Oriol Pujol pagó a los Sumarroca su chalé con 729.000 euros de comisiones de las ITV

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Oriol Pujol entregó a la familia Sumarroca al menos 729.000 euros procedentes de comisiones de la trama de las ITV. El dinero fue transferido en distintas partidas entre 2008 y 2010 para la compra de una vivienda de lujo en el Pirineo y procedía en realidad de presuntas comisiones abonadas por el empresario Sergi Alsina.

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Oriol Pujol entregó a la familia Sumarroca al menos 729.000 euros procedentes de comisiones de la trama de las ITV. El dinero fue transferido en distintas partidas entre 2008 y 2010 para la compra de una vivienda de lujo en el Pirineo y procedía en realidad de presuntas comisiones abonadas por el empresario Sergi Alsina.

Según un informe enviado en abril por Vigilancia Aduanera al Juzgado de Instrucción número 9 de Barcelona, Alsina y la mujer de Oriol Pujol -Ana Vidal Maragall- crearon una sociedad conjunta para camuflar las comisiones. Con los fondos desviados a esta sociedad gracias a trabajos falsos, la pareja compró después su residencia de lujo en La Cerdaña, construida por los Sumarroca.

El primer pago de Oriol Pujol a Teyco, la empresa investigada ahora por abonar comisiones ilegales del 3% a Convergencia, se produjo el 16 de diciembre de 2008. Una semana antes de esas Navidades, las cuentas del hijo del ex president Pujol emiten un cheque por valor de 190.650 euros a favor del clan Sumarroca. En apariencia, la transferencia no tiene nada incorrecto. Pero Hacienda acredita que la cuenta de Oriol Pujol se nutre en transferencias periódicas de Avima Projectes, una sociedad pantalla utilizada para canalizar comisiones. “Teniendo en cuenta el traspaso directo de capital, Sergi Alsina habría subvencionado la compra del porcentaje que correspondía a Oriol Pujol en la vivienda de Urús”, concluyen los funcionarios en su informe al juez.

Según la escritura pública, el precio total de compra fue de 1.015.517 euros y el ex diputado catalán se quedó con el 20% del chalet. El 27 de agosto de 2010, la cuenta bancaria que abrió en 1992 refleja una nueva salida de efectivo: otro cheque a nombre de Teyco, esta vez por 108.000 euros.

“Nuevamente se constata cómo se destinan los ingresos irregulares o injustificados de Serveis i Participacións Nova D [la empresa de Sergi Alsina] para financiar la adquisición de la vivienda situada en Urús por Oriol Pujol”, explica el informe de Hacienda. Las transferencias se repiten en dos días consecutivos: el 26 y 27 de octubre de 2010, cuando Oriol Pujol emite nuevos cheques por valor de 34.400 y 21.651 euros cobrados luego por Teyco.

Según los documentos consultados por EL ESPAÑOL, la cuenta utilizada por Oriol Pujol para recibir el dinero de las comisiones era la misma en la que cobraba su sueldo como parlamentario catalán: 449.259 euros entre 2007 y 2012. Sólo en la compra de su vivienda de recreo, el mediano de la familia Pujol gastó la mitad de ese dinero.

Separación de bienes

Oriol Pujol y su mujer, Ana Vidal, están casados en régimen de separación de bienes y en apariencia el ex parlamentario catalán carece de vinculación con las empresas de su esposa. Sin embargo, los funcionarios de Hacienda consideran que esta cortina legal es sólo una estrategia para ocultar el volumen y la procedencia de los fondos: hasta 569.118 euros cobrados por el matrimonio de forma indebida. “Aunque en las sociedades Avima Projectes SL y Serveis i Participació Nova D SL no figura como socio ni administrador Oriol Pujol Ferrusola, éste se beneficia finalmente también de los ingresos irregulares descritos”, explican los funcionarios al juzgado de instrucción número 9 de Barcelona.

Con esta apariencia de compartimentos estancos, el 2 de febrero de 2010 es la esposa de Pujol quien desde su cuenta personal envía otros 374.500 euros a nombre de Teyco, la constructora de los Sumarroca.

Esta operación viene a confirmar la constante relación financiera entre el clan de los Sumarroca y la familia Pujol. El pasado jueves EL ESPAÑOL desveló las comisiones del 5% sobre 2,6 millones de euros cobradas por Jordi Pujol Jr con la constructora de los Sumarroca, esta vez por supuestos trabajos de asesoría en México que la Justicia considera ficticios.

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Pujol Jr denuncia el robo de decenas de miles de euros en joyas

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Un robo ha destapado que el matrimonio formado por Jordi Pujol Ferrusola y Mercè Gironès atesoraba decenas de miles de euros en joyas y relojes en su domicilio.

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Un robo ha destapado que el matrimonio formado por Jordi Pujol Ferrusola y Mercè Gironès atesoraba decenas de miles de euros en joyas y relojes de alta gama en su domicilio. El hijo mayor del ex presidente autonómico catalán y su esposa denunciaron el siniestro hace dos años y han puesto en manos de la compañía aseguradora las facturas de los objetos de valor que supuestamente fueron sustraídos en su vivienda barcelonesa.

EL ESPAÑOL ha tenido acceso a la documentación remitida por el matrimonio a una céntrica correduría de Barcelona. Allí figura, por citar uno de los ejemplos más significativos, un reloj de la marca Audemars Piguet, valorado entonces en 13.800 euros y hoy en 17.700. Se trata concretamente del modelo Royal Oak de 41 milímetros automático con esfera de plata y brazalete de acero, que fue adquirido personalmente por Pujol Ferrusola en la conocida joyería Rabat del Paseo de Gracia.

Esta pieza es una de las más significativas de la colección del matrimonio pero no es la única. Mercè Gironès informó a la aseguradora de que le habían desaparecido dos modelos de relojes de la marca Cartier. Para documentar de qué modelos exactos se trata, se dirigió a El Corte Inglés de la Avenida Diagonal donde solicitó un presupuesto de ambos simulando que se disponía a adquirirlos.

Los grandes almacenes le hicieron llegar la información sobre el primer reloj solicitado: un Tank Française de acero mediano valorado en 3.870 euros. También le remitieron el otro modelo requerido: de nuevo un Tank Française, esta vez en tamaño grande y automático. Su precio, 4.600 euros.

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La pareja envió a la aseguradora también al menos otras dos facturas de artículos de la firma Bulgari adquiridos en la tienda del número 74 del Paseo de Gracia y valorados cada uno de ellos en 900 euros. Cada uno tenía su correspondiente número de serie y ambos habrían sido adquiridos, según la documentación, en vísperas de las navidades de 2005.

PUJOL JR. BUENO

El rastro del dinero

Hasta el momento ha quedado acreditado que Pujol Jr ha blanqueado las comisiones que ha cobrado de manos de grandes contratistas de la Generalitat catalana en inversiones en medio mundo diseminadas en negocios tan dispares como puertos, minas o grandes operaciones inmobiliarias en Argentina, Brasil, Turquía, Irak, Etiopía o Gabón.

Pero también que ha destinado buena parte de los más de ocho millones de euros que ha percibido a través de sus sociedades instrumentales -Project Marketing Cat e Iniciatives, Marketing i Inversions- por la prestación de asesorías que se han demostrado falsas en artículos de lujo. En este sentido, célebre es ya su colección de coches deportivos clásicos, integrada por una docena de Lamborghini, Ferrari y Porsche y tasada por la Agencia Tributaria en 1,6 millones de euros.

La Fiscalía Anticorrupción y Hacienda ya han documentado que Pujol Ferrusola declaró haber pagado precios irrisorios por ellos y apuntan a que utilizó abundante dinero negro de origen desconocido en estas operaciones. Por lo tanto, la investigación que se sigue contra él por parte del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional por blanqueo de capitales y delito fiscal no sólo se extiende ya a su ingente parque móvil sino a los innumerables artículos de lujo adquiridos durante los últimos años por el vástago del histórico líder nacionalista catalán con cargo a las comisiones que, tal y como demostró hace unos días este periódico, alcanzaban el 5%. Una tarifa superior a la ya conocida del 3% entregada por grandes contratistas públicos como la familia Sumarroca a Convergència Democrática de Cataluña (CDC).

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Pujol Jr diseñó un plan para blanquear sus comisiones en medio mundo

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– Elaboró un complejo plan para invertir el dinero del 5% en países como Turquía, Argentina, México o Irak

– Intentó asociarse a un médico colombiano contra la calvicie, fundar escuelas del Barça en Latinoamérica o abrir granjas para cerdos en Uruguay 

También en EL ESPAÑOL:

– Elaboró un complejo plan para invertir el dinero del 5% en países como Turquía, Argentina, México o Irak

– Intentó asociarse a un médico colombiano contra la calvicie, fundar escuelas del Barça en Latinoamérica o abrir granjas para cerdos en Uruguay 

Jordi Pujol Ferrusola elaboró un complejo plan para blanquear sus comisiones en medio mundo. EL ESPAÑOL ha tenido acceso al documento original que elaboró el hijo mayor del ex president y en el que diseñó con todo lujo de detalles dónde invertir los fondos cobrados de grandes contratistas de la Generalitat. El dinero lo cobraba a través de dos empresas tapadera: Iniciatives, Marketing i inversions, SA, y Project Marketing Cat, SL. Entre sus destinos priorizaba el continente americano con países como México o Argentina. Pero se planteaba también desarrollar operaciones muy diversas en Turquía, Irak, Gabón, Etiopía o Inglaterra.

Con esas entidades instrumentales, Pujol Jr. ha percibido en los últimos años más de ocho millones de euros en comisiones que han sido camufladas con falsos trabajos de asesoría. La Audiencia Nacional ya ha advertido indicios de que estas prácticas son constitutivas de un delito fiscal y otro de blanqueo de capitales y mantiene imputado al primogénito de Pujol, que llegó a percibir comisiones del 5% de grandes contratistas públicos como la familia Sumarroca.

Pujol Ferrusola planificó una ambiciosa estrategia inversora que se fijaba como principal objetivo Latinoamérica. Tal y como dejó por escrito el propio vástago del histórico dirigente nacionalista, su intención pasaba por concentrar sus fondos en México con la “implantación”, en compañía de un “inversor” por determinar, de un “centro dermatológico” dirigido por el doctor colombiano Giovanni Bojanini. Este médico es especialista en tratamientos para la calvicie, dispone en su país de más de 40.000 clientes y se ha expandido por otros países latinoamericanos como Panamá, Venezuela, República Dominicana o Perú.

Y sin embargo los planes empresariales de Jordi Jr. para esta región no terminaban ahí. En México se planteaba el desarrollo de proyectos “eólicos y fotovoltaicos” así como la instalación de “minicentrales hidráulicas” y de “contadores de agua” en la ciudad mexicana de La Paz. También expresaba su intención de participar en la instalación de “puertas automáticas” para la línea de metro de México DF e introducirse en negocios vinculados a los “residuos” y “la iluminación pública” de “ayuntamientos” mediante la alianza con la empresa francesa Citelum. A su vez dejó por escrito que tenía en mente la construcción de “aparcamientos de hospitales” y hasta la posibilidad de “introducir” en México a la empresa National Geographic.

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Escuelas del Barça

Entre las posibles líneas de negocio de Pujol Ferrusola en México, figuran la “búsqueda de colaboración entre empresas españolas y mexicanas para la gestión de residuos y mantenimiento de depuradoras”. Para ello escogió como “emplazamientos” predilectos “Puerto Vallarta, México DF, Querétaro y Acapulco”. Junto a todas estas iniciativas, llegó a poner en marcha el desarrollo urbanístico de Azul de Cortez en el sur de la península de Baja California, ideó introducirse en el sector sanitario implantando tecnología para “diagnosticar por imágenes el cáncer de mama” y llegó a destinar al menos 1,2 millones de euros a un supuesto negocio de envío de dinero entre Estados Unidos y México.

En Argentina, además de la adquisición del puerto fluvial de la ciudad de Rosario, que fue su iniciativa estrella y en la que Hacienda ya ve indicios claros de blanqueo de capitales, Jordi Jr. planteó la posibilidad de incorporar a este boyante negocio a una serie de “inversores chinos”. Su intención era ampliar esa iniciativa a los “contenedores de automóviles y cítricos”.
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Gráfico: Luis Sevillano

En América también estudió la posibilidad de “montar granjas de cerdos con la genética de España en Brasil o en Uruguay” y analizó la “búsqueda de minas” para producir carbonatos de calcio en alianza con la empresa española Reverté. Pero también examinó la posibilidad de “crear escuelas del FC Barcelona” y el desarrollo de proyectos de “biodiésel” y de “importación hacia España del grano argentino para piensos”.

El hijo de Pujol intentó extender sus tentáculos también a países como “Turquía o Irak”, donde meditó la posibilidad de desarrollar “proyectos en asuntos de seguridad, ferrocarriles, gas natural y petróleo”.

En Inglaterra sopesó invertir en “plantas de reciclaje” con la empresa Zerowaste y llegó incluso a África, donde desembarcó en Gabón para “instalar líneas eléctricas” y en Etiopía, donde meditó “presentar empresas españolas al lobby etíope para realizar trabajos en el país”.

Este gran esquema, elaborado por el propio Pujol Ferrusola, sirve de guía ahora a los investigadores para determinar a cuánto asciende realmente la fortuna de la familia y dónde se encuentran diseminados los fondos procedentes de la corrupción.

También en EL ESPAÑOL:

Pujol Jr. ocultó 1,2 millones de comisiones en Delaware

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– Hacienda descubre que compró Avanti Alliance LLC en el paraíso fiscal americano e inyectó los fondos a través de una de las sociedades que utilizaba para cobrar los 5% en España

– Desvió el dinero para “crear una empresa de envío de dinero entre EEUU y México”

  • Hacienda descubre que compró Avanti Alliance LLC en el paraíso fiscal americano e inyectó los fondos a través de una de las sociedades que utilizaba para cobrar los 5% en España
  • Desvió el dinero para “crear una empresa de envío de dinero” entre EEUU y México

Jordi Pujol Ferrusola también posee una sociedad instrumental en el estado norteamericano de Delaware, considerado paraíso fiscal. La Agencia Tributaria española ha detectado la existencia de Avanti Alliance LLC, entidad en la que el hijo mayor del ex presidente autonómico catalán participa a través de su empresa española Iniciatives, Marketing i Inversions, S.A., y en la que ha inyectado al menos 1,2 millones de euros que proceden del cobro de comisiones.

Esta empresa de Delaware fue adquirida por Pujol Jr. para poner en marcha, tal y como él señala en sus propios planes de negocio, la “creación e implantación de tarjetas para el envío de dinero entre países, principalmente entre Estados Unidos y México”, aunque formalmente estaba controlada por dos ciudadanos estadounidenses.

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) ya ha acreditado que Pujol Ferrusola introdujo “1.265.776,75 euros” en Avanti Alliance entre los ejercicios 2006 y 2009. Los investigadores siguen el rastro de este dinero al considerar que procede del cobro de comisiones ilegales por la adjudicación de obras públicas en Cataluña.

En este sentido, Hacienda se ha dirigido a las autoridades norteamericanas para requerirles cuanta información dispongan de esta nueva empresa, desconocida hasta la fecha, para determinar si fue empleada para blanquear fondos de origen ilícito. La Agencia Tributaria ha señalando en sus comunicaciones que alberga “serias dudas en relación a la veracidad de las cuentas declaradas por Iniciatives, Marketing i Inversions”.

Esta empresa española está participada al 50% por Jordi Pujol Ferrusola y por su esposa Mercé Gironés y ha sido una de las plataformas empleadas por el hijo mayor del histórico líder nacionalista para cobrar supuestos sobornos de manos de grandes contratistas de la Generalitat. No en vano, la Audiencia Nacional ya ha cuantificado en más de 8 millones de euros la cifra percibida por Pujol Ferrusola mediante esta y otras empresas instrumentales de manos de grandes constructoras y empresas de servicios con importantes contratos en Cataluña. En todos estos casos los pagos se camuflaron según la versión de los investigadores en forma de supuestas asesorías empresariales de las que no existe rastro documental alguno. Tanto el juez José de la Mata como la Fiscalía Anticorrupción consideran que se trata de trabajos ficticios que camuflan dádivas ilegales.

Una de las muestras más representativas de este modus operandi fue desvelado precisamente ayer por EL ESPAÑOL y tiene como protagonistas a los miembros de la familia Sumarroca, fundadores de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). A través de su empresa EMTE esta saga abonó 132.800 euros a Pujol Jr en concepto de un “5%” de comisión que dejaron anotado de su puño y letra en un post­it que encabeza el contrato suscrito entre ambas partes. De tal manera que, si la cifra de comisiones establecida para CDC ascendía al ya célebre 3%, la familia Pujol se reservaba para sí misma una tarifa todavía más alta.

Tras recibir el requerimiento de información en relación con la empresa Avanti Alliance, Estados Unidos ya ha procedido a contestar a la Hacienda española. Ha interrogado a los dos representantes americanos de Avanti Alliance, Al Vitolo y Tom Settineri, y ambos han explicado que el objeto oficial de esta empresa consistía en “la comercialización de un producto consistente en una tarjeta de crédito/débito concebida para que fuera usada por ciudadanos sin cuentas bancarias”. Asimismo, han precisado que Avanti se encuentra vinculada con otra sociedad, también radicada en Delaware, y denominada CJJ Investment Corporation.

Pese al ambicioso diseño inicial, las autoridades americanas señalan que “a finales de 2008 o principios de 2009 los bancos retiraron el apoyo financiero y pusieron fin al negocio”, provocando la bancarrota de la empresa. Pese a ello, Pujol Ferrusola dejó constar en su documentación interna que llevó a cabo viajes a Nueva York “para mantener reuniones” relacionadas con este proyecto así como a Houston para reunirse con “Gustavo de la Garza, presidente de Marcatel, quinta operadora mexicana, para la implantación de las tarjetas en México”, dejando claro que su intención pasaba por inyectar todavía más dinero de comisiones si el supuesto proyecto salía adelante.

Diccionario satírico burlesco (II)

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En la segunda entrega de su glosario particular, Anna Grau se adentra en la letra B. Nos trae esta vez términos que dan mucho juego, como Balanzas fiscales, Bandera o Barça. A través de ellos, y con su humor y escritura punzante, nos ayuda a conocer un poco mejor la realidad catalana.  

Lee aquí el primer capítulo del diccionario 

Badalona

Ya tiene que ser bonito Badalona, que cantaba Joan Manuel Serrat, para aguantar que allí se hayan afincado tanto el nuevo y flamante candidato del PP catalán, Xavier Garcia Albiol, como la Pasionaria del prusés, Pilar Rahola. Ambos dos de una contundencia avasalladora y de un carácter netamente killer que si por lo que sea no sabes con quién estás tratando, te enteras en seguida. Los extremos se tocan, los enemigos se parecen: Albiol promete limpiar el oeste del Besòs de gitanos rumanos, Rahola de catalanes unionistas y españoles. ¿Qué sería de la Cataluña moderna, esa sardanaza de cursis, sin semejantes fuerzas de la naturaleza y de la política sin complejos y sin escrúpulos? En otra vida y en otro país Albiol y Rahola podrían ir de la mano. En la vida y en el país que les ha tocado se la tienen que morder el uno a la otra. Pero en el fondo conectan más entre sí que con sus pánfilos líderes respectivos. Qué buenos perros de presa si tuvieran, ambos, buen señor. De la jauría de enfrente no iban a quedar ni los huesos.

Balanzas fiscales

Cuenta del Gran Capitán y de la vieja que nunca cuadra. A saber: uno suma todo lo que el Estado ingresa en una comunidad autónoma, luego le resta todo lo que ahí se gasta, y el saldo que quede a favor (del Estado) equivale al grado de expolio que esa desdichada comunidad autónoma sufre. ¿Queda claro? Por supuesto no hay que hacer caso de Liberty Valance ni de Madrid cuando en vano se desgañitan y advierten de que las cosas no siempre son tan sencillas ni están tan claras. Que hay servicios y sinergias generales muy difíciles de cuantificar y que, teniendo en cuenta la progresividad de los impuestos sobre la renta, las cotizaciones a la Seguridad Social, etc., etc., te pongas como te pongas, para que todos los individuos paguen lo mismo, algunos territorios donde hay más individuos ricos por metro cuadrado tienen que pagar más. Eso sin contar con que, cuando una comunidad autónoma tiene la suerte de estar gobernada por partidos nacionalistas, eso desencadena un corolario fascinante: y es que si el Estado no invierte es un cerdo, pero como invierta es un cretino, porque el pantano lo inaugura y el tanto se lo apunta el jefe de la tribu local. Con lo cual se produce una inmediata disfunción eréctil inversora en Madrid… inmediatamente compensada, en Barcelona, con un marcar paquete y un cerrar ambulatorios para abrir carísimas embajadas culturales en el extranjero. ¡Honra sin barcos! Ergo, si te ha tocado un gobierno autonómico nacionalista, disfruta de las vistas a la autopista (de peaje) y apriétate tres agujeros más el cinturón. Por cierto, en Madrid tienen tanta culpa o más de este despropósito porque incluso cuando sacan las cuentas se hacen un lío con ellas. Dan así eterna carnaza a los que acusan al Estado de sisar cual fámula viciosa o de invertir más allá donde más les votan…

Bandera catalana y/o estelada

Igual que los semáforos dan de sí tres luces (rojo, amarillo y verde), la bandera catalana tiene tres posiciones: reposo, ataque y misión imposible. En reposo es la senyera de toda la vida, las cuatro barras rojas sobre fondo de oro inspiradas en la sangre y en la leyenda de Guifré el Pilós, Wifredo el Velloso. En pleno franquismo su capacidad de subversión satisfacía plenamente a todo el mundo, pero en tiempos más recientes ya no basta; entonces hay que sacar l’estelada, la versión que incorpora un lucerito blanco sobre fondo azul, a la cubana. En esta posición de ataque la bandera ya no es meramente catalana: es independentista y antiespañola. Como no podía ser de otra manera tratándose de Cataluña, hay quien intenta nadar y guardar la ropa, misión imposible pero no tanto como parece. Para este tipo de cross-dressing patriótico se inventó l’estelada clandestina, es decir, con lucero, pero no blanco y azul sino rojo y amarillo, para que de lejos se pueda confundir con una bandera catalana normal. Será por gustos y colores.

Bandera española a secas

A diferencia de su prima hermana (¡perdón!) catalana, la bandera española tiende a desdibujarse de la vida pública, cuando no a pasar directamente a la clandestinidad. En determinados círculos gozan de más y mejor aceptación variantes técnicamente periclitadas de la bandera (sea la del aguilucho, sea la republicana) que la bandera misma tal y como hoy en día la conocemos. Si es que la seguimos conociendo. En un futuro cercano puede llegar a ser imposible diferenciarla de unos calzoncillos rojigualdos astutamente puestos a escurrir en un balcón del Palacio de la Capitanía de Barcelona.

Barça

Religión de Estado, si Estado hubiera o hubiese. Teocracia sin Dios. Ilustración sin Razón. Más que un club, menos que un equipo. Poderoso laboratorio simbólico, Proyecto Manhattan del que la Cataluña real, plural e imperfecta, sale reconvertida en apretada falange de raza aria blaugrana. Que eso en la práctica no tenga nada que ver con quién expide los pasaportes de los que objetivamente chutan la pelota y dónde pagan estos sus impuestos, cuando los pagan, no quita ni pone. Como no quitan ni ponen las escandaleras en los despachos o las sucesiones en la presidencia en el mejor estilo Yo, Claudio. El expresidente Josep Lluís Núñez, que no era moco de pavo, ya ha colgado las botas en la cárcel y hay petición de talego para otros máximos directivos de la institución. ¿Habrase visto cosa más nostra?

La campaña del 5%

Si la Policía sorprendiese hoy a Jordi Pujol abriendo la caja fuerte del Banco de España, en mitad de la madrugada, con una media calada en la cabeza y distribuyese las imágenes de la captura, el acontecimiento sería recibido con displicencia en buena parte de Cataluña: “Otro ataque más al procés“. Ya lo dijo Unamuno: una fe sólo se sustituye por otra.

Si la Policía sorprendiese hoy a Jordi Pujol abriendo la caja fuerte del Banco de España, en mitad de la madrugada, con una media calada en la cabeza y distribuyese las imágenes de la captura, el acontecimiento sería recibido con displicencia en buena parte de Cataluña: “Otro ataque más al procés“. Ya lo dijo Unamuno: una fe sólo se sustituye por otra.

Pero que la religión independentista haya alterado la sensibilidad moral de una multitud de ciudadanos no impide, a Dios gracias, que haya personas empeñadas en llegar al fondo de las cosas. Y, a veces, hasta lo consiguen.

Esteban Urreiztieta y Daniel Montero vuelven para alumbrar con pericia bajo las aguas pútridas del oasis catalán. Sabíamos que la tarifa de Convergència era del 3%. Ahora descubrimos que la de los Pujol era del 5%. Una anotación manuscrita en un contrato delata el caché de la familia.

Cuando Pujol se comprometía a dar estabilidad a los gobiernos de Madrit a cambio de que Madrit no metiera sus narices en Cataluña sabía muy bien lo que hacía. Así todo quedaba en casa.

Carles Sumarroca, cofundador de Convergència, se acostó un día como amigo personal del president y despertó como contratista principal de la Generalitat. Artur Mas mantuvo la tradición.

Poco a poco, y a medida que crecía la prole, se fueron conformando lazos inextricables entre parentela, allegados y colegas que, al igual que en El Padrino, obligan a tener a mano un dramatis personae para no perderse en el enredo.

Es la constructora de este Sumarroca, en fin, la que paga a Jordi Pujol hijo una comisión dos puntos mayor que la que Convergència cobra por sistema -Maragall dixit por unos trabajos que no aparecen. El partido es el partido, pero la familia, don Vito, es la familia.

Como en las pelis de Wall Street, los pagos se realizan en el extranjero y a una empresa tapadera dedicada supuestamente a múltiples servicios; en el caso que nos ocupa, la misma firma que señaló a la Policía la ex novia del agraciado.

Uno de los tantos pellizcos del vástago de los Pujol-Ferrusola es de 585.000 euros por mediar, ¡oh la la!, para conseguir la reforma de las instalaciones de Radio France, en París, de la que nunca se supo. Cabe la posibilidad de que la generosidad de Sumarroca guardara relación con lo hinchados que estuvieran los precios que cobraba por los servicios que prestaba a la Generalitat, que como todo el mundo sabe, gestiona el dinero de los catalanes: de los independentistas y de los que no lo son.

Mañana, coincidiendo con la Diada, comienza la campaña del 27-S. En los dicursos patrióticos a nadie se le atragantará el 5%. Pero, queridos feligreses, haberlo, haylo.

El libro negro del periodismo en Cataluña (I): La corrupción

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Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

Este sábado, el segundo capítulo: ‘La comunidad’

Ante casos flagrantes, la prensa catalana no ha clamado; ante casos dudosos, no ha insistido; ante casos ignorados, no ha rebuscado. Esta serie aborda la historia del periodismo en Cataluña desde la llegada al poder de Jordi Pujol a través de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación.

El periodista Siscu Baiges estaba un día de principios de los años 90 en los pasillos del Parlament de Catalunya. Se acercaba el entonces consejero de Economía, Macià Alavedra, con su fama de encantador. Al pasar al lado de Baiges, dijo: “A usted, Baiges, ¿qué le pasa, va mal follado? Siempre está metiéndose conmigo”. El periodista recuerda hoy que su respuesta fue bastante digna: “Si pudiera follar mejor, no estaría de más. Pero si sted] dejara de hacer trapicheos, me metería menos con usted”. Este nivel de confianza no es raro entre políticos y periodistas, pero el ataque indicaba algo según Baiges: “Alavedra sabía que yo era un pringado. Me podía pisar como quisiera, era sólo una molestia”.

Los periodistas políticos en Cataluña que “se metían” con altos cargos eran pocos y tenían una vida difícil. Baiges fue uno de los tres autores del libro Banca Catalana. Más que un banco, más que una crisis, publicado en julio de 1985. Los otros dos fueron Enric González y Jaume Reixach. Era una historia seria de Banca Catalana, entonces “la mayor crisis bancaria convencional de la historia financiera europea”, según la contracubierta.

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La editorial Plaza & Janés publicó el libro. Los tres periodistas entregaron el manuscrito en septiembre de 1984, ya revisado por un abogado y con el anticipo pagado. La querella contra Jordi Pujol había salido cuatro meses antes.

El manuscrito tenía actualidad, pero la obra sólo se publicó en julio de 1985. Durante esos meses, la editorial decidió hacer un nuevo repaso jurídico frase a frase. La persona que se encargó fue Mauricio Casals, hoy presidente de La Razón. En una de las reuniones, Jaume Reixach le dijo a Casals que lo había grabado todo: o sacaban el libro o él publicaba las grabaciones. Reixach dice ahora que fue un farol para hacerle claudicar.

Casals fue luego responsable de ABC Cataluña, donde Francisco Marhuenda, hoy director de La Razón, defendió a Pujol en el caso Banca Catalana.

El mismo mes de julio de 1985, Planeta publicó otro libro sobre Banca Catalana: el subtítulo era Toda la verdad. Es legítimo sospechar que los 10 meses de retraso fueron para esperar que las dos obras coincidieran.

El autor de la segunda obra sobre Banca Catalana fue Feliciano Baratech, célebre y oscuro periodista económico de La Vanguardia. El mismo mes de julio La Vanguardia publicó cuatro grandes extractos de la obra de Baratech en días consecutivos. En las tres primeras entregas no salía la palabra “Pujol”. En la entradilla de la primera entrega, Banca Catalana era sólo “un banco que ha movido polémica reciente”. Uno de los dos destacados decía: “En el tema Banca Catalana se han utilizado argumentos falsos”. Era un lavado de imagen extraordinario.

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El libro de los tres periodistas sólo salió citado en La Vanguardia en el ejemplar del 26 de septiembre, entre una larga lista de publicaciones recientes. Las obras que lo rodeaban eran El Código nacionalista vasco durante el franquismo, publicado por Anthropos, y El reto de las metrópolis, del Instituto de Cooperación Iberoamericano. Nadie puede decir que el libro de Baiges, Reixach y González no saliera en La Vanguardia.

La historia del libro no terminó ahí. El País sacó en septiembre una noticia con fragmentos que se habían censurado. Había uno muy sensible: los datos de dos notarios que certificaban la venta de acciones de Jordi Pujol en Banca Catalana por 600 millones de pesetas en 1977. Pujol siempre negó haberse enriquecido con el banco.

Cinco semanas después, Joan Piqué Vidal, abogado de Pujol, convocó una rueda de prensa para aclarar esta información. Andreu Missé, el periodista que escribió la noticia de los fragmentos censurados en El País, no fue convocado. El Periódico titulaba al día siguiente: Pujol regaló las acciones de Banca Catalana a su fundación. En la crónica de El Periódico se lee: “Según se desprende de las palabras de Piqué Vidal, al president de la Generalitat le duele que alguien pueda pensar que se benefició personalmente de la crisis de Banca Catalana”. De pronto los sentimientos del presidente eran noticia.

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En este breve que destacamos se hizo eco ‘La Vanguardia’ de la publicación del libro ‘Banca Catalana. Más que un banco, más que una crisis’

El caso catalán

Esta desigualdad en el trato ha tenido consecuencias para el periodismo catalán en las tres décadas siguientes. Los periódicos, teles y radios catalanas han sido poco incisivos y persistentes con el poder local. Es un fenómeno que también se ha dado en otras comunidades autónomas y en Madrid, pero el caso catalán tiene sus particularidades. No es posible decir que en la prensa catalana se haya censurado información indiscriminadamente pero sí que se ha disimulado: ante casos flagrantes, los medios no han clamado; ante casos dudosos, no han insistido; ante casos ignorados, no han rebuscado.

En más de 35 años de periodismo hay ejemplos buenos y malos. Pero a través de más de 80 entrevistas con directores, redactores, presentadores y jefes de comunicación que han trabajado en Cataluña en distintas etapas se distinguen al menos cuatro causas de la realidad mitigada en que ha vivido la sociedad catalana: las ayudas públicas a la prensa privada (que han sido las más altas y constantes de toda España), la adherencia emocional a la causa catalana (la defensa del país o el silencio ante el “enemigo exterior” ha sido a veces más importante que el oficio), el temor a un poder total (la Generalitat ha tenido un sinfín de maneras de imponerse) y el tamaño del país (los círculos de poder han sido más pequeños e impenetrables).

Estas cuatro causas no son aisladas. Todas han sobrevolado a la vez muchas redacciones barcelonesas. Según el medio, una podía tener más peso que otra. La responsabilidad no es -sería absurdo- de todos los periodistas. Las responsabilidades graves recaen sobre todo en los editores.

Los editores catalanes ven sus medios como negocios, y lo son. Pero a menudo han olvidado el obligado y paralelo servicio público. Cuando un conseller de la Generalitat le llamaba enfadado,  Xavier Vidal-Folch, entonces director de El País en Cataluña, le daba el número de su editor, Jesús de Polanco: “Llámale a él”, decía Vidal-Folch. “Te equivocas de destinatario. Ve a presionar a quien debes presionar”. En otros periódicos catalanes, era distinto: “Sé que compañeros de otros periódicos lo tenían más difícil”, dice Vidal-Folch.

La última llamada insistente que recuerda haber recibido Àlex Sàlmon, director de El Mundo en Cataluña desde 2001, fue de Macià Alavedra, que le telefoneó en 2004. Había puesto en portada una cena que había organizado el conseller con el juez Luis Pascual Estevill, que entonces era juzgado (y luego fue condenado) por prevaricación. Alavedra quería que Sàlmon quitara la noticia de portada.

“Era lo único que le interesaba, salir de portada”, dice Sàlmon. Alavedra dijo, según Sàlmon, que otro director de periódico no creía que ese hecho fuera noticia de portada y le amenazó con llamar a Pedro J. Ramírez, que estaba ese día ilocalizable fuera de España. Pero según Sàlmon hubiera dado igual. “Estábamos fuera del rollo de la presión”, dice.

Había otros que no estaban tan aislados de la presión. Lluís Foix recibió “cientos de llamadas” de Pujol como director adjunto de La Vanguardia entre 1987 y 2000.  ¿Nunca te planteaste decir a Pujol que dejara de llamar?, le pregunté. “No, no era posible”, respondió. La empresa no hubiera apoyado su postura.

Foix lo sabía bien: en 1983 había dejado de ser director por la presión de Convergència. Txema Alegre, redactor jefe en Economía y Política en La Vanguardia durante los 80 y 90, lo explica así: “Cuando el modo de publicar algo no gustaba, los políticos no te lo decían. Iban a la altura y desde allí llegaban los mensajes según cómo los filtrara la dirección. Era un comportamiento mafioso en minúscula”. El cargo de director depende del editor. Si un político presiona a un director y el periodista accede, sólo hay dos motivos: o le conviene –por ideología, amistad, dinero– o le falta el respaldo del editor.

El proceso mental 

Las llamadas de políticos no sólo son una presión posterior o paralela a la publicación. Al cabo de unas cuantas llamadas, el periodista puede empezar a flaquear y autocensurarse. El proceso mental es algo así: a tal político no le gustará esta noticia, su llamada es segura, la propiedad no cerrará filas y es mejor dejarla o disimularla.

Jordi Maluquer fue director de Avui durante el mandato breve del presidente Josep Tarradellas, quien le llamó sólo una vez por una información que no le gustó: “Me dijo: ‘Maluquer, sé que debéis de estar muy nerviosos porque habéis escrito este artículo, que ya he leído. Yo sé por qué hago las cosas y a veces no puedo contarlo todo. Pero escribid lo que queráis’. Pensé que era generoso. Pero claro, ya me hizo notar que me vigilaba”.

La redacción de El País en Cataluña vivió enseguida esas llamadas en el momento más difícil para Pujol. En pleno caso Banca Catalana, Pujol se permitía broncas a su director. Así describe Antonio Franco, director de El País Cataluña entre 1982 y 1988, un encuentro con el presidente:

En el peor momento de Banca Catalana, recibí una llamada de Pujol para decirme que no quería hablar con nadie de ‘El País’ pero que quería hablar conmigo personalmente. Yo le dije que ‘personalmente me llamo Antonio Franco’ y que debía ser en una cafetería. Allí me metió un chorreo y me llamó de todo.

Los periódicos catalanes no han actuado nunca sólo al dictado del poder político. El caso contra el periodismo catalán no es simple, pero es innegable. Una palabra llegó a definir este ambiente resignado: “Oasis”. Ahora sabemos que pasaba algo más de lo que parecía. Aunque había gente que sí sabía: políticos, periodistas, empresarios sobre todo. Algunos no quisieron contarlo y otros no pudieron. El oasis no era un lugar de paz inmaculada. Se censuraron artículos, frases y palabras, pero se publicaban piezas más o menos duras, como me han dicho muchos periodistas con quienes he hablado. Eran sin embargo piedras sueltas que caían en un estanque: creaban unas olas que desaparecían enseguida. No había locutores, titulares, analistas que insistieran con otras piedras para averiguar más o enturbiar la paz.

Un off the record es el acuerdo que obliga a un periodista a no identificar a la fuente de una información. Los periodistas suelen evitar los off the record, excepto cuando son ellos quienes hablan. Las más de 80 entrevistas que son la base de esta serie han estado trufadas de off the record, a menudo incluso con la grabadora apagada. He procurado utilizar esas miniconfesiones que no podía revelar para entender mejor el contexto. También ha habido cuatro fuentes que han querido ver antes de publicar sus frases entrecomilladas a cambio de hablar en abierto sin preocuparse. He cedido para no perder las entrevistas. En el texto está siempre la fuente de la información. Si no la hay es porque hay al menos dos fuentes off the record con un testimonio muy parecido. Si no advierto del motivo, no hay nada con una sola fuente off the record.

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Las dos fotografías de Jordi Pujol que acompañan a este artículo las hizo el fotógrafo catalán Manel Armengol en 1977.

Te hago un informe

El padre de Enric González, Francisco González Ledesma, había ganado el premio Planeta en 1984 y les dio dinero a sus tres hijos. Enric, uno de los tres autores del libro sobre Banca Catalana, se fue a dar la vuelta al mundo y al volver se reincorporó a El Periódico: “No se ponía nadie al teléfono, no me aceptaban en ruedas de prensa, me impedían pasar”, dice González. Su director, Enrique Arias Vega, le dijo: “Lo tienes mal. Están enfadados contigo”. Arias Vega sabía qué era lo que hacía enfadar al gobierno. En 1984 censuró una viñeta del dibujante Alfons Rodríguez, que no ha dado ahora permiso para reproducirla aquí ni ha querido dar su versión. En el dibujo que nunca apareció, Pujol canta folclore catalán mientras los fiscales Mena y Villarejo esperan entre telarañas que quiera declarar sobre Banca Catalana.

En sus Memorias líquidas (Jot Down Books, 2013), González explica que hicieron un informe sobre él: “Un antiguo colega del Correo, a quien su espíritu nacionalista le había permitido cobijarse en el gabinete de prensa de la Generalitat, me telefoneó para advertirme de que le habían encargado la confección de un informe sobre mí: ‘¿Quieres que ponga algo en especial?’, me preguntó”.

Había más informes de la Generalitat sobre periodistas. El 22 de febrero de 2006, se supo que “Pujol encargó informes sobre la orientación política de periodistas de TV3”. Ese mismo día, La Vanguardia publicaba un breve sobre el mismo tema con un título más suave: ICV lleva a la fiscalía los sondeos encargados por el Gobierno de CiU. Hay muchas maneras de dar la misma información. Al día siguiente, La Vanguardia daba algún detalle más en una pieza titulada Los bajos fondos del poder y hablaba de “encuestas y estudios encargados por las administraciones convergentes entre 1983 y 2003”. En total eran más de cien.

La Vanguardia no daba ningún detalle del contenido. El País citaba un informe de 1993. Salvador Alsius, célebre presentador de TV3, tenía “unas claras tendencias antinacionalistas y sobre todo anticonvergentes y antipujolistas”, decía el texto. Junto a Alsius, Àngels Barceló era “quintacolumnista, colaboracionista y botifler”.

En otro informe de 1994 había detalles más específicos. Habla al menos de dos radios de pueblos. En Abrera “trabajan unas chicas que hablan en catalán pero que entre ellas se relacionan en castellano” y en Radio Súria “los niños de familias castellanohablantes que pasan por la emisora se expresan en su totalidad en catalán”.

Enric González estuvo una temporada más en El Periódico sin ocuparse de temas catalanes. Poco después, fichó por la sección de Economía del diario El País. Dos años después, le trasladaron a Madrid. A finales de los 90 volvió a Cataluña y se encargó durante un año de la política catalana. Acompañó a Pujol a alguno de sus viajes. González recuerda que un día el presidente le preguntó: “¿Pero es usted catalán o no?”. González es obviamente catalán: “Se refería a si era de los suyos”, aclara. Hoy González es periodista en El Mundo.

Marcados para siempre

Jaume Reixach y Siscu Baiges, los otros autores del libro, tomaron otro camino: “Quedamos marcados para siempre”, dice Baiges. “Yo me he dedicado muchos años a hacer cosas que no tenían nada que ver pero he sido siempre el sociata que hizo el libro de Banca Catalana”. Ambos acabaron en el Diari de Barcelona, un periódico cercano a los socialistas. Xavier Roig, jefe de gabinete del alcalde Pasqual Maragall, aún recuerda cómo el director, Josep Pernau, iba a pedirle ayuda. La ayuda era algo ambiguo: anuncios, suscripciones, colaboración. En el fondo era básicamente dinero. Roig lamenta ahora no haber hecho algo más: “Quizá deberíamos haber buscado más para ayudarles”.

Reixach y Baiges formaban el equipo de investigación del Diari. Encontraban alguna cosa. Baiges fue un día con un colega de redacción a ver al jefe de prensa de Macià Alavedra: “Mientras esperábamos en la entrada abrí una fotocopiadora, había un papel y lo cogí”. Eran deudas de la Caric (Comisión de Ayudas a la Reconversión Industrial de Cataluña) que el departamento había renunciado a recuperar. La Caric era una especie de banco público que prestaba dinero a empresas privadas.

En el papel de Baiges había unas 20 empresas con los avales perdonados: “Una era de Antoni Subirà y otras estaban vinculadas al Grupo Zeta: Gráficas Industriales, Editorial Bruguera”. Subirà era portavoz de CiU en el Parlament y primo segundo del presidente Pujol. El Grupo Zeta era también propietario de El Periódico, que era el segundo diario de Cataluña. Caric había avalado directamente a El Periódico y otros medios.

El caso Caric fue uno de los primeros escándalos del pujolismo, hoy olvidado si no fuera por una frase del fiscal general del Estado Eligio Hernández: a pesar de no ver delito en la concesión de los créditos, sí percibía “aromas de corrupción”.

Baiges recuerda otras dos noticias medio impactantes que publicó en el Diari. A finales de los años 80, las conversaciones de los primeros móviles podían interceptarse con las frecuencias de radioaficionados. Baiges pidió a un amigo que grabara una hora de llamadas para demostrarlo: “Me pasó la cinta y salía [el secretario general de Presidencia Lluís] Prenafeta hablando con su secretaria sobre su agenda”. Lo publicaron y les amenazaron con querellas por pinchar los teléfonos de la Generalitat. Otro día vio una obra pública cuya arquitecta era Marta Pujol Ferrusola, hija del presidente. No era ilegal pero sí era feo.

Los métodos de Baiges eran rudimentarios. Iba de vez en cuando a la portería de una empresa que tenían tres ex políticos o amigos de líderes convergentes. Esperaba a que el portero estuviera despistado y ponía la mano en el buzón. Se llevaba los sobres, tomaba nota de las direcciones y luego volvía a dejarlos. “Era muy ortopédico”, dice.

Este runrún era suficiente para que el consejero Macià Alavedra llamara mal follado a Baiges. Esos insultos eran los suaves. Baiges recuerda llamadas a casa: “Te cortaremos los cojones, hijo de puta”, le dijeron alguna vez. “Era desagradable y luego veías que no servía para nada”, dice. “Más denunciabas y más mayorías absolutas sacaba Pujol”.

Así se le quitaban las ganas pero pronto cambiaron sus responsabilidades en el Diari: dejó la investigación para dedicarse a la información olímpica. Alguien del Ayuntamiento había llamado para cortarles las alas: si no paraban, la Generalitat de Pujol no pondría un dinero para alguna obra olímpica que le había solicitado el alcalde Maragall. Baiges recuerda bien la anécdota, pero Carlos Revés, director del Diari entonces y hoy empleado de Planeta, no.

Después de salir del Diari, Baiges entró a trabajar en Com Ràdio, una emisora impulsada por la Diputación de Barcelona, de tendencia socialista. Allí estuvo cerca de 20 años sobre todo en Tots per tots, un programa dedicado a las ONG y la solidaridad. Ahora, después de dos años en el paro, hace colaboraciones.

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El periodista Jaume Reixach, fundador de ‘El Triangle’. / ALBERTO GAMAZO

El periodismo guerrillero

Jaume Reixach era distinto. “Siempre usé la máxima de ‘si me censuran me voy’”, dice. Tuvo que usarla varias veces, también en el Diari de Barcelona. En enero de 1990 fundó El Triangle, un semanario satírico underground. Su modelo es Le canard enchainé pero nunca ha tenido un éxito de público parecido. El Triangle sí hacía (y hace) algo: publica de todo. “Mi estrategia es de guerrillero de la información y los guerrilleros siempre somos pocos”, cuenta Reixach. Los guerrilleros a veces también disparan a todo lo que se mueve.

He entrevistado a algunos periodistas peculiares en este reportaje. Jaume Reixach es el más raro de todos. Mientras habla, al final de algunas frases suelta carcajadas. Parecen una especie de liberación nerviosa. “Te tratan de loco”, le digo. “Lo respeto. Yo sólo quiero ser feliz con el trabajo que hago”, responde.

Reixach da la impresión de que todo reproche le da igual. Solo ríe y ríe sin motivo. Al final de un email, como despedida, me escribió: “¡Caña!”

La metáfora de guerrillero de Reixach es excelente: lleva décadas en los márgenes sin que nadie pueda derrotarle pero también sin poder vencer.

El periodismo de Reixach pisa todas las líneas rojas: “Aunque pase por ser un tío muy alocado, las cosas que decimos tienen su perímetro de certeza. No contamos lo primero que nos dicen. Hacemos mucha labor de verificación”.

El perímetro es la zona peligrosa. Reixach vive de confidencias. Parece haber acertado a menudo.

Sólo ha perdido dos querellas: una por publicar una conversación privada del conseller Cullell y otra por hacer un chiste. El tono de El Triangle no requiere publicar fuentes. Jaume Boix Angelats y Arcadi Espada, que coincidieron con Rexach en El Diari de Barcelona, recuerdan que las noticias que traía a veces estaban poco confirmadas: faltaba el documento, la declaración definitiva. Esta exigencia agotaba a Reixach y le empujó a la guerrilla. Su trabajo quedó marcado, pero a menudo era muy serio y acertaba.

He leído artículos de los primeros años de El Triangle. Son denuncias a menudo sólidas con toques de humor y opinión. Éste es un ejemplo del artículo Trío de ases publicado el 30 de abril de 1990:

Si tenemos en cuenta que la instalación eléctrica de TV3 ha corrido a cargo de EMTE, una empresa que tiene capital de Terasaki España SA y que coincide con los holdings de Macià Alavedra y Lluís Prenafeta en otras empresas, está todo dicho. Efectivamente, en Terasaki España hay dinero del grupo EMTE, a través de su sociedad instrumental Proelec SA, y también interviene la famosa peletería Típel, de los Prenafeta, donde el aún secretario de Presidencia tiene un mínimo de 13 millones de pesetas, y Contax, la instrumental del grupo vinculado a Macià Alavedra. Los amos de EMTE son Jaume Rosell y Carles Sumarroca, dos pesos pesados del empresariado convergente, amigos de la familia Pujol y, en especial, por el lado de Marta Ferrusola, ya que Núria Claverol, la mujer de Sumarroca, es cofundadora con la “primera dama” de la floristería Hidroplant.

En ese mismo texto, Joan Granados, entonces director de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, reconoce que han pagado “dos millones” a Terasaki por “una reposición de material” eléctrico. Es un modo de decir que el material original era también de esa compañía, y no debían ser sólo dos millones.

“Yo soy pionero en ir al registro mercantil y registro de la propiedad. Es un periodismo pesado”, dice Reixach. Carles Sumarroca y las empresas EMTE y Teyco son protagonistas del caso Petrum, que ha sacudido la campaña electoral en 2015. Hace más de 20 años ya estaban en marcha. Alfons Quintà, entonces director de TV3, recuerda cómo Sumarroca le llamó por orden de Prenafeta para tener las condiciones del concurso público para la instalación eléctrica en la sede de los estudios de la tele antes que nadie.

Cobrar por no publicar

En la mejor época de El Triangle, hacia el año 2000, Reixach pagaba 15 sueldos. En febrero de 2002, presentó una querella contra el secretario de Comunicación de la Generalitat y mano derecha de Artur Mas, David Madí, por discriminación en la inserción de publicidad.

Reixach y Madí tuvieron dos reuniones ese año. La querella fue admitida a trámite -luego no fructificó- y Madí tuvo que ir a declarar ante el juez. Allí manifestó dos cosas. La primera, que El Triangle no recibía más publicidad por su escasa “capacidad de influencia en el mercado” y no por ser “incómoda”. La segunda, que había grabado una reunión con Reixach porque “no estaba muy seguro de cuáles serían las intenciones del solicitante de la reunión” debido a “la fama que acompañaba al medio”.

Esa fama, según me han confirmado al menos una docena de periodistas off the record, es que El Triangle cobra por no publicar informaciones. No he sabido encontrar ninguna prueba ni nadie que haya podido dármela o haya querido reconocerlo en abierto. Reixach conoce esa fama y la niega: “Que digan lo que quieran, pero yo no he cobrado nunca ni lo aceptaría por no publicar”.

Los presuntos cobros serían en publicidad o en suscripciones en bloque. La Caixa, Banc Sabadell, Abertis, Gas Natural o FIATC ponen publicidad hoy en El Triangle. “Es porque quieren. Tengo publicidad, pero siempre de buen rollo: si queréis hacer, ponedla; si no, pues no”, dice Reixach.

A partir de un rifirrafe con el ex presidente del Barça, Joan Laporta, Reixach explica algo mejor una de sus maneras de hacer. En 1974, el Barça dio la Medalla de Oro del club a Franco. Reixach le pidió a Laporta que se la retirara y el entonces presidente se lo prometió. Hubo una campaña de recogida de firmas, pero Laporta les dijo que no podría hacerlo. “Tú mismo, tío”, le dijo Reixach a Laporta. Y sigue:

La vida ha querido que empiecen a salir cosas de Laporta que me llegan sin buscar. La vida se me presenta de tal manera que quien me la hace se lo acaba encontrando. Y como éste, todos. Si dices que vas a sacar la medalla y luego resulta que no, pues peor para ti. Yo no haré nada, pero tal vez me empiecen a interesar tu vida y milagros. Yo siempre de buena fe, de buen rollo, siempre amigo, siempre colega. Me pasó lo mismo con Rosell. Mi actitud vital es buen rollo con todos.

Reixach tiene otro argumento para defenderse: no es rico. “Duermo en el despacho, de alquiler. Voy con un cochecito”, dice. Vi su coche y su móvil y no son de un millonario. El dinero quizá no le ha permitido enriquecerse pero sí sobrevivir. Reixach, de 57 años, se defiende así: “No entienden que una persona pueda sacrificar su vida por su trabajo. Los estándares de vida que tienen el resto de compañeros de mi generación, yo no los tengo”. Todo tiene un precio: “Si hubiera seguido en El Correo Catalán siendo un chico obediente, quizá ahora estaría en TV3”, aventura. El Triangle ha pasado también por problemas judiciales con sus trabajadores. En 2014 condenaron a la revista por diez despidos improcedentes.

En la querella que El Triangle puso contra Madí, daba algunas informaciones que habían publicado que podían hacer que la Generalitat fuera reacia a poner publicidad en el semanario: “Los negocios de los hijos de Jordi Pujol y de empresarios afines al President; el caso del conseller Cullell; los sumarios sobre la supuesta financiación irregular de Unió (Trabajo, Turismo); los negocios del Ebro partidarios del Plan Hidrológico; el gasto del Govern en asesores y estudios”. Es una lista aproximada. “Nosotros somos muy gota malaya. Es un periodismo de insistencia”, dice Reixach. No es algo que el resto de medios catalanes pueda repetir. Los casos de favoritismo, nepotismo y trapicheos nunca han sido repetidos y desmenuzados en titulares o portadas.

El grupo japonés Nikkei compró en julio el Financial Times. El Guardian le dedicó un editorial:

El periodismo japonés no es corrupto, pero es respetuoso, como la cultura que lo rodea. Las tradiciones periodísticas anglosajonas no son, en sus mejores momentos, respetuosas con nada. Hay cosas que los periódicos británicos deberían respetar más, como la privacidad, pero también es posible que el respeto oculte una deferencia poco curiosa ante el poder que deja florecer comportamientos escandalosos.

Esas zonas de sombra no dependen sólo del aclamado periodismo de investigación. Dependen de las ganas de publicar. El ejemplo eterno del Watergate elimina todo debate sobre la función de la prensa. Las dos únicas opciones de la prensa no son los dos extremos: derribar al presidente más poderoso o reproducir notas de prensa del ministro. Hay muchas opciones intermedias. En Cataluña, como en Japón, se respeta demasiado. La duda es saber si ha sido sólo por un asunto cultural como en Japón o por algo más. “El mundo necesita periodismo que sea comedido e incisivo a la vez”, dice el Guardian. El periodismo catalán ha sido más bien comedido.

La pintora Malfeito 

Doris Malfeito era pintora y era la mujer del conseller Macià Alavedra. Su mejor época llegó a finales de los 80. Sus cuadros llegaron a venderse por miles de euros.

Durante una de sus exposiciones, el director de El Periódico, Antonio Franco, llamó a su crítico de arte, José María Cadena: “José María, voy a joderte”, le dijo Franco según Cadena. Franco no recuerda con precisión esta anécdota, pero le parece plausible. La memoria histórica de Cadena es célebre en Barcelona. Franco siguió, según Cadena: había una pintora que tenía muchos deseos de que el periodista hiciera una crítica sobre ella y la casa estaba comprometida. Cadena adivinó que era Malfeito: “Me ha llamado dos veces y le he dado largas”, dijo.

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‘Paisaje costero’. Óleo sobre lienzo de la pintora Doris Malfeito.

“Era una pintora mala”, dice ahora Cadena, que se resignó a la voluntad de Franco: “Imagino que si me pides una crítica, será una crítica a favor. Yo te la haré. Pero empieza a buscar otro crítico”. Franco quiso evitarlo pero Cadena lo cortó: “No es por mí. Yo tengo que servir al diario, y me habré desacreditado y ya no seré útil”. Cadena al final evitó escribir. Convenció a Franco para que dijera que estaba fuera y no lo había encontrado. La exposición acababa un par de días después. Es un asunto menor, dice Cadena, “pero la gente se mueve por cosas pequeñas”.

En 1984, Malfeito expuso en París y le dieron un premio. La Vanguardia empezaba con esta ironía gruesa un breve sobre el acto: “Doris Malfeito, pintora de categoría y que se basta y sobra por sí sola para triunfar”. El resto de la nota era un eco social anodino. Estas bromas son más habituales de lo que parece. En alguna noticia sobre mafias, el equipo de investigación de La Vanguardia, Eduardo Martín de Pozuelo y Jordi Bordas, colaban la palabra “convergencia”: “Marbella no es solamente un lugar turístico famoso por las fiestas de la jet set sino que es una de las localidades de convergencia en España de la Mafia, representada en este caso por el “clan de los cataneses”. Si se aísla queda así: “es una de las localidades de convergencia en España de la Mafia”. Y de “cataneses” a “catalanes” hay un paso.

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Así se hizo eco ‘La Vanguardia’ de la exposición de Doris Malfeito en París. 

En una exposición de Malfeito en Barcelona en 1995, en cambio, no había acidez: “Algunos críticos de arte confiesan que todavía añoran los concisos y pregones (sic) retratos infantiles al lápiz o las marinas de Doris Malfeito. Pero, a un tiempo, aseguran que no pueden más que rendirse ante sus nuevos paisajes ampurdaneses”. Cadena no era uno de esos críticos “rendidos”.

Los elogios mundanos de Malfeito quizá no eran tan menores. Malfeito murió en 2014. El obituario de El País -que va sin firma- recuerda cómo sus cuadros tenían “gran demanda” entre empresarios y personalidades. Pone dos ejemplos: el presidente de Cirsa, Manuel Lao, y el empresario americano John Rosillo.

Rosillo era un empresario estadounidense que fue condenado a más de seis años de cárcel por fraude fiscal relacionado con Diagonal Mar, un centro comercial en Barcelona construido en los años 90. No cumplió condena porque logró huir a Panamá.

En noviembre de 1999 un célebre periodista del New Yorker, Jon Lee Anderson, se encontró a Rosillo en Panamá. Anderson hacía un reportaje sobre el futuro de Panamá con la entonces nueva presidenta, Mireya Moscoso. Uno de los miembros del Gobierno de Moscoso era Nicolás Barletta, heredado del presidente anterior, Ernesto Pérez Balladares. A Barletta lo habían acusado de cobrar comisiones de una petrolera americana a cambio de favores en el país. Anderson acompañó un día por Panamá a Barletta, que iba en esa jornada con Rosillo y “un acompañante español”. Los dos estaban, según Anderson, “visiblemente incómodos” por su presencia. El acompañante de Rosillo era Josep Pujol Ferrusola, a quien Barletta daba un “completo trato de VIP, que incluía un helicóptero para ver las propiedades disponibles”.

En diciembre de 1999, El País publicó una nota pequeña de tres párrafos con un título sencillo: Rosillo y un hijo de Pujol planearon invertir en Panamá, según ‘New Yorker’. No dice que Rosillo había sido condenado en Barcelona a seis años de cárcel unos meses antes. En La Vanguardia, la información ocupa un párrafo escondido de las páginas de economía.

En Avui, Alfons Quintà hacía esta mención del reportaje en un artículo de opinión titulado Tristeza, en Venezuela y aquí. En el cuarto párrafo Quintà habla del reportaje de Anderson en “una magnífica revista” norteamericana. Habla de Rosillo -condenado por “un asunto del que la prensa ya informó”- y de que iba acompañado de “un familiar de un político de casa”. No da ningún nombre. He escrito a Anderson, que no recuerda si en aquel momento algún periodista español se puso en contacto con él: “Tengo la  impresión, sin embargo, de que nunca se ahondó mucho más de lo mío, y que todo quedó en lo anecdótico”, dice Anderson, que recuerda también cómo sobre todo Pujol le “rehuía” y “no sabía qué hacer”.

La información en estos tres ejemplos obliga al lector a contextualizar, adivinar, desentrañar. Es una escritura que en el fondo oscurece detalles y ha sido constante en temas espinosos. Me han dicho que es una herencia del franquismo: que se intuya pero que no se entienda. Este tipo de lenguaje cifrado sólo para iniciados ha dejado a los periodistas tranquilos pero a la mayor parte de la sociedad en la ignorancia de los chanchullos políticos.

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Éste es el obituario de Doris Malfeito que publicó ‘El País’ sin firma el 1 de agosto de 2014. 

El Lamborghini de Jordi Jr.

El Mundo, cuya edición catalana llegó en 1995, era más directo. Elianne Ros fue corresponsal en Girona del diario entre 1995 y 1999. Un día de 1997 paró a repostar cerca de Figueres. En otro surtidor se detuvo un Lamborghini. Ros y el propietario del deportivo fueron a pagar juntos. Era Jordi Pujol Ferrusola, a quien Ros había conocido en un congreso de Convergència. Ros recuerda que le dijo: “Hola Jordi, ¡qué coche llevas!”. Se fue sin responder. Ros memorizó la matrícula. Lo publicaron, pero la noticia no tuvo ninguna repercusión.

Jordi Pujol Ferrusola, el hijo mayor de Jordi Pujol, había empezado ya a recibir favores: en 1991 Natural Stone, empresa de la que era socio, suministró mármol a FCC para el aeropuerto de Barcelona. En 2001 hubo que cambiarlo todo porque era un mármol demasiado fino para el suelo. Pujol Ferrusola llevaba ya tiempo en los negocios. Formaba parte también de la empresa Hot Line. Una jueza había decretado arresto domiciliario contra él y sus socios si no pagaban 100.000 pesetas por la bancarrota. Lo sacó El Triangle. Sólo lo dio otro medio en España: Diario 16. En Cataluña no lo publicó nadie.

Félix Martínez, en El Mundo, publicó durante los dos últimos mandatos de Pujol bastantes aproximaciones a los trapicheos de la familia. Eran temas propios hechos con cuidado pero sin poder llegar a fondo. “Su participación apenas deja rastro”, dice sobre Jordi Pujol Ferrusola y uno de sus negocios. Fue una constante. Quizá si más periodistas hubieran buscado, la presión habría crecido: “Nunca ha habido un periodismo con vocación de investigación en Cataluña”, dice Martínez. “El Mundo iba contracorriente. En las ruedas de prensa los compañeros nos miraban mal”.  

He preguntado a todos los periodistas que en los 80 y 90 estaban en activo cuándo supieron que la familia Pujol hacía chanchullos. Lluís Foix, director adjunto de La Vanguardia entre 1987 y 2000, ha escrito que a mediados de los 90 se lo dijo incluso al presidente Pujol: “Le comenté que corría por Barcelona que su hijo Jordi cobraba comisiones. Me lo razonó y me dijo que todo el mundo lo hacía, pero que su hijo lo hacía mucho mejor, más rápido y con mejores resultados”. La Vanguardia no publicó nada. Foix ha contado en un artículo de abril de 2015 que “el silencio clamoroso” era extendido.

Otro director de periódico me dijo off the record que llevaría siempre “una aguja clavada en el corazón”. No pudo hacer más por destapar la extorsión del hijo mayor de Jordi Pujol a un alcalde para que permitiera un negocio en su municipio. O un subdirector a quien un dirigente de Convergència le había dicho que había advertido a Pujol que un alcalde había ido a quejarse del comportamiento de su hijo. Pujol le respondió que haría algo. Al cabo de un tiempo, otro alcalde fue al dirigente con el mismo cuento y se lo volvió a decir al president. La tercera vez ya no fue. O una tercera historia: dos consellers de Presidencia a los que Pujol al final de su mandato había ido con el ruego de que le ayudaran a controlar a sus hijos.

¿Había pruebas de estas acciones? No. ¿Había alguien dispuesto a denunciarlas en un tribunal? No. ¿Se podía hacer algo más? Quién sabe. Rafael Jorba, subdirector de La Vanguardia en los 90, cree que ya no es el momento del periodismo: “Soy poco partidario de la comisión parlamentaria y del show al que hemos asistido. Este señor fue presidente durante 23 años: todo lo que en la política y en el periodismo no supimos o pudimos o hicimos suficientemente bien entonces que ahora lo hagan los tribunales”.

En una encuesta casera, he preguntado a una docena de conocidos no periodistas y mayores de 35 años si habían oído hablar del caso Caric o Casinos, quiénes eran Jaume Roma o Carles Sumarroca o qué habían hecho presuntamente Prenafeta o Alavedra antes del caso Pretoria de 2009. Todo eran vaguedades. La reacción es diferente en casos como Barrionuevo y los GAL, Roldán, Filesa, Mariano Rubio, Bankia o los ERE.

Hay periodistas catalanes que creen que sacar noticias que perjudiquen a políticos locales daña a las instituciones. Es dar munición al adversario y desde fuera se aprovecha para limitar las competencias. Hay editores que creen que se gana más dinero si los políticos no se enfadan. El periodismo no sirve para defender una causa o sólo ganar dinero –aunque es clave que lo gane. Tampoco debe encargarse de investigarlo y descubrirlo todo: para eso están la policía y la Justicia. Pero cuando sabe algo que puede implicar ya no delito pero sí chanchullos o trato de favor es saludable airearlo, si puede ser con luces de colores en la portada. Los trapos sucios se lavan mejor en público. Es el mejor modo de que no se vuelvan a ensuciar.

Este sábado, el segundo capítulo: ‘La comunidad’

La comisión de Sumarroca a los Pujol no era del 3% sino del 5%

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– Un documento manuscrito vincula ese porcentaje a los 132.800 euros que los Sumarroca pagaron a Jordi Jr. con la excusa de ayudarles a implantarse en México

– También pagaron 585.000 euros a su empresa en Londres por una supuesta asesoría para hacerse con la reforma de Radio France en París

‘La campaña del 5%’, por Ferrer Molina

  • Un documento manuscrito vincula ese porcentaje a los 132.800 euros que los Sumarroca pagaron a Jordi Jr. con la excusa de ayudarles a implantarse en México
  • También pagaron 585.000 euros a su empresa en Londres por una supuesta asesoría para hacerse con la reforma de Radio France en París

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La familia Sumarroca pagó comisiones del 3% a Convergència Democrática de Cataluña (CDC) pero aumentó su tarifa al 5% con la familia Pujol. EL ESPAÑOL ha tenido acceso al contrato original suscrito el 10 de febrero de 2008 entre los propietarios de la constructora catalana Teyco y Jordi Pujol Ferrusola en cuya parte superior fue incorporado un post-it en el que se anota a mano el porcentaje.

En este contrato firmado entre la saga fundadora de Convergència y Pujol Jr., se establece la obligación de pagar “132.800 euros” a cambio de la prestación de unas supuestas asesorías en México de las que no existe ningún rastro documental. Pero lo más llamativo aparece en el encabezamiento, donde se añadió a posteriori el post-it en el que ambas partes añaden una aclaración.

Este rudimentario anexo establece que los Sumarroca abonarán al hijo del histórico dirigente nacionalista una comisión del “5%” calculada sobre un montante total de “2.655.000 euros”. No se especifica a qué corresponde la cantidad sobre la que se hace el cálculo de la mordida. Pero los investigadores ya han apuntado que todos los cobros de este tipo a Pujol Ferrusola tienen como objeto real las adjudicaciones de obra pública en Cataluña.

El primer pago de comisiones de 132.800 euros fue camuflado detrás de un supuesto contrato de consultoría rubricado entre una de las empresas instrumentales de Pujol Ferrusola (Project Marketing Cat, SL) y la empresa de Servicios e Ingeniería EMTE, que dirige Carles Sumarroca Claverol y que factura anualmente más de 1.300 millones de euros con una plantilla de 8.000 personas. En el documento se incluye además un apartado en el que se dice que el pago se corresponde en gran parte con una serie de gastos de desplazamientos de Pujol Jr. a México.

El contrato al que ha tenido acceso este periódico es el que se quedó el propio Pujol Ferrusola y forma parte de una batería de documentos de este tipo que suman más de ocho millones de euros y que fueron suscritos entre el hijo del histórico dirigente nacionalista y grandes contratistas de la Generalitat catalana.

Comisiones por 585.000 euros

Por otra parte, el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional considera ya acreditado que la familia Sumarroca abonó una nueva comisión de 585.000 euros a Pujol Ferrusola por “la posibilidad de obtener la reforma de las instalaciones centrales de Radio France en París”. El magistrado José de la Mata ha descubierto que el pago se hizo a través de la tapadera londinense de la familia Pujol, la sociedad Brantridge, gestionada por el testaferro de origen hindú Herbert Rainford, que ya fue empleada por Pujol Jr. para cobrar comisiones de la constructora FCC.

Esta operación fue pactada por contrato el 15 de junio de 2008 y abonada en cinco pagos de 117.000 euros entre el 15 de febrero de 2009 y el 15 de agosto de 2010. El juez señala que “no se precisa cuáles fueron los servicios prestados”. Por lo elevado del importe, podría constituir otra comisión del 5% para la familia.

La Fiscalía Anticorrupción investiga en estos momentos a la familia Sumarroca al menos en dos procedimientos judiciales diferentes por la misma conducta delictiva: el pago de sobornos a los nacionalistas.

El primer procedimiento está en el Juzgado de Instrucción número uno de El Vendrell (Tarragona) tras descubrir el pago de comisiones del 3% -en total 343.798 euros- a cambio de la adjudicación de obras públicas en cinco municipios gobernados por los nacionalistas: Lloret, Sant Celoni, Figueras, Torredembarra y Sant Cugat. Este proceso se ha saldado recientemente con la detención de tres miembros de la familia Sumarroca así como con el registro de la propia sede de CDC.

El segundo procedimiento está en el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, donde se encuentra imputado Jordi Pujol Ferrusola por delito fiscal y blanqueo de capitales tras haber recibido durante los últimos años pagos millonarios de manos de grandes contratistas del Gobierno catalán a cambio de trabajos fantasma como el descrito anteriormente.

Dinero a cambio de adjudicaciones

Al igual que ocurre con buena parte de los acuerdos suscritos entre Pujol Jr. y otros grandes empresarios catalanes, en esta ocasión se acuerda el pago de una cantidad y se establece como contraprestación oficial la realización de hipotéticas consultorías sobre las que no existe ninguna base documental y a las que la Audiencia Nacional tilda ya de trabajos ficticios que encubren el pago de comisiones ilegales.

En el caso concreto de la familia Sumarroca, sus miembros accedieron a firmar con Project Marketing Cat un acuerdo en el que Pujol Ferrusola se presenta como “consultor que se dedica, entre otras cosas, a prestar servicios de asesoramiento en diversos ámbitos de la gestión y, especialmente, en el relativo a la implantación en el extranjero de empresas españolas”. En esta línea el contrato añade que Pujol Jr. “dispone de conocimientos y experiencia específicas en relación a México, país en el que ha mantenido extensas e intensas relaciones comerciales con diversas empresas e instituciones locales” y agrega que “EMTE tiene interés en iniciar contactos y explorar la posibilidad de implantarse en el mercado mexicano para llevar a cabo una parte de sus actividades, especialmente las que realiza la unidad de negocio de Sistemas y Tecnología”.

El contrato llega a desglosar las partidas a las que se habrían dedicado los 132.800 euros: “121.800 euros corresponden a la dedicación de consultor senior de Pujol Ferrusola”, “8.500 euros a gastos de viajes a México”, “1.500 euros a desplazamientos y gastos de manutención en España” y otros “1.000 euros a gastos auxiliares”. En la documentación interna intervenida por Hacienda a Pujol Ferrusola y que obra en poder de la Audiencia Nacional, no existe ningún indicio de que estos servicios profesionales se llegaran a prestar.

La pista del clan Sumarroca

La Audiencia Nacional resolvió ayer mismo desestimar la petición de sobreseimiento de la familia Sumarroca ante el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional con el siguiente argumento: “Los sucesivos escritos de los imputados, que aportan amplia documentación sobre las actuaciones llevadas a cabo en México de EMTE, de sus directivos y de sus filiales, describen en relación al ‘consultor’ actuaciones como realizar diagnósticos, evaluación de inversores, identificación de clientes, competidores, asesores locales, socios y empleados, definición de estrategias de implantación y despliegue, entre otras, sin que nada de ello ha sido aportado”. Salvo, precisa el juez, “correos electrónicos cuyo objeto era la preparación de un viaje a México”. Por todo ello concluye el instructor que sigue investigando si el contrato entre EMTE y Project Marketing Cat, SL, “fue la cobertura ficticia de los pagos efectivamente realizados”.

Con objeto de esclarecer esta operación, el juez ha emplazado al que fuera responsable de la Expansión Internacional de la familia Sumarroca, Marcelino Oreja Arburúa, para que declare como testigo el próximo 18 de septiembre. También requiere a la familia Sumarroca para que aporte “en el plazo de 10 días” aquellos “documentos e informes a que se refiere el contrato suscrito con la mercantil Project Marketing Cat, SL”.

La Fiscalía Anticorrupción desvincula la investigación a Rato del ‘caso Bankia’

 

RODRIGO RATO SALIENDO DETENIDO DE SU VIVIENDA DE MADRID 16/04/2015 MADRID

La Fiscalía Anticorrupción informará a favor de desvincular el ‘caso Rato’ del ‘caso Bankia’. Así constará en el informe que debe entregar al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu antes de que decida si asume la investigación al exvicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, como parte de la causa que instruye sobre la fusión y salida a Bolsa de la entidad bancaria.

En la imagen, Rodrigo Rato sale detenido de su vivienda el pasado 16 de abril. / EFE 

Rodrigo Rato sale detenido de su vivienda el pasado 16 de abril. / EFE

La Fiscalía Anticorrupción informará a favor de desvincular el ‘caso Rato’ del ‘caso Bankia’. Así constará en el informe que va a entregar al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu antes de que decida si asume la investigación del patrimonio del exvicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, como parte de la causa que instruye sobre la fusión y salida a Bolsa de la entidad bancaria.

Fuentes fiscales aseguran que la causa que se sigue contra el ex vicepresidente del Ejecutivo de Aznar, ex ministro de Economía y ex director del FMI por supuestos delitos fiscales y blanqueo de capitales por ocultar parte de su patrimonio en el extranjero no tiene ninguna conexión con el ‘caso Bankia’. En estas diligencias Rato también tiene la condición de imputado como máximo responsable del presunto falseamiento de las cuentas de la entidad durante el proceso de salida a Bolsa. Es decir, el único nexo de unión es el propio Rato, pero no los hechos.

Todavía está por ver que Andreu sea el instructor que investigue el ‘caso Rato’ después de que el juez de Madrid Antonio Serrano-Arnal se haya inhibido. Este magistrado considera que su Juzgado no es competente para investigar los hechos al existir indicios de un delito de blanqueo de capitales cometido en el extranjero.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 podría quedarse con el caso si, de acuerdo con las normas de reparto, se entiende que el ‘caso Bankia’ es un antecedente de suficiente entidad como para que el asunto pueda considerarse conexo. Hasta que se resuelva la inhibición, la causa sigue estando en manos de Serrano-Arnal.

Anticorrupción solicitó que la causa se enviara a la Audiencia Nacional después de que la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) enviara un informe en el que aquilataba el delito de blanqueo y, por tanto, la competencia dejaba de ser de los Juzgados de Instrucción de Madrid, situados en la Plaza de Castilla. Serrano-Artal se inhibió ya a favor de la Audiencia Nacional en cuanto el asunto recayó en su Juzgado. Sin embargo, en aquella ocasión la Fiscalía valoró que el delito de blanqueo estaba todavía en un estado demasiado embrionario como para determinar la competencia de la Audiencia Naciona.

Fuentes de la investigación explican que el juez de Madrid estaba poniendo ciertas trabas a las diligencias solicitadas por el Ministerio Público, que ve con temor que, si el caso queda en manos de este magistrado, el asunto no prospere con celeridad.

La Fiscalía tiene el foco centrado en la sociedad Kradonara, cuya matriz es la sociedad británica Vivaway Ltd, propiedad de Rato. La ONIF la considera una “estructura opaca” dirigida por el ex presidente de Bankia.

Rato busca la nulidad

Mientras se decide qué órgano judicial se encarga del proceso y, en última instancia, quién toma la decisión de sentar o no en el banquillo al  ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), el imputado intenta lograr la nulidad del caso. Su tesis principal es que su detención, así como la entrada y registro en su domicilio y despacho, fue desproporcionada. Si un tribunal le diera la razón, podría acabar diluyéndose el proceso ya que todos los documentos intervenidos quedarían anulados, según fuentes del caso.

Tras la detención de Rato, la causa se rebajó después de que la Audiencia Provincial de Madrid retirara el delito de alzamiento de bienes que inicialmente había sido incorporado por la Fiscalía. La razón fue que no se le podía imputar a Rato ese supuesto delito, basado en que habría ocultado su patrimonio para no hacer frente a las fianzas impuestas en el ‘caso Bankia’, porque esas fianzas ya habían sido depositadas.

Sin embargo, la detención y el envío a prisión del presunto testaferro de Rato, Alberto Portuondo, administrador único de la sociedad Albisa Inversiones, al intentar salir de España, ha dado un espaldarazo a la causa, que podría dar un giro de 180 grados con el cambio de instructor.

José María Ruiz-Mateos: polémica, estafa y 900 empresas

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Un hombre que marcó una época. Una forma de gestionar. Capaz de crear más de 900 empresas y de ingresar en prisión con 84 años, hace solo tres meses, por estafa y fraude a la Hacienda Pública. El empresario José María Ruiz-Mateos falleció este lunes en un hospital del Puerto de Santa María cuando aún tenía citas pendientes con la Justicia. El recuerdo de Rumasa sigue sobrevolando, aunque pasará a la memoria colectiva por sus actuaciones públicas y sus disfraces.

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Un hombre que marcó una época. Una forma de gestionar. Capaz de crear más de 900 empresas y de ingresar en prisión con 84 años, hace solo tres meses, por estafa y fraude a la Hacienda Pública. El empresario José María Ruiz-Mateos falleció este lunes en un hospital del Puerto de Santa María cuando aún tenía citas pendientes con la Justicia. El recuerdo de Rumasa sigue sobrevolando, aunque pasará a la memoria colectiva por sus actuaciones públicas y sus disfraces.

“Se decreta la expropiación forzosa, por causa de utilidad pública e interés social, de la totalidad de las acciones representativas del capital (…) de los bancos y otras sociedades que componen el grupo Rumasa, S.A. (…) El Estado, a través de la Dirección General de Patrimonio, tomará posesión inmediata de las sociedades expropiadas”. 24 de febrero de 1983. El Boletín Oficial del Estado recogía el Real-Decreto Ley que le quitaba de las manos a José María Ruiz-Mateos el monstruo con cerca de 400 empresas y 18 entidades financieras, incluido el Banco Atlántico, que conformaban Rumasa, la original.

El entonces hombre más rico de España, que había empezado a construir su imperio exportando vinos a Inglaterra allá por 1961, se quedaba sin el timón y sin un barco que daba empleo a más de 60.000 personas.  

Enfrentamiento con Boyer

El ministro de Economía, Miguel Boyer, que no llevaba ni tres meses en el cargo, decidió cortar por lo sano. El detonante fue la negativa de Rumasa a cumplir con las exigencias de información del Banco de España.

A Boyer no le preocupó el escándalo financiero, con corralito de tres días incluido para los bancos del grupo. Bingo. Rumasa encerraba una contabilidad B, un agujero en su patrimonio superior a 100.000 millones de pesetas de 1983 (600 millones de euros al cambio actual) y una excesiva concentración de riesgos en un esquema de créditos de sus bancos a sus empresas, que recuerda al reciente caso del portugués Espirito Santo.

Mientras la Policía entraba en la sede de Rumasa en el madrileño Paseo de Recoletos, Ruiz-Mateos se ocupaba de poner a buen recaudo parte de la fortuna amasada y huía desde su casa de Somosaguas al extranjero, primero a Londres y días después a Fráncfort, desde donde sería finalmente extraditado. El capital que consiguió salvar lo utilizaría décadas después para fundar su segundo entramado, Nueva Rumasa.

Empezaba la guerra en la calle, los medios y los tribunales. La expropiación de Rumasa encendió la mecha de centenares de procesos judiciales que nunca llegaron a buen puerto. Tampoco prosperaron los recursos ante el Constitucional contra la operación del Gobierno socialista, aunque es verdad que la expropiación se salvó gracias al voto de calidad del entonces presidente del alto tribunal Manuel García Pelayo. También encallaron los intentos de anular las reprivatizaciones de Banco Atlántico, Inmobiliarias Reunidas o Galerías Preciados, entre otras.

Y finalmente, Ruiz-Mateos nunca pareció rendirse en su intento de hacer pagar al Estado por quitarle el imperio de la abeja. El resultado: más de 200 sentencias en su contra, incluida la del 22 de noviembre de 2004 del Tribunal Supremo en la que se establecía que el justiprecio del grupo empresarial Rumasa era cero. Ruiz-Mateos no podía exigir nada porque el valor del grupo de la abeja era un número negativo equivalente a sus deudas.

Todavía en 2011, cuando se venía abajo su segundo entramado empresarial, tres décadas después de la intervención del primero, Ruiz-Mateos intentaba eludir sus responsabilidades de pago de los pagarés de Nueva Rumasa ligándolos a la cantidad que aseguraba iba a recibir del Estado por las empresas expropiadas en los ochenta. El Ministerio de Economía se vio obligado a emitir un comunicado negando la existencia de deuda alguna para advertir a los inversores de que no firmasen la propuesta. En 2013, el Supremo rechazaba la petición de Ruiz-Mateos de que el Estado le indemnizase con 6.133 millones de euros por la expropiación de Galerías Preciados y le obligaba a pagar 4.000 euros en costas.

Años de estridencias

La expropiación de Rumasa no fue solo un asunto empresarial, representó el nacimiento de un personaje histriónico y mediático. El primer y más recordado episodio tuvo lugar seis años después de esa histórica medida. A la salida de los juzgados golpeó a Boyer al grito de “Yo te pego, leche”. Éste se convirtió en un mantra durante todos estos años de estridencias.

Con esa agresión comenzaba un enfrentamiento que el propio empresario se encargó de extender durante años. Polémicos anuncios televisivos de los productos de sus empresas, espectáculos a las puertas de los juzgados vestido de presidiario o de Superman… Se sirvió de todo ello para tratar de llamar la atención pública en un litigio para exigir daños por la expropiación que años después acabó perdiendo.

Su tormentosa relación con Boyer no fue una excepción. La que mantenía con jueces y fiscales estuvo trufada de duras declaraciones y momentos surrealistas. Como su huida de la Audiencia Nacional en 1998, donde había sido trasladado para prestar declaración, disfrazado con una peluca y una gabardina. Como en 1993, cuando atacó a los magistrados del Tribunal Constitucional, a los que llamó “peleles”. O cuando insultó gravemente en 2012 a una jueza de Palma, quien reclamó su declaración por una presunta estafa en una operación inmobiliaria en Mallorca.

Otra de las caras de ese personaje hay que buscarla en la arena política. Al margen de su enfrentamiento con el exministro, Ruiz-Mateos creó su propia formación. El nombre: el Partido del Trabajo y Empleo-Agrupación Ruiz-Mateos. “Oposición, oposición, oposición… Ahora, con más razón que nunca” era el lema. El resultado: a finales de los 80 logró un escaño en el Parlamento europeo, con el que se aseguró la inmunidad judicial durante aquella legislatura. La aventura concluyó en 1995.

Volver a nacer

Tras la caída en desgracia de Rumasa, Ruiz-Mateos volvió a reconstruir su apuesta empresarial con los mismos mimbres. Y es difícil repetir procesos similares sin obtener los mismos resultados.

A golpe de promesa, más que de talonario, construyó Nueva Rumasa, que en apariencia operaba como un conglomerado de sociedades, bajo una dirección única y una caja común: la láctea Clesa, los licores Garvey, la hotelera Hotasa, las alimentarias Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa o Quesería Menorquina eran algunas de las empresas que integraban su reconstruido imperio. Y el Rayo Vallecano, el equipo madrileño, presidido por su mujer, con el que conseguía un altavoz mediático con palco para autoridades.

En esta segunda etapa, Ruiz-Mateos, junto a sus hijos, se colocó el cartel de salvador de empresas en dificultades y grandes corporaciones le creyeron, lo que le permitió hacerse con marcas de tradición y resonancia entre los consumidores. Por ejemplo, la multinacional estadounidense Kraft vendió a Nueva Rumasa la fábrica de El Caserío en Menorca y dos de sus marcas Apis y Fruco; y Parmalat, la láctea italiana que protagonizó la quiebra transalpina más sonada, vendió Clesa a Ruiz-Mateos, incluida su fábrica madrileña a sólo unos metros del madrileño Paseo de la Castellana.

Esta vez, la crisis surgió por las facturas. A principios de 2010, las compañías de los Ruiz-Mateos dejaron de pagar a sus proveedores y las fábricas se quedaron sin materias primas. Algo que, en cierta medida, no dejaba de ser habitual en plena crisis económica. Sin embargo, el principal problema estaba por detrás. No había un soporte, un armazón que aguantara la estructura empresarial de los Ruiz-Mateos. Y, sin andamios, las compañías de la familia jerezana fueron cayendo una tras otra, acogiéndose a sucesivos concursos de acreedores. Juntas sumaban una plantilla de más de 5.000 empresas.

La trampa de los pagarés

A las facturas sin pagar se sumaron sus emisiones. Uno de los grandes planes de la familia Ruiz-Mateos para relanzar sus empresas fue la emisión de letras y pagarés entre 2009 y 2010. En total, la empresa colocó su deuda en 5 fases a través de 13 emisiones con las que captaron más de 350 millones de euros, aunque se llegó a hablar de cifras que alcanzaban los 550 millones de euros por las aportaciones en efectivo y en ‘dinero B’. Nueva Rumasa consiguió captar a miles de inversores con la publicidad en medios de comunicación (que las televisiones, radios y periódicos se quedaron sin cobrar), el entramado del ‘banquito’ de Jerez y el alto interés que ofrecían sus títulos, que oscilaron entre el 8 y el 12% anual.

Entonces, la promesa de Nueva Rumasa era emplear este dinero para comprar una participación de un 25% o más en una “importante empresa del sector de la alimentación”. Detrás estaba su supuesta intención de adquirir Deoleo, la antigua Sos Cuétara, que vivía su propio escándalo empresarial. Una adquisición que “aportará un mayor liderazgo y complemento de la División Alimentaria”, explicó la compañía a sus inversores, pero la realidad es que la compra nunca llegó a realizarse. Tampoco se pagaron la mayor parte de los intereses prometidos, y seis años después, los inversores siguen esperando la resolución de los tribunales.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) alertó con hasta siete comunicados de los riesgos que estaban asumiendo los inversores. En ellos advirtió que estos pagarés no serían negociables en el mercado secundario, y aconsejó a los ahorradores que se informaran acerca de la “situación jurídica y económico-financiera de la empresa” antes de comprar estos títulos. La participación mínima de los pagarés era de 50.000 euros, un requisito con el que Nueva Rumasa conseguía cumplir el mínimo que exigía la Ley del Mercado de Valores para colocaciones que no tuviesen un folleto registrado y aprobado en el regulador.

“La CNMV advirtió que investigaría si la empresa vendió pagarés por un montante inferior a estos 50.000 euros, pero nunca lo hizo”, explica Joaquín Yvancos, que fuera abogado de la familia Ruiz-Mateos durante tres décadas. El propio Yvancos informa que la empresa sí firmó préstamos por debajo de esta cantidad y que, por tanto, serían ilegales.

“Si no devuelvo el dinero, me pego un tiro”, llegó a exclamar el patriarca de la familia ante los medios de comunicación. Sin embargo, la realidad es que los más de 350 millones de euros que prestaron los inversores a Nueva Rumasa siguen atrapados en una causa que está pendiente de finalizar. De momento, el nuevo titular del juzgado central 5 de instrucción de la Audiencia Nacional, José María de la Mata, ha reactivado la investigación con nuevos interrogatorios a los hijos del empresario. “Esta causa va por la vía de lo penal, por lo que los dirigentes, testaferros y ejecutivos de la compañía se enfrentan a una posible condena de cárcel”, explica Yvancos. El patriarca de la familia y uno de sus hijos, Javier Ruiz-Mateos, ya fueron condenados en febrero a abonar más de 92 millones de euros a algunos acreedores de una emisión de sus pagarés, en un proceso que fue por la vía civil.

Quien se quitó responsabilidad por las emisiones fue el Gobierno de Rodríguez Zapatero. “El Gobierno hizo todo lo que estaba en su mano”, aseguró la entonces ministra de Economía Elena Salgado. “Poco más se puede hacer”, asumió.

Sin capacidad para responder, los Ruiz-Mateos buscaron el respaldo del Banco Santander. La propia familia hizo públicas una serie de misivas con las que justificaba cómo había pedido, sin éxito, el respaldo de Emilio Botín, fallecido hace un año. “Una vez más, mi profunda gratitud en nombre de mi numerosa familia y que Dios siga ayudándote, porque para mí y para muchos, sin duda alguna pasarás a la historia como el mejor banquero del mundo, como lo estás demostrando todos los días”, aseguró en uno de los comunicados que la familia entregó a la prensa como muestra de sus intentos de salvar su conglomerado empresarial.

Un legado judicial y empresarial

Tras la caída de Nueva Rumasa, Ruiz-Mateos inició una nueva carrera en los tribunales, acusado de estafa, fraude a la Hacienda pública e insolvencia punible. El pasado mes de junio, el jerezano volvió a pisar la cárcel. En junio ingresó durante unas horas en la cárcel madrileña de Soto del Real, pero fue trasladado a un hospital por sus problemas de salud, después de que fuese acusado por la Agencia Tributaria de defraudar en el impuesto de sociedades e IVA. Aunque queden sobreseídos los casos penales en los que estaba implicado el empresario, sí seguirán adelante aquellos en los que estén imputados sus hijos, como la presunta estafa en Nueva Rumasa. Sin embargo, según fuentes del caso, la estrategia de la familia desde el primer momento fue hacer único responsable al patriarca.

En cuanto al presente y futuro de las empresas, algunas no han logrado sobrevivir a la caída de Nueva Rumasa, como Clesa, cuya fábrica reconvertirá Metrovacesa en pisos y hoteles. Otras han cambiado de manos. Cacaolat ha logrado renacer de la mano de la cervecera Damm y Cobega, la embotelladora (integrada en Coca-Cola Iberian Partners) de la familia catalana Daurella. Tranchettes, que pertenecía a Quesería Menorquina, ha acabado en el Grupo Bel, dueño de marcas como Babybel o La vaca que ríe. Pese a todo lo ocurrido, los Ruiz-Mateos, según publicó El Economista, no han cesado su actividad empresarial, esta vez, a través de franquicias ligadas al mundo de la restauración.