El Banco de España aflora 1.000 millones de deuda oculta en Cataluña

Artur Mas, the acting head of Catalonia's regional government, speaks during a meeting at the regional government headquarters in Barcelona, Spain, September 29, 2015. Catalonia's Supreme Court has indicted Mas for carrying out a non-binding referendum on independence last November, facing preliminary charges for disobedience, abuse of authority, and usurping authority, according to court documents released on Tuesday. REUTERS/Stringer

Las ‘facturas ocultas’ elevan la deuda pública de Cataluña casi un 2%, por encima de 67.800 millones de euros e imposibilitan al Gobierno cumplir el Programa de Estabilidad.

Foto: REUTERS/Stringer

Artur Mas, the acting head of Catalonia's regional government, speaks during a meeting at the regional government headquarters in Barcelona, Spain, September 29, 2015. Catalonia's Supreme Court has indicted Mas for carrying out a non-binding referendum on independence last November, facing preliminary charges for disobedience, abuse of authority, and usurping authority, according to court documents released on Tuesday. REUTERS/Stringer
Arturo Mas, presidente en funciones de la Generalitat./ REUTERS/Stringer

La pesadilla de las deudas sin contabilizar vuelve a revivirse este año. El Banco de España saca a la luz facturas ocultas del último año en Cataluña por valor de 1.042 millones de euros. Este pasivo no contabilizado hasta ahora procede de deudas de asociaciones público-privadas. En concreto, se refieren a dos grandes bloques de deuda: uno con fecha en diciembre de 2014 y un segundo, de junio de este año, que superan los 1.000 millones de euros. Estas facturas contra el erario público afloran justo cuatro días después de la celebración de las elecciones catalanas, por lo que no han influido en el voto de los ciudadanos.

Dos picos que elevan el pasivo de Cataluña hasta los 67.855 millones de euros, un nivel nunca antes visto, y que llevan la ratio de deuda sobre el PIB de la comunidad hasta el 33,9%. En total, un avance de 1,1 puntos del PIB que deja a Cataluña en el tercer puesto de autonomías más endeudadas, por detrás de la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha.

Ratio deuda/PIB de las comunidades autónomas (%)

Fuente: Banco de España. Datos hasta junio.

Cataluña, que ya era una de las comunidades que tenía más problemas por el volumen de su deuda, empeora su situación de un plumazo. La Comunidad tiene ya el 27% del pasivo de todas las autonomías. En el extremo opuesto se sitúa la Comunidad de Madrid, para la que el Banco de España ha revisado a la baja su volumen total de deuda. En concreto, ha ajustado su pasivo en 29 millones el pasivo de la región, hasta dejarlo en 26.312 millones, lo que supone un 13,3% de su PIB.

Rompe la promesa del Gobierno

Esta desviación de las cuentas de Cataluña, unido a la revisión a la baja del PIB realizada por el INE, hará imposible que España cumpla este año las previsiones de déficit y deuda comprometidas con Europa. Hacienda remitió a Bruselas en abril su Programa de Estabilidad para los años 2015-2018 en el que prometía que el endeudamiento público se quedaría en el 98,9% del PIB y que en ningún caso superaría el 100%.

Estas promesas son ya papel mojado con las nuevas cifras del Banco de España. La actualización de las cuentas financieras ha elevado el endeudamiento público en 1,8 puntos de PIB, hasta el 99,5%. De un plumazo el pasivo de España se ha colocado seis décimas por encima de lo comprometido por el Ejecutivo. En total, en torno a 6.000 millones de euros de desviación sólo hasta el mes de junio que tendrán una solución muy complicada en la segunda mitad del año.

España también tenía muy complicado cumplir el objetivo de déficit para este año marcado por Bruselas, pero con este nuevo pasivo carga sobre sus espaldas, ahora es prácticamente imposible que lo logre. El mandato europeo es cerrar el año con un déficit del 4,2% sobre el PIB y al cierre de julio ya contabiliza un desvío superior al 3%.

Las comunidades autónomas están siendo las más incumplidoras de todas las administraciones públicas. Si antes de esta revisión ya habían superado el límite de déficit para todo el año, ahora el escenario es mucho peor. El Ejecutivo central había marcado un objetivo de desviación máximo del 0,7% sobre el PIB, cifra que ya habían sobrepasado en julio. Con esta actualización del Banco de España, la desviación de las autonomías ya será superior al 0,8% del PIB.

Actualización del PIB

Una buena parte de la revisión al alza de la ratio de endeudamiento se debe a que el Banco de España ha incorporado la revisión a la baja del PIB español realizado por el INE. Esto significa que, como baja el tamaño de la producción española anual, el porcentaje que representa la deuda sobre ésta es mayor.deuda_nueva

El endeudamiento de todas las autonomías ha aumentado tras esta revisión, liderado por el avance de Cataluña, que aumenta 1,1 puntos de PIB. La Comunidad Valenciana ocupa esta dudosa segunda posición, ya que su ratio de endeudamiento aumenta en 0,7 puntos de su PIB y Castilla-La Mancha ocupa el tercer puesto, con un avance de 0,6 puntos.

Bruselas exige a Rajoy que cambie los Presupuestos de 2016 porque incumplen el déficit exigido por la UE

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La Comisión Europea sopesa acelerar las multas contra el Gobierno español por endeudarse más de lo exigido. Bruselas calcula que España tendrá este año un déficit del 4,6% y uno del 3,5% en 2016. 

La Comisión Europea pedirá al Gobierno de Mariano Rajoy la semana que viene que introduzca recortes extra durante la fase final de la tramitación parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado de 2016. Bruselas considera que las cuentas públicas españolas incumplen las recomendaciones de la UE y que no permitirán alcanzar los objetivos pactados de reducción del déficit público.

Si Rajoy decide ignorar este aviso, disuelve las Cámaras y se presenta a las elecciones con el actual proyecto de Presupuestos, el Ejecutivo comunitario sopesa proponer ya en noviembre sanciones para España por déficit excesivo, según ha explicado a EL ESPAÑOL un alto funcionario europeo. Las sanciones podrían alcanzar un máximo del 0,2% del PIB. Es decir, unos 2.000 millones de euros.

“La Comisión publicará la semana que viene una opinión muy crítica con los Presupuestos españoles de 2016 e invitará al Gobierno y al Parlamento a hacer modificaciones”, ha señalado el alto funcionario. “No estamos satisfechos porque no se ajustan a las recomendaciones” de la UE para corregir el desfase presupuestario, ha agregado.

Tras evaluar el proyecto español de cuentas públicas, el Ejecutivo comunitario ha llegado a la conclusión de que las previsiones económicas que maneja el Gobierno de Rajoy son “demasiado optimistas”. Esta euforia excesiva afecta no sólo a los datos de crecimiento sino también a las previsiones de ingresos, mientras que los gastos están infravalorados.

UE

Las dudas de Bruselas afectan ya al actual ejercicio 2015. Calcula que el déficit público se situará este año entre el 4,5%-4,6% del PIB, en lugar del 4,2% que el Gobierno español ha acordado con sus socios europeos. El Ejecutivo comunitario acaba de revisar al alza su previsión de crecimiento para España. La sitúa en el 3% del PIB, dos décimas más de lo que había calculado en primavera. Pero ni con esta mejora se podrán cumplir los objetivos presupuestarios. La cifra de la Comisión sigue siendo en todo caso más pesimista que el 3,3% que el Ministerio de Hacienda utilizó como base para elaborar los Presupuestos.

Además, el déficit de España en 2014 se ha revisado al alza del 5,8% al 5,9% (incluyendo las ayudas a la banca). Al empeorar el punto de partida, se complica lograr la meta de 2015.

Sin ajustes adicionales en el proyecto de cuentas públicas, en 2016 el desvío presupuestario respecto a la meta pactada con la UE será mucho mayor: el déficit llegará al 3,5%, en lugar del 2,8% exigido, según la estimación de Bruselas. Precisamente 2016 es el año en el que el Gobierno de Rajoy se ha comprometido a corregir el déficit excesivo. Es decir, a situarlo por debajo del umbral del 3% que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. España se encuentra sujeta al procedimiento sancionador de la UE por déficit excesivo desde 2009 y ya se ha beneficiado de varias prórrogas de la UE para corregirlo.

Los Presupuestos de 2016 se están tramitando en estos momentos en el Senado, cuyo pleno tiene previsto aprobarlos en la semana del 13 al 15 de octubre. La ratificación final en el Congreso está prevista para la semana del 19 al 23 de octubre.

El Ejecutivo comunitario ha mantenido intensos contactos con el ministerio de Economía durante las últimas semanas para elaborar su dictamen. Por lo que le ha comunicado el Gobierno español, no tiene ninguna esperanza de que vaya a seguir sus recomendaciones y corregir los Presupuestos. De hecho, desde el ministerio de Economía han asegurado a EL ESPAÑOL que para cumplir el objetivo de déficit de este año “no hay ningún problema”. “En cuanto al año que viene, los Presupuestos son prudentes, como en años anteriores, y siempre hemos cumplido”, añaden.

Ante esta negativa, Bruselas se prepara ya para los próximos pasos, que tiene previsto dar durante el mes de noviembre. El problema que se le plantea es que para entonces las Cámaras estarán ya disueltas y el Gobierno estará en funciones. 

Dos son los escenarios que maneja Bruselas. En primer lugar, la Comisión podría pedir multas inmediatas contra España por desoír las recomendaciones de la UE. Un paso que hasta ahora no se ha atrevido a dar, ni siquiera contra Francia, pese a que amagó con ello el año pasado. La otra opción es dirigir un ultimátum al Gobierno que salta de las urnas en diciembre para que “corrija de inmediato” los Presupuestos de 2016.

La evaluación que hace Bruselas de las cuentas públicas nacionales tiene su origen en las nuevas normas de control y vigilancia presupuestaria que entraron en vigor hace dos años para mejorar la coordinación entre los países de la eurozona y prevenir futuras crisis de deuda como la que estuvo a punto de destruir la moneda única en 2012.

Según el procedimiento normal, los estados miembros tienen de plazo cada año hasta el 15 de octubre para remitir a Bruselas su proyecto de Presupuestos. La Comisión los examina y publica su opinión sobre todos ellos durante el mes de noviembre, antes de que sean aprobados por los parlamentos nacionales. Puede pedir cambios si considera que incumplen el Pacto de Estabilidad, aunque no tiene poder para imponerlos. Sí puede proponer sanciones para los infractores. El procedimiento se ha adelantado en el caso de España por la pretensión del Gobierno de Rajoy de aprobar los Presupuestos antes de las elecciones.

Si en 2014 Italia y sobre todo Francia fueron los peores alumnos en este ejercicio presupuestario, este año el expediente más conflictivo en Bruselas es el del presupuesto español.

Los demás partidos han criticado por electoralista la presentación temprana de los Presupuestos de 2016 por el Gobierno de Rajoy y la imposición de esas cuentas públicas al ejecutivo que salga de las urnas en diciembre. Los presupuestos prevén una subida del sueldo de los funcionarios, un aumento del gasto en pensiones y una subida de las becas, de las ayudas al cine y de las subvenciones al fomento del empleo. Además, el Ministerio de Hacienda adelantó al mes de julio de este año la rebaja del IRPF y tiene previsto devolver en los próximos meses la paga extra que se les congeló a los funcionarios en 2012.

El cuento de los 16.000 millones y sus consecuencias

Francisco de la Torre Díaz, inspector de Hacienda y responsable del programa fiscal de Ciudadanos, enumera las falacias de una hipotética independencia de Cataluña. 

Esta campaña catalana ha tenido varios candidatos haciendo literalmente el indio: “coleta morada”, alias Pablo Iglesias diciendo que “Pequeño Pujol” votaba con “gran jefe plasma” “amnistía fiscal”. Ésta era la respuesta al lenguaje “indio” de Àrtur Mas y su petición de “butifarra” al electorado, es decir corte de mangas. Como era previsible, el nivel de las declaraciones fue bajando, y por ejemplo, la “musa estelada” del separatismo, Karmele Marchante pidió que se “quemen los bancos” que ponían en cuestión la soberanía catalana. Nadie en su sano juicio se tomaría esto en serio. Lo peor es que algunos economistas cercanos a la lista de Mas sí han pretendido que se les tome en serio con el resultado fiscal de la secesión, los famosos 16.000 millones, con los que el más conocido de ellos Xavier Sala i Martín, seguía insistiendo en el diario El País hace unos días.

Los 16.000 millones de “expolio fiscal”,”déficit de la balazanza fiscal” o “dividendo fiscal de la Independencia” de Cataluña (llámenlo como prefieran) no son una falacia, sino varias falacias en una. En primer lugar, este importe está calculado para el año 2010, cuando hay datos posteriores. La incapacidad de encontrar datos de algunos está siendo sorprendente. Por ejemplo, los economistas secesionistas sistemáticamente se utilizan datos de la Seguridad Social de los años 1995-2011, como si fuesen los últimos disponibles. Pueden ver un par de ejemplos aquí y aquí.

Sorprendentemente, o no tanto, 2011 fue el último año bueno en las cuentas de la Seguridad Social, con un déficit del 0,1%, y los años 1999-2009 estas cuentas tuvieron, todos los años, superávit. Claro, a partir de aquí llegan afirmaciones “curiosas” como que en una Cataluña independiente se podrían incrementar las pensiones un 10%. Lo que no se incluye en las explicaciones es el plano de Ikea para montar la máquina del tiempo separatista (TM) y volver a 2007.

En segundo lugar, una balanza sirve para orientarnos pero no mide los efectos de las decisiones de ruptura. Por ejemplo, la balanza comercial de España con China es claramente deficitaria, es decir le vendemos a China mucho menos de lo que le compramos. Sin embargo, si prohibiésemos el comercio con China, España no sería más rica sino más pobre. Esto es algo parecido a lo que le ocurriría a Cataluña con la segura salida de la Unión Europea y del Euro; que no es algo que diga yo sino Merkel, Cameron, la Comisión Europea, y cualquiera que se haya leído los Tratados.

Incluso prescindiendo de todo esto, la mayor falacia es que la Generalitat dispondría de 16.000 millones de euros para gastar al día siguiente de la secesión. En primer término, sí que hay un superávit en el sistema de financiación, pero sólo ascendió en 2013 según datos recientes de la propia Generalitat a 1.688 millones de euros. Recordemos que el sistema de financiación absorbe el 54% de la recaudación de impuestos del Estado. Esto quiere decir que el Estado recaudó en Cataluña de esta parte de los impuestos 17.362 millones de euros, de los que 15.674 quedaron para financiar a la Generalitat. Para seguir, la Generalitat cerró el ejercicio 2014 con un déficit de 5.152 millones de euros, el triple de su superávit en el sistema de financiación.

A esto hay que añadirle el problema más grave: las pensiones. En Cataluña, la Seguridad Social recaudó por cotizaciones sociales en 2014 14.495 millones de euros. En cambio, el gasto en pensiones contributivas en Cataluña ascendió a 19.973 millones. Esto supone un déficit de 5.478 millones de euros, que supuestamente una Generalitat independiente debería cubrir con impuestos; por lo menos si quiere garantizar que los pensionistas siguen cobrando su pensión. Naturalmente, hay una solución, bueno dos, una es la ya comentada de la máquina del tiempo para volver a 2007.

La otra solución es más brillante, como corresponde al conseller de Economía de la Generalitat, el profesor Mas-Colell. La solución consiste en que ” los catalanes que han cotizado “durante décadas” tienen “derecho” a cobrar las pensiones, ya que se trata de un “contrato individual” entre ellos y España, una “obligación legal” que se podría reclamar ante los tribunales internacionales”. Si no le ha quedado claro, o si no se lo puede creer, se lo traduzco: La Seguridad Social España tendría que pagar las pensiones de los catalanes, aunque las cotizaciones las cobraría la nueva Seguridad Social catalana.

Si usted tiene nociones básicas de cómo funciona la Seguridad Social verá que algo falla: esencialmente que las pensiones de hoy se pagan con las cotizaciones actuales. Esto significaría que la Seguridad Social Española que ya tiene un importante déficit, estaría simplemente quebrada, y que los pensionistas catalanes no podrían cobrar; salvo que los dirigentes separatistas recapacitasen y decidiesen pagar las pensiones con las cotizaciones de los trabajadores y las empresas catalanas. Pero claro, esto lleva a un déficit abultado.

Estos números, si se pagan las pensiones, que no son un ejercicio de simulación teórico, sino simplemente sumar los datos oficiales de la Generalitat y la Seguridad Social, dejan un déficit de 8.942 millones de euros antes de construir una réplica de la Administración del Estado. Esto habría que hacerlo con el 46% de los impuestos estatales recaudados en Cataluña, los no incluidos en el sistema de financiación, y no serían bastantes.

El principal problema es que estos impuestos, y todos los demás, hay que cobrarlos. Sin embargo, Cataluña no dispone de una Hacienda que pueda hacerlo, dado que “no dispone de bases de datos”, ni de “una organización de medios personales y materiales” que le permita controlar las obligaciones tributarias de los catalanes. Esto no sólo es mi opinión, ni la de cualquiera que conozca la Hacienda Catalana, que también, sino el diagnóstico del Consell Asessor per la Transició Nacional de la Generalitat de Cataluña, en su segundo informe (página 88).

En fin, no sólo no hay 16.000 millones teóricos en caja, sino déficit, es que, además, no hay capacidad práctica para cobrar los impuestos. Esto lleva a un déficit fuera de control.

¿Qué le ocurre a un Estado que tiene un déficit descontrolado? Que si puede recurre a su propio banco central y emite moneda para cubrir el déficit. Si no puede, porque el Banco Central está fuera de su control, tendrá que subir sustancialmente impuestos a los que ya pagan, y efectuar drásticos recortes. La primera es contra la que alertaron las entidades financieras en su comunicado, y que dio lugar, a los pocos días a las declaraciones del Gobernador del Banco de España, señalando que podía haber un “corralito” en Cataluña.

¿Todo esto lleva a un corralito? No, porque nadie se termina de creer que esto acabe pasando. El problema es que el mero hecho de que se plantee origina temor. Esto, como se confirme en las elecciones, será un problema real, porque los mercados financieros lo descontarán. España no quería salir del euro en 2012 ni quería impagar la deuda, como amenaza Àrtur Mas, pero la existencia de esa eventualidad, ínfimamente probable, como se demostró luego, llevó la prima a más de 600 puntos. Esto significó el corte de financiación de muchos proyectos con consecuencias muy graves sobre el consumo, la inversión y el empleo, sobre la economía real.

Las opciones separatistas, bien apostando directamente por la salida del euro, como las CUP, bien proponiendo políticas que necesariamente lo implican como la lista de Mas, están comprando boletos en la rifa de una crisis financiera.

En fin, el domingo los catalanes tienen la palabra; tienen que elegir entre los que hacen el indio, los que proponen viajes a Ítaca, viajes a ninguna parte, y los que creen que las ventajas de estar juntos son muy superiores a las falacias y a la fantasía, aunque sólo sea porque son reales. En cualquier caso, su voto importa más que nunca, por razones sociales y económicas, aunque muchos no se lo terminen de creer. Las consecuencias nos acabarán afectando a todos, a ellos los primeros.

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Francisco de la Torre Díaz es Inspector de Hacienda, autor de “¿Hacienda somos todos? y responsable del programa fiscal de Ciudadanos.

Todo lo que debes saber sobre el futuro de las pensiones de una Cataluña independiente

GRA602. MANRESA (BARCELONA), 18/09/2015.- Artur Mas, president de la Generalitat y número 4 de la candidatura de 'Junts pel Sí' (c), durante el acto de campaña celebrado hoy en la plaza de Sant Domènec de Manresa . EFE/ Quique García

Uno de los temas que más preocupan a los contribuyentes catalanes y españoles es el futuro de sus pensiones. El debate mezcla cuestiones económicas y jurídicas con proclamas políticas. EL ESPAÑOL arroja un poco de luz a la polémica.

Una de las preocupaciones principales de los contribuyentes catalanes y españoles es conocer cuál será el futuro de sus pensiones. El debate público ha mezclado cuestiones económicas y jurídicas con proclamas políticos. Es necesario aportar algo de luz con la regulación vigente.

¿Qué cambiaría en las pensiones catalanas en una Cataluña independiente?

Para comprender los cambios a los que se enfrentaría el sistema de pensiones catalán hay que comprender cómo funciona actualmente en España. El modelo español es de reparto. Esto es, las cotizaciones de los trabajadores sirven para financiar todos los gastos de la Seguridad Social. De este modo, los cotizantes pagan año a año las pensiones salvo una parte concreta que se sufraga a través de los Presupuestos. Es decir, que se financia por medio de los impuestos o del déficit público.

Los años en los que hay superávit, el excedente se acumula en el Fondo de Reserva, popularmente conocido como la hucha de las pensiones. En el año 2011 llegó a acumular un saldo de 66.815 millones de euros. Pero entonces llegaron los años de déficit, que se pagaron también con esta caja. En julio se conoció que el montante ahorrado está ya por debajo de los 40.000 millones de euros.

Este sistema de reparto sería el que adoptaría también Cataluña después de la independencia, por lo que el cambio respecto a la situación actual sería limitado. El cambio sería mucho mayor si se pasara de un sistema de reparto a uno de capitalización.

¿En qué consiste un modelo de capitalización? Es un sistema similar a un plan de pensiones: cada trabajador va acumulando su propia hucha durante su vida laboral y esa hucha se emplea luego para pagar su jubilación, muy común en los países latinoamericanos, como Chile o México. También existe el modelo mixto, que mezcla los dos sistemas, empleado especialmente en el norte y este de Europa, como en Suecia, Rusia, Bulgaria o Rumanía. Con el modelo de reparto (que es el mayoritario en el mundo), si Cataluña se independiza y asume su propia Seguridad Social, la contribución de sus trabajadores se destinaría a cubrir los gastos de su Seguridad Social, entre ellos el pago de las pensiones de sus mayores, un escenario similar al actual.

¿Qué pasaría con el Fondo de Reserva?

Éste es uno de los aspectos clave, ya que la hucha de las pensiones es la que garantiza actualmente el pago de las pensiones en España y por extensión en Cataluña. Desde el año 2011 los gastos de la Seguridad Social están por encima de los ingresos por cotizaciones, lo que provoca que el sistema incurra en un déficit cada año que hay que pagar. El Estado cubre este agujero con el Fondo de Reserva. Cataluña también incurre en déficit anual, por lo que también necesitaría disponer de su parte de la hucha. ¿Se puede romper?

La propuesta que ha lanzado el Consejo Asesor para la Transición Nacional, un órgano creado por la Generalitat para preparar el camino a la independencia, dispone que el nuevo estado catalán independiente tendría que negociar con España para romper la hucha y repartir el ahorro. Su escenario base en estas conversaciones para repartir activos y pasivos sería que Cataluña se quedase con “la parte del Fondo que se dotó con los superávits de la Seguridad Social de Cataluña”. La segunda opción que plantea, que es “más conservadora”, es la de realizar el reparto en función de la población, lo que supondría que a Cataluña le correspondería algo más de un 16% del ahorro actual, esto es, en torno a 6.500 millones de euros.

Sin embargo, la hucha única está protegida por la legislación española, que determina que el sistema de pensiones es de reparto y solidario, por lo que no puede partirse. ¿Qué significa “solidario”? Que cada región, al igual que cada generación, aporta al sistema de forma solidaria, por lo que no puede reclamar una parte mayor de lo que le corresponde. Al igual que la generación del baby boom no puede reclamar una parte mayor de la que le corresponde por haber contribuido más a la Seguridad Social, una región tampoco puede hacerlo. De este modo, la regulación actual determina que una Cataluña independiente no tendría acceso a la hucha de las pensiones.

pensiones

¿Qué pasaría con los catalanes que han cotizado en España?

La normativa también es taxativa en este punto: España tiene que cubrir la pensión de todos sus nacionales. En otras palabras: los catalanes recibirán su pensión del sistema estatal, ya que no puede retirarse la nacionalidad española a ningún ciudadano. ¿O sí se puede? Éste es uno de los debates más calientes de los últimos días, pero se escapa al marco puramente económico para entrar a depender del marco legal. En principio, todos los catalanes que hayan cotizado en España tendrán que recibir su pensión de las arcas públicas españolas. Artur Mas ya ha explicado que hasta que no se produzca un traslado total de las competencias España tendrá que seguir pagando las jubilaciones.

¿Y si los catalanes pierden la nacionalidad española?

Si los catalanes perdiesen la nacionalidad española tras la independencia, algo que actualmente no contempla la legislación, pasarían a tener el mismo tratamiento que los extranjeros. En este caso, hay que distinguir dos tipos de foráneos en función de si su país tiene firmado un acuerdo bilateral con la Seguridad Social española o si no lo tiene.

En el grupo de países que tienen firmado un pacto con España se encuentran todos los miembros de la Unión Europea, los estados latinoamericanos y el resto de principales economías desarrolladas. Este convenio entre los países supone que, a la hora de pagar las pensiones, cada estado aporta a la pensión una parte proporcional al periodo en que el cotizante contribuyó en cada uno de ellos.

El segundo grupo está formado por los países que no tienen un acuerdo bilateral con España. En estos casos, la cotización se perdería, ya se trate de un nacional que fuese a trabajar a otra región o de un extranjero que llegase a España.

En definitiva, sería necesario que las dos autoridades negociasen para alcanzar un acuerdo. “Lo lógico, por analogía con los tratados que ahora hay con otros países, sería que la pensión de un trabajador que ha cotizado en varios territorios la paguen a escote esos territorios en proporción a lo que el trabajador haya cotizado en cada uno de ellos, y que el trabajador mantenga sus derechos independientemente de donde elija vivir cuando se jubile”, explica Ángel de la Fuente, investigador del Instituto de Análisis Económico del CSIC.

¿Es sostenible el sistema catalán de pensiones?

La respuesta es diferente en el corto o en el largo plazo. A corto plazo, el sistema de pensiones catalán es deficitario, por lo que podría tener un problema si tuviese que pagar sus pensiones.

Al cierre de 2014, el gasto en pensiones de Cataluña superó a los ingresos de la seguridad social en 4.544 millones de euros y sólo las comunidades autónomas de Madrid y Baleares consiguieron superávit en el balance de ingresos y gastos al cierre del ejercicio. Cataluña no podría cubrir este desfase con la hucha de las pensiones, por lo que tendría que cargarlo a cuenta de sus Presupuestos y cubrirlo con impuestos o déficit. La otra opción sería reducir la cuantía de los pagos. La asociación antinacionalista Societat Civil Catalana ha aprovechado esa eventualidad para decir que los pensionistas catalanes cobrarían entre un 6,7% y un 16,9% menos.

En cuanto a la sostenibilidad a largo plazo la respuesta es tajante: es difícil que sea sostenible, exactamente igual que el sistema español. Cataluña se vería obligada a adoptar un sistema de reparto, ya que al nacer desde cero las contribuciones se tendrían que emplear en pagar las pensiones. De este modo, tendría que lidiar con el mismo problema de España y que es inherente a los sistemas de reparto: la demografía. A medida que la generación del baby boom va envejeciendo, que la natalidad baja y que la esperanza de vida se va alargando, quedan menos contribuyentes para sufragar los pagos a un número creciente de jubilados. Cuando la pirámide poblacional se convierte en un rectángulo, todo sistema de reparto tiene un grave problema.

La propuesta del Consejo Asesor para la Transición Nacional reconoce que será necesario financiar una parte de las pensiones con los Presupuestos. En cualquier caso, una Cataluña independiente tendría que afrontar el problema de la demografía, igual que tiene que hacerlo España. A partir de ahí, a muy largo plazo cualquier situación es posible. Dependerá, en gran medida, de cómo se gestione.

Cincuenta sombras de Mas

ALBERT GEA / REUTERS

Francisco de la Torre, inspector de Hacienda y responsable del programa fiscal de Ciudadanos, recurre a los números para desmentir la visión idílica que de una hipotética Cataluña independiente ofrecen los partidarios de la secesión.

“Le vamos a dar sexo a Mas, le vamos a dar látigo…”. Aunque la frase parece sacada de la novela Cincuenta sombras de Grey, en realidad la pronunció hace unos días Pablo Iglesias, líder de Podemos. Parece que en una campaña como la de las catalanas, completamente fuera de la realidad, Iglesias pretendía, por lo menos, que las fantasías fueran para adultos. Eso no siempre se aprecia debidamente y otro intelectual, el cantautor Lluís Llach, número uno por Girona de la lista de Mas, salió en defensa de su jefe y recomendó a Iglesias que arreglase sus problemas sexuales en el psicólogo.

Un ejemplo muy claro de que esta campaña está siendo de fantasía más bien infantil son las declaraciones de la número dos y ex presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña, Carme Forcadell, que prometía que las abuelas no tendrían que hacer de canguros de sus nietos en una Cataluña independiente. Lo que no aclaraba Forcadell es el estado de las negociaciones con Australia para traer los canguros necesarios.

En fin, todo esto es muy divertido pero no le va a solucionar los problemas a ningún catalán. Es más, parece que puede agravarlos porque gobernar sin ideas y sin programas sólo puede conducir al desastre. La sombra más evidente de la lista en la que Artur Mas se ha emboscado de número cuatro es su ausencia de programa y de ideas. Esto no es una forma de hablar, es literal: la mezcolanza de ex comunistas del PSUC como Romeva, la gente de Esquerra Republicana, independientes y Convergència, no presenta programa y sólo tiene una idea en común: la declaración unilateral de independencia. Eso para gestionar un presupuesto de gasto de más de 23.800 millones de euros, con centenares de colegios, centros de salud o institutos es una receta segura para el desastre.

La segunda gran sombra también pertenece al género del sadomasoquismo: los números del “expolio fiscal”, ahora rebautizado como “dividendo fiscal de la independencia”. Una declaración unilateral de independencia sería muy negativa para el resto de España, pero el estado de hastío con todo este tema es tal que muchos españoles estarían por aprobarla. Sin embargo, los mayores perjudicados serían los propios catalanes.

Hay una lista muy importante de perjuicios para Cataluña: las relaciones comerciales, los problemas financieros por la salida del euro, los aranceles, el restablecimiento de fronteras… Podríamos seguir. Pero según los apóstoles del secesionismo todo se arreglaría porque la Generalitat tendría más recursos.

Esto dista de estar claro pese al jaleo de balanzas fiscales, cuentas públicas territorializadas y otros oscuros cálculos económicos. Veamos. Según los datos de la Generalitat, los contribuyentes de Cataluña aportaron 17.362 millones de euros en 2013. La Generalitat recibió ese año recursos tributarios del modelo de financiación por un importe de 15.674 millones. La diferencia no son los tan cacareados y falsos 16.000 millones, sino sólo 1.688 millones de euros. Es decir, 223 euros por residente en Cataluña o un 7% del Presupuesto de la Generalitat. Aquí se puede acceder a los datos oficiales del gabinete del conseller Mas-Colell.

Estos datos corresponden al 54% de los impuestos recaudados por la Agencia Tributaria: el 50% de la recaudación del IRPF, el 58% de los impuestos especiales y un 50% del IVA, así como fondos adicionales del Estado procedentes de los demás impuestos. En total, algo más de 93.000 millones de euros repartidos a las comunidades autónomas.

Este modelo, que muchos consideran injusto, es el que Zapatero pactó precisamente con Artur Mas, incorporándolo al Estatuto de Cataluña, y que Rajoy y Montoro se han negado a modificar, pese a la mayoría absoluta del PP.

Después de la ansiada independencia, la Generalitat seguiría con déficit aun ahorrándose la solidaridad interterritorial

¿Por qué esta diferencia? Aunque sea la décima parte de lo publicitado por la Generalitat, no es un dividendo que un Gobierno catalán se pueda gastar en caso de secesión. En primer lugar, porque el déficit de la Generalitat es muy superior: por ejemplo, 3.860 millones en 2013 o 5.152 millones en 2014. Traduciendo, la Generalitat seguiría teniendo déficit, aunque no aportase un euro a la solidaridad interterritorial. No está de más recordar que este déficit lo está financiando el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Es decir el Estado, a tipos cercanos a cero. El FLA, a estas alturas, ya ha adquirido más de la mitad de la deuda autonómica.

En segundo lugar, porque el nuevo Estado catalán tendría que cubrir un grave déficit en pensiones. Como ya explicamos en EL ESPAÑOL y en otros medios, hay un grave problema en la Seguridad Social porque las cotizaciones no cubren el importe a pagar por las pensiones y los subsidios.

En 2014 se recaudaron en España por cuotas de Seguridad Social 97.736,17 millones y se pagaron en subsidios y pensiones 111.938 millones. En una Cataluña independiente esas cifras serían peores. Durante décadas, Cataluña ha sido el territorio con menor natalidad. Las bases de cotización de sus trabajadores -ahora jubilados- están entre las más elevadas. En esta situación, si la Generalitat no pudiera destinar ingentes recursos a tapar el agujero, las pensiones no estarían garantizadas en una Cataluña separada de España.

En tercer lugar, queda por ver si el 46% de los impuestos que ahora recauda la Agencia Tributaria en Cataluña y que financia la Administración del Estado serían superiores o no a los que Cataluña tendría que emplear en gastos estatales que ahora no paga como la red de embajadas o el gasto militar. Esto no está claro, pero incluso aunque fuese así no podría compensar todo lo anterior. Lo que sí está claro es que en esa orgía de despilfarro y duplicidades algunos se iban a llevar más del 3%.

Por otra parte, los impuestos hay que recaudarlos, y eso no es fácil ni se improvisa. Mientras se establecen obligaciones de información y sistemas informáticos y se prepara al personal, el fraude se dispara y la recaudación se derrumba. Y ese mientras tanto son varios años. Pretender, como hace el Consell Assessor per a la Transició Nacional de la Generalitat en su informe, que todos los catalanes pagarían voluntariamente aunque no hubiese sistemas de control… forma parte de las fantasías más infantiles o es puro teatro.

La historia del ‘expolio fiscal’ es un mito que estoy dispuesto a discutir con cualquier economista de la lista de Mas

Es una lástima que no haya la más mínima manifestación de ningún alto cargo de la Agencia Tributaria o del Gobierno explicando esto. Por mi parte, estoy dispuesto, al igual que otros miembros del equipo económico de Ciudadanos como Luis Garicano o Toni Roldán, a discutir con cualquier economista de la lista de Mas los aspectos económicos de la ruptura con el resto de España. Los ciudadanos catalanes se merecen una explicación de las consecuencias económicas de los proyectos que se presentan a las elecciones.

Esta historia del “expolio fiscal” o del “dividendo” es un mito y debería llamarse la quimera del oro, igual que la novela de Jack London. Como relata este escritor, miles de mineros perdieron la vida en Alaska buscando un oro que muchas veces no existía. Los pocos que lo encontraron fueron expoliados por todo tipo de pícaros y malhechores.

Todo esto es una metáfora de muchas de las sombras de Mas y su lista: los depósitos en Liechtenstein, las cuentas ocultas en Suiza, el tres per cent, el caso Palau… hasta el padre de la patria Pujol ha confesado haber defraudado a Hacienda. Son decenas de casos de presunta corrupción salpimentados con alguna conversación secreta de alto voltaje sexual grabada con micrófono oculto para que no falte de nada… La súbita conversión al secesionismo de muchos convergentes -incluido su president Artur Mas- ha ido en paralelo a los descubrimientos de casos de corrupción.

Seamos honestos y tratemos al lector como adulto: todo esto no sólo pasa en Cataluña. De hecho, esto no habría pasado en Cataluña sin la connivencia de los sucesivos gobiernos españoles del PP y el PSOE. Pensemos, por ejemplo, en el ex fiscal jefe de Cataluña y anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, que ha declarado que recibió órdenes de todos los fiscales generales de no investigar a Pujol.

Estas sombras no desaparecerán adentrándose más en la oscuridad del viaje a Ítaca, del viaje a la secesión, del viaje a ninguna parte. Estas sombras sólo desaparecerán con la regeneración. La crisis en Cataluña no es más que el reflejo y la reacción ante la gravísima crisis moral, económica e institucional en toda España. Como señala Albert Rivera, “no habrá una España unida, si no se regenera España”. Para esto, más que látigo y sexo, hacen falta proyecto, ideas claras y decencia. Dejemos la fantasía y el sado-maso para las novelas y el cine y no para la política. Nos irá a todos mucho mejor.

Francisco de la Torre Díaz es inspector de Hacienda del Estado, autor de ‘¿Hacienda somos todos?’ (Debate) y responsable del programa fiscal de Ciudadanos.

La realidad y los Presupuestos en tiempos de elecciones

MontoroLa tesis del autor es que las cuentas presentadas por el Gobierno para 2016 tienen una intencionalidad política: reforzar la imagen del PP de cara a las elecciones generales. Ese pecado de origen es lo que hace, según Francisco de la Torre, que las cuentas nazcan muertas, porque ni se basan en datos firmes ni responden a las necesidades del país. 

En la imagen el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro./ EFE

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Mariano Rajoy felicita al ministro Montoro por su defensa de los Presupuestos para 2016./ EFE

“Hay un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado… un tiempo para demoler y un tiempo para edificar… un tiempo para callar y un tiempo para hablar…”; hay un tiempo para hacer presupuestos y un tiempo para hacer campaña electoral.

Cuando uno observa la presentación de los Presupuestos a principios del mes de agosto, con España entera de vacaciones, lo primero que le viene a la cabeza es la conocida cita del libro del predicador (Eclesiastés 3: 1-8), de que hay un tiempo para cada cosa; o bien, de forma aún más precisa, el refranero español: no por mucho madrugar amanece más temprano.

De hecho, contrastan las prisas de Rajoy para aprobar un presupuesto para 2016, ante una situación que se nos quiere vender como boyante, con la tardanza en aprobar los presupuestos en 2012 con España en situación crítica. En realidad, la causa de este comportamiento extemporáneo es la misma: la cercanía de las elecciones, andaluzas en un caso, generales en otro.

En 2012, la estrategia acabó con una derrota en las elecciones andaluzas -sí, una derrota porque el eterno aspirante Javier Arenas no pudo gobernar- y con un rescate de la economía española, también denominado “préstamo en condiciones favorables”, materializado en el famoso Memorándum of Understanding, documento que ha condicionado la política económica española durante años.

De cara a la política, lo más relevante de estos Presupuestos es que se presentan antes de tiempo y, sobre todo, que pretenden suplantar el papel de las Cortes Generales de 2016, que serán las que representen la soberanía popular y las encargadas de controlar el Gobierno y de aprobar un presupuesto. La Ley de Presupuestos es la única que tiene carácter anual por disponerlo así la Constitución, y precisamente por esa razón, intentar hurtar esta competencia a las futuras Cortes es un comportamiento que respeta muy poco la voluntad de los electores.

Señalaba Maquiavelo en El Príncipe que la única tarea de un político es elegir los tiempos. Obviamente, el adelantamiento de los Presupuestos tiene un objetivo político. Este objetivo no sólo es condicionar la política económica del siguiente gobierno si no lo preside Rajoy, sino también intentar evitar pagar un eventual peaje en un gobierno de coalición, por lo menos en los Presupuestos de 2016. Esto último, hasta puede parecer razonable, vista la experiencia de anteriores gobiernos de coalición del PSOE y del PP. Sin embargo, el socio que exigía este peaje, CiU (ahora más bien Convergència disfrazada en la lista única de Mas), lo que pretende exigir a cambio de apoyar la investidura de Rajoy no es dinero sino la “autodeterminación” de Cataluña.

El programa electoral del PP

En cualquier caso, no hay que tener especiales conocimientos para anticipar que Rajoy, aunque tuviese una mayoría simple -lo que no está nada claro-, tendría bastantes problemas para superar la investidura, y que este trámite presupuestario contra todas las demás fuerzas políticas no le va a ayudar precisamente.

Estos Presupuestos se han convertido en el programa electoral con el que el PP se presentará a las próximas elecciones generales. El origen de este planteamiento está en el programa de 2011. En ese programa, sabiendo la cúpula del PP que iba a gobernar y conociendo la gravedad de la situación de las cuentas públicas, hizo una serie de promesas imposibles, empezando por bajar los impuestos. Esto se empezó a incumplir a la semana de tomar posesión, con la mayor subida de impuestos de la democracia.

Ahora se pretende dar credibilidad a las promesas electorales vistiéndolas de Presupuestos con cuentas. Esto es intentar sustituir la política económica por la contabilidad, aunque como veremos, en muchos aspectos sea una contabilidad de la modalidad “creativa”.

Sorprende que el ministro marcado por la subida masiva de impuestos intente vender ahora su bajada

La primera consecuencia de todo esto, y que ha pasado desapercibida, es que el responsable del programa electoral del PP, y quien lo está defendiendo, está siendo Cristóbal Montoro. Puede resultar sorprendente -o no, que diría un gallego-, que un ministro marcado por la amnistía fiscal y por la subida masiva de impuestos, sea el que planifique y defienda unas cuentas que, de nuevo, vuelvan a intentar vender la bajada de impuestos. En cualquier caso, y pese a las críticas de Pedro Sánchez por que no sea personalmente Rajoy quien los defienda, no deja de ser toda una declaración de intenciones de con quién cuenta Rajoy si vuelve a gobernar.

Uno de los efectos de hacer los Presupuestos antes de tiempo es que se tiene menos información de la necesaria. Naturalmente, ése es un inconveniente si se quiere acertar con las cuentas, aunque a lo mejor no es tan relevante si se van a proponer las mismas medidas pase lo que pase. Esto se observa en primer término en el escenario macroeconómico previsto. Para bien o para mal, este escenario está marcado por la coyuntura internacional, que hasta hace poco era muy favorable.

Según el profesor Fernández-Villaverde -en mi opinión uno de los mejores conocedores de nuestra economía-, los vientos de cola que impulsaban la economía española eran: el bajo precio del petróleo, la devaluación del euro, la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo, los bajos tipos de interés y el crecimiento moderado pero firme de la economía mundial.

El proyecto de Presupuestos parte de la base que todo se va a mantener indefinidamente; por ejemplo, que vamos a tener el barril a 60 dólares los próximos cuatro años. Ahora el barril está a 40 dólares, pero nadie sabe qué pasará dentro de cuatro años.

Sin embargo, lo que parece claro es que varios grandes países emergentes, empezando por China (que es la segunda economía mundial por PIB), están en una situación muy complicada. Esto se ha reflejado en la caída de las bolsas. El ministro Guindos ya ha afirmado que este hecho “no afectará a la economía española”. Es discutible, y si no que se lo digan a quienes han invertido en bolsa o a cualquier empresa que pretenda ampliar capital para abordar nuevos proyectos. Sin embargo, lo que no es discutible es que las causas que han provocado la crisis financiera en China claro que afectarán a la economía española, y de rebote a las previsiones presupuestarias: no vivimos en una burbuja.

Las previsiones de ingresos de las cuentas públicas están infladas y no se cumplirán

Aunque estas son unas cuentas netamente políticas, o precisamente por eso, su talón de Aquiles son las previsiones de ingresos, que están infladas y no se cumplirán. Así, nada menos que el gobernador del Banco de España, en su comparecencia ante la Comisión de Presupuestos, veía riesgos en la previsión de ingresos públicos, y también del cumplimiento del objetivo de déficit de 2015. Si esto es así, y bastantes indicadores lo corroboran, entonces el esfuerzo en recorte de gastos que queda pendiente puede ser considerable: prepárense que vienen curvas.

Previsiones casi imposibles

Un par de ejemplos de que las previsiones son de casi imposible cumplimiento: según los últimos datos disponibles de la Agencia Tributaria, la recaudación del IRPF, en términos homogéneos, estaba creciendo un 0,2%. Después de eso, Rajoy adelantó la rebaja del IRPF de 2016 a julio de este 2015. Por muy bien que vaya la economía, no es posible que la recaudación del IRPF, basada en un 85% en pensiones y salarios, crezca en 2016 un 5%, bajando a la vez los impuestos y sin ninguna medida para ensanchar bases y luchar contra el fraude.

El otro ejemplo obvio es la recaudación de cotizaciones. En el último año cerrado, 2014, se recaudaron cuotas de seguridad social por importe de 97.736 millones de euros. En los seis primeros meses, últimos datos disponibles, la recaudación de la seguridad social ha crecido a un ritmo del 1,32%. A este ritmo cerraríamos 2015 con una recaudación de unos 104.000 millones, y 2016 de unos 105.500 millones. En el presupuesto de 2016 se prevé una recaudación de 117.242 millones de euros. Esto supondría incrementar la recaudación un 10% anual acumulativo. En los siete primeros meses de 2015, este incremento ha sido del 1,23%..

En fin, hemos puesto dos ejemplos -aunque de los dos recursos más importantes del Estado: IRPF y cotizaciones-, pero en general, los Presupuestos no mejoran sustancialmente el programa del PP de 2011: ahora hay números, pero no son creíbles. Son unos Presupuestos en tiempo de elecciones.

“Hay un tiempo de nacer y un tiempo de morir”, y estos Presupuestos nacen muertos porque nacen prematuros, y no sólo no responden a las necesidades fundamentales de la economía española, sino que ni siquiera son viables, y cualquier próximo gobierno tendrá que enmendarlos sustancialmente, ya que si no, lo hará la realidad.

*** Francisco de la Torre Díaz es inspector de Hacienda del Estado, autor de ‘¿Hacienda somos todos?’ (Debate) y responsable del programa fiscal de Ciudadanos.

Fe de errores (8-9-2015): En el artículo original se utilizó la cifra prevista de recaudación por cuotas de la Seguridad Social de 2014 (102.840 millones de euros) en lugar de la recaudación efectiva a cierre de año (97.736 millones), lo que afectaba a las estimaciones de años posteriores, ya corregidas.

 

El primer desplome global ‘made in China’ para los mercados

wallstreet

De Este a Oeste y de Norte a Sur, un terremoto bursátil está azotando desde hace semanas a los mercados, pero este lunes ha vivido su mayor sacudida con epicentro en China. El Ibex 35, el índice de las 35 mayores empresas españolas, se ha desplomado un 5%, hasta 9.756 puntos, en su mayor caída desde agosto de 2012. No ha sido el peor índice de la foto: el EuroStoxx 50 y el Cac francés se dejaron cada uno un 5,35%. 

De Este a Oeste y de Norte a Sur, un terremoto bursátil está azotando desde hace semanas a los mercados, pero este lunes ha vivido su mayor sacudida con epicentro en China. El Ibex 35, el índice de las 35 mayores empresas españolas, se ha desplomado un 5%, hasta 9.756 puntos, en su mayor caída desde agosto de 2012. No ha sido el peor índice de la foto: el EuroStoxx 50 y el Cac francés se dejaron cada uno un 5,35%. Wall Street comenzó la jornada con caídas del 5% al 6%, aunque se recuperaba (hasta el -1%) a media sesión. El índice Dow Jones registró su mayor caída en puntos de toda su historia (más de 1.000).

Las bolsas asiáticas se han llevado la peor parte con China a la cabeza. El índice Shanghái Composite perdió esta madrugada un 8,5% y acumula un descenso del 40% desde mediados de junio, cuando comenzó el mercado bajista en el gigante asiático. Los inversores se han protegido del desplome bursátil en las monedas del Viejo Continente: el euro empezó la sesión en la zona de 1,137 dólares y subió durante la jornada hasta los 1,169 dólares, un avance próximo al 3% y completamente inusual en un tipo de cambio.

El Ibex 35, frente a las mayores caídas de su historia.
El Ibex 35, frente a las mayores caídas de su historia.
  • ¿Ha cambiado algo?

Los mercados se han agitado este lunes como nunca en los tres últimos años. “La realidad es que no hay nada nuevo. Los analistas aluden al miedo a la desaceleración de la economía china, al temor que puede provocar en términos de la inestabilidad de los mercados. Al final, el principal riesgo para los mercados es el propio mercado, con un elevado apalancamiento de los inversores en activos de riesgo”, explica por email el economista jefe de Citigroup en España, José Luis Martínez-Campuzano.

  • ¿Qué ocurre con China?

El temor del mercado viene por una doble vía, la debilidad de la economía del gigante asiático y el pinchazo de su burbuja financiera. Hasta este año, ambos factores se movían con una baja correlación, pero esto ha cambiado tras este desplome. La causa de esta distancia eran las restricciones que las autoridades tenían puestas para la inversión en bolsa de los particulares, tanto nacionales como extranjeros, que provocaba que el movimiento del dinero no fuese necesariamente en la misma dirección que la economía. En los últimos trimestres, las autoridades del país decidieron abrir las puertas de sus distintas bolsas, lo que permitió una fuerte entrada de capitales al inicio del año.

El dinero entraba, el mercado subía y todos los inversores disfrutaban de la apreciación de sus activos,  en tanto que la economía del país se iba enfriando al mismo tiempo. El índice Shanghái Composite se disparó más de un 150% en menos de un año hasta superar los 5.100 puntos en junio. Pero los días felices se acabaron y el dinero empezó a salir de la bolsa con la misma facilidad con la que entró. Todo el desplome del mercado de los dos últimos meses se ha producido con un gran volumen de cotización, que duplica (o incluso triplica) a cualquier día que vaya desde 2011 hasta septiembre de 2014 (cuando las medidas de apertura del mercado empezaron a calar)

En definitiva, una oleada de ventas que ha superado cualquier esfuerzo de China para frenar el desplome de su bolsa. “Hay que tener en cuenta que las autoridades no pretenden evitar las caídas, sino amortiguarlas”, remarca Javier Santacruz, economista e investigador asociado a la Universidad de Essex. Todas las medidas adoptadas no han podido evitar que el desplome de la Bolsa de Shanghái casi alcance el 40%, ni que hoy cayera un 8,5%. “Las autoridades contribuyeron a crear esta burbuja de los mercados para crear efecto riqueza”, explica Francisco Vidal, analista de Intermoney, “con una bolsa hinchada a base de compras a crédito y con salidas a bolsa que se encarecían de forma artificial”.

De esta forma, Pekín pretendía estimar el consumo interno gracias al aumento de los ingresos de los ahorradores. “Si se creen más ricos, van a consumir más y así crearon esta burbuja en los mercados”, indica Vidal. La novedad principal es que esta ha sido la primera ocasión en la que el desplome de la bolsa de China ha tenido un impacto tan grande en los mercados desarrollados, lo que es una buena muestra del peso que ha adquirido el país para la economía mundial. El ejemplo perfecto ha ocurrido en Japón con el inesperado descenso de su PIB del segundo trimestre del año (se contrajo un 1,6% anualizado) por la menor demanda de China. La influencia de China llega ya a dominar una de las grandes economías mundiales desarrolladas.

  • ¿Subirá tipos de interés la Fed?

El desplome de China lleva ya más de dos meses azotando al mercado y algo parece estar cambiando. Los años de baja volatilidad y subidas aceleradas de las bolsas al calor de los estímulos monetarios de los bancos centrales empiezan a dar paso a la incertidumbre. Larry Summers, quien fuese el principal rival de Janet Yellen a ocupar el puesto de presidente de la Reserva Federal (Fed), ha alertado hoy de que “como en agosto de 2007 y 2008, podemos estar en las primeras fases de una situación muy seria”.


Con estas palabras, Summers deja ahora la pelota sobre el tejado de la que fuese su rival (y ganadora) en la carrera hacia el trono de la Fed, Janet Yellen. La entidad tiene previsto subir los tipos de interés oficiales este año por primera vez en casi una década, situación que mantiene en alerta a los mercados. ¿Cómo reaccionará la débil economía mundial a este cambio en el precio oficial del dinero? Esta incertidumbre es la que quita el sueño a los inversores y que está golpeando con fuerza a los mercados.

Las bolsas vuelven a pedir estímulos monetarios para evitar una corrección que tiene sentido si se valora la incertidumbre que rodea a la economía global: ¿quién será el nuevo motor del mundo con China y los emergentes en plena desaceleración? Este escenario apunta a que la primera subida de tipos de la Fed podría retrasarse hasta la última parte del año, o incluso 2016. “No está claro que el próximo movimiento de la entidad sea restrictivo”, advirtió hoy Summers, que deja caer la posibilidad de que, lejos de retirar los estímulos monetarios, la Reserva Federal pueda aumentarlos.

  • El pinchazo del petróleo

Los datos oficiales de China apuntan a un crecimiento de su economía del 7% interanual (dato del segundo trimestre del año), pero los datos no oficiales apuntan a una situación mucho más complicada. “Las cifras de consumo de energía no encajan con los buenos datos oficiales del sector industrial y lo mismo pasa con el consumo de cemento y los datos inmobiliarios”, explica Vidal. La preocupación sobre la situación económica va mucho más lejos de la información que publican las estadísticas de Pekín.

Uno de los ejemplos que refleja la debilidad del crecimiento chino es el desplome del precio del petróleo. El precio del barril de Brent, referencia europea, ha caído hoy por debajo de los 44 dólares, la primera vez que pierde esta cota en el año y su nivel más bajo desde 2009. Este descenso -que roza el 60% en doce meses- está provocando un desplome en las petroleras que está también en la base de la caída de las bolsas occidentales, tanto por su elevada capitalización, como por la profundidad de sus descensos. Exxon Mobil, la gran petrolera estadounidense, acumula ya un desplome superior al 16% desde el pinchazo de la burbuja china. En España, Repsol acumula un descenso superior al 25%.

El pinchazo del petróleo tiene una segunda derivada sobre la economía global: el deterioro de la balanza de pagos de los países exportadores de crudo. Estos grandes vendedores del oro negro se acumularon miles de millones de dólares en reservas internacionales que destinaron durante los años de la crisis en comprar deuda de los países desarrollados para financiar sus déficits. Grandes fondos soberanos, como los de Arabia Saudí o de Noruega (el mayor del mundo con más de 800.000 millones de euros bajo gestión, lo que equivale al 80% del PIB español) han sido un importante apoyo financiero para Europa y EEUU. ¿Qué pasará cuando estos países dejen de acumular reservas y no puedan aumentar, o tengan que reducir sus posiciones en el mundo occidental?

Los cinco gráficos que Rajoy no quiere que veas

El crecimiento del PIB

Mariano Rajoy presentó este viernes ocho gráficos para demostrar hasta qué punto la economía había mejorado durante su mandato. La mayoría estaban mal dibujados, omitían detalles relevantes o destacaban datos erróneos. A continuación presentamos los datos del presidente bien presentados, acompañados de contexto y despojados de la propaganda oficial.

Mariano Rajoy presentó este viernes ocho gráficos para demostrar hasta qué punto la economía había mejorado durante su mandato. La mayoría estaban mal dibujados, omitían detalles relevantes o destacaban datos erróneos. A continuación presentamos los datos del presidente bien presentados, acompañados de contexto y despojados de la propaganda oficial.

1. Las exportaciones. 

¿Se han triplicado las exportaciones en España desde 2011? Así lo sugiere este gráfico del Gobierno español, que trunca el eje vertical en el 27% y presenta una subida mínima  como un aumento notable.

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La realidad es más compleja de lo que sugiere el gráfico del presidente del Gobierno. Las exportaciones españolas empezaron a subir durante el mandato de Zapatero y su crecimiento se ha frenado durante el mandato de Rajoy.

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2. El déficit.

El gráfico elaborado por La Moncloa sugiere que el Gobierno ha reducido el déficit público poco a poco desde 2011 e incluye un año que no ha terminado (2015) y tres que ni siquiera han empezado (2016, 2017 y 2018).

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La clave está en la letra pequeña del gráfico, que indica que sus cifras excluyen el impacto del rescate bancario de junio de 2012. Esas cifras sí están incluidas en este otro gráfico, que ofrece una visión más fiable de la realidad.

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3. El crecimiento.

El Gobierno destaca en este gráfico la previsión de crecimiento de varios estados desarrollados para 2015 y presenta a España como el país que más crecerá. La fuente de  estas cifras es la OCDE.

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Este otro gráfico ofrece más información sobre la evolución de la economía española desde el principio de la crisis. España está un 5% por debajo del PIB de 2007. La economía de otros países (salvo la de Italia) ha evolucionado mejor que la nuestra: Alemania ha ganado un 5% y Estados Unidos, un 8%. España no ha alcanzado el nivel de renta que tenía al principio del mandato de Mariano Rajoy.

El crecimiento del PIB

4. El gasto social. 

El Gobierno destaca que el gasto social supone un 53% de los presupuestos de 2016. Esa cifra la presenta sin desglosar el gasto en las pensiones y en la prestación por desempleo en esta tarta tridimensional.

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Este otro gráfico refleja la evolución del gasto social del Gobierno español desde 1980 y de la tasa de paro desde 1987. En este caso, el gasto social se expresa como un tanto por ciento del PIB y proviene del agregado de la OCDEAquí se aprecia la relación entre ambas variables durante la crisis de los años 90 y durante la recesión actual. El gasto social sube sobre todo porque sube el número de ciudadanos que solicitan la prestación por desempleo. 

El gráfico refleja además que el gasto social se ha mantenido estable desde el principio de la crisis y no ha aumentado desde que llegó al poder el Partido Popular.

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5. La evolución del PIB. 

Este gráfico enfatiza que España ha encadenado ocho trimestres consecutivos de crecimiento desde julio de 2013.

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Este otro gráfico presenta la evolución del PIB español desde 1996. España encadenó 50 trimestres de crecimiento antes de la crisis durante los mandatos de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. evolucion-pib-trimestral

También en EL ESPAÑOL: 

Así llegó Grecia al borde de la salida del euro

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Grecia se ha acercado peligrosamente esta semana, como nunca antes, al borde del precipicio de la salida de la eurozona en un clima de máxima tensión entre el Gobierno de izquierda radical de Syriza y sus socios europeos. Este texto explica con sencillez cómo hemos llegado hasta aquí y qué puede ocurrir a partir de ahora. 

También en EL ESPAÑOL:

Grecia se ha acercado peligrosamente esta semana, como nunca antes, al borde del precipicio de la salida de la eurozona en un clima de máxima tensión entre el Gobierno de izquierda radical de Syriza y sus socios europeos. El 27 de junio, el polémico ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, fue excluido de una reunión del Eurogrupo. Desde el lunes 29, los bancos están cerrados y se ha establecido un corralito, lo que en la práctica significa que un euro griego ya no vale lo mismo que un euro alemán o español.

El rescate de la UE, que ha dado cobertura financiera a Atenas durante los últimos cinco años, caducó el 30 de junio. Ese mismo día, Grecia no abonó los 1.500 millones de euros que debía al Fondo Monetario Internacional (FMI), el primer impago de un país desarrollado. ¿Es un punto de no retorno? El Gobierno de Alexis Tsipras y sus acreedores sólo coinciden en una cosa: la última palabra la tienen los ciudadanos griegos en el referéndum de este domingo 5 de julio.

¿Cómo empezó todo?

El origen de la crisis griega suele situarse en octubre de 2009. El recién elegido primer ministro socialista, George Papandreu, desveló que el anterior Gobierno conservador de Nueva Democracia había dejado un agujero presupuestario muy superior al reconocido. El déficit público de ese año no era del 6,7% sino del 12,7% del PIB, aunque la oficina estadística de la UE, Eurostat, elevó después la cifra hasta el 15,4%. Esta revisión provocó que se disparara la prima de riesgo griega y que el país encontrara dificultades crecientes para financiarse.

En realidad, los problemas se remontan a la entrada de Grecia en el euro en 2001. Atenas había falseado las cifras sobre el estado de sus cuentas públicas y no cumplía los criterios de convergencia exigidos para adherirse a la eurozona, según desveló una investigación de Eurostat en 2004. Pero el periodo de bajos tipos de interés y crédito barato que siguió a la introducción de la moneda única ayudó a enmascarar los problemas de Atenas, que pasaron inadvertidos tanto para los mercados como para la UE.

¿Por qué Grecia ha recibido ya dos rescates?

La falta de herramientas en la eurozona para afrontar una crisis de este tipo, los desacuerdos entre los socios europeos, los errores y la resistencia de Atenas a las reformas son algunos de los motivos que lo explican. En total, Grecia ha recibido  hasta ahora dos rescates de la UE y el FMI que suman unos 240.000 millones de euros. Una cifra que representa más del 130% de su PIB. España ha aportado alrededor de 26.000 millones de euros.

El primero, de 110.000 millones de euros, se aprobó en mayo de 2010 y tuvo que improvisarse desde cero. Después de meses de dudas, los estados miembros idearon un complicado sistema de préstamos bilaterales con la participación del FMI. A cambio, exigían a Atenas una serie de condiciones: ajustes y reformas recogidas en un memorándum. Para supervisar que se cumplían esas condiciones se creó la famosa troika, formada por la Comisión Europea, el BCE y el FMI. Este primer rescate no funcionó porque la troika subestimó el impacto negativo que la austeridad tendrían sobre el crecimiento y no se reestructuró la deuda griega, según reconoció el propio FMI en un crítico informe.

Igual de accidentada fue la negociación del segundo rescate de 130.000 millones, que se produjo en varias fases entre julio y octubre de 2011. Para entonces, la UE ya había creado un fondo de rescate, que en la actualidad se denomina mecanismo europeo de estabilidad (MEDE) y al que se recurrió como fuente de financiación. Como parte del programa, la UE obligó a los acreedores privados a asumir pérdidas -es decir, una quita- del 53,5% en sus bonos helenos con el fin de reducir la carga de la deuda. Pero la deuda ha seguido aumentado hasta más del 177% del PIB. Grecia ha perdido alrededor del 25% de su nivel de riqueza en los últimos cinco años y el paro supera el 25%.

¿No hubo ya otro referéndum en Grecia?

El socialista Papandreu intentó convocarlo para avalar el segundo rescate, pero no salió adelante. Lo anunció el 31 de octubre de 2011 después de concluir las complejas negociaciones. La noticia sorprendió e indignó a los líderes de la UE. Nicolás Sarkozy y Angela Merkel convocaron de inmediato a Papandreu a la cumbre del G-20 de Cannes y le lanzaron un ultimátum: la consulta no podría ser sobre el rescate sino sobre la pertenencia de Grecia al euro.

El entonces número dos del PASOK, Evangelos Venizelos, se rebeló contra su primer ministro y forzó su caída y la cancelación del referéndum. Papandreu acabó siendo sustituido por un Gobierno tecnocrático dirigido por un ex vicepresidente del BCE, Lucas Papademos. La tensión y las presiones de aquellos días recuerdan mucho a las vividas durante la última semana. La gran diferencia es la actitud de los protagonistas: Papandreu iba a pedir el sí y Tsipras defiende el no y ha mantenido la consulta pese al enfado de sus socios.

In this Monday, June 16, 2014 photo Greece's new Prime Minister Alexis Tsipras, left, attends a book presentation of Yanis Varoufakis, right, in Athens. Economist and outspoken bailout critic Yanis Varoufakis, 53, has confirmed on Tuesday, Jan. 27, 2015 in a blog post that he will be sworn in as Finance Minister under the country’s new left wing government. (AP Photo/InTime News, Giannis Liakos)  GREECE OUT

¿No estuvo Grecia al borde de salir del euro?

Atenas estuvo muy cerca de salir del euro en la primavera de 2012, cuando las elecciones legislativas tuvieron que repetirse por la imposibilidad de formar Gobierno y Syriza estuvo a punto de ganar. Durante aquellos meses, la crisis del euro alcanzó sus máximos. Tras los rescates de Irlanda en 2010 y Portugal en 2011, el contagio llegó a Italia y a España, que acabó teniendo que pedir el rescate bancario. Y tanto la Comisión, como el BCE y el FMI prepararon planes de contingencia para un posible Grexit, según han desvelado varias investigaciones periodísticas.

Finalmente, el líder de Nueva Democracia, Antonis Samaras, ganó en la segunda convocatoria electoral en junio de 2012 y aceptó aplicar las condiciones del rescate, que hasta entonces había rechazado. Un mes más tarde, el presidente del BCE, Mario Draghi, pronunció las palabras mágicas -“El BCE hará lo necesario para preservar el euro. Y créame, será suficiente”- a las que se atribuye el fin de la crisis de deuda. Ese verano Merkel decidió, en contra de la opinión de su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, mantener a Grecia en el euro.

Desde entonces y hasta la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero de este año, la crisis griega había salido de los titulares. Pero la economía siguió cayendo, el paro siguió aumentando y el Gobierno de Samaras se resistió a poner en marcha las reformas exigidas por los acreedores. De hecho, Atenas no ha recibido ningún pago de la UE desde verano del año pasado. Sólo a finales de 2014, Grecia empezó a remontar, con un crecimiento del 0,7% del PIB en el último trimestre.

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¿Por qué ha sido imposible ahora el acuerdo?

La falta de confianza entre las partes y los cálculos políticos parecen ser los motivos de la falta de entendimiento. Tsipras llegó al poder con un programa que defendía el fin de la austeridad y de las imposiciones de la troika y el alivio de la deuda. Pese a ello, el 20 de febrero aceptó una prórroga del rescate y durante cinco meses ha negociado con sus acreedores para relajar sus condiciones. Las dos partes estuvieron negociando hasta la madrugada del 27 al 28 de junio. El diálogo se rompió cuando los representantes griegos recibieron alertas de Twitter sobre la convocatoria del referéndum.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, sostiene que el acuerdo estuvo “muy cerca” y el BCE asegura que las partes se habían puesto de acuerdo en un 90%.

Los acreedores han hecho importantes concesiones al nuevo Gobierno griego. En primer lugar en las formas, rebautizando a la troika como “las instituciones” o “el grupo de Bruselas” o aceptando múltiples reuniones al máximo nivel político con Tsipras, que nunca se habían producido con otros países rescatados, obligados a negociar con los técnicos. También en el contenido, ya que relajaron considerablemente los objetivos de superávit presupuestario, suavizando así los recortes. El primer ministro griego, por su parte, acabó aceptando traspasar sus “líneas rojas” al negociar sobre la reforma de las pensiones y la subida del IVA.

¿Qué aliados tuvo Syriza?

Ninguno o casi ninguno. Sólo Francia ha seguido abogando por el diálogo hasta el último minuto. Las tácticas negociadoras de Atenas han logrado unir al resto del Eurogrupo en su contra. El Gobierno de Syriza perdió desde el primer momento a uno de sus posibles aliados contra la austeridad, el primer ministro italiano Matteo Renzi, al cuestionar su ministro Varoufakis la sostenibilidad de la deuda italiana. Tsipras atacó también a España y a Portugal y reclamó a Alemania reparaciones por la II Guerra Mundial. Juncker, que ha actuado como mediador ante los países más duros, dice sentirse traicionado por el primer ministro griego.

La estrategia de Tsipras y sus continuos volantazos han provocado estupor entre sus socios. En las reuniones del Eurogrupo, Varoufakis se ha dedicado a dar “sermones” a sus colegas sin entrar nunca en los detalles concretos de la negociación, según critican en público sus colegas.

Durante los primeros meses, los representantes helenos sólo querían discutir sobre el formato y el lugar (Atenas o Bruselas) de la negociación y no sobre el contenido. Los ministros abroncaron a Varoufakis en la reunión de abril en Riga por sus tácticas dilatorias y lograron que Tsipras asumiera las riendas del diálogo. Pero incluso en la recta final la delegación griega enviaba sus propuestas “a menudo tarde y deliberadamente alteradas”, según el presidente de la Comisión, y filtraba de inmediato a la prensa reuniones sobre las que había exigido secreto a sus socios.

Para el primer ministro griego, los acreedores han tratado de “humillar” y “chantajear” a Grecia, el FMI tiene “responsabilidad criminal” en la crisis y la culpa de la ruptura de negociaciones la tienen las discrepancias entre los acreedores.

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¿Sobre qué se pregunta en el referéndum?

No se pregunta sobre el euro. El Gobierno griego ha planteado una enrevesada pregunta de 72 palabras. Pide a los votantes que digan si aceptan o no el plan de ajustes y reformas propuesto por la Comisión, el BCE y el FMI, que consta de dos documentos presentados al Eurogrupo el 25 de junio. Pero esta oferta fue mejorada en los días posteriores recogiendo algunas peticiones de Atenas. Y ya no está vigente porque el rescate expiró el 30 de junio.

En todo caso, la troika ha pedido a los griegos que voten , mientras el Gobierno de Syriza defiende el no. Entretanto, el Consejo de Europa, una institución ajena a la UE que vela por el respeto de los derechos humanos, ha advertido que la consulta no cumple los estándares internacionales porque se ha convocado con sólo una semana de antelación, lo que dificulta que los votantes tengan claro el contenido de la pregunta y las consecuencias del resultado.

¿Qué pasará si gana el ‘sí’?

La primera consecuencia podría ser la caída del Gobierno de Tsipras. El ministro Varoufakis ha dicho este jueves que dimitirá si los griegos respaldan la propuesta de los acreedores y que prefiere “cortarse el brazo” antes que aceptar un acuerdo que no incluya la reestructuración de la deuda griega. Los líderes de la UE sostienen que el permitiría reanudar rápidamente las negociaciones para un tercer rescate, aunque éste incluiría ajustes más duros que los discutidos en los últimos meses por el deterioro económico causado por el corralito.

El propio Tsipras pidió iniciar las negociaciones sobre el tercer rescate en una carta remitida el 30 de junio, horas antes de que expirara el segundo. Reclamaba un total de 29.100 millones de euros en dos años para hacer frente a los vencimientos de deuda y renegociar en paralelo su reestructuración. Pero el Eurogrupo alega que la solicitud llega tarde y rechaza hablar con el Gobierno heleno hasta después del referéndum. En cuanto al alivio de la deuda, ahora alrededor del 80% está en manos de los acreedores públicos (es decir, estados miembros, FMI y BCE), que rechazan cualquier quita.

En todo caso, el Eurogrupo está dispuesto a reconfirmar el compromiso asumido en noviembre de 2012 de alargar los plazos de pago y reducir los tipos de interés si Atenas cumple las condiciones.

El FMI ha dicho este jueves que Grecia necesita un tercer rescate de más de 60.000 millones de euros, un periodo de gracia de 20 años antes de empezar a devolver la deuda y una extensión de los plazos de reembolso hasta 40 años.

¿Y si gana el ‘no’?

Tanto Tsipras como Varoufakis han alegado que la victoria del no refuerza la posición negociadora de Grecia ante sus acreedores y permitirá reanudar de inmediato el diálogo sobre el rescate, obligándoles a mejorar su oferta. Una interpretación que niega el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. Si los votantes griegos dicen no a los ajustes, ha replicado Dijsselbloem este jueves, “no sólo no hay base para un nuevo programa [de rescate] sino que tampoco hay base para que Grecia siga en la eurozona”. En el mismo sentido se han expresado Juncker, Renzi o Mariano Rajoy.

La salida de Grecia de la eurozona podría verse precipitada por la decisión que adopte el BCE, que es el que suministra la liquidez de emergencia con la que sobrevive banca griega. La institución dirigida por Mario Draghi decidió el domingo 28 de junio congelar el nivel de ayuda a las entidades helenas pero sin cortarla por completo. Esto forzó al Gobierno de Syriza a decretar el cierre de los bancos y establecer controles de capital para frenar la fuga de depósitos. Los ciudadanos griegos sólo pueden sacar 60 euros al día en los cajeros y tienen prohibido transferir su dinero al extranjero.

Grecia es el segundo país de la eurozona que impone controles de capital después de Chipre en 2013, contradiciendo el principio de libre circulación. La diferencia es que en Chipre el corralito fue pactado con la UE y aun así ha durado dos años. Si gana el no, el BCE podría cortar por completo la liquidez a las entidades helenas, forzando su quiebra y la salida del euro. Sin embargo, Draghi ha dejado claro que una decisión así no pueden adoptarla los técnicos del BCE sino los Gobiernos de la eurozona y podría esperar a una señal del Eurogrupo. La fecha tope es el 20 de julio, cuando Grecia debe devolver al BCE 3.500 millones de euros. Si no lo hace, Draghi se vería obligado a actuar.

¿Habrá contagio del ‘Grexit’ a España?

Tanto el Gobierno de Mariano Rajoy como el resto de socios dicen que no. Frente a la dura recesión de 2012, la economía española crece ahora a un ritmo anual cercano al 4% del PIB y se han hecho las reformas necesarias, según defiende el ministro de Economía, Luis de Guindos. Además, la eurozona sí tiene instrumentos para combatir la crisis como el MEDE o la unión bancaria y el BCE está interviniendo en los mercados con el programa de compra de deuda que lanzó en marzo.

Los hechos hasta ahora dan la razón a esta tesis. Pese al corralito, el fin del rescate y el impago de Grecia al FMI, las primas de riesgo de los países periféricos han subido en los últimos días pero de forma muy moderada. La principal perjudicada por la salida del euro sería la propia Grecia, cuyo PIB caería un 20% adicional, según la agencia de calificación de riesgos S&P.

Pero como ha avisado Draghi, la salida de Grecia del euro supondría entrar en “aguas desconocidas”. Y sobre todo pondría de relieve que la pertenencia al euro no es irrevocable, y que en el futuro otros países con problemas podrían verse obligados a salir.

También en EL ESPAÑOL:

Grecia: en defensa de la UE

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Los miembros de la zona euro han hecho un esfuerzo extraordinario mientras recortaban sus presupuestos públicos en medio de la crisis. El Gobierno de Tsipras ha sido torpe y se ha enemistado con posibles aliados como Italia y Francia en un momento en que la austeridad había demostrado sus peligros.

Mis seis años en Bruselas convirtieron mi idealismo europeo en serias dudas sobre la labor de la Unión. Desanima ver de cerca los acuerdos chapuza pactados al alba, escuchar las declaraciones grandilocuentes, presenciar los titubeos en la defensa de los principios más básicos o comprobar que un funcionario del Ministerio de Economía español tiene poco que envidiar a un alemán de la Comisión Europea.

Creo que el departamento que dirigía Joaquín Almunia falló al no controlar con más esmero las cuentas griegas antes del estallido de la crisis y que la apuesta por los recortes generalizada no era una buena solución para salir de la recesión en todos los países de la zona euro. Me pareció indignante que los funcionarios de la UE lucharan para que no se congelaran sus sueldos públicos, desmesurados en comparación con los de sus colegas de cualquier institución internacional mientras los ciudadanos europeos que los pagaban sufrían recortes de salarios y servicios. Me decepcionó, como a muchos, la elección de un presidente de la Comisión Europea cuyo nombre no estaba en ninguna papeleta en las elecciones europeas y que representa gran parte de los males de una generación corrupta, trasnochada y acostumbrada a la oscuridad.

Tengo claro que los titubeos de los líderes de los gobiernos europeos y de las instituciones de la UE contribuyeron a acrecentar los problemas que las economías más débiles traían de casa. Pero, en el caso de Grecia, también estoy convencida de que la UE ha hecho un esfuerzo genuino para ayudar a la anticuada y fallida economía griega. La última crisis es, en gran parte, responsabilidad del desafío continuo del Gobierno de Alexis Tsipras y de su incapacidad para aliarse incluso con los países más sensibles a la defensa del gasto público como Francia o como Italia.

La UE y el FMI han desembolsado más de 260.000 millones de euros en dos planes de rescate entre mayo de 2010 y agosto de 2014, según las cifras de la Comisión Europea. Los miembros de la zona euro han hecho un esfuerzo extraordinario mientras recortaban sus propios presupuestos públicos en medio de la crisis. Por no hablar de las madrugadas dedicadas a inventar soluciones para Grecia en lugar de un modelo más productivo de crecimiento para una Europa cada vez más anquilosada.

El Gobierno de Tsipras ha sido torpe y ha conseguido enemistarse con posibles aliados como Italia, Francia o incluso España en un momento en que la rigidez presupuestaria había demostrado sus peligros. El caos de Atenas a la hora de presentar documentos y su desconocimiento hasta de las reglas del Eurogrupo sólo han servido para añadir tensión. Pero la incapacidad para gestionar los desmanes y las trampas estadísticas vienen de atrás y de gobiernos griegos de todo el espectro ideológico.

Grecia maquilló sus datos para entrar en el euro en 2001 y las manipulaciones de los números continuaron durante años. La desconfianza en Grecia empezó cuando en 2009 el nuevo Gobierno reveló que el déficit público era del 12,7% en lugar del 6% previsto por sus antecesores (al final, el déficit superó el 15% ese año). Cinco años después y miles de millones difícilmente recuperables , Grecia no se recupera en parte por el círculo vicioso de los recortes, pero también por la poca disponibilidad de sus líderes a acometer reformas serias y a respetar las reglas y los plazos con los que un país consigue que los demás confíen en él y le ofrezcan dinero.

Por una vez, hasta Jean-Claude Juncker suena sereno. La culpa no es de la UE.