Podemos aplaza el debate soberanista de su lista catalana hasta después de las generales

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La coalición Catalunya Sí que es Pot (CSP), que integra a Podemos y a Iniciativa lleva en su programa de manera destacada el inicio de un proceso constituyente y tiene muchos puntos en común con el de la CUP. El partido de Pablo Iglesias, sin embargo, ha bloqueado cualquier negociación hasta después de las generales de diciembre.

La coalición Catalunya Sí que es Pot (CSP), que integra a Podemos y a Iniciativa lleva en su programa de manera destacada el inicio de un proceso constituyente y tiene muchos puntos en común con el de la CUP. El partido de Pablo Iglesias, sin embargo, ha bloqueado cualquier negociación hasta después de las generales de diciembre.

Catalunya Sí que es Pot (CSP) es la lista electoral en la que se integraron Podemos, Iniciativa, EUiA y Equo para las elecciones catalanas. Su programa defendía un referéndum pactado con el Estado e incluía de manera destacada el inicio de un proceso constituyente propio. Este proceso, asegura el programa, está fundamentado en la plena soberanía del pueblo catalán para decidir su futuro y no debe estar subordinado a ningún otro marco.

Varios miembros de CSP están molestos porque la lista liderada por Lluís Rabell se ha desmarcado de la invitación de la CUP para negociar este proceso constituyente. La hoja de ruta ideada por CSP tiene muchos elementos en común con las reclamaciones que plantea la formación anticapitalista. Diversos miembros del ala soberanista de la coalición aseguran, sin embargo, que hasta pasadas las generales de diciembre “no se moverá un dedo” en este asunto. Las mismas fuentes aseguran que Podemos ha pedido que se frene para no perjudicar las aspiraciones nacionales del partido en los comicios de diciembre.

Desde Podemos, que representa el 50% de la coalición electoral, aseguran que la CUP no ha hecho ninguna propuesta en firme. “No podemos desmarcarnos de algo que no se nos ha ofrecido”, explica un miembro del partido.

El líder de la CUP, Antonio Baños, tendió la mano a Rabell este martes y aseguró que se pondría en contacto con CSP para entablar negociaciones sobre el llamado proceso constituyente. Durante la campaña fue el propio Rabell quien apostó por un entendimiento entre la CUP y ERC para formar un frente de izquierdas. La respuesta de CSP ante los medios al ofrecimiento de Baños ha sido, por ahora, negativa. Rabell ha asegurado este miércoles que los movimientos de la CUP son una “operación de maquillaje” para acabar invistiendo a Mas.

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ALBERTO GAMAZO

La campaña más ambigua

En una campaña electoral dominada por el blanco o el negro, el gris se convirtió en el objetivo de todos los golpes. La ambigüedad de la confluencia le costó cara a CSP, que recibió reproches de todos los partidos tanto en los debates como en los mítines.

Xavier García Albiol e Inés Arrimadas acusaron reiteradamente a Rabell de ser independentista. La CUP y Junts pel Sí señalaron en repetidas ocasiones que votar a CSP significaba apoyar al bando constitucionalista y afearon a Rabell que lo fiara todo a un acuerdo con el Estado que nunca llegaría.

En la noche electoral, sin embargo, todo cambió. Ambos sectores se apresuraron a contar los 11 diputados de CSP en su bando. Junts se desdijo y ya no contó los votos de CSP en el lado unionista. PP, C’s y PSC sumaron los votos de la lista de Rabell a su bando para demostrar que el soberanismo no había ganado en votos.

El intento de evitar el marco plebiscitario y poner el énfasis del discurso en las políticas sociales se demostró un fracaso, y la coalición obtuvo un resultado muy por debajo de lo esperado.

Una pluralidad difícil

CSP nada entre dos aguas debido al gran número de corrientes que hay en la coalición. En el partido hay federalistas en un lado e independentistas en el otro pasando por un sector mayoritario que se define como confederalista. Es decir, partidario de convertir España en una confederación.

En Podemos existe un pequeño sector independentista, pero quien ha hecho más esfuerzos para que la formación se comprometa con ese proceso constituyente ha sido Compromís per la Independència (CxI), el sector independentista de ICV. Esta corriente representa a una minoría del partido pero aún tiene cierta influencia en el seno de la organización.

Dentro de la ejecutiva de Iniciativa (ICV) hay varios dirigentes de este sector que se han declarado abiertamente independentistas. Es el caso de su coordinadora Noe Ayguasenosa, los exdiputados Jaume Bosch y Laura Massana o el exconcejal barcelonés Ricard Gomà. 

En ICV quitan hierro a la capacidad de influencia de este sector dentro del partido. Los independentistas de ICV, sin embargo, se atribuyen la aparición en el programa de la apuesta por una “Cataluña soberana”, el inicio de un “proceso constituyente para decidir el modelo económico, social y político” y la celebración de un referéndum. “La existencia de esta hoja de ruta permitió que muchos nos quedáramos”, cuenta Sara Vilà, portavoz del sector independentista y número uno por Lleida de CSP.

Otros históricos del partido, sin embargo, no se sintieron cómodos y dieron un paso a un lado. A la fuga de Raül Romeva del pasado marzo se sumó la ausencia en esta campaña de dos veteranos del partido como Josep Maria Armengou y Enric de Vilalta. Este último defendió el voto para Junts y para la CUP. “Los de Podemos nos han alejado de los catalanes”, explica otro veterano de la formación. “Aquí mucha gente no se fía de Pablo Iglesias”.

El “cinismo” soberanista

Los independentistas de ICV no esconden su enfado con las formaciones independentistas por el trato que ha recibido CSP durante la campaña. “Ha habido mucho cinismo”, explica Vilà. “Hasta el día de las elecciones éramos los botiflers [traidores], después ya no”.

Vilà considera que se ha menospreciado la hoja de ruta constituyente que proponía CSP. “Para la ANC y Òmnium ha sido como si no existiera”, explica “y coincidía mucho con la hoja de ruta de la CUP”. Este martes los presidentes de Òmnium y ANC tendieron la mano a la formación liderada por Rabell, que mantiene buena sintonía personal con ambos dirigentes.

La portavoz de la formación reconoce que pocos soberanistas han visto CSP como el proyecto más útil para alcanzar la independencia y esto les ha perjudicado. Vilà, no obstante, sigue defendiendo que todo pasa por un referéndum pactado con el Estado. “La llave de la caja sigue en Madrid”, resume.

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Una coalición cuestionada

Los malos resultados en las elecciones catalanas han evidenciado la fragilidad de las costuras con las que se fabricó CSP. En ICV el descontento está extendido tanto entre las bases como entre muchos dirigentes. El descalabro que ha supuesto para la formación la confluencia con Podemos ha sido muy grande. De 13 diputados que obtuvieron en la legislatura anterior han pasado a 11 con la confluencia, de los cuales sólo 3 pertenecen a ICV.

Después de una reunión de cinco horas, la ejecutiva del partido decidió adelantar la asamblea nacional del partido para renovar la cúpula dirigente. Estaba prevista para mayo de 2017 y al final se celebrará a principios de 2016.

Tanto Rabell como el coordinador nacional de ICV, Joan Herrera, reconocieron que la apuesta no había funcionado como las listas de confluencia en las pasadas elecciones municipales. En la reunión de la ejecutiva del partido ecosocialista se acordó apostar por la continuidad de la lista común a la espera de que el consejo nacional lo ratifique este sábado.

¿Acertaron las encuestas del 27S? Un repaso a sus cifras y a nuestra predicción

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Las elecciones catalanas se presentaban complicadas para los encuestadores. Eran unos comicios excepcionales y es difícil hacer estádistica de lo excepcional. Concurrían nuevos partidos, la participación se presumía histórica y el sentido del voto era para muchos inédito: un plebiscito. Pero las encuestas hicieron un buen trabajo. Aquí explico por qué.

También en EL ESPAÑOL:

Nota. Que un modelo probabilístico se demuestre bien calibrado es en esencia otra forma de precisión. Pero para los propósitos de este artículo he creído que la distinción entre precisión y calibración era útil.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó las elecciones del 27S con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí la mejor radiografía de la cita electoral: datos, análisis y contexto. 

Las elecciones catalanas se presentaban complicadas para los encuestadores. Eran unos comicios excepcionales y es difícil hacer estadística de lo excepcional. Concurrían nuevos partidos, la participación se presumía histórica y el sentido del voto era para muchos inédito: un plebiscito. Pero las encuestas hicieron un buen trabajo. Aquí explico por qué.

1. El promedio de sondeos funcionó.

El gráfico compara 20 sondeos con los resultados de las elecciones del domingo. Los sondeos son los de Sigma Dos, GAPS, GESOP, NC Report, Invymark, IBES, Feedback, CIS, Metroscopia, DYM, GAD3, Celeste Tel y My Word.

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El promedio de encuestas anticipó la imagen general que dejaron las urnas. JxSí, el PP y CUP fueron bien estimados. Tambien el PSC. La mayor desviación se dió con Ciudadanos y Catalunya Sí que es Pot (CSP). El primero había sido infraestimado y el segundo sobreestimado, justo al revés de lo que pasó en las municipales de mayo.

2. Nuestro modelo fue razonablemente preciso.

Basándome en los sondeos, publiqué dos días antes del 27S un modelo de predicción para las elecciones. El modelo estimaba cuántos diputados lograría cada partido y con qué probabilidad.

A continuación evalúo que tal lo hizo ese modelo. El gráfico compara los diputados de cada partido con las predicciones probabilísticas del modelo.

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(Las áreas de color son histogramas y representan la probabilidad que tiene cada partido de lograr cierto número de escaños.)

La precisión del modelo fue notable. Acertó el partido ganador, acertó quién sería segundo y el orden de todos los partidos excepto el PSC y CSP, que se intercambiaron. La predicción más probable se desvió menos de dos escaños para JxSí, PSC, PP, CUP y Unió. Las mayores desviaciones se dieron con Cs y CSP. Pero desde el principio sus resultados eran los más inciertos: sus distribuciones de probabilidad eran las más anchas.

El modelo predijo también los resultados del independentismo. Anticipó que JxSí no tendría mayoría absoluta y que la suma con CUP lograría mayoría de escaños pero no de votos. Sus predicciones mediana para los escaños de JxSí y la CUP casi coinciden con los resultados reales.

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También las predicciones de votos:

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Estoy también satisfecho con las predicciones en cada provincia. En Barcelona la precisión fue similar a la general. En Tarragona la predicción de más probabilidad acertó para JxSí, PSC, CUP y Unió. En Lleida, para PSC, PP, CUP, Unió y JxSí. En Girona, para todos los partidos. (Gráficos de Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona.)

3. Un reloj parado.

Mi primer objetivo con el modelo es que fuese fiable. Sus predicciones no son audaces ni finísimas: son cautas. Por eso había muchos resultados posibles en el segundo gráfico. No es así por capricho. Es así porque observar las encuestas de los últimos años me sugiere que ésa es la precisión que podemos esperar.

Estos eran los intervalos del 50% de probabilidad que el modelo asignaba a cada partido:

  • JxSí: [59, 67]
  • Cs: [17, 23]
  • CSP: [12, 18]
  • PSC: [11, 17]
  • PP: [11, 15]
  • CUP: [ 6, 10]
  • Unió: [ 0, 3]

Son intervalos amplios e incluso así la mitad de las veces la realidad debía acabar fuera de ellos. Por eso las desviaciones con Ciutadans o CSP no son una sorpresa. Al final, de los siete partidos cinco cayeron dentro de los intervalos. Y aunque no puedo saberlo todavía, creo que la incertidumbre del modelo está bien calibrada.

¿Pero qué significa «bien calibrada»?

Mi modelo respeta el primer principio que enuncia Nate Silver para hacer estimaciones electorales: «Un buen modelo debe ser probabilístico, no determinista». La mayoría de modelos de predicción tienden al exceso de confianza y mi propósito es no caer en ese error. Por eso mi modelo no da predicciones muy concretas si no puede —y generalmente no puede— sino predicciones con distintas probabilidades.

Para calibrar un modelo probabilístico hay que comprobar que sus predicciones aciertan con la probabilidad prevista. Por ejemplo, si mi modelo dice que el partido X tiene un 60% de probabilidades de lograr escaños, quiero que eso suceda un 60% de las veces. Si sucede solo el 10% de las veces el modelo está mal. Pero también está mal si sucede el 95% del tiempo. Ese modelo está mal calibrado.

Podéis pensar en las predicciones meteorológicas. No espero que el hombre del tiempo me diga con certeza si lloverá el sábado. Pero si me dice que la probabilidad de lluvia es del 20%, lo que espero es que acierte cuatro de cada cinco veces.

En resumen, al evaluar la bondad de un modelo probabilístico podemos hablar de dos cosas: de su precisión y de su calibración. Un modelo es muy preciso si dice exactamente qué va a ocurrir. Esos modelos son geniales, pero difíciles de encontrar para fenómenos complejos. Por eso las elecciones se predicen con modelos probabilísticos. Y esos modelos quiero que estén bien calibrados: si me dicen que un suceso tiene una probabilidad del 66%, deberán acertar dos de cada tres veces.

4. Conclusión.

Tras las elecciones el modelo de predicción sale reforzado. Sus limitaciones siguen ahí —y de ellas hablaré otro día— pero sus predicciones para el 27S fueron bastante precisas.

Si el modelo falló fue más bien por acertar demasiado. Quizás el modelo está ligeramente mal calibrado y fue demasiado conservador. O lo que es más probable: quizás tuvo algo de suerte. Si la razón es una u otra sólo lo sabremos dentro de muchas tiradas, cuando podamos distinguir la estructura del azar.

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También en EL ESPAÑOL:

Nota. Que un modelo probabilístico se demuestre bien calibrado es en esencia otra forma de precisión. Pero para los propósitos de este artículo he creído que la distinción entre precisión y calibración era útil.

Los eurodiputados españoles discuten por email sobre Cataluña con copia a todos los demás y ninguno responde

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El eurodiputado Ramon Tremosa con Artur Mas y Duran Lleida durante la campaña de 2009. / UDC

Los eurodiputados españoles se han enzarzado en una guerra de correos electrónicos sobre las elecciones catalanas con copia a los otros 750 miembros de la Eurocámara. Ningún parlamentario de otro país ha entrado en la cadena de respuestas. 

Los eurodiputados españoles se han enzarzado en una guerra de correos electrónicos sobre las elecciones catalanas en la que han tratado de implicar (sin éxito) a los demás parlamentarios europeos.

El intercambio lo inició el representante de Convergència, Ramon Tremosa, con un correo en inglés titulado “Elecciones catalanas: mayoría absoluta clara para los partidos proindependentistas”. El correo lo envió a las 10:21 del martes a los otros 750 eurodiputados y a sus asistentes y contenía cuatro gráficos para apuntalar sus tesis. Tremosa decía que los comicios fueron “el referéndum (sobre la independencia) que el Gobierno español no quiso autorizar” y distinguía entre tres grupos: la coalición proindependentista con el 48% de los votos, los unionistas de PP, PSOE y Ciudadanos con el 39% y la coalición “federalista y pro-referéndum” de Catalunya Sí que Es Pot con el 12%.

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El eurodiputado de Convergència esgrimió además que el Gobierno español recurrió al miedo y a las amenazas como táctica electoral e hizo “todo lo posible” para impedir que votaran los catalanes que viven en el extranjero. Esos catalanes, dijo Tremosa, “están particularmente a favor de la causa independentista y con su apoyo probablemente los partidos pro independencia se habrían quedado cerca del 50% del voto”. El correo electrónico concluía anunciando que si el Gobierno español no acepta un referéndum “el pueblo catalán procederá de manera pacífica y democrática hacia la independencia”.

La primera réplica a Tremosa partió del eurodiputado del PSOE Enrique Guerrero, que es vicepresidente del grupo socialista en la Eurocámara. “Magnífica manipulación. Extra, extra size”, escribió con ironía Guerrero en un escueto correo de respuesta con copia también al resto de parlamentarios europeos. 

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Enseguida se sumó a la cadena la eurodiputada de UPyD Maite Pagazaurtundúa, en un correo remitido a las 12:29 horas con gráfico incorporado para desmentir a Tremosa. Al igual que Convergència, UPyD es un partido adscrito al grupo liberal en la Eurocámara (ALDE). “Como respuesta a la información manipulada, un detalle clave para entender los resultados de las elecciones catalanas: pro-independencia, 47,78% de los votos; anti-independencia: 51,69%”, explicaba la eurodiputada.

Pocos minutos después, Guerrero puntualizaba en otro correo que además el Gobierno catalán saliente de Artur Mas había obtenido el 39% de los votos.

El eurodiputado Enrique Calvet, expulsado de UPyD y que también pertenece al grupo liberal en la Eurocámara, se declaró “indignado” por la “intoxicación y manipulación” del correo electrónico de Tremosa y se ofreció a dar explicaciones detalladas a cualquier colega que estuviera interesado en las elecciones catalanas.

La cadena ha continuado este miércoles con otro correo remitido a las 10:08 horas a todos los parlamentarios por el eurodiputado de Ciudadanos Javier Nart.

Nart sostiene que el resultado de las elecciones catalanas es un “fracaso” de los separatistas, que no han obtenido la mayoría aplastante que esperaban. Recuerda que la CUP ha dicho que no apoyará como presidente a Artur Mas y relata a sus colegas los casos de corrupción en los que se ha visto implicada Convergència.

Ante esta avalancha de réplicas, Tremosa ha contestado a sus detractores con un análisis del Guardian sobre el resultado de las elecciones catalanas y con un nuevo gráfico para defender sus tesis. El parlamentario de Convergència insiste en que Iniciativa y Podemos no pueden sumarse al campo del no porque parte de sus miembros apoyan la independenciaEn cuanto a la corrupción, señala: “Las acusaciones contra nuestro partido no se han probado y yo no estaría tan orgulloso de un estado que lleva a un presidente electo como el señor Mas a los tribunales por organizar una votación”.

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Por ahora el intento de implicar a los eurodiputados de otros países en esta guerra de correos electrónicos ha fracasado. Ningún parlamentario de otros países se sumó a la cadena de correo electrónico. Ni siquiera para pedir más información. Eso no quiere decir que lo que está pasando en Cataluña no interese en la Eurocámara. Los diputados de otros estados miembros sí que se están preguntando a sus colegas españoles sobre su interpretación de los resultados electorales, aunque siguen considerándolo un asunto interno. “Se ha comentado mucho más el gran resultado del (partido de extrema derecha) FPO en las regionales austriacas”, aseguraba recientemente un representante de uno de los grandes partidos en el Parlamento Europeo. 

Un sistema proporcional habría dejado al independentismo catalán sin mayoría absoluta

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Ciudadanos propuso este martes un sistema electoral más proporcional para Cataluña. Aquí calculamos qué habría ocurrido en las elecciones del domingo con tres sistemas alternativos. 

Artur Mas convocó las últimas elecciones el 3 de agosto. En la disposición que publicó el Diari Oficial invocaba “la disposición transitoria cuarta del Estatut d’autonomia de Catalunya de 1979”. El texto jurídico que regula la conversión de votos en escaños en las elecciones catalanas en 2015 fue aprobado durante la Transición.

La aprobación de una ley electoral que derogue esa disposición necesita el voto de dos tercios del Parlament: 90 diputados. Nunca ha habido un consenso suficiente. Los diputados más necesarios (los del partido tradicionalmente mayoritario en Cataluña, Convergència) nunca lo han visto claro.

El Estatut vigente dice que el sistema electoral “debe asegurar la representación adecuada de todas las zonas del territorio de Cataluña”. En términos demográficos, Cataluña es lo que se conoce como una macrocefalia: está dominada por Barcelona y su área metropolitana, donde vive el 75% de los catalanes.

El sistema electoral actual cumple una parte de ese mandato del Estatut: “Asegura la representación de todas las zonas del territorio”. La pregunta es si es la “adecuada”.

Escaños caros, escaños baratos

En las elecciones del domingo, un escaño en Lleida costó 13.816 votos y en Barcelona, 34.658. Son los dos extremos: un voto en Lleida vale 2,5 veces más que en Barcelona. Los escaños en Girona y Tarragona costaron cerca de 22.000 votos.

Los partidos nacionalistas suelen tener mejores resultados fuera de Barcelona. De ahí que Convergència esté cómoda con este sistema. Los partidos de izquierdas o nacionales preferirían ir hacia un sistema más proporcional. Es decir, un sistema en el que el voto de cualquier persona valga lo mismo (o casi) en todo el territorio, incluida Barcelona. Esto tendría una desventaja: la atención durante la legislatura a zonas menos pobladas podría ser menor porque luego el castigo electoral sería imperceptible.

Durante el Gobierno tripartito de PSC, ERC e Iniciativa per Catalunya, el Parlament creó una comisión de expertos apadrinados por los distintos partidos para preparar una nueva ley electoral. En 2007 publicaron su informe. Hemos contactado con cinco de los seis miembros de aquella comisión. Sólo han accedido a hablar dos: el presidente Josep M. Colomer y el vocal Josep Maria Reniu. Agustí Bosch y Jaume Magre han preferido no comentar nada. Joan Botella estaba ocupado. Proponían un sistema basado en las veguerías: unas divisiones geográficas catalanas de origen medieval. En Cataluña hay siete veguerías que sustituirían como circunscripciones electorales a las cuatro provincias actuales. En 2009, Colomer convirtió aquel proyecto en un borrador de ley electoral; la única vez en 35 años que se ha estado tan cerca. Pero no se aprobó.

El modelo mejora la relación entre el número de habitantes de una región y el número de diputados que tiene asociados. Lo hace asignando más escaños a las veguerías de Barcelona pero conservando cierto sobrepeso en el resto de regiones menos pobladas. De nuevo el objetivo es asegurar esa “representación adecuada” del territorio. Ese sobrepeso es particularmente fuerte en dos veguerías: Aran (Lleida) y las tierras del Ebro (Tarragona).

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Y sin embargo con los resultados de 2015 este modelo alternativo no mejora la proporcionalidad. Es decir, la relación entre los votos a un partido y los escaños que obtiene. Lo que hace es introducir un sesgo mayoritario que beneficia a los partidos más votados, especialmente en las regiones menos pobladas.

Un miembro de esa comisión, Josep Maria Reniu, dice que es inútil valorar un sistema electoral nuevo “con la calculadora en la mano” porque el comportamiento del votante sería distinto.

A continuación hemos tomado los resultados de las elecciones del 27 de septiembre y hemos asignado los escaños con tres repartos alternativos: el de las veguerías, un reparto por provincias pero más proporcional que el actual y un distrito único. Las veguerías, según Reniu, son “el mejor sistema teórico para una realidad política concreta”. Pero quienes prefieran un sistema más proporcional no lo verán tan claro.

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La segunda alternativa es parecida a la propuesta que hizo el PSC en el último debate para reformar la ley en mayo de 2015: usar las cuatro provincias actuales pero asignando a cada una un número de escaños proporcional a su población. Ahora mismo Barcelona tiene 85 escaños. Esta alternativa le asignaría 101.

La tercera propuesta es la proporción pura: un voto vale lo mismo en cualquier rincón del territorio. Madrid o La Rioja tienen sistemas de circunscripción única. En esta simulación hemos eliminado también la barrera del 3% de votos para entrar. Sin esa barrera, además de Unió, habría entrado en el Parlament el partido animalista PACMA.

El distrito único evidencia el dilema entre personas y territorios. Da todo el peso a las personas (por eso es proporcional) y ninguno a los territorios. Pero si queremos que un sistema electoral represente también la singularidad de cada región, la única forma de hacerlo es restar proporcionalidad al reparto porque las regiones no tienen la misma población. Es decir, los votos de algunas personas contarán menos para que los votos de los otras regiones valgan más.

La tabla siguiente muestra la desproporción entre los votos que recibe un partido y el número de diputados que habría obtenido con cada propuesta de reparto. De nuevo es una simulación con los votos de las elecciones del domingo pasado.

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Con el sistema actual, los partidos más votados tienen una ligera sobrerrepresentación: Junts pel Sí ha obtenido el 39,5% de los votos y con eso logra el 46% de los diputados. El efecto no es demasiado acusado. El reparto con el sistema de las veguerías exagera ese efecto: JxSí hubiese logrado un 48% de los diputados con los mismos votos. Ocurre así porque dos veguerías son muy pequeñas —Arán reparte sólo tres escaños y Tierras del Ebro sólo cinco—, lo que provoca a menudo un efecto que favorece a los partidos con más apoyo en esos lugares. Con los votos de 2015 habría sido exactamente así y Junts pel Sí habría logrado los ocho diputados de esas dos regiones. Como era previsible, la segunda alternativa mejora la proporcionalidad. Lo mismo que el reparto por distrito único, que ajusta las proporciones de votos a las de escaños.

Una ley basada en el informe de aquella comisión no sólo cambiaría el reparto de escaños. También propiciaría otros cambios. Por ejemplo, que los votantes pudiesen reordenar los miembros de una lista con el sistema de listas cerradas pero no bloqueadas. El fracaso del borrador de la ley en 2009 se debió sobre todo a esta cuestión: “En realidad ni CiU ni PSC la querían porque los dos querían mantener las listas cerradas”, dice Colomer. Otras novedades de aquella propuesta eran reducir el coste de votar o regular los gastos de campañas.

Es un debate complejo. No hay una solución para dilemas como el que afronta la proporcionalidad con la representación territorial. Además Convergència tiene pocos incentivos para variar una ley que le beneficia y que está basada en el sistema que rige el resto de España. En general, un partido en el poder tiene pocos incentivos a cambiar las reglas si esas reglas son precisamente las que le llevaron al poder. Es más fácil que una ley electoral se reforme si un partido pequeño lo pone como condición para entrar en una coalición de gobierno.

El independentismo presiona a la CUP para investir a Mas

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Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Medios y periodistas afines al president tratan de convencer a la formación anticapitalista para que permita la investidura del líder de CDC. La CUP mantiene el pulso e insiste en encontrar un candidato de consenso.

Un miembro de la CUP acuñó hace unos años un término que en Cataluña ha hecho fortuna. Habló del Camamilla Party. El término en catalán significa manzanilla, hace referencia al Tea Party estadounidense y describe a un sector de la sociedad catalana. Ese grupo lo forman contertulios, columnistas, directores de medios y un ejército de miles de tuiteros.

A grandes rasgos y con matices, los miembros del Camamilla Party defienden a Artur Mas como la única persona capaz de liderar el proceso soberanista. Consideran que no toca hablar de los recortes hasta que Cataluña sea independiente y atribuyen cualquier indicio de corrupción a una guerra del Estado contra Cataluña. Ese mismo sector no le ahorró reproches a la CUP cuando decidió no ir en la lista unitaria soberanista. Odian tanto a Mariano Rajoy como a Pablo Iglesias o Duran Lleida y les dolió sobremanera que la alcaldía de Barcelona quedara en manos de Ada Colau.

En las últimas horas, el Camamilla Party se ha volcado en presionar a la CUP para que ceda y haga presidente a Artur Mas.

El diario Ara ha publicado en su versión impresa de este martes un editorial llamado Mas no puede ser el problema. El editorial iba destacado en portada con el titular Peligra la investidura. Uno de sus más destacados columnistas, Antoni Bassas, también publica en el mismo periódico un artículo a favor de la investidura del president en funciones. “Sería un error que lo que no ha conseguido la persecución mediática con base en Madrid se decidiera ahora en Barcelona”, asegura.

El exdirector de La Vanguardia, José Antich, también afirma en un artículo que los intentos de desplazar a Mas de la presidencia son de una “gran miopía”. Pilar Rahola aseguró este lunes en 8TV que no le parecería justo que se apartara ahora al president. Otros periodistas y opinadores invitaban a la CUP a reflexionar sobre por qué se alinea con los poderes unionistas en el rechazo a Artur Mas.

https://twitter.com/jordibarbeta/status/648721503140364288

El ‘president’ mártir

La imputación de Artur Mas por la consulta del 9N, conocida durante la mañana de este martes, ha aumentado aún más la presión sobre la CUP. Todo el soberanismo ha cerrado filas en torno a Mas y esto ha dejado a la CUP aún más expuesta a pesar de que el líder del partido, Antonio Baños, ha mostrado su solidaridad con Mas y las demás imputadas.

Para más inri, el juez ha citado a Mas a declarar en el 75º aniversario del fusilamiento del antiguo president de la Generalitat Lluís Companys.

Muchos han interpretado la imputación de Mas como el estímulo necesario para que la CUP cediera en su postura de negar la investidura. Mas adquiría una posición más transgresora y se convertía en representante de la desobediencia que prodiga la CUP. Baños, sin embargo, ha mantenido el discurso del partido y ha dejado claro que no cederán a las presiones. “Después de décadas de represión policial y judicial, no nos asusta demasiado una campaña de Twitter”, ha afirmado el líder de la CUP.

Quiénes han evitado pronunciarse a favor de la investidura de Mas han sido los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural. En una rueda de prensa conjunta, han criticado la imputación y han confiado en que las formaciones llegarán a un acuerdo, pero no han querido valorar si es importante que Mas sea president.

Un poder inesperado

Todas las encuestas indicaban que la CUP tendría la sartén por el mango a la hora de articular una mayoría soberanista en el Parlament. Lo que no se esperaba la formación era que la investidura de Mas como president dependería de sus votos. El partido anticapitalista se sentía mucho más cómodo con la posibilidad de una abstención en segunda vuelta. Pero ahora este escenario no es posible y la CUP tiene la carga de ser quién puede dinamitar el proceso si JPS tampoco cede.

La situación no ha avanzado durante este martes. Ambas formaciones han reafirmado sus posiciones ante los medios durante la mañana y por ahora nadie quiere aparentar que está dispuesto a ceder. El entorno de Mas ha filtrado a TV3 que el proceso no se va a parar y que la CUP ha de decidir si lo va a apoyar. Baños ha vuelto a repetir que no investirán a Mas y ha insistido en una figura de consenso con la que “todos nos podamos sentir cómodos”. Si Mas representa un extremo y la CUP otro, lo que buscan es un candidato intermedio. Con esas palabras lo ha explicado Baños durante una entrevista en TV3.

CDC, sin embargo, no está dispuesta a dejar de liderar el proceso y considera “irrenunciable” la presidencia de Mas. Después de todos los costes de la aventura independentista para el partido –de la ruptura con Unió a las imputaciones–, no quieren que la presidencia quede en manos de una persona de ERC o de un candidato independiente como Romeva. ERC sigue defendiendo que el candidato de Junts pel Sí es Mas pero de manera menos apasionada. “Concentrémonos en el qué y no en el quién”, ha afirmado este martes Oriol Junqueras.

Junts compareció este martes para valorar los resultados y proyectó una imagen de unidad en torno a Mas. Las declaraciones de Romeva y del propio Mas, no obstante, dejaban la puerta abierta a negociar otro presidente. “El candidato es Mas, y a partir de aquí negociaremos”, explicó Romeva. “Lo importante es saber si los 72 diputados están dispuestos a sacar adelante la hoja de ruta (…) y el resto son cosas añadidas”, zanjó Mas.

Las negociaciones, en marcha

Ambos partidos ya han empezado con algunas llamadas los primeros contactos de lo que se prevé como una dura negociación.

El núcleo duro de Junts se ha reunido en el Parlament para empezar a confeccionar el nuevo Gobierno y la organización del grupo parlamentario y a barajar nombres de futuros consellers. A la reunión han acudido Romeva, hombres de confianza de Mas como Josep Rull o Jordi Turull, dirigentes de ERC como Marta Rovira y Lluís Salvadó y las expresidentas de las organizaciones sociales ANC y Òmnium, que iban en la lista en los puestos dos y tres.

A la vez se ha designado una comisión negociadora formada por miembros de todos los partidos y entidades de la candidatura con el objetivo de iniciar los contactos con la CUP. Junts busca contactos discretos y sin aspavientos y evita críticas contra la postura de los anticapitalistas.

La CUP, por su parte, ha iniciado conversaciones con todos los partidos que puedan sumarse al llamado proceso constituyente. También con la coalición izquierdista Catalunya Sí que es Pot (CSP), que incluye a Podemos y a Iniciativa. 

Lo que sí que se prevé es una de las negociaciones más herméticas de los últimos tiempos. La CUP ya ha advertido que sus miembros se levantarán de la mesa de negociaciones en cuanto se produzca la primera filtración. El partido ya abandonó la negociación de la lista única en julio después de que se filtrara información a los medios de comunicación.

El desplome del bipartidismo en cuatro gráficos que deberían preocupar (sobre todo) a Pedro Sánchez

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PP y PSC viven sus horas más bajas en Cataluña, pero es Pedro Sánchez quien más debe preocuparse por el auge de Ciudadanos. Su carrera a La Moncloa podría verse más afectada.

“No se puede gobernar España sin Cataluña”. La frase la pronunció este lunes Pedro Sánchez, secretario general y candidato a La Moncloa del PSOE. Estaba dirigida a un Mariano Rajoy que “ha convertido a su partido en marginal”. En el PSOE creen haber salvado los muebles al superar el resultado que pronosticaban las encuestas y de paso a la marca que abanderaba Podemos, su principal rival en la izquierda.

El PSC, la marca socialista en Cataluña, ha perdido cuatro escaños con respecto a las últimas elecciones con un número de votos ligeramente inferior al cosechado en 2012. El PP, que también buscaba contener el desgaste, ha perdido ocho y, a diferencia del PSC, un número de votos muy significativo: más de 120.000. Los dos partidos que han gobernado España viven sus horas más bajas en Cataluña.

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Si se echa la vista atrás, el retroceso del PSC es mucho más significativo. Una comparación de resultados a corto plazo permite hacer un análisis compasivo con la campaña de Miquel Iceta. Contra pronóstico, llegó vivo al final del baile y su formación es la tercera en el Parlament. Pero el resultado del PSC es el peor de su historia.

La diferencia entre PP y PSOE

El PP nunca ha superado la barrera de los 20 escaños en un Parlament de 135 sillas. Nunca ha sido alternativa de Gobierno a Convergencia i Unió, que ha gobernado Cataluña más de 28 años con Jordi Pujol y Artur Mas. El PSC sí. Gobernó durante siete años (2003-2010).

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Los socialistas catalanes llegaron a conquistar 52 escaños en las elecciones de 1999, las primeras a las que se presentó Pasqual Maragall. Faltaban cuatro años para que el exalcalde de Barcelona se convirtiese en president de la Generalitat. Después le sucedió José Montilla al frente de otro tripartito hasta 2010. Hoy, cinco años después, los 37 escaños que gestionó Montilla parecen un sueño inalcanzable para el socialismo catalán.

Un par de mapas sirven para explicar otras preocupantes derivadas del resultado socialista. El PSC pierde en áreas de tradicional influencia. La ciudad de Barcelona, un feudo de la izquierda y del socialismo durante prácticamente toda la democracia, dejó de estar gobernada por el PSC en 2011, cuando Xavier Trias (CiU) se convirtió en alcalde. Hace unos meses, la izquierda recuperó el bastón de mando de la mano de Ada Colau, ausente de la campaña que han hecho sus compañeros de Catalunya Sí que es Pot (CSP).

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En estas elecciones, Junts pel Sí ha teñido de verde aguamarina todos los distritos menos uno: Nou Barris, un barrio obrero en el que solía imponerse el PSC. Pero Nou Barris no es socialista sino de Ciudadanos, según se puede ver en el mapa de la derecha.

En el área metropolitana de Barcelona, el naranja Ciudadanos se disputa con Junts pel Sí la predilección del electorado, desplazando de su tradicional feudo al PSC. En L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña con más de 250.000 habitantes, más electores votaron a Ciudadanos que al PSC. En las elecciones municipales de mayo, los socialistas tuvieron más del doble de votos que el partido que lidera Albert Rivera.

La comparación del porcentaje de voto socialista de las autonómicas de 1999, cuando el PSC logró su máximo histórico, y del de este domingo, muestra a una Cataluña que poco a poco ha ido perdiendo un color rojo que le era propio.

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Los socialistas recuerdan que pese a todo en las elecciones municipales el PSC fue el segundo partido con más votos en Cataluña, superando ligeramente a ERC y por detrás de CiU.

Unas elecciones generales inciertas

El resultado del PSC no dejaría de ser sencillamente un mal resultado en otra coyuntura política. Pero sus implicaciones para la política nacional pueden ser un serio problema en la carrera de Pedro Sánchez a La Moncloa.

Fuentes socialistas recuerdan que “todas las victorias del PSOE en España han contado con dos graneros de votos, Andalucía y Cataluña”. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas no son halagüeños. Según un influyente diputado socialista, con unos resultados así, Cataluña sólo aportaría nueve diputados al grupo parlamentario del PSOE en el Congreso. Ahora tiene 14. La última vez que el PSOE ganó unas elecciones, con José Luis Rodríguez Zapatero en 2008, de Cataluña salieron 25 socialistas rumbo a la Carrera de San Jerónimo.

El desplome del PP tampoco permite aventurar un rebote en diciembre. En 2011, cuando Rajoy llegó a La Moncloa con una cómoda mayoría absoluta, Cataluña aportó 11 diputados. Entonces, un 20% del electorado se decantó por el PP. Este domingo, el porcentaje era del 8,5%.

La pronunciada caída del bipartidismo y la aparición de partidos emergentes como Ciudadanos auguran un Congreso de los Diputados muy fragmentado, al menos en cuanto a los diputados que se eligen en la comunidad. Queda por ver cómo se presentan ERC y CDC, espina dorsal de Junts pel Sí, y si votantes que han optado por CUP se decantan por Podemos en diciembre. Las elecciones autonómicas de este domingo muestran que el espacio de la izquierda sigue existiendo en Cataluña, pero que ya no lo capitaliza sin discusión el PSC.

También en EL ESPAÑOL:

Sólo un 31,5% de los catalanes vive en municipios donde sí logró la mayoría absoluta el independentismo

mapa_indepEl número de ayuntamientos catalanes que tiene más del 50% del porcentaje de votos a favor de la independencia -teniendo en cuenta la suma de los porcentajes de votos de Junts pel Sí y la CUP es 809. A pesar de que esta cifra significa el 85,4% del total, sólo representa al 31,5% de la población catalana. Entre ellos destaca Girona con el 62,78%.

El número de ayuntamientos catalanes que tiene más del 50% del porcentaje de votos a favor de la independencia -teniendo en cuenta la suma de los porcentajes de votos de Junts pel Sí y la CUP es 809. A pesar de que esta cifra significa el 85,4% del total, sólo representa al 31,5% de la población catalana.

Entre ellos destaca Girona con el 62,78%. En 2012, el porcentaje de voto independentista en esta capital de provincia alcanzó el 64,02% gracias a la suma de votos de ERC, CiU, SI y la CUP.

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La lista de municipios con más de 1.000 habitantes donde los independentistas han arrasado está liderada por L’Esquirol, donde Junts pel Sí se alzó con un 78,5% y la CUP con el 13,2%. Le siguen otros nueve ayuntamientos en los que el desafio soberanista logró más del 86% de los votos. 10munis_mas-independentistas

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Nueve claves que explican por qué Mas lo tiene cada vez más difícil para repetir

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Jesús Diges / Efe

Lejos de aclarar dudas, las elecciones del domingo en Cataluña han sembrado más incógnitas de las que había antes de la jornada electoral. ¿Cuántos votos hacen falta para ser president? ¿Se pueden entender la CUP y Convergència? ¿Quién será el elegido para conducir todo el proceso? A continuación intento responder a las preguntas más destacadas que han aparecido después de los comicios.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto. 

Lejos de aclarar dudas, las elecciones del domingo en Cataluña han sembrado más incógnitas de las que había antes de la jornada electoral. El sector soberanista celebra la victoria y se siente avalado por la ciudadanía para continuar con el proceso de independencia. Las formaciones constitucionalistas consideran fracasado el plebiscito porque los independentistas no han alcanzado más del 50 % de los votos.

En el aire quedan cuestiones de vital importancia. ¿Cuántos votos hacen falta para ser president? ¿Se pueden entender la CUP y Convergència? ¿Quién será el elegido para conducir todo el proceso? A continuación intento responder a las preguntas más destacadas que han aparecido después de los comicios.

1. ¿Cuántos votos necesita Mas para ser investido?

Según el reglamento del Parlament, la sesión constitutiva del nuevo pleno deberá celebrarse antes del 26 de octubre. La sesión de investidura deberá celebrarse como muy tarde el 9 de noviembre.

Después del debate de investidura en el que intervienen los candidatos, se procede a una primera votación. Para ser investido presidente en esta primera ronda se necesitan 68 votos a favor. La lista de Mas tiene 62 diputados. La CUP ya ha anunciado que no votará a favor de Mas. Es decir, esta opción tiene pocas posibilidades de prosperar.

El propio Artur Mas especuló durante la campaña con la opción de ser investido en segunda vuelta gracias a una abstención de la CUP. Esta votación se celebra al cabo de dos días y al president le bastaría con una mayoría simple (más votos a favor que en contra) para ser elegido.

Tampoco esta fórmula parece que le pueda servir a Mas, por mucho que la CUP se abstenga. Los diputados de C’s, PP, PSC y Catalunya Sí que es Pot (CSP) suman 63 escaños, uno más que Junts pel Sí. Ninguno de estos partidos se abstendrá en una segunda votación. El líder de CSP, Lluís Rabell, ha afirmado esta mañana en la emisora RAC1 que sus diputados votarán en contra de la investidura de Mas.

Mas lo tiene muy complicado para ser presidente a no ser que la CUP cambie de criterio, cosa muy poco probable. El otro escenario es que Junts pel Sí se enroque en la defensa de Mas como candidato a la presidencia. En este caso cobraría fuerza la opción de unas nuevas elecciones.

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2. ¿Cuáles son las alternativas a Mas?

Cualquier candidato alternativo debe ser refrendado por un acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP. La formación anticapitalista ha deslizado en más de una ocasión que no le desagradan ni Raül Romeva ni Oriol Junqueras, si bien habría que ver cómo sentaría en CDC la designación de un presidente escorado a la izquierda. En este sentido la figura de Romeva tiene más posibilidades que la de Junqueras: está más cerca de representar lo que sería un candidato independiente mientras Junqueras es el líder de ERC.

La opción de escoger un candidato independiente que no fuera en las listas tampoco es posible ya que el presidente debe figurar en alguna lista electoral. En todo caso dentro de la lista de Junts Pel Sí hay muchos candidatos progresistas que podrían ser del agrado de la CUP.

Las fuerzas constitucionalistas no tienen suficientes escaños para pactar un presidente así que la opción de una candidatura alternativa tampoco es viable.

Durante la campaña, sobre todo desde CSP, se ha planteado la posibilidad de un eje de izquierdas que incluya CSP, la CUP y ERC. Los pobres resultados de la lista de Lluís Rabell, sin embargo, hacen imposible esta opción

3. ¿Ralentizará la CUP el proceso de independencia?

Se ha hablado mucho sobre el compromiso de la CUP de requerir más del 50% de los votos para seguir adelante con el proceso soberanista. Esa afirmación tiene un matiz importante. La CUP consideraba necesario ese porcentaje para hacer una declaración unilateral de independencia el 28 de septiembre. Pero no para seguir adelante con el proceso.

“Tenemos el mandato democrático que nos permite tirar hacia la república catalana”, ha afirmado esta mañana el líder de la CUP, Antonio Baños. Si Junts pel Sí y la CUP salvan el escollo del nombre del president y acuerdan algunas de las reclamaciones sociales de la formación anticapitalista, la CUP estará ahí.

4. ¿Abandona la CUP el proceso soberanista?

No. El partido liderado por Baños tiene una larga tradición de desobediencia y no será esta formación quién le ponga el freno al proceso. Al contrario. “La CUP es el acelerador del proceso de ruptura con España”, afirmó Baños ayer por la noche.

Queda por ver cómo llegarán ambas formaciones a un acuerdo sobre la cuestión europea. Junts pel Sí defiende la pertenencia a la UE como pilar básico del nuevo estado. La CUP, en cambio, aboga por salir de la organización.

5. ¿Cómo decidirá la CUP si apoyar o no a Mas?

La decisión ya está tomada. La CUP no votará a favor de la investidura de Artur Mas, aseguran en el partido. La candidatura anticapitalista ha anunciado esta mañana que comenzará una ronda de encuentros para articular un nuevo Gobierno. Estas conversaciones incluyen asambleas internas y contactos con distintos agentes políticos y sociales que no militan en la formación.

En el partido afirman que las reuniones anunciadas este lunes por la CUP están dirigidas a pensar quién puede sustituir a Mas y no si se apoya al líder de CDC como president de la Generalitat.

6. ¿Estaría dispuesta CSP a facilitar la investidura de Mas?

El líder de la coalición izquierdista CSP, Lluís Rabell, ha afirmado esta misma mañana en una entrevista en RAC1 que su formación votará en contra de la investidura de Artur Mas. “Para trabajar a favor de un referéndum nos encontrarán, para apoyar a CDC no”, ha dicho Rabell.

7. ¿Sería viable una candidatura de Arrimadas?

Las fuerzas constitucionalistas (C’s, PSC y PP) suman 52 diputados. Para que Inés Arrimadas fuera presidenta de la Generalitat, necesitaría el apoyo expreso de los 11 diputados de CSP en la votación. Lluís Rabell ha dejado claro esta mañana que tampoco apoyarán a la líder de C’s: “No investiremos a Artur Mas, y aún menos a Inés Arrimadas”.

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8. ¿Pueden llegar a un acuerdo la CUP y Junts pel Sí?

El acuerdo Junts-CUP dependerá de la voluntad de consenso de ambas formaciones. Está por ver hasta dónde está dispuesto a ceder cada formación. Existen algunas reclamaciones de la CUP que pueden despertar simpatías dentro de la lista de JPS, dónde hay muchos diputados de tradición socialdemócrata. Otras, sin embargo, son inaceptables para una lista que en el fondo representa una buena parte del establishment catalán.

La CUP ha insistido en tres cuestiones: el final de los desahucios, el frenazo a las privatizaciones y la negativa a la figura de artur Mas o a cualquier otro miembro de CDC “que represente la corrupción o los recortes” como president de la Generalitat. Estas tres reclamaciones parecen escollos superables. Otros requisitos como la salida de la UE, la OTAN y el euro son inaceptables para Junts pel Sí.

A ninguna de las dos partes le interesan unas nuevas elecciones (Cataluña lleva tres en cinco años). Pero Junts pel Sí, con 62 diputados, tampoco está dispuesta a aceptar todo lo que le pida una formación que sólo ostenta 10 escaños.

9. ¿Anula el resultado el plan de los independentistas?

No. La candidatura de Junts pel Sí nunca pretendió tener más del 50% de los votos para iniciar el proceso hacia la independencia. En el primer párrafo de la llamada Hoja de Ruta ya habla de una mayoría de diputados y en ningún momento se refiere a los votos.

Evidentemente, obtener más de la mitad de los votos habría otorgado más legitimidad a la propuesta. Los soberanistas, no obstante, se sienten suficientemente legitimados con 72 diputados para iniciar este proceso de 18 meses en los que se prevé la desconexión de España y la celebración de unas elecciones constituyentes. La lista de Junts pel Sí también se apoya en la alta participación en los comicios (casi un 78%) para legitimar el Parlamento escogido en estos comicios.

Radiografía del resultado: así votó Cataluña en su noche más decisiva

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Artur Mas convocó estas elecciones con la intención de impulsar el proceso soberanista. Pero menos de la mitad de los votantes ha respaldado a las dos listas que defendían abiertamente la independencia: Junts pel Sí y la CUP. Aquí una radiografía de la noche electoral: datos, análisis y contexto.

Una locomotora naranja en la estación de Sants

Ciudadanos eligió como sede para la noche electoral un hotel construido sobre una estación. En el primer piso se congregó la locomotora naranja, cuyos militantes hicieron mucho ruido porque tenían muchas cosas que celebrar. 

Ciudadanos eligió como sede para la noche electoral un hotel construido sobre una estación. En el primer piso se congregó la locomotora naranja, cuyos militantes hicieron mucho ruido porque tenían muchas cosas que celebrar. Entre otras cosas, que su partido ya es la segunda fuerza política de Cataluña. O que con sólo nueve años de vida la formación liderada por Albert Rivera ha adelantado por la izquierda a PP y PSOE. O que ha triplicado el número de votos obtenidos en 2012. O que ha irrumpido en Girona y Lleida, tradicionales feudos independentistas en los que hasta ahora no tenía representación.

Todos esos factores convirtieron a Ciudadanos en la triunfadora absoluta de la noche y provocaron el delirio en la atestada sala de convenciones del hotel Barceló Sants. Los presentes entonaban cánticos que dotaban a la sala del ambiente de un campo de fútbol. “Yo soy español, español, español”, “España unida jamás será vencida” o “Cataluña es España” fueron los estribillos más coreados.

Una multitud esperó paciente la salida de Albert Rivera y de Inés Arrimadas, los dos grandes artífices de este éxito. Fueron los últimos en comparecer.

Cuando Artur Mas apareció en pantalla, el público pidió su dimisión y coreó  “¡Tres per cent, tres per cent!” en referencia a las comisiones ilegales que cobraba presuntamente su formación. A Pablo Iglesias le dedicaron un innovador “Vaya cagada, coleta morada”. Los abucheos a los rivales eran interrumpidos por aplausos en cada oleada del escrutinio.

Al final apareció el tándem que le ha dado la vuelta al panorama político catalán: Albert Rivera e Inés Arrimadas. Tomó la palabra la jerezana, que llegaba muy justa de voz a la cita. Agradeció el apoyo de más de 700.000 catalanes y enumeró las tres opciones que según ella tiene Artur Mas: “Dimitir, dimitir y dimitir”. Le sumó una cuarta: “Lo que también puede hacer es irse a su casa”. Una propuesta que fue secundada por el público al grito de “Dimisión, dimisión”.

Para entonces, el suelo ya temblaba como si los trenes de la estación de Sants hubiesen tomado la sala. Arrimadas, que era interrumpida por un cántico diferente a cada frase, aseguró que los catalanes habían apostado “por la convivencia y por la unión”.

Plena de confianza y espoleada por los resultados, retó a las formaciones independentistas a una nueva pelea: “Lo que tienen que hacer es convocar unas nuevas elecciones en las que todos nos presentemos como partidos, con nuestras siglas y nuestros programas, que es algo que ellos no han hecho”.

Como en el fútbol

Los asistentes coreaban “Campeones, campeones”. En esa tesitura Arrimadas le dio el relevo a Albert Rivera, el gran artífice de que una plataforma cívica nacida en 2006 sea ya segunda fuerza en el Parlament.

Arrimadas se refirió a Rivera como “el único líder nacional que está aquí, apoyando a su partido en Cataluña”.  Ésa puede ser una de las claves del éxito de la formación naranja: Rivera ha jugado en casa. Es el único presidente catalán de todos los partidos nacionales y se ha volcado con la campaña catalana más que ningún otro.

Rivera ha demostrado ser un estratega: ha concedido mucho protagonismo a Arrimadas, que se defendió bien en los careos que mantuvo contra políticos mucho más bregados. No la ha eclipsado pero tampoco la ha dejado sola. La foto de Rivera ha aparecido en los carteles electorales. Su cara estaba en las marquesinas de la paradas de bus.

Rivera no ha bailado, como Iceta y Sánchez. Tampoco ha hablado como un indio ni ha prometido sexo con látigo como Pablo Iglesias. El líder de Podemos no aparecía en los carteles porque comparecía con una marca blanca como la de las municipales. Igual que Mas y Juqueras, que además se han escondido detrás de un recién llegado como Romeva.

Rivera tampoco grabó un spot con acentos impostados, como han hecho en el PP. Ni ha ido cambiando de portavoz en los debates, como la CUP, despistando a los votantes indecisos. Rivera ha optado por ser fiel a unas siglas, a una imagen y a un programa. Los votantes lo han interpretado como un ejercicio de responsabilidad. Rivera no recurrió a frivolidades durante la campaña. Anoche botó a petición del publico, bromeó y hasta parafraseó a Lola Flores (“Si me queréis, callarse”). Pero sólo se lo ha permitido cuando ha tenido la victoria en el bolsillo. Hasta entonces ha preferido trasmitir la imagen de seguridad que confiere un político bien valorado en las encuestas. El resultado ha sido una campaña brillante.

El broche 

Rivera cogió el micro y puso el colofón a la noche. Se desbordó el júbilo. Unos gritaban “Ahora a La Moncloa” y otros entonaban el cohesionador “Viva España y Visca Catalunya”. Rivera mantuvo el ambiente futbolístico creado por los presentes: “”Os dije que había partido y lo acabamos de demostrar. No ha sido el PP ni el PSC ni Podemos. Hoy ha sido Ciudadanos el partido que ha evitado la ruptura de este país”. Rivera anunció el funeral “de la vieja política”, y aventuró el principio de una nueva era “que comienza esta noche”.

“Artur Mas ha sido el que ha querido que pasemos de tres a 25 diputados”, dijo Rivera, que planteó estos comicios como una previa para la gran pelea: las elecciones generales.

El futuro de Mas, en manos de una asamblea

La CUP decidirá qué hacer en la sesión de investidura en una asamblea de sus militantes. Plantean tres alternativas: apoyar a Raül Romeva, proponer un candidato independiente o abstenerse en la votación de Mas. 

La Candidatura de Unitat Popular (CUP) se ha convertido en una de las claves del independentismo. El partido anticapitalista multiplicó este domingo su número de escaños y pasó de tres diputados a 10 con el 8,2% de los votos. Estos resultados convierten a la formación en un actor principal del proceso independentista después de que Junts pel Sí, con 62 escaños, se haya quedado lejos de la mayoría absoluta y necesite apoyos parlamentarios poner en marcha la hoja de ruta secesionista.

La CUP entiende los resultados como un reclamo de Cataluña para romper el statu quo e iniciar un proceso constituyente que culmine con una república catalana. El número uno de la formación, Antonio Baños, afirmó que el partido se ha convertido en “el acelerador del proceso” y que los catalanes han expedido “el certificado de defunción del autonomismo”.

La fiesta de la CUP se celebró en el Casino L’Aliança Poblenou, que estaba lleno a rebosar. Baños advirtió que “la desobediencia es la independencia” y que “a partir de ahora, la legalidad española puede y tiene que ser desobedecida por la soberanía catalana”. También enfatizó su mensaje social y advirtió que Cataluña tiene que buscar “un plan de choque” para lograr que en todos los hogares “puedan haber tres comidas al día”.

La número dos del partido, Anna Gabriel, agradeció el apoyo que ha recibido el partido y recordó a los asistentes que la CUP es una chispa en el sur de Europa y que ahora representan a todos aquellos militantes anticapitalistas. “No olvidamos el resto de pueblos del Estado y el resto de pueblos en lucha”.

El ambiente durante el acto era eufórico y había una sensación de victoria absoluta. Los asistentes que se acercaban al Casino L’Aliança hacían cálculos electorales para discutir el papel clave que tendrá la CUP en esta legislatura. Centenares de votantes llenaron la sala y vitorearon al exdiputado Quim Arrufat cuando lo enfocaban por TV3, aplaudieron los malos resultados de Unió Democrática a medida que se iban confirmando y abuchearon las comparecencias de Pedro Sánchez y Xavier García Albiol.

Una de las incógnitas que dejó la noche fue la relación política que tendrá la CUP con Junts pel Sí en el futuro. Gabriel sólo se refirió a este punto con estas palabras: “El proyecto independentista seguirá adelante, pero hoy el señor Mas ya no es imprescindible”. 

Baños ha dicho en varias ocasiones durante la campaña que el partido no apoyará la investidura del actual president de la Generalitat. Aun así, una vez terminado el acto, las conversaciones en la calle giraron en torno a cuál debe ser la posición de la CUP de ahora en adelante.

La formación decidirá esa posición en una asamblea durante los próximos días y después de hablar con una decena de militantes sólo hay una cosa clara: el partido no investirá a Mas. Las tres alternativas que dieron esos militantes anoche son más difusas: apoyar a Raül Romeva, proponer un candidato independiente o abstenerse en una eventual investidura de Mas. Sean cuales sean los próximos pasos, el futuro del independentismo pasará inevitablemente por el proceso asambleario de la CUP.