

El PP se ha guardado otra jugada maestra para dinamitar la campaña electoral catalana: la proposición de ley de reforma urgente del Tribunal Constitucional que el PP ha presentado esta semana y que permitirá multar a gobernantes y funcionarios que no cumplan sus sentencias y resoluciones. Una medida pensada para abortar una hipotética independencia de Cataluña tras los comicios del 27-S.

El consultor de comunicación Emilio Serrano apunta hacia estas dos claves para justificar la decisión del presidente del Gobierno de apurar al máximo el fin de la legislatura. “Que en Navidad se crea más empleo estacional y que el gasto se dispara por las compras navideñas es un hecho, pero es un dato irrelevante para conseguir votos”, añade. “Aprobar los PGE, reformar el TC y presumir de buenos datos económicos” son hechos que, a su juicio, beneficiarían al Partido Popular de cara a las elecciones.

El reparto de canales de televisión

Rajoy juega a su favor con otra baza: repartir los cuatro canales de televisión que ahora mismo mantiene en vilo al sector audiovisual. Una Comisión dependiente del Ministerio de Industria evalúa en estos momentos las nueve ofertas que hay encima de la mesa y, a partir del 9 de octubre, podrá tomar una decisión. Con esta herramienta, el presidente se asegura que los medios de comunicación pendientes de la resolución mantengan una posición menos combativa durante la campaña electoral con la esperanza de ser los elegidos.

A la espera de que Mariano Rajoy convoque definitivamente las elecciones, los expertos de comunicación consultados por este diario restan importancia a los que vaticinan que el PP retrasa las elecciones para beneficiarse del espíritu navideño. “Que los funcionarios cobren en diciembre la paga extra se notará en el consumo, y el PP intentará jugar esa baza. Pero no tendrá efecto sobre el voto”, comenta Simón, que sí encuentra otra diferencia en que las elecciones generales coincidan con la Navidad.

“Tradicionalmente, el PP desconfía de las campañas electorales. Los partidos de izquierdas siempre se han movido mejor durante los quince días que dura la campaña, así que si coincide con la precampaña navideña el PP puede jugar a la distorsión con sus votantes. ¿Tendría un efecto sobre el voto? No podría decir si positivo o negativo”, añade.