El veneno que respiramos

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La contaminación, que descendió en Madrid en lo peor de la crisis, ha vuelto a repuntar en la capital con los primeros signos de recuperación

GRA178 MADRID, 22/09/2015.- Dos mujeres recorren en bicicleta la Gran Vía de Madrid cerrada al tráfico con motivo del Día Sin Coches que, además de Madrid, celebran Valladolid, San Sebastián, y Valencia, entre 330 ciudades, con acciones que van desde limitar el tráfico privado en algunas áreas y franjas horarias a ofrecer transporte público gratuito o reducir la velocidad para "pacificar" el ambiente urbano. EFE/Mariscal
La Gran Vía de Madrid cerrada al tráfico con motivo del Día Sin Coches. EFE/Mariscal

En el mayor escándalo reciente de la industria automovilística, el grupo Volkswagen trucó las emisiones de dióxido de nitrógeno de uno de sus motores diésel para pasar las inspecciones medioambientales. El dióxido de nitrógeno (NO2) es uno de los principales contaminantes emitidos por el tráfico y las ciudades tienen sistemas de medición de la calidad del aire, precisamente para asegurarse de que los niveles de NO2 y otros gases como el dióxido de azufre (SO2) o el ozono no superan niveles perjudiciales para la salud.

Basta una exposición de 30 minutos a un aire con más concentración de NO2 de la cuenta para empezar a notar efectos adversos, como inflamación de las vías respiratorias o un agravamiento del asma en ciudadanos que lo padezcan.

La Directiva 2008/50 de la Comisión Europea impone a las ciudades valores límite de NO2 que no deben superarse. Concretamente, no se debe sobrepasar una media anual de 40 microgramos por metro cúbico de aire. Sin embargo, Europa ha sancionado repetidamente a Madrid y Barcelona por rebasar estas cifras. En concreto, en 2010, primer año de obligado cumplimiento, ambas ciudades registraron 44 y 50 microgramos, respectivamente.

Para comprobar empíricamente el riesgo que sufren los habitantes de la capital, así como la efectividad de las medidas tomadas por los políticos en los últimos años, en EL ESPAÑOL hemos analizado los registros desde 2003 hasta 2015 de estas estaciones de medición. Las cifras fueron obtenidas en el Portal de Datos Abiertos del Ayuntamiento de Madrid.

En el siguiente gráfico podemos comprobar cómo se está produciendo un descenso paulatino de los niveles de NO2 en el aire, aunque aún muchas zonas de la capital siguen superando la media de 40 microgramos por metro cúbico.

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La organización Ecologistas En Acción publica cada año un informe sobre la calidad del aire en España. Paco Segura, uno de sus autores, explica a EL ESPAÑOL este descenso por dos factores: “La crisis que comenzó en 2008 ha tenido un efecto importante; de hecho, se sabe que ha causado una reducción superior al 20% en el uso de combustible de automoción”. “Por otro lado ha habido mejoras tecnológicas”, añade Segura, “los vehículos en general son más eficientes”. “Las emisiones se han controlado un poquito, pero no hasta el punto de cumplir la ley”, apunta.

Los datos muestran también cómo muchas de estas estaciones han repuntado en los últimos dos años hasta registrar niveles de contaminación anteriores a la crisis económica. En particular, los medidores de las Escuelas Aguirre, en la confluencia de las calles Alcalá y O’Donnell, o de la Plaza de España superan por mucho el valor límite.

En algunos casos, la variación anual es significativa aunque, de acuerdo con Segura, “esos cambios no son raros porque dependen mucho de los regímenes de brisas o vientos dominantes”. Es la tendencia lo que importa. “Por ejemplo, hay años en los que el Corredor del Henares registra alertas por ozono cada dos por tres; otros años cambian los vientos dominantes y los picos de contaminación se trasladan hacia Majadahonda o hacia Toledo. También influye la vegetación que haya alrededor, si han talado un árbol o si han ampliado una acera. Son cambios normales”.

El truco de Ana Botella

Entre 2009 y 2010, el Ayuntamiento dio de baja 14 medidores de calidad del aire e instaló otros 11 en diferentes zonas de la ciudad. Sobre la anterior alcaldesa (por entonces concejala de Medio Ambiente) Ana Botella, pesaba la sospecha de que el motivo fuera reducir los registros de contaminación, algo que llegó a denunciar incluso Antonio Vercher, fiscal coordinador de Medio Ambiente.

Los datos analizados no dejan lugar a la especulación. Mientras los anteriores medidores, a la izquierda del siguiente gráfico, ofrecían medias anuales superiores al valor límite de NO2, los introducidos entre 2009 y 2010 por el Ayuntamiento (a la derecha) ayudan a bajar la media de gases contaminantes de Madrid.

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Para el experto de Ecologistas en Acción, “la única forma de luchar contra la contaminación es reducir el tráfico”. Las medidas tomadas por el Ayuntamiento en estos años, como la implantación de un Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), “no han ayudado a reducir el tráfico, y el mensaje que se manda es que la medida es simplemente recaudatoria”. “Hay cosas que sí son positivas, como las Áreas de Prioridad Residencial, que han desincentivado que la gente acuda en coche al centro”, dice Segura.

A todos estos factores se une, por supuesto, el de los emisores de contaminación: los coches. “Si fueran ciertas las mejoras tecnológicas que se han ido incluyendo en los vehículos, tendríamos que haber visto una reducción muchísimo más drástica de los óxidos de nitrógeno, que son los que más problemas de salud dan en Madrid”, dice Segura.

¿Por qué no ha ocurrido así? Entre otros factores, “por un fraude de los fabricantes, que llegaban a emitir a veces hasta 40 veces más de lo que prometían”, concluye.

El desplome del bipartidismo en cuatro gráficos que deberían preocupar (sobre todo) a Pedro Sánchez

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PP y PSC viven sus horas más bajas en Cataluña, pero es Pedro Sánchez quien más debe preocuparse por el auge de Ciudadanos. Su carrera a La Moncloa podría verse más afectada.

“No se puede gobernar España sin Cataluña”. La frase la pronunció este lunes Pedro Sánchez, secretario general y candidato a La Moncloa del PSOE. Estaba dirigida a un Mariano Rajoy que “ha convertido a su partido en marginal”. En el PSOE creen haber salvado los muebles al superar el resultado que pronosticaban las encuestas y de paso a la marca que abanderaba Podemos, su principal rival en la izquierda.

El PSC, la marca socialista en Cataluña, ha perdido cuatro escaños con respecto a las últimas elecciones con un número de votos ligeramente inferior al cosechado en 2012. El PP, que también buscaba contener el desgaste, ha perdido ocho y, a diferencia del PSC, un número de votos muy significativo: más de 120.000. Los dos partidos que han gobernado España viven sus horas más bajas en Cataluña.

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Si se echa la vista atrás, el retroceso del PSC es mucho más significativo. Una comparación de resultados a corto plazo permite hacer un análisis compasivo con la campaña de Miquel Iceta. Contra pronóstico, llegó vivo al final del baile y su formación es la tercera en el Parlament. Pero el resultado del PSC es el peor de su historia.

La diferencia entre PP y PSOE

El PP nunca ha superado la barrera de los 20 escaños en un Parlament de 135 sillas. Nunca ha sido alternativa de Gobierno a Convergencia i Unió, que ha gobernado Cataluña más de 28 años con Jordi Pujol y Artur Mas. El PSC sí. Gobernó durante siete años (2003-2010).

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Los socialistas catalanes llegaron a conquistar 52 escaños en las elecciones de 1999, las primeras a las que se presentó Pasqual Maragall. Faltaban cuatro años para que el exalcalde de Barcelona se convirtiese en president de la Generalitat. Después le sucedió José Montilla al frente de otro tripartito hasta 2010. Hoy, cinco años después, los 37 escaños que gestionó Montilla parecen un sueño inalcanzable para el socialismo catalán.

Un par de mapas sirven para explicar otras preocupantes derivadas del resultado socialista. El PSC pierde en áreas de tradicional influencia. La ciudad de Barcelona, un feudo de la izquierda y del socialismo durante prácticamente toda la democracia, dejó de estar gobernada por el PSC en 2011, cuando Xavier Trias (CiU) se convirtió en alcalde. Hace unos meses, la izquierda recuperó el bastón de mando de la mano de Ada Colau, ausente de la campaña que han hecho sus compañeros de Catalunya Sí que es Pot (CSP).

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En estas elecciones, Junts pel Sí ha teñido de verde aguamarina todos los distritos menos uno: Nou Barris, un barrio obrero en el que solía imponerse el PSC. Pero Nou Barris no es socialista sino de Ciudadanos, según se puede ver en el mapa de la derecha.

En el área metropolitana de Barcelona, el naranja Ciudadanos se disputa con Junts pel Sí la predilección del electorado, desplazando de su tradicional feudo al PSC. En L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña con más de 250.000 habitantes, más electores votaron a Ciudadanos que al PSC. En las elecciones municipales de mayo, los socialistas tuvieron más del doble de votos que el partido que lidera Albert Rivera.

La comparación del porcentaje de voto socialista de las autonómicas de 1999, cuando el PSC logró su máximo histórico, y del de este domingo, muestra a una Cataluña que poco a poco ha ido perdiendo un color rojo que le era propio.

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Los socialistas recuerdan que pese a todo en las elecciones municipales el PSC fue el segundo partido con más votos en Cataluña, superando ligeramente a ERC y por detrás de CiU.

Unas elecciones generales inciertas

El resultado del PSC no dejaría de ser sencillamente un mal resultado en otra coyuntura política. Pero sus implicaciones para la política nacional pueden ser un serio problema en la carrera de Pedro Sánchez a La Moncloa.

Fuentes socialistas recuerdan que “todas las victorias del PSOE en España han contado con dos graneros de votos, Andalucía y Cataluña”. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas no son halagüeños. Según un influyente diputado socialista, con unos resultados así, Cataluña sólo aportaría nueve diputados al grupo parlamentario del PSOE en el Congreso. Ahora tiene 14. La última vez que el PSOE ganó unas elecciones, con José Luis Rodríguez Zapatero en 2008, de Cataluña salieron 25 socialistas rumbo a la Carrera de San Jerónimo.

El desplome del PP tampoco permite aventurar un rebote en diciembre. En 2011, cuando Rajoy llegó a La Moncloa con una cómoda mayoría absoluta, Cataluña aportó 11 diputados. Entonces, un 20% del electorado se decantó por el PP. Este domingo, el porcentaje era del 8,5%.

La pronunciada caída del bipartidismo y la aparición de partidos emergentes como Ciudadanos auguran un Congreso de los Diputados muy fragmentado, al menos en cuanto a los diputados que se eligen en la comunidad. Queda por ver cómo se presentan ERC y CDC, espina dorsal de Junts pel Sí, y si votantes que han optado por CUP se decantan por Podemos en diciembre. Las elecciones autonómicas de este domingo muestran que el espacio de la izquierda sigue existiendo en Cataluña, pero que ya no lo capitaliza sin discusión el PSC.

También en EL ESPAÑOL:

Quién le ha dado la alcaldía de Barcelona a Ada Colau

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Los resultados de las elecciones de ayer dibujan una Barcelona (o mejor dicho: dos Barcelonas) cuyas diferencias socioeconómicas siempre han sido importantes en términos electorales pero que en esta ocasión han sido determinantes.

“Quiero ser la alcaldesa de todos. No la de los unos contra los otros sino la alcaldesa de la gente, de los 73 barrios, para que nunca más haya ciudadanos de primera y de segunda en esta ciudad”. Estas palabras, que decía ayer Ada Colau tras conocerse los resultados, muestran hasta qué punto la candidata de Barcelona en Comú (BeC) es consciente de la importancia de las divisiones que existen en la ciudad. Unas divisiones que nadie como ella ha sabido aprovechar electoralmente.

Los resultados de las elecciones de ayer dibujan una Barcelona (o mejor dicho, dos Barcelonas) cuyas diferencias socioeconómicas siempre han sido importantes en términos electorales, pero que en esta ocasión han sido determinantes.

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Barcelona en Comú ha sido capaz de ganar en los distritos más desfavorecidos o donde más se ha notado el aumento generalizado de la desigualdad en la ciudad. El 70,1% del voto a BeC se concentra en estos distritos mientras sólo representa el 47% para CiU. Nou Barris, Horta-Guinardó, Sant Martí, Sant Andreu y Ciutat Vella han pasado del rojo de los socialistas, que siempre habían sido la primera fuerza, al color de Barcelona en Comú. Además, los de Colau han conseguido la victoria en Sants-Montjuïc, donde CiU quedó primera en 2011, con 7.300 votos más.

En cambio, en los cuatro distritos más acomodados –Eixample, Gràcia, Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi–, CiU ha conseguido mantener su liderazgo, si bien es cierto que los de Colau han obtenido buenos resultados en Eixample y Gràcia, y una meritoria segunda posición en Les Corts.

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Plantear el resultado como un descalabro de CiU tampoco sería acertado. La pérdida de 15.000 votos se ha traducido en cuatro concejales menos. Mucho castigo para un partido que ha aguantado decentemente en las zonas donde acostumbra a hacerlo si bien es cierto que ha sido incapaz de competir contra BeC en los barrios periféricos, especialmente en Nou Barris, así como en Sants, barrio que CiU arrebató a los socialistas hace cuatro años.

Respecto al resto de partidos, destacan la caída libre de PSC (que ni siquiera aguanta en sus feudos) y del PP, que ve como Ciutadans se lleva buena parte de su electorado y consigue ser tercera fuerza gracias a su buen papel en l’Eixample, Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts. En los tres distritos ha quedado por delante de los populares.

ERC mejora resultados pero sus problemas en Sarrià-Sant Gervasi por un lado y en Nou Barris por otro le impiden ser la tercera fuerza de la ciudad. Por último, está la entrada en el consistorio de la CUP, que consigue tres concejales gracias a su presencia en Gràcia, Eixample y Sants.

El cuadro que resulta de todos estos movimientos es muy parecido a la pauta que vimos en el resto de los comicios de ayer. Aumento del número de partidos con representación y por tanto mayor fragmentación y necesidad de pactos múltiples para poder sumar mayorías.

Lejos quedan aquellas elecciones en las que el PSC era capaz de aglutinar los apoyos suficientes a partir de su base en los barrios periféricos y unos buenos resultados en los graneros de Convergència.

Barcelona ha pasado página. Durante la campaña, sus habitantes recibieron mensajes que pretendían explotar los asuntos que configuran la agenda política catalana y española: desde la nueva política hasta la necesidad de dar un impulso al proceso soberanista en marcha en Cataluña. Al final uno ha tenido más protagonismo que el resto, quizás porque es el que más claramente interpelaba a unos votantes que son conscientes de las distintas realidades que se viven en la ciudad.

Las elecciones se han jugado en el terreno de juego que marcó Barcelona en Comú: desigualdad entre barrios, consecuencias sociales de la crisis e instituciones que no escuchan a los ciudadanos. En CiU vieron inmediatamente la jugada y prepararon una batería de mensajes para combatir la idea de que Trias había sido el alcalde de unos pocos mientras dejaban a Esquerra pista libre para monopolizar todas las referencias al proceso independentista y a su vez alertaban del riesgo de votar a Colau. Parece que solo la tercera parte de la estrategia ha funcionado: la movilización de sus votantes tradicionales.

Artur Mas reconoció este lunes que estaba preocupado por “la gobernabilidad de la capital del país, que ahora debe estar al lado del resto de instituciones catalanas”. No es extraño que fueran sus primeras palabras al conocer los resultados. Las prioridades del Ayuntamiento y la Generalitat quizás dejen de coincidir después de años de cooperación entre gobiernos amigos. A algunos en el Govern les preocupa que esto condicione la agenda política en Cataluña.

Lo que es seguro es que Ada Colau, convencida de la necesidad de convertir su éxito electoral en medidas concretas a través de los pactos, no olvidará cuál ha sido la Barcelona que la ha llevado a convertirse en la primera mujer que gobernará la ciudad.

Los siete mapas que mejor explican la noche electoral

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Las elecciones han dejado un giro a la izquierda, un rosario de ganadores y perdedores y un refuerzo de los nuevos partidos. Estos siete mapas resumen de un vistazo una intensa jornada electoral.

Los comicios de este domingo han arrojado resultados inesperados en muchos lugares de España. Muchas ciudades han girado a la izquierda y nuevas formaciones como Podemos o Ciudadanos han ganado apoyos en distintos puntos de la geografía nacional. Estos siete mapas resumen de un vistazo una intensa jornada electoral.

1. Evolución del poder autonómico desde 2003.

Así ha ido cambiando el mapa político de las autonomías en los últimos 12 años. Esta imagen animada refleja el partido más votado en cada región en las elecciones de 2003, 2007, 2011 y 2015.

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2. El ganador en cada distrito de Madrid.

Este mapa refleja qué candidatura ganó en cada uno de los distritos de la capital. El norte sigue siendo el feudo del PP y el sur es de Ahora Madrid. Lo que más llama la atención el vuelco en el distrito Centro, donde no ganaba la izquierda desde hace mucho tiempo.

3. Más votos en Madrid… pero no en todas partes.

Este mapa refleja los distritos donde la participación subió en la ciudad de Madrid con respecto a 2011. Son cifras provisionales tomadas del avance de participación de las seis de la tarde. Pero ofrecen una idea aproximada de las claves del triunfo de Manuela Carmena: muchos más madrileños fueron a votar en los distritos sureños de Vicálvaro, Vallecas y San Blas.

4. Más votos en Barcelona, Lugo y Valencia.

Este mapa refleja el aumento de la participación en algunos puntos de España con respecto a 2011. Son cifras provisionales tomadas del avance de participación de las seis de la tarde. Pero llama la atención el crecimiento en plazas clave como Barcelona, Madrid o Valencia, frente a descensos en lugares como Sevilla o Navarra.

5. El ganador en cada distrito en Barcelona.

Barcelona vivió un vuelco electoral histórico y tendrá una alcaldesa por primera vez en su historia. Aquí se puede comprobar la división del voto por distritos. El centro y los barrios obreros de la periferia están en manos de Barcelona en Comú mientras la zona alta de la ciudad sigue fuel a CiU.

6. Dónde estaban los nuevos votantes.

El censo incluyó este domingo a más de 386.000 nuevos votantes. En el mapa superior se muestra su distribución geográfica por provincias.

7. Demasiado jóvenes para votar en 2011.

Este mapa muestra la distribución por provincias de los nuevos votantes con respecto a las municipales de 2011. Atención a plazas como Sevilla, Cádiz, Navarra, Badajoz y Baleares, lugares que han experimentado importantes cambios y donde podría haber sido decisivo el voto juvenil.